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Original subtitles

Ya admitió que compró la hierba mala para su hija.

¿Realmente era para ella?

Supongo también que hay pañuelos rojos en el guardarropa de Doña Beja.

¿Qué clase de pregunta es esa?

Al igual que las monedas de oro

que se encontraron junto al cuerpo de Dorotéia.

Ningún coronel aquí en Araxá tiene tantas monedas como usted.

En cuanto a las marcas en el cuello...

Incluso personas como nosotros, católicos no practicantes,

-llevamos uno de estos. -Jamás mataría a Olívia.

Ante todo, ella era mi amiga.

¿Amiga?

¿Aunque la traicionó

y le robó su corona con el diamante más grande de Brasil?

Es difícil de creer.

Pero sí puedo creer en su inteligencia.

De hecho, puedo visualizarlo.

Fue afortunada la parada de Olívia para hacer sus necesidades.

¿Verdad?

Nada como una ayuda del destino.

Aunque bastante diabólica, la verdad. Con permiso.

La pobre lo intentó.

Ella luchó.

Pero los golpes quedaron ahí, para contarnos la historia.

Ya es suficiente, inspector.

Sí, ella también quiso gritar, quiso huir.

Olívia quiso hacer muchas cosas.

Pero creo que la hierba del diablo no era lo que quería.

¿Fue idea de Romulo?

¿Uno de tus matones?

Su imaginación cruzó todos los límites.

La imaginación es aliada de toda investigación.

No debo ir muy lejos para imaginar el resto.

Cuando comenzaron las náuseas, no quiso esperar.

Los efectos tóxicos de la hierba no parecían suficientes...

Así que usó el pañuelo.

Hacer que se ahogara con su vómito resolvería rápido el problema.

El golpe que dejó la marca en la cabeza fue el gran final.

¿Cree que soy una asesina de mujeres? ¿Eso cree?

Lo más interesante

es que lo hizo ver como un ataque común.

Una mujer violada, en el medio de la nada. Pobrecita.

Dejarle los pechos al descubierto fue un toque maestro.

-Están locos. -¿Dónde está Romulo?

-¿Dónde está? -Lo despedí.

¿Cómo podía quedarme con un hombre que me traicionó?

Él confabuló con Olívia.

Una buena forma de deshacerse del testigo del asesinato, ¿no?

Fueron cuatro.

No maté a Olívia.

No maté a Dorotéia.

Y mucho menos a Luzia.

No se olvide del coronel Botelho.

-Yo no maté a nadie. -Eso es lo que dicen los asesinos.

Yo fui quien lo contrató para resolver los casos.

-¿Por qué lo haría si fuera la culpable? -Para despistar.

Los criminales inteligentes hacen eso.

¿Y por qué mataría al coronel Botelho?

Cuando él descubrió que Botelhinho estaba vendiendo parte de sus tierras,

el coronel vino a buscarla.

Le pidió que le devolviera la dote para recuperar su tierra.

Y usted, terca como una mula, no quiso hablar del tema.

Entonces, él la chantajeó.

Porque usted no podía imaginarlo, pero él tenía un as en la manga.

Algo que solo él sabía y que haría que usted quisiera matarlo.

Él descubrió que usted era la asesina de las prostitutas de Minas Gerais.

Por eso lo mató.

Sus acusaciones son graves, inspector.

Pero son solo suposiciones.

Regrese cuando tenga acusaciones concretas.

Salgan. Ya conocen el camino.

¿Le cree?

Siento que esta mujer esconde algo.

-Pero ¿qué puede esconder? -Beja tiene a los hombres a sus pies.

Pero hay dos que mantiene cerca: João y Antônio.

Curiosamente, ambos compiten por un lugar en el Parlamento.

Solo uno será electo y llevará a Beja a la capital.

¿Cree que ya se preparó para el escape?

Necesitamos pruebas irrefutables antes de que Beja salga de Araxá.

DONA BEJA

Esta fuente fue un logro de Beja, mi esposa.

Ella tuvo todo mi apoyo como presidente de la cámara.

Como pueden ver, esta fuente garantiza el acceso al agua para todos.

Beban, caballeros.

El camino necesita mejoras y también la calle.

Con su ayuda, podré reconstruir todo el pueblo.

-Buen día, João. -Buen día.

Caballeros.

Beja es mi esposa.

Cuando sea electo y nos traslademos,

Beja iluminará todos los salones de la capital.

¿No es así, querida?

No sé qué hacer.

Estoy en una encrucijada.

Tengo dos caminos frente a mí, presionada para tomar uno de ellos.

Por favor, ayúdame, hija.

¿Beja?

¿Ahora me estás siguiendo?

De hecho, tú me atrajiste.

Como siempre.

Mira, necesito hablar contigo.

No puedes ser mi esposa porque los dos estamos casados, pero

después de que gane las elecciones

tú y yo podríamos vivir juntos.

Como siempre quisimos.

Estás casado con Angélica. Yo estoy casada con João.

Y ya nos tenemos uno al otro.

¿Para qué cambiar este arreglo que tenemos, Antônio?

Estoy seguro de que el lugar en el Parlamento será mío.

¿Vendrás conmigo?

Sabes cuánto valoro todo lo que he logrado.

Y no renunciaré a nada para encajar en la vida de nadie.

Pero no sé si soportaría

estar lejos de ti otra vez.

Hola, hija.

Tu madre y yo seremos muy felices juntos.

Botelhinho, supe que tu padre murió.

-Mis condolencias. -Gracias.

Imagino cómo debes sentirte. Yo ya perdí a mi padre.

-¿No avisaste sobre el funeral? -Soy el único familiar.

Y los amigos...

Él le debía dinero a tanta gente, que no vino nadie.

Solo los antiguos miembros del Partido Liberal.

Qué triste.

¿No vas a cargar el ataúd de tu padre?

Demasiado pesado.

Después de todo, cosechas lo que siembras.

Con permiso.

No sabía que vendría.

-¿Vino a ver a Beja? -No.

Vine a verte a ti.

Esperaba que también quisieras verme y hablar conmigo.

Te extraño mucho.

Muchísimo.

Las flores no alcanzan

para que vuelva a confiar en usted.

Por favor, Severina, perdóname.

Todos estos años,

cada vez que pensé en usted, dolió.

La herida todavía no cerró.

Llevaré las flores a la habitación de Beja.

A ella le gustarán. Con permiso.

Severina, ¿pasó algo?

No, nada.

Solo el pasado que insiste en regresar.

Si todavía te afecta, no es pasado.

Es presente.

Es desgarrador tener que admitir que no has podido superarlo.

Mírame.

Tantos años y mi hijo solo puede verme vestida como monja.

Y no sé cómo será cuándo descubra la verdad.

Carminha, Vicente es un niño de oro.

Él te va a querer.

Imagina tener una madre que viajó por el mundo. Una artista.

Debe ser maravilloso que te aplaudan.

Pero ni todos los aplausos del mundo me alcanzan

si no tengo el amor de mi hijo.

Todo estará bien.

Estoy segura.

Ven aquí.

Si tan solo Honorato estuviera conmigo.

Ya lo estará.

Pronto tu esposo estará de vuelta.

¿No dijiste que fue a hacer algo muy importante?

Solo espero que logre.

Así será.

Perdóname, querido santo

por ocultar a todos que Carminha está viva.

Pero es lo mejor.

¿Quién querría ser recordada como una asesina?

Estoy preocupada por mi hija.

No sé dónde está durmiendo.

¿Será que una amiga la recibió y me lo está ocultando?

Es la tercera vez, Beja.

No sé qué me pasó.

No estás descansando. Los nervios te hacen mal.

No estoy en condiciones de presentarme hoy.

-Y estamos a sala llena. -Yo haré que se vayan.

Tu salud es más importante.

Hay coroneles que vinieron de lejos solo para verme.

Yo puedo reemplazarte.

Así no, Beja.

Prometo que no las avergonzaré.

Buenas noches, caballeros.

Buenas noches.

La Finca de Jatobá dará un evento muy especial esta noche.

Doña Beja cedió su escenario para que ustedes tengan el honor

de disfrutar de una artista que se presentó en todo el mundo.

¡Con ustedes, Mademoiselle Rouge!

Un rostro nuevo por aquí. Ya quiero poseerla.

Me recuerda a Dorotéia. Ella me gustaba.

¡Bravo!

Coronel, yo no elijo caballeros como la dueña.

Le pido que se retire.

Entonces, llamaré a la policía

para que arresten a la criminal que Beja está refugiando.

¡Sabía que esa historia de la monja era una farsa!

Mírate, Carminha.

¿No alcanzaba con ser una fugitiva? ¿Debías convertirte en una prostituta?

No puedes denunciarme.

No solo puedo, lo haré.

Si entrega a su hija,

me obligará a hacer algo que hace tiempo intento no hacer...

-Jugar sucio -¿Jugar sucio?

No se olvide, señora, que soy la esposa de un juez.

Lo sé.

Por eso mismo.

¿Está preparada para ver que su esposo,

el juez Costa Pinto, pierda su trabajo?

Usted sabe tan bien como yo que su esposo sobornó

a la policía para que encubrieran la muerte de un oficial de la Iglesia.

Eso fue para evitar que mancharan más todavía la reputación de esta.

Es su hija de la que estamos hablando.

Y usted y su esposo inventaron que ella había muerto.

¿Desde cuándo un hombre que miente sobre la muerte de su hija tiene moral

para ser juez?

¿De verdad quiere pelear conmigo?

-¿Qué podía esperarse de una prostituta? -Nadie quiere pelear.

-Yo solo quiero vivir con mi hijo. -¿Aunque él no sepa quién eres?

-Basta con que yo sepa quién es él. -¿Puedes darme tu palabra?

Señora Augusta, la única palabra aquí debería ser la de su esposo.

Para que explique todos los crímenes que usted cometió.

Lárguese.

Parece que tendré tiempo para ganarme a Vicente antes de contarle la verdad.

Vicente estará muy orgulloso de ti.

Créeme.

No puedo regresar al amanecer todos los días.

En serio. El tío Felizardo ha estado haciendo preguntas.

Vete, Belgard.

¿Por qué dice mi nombre?

¿En la lista de sospechosos?

No es lo que estás pensando.

¿Solo querías investigarme? ¿Crees que soy el asesino de rameras?

-Escúchame, por favor. -No quiero escucharte más.

Me siento sucio. Como si hubiera dormido con el enemigo.

¿Por qué, Fortunato? ¿Tienes algo que ocultar?

No. Nada.

Pero no quiero estar con alguien que no confía en mí. ¡Lárgate!

No vuelvas a buscarme.

¿Fue el inspector que te puso así?

¿Cómo lo sabes?

Me di cuenta.

Cuando estaban los dos en la granja de Beja.

Tranquilo.

No me voy a meter en tu vida.

Pero quiero que sepas que estoy aquí para escucharte.

Nunca había conocido una mujer como tú, Siá Boa.

¿Alguien capaz

de amar sin pedir nada a cambio?

Te amo tanto, Fortunato,

que tú

y toda tu angustia caben en mi corazón.

En mi abrazo.

Ven. Llora.

Puedes llorar.

Llora todo lo que quieras.

¿Cómo van los preparativos para el viaje de João

para las elecciones?

Todo está listo. Se va hoy.

¿Y Antônio? ¿Está entusiasmado?

Bueno, a su manera sí.

No me acostumbro a ver a mi hijo pelear con el tuyo por política.

Justo ellos dos. Han sido amigos toda la vida.

Tal vez no son tan buenos amigos.

Perdón la franqueza, pero es lo que creo.

"La verdad puede lastimar, pero la falsedad destruye".

Voy a prepararme, João me espera para salir.

-¿Vas a acompañar a tu esposo? -No.

-No. Me quedaré. -¿Sola?

Señora Ceci, usted también debería darse prisa.

Su hijo querrá darle un abrazo antes de irse.

La acompañaré a la puerta.

Josefa. Señor Avelino.

Buenas tardes.

Señora Ceci,

quisiera pedirle que mantenga un bajo perfil.

-¿Hice algo malo? -Preguntas.

No comente sobre lo que vimos en el lago.

Bueno, si no puedo hacerle preguntas a su esposa, le preguntaré a usted.

¿Cómo puede permitir que este muchacho se quede bajo su techo, señor Mendonça?

Lo siento, señora Ceci,

pero ese es mi problema.

Y creo que usted tiene muchas cosas por las que preocuparse.

Después de todo, su familia no es muy perfecta.

Qué absurdo.

La gente ha perdido la poca compostura que tenía.

Gente degenerada.

"Que no salga de sus bocas ninguna palabra corrompida".

Efesios 4:29.

Mira, señorita, soy tu madre.

-Respétame. -¿Una madre que me rechaza?

¿Que no tiene moral para hablar de otros porque bebe como un cerdo?

Me duele saber que mi madre es una pecadora.

Pero si al menos me amara. Pero no...

¿Cómo alguien podría rechazar a una persona tan pura como tú, Maria?

Mi madre...

Ella nunca...

En realidad, son todos, padre.

Todos siempre me han rechazado.

Estoy aquí, Maria para darte la bienvenida.

Para ayudarte.

Para guiarte.

Siempre encontrarás consuelo.

Paz.

Y luz.

Valdo, ¿qué estás haciendo aquí?

¿Nunca sales de esta iglesia?

Siempre estás con ese sacerdote. Es solo un niño.

-¿Has estado siguiéndome? -No.

Bueno, más o menos.

Después de que te vi en la calle ese día,

con sangre en las muñecas, me preocupé.

No necesito tu preocupación.

Quien quería que se preocupara por mí no lo hace.

-Mira... -Déjame en paz, Valdo.

Deme un trago.

¿Todo bien?

¿Valdo?

¡Por fin te encuentro! Te he buscado por todas partes.

-No soy de escaparme del trabajo... -¿Qué pasó, Valdo?

Es Maria, ¿verdad?

No es un secreto que te gusta.

Pero creo que deberías pensar en tu futuro.

-¿Qué futuro tiene un peón como yo? -Un futuro de trabajo.

Como el mío. Por eso vine a buscarte.

Mientras Antônio está de viaje,

quiero que me enseñes todo lo que debo saber sobre la granja.

-Desde el maíz hasta el ganado. -¿El jefe sabe sobre esto?

Valdo, si Antônio gana la elección, yo seré tu nuevo jefe.

¿No irá con él a la capital?

¿Le haces esas preguntas a tu jefe?

-No, señora. -Entonces, obedece.

Y regresa pronto a la granja porque tenemos mucho trabajo.

Sí, señora.

Cree en ti mismo.

Y en lo que vas a hacer si eres elegido. Estarás bien.

Es verdad.

Déjamelo a mí.

Estás guapo.

Gracias.

¿No deberías estar en camino?

Vine a despedirme de Beja.

Una cosa es que se vean a escondidas,

pero, delante de mis narices, es demasiado.

No deberían discutir.

Tienen cosas más importantes para defender ahora.

Les deseo buena suerte a los dos.

Seamos realistas, Beja,

si le deseas buena suerte a mi oponente, me deseas a mí lo contrario.

Estoy de acuerdo con él.

Además, si lo besas a él

y después me besas a mí, es como si él me hubiera besado.

No lo hagas más.

La carroza está esperando. Será mejor que se vayan.

Tu corazón late por los dos.

Pero sus corazones solo laten por ti.

Si pudiera, los uniría a los dos.

Antônio y João se complementan.

En un sueño, tal vez, pero en la vida real

sabes que pronto tendrás que felicitar a uno de los dos

y ofrecer tu regazo al otro, ¿o no?

¿Joana?

Estás transpirada, ¿qué pasa?

-No hace tanto calor aquí. -Las náuseas empeoraron.

Me siento muy mal.

¿Puede ser que estés así porque te lastimé?

¿Recuerdas ese día en la fuente? Incluso sangraste.

No. No creo.

Hace varios días que me despierto así. Me duele aquí.

Vicente, el padre Otávio te necesita en el coro.

Está bien.

Con permiso.

Lo siento, hermana Rita.

Discúlpenme con el padre. Será mejor que me vaya a casa.

¿Quieres compañía?

-Te sentías mal. -Solo debo cruzar la plaza.

Me sentiría peor si tuvieran que ensayar sin usted.

Con permiso, hermana Rita.

Eso es imposible. Joana es pura.

Los escuché hablando.

Hicieron lo que solo los adultos hacen. En la fuente.

Y el cuerpo de Joana tiene señales de embarazo.

-¿Qué vamos a hacer? -Hay que observarla para estar seguras.

Dios me perdone, ¿no sería mejor

interrumpir el embarazo?

No puedo forzarla a hacer algo así con su propio cuerpo.

Estas hierbas son muy fuertes.

-La única opción sería... -¿Casarse?

Dios mío. Pero tal vez sea la mejor opción.

¿Joana?

Cariño...

¿Viste cuando una estrella en el cielo parece palpitar porque brilla mucho?

Eso es lo que llevabas dentro tuyo.

Un camino de estrellas, un fulgor, una vida.

Ahora regresó al cielo.

¿Por qué no me contaste lo que pasa cuando un hombre y una mujer se juntan?

-Yo... -No, no me lo dijiste.

Dijiste que quedaría embarazada si amaba a un hombre.

Y yo no amo...

No amo a Vicente.

Perdóname, cariño.

Lo que hiciste fue muy peligroso. Podrías haber muerto.

No le cuentes a papá.

Prométemelo.

No entiendo.

Parece que ser mujer significa vivir en las sombras.

Y yo no quiero eso.

No quiero traer una estrella al mundo. Quiero ser la estrella.

Quiero viajar. Quiero estudiar.

Quiero ver el mundo. ¿Me entiendes?

Estás libre de la obligación de casarte.

¿En serio?

Solo pensaba en mí misma

y en la sociedad hipócrita de este pueblo

cuando impuse que tú y Teresa se casaran.

Pero la vida no es como queremos.

Así que, cariño, solo te casarás

cuando quieras y con quien quieras.

Gracias.

Descansa.

¿Está bien?

Ahora.

Ahora. ¡Sí!

Eso es.

-Felicitaciones, João. -Gracias, mi amor.

-Estoy muy orgullosa de ti, papá. -Gracias, cariño.

Mereces los votos que sacaste, hijo.

Pero no voy a entretenerte, la gente quiere escucharte.

¡Queridos camaradas!

Se inicia una nueva era,

porque los representantes electos del Partido Liberal

vamos a garantizar la libertad de todos los brasileros.

¡Viva la libertad!

¡Viva la libertad!

¿No puede impedir que se vaya? Es la principal sospechosa.

No tengo pruebas contra ella.

¿Crees que tendrá el coraje

de abandonar su palacio, la Finca de Jatobá?

No han sido olvidados. Pelearemos por ustedes.

Porque ninguna nación que busque el futuro

puede tolerar los azotes y las barracas como pilares del trabajo.

El tiempo de las cadenas debe terminar. ¡Y se terminará!

Parece que me equivoqué con Beja.

Me encanta cuando eso pasa.

La investigación se pone más desafiante.

Antônio.

Lamento que hayas perdido la elección.

Yo también.

En el camino pensé en mi vida y...

Siempre he estado perdiendo.

Es una pérdida tras otra.

Me consuela saber que, al menos ahora, te tengo a ti.

Tu mirada.

Tu sonrisa.

Ven aquí.

Solo necesito tu regazo para recostarme y olvidarme de todo.

Siempre estaré a tu lado, mi amor.

No piensas irte con João a la capital, ¿verdad?

No.

Qué alivio.

Dijiste que irías conmigo si yo ganaba. Tenía miedo de perderte otra vez.

Y de verte partir con João.

Pero João siempre supo que no iría con él.

Sí.

Estaba preparado para eso.

Pero saber que ibas a ir con él a la capital...

No puedo aceptarlo.

Me doy cuenta de que el error aquí no son ustedes, soy yo.

Yo les permito que me hagan esto.

Se terminó, Beja.

Iré a empacar mis cosas.

Quédate con ella, Antônio. Espero que sean felices.

Aunque los tres sabemos que eso jamás pasará.

Porque ustedes se atraen,

pero no encajan juntos.

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