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¿Me has echado de menos?
¿Qué has estado haciendo?
Abrazos cortos, algún viaje...
Cuando estabas conmigo, no eras partidaria de los abrazos cortos.
Tú sí, y prefiero no acordarme.
Ya casi no escribo, pero en el congreso de hace un año,
a ver qué te parece,
Vientos de los tres días.
"Primer viento del norte descifra ardiente
mi cuerpo desnudo.
Roba sangre,
traspasa húmedas entrañas y se va".
Sigue.
No es mío.
¡Ese tío...! ¡Suicida!
Te dije que no venía si bebías.
Si venía solo, papá no me dejaba el coche.
Muy gracioso. ¿Estás borracho?
No. Te lo juro por mi hija.
¿TÚ no reciclas?
No me hace gracia. Ni una gota más.
No me hace falta.
Contigo no. Aunque seas...
fría e inhumana.
Y perversa.
Un poquito más a la izquierda.
¡No, no, no! ¡No la dejes caer!
¡Al corral! Como tu tía las vea por el jardín, me mata.
¡Manolita, ya están aquí!
¡El obispo!
-¡Tía! Espera.
¡No puedo ahora, jolines!
¡Hola, Sagrario!
¡Hermosa!
-Pero ¿tú qué haces con ese coche? ¡Pensé que era monseñor!
Hola, Nívea, hija. Hola.
-¿Es usted Changa? ¿Juan Changa?
-Este es Alejandro Cárdenas, sobrino de Manolita.
Eh... Él sí está invitado. Es rapero.
-Soy poeta, Alex Cuero. Tú eres Juan Changa. Un placer.
El belfo roto, ojos de perro... Como Argos.
El puto perro de Ulises en la Odisea. ¡No me jodas!
¡Mírale!
-Tú te vas pero ya. Añora llamo a monseñor.
Si Juanjo se va, me voy yo también.
Sagrario, bonita, si no va a molestar casi.
No sabes cómo ha cambiado. ¡Estoy impresionada!
¡Manolita! -¡Tía!
¡Estoy aquí, no hace falta gritar!
¡Juanjo, qué sorpresa que hayas venido!
¡Uh!
¡Hola, Nívea, preciosa!
¡Estoy muy contenta!
Habrá que buscarle un sitio a Juanjo.
Sandía.
-Qué sitio más guay, ¿no?
-Es un pazo. -Ah. Es que en Madrid no hay.
-¡Hola!
Mira eso, por favor.
-¿Os echo una mano con las cosas?
-Nada me gustaría más.
-Digo con el equipaje.
-Te hemos entendido perfectamente. Al menos yo.
-¿Adónde vas? -Al pueblo, a recoger la paellera.
-Eres abismático, completamente abismático.
-"¿Qué abismo formó naturaleza
donde el rayo de tu luz no entrara?".
-¡Ya será menos!
-¡Los patines!
Tú, aquí. ¡Hombre!
Es la misma del año pasado. -¿Habéis visto a Eugenio Alpuente?
Venía en moto
y no lo encuentro.
Soy Dámaso Loperete, de Tudela. Ajá.
Eres Nívea Ariel, ¿verdad?
"Nívea belleza,
que como el fuego quema".
Es el primer año que vengo.
Espero que el último.
Evangelina López, informática, de Murcia.
La Nívea.
Y abrasa.
¡No pensarás dejar a Juanjo aquí!
Aquí manda el obispo y yo le represento.
¿Quién lleva la hostería? ¿Tú o yo?
Antes siempre me dabais el mejor cuarto.
Hay un retrete en el pasillo, pero la cadena no funciona.
El baño está dos pisos más abajo. ¡Ah!
Y al edificio de clausura ni acercarte. Te conozco.
Mi dulce buey, tienes lo que te mereces.
Tú sabrás lo que haces.
Haz el favor de no tratarme como a una persona mayor.
Ponte a escribir otra vez, por favor. ¡Eras deslumbrante!
Ya solo me interesa esto.
¿Y qué haces
otra vez con la Nívea?
¿Y a ti qué te importa?
¿Cómo la has encontrado?
¡Muy bien, por eso! ¿Quieres fastidiarla otra vez?
Voy a volver con ella.
Si nos dejáis en paz.
"Mirar de lejos pa ver de cerca".
-Para ver de cerca.
-Para ver de cerca.
-Estoy enamorada de una peluquera de Alcobendas.
-Te encanto. -Sí.
Eres tan ordinaria...
-Es que soy autodidacta.
¿Follamos?
-No, le estoy escribiendo un poema a papá.
-¿Te hago las mechas?
-Las mechas son vintage.
-¿Bajamos a conocer famosos?
¡Guillermo Dalmases!
¡Qué maravilla tenerte aquí!
Es un honor.
Qué desilusión.
Manolita la Roja, reciclada
en mujer de negocios.
-Con la ayuda del niño Jesús.
Quién te ha visto y quién te ve. Cuántos años.
Desde Moscú, creo.
Federica, la comisaria. No has cambiado nada.
-Ese señor es el último poeta antifranquista vivo.
-¿Y eso es bueno?
-¡Hola! Ponte.
Ahora yo.
¡Gracias!
Hola, señor vintage. Mire.
Miramos a cámara, sonreímos...
¡Gracias, es para las redes!
-Susana es superinfluencer.
Tiene medio millón de seguidores.
¡Estas chicas son el presente!
-Vamos, por aquí.
-¿Manolita?
Pregunto por Eugenio Alpuente, que venía en moto.
¿Y tú serías...?
Soy Dámaso Loperete, amigo de Eugenio.
Vengo de Tudela.
Ah, ¿y qué haces aquí?
Eugenio te pidió que me invitaras. ¿A mí?
Escribí el ensayico sobre Valente que ganó el Premio Breve Litoral.
¡Ah! Desconozco...
-¡Manolita, amor, en el jardín está Amelia Solórzano en plan psicótico!
¡Amelia!
¿Has visto este árbol?
¡Completamente Rilke, el muy hijo de puta!
El año pasado era igual de Rilke.
¡Deberías cortarlo!
Los árboles son buenos.
Eh... Quiero decir, en general. Anda, vamos.
¡No!
¡Ay, por Dios! ¡Álex!
¡Nadie me ha hablado en el minibús!
¡Todos me dejan sola por pesada!
¡Carmelo Echeverrieta, guapo, te trae el cielo!
¡Ayúdame, por favor! Eh...
¡Mírale, qué rata!
-¡Viejo cobarde!
¡Calvo! ¡Alex!
¿Poetas? ¡Son intolerables! Una panda de vanidosos histéricos.
Que no, Sagrario.
Y tú me tienes acongojada con tanta benevolencia.
Son un poco como todo el mundo, a su manera.
Ten caridad.
¡Gentuza, Manolita! Todos los años igual.
¡Que no tienes sensibilidad!
Que la poesía es importante.
No deja un duro. El obispo quiere quitaros la subvención
y montar un congreso de folclore infantil, mira.
¿Qué? ¿Me abandonas? ¿Haces negocios a mis espaldas?
Lo que no entiendo es lo del obispo con los niños.
A ver, ¿ha llegado el fotógrafo?
¡Ay, Carmelo!
¡Vamos, vamos, todo el mundo a las escaleras!
¡Oh, Guillermo, Guillermo, Guillermo!
¡Qué guapo estás!
¡Venga, venga!
A ver, ¿estamos todos?
¡Campanas! ¡Que se callen!
Es el ángelus.
-Vanessita, ¿qué pasa?
-Nada, Mateo, que he tropezado.
Venga, Mateo.
Ponte aquí, académico.
-Sí. Que solo faltáis vosotros.
Ven.
No.
La manzana.
¡Omelette!
Esta copita se la dedicamos
a don Guillermo Dalmases, que honra
con su presencia esta pequeña arcadia.
¿Qué es arcadia?
...volvemos todos los años. -Un bar, creo.
Es un día perfecto para trabajar.
Estás perfecto, Eugenio.
Hombre...
Juanjo Changa.
El mismo.
¿La Nívea está aquí?
Ha venido conmigo.
¿Contigo? Ajá.
¿Qué te ha dado?
¿Un ataque de delirium tremens o qué?
El tema no será la verdad ni la belleza ni la Arcadia.
El tema de nuestros trabajos en el congreso este año
es todo un desafío.
¡La trascendencia!
¡La trascendencia! ¡Qué cosa más antigua!
-¡Ah, vamos, Manolita! ¡No fastidies!
No nos dispersemos, venga.
Poca broma con la trascendencia.
Es Útil y necesaria.
¿Y si nos dejamos de tonterías y hablamos, como poetas
que decimos ser, de lo inefable?
-¡Eso, Eugenio!
-En eso, querido Eugenio, consiste precisamente la trascendencia.
Si no hubieses llegado tarde, lo sabrías.
-No te das cuenta. Ha llegado tarde
solo para llamar la atención.
-¡Ah, perdón!
Ha sido una entrada...
estupenda. Cursi.
-No tienen solución.
¡Callarse, leches!
¡Pocas bromas conmigo,
que no le vais a enseñar a comer carne a un caníbal!
-Oye, a ver si mejoramos el aperitivo.
-¿Qué pasa con eso?
Niño Jesús,
¡estoy espeluznada! No sé por qué te cuento esto a ti,
pobre, que tú no tienes culpa de nada, pero ¿qué te parece
la gentuza más... yo qué sé que me trae Manolita?
-¡Escalera!
¡Cielo!
¡Sandía!
Ah, pero ¿tú no estabas abajo?
Sí, pero me he cambiado de cuarto con Dámaso por si necesitas algo.
Qué amable.
Ya me voy, ya me voy.
¡No cierres!
¿Te acuerdas de él, del año pasado?
Eh... Vagamente. ¿A quién se ha comido esta vez?
¡A nadie!
Le detuvieron al entrar en su país.
Toma, repártelas.
¿Sigues en contacto con él?
Qué va. Seguro que le dan garrote.
Nívea...
Tú y yo teníamos algo pendiente desde el año pasado.
Ah, ¿sí?
No me acordaba yo, fíjate.
Hola, Juanjo.
Nívea, dicen que habrá chubascos el fin de semana. ¿Qué plan tienes?
¿Yo? Trabajar. Venga, fuera, fuera.
Fuera. Dejadme en paz los dos. Reparte esto.
¡Fuera!
¡Gracias!
Eugenio, que ya va siendo hora que me presentes. Soy Dámaso...
Ah, pero si ya... ¡Qué lío! Con tanta gente...
Cómo son estos del Opus, ¿eh?
¿TÚ sabías que a la Nívea le gustan los negros?
¡Eugenio!
¡Tan sencillo, tan simpático y eres una víbora!
¡Tachán!
Ya está.
Es que mi padre tenía una cadena de ferreterías en Alcobendas.
-Pues yo he venido aquí por mi tía Manolita.
Al principio la poesía me daba risa, pero luego...
Yo le día ella su primer porro...
...y ahora nos reímos los dos.
Poco, porque yo vivo en Ferrol y ella vive en Madrid.
Súbete aquí. Venga, vente.
Eh, ya... -Vanessita.
-¿Sí? -¿Has pasado a limpio el trabajo?
-Sí. Sí.
-¡Sigue, más alto!
¡Más alto!
-Oye, Mateo, voy a bajar un momento.
-No tardes, tengo que dictarte.
-¡No, no! -Y deja de comerte las uñas,
que te oigo.
¡Ya, ya, ya, ya!
-¿Puedo?
¿Puedo , puedo? .
-No tan fuerte. -Perdona, ¿te he hecho daño?
¡Uf, es que hace bochorno!
Es por Hamlet.
-¿To be or not to be?
-¡Huy, estos cómo se están poniendo!
-¿Y Vosotras sois novias? -Sí.
-Sí.
-Cuando me fui a vivir con Mateo, menudo pollo montó mi familia.
-¿Y ya era ciego? -¿Va bien así?
-¿Cómo es hacer el amor con ciegos?
-¡Conchi, tía! -¿Qué pasa?
La hierba está dulce.
Va a llover.
-No me dan miedo las tormentas.
-¿Me empujáis a mí?
-¡Mi pelo!
¡Ven aquí!
Es que...
¡Vente, vente!
-¡Venga, vente!
¡Vente! -Estás loca, tía.
¡Vanessita!
¡Vanessita!
Carlos Luis Cabral,
¿para cuándo tendremos esta antología?
Yo calculo que para dentro de seis meses.
Ajá. Volverás a mi programa cuando esto ocurra.
Y tú también, Gonzalito. La portada es preciosa. Te felicito.
-Gracias.
Formamos un buen equipo Carlos Luis y yo.
Este era Gonçalo Renteiro, el artista portugués autor
de la ilustración de la portada, que, por cierto...
-Están reunidos.
Estoy apesadumbrada.
Amelia lleva media hora boca abajo en la capilla y no reconoce.
Pues reza, Sagrario, reza.
Ya he rezado. ¡Tú eres imbécil!
Carlos Luis, nos gustaría saber qué nombres aparecerán
en esta antología, auténtico canon
de nuestra poesía.
-Por un lado, realistas como Gastón, Lucio Villas,
Juan Changa,
y metafísicos, Manuel Muro,
Carmelo, nuestro Carmelo, por supuesto...
¿Y la Nivea?
¿No está la Nivea? ¡Tú...!
Tú.
Tú eres un miserable odre de soberbia
con afeites de hombre común.
Eso.
-Juanjo, eres un imbécil.
Tú ocúpate de Guillermo. Se ha muerto, creo.
¡Dejar fuera a la Nivea, meteorólogo de la revolución,
verdugo de pícaros! ¡Métete tu antología
por el culo! ¡Juan!
-¡Tú...!
¡Cursi, bodoque!
¡Patético miniaturista del deseo!
-¿Está usted enfadado conmigo, joven?
¡No!
¡No, no, no, no! No.
¡Cómo me voy a enfadar con usted, don Guillermo, no!
Discúlpeme por despertarlo.
Ah. Me alegro de que esté vivo.
Yo también.
Eh... Lo siento.
Es... la abstinencia.
-¡Que no llores!
Bueno, chicos, eh... Está lloviendo, eh...
¿Me puedo quedar? Es a lo que venía.
-No.
No, Juanjo. Mira, ya está escampando.
Ya no llueve.
Ah, y lo de la Nívea es una vergüenza.
Quítale de la antología. -No.
"Miniaturista del deseo". Es maravilloso.
Ojalá Changa vuelva a escribir.
-¡Manolita!
¡Ven! ¡Ven!
Ahora, ahora.
Muy bien. Pero ¡si nunca has creído en Dios!
-¡Pues empiezo a sospechar que me tiene manía!
-Qué pretensiones. Las desgracias son escalones hacia el cielo.
No seas burra. -¡Si lo ha dicho ella!
Hala, tú te quedas aquí vigilando que nadie robe los libros.
-¿Aquí, sola? ¡Ni de coña! Prefiero morirme.
Vale, y así dejas un poco tranquilitos a los demás.
-¡Eh, eh! Quieta.
Pero...
¡Huy!
¿Dónde están mis patines?
Si es que no es...
una antología.
ES...
la antología.
¡Estoy acabada!
¿Y no habrá sido el novio portugués?
¡Le tiene comido el cerebro!
Aja.
Gonzalito es...
¡Ese es atroz!
¡Ay, es atroz! ¿Y qué quieres? ¿Le mato?
¡No se puede!
¡Hola!
¿He oído llorar a la Nivea? ¿Te está molestando?
¡Me ha dado una noticia horrible!
Ya te vale, gilipollas. Espero que esta vez sea sin querer.
Si, esta vez...
Estás muy guapa cuando lloras. ¿Verdad?
Me voy para no vomitar.
Estás fea, eres tonta, y yo, un bocazas por decirte nada.
He venido a ver tu sarcófago. ¡Me puto flipa!
¿Puedo cogerlo?
¿Perdona?
Nada, nada.
No bebo. ¿Quieres un canuto?
Tienes cara de querer un canuto. ¿Si?
No tengo cara de querer un canuto.
Tengo cara de estar contando hasta diez.
Oye, que me la suda que esta mañana me hayas llamado perro.
Ese perro era un motivado.
Y diez.
Mi tía Manolita me leyó Los hábitos del incendiario, tu libro,
y me flipó, tío. ¡Es brutal! ¡Eres un máquina!
¿Y qué más?
Pues que mi tía dice que la poesía es un campo de almendros
que de vez en cuando florece,
pero tu libro incendiaba los almendros, joder.
Por eso debo estar yo tan quemado.
Si quieres aprender algo de mí, trabaja,
morro rajao, engendro hawaiano.
"Toma la cruz de cada día y sígueme".
"Sigue no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido.
Sigue no a lo más gustoso, sino a lo que da menos gusto".
Es de San Juan de la Cruz. ¡No me jodas, no me tomes
por ignorante, como en las comisarías,
cuando tengo el culo pelao de hacer puentes
a coches más guapos que el tuyo, tronco!
¡Rabia!
¡Debería hacer alguna barbaridad!
Joderles vivos... Yo te ayudo.
No soy capaz.
Quizá por eso no tengo talento.
Cruza el espejo.
¡Sí, Alicia soy yo!
Miss Maravillas.
¡Bah!
# Qué bonitos ojos tienes
# debajo de esas dos cejas.
# Debajo de esas dos cejas,
# qué bonitos...
# ojos tienes. #
Te comería el páncreas,
los riñones y hasta la memoria.
Te roería las uñas como percebes frescos.
Te saco galletitas si quieres.
Vamos a hacer algo que quieres hacer
con todas tus fuerzas.
Y luego...
hacemos el amor.
¡Eh, que la tarjeta es mía!
Si te la iba a devolver, ¿eh?
Si, ya. Eh, eh.
Tú vigila la ventana.
No tienes sangre.
¡No) no tienes sangre!
-¿Qué no? -¡No, no tienes!
¡Ay, ay, ay, ay, ay!
¡No, no tienes sangre!
¡Qué contraseña tan tonta!
¡Soy genial!
¡Soy genial!
¿Vas a tirarle todas las carpetas?
Todo lo de la antología:
los poemas seleccionados,
el trabajo crítico... Todo.
¡Por miserable!
Eres una crac. ¡Da gusto verte así!
Me siento mucho menos rayada.
Nívea.
¡Que tiene un tutú!
¿Tú eres imbécil? ¡Deja eso donde estaba!
¡Ya está, ya está, ya está casi...!
¡Ya está!
Se están moviendo, se están moviendo.
Ves qué fácil ha sido, ¿no?
Nívea, ¿nos hacemos un tiktok?
No, no, estoy horrorosa.
Pero ¿qué dices? Si tú siempre estás guapísima.
Ven.
Di algo trascendente.
"Que llegue a tanto la maldad mía".
Es de Quevedo.
¡Guay!
Creo que esto es tuyo.
-¿Y el otro?
-¿Hay otro ordenador? -El otro patín.
-Ah, no sé.
Manolita me ha dicho que te trajera el ordenador
y que te hiciera compañía. ¿Dónde está
el sacapuntas?
-¡No me merezco esto!
-Et voila!
Si no le hago este favor, no me lleva a su programa de radio.
-No me hables ni me des la lata. ¡Sufro mucho!
-Ah, pues te lo agradezco.
Lo de no hablar. Lo de sufrir me da igual.
-¡Vaya, el viudo tiene sentido del humor!
-No era esa mi intención.
"¡Oh, cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente los ojos deseados que tengo
en mis entrañas dibujados!".
¡Dios santo! ¿Le doy una octavilla?
¡Farsantes, cobras!
¡Sepulcros blanqueados, quién podrá sanaros!
Hermana. ¡Eh!
Buenas gentes, ¿puedo ir con vosotros?
¿No?
Mira, soy yo.
Soy yo.
He dicho que soy yo. ¿No me oyes?
-Mucho, mucho.
-¿Mucho qué?
-¿No decías que no te hable?
Vamos, Amelia, deja en paz a Carmelo.
-¡Es tonto!
Y tú, una funcionaria.
-Lo mismo que tú y que yo.
Si compraran algún libro, recordad que no se fía.
Todo al contado. -¡Mercenaria, ordinaria!
-Pero buena organizadora.
-Rutinaria, vulgar y pasionaria.
Eres un manso.
-Y tú, una pelma.
-Ya lo sé.
¿Te gusta el jazz?
Antes de que se disguste.
Sí, se lo digo en cuanto la vea.
Claro. Ah.
Estábamos hablando de ti. Ven, siéntate con nosotros.
Ahora no, gracias.
Hay una cosa que me gustaría aclarar contigo.
¿Ahora?
Ha habido un malentendido. Ah, ¿sí?
Mira qué a propósito. ¿Señorita?
Estás como asfixiada.
Bueno, un poco rara bailando a estas horas.
¿Te encuentras bien?
Sí.
Hace un rato, tu amigo Changa me ha oído enumerar
a los poetas de la antología.
Y ha puesto el grito en el cielo porque no estabas.
Bueno, no estoy.
¿Y? Que era la lista de los hombres.
¿Cómo?
Luego está la de las mujeres.
¡Y claro que estás!
¡Coño! La primera.
Por si Changa te y había dicho algo.
¿A mí? ¡No!
Además, me da igual. O sea, ¡no, que qué bien!
¡Qué bien!
¡Sigues colorada!
Y ¡Y preciosa!
"Nívea repleta de sangre y deseo".
Como ese poema tuyo que tanto me gusta.
Es de Musa anoréxica.
Dicen que es mi mejor libro.
-Si no me gustaran los endecasílabos...
...NO Sé qué harías conmigo.
-Como endecasílabo tuyo que soy,
me estoy poniendo celoso.
¿Sabes por qué no escribo?
¿Sabes lo de mi hija?
-De memoria. No empieces.
-Pero seguro que no sabes que hoy iba a patinar.
-Han pasado muchos años. -¡Qué va!
Parque del Oeste, ocho y media de la mañana,
hace mucho viento, se le cae un árbol encima
y le estalla la cabeza como una sandía.
-Una metáfora.
-¡No!
Lo dice el informe del jardinero del ayuntamiento,
palabra por palabra, con más fuerza que una rima, ¡cabrón!
No puedo escribir nada épico
porque no fue una muerte épica.
Ni tampoco nada lírico porque...
¿Por qué?
¿Qué puedo hacer con una tragedia ridícula?
-¿Comedia?
Te lo digo yo, que he perdido a mi mujer.
Al dolor se sobrevive.
No quieres aceptarlo. -¿A qué te corto los huevos?
-¿A qué no? Ahora mismo estás haciendo comedia.
-¿Dónde está la tijera?
O mejor el sacapuntas, que te va a doler más.
¿Me estás diciendo que finjo un dolor
que ya no siento?
-Qué bruta eres. Lo sientes, pero cada vez menos, como todo dios.
-¡Claro!
-¡Ay! ¿Qué...?
¡Los libros!
¡Cuidado con los libros! ¡Ay! ¡Ay!
¡En el codo! ¡Pobre, con lo que duele!
No vuelvas a dejarme con esa mujer horrible, Manolita.
-¡No seas cascarrabias, pobrecilla! -¡Hijo de puta!
¡Decir que yo no sufro!
¡Y pobre será tu madre!
Guillermo está durmiendo.
¡Bah!
Góngora.
Léelo: Tranquiliza. -¡Bah!
¡Por favor!
Dejad de pelearos
y a trabajar.
-¿Toco la campana, toco el gong? ¿Qué toco?
¡El gong! ¡La merienda!
¿Qué he hecho ahora?
No.
Vamos a ganar la Manzana de Oro tú y yo.
Pareces un oso hormiguero.
¿Dónde están las palabras?
¿Qué me invento?
¡La trascendencia!
¡La única trascendencia es el culo de la Nívea!
¡La Manzana de Oro
es el culo de la Nívea!
Evangelina es atractiva y una poeta más que interesante.
Tu enfoque no me parece correcto.
Disfrutemos de lo que nos da la madre naturaleza
sin mancillarla.
¡Para, Eugenio, para!
Pues míralas.
¡Míralas!
Parecen navecitas espaciales.
¡Mmmm!
¿Qué haces?
Mancillo a la madre naturaleza
para que me inspire.
En Tudela las llamamos pedos de lobo
y, si las comen las ovejicas, muerden.
¿Dónde estaría Edgar Allan Poe si hubiese sido tan pusilánime?
Vivo, probablemente.
No te hagas el graciosillo, conejito blanco.
Mira, si no me respetas,
no voy a trabajar contigo.
Oye, no te enfades.
Dámaso,
esto que te voy a contar no lo sabe nadie.
Yo últimamente me he quedado un poco...
Seco.
Yo te necesito, amigo.
Yo te necesito para chuparle el tuétano al mundo.
¿Para qué? ¿Para qué?
Para reinventarme.
Para duplicarlo.
¿Me entiendes? Duplicarlo.
Entre tú y yo.
¡Que yo solo no puedo, coño!
¡Ah! ¡Ah!
Pues aquí me tienes.
A ver. Es un honor.
A ver...
Eh...
Brisas heladas...
Del desierto y del olvido...
A las que yo, generoso, te convido.
¡Está fatal!
Como poeta no valgo dos perricas. ¡Pues no!
¡Yo soy una mentira
que siempre dice la verdad!
Eso no vale: es de Jean Cocteau.
¿Eh?
¿Qué te pasa?
¡Eugenio, no!
¡Santo Dios!
¡Oh!
¡Eugenio, no me aterres, que estás muy amarillo!
Te estoy mirando.
Qué hija de puta eres.
¿Y lo hiciste tú?
¿Sola?
Yo sola.
De verdad.
Pues ya puedes decir bye-bye a la antología.
¡No, por favor! ¡No se lo cuentes a Carlos Luis!
¡Por favor!
¡Vamos, no llores!
¡Joder, pareces María Magdalena!
Tengo en mi ordenador todo...
lo que Carlos Luis tiene en el suyo.
¿En serio?
¿Todo?
Todo.
¿Y por qué no me lo has dicho antes?
Estabas tan guapa con el berrinche...
-Subo a mi cuarto y se lo envío.
¡Oh!
¡Oh!
¡No! -¡No!
¡Uf
¡Si!
Vanessita, ven, anda, que te voy a enseñar una cosa.
# Yo tengo una escuela # en el fondo del mar
# y los pescaditos... #
-Ya sé qué me quieres enseñar. Juega con el patito.
-No, no quiero el patito: te quiero a ti.
Vanessita, ven, vamos a jugar
a otra cosa.
Vanessita, ¿tienes pipí?
-Madre mía, qué manía con eso.
¿Y esas cosas tan de catedrático antiguo?
Anda, pescadito, que, si no, es como si no me quedara limpio.
-Ahora no, que estoy escribiendo.
-Déjalo, que aún tengo mucho que enseñarte.
# Tengo un pajarito azul,
# tengo un pajarito azul.
# Tengo un pajarito azul. # ¡Pípiripi, pipí, pi! #
Pescadito...
Qué.
¿Qué?
Que dónde estás.
¿EN?
# ¡Ay, mi pescadito,
# no llores ya más, ¡oh!
# ¡Ay, mi pescadito, # deja de llorar! #
Me tengo que ir a cenar.
¡Eugenio!
¡Di algo!
¡Y mira cómo has puesto el campo!
Luego vengo, ¿eh?
El año pasado me quedé segunda en el premio nacional.
¡Me queda un empujoncito pequeñito!
Sabes muy bien lo que quieres.
Y lo conseguirás.
A veces hago cosas horribles.
¿Cómo acostarte conmigo?
¿Eh? ¡No! ¡Eso me ha gustado mucho!
Eso es pura cortesía sexual.
Claro.
No hay libertad del cuerpo sin cortesía sexual.
¿Quién es?
Yo. Eh... ¿Me ayudas con esto?
Uno de tus abrazos cortos.
Muy corto.
¿Es mal momento para proponerte
uno largo
y definitivo y eterno?
¿O sigues enfadada conmigo?
La corbata no te va. Deberías buscarte un pañuelo.
Como lord Byron.
En este homenaje
al gran poeta antifranquista Guillermo Dalmases,
que hoy cumple 100 jovencísimos años,
celebramos también el pasado,
que siempre nos acompaña.
La mesa de los delincuentes.
...Que ahora...
¿Y tú de qué te ríes, Argos,
zanquilargo, medio dulce, medio amargo,
mirada de perro fiel?
¡Bravo!
-¡Bravo!
-Estás muy guapa con el pelo mojado.
Y tú no digamos.
-Pero ¿adónde vas?
No me dejes solo con esta. -A buscar a Eugenio a su cuarto.
-¿Quién es este pesado? -Se encontraba mal.
-"Porque está escrito:
el enojo mata al insensato y la ira da muerte al necio".
¡Es precioso!
¿Es tuyo? Casi.
-Qué va, es del Libro de Job, pero no me sé el versículo.
Debe ser estupendo que te quieran así.
-No estoy a su altura.
Nunca lo estaré.
¿Te acuerdas, Guillermo,
de cuando pensábamos que la poesía podía cambiar el mundo?
-¿Pone algo, Sagrario?
-"No nos miremos y, cuando no nos miren,
nos miraremos".
-Ah. -¡Qué tontería!
-No, no. No es ninguna tontería.
Es la primavera.
Qué le vamos a hacer.
¿Eugenio?
¡Socorro!
¡Auxilio!
¿Eugenio?
# ¿Adónde irá,
# veloz y fatigada...?
# ¿...la golondrina
# que de aquí se va?
# Allá, en el viento,
# se hallara extraviada
# buscando abrigo
# y no lo encontrará.
# Junto a mi pecho...
# ...le pondría su nido...
-A ese don Guillermo papá le tiraría por la escalera.
-¿Con silla de ruedas y todo?
-¡Eso a papá le da igual!
# También yo... -Qué majo, ¿no?
-Ya le conocerás. # ..estoy...
# ...en la región perdido,
# ¡oh, cielo santo!,
# y sin poder
# volar. #
# -Porque vivimos al borde,
# en la noche nos hicimos hombres.
# Con la muerte en la espalda,
# solo el amor me puede salvar.
# Porque el mundo se rompe,
# en la noche nos hicimos sombras.
# Con la vida en las palmas,
# solo líneas me pueden calmar.
# ¿Y esta cruz quien la carga?
# Tocando el fondo, # aquí no hay playa.
# En la región estamos perdidos,
# pero volamos sin alas.
# ¿Y esta cruz quien la carga?
# Tocando el fondo, # aquí no hay playa.
# En la región estamos perdidos,
# pero volamos sin alas.
# Sueño con demonios # soñando con fantasmas.
# No quiero que te quedes, # solo quiero que te vayas.
# Me gusta tu mirada # y levantar tu falda.
# Yo no tengo nada, # pero tengo lo que falta.
# Tú eres como un pez # porque no haces nada.
# Yo aquí estoy de pie
# y la peña está sentada.
# Pero ¡yo estoy de ple, loco, # porque...!
# ¿Y esta cruz
# quién la carga?
# Tocando el fondo, # aquí no hay playa.
# En la región estamos perdidos,
# pero volamos sin alas. # ¡Farsante!
Mateo, por favor, no me hagas esto, no te encierres.
-Es para que aprendas.
-¡Joder, que no he hecho nada malo!
-Has estado coqueteando con ese rapero.
-Pero ¿qué voy a hacer yo con ese niñato? ¡Solo me hace reír!
-¡Peligrosísimo! -Así empezó Mesalina.
-¡Mateo, por favor, déjame pasar!
-¿Quieres pasar? -Sí.
-¿Estás segura? -¡Si!
-Muy bien.
¡Pues pasa, pasa!
-¡Oh!
Pero ¡no seas cabrón! ¡Mateo, no seas cabrón!
¡Mateo!
Piensa.
-Mateo, por favor, me da mucha angustia no verte.
-Te amo...
Yo también.
-¡Mateo, no seas cabrón, déjame salir!
-Lo hago por tu bien.
-¡Mira, para esto no me ames! ¡No me ames, hijo de puta!
-El rapero este desafina como una perra.
-¡Mamá!
¡Qué cojones, "mamá"! ¡Te vas a enterar!
# Arbolito, arbolito,
# ¿quién te incendiará? #
Pero ya no puedes, ¿verdad?
¡Hombre, Eugenio!
Tío, me parece que te huele un poco el aliento.
¿Qué haces, hombre lobo?
¿Estás borracho?
"Abomina del arte,
que simplifica
que no exista el pasado mesiánico, el amor..."
¿Quién es?
-Ábreme, que estoy en bata. -¡Ay!
¿Se puede saber qué coño haces en bata en mi habitación?
-Ya no estoy bien en combinación.
Tienes la bragueta abierta. ¿Te la estabas cascando?
¡Amelia, por Dios!
Tenías que haberme visto hace unos años.
¡Ah, Rita Hayworth!
Ahora...
ejércitos me han pasado por encima.
-Deja eso, que es mi próximo libro.
-¡Que aún está sin terminar!
-¿Qué quieres?
¿Qué te vean en pijama corriendo detrás de mí por los pasillos?
¡Ay!
¿Juanjo?
¡Juanjo!
-¡Susana!
¿Cómo te atreves...? -Conchi, tranquila, tranquila.
¡Desgraciada!
-¡Marmota! ¡Pervertida! ¡Ay!
A ¡Hija de puta!
¡Guillermo!
¿Qué haces aquí?
-No sé.
Es muy tarde para andar solo por los pasillos.
¿Te has escapado de Federica?
¡No me extraña!
¿Te acuerdas
de cuando nos pilló en el museo del Kremlin
besándonos en el despacho de Stalin?
No sé.
Pues, hijo, es una pena.
Señor, Señor... ¡Las cosas que hemos visto!
Yo no.
Boa noite. Boa noite.
¿Le has puesto ron?
Ajá. Como dos dedos.
Y deja de ser tan odioso con Álex, mi sobrino. Te adora.
Es un pánfilo y no tiene respeto por nada.
Me recuerda a ti a su edad.
Y la Nivea también está enfadada contigo.
¿Qué le has hecho?
¿Vamos en barco?
No, no vamos en barco.
¡Estás borracho!
Ajá... Muy bonito.
Eh...
¡Juanjo!
Ponte a escribir.
No te lo digo más.
Es mi cuaderno.
-Es lo mejor que he leído en años.
-¿TÚ crees?
-Publícalo.
-No puedo.
-¿De qué tienes miedo?
-De que sea solo trabajo.
¡Pareces tonto!
¿Qué no tienes alma?
¿Qué haces ahí? ¡Vete a tu cuarto o grito!
¡Pasmao!
¡Ay, la Nívea!
¡Que me mu..., que me mu..., que me muero!
San Juan de la Cruz.
¿Un canuto?
Mañana me vuelvo a Madrid con el viejo.
¡A mí tampoco me quiere nadie!
Porque mandas mucho. Yo sí te quiero, tía.
Y Changa te quiere.
Carmelo no me quiere nada.
Sagrario a lo mejor sí un poco, pero no lo sabe.
Así que ¡fijate qué plan!
Al menos cobras una pasta.
¡A medias con el obispo!
Voy a llamarla.
-¿,SI?
Sagrario, ¿estás despierta?
Soy yo, Manolita.
¡Que estamos aquí con Álex, mi sobrino!
¡Que si nos quieres!
Estás fumada.
¡Sí, estoy fumada!
-Pues yo no puedo hablar.
Estoy enfrascada en mis estudios bíblicos.
# Por una mujer ladina...
-¡Ay! # -...perdí la tranquilidad.
# Ella me clavó una espina
# que no me puedo arrancar.
# Como no tenía conciencia
# y era una mala mujer...
-Están llamando.
# -Se piró...
# ...con su querencia
# para nunca jamás volver.
# Y a la orillita del río
# y a la sombra de un pirul,
# su querer fue todo mío
# una mañanita azul.
# Y después en la piragua
# nos fuimos a navegar... #
Con cuidado.
Ya lo llevo yo. Gracias.
Con cuidado.
-Que me voy.
Ojalá nos hubiéramos llevado mejor. Me habría gustado.
¡Adiós, don Guillermo, hasta el año que viene!
-¡No sé!
-Con cuidado.
-¡Adiós, Álex!
-Así, así.
Coge tú ahí.
Adiós.
-¿No me hablas?
-Antes muerta.
-Estás celosa. -¿Yo?
¡Encima!
-A ti este hombre te interesa.
¿A mí? ¡Ah!
Se parece al niño Jesús de la capilla.
¡No digas tonterías! A mi edad no me gusta hacer el ridículo.
A Amelia no le importa tanto.
Venga, Manolita,
de religión a religión, no seas tan pija.
Todas somos iguales.
¡Yo no sé nada de religiones!
Yo ya estoy reciclada.
Y tú deberías. ¡Ja!
A ver, las lecturas.
Todo el mundo al salón. Vamos a empezar.
Llegó el momento, por fin.
Leda, la Arcadia ya no es lo que era, ¿verdad?
-A lo mejor sí, señor Changa.
¡Huy!
Pescadito.
Al leer lo mío, a ver si te esmeras y no te comes las sílabas.
Que parece mentira lo mal que lees.
-No te estoy escuchando.
-Pescadito... -¡Que me dejes en paz!
Hombre, Carmelo, ¿tú tienes algo?
-No me ha dado tiempo de terminar nada serio.
-¡Cagueta!
"A las doce de la mañana del día 10 de julio del año 2010,
un fuerte viento derriba un árbol en el parque del Oeste".
Desgarrador, Amelia, pero corta el rollo.
¿El tema no es la trascendencia?
Temas originales. Y nuevos.
-Bueno, el poema que voy a leer es mío,
así que mi trascendencia es muy pequeña.
Lo escribí ayer mismo.
"Yo vivo,
si es que vivo, en un balcón,
asomada a un calendario.
Los días me hacen señas mientras espero
y me abandono a ese único oficio de esperarte
mientras todo lo que nos niega
acecha.
Pero volarán mis manos para compensarte
y te guiarán hasta mis invisibles hermosuras.
Vendrás.
Y entonces no sabré de qué llenar mis noches
y me vaciaré despacito,
como un reloj de arena".
¡Gracia plena!
"Mirar de lejos pa ver de cerca.
Miopía, máscara de mis secretos".
Qué malos son.
(RÍE (RÍE;
# Santa María,
# estrela do día,
# mostra-nos vía pera Deus
# e nos guía.
# Ca veer...
-Lo tuyo empieza a preocuparme.
-Es que no sé qué es peor: si estos cantando o ser tu novia.
# -...foran per pecados...
-Vaya película más zorra te has montado por una zapatilla.
-¡No, ojalá fuera la zapatilla! Soy yo.
-¡Callaos!
# -...per ti son perdoados...
-Yo lo hago pa meterte caña.
# -...da ousadia...
-Tú quiéreme.
#-..fazia fazer...
-¿De qué tienes miedo? -¡Callad!
# -...que non deveria.
-¡Ser bollera es cansadísimo!
# -...estrela do día...
-Vamos a cambiar el mundo.
# -Mostra-nos... -Las dos.
# -...vía pera Deus... -Es verdad.
# -...e nos guia. # -Si no somos nosotras,
¿entonces quiénes somos?
-Venga, niños, a merendar con Sagrario.
Gracias.
Así...
-Muy chulo.
-Muy bien. -Gracias.
-De nada.
Hala, mis niñas, a merendar, ¿eh?
-Está muy bien.
Dime, cariño.
-Gracias.
Cari.
-¿Qué le pongo? -"Amor eterno", ¿no?
Vale.
-¡Mi chica es influencer!
-¡Hala! -¿En serio?
-Vale, vale. De una en una. -¡Qué pasada!
-Aquí... ¡Hola!
-¡Mira aquí!
-¿Va bien esa?
-¡Papá, mira esto!
Esta es mi chica, Susana,
y estos son los críos del coro del pueblo.
Y yo quiero tener un niño. ¿Cómo hago?
"Delante del juez te has defendido
como un ciervo herido por flechas asesinas
que agoniza y no acaba..." -"Explosiva tentación hospitalaria,
afortunadamente incontrolable,
exhausta la piel que me conoce..."
-"¿Por qué el polvo se acumula aún en los rincones?"
-"Falsa sea..." -"Si cada día..."
"Las líneas..."
-"Si de verdad sueñas con esa fama de tantos
que acarician el cielo y agitan el aire..."
-...en el silencio y en la conciencia, rastreo
como una hormiga armada... ¡Hop! Bien, muy bien.
Y ahí estás, empeñada en defender la trascendencia de lo que fuiste".
Tengo buena sandía, señor.
-No, mejor otra cosa. A ver las peladillas.
-Si a su señora le gustan... ¡Coño!
Era para que viesen lo maduras que están.
¡Vivas! ¡Lo limpio en un minuto!
-En un minuto. Qué suerte.
-¡Lo siento!
¡Lo siento!
-No pasa nada, Carmelo.
¿Nos pone cuatro metáforas? Digo,
cuatro sandías.
No, mejor seis.
-Y la del accidente no se la cobro. ¡Esta es un regalo!
-No lo sabe usted bien.
¡Ay, Carmelo!
Rey...
Son preciosas, Leda.
Son para el que gane esta noche.
Por cierto, Nívea, ¿todos los papeles
de tu cuarto son para tirar?
Sí, todos. A la basura.
Leda, ¿sabes qué te llamas como la favorita de un dios?
¡Qué cosas le dices!
Tienes razón: la favorita de los dioses eres tú.
No, ya no. ¿No?
He perdido todo mi talento. ¡Ah!
¿Todo, tú?
Sí.
Pero...
Ven.
A ver,
¿eres feliz? ¿No sufres?
No sé lo que escribo
ni lo que digo ni lo que siento cuando lo digo.
¡Joder!
Escribe eso que sientes.
¡Huy! Abrazas muy bien.
Eso sí es importante. Se te había olvidado.
Cuando estás sobrio.
Venga.
Improvisa un poema.
A veces te sigo echando de menos.
Vas bien.
Pero te casaste enseguida y te olvidaste de mí.
Juanjo, me da mucha rabia.
Cielos, ¿qué es esto?
Algo me está abrasando el pecho
a través de tu escasa y carísima ropa.
¿Se te estará descongelando
el corazón recordando
aquel abrazo nuestro
tan largo?
Tan largo.
¿Y tu hija?
Se acabó el poema.
¿Ya no la ves? No.
No desde que su madre se hartó.
Ah...
Ahí está Eugenio.
No me llama, no me escribe...
¿Quién? ¿Eugenio?
Sí, sí, Eugenio, Eugenio.
¿Molesto?
Quita, chucho.
Francamente, sí.
¡A por él!
Vamos.
Hola.
¿Te ayudo?
-Ajá, si quieres...
Así.
¿Te gusta cocinar? No mucho.
-¡Dios mío, pero qué sosa es!
-¿Qué haces tú aquí con las manos manchadas de sangre?
-A ver, todos fuera de la cocina
menos Carmelo. Vamos.
Hasta yo lo hubiera hecho mejor.
A las nueve en punto.
A las nueve.
No nos estaremos equivocando otra vez, ¿no?
No me decepciones.
"No hay ecos de caballos en la guerra.
No llega el trascendente trolebús.
Me fulmino en las nubes".
Me ha gustado más la improvisación de antes.
Eugenio, te toca a ti.
Es desolador perder definitivamente la inocencia
y, por lo que he oído aquí,
a ninguno os queda ni una brizna de frescura.
Quizá a mí sí.
Viento de los tres días.
"Primer viento del norte
descifra ardiente mi cuerpo desnudo.
Roba sangre, traspasa húmedas entrañas
y se va.
A mi salida entusiasma,
derrite la piel,
rocío de brasas,
y se va.
A mis ojos salva. Salva.
Nubla.
Improvisa caricias... ...de otro mundo.
...de otro mundo.
Vigila... Que el tiempo sea completo.
Eleva labor de cualquier noche,
a mi vida invéntale otra vida
y se va. Llévame contigo, vámonos urgentes
antes de que cambie el viento
y se vaya".
¡Sinvergüenza!
¡Ese poema no es tuyo!
¡Es de mi amigo Todos los Santos!
¡Ese poema me lo dedicó Todos los Santos a mí!
¡A mí! ¡Santo Dios!
¡Si es verdad, eres un plagiario!
Tú cállate, don nadie.
Y no olvides que mi inteligencia rige los movimientos de tu cuerpo.
¡Eso es de Shakespeare! ¡Julio César, acto IV!
¡Y estaba dedicado a un caballo! Cerdo, traidor.
¿Y qué más da?
¡Un plagio no es sino una cita un poco más larga!
¿De qué le sirve a él el poema? ¡Que lo van a fusilar!
-¡Ole!
¡Qué vergüenza! ¡Robarle su trabajo a un compañero del Tercer Mundo!
Debíais preguntarle a la Nívea.
Entró de puntillas en tu cuarto, Carlos Luisito. Yo me quedé fuera
porque veía mal que te jaqueara el ordenador, pero ella, nada.
Daba saltitos como una pequeña Nívea
mientras te tiraba la antología a la basura.
Le brillaban los ojos.
Tenía perlitas de sudor en la frente.
-No sé qué estás diciendo.
En mi ordenador no falta nada.
Entonces, ¿qué-qué...?
-Dice que tienes un morro que te lo pisas.
Mira, el del tutú. Yo no lo vi. Me lo contó ella.
¿Qué? ¿Hay..., hay un tutú?
Tengo unas piernas preciosas.
ES verdad.
Si no falta nada, jefa, es porque a la Nívea
le gusta devolver favores.
Ya sabemos lo guapos que estabais recién duchaditos en la fiesta.
¡Deja tranquila a esa mosca! ¡Es mía!
-¡Tampoco es tuya! ¡Es la mosca de Yago!
Otelo, acto II.
"Cada vez que entro en un sembrado fértil,
este se llena de moscas". ¡Eh!
Dámaso, amigo, ven al galope de tu mar de cólera.
¡Yo no soy tu amigo!
¿Quién eres?
Pero ¿qué haces?
¡Capullo!
¡Cerdo, cabrón, caníbal, canalla!
¡Cebollino, chupasangres, carroñero!
¡Ahí va tu ropa!
¿Quién es ahora?
Lord Byron. Vestido.
¡Vete! ¡Estoy hasta el moño de borrachos y de delincuentes!
Dos langostinos por persona. ¡Están contados!
¡Gracias!
-Ya sé lo de Eugenio. ¡Estoy sobrecogida!
Veo el congreso en el aire, Manolita.
El obispo...
Mi deber es informar a monseñor.
Perdona lo de antes.
Estás estupenda.
Hay que ver lo bien que te sientan los abrazos cortos,
pero frecuentes.
¡Alegría, alegría!
¡Vamos, compañeros! ¡A votar!
¡A por la próxima Manzana de Oro!
Pero no votéis con las manos pringosas,
que luego se pegan las papeletas y es Un asco.
-Pescadito, ¿a quién vamos a votar? ¿Eh?
-A ti. ¿A quién, si no?
Me alegra que ya no estés picada.
Hola.
Leda, di-disculpa.
¡Ay! Juanjo, tú no votas.
¿No me dejas votar por la Nívea? Pues no te quiero, Manolita.
¡Huy!
Y este era el hombre de mi vida. ¿Bailas?
-Yo no bailo. ¿Cómo que no bailas?
-Las fotos con los niños tienen 16 000 likes.
-Es que los niños gustan mucho.
-Hermana.
¿Bailamos? -¡Huy, hija!
Ya me gustaría. Otro día.
¡Manolita, me han sacado a bailar!
¿Quién? ¿Qué...?
-Manolita, ¿tú eres feliz?
¿Quién, yo?
¡Felicísima!
Entonces...
-¿Por qué lo preguntabas? La felicidad
es Una cosa relativa, ¿verdad, Manolita?
-Ya.
Porque tú y yo...
Uh, por nada.
Tres años estuve con Juanjo.
No escribí ni una línea.
No se puede trabajar con él.
¿Y en
Él...
Él...
Los mejores años de su vida.
En cuanto me fui, comenzó su declive.
Que mis ojos le vieran entonces y tenerle que ver así ahora...
Hamlet. Acto III.
Tú eres un poco repipi, ¿no?
¿Qué?
No, es una pena.
Comprendo que le dejaras.
A Juanjo Changa, digo. No.
No lo entiendes.
Cuando estoy triste, solo él me hace reír.
No te enamores, Dámaso.
¿Quién, yo?
El de Tudela...
Que te vas a quemar las alas.
¡Atención, ya sabemos quién ha ganado
la Manzana de Oro!
And the winner is... Atención...
¡La Manzana de Oro es para Vanessa Rincón
por amplísima mayoría!
Gracia plena.
¡Enhorabuena, niña! ¿Quieres decir algo?
-Pues me encantaría dedicarle este premio
a Mateo Gil Delgado porque es mi maestro
Y a todos vosotros porque sois como...
mi familia, en plan mis hermanos,
hermanas, mis primos, abuelos, bisabuelos, padres, madres...
¡Bueno, todo! ¡Y a nuestros ancestros poéticos!
¡Muchas gracias!
¡Es monísima!
-¿Tiene talento?
¡Enorme!
Seguro que en el ministerio gusta
y nos subvencionan el año que viene.
¿Y el obispo?
¡Bah, me congratulo! ¡Sangre joven es lo que hace falta!
¡Muy bien, que suene la música!
# -Juan Sin Miedo
# es un hombre valiente.
¡Eh!
# -Y siente miedo... -¡Eh, eh!
# -...solo para pagar.
# En el bar...
¡Guerra!
¡Eh!
¡Eh!
¡Eh!
# -Largo tiempo... ¡Muérete!
# ...escapaste a mi... ¡Muere!
¡Muere!
# A mí me da igual
# ese amigo traidor... #
¡Ta, ta, ta!
¿Qué el premio es por estar buena? -Acéptalo.
-Y, si tengo talento, ¿qué? -¿Talento?
Has ganado la Manzana con malas artes.
-Solo a ti no te gusta.
-Como Helena de Troya, y fijate qué pasó.
Te has votado a ti misma.
-Pues al menos he acertado, ¿no?
-¡Tramposa!
-¡Escúchame! ¿Tú te crees que yo soy tonta?
-¡Por favor! -¿Qué lo que me enseñaste no sirve?
-¡Pues he aprendido! ¡Y he aprendido hasta a protestar!
¡He ganado un premio! ¿Es para ponerse así?
-Me has traicionado.
-Un poco, pero no estoy contigo porque sea tonta.
Y tú haces que lo parezca.
-Estamos haciendo el ridículo, ¿eh?
-¡Eres un envidioso y un mezquino!
-Por favor, ¿me ayudan a subir a mi habitación?
-¡No lo toquen! -Vanessita.
-¡Ni Vanessita ni hostias, tira!
-¡Por favor, por favor! -¡Venga!
-¡Está loca! -¡Huy, qué pena más grande!
-¿De qué? -¡De los dos!
¡A la taberna de Ludmila! ¿Quién se viene?
¿Quién es?
Ábreme, que estoy muy triste.
-Pasa.
-¿Por qué no has bajado?
-¿Cuántos años hace que murió tu mujer?
-Casi ocho años.
-Ven, siéntate.
Era estupenda Mercedes.
-Desde entonces he estado solo, Amelia. Y contento.
-Me acuerdo muy bien de ella.
¿Cuál era su canción favorita?
¿Se la cantabas por las noches?
-No.
Sí.
A veces.
¿Y?
-Adiós, Mariquita linda.
-¿A ver?
# Adiós, Mariquita linda...
-Respétame, Amelia.
# -Yo me voy # porque tú ya no me quieres
# como yo te quiero a ti.
# Adiós,
# vida de mi vida... #
Yo también llevo muchos años deshabitada.
Ven.
Dame tu mano.
Mírame.
# El amor de mis amores...
# -El perfume de las flores. #
¿Cuánto hace que no ves a Ludmila?
¡Huy, Ludmila!
Ludmila, pues hace dos años...
Desde que os abandoné. Hace cuatro.
Cuatro años. No te pierdes nada.
-No. -Hetero...
-Todo junto, hetero.
-Patriarcado. -Patriarcado.
-Heteropatriarcado. -Heteropatriarcado.
-Ya está, tío.
Oye, ¿puedes dejarme en paz, por favor?
¡Oh!
¡Rata!
Ay, muchas gracias, lindo. Te debo una.
Pues... -¡Chicos, esperad!
¡Esperad!
-¡Que me he escapado!
¿Qué qué?
-¡Venga, vamos a emborracharnos de anáforas...
-Vamos. -...y anacolutos!
¡Gracia plena!
Hala.
Avanti!
-¡Carlos Luis!
-¡Hola!
-Ay, voy a ver qué quiere Gonzalito.
-Gonzalito se ha quedado atrás.
-¿Quién ha ganado?
Gracia Plena.
-Pero...
-No he sido capaz de irme sin verte otra vez.
-Qué bien.
Oye, ¿vamos fuera
en plan "Aquí no pintamos nada"?
Ludmila,
¿has visto esa pareja?
Que suenen los violines para ellos.
Y un güisqui doble para mí.
-Años sin verle, don Juanjo.
Años.
Recuerdo cuando vino usted con la corona puesta.
Parecía un rey. ¡Ah!
¿Te acuerdas? Yo también.
Estate quieto.
Me duele un poquico.
No me cuentes la historia de mi vida.
Menuda zancadilla le has puesto.
Vaya huevos tienes.
¡Santo Dios!
Perdón.
¡Oh, debería ir a un psiquiatra!
Lo siento, de verdad.
¿Y si vamos junticos?
Vanessita...
Vanessa...
¿Doña Vanessa?
¿Dónde te has metido, premio nobel?
¿Estabas pensando en mí?
-Al principio, sí.
-Pero luego no.
-Luego no. -Ah.
Es que hacía un poco de frío.
Pero ¿está todo bien?
-No me lo habría perdido por nada del mundo.
¡Eh!
"Tras un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto tan alto que día la paloma alcance".
"En la noche serena,
llama que consume y no da pena".
¡Ah!
Y no da pena...
# A media noche empieza la vida,
# a media noche empieza el amor.
# No está ni un socio
# que se... #
¡Cuidado! ¡Ay!
Ay...
-Ay... -¿Qué...?
¿Qué ha sido eso?
-¡El ISIS, la ETA!
-¡No pasa na, no pasa na!
-Deja. -No pasa nada.
-Tiene un poco de sangre aquí.
¿Alguien tiene un pañuelo, eh? ¡Un pañuelo!
-¡Yo no estoy acostumbrada a estas aventuras!
-Aquí, aquí. Aquí.
Así.
-Ah.
-¡Más!
-El agua es buenísima para los chichones.
# -¡A media noche empieza...!
# ...la vida.
# ¡A media noche empieza el amor!
# -¿Adónde? # -¡A Navarra!
# -¿A qué? # -Qué bien estamos...
# -Pues... # -...con el embrujo
# de mi canción. #
Adiós.
-¿Y ahora dónde duermo yo esta noche?
¿Mateo?
Mira, Mateo, me he escapado.
He estado con un hombre y me lo he pasado genial.
Y he vuelto.
Ven aquí.
Ven.
-La vida es maravillosa.
-Sí.
Siempre que te olvides de la puta Manzana de Oro.
-No. ¡No!
¿Qué cojones...?
¿Qué haces con ese palo? Te voy a matar.
¿Y eso? Porque eres el mejor poeta
de tu generación. ¿Te parece poco?
No me matarás por esa gilipollez.
¿No?
Ahora estamos los dos a la misma altura.
¡No huyas, gallina! ¡No huyas! Pues...
Pues... su-suelta
el palo.
Y no me mires con ese careto de odio.
No lo puedo remediar.
Soy mala gente.
Muy mala gente.
Y peor poeta.
¡Lo retiro, lo retiro, lo retiro!
¡Soy un mediocre!
¡Los hábitos, tu puto libro, me pareció tan...!
¿El poema aquel de la niña?
"La niña lejos,
la niña cerca".
Tenía su gracia.
Fue mi último chispazo.
¡Hijo de puta! ¡Me incendiaste el corazón!
Y mientras lo leía...
"Con los ojos quemando...
como faros".
"Como faros".
"No eras ya sino ceniza".
Y yo no he sido otra cosa...
desde entonces.
Vale.
Tienes razón.
Dame con el palo.
No.
¿Por qué no?
¿Adónde vas, hombre lobo?
¡Me gusta hablar contigo!
¡Guerra!
¡Mátalos, mátalos!
¡Soy un incendiario!
¡Soy Dios!
¡Soy Dios!
¡Soy Changa!
¿Quién es? Yo.
Espera un momento.
¿Estás sola? ¿No hay nadie en pelota
escondido en el armario?
Estoy trabajando.
Necesito que...
vuelvas conmigo.
Quiero...
volver a escribir.
Devuélveme mi pañuelo.
Mañana, cuando me digas sí o no.
¿En serio?
En serio.
Mañana,
si volvemos a vernos, sonreiremos.
¡Julio César, acto V!
Buenas noches.
Hola...
Muchas gracias por todo, Sagrario.
¡Bonita!
Bueno, y a ti, Manolita, gracias.
¡Buen viaje!
-Gracias. -Anda, pero es la ganadora, ¿no?
-Sí. Es mi novia.
-Pues debe estar usted muy orgulloso.
-No sé.
Ha sido un magnífico congreso.
Seguramente con la ayuda del niño Jesús.
-No me consta.
-Definitivamente, famosas.
-¡Papá, vamos a tener un niño!
-¡Viva Alcobendas!
-¡Viva Ferrol!
-¿Habéis visto la paellera? Tengo que devolverla.
-¿Me acercas a Madrid?
¡Esto me pasa por cobarde!
-Por sosa, hija. Te pasa por sosa.
Ya veremos el año que viene.
¿Habéis visto a Juanjo?
No le he visto esta mañana.
Estará con la resaca.
O se habrá muerto.
¡Juanjo!
¡Juanjo, despierta!
Mañana llegan los dentistas y hay que preparar.
Juanjo, ¿te espero 0 no?
Debe estar en el cielo, porque está sonriendo.
Ha vuelto a escribir.
Hay algo en la ventana.
-¡Nívea!
Nívea.
Me dejas en casa de mis padres.
-Una decisión inteligente.
Yo me voy a comprar un perro.
-Qué buena idea.
-Sí, hacen mucha compañía y también se les puede enseñar.
-Hasta puede dormir contigo.
¿Qué pasa?
-Nada, la puta belleza, que me persigue.
Es como el agua, que también me persigue.
-¡Ay, pescadito!
Ya no tendrás quien te seque cuando vuelvas mojada.
-¿Has metido el patito en la maleta?
Al perro le gustará.
-¿ Y tú has metido tu manzana?
Pescadito, no podrías volver a casa sin tu premio.
-¿No? -¡No!
-¿Sigo, volvemos?
-Tengo una urgencia, catedrático.
-¿Qué?
-¡Tengo pipí!
¡Siga!
-¿No ha oído a mi novia? ¡Acelere!
¡Omelette!
¡Corta!
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