All language subtitles for Madam.Beja.S01E16.1080p.WEB.h264-EDITH_track8_[spa]

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Original subtitles

"En el principio, era el Verbo.

Entonces, se hizo la luz.

Entonces dijo el Señor:

'Sean fructíferos y multiplíquense'".

Mi amigo cerró la Biblia y me dijo sin dudar:

"¡Que vengan los niños!

La continuidad del linaje es una herencia.

Un regalo".

Un sacrificio.

Siempre ha sido así, hija.

Los males del embarazo

son el precio que tenemos que pagar para darles hijos a nuestros maridos.

Nunca he sentido tanto miedo en mi vida.

Por supuesto, mi ángel. Casi pierdes a ese bebé.

Y estás muy débil

porque has perdido sangre.

Lo importante ahora es que te recuperes. Todo cuidado es poco.

Haré lo que sea.

Aunque tenga que quedarme en esta cama hasta dar a luz.

"Lo que mi amigo no parecía entender

era que ese regalo puede costarle demasiado a una mujer.

Pero no podía decírselo.

Así que solo asentí.

'Porque realmente hay un milagro en cada nueva vida'".

¿Y cuando ya no pueda ocultar mi barriga?

Me veré fea.

Mis padres me echarán, y ya no me querrás, Honorato.

Aunque lo quisieras mucho, no podrías verte fea, mi princesa.

En cuanto a tus padres,

ya veremos qué hacer.

"Y con cada milagro, una prueba más de la existencia de Dios".

Te matarán.

Cuando me recupere del cuchillazo,

hablaré con ellos.

Con lo moribundo que estoy, si pido tu mano ahora,

les quitaré el gustito de matarme.

"Pero los milagros no siempre llegan donde pueden ser recibidos".

Regresaré enseguida.

"Hay mujeres que tienen salud, pero no pueden tener hijos.

Traer al mundo a alguien que sea sangre de tu sangre,

carne de tu carne,

eso es todo lo que querían mi amigo y su esposa.

Sin embargo, ella tenía lo que llaman 'vientre seco'.

Pero nunca dejó de intentarlo.

Ella les rogaba a Dios, a los ángeles y a los santos.

Pero, para ella, como para muchas mujeres,

el regalo divino nunca llegó.

Los hombres tienden a disentir de mí.

Incluso mi amigo.

Pero creo que Dios concede milagros de otro tipo a ciertas mujeres,

para que dejen su legado en el mundo.

Su marca.

El arte nace del alma de su creador.

A fin de cuentas, ¿qué es una mujer,

si no un ser que nació para crear?

Para crear una vida,

una canción,

un libro,

o incluso un mito.

El mito...

Una creación verdaderamente única".

¿Quién te crees que eres para hurgar en mis cosas así?

Lo siento. Solo quería...

"Solo el mito puede superar el tiempo y el espacio.

Y así es, como por arte de magia, que se vuelve más grande que su origen".

DOÑA BEJA

¿Apenas llegaste y ya te tienes que ir?

Si por mí fuera, nunca saldría de esa cama.

Al parecer, elegirán una Asamblea Constituyente.

Para ser parte de ello, debo reconstruir lazos

con los coroneles que me apoyaron.

¿Tu tío no te ayudó en las últimas elecciones?

Después de que me fui de casa, ya no hará nada por mí.

¿Te arrepientes de haberme elegido?

No.

Nunca.

Puedo ayudarte.

Conozco a todos los coroneles del Estado y son mis clientes.

Prefiero hacer mi propio camino... solo.

Cada vez que te vas, se me estruja el corazón.

Siento como si la vida pudiera separarnos en cualquier momento.

Eso jamás volverá a suceder.

Te lo prometo.

Será un viaje corto.

Regresaré pronto.

Me topé con Antônio.

Un hombre, una mujer

y un adiós.

Un buen título para una novela.

¿Insinúas que me he convertido en mi propio personaje? ¿Eso es?

Eso no es para cualquiera.

Pero lo que realmente quiere la gente es a Doña Beja en carne y hueso.

Ha llegado otra oferta para atender fuera de Araxá.

No.

Doña Beja solo atiende en la finca Jatobá.

Con el dinero de esos viajes, podríamos comprar otra finca.

Pero, si ya lo has decidido, ya está.

Ya extraño mucho a Antônio.

Beja,

sé que estás viviendo un momento especial con él.

Pero ten cuidado.

Las mujeres de Araxá ya nos odiaban a ambas.

Y ahora te odian aún más.

¿No se dicen "amigas de Dios"?

-Que se quejen con Él. -Es exactamente lo que están haciendo.

Han empezado una novena en la iglesia para acabar con la finca.

Querido Santo,

no dejes las ovejas del Señor a merced de Satanás.

La finca de la ramera es la morada del Diablo.

La serpiente debe ser expulsada.

Señoras.

Por favor.

Aun los santos necesitan un poco de silencio.

¡Padre, es nuestro deber enviar a esa ramera al Infierno!

Perdóneme.

Pues mejor esperen sentadas,

porque las oraciones de gente hipócrita tienen el efecto contrario.

Pues mejor que sepas

que vamos a defender a las familias honradas del pueblo,

-cueste lo que cueste. -Señoras...

Deberían aprovechar su tiempo

de otras maneras.

Tome.

Tu único trabajo es darme placer.

¿Acaso es mucho pedirle a una puta?

Juro que lo intenté.

¡No quiero que lo intentes! ¡Te pago! ¡Quiero terminar, mierda!

Lo siento, coronel, pero lo buscan.

No habría venido si no fuera algo serio.

Angélica podría perder a su bebé.

¿Enviaste a alguien a casa de la zorra a buscar a Antônio?

Me enteré de que viajó para buscar el apoyo de los coroneles.

Renunció a su familia, pero no a la política.

Ni a su amante. No lo entiendo.

¿Por qué se empecinó justo con quien no debía?

Si fueran las chicas de Candinha, nadie las conoce fuera de Araxá.

Pero ¿Beja? A Beja la conocen en toda la zona.

-Hablan de ella incluso en la capital. -¿Quién apoyaría a un candidato así?

¿Uno que abandonó a su esposa embarazada por una cortesana?

Esa zorra puede dejar de existir.

Ya intentaron matar a Beja. No funcionó.

Esa mujer debe tener un pacto con el Diablo.

¿Qué hace que esa mujer no sea una prostituta cualquiera?

Su ropa,

sus joyas,

su mansión.

La finca.

La finca Jatobá es lo que la convierte en Doña Beja.

Ponerle un fin a su finca no debe ser demasiado difícil.

No tengo como cerrar su finca por medios legales.

Entonces ciérrala por las malas.

Haz lo que sea necesario, pero hazlo.

Estoy atado de manos.

Por los propios coroneles, sus amigos.

No puedo cerrar el establecimiento favorito

de los hombres fuertes de la región.

Lo siento.

¡Basta! ¡Vayan a rezar a su casa!

¡Usted no puede hacer eso!

¡La iglesia es la casa de Dios!

A Dios no le gustan las visitas que no saben cuándo irse.

¡Así que debe poner mala cara! ¡Vayan a rezar a su casa!

¡Que les vaya bien, señoras!

No se olviden las zanahorias.

Están riquísimas, se lo aseguro.

Ríanse mientras pueden, porque esa alegría está por terminar.

Se cerrará la finca del Infierno.

Ve a rezar con tu esposa para ver si puedes cerrar mi negocio.

¿Quién te dejó salir de casa y unirte a esta chusma?

Genoveva solo velaba

por los buenos modales, coronel Felizardo.

¿Le hablé a usted, Sra. Augusta? Mi esposa hace lo que le digo.

Si su marido no le pone límites, ese no es mi problema.

¡Vamos, vamos!

¿Eso es forma de tratar a alguien?

Severina.

Me siento un poco...

¿Qué más sientes, Beja?

Un sabor a metal en la boca. Horrible.

-Nunca lo había sentido. -Ha estado comiendo mucho.

¿Algo más?

Me despierto con mis ronquidos.

¿Cómo va tu periodo?

¿Qué podría ser, Fortunato?

Un bebé.

Ya no tengo dudas.

¡Estás embarazada, Beja!

Que la Gran Serpiente de las aguas dulces

te sane de todo mal.

Que la Gran Serpiente de las aguas dulces

te proteja de todo mal.

Prefiero hacerlo de la manera correcta.

En la iglesia, de rodillas, orando.

La abuela Lueji confiaba mucho en Doña Chica.

Cuando el peligro es grande, no se rechaza ayuda.

Ojalá esa santera pueda mantener al bebé en el vientre de tu hermana.

Dios ha de perdonarme.

Solo no sé si Doña Chica podrá solucionar la ausencia de Antônio.

Ni siquiera vino a ver a Angélica tras su sangrado.

Antônio no sabe.

Me pareció mejor no decírselo para evitar más problemas.

Lo importante ahora es salvar al bebé.

¿Cree que Antônio volverá?

Por supuesto, cuando tu hermana dé a luz.

Especialmente si es un niño.

-¿Cómo está Doña Genoveva? -En sus quehaceres de mujer decente.

Quita el polvo de los muebles,

da órdenes a las mujeres negras en la cocina. Eso.

Algunas personas viven en cautiverio aun siendo libres, ¿no te parece?

Estoy de acuerdo. Tienes razón.

Y nos toca a nosotros ponerle fin a al menos uno de esos cautiverios:

la finca Jatobá.

Que encarcela a tantos hombres honrados, ¿no es así?

Necesitamos encontrar un vacío legal.

¡Olvídate de la ley, Sampaio!

La ley la hacemos nosotros.

Esa maldita finca no se abrirá hoy.

Las putas tienen día libre. Será más fácil.

Si quieres usar la fuerza, coronel, no cuentes conmigo.

¡Estas cositas pequeñitas

son tan lindas!

Mi hijo.

Mío y de Antônio.

Siempre he soñado con esto, Severina.

Sino que jamás imaginé que pudiera ser así.

¿Sin estar casada?

Enfrentando un dilema.

¿Cómo puedo ser Doña Beja con

un bebé hinchándose en mi vientre?

¿Cómo voy a cuidar al niño?

Creí que estabas segura de que querías tener a este hijo.

Lo quiero. Quiero al hijo, quiero al padre.

Pero, si es para matar a Doña Beja, no me siento preparada.

Es la finca o el bebé.

-Con permiso. -¿Olivia?

¿No aprovechas tu día libre?

No conozco a nadie aquí, prefiero quedarme.

Tienes visita abajo.

Debí haber hecho esto antes.

Un lugar como este, con tanta gente,

hay que purgar cada semana.

Tal como estoy, deberías purgar aquí cada día.

¿Por qué?

¿Ha pasado algo?

Llevo un bebé en el vientre.

Beja...

¡Estoy muy feliz por ti!

Tengo mucho miedo, Josefa.

¿Qué será de Doña Beja dentro de unos meses?

¿Y será el fin de esta finca?

¿Después de todo lo que he construido para ser independiente y libre?

Te entiendo. Es muy difícil dejar de ser quien eres.

Pero parece que renunciar a sus sueños es prácticamente un deber para la mujer.

Hice que mi exmarido firmara mis cuadros.

¿Te imaginas la artista que sería si pensara solo en mí misma?

¿Sí?

-¿Antônio ya lo sabe? -No.

Necesito pensar más en lo que debo hacer.

Poner un hijo ilegítimo en el mundo con la vida que llevo

y de la que no quiero renunciar...

-No sé qué hacer. -Piénsalo.

Tú, a diferencia de nosotras,

tienes una opción.

Y depende totalmente de ti.

Volverás pronto, ¿verdad?

Por supuesto.

¿Por qué no lo haría? Nos casaremos.

Sí.

Sí.

Perdón, lo que pasa

es que a veces creo que nadie me quiere cerca.

Solo resolveré mi problema en la oficina.

Y dejaré todo listo

para mudarnos a la capital después de la boda.

Será rápido.

¿Me perdonas por ser así, tan insegura?

Costa Pinto.

¿Dónde está Carminha?

Está en su habitación, no se siente bien.

No puedo creerlo. Debo estar hecha de la costilla de la serpiente.

No.

¿Por qué no hiciste que tu hija comiera con su familia?

La niña no se siente bien, Augusta.

Apenas sale de su habitación.

Ninguna indisposición dura tanto tiempo.

Pero...

¡Carminha!

¿Puedo saber por qué ya no te sientas a la mesa con tu familia?

¿Como lo hace toda buena chica?

Estoy en ayunas, mamá.

Deberías ayunar más a menudo.

Limpia el cuerpo y el alma.

Tu alma no sé si se puede limpiar, pero tu cuerpo,

con un ayuno riguroso, se podría solucionar.

¡Oye, mamá!

Si comes una vez al día, pronto entrarás en tus vestidos.

¡Qué excelente idea, Carminha!

Sigue ayunando.

Perdóname, hija mía.

Casi interrumpo tu ayuno.

La carne huele riquísima.

Este...

Ya no soporto comer fruta.

Esto es todo lo que pude robar.

La finca parece haberse aligerado.

Espero que tú también te sientas más ligera.

Amiga.

Si decido tener este hijo, ¿aceptarías ser su madrina?

Por supuesto.

Sería un honor.

Gracias por todo.

La carreta ya te está esperando.

Quiero llegar a casa a tiempo para ver a mi hijo.

-Pero antes no había árboles caídos. -Así es.

El camino estaba despejado cuando llegué.

-Me pareció sospechoso. -Los capataces ya fueron a sacarlo.

-Para que vayamos a casa. -Y para que vengan los clientes mañana.

Dispara, coronel.

Y la carta

que dejé escrita con un amigo contando todo

sobre usted se leerá en mi funeral.

Espera. Nadie hace nada.

Necesito comprobar algo primero.

¡Beja!

¡Maldita sea!

¡Beja, vuelve aquí!

¡Vuelve aquí, Beja!

¡Beja, espera!

Beja, vuelve. Beja.

Tranquila.

No debería haberte puesto en riesgo.

No te habría dejado correr un riesgo así. Y menos en tu estado.

Perdón, te escuché hablar con Josefa.

Hablando de Josefa...

¿lo habrán logrado?

¡Levántate, y te disparo!

Mis hombres van a acabar contigo, zorra.

Tus hombres

están castigados

y custodiados

por dos mujeres.

Solo vine a defender a mi sobrino.

Si no quieres arruinar su carrera política,

¡cierra esta maldita finca pronto!

¡Zorra!

Cuidado con sus palabras, coronel.

Yo estoy a cargo aquí.

Crees que llevas la batuta, ¿no, Beja?

No eres más que una puta.

Una puta que pronto será una vieja.

Quiero ver...

¡Quiero ver qué tendrá que ofrecer la Doña Beja!

Aparte de la piel arrugada y el coño seco.

Doña Beja no es una mujer, coronel. Ni una puta.

Es un mito.

Una leyenda.

Puedes matarme,

pero una leyenda

jamás muere.

El magistrado debería haberte puesto fin.

Tu lugar está en el Infierno, Beja.

Cuidado, que el coronel podría llegar ahí primero.

Probando su propio veneno.

¿A dónde vas? Regresa aquí.

¡Regresa aquí, Beja! ¡Regresa aquí, maldita!

¡Te voy a matar!

¡Regresa aquí, perra! ¡Perra!

¿Beja?

Beja, sácame de aquí.

¡Beja, sácame de aquí!

¡Sácame de aquí!

¡Sácame de aquí, perra!

¡No voy a morir en este burdel, sácame de aquí!

¡Sácame de aquí, perra!

¡Te voy a matar!

Voilà.

Mira.

¿Te orinaste en los pantalones?

Estás demasiado mayor para eso, coronel.

Es nuestra imaginación la que nos lleva al infierno.

¡Qué cosa más fea!

Nunca había visto a un hombre así. Parece una bestia enjaulada.

Y te está esperando.

Si supiera lo enojada que estoy tras ver la forma en que trató a su esposa...

Sí.

Hoy conocerá a la bestia.

-No soportas nada. -Cállate, perra.

Cuando salga de aquí, ya lo verás.

Las perras no hablan. Las perras hacen lo que yo digo.

Pero, en la cama, yo soy la que manda.

Sin puta, no tienes placer.

Sin puta, no puedes vivir.

Sin puta, no eres un hombre.

¿Ya terminaste?

¡Sí que no aguantas nada!

Mi Santo Domingo.

¿Un bebé?

¿Estaré embarazada?

No.

No a mi edad, ¿verdad?

Aunque Santa Ana quedó embarazada en su vejez.

¡Carmen da Costa Pinto!

-¡Mamá! ¡No es lo que piensas! -No, no lo es.

Mejor dicho, lo es, pero no fue esta noche.

Solo las otras noches.

-Tranquila, cariño, déjame explicarle. -¿"Cariño"?

¡Aléjate de ese mendigo borracho, hija!

¡No la agarres así!

-Pero ¡es mi hija! -¡Y su hijo es mío!

-¿Hijo? -Mamá, serás abuela.

¿Aún tienes dudas, Beja?

Tengo que decidir.

Doña Beja y el bebé...

Tendré que renunciar a uno de los dos.

Sé que no es el mejor momento, pero

el coronel Magalhães envió un cochero a recogerte.

¿Cómo? Si quiere conocerme, que venga aquí.

Creo que no puede oír un "no".

Y te ofreció una fortuna.

¿Qué le digo al cochero?

¡Dios mío!

Te ves igual.

El coronel Magalhães nunca me ha visto. Ni siquiera sospechará.

Especialmente cuando quede cegado por el diamante más grande de Brasil

que solo lo posee Doña Beja.

Va a funcionar.

-Buena suerte, Olivia. -Da lo mejor de mí.

Mejor dicho, haz lo que quieras, cariño.

Muchas gracias por confiar en mí.

Voy a ser una Doña Beja impecable.

¿El pajarito está llorando, mamá?

Debe ser el pichón.

Parece que se cayó del nido.

Oye.

Ese trinado fuerte es de la madre.

¿Y ella salvará al pichón?

¿Puedo?

No pensé que habría alguien aquí tan temprano.

¿Qué mujer no viene a llorar junto al río de vez en cuando, amiga?

Me gusta

rezarle a la Señora de las Aguas.

Para pedirle que me lave el corazón

y se lleve mi tristeza.

¿Esas flores son para ella?

La única noche...

Esa maldita noche

que me obligaron a acostarme con el coronel Botelho,

quedé embarazada.

No tardé en enterarme de que estaba embarazada.

Y odiaba con todas mis fuerzas

esa vida dentro de mí.

Un intruso.

Igual que el padre.

Pero tampoco tardé en darme cuenta de que ya amaba a ese bebé.

¿Y qué hiciste?

Doña Nena no me dio opción.

Si tuviera a mi hijo, iba a perder mi techo

y mi trabajo.

¿No pensaste en dar a ese bebé en adopción?

¿Para que las monjas lo cuidaran y tal vez una familia lo acogiera?

¿Qué familia querría acoger a un bebé negro?

Terminaría en un barracón de esclavos.

Tuvo un destino mejor

en los brazos de la Señora de las Aguas.

Las flores son para mi hijo.

Él nunca nació.

Pero no pasa un día

sin que sueñe con mi bebé.

Estoy embarazada, Candinha.

No sé qué hacer.

-Tengo miedo. -¿Miedo?

No necesitas esto.

Tienes tu propio dinero.

Tienes tu casa.

Eres dueña de tu negocio, dueña de tu cuerpo.

Sé dueña de tus decisiones.

Olivia regresó.

¿Funcionó?

¡La Doña Beja fue un gran éxito!

Lo sabía.

Doña Beja

es mucho más que un nombre.

La finca Jatobá no tiene por qué morir

para que nazca mi hijo.

No.

Es tuyo, te lo mereces.

No, no lo hice por dinero.

Estas monedas son de la finca.

Por poder pasar por Doña Beja,

ser respetada...

Tener todos a mis pies,

viéndome, escuchándome.

El placer que tuve ya significó mucho más de lo que merecía.

¡Me encantó ser Doña Beja!

Cuenta conmigo cuando necesites.

Con permiso.

Así es...

Cada uno sabe lo suyo

y qué le hace feliz.

Voy a tener a mi bebé.

¡Estoy tan feliz

con mi decisión!

Ahora solo me queda esperar que Antônio regrese de viaje para contárselo.

¿Todo eso es para mí?

Te he extrañado mucho.

Extrañé tu beso, tu olor,

tu piel.

¿Cuál es el motivo de esta celebración?

Tú.

Yo.

Este lugar.

Comamos, me muero de hambre.

Logré el apoyo de la mayoría de los coroneles.

Si no te hubiera extrañado tanto, el viaje habría sido perfecto.

Por la vida.

A veces, la vida es tan buena, ¿no es así?

Sí.

Estás diferente.

Estás

aún más hermosa.

¿Será la nostalgia la que me hace verte así?

¿O ha pasado algo?

Pasó, Antônio.

La prueba definitiva de que nuestro amor es para siempre

y se está multiplicando.

Vas a ser padre.

Estoy embarazada.

¿Qué pasa?

¿No estás feliz de ser padre?

¿Antônio?

Después de tantos hombres,

¿quién asegura que es mío?

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