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Gracias.
- Hasta pronto, Tom. Nos vemos. - Hasta pronto.
- Hola, Molly. - ¡Mary!
- ¿Cuándo has vuelto? - Acabo de llegar.
He visto a Sam, pero no me ha reconocido.
No me extraña. Pareces una mujer rica.
- ¿Piel de visón? - Espero.
- Siéntate, te haré el desayuno. - Sólo café.
Como mi Kenny. Nunca desayuna.
¡Pero qué grata sorpresa! ¿Qué te trae desde Chicago?
- Dinero. - Pero sí parece que te sobra.
No te dejes engañar por el abrigo. El visón lo tapa todo.
He venido a vender la casa.
Te debemos dinero, ¿verdad?
No lo he pedido, porque no lo necesitaba.
Claro que no. ¿Te has quedado sin trabajo?
No, lo he dejado.
- ¿Puedo quedarme aquí unos días? - Claro, ésta es tu casa.
Diré a Kenny que te deje tu habitación.
No le despiertes. Es pronto.
Bueno, él no está aquí ahora.
No se ha marchado, ¿verdad?
- No, siempre está por Ashbury. - ¿Y qué hace?
Siempre anda metido en algo. Estará cerrando un buen trato.
- Dame tres. - A mí, dos.
- ¿Cuántas quieres? - Dame tres.
A mí, cinco.
- Diez centavos. - No voy.
Subo cinco centavos más.
Eso parece el tren de Chicago.
- ¿Esperas a alguien? - No espera a nadie.
Lo veo.
Reinas.
Reyes.
Y tres ases.
- No has ganado ni una partida. - No se me dan bien las cartas.
Se te dio bien cuando trajiste tus propias cartas.
A ti no se te da bien nada, ni las cartas ni nada de nada.
- ¿Qué quieres decir? - Lou recibió carta de tu amiga.
A nadie le importa eso.
Cuando estuve en Chicago, Lou me la enseñó.
- Se las apaña muy bien ella sola. - Cállate.
Deberías ver el hotel donde vive. Tiene mucha clase.
¿Quién iba a pensar que acabaría llevando visón?
Saca la mano de ahí. ¡Sácala!
A ver si cierras esa bocaza de una vez.
Olvídala, Kenny. No es para ti
Eso me gusta de ti. Tienes nervio.
Mucho nervio.
- Buenos días, Sr. Lenz. - Hola Al.
¿Qué te ha pasado?
Se fue de la lengua.
Has dejado el bar hecho un asco. Límpialo.
Ese no es mi trabajo. Soy barman, no camarero.
A veces lo dudo.
- ¿Te has vuelto a pasar de listo? - Me pegó a traición.
Olvídalo. Un día recibirá su merecido.
- ¿Afeitado? - Sí.
Gracias amigo.
Hola mamá.
Kenny, no puedes seguir así. Parece que hablo para las paredes.
- Te estás engordando, mamá. - Adivina...
- No se me dan bien las adivinanzas. - Mary ha vuelto.
Hay café caliente y cereales en la cocina.
- Mary. - Kenny.
- Hola preciosa. - Hola guapo.
- Te he echado de menos. - Hace tanto tiempo.
¿De dónde has sacado esto?
- Es un regalo. - ¿De quién?
Tiene unos grandes almacenes. Casi nos casamos.
Para mi querida Mary, de George.
¿Viene con el abrigo?
No, hay muchos grandes almacenes en Chicago.
En Ashbury no hay tiendas grandes. ¿Para qué has vuelto?
A lo mejor he vuelto por ti, bobo.
¿Seguro que no hay alguien más? Escribiste a Lou Lenz.
Sólo le contesté. Tú no me escribiste.
- Dilo, nunca te he dado nada. - Nunca te lo he pedido.
Amor. Fue amor. Amor en Nueva York.
Con todo mi amor, Fran.
¿Algo especial?
Has estado muy ocupado desde que me fui.
Y voy a seguir estándolo.
¿De verdad?
Si abrieras un restaurante en Chicago, arrasarías.
Mamá, eres la mejor cocinera y la chica más guapa de Ashbury.
Cuidado, mamá, eso te va a costar un dólar más.
Hace 30 años habría arrasado en Chicago sin tener que cocinar.
- Hola a todos. - Hola Ernie.
Recuerdas a Mary, ¿verdad?
- Hola cariño. - Prueba mi pastel.
Gracias, Molly, estoy lleno. Acabo de cenar.
Pero tomaré un poco.
- Sí, claro. - ¡Entra! Vaya chico.
Hola a todos. Esto es para ti, Mary.
Son de Lou Lenz. ¿Dónde las pongo?
¡Rosas rojas!
Son bonitas, ¿verdad?
Bueno, hasta pronto.
Podríamos coger moras silvestres este año.
La salsa sale muy buena. ¿Irás a buscar unas cuantas?
Que vaya Josie.
No pasaré el día cogiendo moras. ¿Por qué no puedes ir tú?
Ésa no es forma de hablar, Josie.
Nadie le dice nada por no trabajar y gastarse tu dinero en copas.
Tiene razón. Debes dejar de hacer el tonto.
Deshonras a la familia. Ningún...
¿Y qué queréis que haga? ¿Esperar que le llueva empleo?
Lo mejor es buscar empleo por la noche...
y llegar a casa de madrugada.
El mejor sitio para buscar son los bares del centro.
- Bien dicho. - Calla, Sam Beech.
Si no fuera por Ernie, estarías sin empleo.
No les hagas caso, hijo. Son unos groseros.
Vámonos, Ernie.
¿Vas a la ciudad? ¿Me acercas?
- Vale, Ken. - Creía que no saldrías esta noche.
Tengo una cita.
Espera, Ernie. Voy contigo.
- Gracias, Ernie. - Adiós y gracias, Ernie.
- ¿Dónde vas? - No voy a donde tú vas.
Fran, aquí tienes tu copa.
- Kenny, no deberías estar aquí. - Olvídalo. Ponme una copa.
- Te la estás buscando. - Eso es cosa mía.
- Hola Lou. Gracias por las rosas. - Te estaba esperando.
- ¿Porqué estas a oscuras? - No pensé que fuera tan tarde.
Tu pelo brilla con la luz.
Qué pena que ya no lleves aquella cinta.
Me gustó mucho la primera vez que te vi.
- No has cambiado en dos años. - ¿Tú sí?
Yo he vuelto.
¿Para qué?
- Para vender la casa. - ¿Sólo por eso?
- Sentía nostalgia. - ¿Nostalgia de esta ciudad?
- Aún no te lo quitas de la cabeza. - No pude en Chicago.
Quería volver a verle. Y le he visto.
Nunca cambiará.
- Te lo habría dicho hace dos años. - No me habría servido entonces.
Le odio. La arrogancia con que se pasea...
como si fuera el dueño de la ciudad. Y no es nadie.
Ven aquí, mira eso.
Sabe que no me gusta y se atreve a venir esta noche.
¿Aún me quieres?
¿Qué pasa? ¿No te alegra verme?
No has venido a verme.
Habíamos quedado anoche. ¿Recuerdas?
- Hola Gitlow. - Hola.
- Puedes hablar mejor. - Hola Mary.
Dame cincuenta.
- ¿Vamos? - Sí, claro.
- Bueno, ha vuelto. - ¿Te acuerdas Kenny?
Escucha, Kenny. Aquí no nos ata nada.
Chicago es una gran ciudad. Nos irá bien allí.
¿Y qué voy a hacer en Chicago? ¿Cavar zanjas?
¿Y qué haces aquí? ¿Jugar todo el día?
Esta ciudad, tus amigos y tu familia te están envenenando.
Allí tendrás una oportunidad. Conocerás a gente
Algo surgirá. Estoy segura.
- Allí hay muchos como Lou Lenz. - ¿Alguien me ha llamado?
- Esta fiesta es privada. - Pensé que podría hacer algo por ti.
Sí, puedes darme un cigarrillo.
- ¿Algo más? - Ahora dame fuego.
Ya tienes lo que quieres. ¡Vete! No quiero verte aquí.
La próxima vez no seré tan amable.
Si lo dijeras con una sonrisa, sonaría mejor.
- Vámonos. - ¿Adónde?
Te llevaré a casa y te meceré en la hamaca.
Muy divertido.
¿Aún quieres que te acompañe al Wilton Club?
Claro.
¡Quítale las manos de encima! ¿Te vas con él o te quedas conmigo?
Ya ha elegido. ¡Lárgate!
Kenny, para. ¡Basta ya!
Estoy harta de pasarme la vida cambiándote.
Dejo esta ciudad para siempre.
Kenny, has estado genial.
¡Kenny! ¡Cuidado!
Olvídalo, Kenny. Vamos al Cat & Fiddle a tomar algo.
Los dos solos.
- Creí que habías ido al centro. - ¿Tienes un cigarrillo?
¿Qué ocurre? ¿No te lo has pasado bien?
Escucha a ese gallo.
Se pasa la noche cantando. Ni siquiera oigo el silbato del tren.
Me he vuelto a acatarrar.
Y tengo un dolor de espalda espantoso.
Vete a casa, papá. Yo te relevo.
Gracias Kenny.
Hay un bocadillo en esa caja.
Contesta tú, anda.
- Hola Kenny. - Hola Gitlow.
- ¿Jugamos una partida? - No me apetece.
Sólo un par de manos.
Nunca me duermo antes del amanecer.
Me gusta este lugar.
Los trenes que pasan, el ruido de los coches...
Siempre estamos solos.
Además, me siento seguro.
Con mi trabajo en el club y mi habitación en el hotel.
Y él siempre ahí, vigilándome.
Sólo porque una vez me metí en un lío.
La policía no le conoce.
Nunca dice nada.
Pero sé que espera a que yo cometa algún error.
Lou es un tipo perverso.
¿Vas a coger el diez de diamantes?
Me sorprendió ver a Mary.
Creía que volvería contigo.
Claro, después de Chicago, le resultaría duro vivir como tú.
Sobre todo con un tipo importante como Lou rondándola.
¿Viste cómo cogió los 50 pavos?
Se los gastará en un momento.
¿Sabes? Eso impresiona a una chica.
- ¿Has robado el as? - Sí.
Si no fuera por Lou, estaría más contento.
Y tú también. No tendríamos preocupaciones.
Está pringosa. Necesitamos una baraja nueva.
No te he contado qué me pasó. Perdí los nervios.
Es lo que admiro de ti. Tienes temple.
Dentro de tres semanas, se celebra la feria de Ashbury.
El 1 de junio. Será un gran día para Lou.
Gana mucho dinero con las franquicias.
El año pasado ganó más de 15.000 dólares.
Lo sé porque le llevé a la estación.
Al terminar, lo ingresa en un banco de Detroit.
Y dan la señal de alto al tren desde aquí.
¿Pero y si un día alguien olvidara dar la señal al tren?
Lou no volvería de Detroit, ¿entiendes?
Sube las cartas que te las veo.
Es fácil de hacer. Sólo tengo que traerle aquí.
Tu padre tiene reuma otra vez, por eso estás aquí, ¿no?
Yo puedo esperar fuera un rato. Es todo lo que necesita un valiente.
Entonces me lo llevo en coche. Sé dónde deshacerme de él.
Todos pensarán que nunca volvió de Detroit, ¿lo pillas?
El tren de Detroit, siempre puntual.
Una vez más...
sólo una vez más...
recuerda cómo...
recuerda dónde...
empezamos a salir...
y también a discutir.
Una vez más...
alguien nuevo...
alguien que era...
Me gusta que te quedes en casa una noche.
- Hola preciosa. - Prueba una.
- ¿Buenas? - Buenísimas.
- Hola a todos. - Josie, Ernie está aquí.
- Ya voy mamá. - Ahora viene.
- ¿Cómo estoy? - Muy bien.
- Josie, no llegues muy tarde. - No, mamá.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- ¿De dónde ha sacado ese vestido? - Se lo ha regalado Mary.
¿De dónde ha sacado el dinero?
¿Qué haces en casa esta noche?
Lou se ha ido a Mayfield. ¿Y tú?
¿Lou se ha ido a Mayfield?
- Ken, vamos fuera. - Claro.
Ken...
Siéntate.
- ¿Tienes un cigarrillo? - Sí.
Gracias. ¿Qué ha pasado con George?
- Está en el cajón. - Buen sitio.
- Ken, ¿ves mucho con Gitlow? - De vez en cuando.
- ¿Qué sabes de él? - Es un buen tipo. Me invita a copas.
A copas baratas, pero es un buen tipo.
Gitlow tuvo problemas una vez. Lou le ayudó.
No estaría vivo si no fuera por él.
Quizás tenga algo con Lou y con el tipo de las rosas.
Pero no creo que le divierta.
- Ten cuidado con Gitlow. - ¿Me lo dices tú o Lou?
Te lo digo yo.
¿Por qué sales con Lou?
¿Y yo qué? ¿Qué hay de nosotros?
¿Nosotros? Esto es todo lo que hay.
Crees que todo consigue así, ¿eh?
Un hombre no debe renunciar a ciertas cosas.
Te equivocas, Kenny. Te equivocas en todo.
Haces daño a todos. A tus padres, a tu hermana... a mí.
Estás tan equivocado, Kenny.
Siempre dices lo mismo.
Da igual qué haga o sienta. Siempre me equivoco.
Puede que tengas razón, pero yo también la tendré.
- Tomaré estas dos, Midge. - Claro, Kenny.
Adivina quién soy.
Todo está listo para la feria. Empezará según lo previsto.
Dentro de dos días.
Ésta será mejor que la del año pasado.
Lou lo ha organizado a lo grande.
Alguien se hará de oro con esto.
- Buena cerveza. - Es mía.
Hola encanto, siéntate.
Cuídamelo, ¿vale? Tiene muchas cosas en la cabeza.
- Sírveme un poco, Kenny. - Te gusta que estén por ti.
Me gustaría que tú estuvieras más por mí.
Parece que piensas mucho últimamente... en Mary.
- ¿Qué pasa con Mary? - La ciudad entera se burla de ti.
Intentas competir con Lou Lenz. Y te lleva ventaja.
¿Por qué no dejas de humillarte, Kenny?
Una vez más...
sólo una vez más...
recuerda cómo...
recuerda cuándo...
casi discutimos...
pero empezamos a salir...
una vez más...
dime por qué...
- Dejémonos de juegos, Kenny. - ¿Adónde crees que vas?
Lo sabes y eso no me hará cambiar de opinión.
Quédate un poco más. Es todo lo que pido.
Basta de juegos, Kenny. Cuanto antes me vaya mejor.
- ¿Será mejor? - ¿Qué es lo que tengo contigo?
Tienes lo que mereces.
Me dejaste cuando más te necesitaba.
Y ahora me vuelves a abandonar.
Nunca te he prometido nada, pero ahora sí.
Espera, y nos iremos juntos.
- ¿Adónde? - Donde sea.
Eso queda muy lejos.
Esta vez lo lograremos.
- ¡Niños! - Hola mamá.
Pasadlo bien.
- Hola Kenny. - Hola Al.
Vamos, demuestra lo que sabes hacer.
Es fácil derribar palomas de cartón.
¿A que no le das a esa bombilla?
Soy Daniel Boone. ¿Cuánto quieres perder?
Te apuesto 50 centavos.
Hecho.
Va contra la ley disparar... a las bombillas.
- Toma tu dinero, Al. - ¿Qué te pasa? ¿No tienes valor?
¿Dónde te has metido? Me estaba aburriendo.
- ¿Cómo te sientes ahora? - De maravilla.
Bueno, tómate otra.
- Esta noche trabajo. - Esto te mantendrá despierto.
Sí, claro, tengo que estar despierto.
¡Eres tan bueno conmigo!
- ¡Sam! - ¡Ernie! Vamos al apeadero.
¡Qué horror! Tendrá que ir Ernie al apeadero
Nos has arruinado la noche. ¡Mamá!
Ahí viene.
¡Sam, debería darte vergüenza! ¿De dónde ha sacado el dinero?
- Gitlow le ha invitado. - ¡Gitlow!
No sabía que trabajaba hoy.
Claro, no lo sabías. Y tú no se lo has dicho, ¿no?
No te metas en los asuntos de los demás.
¡Marchaos! Ken se encargará del apeadero.
- Vamos a bailar. - Procura estar ahí a las 11:15.
Tú ven a casa a dormir.
Mamá, eres un cielo.
Sí, claro, pero no me muevo de aquí hasta que te no vayas.
Gitlow es muy generoso con los Beech.
- Es un buen tipo. - Parece que hoy tienes trabajo.
- No lo he podido evitar. - ¿No?
- Alguien tiene que hacerlo. - Claro, y ése eres tú.
Vamos a ver el baile.
- Kenny, ¿quieres bailar? - Claro.
- ¿Por qué me sigues? - Sólo quiero hablar un momento.
- Tengo prisa, ¿qué quieres? - Estaré en el Cat & Fiddle.
- ¿Nos vemos allí? - Piérdete, ¿quieres?
Vale, pero cuando Mary te deje, no me busques.
¡Apártense, por favor!
Tiovivo, tiro al blanco... No ha ido mal, ¿eh?
- ¿Sí? - Hasta luego.
- ¿Estás listo Lou? - ¿A qué viene tanta prisa?
- Vas a perder el tren. - Siéntate.
¡Siéntate!
¿Qué pasa?
Nada.
Venga, vámonos.
- ¿Dónde está mi coche? - Estaba aquí hace un rato.
Has vuelto a dejar la llave puesta.
- ¿Quién te va a robar el coche? - Nadie, se ha ido él solo.
Si buscas tu coche, se lo ha llevado Mary.
- Cogeremos el grande. - ¿Sabes lo del accidente de Fran?
Lástima.
Vamos, sube.
No hacía falta. Puedo ir a pie.
Molly no quería que llegaras tarde.
Tengo tiempo de sobra.
- ¿No quieres que te lleve? - ¿Qué te hace pensar eso?
Si tienes tiempo de sobra, ¿por qué te has ido tan deprisa?
- ¿Cómo estás tan callado hoy? - No tengo nada que decir.
Eso nunca ha sido un problema. Dame fuego.
Aguántalo bien.
Ya hemos llegado. Justo a tiempo.
- Gracias. - Kenny, espera.
- ¿Qué pasa? - Quiero decirte algo.
- Luego. - Luego será demasiado tarde.
Volveré en el tren de la tarde. Ven a buscarme.
Buen viaje.
- ¿Qué haces aquí? - ¿Dónde... dónde está...?
Como suponía. El padre borracho y el hijo bebiendo.
¡Con qué familia me emparento!
Ve a parar el tren, Ernie.
¡Menuda nochecita!
Te he hecho una pregunta, Gitlow.
¿Qué haces aquí?
Creí que Kenny estaba aquí.
A veces, vengo a hacerle compañía.
Jugamos a las cartas.
¿Y dónde están las cartas?
¿Las cartas?
¿Ves?
Venga, Lou, vete.
Tampoco tú has tenido suerte esta noche.
- ¿Qué pasa? ¿Qué pretendes? - Ya puedes bajarte.
¿Ya?
Kenny, ¿qué tramáis Gitlow y tú?
Lo sabes muy bien.
Ojalá me equivocara.
Conque esta vez nos iríamos juntos ¿eh?
- Mary... yo... - ¡Sal del coche! ¡Vete!
Sólo queda un mes para el gran día, ¿verdad Ernie?
- Sí, estoy impaciente. - Ernie...
Cariño, es nuestra boda, no un funeral.
Es casi igual.
Mamá, ¿invito a Lou Lenz?
No sé por qué.
Aunque Mary viva en su hotel, no tiene que ir siempre con él.
Pues siempre van juntos desde la feria.
Kenny, ven a cenar.
- He ido a ver a Fran al hospital. - ¿Está mejor?
- Dicen que no se recuperará. - Es muy duro para la pobre.
- Le encantaría verte, Kenny. - Está bien.
- ¿Serás amable con ella? - ¿Crees que vamos a pelearnos?
No sé qué pensar después de lo de Mary.
¡Cállate ya!
Fran habría hecho cualquier cosa por ti.
¿Quieres callarte ya?
¡Kenny!
No se quede mucho rato. Está muy enferma.
Gracias.
Hola Kenny.
Hola Fran.
Creí que no vendrías.
Jamás te lo habría pedido...
si Josie no me hubiera dicho lo que sientes por mí.
Duele pensar ahora...
en lo felices que podríamos haber sido.
Sé que no saldré de esta. Pero no tengo miedo.
Soy feliz porque te tengo a ti.
Sabía que yo te importaba.
Y viviré contigo mientras vivas.
Sí, claro.
Quiero que seas feliz, cariño.
Que conozcas a una chica buena y sientes cabeza.
De verdad, Kenny, eso es lo que quiero.
No hables así Fran. Estarás bien en un par de semanas...
No dejes que te afecte, Kenny.
Todo saldrá bien.
Mírame, Kenny. ¡Mírame!
Debí haber imaginado que Josie mentía.
Lo siento, Kenny,
No es culpa suya.
Ella sólo intentaba...
ayudar de algún modo.
Yo también lo siento, Fran.
Ojalá no hubiera sido así.
Siento lo ocurrido.
Mírate. Estás hundido.
No pensé que una mujer pudiera dejarte así.
¿Qué se siente, Kenny?
¿Qué se siente al amar a alguien que no te corresponde?
¿A que duele?
¡Tranquilízate, Fran!
Mientras te amé, siempre tuve miedo.
Ahora veo que no hay nada que temer.
Nunca te pasará nada bueno, porque no vales nada.
¡Nada! ¡Lárgate ya!
¡Ve a emborracharte con alcohol barato! ¡Vete!
¡Mírate! ¡Estás hundido!
- ¿Y los chicos, Al? - Hoy no ha venido nadie.
- He oído que se casa tu hermana. - Sí.
Tienes que ver la trucha que he pescado esta mañana.
- Así de grande y... - Date prisa, hoy es mi cumpleaños.
- ¿Quieres que lo haga bien? - ¡Pues claro!
Pues no me metas prisa.
Kenny, deja eso, ¿vale?
Gracias, Joe.
Hola Kenny.
Pittsburg. Ése sí es un buen sitio para poner un bar.
El molino de acero da mucha sed.
No conozco Pittsburg.
Ponme uno doble.
Marchando.
¿Cómo bebes solo un sábado por la noche?
¿No te han dicho que soy único?
Ponme otro.
¿Porqué no lo dejas ya y vas a verla, Kenny?
No es mala idea.
Será "Enanolandia".
Traeremos a enanos de todo el mundo.
Es la mejor idea del mundo desde el Arca de Noé.
¿No se te ocurre nada mejor?
Haremos una fortuna. Viajaremos por todo el mundo.
Pero tengo otra mejor. Iremos a Suráfrica y compraremos...
- ¿Qué celebramos? - Es una fiesta privada, ¿recuerdas?
Esta noche invito yo. ¿Qué queréis tomar?
Aparta, apestas a alcohol.
Te gusta más cómo huele esto, ¿no?
Unos cuantos verdes lo compran todo, ¿eh?
Debes de estar muy bebido para atreverte a entrar aquí.
Creo que no le caigo bien, ¿sabes?
No me caes bien. No me gustas nada.
- Esto te va a costar una paliza. - ¡No, Kenny! Vete, por favor.
- ¡Sacadle de aquí! - ¡No le toquéis!
- ¿Pero qué haces? - Tranquilo, Kenny. Vete a casa.
- No está tan borracho. - Lo sé.
¿Nos acabamos la copa?
Acábatela tú solo.
¡Kenny!
Vuelve dentro.
- Voy a casa contigo. - Sé ir yo solo.
Quiero volver contigo, a casa.
¿Para qué, Mary? No puedo darte nada.
- No tengo empleo, ni dinero. - No me importa.
He pasado mucho tiempo bebiendo, holgazaneando y jugando.
He hecho daño a todo el mundo. Quería herirles.
Quería que se sintieran tan mal como yo.
Pero puedo cambiar, Mary. Y lo haré.
Me da igual que no cambies. Te quiero, Kenny.
Vámonos a casa.
Hasta luego, chicos.
- Hola preciosa. - Hola guapo.
- ¿Me has llamado? - Sí, Lou quiere verte.
- ¿Para qué quiere verme? - No lo sé.
- ¿Querías verme, Lou? - Sí, siéntate.
¡Venga, siéntate!
- ¿Quieres un cigarrillo? - Gracias.
Hemos pasado mucho juntos.
Sí.
Nunca he decepcionado a uno de mis empleados.
Aquel lío del que te saqué...
fue en parte culpa mía.
Pero si no te habría ayudado igual.
También he tenido mis problemas.
No los quiero tener aquí. Sabes que he jugado mucho.
He perdido y he ganado. Y odio a los malos perdedores.
Quiero ser amigo de todos.
Incluso de tu colega, Kenny.
Sigue sin caerme bien...
pero ahora que trabaja y le va bien...
puede que un día nos veamos.
¿Por qué no vivir en paz?
- ¿De verdad piensas así? - Nunca he hecho dinero con rencor.
Eso es genial, Lou. Kenny no es tan mal chico.
Te has equivocado con él. Le encantará arreglar esto.
Pronto nos veremos. Más vale que bajes a abrir.
Claro, lo que tú digas. Ya me avisarás.
¡Josie! ¡Josie, por Dios! Ernie estará harto de esperar.
- ¡Ya voy, ya voy! - ¡Daos prisa! El coche está aquí.
- ¿Dónde está Kenny? - ¡Kenny!
- Mamá, el delantal. - Marchaos. Gitlow me recogerá.
- No llegues tarde, ¿eh? - No.
- Llegarás tarde hasta a tu boda. - Valdrá la pena esperarme.
Déjame, zalamero.
Estás preciosa, Mary.
¿De dónde has sacado eso?
Me lo ha prestado un camarero del Wilson Club.
Espero que la ceremonia sea corta.
Sí.
¿Diga?
¿Quién?
- Gitlow, es para ti. - ¿Para mí?
¿Sí?
¿Ahora?
Salíamos para la iglesia.
No sé. Lo intentaré.
Ken, tuve una charla con Lou el otro día.
- ¿Cómo está el viejo solterón? - Quiere que seáis amigos.
¿Lou y yo? Menuda pareja haríamos.
No bromeo. Sería bueno para todos. A Mary también le gustaría.
Vamos.
- ¿Porqué paramos aquí? - Nos espera arriba.
- Llegaremos tarde a la boda. - Sólo será un minuto.
Venga, hazlo por mí.
Un apretón de manos bastará.
Vale, pero sólo uno.
Bien.
¡Está muerto!
¡Mi pistola! Te la di en la feria.
¿Cómo ha llegado aquí? - Hay tres posibilidades.
- Hay que salir de aquí. - ¿Por qué?
¿Estás tonto? Nos culparán. ¡Vámonos!
Creo que Gitlow tiene problemas otra vez.
Los hemos perdido.
No me dan ni un respiro.
- ¿Te han dado? - Sí, ve hacia la carretera del río.
Creo que le han dado al depósito.
Sal de la carretera.
- ¿Dónde te han dado? - En el brazo. ¿Qué vamos a hacer?
Esperar a que anochezca. Habrá controles.
¿Un cigarrillo?
- Creo que deberíamos movernos. - ¿Y dónde vamos?
- Sé tanto como tú. - ¿Entonces qué?
Ése es el tren que va al este. ¿Puedes moverte?
- No podemos quedarnos aquí. - Venga, vamos.
Kenny, ¡despierta!
Ya vale.
¿Dónde estamos? - Cerca de Detroit.
Conozco a una madame. Espero que no haya cerrado.
Me ayudará a curarte el brazo.
Pero tenemos que saltar.
Intenta caer del derecho.
- ¿Aún estás mareado? - Sí.
Bueno, tranquilízate.
- Ve a ver quién es. - Sí señora.
- ¡Gitlow! - Hola Estelle.
- ¿Quién es tu amigo? - Acabamos de llegar.
- ¿Qué le pasa? - Está enfermo.
No quiero líos. Quizá tus amigos no son de fiar.
- ¿Cómo lo sé yo? - Él viene conmigo.
Eso es lo que me asusta. Bueno, llevémosle a la cama.
Ponlo aquí.
Necesita un médico.
Ya veo que necesita un médico.
Me recuerda a la prohibición.
Muy listo ayudándome a escapar. Me las vas a pagar, y luego Lou.
¿Pero qué he hecho yo?
¿Qué has hecho? Lo teníais planeado.
Primero lo del apeadero, y ahora esto.
¿Cuánto te pagó por mí?
Venga, ¿no creerás que estoy metido en esto?
No lo creo, lo sé.
Si tuviera fuerzas...
Yo no lo hice, Mary. No fui yo.
Sí, un amigo mío.
Vale, ya conoce el camino.
¿Que qué le pasa? Resbaló en la bañera.
Sí, dese prisa, doctor.
Te llevaré arriba.
No hay prisa. Estaré fuera un rato.
- No le dejarás aquí, ¿no? - Sabes que no haría algo así.
¿Necesitas dinero?
No. Sólo suerte.
- ¿Dónde has estado? - Tenía que ver a mucha gente.
- Tienes la cena en la cocina. - Gracias.
Mary...
No aguanto más. ¿Dónde está Kenny?
Tú sabes qué le ha pasado. Cuéntamelo.
Kenny está metido en el lío más gordo de su vida.
Lo sabía. Lo presentía.
¿Qué quería la policía?
¿Dónde está Kenny? ¿Está herido? ¿Qué ha hecho, Mary?
No ha hecho nada.
Debió de asustarse y escapó, que es peor.
- No lo olvides. Él no lo hizo. - ¿Pero el qué?
Atracar el Flamingo.
Entonces, ¿Al se refería a Kenny?
¿No fue a él a quien dispararon y siguieron hasta el bosque?
He ido a la policía. No creen que haya sido él.
Dicen que todo se arreglaría si volviera a casa.
¡Debemos encontrarle! Llamaremos a Lou.
Lou tiene dinero y eso. Llámale por teléfono.
Lou ya ha hecho bastante.
Vete a dormir. No podemos hacer nada hasta mañana.
Sé porqué Kenny se ha metido en este lío.
Le envidian porque tiene más valor que todos ellos.
No lo digo porque sea hijo mío.
No dejará que le metan en la cárcel por algo que no hizo.
¡No lo permitiré!
- ¿Dónde está? - En Detroit.
- ¿Cómo está? - Estará bien.
Le dejé con una amiga en un burdel.
El Old Bohemia, ruta 21.
¿Sabes quién nos tendió la trampa?
Sí. ¿Lo sabe Kenny?
Está un poco aturdido.
Pero cuando se recupere...
Debe ser listo. Puede librarse de esto.
Me voy contigo.
No voy a volver.
He venido a decirte dónde está.
Hasta pronto, Mary.
¡Gitlow! No puedes dejarnos así.
Tú le metiste en esto, ahora sácale.
Pero Ken es mi amigo.
Nunca quise hacerle daño.
Tampoco le has ayudado.
Y le abandonas cuando más te necesita.
Gitlow es un gran tipo.
Siempre invita a Kenny a beber. Siempre cuida de Kenny...
Muy bien. ¡Huye!
¡Vete, cobarde!
¡Kenny, ya le tengo! ¡Lo conseguí!
¿Qué número, por favor?
Con el sheriff.
Con la policía.
¿Quién? ¿Qué? Jefe, es Gitlow.
¿Gitlow?
¿Diga? Anótalo.
Sí, sí.
Lou...
Él... lo planeó todo.
Sí...
Está ahí.
Nadie le ha dicho que...
con el brazo así no debería moverse de la cama.
¿Dónde está Gitlow?
Ya volverá.
¿Dónde ha ido?
No dijo nada.
Métete en la cama.
- ¿Cómo puedo llegar a Ashbury? - ¿A las seis de la mañana?
¿Quién es ella?
No creas que sólo te pasa a ti.
Cuando hay mujeres en medio, siempre se acaba mal.
No conoces a Mary.
Mary, Betty, Jane... Un hombre puede amar a cualquier mujer.
Lo sé, pero para mí siempre ha sido ella.
Hola guapo.
Hola preciosa.
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