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Buen día, mi amor.
Buen día.
Te ves muy mal, João.
Tuve una noche difícil.
Tienes razón. Es hora de que haga lo que quiero hacer.
Quiero ir arriba contigo.
Una noche para olvidar.
¡Avelino!
Ese violín me da dolor de cabeza.
Tengo que tocar bien en la procesión.
- El padre me pidió que participara. -¿Tú crees
que Beja y Antônio siguen juntos?
¿En la finca?
Creo que no tienes que ir más.
No puedo dejar de pensar en Beja.
- Tienes que olvidarte de ella. - Tú tienes que olvidarte del violín.
No te ayuda como abogado.
Algunas pasiones son destructivas.
Otras son buenas para el alma.
Son esas las que hay que cultivar.
Y las otras...
Ya no vayas tras Beja, João.
Por tu bien.
Quisiera que te quedaras para siempre.
Ella está embarazada y lo entiendo.
Hay que ir despacio.
Regresaré.
Todas las noches.
Ya perdimos demasiado tiempo.
- Regresaré. - Está bien.
DOÑA BEJA
¡Levántate, Carminha!
No puedes dormir aquí.
- Tú te dormiste en el sofá, Maria. -¡Vamos!
Debemos ir a casa antes de que todos despierten.
Prepara la carroza, ya voy.
Eso estuvo cerca.
-¡Rápido! - Tranquila. No puedo irme así.
No, por ahí no. Maria te verá.
- Espera. ¿Cuándo te veré otra vez? -¿Verme?
-¿Cuándo te veré otra vez? -¡Nunca!
Está bien, dame un último beso.
-¿Último? - Dijiste nunca más.
-¡Carminha! - Ya voy.
Vete, Honorato. Vete.
Vamos.
Genoveva, espera en la carroza. Tengo que hablar con mi hermana.
- Mi amor, no... -¡Vamos, Genoveva!
No soporto escuchar tu voz en este momento. Vete.
¿Dónde está el cautivo que papá compró para que sea tu marido?
No seas desagradable, Felizardo.
Sampaio nació libre y lo sabes bien.
Nunca recibió una dote.
Pero recibió nuestro apellido al casarse.
Y no nació con eso.
Odio ver que ese negro use nuestro nombre.
Mi esposo está en su habitación, pero no te atrevas a molestarlo.
No pasó una buena noche.
- Entonces, sabe lo que pasó. -¿Qué sabe?
Habla, Felizardo. Me estás poniendo nerviosa.
Antônio durmió con Beja.
No, eso es imposible. Antônio y Angélica están muy bien.
Es un chisme de algún instigador.
Yo no ando con chismes. Ubícate, Ceci.
Cuanto más se demora en domar al toro, más daño causará.
Esa mujer tiene un pacto con el demonio para seducir así a mi hijo.
Haz lo que tengas que hacer, pero ocúpate de esto.
Porque me cansé de limpiarle el trasero a tu mocoso.
Por favor, Paulo.
No se lo digas a Antônio.
- Todavía no. - Terminemos con esto de una vez.
No, Angélica ha estado muy nerviosa.
Un disgusto así podría ser perjudicial para el embarazo.
Es verdad.
Entonces,
¿vamos a dejar que el chisme circule?
Hay algo que podemos hacer.
Cuando la sirvienta me dijo que estaban aquí
pensé que era una broma, les juro.
-¿A qué se debe el honor de su visita? - Qué ridícula.
Desvergonzada.
Acosas a mi hijo, tratas de corromperlo, pero no te saldrás con la tuya.
Antônio vino porque él quiso.
¿Cuál es tu precio, Beja?
¿Cuánto quieres para dejar en paz a nuestro hijo?
Coronel Sampaio,
no necesito su dinero.
Tampoco necesito ser importunada en mi propia casa.
Y menos por las decisiones de un hombre grande como Antônio.
- Escúchame... - Ceci.
Resuelvan su problema con su hijo.
Yo no me meto en sus vidas.
No se metan en la mía.
Fortunato.
Te estaba esperando, pero no te vi,
- por eso decidí entrar. - Hola, Beja.
Mis hierbas afrodisíacas.
Fui a buscar las hierbas que pediste,
pero cuando me estaba acercando, no pude, yo vi...
¿Qué pasa?
- Dime. - No puedo.
Disculpa.
No tengo el coraje.
No tengo el coraje, Beja.
Confía en mí, amigo.
No te lo guardes. Te está lastimando.
Este dolor, Beja,
me lo causo yo mismo.
Me maldigo con pensamientos y sueños impuros.
Deseos que un hombre no debería tener.
- Que un hombre no debería tener. - Todos tenemos deseos, Fortunato.
No como los míos.
No son deseos de un hombre de verdad.
¡Calla!
Si Dios te hizo así
es porque así debía ser. Dios no se equivoca, mi amigo.
No...
No, no...
Dios hizo al hombre para estar con una mujer,
- y la mujer con un hombre. - Mírame.
Dios hizo a sus hijos para que sean felices.
Felices.
No puedo.
Beja...
No soy feliz.
No soy feliz.
Ven aquí.
Tranquilo.
Angélica, querida...
Tienes que comer.
Tienes que comer por ti y por tu hijo.
No me siento bien.
-¿Saben algo de Antônio? - En reuniones con coroneles,
tal vez regrese mañana.
¿Me disculpan? Ya estoy satisfecho.
Querida.
Una esposa no debe cuestionar cada paso de su esposo.
Los hombres son
como pájaros.
Necesitan espacio para volar.
Y las esposas cuidamos el nido.
- Los colibrís también hacen nidos. -¡Maria!
Maria es así, Carminha.
Abre la boca para hablar cuando la tiene que usar para comer.
Se terminó el almuerzo para ti.
- Vete. -¡Mamá!
¡Ahora!
¿Te parece que mis padres me ocultan algo?
¿Qué podrían ocultarte?
Creo que saben algo de Antônio,
pero no me lo quieren decir.
Los padres siempre saben qué es lo mejor para nosotras.
¿Crees eso de tus padres?
Maria, ¿qué haces aquí?
¿No estás castigada?
Angélica tiene razón.
Yo también creo que Antônio anda en algo raro.
Buenas noches, caballeros.
-¡Buenas noches! - Buenas noches.
Lamento anunciarles que doña Beja no se siente bien esta noche.
-¿Cómo? - Se lo dije.
- Increíble. - Pero para compensar su ausencia,
una ronda de tragos para todos.
-¡Eso es! - La casa invita.
- Qué bien. - Bien.
- Señoritas, por favor. - Excelente.
No es bueno estar solo después de beber tanto.
Puedo hacerte compañía.
Yo invito.
¡Despierta! Llegó el primer coronel.
Beja ya debe haber elegido al caballero de esta noche.
Prepárense porque esta noche vendrá mucha gente.
A propósito,
¿sabían que Beja no se presentó esta noche?
¿Lo ves?
Antônio regresó con Beja.
- Deja los rumores. - Candinha.
No te aferres a la esperanza de Antônio.
¿Y tú, Siá Boa? Hablas del boticario, pero él nunca viene.
Es una situación completamente diferente.
Fortunato nunca estuvo enamorado ni comprometido con nadie.
Eso es extraño, ¿no?
Para un hombre de su edad.
¿No?
Un hombre sin sabueso, caza igual con una rata.
Querrás decir con un gato.
Candinha, mi pequeña ratita.
Ven por tu queso.
Vamos.
¿Quiere cambiar de posición, coronel?
¿Para terminar?
No te preocupes, Candinha.
Te pagaré por tus servicios.
Eres una de las mejores aquí.
No te acuestes con nadie más.
Te pagaré para que seas solo mía.
Eso me dará placer.
Tus padres vinieron a verme.
Me dijeron que me aleje de ti.
¿Y qué les dijiste?
Les dije que lo hablaran contigo.
Y te digo lo mismo a ti, Antônio.
Tienes que enfrentar a tus padres y a tu familia.
No les tengo miedo.
Enfrentaré a quien sea para estar contigo.
Disculpa.
Estaba borracho.
Creo que te llamé por otro nombre.
Sí, fui Beja toda la noche.
Está bien, puedo ser Beja,
Carolina, Irene... El nombre que tú quieras.
Me gusta ser todas esas.
Toma.
Mi trabajo aquí es servir bebidas.
Todo lo demás lo hago porque quiero.
La finca de Jatobá tiene reglas,
señorita.
Y se te advirtió.
El único cuerpo que se entrega por dinero es el mío.
No quiero explotar el cuerpo de ninguna mujer.
No me sentí explotada.
Ni siquiera le cobré.
Me acosté con el caballero por placer.
Me gusta.
Me gusta el sexo, doña Beja.
No impediré que hagas lo que te gusta.
La próxima vez que quieras acostarte con un hombre, Olivia,
hazlo fuera de la finca.
- Aquí, solo se entrega mi cuerpo. - Sí, señora.
Puedes irte.
Antônio, hijo, ¿crees que Angélica se merece esta humillación?
No puedo tocarla, padre, está embarazada.
Si es por eso, puedes acostarte con cualquiera de la taberna.
¿Te sientes obligado a informar a mamá cuando te acuestas con mujeres?
No me faltes el respeto, muchacho.
- Soy tu padre. - Yo ya no soy un niño.
Soy un hombre.
Ya no necesito justificarme.
Los hombres tienen vida privada, ¿por qué la mía es un problema?
Porque Beja no es cualquier prostituta.
Ella tiene tu corazón y eso podría arruinar tu matrimonio,
tu familia y tu reputación.
¿Cómo harás política con tu nombre mancillado?
¿De qué sirve la reputación si no puedo vivir mi vida?
Padre, ¿estás bien? ¿Qué pasa?
Déjame, hijo. Esto es
la decepción.
Lo peor que un padre puede sentir.
¿Qué pasó, madre?
Nunca te vi así.
Hasta la señora Augusta se dio cuenta.
No te despediste de Carminha cuando vinieron a buscarla.
- Tiene que ver con Antônio, ¿no? - No. No.
Para nada.
Solo estoy sensible y...
Problemas de una mujer que no rezó lo que debía.
Cariño, ve a descansar.
Las embarazadas necesitan descansar.
No tienes que preocuparte por tonterías.
Mamá, yo no soy estúpida como Angélica.
- Estás así por Beja. - No vuelvas a mencionar ese nombre.
¿Qué hizo ahora?
Ella acosó,
cautivó, hipnotizó a tu hermano,
hija del demonio.
¿Tiene un romance con Beja?
Lo sabía.
Maldita sea.
Ceci no se veía nada bien. Lo sé.
¿No se sentía bien?
Dijo que Carminha se portó como un ángel los días que se quedó.
Debe tener fiebre.
El coronel Sampaio aceptó, si el hombre lo dice, es verdad.
¿Un ángel?
Puede ser como esos ángeles en el techo de la iglesia de Vila Rica.
Pícaros y rellenitos.
Madre, siempre soñé ser un ángel durante la procesión.
Augusta.
Debes preguntarle al padre Aranha.
-¡Claro que no! -¿Por qué?
El vestido de ángel es el mismo todos los años,
solo lo ajustan para la mujer elegida.
Si fueras tú, Carminha, necesitaríamos mucha tela.
¡Mucha tela!
La iglesia sería mucho más pobre.
Olvídalo.
- Espera. - Ven.
- Por aquí. - Con cuidado.
- Con cuidado. - Espera. Mi espalda.
Vamos. Ven.
Lo siento.
Dios mío.
Padre, ¿cómo pudo comprar esto la iglesia?
- Es de oro. - Fue una donación de Beja.
Padre, ¿por qué no lo rechazó?
-¿No era suficiente con la campana? -¿Participará de la procesión?
Claro, como cualquier otro fiel.
Si esa mujerzuela va, entonces no iremos.
Vayan con Dios, hijas mías.
Si es que él quiere su compañía.
Listo.
Ahora estamos protegidas.
¿Desde cuándo María Magdalena protege a la gente?
Desde que encargué su imagen.
María Magdalena no era prostituta.
Además,
la quiero aquí para protegernos a todas.
Si era prostituta, no era santa.
Olivia.
Según las escrituras,
María Magdalena nunca se alejó de Jesús,
y Jesús nunca dejó de protegerla,
aunque se hubiera acostado con muchos hombres.
"Que el que esté libre de pecados arroje la primera piedra."
Si Jesús le tendió una mano,
¿quién se cree la gente de Araxá para atacarnos?
La traje para protegerlas.
Y a la taberna.
No acepto regalos de quienes explotan cautivas.
Todos los coroneles que vienen hablan de eso.
Tienes una mina de oro del magistrado.
Candinha, yo liberé a los cautivos ahora se ganan su dinero trabajando.
Claro, pero robaste nuestros clientes.
Sí, es verdad, Beja.
Desde que abrió tu local, este lugar no se llena.
Yo atraigo a los coroneles del sertón minero,
para acostarse con doña Beja.
Soy solo una mujer.
Si no los elijo, ¿a dónde van?
¿Lo ven?
Candinha, no soy tu enemiga.
Recuerda, te dije que necesitaría tu ayuda.
Ese momento llegó.
¿Qué quieres?
Enfrentar
a todas las mujeres devotas del pueblo que nos tratan como basura.
Es hora de terminar con esto.
Quiero que vengan conmigo a la procesión de santo Domingo.
¿Quieres saber sobre la granja, padre?
No.
Espero que sepas lo que haces.
Con permiso.
Necesito retirarme.
Tengo que ocuparme de algo.
Con permiso.
Esas miradas.
No me engañan.
Ustedes saben que Antônio irá a encontrarse con Beja.
Querida.
Antônio va donde todos los hombres,
a divertirse a la taberna.
Ellos lo necesitan.
Nosotras debemos aceptarlo.
Cuéntanos lo que está pasando.
"Cuéntanos lo que está pasando."
Hace ya un tiempo
que Beja no elige a nadie para dormir con ella.
Por eso los coroneles llegan aquí más temprano.
Todo el mundo sabe que Beja ha estado ocupada con Antônio.
¿Pensaste en mi propuesta?
Venga, coronel.
Ahora soy suya.
Exclusivamente.
- Sírvase. - Para ser toda mía,
las cosas tienen que cambiar.
¿Qué es esto? ¿Qué quiere hacer?
Eres tú quien lo hará.
Ven.
Ven a servir a tu coronel. Vamos.
Este será nuestro secreto.
Padre.
Vi un ángel.
En mis sueños.
Lo vi.
Quería hacer cosas con él.
Cosas que solo hace un pecador.
¿Qué piensa, padre?
¿Padre?
¿Padre?
Buen día.
- Buen día, hijo. - Buen día.
¿Y Angélica? ¿Duerme todavía?
Estoy aquí, Antônio.
-¿Dónde estabas? -¿Saben dónde pasó la noche Antônio?
Claro que lo saben.
¡Con Beja!
- Todo el pueblo lo sabe. - Hija, tranquilízate.
- Cálmate, por tu bebé. - No me importa.
Tomaré mis cosas y me voy al convento.
- Angélica, tenemos que hablar. - No quiero, aléjate de mí.
No me volverás a ver.
Angélica. Espera. No hagas esto.
No eres digno del hijo que esa pobre mujer carga en su vientre.
¿Quieres que pierda ese bebé?
Por Dios, padre.
- No digas... -¡Hablo en serio, Antônio!
O te olvidas ya de Beja o causarás una tragedia.
Sé que es difícil controlar estos sentimientos.
Pero una mujer decente no se desahoga así.
Lo sé, madre, es que... Solo imaginarlo en la cama
- con esa... - No digas el nombre de esa prostituta.
Tiene razón, Angélica. Hay pensamientos que no deben salir de la boca.
Querida.
El matrimonio no es fácil.
Pensé que el mío sería
especial.
Antônio y yo crecimos juntos.
Siempre fuimos amigos.
Cuando un hombre y una mujer se conocen en la intimidad
la amistad desaparece.
Los hombres pueden tener otras mujeres, pero siempre regresan a casa.
¿Y si él fuera diferente?
-¿Y si no regresa? - Sería un estúpido
para buscar a una mujer que lo deshonró.
Maria, prepárale un té a tu hermana.
Ahora.
Dios mío.
Querida.
Si algo conozco a Beja, no le alcanzará con tenerlo por las noches.
Querrá más y él no se lo dará.
-¿Por qué no? - Porque se dará cuenta
de que tiene una mujer increíble que lo espera en casa.
Y hasta entonces,
-¿cómo hago para sobrevivir? - Con dignidad, Angélica.
Tienes que ser ciega.
Debes hacer tus tareas de esposa con dulzura para que él las reconozca.
No tengo dudas que, en un momento, se enamorará de ti.
Madre.
Le ruego a Dios
que no te equivoques en eso.
Dios está de nuestro lado, hija.
Él te trajo a mí.
Confía en mí.
Confía en Él.
No entiendo.
Querías tanto ser el ángel de la procesión.
-¿Ya no quieres? - Sí quiero.
Pero no puedo.
- No después del sueño que tuve. - Siéntate. Ven.
Cálmate. Respira.
¿Qué pasa?
¿De qué sueño hablas?
Soñé con un ángel.
Quería hacerme cosas.
Y yo a él.
- Soy una impúdica. -¿Cosas de adultos?
Carminha, fue un sueño.
Y aunque no lo fuera,
los ángeles son de Dios, no del demonio.
Es imposible pecar con un ángel.
¿Por qué lo dices?
Porque la primera vez que alguien me tocó,
con deseo,
fue un ángel.
Un ángel de verdad.
Él era
muy buen mozo.
La belleza encarnada.
Él despertó mi cuerpo al deseo,
que despertó mi corazón al amor.
Después comprendí que el amor y el deseo van de la mano.
Si no le hace daño a nadie, Dios lo hizo así.
Estaba en los brazos de un ángel.
¿Cómo podía ser pecado?
No es pecado amar.
-¿En serio? - Mira, está decidido.
No tengo dudas de que serás el ángel de la procesión de santo Domingo.
No entiendo. Desapareció.
Desapareció, Beja.
El santo desapareció sin dejar rastro.
Alguien no quiere que se haga la procesión.
Quien haya sido, lo consiguió. No puede haber procesión sin santo.
¿Dónde escondiste el santo?
En la capilla de la hacienda.
El padre nunca sospechará.
Enhorabuena.
No debieron meterse con las mujeres devotas del pueblo.
¿Qué es eso?
¿Qué santa es esa?
Debe ser la protectora de las prostitutas.
-¿Existe eso? -¡No sé, Genoveva!
¡Qué preguntas que haces!
Tranquila, Augusta.
Si el amor y el deseo van de la mano...
Creo...
Creo que te amo, Honorato.
Yo también te amo, mi ángel.
Tal vez no sea un ángel real,
pero veo las estrellas.
Antônio no vino, pero envió a Valdo para vigilarme.
Quiere saber a quién elegiste.
Hombres...
Son todos iguales.
No quiero pelear con Antônio ahora.
Hagamos esto.
Avísame cuando Valdo se vaya y elegiré a alguien.
¿Maria?
¿Qué haces aquí?
Si quieres destruir a alguien de mi familia,
que sea yo.
¿Qué te pasa?
Acaba conmigo, Beja.
Acaba conmigo.
Ya estoy perdida.
Ya estoy rota.
Rota en mil pedazos.
Por ti...
Yo nunca seré como las otras mujeres.
Nunca.
- Maria, cálmate, yo... - Acaba conmigo. Beja.
Mira.
Quédate conmigo. Te necesito.
Cada vez que
intenté humillarte y alejarte de Antônio,
nunca fue por despecho...
Fue porque todo este tiempo te quise solo para mí.
Te quería en mi vida.
Te amo.
No entiendo lo que siento.
No sé por qué siento esto. Solo sé
que haría cualquier cosa por estar contigo.
Mataría y moriría por ti.
Haría cualquier cosa, lo que Antônio nunca se animó a hacer
para estar contigo. Yo lo haré.
Enfrentaré al mundo para estar contigo.
Solo necesito que digas que sí.
Es todo lo que necesito.
Solo dime que sí.
Dilo.
Di que sí.
- Maria. - Di que sí.
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