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Original subtitles

Confiesa, madre.

¡No debes mentir para proteger a mi padre!

¿Por qué insistes en culpar a tu padre?

Por esto.

No dijiste nada sobre esta pistola.

La tenía la persona que invadió la finca.

Y esa persona fue a acompañar a alguien de nuestra familia.

-¿Qué hacía tu tijera en lo de Beja? -¡Antônio!

Yo entré a la casa sola con mi tijera.

¿Qué importa dónde la dejé? ¡Me equivoqué!

-¿Y este arma? -¡No lo sé!

¡Porque no estabas ahí!

Y no solo eso.

No fue una persona.

Fueron dos.

Al de la pistola lo detuvieron en la sala,

pero el que tenía la tijera...

Se acercó a Beja.

¿Dos personas? ¿Estás loco?

Ninguna mujer de la familia usa una pistola.

- Solo una persona puede. - Hijo, por favor...

El tío Felizardo...

No, él no.

Él le hubiera disparado en la plaza sin ningún problema.

¿Estás involucrando a tu tío, que te apoyó, en esta confusión?

Valdo es el capataz de la familia y hace lo que le ordenen.

Pero es mi amigo por sobre todo.

Nunca me haría eso a mí. ¿Entiendes?

Solo pudo haber sido mi padre.

Tiene un motivo. La quiere muerta.

¡Todo el mundo la quiere muerta!

Pero nadie se mete en tu costurero.

No tengo dudas de que mi padre invadió la finca con la pistola.

Pero ¿quién dejó las tijeras?

Fue Angélica, ¿no?

¿En serio crees que tendría las agallas?

¡Le tiene miedo a su sombra!

Es verdad.

Ella le tiene miedo a todo.

Pero ya sabemos quién no le tiene miedo a nada.

-¿Fue Maria? ¡Dime! -¡Antônio!

-¡Basta de mentirme! -¡Fui yo!

¡Fui yo! ¡Te lo dije!

Entrégame al juez si quieres.

¡Si quieres denunciar a tu madre, hazlo!

DOÑA BEJA

Maria, ¿puedo saber qué hacía esto en tu cuarto?

¿Dónde crees que guardo mi ropa?

Este vestido es de Beja. Lo recuerdo.

- Lo usó en nuestra cena de compromiso. -¿Ahora te importan los vestidos?

¿En dónde lo encontraste?

¡Respóndeme!

¡Te estás confundiendo!

Este vestido es mío y siempre lo fue.

Y, por favor, ¡no hurgues mis cosas!

Maria.

¡Maria!

Santo cielo, Paulo, ¡cuidado!

Si el jaguar le hizo eso a un toro, imagina lo que te haría a ti.

Dios mío.

A este abrigo le falta un botón.

- Lo voy a coser. - No, solo voy a...

No, no. De ninguna manera, señor.

- Te traeré otro. Un segundo. - Dios santo.

No entiendo, padre.

Siempre me contaste todo.

¿Por qué no dijiste que compraste un arma nueva?

Vi la caja en el estudio.

No es de las otras armas viejas.

¿Y desde cuándo debo darte explicaciones a ti?

Dices eso, pero no puedo irme sin que me preguntes a dónde voy.

Eso es tu culpa. Fuiste a cuidar a una mujer que no es tuya.

Una mujer que fue mi prometida.

Que casi la asesinaron y que el pueblo entero la quiere muerta.

Sí, hijo. Aquí el que las hace, las paga.

¿O piensas que ella no se lo merece?

No puedo creer que mi propio padre diga eso.

Un hombre que siempre se creyó justo.

A veces, hijo, en esta vida...

Las personas deben ensuciarse las manos para limpiar su alma.

¿Eso fue lo que hiciste?

-¿Limpiaste tu alma? -¿Qué estás insinuando?

¡Vamos! ¡Dilo de una vez!

Yo no soy el que anda escondiéndose en las sombras.

Como una rata.

- Manchándose las manos con sangre. -¡Me debes respeto, Antônio!

¡Yo fui el que te enseñó a caminar!

-¡No puedes hablarme de esa manera! -¡Dios!

¿Qué está pasando?

¡Padre e hijo peleando por una ramera!

¿Eso plantó esa alma perdida en el corazón de nuestra familia?

¿Cómo puedes hablar así de alguien que está a punto de morir?

Si Beja muere...

No perdonaré a ninguno de los dos.

- Permiso. -¡Antônio!

¡Por favor, madre de Dios! ¡Que Beja no se muera, te lo ruego!

¡Dios misericordioso, no me la quites, por favor!

Abuela Lueji...

Te lo ruego, que viva.

- Por favor, interviene en... - Maria.

¡Vete, Valdo!

- Maria, déjame llevarte a casa. - Yo...

- Yo solo... - Ya sé.

- Solo... - Todo está bien.

Vayámonos a casa, no debes explicarme nada.

Ven.

-¿Estás segura? - Absolutamente.

Todas las prendas viejas de Beja están en su hacienda.

No trajo nada aquí.

¿Por qué preguntas?

Para eliminar una hipótesis.

Un sospechoso menos.

¡Beja!

Gracias a Dios.

¡Estás bien!

Estás...

Estás bien.

Me alegra tanto.

¿Sospechoso de qué?

¿No lo recuerdas?

Beja...

Estabas en la plaza.

Dispararon un arma y tu caballo se asustó.

Te caíste y te golpeaste la cabeza.

Estaba en la plaza...

- En un caballo. - Sí.

Sí.

No recuerdo nada más...

No recuerdo...

¿Cómo te sientes, Beja?

Cansada...

Confundida.

No recuerda todo.

Se ve tan débil.

¿No debería comer un poco?

¿Pueden esperar abajo?

Quisiera examinarla.

Gracias.

Gracias a Dios se despertó.

Parece un milagro.

Pero no recuerda nada. Eso me preocupa.

Fortunato sabe lo que hace.

- Ella estará bien. - Mucha gente la quiere muerta.

Hablando de eso, Severina...

La persona que entró aquí...

Dijiste que podría ser una mujer.

¿Por qué dijiste eso?

¿Viste algo?

Nada.

Pero no hay garantía de que haya sido un hombre, ¿no?

Tiene sentido.

Los coroneles están acusando a Honorato.

Dicen que huyó del pueblo.

Pero ¿sería capaz de eso?

Ya sé. ¿A quién le importa?

Para la gente de aquí, Honorato es un animal igual que yo.

Pero nadie desaparece así.

Es lo que hacen los vagabundos, hija.

Desaparecen.

Pero, Padre...

¿Cree que desapareció

o que lo hicieron desaparecer?

¡Encontré las cosas de Honorato!

Hay muchas cartas, pero no puedo leer lo que está escrito.

Es de los padres de Honorato.

Por lo que leí,

son muy amorosos con él.

¿Honorato tiene familia?

¿Habrá vuelto a la casa de sus padres?

Esto es muy extraño. ¿Por qué volvería a su casa de repente?

- Solo dejó las cartas de sus padres. -¿Eso crees?

Honorato es puro corazón.

Siempre lo fue.

Guardaba esas cartas como un tesoro.

Hasta que no las guardó más.

Dejó todo atrás, y a mí también.

No es ese tipo de hombre, Carminha.

Para él, sus amigos son piedras preciosas.

Siempre estuvo junto a Alves, ¿recuerdas?

Eran amigos hasta el final.

Eso me da más certeza

de que él no me quería como me decía.

Podría estar con otra.

O se metió en un problema

y tuvo que escapar.

Buenos días, Valdo.

Buenos días.

Quería hablar contigo,

pero no estabas en la hacienda.

Vine a buscar medicina para Beja. Hablemos de Angélica después.

No. Se trata de Maria, Antônio.

Tu hermana no está bien.

Hoy, la encontré rezando en el árbol de la abuela Lueji

por el bien de Beja.

-¿Maria rezaba por Beja? - Sí.

¿Estás seguro, Valdo?

Sí, mientras sostenía un vestido hermoso.

¿Un vestido azul?

- Sí. - Era de Beja.

Maria está muy extraña últimamente.

No es la primera vez que toma cosas de otros.

Sí. Una vez tomó mi ropa.

Para entrar a la finca de Jatobá.

Disfrazada, vestida como un hombre.

Maria siempre fue mala con Beja, pero ahora pasó todos los límites.

¿Y esa pistola?

La compró tu padre.

Para deshacernos del jaguar en la granja.

Las viejas no pueden darle a algo tan rápido.

Déjame verla.

Dámela.

Así que podría haber sido alguien más.

¿Alguien más?

¿De qué estás hablando?

Toma, Valdo.

Aquí tienes la medicina para los toros heridos por jaguares.

Sí, señor.

- Regresa a la granja. - Gracias.

Padre.

Yo...

Te debo pedir disculpas.

Tú deberías volver a casa.

Compórtate como un hombre.

¡Vamos, vamos!

Honorato nunca lastimaría a Beja, ella siempre lo trató bien.

Él era amigo de su abuelo.

¿De Alves?

¿Así que crees en la amistad entre borrachos?

Un ebrio siempre dice la verdad.

- Pero el sobrio no. - Entonces, pregunta lo que quieras.

Te diré la verdad.

Ya sabes que Beja estuvo trabajando con algunos coroneles locales.

Para unirse a la política local.

¿Algún coronel de Araxá se sintió traicionado?

Bueno...

Cuando el asunto llega a la política local,

ya es hora de irse a casa.

Con permiso.

¡Padre! ¿No me vas a esperar?

-¿Para qué? - Dijiste que vuelva a la hacienda.

Para solucionar el problema del jaguar.

- Estoy listo. - No te preocupes.

No puedes con una cucaracha, menos con un jaguar.

- Pero me dijiste que vuelva... - No, no volverás.

Es más, ni te acerques ahí. ¿Entiendes?

Papi coronel te dijo cosas muy feas, ¿no?

Por culpa de putas.

Seguro debe tener algunas en su casa y no quiere que las vea.

O no las quiere compartir conmigo.

¿Crees que el coronel Botelho está escondiendo algo?

Debe haber alguien en su casa que no quiere que sea visto.

¿Quién sería capaz de...?

¿Qué pasa?

Cuando dispararon,

cuando Felizardo sacó su arma en la plaza,

el coronel Botelho dijo algo que...

Algo que sonaba extraño.

¿Qué dijo?

Espera, Felizardo.

Hay otras formas de solucionar este problema.

¿Crees que el coronel Botelho...?

¡Contrató a un asesino para matar a Beja!

Es una posibilidad.

¿Creen que alguien quiere matarme?

- Beja. - Ven.

Iba a verte. Antônio dijo que despertaste.

¿Cómo te sientes?

Confundida...

- Me duele un poco la cabeza. - Le dije que se quede en cama.

Pero es terca.

Despacio.

Deberías estar haciendo reposo.

Es importante.

Fortunato lo dijo, ¿recuerdas?

Siéntate.

Siéntate aquí.

Lo importante es saber quién...

Quiere matarme.

Escuché que hablaban de Botelho. ¿Él qué tiene que ver con eso?

No estamos seguros.

Pero lo descubriremos.

Mientras tanto, Beja, debemos mantenerte a salvo.

Debería visitar la hacienda.

Severina me dijo que alguien entró a la finca.

¿Y si...?

¿Preparamos una emboscada?

Muchas gracias por sus oraciones, Padre.

Dios escuchó

y Beja despertó.

Pero sigue en peligro.

La llevaremos a la hacienda.

Ahí es más seguro.

Que Dios te bendiga, hija.

Excelente. En minutos, todo el pueblo lo sabrá.

Padre...

Perdón por hacerlo parte de la emboscada.

Si es para salvar una vida, Dios los ayudará.

Gracias.

¿Estás enojada?

- Claro que no. - No dijiste ni una palabra.

El silencio es importante para mantener las cosas en su lugar.

Donde deben quedarse.

Pero, a veces...

Lo que ocupa un lugar

ya murió.

Pero nosotros aún estamos vivos.

No sé a dónde pretendes llegar con eso, Avelino.

Pero debo parar esto.

Con permiso.

Tu amigo se durmió.

¿Y Beja? ¿Alguna mejora?

Sí, despertó.

¡Gracias a Dios!

Recé tanto por ella. Dime, ¿cómo está?

Ya te contaré, madre.

Necesito un baño.

Disculpa...

Yo...

- Creo que me dormí. - João está en casa.

¿Vino a quedarse?

No.

Ojalá todo vuelva a la normalidad pronto.

Que Mendonça vuelva a casa y que tú no seas más que el amigo de mi hijo.

¿En algún momento fui más que eso?

Iré a buscar ropa limpia...

Para João.

Tenemos que averiguar quién quiere matar a Beja.

¿Tienen algún sospechoso?

Hay sospechosos, pero necesitamos pruebas.

Tenemos un plan.

Necesitamos ayuda.

Cuenta conmigo.

Vamos. Te explicaré en el camino.

Debe estar con fiebre, Genoveva.

Las rameras también se enferman.

¡Va!

¡Vamos!

Es absurdo que yo esté aquí.

Escondida...

Nadie puede saber que estás aquí.

Siéntate.

Cuidado.

Debería ser la carnada de la emboscada.

¡Beja!

Te estás recuperando. Debes descansar.

Josefa, querida. Yo estoy bien.

Cuando doña Josefa tiene algo en mente, nadie puede persuadirla.

Debería irme, Beja.

Te trajo un té de manzanilla para ayudarte a dormir.

Beja...

Debo irme. Antônio está esperándome.

Prométeme...

Que me informarás las noticias.

- Promételo. - Te lo prometo, Beja.

No te preocupes, Severina.

Hay hombres vigilando cada rincón de la hacienda.

Hoy atraparemos al asesino.

Y si no lo logran atrapar...

Yo me ocuparé de él.

Permiso.

Su amigo llegó.

Cuídate, Severina.

Estaré abajo.

Vigilando con João.

La espera me mata.

Tampoco tolero estar de brazos cruzados con el asesino suelto.

- Hay muchos guardias aquí, ¿no? -¿Piensas lo mismo que yo?

Sigo pensando en el coronel Botelho.

No voy a descansar

hasta que descubra si estuvo involucrado.

Yo tampoco.

Vamos.

Espera aquí. No tardaré.

Honorato no es ese tipo de hombre.

Para él, sus amigos son piedras preciosas.

Siempre estuvo junto a Alves.

Eran amigos hasta el final.

No hay extraños ahí.

Solo gente de aquí.

¿Y el carruaje? ¿Alguna pista?

Encontré este aro

y pensé que Botelhinho tenía razón.

El coronel Botelho esconde putas en su hogar.

Pero también...

Encontré esto.

Mira las iniciales.

¿"JISM"?

-¿Será nuestra mujer misteriosa? - No.

Es un pañuelo de hombre.

O sea,

el coronel Botelho protege a alguien que debe ser el asesino a sueldo.

¿Y si no está en la hacienda?

¿Ni aquí, con él?

-¡Tenemos que volver! - João.

- Debo pasar por mi casa, pero... - No, no.

No debes explicarme.

Cuida a tu esposa.

- Nos veremos en la hacienda. - Bien.

Buenas noches, hijo.

Si vienes a cenar, llegas tarde.

Buenas noches, padre.

- Disculpen... - Ya sabemos lo que dirás.

Ahórrate tus disculpas.

Y recuerda, estás esperando un hijo.

¿Estás bien, Angélica?

¿Cómo quieres que se sienta tu esposa?

Embarazada y sin su marido a su lado.

Que Dios no permita que tenga un marido así.

Hablando de maridos...

Habría que concretar tu compromiso.

Deberías casarte lo antes posible.

Pero ¿por qué habría de...?

-¿Ha hecho algo malo? -¿Maria?

-¡Yo no hice nada! - Aún.

Pero lo hará.

Nada que un vestido de novia no arregle.

¿No, Maria?

¿No puedes con tu propio matrimonio y te metes en el de ella?

¿Esto es tuyo?

¡Sí! Lo encontraste.

¿Dónde estaba? ¿En la sala?

En el carruaje del coronel Botelho.

Te has estado encontrando con él en las sombras.

Perdiste la cabeza, Antônio.

No tengo por qué escuchar esto.

Le estás faltando el respeto a tu madre.

EL coronel Botelho es amigo nuestro...

Y cumplió el pedido de ella.

Contrató a un asesino para matar a Beja.

Yo sé de qué estoy hablando.

¿Has estado haciendo algo a mis espaldas?

Paulo,

nuestro hijo no está bien.

Inventa cosas absurdas solo para defender a esa ramera.

Lo que es absurdo es invadir propiedad ajena de noche

e intentar asesinar a alguien con una tijera.

¿Hiciste eso?

Antônio, pensé que ya habíamos hablado de esto.

Sí.

Y pienso que mentiste porque no sabes dónde dejaste la tijera.

Y luego encontré el aro.

Ahí entendí que no fue el impulso de una madre.

Sino que fue premeditado

Por una mujer fría.

¡Basta, Antônio!

- Este es mi problema. - Yo encontré la tijera.

En el cuarto de Beja, padre.

Y eso pasó porque el asesino que ella contrató

no pudo terminar el trabajo.

Es triste,

pero doña Ceci, mi madre...

- Es una asesina. - Fui yo.

Fui yo.

Yo fui la que intentó matar a esa prostituta.

-¿A dónde vas? - A dormir en el cuarto de Maria.

- Tenemos que hablar. - Lo que necesito, Antônio,

es cuidar al hijo que tengo en mi vientre.

Con permiso, estoy exhausta.

Entonces quédate. Quédate aquí.

Descansa.

Dormiré en el estudio.

Tú...

Destruiste mi vida con Antônio.

¿Y ahora quieres arruinar mi familia?

¿La carrera de él?

No lo harás.

No si puedo impedirlo.

La destrucción siempre llega para quienes destruyen.

-¡Angélica, mi vida! -¿Mamá? Yo...

- No hice... - Ya sé, amor. Ya sé.

Solo haces lo que cualquier mujer temerosa de Dios haría.

Esta perra intenta destruir nuestras vidas.

¡Pero no se lo permitiré! Y lo arreglaré con mis propias manos.

Muere.

Muere, ¡muere!

¡Muere, desgraciada!

Vuelve al infierno del que nunca tendrías que haber salido.

Muere. ¡Muere!

Angélica, tenemos que irnos. ¡Nos atraparán!

¡Ven, hija, ven!

¡Vamos!

¡Ven! Ven.

No puedo creer lo que hicieron. ¿Y si las atrapaban?

¿Y si todo el pueblo se entera?

¿Eso es lo único que te importa?

¡Lo que estaban por hacer es inaceptable!

Antônio, nunca pensé en acabar con la vida de nadie.

Pero por ti,

por nuestro hijo...

- Estaba dispuesta a lo que sea. -¿Así quieres que sea nuestro amor?

¿Así quieres ganar mi amor?

¿Matando a quienes amo?

Solo quiero tener paz.

Dios, cuánto he rezado por eso. Solo quiero paz.

¡Paz y mi marido a mi lado!

No interesan tus motivos, Angélica.

Solo les pido una cosa a todos.

- Esta historia no saldrá de aquí. - Por supuesto, mi amor.

No le diré una sola palabra a nadie.

Tranquila, hija. Esto lastimará al bebé.

Aún más, querrás decir.

Casi me desmayo durante la misa.

Mi marido no estaba ahí.

Ni siquiera para abrir la sacristía.

- Si no fuera por Botelho... - Y él, ¿qué?

Él cuidó a Angélica en la iglesia y las trajo a casa.

¿Por qué crees que mi arete estaba ahí?

Nunca contraté a un asesino.

- Y el coronel Botelho es un santo. -¿Un santo?

Ustedes dos deberían saber que corrieron el riesgo de morir.

¿De qué estás hablando?

Botelho contrató a un asesino

que intentó llegar al cuarto de Beja para matarla.

Si se hubieran cruzado...

Ahora estarían muertas.

Dios santo...

- Angélica y yo... -¡Las dos son unas irresponsables!

Angélica, llevas a mi hijo en tu vientre.

Por favor.

No hagas locuras.

Pero Beja puede.

¿No? Ella hace todo lo que quiera.

Como dejar atrás a su prometido

y levantarse la falda para el magistrado.

Dejaste a tu esposa sola...

Todo por una vil ramera como ella.

- Me dejaste embarazada... -¡Cállate, Angélica!

¡Hay un asesino suelto!

Con permiso.

Josefa.

Ahora que Beja se durmió...

Tenemos que hablar.

Sobre nosotros.

No hay ningún "nosotros", Avelino.

Por favor.

Déjame en paz.

Dime que me lo estoy imaginando.

Que no sientes nada por mí.

Que no deseas tocarme.

Sentir mis labios.

Y te prometo que te dejaré en paz.

No puedo permitirme sentir nada por ti, Avelino.

¿Prefieres sofocar tu corazón?

¿Asfixiar nuestro amor?

Ya he experimentado un gran amor.

No quiero lastimar a nadie...

- Por culpa de un capricho. - No es un capricho.

Es real.

Permiso, ¿hay alguien ahí?

¡Honorato! ¡Honorato!

Háblame, ¡háblame!

¡No te muevas!

Perdiste mucha sangre...

¿Quién te hizo esto?

Él... Él me dijo...

Que no pudo encontrar a Beja.

¿Quién?

Él iba tras ella...

Intenté detenerlo, pero él fue más rápido.

¿Cómo está ella?

- Dime, ¿cómo está ella? - Fue horrible...

Alguien disparó, se cayó del caballo y se golpeó...

-¿Está muerta? -¡No! Gracias a Dios.

Yo sé quién disparó.

Fue el mismo hombre que me apuñaló aquí.

¿Quién fue?

¡Honorato! ¡Honorato!

Perdón, señor.

- Solo estoy patrullando. - Patrulla afuera.

Solo entra aquí si te llaman.

¿"JISM"?

¡Joaquim Inácio Silveira da Mota!

¡Desgraciado!

¡El coronel Botelho protege al magistrado!

Ni siquiera para abrir la sacristía.

- Si no fuera por Botelho... - Y él, ¿qué?

Él cuidó a Angélica en la iglesia y las trajo a casa.

Si el coronel Botelho sabía que la sacristía estaba cerrada...

Entonces Mota también.

¡Beja está en peligro!

¡Vamos, vamos!

¡Beja!

¿Pensaste que lo dejaría pasar?

¿Lo que me hiciste en la corte?

-¡Beja! -¡El novio!

¡Llegaste a tiempo para verla morir!

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