All language subtitles for Sin Identidad-S02E02

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Original subtitles

Nada más llegar a China me vendieron como una esclava

a un local de prostitución. Yo estaba muy asustada.

Quién me iba a decir a mí, María Fuentes,

que iba a terminar como Fernanda.

Pasé mucho tiempo en ese local y en otros parecidos.

Llegó una niña y me recordó a mí cuando yo llegué.

Lo maté. Por lo visto, era un importante cargo del partido,

así que terminé en una prisión china.

Tengo que ajustar cuentas con Enrique. Y necesito que me ayudes.

Tú me recuerdas? No me recuerdas? Eh, tranquila. Me mandaste con el Moro.

Hija de puta!

Quién te pagó? Enrique.

Por lo que he investigado, Amparo y Bruno se casaron

y ella ocupa mi lugar en la familia.

Enrique no se fía de ellos y quiere controlarlo todo.

Todavía no sé muy bien qué pensar de ella.

Como desapareciste, volví a conectar la cámara de tu casa.

No pude escuchar sus conversaciones con Curro, pero vamos, sabía algo, fijo.

Yo creo que tuvo algo que ver con tu secuestro.

Voy a intentar saber qué es lo que realmente pasó.

Mi padre dejó su brillante carrera de juez

y se dedica a dar clases en la universidad.

Ha rehecho su vida junto a una chica más joven que él

y mucho más natural que mi madre.

-Tenemos que solucionar el tema del divorcio.

Repartimos los bienes y ya está. -Tu mujer siempre voy a ser yo,

ante Dios y ante la ley.

Enrique anda metido ahora en algo muy gordo.

Está en tratos con una importante farmacéutica

y pretende que el Estado compre varios millones de dosis

de una vacuna contra la gripe.

Ambos quieren cada vez más dinero y más poder.

-Sí. -Veo que tenías razón y al final se aprueba la compra de vacunas,

incluso más dosis de las que habíamos previsto inicialmente.

-Espero que podáis evitarlo a tiempo.

-Te facilitaremos una persona de confianza

que te podrá colocar el dinero en una cuenta opaca

en la isla de Man. -De eso se encarga Juan. Lo habláis con él. -Perfecto.

Quién te iba a decir a ti que ibas a acabar trabajando

pa' Enrique Vergel, verdad? No trabajo para Enrique,

trabajo para la Fundación Luisa Vergel.

Y Juan? Le vimos dándose la mano con Enrique.

Y está en todos los negocios chungos de tu tío. Juan no me interesa.

Sé lo que estoy haciendo y lo asumo. Ahora estoy tan pringado como tú.

Voy a volver a China, iré a la embajada y contactaré con mi familia,

como si acabase de huir de la red de trata de mujeres.

No les vas a contar nada de la cárcel? Me escapé.

Si Enrique supiera algo me podría traer problemas.

Y, si todo va bien, el sábado por la tarde llamaré desde China,

justo el día de la pedida de mano de Juan con su novia.

-Señor, tiene una llamada, parece importante.

-De quién? -De la embajada española en China. -Gracias.

María Fuentes?

Es imposible que mi sobrina esté viva.

-Cuándo va a sonar ese dichoso teléfono?

-Luisa, he llamado al Ministerio para que se pongan en contacto

con la embajada en Pekín, para que comprueben la veracidad de la llamada.

Enseguida contestarán. -No soporto esta incertidumbre.

-Alguien quiere una copa?

-Ya he despedido a los últimos invitados,

todos entienden perfectamente la situación.

Sabéis algo más? -Todavía no. Estamos esperando.

-Necesitas que me quede?

-Te llamo.

-Llevo meses preparando esta fiesta, intentando que todo saliera perfecto,

y ahora echo a mis invitados por la puerta de atrás.

-Qué dices? Se han ido encantados.

No todos los días se asiste a una resurrección en directo.

-Sí? Sí, sí, soy yo.

Entiendo.

Sí, señor embajador, pero teníamos que confirmarlo.

Sí, está aquí.

Sí, enseguida se la paso.

María está en la embajada española en Pekín y quiere hablar contigo.

Estás preparada?

-Sí?

María, eres tú?

Cariño, cariño, no llores, no llores, cariño.

Bien, cómo voy a estar? Pues feliz, nerviosa, sorprendida, no lo sé.

No llores, no llores, mi vida, por favor, tranquilízate.

Papá? Papá no está.

No, no, tu padre está de viaje, María.

María... María, no te entiendo, habla más alto, María.

María, no llores, no llores, por favor, María.

-María, soy...

Sí, señor embajador.

Lo mejor es que descanse, han sido demasiadas emociones.

En qué vuelo viene? Por favor, me lo puede repetir?

Si María está viva, quién coño murió en esa explosión?

La Policía nos aseguró que era ella. Pues parece que se equivocaron.

Sí, pero por qué no ha dado señales de vida

en todo este tiempo? Y qué coño hace en China?

Ya nos lo contará ella cuando la veamos.

Yo estoy deseando verle la cara. Tú no?

Bruno, no es tan fácil.

Sabes perfectamente que María no desapareció así como así,

tu padre y yo... No quiero saber nada.

Lo que hicierais tú y mi padre con María hace 12 años es cosa vuestra.

Y crees que eso te convierte en inocente?

Esto es una bomba que nos puede estallar en la cara a todos.

Qué pasa, que tienes miedo?

Porque te pones muy sexy cuando tienes miedo.

Ay...

Tú crees que habrá cambiado mucho?

Tendré que ponerme a escribir tarjetas de disculpa para los invitados.

Vamos a descansar, que ha sido un día intenso.

Y tanto. La protagonista de mi fiesta de compromiso

ha sido esa tal María. Nadie hablaba de otra cosa,

hasta daban detalles de vuestra relación delante de mí,

como si yo fuese invisible. No estás siendo un poco egoísta?

No sé, pero hasta hoy todos pensaban que estaba muerta,

su madre, su tío, todos.

Y para ti también lo está?

Porque apenas has hablado desde que se recibió la llamada.

Bueno, yo estoy... impactado, como todos.

Y qué va a pasar cuando vuelva?

Seguíais juntos cuando desapareció, no? Oye, ya está, Elena.

Estás hablando de algo que hace 12 años que pasó.

No me estás respondiendo. No, ya está, ya está.

Siento que nos haya fastidiado la fiesta,

pero no le voy a dedicar a esto ni un minuto más.

Y tú tampoco lo vas a hacer. Me voy a duchar.

-El embajador no ha sido muy preciso.

Dice que María no es capaz de explicarse de una manera coherente,

que salta de una idea a otra sin concretar nada.

Está como en shock. -Pobrecita.

-Según cuenta, ha sido retenida por una red de tráfico de personas.

-Tráfico de personas? -Trata de blancas.

-Dios mío.

Dios mío. Y qué se supone que debo hacer ahora, Enrique?

María es mi hija.

Llevo 12 años creyendo que estaba muerta.

Y que Dios me perdone, pero con el infierno que habrá pasado

hubiera sido mejor que así fuera. -Tranquilízate, Luisa.

-Que no puedo tranquilizarme, es que tú no la escuchaste.

Tenía apenas un hilillo de voz, no la podía ni entender.

Qué le habrán hecho durante todos estos años, Enrique?

Dime, qué le habrán hecho? Qué vamos a hacer nosotros ahora?

Qué le vamos a decir a ella, a la gente?

-Lo resolveremos, Luisa, lo resolveremos, no te preocupes.

Qué es lo que te ha dicho María cuando has hablado con ella?

-No lo sé, estaba muy nerviosa.

Me preguntaba por su padre, que quería volver a casa con la familia.

-Tendréis que ser muy cuidadosos al hablarle de vuestra separación.

-No, no voy a contárselo. No puedo, no.

Hablaré con Francisco y le propondré que los recibamos juntos.

María nos necesita y él no va a poder negarse.

Voy a decirle que lo que debemos hacer

es vivir juntos otra vez hasta que ella se recupere.

-Pero qué estás diciendo, Luisa? -Eso es lo que quiere mi hija.

Y eso es lo que va a tener.

Francisco debe volver a casa. Por su hija.

El 9 de septiembre de 2013 he vuelto a nacer.

Desde hace más de 10 años mi familia me da por muerta.

En realidad, he estado encerrada en una prisión de China

con una falsa identidad. Soy Mercedes Dantés y he vuelto para vengarme.

-Acaba de llamarme Luisa. -Qué te ha dicho?

-Que quiere hablar conmigo, que vaya a verla.

-En su casa? -Yo hubiera preferido

un sitio más neutral, pero me ha pedido que vaya allí.

-Eso es que se ha pensado mejor lo del divorcio.

Ojalá firme de una vez y podamos seguir con nuestra vida.

Te imaginas? Por fin libres. -Haré todo lo posible para que así sea.

Espero que hablando con ella tranquilamente

por fin lleguemos a un acuerdo y solucionemos todo este tema.

-Llámame en cuanto salgas de allí. -Claro.

-Oye, ahora no vas a tener más remedio que casarte conmigo, no?

-Y si nos casamos los tres?

-Señor Francisco, cuánto tiempo. -Sí, mucho.

-Pase, por favor, le están esperando. -Cómo? No está la señora sola?

-Hola, Francisco. -Dejémonos de formalidades, Enrique,

intenté hablar contigo el otro día y no sirvió de nada.

Será mejor que estemos Luisa y yo a solas.

-Me estás echando de mi propia casa? -El divorcio es cosa de los dos,

no entiendo por qué tienes que estar aquí. -Por favor, vale ya.

Cuando te llamé no recuerdo haberte dicho nada

de que fuéramos a hablar del divorcio.

-Tú y yo solo tenemos un tema pendiente.

Si quieres hablar de otra cosa será mejor que me vaya.

-Se trata de tu hija María. -No nombres a mi hija, deja a mi familia en paz.

-No esa hija, Francisco, es la nuestra.

-Ayer recibimos una llamada de nuestra embajada en Pekín.

-Pekín? Y eso a mí qué me importa? -María está ahí.

-Cómo? -Está viva, Francisco.

-María? -María está viva.

-No estoy para bromas ni para tonterías.

Todos sabemos que María murió hace 12 años. -Te aseguro que es cierto.

-No, no, eso es imposible.

-Será mejor que te sientes. Es un poco temprano, pero te vendrá bien una copa.

-Estaba muy nerviosa, casi no la entendía, no paraba de llorar.

Era como una niña pequeña. -Y sabéis si han detenido a alguien

relacionado con la red de la trata de blancas?

-No, parece que consiguió escapar, no sabemos cómo.

Pero, como dice Luisa, no deja de llorar

y repite lo mismo una y otra vez. -Y qué es?

-Que quiere volver a casa con nosotros.

-Con nosotros? -Contigo y conmigo.

Quiere estar con sus padres. -Es lo único que ha pedido.

-Eso es imposible, tú y yo estamos separados hace muchos años

y María tendrá que asimilarlo. -María está muy frágil.

Su psicólogo aconseja que no se le den ese tipo de noticias ahora.

-Pero qué es lo que quieres? Qué es lo que pretendes?

Que volvamos a vivir juntos? Que finjamos que no ha pasado nada?

-Solo será por un tiempo, hasta que ella se recupere.

-Pero me lo estás diciendo en serio?

-Francisco, sé que tienes una nueva hija, una nueva familia,

pero tu otra hija también te necesita. Vamos a fallarle otra vez?

-Todo esto tengo que asimilarlo.

Disculpadme, ya hablaremos. -Asimílalo pronto, María viene mañana.

Laura.

Espera, Laura.

Enrique. Ahora no puedo, Amparo.

Enrique, tenemos que hablar. Amparo, tengo una reunión.

Esta noche, cuando vuelva. No, ahora.

Dime. A solas. Álex es de confianza.

De la tuya, no de la mía.

Qué pasa? Soy yo la única que está nerviosa por la vuelta de María?

Pues deberías tranquilizarte

si no quieres que tu comportamiento empiece a levantar sospechas.

Es más, deberías alegrarte, María está viva. Déjate de coñas, Enrique.

María puede investigar y enterarse de todo lo que pasó.

Y de qué se va a enterar? De que Curro la raptó y la vendió?

Y tú y yo qué coño tenemos que ver en eso?

Tú y yo? Quieres que te recuerde todo lo que hicimos?

Yo no he hecho nada, te enteras? Nada.

Amparo, me ha costado mucho llegar adonde estoy.

Mira esta casa, los coches, las comodidades con las que vivimos,

que, por cierto, tú también disfrutas de ellas.

Quién te lo iba a decir a ti hace unos añitos, verdad?

Solo Curro, tú y yo sabemos lo que pasó,

y si tengo que ocuparme personalmente

de que nada de esto salga a la luz, lo haré.

Y no me va a temblar el pulso con nadie, te enteras? Con nadie.

-No sé qué decirte, Francisco, es... Estoy impactada.

-Aún no he asimilado la noticia. María está viva.

-Y ahora qué va a pasar? -De eso quería hablarte.

Mañana, después de recoger a María en el aeropuerto,

me iré con ella y con Luisa a pasar la noche en nuestra antigua casa.

-Con Luisa? -María no sabe que estamos separados.

Tenemos que encontrar el mejor momento para decírselo. -Pero a ver, por favor,

María tiene que entender que han pasado 12 años,

que las cosas han cambiado. -El psicólogo dice

que hay que contarle las cosas poco a poco.

Y quiero ver en qué ha estado llegado y si es verdad que está tan mal.

Y si tienen razón, debemos ser cuidadosos con el tema.

-Esto parece una broma de mal gusto.

O sea, me estás diciendo que igual pasas más de una noche allí?

-Blanca, confía en mí,

lo último que quiero es compartir el mismo techo que Luisa,

pero mi hija está por encima de todo.

-Y qué se supone que tengo que hacer?

Bajar la cabeza y aceptar esta locura como si nada?

-Tú no sabes lo que significa para mí que mi hija esté viva.

Siempre me he sentido culpable por todo lo que pasó,

por haberle ocultado la verdad. Cada noche le doy vueltas a la cabeza

pensando en lo que la Policía me dijo sobre su muerte, intentando entenderlo,

y eso, día tras día, durante 12 años.

-Haz lo que tengas que hacer.

Pero no te olvides de que tienes otra hija mucho más pequeña

que también te necesita.

Ya he quitado el cartel, señora. Por dónde quiere que empiece?

Escala en Zúrich. Todo está saliendo según lo previsto,

llegará a España mañana por la mañana.

Hablando solo? Sabía que tantas horas delante del ordenador

te iban a trastornar. Cómo has entrado, Eva?

Me las diste para que las usara, no? Ah, las llaves, sí, sí, claro, perdona.

Mis padres se han ido unos días. Tus padres?

Sí, esos señores gruñones de unos 50 años que viven en mi casa.

Había pensado en venirme contigo unos días,

pero no sé si es buena idea. Sí, sí, claro,

es una idea cojonuda. Perdona, es que estaba con una historia.

Solo una condición. Estos días, nada de trabajo.

Te quiero para mí sola. Prometido.

Toma. Y esto?

En agradecimiento por tu gestión en el tema de las vacunas.

No, no hace falta, Enrique, de verdad.

Me siento muy bien pagado. Date un capricho.

O mejor aún, cómprale algo a Helena.

La vi disgustada la otra noche después de la fiesta de compromiso.

Sí, no le ha sentado muy bien la vuelta de María. Y a ti? A mí?

Me ha pillado por sorpresa, como a todos, no? Y nada más? Nada más.

Juan, tú sabes lo importante que es para nosotros

la alianza con Miriam en sus laboratorios.

Acabas de pedir la mano de su hija.

No me gustaría que la vuelta de María afectara a vuestra relación.

Te he dicho que puedes estar tranquilo.

Estaría más tranquilo si no fueras al aeropuerto. No, no pensaba ir.

Le prometí a Helena que iríamos juntos de compras.

Como la deje sola sí que voy a necesitar muchos más sobres como este.

Si todo va como hasta ahora, los habrá. Gracias, Juan.

-Llegas con retraso. -Tengo una familia, recuerdas?

No es tan fácil explicarles todo esto.

Vaya, parece que aquí sigue viviendo alguien.

-Te he hecho sitio en el armario.

Eso es todo lo que traes? -Solo estaré lo necesario,

hasta que podamos contarle a María la verdad,

y espero que sea esta misma noche. -Como tú digas, muy bien.

Tu alianza de boda.

Espero que todavía te sirva. -Luisa, no estoy para tonterías.

-Solo intento hacer las cosas bien para que María no note nada.

-Vamos a mentirle a María, no creo que eso sea hacer las cosas bien.

-Francisco, podrías, por favor, poner un poquito de tu parte?

Para mí todo esto tampoco resulta fácil.

O crees que me divierte fingir que somos un matrimonio feliz

cuando sé que tienes una amante? -Yo no tengo ninguna amante.

Blanca será mi mujer cuando tú me concedas ese maldito divorcio.

-Bien. Pero hasta entonces, hasta que María se ponga bien,

recuerda que Blanca no existe.

Enrique nos viene a buscar.

Salida del vuelo 2100

con destino Barcelona.

Señores pasajeros, embarquen por la puerta número E-67".

"La compañía Iberia informa de que su vuelo 2472

está retrasado debido a causas operativas."

-No me lo puedo creer. Retrasado? Solo faltaba eso.

-Paciencia, Luisa. Por qué no te vas a tomar una tila?

Estás muy nerviosa. -Y cómo quieres que esté?

Francisco no está poniendo las cosas nada fáciles tampoco.

-Venga, tía Luisa, te acompaño a la cafetería.

Y tú adónde vas? A fumar.

-Y si no la reconocemos, Francisco? -Tranquila, todo saldrá bien.

Seguro que venía en este vuelo? -Eso me dijeron en la Embajada.

-Es ella?

Es ella.

-Hija...

María, hija.

Mi niña, qué te han hecho? -María... María, cariño.

-María! María, qué te pasa? -María...

Enrique... -A ver, no la agobiéis, dejadla respirar. Levantadle la cabeza.

María, María. María...

Tío Enrique. -Hola, María. Estás bien?

-Con cuidado. -Vamos. -Venga, mi vida. -Poco a poco.

Bruno...

-No sabes cuánto me alegro de que estés aquí.

Hola, María.

Nos conocemos?

Es Amparo, tu hermana.

Mi hermana? Yo no tengo ninguna hermana.

-Pasa, cariño.

Hemos pintado la casa, pero tu habitación sigue igual.

-Querrás ducharte después de este viaje.

Estoy un poco mareada, voy... Voy a sentarme.

En los momentos más duros me obligaba a recordar

los detalles de la casa, de la familia,

eso me hacía sentir mejor.

Pensé que no volvería a veros nunca.

-Tranquila, cariño. Ya... Ya no te va a pasar nada.

-Olvídate de lo malo, María. Ahora estamos juntos,

volvemos a ser una familia y lo seremos siempre.

Siempre.

-Pero eso es normal, está muy desorientada.

Ya verás cómo día a día va mejorando.

Luisa, dejadla descansar.

Mañana hablamos, eh? Un beso, hermanita.

Cómo puede ser que no se acuerde de mí?

A veces, después de una experiencia traumática,

el cerebro bloquea cierto tipos de recuerdos. Es un mecanismo de defensa.

Bueno, si no se acuerda de mí, no se acuerda de nada, no?

Estos episodios de amnesia pueden ser reversibles.

Claro, eso si es verdad que no se acuerda de nada.

Tú crees que está mintiendo?

No lo sé, pero hay que estar prevenidos.

Oye, tú sabes dónde está Curro?

Estará en el pueblo, como siempre, con sus trapicheos.

No quiero que nadie le refresque la memoria a María.

Y ese muerto de hambre es capaz de hacer cualquier cosa

si con ello consigue un beneficio. Le llama por teléfono,

pero ha tenido que cambiar de número. No creo que sepa que María está viva.

Vas a ir a buscarle. Asegúrate de que mantiene la boca cerrada.

Y qué se supone que tengo que hacer, Enrique?

Lo que haga falta, eres muy lista. Sabrás cómo resolverlo.

Estás de mierda hasta el cuello, igual que yo.

No pienso hacer esto sola, eh? -Oye, Amparo,

ten mucho cuidado con lo que dices.

Señor ministro?

Sí. Claro, claro.

-Mira esta, es en el festival del colegio.

Eras la que mejor bailabas.

De esta me acuerdo bien.

Es el día que te nombraron juez del Supremo.

Estaba muy orgullosa de ti.

Creía que nunca me podía pasar nada a tu lado.

Y te fallé.

Ojalá hubiera podido hacer algo, pero me dijeron que estabas muerta.

La Policía vino a hablar conmigo y me enseñó aquel dosier de fotos.

Qué fotos? Unas en las que estabas

con un hombre árabe. Me dijeron que te dedicabas

a la... prostitución de lujo. Y os lo creísteis?

No! No, pero ahí estaban esas fotos.

Luego me contaron que habían atentado

contra el coche de ese hombre y que tú estabas dentro

y me aseguraron que estabas muerta.

Yo no recuerdo nada de eso.

Recuerdo que discutimos al enterarme de que era adoptada,

pero a partir de ahí ya está.

No sé, lo tengo todo muy confuso.

Sé que estaba muy asustada.

No sabía dónde estaba

ni qué hacía ahí ni qué iban a hacer conmigo.

Había muchas chicas y muchas de ellas eran muy jóvenes.

Las trataban como animales.

Aunque llega un momento en el que dejas sentirte humano

y quizá por eso sea por lo que sobreviví.

Eh, ahora ya estás en casa.

Y no voy a permitir que nadie nunca más vuelva a hacerte daño.

Te lo juro.

Qué tal, María? Cómo te ha ido?

Supongo que tu desmayo en el aeropuerto fue fingido.

Fue fingido. Pero eso no quita que me impresionara

al volver ver a mis padres después de tantos años.

Estuviste muy creíble con tu tío Enrique,

aunque un poco distante con Amparo. He dicho que tengo amnesia.

Cómo? Sí, hice como que no la conocía.

Si Amparo está detrás de mi secuestro, como tú crees,

el hecho que yo no la recuerde hará que baje la guardia

y eso le puede llevar a cometer un error.

Es ahí cuando la pillaría. Joder, María.

A veces das miedo, que lo sepas. Y si Enrique me cree,

no va a tener ningún motivo para deshacerse de mí.

Te dejo. Estamos en contacto.

María?

Sí? Estás bien, cariño?

Sí. Nunca hemos cerrado las puertas.

Lo siento, es la costumbre.

En el sitio donde nos tenían encerradas

no había pestillos y cogíamos cualquier cosa

para trancarlas. Ya no vamos a hablar más de eso.

Estás en casa y eso es lo que verdaderamente importa.

Verás, cuando me enteré de que regresabas,

pues te fui a comprar un poco de ropa.

No sé si te va a gustar. Por qué no te la pruebas

y luego lo vemos? Te dejo a solas. Mamá.

Sí? Quería pedirte perdón.

Perdón por qué? Sí, porque lo último que recuerdo

es que discutimos y creo que fue muy desagradable.

De eso ya hace mucho tiempo, hija. Ya, pero es algo

que no me he podido quitar de la cabeza.

Verás, tú no lo recuerdas, pero todo se arregló.

Sí? Claro.

Tú y yo nos llevábamos estupendamente bien.

Hasta me pediste que te ayudase a buscar

a tu familia biológica y eso fue lo que hice.

Ojalá lo recordara. Yo te ayudaré a hacerlo.

Pero mientras, por qué no te pruebas la ropa?

Oye, podrías quedarte a dormir conmigo aquí esta noche?

Yo? Aquí?

Claro. Si es lo que necesitas, claro que lo voy a hacer.

Me cambio y vuelvo, vale? Gracias.

Me alegra que arregláramos las cosas.

María, le puedes decir a tu padre que abra?

Estoy cambiándome. Ya voy yo, no te preocupes.

Hola. Hola.

Soy Amparo, tu hermana. Sí, nos conocimos en el aeropuerto.

Bueno, sí. Puedo pasar? Claro.

Pues venía a ver si te apetecía a dar una vuelta o algo.

La verdad es que me encuentro bastante cansada.

No vamos a ir muy lejos y es que hace muy buen día.

Amparo, no creo que sea una buena idea.

Ya la has oído, María necesita descansar. Hola, Luisa.

Me gustaría hablar contigo.

Quizá tenga razón Amparo y me siente bien el paseo.

Y si te mareas y vuelves a desmayarte?

No le va a pasar nada. Vamos? Claro.

Así murió mamá.

Enrique hizo todo lo que pudo, pero ella ya estaba fatal.

Tenía metástasis por todo el cuerpo, yo qué sé.

Ella murió sola?

Pero muy feliz de haberte conocido. Te convertiste en su ojito derecho.

Yo? Así era ella.

Creo que has perdido un pendiente.

No, solo llevo uno. Ah...

Nos lo regaló mamá, el otro lo tienes tú.

Ya no lo tienes? No lo sé.

Quédatelo. Yo ya lo he llevado mucho tiempo.

Sabes? Mamá tenía muy pocas joyas.

Bueno, qué coño pocas, no tenía ni una.

Bisutería nada más, pero esto nos lo regaló

antes de morir y... Bueno, que tengas un recuerdo de ella.

Gracias. De verdad no te acuerdas de cuando viniste al pueblo a conocernos?

Ni de otras cosas que pasaron en esa época?

No, ya te he dicho que no me acuerdo de nada.

Sabes? Es que no me queda claro si se te ha olvidado todo

o solo lo que tiene que ver con mamá y conmigo.

Ampara, supongo que todo. De verdad no te acuerdas

de cuando la llevamos a rehabilitación? Ni de cuando comimos en casa de Enrique

ni de cuando murió ni de cuando la incineramos,

que te cabreas conmigo? No es nada fácil.

Soy yo la que ha olvidado una madre, soy yo la que ha perdido parte de una vida.

Ojalá fuera tan sencillo como darle a un botón

y que todos los recuerdos vinieran, pero no es tan fácil.

Perdona. Adónde vas? Necesito tomar el aire.

Bueno, voy contigo. No, prefiero ir sola.

Pablo, he conseguido escaparme un rato.

Quedamos en 15 minutos en mi ático, vale?

Amparo me ha dado el pendiente que nos regaló Fernanda.

Tampoco le habrá costado mucho dártelo,

todavía tiene el otro. Si fuera culpable,

sería demasiado arriesgado por su parte hablar de este tema.

Lo vi, María. Curro le dio el pendiente

después de que desaparecieras. Tú estás seguro de eso?

Porque pasó hace más de 12 años. No sé, quizá no lo recuerdas bien

y te estás confundiendo. No. Tenía los dos.

Pero eso tampoco confirmaría que está detrás de mi secuestro.

A lo mejor se enteró más tarde. Bueno, eso cambia las cosas?

Todo. Si no lo sabía, qué iba a hacer?

De momento tenemos otras cosas de las que ocuparnos.

Curro? No, Enrique.

Curro está muerto y Enrique no lo sabe.

Qué coño le has hecho? Nada. Te dije que te ayudaba, pero sin violencia.

Pablo, fue un accidente. Ya, lo que tú digas.

Es la verdad. Fui a verle para hablar con él,

él se asustó, salió corriendo con la moto

y cayó por un barranco. Qué casualidad, no?

Para qué coño iba a matarle si era el único que sabía la verdad

y nos la podía contar?

Vale, si está muerto Curro, de qué nos sirve?

Ahora mismo Enrique tiene que estar buscándole como un loco

y solo tú y yo sabemos lo que ha pasado.

Así que va a ser Curro desde su teléfono

quien amenace a mi tío con contar la verdad. Sin que Enrique lo sepa?

Estás conmigo en esto, sí o no? Sí, claro.

Ahora tengo que irme. Llevo mucho rato fuera de casa.

Vamos?

A Jaén ahora? Para qué?

A buscar a Curro.

No puedes ir sola. Te acompaño?

Tú no querías quedarte al margen? Pues te quedas al margen, ya me encargo yo.

Has visto a María? Sí. Cómo está? Fatal.

Pues a lo mejor la llamo para ir a verla.

No, tú te quedas en casa, que el niño tiene que hacer

un trabajo y le tienes que ayudar. Pues a lo mejor la llamo

para ir a verla. He dicho que te quedas en casa.

Qué pasa? Estás celosa? No tengo el coño pa' ruidos, eh?

Piensas que a estas alturas voy a preferir el original a la copia?

Tú eres gilipollas. Álex. -Tú qué haces aquí?

-Me manda el señor para acompañarla a Jaén. No hace falta. -Vamos.

-Mejor así.

Tío, me da mal rollo que vayas detrás.

-Y María? -Se ha ido a dar una vuelta con Amparo.

Dónde estabas? -Tengo que darte explicaciones?

-Ah, no, no. Claro que no. Pero no estaría de más

que pusieras un poco de tu parte para que todo esto funcione,

no crees? -Luisa, yo quiero

que María se ponga bien, pero deberemos contarle la verdad,

no has pensado en eso? -No tiene por qué enterarse.

-Esto no va a durar siempre. -Démonos una oportunidad.

A lo mejor, gracias a María... -Aprovechas la vuelta de María

para intentar solucionar lo nuestro?

-Dios nos lo ha puesto en bandeja. -Pero estás loca.

-Nunca me habías hablado así. -Cómo quieres que te hable?

Utilizas a María y me utilizas a mí.

Solo quieres quedar bien delante de todos.

Que tú y yo estemos juntos te da igual,

lo único que te preocupa es que tus amiguitas

del Club Deportivo no sepan que te estoy pidiendo el divorcio.

Sabes por qué te lo pido? Porque te odio, Luisa. Te odio!

Papá. María...

Es verdad que no estáis juntos? Vamos a ver, cariño...

Me estáis engañando. No quiero saber nada. -María, espera.

-María... -Espera, por favor. No quiero hablar. Dejadme! -María, por favor.

-María, por favor, vuelve. María! Déjame ya!

-Contento? -Sí, mucho.

Voy a por vosotros, a por ti y por Enrique.

No le vais a hacer daño a nadie más.

Pues hace siglos que no voy al maldito pueblo.

Tú has estado?

Conoces la zona?

Oye, puedes hablar, eh?

Qué haces? Vas a ver como ahora hablas.

Mira a la carretera, que nos vamos a dar una hostia.

Se puede fumar? Como usted quiera.

Trátame de tú, que yo no soy Luisa.

Se puede fumar? Lo que tú digas.

Bueno, y ahora me vas a decir por qué quiere Enrique

que me acompañes al pueblo? No se fía de que haga con Curro

lo que hay que hacer? Y qué hay que hacer?

No sé, dímelo tú. -Yo solo soy el chófer.

-Ya voy yo.

María. Hola, tío Enrique.

Puedo pasar? Sí, sí, claro.

Mis padres... Qué ha pasado?

Estaban discutiendo, yo nunca había visto así a mi padre.

Y es todo una mentira, me están engañando.

Ellos están separados.

Y no sabía adónde ir.

-Qué haces aquí? -Se acabó.

-Le has contado la verdad a tu hija?

-Se ha enterado de todo, si es que era absurdo.

-Va, cariño, ya está.

Oye, y ella cómo está? -Mal.

No creo que vuelva a hablarme después de esto. -No. Vas a recuperarla seguro,

lo que pasa es que necesita su tiempo. Lo importante es que está viva.

Oye, a lo mejor podría venirse a vivir aquí con nosotros.

-Aquí? -Si no le molesta estar rodeada de juguetes y de libros de colegio,

pues... -Gracias, de verdad.

-Y la bruja? -Te lo puedes imaginar.

Solo quería aprovechar la ocasión para recuperar nuestro matrimonio.

-Lo sabía.

-Nunca volverá a meterse entre nosotros,

ni ella, ni Enrique ni ningún Vergel.

El psicólogo nos dijo que estabas muy mal.

Esto es muy difícil para ellos; bueno, es muy difícil para todos.

Te dábamos por muerta, imagínatelo.

Te hemos llorado, te hemos hecho el duelo,

y ahora, felizmente, estás aquí.

Y entonces, en quién puedo confiar?

En mí, puedes confiar en mí.

Qué pasa?

He tenido una sensación muy rara. Rara? Cómo de rara?

De repente me he sentido incómoda.

Bueno, nunca he sido tu tipo.

Tú y yo siempre hemos tenido una buena relación,

no hemos tenido ningún problema antes de que pasara todo esto, no?

Tú estabas un poco nerviosa con el tema de tu adopción

y no pasabas por un momento muy cariñoso con la familia,

pero entre tú y yo siempre fue todo muy bien.

Eras mi sobrina favorita.

Ayudé mucho a tu madre en los últimos días de su vida.

Sí, la tuve ingresada en una de mis clínicas.

Será una tontería.

Acabas de aterrizar, tienes que situarte.

No le des más vueltas a la cabeza. Tienes razón.

Me tengo que ir. Tú no vas a ningún sitio.

Te vas a quedar a dormir aquí. No, no hace falta, tío Enrique...

Hazme caso. No es conveniente que vuelvas con tus padres

después de su discusión.

Tómate esta pastilla, ya verás cómo te ayuda a descansar.

Tómatela, tómatela. Soy médico, lo recuerdas?

Tómatela.

Disculpa.

Dime.

Es mejor así, créeme.

Ella no pinta nada en esta familia. -Y María cómo está?

-Le acabo de dar una pastilla para que descanse.

Se va a quedar a dormir aquí. -No puede estar en mejores manos.

-Y tú? Quieres que mande un coche a recogerte? -No, Enrique,

prefiero no encontrarme con María esta noche, después de lo pasado.

Tú crees que podrá perdonarme?

-Pues claro, mujer, pero no le des más vueltas.

-Ni mi marido ni mi hija quieren saber nada de mí.

-Seguro que no quieres que vaya a recogerte? -No, no, aquí estoy bien.

-Luisa, la vida sigue. Y María te necesita. -Sí, claro que sí.

Enrique, gracias por estar siempre.

Ya estamos llegando, señor.

Sabéis bien qué hacer, no? -Sí, señor.

-No quiero fallos. Me juego mucho con esto, mucho.

-No se preocupe, no va a quedar ningún cabo suelto.

En cuanto haya alguna novedad, le vuelvo a llamar, señor.

Así que ningún cabo suelto?

Hay algo que tenga que saber? Nada. Seguimos.

Uf! Puto pueblo, no pasa el tiempo por él.

Y sabes por dónde empezar a buscar? Sí. Para aquí.

Vamos a matar a alguien? Nadie ha dicho que haya que usarla.

Venga, vamos. No, mejor voy sola.

Amparo!

Amparito! Ay, por Dios!

Pero qué haces tú por aquí, por el pueblo?

Nada, vine a arreglar unas cosillas.

Hija, tú sí que has prosperado. Se hace lo que se puede.

Pero qué ropa, qué pelo, qué...

Trini, parece que nunca has visto a una mujer arreglada.

No sé lo que has tenido que hacer para llegar tan alto,

pero, hija, te ha salido perfecto.

Pues lo que hacemos todos, buscarnos la vida, no?

Yo también me la he buscado y a mí no me ha salido tan bien.

Si te viera tu madre. Qué guapa.

Pues muy contenta estaría, digo yo.

No sé yo lo que pensaría viendo a su hija vivir bajo el mismo techo

que el hombre que le destrozó la vida.

El mismo que te pagó a ti para que tuvieras 27 años

la boquita cerrada, no, Trini?

Hija, tú sabrás, pero yo estoy pagando mi culpa.

Cuídate. Y tú también.

Venga, va, que cuando aparezca te pago, yo te juro que te pago.

-Que no! -Joder, no seas así.

Venga, por favor, lo necesito. -Déjate de historias!

-Gilipollas!

Cansino el tío... -Qué? Qué de qué?

Niña! Ven para acá.

Tú conoces al Curro? Y quién pregunta?

Tú qué crees? Vete a buscarlo a otro lado.

Quietecita ahí.

Te voy a preguntar otra vez, tú conoces al Curro?

Pues mira, no te voy a poder ayudar, porque no lo sé.

Desapareció hace diez días, y para mí que este no vuelve,

nunca se había ido por tanto tiempo. El muy hijo de puta me ha dejado;

con todo lo que yo he puesto el culo por él, va y me deja.

Sabes qué te digo? Que es un cabrón, un cabronazo.

Si lo ves, dile que me llame a este número,

que es importante. Soy la Amparo. Tú eres la Amparo?

La famosa Amparo? Tú dile que me llame.

Oye, espera, y no podrías darme un poquito más?

El Curro me decía siempre que tú estabas forrada.

Toma, anda. Y no te metas tanto.

No te he dicho que me esperes en el coche, que quiero buscar sola?

Bruno! Si buscas las joyas, están en la caja fuerte.

Pero te puedo dar la combinación. No, no, no, yo no...

Buscabas esto? Un pijama? Sí, justo.

Me ha dicho mi padre que te quedas aquí a dormir.

No era necesario que te molestaras, con una camiseta me valía.

No te preocupes, Amparo tiene muchos.

Voy a ponérmelo.

Pues qué bien que hayas venido, Amparo no me deja ir a verte.

No sé por qué, somos primos, no?

Bueno, ella no tiene la misma opinión.

No entiendo qué hay de malo en que dos primos se lleven bien.

Eso digo yo.

Me alegro de que hayas venido. Y yo.

Es la primera vez que me siento bien después de mucho tiempo.

Me he acordado mucho de ti en estos años,

cuando nos íbamos de vacaciones y éramos pequeños.

También he recordado que alguna vez te pasabas de la raya.

Bueno, pero esos son los prontos que a mí me dan;

ya sabes que nunca ha sido con mala intención. Ya, ya lo sé.

Somos primos, no? Sí.

Gracias.

Por qué? Por estar siempre ahí.

Me voy a la cama, estoy agotada.

Si necesitas cualquier cosa...

Qué coño haces, mamá? Está lloviendo, no puedo tender fuera.

Pero son las 2:00, tú te crees que son horas de tender?

Te canto la canción que tanto te gustaba de pequeña? Mamá!

# Mi Amparito, rito, viene.

# Mi Amparito, rito, va.

# Mi Amparito, rito, viene.

# Mi Amparito, rito, va.

♪ Que no la miren a la cara... ♪

No puedo, yo sola no puedo.

No estás sola, coño! Qué tú no estás sola!

Llévame a la clínica esa. No me quiero morir, ahora no.

No te vas a morir.

No te vas a morir. Todavía no.

Aquí es donde vivías?

Pues sí que te ha cambiado la vida. Sí, he dado un buen braguetazo.

Tranquilo, puedes decirlo.

Oye, Curro no está por ningún lado, aquí nadie sabe nada de él.

En ese caso, volvemos a Madrid. Sin encontrarlo?

Si no está, no está. No podemos hacer nada.

Bueno, ve tirando tú, yo me quiero quedar aquí un rato.

Ya volveré por mi cuenta a Madrid. No, no puedes.

Cómo que no puedo? Por qué no puedo?

Porque hacemos lo que dice el señor Vergel.

Y es mejor que vengas por tu propio pie.

Claro.

Cómo se te ocurre ir a casa de tu tío?

Tengo que ganarme su confianza y hoy tenía la excusa perfecta,

no podía desaprovecharla. No sé qué decirte.

Tengo que asegurarme de que no sospecha

sobre la amnesia. Y por eso te quedas ahí?

No me quedaba otra. Si me hubiera negado, sospecharía.

Ya sabes lo que es capaz de hacer tu tío Enrique.

Claro que lo sé, pero no te preocupes, piensa que no recuerdo nada. Vale.

Esto cambia en algo los planes? No, vamos a seguir con lo previsto.

Mañana empezaremos con los mensajes de Curro

y, cuando pueda, te doy el teléfono, es mejor que lo tengas tú. Como quieras.

Pero deja la cámara del tuyo encendida toda la noche. No es necesario.

Hazlo, por favor, me quedo más tranquilo.

Bien, de acuerdo. Mañana hablamos, chao. Descansa.

Qué haces? Será solo un momento.

Adónde vamos? Hablar en el arcén es peligroso.

Dónde vas?

Puto paragüero. Joder.

Eh, perdón.

Estás borracho? Uf! Mucho.

Dónde has estado? Eh... En sitios.

Prometiste que nunca más ibas a beber.

Borracho, borracho tampoco. He bebido un poco.

Qué te pasa, Juan? Nada!

No me pasa nada. Nada?

No será porque ha vuelto tu ex? Qué mierda dices?

Que qué estás haciendo? Con lo que me ha costado que superaras lo del alcohol!

Ah, perdona, estamos hablando de ti, no?

Pensaba que igual... No puedes volver a beber, Juan.

No ves que sí puedo? Puedo hacer lo que me salga de los cojones.

O me vas a decir tú lo que puedo y lo que no puedo hacer?

Si quiero beber, bebo. Si quiero fundirme

la mierda de dinero que me da Enrique, me lo fundo.

O todo el mundo va a opinar? Venga, a opinar, a opinar!

Todo el mundo a opinar lo que puedo o no puedo hacer.

Puedo hacer lo que me salga de los cojones.

Soy ya mayorcito.

No, nadie sabe nada, se ha esfumado, sin más.

No, de momento, ninguna pista.

De acuerdo. Sí, muy bien, como habíamos quedado.

Se puede saber qué haces? Cuando vas a matar a alguien

no te puedes olvidar la pistola en la guantera.

De qué estás hablando? Te lo mandó Enrique, verdad?

Soy un estorbo para él, igual que Curro.

Oye... No te acerques.

Vas a dispararme? Lo prefiero a que lo hagas tú.

No te acerques.

De verdad crees que voy a matarte?

Si hubiera querido hacerlo, lo habría hecho ya.

No te parece?

Vámonos.

Dónde está el puto móvil?

Qué sabemos de Curro? Ni rastro.

He avisado a mis contactos, pero ha desaparecido,

como si se lo hubiera tragado la tierra. María?

Hola. No te acuerdas de mí?

Para qué lo quieres? Esto es muy potente.

Van incluidas las explicaciones.

Estaba teniendo una pesadilla en un palacio árabe en el que me maltrataban,

pero no sé si realmente eso lo he vivido o no.

Sabes cómo llegué ahí? Yo tuve la culpa.

Te importa una mierda el funcionamiento de la empresa.

Si estás viviendo por encima de tus posibilidades,

no es problema mío. Espera!

Me vas a pegar?

Me has amargado la vida durante muchos años,

no voy a permitir que ahora te hagas cargo de mi hija.

-Es ella la que ha decidido venir, pregúntate por qué.

Quiero que rompas el acuerdo prematrimonial.

Cómo? -Desde que ha llegado María,

tengo sentimientos contradictorios.

Creo que no la quiero.

Tú y yo podemos follar con quien nos dé la gana mientras seamos una familia.

No me gusta que le faltes al respeto a mi hijo.

No, si yo lo respeto. Lo respetas tú?

Que te vas! Te he dicho que te vas! Eh!

Pérdida de conocimiento, posible cuadro psicótico.

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