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Original subtitles

-Ribó, espabila, te vas para casa. -¿Yo?

En este tiempo, ha habido novedades.

Hugo, te presento a Inés, mi novia.

¿Este era tu puto plan? ¿Enrollarte con mi puto padre?

Lo he hecho por nosotros.

¿Tú quién cojones te crees, eh? ¿Mi madre?

¡Hugo!

Debí dejarlo en el internado.

¿Tú estás loco?

Prefiero largarme a ese puto agujero

que ver cómo me pones los tochos con mi padre.

Si te portas bien,

tu padre no tendrá motivos para sacarte de casa.

Estás sorda, ¿eh? Casi me dejo la mano en la puerta.

-¿Qué haces aquí? -Veo las ganas que tenías de verme.

Inés, ya he acabado de colgar la lámpara.

Mira, te presento a mi hija. Es el hijo de Tomás.

¿Qué tal?

¡Tía, tía, tu nuevo hermanito está mazadísimo!

Amor, perdóname, siento lo de ayer.

-Tú eres lo primero. -Lo segundo.

Lo primero es el curilla con el que sales.

He venido a ver a mamá.

-No quiero volver al internado. -Este curso debes terminarlo allí.

¡No ha servido de una puta mierda!

Déjame a mí hablar con él.

A Hugo siempre le ha faltado su madre.

Ya no estás solo, Tomás.

Yo quiero que seamos una familia.

Te estoy pidiendo que te cases conmigo.

Ya está.

Toma.

Tienes un pelo precioso, Inés.

Gracias a Dios que has sacado algo de mí.

Lo único.

Siempre soñé con tener una hija que se pareciese a mí,

pero se ve que no se puede tener todo en esta vida.

Inés.

¿Estás bien?

Voy a casarme. ¿Cómo quieres que esté?

¿Me ves mal?

No, estás guapísima.

Inés, es que yo si no te lo pregunto, reviento.

¿Tú estás segura de lo que vas a hacer?

No sé si es momento de preguntarme eso, me caso en una hora.

Tienes toda la razón, perdona.

¿Sabes qué pasa? No te he visto estas semanas.

Lanzaste la noticia como una bomba,

te metiste de lleno en los preparativos.

¿Y?

Que todo esto es un poquito raro.

¿No?

¿Que me case?

Pues sí, que te cases precipitadamente

con un hombre al que hace unos meses no conocías.

Y además con ese tipo de hombre.

¿Qué tipo de hombre es Tomás?

Uno que no te pega ni con cola, Inés.

Que parece salido de un seminario.

Y tú no eres creyente.

¿Cuántas veces te he escuchado decir

que las bodas religiosas eran una pantomima, Inés?

Para él es importante.

¿Y para ti es importante?

Es que no sé qué está pasando.

Estás rarísima.

A mí me da miedo que todo esto sea...

¿Por qué?

Para darle en los morros a Antonio.

Y ya te digo que si es para eso, no va a funcionar.

Eso te lo ha dicho él, supongo.

¿Qué me va a decir, mujer? Pero ya lo conoces.

A quien no sé si conozco es a ti, Lola.

Inés,

si te digo esto es porque te quiero.

¿Y entonces por qué te follabas a mi marido?

¿Qué?

Pero ¿qué locura estás diciendo?

No entendía nada cuando vi un pendiente tuyo debajo de mi cama.

No me tomes por gilipollas, Lola.

¿Vamos?

No quiero hacer esperar más a mi futuro marido.

Queridos hermanos, en este día tan hermoso y especial,

nos hemos reunido para que Dios garantice con su divina gracia

la voluntad de contraer matrimonio

ante el ministerio de la Iglesia y la comunidad cristiana

de dos fieles muy queridos y respetados en esta santa Iglesia.

-Qué vergüenza, tía. -¿Por qué?

Que mi madre se vista de blanco a estas alturas.

Míralo por el lado bueno, que luego hay barra libre.

Ni por esas.

Y os da fuerza hoy

para que os guardéis mutua y perpetua fidelidad

y así podáis cumplir con las demás obligaciones del matrimonio.

Queridos hijos, llegó el feliz momento.

¿Quién tiene los anillos?

Tomás Ribó,

¿quieres recibir por esposa a Inés Molina

y prometes serle fiel en la prosperidad y la adversidad,

en la salud y en la enfermedad

así como amarla y respetarla todos los días de tu vida?

Sí, quiero.

Inés Molina,

¿quieres recibir por esposo a Tomás Ribó

y prometes serle fiel

en la prosperidad y en la adversidad,

en la salud y en la enfermedad

y así amarlo y respetarlo todos los días de tu vida?

¿Necesitas que te repita la pregunta, hija mía?

Inés.

No.

Sí, quiero.

Que el Señor confirme con su bondad

este consentimiento

que habéis manifestado libremente ante la Iglesia

y os otorgue su copiosa bendición.

Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.

Tomás, puedes besar a la novia.

¡Hombre, Carlitos!

¿Cómo estás?

¡Ay! Espera.

Ya está.

Me alegro mucho por ti, Tomás.

No es bueno que el hombre esté solo.

Gracias.

Solo espero que Mauro la vea pronto como a una más de familia.

Bueno, su familia ahora es la política.

Si sale bien en la foto, la querrá.

Al que no se le ha ocurrido ni venir a felicitarme es a mi hijo Hugo.

Bueno, no te preocupes, estará celebrando con sus amigos.

La priva.

Anda.

-¡Ay! -Por nosotros.

Venga.

Dale ahí, sirve.

Uno.

Ahí está.

Pero espera, cabrón.

-Este ni espera. -¡Joder!

Buenísimo,

pero deberíamos mangar una botella de Coca para mezclar.

¿Qué dices, pringado? Eso no hay que mangarlo.

¡Eh! ¿Y tú qué?

Vaya cara que tienes, "bro".

No me gustan las bodas, tío.

Coño, pero esta es la de tu padre, anímate.

Menos aún.

¡Eh! Brindemos por eso.

-Brindemos por eso. -¡Claro que sí, Huguito!

Venga, Huguito.

Por nosotros, va, va.

-Venga. -Salud.

Salud.

Así sí. ¡Joder!

Esto es un puto desfile de momias, es que no hay una tía potable.

A ver.

Analicemos.

Están aquellas dos de ahí.

¿Dos Cayetanas?

En tiempos de guerra...

Bueno, no está mal.

¿Qué dices, Huguito?

-Nos presentas a tu hermanita. -Voy a ser tu futuro cuñado.

Paso, tío, paso.

-¡Joder! -Vamos nosotros.

-Venga, vamos. -Vamos, venga.

A ver el DNI.

¿Qué crees que van a decir mis compañeros de partido

cuando vean a mi hermano menor de edad pillándose un pedo, eh?

Pues me la suda.

Pero ¿a ti qué te pasa?

Es por Inés.

¿Verdad?

¿A que sí?

¿Qué?

¿Tú qué te crees, que no me he dado cuenta?

Que no te mola un pelo que papá meta a una tía en casa

que vaya a mangonearte como si fuese una madre.

Sí, algo así.

Yo tampoco tengo claro por qué se ha casado con él.

Como vaya por la pasta, lo tiene chungo.

Además, tío, tienes que mirar...

el lado bueno de las cosas.

Papá ya no va a estar tan depre,

va a estar más entretenido con ella.

Va a estar menos pendiente de ti.

Joder, está claro que te tienes que ir acostumbrando, le tiene loco.

Además, papá, el pobre,

lleva 15 años con los huevitos cargados de amor.

Tío, cállate, ¿vale?

Cállate.

Pero ¿qué te pasa, tete?

Tete, no te pongas así.

¡Que igual tenemos un hermanito!

Bueno, entonces ¿no os echáis un chupito con nosotros?

Me pillo un pedo en la boda de mi madre

y nos monta aquí "Sálvame".

Bueno, no pasa nada, nosotros bebemos y vosotras miráis.

Venga, déjalo, si además no hay nada que rascar.

Mira, hemos dejado a Huguito solo.

¡Chao!

Tía, ¿no estás un poco amargada?

No, lo que estoy es harta de estar aquí.

Que viene tu madre.

¿Qué tal lo estáis pasando, chicas?

Pues genial y, bueno, estás preciosa, Inés.

Enhorabuena.

Muchas gracias, Julia.

¿Tú, mi amor, no me dices nada?

Enhorabuena.

Oye, que..., que tu nueva familia son majísimos

y, bueno, tu hijastro está buenísimo.

Bueno, lo... Lo importante es que es un buen chico.

¿Un buen chico, mamá?

Es un broncas de narices.

¿Sí? ¿Y tú cómo lo sabes?

Porque el hermano de Laura compite con él

y dice que es un rarito y un chungo.

Menuda familia que te has echado.

Mejor si te acostumbras

porque a partir de ahora, también son tu familia.

-Menudo zasca. -Cállate.

Ainara, ¿has visto a tu madre?

Está por ahí.

-¡Papá! -Gracias.

¡Papá! Carmen y Carlos, que te quieren saludar.

Enhorabuena, Tomás, ha sido una ceremonia preciosa.

Gracias, Carmen.

El padre Cerdá ha escogido unas lecturas muy emotivas.

Amén.

Perdonad que un infiel meta baza en una conversación tan elevada.

Enhorabuena, Tomás.

Gracias, Carlos.

Celebro que mi boda logre que rivales políticos como vosotros

entierren el hacha de guerra durante dos horas.

Ya sabes lo que dicen sobre que hay que estar cerca de tus enemigos.

¿Qué tal, Ana?

Bien. Bien, gracias.

Está claro que sabes rodearte de mujeres muy guapas, Tomás.

Son ellas las que nos eligen, pero no voy a quitarte la razón.

¿Qué tal va la campaña electoral?

Estamos contentos con las encuestas de intención de voto,

-pero no nos podemos relajar. -No.

De eso me encargo yo, no te preocupes.

¿Puedo hablar un segundito?

-Sí. -Gracias.

Sí, hola.

Sí.

Un momento de atención, por favor.

A ver,

enseguida os dejo continuar con la fiesta, tranquilos.

Acercaos, acercaos.

Vale.

Normalmente, suele ser mi hijo Mauro

el que da los discursos en mi familia.

Pero prometo ser más breve que él.

Quería agradeceros...

vuestra compañía en uno de los días...

más felices de mi vida.

Cuando enviudé hace 15 años,

nunca pensé que volvería...

Ay, pobre.

Ánimo.

Nunca pensé que volvería...

a encontrar una mujer

que pudiera compararse con mi añorada Mercedes,

pero entonces...

se cruzó Inés en mi camino.

El problema es que ahora la he vuelto a perder.

¿Dónde está Inés?

A ver, hemos perdido a la novia.

Voy a ver si está en el baño.

Inés.

-¿Qué haces aquí? -Estaba buscando un baño.

¡Ah! ¿En el almacén?

Sí.

Los de dentro están a rebosar.

¿Vamos?

Sí, sí, vamos, te estaba buscando Tomás.

-Ah, ¿sí? -Vamos. Sí.

¡Joder!

Vale.

Ah. Aquí está. Un aplauso para la novia.

Y una copa de champán, por favor.

¡Vivan los novios!

-¿Dónde te habías metido? -No seas indiscreto.

Una copa para la novia, por favor.

Vamos a brindar con nuestros invitados.

¿Quieres decir unas palabras?

Eh...

Bueno, yo, hace unos meses,

no podía ni imaginar que iba a estar viviendo

uno de los momentos más bonitos de mi vida.

Muchas gracias a todos por hacerlo tan especial.

-¡Vivan los novios! -¡Vivan!

¡Vivan!

Un vaso de agua, por favor.

Inés.

Venimos a despedirnos.

¿Ya os vais?

¿No lo estáis pasando bien?

De maravilla, pero Lola, que no se encuentra del todo bien.

No, algo... Algo ha debido sentarme mal.

¡Vaya!

No sabes cuánto lo siento.

¿Por qué no quedamos un día de estos los cuatro para cenar?

Mira, es una idea estupenda.

Deja que organice un poco mi vida y lo cerramos.

Hecho.

Nos vemos pronto.

-Venga, recupérate. -Gracias.

-Disfruta. -Gracias.

Nosotras nos vamos ya, papá nos está esperando.

Perfecto, mi amor.

Vámonos antes de que se ponga plasta

con que nos quedemos un rato más.

Que descanséis, chicas.

-Ha sido una boda top, Inés. -¿Qué?

Gracias, Julia.

Disculpadme, tengo más invitados a los que despedir.

Vamos.

¿Qué tal la boda?

Ha sido una horterada como no te imaginas.

No, tía, no.

Qué va, ha sido una boda de lo más pro.

Además que tu ex estaba guapísima, Antonio.

Eso es lo único que tiene, que es aparente.

Qué raro que no me hayas llamado para pedirme más tiempo.

Tu madre no te ha suplicado para que te quedaras hasta el final.

No, mi madre no me ha hecho ni puto caso.

¿Nos podemos ir?

Sí, sí, claro.

Ha salido todo de maravilla.

Muchas gracias por ayudarnos a organizarlo.

No hay de qué, Tomás.

Bueno, y ahora, descansad.

Seguro que estaréis deseando llegar a la habitación.

¿Por qué no pedimos que nos pongan la última en el bar?

Pues para empezar porque tú no puedes beber.

Tenemos que dejar que los novios disfruten de su noche de bodas.

-"Bona nit". -"Bona nit".

Descansad.

¡Tete!

Eres patética. Eres patética.

¿Inés?

Inés, ¿te encuentras bien?

¿Por qué has tardado tanto?

-No sé, estaba un poco... -Nerviosa.

-Sí. -Ya me imagino

Tranquila, yo estoy igual,

pero bueno,

ahora somos marido y mujer.

Perdona, es que hace mucho tiempo que no hago esto.

¡Vete a la mierda!

Tete, "bon dia".

Ya ha amanecido el príncipe azul.

¿Qué tal la resaca?

¿Resaca?

Pues, hijo, debe de ser la genética de los Ribó

porque yo tengo el estómago como una centrifugadora.

Para quitar la resaca, en mi país, se toma sopa caliente de callos.

¡Uh, qué rico!

Dorina, por favor.

¡Buenos días, familia!

¿Papá?

Pero ¿qué hacéis aquí?

Si teníais pagado el hotel hasta mañana.

Hemos decidido volver antes.

¿Y eso por qué?

Porque tengo una mujer que no me la merezco.

Inés prefería estar con su familia.

¿Dónde se está mejor que en casa?

Pues... ¿en un hotel de cinco estrellas?

Bueno...

¿Y?

¿Qué tal la noche de bodas?

Mauro, voy a hacer como que no he escuchado esa pregunta.

Bueno.

¿Y... Y ahora qué le pasa a tu hermano?

Que ayer se creía muy mayor y hoy tiene resaca.

¿Tomamos un aperitivo y hablamos de la boda?

Dorina, prepara algo, por favor.

Escucha, la gente estaba encantadísima.

La presidenta dijo que todo estupendo.

¡Un exitazo!

No me lo puedo creer.

Se me ha olvidado coger los trajes de tu padre y de tu hermano

para llevarlos al tinte.

Ya tienen quien se encargue de eso.

Al menos que sirva para algo esta boda, ¿no?

No pareces muy contento

de que tu padre se haya vuelto a casar.

Lo que no me gusta es que mi padre

se haya vuelto a casar deprisa y corriendo

con una mujer a la que apenas conoce.

Bueno, se han enamorado. ¿Para qué esperar?

¿Enamorado?

Ay, Anita...

Mucho culebrón turco de ese ves tú.

Parece que te has caído de un guindo.

Mira, lo mismo rentabilizo todo esto del pobre viudo

que en la madurez encuentra una madre para su hijo.

Esto le puede gustar a los votantes.

Bueno, seguro que Inés es una buena influencia para Hugo.

Ella echa mucho de menos a su hija.

Y yo sé lo que es no tener un hijo a quien dar amor.

¿Otra vez?

Ana, ¿otra vez?

Ya lo hemos intentado todo

y no vuelvas a hablarme del tema de la inseminación artificial.

Mauro, pero piénsalo.

Amor, es que...

igual podríamos adoptar.

¿Adoptar?

¿De verdad? ¿Adoptar?

¿Me ves con tiempo para enseñarle español a un negrito, a una chinita?

Mauro, yo me ocuparía absolutamente de todo y lo sabes.

Amor, que no vamos a adoptar.

Que no vamos a adoptar.

Que si no está de Dios que seamos padres,

hay que aceptarlo, es su voluntad.

Punto.

Vale.

Yo te quiero.

Mi amor, nos queremos, nos tenemos el uno al otro.

¿Qué más necesitamos? ¿Eh?

Nada.

¿Qué haces ahí?

Perdona, no quería molestarte mientras entrenabas.

¿Y mi padre?

Está leyendo en el salón.

No voy a poder aguantar esto.

Sí, sí vas a poder.

Solo tenemos que hacer un pequeño esfuerzo.

¿Pequeño?

Es una mierda saber que te estás follando a mi padre, Inés.

Pues imagínate lo que es para mí.

No podemos ahora.

¿Qué vas a hacer, eh?

¿Vas a alquilar un pisito?

¿Nos veremos los jueves por la tarde?

Esta noche, cuando tu padre se quede dormido, vengo a verte.

Hugo.

Si tienes ropa blanca, voy a poner la lavadora.

No tengo nada, Dorina.

Me voy a duchar.

¿A qué hora se marcha usted, Dorina?

No tengo horario.

Depende de la faena que hay.

¿Y cómo sabe mi marido cuánto le tiene que pagar?

Le digo las horas que hago y él me las paga.

No cuento horas con el señor y el niño.

Claro.

Ha sido muy generosa todos estos años,

pero ya no va a hacer falta.

A partir de ahora, se podrá marchar a las 6.

Al señor le gusta que le ponga la cena antes de irme.

Pero ahora estoy yo aquí

y cenaremos en familia.

Gracias.

Está todo buenísimo, Inés.

No sabía que eras tan buena cocinera.

Es cuestión de dedicación.

Estadista y chef.

Menuda boda he hecho.

¿Le has dado ya las gracias a Inés, Hugo?

No hago más que dárselas, papá.

Estate quietecito con los pies que no estás en una taberna.

Al final,

¿qué vas a hacer con tu piso de soltera?

No tengo muy claro si alquilarlo o irme a trabajar allí.

Aquí vas a estar tranquila.

Te puedes instalar en el despacho.

En realidad, solo necesito una silla y una mesa donde poner el portátil.

Oye, hablando de ordenadores,

yo necesito uno nuevo.

El mío está petado de virus por los videojuegos.

Por este año, se acabaron los videojuegos, Hugo.

A ver si me voy a arrepentir de haberte sacado del internado.

No.

No te vas a arrepentir.

Hugo se va a esforzar mucho lo que queda de curso, ¿verdad?

Pondré todos mis esfuerzos

desde esta misma noche.

Me pierden los guisantes.

¿Queréis?

No, gracias.

¿Vamos a la cama?

Ve yendo tú, yo todavía me tengo que desmaquillar.

Estarás dormido para cuando acabe.

Te espero, no importa.

Seguro que esta noche nos sale mejor.

Esta noche no podemos.

¿Por qué no?

Porque tengo la regla.

¡Vaya!

Pero ¿estás bien? ¿Necesitas algo?

Nada. Gracias.

¡Inés!

¿Qué haces?

Buscar un analgésico.

Tengo dolor.

¿En el cuarto de Hugo, despistada?

Aún no conozco bien la casa.

Vete a la cama.

Yo te busco la pastilla y un vaso de agua.

¡Joder!

Tía, el cerdo de Alberto me ha pedido una foto en tetas.

Pues tú no se la mandes,

a no ser que la quieras en las redes sociales.

Ya sé, no soy gilipollas.

Yo qué sé, ¿te imaginas que la subo?

Vamos, los "followers" para arriba, arriba, o sea...

Ainara, tía, ¿qué te pasa?

Sigues rayada por lo de tu madre.

Ni un puto mensaje desde la boda, tía.

¿Sabes por qué?

Tía, se está tirando al curita, piénsalo.

¿Cómo le ha quedado su hijo pequeño?

Este hombre se lo debe montar de lujo

para traer al mundo a semejante dios griego.

Qué asco, tía.

Además, mira, si ella pasa de ti,

tú pasa de ella.

Tú te centras en lo de mañana y punto.

¿Qué es lo de mañana?

Tía, mi cumpleaños.

-Coño, claro. -¡Tía!

Vale, venga, sí.

Vamos a llegar tarde. Dame esto.

Venga.

¿Qué tal vas con tus...

molestias?

Perfectamente, no es ninguna enfermedad, es algo natural.

Pero me consta que es un fastidio.

Estamos acostumbradas.

Me alegro.

De todas maneras,

anoche te sentí dar vueltas en la cama hasta las tantas

y... creo saber por qué es.

Ah, ¿sí?

Por el colchón.

No lo he cambiado desde hace años

y ahora que somos dos, ya toca.

Estoy conduciendo, Tomás.

Perdona.

¿Qué haces, Hugo?

-Pero... -Pirarme.

¿Se puede saber qué narices le pasa a este chico?

Encima se olvida la mochila.

-Yo se la llevo. -Espera.

Yo se la llevo.

¡Hugo!

¡Hugo!

¡Hugo!

¡Para! ¡Hugo!

Te has dejado la mochila.

-Gracias. -No me trates así, por favor.

No me trates tú así, Inés.

Ayer te estuve esperando.

No pude ir.

Y esto es una mierda, ¿sabes?

Antes, por lo menos, podíamos vernos de vez en cuando.

Si no te calmas, puede que no nos veamos nunca más.

Quizá sea lo mejor.

Así no tengo que ver cómo te mete mano.

Escucha, Ribó, ¿quién era esa pava, tío, tu nueva mamá?

Ahora no, Adrián, no me toques los huevos.

Estás un poco tenso, tío.

Solo te preguntaba si es la tía que se ha casado con tu viejo.

-Sí. ¿Algún problema o qué? -Qué va, qué va, qué va.

Pero tiene una pinta de loba que te cagas.

¡Eh! ¿Qué cojones dices tú, gilipollas?

¿Eh?

¿Qué cojones dices, eh?

¿Ahora qué, gilipollas? ¿Ahora qué?

¡Me tienes hasta los cojones, hasta los cojones!

¿Se puede saber qué ha pasado

para que te líes a hostias con Adrián Morales y sus amigos?

Estábamos...

discutiendo por un problemilla de matemáticas.

Ya.

Ahórrate los sarcasmos, Hugo,

que acabas de volver y ya la estás liando.

Rafa, a quien deberías tener aquí es a esos tres gilipollas,

no a mí.

Según el conserje, el primer puñetazo lo diste tú.

Eso aquí es motivo de expulsión.

Estaban vacilándome con la nueva mujer de mi padre.

Por esta vez te tapo,

pero tienes que aprender a controlarte, ¿estamos?

Estamos.

¿Me puedo ir ya?

Siéntate.

¿Cómo van las cosas por casa?

¿Estás cabreado porque tu padre se haya vuelto a casar o qué?

Qué va.

Me la suda.

Te la suda.

Entonces no entiendo nada, Hugo.

Sales del internado en tiempo récord.

Y si te peleas por defender a la nueva mujer de tu padre,

es que tan mal no te caerá.

Cuéntame qué te pasa, tío, como colega, no como profe.

Que no me pasa nada, Rafa.

En serio.

Te juro que intentaré no meterme en más líos.

Ya.

Lo que deberías hacer es aprender a canalizar esa energía.

¿Por qué no vuelves al equipo de natación?

Paso.

Paso.

Piénsatelo anda que para uno bueno que tengo...

Tira para clase, mejillón.

¿Podría dejar ahora la aspiradora, por favor, Dorina?

Con tanto ruido no me puedo concentrar.

En algún momento tengo que hacerlo, señora.

Ahora no.

Acérquese al mercado y traiga un par de lubinas para cenar.

A Huguito no le gusta el pescado.

Hugo ya no es un crío.

Gracias. Es todo.

Venga, sonreíd a la cámara, chicas.

Inés, deja de comer, por Dios.

Son ganchitos, mamá.

Sí y así estás tú de tanta porquería.

Anda, ponte.

Y mete tripa.

Venga, sonreíd.

Muy bien.

Buenas tardes.

¿Qué te ha pasado?

Nada.

¿Cómo que nada si tienes la cara hecha un cromo? ¿Te has peleado?

Pues claro que se ha peleado.

No hace más que meterse en broncas.

Pobre.

Lo que debería hacer es castigarlo y no mimarlo.

De mi familia me ocupo yo, ¿está claro?

Vamos al baño que te cure esas heridas.

¿Por qué te has peleado?

Por un bocas.

Te ha visto y ha empezado a decir que tenías pinta de loba

y que si mi padre estaría follándote todo el día.

Y os habéis partido la cara.

Pues sí, un poco.

No quiero que te metas en más peleas, ¿de acuerdo?

Que todo lo que te digan de mí te resbale, a mí no me importa.

Ya, pero a mí sí.

¿Y qué hacemos si tu padre recibe partes

porque te andas pegando?

No, no me van a poner más partes.

Rafa, mi profe de Educación Física,

se ha enrollado y dirá que me lo hice jugando al básquet.

Listo, pero a partir de ahora, te controlas.

¿Seguro?

¿Seguro que quieres que me controle?

Para.

¿Quieres eso?

Hugo.

¿Es eso lo que quieres?

Para.

Oye.

¿Eh?

¿Señora?

¿Hugo?

¿Hugo?

Qué pesada es.

¿Pasa algo, Dorina?

Cerraron la puerta y no sabía si estaban bien.

Pensaba que nos habíamos colado por el desagüe.

No.

Pero en esta casa no se cierran las puertas con el pestillo.

¿No? ¿Ni cuando uno va al baño? Qué incómodo.

Normas del señor.

Es hora de ir cambiando ciertas cosas en esta casa.

Hasta mañana, Dorina.

No te enfurruñes, Dorina.

Llegas tarde.

He tenido que esperar a que Paco se marchar a ver el fútbol.

Mejor, ¿no?

Si gana su equipo, te llevas ración doble.

-Eres un cerdo... -Sí, lo soy.

¿Qué?

Lo sabe, Antonio.

-¿Paco? -Inés.

Déjate de tonterías.

Inés no se ha enterado de nada en su puta vida.

¡Te digo que lo sabe, que me lo dijo en la boda!

¿Desde cuándo?

Pues no lo sé, desde hace mucho.

Sabe que follamos aquí.

Bueno, pues que se joda, ahora ya no estamos juntos

y se ha casado, puedo follarme a quien me dé la gana.

No, no, a quien te dé la gana menos a mí.

No quiero pensar qué pasaría si se lo dice a Paco.

No tiene huevos para eso.

Eso no lo sabemos y yo no me voy a arriesgar.

¿Estás cortando conmigo?

No.

No sé lo que estoy haciendo.

Esto empezó porque era divertido y era divertido porque no lo sabían.

Yo estoy casada, Antonio.

Si llevas poniéndole los cuernos a Paco más de un año.

¿Y te entran ahora los remordimientos?

-¡Venga ya! -No quiero terminar mi matrimonio.

Tranquila, todavía no te he dado el anillo.

Pero ¿tú qué eres, gilipollas?

Me voy a marchar.

Pues hala, venga, tira.

Y rapidito, que no tengo toda la noche.

Madre mía, ¿eh?

Lo que ha tenido que aguantar Inés contigo, eres un gilipollas.

¡Imbécil!

¡Lola!

¿Te apetece ver algo en concreto, cariño?

No, me da igual.

¿A mí no me preguntas, papá?

Normalmente cenas y subes corriendo a tu madriguera.

Primera vez en años.

¿Qué quieres ver?

Hay un docu nuevo que dicen que está muy bien.

Miedo me dan a mí los docus que te gustan a ti,

pero venga, a ver.

Genial.

Dice nuestro amigo Gabi

que acaban de pasar por aquí los chimpancés

o sea que estamos relativamente cerca de ellos.

¿Qué haces?

Shhh.

Hugo, para, para.

-Relájate, joder. -Para, por favor.

Tranquila.

Ponte cómoda.

Déjate llevar.

Por favor.

Volveré, volveré.

Ha sido una maravilla tenerte en el programa.

Comprendiendo el viaje.

Cuando llegue ahora a Madrid, voy a tener...

Voy a tener que asimilar lo vivido,

lo bueno que he vivido aquí, lo emotivo.

¡Uy!

¡Uh!

¿Ya se acabó?

-Casi. -Ah...

¿Me he perdido mucho?

Lo más interesante, papá.

Vaya por Dios.

Bueno, mañana me lo cuentas.

¿Nos vamos a la cama, cariño?

Ve yendo tú, yo no tengo mucho sueño.

Mejor.

Buenas noches, Hugo.

Otra de las noticias del día es el asesinato de una menor.

No trasnoches demasiado.

En Alcalá la Real, en Jaén.

Podría tratarse de un caso de denuncia machista,

y en este caso una víctima jovencísima.

El detenido tiene 22 años

y llamó a Emergencias confesando el crimen.

¿Te marchas ya?

Te acerco.

He recibido un mensaje de mi ex

y me tengo que pasar por su despacho.

No, gracias.

Paso de escucharos a ti y a mi padre hablar sobre colchones.

Ah, y por cierto, creo que sí que deberíais cambiarlo

porque suena de la hostia.

Lo siento.

¿Seguro?

Perdón.

¿Le puedo ayudar?

Yo me encargo.

¿Para qué me has llamado?

Buenos días, ¿no?

Pensaba que los Ribó eran más educaditos.

Sí, de acuerdo.

A mí despacho.

Muy bien.

Vale.

Por cierto,

¿te han dicho ya que ese look opusino te hace mayor?

Tengo prisa, Antonio.

Conmigo no te hagas la ocupada,

que solo haces cuatro números chorras al día, no me jodas.

He pedido que se hagan unas variaciones

en el acuerdo de separación.

¿Qué tipo de variaciones?

De la clase si tú me jodes, yo te jodo a ti.

¿Qué te he jodido yo a ti?

El plan con Lola.

Como se te ocurra volver a sacar el tema

o como Paco se entere, te juro que te hago la vida imposible.

Si quieres que te recomiende un buen abogado, pídemelo.

Para esto o para tu futuro divorcio.

No me voy a divorciar.

Dales tiempo al curilla y al macarra de su hijo

para que vean a la verdadera Inés,

a la Inés asfixiante,

que nunca tiene suficiente amor,

suficientes atenciones, suficiente cariño.

Me pasó a mí, le pasó a Ainara

y le pasará a todo el que se te acerque.

Para tu información, Hugo y Tomás me quieren.

Todavía.

¡Inés!

¡Inés!

¡Inés, espera, espera, deja que te explique!

No, no tienes nada que explicarme, Ana.

Dame un minuto, por favor.

-Gracias. -De nada.

No sé ni por dónde empezar.

Podría decirte que entre Carlos y yo no hay nada, pero...

sería mentira.

Y tú no te mereces que te mienta, Inés.

¿Tan mal estás con Mauro?

Bueno, yo ya estoy acostumbrada a que todo se haga a su modo,

pero es que el tema de los hijos, Inés...

Eso me duele muchísimo.

Lo peor es que yo no tengo ningún problema para quedarme embarazada.

El problema es de él y, bueno, no lo puede soportar.

No parece muy justo por su parte.

Dice que si Dios no nos ha querido hacer padres,

quiénes somos nosotros para contradecirle.

En el fondo piensa

que un niño adoptado no sería bien visto en el partido

a no ser que fuera blanco, claro.

Lo que no entiendo es cómo sigues con él.

Yo no puedo abandonarle, Inés.

Y menos en este momento.

Lleva años esperando su oportunidad,

y es que está al caer.

Un escándalo sería su fin,

el fin de su carrera.

Soy una mala esposa.

No, eres humana.

Cuando una se siente inútil y poco querida,

si de repente aparece alguien que te aprecia en lo que vales,

es muy difícil resistirse.

Cuando más hundida estaba,

apareció Carlos y...

No me pude resistir.

Empecé con esta locura.

A veces hace falta para sentirse viva.

Si no, fíjate en mí.

Yo no soy como tú, Inés.

Y aunque no lo parezca, quiero muchísimo a Mauro.

¿Y vas a renunciar a ser madre?

Quizá en un tiempo se lo replantee.

Cuando gane más poder y no le puedan achacar nada.

Es tu decisión,

pero la vida pasa mucho más rápido de lo que te imaginas.

Puedo confiar en ti, ¿verdad, Inés?

No se lo vas a contar a nadie.

Claro que no.

Gracias.

Me alegro de que mi suegro haya encontrado una mujer como tú, Inés.

¡Ey, chaval, chaval!

Huguito, ¿dónde vas?

¿Dónde vas tan follado?

Hemos quedado con Marta y sus colegas a echarnos unos petas.

Hoy no puedo, tío.

Pero ¿qué dices, tío?

¿Qué dices? Mira, la morena.

La de las tetas.

Está todo buena y te tiene mazo ganas.

Otro día, ¿vale? Hoy tengo que ir a entrenar.

-Quiero volver al equipo. -Pero ¿qué dices?

Hoy la piscina la tienen pillada los de waterpolo.

Pues nadaré en otro sitio.

Nos vemos mañana.

Joder.

-Este tío es tonto. -Madre mía.

-Bueno, pues la morena para mí. -Vale.

¿Cómo es que Julia celebra hoy su cumpleaños?

No sé, ¿quizás porque es hoy?

Lo suyo es esperar al fin de semana, Ainara, mañana tenéis clase.

Que solo vamos a estar un ratito en la playa, papá.

Nada de beber alcohol, ¿eh?

Que sí, que ya lo has dicho tres veces.

No agobies, que cada día te pareces más a mamá.

Bueno...

Hablando de mamá,

este fin de semana deberías ir con ella.

¡Y una mierda! Si ya tenía pocas ganas,

ahora que vive con el cura y el broncas de su hijo,

incluso menos.

Sé que no te apetece, pero la jueza tiene que ver que pones de tu parte.

A la jueza le digo que paso de ella y arreglado.

No es tan fácil.

¿Qué te pasa? ¿Ya te estás cansando de tener mi custodia o qué?

¡No digas tonterías, Ainara!

Tenemos que hacer las cosas bien

para después no llevarnos sustos.

Si tú eres abogado, arréglalo de manera legal

porque yo ni loca vuelvo a pasar una noche

en la misma casa que ella.

Además, que no me quiere ni cerca.

¿Cómo que no te quiere cerca?

Que tiene una nueva vida y yo la estorbo.

Eso no es lo que dice ella.

A mí me lo dejó bien clarito en la boda.

No me hizo ni caso.

La que iba de mater amantísima.

Hay que joderse.

¿Cómo vuelves a casa?

Me acerca cualquier padre.

Coge un taxi y que te deje en la puerta.

Venga.

A las 10 como muy tarde, Ainara.

No hagas que me arrepienta.

Que sí, brasas.

Pásalo bien.

Tía, pero ¿dónde estabas?

Tenía tutoría.

Paso.

Lo que me faltaba,

llegar pedo a casa y tenerla también con mi padre.

Joder, tía, estás de un muermo últimamente...

¿Vamos con los demás?

¿Quieres?

Es que la maría me da un hambre...

¡Joder, tía, mira ese pavo!

-¿Quién? -Tía, ese.

¡Joder!

-Tía, ¿no es tu hermano Hugo? -¿Qué dices, tía?

Te lo juro, que es tu hermano Hugo.

-Le voy a invitar. -¡No, tía, ni se te ocurra!

No quiero que me vea beber y vaya con el cuento a mi madre.

¿No era que no bebías hoy?

¿Qué hace usted aquí?

Nada.

A Hugo no le gusta cuando le tocan sus cosas.

Es mejor que se marche.

A ver si entiende de una vez que yo en esta casa no necesito permiso

para entrar cuando me dé la gana.

Le dije que se fuera a las 6

y sigue aquí.

Hugo.

¿Quieres merendar?

¿Te hago un bocata o algo?

Lo que me faltaba.

Que aparte de pasártelo cojonudamente con mi padre,

ahora también vayas de madre.

Tú no eres precisamente un hijo para mí.

¿Entonces qué coño soy, Inés?

Todo.

Me arriesgo a ir a la cárcel solo por estar contigo.

Pues no es suficiente.

Por ahora, no puedo darte más.

Entonces ya no quiero nada.

No, no me digas eso, por favor.

Déjame en paz, Inés.

¡Que me dejes, joder!

¿Qué pasa, Inés?

¿Hugo se ha puesto impertinente contigo?

No, no, no, para nada, ha sido culpa mía.

Estaba insistiéndole para que merendara.

Se me olvida que no es un niño.

Eres una santa.

Deberías ir arreglándote para la cena.

¿Qué cena?

Hemos quedado para cenar con José María y Soledad,

¿no lo recuerdas?

Perdona, Tomás, pero no tengo ni idea de quiénes son.

Los vecinos.

Te los presenté en la boda.

Bueno, ese día me presentaste a mucha gente.

Qué cabecita tienes, mujer.

Son dos de mis mejores amigos

y hemos quedado para cenar esta noche.

-¿Nos vamos cambiando? -Claro.

¡Va!

¡Cariño!

Mira qué visita tan maravillosa tenemos.

Hola, mamá.

Ainara, ¿qué haces aquí?

Sé que no me tocaba hasta el finde,

pero como siempre estás

con que pase más tiempo entre semana...

Y siempre te has negado.

He cambiado de opinión.

¿Por algún motivo en especial?

¿Qué otro motivo va a tener una hija para estar con su madre

si no es el cariño?

Bueno, quizás no vengo en buen momento.

Al contrario.

Ahora eres parte de esta familia.

¡Hugo!

¡Hugo, ven un momento!

Tu madre y yo estamos encantados de que estés aquí.

Te puedes quedar en la habitación de Mauro.

Muchas gracias, Tomás.

¡Hugo!

Ponte una camiseta, hijo, que tenemos visita.

No, no, qué va, si viene de entrenar,

yo no vengo a cortar el rollo.

Qué va, qué va, no te preocupes.

Hola, Ainara.

Hola, Hugo, ¿qué tal?

Quiero que cuides de ella como dos buenos hermanos, ¿vale?

Bueno, tenía pensado cenar algo y ver una peli.

¿Cuál?

Una de miedo que me han pasado.

Guay, pues me apunto.

Genial.

Toma, para que pidáis una pizza.

Gracias.

Bueno, amor, ¿nos vamos

y dejamos a la juventud con sus cosas?

Ven, te acompaño a tu cuarto.

Guay.

-Trae, anda, te la llevo. -Gracias.

¡Inés!

¡Vamos, cariño!

Inés.

Inés, cariño.

¡Si os llaman vuestros padres, lo mínimo es contestar!

He sido un cabrón, Inés.

Tienes que irte con tu familia y olvidar que todo esto ha pasado.

¿Qué me estás diciendo, Inés?

Lo único que quiero es estar contigo.

¡Vaya pinta tienes!

Luego te extraña que me follase a Lola.

Eres asqueroso.

Inés, escúchame un momento.

Soy tu amiga

y no dejaré que te hundas.

¡Eres una puta cobarde!

¡Si me quisieras, harías cualquier cosa para estar conmigo!

No ha traído más que penas a esta casa.

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