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Zulu
Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Tienes los ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
Y por lo tanto, también le pertenece a mi esposa.
Sí, me casé con Esmeralda.
Pues entonces, vete tú también.
Te advertí que...
Sí, sí, claro que me voy.
Y en este momento.
Pero antes dime dónde está Esmeralda.
Te exijo que me lo digas.
Tú no eres nadie para exigirme a mí nada.
¿A dónde la llevaste?
Por Dios santo, ¿qué pasa con Armando?
Este idiota, hijo tuyo, se ha casado con Esmeralda a nuestras espaldas.
Se burló de mí.
Aprovechó mi ausencia y mi confianza para cometer semejante absurdo.
¿Hiciste eso, hijo?
Sí, mamá.
Amo a Esmeralda y nadie nos va a separar.
Ya lo hice.
Te separé definitivamente de esa miserable campesina aprovechada.
Solo es una pobre infeliz.
¡Párele, patrón!
¡A usted no puede decir esa cosa de ella!
¡Usted cállese!
Y lárguese de mi casa
Igual a esa maldita ciega
¡Basta, don Rodolfo!
No sabe lo que está diciendo
Esa pobre infeliz
Esa maldita ciega
Es su hija
Sí, que se sepa de una vez
Ya no puedo soportar más el peso de este secreto
Ya no puedo. No debo seguir callando. Esmeralda, esa muchacha a la que tanto odio y desprecio, a la que no se ha cansado de insultar, es tu verdadera hija.
¿Pero qué está diciendo esta mujer?
¿Te has vuelto loca, Gisanta?
No, no estoy loca.
Debí decirlo hace mucho tiempo, pero tenía miedo.
Perdóname, Blanca.
Dios mío.
Mamá.
Pero qué nuevo truco es este.
¿Por qué estás inventando todo esto?
No, no, es la verdad, la única verdad.
No, no le hagas caso a Rodolfo.
Desde el principio está de parte de ella.
Todo eso que ha dicho es una mentira
¿Pero quién va a creerle una cosa tan absurda?
Nadita de eso, patrón
La que de verita lleva la sangre de los Peñarrial
Pues es ella, Esmeralda
No el doitor
La criatura que nació esa noche de tormenta
Fue Esmeralda
Ella
Ella sí es de vera hija de usted, don Rodolfo
Esa pobre campesina ciega
Es Esmeralda Peñarreal
¡Gracias!
¡Gracias!
Gracias por ver el video.
¿Qué pasa?
¡Lucio!
¡Lucio!
¡Lucio!
¡Lucio, ábrame!
¡Ábreme, Lucio, por favor!
¡Lucio!
¡Lucio, ábreme!
Ábreme.
Aquí estoy, mi amor.
¿Qué te pasa, mi amor?
¿Por qué tanta desesperación?
¿Por qué me encerraste?
Contéstame
No, patrón
Si cambiamos a las criaturas no fue por maldad
Esa noche a la luz de la vela
La niña nació sin caliento
Yo creíba que estaba muerta
Tons le dije a Crisanta que en el antes había yo traído al mundo
A un muchachito sano
Hermoso
Fuerte
Su madre se murió en el parto
Y su padre era Fabián
Aquel tío suyo que se murió
Arreando el ganado
Esta mujer estaba asustada
Fue porque el patrón de la casa grande
Quería un machito para que fuera su heredero
Y decía que cuando viera que había nacido una niña sin vida
Se iba a poner refurioso
Pobrecita de fe
Siempre me ha dado retear tan lástima
Por verla arrancada de sus brazos un pedacito de su vida
Y ver criado su hijita como una huérfana
Sin su cariño, sin su amado
Pobrecita de esmeralda
Ahí creció
A la buena de Dios
Como esa florecita silvestre del monte
Sin naísta de nada
Ella que podía tenerlo todo
Todo le faltó
Empezando por lo más grande que hay en el mundo
Una madre
Qué bueno que ya regresaste, hijo
¿Qué pasa, pa?
El doctor José Armando regresó
Y Esmeralda no está
¿Cómo que no está?
¿Pues dónde anda?
Ay, yo qué voy a saber
El caso es que la señora Crisanta me preguntó muy apurada por ella
Voy a preguntarle a Jacinta
A lo mejor ya está en la casa
Y si no agarro la camioneta
Y la voy a buscar al jacal, a la gruta o con Fermín
Ojalá parezca porque estoy bien preocupado
Ay, Teatula, yo estoy retapurada
Se me hace que las cosas se van a poner feas
Tú no te metas, Jacinta
Buenos días
Buenos días, señorita Gracielita
Buenos días
¿Dónde están todos, eh?
En el despacho del señor Rodolfo
¿Y qué hacen todos ahí, tú sabes?
Pues es que llegó el joven José Armando
y todos están con él.
Ya me imagino.
Gracias, Jacinta.
Déjame pasar, Adrián.
Al menos míreme cuando me hable.
¿Por qué me persigues?
Usted es la que siempre se atraviesa en mi camino.
Sí.
Tengo la mala fortuna de encontrarme siempre contigo.
Yo ya no sé si es por la mala fortuna
o es que Adriana está queriendo encontrarme.
Insolente.
Siempre digo que pos uno no es nadie
para enmendar la voluntad de Dios.
Porque tal de temprano las cosas vuelven a su camino.
La culpa fue mía
Fui yo quien le pidió que cambiara a los niños
No quería que sufrieras, mi niña
Yo, yo no pensé en las consecuencias
Cuando nos fuimos de aquí
Yo sabía que la niña estaba muerta
Pero todo esto fue para que Asté no se pusiera como un diablo contra su mujer
Asté quería un machito fuerte, hermoso
Y no una niña débil y enferma
Asté, Asté es el verdadero culpable
¿Saben qué pienso de todo esto?
Que son patrañas
¿Hasta dónde eres capaz de llegar para que yo termine aceptando a esa muchacha?
¿De veras creen que se pueden burlar de mí tan fácilmente?
Es que verdaderamente me creen un idiota
No puedes obligarme a permanecer aquí, Lucio
José Armando está por regresar
Fue a arreglar todo para llevarme a la ciudad con él
No te voy a dejar ir
Te vas a escapar, pero el destino te puso en mis manos
Y aquí vas a quedarte para siempre a mi lado
No puedes retenerme, compréndelo
Yo soy la esposa de José Armando
Tú eres mi hija, me perteneces
Cuando yo te creía perdida, caíste en mis brazos
Tú sí no vas a volver a escaparte de ellos.
No puedes ser de otro.
Eres mía en cuerpo y alma.
Ya no vas a abandonarme.
Te vas a ir de aquí.
Tu vida está atada a la mía para siempre.
¿Qué has hecho de mi vida?
¿De cómo fuiste capaz?
jamás le hubiera pensado de ti.
Yo, que te creía tan bueno,
jamás te hubiera creído capaz de una infamia semejante.
No debiste, Lucio.
No debiste.
¿Qué voy a hacer ahora?
¿Cómo voy a presentarme ante José Armando?
Dios mío, qué vergüenza.
Ya no puedo volver con él después de lo que ha pasado
Yo no tengo la culpa de haber inspirado ese amor
Nunca fue mi intención despertar ese sentimiento en ti
Comprendo tu desesperación, tu amargura
Pero eso no te daba derecho a...
A abusar de mí
Nunca imaginé que fueras como eres, Lucia
Que me dijeras tantas cosas horribles como las que me dijiste anoche
Horribles como mi rostro, ¿verdad?
Así soy, Esmeralda
Será mejor que aceptes de una vez lo inevitable
Porque jamás
Jamás podrás alejarte
Jamás
Señor Peñarreal
No me vengas con tonterías
¿Acaso eres tan tonto de creer esa sarta de estupideces
Que dijeron ese par de mujeres ignorantes?
Ellas no pueden estar inventando una historia así.
La nana Crisanta no sería capaz.
Ahora lo que en verdad me preocupa es el paradero de Esmeralda.
Se lo suplico.
Dígame dónde está.
Don Rodolfo, escúcheme por lo que más quiera.
Mídeme, por favor.
¿Cree que voy a mentir en algo tan sagrado?
Se lo juro por Dios.
Y estoy dispuesta a jurarlo de rodillas si es necesario.
Ahora me explico por qué nunca encontré la tumba de mi hija.
Por qué Dominga se negaba a decirnos en dónde la había enterrado.
¿Qué estás diciendo?
Tú sabías todo este engaño.
También tú te burlaste de mi Blanca.
¡Contéstame!
Esmeralda, soy yo, Juana.
Juana, bendito sea Dios que vienes.
Lucio me encerró en este cuarto. Necesito irme de aquí, por favor, Juana, ayúdame.
Por favor, Juana, ayúdame a escapar.
No puedo, Esmeralda.
El doctor Malabere está allá afuera de la habitación cuidándote.
Yo te traje algo de desayunar.
No quiero nada.
Por favor, déjame salir.
No pueden tenerme encerrada aquí, Juana.
Por favor, te lo suplico.
Tú conoces muy bien cómo es el doctor.
Sabes que mi única obligación es atenderlo y obedecerlo en todo
Juana, ten compasión de mí, por favor
Ten la seguridad que yo sería la primera en dejarte salir
Pero no puedo hacerlo
Lo siento, Esmeralda
Cuando le dije a Crisanta que querías dar parte a la policía del robo de las esmeraldas
Fue cuando me confesó la verdad, Rodolfo
¿Pero cómo pudiste callar ese secreto tan delicado?
Porque aquí, delante de todos, estás aceptando que José Armando no es más que el hijo de unos peones cualquiera.
Por lo tanto, no es el heredero de la fortuna de los Peñarreal.
¿Te das cuenta de todo lo que está sucediendo, José Armando?
Señor Peñarreal, yo estoy dispuesto a aceptar lo que sea.
Lo que usted disponga lo haré
Lo único que le suplico
Es que me diga dónde dejó Esmeralda
La dejé en la casa de Lucio Malaver
Ese demonio del músico Malaver
Sí, es un malvao
Es un malvao que está loco de la cabeza
Puede hasta matarla
No domina, ni siquiera lo mencione
Todo lo que he hecho yo por salvarla
El miedo que he tenido siempre
Y ahora cuando ya la creíban
Dejo de ese diablo
Hasta la lleva y se la pone
En la meritita garra
¿Pero por qué le va a hacer daño?
¿Por qué cree usted que...
Porque la quiere para él.
Ya lo dijo.
Esmeralda tiene que ser para mí y para nadie más.
Así que cuando supo que el cariño de Esmeralda era palto y torcito,
se puso loco.
Loco de celos y de rabia.
¿Por qué la llevaste ahí, Rodolfo?
Porque segurito lo sabía.
Sí, por eso lo hizo.
Por maldad.
Por hacerle daño.
Pero no se imaginó que estaba crucificando a su hija.
A su propia hija.
Porque eso va a ser su castigo.
Que su soberbia se haya vuelto contra él.
Que su odio cayera sobre su propia sangre.
¿Y ahora?
Pues ahora vamos a esperar con el corazón en un húguelo
Pobrecita mija
Pues perdóneme que la llame así, señor Blanca, pero...
Pues es la costumbre
A lo mejor ella ni llega a enterarse que su madre está viva
Mi niña, perdóname
¿Por qué no me lo dijiste, Crisanta?
¿Por qué no me dijiste que mi hija vivía y que era Esmeralda?
Tenía derecho a saberlo
Y yo siempre confié en ti
Y tú me engañaste
Y me duele, Crisanta
Toda esta tragedia es resultado de tu engaño
Ahora, ahora solo nos queda pedirle a Dios nuestro Señor
Que proteja a mi hija de ese malvado
Doctor Malavé, Esmeralda se ve muy mal, no puede seguir ahí
Que usted no teme a las consecuencias de lo que ha hecho
¿Qué he hecho?
Traerla, tenerla encerrada ahí
Yo no la traje
En este momento le vas a quitar la llave a la puerta de ese cuarto
Aún así
Esmeralda sabe que su lugar está aquí, a mi lado
que su vida está unida a la mía para siempre.
¿Quién será?
Voy a abrir antes de que tiren la puerta.
¿Dónde está Esmeralda?
¿Dónde tiene Esmeralda?
Sé que la tiene aquí, no trate de negarme
No estoy negando nada
Ahora salga de mi casa
No me iré aquí sin ella
¿Dónde está?
Suelta
¡Ay, no!
¿Dónde está?
Dígame dónde está
Dígame
¡Dónde!
Está en el cuarto del fondo
Estúpida
Te dijo que hablaras
Él no iba a pegar más
¿Y a ti qué te importa?
¡Cárgate!
¡Fuera de mi presencia!
Esmeralda.
Mi amor, ¿estás bien?
¿Cómo me has tenido que sufrir en mi ausencia?
Dios mío, yo que te dejé en aquella casa para que te cuidaran y estuvieras protegida.
Ay, José Armando.
Ya, mi vida, ya.
Ya estamos juntos otra vez.
Nadie te hará daño.
¿Ese hombre te retuvo a la fuerza?
José Hernando, no, no.
¿Por qué no te fuiste entonces?
¿Yo?
Sí, sí, sí, comprendo.
¿A dónde ibas a ir sola, angustiada, temerosa?
Después de todo lo que te ha pasado.
Vámonos.
Vámonos de aquí, nos están esperando.
José Hernando.
Yo no puedo volver a tu casa.
Las cosas han cambiado, mi amor.
Esa es tu casa.
Ven, vamos
Vamos
¿Qué te parece en lo que vino a parar la campesita?
No me sigas nada
Tengo una rabia que me va a estallar el hígado
¿Y ahora qué?
¿Ahora qué de qué?
¿Qué vamos a hacer?
A mí me parece que aquí como que estamos sobrando
No, no te preocupes.
Yo creo que deberíamos de hacer las maletas y irnos.
Te equivocas.
No pienso salir corriendo ahora menos que nunca.
¿Piensas hacerle los honores a tu nueva sobrina?
Mira, Gracielita, no estoy para chistes.
No es chiste, mamá.
¡Cállate!
Y con respecto a José Armando, también todo se modifica.
Ni es un peñarreal, ni tiene un centavo.
Legalmente lo es aún.
Y eso es lo que importa.
Pero cuando ella vuelva...
Y si no vuelve
Mamá
La curandera dijo
Que el tal doctor Malaber
Es un demonio capaz de matar
Sería muy interesante tener una plática con él
¿Lo crees?
Mi niña
Déjame, Crisanta
Déjame, por favor
Lo pierde todo
Es que Esmeralda ni se imagina la tan remada pasión que ese hombre siente por ella
Y pues no quiero asustarla, por eso ni se lo he dicho
Ella piensa que la quiera, la buena, como un padre
Ay, Dios santo
Protégela a la pobrecita
Que no le haya pasado nada malo
Pablo, Pablo, lo sé
Pero, pero no lo hice por dañar
Sino por hacer un bien
Es que no se puede levantar sobre una mentira nada que sea bueno
Las bases son falsas y todo se desborona al fin
Perdóname, Blanca
Perdóname
Te perdono, Crisanta
Vamos a regresar juntas
Vamos a pedirle a Dios que no haya pasado nada
Que José Armando regrese pronto con Esmeralda sana y salva
¿Sabe que lo puedo acusar?
No fui yo quien la trajo
Pero la retuvo
La metió allá en ese cuarto en vez de llevarla para su casa
Yo soy para Esmeralda un agente muy importante
Ella se quedó por su propia voluntad
Así es que usted no influyó en nada, ¿no?
Solamente se lo pedí
Y ella quiso complacerme
Pues esto se terminó
Y le exijo que no vuelva a buscar a mi esposa
Puede llevársela
Pero de nada le va a servir
No va a lograr que ella me olvide
Significo demasiado en su vida
¿Es así, Esmeralda?
Yo no soy hombre de amenazas, doctor
Pero sí le advierto que Esmeralda me tiene a mí
Y nunca más voy a permitir que usted se le acerque
¿Entendido?
Y yo la conozco mucho mejor que usted
Algún día Esmeralda volverá a mí
y ella sabe por qué.
Si supiera que mi hija está bien
Sería terrible perderla cuando apenas la he encontrado
No poder estrecharla en mis brazos
Ni decirle que soy su madre
Ten fe
Dios te la devolverá
Ay, Crisanta, que José Armando la traiga
Que yo pueda borrar con mis besos sus lágrimas
Y darle lo que nunca ha tenido
Esa sería la dicha más grande para mí
Ver feliz a Esmeralda
Saberla feliz y tenerla a mi lado siempre
¿Por qué me asustas?
Disculpe, no fue mi intención
¿Y ahora qué quiere?
Tenía que preguntar si ya se sabe algo de Esmeralda
Porque no la encontré por ninguna parte
Ya apareció
José Armando la fue a buscar
Ah, qué bueno
No tiene que seguir preocupándose por ella
Ahora se ha convertido en la dueña de la casa grande
Gracielita
¿Cómo tengo que pedirte que no alternes con la gente del servicio?
Puede retirarse a sus caseres
Con permiso
Te sigue persiguiendo ese peón ladino, ¿verdad?
Mamá, no empieces, por favor
Yo creo que lo mejor será que llames a Tomás y le digas que venga hoy mismo por nosotras
Ya te dije que no y no insistas
Ahora menos que nunca nos podemos ir de aquí
¿Qué quieres, mamá?
¿Que Esmeralda regrese y nos corra?
Yo no le voy a dar ese gusto.
No seas tonta.
Ella no hará absolutamente nada,
aunque sea la hija de Rodolfo.
Te aseguro que él no la soporta.
Y él sabes lo orgulloso y soberbio que es.
¿Y qué va a hacer?
¿Desaparecerla con una varita mágica?
Déjate de ironías, Gracielita.
En este momento las dos tenemos que estar muy unidas
para hacerle frente a la situación.
Por el momento
Ninguna de las dos se va de aquí
Es importante ver cómo reacciona Rodolfo
Me imagino cómo te sientes
Y te compadezco, querido
Yo por más que trato no puedo hacerme la idea
Todo esto parece un mal sueño, una pesadilla
Rodolfo, ¿me estás escuchando?
Por favor, Fátima, déjame solo
Creo que por el momento es lo mejor
Te voy a pedir que no molestes más, amigo
José Armando tiene novia y no puede andar entreteniéndose con cualquiera
Señor, yo...
¡Nada!
Haz el favor de irte y no vuelvas más por aquí
Espero que esto te sirva de lección
Ahora desaparece y no vuelvas
No quiero que sigas angustiada, Esmeralda
Ya todo pasó
Conmigo estás segura
Sí
Sí
Te veo extraña
Triste
Mi vida ha cambiado radicalmente, José Armando.
No quiero ir a tu casa.
No quiero que tu padre vuelva a correrme de ahí.
Esmeralda, nadie tiene más derecho a ocupar esa casa que tú.
¿Por qué lo dices?
Porque soy tu esposa.
Pero ellos ni siquiera lo saben.
No, no, Esmeralda, no lo digo por eso.
Ellos ya saben que nos hemos casado.
Entonces, ¿han terminado por aceptarme a la fuerza?
No.
Nada de lo que te imaginas
Ahora, cuando lleguemos a la casa
Te van a revelar un secreto
¿Un secreto?
¿Sobre qué?
¿De qué se trata José Armando?
Perdóname mi vida
Pero descubrir esa verdad es algo que no me corresponde
Lo que sí te aseguro es que te vas a llevar una enorme sorpresa
Doctor, la comida está lista.
¿Quiere que se la sirva aquí o pasa al comedor?
Quiero nada.
No se deje deprimir otra vez.
¿Usted sabía que no iba a poder retenerla aquí?
Le dije cosas que quizá Esmeralda debió saber hace tiempo.
Que la amo.
Con la pasión que siente un hombre hacia una mujer.
Y que esa fealdad que casi me ha enterrado en vida se la debo a ella.
¿Para qué le confesó todo eso?
Para que sepa.
Para que sepa hasta qué punto está en deuda conmigo.
A pesar de todo, Esmeralda no va a dejar al doctor Peñarreal.
Está casada con él.
¿Quién sabe, Juana? ¿Quién sabe?
Pero sí te puedo asegurar que si ella no regresa a mí, tampoco se quedará con José Armando.
¿Qué pretende hacer ahora?
Yo nada.
Creo que la fortuna al fin estará de mi parte.
¿Ella solita?
Ella solita se va a alejar de su incipiente marido.
Ya lo veremos, Juana.
Ya lo veremos.
¿Y ahora qué va a pasar?
A lo mejor Esmeralda se inmuina conmigo por haberle engañado todos estos años.
Y no va a querer saber nada más de mí.
Dominga, ¿qué hace aquí solita?
Pues esperando que el doitorcito traiga a Esmeralda
¿Cómo irá a tomar las cosas, mi hija?
Tengo miedo a su reacción
Pero también deseo que ya esté aquí para poder abrazarla
Esmeralda es una muchacha con un corazón muy grande, mi señora
Sí, es re buena
Pero no va a ser fácil para ella saber que no es una muchachita huérfana
Como yo siempre le dije
A mí lo que me preocupa es cómo la va a enfrentar don Rodolfo
Tengo una hija
Yo que me he ufanado tanto de ese hijo
Que me ha llenado la boca para decir que era un peña real de cuerpo entero
Y ahora resulta que su padre no era más que un peón de la casa grande
Una hija
Una hija
Abandonada, una mujer ignorante, salvaje
Qué vergüenza
Ya no aguanto más
No tarda en llegar la ciega y me muero de los nervios
Mamá, te recuerdo que la ciega es tu sobrina y mi prima
Ay, ya no me lo recuerdes
Todo esto parece una broma de mal gusto
Voy a ver si Rodolfo ya está más grande
¿Por qué no me habías dicho nada, Adrián?
Porque todos andaban muy nerviosos
Ya ves, mi papá, no quiso ni venir a comer
¿Y por qué no fuiste por el Miranda con el joven José Armando?
Mira, Florecita, la verdad es que no sabemos bien a bien qué es lo que está pasando
A mí me gusta respetar los asuntos de los demás
¿Y entonces?
Pues hay que esperar, a ver qué pasa
Pues no, yo ahorita me apuro y me voy para la casa grande
Yo sí quiero saber qué le sucedió a mi amiguita
Qué bueno que ya volvieron, joven
¿Qué pasa, Jacinta?
Ya llegaron
¡Ya llegaron!
Ya llegaron
La señorita Esmeralda y el joven José Armando
Mi hija
Aquí estamos
Buenas tardes
Esmeralda
Gracias a Dios que estás bien
Hija
Rodolfo, Esmeralda acaba de llegar con José Armando
Vamos, querido
No puedes seguir en esa actitud
¿Ya pensaste qué le vas a decir?
Seguramente se va a dar el lujo de hacerse la ofendida
Bueno, tú no sabías nada
¿Quién iba a imaginar semejante historia detrás de esa muchacha?
Déjame solo
Me estás llenando de amor poco a poquito
Como capullo que se hace flor muy despacito
Y yo quisiera volar
Pero mira nada más qué cara traes, José Armando.
Te peleaste con ese hombre, ¿verdad?
¿Qué pasó? ¿Te hizo daño?
No es nada, no se preocupen.
Lo único que importa ahora es que ya estás aquí, mi amor.
Señora, yo no quería regresar a esta casa.
No quiero ocasionarles más problemas.
¿No le has dicho nada?
Le dije que lo revelaría en un secreto
Hija, tal vez te resulte increíble lo que voy a confesarte
Pero tienes que saberlo ahora mismo
Señora Blanca, es tan malo lo que me tiene que decir
La siento muy angustiada
Si quiere usted me voy
No, esta casa es tuya, por derecho
José Armando
José Armando me dijo que ya estaban enterados de que nos habíamos casado
Pero no crea que estoy pensando que soy parte de la familia Peñarreal
Tú eres parte de la familia Peñarreal, Esmeralda
Y una parte muy importante
Ahí está, mi hija
Señora, ¿qué le pasa? ¿Por qué llora?
Esmeralda, tú no eres la niña huérfana que siempre has creído
Tus padres están vivos
José Armando, ¿dónde está Dominga?
Aquí, Merito, estoy, mija
Oye lo que te va a decir la señora
Todo lo que diga es la purita verdad
No entiendo
¿Por qué me dice esto señora?
Tú no eres la hija de esos campesinos que murieron Esmeralda
Tú eres...
Eres nuestra hija
Sí
Tú eres Esmeralda Peña Real de Velasco
Tus padres somos
Rodolfo
Y yo
No te pierdas mañana
Esmeralda
¿Tú crees que yo no estoy sufriendo también?
Entonces vámonos
Hoy mismo
Quiero
Que todo siga como está
Que nadie sepa lo ocurrido
¡Rosita!
¡Rosita!
¡Hija! ¡Hija, ábreme, por favor!
¡Franciela!
Precisamente estaba pensando
que debo irme de la casa grande cuanto antes
Tengo a exigirle
que me diga qué pasó con Esmeralda
Ella es mía
Mía
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Tienes los ojos del amor
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