Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
Tienes los ojos del amor
Espera el amor
En estos ojos del amor
¡Ahí está!
¡Muy bien!
¡Y ya! ¡Es Miranda!
Pase
Buenas, Dominga
¿Y ahora?
¿A quién debemos el milagro?
Creo que nunca había puesto un pie en mi humilde
Siéntese, pues
Vine por encargo del doctor Malaber
Ya decía yo que por gusto, estaba raro
¿Ahora qué quiere?
¿Que no ha ido Esmeralda por allá a verlo?
No se trata de Esmeralda, sino de usted, Dominga.
El doctor Malaber quiere que vaya a su casa.
¿Y para qué?
No tengo idea, pero está de un genio de los mil diablos.
Como desde siempre.
Le da tanto pesar verlo así.
Él era diferente, entusiasta, pero serio, siempre serio
Le gustaba estudiar, hacer planes, disfrutaba salir a pasear a la plaza del pueblo
Hablaba con la gente y los niños le encantaban
¿Se acuerda cuántos pacientes atendía?
Y nunca les cobraba, se conformaba con lo que ellos quisieran pagarle
Pero desde aquel accidente su vida cambió
Y se ha convertido en un hombre amargado
Que odia a sus semejantes
Lo único que le emociona
Es que Esmeralda lo visite
Y pasar las tardes con ella
A veces pienso que solo por eso vive
¿Y usted?
Pues porque él aguanta todo
Sinceramente, Luce, una vez pensé que para él yo era importante, pero me equivoqué.
Ay, déjame ayudarte
Gracias
Aquí lo tienes
Gracias
¿Quién eres?
Nunca había oído tu voz
Soy Blanca Peñarreal
La madre de José Armando
¿Está él aquí?
No, no está aquí
Pero me ha hablado de ti
Yo estaba deseando encontrarme contigo.
¿Se le ofrece algo, señora?
No, nada.
Solo deseaba conocerte.
Discúlpame, tengo que irme.
Adiós.
Vámonos, Crisanta.
¿Qué pasa?
En todo el camino
No abriste la boca
Esa muchacha me impresionó
Según yo
Iba a advertirle
Que no debía hacerse ilusiones
Con mi hijo
Y no pude
No pude decirle nada
¿Pero por qué, Blanca?
Me conmovió su rostro
La mirada de sus ojos sin luz
Es tan bella, Crisanta
Y no sé qué emoción inexplicable
Sentí cuando la tuve cerca
Lástima seguramente
No, era algo más profundo
Como un deseo de protegerla
Como una ternura muy grande
Te has dejado cautivar
Ay, ahora comprendo por qué José Armando
También se dejó arrastrar por ese encanto que tiene
En cuanto pase la charreada
Le pediré a Rodolfo que nos vayamos de aquí
Esa muchacha despierta sentimientos de amor, nana
Cualquier hombre puede enamorarse de ella
Yo oí su voz
Pero no la conocí, Fermín
Me dijo que era la madre de José Armando
He oído decir que la patrona de la casa grande
Es una mujer joven
Debe serlo
Muy joven y muy linda
Tiene una voz tan dulce
Me encendió la veladora
Parece que me estaba mirando porque me quemé un dedo
Ella se me acercó y me dijo
Déjame ayudarte
Sabía quién era yo, Fermín
Me lo dijo
Me dijo que José Armando le había hablado de mí
¿Qué le habrá dicho?
Quizá le contó cuando le mordí la mano
No, no, debe haberle contado cosas buenas
Porque ella me trató muy bien
¿Sabes lo que me dijo?
Que se alegraba de encontrarse conmigo
Y que deseaba conocerme
La mamá de José Armando
Nada menos
Cuando supe que era ella
El corazón me palpitó fuerte, fuerte
Porque pensé que tal vez
Él estaría ahí
Hermeral
¿Sigues pensando en ese muchacho?
Él me hizo conocer un sentimiento nuevo
Fue bonito cuando me buscaba
Y todo aquello que pasó
Y él le habló a su mamá de mí
Se llama Blanca
Qué hermoso nombre
Blanca
Huele a lirio
Cómo me hubiera gustado que él estuviera ahí
Con su mamá
Ay, José Armando, qué feliz soy
Qué feliz soy
¿Está cansada?
Un poco
¿Quiere bajarse un rato?
No, no, gracias
¿Prefieres volver ya para la casa?
Sí
Sí, es mejor
Jale la rienda hacia la izquierda
Pero dele duro para que le haga caso
Espérese, espérese
Afianza el pie en este estribo
Y baje la otra pierna
Quería preguntarle
si va a practicar
todos los días.
Tengo entendido
que es necesario.
¿Cómo se sintió hoy?
Bien.
¿Ya va perdiendo el miedo?
Me estoy dando cuenta
que no es tan terrible
como creía.
No se confíe demasiado.
Por noble que sea un animal,
no hay que menospreciarle
el carácter.
Va a ser el primer día.
Ha estado muy bien.
Mañana voy a llevarla
más lejos.
Mañana quizás
José Armando ya esté aquí
¿Y será él quien me acompañe?
Dichoso él.
Ya sé que fue a comprarle su anillo
para formalizar el compromiso.
La felicito.
Gracias.
Bueno, pues, salud.
Por los novios.
Salud por los futuros esposos.
Salud, salud.
Mírenla, aquí viene.
¿Qué tal, mi amor?
¿Cómo te fue en tu primera clase de equitación?
Bien.
¿Quién te está enseñando?
¿Adrián Lucero?
Sí, sí, tío.
Me dices cómo se porta.
Traigo a ese muchacho entre ojos.
Como José Armando no quiso que lo echara.
Ahora, a la primera que haga, lo despido.
Con permiso, voy a cambiar.
¿Qué le pasa?
Nada.
¿Por qué?
La encuentro rara.
No, no, no te preocupes.
Es que le tiene terror a los caballos.
Si está aprendiendo a montar es solo por complacer a José Armando.
Tú nunca pudiste, ¿verdad, querida?
A pesar de que a tu marido le apasiona salir a pasear por sus propiedades a caballo.
Tienes razón, Fátima.
Nunca pude vencer el temor que me inspira.
Cuando nos conocimos, lo primero que me dijo fue eso.
Pensé que con el tiempo aprendería a hacerlo, pero...
Terminé por convencerme de que verdaderamente la idea la angustiaba
Yo también llegué a pensar que nunca nos entenderíamos
Tenemos gustos tan diferentes
¿Y entonces cómo lograste echarle el lazo a este hombre tan recio?
Todavía no lo sé
Yo te voy a contestar, Fátima
Blanca me conquistó con su paciencia
Su ternura
Y el amor que siente por su familia
Pero sobre todo nuestro matrimonio que para muchos resulta ejemplar
Se ha basado en el respeto y la confianza
Entre nosotros nunca ha existido un engaño
Apenas mi amor
No soy muy dado a expresar lo que siento
Pero debo confesarte que cada noche doy gracias por haberte puesto en mi camino
Pasa, Dominga
Te esperaba
Me mandó un recado con Juana
¿Qué es lo que quiere?
Hacerle unas preguntas
Acerca de esos aretes
Que trae puestos Esmeralda
¿Me vas a decir en este momento de dónde los sacaste, quién te los dio
y cuál es tu interés en que ella se exhiba con ellos?
Dominga
Estoy esperando una respuesta
Mire, doctor Malaber
Yo no tengo por qué darle cuenta de todo lo que hago
Habla
Está haciendo daño
¿De dónde sacaste esos aretes?
Se los compré a un surero, uno que pasó por el pueblo
Mentira
¿Tú crees que soy un estúpido?
No, no
Esos aretes son una joya de valor
Dime quién y para qué te los dio
Me los encontré
¿A quién se lo robaste?
Yo no soy una ladrona
¡Contéstame!
Yo no he robado nada
Me los dieron por un trabajito
Dime la verdad
Es la puritita verdad
Se los juro, me los pusieron en las manos
Que me partan un rayo si miento
Entonces
¿Por qué quieres que Esmeralda use esos aretes?
Bueno, ¿para qué se vea bonita?
¿Para quién?
Esmeralda no tiene por qué lucir bella para nadie.
¿Usted le molesta porque es feo?
¿Le da rabia verla hermosa como una reina porque la quiere para usted?
¡Cállate!
No se crea tan seguro.
Uno de estos días Esmeralda se le va a ir y no va a volver nunca.
Y yo me voy a alegrar.
Bonita.
¿Qué es cierto, Domingo?
Como yo sepa que pones a Esmeralda en mi contra
Te mando al infierno
No, no
Le juro que no haré
Le juro que no haré nada
Párgate
¿Ustedes creen que regrese mañana José Armando?
No lo sé, hija
Apenas se fue hoy y ya lo extrañas
Ay, sí
Gracielita quisiera estar todo el tiempo con José Armando
Un amor que se tiene
Tío, ¿cuándo vamos a volver a la ciudad?
Después de la charreada, cuando ustedes quieran.
Te lo iba a pedir, Rodolfo.
Realmente no hay razón para que nos quedemos aquí más tiempo.
Bueno, bueno, los dejamos.
Estoy tan cansada.
Que pasen buenas noches.
Que la pasen mejor.
Buenas noches, hija.
Hasta mañana.
Hoy conocí a esa muchacha, Rodolfo.
¿A quién?
A la campesina Cieguita.
Ahora comprendo por qué José Armando se dejó arrastrar por ese impulso que tuvo hacia ella
¿Por qué dices eso?
No pensé que fuera así, tan dulce, tan linda
Tengo miedo de lo que pueda pasar
No seas tonta
Hay que reconocer que es hermosa, pero bueno, jamás podrá compararse con Graciela
No es solo su belleza física, tiene algo que conmueve, que llega al alma
¿Te encontraste a la mamá del joven José Armando?
Imagínate la emoción que sentí.
Tú la conoces.
Dime, dime, ¿cómo es?
Pues, es una señora muy fina, muy distinguida y muy buena.
Sí, esa fue la impresión que me dio.
Florecita, ¿has visto a José Armando?
Casi no.
Me duele pensar que ya no quiere saber nada de mí.
¿Por qué, Florecita?
Creo que yo no le hice nada malo
Esmeralda, ¿por qué mejor no te olvidas de él?
Ni está tan guapo
Además, ¿tú crees que te va a volver a buscar?
Hoy se fue para la capital
¿Se fue? ¿Ya no va a regresar nunca?
Pues sí iba a regresar, pero hace cuenta que no
¿Y su novia se fue con él?
No, a la palomita presumida la dejó aquí
Entonces sí regresa
A lo mejor me lo vuelvo a encontrar
Mejor que no, Esmeralda
El joven José Armando se fue a la capital
Para comprarle a su novia el anillo de compromiso
¿De veras?
No te pongas triste
Mejor olvídalo y vuelve a ser como eras antes
Trataré
Me voy, Florecita
No, espérate
Ya es tarde y no han de tardar mi papá o Adrián
para que te acompañen.
Gracias, pero ya me quiero dormir.
¿Sabes?
Me gustaría acostarme
y dormir.
Dormir mucho.
Y que cuando despertara
ya no recordara nada
de lo que me ha pasado.
Adiós, Florecita.
¿No esperas a Adrián?
No, no. Hasta mañana.
Esta vez ya no soporto la terrible soledad
Yo no te pongo condición
Harás conmigo lo que quieras bien o mal
Llévame de ser posible hasta la misma eternidad
Donde perdure nuestro amor
Porque tú eres toda mi felicidad
Llévame si quieres hasta el fondo del dolor
Música
Buenos días, flojita
Te están esperando para desayunar
Adelántate
Me voy a bañar
¿Vas a tomar tu clase de equitación?
Ay, ¿cuál equitación, mamá?
Nada más me están enseñando a montar
No creas que me gusta mucho la idea de que ese caporal te esté enseñando
Lo más correcto sería que...
que esperaras a tu novio
y fuera él quien te enseñara.
Bueno, me voy a apurar
y los alcanzo en el comedor.
¿Vas a ir para afuera?
No sé
Sí, mija
Vete para el pueblo y date muchas vueltas
Para que todos te vean con tus aretes de esmeraldas
Ay, cómo me gustaría que te viera la gente de la casa grande
Y que estuviera yo allí para ver su cara
La señora ya me vio
¿Cuándo?
Ayer, en la iglesia
¿Y cómo sabes que era ella?
Porque ella misma me lo dijo
Habló conmigo, Dominga
¿Y te vio los aretes?
No, segurito que no te los vio
Si no, luego de verte en la iglesia
hubieran venido corriendo a pedirme cuentas
¿A ti?
¿Por qué, Dominga?
¿A pedirte cuentas de qué?
¿Por qué no me dices de una vez cuál es tu interés en que me vean los de la casa grande?
Oye, hombre de Dios.
Esa gente es muy compuesta y presumida.
Creen que solamente ellos pueden tener cosas valiosas.
¿Y eso qué tiene que ver con nosotras?
No es nada.
Es que yo quiero que a ti también te vean retelegante.
Y más re que te chula que cualquiera de ellos.
Oye, Esmeralda, ven, siéntate.
Ellos son ricos, irrete orgullosos
Y te han despreciado
El hijo del patrón no te ha vuelto a buscar
Y el dueño te echó como un perro
¿No me lo dijiste tú misma?
Bueno, es para que ellos también vean que tú tienes cosas lindas que ponerte
¿Desde cuándo los conoces, Dominga?
¿Por qué sabes tantas cosas de ellos?
Pues aquí todos los conocen
Son amos y señores de casi todo el pueblo
¿Y qué te dijo la señorona esa?
Fue muy dulce conmigo
Y al hablarme
Sentí una emoción tan grande
Debe haber sido porque se trataba de la mamá de José Armando
Qué bien luce, Gracielita
¿Verdad que es santa?
Esa hija mía tiene una estampa magnífica
¿Te fijas qué porte?
Qué elegancia
La verdad es que está aprendiendo a montar muy pronto
Cualquiera que la vea
Pensaría que ya sabía desde antes
Me alegro de que le haya perdido el miedo a los caballos
Parece que ese peón
Le está enseñando muy bien
Yo creí que esas lecciones iban a fracasar
Porque se ve que a Gracielita, a ese muchacho, no le cae nada bien
Ay, pero qué tontería, Crisanta
Un peón es un peón
No hay que concederle la menor importancia
Ya ve qué mansita es
¿La llego a...?
O luego
Hasta parece que fue hecha para usted
Yo creo que en un par de días
Hasta sus carreritas le voy a jugar
Eso sí que para nada
Ni lo piense siquiera
Ah, Dios, voy a creer
Tan decidida que se ve
Mire que bien aprendió a llevar las riendas
Estoy acostumbrada a lograr siempre lo que me propongo
En eso sí nos parecemos
También a mí me gusta conseguir lo que quiero
¿Y lo consigue?
No más a veces
Vaya, pensé que usted no sabía perder
No, sí he perdido.
Sobre todo cuando las cosas dejan de interesarme.
¿Y eso le sucede con frecuencia?
No, más a veces.
Pues mire nada más.
Yo pensé que era usted un triunfador.
No, qué va.
Estoy tan acostumbrado a perder
que cuando gano hasta me da coraje.
No, Lucio.
Esta vez no pienso complacerte.
No me voy a quitar estos aretes.
No comprendes que llaman mucho la atención.
Alguien podría intentar quitártelos y lastimarte.
Todos en el pueblo me conocen.
Y yo reconozco a todos por su voz.
Me refiero a un extraño.
No, al pueblo vienen pocos extraños.
Y casi siempre son parientes o conocidos de los de aquí.
Por favor, Esmeralda, dame ese gusto.
No, Lucio.
Déjame al menos el consuelo de lucir bonita.
Ya que no tengo la esperanza de poder ver algún día
No pienses más en eso, no puede ser, debes aceptarlo así
Además, ¿para qué quieres curarte?
Has aprendido a valerte por ti misma, puedes ir a cualquier parte sin ayuda de nadie
Pero me gustaría ver el color de las flores, el cielo, el arco iris, la luna, las esmeraldas
La imaginación está por encima de lo que es la realidad
Lo que no se ve se puede idealizar
También me gustaría ver el rostro de las personas
No
No quieres recobrar la vista
Sufrirías decepciones
Tu mundo es más hermoso que el mundo que verías
Buenos días, Tula
Buenos días, Doña Blanca
¿Preparando la comida?
¿Y qué nos vas a hacer hoy?
Bolito verde
Esto huele rico
Es el caldito palazzo
¿Y Jacinta?
¿No ha regresado del pueblo?
Eh, no debe de tardar, niña.
¿No sabes si Crisanta le encargó las medicinas de mi marido?
Oye, Tula.
Me gustaría que nos hicieras unas gorditas de requesón.
Claro que sí, niña.
Y me quedan ricas.
Espérate tantito, Nacho.
Síguete despacito.
Sí, es de ella.
Esmeralda.
es la muchacha más conocida
en el pueblo de Maravillas.
Todos la quieren mucho.
Es una chamaca muy dulce.
Es bien bonita.
¿Viste los aretes que trae?
Bien de ser buenos.
Bueno, ahora sí, pícale.
Ya nos tardamos reteando.
Jale la rienda, jale la rienda
y échese para atrás.
Por acá, por acá.
Aprende un poquito más la rienda.
Ahí va, ahí va.
Me gusta que le agrade
¿Que me agrade quién?
Pues todo esto
El campo es lo más hermoso
Que puede haber
No sé cómo pueden vivir
Todo el tiempo en la ciudad
La ciudad tiene sus encantos.
Sí, ya lo creo.
Ahorita vuelvo.
Oiga, ¿me va a dejar aquí sola?
Aguánteme tantito.
Nomás voy a decirle a Teófilo que vaya al manantial.
Fantoche.
¿Trajiste las medicinas del señor?
Claro.
Lo que no encontré fueron las alcachofas.
Me va a regañar la tía Tula.
¿A quién cree que viene el pueblo?
A la muchachita de los ojos verdes.
a la cieguita.
¿Hablaste con ella?
No, la vi caminando
en la calle.
¿Y qué cree?
Traía unos aretes
que al caminar
le brillaban muchísimo.
Ay, Jacinta,
en lo que te fijas.
Es que eran así, llamativos,
como unas piedras
como azules o verdes.
Se me figuraron
como los que usa
la señora Blanca
cuando hubo una fiesta.
Sí, don Rolfo,
aquel es el becerrito
que nació hace unos días.
Sí, está precioso.
La vaca sufrió mucho.
El veterinario va a venir para inyectarla
porque amaneció muy apachurrada.
Encárgate de eso.
Esa es una de las mejores vacas.
Sí, doctor, sí.
¿Qué te cuenta tu hijo de Graciela?
¿Vale la pena insistir en que aprenda a montar?
Pues la verdad lo sé decirle, patrón.
Usted ya conoce a mi hijo.
Él es muy reservado.
Y bastante orgulloso.
¿Qué pasa?
No, no, no.
Algún día todo esto
será mío.
Y usted, un empleado,
a mis órdenes.
Puede.
Eso sí, antes
no lo han corrido.
O yo me he ido.
¿Por qué no se fue
cuando mi tío Rodolfo
lo quiso echar?
Eso es cuenta mía.
¿Cómo es tan orgulloso?
Pensé que...
Yo hago lo que me da
la gana, no lo que me dicen
los demás.
Fíjese cómo me contesta.
Y usted mire a ver
si se le bajan los humos,
que todavía no es la dueña.
Las órdenes que yo dese
tienen que obedecer.
Pues a mí no me va a mandar.
Así que antes que me corra
yo le renuncio
y todo arreglado.
Búsquese al bobo Melesio
para que le dé gusto
a sus caprichitos.
No sea grosero.
Le está haciendo falta
una lección.
Y a usted otra cosa.
¿Cómo se atreve?
¿Cómo se atreve?
¡No me toques, no me toques!
¡No me toques, no me toques!
¡Suélteme!
¿Se lastimó?
¡Déjeme!
¡Déjeme!
¡No me toques!
¡Es un bruto, un salvaje!
¡Venga!
¡No se me acerque!
¡No le ponga un dedo encima!
¡Estamos muy lejos!
¡Deje que la lleve en mi caballo!
Me iré caminando.
No quiero que me ayude.
No quiero ningún favor suyo.
De usted no quiero nada,
¿me oye?
¡Nada!
heralda.
¡Qué barbaridad! Esto está delicioso
¿Ya comemos?
Cuando digas
Voy a darme un baño rápido
Anduve toda la mañana en los corrales viendo el ganado
Ay, yo estoy preocupada por Gracielita
Se fue a su clase después del desayuno y no ha regresado todavía
Pues ya se tardaron
¿No les habrá sucedido algo?
No, mujer, no pienses eso.
De todos modos, era para que ya estuvieran de regreso.
En cualquier momento están aquí.
Bueno, voy a dañarme, no me tardo.
Ese muchacho no me gusta.
¿A quién te refieres?
Pues al Adrián ese.
Se me hace un campesino alzado y ladino.
Ya te he dicho que es muy buen muchacho.
Lo conocemos desde chiquito.
Su mamá era una mujer muy buena
Y murió al dar a luz a Florecita
¿Y Dionisio no se volvió a casar?
No
La gente del campo es fiel a pesar de la muerte
Me extraño porque tal Dionisio es un hombre con una personalidad muy atractiva
Lástima que solo sea un simple que fue
¡Gracias!
Esmeralda,
qué bueno que ya llegaste.
Tengo mucha hambre.
Sí, Dominga,
ya estoy aquí.
Así es que aquí vive Esmeralda.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.