All language subtitles for Madam.Beja.S01E21.1080p.WEB.h264-EDITH_track7_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic Download
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian Download
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil) Download
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

¿Cómo puedes actuar así, María?

¿No te preocupa Antônio?

Antônio está mejor que todos nosotros aquí,

descansando en los brazos del Señor.

-María, ¿otra vez con esto? -Buenos días.

¿Adónde fuiste, Ceci? Me desperté y no estabas.

¿No basta con que nuestro hijo haya desaparecido y ahora te vas sin avisar?

Perdóname, Paulo. Puedo explicártelo.

Pero a solas. ¿Está bien?

En el estudio.

Si no lo dijo delante de nosotros, es porque es una mala noticia.

Prepararé un té para calmarme.

Si digo que Antônio fue bendecido...

¡es porque lo hizo!

¡María!

Necesito hablar contigo, hermana.

¡Es un milagro!

Mi hermano

ha sido bendecido y ahora

¡ha resucitado como Jesucristo!

María, no puedo seguir hacia la luz

sin que antes rindas cuentas conmigo.

¿Rendirte cuentas?

¿Yo?

-¿Por qué? -Para que pueda descansar en paz eterna.

Hermana.

Necesito saber

por qué me torturaste tanto.

Me envenenaste.

Me quemaste los pies.

¡Me asfixiaste hasta mi último aliento!

¡Antônio! ¿Eso es todo?

¡Lo haría todo otra vez!

¿Cuánto tiempo creías que resistirías?

¡Con Beja cerca, claudicarías!

¡Seguramente claudicarías!

¡Lo hice todo por ti!

¡Lo hice por nuestra familia, lo hice en nombre de Dios!

Más vale una buena reputación muerta

¡que un fracaso vivo!

Entonces ¿realmente trataste de matar a tu hermano?

¿Papá?

Antônio, lo siento.

Perdóname, hijo,

jamás hubiera pensado que tu propia hermana sería capaz de tanta crueldad.

¿También puede ver su espíritu?

-¡María! ¡Para! ¡Basta! -Te entiendo, padre.

Sí que es difícil de creer.

Madre. Por favor.

¿De verdad estás aquí?

¡No, no, no!

No, no es posible, yo...

Estoy segura de que...

Bienaventurados los que creen sin haber visto.

Esto es lo que dijo Jesús a Santo Tomás.

Pero conozco a tu padre.

Sé que necesitaba oírlo de tu boca para creerlo.

Le has hecho daño a tu propio hermano, hija.

¡Él es sangre de tu sangre!

Dios mío, María.

No puedo creer lo que acabo de oír. ¿Cómo pudiste?

¡No! ¡Dios, no! ¡Ten piedad de mí! ¡He fallado! ¡No!

Pero todavía hay tiempo.

-¿Qué te pasa? -¡María! ¡Basta!

-¡María! -¡Déjalo!

-¡Sujétenla! ¡Sujétenla! -¡Te mataré!

-¡Basta, hija! ¡Basta! -¡Lo mataré!

DOÑA BEJA

Fue difícil tranquilizarla.

Si, pero, con el sedante que le dimos, dormirá un buen rato.

No nos queda suficiente tiempo

para entender qué le pasó a nuestra hija, Paulo.

¿No te dije que lo diría, mamá,

si entráramos en sus alucinaciones?

María no está bien.

No.

Si no fuera por Beja, estaría muerto.

-¿Beja? -Justo iba a explicarte, Paulo.

-Pero María lo vio y se puso a gritar. -Lo sabía.

¡Esa mujer, otra vez!

¡Siempre ella!

¡Se la pasa intentando quitarnos a Antônio!

Casi muero.

¿Y te enfadas porque me salvó?

Estoy enfadada porque también me estoy muriendo,

un poco, cada día, Antônio,

¡y eres tú quien me estás matando!

Dios mío...

¿Qué le pasa a mi familia?

Una asesina.

-Mi propia hija. -Papá.

Paulo, no llores delante de tu hijo.

Les fallé, Ceci.

Los reprobé todos.

Dios mío...

¡Fui injusto incluso con Beja!

¡No seas ciego, Paulo!

¡Beja es el culpable de todo nuestro dolor!

María.

¡Mi niña, te he fallado!

-¡Te he fallado! -No has fallado, papá.

María se desconectó de la realidad.

María necesita ayuda.

Entonces...

¿Qué hacemos? ¿Llamamos a Fortunato?

-Mejor llamemos un médico de la capital. -Ningún médico podría curarla.

Necesitaremos una fuerza más fuerte.

¡No, papá! ¡No quiero ir!

-Dios mío, ¿no hay otra manera? -¡Por favor, papá! ¡No!

¡No quiero ir!

Ojalá la hubiera, pero tu hermana está totalmente loca.

Es peligrosa, Angélica.

María estará bien.

¡Mamá, no me abandones!

¡Dios mío, no puedo soportar ver esto!

¡Por favor, no me haga esto!

¡No me dejes!

¡Mamá! ¡Papá! ¡No me dejen!

Las monjas sabrán cómo cuidarla.

No lo supimos.

¡Papá!

¡Por favor, no me abandones, papá!

¡Antônio!

¿Por qué la hiciste venir aquí?

¿Qué quieres ahora?

¿Decirme que intenté matarte?

-Solo... -¡Le mentiste a tu familia!

-¡Dijiste que te secuestré! -No mentí.

Me secuestraste.

¡Corrías peligro de muerte, Antônio!

Tú también.

¿No te das cuenta?

Cuando vi a mi madre aquí, pensé:

"Si ella me encontró, pronto María encontrará a Beja".

¿Crees que María podría hacerme daño?

No está cuerda, Beja.

Está fuera de sus cabales.

Está ida.

Jamás pensé que vería a mi propia hermana hablar así, como una lunática!

-Necesita ayuda, Antônio. -Ya me di cuenta.

Necesitaba irme solo, con mi madre.

Mis padres necesitaban ver su estado con sus propios ojos.

-Solo entonces me creerían. -Lo sé, intenté advertirles.

Fui allí y traté de advertirles que quería hacerte daño, y no creyeron.

¿Ahora lo entiendes?

Solo mentí para protegerte.

Y para proteger a nuestro hijo.

Dijiste "nuestro hijo".

Nunca debí dudar de ti.

Nunca.

Si me perdonas...

Si me perdonas, quiero...

Te lo juro...

Estar contigo por el resto de mi vida.

Este es mi lugar.

A tu lado, me siento como en casa.

Yo también.

Solo quería pedirte un poco más de paciencia.

Todo el sertón sabe quién es Doña Beja.

Necesito el apoyo de los coroneles si quiero ser electo.

Pero, cuando vengas a vivir conmigo a la finca...

¿seguirán apoyándote?

Algunos sí.

No te lo dije, pero muchos no estaban seguros de mí.

Ahora, con João como adversario,

es más difícil asegurar que me elegiré diputado por Araxá.

Tengo que apoyar a João.

Le di mi palabra.

Pero no aceptaste mi apoyo cuando te lo ofrecí.

Lo sé.

Necesito que entiendas algo.

Solo podremos estar juntos después de las elecciones.

Una vez elegido, asumiré lo nuestro

y viviremos como siempre soñamos.

Nunca soñé con ser tu amante, Antônio.

Serás mi esposa.

¿Y Angélica, tu actual esposa?

Mi matrimonio es una fachada, Beja.

La misma Angélica lo ha dicho.

Si tienes un poco más de paciencia,

solo un poquito más,

podremos estar juntos por el resto de nuestras vidas.

Si es así, acepto.

Solo hasta que pasen las elecciones.

Mi ángel caído...

te han enviado aquí para purificarte.

Lavar las sábanas usadas por las mujeres de la vida...

refregar las manchas que deja el libertinaje en las sábanas

supone un esfuerzo que Dios seguramente te lo recompensará.

Porque solo Él,

con su santa misericordia, es capaz de perdonarte.

Pero, Madre, no estoy muy acostumbrada a este tipo de servicio.

-No sé si seré capaz... -Pero fuiste capaz de pecar, ¿no?

Para redimirte,

este es el camino que Dios te ha dado.

¡Chicas!

¿Cómo le damos la bienvenida a una nueva interna?

¡Basta!

Así es como se deja atrás una vida que han podrido los pecados.

¿Puedes sentir la pureza y la paz

que viene con el olor del jabón?

Refriégalo.

Refriégalo, mi ángel,

para que tus pecados se vayan en toda esa agua sucia.

Madre.

¡Mis tortolitas llegaron!

¡Arrullan como nadie!

¿Qué tal les fue en el coro? ¿Se portaron bien?

No, no me lo digan.

Evitemos el riesgo de calumnias.

Hablaré con el capellán más tarde.

Ahora váyanse, límpiense el polvo del camino y vuelvan al trabajo.

Porque solo el trabajo libera.

Pocas tienen permiso para salir.

Y las que salen deben cubrirse...

para ocultar su pecado al mundo.

En cuanto a ti, mi ángel caído,

será mejor que te acostumbres, porque, para ti,

el mundo exterior ya no existe.

A menos que quieras vivir en pecado.

Tardaste mucho.

¿Fuiste a verla?

¿A tu salvadora?

Angélica, necesitaba agradecerle.

Ya puedo imaginarme cómo le agradeciste.

También necesito disculparme contigo.

Ninguna esposa merece el sufrimiento que padeciste cuando desaparecí.

Hubiera preferido quedar viuda.

Al menos podría volver a casarme.

Con otro hombre, más decente, más íntegro, más...

Que me honrara y no me humillara.

Pero, incluso tras todo el dolor por el que me has hecho pasar,

casi muero por miedo a perderte.

Te odio.

Odio amarte tanto.

Te odio, maldito.

Angélica, siempre supiste que no podría darte el mismo amor que sientes por mí.

Siempre te he visto como una hermana, crecimos juntos.

Ambos sabemos que este matrimonio fue un error.

Ni siquiera lo intentaste.

Nunca has intentado amarme.

¿Quién es capaz de dividir su corazón en dos?

¿Darle la mitad a cada persona?

Es hora de que seamos honestos el uno con el otro, ¿no?

Sabes lo que tenemos que hacer, Angélica.

Sabes que sería incapaz de dejarte sin apoyo y...

Respetarás nuestro acuerdo.

Nos casamos ante Dios, Antônio,

hasta que la muerte nos separe.

¿Lo recuerdas?

Llevaremos esa promesa hasta el final.

Ya te dije que te acuestes con todas las mujeres que quieras,

pero que no me entere.

Además,

no críes ningún vínculo con ninguna

porque tu único compromiso es conmigo.

Angélica, hablemos.

Así sabremos qué es mejor para mí y para ti.

¿Para mí? ¡Antônio, por favor! ¿Para mí?

¡Soy una mujer!

¿Qué crees que me pasará si me dejas? Piénsalo.

Seré una manzana mordida.

Nadie más me tocará.

Solo quiero verte feliz.

Entonces pórtate como un hombre y cumple con nuestro acuerdo.

Así, seré feliz.

La mejor esposa de todas.

Un ejemplo para todos.

Fui clara, ¿no?

Entiendo todo lo que hiciste por Antônio.

-Era una cuestión de vida o muerte. -Sí.

No me arrepiento de haber mentido para ayudarte.

Pero, como amiga, debo pedirte algo.

No lastimes a mi hijo.

-Josefa, Antônio y yo... -Beja.

Soy una mujer experimentada.

No estoy aquí para juzgarte.

Pero, si no amas a João,

dale una oportunidad de ser feliz con otra mujer.

¿No entrarás?

A la gente de aquí no le gusta verme en la iglesia.

Si lo hiciéramos todo tal y como le gusta a la gente,

nunca saldríamos de casa.

Eres un hombre, Fortunato.

Puedes hacer lo que quieras.

No siempre es bueno poder hacer lo que uno quiere.

Podemos hacerles daño a los demás debido a nuestras propias heridas.

Puedes irte.

Entraré después de la misa

y rezaré sola.

Prefiero así.

"...con respeto y gratitud, Padre Aranha."

Dios mío, ¡esto es un absurdo!

-¿Qué pasa, tía? -El padre Aranha abandonó el rebaño...

Doña Augusta, según lo que dice aquí, ya no se sentía digno de su propia fe.

¡Esa historia huele a lío de faldas! ¡Seguro!

¿Cuál es el problema?

-Los curas también son hombres, ¿no? -Augusta, no...

-Mi error no tiene perdón... -Sí.

-Cuando lleguemos a casa, pégame. -Por favor, no hagas esto.

Bueno, no debemos juzgar a alguien

sin conocer los motivos que lo llevaron a actuar como lo hizo.

-Mi marido es tan elocuente. -Sabias palabras, Conde Rodrigo.

Dignas de reflexión.

¡No! ¡Severina! ¡No hagas eso!

¡Son los nuevos capítulos de tu novela!

¡El padre Aranha se fue del pueblo por eso, Beja!

¡Él era el lector!

¿Él era tu admirador secreto?

Él me rechazó

y huyó asqueado.

Le doy asco a la gente, Beja.

¿Por qué no me lo dijiste?

¡Jamás lo habría llevado para cuidar a Antônio contigo ahí!

Si te dijera cada vez que me rechazan...

Mi amiga...

Lo siento mucho.

Yo también.

Porque es amor, Beja.

Es amor verdadero.

No lo entiendo, Candinha. ¿No pagas los impuestos a tiempo?

El alguacil me explicó.

Esta deuda es anterior a mí.

Parece que Doña Nena era leal a Dios, pero no a los impuestos.

-¿Y ahora qué? -O pago o cierro la taberna.

¿Y si ahorramos?

¿Si le echamos agua al vino?

¿Aumentamos el valor del servicio?

Toda ayuda cuenta.

Cuenta con nosotras.

Si se cierra la taberna, estamos todas en la calle.

¿Quién quiere eso?

-Yo, no. -Yo tampoco.

Nuestro trabajo aquí es el más barato de la región,

pero es de excelente calidad.

Lo sé, Madre, por eso vine.

Me toca ahorrar para pagar una deuda.

Tú pagas tu deuda y las chicas pagarán la suya.

Dios solo nos da una cruz que seamos capaces de cargar.

-Es cierto. -¿Esperarás a que terminen el servicio?

Si no le importa, Madre, me gustaría. Vine desde lejos.

¿No quieres rezar con las hermanas

mientras esperas?

No sé si debería hacerlo.

-¿No es pecado? -¿Qué sería de la fe sin el pecado?

Ven, muchacha.

Ya no me queda dinero para apostar.

¿Por qué aferrarte a un dedo si puedes tener los diez?

Tampoco sé jugar.

Quien hace lo que hacen en la cama es capaz de aprender cualquier cosa.

Las hermanas y yo te lo enseñaremos.

Déjame ayudarte, cariño.

No te preocupes. Está bien, João.

Necesitamos hablar.

-¿Ahora? -Cuanto antes, mejor.

-Se trata de Antônio. -Me enteré que lo encontraron

y que el supuesto secuestro fue un malentendido.

João.

-Desde niños, nosotros siempre... -Beja, no me interesa mucho

saber lo que pasa en la vida de Antônio.

Pasa.

La sirvienta pidió avisar que tienen visita en la sala.

¡Me casé, Beja!

¡Fue tan lindo!

Tenía muchas ganas de invitarte.

-Ya sabes cómo son mis padres. -¡No, no pasa nada!

¡Lo que importa es verte feliz, Carminha!

Pero...

Perdón por la sinceridad, ¿no estabas enamorada de Honorato?

Todavía lo estoy.

¿No es así, mi amor?

¿Me llamaste, mi amor?

¿No es cierto que amo a Honorato?

¿Qué dijiste?

-¿Honorato? -Beja.

¡Estás tan diferente!

Mira,

hice todo lo posible para alejar a ese tipo de ti, pero no pude.

Si no hubiera sido por Carminha, yo estaría muerto.

Nunca te dejaría morir.

Siempre fuiste tan leal a mí y a mi abuelo.

¡Es tan bueno verlos juntos!

¡Vamos a celebrar!

Pero no me detengo

He llorado mares y ríos

Pero no me ahogo

Siempre me las arreglo

¿Es tu primera vez aquí?

¿En la finca de Jatobá? Sí.

Entonces ¿no conoces a Doña Beja?

Digamos que son amigos de toda la vida.

Porque Dios me hizo así

Doña de mí

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Fantástico!

-¡Bravísimo! -¡Bravo!

¡Bravo!

Muchas gracias, caballeros.

Ahora, con ustedes...

¡Doña Beja!

¡Vamos!

-¡Ahí está! -¡Bravo!

¿Viniste a pegarme una paliza?

En realidad, quería disculparme.

-¿Por qué eso ahora? -Te has enterado, ¿no?

El cura dejó la sotana y se fue.

Eso me hizo cuestionarme si no debería pensar en mi propia vida.

Pero no sé por dónde empezar.

¿Qué te parece si dejas de esconderte?

Es complicado.

Lo hice toda mi vida.

Nunca es demasiado tarde.

Adelante, Botica.

Antes que alguien te vea afuera.

¿En el cementerio?

¿Dónde crees que se hace todo lo que ni Dios puede ver?

Aquí podemos ser nosotros mismos.

-¿Y qué somos? -Hombres...

a los que les gustan otros hombres.

¿Qué... quieres?

Siempre he querido ver debajo de tu ropa.

Eres tan hermoso, Fortunato.

¡Bravo!

¡Bravo!

Quítatelo todo.

¡Qué maravilla!

¡Bravo!

No.

En la boca, no.

Hay otro tipo de beso...

que dudo que no te guste.

¡Bravo!

¡Bravo!

Ya verás, después de exprimirle todo el oro a Honorato,

¡ya no escatimaré en nada!

Ya vienes otra vez con ese cuento.

No es ningún cuento, es la realidad.

Mi hombre en Vila Rica

me consiguió pistas que me llevarán a la familia de ese mendigo,

ese supuesto conde, prófugo.

Solo me queda hacer que valga la pena el viaje. ¿Entiendes?

¡Un momento!

Con lo que ahorramos, no pagamos ni la quinta parte de la deuda.

Tranquila, encontraremos una solución, Candinha.

-Solo la suerte podría salvarnos ahora. -¡Buenos días!

-Buenos días! -¡Estoy aquí para jugar!

Pueden subir sus apuestas.

Coronel Botelho.

Te dije que volvería.

Si quiere jugar, ¿aceptaría mi reto?

¿Una mujer jugando?

¿Qué apostarás?

No será tu virginidad, porque esa moneda escasea por aquí.

Una noche conmigo.

Especial.

¿Has perdido la memoria, Candinha?

Ya me acosté contigo.

Pero no tuvo el servicio completo.

Por delante y detrás, eso es lo que ofrezco.

Coronel Botelho, por delante y detrás, ¡solo un gay lo rechazaría!

Entonces ordena que cambien las sábanas,

porque quiero disfrutar de mi premio en una cama limpia.

-Si es que gana. -Ganaré.

Si gano...

quiero esa piedra

que lleva en el meñique.

La apuesta está hecha.

¡Vamos, señores!

Baraja las cartas.

Cuando la mano es buena, el instinto nos hace lanzarnos hacia delante.

Haz lo contrario

y engañarás a tu adversario.

¡Hoy me daré un buen gusto!

-¡Dios mío! -¡Mira eso!

¿No le gustó el resultado, coronel?

Coronel Botelho.

La mesa de juego exige respeto.

Quiero la revancha.

Solo si lo apuesta todo.

Incluso su ropa.

Acepto tus términos.

Pero quiero ese anillo de vuelta

y un año de sexo gratis.

Por delante y detrás.

Hecho.

¡Zorra!

¡Eres una culebra!

¡Ramera!

-¡Dios mío! -¡No puede ser!

¿Y este oro? ¿Paga nuestra deuda?

Paga.

Esta deuda, sí, pero no la antigua.

Nada puede compensarme por lo que me hizo.

Tuvo suerte de que no lo humillara en plena plaza.

Necesitamos hablar.

Debes saber

que todos comentan tu romance con Beja.

No me importa lo que digan.

Beja es la mujer que amo.

Pero ¿ella siente lo mismo por ti?

A fin de cuentas, secuestró a Antônio.

¿O te comiste el cuento de que fue todo un malentendido?

Madre.

Si tuviera que elegir...

entre ignorar un problema para ser feliz...

o admitir lo que sabes...

y, por ello, perder algo que amas...

¿qué haría?

La vida es demasiado corta

como para vivirla bajo la sombra de la duda, hijo.

O sea...

¿qué quiere decir?

Nadie puede vivir de sueños.

La realidad...

sea cual sea, hay que afrontarla.

Nunca me lo ibas a decir, ¿no?

Lo del secuestro y todo lo que hiciste por él.

João, no quise engañarte, no soy perversa.

-Intenté decírtelo, pero... -¿Ahora yo soy el problema?

¿O eres tú quien nunca me viste de verdad?

¡Por supuesto que te veo, João!

¡Es más, te veo perfectamente claro, puedo ver lo que seríamos juntos!

"¿Seríamos?"

Nuestros corazones no deciden haciendo uso de razón.

Todo lo contrario, es como el río de Jumenta.

El agua es turbia, inescrutable.

¡Ahórrame tu poesía inoportuna!

-Solo quería amarte. -No.

Querías que te amara, todos quieren eso.

Pero nunca te engañé.

-Antônio siempre... -Por favor.

Por favor, eso es lo último que necesito escuchar ahora.

Beja.

-Vine en cuanto pude. -¡Por supuesto!

Te estabas vistiendo para él.

Para Antônio.

Mi amigo que siempre se cruza en mi camino.

Ganaste esta batalla,

pero la guerra no ha terminado.

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.