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Esmeralda, flor del campo,
Bebes con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es como el sol
Espera el amor, espera el amor
Eres los ojos del amor
Espera el amor
Tienes los ojos del amor
Tus padres están vivos.
José Armando, ¿dónde está Dominga?
Aquí, Merito, estoy, mi hija.
¿Qué es lo que te va a decir el señor?
Todo lo que diga es la curita, ¿verdad?
No entiendo.
¿Por qué me dice esto, señora?
Tú no eres la hija de esos campesinos que murieron, Esmeralda.
Tú eres...
Eres nuestra hija.
Sí.
Tú eres Esmeralda Peñarreal de Velasco.
Tus padres somos Rodolfo y yo.
Dominga, Dominga, ¿por qué me dice todo esto la señora Blanca?
Porque es la verdad, mija, la purita verdad.
Entonces, si yo soy la hija de los señores Peñarreal, José Armando es mi hermano.
No, Esmeralda.
Tu historia es en realidad la mía.
Aquellos campesinos que murieron no eran tus padres, sino los míos.
Me estás llenando de amor poco a poquito, como capullo que se hace flor muy despacito.
Y yo quisiera volar, hacerte un idito
Luego después llenarte de amor, suave y querido
Y es que me estás llenando de amor
Santa pensó que era lo más humano, hija.
Sí, Esmeralda.
Mi señora Blanca, tu madre, se vio muy grave.
Estuvo a punto de perder la vida.
Estaba desesperada por tener ese hijo tan deseado por ella y por don Rodolfo, tu padre.
Esa noche estaba como loco.
No, una niña no.
Mi hijo será hombre porque yo lo quiero así.
Quería tener un hijo varón
Para que pudiera perpetuar su orgulloso apellido Peñarreal
No escuchaba consejos ni entendía razones
Estaba cerrado en su obsesión
Tener un hijo como diera lugar
Entonces
Él nunca me va a aceptar
Mucho menos
Podrá quererme
No, hija, no digas eso
Tu padre es un hombre muy duro
Pero en el fondo es noble
Esta noticia lo tiene muy afectado.
Tenemos que darle tiempo.
Todavía no acaba de creerlo.
Pues nosotras tenemos una cosa que...
La prueba que a él le falta.
Esmeralda, ¿dónde metiste los aretes que siempre guardé para ti?
¿Los de Esmeralda?
Esos mimitos.
Los tengo guardados entre mi ropa.
Los traje porque quería ponérmelos para que José Armando me viera.
y que él y toda su familia me vieran muy bonita.
Pues ahorita vengo, ¿eh? Voy a buscarlo.
¿Para qué los quieres?
Porque con esos aretes, doña Crisanta me pagó el favor que le hice
por cambiarte a ti por José Armando.
A partir de hoy yo no me voy a encargar de darte todo el amor y la atención que te faltó
Aquí está
¿Dónde, señora Blanca?
¿Son de ustedes?
No, hija
Estos aretes han sido de la familia y por derecho ahora te pertenecen
Señora
Yo no ambiciono ningún bien de ustedes
Ahora que me entero de esta verdad
Quiero decirles que esta confesión no cambia en nada mi vida
Quiero seguir siendo la misma mujer enamorada del monte
De la gruta
De estas tierras
Quiero seguir teniendo el cariño de Dominga
De Melencio
De Fermín, de Florecita
Y el amor de José Armando
Así he sido feliz, señora
A mí nunca me ha faltado nada
Pero eres nuestra hija, Esmeralda
Y debes vivir como una peña real
No, señora Blanca
Por mí usted no se va a angustiar más
Mucho menos su esposo, don Rodolfo
Tu hijo Peñal ya es tu padre, Esmeralda.
Ahora él debe estar sufriendo tanto o más que nosotras.
Su conciencia debe estar recriminando todo el mal que te ha hecho.
Vámonos, Graciela.
Vámonos lejos.
Vámonos tú y yo solos.
Adrián.
No puede ser.
No me quieres, ¿o no?
Mírame.
Dime mirándome a los ojos que no me quieres.
Nomás nos debe de importar tu sentimiento y el mío.
Por favor, mi amor.
Te estoy suplicando que me dejes quererte,
que me dejes cuidarte.
Julia, no me hables así.
Me haces esto más difícil.
¿No ves que me tienes quebrada la vida?
Mira, yo conocí el amor contigo.
No me lo quites ahora
No voy a poder vivir igual
Si tú no estás a mi lado
¿Tú crees que yo la estoy sufriendo también?
Entonces vámonos
Hoy mismo
Con todo el lío que se traen con Esmeralda
Ni cuenta se van a dar
Te espero a las seis en el puente
Solo quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo, querido.
La familia debe estar unida y ayudarse entre sí.
Yo no te abandonaré en estas circunstancias.
Puedes contar con mi ayuda incondicional.
Ahora mismo se tiene que ir. ¡Vamos!
¿Y tú qué piensas, mija?
Quiero dormir, Dominga
No quiero pensar en nada
Solo quiero pedirte un favor
Pues nomás dime
Toma los aretes de esmeraldas
Devuélveselos a la señora Blanca
No quiero tenerlos
¿Qué pasó, Adrián?
¿Dónde vas?
Voy a ver a Esmeralda.
Y también quiero ver si la Jacinta le dio de comer a mi papá.
¿Y tú?
Yo voy para la casa, por unas cosas.
Ándale, pues, oye.
Señora, ¿calienta la comida?
No.
¿Has visto al señor?
Lo vi pasar como palpocito floreado.
Floreado.
Entonces, ¿qué, señora Blanca?
¿Caliento la comida o de plano levanto la mesa?
Sí, sí, está bien.
Como quieras.
Todo el orgullo de la familia Peña Real sin Frado en José Armando.
Ni siquiera es mi hijo.
¿Qué actitud debo tomar ante este revés que me da la vida?
Rodolfo
Quiero saber qué pasa en tu corazón después de lo que hemos sabido
Por favor, mi amor
Desahógate conmigo
Acabas de enterarte que tienes una hija
Y que perdí un hijo
No necesariamente
Ellos se han casado y...
Tendré que reconocer como hija a alguien que me han impuesto.
Que usted, dicen que es mi hija.
Pero Rodolfo, ¿acaso lo dudas todavía?
Ahora dudo de todo.
De todos.
A Dios rezaba y en ti creía.
¿Y qué hiciste?
engañarme todos estos años.
Perdóname, Rodolfo.
Perdóname.
Sí, sí.
Te perdono.
Estás perdonada.
Pero no te creo.
No te creo.
Ya no creo en nada.
En nadie.
Ni siquiera en que esa muchacha
Pueda ser en verdad mi hija
Y lo es
Ni esto
Ándale, casita.
Me dile a Esmeralda que quiero verla.
Oh, te digo que se quedó en su recámara.
Pues llévame, sino que platicamos hoy mismo.
Donde nadie nos oiga.
No, ¿qué tal que la señora se enoja?
Ay, ¿dónde crees?
¿Que no ves que somos amigas?
Por si no te acuerdas, yo fui la primera que trajo Esmeralda a esta casa.
Te apuesto que la señora Blanca no me dice nada.
Órale, casita.
José Armando, ¿qué estás haciendo aquí tan solo?
Pensando, nana, en todo lo que ha pasado.
¿Te parece poco?
No, hijo.
Pero tú tienes fuerza de carácter y vas a sobreponerte.
Me siento tan extraño.
Precisamente estaba pensando que debo irme de la casa grande cuanto antes.
Pero, hijo...
Aquí no soy más que un intruso.
No sé cómo puedes decir eso.
Tú sabes muy bien cómo te queremos todos.
Me querían cuando creían que yo era José Armando Peña Real.
Realmente todo esto pertenece a Esmeralda, José Armando.
Y por lo mismo a ti.
Es tu esposa.
Si por mí fuera, Esmeralda renunciaría a la fortuna Peña Real.
Pero no tengo derecho a pedírselo
Además
Habría que ver qué piensa de mí
Don Rodolfo
Ay, hijo
No sabes cuánto lamento ser yo la culpable de tanta desventura
Nada, tienes que reprocharme
Te guío tu generosidad y tu buen corazón
Pero si hubiera sabido las consecuencias que iba a traer.
Es terrible dejar de ser una persona
para convertirse en otra de la noche a la mañana.
Sí.
Pasar de heredero de los Peñarreal
a hijo de unos humildes campesinos.
De haberme rodeado del calor y el cariño de una familia
a ser un huérfano sin nadie en el mundo.
José Armando, pero te confieso que lo único que de verdad me duele es pensar que mamá, es decir, ella, no es mi madre.
No, José Armando, Blanca te ha querido como su propio hijo desde el día en que naciste y eso no puede borrarlo de su corazón.
Ella te seguirá queriendo igual
Y yo también
Además de esta espiralga que te adora
No tienes razón para sentirte solo ni desdichado
Por el contrario
Ante ti se abre una nueva etapa
Que puede ser la más feliz de tu vida
Esmeralda
Esmeralda
Soy yo, Florecita
Florecita
¿Qué haces aquí?
Pues me tenías con harto pendiente
¿Dónde andabas?
Todo el mundo andaba preguntando por ti
Florecita
Me han pasado tantas cosas
Todavía no sé si es verdad
O estoy viviendo una pesadilla
Ay, Esmeralda, me espantas
¿Qué te pasó?
¿Te hizo algo el patrón, don Rodolfo?
Tengo muchas ganas de platicarte, pero no ahora.
¿Estás malita?
No, me siento cansada, muy cansada.
Pues duérmete, si quieres vengo mañana.
Florecita, quiero pedirte un favor muy grande.
Sí, claro.
Quiero que Fermín venga, necesito hablar con él.
¿Quieres que te lo traiga?
Sí, por favor.
Tengo una angustia en el pecho y yo sé que él me puede ayudar.
Prefiero arrepentirme de lo que hice y no de lo que dejé de hacer.
Doña Crisanta, qué bueno que la veo
Hablé con Esmeralda y me pidió que le trajera a don Fermín, el sepulturero
¿Lo puedo traer?
Claro que sí
Pero usted no cree que el patrón don Rodolfo se vaya a enojar si Fermín viene aquí a su casa
Esta casa es de Esmeralda
Bueno, eso dice usted, pero ya sabe cómo es el señor Peñarreal
No quiere nada de Esmeralda
Escúchame bien, Florecita
Esmeralda es hija de los señores Peñarreal.
Lo que ella te pida debe ser una orden para ti.
Tenemos que apoyar a Rodolfo.
Él es el más afectado en todo este asunto.
Todos somos los afectados.
Esta noticia nos ha venido a cambiar la vida.
Ay, pero no veo por qué, Blanca.
Todo puede quedar como hasta ahora.
Esmeralda se casa con José Armando ante Dios, se hace una gran fiesta.
Ella se convierte en la hija política de los Peñarreal y Santo Remedio.
Aquí no ha pasado nada.
Admiro tu sangre fría, Fátima.
Pero se te ha olvidado pensar en los sentimientos de José Armando, de Rodolfo y de la propia Esmeralda.
Ella debe estar pegando saltos de gusto al saberse hija legítima de ustedes.
Y si aparenta lo contrario, miente.
¿Pero quién le va a angustiar dejar de ser un infeliz, miserable, para convertirse en la heredera de la familia Peñarreal?
Por favor, Blanca.
Está bien, Fátima. Estoy de acuerdo contigo.
Si quieres, después seguimos platicando
Ahora tengo una jaqueca terrible y me voy a tomar dos calmantes
¿Tienes?
Si no, yo te doy de los míos
Son buenísimos
Gracias, aquí debo tener
Bueno, te dejo entonces para que descanses
Luego paso a ver cómo sigues
¿Qué pasa?
Esmeralda, mi esposa
Eres feliz
Sí, mi amor
La más feliz de todas las mujeres
Tú eres mía
Me perteneces en cuerpo y alma
Cuando ya te creía perdida caíste en mis brazos
Y no volverás a escapar de ellos
Jesús, tu vida está atada a la mía para siempre.
Usted quería a esta mujer. Aquí la tiene.
¿Qué te pasa?
¿A dónde diablos vas?
Suéltame, mamá
No vas a detenerme
He decidido huirme de aquí
Nadie me lo va a interrumpir
Pero hija, pero hija
No, porque esmeralda
No me importa lo que pase con esmeralda, José Armando
Me largo, ya
No, no
Déjame pasar, mamá
No, de ninguna manera
Por favor
Todo se va a arreglar
Ya hablé con Rodolfo
Y con Blanca
Priscila
Priscila
Hija, hija, ábreme por favor
¡Priscila!
¡Gracias!
¿Adrián?
Chiquita.
Chiquita.
Me parece que debes comprender cómo me siento en estos momentos
Aún no me he repuesto de lo que acabo de saber
Después de recibir un golpe semejante, me siento aturdido, desubicado
Haberte creído, hijo mío, durante tantos años y de pronto...
No debería sentirse así
Usted ya me había corrido de esta casa
Fue por otra cosa
Fue porque no acaté su voluntad
Y ahora es la misma situación
Su voluntad era tener un hijo varón y resulta que no fue así
José Armando
En este momento no tiene objeto que discutamos
No puedo conformarme con la realidad
ni estoy dispuesto a afrontar las consecuencias que podría traer el que todo esto se sepa.
¿Qué... qué quiere decir?
Quiero que todo siga como está.
Que nadie sepa lo ocurrido.
Pero, ¿eso significa que...?
Tú seguirás siendo mi hijo ante los ojos de todo el mundo.
No, yo no puedo aceptar tal cosa.
¿Por qué?
porque no quiero usurpar un lugar que no me corresponde.
Le devuelvo su apellido, señor.
Desde hoy seré quien realmente soy,
el hijo de aquellos humildes campesinos.
¿Serías capaz de hacerme eso?
¿Es que puedes olvidar en un minuto todo el cariño que nos ha unido?
¿Es que puedes olvidar todo lo que he hecho por ti?
No, no lo olvido.
Sé cuánto hizo por mí y lo reconozco.
También yo fui buen hijo, buen estudiante.
Siempre le di motivos de orgullo.
Pero todo eso pertenece al pasado.
Nuestras cuentas están saltadas.
Yo voy hacia el futuro sin mirar atrás.
¿Me rechazas porque ahora sabes que no soy tu padre?
No.
por su dureza de corazón hacia la mujer que amo.
Te recuerdo que esa mujer es mi hija.
Usted le hizo mucho daño.
No sabía quién era José Armando.
Ahora lo sabe.
Y dale perdón.
Y trate de ganarse su cariño.
Y de hacerle olvidar su crueldad.
Eso.
Eso es lo que tiene que hacer.
Me parece increíble que Gracielita se haya ido así, ignorando a su autoridad.
Todo por este maldito lugar.
¿Por qué tenía que venir a pasar sus vacaciones aquí, José Armando?
Tenía que cumplir con su destino.
¿Qué destino ni qué nada?
Esas son estupideces que sirven de justificación a los tontos.
¿Ahora qué voy a hacer?
Crisanta
Crisanta, vamos a buscar a mi hija
¿Pero a dónde?
A la casa del infeliz ese
Acompáñame, Crisanta
Antes de que oscurezca
¿Adrián?
¿A dónde vas con la señorita García?
Me voy con ella, Florecita
Por favor, avísale a mi papá
Yo me comunico con usted de acuerdo
Pero, Adrián, ¿qué estás loco?
¿Qué te pasa, hermano?
Por favor, nomás avísale a mi papá
Adrián, ¿por qué te quieres robar a esta señorita?
No me la estoy robando, Fermín
No comprenden que nos queremos
Estamos defendiendo nuestro amor
No hables de amor
Cuando quieres defender ese sentimiento
portándote como un cobarde.
Fermín.
Usted sabe que no soy un cobarde.
Entonces no te comportes como tal.
Si tu amor por esta muchacha es verdadero,
lucha por él.
Y respétala a ella.
Maldito perro, te lo dije a Rodolfo que corriera esta quentusa.
Yo tengo confianza de que Gracielita va a recapacitar.
Verá que no se va con ese muchacho.
Vamos a esperar un poco.
Maldito, me dijiste eso, maldito.
No te lo dije, no es que eso lo ha tratado José Armando.
Me tocó saber que le haya dicho el infeliz 13 para convencerla de irse con él.
En este mismo momento hablo con Rodolfo para que corra a los luceros de aquí
Exija a Dionisio que busque a su desgraciado hijo hasta por debajo de las sierras
Rodolfo, la cena estará lista en un momento
¿Te espero o nos alcanzas en el comedor?
No voy a cenar y te suplico que me dejes solo
No quiero que me molesten
Fermín
Qué bueno que viniste
¿Qué pasa, Esmeralda?
¿Por qué me mandaste llamar?
Dominga, Florecita
¿Me pueden dejar un momento con Fermín?
Está bueno, mi hija
Vámonos, Florecita
Fermín
Me ha ocurrido algo terrible
Fermín
No, Crisanta, no me voy a esperar ni un minuto
Vamos a su recámara, tal vez Gracielita esté ahí
Buenas
¿En dónde está ese desgraciado de tu hermano?
Te advierto que si es infeliz no aparece de inmediato
¡Soy capaz de matarlo!
¿Qué era?
¿Qué es esto?
Está loca
Es que la abría, se escapó con su hija
¡Con la señorita Gracielita!
¿En qué piensas, mi amor?
En todo y en nada.
¿Cómo estará mi mamá?
¿Qué va a pasar con nosotros?
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
Nada más la señora. Don Rodolfo se quedó en su recámara.
Me dijo la señora Blanca que nadie lo molestara.
¿Le avisaste a la señorita Esmeralda?
Todavía no, como tiene visita.
Ah, está bien. Bajaremos en un momento.
Ande pues.
Yo voy a hablar con Rodolfo.
Por favor, señora Fátima, vamos a esperar. Por lo menos esta noche.
¿Cómo crees?
Mañana será muy tarde.
Ay, yo tengo fe de que ella va a regresar.
No tiene caso decirle a don Rodolfo lo que está pasando.
Aunque corriera Adrián Lucero,
Gracilita quedaría desprestigiada ante él y ante mi señora Blanca.
Vamos a pedirle a la virgencita de Guadalupe que la ilumine y que la haga recapacitar.
Toma, toma, Esmeralda.
Gracias.
Lo que me has contado no me cae de sorpresa
¿Por qué te he de confesar que Dominga me había dicho que tú eras hija, pues, de los señores Peñarreal?
¿Y por qué no me lo dijiste, Fermín?
Porque ese secreto no me pertenecía
Solo ella, la propia Dominga, podía descubrirlo
Es una pena que no haya podido hablar a tiempo
Para impedir que don Rodolfo, tu propio padre, te pusiera en las garras
De ese malvado doctor Malavés
Yo me siento tan agobiada
Tan indigna de seguir siendo la esposa de José Armando
¿Se lo has dicho a alguien?
No, no, no, no
No, nadie lo sabe todavía
Entonces cállalo
Cállalo, Esmeralda
Olvídalo
No permitas que una maldad como esa
Una maldad
De la cual no eres culpable
Destruya tu vida
Yo...
Yo realmente no sé qué fue lo que pasó en casa de Delucio.
Me desmayé.
Miserable.
Miserable.
Fermín, hubo una escena horrible.
Me reprochó que no lo amara después de todo lo que había hecho por mí.
Me acusó de ingratitud.
Me exigía que yo debía amarlo.
¿Y qué pasó después?
Me contó algo que yo ignoraba
Que tiene el rostro desfigurado por mi culpa
Por aquel terrible incendio donde casi pierdo la vida
Me obligó a tocarle la cara
Fue terrible
Pobre, pobre Esmeralda
No pude resistir más y me desmayé
Cuando desperté
Estaba sola en aquel cuarto
En aquella cama
Me volví loca al comprender que estaba encerrada
Me sentí atrapada
Mi único pensamiento era escapar
Huir de ese lugar donde estaba encerrada
Tropecé con los muebles, me golpeé, me caí
Y cuando por fin hallé la puerta estaba cerrada
Para mí fue como una pesadilla
Una pesadilla
Ya, ya, ya, Esmeralda, no te acustes así.
Cuando, cuando al fin Lucio abrió la puerta, me dijo que no podía abandonarlo,
que yo le pertenecía en cuerpo y alma, ¿verdad?
Cálmate, cálmate, mi hijita.
Esmeralda, ya está la cena.
¿Y ahora? ¿Pues qué crees?
Déjala, déjala, Dominga, que se desahogue
Le han pasado muchas cosas
Y la felicidad casi siempre cuesta muchas lágrimas
Fernando, hijo, ¿qué significa esto?
Me voy.
No tiene caso que siga yo aquí.
¿A dónde vas a ir?
Creo que puedo pasar la noche en casa de los Lucero.
No creo que Adrián se niegue a darme posada.
Pero antes, quiero hablar con Esmeralda.
Hijo, no te vayas.
A pesar de la verdad que hemos conocido hoy,
tú siempre tendrás mi amor de madre.
Para mí, fuiste mi hijo desde el primer momento que te tuve entre mis brazos.
Y tú correspondiste a ese amor siendo bueno y amoroso.
No nos arrebates la dicha de tenerte.
Porque te aseguro que a tu padre le está pasando lo mismo que a mí.
No, mi amor.
No es ocasión de estar tristes.
Al contrario.
Hoy hemos ganado una hija.
Y eso debe ser motivo de alegría.
Ven.
Vamos a cenar.
Gracias, mamá.
Gracias por ser tan buena.
Anda.
Vamos a ver si Esmeralda ya se desocupó.
Me dijo Jacinta que tenía una visita.
¿Una visita?
Tal vez sea el bobo Melesio o don Fermín.
Quita esa cara, Esmeralda.
Me figuro que es re duro haberte enterado que eres la hija de los Peñarrial, pero pues, pues ya ni modo.
Ahora te toca vivir como una reina.
Pase.
Esmeralda, pobrecita, te hemos tenido sin comer.
Anda, hijita, la cena está lista.
Gracias, señora.
Preferiría quedarme aquí. No tengo hambre.
Pero si ya está lista la cena.
José Armando y yo quisimos venir por ti.
¿Está aquí José Armando?
Sí, mamá.
José Armando.
Los esperamos en el comedor.
¿Qué pasa, mi vida?
Abrázame.
Abrázame muy fuerte.
No te vayas.
Quiero que te quedes así.
Para siempre
Siempre estaré a tu lado, Esmeralda
Ya nadie nos va a separar
Te quiero, José Armando
Eres lo único que me importa en la vida
Te quiero, te quiero, te quiero mucho
¿Hasta dónde me quieres?
¿Hasta el sol?
Cuando era un niño eso le decía a mi mamá
Bueno
A la señora Blanca
Ella me preguntaba hasta dónde la quería
Y yo le contestaba hasta la luna de noche
Y hasta el sol de día
¿Y tú, mi vida?
¿Hasta dónde me quieres?
¿Hasta dónde termine mi vida?
Porque pase lo que pase, José Armando
Quiero que sepas que mientras viva tú serás mi único amor
Jamás amaré a alguien que no seas tú
Te amo
¿Vas a ir al pueblo y pasar la noche en un hotel?
¿O en el paradero de doña Eulalia?
Yo traigo mis ahorros
Además tengo una cuenta en el banco del pueblo
Ese dinero puede alcanzarnos de aquí a que encuentre trabajo
¿Y mientras dónde vamos a vivir?
Mira, me dijo uno de los peones que en la hacienda de la Magdalena están buscando un capacaz
Yo conozco a Aldoreño, puedo ir mañana mismo a hablar con él
Si me dan trabajo también me dan la casa
Podemos cambiarnos para allá luego
Tienes miedo, ¿verdad?
¿De veras crees que yo te pueda hacer feliz, Gracielita?
¿Ordenaste que le subieran la cena a Fátima y Gracielita?
Sí, mi niña. También le llevaron café a don Rodolfo.
Bueno.
Con permiso, me voy a dormir, ¿eh?
Más tarde llevo a Esmeralda.
Sí, está bueno. Que pasen buena noche.
Hasta mañana, Dominga.
Que descanse.
Hija, quiero pedirte un favor.
¿Sí, señora?
Son dos favores, Esmeralda.
Uno, que le des un poco de tiempo a Rodolfo para que acabe de asimilar todo lo que ha pasado.
Siento que por primera vez en su vida no sabe cómo actuar.
Está muy desconcertado.
¿Y el otro, señora?
¿Qué?
¿Qué trates de llamarme mamá?
¿No se le ofrece algo más, doctor?
Sí, sí.
Que te vayas.
Yo no sé qué tanto haces.
Está bien.
Hasta mañana.
¿Quién será esta hora?
Corre a quien sea, no es hora de visitas.
Qué raro.
Demasiado pronto para que me vengan a reclamar de la casa grande.
Espere, por favor, no puede pasar.
Ay, doctor, él se metió.
Está bien, Juana, déjanos solos.
¿Y?
¿A qué debo el honor de que me visite el sepulturero del pueblo?
Ya es hora.
¿No debería estar cuidando a sus muertos?
¡Es usted un miserable, cobarde!
Te viene a insultar a mi propia casa.
Vengo a exigirle que me diga qué pasó con Esmeralda.
¿Quieres saber qué pasó con mí, Esmeralda?
Ella es mía.
Mía.
Pertenece en cuerpo y alma.
Rodolfo
Precisamente me dirigí a buscarte
Es necesario que hable contigo y con Gracielita
Es que ya es tarde
No importa
Vamos a su recámara
Si está dormida la despertamos
Pero me urge hablar con ustedes dos ahora mismo
En el próximo capítulo
¿Por qué ese hombre que dicen que es mi padre tuvo que llevarme ahí?
¿Por qué?
Ella es Esmeralda Peñarreal
La hija de los patrones
¿Hija, qué tienes? ¿Qué te pasa?
Podrías negarte a reconocerla como sea
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, oh, esperanza
Tienes los ojos del amor
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