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Esmeralda
Te ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es como el sol
Esperanza, esperanza
Eres los ojos del amor
Esperanza
En estos ojos del amor
Hay que tratar de destruir a esa muchacha
Sin tener que sacrificar nada a nosotros
Quiero decir, sin que José Armando se vaya de la casa
No veo en qué forma
Solo hay una, Rodolfo
¿Cuál?
Aceptar a esa campesina como novia de tu hijo
Y recibirla en esta casa
Pero te has vuelto loca
Lo más absurdo, lo más falto de sentido que he oído en mi vida
No, no, no es tan absurdo
Déjame explicarte
Es que no puedo concebir que tú, precisamente tú
Seas capaz de plantear semejante solución
No, no es una solución
Es un recurso para ganar tiempo
No, no, yo no entro en ese juego
Se trata...
Se trata de una pequeña trampa en la que ella irremediablemente se va a hundir.
Ya está volviendo en sí, ¿eh?
¿Se está moviendo?
Sí.
¿Ya se está moviendo?
Dominga.
Dominga.
¿Me puedes oír?
Contéstame, Dominga.
¿Qué pasó? ¿Quién causó todos estos destrozos?
¿Dominga?
Soy yo, Esmeralda
Háblame, por favor
Yo no hago concesiones
No estoy dispuesto a ceder
Esa actitud inflexible
Te va a costar lo más grande que tienes en el mundo
José Armando es tu único hijo
Tanto que deseaste tenerlo, tanto que lo quieres
Lo vas a perder por una cualquiera
No, no, no, sí, no, no, sí, no
¿Qué haremos, Lucio?
Por el momento déjala descansar
Hay que darle tiempo para que se reponga
Ven, ven, ven, déjala tranquila
Él ya ha tomado una decisión
Pero Rodolfo, recapacita
¿No te das cuenta que dejarlo ir es entregarlo a esa mujer?
¿Piensas darle el gusto a ella de que se convierta en una peña real?
¡Jamás! ¡Jamás!
Lo será, querido
Lo será legalmente
Cuando José Armando se case con ella
¿Y qué habremos ganado entonces con mantener una actitud inflexible?
¿No crees que sería mejor impedir que ocurra ese desastre?
¿De veras no tienes idea de lo que pasó aquí?
No, cuando llegué no había nadie, excepto Dominga
De eso estoy segura
Luego vino Melesio y lo mandé a pedir ayuda
Le dijiste que fuera a buscar al mediquillo ese, ¿no?
Necesitaba ayuda, Lucía
Yo siempre te la he dado cuando la necesitas
¿Por qué no buscaste a mí?
No sé, no sé
Estaba aturdida, asustada
¡Mi reina! ¡Mi reina! ¡Mi reina! ¡Mi reinita!
¿Ya se murió, Dominga?
No, Melicio, está inconsciente
Mi reinita, no, no pude encontrar al doctorcito
Corrí, corrí, corrí, corría hasta que se me salió la lengua hasta por acá
Y cuando llegué a la casa grande pregunté por él
Un indio feo que saca un chico cuchillote de ese tamaño
Que me dice, cárgate
Ya no hace falta, cárgate
Ahora estoy yo aquí
Lucio, ¿tú la vas a atender?
¿Acaso no he sido yo quien las atiende cuando lo necesiten?
Sí, es verdad
¿Por qué no?
Mi reina, ¿qué fue la gente malvada que hizo todo esto, mi reina?
No sé, Melesio. No lo sé.
El único que pudo ser es Rodolfo Peñarreal.
Por lo que veo, está cumpliendo su amenaza.
¿No se puede hacer algo más por ella, Lucio?
No, en este momento no hay que esperar.
Dios mío, si yo hubiera estado aquí, si no hubiera dejado sola a la pobre de Dominga.
¿Y para qué querías estar aquí?
Para defenderla.
Te hubieran hecho daño a ti también.
Yo no sé por qué hicieron esto.
Es una cobardía
Destrozar las cosas
Pegarle a una pobre mujer indefensa
Venecio, ya puedes irte
No, no, no, no, no, no, no, no
No quiero dejar sola a mi reinita
Yo las voy a cuidar
Aquí me quedo hasta que Dominga se recupere
¿Y si se muere?
No digas tonterías, vete de una vez
Yo las voy a cuidar
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no
Es inaceptable, Fátima.
Yo no puedo transigir.
Me siento incapaz de poner en marcha esa comedia.
Pero ¿por qué no me dejas a mí manejar la situación?
Las mujeres somos más hábiles que los hombres para estas cosas.
Es que no estoy muy seguro de que dé resultado.
Entiende.
José Armando está deslumbrado.
No se puede negar que Esmeralda es hermosa.
Además, la ha conocido en su medio.
En el monte, rodeada por la naturaleza, sus miserias no desentonan, por el contrario.
Contribuyen a darle cierto carácter romántico, que ha hecho que tu hijo la idealice.
Si logramos romper ese encanto, tendremos ganada la mitad de la batalla.
Esta podía ser mi oportunidad para acabar de una vez con Dominga
Necesito llevarla a vivir conmigo
Pero mientras Dominga siga viva, me impedirá hacerlo
Tan fácil que sería desaparecerla
Esperanza
¿Pero qué pasó aquí?
¿Qué les hizo?
¿Qué les hizo a Dominga y a Esperanza?
¡Cállate!
Vas a despertar, Esperanza
Alguien entró a destrozar todo y golpearon a Dominga
¡Virgen Santa!
Pérmete, Esmeralda
Tranquila
¿Y Dominga?
Aquí estoy yo, Esmeralda
Florecita
Qué bueno que viniste
¿Ya volvió en sí Dominga?
No, no, no
Pero su respiración es normal, ¿eh?
¿Pero por qué no despierta, Lucio?
Necesito checarla perfectamente
Y creo que lo más conveniente es que se vayan a mi casa
Ahí podría atender mejor a Dominga
Y podríamos irnos ahora mismo
Tu amiga Florecita podría ayudarnos
Te lo agradezco, Lucio
Pero yo prefiero esperar a que Dominga decida
No sé si le gustaría irse para allá
Bueno, está bien
Voy a mi casa por el maletín
Y regreso más tarde
Sí
Ay, Esmeralda
Este hombre me da horror
Pero ahora sí dime, ¿qué pasó?
Te rompieron todo, ¿por qué?
No lo sé, Florecita
Cuando regresé del pueblo me encontré con todo destruido
Y fuera de su lugar
Dominga estaba tirada aquí
Ay, Esmeralda
¿Qué?
Dominga movió el brazo.
¿De veras?
¿Estás segura?
Sí, sí, yo la vi.
Palabrita.
A ver.
Dominga.
Dominga.
Te vas a poner bien.
Ya verás, te vas a poner bien.
¿Cómo crees que podamos lograrlo?
Eso es fácil
Arrancándolo de su ambiente
Enfrentándolo a nuestro mundo
Únicamente así él abrirá los ojos
Y se convencerá de que la tal Esmeralda
No es la mujer que le conviene a un joven de su clase
Profesional, rico, con un nombre de prestigio
Yo te garantizo que al final
La derrotaremos
Me interesa ganarle la partida
No solo por salvar a tu hijo
Y consolar a mi pobre Gracielita que tanto sufre por él
Sino por algo más importante aún
Por mantener intacto el honor de la familia
Y asegurar una descendencia digna de los Peñarreal
Sí
Tienes razón
Déjame actuar a mí, Rodolfo
Deja en mis manos ese asunto
Yo ya tengo mis planes hechos
Por más que lo piense y lo pienso
No le hallo quien pudo venir a romperte todo
Yo tampoco, Floricita
Aquí todos nos conocen y nos aprecian
El único que no nos quiere es
Don Rodolfo Peñarreal
Y hasta eso, Dominga me decía que ese señor iba a tener que quererme
¿Y no te dijo por qué?
No
Ay, Esmeralda, yo no creo que el patrón le hiciera algo a Dominga
Yo tampoco
Pero pobrecita, ¿verdad?
Ojalá ahora que venga Lucio, logre volverle en sí
Me da mucho pesar saber que está sin poder moverse
Te digo que movió una mano, y hace un ratito también
¿Qué pasa?
Gracias por ver el video.
Así que el bobo Melesio no le avisó a José Armando.
No pudo.
Parece que un peón de la casa lo corrió.
Ay, no. O sea que avísala como dé lugar.
Ahorita mismo me voy para la casa grande, ¿eh?
Buenas noches, patrón.
¿Qué has sabido de Dominga?
La vieja esa es como la mala hierba.
Acabo de enterarme que todavía vive.
¿Estás seguro?
Me di una vuelta por allá y escuché que la ciega decía algo de que el doctor Lucio
podría ayudarla porque no se puede mover.
De modo que está viva.
Así es, patrón.
Bien, retírate.
Sí, patrón.
Está viva.
Viva.
Viva.
Pero no será por mucho tiempo
Qué bueno que estás aquí conmigo, hijo
Mamá, no quiero que te agites, te hace daño
Si tú estás a mi lado, yo estoy tranquila
Tengo que irme, ya arreglé todas mis cosas
No, hijo, por el amor de Dios
No me explico cómo puedes sentirte tan seguro de tu amor por esa campesina
Cuando hace tan poco tiempo que la conoces
A Gracielita, que es tu novia de siempre
La has dejado plantada sin que te duele en lo más mínimo
¿Quién dice que no me duele?
Yo le tengo a Graciela un gran cariño
Pero de eso al amor
Lo mejor sería que conocieras bien a esa muchacha
Que se trataran más
Bueno, de eso no vale la pena hablar ahora
Mi padre me dio a escoger y ya elegí
¿Bien?
Si ese es el motivo de que te vayas
¿Te quedarías
Si Esmeralda fuera aceptada en esta casa?
¿Estás por aquí de nuevo?
Estoy a punto de salir
Lo sé
Y vengo a proponerle un negocio
Se refiere a esa mujer, Dominga, ¿no es cierto?
Estuve en su choza
Y encontré todo hecho un desastre
¿Y la mujer?
La única falla que tuvo fue esa
Es una pena que dejara su obra incompleta
¿Qué quiere decir?
Que esa vieja bruja vive todavía
¿Cuál es su estado?
¿Cree que se salvará, dicho algo?
Por el momento no puede hablar
¿Cómo?
El golpe fue en la cabeza y parece haber afectado el centro del habla
¿Pero podrá volver a hablar?
Es muy probable que sí
Poco a poco se irá recuperando
¿En cuánto tiempo?
No se puede precisar
Pueden ser días, semanas
Qué lástima que no haya podido eliminarla
Nos hubiéramos evitado muchos problemas
Se equivoca, doctor
Yo no soy un asesino
Lo de Dominga fue un infortunado accidente
Vamos, por favor
Conmigo no tiene por qué fingir
También a mí me estorba
Si no fuera por ella, Esmeralda estaría aquí, conmigo
Y yo hubiera conseguido que correspondiera, mi amor
Así es que se lo repito
Es una lástima que la gente que usted mandó
No terminara su obra
Le repito que fue un accidente.
Lo que deseaba era echar de mi propiedad a esa muchacha.
Lamentablemente las cosas se complicaron.
Pero usted puede ayudarme.
Y eso es lo que vengo a proponerle.
Le aseguro que será bien recompensado.
Pudo haberse ahorrado el viaje.
Esmeralda será mía.
No importan los medios a que tenga que recurrir.
Será mía y de nadie más.
Dime, José Armando, ¿te quedaría si tu padre acepta a esa muchacha y la recibe en esta casa?
Por Dios, tía, papá jamás accedería a una cosa semejante.
Es demasiado soberbio.
Él también es capaz de rectificar.
Papá no es así.
Tiene una obsesión enfermiza por su apellido y sus antepasados.
Le dejo aquí su tecito.
Gracias, Jacinta.
Que siga bien, señora.
Juzgas a tu padre con demasiada severidad
Lo conozco mejor que tú
No es tan duro como parece
Tiene un carácter fuerte, es cierto
Pero después que desahoga su violencia
Se arrepiente
Eso es lo malo
Que casi siempre ese arrepentimiento
Es tardío e inútil
Si a Rodolfo le dan la oportunidad de rectificar
Lo hace de buen grado
No lo creo, tía Fátima.
Hijo, te suplico que pienses muy bien lo que vas a hacer.
Sería terrible que ahora que empiezo a envejecer, Dios me enviara el castigo de haberte peleado con tu padre.
Si no quieres hacerlo por él, hazlo al menos por tu madre.
Los problemas no se resuelven huyendo de ellos, sino haciéndoles frente.
¿Qué buscas, Florecita?
Ay, Dios, me espantaste, Jacinta.
Estás viendo que ando retenerviosa.
¿Qué te pasa, pues?
Mira, Jacinta, me urge ver al doctor José Armando.
¿Ahorita? ¿Qué estás loca?
Órale, Jacinta, no me hagas mal obra y háblale.
Les traigo un recado de Esmeralda.
Mira.
Yo estoy dispuesta también a cooperar en esta situación.
A pesar del sacrificio de mi pobre Gracielita.
Tía Fátima, yo...
No, no me digas nada
Esta es una hora de sacrificios
Y tanto mi hija como yo sabremos aceptar nuestra parte
Lo que ahora importa es que te reconcilies con tu padre
José Armando, prométeme que no te vas a ir
Al menos deja pasar un par de días
Y si tu padre quiere hablar contigo
Escúchalo, hijo
¿Me lo prometes?
Está bien, mamá
Haré lo que tú quieres
Vaya, al fin llega alguien de la familia
¿Y mi hermana?
Cuando yo no estaba
Nadie ha venido a casa de Esmeralda
¿Y tú dónde andabas?
Por ahí, piense y piense.
Mira, hijo.
El caballo que no aprende a frenarse jamás se viene a pa' nada.
Y tú lo sabes mejor que nadie.
¿Qué quiere que haga?
Si no me puedo quitar a Graciela del pensamiento.
Trabaja.
Haz tu labor de todos los días, como si nada.
Ocupa tu cabeza, Adrián.
¡Ah, qué fácil es decir eso!
Como si se pudiera trabajar mientras a uno se lo llevan todos los demonios por dentro.
¿De veras crees que mi tío acepte a Esmeralda?
Pero qué ingenua eres, mi hijita
Este es un plan que preparamos Rodolfo y yo
Él jamás va a permitir que José Armando se enrede con esa interesada
Esmeralda no es interesada, mamá
Yo hablé con ella el día de la charreada y se ve que es una buena chica
Válgame, válgame
Solo eso me faltaba
Que mi propia hija defiende a esa pobre infeliz
Lo único que te digo
Es que no está bien que engañen a José Armando y a mi tía Blanca
Ay, de Blanca me encargo yo
Es tan ingenua y tan buena
Que en el fondo va a creer que en verdad su marido puede llegar a querer a la ciega esa
Y no me mires así
Porque si estoy metida en estas danzas es por tu culpa
No me culpes por el daño que le estás preparando a Esmeralda
Y que tanto disfrutas
Por supuesto que te culpo
Si no hubieras andado metida
Con el miserable peón ese
Habrías cuidado a tu novio
Y nada de esto estaría pasando ahora
Los hombres se miren por su fuerza de voluntad, Adrián
Y tú eres muy hombre
Para dejarte arrastrar por tus impulsos
Tienes que controlarte
Tienes que poner una rienda
A ese potro desbocado que llevas dentro
Y no quieres que acaben por romperte el alma
Es que siento una esperanza, pa
¿A qué?
Yo sé que el doctor José Armando anda enamorando a Esmeralda
Y si él deja de ser el novio de Gracielita
Pues a lo mejor las cosas se ponen a mi favor
Ya, ya, bájate de esa nube, muchacho
Eso nomás no se va a poder
El nudo que don Rodolfo amarra
No hay cristiano que lo desarme
¿Cómo sigue, Blanca?
Ya está bien
Te lo dije. Cuando José Armando supo que tal vez tú aceptaras a la ciega, su actitud cambió.
Yo te defendí. Le pedí que te comprendiera, que intentara un acercamiento contigo.
¿Y en qué paró todo?
En que se queda unos días más. Seguramente te va a buscar mañana.
¿Está con su madre?
Sí. Creo que se fue a su recámara.
En este momento debe estar deshaciendo sus maletas
¿Y tú?
Te desapareciste de repente
Fui a arreglar un asunto
¿Al pueblo?
Así es
¿Y fuiste solo?
¿Pero qué le pasó a la señora Blanca?
Parece que se puso mala
Le dije a la cinta que si se ofrecía algo me avisara luego
Ya vine
¿Y tú dónde andabas?
Ay, papá, ni le cuento
Alguien entró a la choza de Esmeralda
Y le rompió la silla, la mesa, un chorro de cosas
¿Y a ellas les hicieron algo?
No, bueno, a Esmeralda no, porque andábamos en el pueblo
Pero Dominga sí estaba
Y le dieron un trancazote que la pobre todavía no puede volver en sí
¿A qué viene tanta pregunta?
Es que no me explico para qué tienes aquí a los Lucero
Dionisio debería encargarse de todos tus asuntos
¿Para qué lo tienes de capataz, entonces?
Los Lucero, por tradición, han trabajado por generaciones en la casa grande.
Son honrados y, sobre todo, fieles a la familia Peñarreal.
Pero también inútiles.
Me parece que te sirve más el indio ese.
Ofelio, creo que se llama.
Ese indio solo puede obedecer determinadas órdenes.
Pero es un tipo que no quiero que ande metido en mi casa como si fuera suya.
Los luceros sí andan de arriba para abajo, pero no hacen nada.
¿Y ya ves?
Adrián, el hijo, hasta se atrevió a ponerse al tú por tú con José Armando.
Si es capaz de esa falta de respeto, imagínate que no se atrevería a ser.
Yo que tú me deshacía de ellos.
Mira, Fátima, te voy a suplicar que no intervengas en mis asuntos
Y mucho menos opines sobre la gente que administra la casa grande
Yo sé manejar mis negocios
¿De acuerdo?
Domingo, despierta
Tú eres muy fuerte, no puedes seguir así
Piensa qué va a pasar conmigo
¿Me vas a dejar sola?
Por favor.
¿Qué hace aquí?
Lucio, qué bueno que llegaste.
Estoy muy preocupada.
Dominga de repente quiere mover una mano, pero no puede.
Tengo miedo de que se quede así.
¿Hijos de Armando?
Debe andar por ahí.
Creo que Jacinta quería decirle algo.
No se habrá ido, ¿verdad?
No, Blanca, ¿cómo crees?
Estar en su recámara
Ay, Crisanta
Por favor, asómate a ver
Dile que estoy esperando que venga
A decirme buenas noches
Blanca, estás muy impaciente
Muy nerviosa
Eso no te hace ningún bien
Solo con mi hijo a mi lado
Me siento tranquila
No sé por qué, nana
Pero últimamente siento una gran angustia por él
Anda, nana
Ve a buscarlo y que venga a darme un beso
¿Crees que con esa inyección se recupere?
Ya veremos
No la veo nada bien
Por favor, Lucio
Tú eres muy buen médico
Tú la puedes salvar
Yo tengo mucha confianza en ti
Buenas noches
José Armando
Mi amor, ¿qué pasó aquí?
No sé lo que está viendo
Y Esmeralda no lo necesita
Para eso estoy yo aquí
José Armando
¿Recibiste mi recado de florecita?
Sí, ¿qué fue lo que pasó?
Cuando me trajiste encontré a Domingo inconsciente
Como muerta
¿Por qué no me avisaste?
Bueno, basta ya.
No tiene caso su presencia aquí.
Yo atenderé a esta mujer y me haré cargo de Esmeralda.
A ver, vamos a irse.
El que se va a ir es usted.
Nada tiene que hacer aquí.
Yo me hago responsable de Domina.
Y me quedaré con Esmeralda como mi prometida que es.
¿Qué?
Jacinta.
Sí, sí. ¿Se le ofrece algo a la señora?
No. ¿Has visto a José Armando?
¿Le urge mucho?
¿Dónde está? La señora Blanca quiere verlo
Ah, Chirrión, pues creo que se fue a la casa de Esmeralda
¿Sabes a qué?
Pues mire, bien, bien, no sé
Pero parece que Dominga, la mujer esa que luego viene aquí, ¿se acuerda?
Sí, sí, sigue
Ah, pues, ella creo que se puso muy mala
La florecita vino a avisarle
¿Pero qué le pasó a esa mujer?
Parece que se metieron a su casa y le rompieron todas, todas sus cosas
Y de pasadita, pues, se la sonaron a ella
Ay, ¿qué dices?
Eso fue lo que oí
Entonces, el joven fue por su maletín y que se jala para allá
Válgame Dios
Doña Crisanta, ¿me puedo ir a dormir?
Sí, sí, sí, ya vete
Oye, por favor
A nadie le vayas a decir una palabra de esto
No se apure
Si se le ofrece algo, me llama
¿Es verdad que eso prometía?
Creo que lo dije muy claro.
Lucio, Lucio, Lucio, por favor.
No te bucees, no te bucees.
Yo me voy.
Acabe de largarse de una vez.
Por favor, Lucio, te agradezco que hayas venido.
José Armando puede atender a Dominga.
Es más, tú ya la inyectaste, ¿no?
¿Qué medicamento le administró?
Vestirlo.
Gracias, Lucio.
Me da pena, José Armando.
Él fue hasta su casa por su maletín y...
Y ahora estoy aquí.
Estando conmigo.
Nunca necesitarás de nadie más
¿Y José Armando ya viene?
Mira, mi señora, él...
¿Cómo sigues?
Ya me siento mejor
¿Y tu hijo?
Fátima habló con él
Se va a quedar unos días más
Qué considerado
¿Por qué no hablas con él de una vez?
Si puedes limar las perezas
Que venga él a hablar conmigo
Por favor, Rodolfo
Cede al menos un poco
Que se conforme
Con que lo deje pasar aquí unos días más
Por favor
Hazlo por mí
Mañana llevamos a Dominga a tomarle una radiografía
Por el momento no puedo administrarle nada
Te voy a preparar un café
Y luego te vas para tu casa porque ya es tarde
No, mi vida
Me voy a quedar con ustedes toda la noche
Pero, ¿y tus papás?
¿Cómo les vas a avisar que te quedas aquí?
Jacinta sabe que venía contigo
Si me busca, ella les dirá
Pero, mi amor
Yo no quiero ocasionarte un problema
No, Esmeralda, al contrario
Creo que nuestra situación empieza a arreglarse
Y pronto entrarás a la casa grande como mi futura esposa
Tú serás Esmeralda Peñarrea
Por favor, Rodolfo
Nada te cuesta que hagan las paces de una vez
Está bien
Lisanta, dile a José Armando que venga un momento
Precisamente vine a decirle a mi señora que José Armando ya se durmió
El pobre estaba estudiando y se quedó con el libro en las manos
Ay, mi hijo, es tan empeñoso
Bueno, mañana arreglamos ese asunto
Que descanses, Crisanta.
Sí. Buenas noches.
Gracias por condescender con nuestro hijo
Fátima me comentó que platicó contigo
Y estás dispuesto a reconsiderar tu opinión sobre esa muchacha
No estoy muy seguro de poder hacerlo
Pero ya existe esa posibilidad
Y pienso que podemos lograr más tratando de comprenderlo
Que poniéndonos en su contra
Si él se aleja de nosotros
¿Para qué entonces habrás luchado tanto?
¿Para quién?
Si José Armando es tan mal hijo y tan mal agradecido
De no reconocer el bienestar que siempre le hemos procurado
No hay nada que hacer
Nuestro hijo es bueno
Pero también es orgulloso
Como tú
José Armando
José Armando
¿Qué pasó Crisanta? ¿Se puso mal mi mamá?
No, pero no tardan en despertarse
Y si se dan cuenta de que no pasaste la noche en casa
No quiero ni imaginarme lo que va a pasar
Vete sin pendiente, yo me quedo hasta que se despierten
Gracias, mamá
Voy a darme un baño, veo mamá y regreso
Es necesario llevar a Dominga a sacarle una radiografía
Sí, sí, ya es Maralda, me platicará
Ahora vete, por favor, vete
¿Qué pasa?
¿Pero qué fue lo que ocurrió?
No sé
Cuando ustedes me dejaron, entré
Y encontré a Dominga en el suelo inconsciente
Creo que está despertando
¿Dominga?
Dominga
Aquí estoy contigo
¿Por qué no le avisaste enseguida a José Armando?
Le mandé un recado con Melesio, pero no se lo pudo dar
Yo tengo mucho miedo de que ella no pueda volver a hablar
No, no, no, Esmeralda
José Armando se hará cargo
Verás que con el favor de Dios se recupera pronto
Dios lo quiera
Pobrecita
¿Qué mal momento estás pasando ya aquí sola?
En realidad no me explico lo que pasó, señora Crisanta.
¿Por qué rompieron la silla y la mesa?
Lucio me dijo que alguien se metió y que seguramente fue quien golpeó a Dominga.
Pero no, yo no lo puedo creer.
¿Quién nos va a querer hacer algún daño?
Y no puede ser un asalto porque somos muy pobres.
¿Qué podrían querer robarnos?
Todos aquí nos conocen desde siempre
El único que no me quiere es el señor Peñarreal
¿Estás tomando?
Ay, Dios mío
No es imposible ayudarte como yo quisiera
Tú sin poder hablar
Yo sin poder verte
Ay, Dios mío
¿Estás bien?
Dominga.
Lucio me pidió que nos mudáramos para su casa.
A mí no puede engañarme.
La gente que usted mandó destrozó todo.
Hoy poco mata a Dominga.
¡Cállate!
Usted no sabe lo que está haciendo, don Rodolfo.
Usted no lo sabe.
Deja de decir tonterías y de lanzar acusaciones, Crisanta.
Me estoy cansando de esto.
Don Rodolfo, es que ya no sé cómo suplicarle que no le cause daño a Esmeralda.
¡Suéltame!
Me estoy desesperando, Dominga.
No sé qué hacer.
¿Cómo puedo saber?
Ya sé.
Voy a tomar tu mano, Dominga
Cuando yo te pregunte
Si me aprietas una sola vez
Es que sí
Si lo haces más de una vez
Es que no
Dime, Aura
¿Quieres que te lleve para casa de Lucio?
Está bien, está bien, está bien
No te angusties, Dominga
No te angusties
Tranquila, tal es, Meralda
¿Cómo sigue Dominga?
Mejor, Florecita
Sigue sin hablar, pero al menos ya nos podemos comunicar
¿Vino José Armando?
Sí
¿Y qué crees?
Se pasó la noche conmigo
¿Cómo?
Yo hago lo que me da la gana
Y eso es lo correcto
Nunca será correcto hacerle daño a un ser indefenso.
Porque lo que usted ha hecho es un grave pecado.
Ojalá Dios no lo castigue.
¡Basta! ¡Vete de aquí!
Vete a atender a mi esposa, que para eso estás.
No para andar de buena samaritana metiéndote en lo que no te importa.
Solo le digo que el daño que le haga Esmeralda se volverá contra usted.
¡Se volverá contra usted!
Estoy esperando a José Armando para llevar a Dominga a sacarle una radiografía
Ah, pues si quieres me espero y te acompaño
Gracias, Florecita
Ay, pobrecita Dominga
¿Cómo le vinieron a hacer esto?
Sé que todos la queremos mucho
Siempre anda dando remedios a todos los que necesitan
Ay, palabra que queca, mijos, ¿no?
Yo estaba pensando que a lo mejor fue algún cuatrero de otro lado
Alguien que no nos conoce y que pensó que teníamos dinero guardado.
Pues yo no he visto por aquí a ningún fuereño.
¿Qué te pasa, Dominga?
¿Quieres que te dé algo?
¿Entonces?
Oye, tú, ¿y si lo que quiere decirte es que él le pegó?
¿Sabes quién fue, Dominga?
Dice que sí, Florecita
Déjame ver si puedo oír algo
Dominga, si no puede hablar, mueva la boca nomás
Tu...
Tu padre
Dijo, tu padre
En el próximo capítulo.
Mi hija ha regresado al lugar que le corresponde.
Usted.
Vuelva al suyo.
¿Y Adrián?
No existe, Crisanta.
Eso se acabó.
Nadie me quita de la cabeza que eso es obra de don Rodolfo.
Es el único en este lugar que odia a la pobrecita muchacha.
Chacha.
Me gustaría que visitaras a mi mamá, Esmeralda.
A tarde pasaré por ti para llevarte a mi casa.
Esmeralda, tienes los ojos del amor.
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