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Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esmeralda, Esmeralda
Tu amor es puro como el sol
Esperanza, esperanza
Eres los ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
pero yo sé dónde encontrarla.
¿Quién es ese hombre?
¿Cuál, señora?
Ese que va ahí cabalgando a todo galope.
Discúlpeme, pero no lo vi.
Parecía muy extraño.
Llevaba un sombrero grande
Una capa negra que volaba con el viento
Su aspecto era muy siniestro
Ya, debe ser el doctor Malaber
Lucio Malaber, el doctor del pueblo
Ah, sí, sí, parece que ya había oído hablar de él
¿Y es así en realidad?
¿Así como se veía?
Así como se veía a lo lejos
Bueno, es un hombre muy solitario
Y con un enorme resentimiento hacia los demás
Menos hacia Esmeralda
No, a ella sí la quiere bien y además se ha preocupado mucho por su educación, desde el día que la conoció.
¿Y desde cuándo la conoce?
Bueno, Esmeralda tendría 12 o 13 años. Estaba bien chamaca todavía.
Muy interesante, muy interesante.
Así que te encargo mucho Esmeralda, Adrián. Mientras regreso, cuídala con tu vida.
Qué bonito quiere usted Esmeralda
Quien tuviera esos pantalones para luchar por su amor
A ti pronto te va a llegar
Cuando menos te lo imagines, Adrián
Yo no lo creo, pero...
Pues bueno, a ver qué pasa
Quiero que seas al pendiente de lo que se le ofrezca a Crisanta
Ella va a encargarse de atender a Esmeralda y a Domingo
Váyase tranquilo, joven
Lo hago con harto gusto
Siempre le he tenido ley a Esmeralda
A lo mejor hasta más que a usted
No lo creo.
¿Y sabes por qué?
Porque Esmeralda ya es mi esposa.
¿Qué dice?
¿Esmeralda?
Sí, Adrián.
Nos casamos ayer en el registro civil.
¡Ah, chirrión!
Eso sí que no me lo esperaba.
Nunca me lo hubiera imaginado.
Te voy a suplicar que seas discreto.
Solo se lo hemos dicho a Dominga, a tu hermana, a Fermín y a tu padre.
¿Y a Melesio?
Pues no tenga apuración.
Yo paso un tos de amor y soy bien respetuoso.
Confío en tu silencio, Adrián.
Por el momento pensamos mantener en secreto nuestro matrimonio hasta que sea conveniente descubrirlo.
Cuente conmigo como siempre.
Ahora con más ganas te voy a cuidar, Esmeralda.
Hijas, hermano, vamos a la casa.
Domingo se quedó solito en el cuarto.
Como tú quieras, mi amor.
Gracias por todo, Adrián.
Pásale, doctor.
Qué bueno que al menos tú sí puedas ser feliz, Esmeralda
Crisanta me dijo que usted recogió a Esmeralda al morir sus padres
Fíjese que tengo curiosidad
Esmeralda no tenía otros familiares con quien usted podría haberla llevado
Porque ella es diferente a la gente de aquí
Tiene un tipo muy dis
Diferente
Como de otra clase social
¿Sus padres eran nativos de este lugar?
Uno de ellos.
¿El papá?
¿Y lo conocían aquí en la casa grande?
Dicen que más vale llegar a tiempo que ser invitado.
Pasen, pasen, siéntense.
¿Eso crees que es una limonada?
¿O quieres un tequilita, José Armando?
Bueno, te lo acepto, pero así como mi papá lo toma.
Con su salecita y su limón
Ahora te lo traigo
¿Tú, mi amor?
Yo prefiero una limonada, si no es molestia
Con mucho gusto, mi amor
¿Usted?
¿Qué anda usted haciendo por este lugar?
Vengo a buscar a Esmeralda y tú sabes dónde está
Ella... no se encuentra aquí
¡Mientes!
Acabo de estar en la choza y no había nadie
Ni siquiera esa vieja inútil de Dominga
Ellas dos se fueron para el pueblo con el doctor Peñarán
Cuando vuelvan a lo mejor, las llevan para su casa
No me quieras ver la cara de estúpido
Voy a esperarlas al cacal
Y si no llegan...
¡Vendré a ti y te cuentas!
¿Y te has sentido bien entre nosotros?
Sí, señora
Hay algo que me llama mucho la atención, Esmeralda
¿Cómo es que te expresas tan bien?
Lucio me enseñó todo lo que sé
¿Lucio?
Se refiere al doctor Malaber, mamá
El médico del pueblo
Pero no dicen que se trata de una persona muy extraña
Sí, señora, es un poco retraído
Vive encerrado en su casa
Pero es muy sensible
Ama la belleza y es muy culto
¿Pareces admirarlo mucho?
Muchísimo
Ha sido muy bueno conmigo y le tengo un gran afecto
Siempre le viviré agradecida por su paciencia para enseñarme todo lo que sé
Pero eso se terminó, mamá
Porque muy pronto Esmeralda se va a operar
Entonces podrá ver y prepararse por ella misma
¿Entonces lo de su operación es un hecho?
Sí, mamá.
Solo estamos esperando las noticias de Álvaro Lascano.
En cuanto nos dé luz verde, nos iremos a la capital para operarla de inmediato.
¿A qué has venido a gastar en tanta porquería?
Esto no es un gasto, hija.
Es una inversión, ya lo verás.
Bueno, si me disculpan, voy a preparar mi maleta.
Te acompaño, hijo.
Con permiso.
Propio, señora.
¿Puedo acercarme a la fuente?
Desde luego, yo te llevo
Gracias
Gracias
Así es que qué bueno que Esmeralda y Domingo ya estén en la casa grande
Luego me doy una vueltecita para saludarlas
Oye, ¿y mi papá tardará mucho?
¿Quién sabe?
La señora Fátima tenía que hacer algunas cosas
Si fue también Gracielita, pues mejor las hubieras llevado tú.
No, Florcita.
Ya entendí que lo que pasó entre nosotros ya se acabó.
Pues yo sé cómo te puede volver a hacer caso la señorita esa.
Mira, invitas a dar una vuelta a alguna muchacha del pueblo.
Esas que te echan hojitas, como Zenaida, la hija de Marcial.
Está bien bonita, ¿o no?
La verdad, no está mal.
Pues te paseas con ella por el pueblo.
Tú ves cómo le haces para que Gracielita se entere y...
Pues ya estuvo
¿Ya estuvo qué?
Que se va a morir de los celos
Eso no falla, Adrián
¡Ey, escuincla! ¿Qué sabes tú de esas cosas?
Tú hazme caso
Esta noche va a haber una fiesta en casa de Marcial
Y estamos invitados
Esta es tu oportunidad para acercarte a la cenaida
Es el sonido que más me gusta
El sonido del agua
Escuche
Parece que está cantando.
Su sonido es tan dulce, tan sereno.
Sí, hija. Tienes razón.
Parece que platica muchas cosas.
Usted es muy buena, Crisanta.
Le estoy muy agradecida.
No, no tienes que agradecerme nada, hija.
¿Cómo no?
Me trata con tanto cariño.
Como si me conociera de toda la vida.
Me hago esa idea, Gerardo
Eso que te vi de pequeñita
Y que en vez de Dominga
Pude haber sido yo la que te hubiera criado
Si Dominga no me hubiera recogido cuando quede huérfana
Quizá la señora Blanca se hubiera hecho cargo de mí
Sí, quizás
Como yo era hija de un peón de la hacienda
Y me había quedado sola en el mundo
A lo mejor
Por caridad, ¿verdad?
Sí, por caridad
Ojalá no tuvieras que irte nunca, Esmeralda
Ojalá ocurriera algo milagroso y te quedaras para siempre en esta casa
Gracias por sus buenos deseos
No son solo buenos deseos
Es simplemente lamentar tu juicia
Esta casa es tuya
como es tuyo todo lo que pertenece a la familia Peñarreal.
¿Por qué me dice todo eso, doña Crisanta?
Asegura que todo me pertenece como si en verdad lo fuera.
Bueno, hijita, es que José Armando me ha confesado el profundo amor que te tiene.
Está decidido a llevarte al altar.
Por lo tanto, él como único heredero de la fortuna de los Peñarreal,
tendrá que compartirla contigo.
Y lo hará vistoso.
Yo tengo miedo de don Rodolfo.
Ese que amenazó a José Armando con desheredarlo si seguía conmigo.
¿Usted... usted lo cree capaz?
Esperemos que no.
Hay que tener fe en que Dios podrá ablandar su corazón.
De cualquier manera, José Armando no cambiaría nada por tu cariño.
Ojalá, señora Crisanta.
Porque yo... yo ya no podría vivir sin él.
¿Cuántos días piensas quedarte en la capital?
Aún no lo sé
Necesito ir a la universidad
Tengo un trámite pendiente allá
¿Y te llevará mucho tiempo arreglar ese asunto?
Bueno
Lo que pasa es que hablé con Sebastián
La última vez que estuve allá
Y le pedí que me ayudara a encontrar un departamento
Pero, hijo
Mamá, tengo que enfrentar la realidad
Mi papá está obcecado en rechazar a la mujer que amo
No me queda otro camino
Esmeralda y yo
Hemos decidido compartir nuestra vida hasta el final
Y lo vamos a hacer
No hay regreso
¿Te inició?
Entregue las compras a Jacinta
Y que las lleve a la recámara de Gracielita
También dígale que nos sirva la comida
Así como usted rene, señora
Ay, me muero de hambre
En cuanto terminemos de comer arreglamos todo
No entiendo por qué siempre te tengo que apoyar en todo lo que haces
Porque soy tu madre
Los hijos siempre se deben a sus padres
Cuando tengas un hijo me vas a comprender
Lo dudo
Al paso que voy
Ay, Gracielita, por favor
Tienes que reaccionar
Parece que tienes atón en las venas
Es necesario que me ayudes para tratar de recuperar a José Armando
Yo sola no puedo hacer todo, niña
Gracias, señora Crisanta.
Es que Dominga duerme su siesta por las tardes.
Qué bueno.
Descansen las dos y yo vengo en un ratito.
Está bien. Gracias.
Acuéstate, Dominga.
¿Quieres que esté contigo?
Sí.
Aquí me quedo.
Oye, ¿te gusta esta casa?
No.
Solo vamos a estar unos días, aunque la señora Crisanta me dijo que esta casa me pertenece y desearía que me quedara a vivir aquí para siempre.
Sí, es tuya, tuya.
No, Dominga, nunca voy a sentirme dueña de algo en este lugar.
¿Te extraña verme aquí?
Pues sí
Estoy esperando a que llegue Esmeralda
Y usted sabe dónde fue
Bueno, ¿y por qué tendría yo que saberlo?
Porque Esmeralda le cuenta todo, usted es su confidente
Pues no, no lo sé
Habría que esperar a que regrese
Tengo toda la tarde esperando
Seguramente ese maldito se la llevó lejos
No, ella me lo habría dicho
Entonces, ¿dónde diablo se fue?
Le aconsejo que lo tome con calma, doctor Malaver
Nada va a ganar con perder la cabeza
Ese maldito intruso me la robó
Después de todo lo que se refirió por cuidarla
Por enseñarle
Esmeralda no es nada suyo, doctor Malaver
Usted no tiene derechos legales para...
En este caso la razón está en mi padre
No estoy autorizado para discutir eso con usted
Es el doctor Peñarreal que le podría explicar
Pero mi consejo es que se tranquilice
Y deje las cosas como están
Voy a esperar a que llegue
Voy a ir a esa casa y la voy a sacar de allí
Usted no puede intervenir, doctor
Esmeralda ya no es una mujer desamparada
¡Fiatula!
Ay, Florecita, ¿qué andas haciendo por acá?
¿Qué tal, Fiatula? ¿Cómo dice que le va?
Bien, Florecita, ¿y tú?
Bien también. Oiga, vengo a buscar a Esmeralda. ¿No anda por aquí?
Espérate un momento. Voy a preguntarle a Jacinta.
Pues voy al comedor, ahí está todo recogido.
Es que la señorita Graciela y la señora Fátima llegaron muy tarde a comer.
Ah, ¿anda por aquí la señorita Gracielita?
Sí, aquí estoy, Florecita.
¿Me necesitas para algo?
No, señorita, pero pensé, si anda por ahí, pues la saludo.
Es que vine a ver Esmeralda.
Me dijo Adrián que estaba aquí.
Así es.
Bueno, pues voy a buscarla.
Me tengo que apurar porque mi papá llega temprano a merendar y no va a ver nadie.
Es que fíjese que mi hermano se va a la fiesta de las hijas de don Marcial.
¿Y no invitaron a sus hijas a tu lado?
No sé tú, no me dijeron nada.
Pues a mí no me invitaron, nomás a la Adrián.
Pues claro, como el que les gusta es él
Y yo le digo que le haga caso a Zainalda, la más chica
Ay, está re de chules a Chamac
Y Lera, ¿cómo le suspira?
Ay, está loquita por él
Esmeralda, ¿soy inoportuna?
No, no, ¿qué se le ofrece?
Te tengo una sorpresita, querida
Vamos a la recámara de Gracielita
Pero...
No, no, no, no te angusties
Yo te digo por dónde
Está bien
Ven, ven
Cuidado, escalón, muy bien
Ay, me vas a poner, soy una tonta
¿Pero a mí qué me importa que ande con una de su clase igual que él?
Hija, ya llevo a Esmeralda a entregarle lo que le compramos.
Graciela.
Sí, sí, está bien, mamá.
Esmeralda.
¿Qué pasa?
¿A dónde vas, mi amor?
Tu tía Fátima va a darme algo.
Sí, es una sorpresa.
¿Te acompaño entonces?
¿Puedo, tía?
Esmeralda me tiene a mí
Ese hombre no puede retenerla
Y yo voy a hacer lo que yo le diga
Espere, doctor
Sí, déjeme salir
Voy a decirle algo que usted debe saber
¡Déjeme pasar!
Esmeralda no es una pobre campesina huérfana
Con la que usted puede hacer lo que quiera
¿Qué estupideces está diciendo?
Ninguna estupidez
Ella tiene una familia, un hombre.
Esta era una posición a la que usted ni siquiera puede llegar.
¡No me vengas con esas estupideces!
Esmeralda está en la casa gratis.
Esa es su verdadera casa.
¿Y su qué?
¿Lo dices por el maldito ese, el doctor Peñarreal?
Digo porque Esmeralda es la verdadera hija de Rodolfo y Blanca Peñarreal.
¿Estás loco o qué?
Le estoy diciendo la verdad.
No me acostumbro a hablar por hablar.
Eso es absurdo.
Lentamente absurdo.
¿Cómo piensa que voy a creerle?
¿Qué pretende con eso?
Se lo digo para que no se ponga a hacer locuras.
Esmeralda está fuera de su alcance, doctor Malaver.
Ni para su amor, ni para su venganza, intente acercársele.
Más vale que se vaya conformando con la idea de perderla
No son cuentos suyos
No le creo ni una palabra
Voy a contarle cómo fue
Para que se convenza
¿Qué pasa, José Armando?
Para que veas la sorpresa que le tenemos a Esmeralda
Ven, ven, ven
Ven, tócalos para que sepas qué son.
Mira.
¿Te gustan?
¿Es ropa?
Claro, claro, querida.
Son unos vestidos muy, muy propios para ti.
Y también te compré estos zapatos para que combinen con tus vestidos nuevos.
Tía Fátima, ¿me quieres decir qué significa esto?
Esmeralda nació en la casa grande
Fue una noche de tormenta
¿Qué tuvo?
Era una niña
El médico no pudo llegar a tiempo
Llamaron a Dominga para que atendiera a la señora
Solo unas horas antes
Domingo había asistido a una pobre viuda que murió al dar a luz un niño sano y robusto.
Te quedaste solo conmigo.
¿Qué voy a hacer ahora contigo, chiquito?
Don Rodolfo soñaba con un heredero varón.
Tiene que ser varón.
Aquella criatura estaba huérfana
Entonces, entre Dominga y la nana de la señora
Cambiaron a los niños
Traiga al huerfanito para que ocupe el hogar de la niña que ha nacido sin vida
Dominga, tráigalo
Está bien
Lo voy a traer
Cuando Dominga regresó a su cacal
se encontró con que aquella niñita
tenía vida.
Dios mío.
Esta niña
está viva.
Entonces
No se atrevió a echar las cosas para atrás
Y se hizo a cargo de él
Él no quería un varón
Nada más un varón
El otro sí tuvo suerte
La que tú te merecías
Y tú
Tú me vas a tener a mí
Solo a mí
Tú te quedas para siempre
Con Domingo
En pago por el favor
La nana le dio a Domingo
Unos valiosos aretes
Estos aretes son de Esmeralda
Es que yo
Por favor
Acepté
Y Domingo
Le puso por nombre
Esmeralda
El nombre de aquellas piedras
Esa es la historia, doctor Malabar
Tal como la propia Dominga me lo contó
Ahora ya lo sabe
Emeraldas no es aquella chiquilla desvalida de la que usted se adueñó
Los Peñarreal conocerían ese secreto a la menor cosa que usted intentara.
Doctor Malaverde, el único camino que le queda es renunciar a Esmeralda
y dejar que sea feliz en el lugar que le corresponde.
Pero, José Armando, no entiendo por qué te molestas.
Si Esmeralda va a vivir en esta casa, necesita ampliar su guardarropa.
Por favor, no malinterpretes la generosidad de Gracielita y mía.
Oh, ¿te molesta que te hayamos comprado ropa nueva, Esmeralda?
No, no, señora, yo se lo agradezco.
Pero en realidad solo vamos a estar aquí unos días,
lo que dure el viaje de José Armando a la capital.
Bueno, solo quiero que quede claro que nuestra intención fue buena.
La intención habrá sido buena,
pero ofrecer a Esmeralda una ropa de esta clase es humillante.
Pero José Armando, ¿cómo puedes decir tal cosa?
Si la escogimos así, ¿fue para que... para que ella se sintiera a gusto?
Es lo que ella está acostumbrada a usar.
¿Te imaginas cómo se sentiría con un traje de Gracielita?
¡Oye, tía!
Por favor, José Armando. José Armando, por favor.
Les ruego que no discutan por mi culpa.
Yo acepto esos vestidos con mucho gusto.
Y les agradezco a las dos que se hayan acordado de mí, señora Fátima.
Toma.
Muchas gracias también a la señorita Gracielita
Ahora, si me lo permiten, quisiera ir con Dominga
Deja esta ropa ahí
Vamos, yo te llevo ahí
Con permiso
Esmeralda, si te molesté en algo te ruego que me perdones
No fue mi intención
No, señora, no se preocupe
Al contrario, le agradezco su intención
Ya ves, mamá
No está bien lo que hiciste
Ay, tú también
Lo hiciste realmente para humillarlo
Ay, mira
El humillado es José Armando
Que siempre ha sido tan delicado
Porque ella ni ve
Qué bueno que eres mi madre y no mi enemiga
No tenías que haberte molestado así con tu tía, mi amor
Es que empiezo a darme cuenta que es capaz de cualquier cosa
A mí me da mucha pena
Ella compró esa ropa para mí
Mi amor, no te preocupes
Le voy a pedir a Crisanta que recoja esos vestidos
Tú olvídate de todo
Es que yo no quiero ser motivo de discusión entre ustedes, José Armando
No lo serás
Ahora que me vaya a la capital te voy a comprar algunos vestidos
No muchos, porque pronto tú vas a escoger los que a ti más te gusten
Oye, ¿no has tenido noticias del doctor Lasca, no?
No, llegando a la ciudad lo primero que pienso hacer es llamarlo
Bueno, mi amor
Descansa un poco, en un rato vengo por ti para cenar
¿Y Esmeralda?
La dejé en su habitación con Dominga
Por cierto, nana
Por favor, ve a la recámara de Graciela
Recoge una ropa que compró mi tía Fátima
Y regálasela a quien quieras
Voy a estarle llena en el despacho
¿Se puede?
¿Se puede?
¿Qué pasa?
Lo esperaba para irme, doctor.
Su obsesión lo va a matar.
Mira, Gracielita, vamos a meter esta ropa en unas bolsas y al clóset.
¿Y yo para qué quiero tener esas fachas?
Cuando José Armando se vaya.
Convenceré a esa pobre tona de que use estos vestidos.
Por lo pronto, nos conviene no hacer ruido.
¿Se te ofrece algo?
Esa es la ropa que compraste, Fátima
Fui especialmente al pueblo a comprarse la esmeralda
José Armando me pidió que me la llevara
¿A dónde? ¿A la habitación de esa muchacha?
No, Fátima
José Armando le pidió a Crisanta que la regalara
Con el trabajo que me costó encontrarlos de su talla y de su estilo
Ay, es que da pena que vive en esta casa con esos vestidos tan, tan corrientes
Lo que es una pena es que tú misma hayas ido a buscar esta clase de ropa para Esmeralda
Oye, pero si estos vestidos son como los que ella trae, pero nuevos
Ay, es que ve los trapos que se pone, son una verdadera vergüenza
No es vergüenza vestirse con humildad
Nana, por favor, llévate esos vestidos
A menos que Fátima quiera quedarse con ellos
No, no, no, querida. Que se haga lo que José Armando dispuso.
Y si este detalle de Gracielita y mío te molestó, discúlpanos, por favor.
Pero también te pido que nos comprendas.
Es muy difícil relacionarnos con gente de clase tan diferente a la nuestra.
Bueno, la verdad es que no sabe uno cómo actuar.
Con permiso. Nos esperamos en la cena.
Sí, tía.
¿En serio qué te pasas, mamá?
Y esto solo es el principio
Tenemos que amargarle la vida a ese infeliz
Tanto
Que se arrepienta de haberse cruzado nuestro camino
Deberíamos ir a casa de Marcial, Adriana
Nos van a estar esperando
¿Para qué les dijiste que yo iba a ir?
Tú sabes que esas fiestecitas a mí no me gustan nada
Pero quedamos a que le ibas a hacer caso a una de sus hijas, a la Zenaida.
Yo no quedé en nada.
Ahora que fui a la casa grande, le dije a la señorita Gracielita
que tú ibas a ir a la fiesta para ver a una muchacha que está loquita por ti.
Pues qué cuentera eres.
Lo hubieras visto. Se puso bien celosa.
Florecita, te voy a pedir que no vuelvas a mencionarme delante de esa señorita.
Para mí, ella murió.
Para siempre.
Quizás ahora está divirtiéndose
Enamorando a alguna campesina
¿En qué me importa?
Adriana ha muerto para mí
Hablé de ti con mamá
No temas acercarte a ella
¿En qué piensas, Esmeralda?
Trata de volver pronto
Te voy a extrañar
No tienes que pedírmelo.
Estaré impaciente por regresar.
Tendré que alejarme después de haberte tenido entre mis brazos.
Estoy loco por llevarte conmigo y comenzar nuestra vida juntos.
Dios, hermana.
Entonces se enterarán de que estamos casados.
Algún día tendrán que saberlo, mi vida.
Vamos a despedirnos.
Voy a irme mañana al amanecer.
No sé qué haría sin ti.
En unos días estaré aquí.
Nos iremos juntos.
Sí, sí.
Cuando vuelvas.
Haremos que te operen.
Podrás ver.
Y seremos tan felices, mi amor,
que no habrá palabras para describirlo.
Vuelve pronto, mi amor.
Buenos días.
Buenos días.
Qué temprano.
Creí que vendrías más tarde,
como te fuiste a una fiesta anoche.
Con permiso.
No quieres saber nada de mí.
Seguramente ayer se ligó una de las muchachitas esas
que le suspiran tanto.
Y si todo lo que dijo Florecita es mentira
Y si lo hizo para darme celos
Pues se equivoca
Se tiene muy sin cuidado lo que haga
Buenos días, señorita
¿Qué tal, Dionisio?
¿A qué hora se fue José Armando?
Ah, el doctor se fue de rete tempranito
Ya debe ir a medio camino
Me pidió que me estuviera atento para lo que necesitara
¿Y qué podemos necesitar en este lugar?
Ah, pues a lo mejor conocer las propiedades de los Peñarreal.
Ya le había ofrecido a su mamá de usted acompañarlas a dar un paseo por los alrededores.
Hay lugares que les imagina lo bonitos que son.
Además usted ya sabe montar y podemos enseñar su potranca cuando lo desee.
Puede que sí, Dionisio.
Pero le advierto que no quiero que su hijo Adrián me acompañe.
Como usted disponga, señorita.
¿Va a querer que le pele todo y los chicharos?
Sí, Florecita
Oiga, pues, ¿qué va a hacer?
¿Arroz con chicharos o chicharos con arroz?
Tú apúrate
Ay, usted vive apurada siempre, Teatula
Buenos días
Aquí le dejo la leche, Teatula
Ay, sí, Adrián
Voy a hacer un dulce de canela
Sí, déjate tomar tu cafecito
Gracias
¿Qué pasó, Jacinta? ¿Ya puedo ver a Esmeralda?
Mira, mejor ándete para allá afuera. Esmeralda apenas va a desayunar.
Ay, no, pues mejor me quedo aquí a ayudar a la tía Tula.
Está bueno, pero ya cállate y termina de pelar los chicharros.
Gracias, tía.
Ya se fue.
Nos ha dejado solas aquí.
Y tengo miedo, Dominga.
¿Te imaginas qué pasaría si el padre de José Armando llegara de repente?
¿Quién nos va a proteger contra él?
Yo
Él
No puede
Es
Tu casa
Tuya
No, Dominga
Aunque me haya casado con José Armando
Esta casa siempre va a ser de los Peñarreal
Siento que ellos nunca me van a aceptar
Sí
Sí
Porque tú
Eres
Tu hija
Dominga, cálmate
¿Por qué te agitas así?
Porque tú eres
Buenos días
¿Cómo amanecieron?
Bien
¿Qué le pasa, Dominga?
Dígale, dígale que es su hija
Dígale
Dice cosas que no entiendo muy bien
Dice que soy su hija, que no casa
Dígale, Dominga, cálmate
Esos arranques no le hacen ningún bien
Ella es...
Muy pronto va a poder hablar
Y Esmeralda va a estar aquí para escuchar todo lo que usted le tenga que decir
Cálmate, Dominga
Buenos días
Buenos días
Aquí les traigo un tecito que les manda la señora Blanca
Qué bueno
Gracias, Jacinta
Tome, Dominga
Este té le va a caer muy bien
Toma, toma
Y que pueden bajar a desayunar cuando gusten
Sí, ahora vamos
Con su permisito
Gracias
Termina de arreglarte, Esmeralda
Yo aquí te espero.
¿Quién es usted?
Conteste, ¿qué hace aquí?
Yo, yo, yo...
Yo soy...
¡Merecio!
¡El nuevo Merecio!
Quiero, quiero ver a mi reinita, ¿eh?
¡Monta!
¿Quién diablos es su reinita?
Mi reinita, mi reinita esmeralda.
Reviso con él, tal para cual.
¡Monta, monta!
Mi reinita, monta.
Que no la, no la, no la revisó.
No la...
No la revisó.
Tú le escondiste
No se me acerque, no se me acerque
Váyase fuera
Pues no está ella, no está
Que no la, no la debizo a mi reinita
Espera, ella está dentro de la casa
Y usted no puede entrar ahí
Pues sí, pues sí, bebé
Háblale tú
Pero córrele, córrele
No, no, no se me acerque
Váyase de una vez por todas
Es la casa
Es de mi reinita
Y yo quiero saludarle
Le trae unas fresitas, mira
A ella le gustan harto, harto, harto
Esta casa no es de esa infeliz
Es de los señores Peñarreal
Por eso, por eso, por eso
Es de mi reinita
Usted está loco
Esmeralda
No es más que una campesina ambiciosa
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no
Mi reinita no es eso
No, mi reinita es la dueña de aquí
Porque ella se casó con el doctorcito
El otro día se casó con su novio, el doctorcito
No te pierdas mañana, Esmeralda
¿Dónde está, señora?
Camina derecho
Derecho, solo son unos cuantos pasos
Eso es lo que quiero
Morir
¿Qué le pasa a Patricio?
No lo sé, está en un grito, me pidió que vayas a verla, por favor
Sí, sí, vamos
¿Se puede saber qué diablos estás haciendo en esta casa?
Esmeralda amor, esmeralda amor
Tienes los ojos del amor
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