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Zulu
¿Podrás acostumbrarte a esto otra vez?
Si para recuperar mi vida tengo que ser la Beja que fui,
eso es lo que haré.
La mejor estrategia es sacar a Antônio de Araxá.
¿Sabrá que ella regresó?
Mejor no preguntar.
Dice que los coroneles de Desemboque quieren verlo.
Antônio tendrá más posibilidades si está casado.
Hola, Angélica.
Adelante.
Estaba por despedirme.
Vine a desearle buen viaje
a mi futuro esposo.
Es un viaje de improviso, pero corto.
- Me voy. -¿No es muy pronto?
¡Tendría que haberme ido en cuanto llegué a Araxá!
Él no vino a verte. Sabe que regresaste.
Si para tener al hombre que amo
es necesario ir tras él, eso es lo que haré.
Conquista a los coroneles.
Muéstrales que estás preparado.
Bendición, madre.
No te preocupes por la boda.
Tu padre y yo nos ocuparemos.
Que tengas éxito y que tus años de estudio den frutos.
- Así será. -¡Vámonos, niño!
¡Es un viaje largo!
Si Beja está en Araxá, el viaje será más largo.
No, Paulo, el casamiento tiene que ser más rápido.
DOÑA BEJA
Tienes una figura parecida a la mía a tu edad, Angélica.
El vestido necesitará pocos arreglos.
Déjame ver el frente.
¿Qué pasa, querida?
-¿Pasó algo? No te ves bien. - Debe ser el calor.
Ya extrañas a Antônio.
Es eso, ¿no?
¿Qué pasa, cariño?
Cuéntame.
Cuéntame. Soy tu madre.
Creo que tengo miedo.
Miedo de qué, ¿cariño?
¿Cómo es la primera noche?
Cuando la esposa se entrega al esposo.
La esposa
cumple con su obligación.
Eso es todo.
Sin quejarse.
¿Sin quejarse de qué?
Angélica...
Te casarás con el hombre que amas.
Dale gracias a Dios.
La mayoría de las mujeres no tienen eso para soportar las noches.
Gracias por recibirme, coronel Sampaio.
Tengo mucho para explicarle.
- A Antônio, y a usted... - Nadie quiere escuchar.
No hay explicación que te devuelva la honra que perdiste.
¿Usted sabe lo que me pasó?
-¿Lo que...? - Eso no tiene importancia.
Lo que te haya pasado arruinó tu vida para siempre, Beja.
Ante la sociedad
y ante Antônio.
- Necesito que él me lo diga. - Está de viaje.
Tiene que construir su carrera.
Tiene una misión.
Arruinaste tu vida, Beja.
Pero no vas a destruir la vida de mi hijo.
¿Yo arruiné mi vida?
Me secuestraron.
Me arruinaron.
- Mataron a mi abuelo. - A nadie le interesan tus explicaciones.
Vete, por favor.
Y no regreses jamás.
El día que rinda cuentas a Dios,
recordará la injusticia que está cometiendo.
Y no será nada agradable.
¿Qué pasa, Maria? ¿Qué es ese alboroto?
- Anda, niña. Habla. - Beja está aquí.
¿Aquí? ¿Aquí en la hacienda?
En la oficina, hablando con papá. Los escuché.
- Si Antônio no hubiera viajado... - Dios mío, mi casamiento...
Tranquila, hija. Cálmate.
La paciencia es el ingrediente principal para la vida.
Yo me ocupo.
¿Y si Beja cuenta lo que hicimos cuando estuvo aquí?
Mamá tal vez nos agradece.
La dejamos en donde esa zorra pertenece,
el burdel.
Pero...
¿Y si Beja insiste en hablar con Antônio?
Eso no puede pasar antes de que ustedes den el sí en el altar.
Esperemos que mamá lo arregle.
¿Beja?
No podía dejarte ir sin hablar contigo antes.
Si va a hablarme como me habló su esposo,
- mejor no me hable. - No sé qué te dijo él.
Pero yo siempre te defendí.
Te defendí a sol y a sombra.
Porque eras pura.
- Pero ahora... - Sigo siendo Beja.
Soy la misma Beja que usted conoció, señora Ceci.
Para mí no.
Tampoco para mi familia.
Y no para mi hijo.
Algunas cosas mueren para que otras nuevas florezcan.
Así es la vida.
Si respetas a mi hijo,
sabrás que lo mejor para él es que te vayas de Araxá.
Lo que yo haga con mi vida no es asunto suyo.
¿Y quién es usted?
¿Quién es usted, señora,
para decidir quién muere y quién florece?
Cuídese, señora Ceci.
No puedo creer que murió.
Domingos, lo siento mucho.
Ponte cómodo, yo...
Me caía muy bien mi suegro.
- Yo quería mucho a tu hermano... - Ahórrate las lágrimas, Josefa.
Eres una rata que se devora su herencia.
- Y ahora, todo es mío. -¿Estás hablando de la casa?
Es mi casa.
Te equivocas.
Ahora que mi padre no puede defenderte, las cosas cambiarán.
Estuve casada con tu hermano por años, él me dejó esta casa.
¡Nadie de tu color podría haber entrado a mi familia!
Mira el estado del techo.
Y las ventanas están descuidadas.
¿Conoces el camino de salida?
¿O necesitas que te acompañe?
Las mujeres no saben disparar.
Mi padre quería un hijo y yo nací mujer.
Para vengarse de Dios, me crio como un hombre,
me enseñó a dar siempre en el blanco.
¿Quieres probarme?
Lárgate de mi casa.
Y no vuelvas a hablar de mi color de piel con desdén.
No te atrevas a venir al funeral de mi padre.
De hecho, señora Josefa,
se inició un proceso contra usted.
A partir de la muerte de su suegro, Gilmar,
su hijo, Domingos Junqueira,
asegura que es el único heredero de Damião Junqueira.
No. Estuve casada con Damião Junqueira durante años.
Yo también soy heredera.
Zefa, después del matrimonio se labró un contrato de arras,
con separación de bienes.
Cada parte tiene derecho solo a lo suyo.
La casa se compró con dinero de los cuadros
y le pertenecía solo a Damião,
así que la casa debe ser devuelta a su verdadero heredero.
Haga los honores.
Considérense notificados.
Y como abogado de la contraparte,
les sugiero que empaquen rápido.
Deben dejar la casa a la brevedad.
-¡Desgraciado! - Tranquila.
Papá acaba de morir y ya me está robando.
Es increíble.
Increíble.
- Damião no sabía ni sostener un pincel. - Sí.
Pero yo firmaba las pinturas con su nombre.
- Usarán eso para robarnos. -¡No! Tranquila.
Tranquila. Te prometo que ganaremos este juicio.
¿Está bien?
Si la familia de Antônio te quiere lejos de él,
¿qué vas a hacer?
Esperaré.
Hasta que regrese.
Solo Antônio puede decirme lo que quiere.
¿Puedes cumplir una promesa, Beja?
- Claro. - No me dejes cuando te cases.
¡No!
¡Claro que no, abuelo!
¿Antônio no te dijo que nos casaremos y que vivirás con nosotros?
¡Así es!
Siempre voy a cuidarte.
Siempre.
No sé si puedes ver cosas desde allí, como todos dicen,
pero fui una reina, abuelo.
Por poco tiempo, pero lo fui.
Y no fue tan mágico como soñaba.
Al contrario.
Fue triste.
Muy triste.
Pero vengué tu muerte.
Que Dios bendiga tu alma.
- Se alegraría de verte aquí. -¡Honorato!
Y tú haces más lindo este lugar,
más que estas flores que traje.
Gracias.
Por cuidar de mi abuelo.
Eso alivia mi pena.
- Él murió por mí. - No, Beja. Tú...
No eres la culpable.
Le dije al juez que te habían secuestrado, pero...
Nadie me creyó.
- Soy invisible. - No.
No eres invisible para mí.
Ni para mi abuelo.
Le construiré una tumba.
¡Candinha!
- Quería disculparme. -¿Disculparte?
¿Tú? ¿Por qué?
Cuando pasó esa escena aquí, yo no hice nada y...
Fue hace mucho que el coronel Botelho me trajo a la fuerza y me humilló.
Y después de tanto tiempo, ¿quién lo diría?
Tú y yo terminamos siendo lo mismo.
Lo mismo no, hay una diferencia.
El color de tu piel te salvó de ir directo al burdel.
¿Por qué me hablas así?
Vi el lujo de tu carroza.
Te pagan mucho mejor que a mí por el mismo servicio.
Pero no te equivoques,
tú eres una prostituta también.
Ni más ni menos que yo.
Entonces, no deberías atacar
a alguien que sufre lo mismo que tú.
¡No compares tu sufrimiento con el mío!
¡Nunca sabrás lo que es ser una mujer negra!
Atrapada entre tanta gente mala.
Tienes razón.
Cuenta conmigo.
Espero poder contar contigo.
Lo necesitaremos.
Con la campana dañada, padre,
la gente del pueblo no puede saber cuándo es hora de la misa.
Espero que algún coronel me ofrezca una nueva campana.
Hasta ahora, nadie me lo ofreció.
¿Su esposo podría ayudarnos, señora Genoveva?
Mi esposo no me escucha, padre.
Me da pena.
Genoveva es infértil.
Pero igual, estar encerrada en casa todo el día es muy triste.
Eso pasa cuando no cumples con tu rol de esposa.
¿Por qué estamos hablando de esto?
¡Tú no estás ni cerca de ser una esposa!
Dios me libre y me salve.
Señoras, la misa está por comenzar, ¿quieren tomar asiento?
La gente de color no debe sentarse en la iglesia con nosotros.
Cielos, madre...
¿No alcanza con conformarnos con un padre mestizo?
Hijo de un hombre blanco y de una mujer salvaje.
¡No diga eso!
- Esto es ridículo... -¿Qué hace esa mujer aquí?
¡No! ¡No!
¡Esto fue demasiado lejos!
Padre,
¿desde cuándo las prostitutas son bienvenidas en la iglesia?
¡Y menos a estas horas!
Esta es la casa de Dios, señora Augusta.
Así es, Beja. La iglesia está abierta para todos.
Una prostituta no es una persona.
Esta mujerzuela debería venir en el mismo horario que Candinha
y todas esas mujeres.
¡Es Beja, madre! ¡Ella siempre venía aquí!
¡No te atrevas a saludar a esa zorra!
¿Y bien, padre?
¿Echará a la prostituta?
No lo haga, padre Aranha.
Si ella se queda, nosotras nos vamos.
Bienvenida, Beja. Qué bueno saber que estás bien.
Josefa, ¡cuánto tiempo sin verte!
¡Con permiso!
- No me quedaré aquí. - No, yo me voy.
- Hola, Beja. - Vamos. Nos vamos.
Bienvenida, Beja.
Hermanos y hermanas,
vamos a comenzar.
Qué bueno verte otra vez en tu casa, Beja.
¡Y qué bueno que ustedes se conocieron!
Habrías sufrido mucho si hubieras estado sola.
Si no fuera por Beja, estaría muerta.
Yo también, Severina, aunque estuviera viva por fuera.
La gente necesita aprender a tratar a la gente diferente.
¡No estamos haciendo nada malo!
Pero
¿y el magistrado?
- Tuvo su merecido. - Mendonça le escribió al gobernador,
- pero... -¿Y a quién le importa?
Una mujer o un hombre pobre.
¡Algún día, todo el mundo conocerá a Beja!
Estoy segura.
Hablando de todo el mundo, ¿dónde está João?
¿Está atrapado en la ciudad? Estoy ansiosa por ver a mi amigo.
Toma.
- Toma. - Gracias.
-¿Podemos ir a casa de tus padres? - Diremos lo que acordamos.
Ellos son progresistas,
pero se preocupan como cualquier padre...
Buenas tardes.
Buenas tardes.
¿Hace mucho que están de viaje?
Hace unos días.
Unas preguntas.
¿Sí?
¿Para dónde es Seu João del-Rei?
Bajen por el camino,
y sigan el rio.
Llegarán en unos días.
Será mejor ir directo a Araxá.
No podemos ir a ver a tu familia en Desemboque.
Olvídate de la capital.
Al menos hasta que todo se calme.
Se demoró...
Pero, ahora, mi abuelo tiene un poco más de dignidad.
Que en paz descanse...
¡Hace días que te espero!
Nadie sabía cuándo regresarías.
Pensé en ti todo este tiempo.
- Y en la boda. -¿En serio?
¿Estás segura de que es lo que quieres?
Es todo lo que siempre quise.
Por ti
soy capaz de aguantar lo que sea.
Incluso tu silencio.
- Soy un poco silencioso, ¿no? - Sí.
A veces.
Pero
yo te conozco.
Sé que...
No soy la esposa que querías.
Pero seré la esposa que necesitas.
Siempre estaré a tu lado.
Te lo prometo.
Botelhinho no se contuvo.
¡Cuéntanos, padre!
¡La curiosidad en una mujer es un defecto!
¿Qué dice ahí, Costa Pinto?
Vamos, léelo.
"No conforme con ser la esposa del magistrado del rey,
Beja fue a la capital a ver al príncipe,
pero fue expulsada con vehemencia de la corte."
¡Dios nos libre!
Son palabras hirientes.
¿Será verdad?
Carminha, si está escrito por supuesto que es verdad.
¡Lee más, Costa Pinto!
¿Qué puedo hacer? El visitante pidió que no lo anuncie.
Es irrespetuoso aparecer sin invitación.
No necesito invitación
para exigir respeto de un...
Mocoso como tú.
Eliseu, te confundiste.
La prostituta debe ser para mi padre.
La prostituta está aquí para hacerte tragar tus palabras.
¿Escribí mentiras acaso?
Muchacho estúpido.
-¡Trágatelo! -¡Eliseu!
¡Regresa! ¡Está loca! ¡Sácala de aquí!
Será por las buenas
o por las malas.
Eso es.
No fue fácil, padre.
Pero me fue mejor de lo que esperaba.
Quiero conocer todos los detalles. Cuéntanos, Antônio.
-¿Te aceptaron? - Los coroneles de Desemboque me apoyan.
Me van a apoyar.
-¡Qué maravilla! - Bajamos la candidatura de otros.
¡Lo sabía! ¡Sabía que podías hacerlo, hijo!
Yo lo hice, Sampaio. Yo.
Yo lo hice.
Solo tuve que mencionar que Antônio está comprometido
y los peces gordos saltaron a la red.
La boda ya está preparada. Ya organicé todo con el padre.
¿Y mi casamiento?
-¿Cuándo será? - Cariño.
Eso ya lo decidimos cuando eras pequeña.
Te casarás con João, el hijo del doctor Mendonça.
Si es que regresa de la capital.
Bueno, Ceci,
en el caso de Maria no habrá leche en el café, ¿verdad?
Cariño...
Te extrañé con todo el corazón.
Yo también, madre.
¿Quién es tu amigo?
Avelino.
Un amigo que necesita nuestra ayuda.
Doctor Mendonça, señora Josefa.
Es un placer conocerlos.
João habla mucho de ustedes.
Avelino no está bien de salud.
No es nada serio, pero necesita tratamiento.
Llegaste al lugar indicado. Araxá.
-¿Cómo podemos ayudar? - Recibiéndolo aquí.
- Si no es molestia. - Claro que no, muchacho.
Bienvenido.
- Un amigo de João es como un hijo. - Sí.
-¿Te quedarás, querido? - Solo unos días.
Debo regresar a la capital.
- Asuntos de trabajo. - Unos días es más que nada.
- Mendonça, muéstrale la habitación. -¡Claro!
Por aquí, Avelino.
Por favor, por aquí.
Te encantará Araxá. Ya verás.
Cuéntame. Quiero saber todo.
¿No es peligroso, Felizardo?
¿Salir con Antônio, ahora que Beja está en Araxá?
Hasta donde sé, no trabaja en la taberna.
- Ahí es donde iremos. - Ahórrame los detalles.
No entiendo por qué tu marido no nos acompaña.
Porque tiene hijos.
A diferencia de ti, él tiene una familia.
¿En serio, primo? ¡Claro que acepto ser tu padrino de casamiento!
Tal vez estar en el altar te sirva para practicar tus modales.
También es hora de que te cases, ¿no?
Primero tiene que encontrar una prometida, tío.
Sí, pero no será esta noche.
Porque, donde vamos no hay mujeres para eso.
¡Vamos, muchachos! Vámonos.
¿Se casará con Angélica?
¿Qué le pasa? Si estaba loco por Beja.
Es una larga historia, hijo.
¿Estás bien, madre?
No comiste nada.
No puedes ocultarme nada.
-¿Qué pasó? - Domingos, el hermano de Damião,
inició una demanda contra tu madre.
Quiere nuestra casa, hijo.
- No lo permitiré. - Yo tampoco.
Tienen dos abogados más para ayudar.
Pueden contar conmigo.
-¡Un baile más! -¿Te gusta eso?
- Hola, hermosa. -¡Suéltame!
¡Tráenos tres tragos!
Para mí no. No quiero tomar alcohol.
Disculpen, caballeros.
Sé que estás enojada conmigo.
Y con derecho.
Bebí demasiado la última vez y fui grosero contigo.
Puede esperar el servicio en su mesa.
Disculpe.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches.
Candinha,
atiende a mi hijo.
Yo te probé y te apruebo.
Ahora es su turno.
Ya no soy la muchacha que engañó.
Ahora soy la dueña.
No tengo que acostarme con su hijo ni con usted.
No te preocupes, padre.
Soy un hombre, y la puta viene conmigo.
¡Basta!
Suéltala.
¿Quieres probar la pólvora?
Si vuelves a tocar a Candinha,
te las verás conmigo.
Vermin.
¿Coleccionas prostitutas o sábanas?
Deberías preocuparte por la otra puta, con la que estabas comprometido.
Ella regresó a Araxá.
-¿No lees mi periódico? -¡Cállate, Botelhinho!
Tranquilo.
Solo yo le digo a mi hijo que se calle.
Tranquilos, caballeros. ¿Vinieron a divertirse o a pelear?
Ni siquiera en Vila Rica las noches son tan animadas.
Candinha, sirve una ronda para todos.
- Antônio. - Yo pago.
Antônio.
¿Estás bien?
¿Por qué no me dijiste que Beja regresó?
¡Antônio!
¡Qué alegría que viniste!
No sabía que habías regresado.
No tenías derecho a regresar para acosarme.
Severina, por favor,
Déjame sola con él. Necesitamos hablar.
Tranquilízate.
- Aclaremos esto de una vez. - No hay nada que aclarar.
- Te escapaste con otro. - Me secuestraron.
Te amo, Antônio.
¡Siempre te amé!
¡Mentirosa!
¡Me mentiste toda la vida!
¿Por qué no fuiste a buscarme?
-¡Pensé que vendrías por mí! -¡Fui!
Y te vi en la cama con otro.
¿Y ahora me hablas de amor?
¿Amor?
Por respeto, nunca te toqué.
Fui un idiota.
No fue así.
Me llevaron a la fuerza, Antônio.
- No sabes... - Ni quiero saber.
Ya sé demasiado.
¿Para qué viniste?
¿Por qué?
Para mirarte a los ojos y decirte lo que tenía atragantado.
Y ya te lo dije.
Beja.
Ese hombre...
Es verdad, él vino a la hacienda.
Yo lo vi, pero Juca dijo que era un ladrón.
Tu novio vino a buscarte.
Para ti.
¿Antônio?
No digas más.
Tendríamos que haber hecho esto antes.
Todo hubiera sido tan diferente.
¡Antônio!
Tenemos que hablar.
Necesito explicarte lo que pasó.
Comamos juntos esta noche.
Me tengo que ir.
¿Qué dices, Antônio?
Dios mío, ¿estuviste con Beja?
¡No sé qué me pasó, padre!
Después de todo lo que pasó, de todo lo que vi.
Igual flaquée.
Todos podemos flaquear.
Pero no podemos dejar que nos dominen.
¡Lo sé! No debí hacerlo.
Hiciste lo que todos harían con una mujer como Beja.
Antônio, escucha.
Tranquilízate.
Mira hacia adelante.
Continúa con tu vida.
Con tu misión.
Angélica.
Angélica.
¿No te avergüenza hacerla sufrir?
¿Y todo por Beja?
- Siempre la maldita Beja. - Maria, ve a tu habitación.
Ahora.
Era imposible no escuchar los gritos de papá.
Yo espero, de todo corazón,
que Dios te ayude a ver qué es lo correcto.
Hijo mio,
los grandes hombres actúan según la razón,
jamás según la emoción.
Creo que sabes qué tipo de hombre tienes que ser.
Fue muy intenso, Severina.
Fue mucho más de lo que esperaba.
Antônio es mío.
Nuestro amor es para siempre.
¿Pero te dijo que dejaría a su prometida por ti?
Él es así.
Pero sé que regresará.
Puedo sentirlo.
Un muchacho trajo esto.
No dijo quién lo envió.
Así siempre estaré cerca de tu corazón.
Gracias.
No llores. Nada cambiará entre nosotros.
Sé que te hice mal, Angélica...
Te lastimé.
Pero necesitaba cerrar esa parte de mi vida.
¿La cerraste?
Sí.
Se terminó.
¿Y si un día te cruzas con ella?
¿De casualidad, en la calle?
¿Qué harías?
Sería como si ella no existiera.
Te lo prometo.
Tú eres la mujer ideal para casarme.
Para formar una familia.
Para ayudarme con mi carrera.
Por eso
yo siempre te respetaré.
Tal vez algún día,
¿puedas también darme tu amor?
Hermanos y hermanas,
estamos aquí reunidos
para celebrar la unión de...
Antônio Sampaio.
No suelo aceptar cartas de mensajeros desconocidos.
Si tenías algo que decirme y no tenías el valor
de decirlo cuando viniste a buscarme,
puedes decírmelo ahora, a la cara.
Dios mío.
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