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Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Eres los ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
No, pero...
Adrián.
Pobrecito.
¿Te duele mucho?
Lo de menos es esta herida.
Más me duele la que tengo en el corazón.
Adrián.
¿Qué tal, Florecita?
Graciela, ¿qué haces aquí?
Qué bueno que llegas
Necesitaba comprar unas cosas y se me ocurrió pasar a saludar a mi maestro de equitación
¿Cómo te sientes, Adrián?
Ya, ya estoy bien
Les agradezco a...
A los dos que hayan venido
No tienes que agradecer
Vengo a ver cómo estás atendido
¿Te vas a la casa?
Mejor te espero y nos regresamos juntos
A ver, cuéntame, ¿cómo te pasó esto?
Cajes del oficio, doctor
¿Te desinfectaron perfectamente?
Yo creo que sí
Vamos a ver
¡Ay, ay, ay!
¡Ay, mírate, nene!
No me pegues, no me pegues, no me pegues
No te voy a hacer nada, Bobo
¿Qué es lo que quieres?
Ver a la doña
¿A la señora Blanca?
No, no, la otra, la más vieja
Ah, tú dices a Crisanta
Crisanta, Crisanta
¿Y para qué la quieres tú?
Para darle un recado
¿Dámelo a mí?
No, no, no. El recado es para ella nomás.
¿Y a ti quién te dio el recado, Patricio?
A mí, la dominga.
¡Ay! No te lo puedo decir.
Eso es un secretito que nomás el bobo Melesio se lo sabe.
Mira, Melesio, si no me lo dices, no le hablo.
A esa señora no le gusta nada, Crisanta.
Así que si no me dices el recado, no le hablo.
Ah, está bueno, allá tú
Ahorita le voy a decir a Dominga que tú eres una mula, serrera
Que no entiendes y que nada más andas de metiche ahí
Queriendo enterarte de los secretos de los patrones
Espérate, Melisla, ahorita le hablo a Crisanta
Bien te viera, bobo, bobo, pero bien descortado
Dominga, te traje unas naranjas
¿Son de donde, Marcial?
Sí, de las manda su mujer.
Esa chona siempre mandándome cositas.
Ahí está.
Oye, ¿sabiste lo que le pasó a Adrián Lucero?
¿Qué?
Bueno, lo invistió un toro bravo.
¿Cuándo, Dominga?
Pues hoy, en la mañanita.
El bobo Amelesio estuvo contándome todo aquí.
Estaba muy asustado.
¿Pero cómo está? ¿Es grave?
No, creo que no.
Sí que le amarraron el brazo para pararle en la sangre.
Luego se lo llevaron para la clínica del pueblo.
¿Y Florecita debe estar con él?
Y el doctor Peñarreal.
¿Tú crees?
Pues luego.
Él es doctor, ¿que no?
Y tratándose del hijo de Dionisio, pues segurito,
segurito que lo va a estar cuidando.
Voy a la clínica.
Necesito saber cómo está.
No tiene caso que te quieras ir hoy a tu casa, Adrián.
Tienen que vigilar que no vayas a tener fiebre.
Los cuernos de un toro son un terrible foco de infección
Yo quería ir mañana a los corrales a ver si marcaron a todas las veces
Mañana no puedes estar metido en eso, Adrián
Ni pensarlo
Pero es necesario
Tendrá que hacer lo otro
De aquí a dos días te prohíbo terminantemente que salgas de tu casa
Lo más probable es que mi familia regrese pronto a la ciudad
Así que tendré que ausentarme un par de días
¿Se van todos?
Sí, yo solo los acompaño, resuelvo algunos asuntos que tengo pendientes y regreso
¿Se va a regresar usted solo?
Seguramente que sí
Tal vez a mi padre le gustaría regresar conmigo
Pero dudo que deje a mi mamá sola
Qué bueno que estés aquí, Florecita, ya nos vamos
Adiós, Adrián
No te vayas
Que sigas mejor
Yo me quedo con el doctor
Váyanse sin pendiente
De todos modos pasaré temprano a verte
Si no has llegado a tu casa
Pasaré a buscarte aquí
Que descanses
Adiós, Florecita
Adiós, doctor
Adiós
Adiós
Vengo de parte de Dominga
Está bien, casita, yo hablo con él
¿Para qué te mandó?
Pues dice que...
¿Qué pasó?
Que está esperando y que no quiere que se dilate más.
No tiene que no he podido.
Que no es tan fácil como ella piensa.
Y que no me mande decir nada.
Y menos contigo.
No, no, no.
El, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el, el
Voy a acabar de barrer el patio
¿De nuevo se siente mal?
No es la presión, Jacinta
Me traiciona
Tiene que atenderse
En la cara se ve que algo tiene
No puedo seguir con este tormento
Dios mío
Me voy a volver loca
¿Qué es lo que necesitabas comprar?
Unas cosas que necesita mi mamá de la farmacia.
¿Y las compraste ya?
Pasé, pero no encontraba la marca del barniz de uñas que mi mamá quería.
Y ya sabes cómo es.
Mejor le pregunto si quiere que vengamos a la tarde y que ella vea.
Entonces, vámonos.
Esmeralda.
Eres los ojos del amor
¿Qué pasa?
Mi amor, ¿pudimos pasar a la tienda?
Sí, sí, claro
Entonces, sígueme
Esta niña ya me preocupó, Blanca
No te inquietes, ¿qué puede haberle pasado?
Es que no me explico, ¿por qué desapareció así sin decir nada?
Estaba aquí cuando llegó Rodolfo con la noticia del accidente del hijo de Dionisio y...
Fátima, ¿no será que fue a ver a Adrián?
¿A ver a quién?
No sé, se me ocurre
Quizás quiso saber cómo estaba.
Después de todo, él estuvo ayudando a montar.
No, no le veo el sentido.
No, no, no me imagino a Gracielita ahí metida entre esa gente.
Graciela debe estar agradecida con Adrián.
Acuérdate que amable se portó con ella cuando se lastimó el pie.
Pero nada más me faltaba que no lo hiciera.
Si por su culpa se cayó la pobrecita.
Bueno, ya.
No te angusties.
En todo caso, si Gracilita fue a ver a Adrián,
pues seguramente se va a encontrar con José Armando.
Y así regresarán los dos juntos.
¿Todavía no ha vuelto José Armando?
No, no, Rodolfo.
Cuando llegue, avísame. Ya sabes que quiero hablar con él.
Ah, y otra cosa.
Mañana regresamos a la ciudad.
Ay, no podías darnos mejor noticia.
¿Qué le pasa, Rodolfo, que se ve tan listo?
No sé
Mis querida, deberías averiguarlo
Se ve que está muy disgustado
Entonces, debe sentirte muy tranquilo, Adrián
Sí, el doctor José Armando me revisó y me dijo que estaba bien
También estuvo aquí la novia del joven
La señorita Graciela
Por lo que oí, creo que ya se van a su casa de la ciudad
El joven José Armando los va a llevar después de que se regrese para acá
¿Eso dijo?
Sí, ¿verdad, Adrián?
Así parece
¿Pero qué tenías tú que hacer allá?
Fui a ver a Adrián, mamá, ¿qué tiene de malo?
Eso de irte sola, así, sin avisar siquiera
Yo sabía que José Armando llegaría después
Lo hubieras esperado
Bueno, nada más me fui antes.
¿Cuál es el problema?
Ay, cuánto escándalo por una tontería.
Niña, pero es que no te das cuenta de que yo me asusté
porque no te encontraba por ninguna parte.
Ay, mamá, no inventes. Ni modo que aquí me pierda.
No te hagas la graciosa.
No creo que a José Armando le haya dado mucho gusto
encontrarte al lado de ese vaquero.
Mira, mamá, no pasó nada.
Es más, te apuesto que a José Armando ni siquiera le importó.
Eso espero, hija.
Eso espero.
¿Cómo está ese muchacho?
Afortunadamente bien.
Le dieron una excelente atención.
En unos días sanará.
Bien.
Ahora que no hay nada pendiente y podemos hablar con tranquilidad,
vamos a tener esa conversación que habíamos aplazado.
Ya te lo dije, pero voy a repetírtelo para que quede bien claro.
He decidido que mañana regresemos a la ciudad
para que empiecen a correrse inmediatamente
los trámites de tu boda con Gracielita.
¿Tienes algo que objetar?
¿Y si lo tuviera, papá?
¿Qué te opones a irte con nosotros?
Yo no me opongo a acompañarlos,
pero regreso a la casa grande.
¿Cómo?
¿Te estás burlando de mí?
No tengo la menor intención, papá.
Qué bueno que estás aquí.
Tu hijo quiere acompañarnos a la ciudad,
dejar a su novia allá y él regresar para acá.
¿Cuál es el motivo?
Explícame la razón de ese empeño tuyo
en permanecer en este lugar.
Voy a estudiar una especialidad
y aquí tengo la tranquilidad que necesito.
No me vengas con pretextos. A mí no me engañas.
Me has hecho una pregunta y te la he respondido.
No te creo una palabra.
Algún otro motivo habrá.
¿Es lo mismo que yo he venido imaginándome?
Estás rehuyendo tus responsabilidades.
Estás aplazando tu boda con Graciela.
Rodolfo, por favor, no discuta.
¡Déjame!
Tengo que saber la verdad.
Es que no quieres casarte con tu prima
Hay algo
O alguien
Que ha hecho que cambien tus sentimientos hacia ella
Bueno, Adrián, me voy
Mañana paso a visitarte con Dominga
Te mando muchos saludos
Gracias, Esmeralda
Te acompaño
Ahorita regreso, Adrián
No estoy seguro si seríamos felices, papá
Con frecuencia discutimos
Tenemos pequeños problemas
¿Eso es ahora?
¿Antes se llevaban muy bien?
Antes nos veíamos muy poco
Pasé muchos años estudiando en el extranjero
Y cuando regresaba nos reuníamos para salir a pasear, a divertirnos
Pero conocías los proyectos que teníamos para ustedes
Han estado tratándose durante años en plena armonía
Y aparentemente muy satisfechos y felices
Con la idea de casarse en el futuro
Sería que éramos muy jóvenes
No conocíamos lo que era el verdadero amor
¿Quieres decir que lo conoces ahora, José Armando?
¿Acaso te has enamorado de otra mujer?
Tu tío Rodolfo quiere que regresemos mañana a la ciudad.
¿Mañana?
Sí.
¿No te entusiasma la idea?
Yo estoy contentísima.
Ver gente otra vez, luces, ir de tiendas, el teatro.
Creo que el campo no se hizo para mí.
Yo adoro la civilización.
¿Y ya sabes a qué hora nos vamos?
No, todavía no se lo pregunto a Rodolfo, pero me imagino que será como a mediodía.
Yo voy a ir preparando mis maletas
Es imposible
Yo sé que es imposible
Ay, pero irme ahora
Dejarlo así
No te vayas
Compréndeme, papá
He madurado
El matrimonio es una cosa muy seria
Y para toda la vida
Te lo advierto, José Armando
Precisamente por eso
Quiero estar seguro que Graciela es la mujer que me acompañará toda la vida
¿Se puede saber qué pretendes hacer?
¿Acaso romper tu compromiso?
¿Decirle que no te vas a casar con ella?
Necesito más tiempo para pensarlo, papá
No quiero equivocarme
Bien
Piénsalo
Si eso es lo que deseas
Pero si tú te quedas aquí
Nos quedamos todos
Y desde ahora te advierto
Que trates de congeniar con tu novia
Porque esa boda tiene que ser, José Armando
No vas a tener otra esposa que no sea Gracielita
Me asusté mucho cuando me platicó Dominga
Pero me voy tranquila
Si lo revisó José Armando y dijo que Adrián está bien
Quiere decir que pronto sanará
Ya, Florecita, déjame aquí
Tú regresa con tu hermano
Esmeralda
No sé si necesito algo, Pepi
¿Qué?
Fíjate que la señorita Graciela, la novia del joven José Armando, llegó primero y se metió a ver a mi hermano.
Se veía retrapurada y se quedaron solitos un rato.
¿Qué, Florecita?
Ay, Esmeralda, es que no sé si hago bien en decírtelo.
A lo mejor te haces ilusiones con el doctor y...
Ay, pues no sé.
¿Qué pasa? Dímelo de una vez.
Es que... los caché, Esmeralda.
De repente que me asoma.
Yandecita, voy a la casa grande a ver si se ofrece algo.
Bueno, en la tarde vengo para quedarme con tu hermano y tú te vayas para la casa.
Pero ahí te llevo, Esmeralda.
Bueno.
Pues ni modo, ahorita me regreso con Adrián y pues luego te cuento.
Adiós.
Vámonos.
¿Sabes ya a qué hora salimos mañana, Blanca?
Ay, Fátima.
Qué pena me da todo esto, pero ya no nos vamos.
¿Pero cómo que no nos vamos?
Si Rodolfo dijo que...
Sí, es verdad, pero es que a última hora cambiaron los planes.
¿Y se puede saber por qué?
Es que...
Es que José Armando prefirió quedarse.
Y Rodolfo dice que si él se queda, pues nos quedamos todos.
No, pues yo no permanezco ni un día más aquí.
¿Pero por qué quiere quedarse José Armando?
¿Qué es eso tan importante que lo retiene aquí?
Mira, Fátima, él quiere prepararse para hacer una especialidad
y piensa que este lugar es muy tranquilo.
Pero que eso no puede hacerlo allá.
No, no, es que aquí se concentra mejor.
Está bien, ustedes son muy dueños de quedarse,
pero yo me voy.
Gracielita y yo nos vamos.
Recordarás también que decidimos que la boda fuera en un par de meses
Y tenemos dos preparativos encima
Espero que en eso no tenga que haber aplazamientos
Adrián, ¿puedo decirte algo?
No es que yo quiera meterme, pero la señorita Gracielita y tú...
¿Qué?
Yo creía que te caía muy mal
Bueno, eso dijiste al principio
Sí
¿Y ahora pues?
Bueno, tuve que tratarla más cuando le estaba enseñando a montar a caballo
Ay, mira, déjate de cuentos que yo ya sé todo
¿Tú qué sabes, escuincla?
Los vi besándose
¿Sabes que tus tíos y José Armando ya no regresan a la ciudad?
¿Cómo?
Que no se van
Tu querido novio se ha encaprichado en quedarse
Y en lugar de que Rodolfo y Blanca lo obliguen, no, no
Le dan por su lado y lo complacen
Ay, qué bien. Entonces voy a sacar todo de la maleta.
De ninguna manera. Tú y yo sí nos vamos.
Ya se lo dije a Blanca y a la hora de la cena se lo voy a confirmar delante de Rodolfo y José Armando.
No, mamá. Yo también me quiero quedar.
¿Y eso?
¿De cuándo acá te gusta el campo?
No es eso, mamá.
Tú no viste nada.
Ah, ¿cómo no? Mis ojitos no me engañan.
No viste nada, ¿entendido?
Confío en ti, hermanita
¿Me vas a guardar el secreto?
¿Me lo prometes?
Pues si no hay de otra, yo me callo
Pero ella es la novia del doctor, Adrián
Y tú haces mal en andarla besando
Él no la quiere
Y ella él tampoco
Pues pues qué
Pero nomás acuérdate que hace poco le regaló el anillo de compromiso
Además, Adrián, es una traición
El bien de tu curación
Y tú ve cómo le pagas
Mira, tú eres muy chavita todavía para comprender ese sentimiento
Yo iba a irme de aquí
Y Graciela me pidió que me quedara
Luego, pues me quiere
El doctor Peñarreal tiene todas las armas para conservarlas
Y de veras le interesa
Yo solo tengo mi amor
Y le voy a echar pelea
Pero Adrián, él dijo que todos se regresaban para la ciudad
¿No te acuerdas?
En eso he estado pensando y pensando
Amargándome el arma de tener que estar tirado aquí en esta cama
Y pidiéndole a Dios que no se la lleven
Tú misma me has dicho que donde esté José Armando debo estar yo
¿No me lo has dicho tantas veces?
Por eso nos debemos quedar
Cualquiera diría que la noticia te causa mucha alegría
¿Sabes una cosa, Marcialita?
Te siento muy extraña en estos últimos días
Algo te sucede
Mamá, no inventes
Aquí pasa algo raro y voy a averiguarlo
Ya lo verás
Parece que alguien te viene correteando
Estoy acostumbrada a caminar así
Debería, juraría que puedes ver
Ni yo camino con tanta seguridad
Es que conozco el monte, es como mi casa
Sí, pero yo soy vieja y tengo que andar despacito
Dominga, yo creo que primero vamos a la casa de Dionisio
A lo mejor ya está ahí Adrián
Ojalá, así ya no hay que ir al pueblo a verlo
Tal vez yo vaya al pueblo más tarde
¿A casa de Lucio?
Sí
Ya te he dicho que no vuelvas por ahí
Es que me da mucha lástima
Vive tan solitario
Si no voy se pone triste
Y no me gusta saber que sufre
Pero doctor Malaber
Mire nada más
No ha probado bocado
No cabe duda que usted va de mal en peor
Yo no sé lo que pretende
Morirme, eso es lo que pretendo
Pero no se va a morir, hasta que Dios así lo decida
Acuérdese que él no cumple caprichos, ni endereza jorobados
Miren nada más, habiendo tanto niño pobre, y usted desperdiciando así la comida
Doctor, ¿cómo lo ayudo?
Dime
José Armando Peñarreal te parece un hombre atractivo
Sí
El doctor Peñarreal es muy atractivo, muy joven y tiene una sonrisa preciosa
Pero también le digo que usted es un hombre que vale mucho
Tengo la esperanza de que algún día recapacite
Y sienta de nuevo ganas de vivir
Y de buscar la forma de ser feliz
Yo solamente podré ser feliz al lado de ella
Pues, si de veras tanto la quiere
Vístase de una vez y arréglese
No sea que venga temprano
Y le daré un consejo, doctor
Ya no se enoje con ella
O llegará el momento en que Esmeralda deje de sentir cariño por usted
Y le tenga miedo
¿Y qué quieres?
Que le festeje sus confidencias cuando me dice que ama a ese hombre
Yo nomás le digo una cosa
Si en el destino de Esmeralda está que tenga que pertenecerle a José Armando Peñarreal
Aunque usted haga lo que haga
Tarde o temprano
Ellos terminarán juntos
Antes la mato y me mato yo
Mamá
Voy a dar una vuelta, regreso pronto
Oye, oye, un momento
¿A dónde vas exactamente?
Ay, no sé, por ahí.
¿Y por qué no saliste con José Armando, hija?
Porque ni siquiera me invitó.
Pero ya sé que le gusta ir al campo en su caballo y correr como loco.
Y llevándome a mí no hubiera podido hacerlo.
Bueno, luego nos vemos.
¡Oh, no!
Sí, estos noviazgos modernos son de lo más interesante.
Cada quien por su lado
Y todos los demás como si nada
Tengo que tomar una decisión
No puedo seguir traicionando a Graciela
Tengo que enfrentar todos los obstáculos que se nos presentan
Y defender el amor de su madre
A lo mejor se fueron ya
Porque quedó de venir en la mañanita y hasta ahora no se ha aparecido
A lo mejor no se van
Mira pues
Y la Dominga creyendo que estaban muy apurados
¿Por qué, Dominga?
No, hija, no
Cosas de vieja
Yo me entiendo
¿A poco ya se van tan pronto?
Sí, sí, tengo alguito que hacer
Aliviate, Adrián Lucero
Ya vuelvo por acá
Gracias, Dominga
Que sigas bien, Adrián
Hasta pronto
Hasta pronto, Esmeralda
Gracias por la visita
Ayuda a la florecita
Ay, ven, ven, ven por aquí
Meralda, quédate un rato con Florecita
Quédate
¿A dónde vas tú?
A ver un pendientito que tengo por ahí
Sí, es Meralda
Quédate aquí un ratito
Está bien
Sirve que me acabas de contar lo que pensabas decirme ayer
Gracias
Tú y José Armando Peñarreal se siguen frecuentando, ¿verdad?
Sí, Florecita
Él dice que me quiere
Y que tenga confianza en su cariño
Que nada importa los obstáculos que nos separan
Pero yo estoy muy triste, Florecita
Porque sé que sus padres nunca me van a aceptar
Y además por su novia
Porque me he metido entre los dos
Ay, Esmeralda
Si yo te dijera
¿Qué cosa?
Algo bien importante
Ayer todavía podía decírtelo, pero hoy no
Una promesa me amarra la lengua
Pero, ¿se trata de la novia de José Armando?
¿Es de ella?
Buenas
Perdón, la puerta estaba abierta
Vine a ver a...
Ah, tú eres la muchacha que estaba vendiendo la limonada
¿Cómo te llamas?
Esmeralda
Pues mira, me alegro de encontrarme contigo
Te hago una disculpa
¿A mí?
Sí
Te traté muy mal y...
Por tener una forma verdaderamente detestable.
Es que estaba nerviosa.
Fue un mal momento.
Espero que lo olvides.
Esmeralda, te está dando la mano.
Déjala.
No pretendo obligarla a que me perdone si no quiere.
No, no, es que usted no comprende.
Ella...
Por favor, no trates de disculparla.
Pero es que yo...
Dejémoslo así.
¿Cómo siguió tu hermano?
Bien, muy bien.
Salí a dar una vuelta y se me ocurrió pasar a preguntar.
¿Quiere verlo?
Bueno, si se puede.
Sí, cómo no. Pásale por acá.
Ahorita vengo.
Si don Rodolfo supiera que Esmeralda es su hija,
quizá su amor propio se sentiría herido.
Se pondría furioso al saber que lo hemos engañado
¿Qué hago, Padre Santo?
¿Qué hago?
Ilumíname, Dios mío
Ilumíname
¿Puedo ayudarte en algo, hija?
¿Es la despedida?
No me voy
Vine a decírtelo
Mi vida
Cuidado, te vas a lastimar
No, no
Eres un loco
Soy el hombre más feliz del mundo
¿Tanto?
Te quiero, te quiero
Tranquilo, tengo que irme
¿Tan pronto? Si acabas de llegar
Solo vine por un momento, para que supieras
Quédate, quédate un poco más, unos minutos
Debes tener valor para luchar porque no nos separen
No es fácil, Adrián
Debes comprenderlo
Son tantas las cosas que pesan sobre mí
Llegará el momento en que tengas que escoger
No me hagas pensar ahora en eso
Lo que importa es que me voy a quedar
Y te veré todos los días
De lejos
Aunque sea de lejos
¿Hasta cuándo?
Tengo que irme
Ahora yo estoy sufriendo un castigo por aquel engaño
¿Cuál es ese castigo?
La niña que yo creí que había nacido sin vida
No estaba muerta
Viene
Y se llama Esmeralda
Apenas lo supe hace unos días
Me lo dijo Dominga, la persona que la crió
Y yo me atormento
Sabiendo que he despojado a un ser inocente
A todo lo que tenía derecho
Sus verdaderos padres son muy ricos
Y ella vive en un ambiente miserable
Caleciendo de todo
Lo sé, pero no se trata solo de los bienes materiales
materiales, más graves que carezca de la protección y del cariño que debió haber tenido.
¿Has pensado en eso, hija?
Sí, sí. Por eso espero en usted. Sin saber qué hacer, desesperada.
¿Qué hago, padre? Dígame usted.
Pero cómo puedes dudar, hija mía. Solo hay un camino.
Decir la verdad.
¿Tú sabes que pensaba regresar hoy a la ciudad?
Sí, sí, señor
Pues bien, José Armando no ha querido irse
¿Y sabes lo que sospecho?
Que es por causa de la campesina ciega esa
¿Esmeralda?
Sí, sí, como se llame
Sé que se han estado encontrando por ahí
y me gustaría saber a ciencia cierta lo que está pasando.
Quiero que sigas a José Armando sin que se dé cuenta
y que me digas si los ves juntos.
Mire, patrón, perdóneme, perdóneme,
pero yo le pido que me quite esa encomienda.
¿Por qué?
Pues es que para serle franco no me gusta.
Yo para esas cosas no sirvo.
Está bien
De todas maneras me enteraré
Y como compruebe que es cierto lo que sospecho
Que se prepare la chiquilla esa
Porque yo mismo voy a echarla de aquí
No tienes por qué estar apenada
Es que nada más de pensar que estuve frente a la novia de José Armando
Se me cae la cara de vergüenza
Oye, mi Esmeralda
No te dejes llevar por eso
Si te quiere, no lo vayas a rechazar
Pero, Florecita, yo no sé cómo me das ese consejo.
Bien sabes que no está bien.
Ninguna mujer le debe quitar el novio a otra.
Ay, si yo pudiera decirte.
Nada de lo que me digas cambia las cosas.
Yo no puedo seguir así.
Cada vez que él y yo estamos juntos, me pongo a pensar y pensar.
Mira, que te importe un comino la novia.
Hazme caso, que yo sé lo que te estoy diciendo.
No puedo ser así, Florecita.
No puedo, y ahora menos
¿Oíste cómo se disculpó?
Tuvo ese gesto noble conmigo y yo
Me siento muy mal por lo que estoy haciendo
¡Esmeralda!
¿Qué diablos le hice a esa promesa a Adrián?
Es que don Rodolfo no la va a querer
Yo lo conozco
Los pasos dolorosos rectifican el camino
Para llevar de nuevo la paz a tu espíritu
Tienes que reparar el error que cometiste.
La única forma es devolverle a esa criatura todo aquello que se le quito.
Es que...
Así lo olvido por un lado.
Al daño por otro.
Busca la manera de que el mal que causes sea menor.
Pero desde ahora te digo,
mientras no remedias esa injusticia,
estás en deuda con Dios
y no podrás sentirse tu alma tranquila.
¿No ha llegado la santa?
¿Y ahora a dónde fue?
Esa mujer siempre anda enferma, pero no para en la casa.
No exageres, fue a la iglesia.
Si quiere rezar, ¿por qué no se mete a la capilla?
Porque no es lo mismo.
Tenía deseos de confesarte.
Esas son excusas para hacer lo que se le da la gana.
A ver, ¿ahora quién te hizo enojar?
Le pedí a Dionisio que vigilara a José Armando y...
tuvo el atrevimiento de decirme que no.
Oye, Rodolfo, yo no creo que debamos caer en eso.
Me parece poco digno de nosotros y humillante para José Armando.
¡Tonterías!
Yo necesito saber lo que hay entre mi hijo y la campesina esa.
Y voy a saberlo sea como sea.
En un asunto como este no se puede andar con contemplaciones.
Hay que actuar con mano dura.
Debe ser, Crisanta.
¿No se espante? ¿No se oye una visión?
¿Es la vieja Dominga que viene a hacer una visita antes de que se vayan de la casa grande?
No te pierdas mañana, Esmeralda
Tendrá que renunciar a ti cuando seas mía
Algún día tenía que enamorarse, casarse
Le aseguro que su hijo ni cuenta si va a dar
Ojalá no existiera
Ojalá nunca la hubiéramos conocido
Lo que nos espera es la miseria
Amor, esmeralda, tienes los ojos del amor.
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