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El paso de los años es como un sueño.
AÑOS DESPUÉS
Un día, todos nos despertamos.
Nos damos cuenta de que todo lo que vivimos
en la larga noche del tiempo...
se ha quedado atrás...
en la bruma desvanecida de los recuerdos.
En cuanto a los sueños que tenemos despiertos,
no importa lo lejanos que puedan parecer...
solo somos felices cuando no renunciamos a ellos.
Malditos liberales.
No descansaron hasta convertir a ese niño en Emperador antes de hora.
Todo para hacerse con el poder.
Nosotros los conservadores debemos actuar.
Dejar morir un sueño es como olvidar quién eres,
es existir a medias.
Nuestros sueños son los que encienden nuestros corazones.
Perdón por la demora, mamá.
Angélica, ¿has perdido la cabeza?
¿Encontrar a tu amante a plena luz del día?
Para tener un amante,
primero, necesitaría tener un matrimonio de verdad.
Además,
tendría que acostarme con esos hombres.
Y no tengo ganas.
Los cumplidos me bastan.
Ya me divierto.
Usted, en lugar de intentar controlar mi cuerpo,
debería controlar el trago.
¿Cómo? Solo estoy tomando un té.
Con un buen chorro de aguardiente.
No dejes que tu hijo lo note.
Los sueños llenan vacíos que hay dentro de nosotros
que nada más puede ocupar.
Calman la sed y sacian el hambre del alma.
Cuando compartimos un sueño con otra persona,
ese nos mantiene juntos,
unidos hacia la misma dirección.
Beja.
Llevamos 17 años juntos.
Te ayudé a criar a tu hija con Antônio.
Luego tuvimos nuestra propia hija.
Sé que ya te lo propuse antes, pero
¿te casarías conmigo?
No.
No. No es eso.
¿Por qué no hacerlo oficial?
Cuando eso no pasa,
es como estar solo en medio de una multitud.
Algunos sueños tardan mucho en hacerse realidad.
Pero no debemos rendirnos.
Solo llegas a donde quieres si tomas las cosas en tus manos
y dominas los caminos con agallas y valor,
para que nadie pueda destruirte ni derribarte.
DOÑA BEJA
Un golpe de Estado, señores. Un golpe.
Anticipar la mayoría de edad de Don Pedro II
fue un golpe de parte de los liberales.
Pero favoreció la autonomía de las provincias, y eso le gustó.
Es hora de intensificar la lucha contra la trata de negros.
¿No le parece, Señor Presidente de la Cámara?
Sin duda, Señor Fiscal.
La Ley Feijó fue un avance.
Pero muchos negros aún desembarcan en Brasil.
¿Qué piensa el juez
de esos tiempos convulsos que hemos vivido?
Creo que todo tiene dos lados.
De hecho, prefiero que todos expresen su opinión.
Incluso espero su opinión sobre la agenda de hoy.
Es imposible empezar porque
el coronel más importante de Araxá todavía no ha llegado.
¡No faltaba más!
Solo en Araxá una mujer cree que puede meterse en la política
porque se acuesta con el presidente de la Cámara.
Perdón por la demora, señores.
La finca de Jatobá cerró tarde anoche.
Las mujeres trabajan el doble, ¿saben?
Siéntate aquí, mi amor.
Empecemos.
-¿El primer tema? -Agua.
Gracias a Beja, ya nadie necesita ir al río para buscar agua.
Todavía tenemos que decidir qué estatua adornará la fuente.
¡Santo Domingo, claro!
Los santos, en la iglesia, coronel.
Ya encargué, pagué y recibí la imagen.
La inauguraremos pronto.
Siguiente tema.
¿Volver a Araxá?
-¡Ni hablar! -¡Qué idea más absurda, hijo!
Los liberales nos sorprendieron con la mayoría de edad del Emperador,
pero pronto habrá elecciones.
Araxá necesita tener a su diputado en la Cámara.
Es mi obligación moral regresar,
postularme y ganar por el Partido Conservador.
¿O sea que quieres caminar hacia atrás?
Después de años en la capital,
¿quieres volver a ese pueblito en medio de la nada? ¿Para qué?
Hace diez años que Araxá fue ascendida a villa, Angélica.
La verdad es que eso se logró con la ayuda de Beja.
¡No! ¡Por Dios, Antônio!
¡No he escuchado el nombre de ese demonio en casi dos décadas!
¡No arruines mi paz!
Quieres volver porque estás frustrado.
Tras la disolución de la Asamblea Constituyente, ¿qué has logrado?
-Casi nada. -¿Desde cuándo sabes de política?
Brasil está a la deriva con esos liberales al mando.
Debo volver a ser diputado.
Desde el Legislativo, tendré poder para actuar.
Pero ¿necesitas postularte justo por Araxá?
-¿No puede ser por Río? -Araxá es mi tierra.
Es nuestra tierra.
Además, tengo apoyo allí.
Tengo vínculos, tengo posibilidades como candidato.
En fin, la decisión está tomada.
Regresaremos.
Ahora haz lo mismo con las mayúsculas.
¡A, E, I, O, U!
¿Qué tal un paseo?
¡Sí!
¿Crees que no vi lo que has estado haciendo?
Enseñas a esos niños para anclarte en el pasado.
¿Alguien más tiene calor?
¡Yo!
Beja, ¿qué estás tramando?
¡Acompáñenme!
¿Qué vas a hacer?
¡Qué día tan caluroso! ¡Y esta agua tan fresquecita!
¡Qué agua tan fresquecita!
-¡Dios mío! -¿Estás loco?
-¡Oye! -¡Toma eso!
-¡Vamos! -¡No!
¡Está lloviendo!
-¡Toma eso, tía! -¡No!
¿Quién quiere tomar un refresco con la tía?
¡Yo!
¡Dios mío!
¡Beja!
¿La inauguración no sería la semana que viene, con todo y obispo?
¡Es cierto!
Ya no hace falta que venga el obispo.
¡Fuente inaugurada!
Beja, no tienes arreglo. ¡Espera! ¡No!
-¡Ven aquí! -¡Espera! ¡Beja!
No puedo negar que esa fuente es una mejora para Araxá, pero...
¡esa estatua es un auténtico insulto!
¡Qué pechos, Costa Pinto! ¡Qué pechos!
Misericordia...
Madre de Dios.
Chispa del Espíritu Santo.
¿Está hablando de la estatua?
También.
Lo peor es que ni siquiera podemos quejarnos,
porque la única que manda en este pueblo es esa desvergonzada.
¿No te dije que es preciosa? ¡Mamá!
¡Mi amor!
¡Déjame mirarte!
¡Dios mío!
¿Es Doña Ana Jacinta?
No sabía que mis hijas traerían a una invitada, señorita...
-Kelly. -Señora Callen.
Bueno, a diferencia de los demás padres,
como usted nunca ha visitado el internado,
me pidieron que viniera a conocerla.
Asuntos familiares me impidieron viajar a Barbacena
a visitar el colegio de mis hijas, pero, en cualquier caso,
¡le encantará Araxá!
Gracias.
¡Mire lo que acaba de salir del horno!
¡Pruébelo!
Le encantará.
Estoy segura.
¡Son maravillosos! Debería probarlos.
La Señora Callen le trajo algo.
Seguro.
Un pequeño homenaje
como agradecimiento por las buenas obras que realizó en nuestro colegio.
-¡Qué honor, mamá! -¿Ven, chicas,
lo importante que es estudiar?
Por favor, ¿podría mostrarle a Severina?
¡Lindo!
Recibí tu mensaje.
Mejor hablemos en la iglesia.
Usted sabe que tiene prohibido entrar en la casa del Señor.
Ha pasado un año, y usted sigue empeñada en ignorarlo.
Es cierto.
Desde que un chico
que apenas ha dejado los pañales se hizo cargo de la parroquia,
el que entre se convirtió en una herejía.
-¿Por qué me llamaste? -Exijo, en nombre de Dios
y de las familias de Araxá,
que quite esa obscena estatua de la plaza.
¡No faltaba más!
Un cura de pacotilla dándole órdenes a Doña Beja.
¿No la quitará?
No. No lo haré.
Y acabo de decidir algo más.
La fuente se ha secado para la iglesia.
El cura de pacotilla no recibirá ni una moneda más de mi parte.
Se acabó.
Que le vaya bien.
¡No! ¡Para!
-¡Basta! -Ven, mi amor.
-¡Ven! -¡El agua está rica!
¡No quiero! ¡Esa agua está asquerosa!
Te encantaba cuando eras pequeña.
Yo era una niña, no tenía elección.
Te arrepentirás, Teresa. Díselo, Joana.
Es buena para la piel, para el cabello.
¡Mira lo linda que es nuestra mamá!
¡Teresa!
¡Para, Joana! ¡Para!
Un día, compraré todas estas tierras.
Estas tierras con agua valen oro.
Deberías pensar más en tu familia y menos en el dinero.
No hay nada malo con tu familia, Teresa.
-¿Qué te hace falta? -Mi padre, a quien aún no conozco.
La cena está servida.
-Comamos. -Por Dios.
¿Usted se sentará en la cabecera?
¿Qué pasa con el jefe de la casa?
¿No lo esperaremos?
-Señora Kelly, la jefa de la casa soy... -Mamá.
¿Podrías pasarme el agua?
Por supuesto, mi amor.
Disculpen la tardanza. La reunión del partido tardó demasiado.
Estaba
calentándote la silla, mi marido.
Tal como te gusta.
João.
Según parece,
están todos de buen humor, ¿no?
-Buenas noches, Señora Callen. -Buenas noches.
Comamos.
No quisiera sonar fisgona,
pero ¿cómo puede un político sin ganado ni tierras
permitirse el lujo de vivir en este paraíso paradisíaco?
Además, ¿mantener a las chicas en el colegio
y hacer donaciones tan generosas?
Señora Callen, vengo de una familia adinerada.
Mientras João se dedica a la creación de leyes
más justas para la sociedad,
me dedico a la caridad.
¿Es lo que quería saber?
Incluso, Beja tiene una escuela.
-Para los niños necesitados. -Severina es profesora.
Igual que usted.
Señora...
-Kelly. -Es Callen, no Kelly.
-¡Callen! -Callen.
Señora Callen.
Odio sentirme juzgada,
observada, en mi propia casa.
Esa mujer
me mira como si esperara un paso en falso.
¿Lo escucho bien?
¿A Doña Beja le importa la aprobación?
Tengo ganas de bajar y decirle unas verdades a esa Señora...
¡Señora Cosa! ¡Señora Queja!
¡Tranquila! Cálmate, cariño.
Olvídate de esa pobre mujer.
Tranquila.
Ven, acostémonos.
Necesitamos descansar. Ven.
Te haré olvidar a esa señora.
Esa mujer me sacó de quicio.
Esta noche, no.
¿Cómo crees que me siento
viéndote deseosa de trabajar, pero no de acostarte conmigo?
Ya sabes que mi trabajo es mi sustento.
Ten cuidado, João...
para no acostarte con "Doña Beja", porque aquí...
despertarás con Ana Jacinta.
No puedo...
ser siempre ese torbellino.
Usted debe estar bromeando.
Señora Mendonça.
No pensé que hablaba en serio cuando dijo que ese pervertido
es el que enseña.
En primer lugar,
no me diga Señora Mendonça.
Tengo un nombre.
En segundo lugar,
¿de qué pervertido habla? No veo a ninguno.
Un hombre vestido de mujer.
¡No me diga que no piensa que eso es una aberración!
Si digo que soy una mujer,
¿quién es usted para decir que no lo soy?
Señora Cállese.
¡Así!
¡Así, mi princesa!
¿Cómo pude tardar tanto en darme cuenta de lo hermosa que eres?
¡Porque eres un tonto!
Ahora deja de hablar y llámame como me gusta que me llamen.
¡Beja!
¡Soy Doña Beja!
¡Mi Doña Beja!
Eres una hechicera.
¿Quién? ¿Yo?
Si alguien nos ve aquí,
Severina me echará.
Ningún capataz puede involucrarse con las chicas de Beja.
Rómulo, ¡no seas cobarde!
La época dorada de trabajo en Araxá ya quedó atrás.
No tengo de qué quejarme.
Solo debo hacerme cargo de la seguridad de la patrona.
Pero yo sí.
Cuando la patrona quedó embarazada,
recogí toda Minas Gerais vestida de Doña Beja, de pies a cabeza.
Pero ¿en qué se convirtió mi vida luego? ¡Una mierda!
Ahora soy igual que las demás chicas.
Solo una más.
Hola.
-¿Puedo ayudarla? -No, gracias.
Lo siento. No, gracias, querida.
Estoy esperando a la dueña de la finca para que regresemos juntas a la mansión.
Soy la Señora Callen.
Profesora de Teresa y Joana.
-¿Y usted? -Olivia.
-Olivia. -Ayudo por aquí.
Ya veo.
Entonces debes conocer muy bien a la madre de las niñas.
Y toda la labor de caridad que realiza aquí. ¿No es así?
Querido Señor...
Es demasiado lujo.
Si quiere, vaya con ella y encuéntreme en la noche en la verja.
A escondidas.
La haré entrar
y le mostraré el tipo de caridad que hace la dueña de esta finca.
A lo mejor, ante semejante humillación,
Beja deja su puesto y deja que otra lo ocupe.
Abuela, te extrañé mucho.
También extrañé este lugar.
Nunca pensé que extrañaría Araxá.
Yo tampoco.
¿Y tú, Teresa?
¿Cómo te sientes al visitar el pueblo?
Fuera de lugar.
Joana tiene un padre al que puede extrañar, pero ¿qué extrañaré?
-Una persona que ni siquiera existe. -Teresa.
Tienes a tu madre.
La que te ama demasiado.
Y también me tienes a mí, tu madrina.
Deja esa tontería de "padre".
Cuando me case, te librarás de mis tonterías.
Bien, aquí estamos, chicas.
Aquí está la tumba de tu bisabuelo y, allí, la de tu bisabuela.
No sabía que ya estaban aquí.
-¡Tanto tiempo! -Hola, Vicente.
Hola.
¿Por qué viniste al cementerio?
Vine a traer flores.
A mis padres.
Carminha y Honorato.
Lo siento mucho, Vicente.
El accidente de tráfico fue una tragedia.
Nunca encontraron los cuerpos, pero
les traigo flores de todos modos.
Lo ven desde el cielo.
También quiero poner flores en la tumba de mi bisabuela.
¿Vamos, Teresa?
¿Por qué? Ni tu madre la conocía.
Te acompaño, Joana.
Te ves guapa.
Es decir,
no es que no lo fueras antes, siempre has sido muy bonita,
pero ahora que te ves aún más guapa.
-Lo que quiero decir... -Lo entiendo.
Pronto te encontrarán un novio.
No me casaré.
Jaque.
El príncipe se distrajo y el rey se vio en peligro.
Sí que me distraje.
¿Qué te pasa, hijo? ¿Dónde tienes la cabeza?
-No es nada, abuelo. -¿Me lo dirás o deberé adivinar?
Ella no quiere casarse.
¿Quién, Dios mío?
Joana.
Teresa y ella regresaron.
Joana todavía es muy joven. Cuando crezca, aprenderá
que toda mujer nació para casarse.
¿Y si es diferente?
Cuando llegue el momento, me las arreglaré para que se casen.
-¿De acuerdo? -No, abuelo. No.
Quería que se casara conmigo por amor.
Igual que mis padres, enamorados hasta la muerte, ¿no es lo que dices?
Tranquilo, Vicente.
Para morir enamorado, primero, hay que vivir.
Me las arreglaré para que se case contigo.
¡Dios no lo quiera!
No quiero que esa chica se interese en mi príncipe.
Augusta, esto es una conversación entre hombres.
Pero ahora estoy aquí.
Vicente.
Un fruto siempre cae cerca del árbol, especialmente si es fruto del pecado.
Joana, además de negra, debe ser tan pervertida como su mamá.
-¡Olvídala! -Augusta, por favor.
No, está bien, abuelo.
No dejaré de quererla solo porque mi abuela así lo quiere.
No seas tan dura con el chico.
¿No basta lo mucho que sufrió
cuando supo que sus padres se habían ido?
Costa Pinto, ese tema está muerto y enterrado.
No quiero repetir el mismo error que cometimos con Carminha.
Por eso, no lo quiero cerca de la hija de una puta.
No solo una, dos hijas.
Y con dotes más que respetables.
Si te escuchan, pensarán que te importa el dinero.
Porque, en esta casa ahora, se vive con lo justo.
Eso desde que vas seguido a la finca de la ramera.
No sé por qué vas allí.
Dudo que sea por las mujeres.
Dios mío.
¿Las chicas sabrán que su mamá es proxeneta?
¿Proxeneta?
Aún no ha visto nada.
Espere.
¿Olivia?
¡Olivia! ¡Olivia!
¡Bravo!
¡Maravillosa!
-¡Hermosa! -¡Bravo!
¡Elígeme a mí!
¡Buenas noches, caballeros!
-¡Buenas noches! -¡Buenas noches!
Es hora de decidir quién será el afortunado
que tendrá una noche de placer con Doña Beja.
-¡Yo! -¡Yo!
-¡Yo! -¡Yo!
¿Quién quiere subir con Doña Beja?
-¡Yo! -¡Yo!
Pero primero, caballeros,
me gustaría presentarles a alguien muy especial.
Tranquilo.
Curioso.
¡Voilà!
Maestrita.
Esta hermosura...
-Venga, Señora Callen. -Por favor, Señora Mendonça.
Por favor. Por favor.
¡Creo que quiere cambiar de profesión!
-¿Verdad, Señora Callen? -No, por favor.
¿Tal vez quiera bailar en la finca de Jatobá?
¡Señora Mendonça! ¡Por favor, Señora Mendonça!
Pero creo que lleva demasiada ropa para esta noche, ¿no creen?
-¡Así es! -¡Sí!
Póngase a gusto, Señora Callen.
-¡No me toquen! ¡Por favor! ¡Déjenme! -¡Ven aquí!
-¡Mírala! -¡Por favor! ¡No! ¡Déjenla!
-¡Por favor, no! ¡No me toquen! ¡No! -¡Tranquila!
¡No! ¡No, por favor! ¡No!
¡Nos dejó!
Quiero la placa de vuelta.
O contaré todo lo que vi en el internado.
¡Hazlo!
Lo corroboraré
y les diré que la maestrita estuvo ahí y la pasó muy bien.
Tengo muchos testigos.
¿Y bien?
Será mejor que guardemos nuestros secretos, ¿no?
¿Cómo te atreves?
No te dejaré salir de mi casa sin comida ni sin dinero.
Para el viaje.
La carreta está esperando, Señora Lárguese de aquí.
¿La estás echando?
No se ponga así, Señora Callen.
Mamá no merece sus lágrimas.
Ustedes dos son unas chicas tan dulces y educadas, no merecen a esa mujer.
-¡Lo siento mucho! -La ayudaré con el equipaje.
¡Lo siento mucho!
Quiero volver al colegio, ¡no me quedaré aquí!
No me quedaré.
¿Para qué? Esta es tu casa.
-¿Te hace falta algo? -Respeto.
¿Crees que no veo que todos me miran raro?
No solo por mi color.
-Si al menos tuviera un padre... -Soy tu padre y tu madre.
-Nadie tiene solo madre. -Yo, sí.
Entonces ¡sabes cómo me siento!
¿Mi padre sabe que existo?
¿O también le mentiste?
-Un día lo entenderás. -¡No! ¡Quiero estar lejos de ti!
Quiero volver con la Señora Callen.
¡Yo doy las órdenes aquí y te quedarás!
Esta placa ridícula.
-¿Saben que eres prostituta? -Teresa, respétame.
-Soy tu madre. -¡Yo crecí, Doña Beja!
¡Ya no soy la niña a la que engañabas!
-Quieres... -¡Una familia,
decente, con una madre y un padre, como todas!
Pero ese sueño es imposible para ti, ¿no?
¿No es así?
Sí.
Sí.
João.
¿Quieres casarte conmigo?
¿Qué dijiste?
Lo estuve pensando.
Creo que nos veríamos muy bien como novios.
¿No lo crees?
Beja...
te propuse matrimonio todos estos años, y siempre me lo has negado.
Cambié de opinión. ¿No puedo?
Sí.
¡Sí que lo puedes! ¡Sí!
¡Mi amor, lo puedes todo!
Y yo,
¿puedo pedir algo?
João, no voy a cerrar la finca, y tú lo sabes.
¿Aceptas o no?
-¿Cómo que casarte? -¿No es eso lo que querías, hija?
¿Una familia normal?
-¿Contenta? -Más vale tarde que nunca.
¡Qué linda noticia!
¡Tenemos que celebrarlo! ¿Qué tal un picnic?
¡Es un lindo día!
-¿Teresa? -¡Teresa!
¡Tenemos que preparar muchas cosas ricas!
-Ven conmigo. -¡Vamos!
-¡Vamos! -¡Se casarán!
No sé si puedo hacer feliz a Teresa.
Le gustó, mi amor. Estoy seguro.
Lo que realmente le hubiera gustado es que me casara con su padre.
Pero, gracias a Dios, nunca lo conocerá.
¿Todavía piensas en él?
¡No! ¡Claro que no! Quiero distancia de Antônio.
¿Qué te pasa, João?
Quiero un vestido amarillo para la boda.
¿Qué te pondrás, Teresa?
Joana, ¿has pensado que, a diferencia de las otras chicas del colegio,
que nacieron después,
serás la primera en ver la boda de tus padres?
¿Y qué? Me encanta.
¿Estás con envidia?
¡Vamos!
Vayan ustedes, que sí son una familia.
No, Teresa.
-¿Qué pasa? -Mamá, déjala.
Hablaré con ella.
Papá, ¿vienes conmigo?
Quizás sea mejor que te escuche sin mamá cerca.
Habla con él.
Tranquila.
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