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Esta noche en "Se ha escrito un crimen"...
La gente de esta ciudad le llama "San Max".
¿El filántropo? ¿Ese Maxwell Hagen?
El típico caso de ir más allá de lo que se ve.
Quiero saber dónde está la fuga.
Este juego está resultando muy caro.
Silencio. Tengo un arma.
He dicho que me suelte, por favor.
Diría que hay alguien que se parece a mí.
Max Hagen está mintiendo.
Sra. Fletcher, no es asunto suyo.
Jess, creo que con tu cinismo podrás sobrevivir en esta ciudad.
Matar a una novelista famosa no es una opción aceptable.
SE HA ESCRITO UN CRIMEN
9x03 "EL TOPO" Subtítulos subXpacio
¿Sí? Hola.
Dios mío.
¿Cuándo?
¿Cómo?
De acuerdo. ¿Cuánto tiempo tengo?
Maldita sea. Me prometió que no habría problemas ni peligro.
No. Escúcheme Ud. a mí.
Este juego está resultando muy caro.
Quiero 200.000 y protección.
No me interesa. Hágalo o...
Viene alguien.
Yo le llamaré.
Maldita sea.
Jess, aparte de no poder imaginar
por qué quieres un periodista como protagonista de tu novela,
no creo que me hayas elegido por mi inteligencia.
Sullivan, no quiero saber cómo conseguiste esas entradas.
A mi hijo no le gusta ese tipo de música,
pero le encantó el show.
A tu disposición, amigo. Ya te llamaré.
Eres fabuloso.
Es un estúpido,
pero tiene más conexiones que un transbordador espacial.
Yo le hago un par de favores
y él me pasa información sobre el ayuntamiento.
Fascinante.
Los editores son cada vez más jóvenes y superficiales.
Brynie, gracias a Dios que te encuentro.
Hablando del diablo.
Jessica Fletcher, Jason Nerd.
Herd. Jason Herd.
- Señora. - ¿Cómo está Ud.?
Es mi joven editor jefe.
Ayudante del editor jefe.
- Lo que sea. - Encantado de conocerla.
Brynie, hay problemas con tu columna.
No me digas.
Aquí, por ejemplo:
"Déjame hablarte de los ricos.
Ellos son diferentes a ti y a mí."
¿Qué clase de frase es esa?
Una que escribió un tipo llamado Scott Fitzgerald
en uno de sus días malos.
¿Has oído hablar de él?
Sí, claro que sí.
Luego están todas esas cosas.
¿Quién es ese George S. Kaufman?
¿O Ben Hecht?
Yo no lo entiendo, Brynie,
y tampoco lo entenderán nuestros lectores.
Arréglalo. Lo necesito en mi mesa mañana a la una.
Encantada de conocerla, Sra. Fleming.
Igualmente, Sr. Herd.
Lo siento, Brynie.
Sé que a ti no te hace gracia.
Y ocurre en todas partes.
En otro tiempo me hubiese dado a la bebida.
Tony.
¿Sí, Sr. Sullivan?
Un helado de chocolate y moca. Y que sea doble.
- ¿Jessica? - No me tientes.
Mira. Ahí tienes al típico joven periodista suave
haciendo las típicas preguntas absurdas
en vez de sacarle los trapos sucios al entrenador Davis.
Como sus antiguas inclinaciones por las faldas o el juego
que, se rumorea por ahí, han vuelto a aparecer.
O mejor, que diga lo que sabe sobre su jefe, Maxwell Hagen.
¿El filántropo? ¿Ese Maxwell Hagen?
El típico caso de ir más allá de lo que se ve.
Esa es una historia por la que yo pagaría.
Pero encuentra un editor con agallas para publicarlo.
Estúpido infantil analfabeto.
¿Seguro que me quieres como modelo?
Brynie, eres tú y no hay más que hablar.
Nadie puede hacer lo que tú haces.
Ya no sé lo que podría hacer.
Tengo que hacer todos estos absurdos cambios,
no podremos vernos por la mañana.
Perfecto. Tengo mucho que hacer antes de irme a San Francisco.
¿Por qué no haces tus absurdos cambios
y nos vemos para comer?
Maldito asqueroso.
Desde que empecé a hablar,
mi madre me inculcó
la responsabilidad social hacia aquellos menos afortunados.
Y me dejó huella.
Es un placer donar este cheque de un millón de dólares
para nuestro futuro hospital.
- ¿Ya está? - Es suficiente.
Ocúpate de publicarlo mañana. La foto y el texto.
Este es el nuevo texto para la donación a enseñanza.
Sigue sin gustarme.
Max, por amor de Dios.
- Le he añadido corazón y patetismo. - Necesita más calor.
Unos 25 grados más.
Es raro, he buscado en mi mesa
y no he encontrado los contratos de Feldman.
Lo siento, las cosas se retrasaron un poco.
- Los tendré en un par de días. - Mañana.
- Max. - A las 9:00.
¿Cómo está esta noche?
- Robert. - Todo va bien.
La hemos localizado.
Será mejor que no vuelva a escaparse.
- Entendido. - ¿Seguro?
¿Te das cuenta de lo que hay en juego para mí y para ti?
Sí, señor.
Perdone.
De nada.
¿Querías verme, Max?
Y mientras los Eagles sufren otra devastadora derrota,
algunos opinan que el propietario del equipo, Max Hagen,
quizá sea demasiado buena persona,
demasiado indolente para este negocio.
Las noticias de otros deportes...
Tú sabes hacerlo mejor, ¿verdad, entrenador?
Otro fracaso como este y podrás actualizar tu currículum.
¿200.000 y protección de testigos? ¿Está loca?
Olvídalo.
¿Sabe lo que me costó convencer al fiscal general para los 100.000?
Tú la avalaste y la trajiste y ahora se echa atrás.
¿Cómo iba a saber que tenía la mercancía antes y menos ahora?
Para mí, Liz Foster no existe.
Si le digo esto al jefe, me quedo en la calle.
¿Que si quiero a Hagen?
¿Tiene baches la Segunda Avenida?
He dicho que no. Tú preocúpate de ella.
Tú querías permanecer a salvo,
así que quiero lo que ella tiene de Hagen antes de que él la coja.
¿Entendido?
- Helen. - ¿Sí, Sr. Paloma?
Póngame con el fiscal general.
No, señor. Es el vuelo 42 para el día 24.
Con regreso el día 8.
Sí, Sr. Garrity.
Sí, señor. Tiene confirmado un pasaje.
Sí, ida y vuelta.
Gracias, Sr. Garrity.
Perdone.
Líneas aéreas Trans-East.
¿Para el 12? Un momento, por favor.
- Que tenga un buen vuelo. - Gracias.
Sí, señor. Tenemos sitio en...
Srta. Foster.
¡Srta. Foster!
¿Qué hace? Suélteme.
Silencio. Tengo un arma.
He dicho que me suelten, por favor.
¡Que alguien me ayude!
Muy bien. ¡Quiero una explicación!
¿Maxwell Hagen?
¿Ud.? Ud. es J. B. Fletcher.
Dios santo, pero...
Sr. Hagen, me han empujado, magullado y maltratado.
Quiero saber por qué y quiero saberlo ahora.
Lo siento mucho, Sra. Fletcher. Ha habido un terrible malentendido.
¿Malentendido? Eso no es una explicación para...
Por favor, déjeme explicarle.
Esto era...
Esto era una pequeña sorpresa para una querida amiga
para su cumpleaños.
Sr. Hagen.
- Y por lo visto... - Sr. Hagen, no le creo.
Se lo aseguro.
¿Me permitirá explicárselo mientras la acompaño a casa?
Taxi.
Taxi.
Deja que me ocupe de ella.
Robert, aciertas al suponer que hay pocas cosas sin solución,
- pero matar a una famosa novelista... - Pero...
...no se puede aceptar como una buena opción.
Al menos, no de momento.
Quiero que encuentres a Foster. ¡Y deprisa!
Y si su gente
no sabe hacer el trabajo,
como ha demostrado hasta ahora...
Sara, querida.
Necesito urgentemente una recopilación de daños.
Teniente, ha admitido que el coche está a nombre de Max Hagen.
He admitido que la matrícula que me dio podría estarlo.
Sra. Fletcher,
sabe que aquí mucha gente le llama "San Max".
¿Se da cuenta de que es un importante colaborador
de la asociación benéfica de la policía?
- Sí, Teniente. - Escuche, Sra. Fletcher.
- Supongamos que tiene razón. - Sí.
Supongamos que fue el Sr. Hagen.
De acuerdo.
Permítame preguntarle:
¿Qué hubo de malo?
- ¿Qué? - La recogieron en una limusina, ¿no?
Y luego la dejaron ir.
Teniente, ese es el hombre que me secuestró.
No soy ninguna loca.
Soy una ciudadana con una queja legítima.
¿Va a hacer algo al respecto
o tengo que acudir a sus superiores?
Sra. Fletcher, espere.
Sra. Fletcher,
dentro de 11 días me retiro.
11 días.
Y tengo un expediente perfecto.
¡20 años!
20 años sin meterme en nada feo.
Sin deméritos, sin líos, sin descrédito.
¿Sabe lo difícil que es llegar a eso?
Sí. Estoy segura de que es muy difícil.
Teniente,
¿qué intenta decirme?
Intento decirle que...
¿Por qué no acusa del secuestro a alguien
que, al menos, haya sido detenido por multas sin pagar?
Decir que es un honor conocerla sería insuficiente.
- Por favor, siéntese. - Gracias.
Si debo decir la verdad, jamás en mi vida la había visto.
Excepto en las portadas de sus libros.
¡Sr. Hagen, eso no es...!
Y "Asesinato en la sierra" es mi favorito.
Jack Tremont es uno de los personajes más divertidos
y realistas que ha creado.
Gracias, Sr. Hagen, pero yo no estoy equivocada.
Por favor, ya lo sé.
Nunca quise insinuar
que no fuera una experiencia horrible y espantosa.
Sí, y en sus manos.
Ojalá pudiera decir que tiene razón,
pero se equivoca.
Llevaba una chaqueta azul y blanca y un pantalón blanco.
Había tres hombres con Ud.
Su coche era gris.
Y el coche en el que me obligaron a entrar era negro.
Teniente Gelber, la matrícula estaba a nombre del Sr. Hagen, ¿no?
Sí, pero...
Supongo que alguien pudo usar alguno de mis coches.
- Claro. - Esto es ridículo.
Fred, averigua dónde estaban nuestros coches esta tarde.
Sra. Fletcher, es terrible a lo que ha llegado nuestra ciudad.
Que una mujer como Ud. no esté segura ni a plena luz del día.
Pero peor aún es que haya alguien que se parezca a mí.
Como si conmigo no bastara.
- Teniente Gelber. - Claro.
- Sr. Hagen, la Sra. Fletcher alega... - ¿Alega?
Que fue secuestrada hacia las 12:30 del mediodía.
¿Podría decirme dónde estaba en ese momento?
Claro, estábamos en Boston.
Así es.
Regresamos hace menos de 15 minutos.
Nuestro helicóptero aterrizó en la azotea.
Lo puede verificar con el control de tráfico aéreo
y con nuestro piloto. Su nombre es...
No será necesario.
Sr. Hagen, siento mucho todo este asunto.
Teniente, no se preocupe más.
Ni Ud., Sra. Fletcher.
Me sentiría muy halagado
si me dedicara un ejemplar de su próximo libro.
Seguro que hay una explicación para todo este jaleo.
Desde luego:
- Max Hagen miente. - No es lo que yo estaba pensando.
Sra. Fletcher, si tiene alguna queja más del Sr. Hagen,
¿le importaría presentársela a cualquier otro?
Puede contar con ello, Teniente.
No.
Sra. Fletcher, ¿puede acompañarnos?
- Eso no le da derecho a... - Sí que lo da.
Por favor, no complique más las cosas.
No entiendo lo que está pasando aquí.
Vamos.
Mándale una citación. Debe juzgar, no evitar controversias.
Y recuérdele al senador que me prometió su apoyo
antes de que yo retirara los cargos contra su sobrino.
Sra. Fletcher, soy Louis Paloma.
Debe decirme todo lo que sepa sobre Max Hagen.
Espere un momento, Sr. Paloma.
Siento las molestias que le he causado.
¿Molestias?
No tengo mucho tiempo.
¿Qué sucedió exactamente entre Ud. y Max Hagen?
Al menos hay alguien que me cree.
Sr. Paloma, ¿qué hará Ud. respecto a mi secuestro?
¿Tiene alguna idea de por qué se la llevaron?
Ninguna, excepto que debieron confundirme con otra.
Eso ya lo sabemos.
Piense: ¿Por qué Ud.? ¿Por qué ese lugar en particular?
Ya le he dicho que no tengo ni idea.
- Yo quiero... - Está bien.
Olvide este asunto. No vaya a la policía.
No complique las cosas más de lo que ya lo ha hecho.
- ¿Ya lo he hecho? - Si se le ocurriera algo
que aclarase por qué la secuestraron,
llámeme a cualquier hora del día o de la noche.
Y ahora, si me disculpa.
No, no voy a disculparle.
Me ha cogido en la calle como a un delincuente común
y, dado que es evidente que tiene un gran interés profesional
por las actividades del Sr. Hagen,
no le disculparé que no me diga de qué se trata.
- Eso no es asunto suyo. - Quizá no lo sea,
pero si el Sr. Hagen y su gente encuentran a quien perseguían,
quizá no tenga tanta suerte como yo.
Espero, sinceramente, que haga de eso un asunto suyo.
Y para compensarla de alguna forma
por lo que es evidente que fue una experiencia muy molesta,
el Sr. Hagen me ha pedido que le entregue este cheque
para hacer una donación.
¿25.000 dólares?
Y, naturalmente, no pone ninguna condición.
¿Condición?
No, ninguna.
Excepto las tácitas.
Cree que debería retirar mi queja e ignorar sus mentiras.
No estoy dispuesta a hacerlo.
- ¿Sí? - El Sr. Sullivan está aquí.
Por favor, dígale que suba.
Siento que piense así.
Dígame, Srta. Lloyd,
¿cree que Maxwell Hagen
es el sólido e intachable pilar de la sociedad que dice ser?
Sí, por supuesto.
Entonces, supongo que no sabrá por qué un fiscal federal
está interesado en la mujer con la que me confundieron
o en el Sr. Hagen.
No, no lo sé.
- Srta. Lloyd. - Hola, Sr. Sullivan.
No voy a preguntar qué estaba haciendo aquí.
Solo espero que el Sr. Hagen no haya comprado nada.
No estaba en venta.
Bien.
- Ahora empieza a arreglarte. - ¿Por qué?
- Vamos a una fiesta. - ¿Una fiesta?
- Estoy agotada. - Jess.
Jess, nos han invitado
a una recepción de prensa de los Eagles de Nueva York.
¿El equipo de baloncesto del que es dueño Max Hagen?
Así es.
Y nuestro anfitrión es el mismísimo Hagen.
Si jugamos bien nuestras cartas podrás intentarlo de nuevo.
El viejo marcador
me indica que hay una historia escondida
en esta comedia de errores y mentiras.
Ese Sr. Paloma parece estar muy lanzado.
Así es Louie, un verdadero animal político.
Implacable y desesperado por llegar a Albany.
Y derribar a alguien tan destacado como Max Hagen,
le daría al Sr. Paloma importancia
como para traer a su compañía muchas contribuciones.
Jess.
Creo que con tu cinismo podrás sobrevivir en esta ciudad.
Dios me ayude.
Bien.
Tenemos a Paloma,
tenemos a Hagen
y a una mujer misteriosa.
Espera un momento.
- Tres elementos distintos, pero relacionados. - Se trata de esto.
¿De qué se trata?
Este es mi billete de avión.
Lo metieron en el sobre de otra persona.
- Hotel Grand Palace. - Sí.
¿Puede ponerme con la habitación de la Srta. Foster, por favor?
Bingo.
- Quiero entrevistar a esa mujer. - No está registrada.
¿No está? ¿Seguro?
- Sí, señora. - Bien, gracias.
Es el hotel Grand Palace, pero no se aloja allí.
Vaya.
Quizá aún no haya llegado.
Me lees el pensamiento.
- Gelber, ¿qué pasa aquí? - Sullivan.
Sra. Fletcher.
Un asesinato.
Tendrán que perdonarme, ahora no puedo hablar con Uds.
Sí, utiliza ese.
- Alguien sabrá quién es. - De acuerdo.
Perdone, Teniente. ¿No sabe el nombre de la víctima?
- Sra. Fletcher. - Gelber.
Hable con la señora. Sea bueno.
Es una desconocida, sin documentación.
La encontraron en el ascensor. ¿Por qué?
Porque, a menos que esté muy equivocada,
su nombre es Liz Foster.
Jess, no puedes culparte de nada.
Suponiendo que hubieras visto lo del billete antes,
¿quién sabe si hubieras encontrado a la mujer para advertirla?
Teniente, como ha dicho la Sra. Fletcher, nadie llamado Foster se aloja aquí
y, hasta ahora, nadie del personal la ha visto.
Bien. Pregunten a los huéspedes, quizá viniera a visitar a alguien.
Me encantaría charlar con Uds. de esto en otro momento,
por ejemplo, dentro de 11 días.
Vamos, Gelber.
A la Sra. Fletcher la cogieron los hombres de Hagen
porque le dieron el sobre con el billete equivocado.
Pensaron que era Liz Foster.
Sr. Sullivan.
Una mujer, cuyo nombre no sabemos,
es asesinada en el ascensor de un hotel.
El criminal la estrangula con una especie de cordón fuerte,
le roba el bolso y se larga.
Si eso implica una remota conexión de Max Hagen
con alguien llamada Liz Foster
y con la afirmación de su secuestro,
investigo otro asunto.
Teniente, ¿qué pensaría si le dijera que el fiscal federal, Louie Paloma,
está llevando una investigación sobre el Sr. Hagen
con un especial interés por Liz Foster?
- ¿Sí? - ¿Por qué no llama a Louie?
Los dos tendrán muchas cosas de que hablar.
Y con la esperanza de que su atención
no se haya dispersado al tomar unas cuantas copas,
quiero añadir una cosa más:
este año, los Eagles de Nueva York llegarán a la cima.
¿Saben por qué?
Porque odio perder.
¿Qué hay de nuevo, Sr. Hagen?
Brynie.
Sra. Fletcher, es un placer volver a verla.
Sr. Hagen, parece que la mujer que su gente confundió conmigo
acaba de ser asesinada.
Creo que se llamaba Liz Foster.
Perdone, pero...
¿Foster?
Washington. Fred, ¿son imaginaciones mías
o había una mujer joven trabajando ahí para nosotros?
Es posible.
Lo investigaré.
Hazlo, por favor.
Siempre es horrible cuando se asesina a alguien,
pero si además es uno de los nuestros...
¿Está seguro de que ella era esa tal Foster?
Es la policía la que no está segura, Sr. Hagen.
Comprendo.
Sra. Fletcher, Brynie.
Espero que me perdonen, como anfitrión de esta velada
se supone que debo patearme la sala.
Ese es un buen trabajo.
No he tenido uno de mis días favoritos.
No tengo tiempo, ni energía ni paciencia para esto.
Vale, pero contésteme a una pregunta.
La última vez me costó unas elecciones.
Y a mí me valió un Pulitzer.
Esto es confidencial.
- ¿Está investigando a Max Hagen? - No.
Y no tengo ningún interés en la muerte de esa tal Srta. Foster.
Entonces, ¿era Liz Foster?
Sí.
- Váyanse. - No tan deprisa, Sr. Paloma.
Liz Foster era una persona que estaba viva.
Es terrible que a la policía no le interese,
pero Ud. es un funcionario del Gobierno.
Muy bien. Siento que la mataran, ¿vale?
No, pero es un comienzo.
Docenas de personas son asesinadas todos los días,
pero no son asunto mío.
Y creo que sé por qué.
Si atrapa a algún mafioso de segundo orden
la organización sigue haciendo sus negocios como siempre.
Ud. consigue un par de titulares,
pero no llega a impresionar a los votantes.
Sullivan, ha bebido demasiado whisky.
No desde hace 2 años, 18 días
y unos 6 minutos.
Ud. va detrás de un buen golpe.
Quiere un pez gordo y ese es Max Hagen.
Se acabó. Sullivan, tenía que haberlo dejado.
- Largo de aquí. - Espere.
Liz Foster trabajaba para Ud., ¿no?
Como una especie de informadora.
Todo tiene sentido.
El que me trajeran aquí para interrogarme,
su ansiedad por cualquier información mía
que le llevara hasta ella.
¿No le parece que tiene razón?
Sullivan, si escribe esto, tres años de trabajo se irán por el desagüe
y Max Hagen seguirá con sus negocios.
Puede ahorrárselo.
Esto es lo que hay.
Ud. nos cuenta solo a nosotros todo lo que sabe con detalles
y de momento no publico la historia.
¿Tiene algún problema con eso, amigo?
Empezando por el principio, Sr. Paloma.
¿Cómo se involucró Liz Foster en su operación?
Foster formaba parte del personal de Hagen en Washington.
Hace cuatro meses entró en esto
por medio de un topo que tengo en la organización de Hagen.
Para reunir pruebas y usarlas contra Max Hagen.
Ayer nos avisó de que tenía el material.
Suficiente como para condenar a Hagen a cadena perpetua.
Pero iban tras ella.
Nos exigió que dobláramos los 100.000 que le prometimos.
Me puse en contacto con el fiscal general y lo conseguí.
Se supone que debíamos reunirnos esta mañana,
pero no ha aparecido.
Entonces me enteré de sus problemas con Hagen.
Y después ella volvió a ponerse en contacto con Ud.
Nos reunimos en el Central Park, le di el dinero
y ella me dio un disquete
que supuestamente contenía toda la información.
¿Supuestamente?
Todo lo que hay aquí es absurdo.
Un puro galimatías.
Ese topo...
¿Es alguien que conozco?
Buen intento, Sullivan.
Así que no tengo los 200.000, Liz Foster ha muerto,
mi caso contra Max Hagen está en lista crítica
y mi reputación por los suelos.
¿Nos entendemos, Sullivan?
Le doy la exclusiva,
pero no la publicará hasta que atrape a Max Hagen.
O hasta que le den a Ud. la patada en el trasero.
Lo que suceda primero.
De cualquier forma tengo una gran historia.
- Sullivan, es Ud. un... - ¿Un qué?
Sra. Fletcher, estoy seguro de que le parezco
una especie de burócrata sin corazón,
pero existen otras prioridades.
Me pregunto si Liz Foster lo hubiera visto así.
El típico caso de ambición ciega
y que al final ha dejado a Louie con el agua hasta el cuello.
¿Qué?
¿Qué es lo que tienes?
Brynie, supón que Liz Foster no fue asesinada
por uno de los hombres de Hagen.
¿Estás pensando en el propio Hagen?
¿Y si alguien sabía que ella llevaba los 200.000 en efectivo?
¿Y si tenía verdaderos disquetes
con pruebas contundentes contra Hagen?
Alguien pudo haberla matado por ellos.
O por ambos: el dinero y los disquetes.
Sí, pero ¿por qué en un ascensor?
Quizá no fue allí donde la mataron.
Sara, cariño.
Te juro que no tuve nada que ver con la muerte de esa mujer.
Sí, yo quería hablar con ella.
La verdad es que no me gustaba
que hubiese violado la lealtad que yo espero de mis colegas.
La lealtad que ellos esperan de mí.
Pero ¿asesinar?
Mírame, Sara.
¿Dirías que estás mirando a alguien que podría hacer algo así
u ordenar que se hiciera?
Porque, si quieres, aceptaré tu dimisión
o te daré la bienvenida.
Maldito seas, Max.
Gracias, cariño. Ahora necesito de tu talento.
Ojalá no fuera eso todo.
Es un momento difícil, Sara.
Quizá después.
- ¿Y bien? - Según mis fuentes,
la policía no tiene nada que te relacione con Foster.
¿Qué ha pasado con los disquetes?
Por lo visto no los llevaba encima.
Deben de estar donde se alojaba,
pero no tenemos ni una sola pista de dónde era.
Pues será mejor que lo averigüemos antes que la policía.
Quiero saber dónde está la fuga. Y quién es.
¡Y quiero que se le haga callar!
Bien, Sra. Fletcher, no se lo discutiré.
Tenía Ud. razón,
pero no podía molestar al Sr. Hagen por esto
más de lo que ya lo he hecho. No me lo pida.
De acuerdo.
Iba a enseñarme sus pertenencias.
Sí.
Una indigente las encontró a un par de manzanas del hotel.
El modus operandi del atracador.
Las dos únicas huellas son de la víctima y de la indigente,
que dormía en la estación central a la hora del asesinato.
Razón por la que nadie la recordaba en el hotel.
Probablemente.
He visto esta chaqueta en alguna parte.
En el escaparate de Saks en la Quinta Avenida.
Forma parte de un traje, lleva una falda a juego.
- Sí. - Teniente Gelber,
vi una foto que sus hombres tomaron de Liz Foster,
¿no llevaba un vestido verde oscuro cuando la mataron?
Sí, ¿y qué?
Ni siquiera sé por qué he accedido a venir, Sullivan.
Quizá porque Max Hagen quiere saber lo que yo sé.
¿No crees?
Yo trabajo para Max Hagen,
pero no es mi dueño.
Ten cuidado con eso,
nubla la mente.
Para jugar con Max Hagen
deberías mantener claros los reflejos.
¿De qué querías hablar conmigo?
Soy periodista y tú, jefe de prensa,
me parece lo normal.
¿Conociste alguna vez a Liz Foster?
- No. - Yo tampoco.
Estaba en un saco de plástico cuando me la presentaron.
Y las fotos no eran muy halagadoras.
No es una forma bonita de irse.
Siento lo que pasó.
¿Qué quieres de mí?
Una historia, ¿qué si no?
¿Bromeas?
De acuerdo.
¿Conoces a un fiscal federal llamado Louie Paloma?
He oído hablar de él. ¿Por qué?
Pensé que quizá le conocerías.
Ya sabes, socialmente.
¿Qué tiene que ver Paloma con Max?
Si tú no lo sabes, yo no te lo diré.
Pero mi instinto me dice que le conocerás muy pronto.
Quiero la noticia cuando se revele.
Y, si estás limpia como dices,
sé cómo tratar a una dama.
Escribiendo, al menos.
¿Qué te parece? ¿Hay trato?
Me asustas, Brynie.
Es el comienzo.
¿Mantenimiento?
Traigan todas las prendas de lavandería sin reclamar.
¿Diga? Recepción.
No, Sra. Allen, no se preocupe.
Mandaremos a alguien para subir con Ud. en el ascensor.
Me ocuparé inmediatamente.
Esto nos pasa a menudo.
Es la falda de Liz Foster.
Es la única sin reclamado, señor.
Combina con la chaqueta.
Habitación 1411.
Registrada como Sra. Phillips. Se fue esta mañana.
- ¿Está seguro? - Salida Express.
Solo hay que dejar la llave de la habitación dentro.
Nadie pudo comprobar si fue el asesino quien registró la salida.
Creo que es posible que la mataran en esa habitación.
¿En serio?
¿Buscaba esto, Sra. Fletcher?
¿Por qué no iba a estar enfadado? Sale de mi despacho sin decir nada
y tengo que seguirla para saber adónde va.
Teniente, si se lo hubiese dicho,
¿se lo hubiese tomado más seriamente
de lo que se ha tomado cualquier otra cosa que le he dicho?
Probablemente no.
Uno de mis hombres lo trajo cuando se fue Ud.
Lo encontró en un cubo de basura.
Podría ser el arma del crimen.
Ahora que sabemos dónde se alojaba Liz Foster
y dónde fue probablemente asesinada,
parece que el personal de limpieza se aseguró
de que no descubriéramos nada más.
No necesariamente.
Vamos a ver qué dicen los del laboratorio.
Llamarán cuando sepan algo.
Pero, de mientras, el asesino podría salir del país.
- ¿Diga? - Sí, Teniente.
¿Y qué encontraron?
Se lo diré de otra forma, Sra. Fletcher.
Si mi tía Florence, una loca por la limpieza, pudiera,
se alojaría en el hotel Grand Palace.
No encontraron nada.
Nada de nada.
Ni una señal de que la víctima hubiese estado en la habitación.
Ni un pelo o una fibra de tejido.
Lo que nos deja donde empezamos.
- Quizá no, Teniente. - La escucho.
Nosotros sabemos que está limpia, pero el asesino no.
- ¿Cómo ha dicho? - Teniente,
le llamaré dentro de un rato.
Brynie, si no recuerdo mal,
el Sr. Paloma dijo que tenía un topo en la organización del Sr. Hagen.
Sí, un topo.
- ¿Por qué? - Eso es.
- ¿Eso es qué? - Vamos.
¿Adónde vamos? ¿Qué tienes?
¡Fuera, Sra. Fletcher!
Le prometo que me iré si me concede un momento.
Créame, no quiero interferir,
pero pienso que debería intentar pagarle su generosidad.
Fue tan amable al compartir toda su información con nosotros.
Ya sabe, sobre la investigación del Sr. Hagen.
Pensé que sería justo decirle una cosa que acabo de saber
sobre la policía y el asesinato de Liz Foster.
Está bien, Hellen.
- Adelante, Sra. Fletcher. - Gracias.
Casi tuve que retorcerle el brazo, pero el teniente Gelber admitió
que está a unos centímetros de descubrir el verdadero lugar
donde asesinaron a Liz Foster.
Y está seguro de que cuando lo haga
el laboratorio descubrirá algo,
alguna prueba que le llevará hasta el asesino.
¿Y?
Creí entender que si encuentran esos disquetes
estarán en disposición de juzgar al Sr. Hagen.
Y como yo no sé cómo funcionan estas cosas,
se me ocurrió que eso podría ser peligroso para su topo.
¡Quieto!
Queda detenido por el asesinato de Liz Foster.
Tiene derecho a permanecer en silencio.
- Tiene derecho a un abogado. - Soy abogado.
Conozco la rutina.
Supuse que volvería, Sr. Chandler.
Para asegurarse de no haber dejado alguna prueba reveladora,
pero no pensé que fuera tan despiadado
como para no importarle las personas que morirían
si prendía fuego.
Eso se llama "hacer lo necesario", Sra. Fletcher.
¿Por qué?
Por amor de Dios, Fred. ¿Cuánto llevamos juntos?
¿Diez años?
¿Recuerdas lo que ganaba, lo que trabajaba pudriéndome allí?
Piensa en las veces que te rogué que me sacaras,
advirtiéndote que me faltaba "esto" para que me descubrieran
y acabar en el fondo del río East.
Y siempre contestaste lo mismo:
"Danos otro par de semanas, Freddy,
y cogeremos a Hagen por las orejas."
Así que cuando Liz Foster se asustó, decidió aprovechar la situación.
Era perfecto.
200.000 dólares y unos disquetes
que valdrían millones para el Sr. Hagen.
O el cargo de gobernador para Louie.
Me mintió, Sra. Fletcher.
No tenía otra elección.
¿Me hubiese dicho voluntariamente la identidad de su topo?
Un momento. ¿Quieres decir que...?
No podía intuir que era Ud., Sr. Chandler.
Pero suponiendo que no fue asesinada
por un atracador ni por el Sr. Paloma,
tenía sentido que la única persona que podía saber
que ella tenía los disquetes y los 200.000 era el topo.
¿Dejaste que te engañara para dejarme salir?
Exacto, amigo.
Si Jessica no hubiese hablado con Louie, él no le hubiese llamado.
Me encanta.
También te la jugó para reventar tu caso contra Hagen.
Eso casi compensa el que me hayan cogido.
No del todo.
¿Estaba en el hotel cuando Foster volvió de su reunión con Paloma?
Los disquetes falsos fueron idea mía.
Ud. ya estaba decidido a matarla.
Y la única cuestión que quedaba era cómo.
Yo había creado una relación con Liz.
Sr. Chandler.
¿Paloma te ha pagado?
200.000 dólares en billetes usados.
Y tenemos los disquetes
que a Max Hagen le costarán un ojo de la cara.
Después de irnos a Europa.
Cariño.
Mi gran error fue no chantajear a Hagen enseguida.
Ahora estaría en Buenos Aires y a salvo.
No, Sr. Chandler, su gran error fue matar a Liz Foster.
Sullivan, respecto a esa exclusiva...
Estoy dispuesto a darle detalles, a abrirle mis archivos y esas cosas.
Podemos quedar a primera hora de la mañana.
Gracias, pero esto se va a escribir solo.
Mi historia va a ser cómo el teniente Gelber resolvió el caso
10 días antes de su retiro,
encontrando en posesión del asesino,
pruebas que permitirán al fiscal de Nueva York
encerrar a Max Hagen durante casi 200 años.
Sí, Sr. Paloma. ¿Se puede creer que llevaba los disquetes en el bolsillo?
No se preocupe.
Cuando el fiscal acabe con Hagen,
puede ir a por él en los tribunales federales.
Podría nominarle para el puesto de perrero,
pero no sé si lo elegirán.
- Brynie, qué susto me has dado. - Sube, Jess.
Vamos a celebrarlo mientras te acompaño al aeropuerto.
No es posible.
¡Helado!
¿Les ha gustado tu historia sobre Hagen y Liz Foster?
¿Gustarles? Les encantó.
Junior me invitó a esta ración especial.
Moca y chocolate.
- El mejor. - Sí.
Ripeado para subXpacio y TusSeries
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