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Esmeralda
Me ves con la luz del corazón
Esperanza, esperanza
Tu amor es puro como el sol
Espera el amor, espera el amor
Tienes los ojos del amor
Espera el amor
Tienes los ojos del amor
Muy pronto vas a poder conocer el sol, la luna, el monte
Y el agua del río que platica tanto contigo
Y el cielo, y las flores, y las nubes, y el arco iris con todos sus colores
Sí, mi amor
Vas a poder ver
Tu seriera tiene remedio
¿Qué te pasa, Adrián?
Nada, pa
He oído ciertos rumores
Ese indio Ophelio
¿Qué ocurre con él?
Que anda diciendo que Adrián Lucero ahora se dedica a otras cosas
¿Como cuáles, pues?
Como dar serenatas y platicar de amor en las ventanas
A ese hablador lo voy a arreglar yo
No es más que un indio ladino
Mira, mi hijo, ya una vez te lo dije
Hay amores que son imposibles
La gente humilde como nosotros no puede darse el lujo de andar haciendo locuras
Gracielita está de un genio y con toda la razón
Mira que posponer la boda cuando ya estaba a punto de efectuarse
Mi hija ha crecido convencida de que ella será la esposa de José Armando
Y ahora una intrusa rivista
Quiere quitarle su legítimo derecho trayendo la desgracia a nuestra familia
Es inaudito
Cálmese señora Fátima
Las cosas se harán como Dios quiera
No debe tomar las cosas a lo trágico
Pues veremos lo que va a pasar
Porque Rodolfo no está dispuesto a cambiar sus planes
Y con el carácter que tiene
Es como para ponerse a temblar
Tú lo sabes mejor que nadie
Álvaro Lascano te va a operar en cuanto regrese de un congreso en Europa
¿Estás contenta?
Mucho, José Armando
Solo que...
¿Qué? Dime
Es que también estoy un poco nerviosa
Claro
Es la primera vez que te alejas de tu casa
Es la primera vez que vienes a la ciudad
Y es la primera vez que estás sola conmigo
¿No crees que eso es suficiente para alterar a cualquier mujer?
Yo quisiera pedirte algo, José Armando
Lo que quieras ya está concedido
Yo quisiera que me operaras tú
No, mi amor, yo no tengo esa capacidad
A ti te va a operar una eminencia
Me ilusiona tanto poder ver tu sonrisa, tu mirada
Y te voy a traer a este mismo lugar
Desde aquí miras esta maravillosa ciudad
Son miles y miles de lucecitas que brillan en la noche
Como estrellas
Y uno elige una de ellas y se pregunta
¿Quién vivirá ahí?
¿A qué seres alumbra esa lucecita tan pequeña?
¿Cómo vivirán?
¿Sufrirán?
¿Soñarán?
¿Amarán como nosotros los amamos?
Te escucho y es como si lo viera
No sé cómo es una estrella, ni uno lo necesita
Pero cuando me hablas, siento algo muy hermoso
¿Será porque lo dices tú?
Quisiera que esta noche no terminara nunca
Yo también
Pero aun queriéndonos tanto, no podemos detener el tiempo
Tendremos otras noches
Muchas más
¿Muchas más?
Sí
Cuando seas mi esposa
Y ya nada se interponga entre los dos
Maldita Dominga
Ella está de Celestina con Esmeralda
Y quiere que el estúpido médico ese se quede con ella
¿Y qué estará naciendo ahora?
No, no, no
No, Esmeralda tiene principios
Yo le he fomentado su fidelidad hacia mí
Ella no puede sucumbir ante los cortejos desinfelices
Contigo me siento en el cielo
Debe ser porque me siento flotar
No sé si es el vino, el sueño o la felicidad
Mi amor
Vete ya, José Armando
Un beso más
Hasta mañana, mi amor
Me iré
Después de todo, debo portarme bien.
Se lo prometí a Domingo.
¿Sabes?
Me fascina tu ingenuidad y tu madurez.
Eres como la mujer que yo imaginé para que fuera mi esposa.
¿Mi... mi...
¿Mi reñita?
¿Monta?
Ya estoy apurada
Esos dos no llegan
A ver si no pasa una desgracia
Y todo por mi culpa
No debí dejar a Esmeralda que se fuera solita con el doctor
¿Y mis dulcecitos, Dominga?
¿Mis dulcecitos?
¡Ya cállate!
En vez de pensar en emeraldas, nada más piensas en tus dichosos dulcecitos
¡Domita!
A mí me pareció oír un ruido
Ay, virgencita, si fueran ellos
¡Ahí está! ¡Ahí está!
¡Ahí está ya la reinita! ¡Ahí está ya mi reinita!
¡Ay, qué llenita! ¡Qué llenita!
Ay, que esos amiguitos me suelen de encima
Mis dulcecitos
Mis dulcecitos
Quédate quieto
Primero me tiene que saludar a mí
Dominga
Mi hija
Mi reina
Ya llegó mi reina
Ya llegó mi reina
¿Cómo anda la cosa?
Muy bien, Dominga
Muy bien.
Y mi regalito, mi reina.
¿Te acordaste del bobo?
¿Me lo deseo, mi reinita?
¡Ay, claro que sí!
Por aquí los tengo.
Mire usted, yo quiero decirle una cosa.
El doctor Malaber vino para acá.
Se enteró que Emeralda se había ido con usted y se puso re enojado.
Tengo miedo.
El diablo ese está re loco y capaz que quiere matar a Esmeralda
Adrián, ¿cómo sigue ese brazo?
Ya está bien
En cuanto el doctor regrese le voy a preguntar si ya me puedo quitar estos trapos
Ay, ¿yo te oí cantar?
Me gusta como cantas
Favor que usted me hace
Uno canta pues por cantar
No disimules, Adrián
Que yo sé que esa canción estaba dirigida a alguien
¿Cómo dice?
Que estoy enterada de lo que hay entre tú y Gracielita
Me parece que está equivocada
Lo sé, porque me lo confesó la misma Gracielita
Yo quería que el doctorcito me dijera nomás qué pasó
Pero nomás vino, te dejó y se fue
Es que en su casa deben estar esperándolo, Dominga
Fue que, fue que
Te digo, dulcecitos mis reingas, te digo
Y qué chulos están, verdes, amarillos, rojos, de todos colores
Pero no te los comas todos, Melesio, se te van a acabar
Toma, toma, come
Come tú también, come tú también
No, no, no, Melesio, no son tuyos, los traes para ti
Todos para mi sueñito
Para mi sueño
Doctor
Te he dicho que no me gusta que me interrumpan
Disculpe, pero...
Doctor Malaver
Quiero hablar con usted
Fue divino, Dominga
Me hacía la idea que estaba cerquita del cielo
Pero mira, no más que atrevida eres
José Armando quería enseñarme toda la ciudad
Que la mirara a través de sus ojos
Y de todas las cosas bellas que me ofreció
Fue como el cuento de la cenicienta hecho realidad
Chachita esta
No se atreve a entrar en mi casa sin mi permiso
Entré por eso precisamente
Porque pensé que se negaría a recibirme
Doctor Malala
Ana, déjalo solos
Dije que no se acercara a Esmeralda
Se lo advertí
Le exigí
Le rogué que se apartara de su vida
Y usted se la ha llevado
Me la robó, maldito infeliz
¿Qué le hizo?
¿A qué viene aquí ahora?
Lo voy a destrozar, lo voy a matar con mis propias manos
¡Quieto!
Está loco
No quiero golpearlo
No me obligue a hacerlo
Se está comportando como un salvaje, doctor Malavé
Creo que somos dos hombres civilizados
Me la llevé para que la reconociera un especialista
Le dije que iba a tomar el caso en mis manos porque usted lo había abandonado
Y ahora sé por qué lo hizo
Usted no quería que Esmeralda llegara a ver
Sabiendo que podía tener curación
A propósito la dejó así
¡Ciega!
Mira los vestidos que me compró
¡Mirgen Santís!
Mira
Aquí está la bolsa y los zapatos y me los puse, Dominga
Y José Armando me llevó a comer a un lugar
Donde había fuentes y pavos reales
Y había una música preciosa
¿Cómo vas a creer?
Al día siguiente me llevó a cenar a un restaurante
Donde se veía toda la ciudad y las estrellas
Y yo escuchaba las risitas y el ruido de la gente
¿No te dio susto?
Sí, sí, al principio sí
Pero José Armando me hizo sentir tan segura
¿Y después qué?
Después volvimos al hotel
Él se fue a dormir a su habitación
y yo me acosté en una cama suavecita, suavecita.
Fue inolvidable, Dominga.
Jamás lo voy a olvidar.
Fue como... como un sueño.
Es verdad, no lo niego.
No quiero que Esmeralda se cure
Se horrorizaría al verme
Después de todo me convertí en este ser repulsivo que soy para salvarle la vida
Me sacrifiqué por ella
Y es muy justo que ella sacrifique algo por mí
Esto es simplemente un acto de justicia
No, no es justo, ni es humano
Es mezquino, egoísta, es criminal
Usted no es un monstruo como yo
Le resulta muy cómodo hablar así
Teniendo su presencia y su físico
Ella se va a curarse
Pero usted mató sus esperanzas
La engañó
La condenó a vivir entre las sombras
A eso le llama usted amor
¡Ya basta! ¡Cállese!
Fue inútil
Todo, doctor Malaverio
Esmeralda podrá verla
Por suerte ahora me tiene a mí
Me encontró en su camino
Usted no la va a quitar
Ella nunca será suya
¿Debo entender sus palabras como una amenaza?
Antes de perderla
¡La mataré!
Ni desvalida como antes
Ahora me tiene a mí
¿Qué pasó entre ustedes?
¿Qué ocurrió esos dos días que estuvieron solos?
Nada
Ese viaje solo tuvo un motivo
Curarla
Lo que usted con su mente enferma se imagina no ocurrió
Espero que se calme, doctor Malaber
O me veré obligado a desenmascararlo ante Esmeralda
Y entonces
El cariño y la gratitud que ella le tiene
Se transformarán en desprecio y repulsión
Justo lo que usted se merece
No ha sido suya
Tengo que hacer algo para no perderla
No tienes que justificarte, hijo
Yo comprendo
Quizás hubieras podido dominar tus sentimientos
Si a Gracielita le hubieras ido indiferente
Pero como ella también te quiere
Que me quiere
Y mucho
¿Cómo lo sabe usted?
Porque ella me lo dijo
Ay, señora Crisanta
No sé lo que estará pensando
No te preocupes, que yo estoy de parte de ustedes
¿Usted?
El amor debe estar por encima de todo, Adrián
Caray
Yo no pensé que fuera así
La señorita es novia del doctor y...
Es un compromiso hecho por los padres de los dos
Pero ella al que ama de verdad es a ti
Hubo un tiempo en que lo pensé
Pero ya no
Sus desprecios me han quitado las esperanzas
No te desalientes
Sigue luchando por su amor
Es que no me quiere ver
No quiere hablar conmigo
Es que su madre la domina
Pero ella está sufriendo mucho
¿Usted cree?
Lo ha dicho llorando
Sigue en tu empeño
Verás que al fin la conquistas
Y si me necesitas para algo
Puedes contar conmigo
Por favor
Dígale que la espero aquí esta tarde
Sí, lo diré
Ya me contaste sartas cosas, mija
Pero pues ahora dime lo que quiero saber
¿Qué te dijo el doctor de los ojos?
Se llama Álvaro Lascano Infante.
Él está en un hospital muy grande que se dedica a combatir la ceguera.
José Armando me dijo que ahí atienden a cualquier persona, rica o pobre.
Bueno, bueno, pero...
¿Pero qué te dijo el doctor?
Que me va a operar, domina.
Que podré ver.
Dios santo.
¿Debería?
Sí, sí, sí.
Algún día podré ver, si Dios quiere.
Bendito sea el cielo
¿Puedo curarme, Dominga?
¿Verdad que parece mentira?
Ay, bendito sea el doctorcito
Y ese doctor que te va a sanar
Y tú también
Tú también
Tú solo vas a poder creer en Gerardo
Bendito sea
¿Qué tal, Florecita?
¿Buscabas a alguien?
¿A usted?
Le traigo miel de abeja
Es rica, gracias.
Es para ver si se endulza.
Usted sabe por qué se los digo, señorita.
Adriana está sufriendo mucho.
Eso tenía que venir de todas maneras.
Y es mejor que haya pasado ahora.
Es que mi hermano está que ni él mismo se aguanta.
Tenemos que evitar males mayores, Florecita.
Él debe olvidarme.
Comprender que no nacimos el uno para el otro.
Pero es que...
Tuviste mucha razón en todo lo que me dijiste.
Una señorita de la ciudad no puede convertirse en la mujer de un campesino.
Eso es todo.
Cuidado que viene mi mamá.
¿Cómo te va, muchacha?
Bien, señora. ¿Y a usted?
Me alegro de verte.
Quería hacerte unas preguntas acerca de la campesina esa amiga tuya.
Esmeralda.
Sí, señora.
Hace tiempo que la conoces.
Desde siempre.
La quiero mucho. ¿Por qué ha sido tan desdichada?
¿Desdichada? ¿Por qué?
¿Le parece poco quedarse huérfana y además ser ciega?
¿Ciega?
¿De modo que es ciega?
¿Oíste eso, Gracielita?
Una ciega.
Nada menos que una ciega.
Hola, papá
Hola, mamá
¿Qué tal, hijo? ¿Cómo te fue?
Bien, gracias
¿Cómo estás, papá?
¿Encontraste lo que fuiste a buscar?
Sí
La verdad es que me fue mejor de lo que esperaba
¿Se ve?
¿Nunca te dignaste llamar para ver si se ofrecía algo de allá?
Discúlpame, papá, es que anduve muy ocupado
Pero ni siquiera paraste en la casa
Yo estuve llamando y nunca me contestaste
Y el celular, ¿por qué no lo encendías?
Se me olvidó, lo dejé aquí
Valiente médico
Cuando uno lo quiere localizar, el señor anda desaparecido
Bueno, y a todo esto ya saludaste a tu novia
No, apenas voy llegando
Voy un momento a mi cuarto a guardar los libros y enseguida la saludo
¿A dónde vas, Olof?
Necesito hablar con Ofelia
Ese hombre no me gusta
A mí tampoco
Pero siempre es importante poder contar con un sujeto así
Señorita Gracielita, ya llegó el joven José Armando
Gracias, Jacinta, puedes retirarte
¿A dónde vas?
A cambiarme, mamá
No, hija, así estás muy bonita
Que José Armando venga a buscarte acá
Toma
Toma
Tú como si nada
Y en cuanto venga te portas muy cariñosa, ¿eh?
Nada de reproches, mi amor
Mi hijo estuvo en casa del médico
Ajá
¿Otra vez?
Fui a verlo
Y lo menos que me esperaba era toparme con la camioneta del joven ahí parada
Así que me esperé afuera hasta que él saliera
Pero todavía le tengo lo mejor
¿Qué?
Según he sabido averiguar, la señorita va mucho por ahí
¿Qué es lo que pasa en esa casa?
Voy a tener que investigarlo
Me pareció oír a José Armando
Sí, ya llegó, está en su cuarto
¿Qué pasaría con Esmeralda? ¿Podrá colarse?
Por favor, ¿alguien te podría oír?
Ay, es que estoy ansiosa por saber si algún día ella podrá ver.
Mira, Crisanta, tú sabes que yo soy la primera en lamentar las desgracias de los demás.
Que cualquier tristeza, por ajena que sea, me afecta.
Pero en este caso, es mucho lo que se juega.
Es la felicidad de mis seres queridos.
Ay, Blanca, si tú supieras, Esmeralda es...
Es una extraña.
Y te voy a rogar que no me vuelvas a hablar de ella.
Yo siempre tuve la ilusión de curarme, Fermín
Aunque me decían que era imposible
Yo pensaba que tal vez podía ocurrir un milagro
Y el milagro va a ocurrir
Lo va a hacer el amor
Porque más que nada es el amor lo que le va a dar luz a tus ojos
Yo lo sé, Fermín
Si no hubiera conocido a José Armando
no hubiera muerto sin conocer las flores, ni el agua, ni las nubes, ni las personas.
Dios hace las cosas.
Por eso nos unió desde que nacimos, haciendo que viniéramos al mundo el mismo día.
Acabo de llegar.
Espero que ahora sí tengas ganas de vernos y estar con nosotras.
Tía, estás enojada conmigo.
¿Tú qué crees?
Que no debes, porque yo te quiero, novio
Las quiero a las dos
Bueno, pues entonces, convence de eso a tu novia
Porque últimamente has hecho todo lo contrario de lo que dices
¿Me extrañaste?
¿Tú me extrañaste?
No me contestes con otra pregunta
Ni siquiera tuviste un minuto para llamarme
No te imaginas cómo anduve
Necesitaba conseguir unos libros cuya edición era muy limitada
Y los conseguiste, ¿verdad?
Sí
¿Por qué ese tonito?
Porque tú siempre consigues lo que te propones
¿Y tú no?
Lo único que me propuse fue casarme contigo
Y eso porque tú me ofreciste matrimonio
Tú has sido mi único novio
Mi única ilusión.
Y ahora que te siento tan lejano,
tan indiferente,
tengo miedo.
¿Ya no me quieres, José Armando?
¿Me vas a dejar?
Nunca.
Óyelo.
Nunca te voy a dejar.
Siempre estaré al pendiente de ti.
Porque te quiero mucho, Graciela.
Pero no me amas.
¿De veras no sabías todo esto, Fermín?
Dominga atendió a mi pobre mamá y luego la dejó sermando.
¿O fue al revés?
Ya ni sé.
Cuando Dominga me lo cuenta siempre se confunde y lo enreda todo.
Y termina diciéndome que no le haga más preguntas.
Así que tú y el joven Peña Real nacieron el mismo día.
¿Y sabes? Creo que los aretes de esmeralda se los dio esa familia.
¿A qué otra gente con dinero pudo atender Dominga por estos lugares?
Aquella tarde la llamaron porque había una terrible tormenta y no podía llegar el médico a la casa grande.
Menos mal que todo salió bien.
Es el año, el mes, estoy segura
Estoy completamente segura
No, señor
Ya le dije que hace muchos años
Que no se entierra aquí a una niña recién nacida
Dominga dice que me puso mi nombre
Por los aretes de esmeralda que le regalaron
Pero, ¿qué empeño tenían que yo los usara?
¿Por qué quería que los Peñarreal me los vieran puestos?
¿Quién sabe?
Te digo que a veces no entiendo a Domingo
Yo sí
Creo que al fin estoy entendiendo, Esperanza
El secreto que el agua del río quiere descubrirte
¿Cuál secreto?
¿Qué sabes?
Dímelo, por favor, dímelo
No, no, Esmeralda, no tengo derecho
Domingo te ha criado como una madre
Y ella debe tener sus razones para callar
Además, no tengo la seguridad
Son solo sospechas
Figuraciones mías
Yo respeto tu silencio, pero...
Si supieras mi angustia...
Olvídalo, Esmeralda
No tienes tu cabeza de inquietudes
No te atormentes con eso
Cuando hay otras cosas más importantes y más agradables en que pensar
Como tu operación, por ejemplo
¡Ah, sí! ¡Sí, cierto!
Debes de tener mucha fe, rezar mucho para que todo salga con bien
Quiero llevarle unas flores a mi Lupita en acción de gracias
¡Claro, claro! Y debes sentirte muy contenta, Esmeralda
Esperar con alegría que llegue ese momento
Me siento tan feliz, Fermín.
Ver, poder ver, parece un sueño.
No, no me amas, José Armando.
Tu silencio me lo confirma.
Graciela, tú y yo hemos estado comprometidos desde niños.
Nos hemos acostumbrado a vernos así.
Yo te quiero mucho,
pero nunca hemos sentido la necesidad del uno por el otro.
Nuestro compromiso es como una continuidad
De nuestra relación que siempre hemos llevado
¿O tú no lo sientes así?
Así y todo
Yo te quiero, José Armando
Dígate
Por eso
Vamos a darnos un tiempo
Porque no estoy tan seguro
Que el cariño que nos tenemos
Sea tan fuerte como para llevar un matrimonio
Para toda la vida
Pero qué noticia más buena, Dominga
Ya me imagino cómo debe estar Esmeralda
Pues fíjate, mija, loca de contenta
No es pa' menos
Yo andaría por todos lados diciéndoselo a gritos a todo el mundo
Pues eso anda haciendo
Mira, grito que no fue por tu casa
Andaba yo por la casa grande
Yo a llevarle un frasquito de miel a la señorita Peñarreal
Pero cuente, Dominga, cuente
¿Y el doctor Peñarreal la trató bien?
Oh, como una reina
Y además con todo respeto
De verdad, Florisita
Y la va a poner sanita de los ojos
Para luego casarse con ella, segurito
Ay, qué maravilla, Dominga
Qué ganas tengo de darle un abrazo así bien fuerte, bien fuerte
Es que esto es un milagro
Un milagro, Dominga
Supe por Crisanta el verdadero motivo de tu viaje
¿Por qué me mentiste, hijo?
Fue una mentira piadosa
No quería preocuparte
¿Sabes?
Álvaro Lascano piensa que Esmeralda podrá volver a ver después de someterla a una operación
José Armando, cada vez te complicas más con esa muchacha
Mamá, es que no te alegras de que Esmeralda se cure
Así, hijo, sí
Pero después que se opere
Prométeme que vas a dejarla
Sospecho que al fin hemos dado con el lugar donde esa muchacha se cita con José Armando
Pues entonces el hombre que vive en esa casa le solapa sus encuentros
Según he oído decir, un tal doctor Malaver
Es un hombre que tiene el rostro deformado por una quemadura y vive totalmente aislado
La verdad no me explico como tu hijo, un muchacho orgulloso, altivo
Consciente del prestigio de su apellido
Y de que él, como tu único heredero
Es el encargado de continuar el linaje de la familia
De pronto haya descendido tanto
Como para poner sus ojos en esa campesina
Tendrás que ayudarme, Fátima
Con Blanca no puedo contar
Ya sabes cómo es de sentimental, de tonta
Conmigo puedes contar para todo
Gracielita también tendrá que poner mucho de su parte
Por ese lado puedes estar tranquilo que ella está dispuesta a cooperar
Aquí estoy yo para indicarle lo que tiene que hacer
Ella a mí me obedece siempre
Así es como debe ser
Los hijos deben seguir ciegamente las indicaciones de sus padres
Aunque José Armando es muy voluntarioso
Lo obligaré a obedecerme
No entiendo por qué esa versión tuya y de mi padre hacia ella
Eso que hiciste de llevarla a la ciudad fue un disparate
Además, fue una falta de consideración hacia Gracielita
Ustedes son quienes empeñan a toda costa en mantener ese compromiso
De todos modos fue una locura
Imagínate que pasara algo entre ustedes dos
¿Qué quieres decir?
Algo que... que te atara a esa muchacha
Algo que no tuviera remedio
Estarías comprometido moralmente
Ya entiendo.
Hijo, por Dios, apártate de ella.
Mamá, yo la quiero, la respeto.
Hablas así porque no sabes cómo es Esmeralda.
Si conocieras su inocencia...
No quiero saber nada sobre ella, entiéndelo.
Rodolfo jamás lo aceptaría.
Compréndelo, eso tendrá que terminarse.
Pues yo no voy a dejarlo.
Tu padre te lo va a exigir.
Aunque sea mi padre, no tiene ningún derecho.
A mandar en mis sentimientos
Adiós, Esmeralda
Me saludas a Dominga
Sí, claro
Hijita, anímate
Así como vas a reconquistar a José Armando
Ay, mamá, por favor déjame en paz
Está bien
Pero recuerda lo que te dije
Si ese matrimonio no se realiza
Lo que nos espera es la ruina
Gracias, virgencita
Gracias por estar siempre junto a mí
Cuidándome
Por haber puesto en mi camino a José Armando
Por darme la posibilidad de poder ver
Es verdad
Juana
¿Cómo te va?
Bien, bien, gracias
Te ves muy contenta
Así es, Juana
Hoy regresé de la ciudad
Fui con José Armando
¿Qué crees?
Me vio un especialista
Y me van a operar, Juana
Voy a poder ver
¿Estás segura?
Sí
Estoy dándole gracias a mi Lupita por concederme esa felicidad
Voy a poder conocer todo lo que Lucio a través de sus palabras me ha enseñado
Y ¿sabes qué es lo primero que voy a hacer?
Ir a su casa a ver cómo es él
¿Vendrá o me dejará esperando?
No, si viene
Es que es demasiado temprano
Eso es lo que pasa
Si pudiera tenerla entre mis brazos
Besarla
Sentir su rostro hermoso cerca del mío
Oír su voz
Decirle cosas
No, Crisanta
He estado muy confundida
Pero ya me convencí de que esto es una locura
Pero, hija
Si lo más hermoso que tiene la juventud
Es seguir los impulsos del corazón
¿Por qué ahogar los tuyos?
Seguramente quiere salir corriendo a encontrarte con Adrián
No
No puede ser
Ese pobre muchacho está desesperado, Gracielita
Al menos ve y habla con él
¿Qué podría decirle?
Cualquier cosa que le diga nos causaría sufrimiento a los dos
Si sufres, eso quiere decir que lo quieres
Se me tiene que pasar
Yo nunca podría adaptarme a su vida, ni él a la mía
Somos muy distintos
Nacimos en mundos diferentes
Tú y José Armando no se aman como para ser marido y mujer
¿Crees que podrían ser felices?
Adrián te quiere
¿No vas a tener en cuenta su dolor?
Recuerda que tú alentaste sus ilusiones
Le hiciste creer
¡Ay, lo siento!
Fue un error
Y voy a rectificar
Gracielita
¡Ay, no insistas, Crisanta!
Será inútil
¡No iré!
¿Qué pasa?
Y Nacho, no lo he visto
Pues sí, lo despidió el papá de usted
¿Qué? ¿A Nacho? ¿Pero por qué?
Pues parece que no obedeció una orden del don Rodolfo
¿Pero qué pudo ser? Nacho ha trabajado toda la vida en esta casa
Pues la ciencia cierta no lo sé, doctor
Está bien, Dionisio
Luego veo eso con mi papá
Voy a dar una vuelta.
Claro.
Hasta luego, doctor.
¿Para dónde va el hijo del patrón?
No lo sé, Ofelio.
A mí no me gusta meterme en la vida de mis patrones.
¡Le lleva!
Bueno, el asunto que le estoy cuidando ahorita
va a ser más importante que andarle cuidando los pasos
al catrincito ese.
Tan fácil que podríamos ser felices
Como en estos momentos
Estando juntos
Besándonos
Acariciándonos
No
No es fácil
No tienes que convencerme con palabras
Ese beso, el calor de tu cuerpo
La forma como tiemblas entre mis brazos
Me responden por ti
Adriano Cero
Adriano Cero
Temía que no vinieras
Me desesperaba pensando en que no volvería a tenerte otra vez así
He tenido que contenerme mucho
Tú no sabes cuánto
No tanto como yo
Que a veces me dan ganas de entrar a la casa grande y agarrarte
Y llevarte a la fuerza conmigo
Eres un loco
Estoy muy angustiada, Nana
El enfrentamiento que tanto temía entre José Armando y Rodolfo
Será inevitable
Soy indignada por la forma en que José Armando trata a Gracielita
Se va a la ciudad y cuando regresa
Ni se ocupa de ella
Una muchacha tan refinada, tan decente
Y además tan enamorada de José Armando
Y que él la haya menospreciado para dedicarse a cortejar a una campesina
Que por si fuera poco es ciega
Ese es el colmo de los colmos
Ser ciega no es un delito
Más bien es una desdicha que merece compasión
Habría que ver por qué está ciega
Si será una herencia familiar
Eso no es verdad
¿Pero qué sabes tú?
Una criatura no tiene la culpa de nacer con un defecto por causa de cualquier cosa que les ocurrió a sus padres.
Bueno, es un ser inferior.
José Armando la ama.
¿La ama?
¿La ama?
Mi pobre niña, ¿qué?
Tanto que te compadeces de la otra.
¿Pero cómo no le tienes lástima, Gracielita?
Sí, le tengo lástima, sí.
Pero no es por lo que usted se imagina
La pobrecita tiene el corazón destrozado
Algunas madres no saben lo que hay en el corazón de sus hijos
¿Qué pretendes insinuar?
Que yo no conozco a mi hija
Te equivocas
Yo conozco cada uno de sus pensamientos y sus sentimientos
Gracielita, no tienes secretos para mí
Adrián, hay otras cosas, no podemos
Mírame, tenemos que luchar
No, es mejor que renuncies a mí, olvídate de mí
No me pidas eso, yo no me conformo con perderte
Es que yo no puedo, no puedo
No llores.
Si tú no tienes valor, yo lo tendré por los dos.
Esa muerta de hambre es una descarada que no tiene vergüenza ni moral.
Usted no tiene por qué insultar a esa pobre muchacha.
¿Pero cómo te atreves a levantarme la voz?
Porque no me puedo contener.
¡Cristina!
Me voy, mi señora.
Perdóname por haber olvidado mi condición de sirvienta.
Pero me duele que delante de mí se ofenda tanto a un ser inocente.
Inocente.
Dios mío, basta ya.
No puedo soportar tantas discusiones, tantos disgustos.
Me voy a enfermar.
Estoy viviendo en una tensión constante.
A cada momento estoy esperando que pase algo.
¿Qué pasará?
Tenlo por seguro.
Porque Rodolfo no va a permitir que su hijo se enrede con un oportunista.
Una mujer que se ve escondidas con un hombre por ahí, en cualquier parte.
Inocente, no tiene nada.
¿Pero cómo va a compararse con una muchacha de nuestra clase como Gracielita?
Ella sabe darse a respetar.
Perdón por la interrupción.
Pero la busca el indio Ophelio allá afuera.
¿A mí?
Sí, a usted.
¿De nuevo por acá?
¿Dominga, está Esmeralda?
No, se fue para el pueblo.
Tenía que hablar con la virgencita de Guadalupe.
Espero que no se le ocurra ir con el demonio ese del doctor Malaver.
No se preocupe, Dominga.
Yo hablé con él y está advertido.
Que no intente lastimar a Esmeralda.
Porque ella ahora tiene quien la defiende
Buenas tardes
¿Usted me busca?
Sí, a usted precisamente
¿Para qué?
Quiero que vea algo que le interesa
No llores
No me gusta verte llorar
No te consola estar así juntos
Saber cuánto te quiero
Tú eres mi amor
Mi chiquita linda
Adrián
Mi vida
¡Mamá!
No te pierdas mañana
Esmeralda
Ah, la cieguita
Dile que le doy una hora para que se vaya y abandone mi propiedad
Una hora
Tu vida va a cambiar, Esmeralda
Vas a tener todo lo que un día la vida te quitó
Lo he mandado a vigilar porque quiero comprobar si hay algo entre ellos
Pues no indague más
Es verdad
Esmeralda y su hijo se entienden
Esperanza, tu amor es puro como el sol, Esperanza, Esperanza, tienes los ojos del amor.
Gracias por ver el video.
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