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Chéveka F. Dial, la guía musical de Venezuela.
Ella lo quiere como yo
lo adoro.
Las dos sufrimos por una misma razón.
Por unos besos que nos da su boca.
Que nos engaña con negra traición.
Aunque es humano, ella sí lo quiera.
Y lo prefiera casi tanto como yo.
Ya la empecé a leer anoche.
Mira qué vestido tan bonito. La que leí anoche no me gustó.
Eso, muchacha.
En la protagonista se muere al final de la que leí anoche. No me gustó nada.
Pero tiene una foto donde sale con un vestido pegadito, pegadito así, y como
arruchadito por aquí, por las costillas.
¡Precioso!
Yo creo que para diciembre me puedo hacer uno así, pero rojo.
A Eloy le gusta que yo me vista como a una vieja.
¿Se acuerda ese pantalón bonito que me regaló doña Conchita?
Bueno, me lo destrozó a punta de tijera.
Y que me sacaba mucho culo.
Ahí viene.
Que la gente de la casa de los Ramírez debe estar por llegar. Que arregle esa
casa.
Elsa, ¿tú no puedes echar una manito ahí? ¿Y cuánto hay para eso?
Una caja de cerveza. Ah, bueno.
Pago, pago.
Después te llevo a los muchachos.
Bueno,
el tipo se llama Jorge Ríguez.
Pero no en la novela, sino en la vida real.
Y es grandote, fuertote.
No es malo, lo que pasa es que es así como...
como tosco, pero es más buena gente.
Por la comida se sabe cuando una gente tiene real.
Aquí hay comida como para un batallón, ¿no?
La que sobra no la rapamos.
Entonces es que el obvio es comprar bastante comida para que sobre.
Esas mujeres de Caracay son bien chéveres, ¿no?
No se avergüenzan de nada.
Los hombres les ayudan en los oficios.
No como aquí, que no se lavan ni un calzoncillo.
Pero ¿qué va a ser una si cruzo los caminos verdes?
Y es de San Bernardo.
Imagínese el que son y lo ponen en el mapa.
A ver, comadre.
Vamos a curarle.
Que nos está haciendo tarde.
Él es muchacha.
Y mucho más ganas tú gastando los cuatro reales en esa pendejera. De ahí no vas
a sacar nada.
¿Qué sabe usted?
Mírame a mí.
Que me preñaron en un cine viendo Medianoche.
Yo creía que el que tenía encima era Arturo de Córdoba. Por eso te puse Elsa,
para que te llamaras como ella.
Elsa Aguirre.
¿Qué será de la vida de esa mujer?
Ella hiciste afinarse que eran bien bonitas.
Esas eran artistas de verdad, no como ahora. Que no les da vergüenza salir con
el culo al aire.
Usted siempre con la misma historia, mamá. Esa película hace años que no la
hago.
Yo guardo una foto de ella todavía.
¿Usted no guarda? No, no guardo.
Y apúrate que ya es tarde y mañana tienes mucho trabajo.
Ya voy.
Todas las noches me perseguía. Se me venía con el costal y yo quería correr,
correr y no podía correr.
Y entonces un día el viejito, yo sabía que podía volar en el sueño, que si yo
saltaba, volaba.
Entonces el viejito un día se vino, se vino, se vino así detrás de mí y se
A ver.
Uno por tu abuelita.
No, porque mi abuelita ya no la conozco.
Entonces, por Simón Bolívar.
Porque Simón Bolívar no se baja del caballo. Ah, el caballo. Está entrapado
el caballo del llanero solitario. Por el caballo del llanero solitario.
Pero, abuelita.
Que se coma la comida, carajo.
¿Hasta cuándo vaina?
No me le grites, huevón.
¿Por qué no vas y le gritas a los patiquines?
A ellos no tienes cojones, ¿verdad?
Pero para tus hijos te sobran.
¿Qué es el señor Eloy?
El señor que se lo ofrece. Soy Sergio.
El hijo de Ignacio Ramírez.
Creo que le avisaron.
Sí.
Yo le digo dónde está la tapa.
¿Quieren sumarse atrás?
La verdad es que está perfecta para una luna de miel, ¿no?
Para una virgen no podía estar mejor.
Yo lo que tengo es hambre.
Pero vamos a preparar algo.
Yo vengo.
Mira, ¿y hasta cuándo nos vamos a quedar nosotros aquí?
Ay, comadre, vas pasando.
Esa muchacha la jodecita, ¿eh?
La que anda con la hija del dueño.
Está como asustada, ¿verdad?
Es una muchachita.
Dame la que tiene una cara de bicha en la otra.
A mí me huele algo raro.
Dame que esa muchacha es robada.
Hay como en la película Ritmo de Pasión, donde Jorge en el cárcel robó a una
muchachita jovencita para vengarse del hermano de ella.
En serio, comadre, fue así que llevó a la mujer de él. Y él, por la venganza y
la cosa que llevó a la mujer...
¡Pasa!
¡Pasa, doña!
Sergio.
Tú no me vas a hacer daño, ¿verdad?
¿Tienes miedo?
No sé. Por quererte mucho me escapé contigo.
Pero de pronto puedo volverme para mi casa.
Por tu vida, despreocúpate.
Ellos terminan acostumbrándose.
No, si eso no es lo que me preocupa.
Tú crees que Sergio no te quiere, ¿verdad?
Sí.
Sí me quiere.
Lo que pasa es que eso es como una amenaza.
Todo lo que toca lo destruye.
¿Hay trabajo para usted? Sí, señor.
No, hazlo tú.
A estos carajos como que les encanta mandar.
Pero ese no es el problema, sino la gente que le gusta obedecer.
Tú no eres así, ¿verdad?
No, señor.
No me digas mentiras.
¿A ti te gusta que te manden?
¿Te gustan las hembras que trajimos?
La grande es una veterana, cambia de macho cada tres días.
A la carajita la voy a sacrificar esta noche.
Coño, pana, eres una mierda.
¿Cómo se nota que te calaste diez años por tratante de blancas?
¿Y qué es lo tratante Blanc?
El mejor negocio de este mundo.
Prostituir a las novias.
Eso sería más chulo. Sí.
Pero a nivel de empresa.
El virgo es para uno, que es la primera comisión.
Y luego...
¿Y ella se deja?
Sí.
Hasta las que más he querido.
¿Qué? Bailamos, mi amor.
No, hombre, chico, yo no bailo con borrachos.
Ay, qué bueno que vino para la fiesta.
Y la suya también.
Tenemos esta fiestecita porque estamos celebrando que le echamos el agua a la
niña.
Ahora él y yo somos compadres.
¿Usted no baila?
No.
Los hombres duros no bailan.
Ay, no sea así. Vamos a bailar, sí.
¿Qué pasa?
A mí me gusta así.
Uy, qué calorón, ¿no?
Sobre sí misma, alma doliente. ¿Qué? Vagando a solas, de playa a
playa soy yo.
Usted sí que tiene cosas.
Porque la tuya al final...
No, que te ibas.
Te iba.
Ahora te quedas conmigo.
Bye, hijo. Madre.
¿Has hecho un pie con Miranda?
Así vas tú en mi
corazón, así eres tú de inspiración, madera de nave
que naufragó mi luna rodando. ¡Gracias por ver!
¡Gracias por ver el video!
Ocupamos tu cama.
¿No te importa?
Yo no quiero estar sola.
Miranda.
Que la Miranda no sea bolera.
Nosotros tenemos que agradecerle mucho a Elsa.
Si se nos enferma un muchacho, coño, nos pega un ojo en toda la noche.
Voy a buscar una guava de lisa que me encargó el señor Aguilar.
Ya vengo.
Vamos a olvidarnos de lo de anoche, ¿sí?
Yo sé lo que una mujer siente cuando...
Y bueno, esas cosas pasan.
Júrame que no le vas a decir nada a Eloy.
No, te lo juro.
Pero no vayas a pensar que yo soy capaz de tener algo con Eloy.
Fueron cosas de los palos que se me pasaron, comadre. No lo vayas pensando.
Así que ves una carajita.
Y por más que engañes con ese rabote, ves una carajita.
Yo sé lo que se siente cuando aún hace la recuesta.
Y el Eloy tampoco es ningún santo.
No se haga el pendejo ahí.
No vamos a pelearnos por eso.
Además, Yo te quiero como a una hermana.
Bueno, vamos a arreglar esta casa que la dejaron para atrás arriba.
Esa sí que es buena, comadre.
Este es Arturo de Cuerdo.
El de medianoche. Me encanta.
Y esta es ella.
Bonita, ¿verdad?
Y no sé dónde le salió a mis mamás a ponerme esta guerra.
No me parezco en nada.
Bueno, en las piernas un poquito, comadre, mire.
No ponga esa cara.
De verdad que me parezco un poquito.
Mire.
Pues eres como una criatura, ¿no?
Te dejan llevar por los amores de las películas. Ah, porque son igualitos a la
vida real, comadre.
Igualitos.
Yo no le conté los desortilegios del corazón.
De la muchacha que es pobre.
Muy pobre, pero muy decente la muchacha. Y viene un muchacho rico a enamorarla.
Y ella como si nada.
Porque es una muchacha decente. Sí, después ella entonces se enamora de él.
se enamora de él.
Y él es como Sergio.
¿Y qué quiere decir usted con eso, comadre?
No te gusta.
A mí también me gusta mucho.
¿Ah, sí?
Anoche con la calentura que me metió casi no pude dormir.
Y a mí, con la apretadita esa que me hizo, me entró un vaporón en la noche.
Pero sí, hombre, no sé, como cochino, ¿verdad?
Por poco y nos cogió las dos ahí enfrente todo el mundo.
Eso sí es verdad.
Y besar rico.
¿Qué es eso, muchacha?
Yo soy una mujer que tiene marido.
Mierda, comadre. Si no se entera, me mata.
¿Se le ofrece algo, señor?
¿Eso?
¿Qué me preguntarás eso?
¿Que si se me ofrece algo?
No, no se me ofrece nada.
Bueno, hasta aquí llegó la complicidad.
Juan Carlos y yo nos regresamos para Caracas.
Cualquier cosa les avisamos.
No es para tanto.
Cambia esa cara.
Te quedas en las manos de tu amado, no en las de un hombre.
Además, él no es tan malo como parece.
Yo no me quedo.
Yo me voy con ustedes.
¡Suéltame, co...
Vámonos, Liliana.
Por culpa de este chulo de mierda vas a terminar en un burdel.
como un novio.
Debe ser bonito, pero yo no sirvo para eso.
Cada vez que me empato con una tripa termino por joderle la vida.
No es que quiera, pero así es.
Pero tú te enamores también, ¿no?
Si enamorarse es volver las mierda.
Esto como que no camina, ¿no?
No tengo ganas.
y pensé que podía necesitar algo.
Le traje esto para que se distraiga.
Bueno, será todo, Tim.
Para jugar a las cartas se necesitan dos.
¿Quieres un trago?
Puedes jugar solitario.
Nunca conocí a mi papá.
Bueno, mi mamá tampoco lo conoció.
¿Sabes qué? Ellos se conocieron, fue un cine.
Y se acostumbraron a amarse en la oscuridad.
A mí me hicieron cuando daban medianoche.
Parece que un día él dejó de ir y mi mamá iba siempre a ver las películas de
amor, películas mexicanas.
Por eso cuando yo nací me puso Elsa.
Como el apellido de mi mamá es Aguirre, entonces me llamó Elsa Aguirre.
Como la actriz. ¿Tú no la conoces?
No.
Yo no voy al cine.
No me gustan las películas de amor.
Ay, a mí sí. A mí me encantan.
También las novelas. Yo leo novelas.
Fotonovelas. Ahorita estoy leyendo una que no me pierdo, que se llama
Sortilegio. Donde Ana Luisa...
Ana Luisa que es muy buena.
Ella lucha por el amor de José Luis.
Y José Luis lo que está es engañado con la malísima que se llama Magda, que
además de que lo traiciona con su mejor amigo, resulta que ella lo único que le
interesa es el dinero.
Pero yo sé que Ana Luisa y José Luis van a terminar juntos, porque él se va a
dar cuenta antes de que ella se meta a morir.
¡Los carajitos! ¡Ya te había dejado!
¡Coño, ahí está la puerta! ¡Te puedes ir cuando te dé tu puta gana!
¡Ojo de eso! ¡Si los carajitos se quedan en esta vaina!
¡Ahí viene la puerta! ¡Aquí está por favor!
¡Claro, claro! ¡Con ese puerto me tenés amarrada!
¡Pero vas a ver!
¡Un día de estos me busco un hombre de verdad, verdad!
¡No como tú, coño! ¡Te rechizo a la gente puta de mierda!
Ay, mija, ese hombre me la está acabando.
No lo busque más.
Ya ve, ni siquiera acá sale a montar.
Usted está joven, puede encontrar un hombre mejor.
Sí, yo se lo he dicho más de mil veces, doña Josefa.
Que no se enrede con Sergio.
Mira nomás cómo te tiene.
Y no es que él sea malo. Esta es la que se le mete en la casa todas las noches.
La que llega de madrugada como una perra realenda.
Y se ha puesto a llorar.
Buenas, doña Josefa.
Aquí le traigo estos cambures.
Los robé de casa y los alcántara.
Y Elsa.
Ya se la voy a buscar.
¡Suéltame, coño!
¡Coño!
El animal nunca debe saber cuándo uno lo va a matar.
Porque el miedo y la rabia le envenenan la sangre.
El cochino no se desperdicia nada.
Y que a los muchachos de aquí les sirve hasta de hembra cuando andan
necesitados.
O cuando a unos muchachos les da todo.
A las burras, a las cochinas.
Y hasta las matas de camburo.
¿Cómo es esa vaina?
Uno corta el tronco del camburo.
Entonces le abre un hueco así más o menos.
Entonces uno se lo mete ahí.
Y la vaina es calientita por dentro, sabrosita.
Coño, pero hay que tener imaginación.
Lo que hay que tener es ganas.
Yo todas mis porquerías.
Se las echo a las mujeres.
¿Y cómo es eso de que la mujer se vende?
Bueno, la coges.
La golpeas.
La metes a puta.
La alquilas.
Le jodes la vida.
Hay que hacer un desarmado. Bueno, vale.
Ellas se dejan porque creen que uno está enamorado.
A veces matan cuando se decepcionan.
¿Que tú no has visto las noticias?
Llena de mujeres que matan a sus chulos.
¿Y eso da real, Sergio?
Bueno, vale no tanto.
Hay que darle su parte a la organización.
¿Y qué es solo organización?
Pues la gente que consigue los clientes, hay que darle su parte.
Y a la policía.
Y a los tipos que las cuidan.
¿O qué creías?
¿Que era como poner un kiosco de putas? ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Hugo se puso!
¡Hugo se puso! ¡Hugo se puso! ¡Hugo se puso! ¡Hugo se puso!
¡Hugo se puso! ¡Hugo se puso!
¡Hugo se puso!
¡Hugo se puso!
¡Hugo se puso!
Porque me miro en el pecho.
Me miro, me miro.
Con esta cara tan vieja y tan fea que tengo ahora.
No sé, yo siento que... que me está chupando.
¿Qué va, mamita?
Pero tienes que sacudir.
Mire, ese hombre no respeta nada.
Sé que estás encuerada con él, pero no te respeta.
Ahí te trata como si fueras una de sus putas.
Como una de las que trago el otro día.
¿Por qué no te olvidas de las novelitas?
Siempre solo te quiere ahí para que le calientes la cama de vez en cuando.
Mira, Elsa, que si no te lo sacudes ahora, te va a matar.
¿Cómo no puedo?
No puedo, comadre, yo no puedo vivir sin él.
Mejor me voy.
Voy a coger un poco de fresco, mamá. No me diga mentiras.
Va a meterse en la cama de ese hombre.
Ay, hija, cómo has perdido la vergüenza.
No se meta, mamá.
No se meta.
Sergio, ábreme, ¿quiere?
Déjame entrar.
Sergio.
Sergio, quiero estar contigo.
Sergio.
Era otro, si era guapo para las mujeres.
Pero para echar palas era bien flojo.
¿Cómo sabe que nunca ha tenido que trabajar para comer?
La gente corría, se cree inútil. Esa es la vaina. No me jodas, Luis.
Mira cómo tengo las manos.
No es lo mismo coger culo que coger palas, ¿verdad?
Vaya para la casa porque mirando le pongo ahí un mentolate y una curita.
Voy a hacer que su papá después me descuente la vaina del sueldo, la vejita
Vaya pues.
te estoy casando.
Suéltame la clave.
¿Qué van a avisar que tu familia viene este sábado? Mala noticia.
Apenas llegue me arranco para la playa.
Desde que tú me estás son sacando a la Miranda.
¿Es verdad?
¿Tú tienes real?
¿Tu familia tiene real?
Hasta chulo puede ser usted.
No le pasa nada.
Esa vaina libreta cualquier mujer.
Esa mujer va a acabar con tu vida.
Mi mujer es tu maldición.
Tú eres una mierda, Eloy.
Me humillaba.
¡Coño!
Tu papá me humillaba a mí.
¡Coño de la madre!
¡Coño! Y él hoy para acá y no jodido le echaba bola.
Y él hoy para allá y no joda.
Y todavía yo me dejo.
¿Y tú crees que tú me vas a humillar a mí, huevón?
¡Tú no me puedes humillar a mí, huevón!
¿Entiendes?
¡Coño! No me vas a humillar a mí.
Pero no es esa vaina porque somos panas.
Porque somos amigos, coño. Porque somos... Porque somos gente.
Coño, esa mujer te va a perder, maldito. Esa mujer te va a perder, coño. Es tu
madre. Esa mujer te va a perder.
Ella te va a perder.
Ella... Ella te va a perder a ti, huevón.
Ay, qué bello estás con tu bronceado, mi hijo.
Mira, me fascina que estés por aquí, pero mucho tiempo no es muy aburrido, mi
amor.
¿Qué tal, viejo? Eloy preparó todo para la parrilla de esta noche.
Sí, lo dejé en la casa preparándolo.
Hola, tío. Hola.
Hola, ¿qué tal? Me has hecho mucha falta. La casa está muy triste sin ti.
Mi papá no tiene con quién pelear.
¿Te vienes con nosotros?
No, no puedo.
Anda, di que sí. Voy a la playa.
Les caigo en la noche.
Chao, Charlie.
Adiós, cuñado.
Chao, mi amor.
Udapo al monte pierde la cara sin vergüenza.
¿Otra vez regresando?
Deja que se me va a dar cuenta.
Hola, papá.
Mi hijo mayor.
¿Ya lo conocí?
Sí.
¿A serio?
Mira, mi amor, te quiero presentar esta vecina. No, mamá, voy a mear.
Volveré pronto.
Volveré por ustedes.
Gracias, señor.
Usted debe llegar hasta Clarines, ¿no es verdad?
Es que tengo un hijo que se me está muriendo.
Te puedo dejar en la carretera.
¿Qué tiene tu hijo? Se le pegaron unas fiebres.
Yo vine a pedir unos reales prestados para comprarle las medicinas.
Pero el compadre no estaba.
El muchachito se me está muriendo.
Mira, ¿y tu marido?
Hace rato nos abandonó.
Si quieres, yo te doy la plata para los remedios.
No te vale que sea suficiente, porque si no, te quemamos.
No tengo más.
Por favor, no me mate.
¡Coño de tu madre!
Si nos descuidamos, nos quemas, ¿no?
Ahora lárgate antes de que me caigas, asqueroso.
pensar que te secuestré.
Deben pensar que soy una madre desnaturalizada que abandonó a sus
La que me debe tener una rabia grandísima es tu vieja.
Para esos carajos no existo.
Me metieron seis años en prisión en Tijuana.
Aqueles seis años.
Solo recibí una carta de mi papá que decía...
Eres una mancha por el apellido.
¿Qué carajo me importa?
A mí no me importa que estuvieras preso.
Y tampoco me importa que fueras...
Ya es muy tarde.
Ya va, mi hija.
Ya voy a terminar.
Ya sabes que no me gusta que me vean.
¡Ay, René Moreno!
¡Esa es calidad!
Ay, sufre mi corazón Cuando no te puedo ver Ay, sufre mi corazón
Mi amor, dame tu cariño No te haga
nada de rogar Que este hombre de sufrimiento Cualquier día se va a matar
este hombre de sufrimiento Cualquier día se va a matar Ay, mira mi amor Dame un
esperanza Ay, mira mi amor
¡La musica!
¿Y entonces?
¿A dónde lo llevo?
Sigue derecho.
Tranquila.
Si te portas bien, a lo mejor te dejo vivir.
Va rápido.
Que nadie te dijo que bajaras la velocidad.
ladrón tranquila que te quiero dejar viva métete por ese camino de tierra
¡Lo maté!
¡Coño, lo maté!
¡Lo maté! ¿Qué voy a hacer, coño?
¿Qué voy a hacer? ¿Por qué tardaste tanto, coño?
¿Por qué tardaste tanto, coño? ¡Yo le disparé a matar!
¡Le disparé a matar, coño! ¡Le disparé a matar!
¡Le disparé a matar!
¡Lo hubiera querido matar yo, coño!
¡Es que mi puta me iba a matar!
Oye, Okora, te llamé para decirte que te espero a medianoche.
Medianoche, tiempo de soñar.
Donde tumbo sin saber a dónde ir.
No.
No me importa.
Yo soy muy feliz contigo.
Me gusta correr a tu lado.
Mi mamá siempre me llevaba a misa.
Obligada, claro.
Ella era bien cumplida con la iglesia.
Si no vas a la iglesia, se te va a meter el diablo en el cuerpo, Miranda.
Yo siempre supe que podía matar.
Siempre a punto de hacerlo.
No me dejes nunca, Sergio.
No me dejes nunca.
Que me voto, chica.
Qué loco, ¿no?
Enamorada como el río, desbocada y sin temor, y
rude como una piedra, cuesta bajo en tu cintura.
Gracias.
Si es un trago, policía, para que se le pase el susto.
Un trago grande, luego me la pasas.
No, si así es.
Eso sería antes.
Porque ahora, uno apenas le puede la mano encima a la mujer y ya está
la maleta para irse con...
No, mi amor, vamos pagando porque vamos a hacer ver este teléfono. Pero déjala
puro, mi cielo.
Siéntate y hazme el cuatro.
No, mi amor, hace mucho tiempo jugaba a policía y ladrones.
Son doscientos bolos.
A menos vas a oír hablar de nosotros.
Bueno.
Entonces los espero por la casa para que me bauticen el muchacho.
Es una promesa.
¡Epa, policía!
¿Se termina el arma?
Déjenla como un recuerdo.
Después de todo, a ustedes les va a hacer más falta que a mí.
Gracias, panita.
Total, me secuestraron. Y si te volvemos a encontrar por ahí, te volvemos a
secuestrar.
¿A qué van ustedes?
A casa de la abuela.
¿Y su papá y su mamá?
Papá salió a pescar.
¿Y su mamá?
Mamá murió.
Mentirosa, mentirosa. Mamá se fue y no dejó. No, no, no, no. Mamá murió.
¿Te vas a quedar ahí todo el día?
No.
Creo que hasta aquí llegué, Sergio.
Los necesito a ellos.
Son mis hijos.
Lo siento.
¿Vamos a andar con ellos dando tumbos de un lado a otro?
¿Estás loca?
Yo te necesito, Miranda.
Coño, yo te necesito, Miranda.
Te necesito.
Yo los necesito a los tres.
Por favor.
Está bien.
Hugo, amarrame el zapato.
¡Coño, párate de ahí, chica! ¡Que se te va a ensuciar el uniforme! ¡Que vayas
con estos carajitos! ¿Tú crees que yo soy sirvienta tuya para darte lavando?
¡Recoge las cosas!
¡Ándase a pillar de los dientes! ¡Ya voy a ir a hablar con ellos! ¡Oh, ya!
Rabia te van a coger esos muchachitos.
No los trates así.
Ahora sí me jodí.
Encima de que me la paso jodiéndome por los carajitos y por usted me va a
regañar.
¿Viste? ¡Los voy a joder!
Chau, papá.
¡No me quiero morir! ¡No me quiero morir!
¡No me quiero morir!
¡No!
¡Sergio, te amo! ¡Mi amor, no me mates!
¡Mi amor, no me mates! ¡Mi amor, no me mates!
¡Assesino!
¡Assesino! ¡Cripto!
¡Mamá!
Mamá.
Mamá. Asesino, asesino. Mamá, mamá. Hijo.
Hijo.
Hijo.
Mamá.
Hijo.
Déjanos, amor.
Déjanos, amor.
Sí.
Lejos, a donde no nos encuentren.
Gracias.
¡Vámonos!
partida en la cuarta válida para el juego de 5 y 6 Caroneñita largó un poco
cuando pase todo volvemos por ello
a ver qué te van a querer.
Voy al bar.
Ya vengo.
Presentamos a continuación un extra de nuestro noticiero.
Asesinados por disparos de escopeta, se encontraron los cadáveres de Eloy
Sánchez, de 35 años, Elsa Aguirre, de 25 años, la anciana Josefa Aguirre
y los menores de edad Hugo e Isabel Sánchez.
La madre de los menores, Miranda Flores, de nacionalidad colombiana, se
encuentra desamparacida en la policía, la busca intensamente.
El matrimonio, Flores...
se dedicaba a investigar el mantenimiento de las parcelas rígidas y,
testigos, hace tiempo se separaron de la isla de México.
El golpe múltiple fue cometido en la montada de hoy, causando enorme malestar
entre los pobladores del lugar.
En lo internacional, en Santiago de Chile, declaraciones de los puestos
extremistas detenidos a la policía y a la policía fiscal permitieron a la
policía chilena descubrir un nuevo arsenal plantecido en el norte del país,
una mina abandonada.
Verga de la Serena, a favor.
Ella lo quiere como yo lo adoro.
Las dos sufrimos por una misma razón.
Por unos besos que nos da su boca.
Que nos engaña con negra traición.
Aunque es humano que ella sí lo quiera.
Y lo prefiera casi tanto como yo.
Solo al pensarlo.
Y si no es mío, nunca de las dos.
De mujer a mujer lo lucharemos.
A ver quién vence y así se queda con su dulce querer.
Y si me logra vencer.
podría de mis recursos como tiene que ser
lo cojo en mis brazos ardientes
con besos de muerte lo
estrecho con fe entre mis brazos y lo hago sentir
que de mujer a mujer
con él me quedo de mujer a mujer
lo
cojo en mis brazos
ardientes con besos de muerte
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