All language subtitles for [scloudx.lol] Escandalo.relato.de.una.obsesin.S01E02.WEB-DL.2160p.DDP5.1.H265-KWK_Castellano [Completos Planos]_track2_[spa]

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian Download
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

Quiero contaros una cosa. Vas a tener un hermanito.

¿Me has preguntado si quiero un puto hermanito?

-¡Ainara! -¡Que te den!

¡A ti y a eso!

-Ya tienes una hija. -Un hijo para mí, Antonio.

-Alguien que me quiera. -Nadie te va a querer lo suficiente.

-Pasó lo que tenía que pasar. -Fue un aborto, Antonio.

Estoy hasta los cojones de ti, de tus putos traumas,

de tu dependencia emocional.

No me digas eso. Por favor, perdóname.

-Se acabó. No puedo más. -¿El qué?

Lo nuestro, hostia.

-¿Por qué querías matarte? -¿Cuántos años tienes?

Quince.

¿Ves como sí podemos?

Podemos, pero no debemos.

¡Mierda!

Tu madre murió por darte la vida

y tú no eres capaz de venir a su misa.

-Esta vez la he cagado en serio. -¿Por qué?

Me va a mandar a un internado.

Gracias por elegir nuestro centro

para educar lo más preciado que tienen, sus hijos.

Es incómodo ser siempre el número impar, ¿verdad?

¡Joder!

Marugán ha solicitado un cambio de cuarto.

Por favor, no te hagas el sorprendido.

Sabes perfectamente

que tu comportamiento es intolerable.

Yo no le he hecho nada.

Pero te lo haces a ti mismo y a su pudor.

Mira, Hugo,

todos...,

todos hemos sido jóvenes,

pero recuerda que nuestro cuerpo es un templo.

Hemos de aprender a disciplinarnos

para evitar esas..., esas tentaciones.

Así que piensa en otra cosa, haz deporte, lee, entretente.

¿Entretenerme?

¿Cómo, padre?

¿Con el móvil que nos quitan nada más entrar?

¿Sin internet?

Esos privilegios los irás ganando según mejores tu comportamiento.

Esto es una cárcel.

En absoluto.

Pues el infierno en el que me ha metido mi padre.

En su afán de que te acerques a Dios.

Y en su afán de castigarme por matar a mi madre al nacer.

Con esa actitud, tu vida aquí va a ser muy complicada.

¿Más?

No lo creo, padre.

¿Qué sucede, padre?

Gracias.

Espero que la llamada que has recibido

traiga algo de luz a esa oscuridad que te invade.

Avisan de locutorio

de que tu cuñada Ana ha pedido hablar contigo.

No la hagas esperar.

Esa mujer es oro molido.

Un buen ejemplo a seguir.

Con tal de oír la voz de una piba...

Señor Ribó.

Ribó, el cinco, te están esperando.

Dime, Ana.

Hugo, soy yo.

¿Inés?

Tenemos muy pocos minutos. No ha sido fácil

-comunicarme contigo. -¡Joder! Ya, ya me imagino.

Creí que no volvería a saber de ti.

Me he sentido muy idiota pensando en ti.

¿Por qué?

No sabía si te acordarías de mí.

Acordarme de ti es lo único que hace que no me vuelva loco.

Hugo, necesito que confíes en mí.

Sabes que todo lo que estoy haciendo lo hago por ti.

¿Qué estás haciendo, Inés?

Te tengo que colgar.

-Te quiero. -Inés, espera.

Yo también te quiero.

Parece que la llamada te ha llenado de alegría, Ribó.

No lo sabe usted bien, padre.

Espabila, Ribó, que te vas para casa.

¿Yo?

¿Te llamas Hugo Ribó?

Ve a preparar el equipaje, no hagas esperar a tu padre.

Estarás deseando volver a casa.

Parece mentira.

El tiempo pasa tan deprisa.

Eso será para ti.

En esta puta cárcel, pasa muy despacio.

Veo que aún no te han enseñado a moderar el lenguaje.

¿Por qué has venido a buscarme?

Es normal que quiera pasar el puente contigo, ¿no?

Es de todo menos normal.

Hasta ahora no me habías echado de menos.

Eso no es verdad, Hugo.

Eres mi hijo.

-Claro que te echo de menos. -Lo disimulad de puta madre.

Hijo, te lo suplico, no empieces.

Intentemos llevarnos bien.

Por favor.

Es muy importante para mí que pasemos estos días en paz.

Muy importante.

Hugo, hijo, espera un momento.

En el tiempo que llevas en el colegio, ha habido novedades.

Importantes novedades.

¿Qué novedades?

¿Mauro?

Mauro y Ana están bien.

No ha pasado nada malo gracias a Dios.

Verás...

Yo no puedo seguir viviendo en el pasado,

rodeado de tristeza, de amargura.

Papá, ¿se puede saber de qué me estás hablando?

Para mí, tu madre, que en gloria esté,

era una santa,

no ha habido una mujer como ella y nunca la habrá,

pero la vida continúa

-y un hombre de mi edad... -¡Tete!

-¿Qué pasa? -¡Ven aquí, coño, ven aquí!

-¿Cómo estás? -Muy bien, muy bien.

-¿Y tú? -Pasa, te están esperando.

-¿Qué tal? Cuéntame. -Tú has crecido.

Tú has crecido.

¿Qué?

Mirad a quién traigo.

¡Hugo, mi niño!

Hola, Dorina.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Muy bien.

-¿Bien? -Bienvenido a casa, Hugo.

¡Ana!

-¿Qué tal? -Qué bien verte.

-Igualmente. -Qué guapo estás.

Muchas gracias.

Con este recibimiento, está claro que eres Hugo.

Estaba deseando conocerte.

Cierra la boca y saluda, que estás empanado.

Hijo.

De esto era de lo que quería hablarte, hijo.

De esto.

Papá, ¿así llamas a Inés, esto?

No.

De ella.

Inés.

Hijo, te presento a Inés,

mi novia.

Eh...

-¿Picamos algo? -Sí.

Venga, vamos.

-Dorina, yo quiero un vermutito. -¿Qué quieres?

-Gordi. -¿Tú qué quieres?

Coca-Cola.

Es que los españoles ya tenemos suficientes dificultades

como para tener que ayudar a unos desconocidos.

Además, ¿qué nos aportan esos extranjeros?

Delincuencia, inseguridad.

Cariño, también habrá personas honradas, ¿no?

Pobres, si es que...

Pobres de nosotros, no vamos a tener ninguno una pensión

como sigamos recogiendo al primero que llegue en patera.

¿Has visto cómo tratan a las mujeres?

Gordi, si no sabes de estas cosas, mejor no hables, de verdad.

Mauro, ya sabes que no me gusta

que se hable de política en la mesa.

Disculpa a mi hijo.

Debe pensar que está en un mitin de su partido.

Además,

no estamos haciendo caso a nuestro invitado de honor.

¿Te he contado ya que mi hijo Hugo es un excelente nadador?

¿De verdad?

Hugo.

Inés te está hablando.

Tampoco es para tanto.

¡Venga ya!

Enano, no seas modesto.

Era la estrella del equipo.

¿Te acuerdas de la travesía Alicante-Tabarca?

Vino aquí media España

y, aquí, el jefe quedó tercero.

Por lo menos.

Estaba todo delicioso.

Se lo debemos todo a Dorina.

No sé que hubiera sido de nosotros todos estos años sin ella.

Riquísima y sabrosa de más, Dorina,

que ya sabes como tiene el señor la tensión.

Si la hago sosa,

el señor inmediatamente agarra el salero, señora.

Es mejor cocinar a su gusto.

Di que sí, Dorina.

Además, ni que tú vigilases mucho tu dieta, gordi.

Y no te preocupes, que sé cuidarme solo.

Estáis siempre muy pesados con lo de la sal.

Yo no, papá.

-Bueno, que ya tienes una edad. -Tú también.

Estoy muy cansado.

Me voy a mi cuarto, ¿vale?

Eso ni hablar, no te vas a levantar en plena cena.

Es que no tengo hambre.

Hugo, como no te comas un buen trozo de tarta de queso especial,

te doy en el culo como cuando eras chico.

Hugo, ¿no me has escuchado?

Siéntate de una vez.

-Hugo, hijo. -Que ha sido sin querer.

No ha sido culpa suya.

Tenía la copa en el borde, lo siento.

Nada, no te preocupes.

Vente a la cocina, seguro que sale con un poquito de leche.

¿Tú estás tonto?

Tú estás tonto.

Está torpón.

Mira, ¿ves?

Ya va saliendo.

Te dije que la leche hacía milagros.

Muchas gracias, Ana.

Si alguna vez te animas, serás una madre estupenda.

Me encantaría, pero... no está de Dios.

Bueno, eres muy joven aún.

No te creas.

Llevamos años intentándolo y nada.

Pero hay muchas maneras.

Sí, sí, sí, lo sé,

pero ninguna que Mauro esté dispuesto a intentar.

Ya.

Bueno, en realidad, tampoco te pierdes tanto.

Aparte de noches sin dormir y malas contestaciones

y mil cosas más.

Mil cosas que daría media vida por sufrir.

-Oye, tu hija vive aquí, ¿verdad? -Sí.

Pero es duro no vivir en la misma casa.

Ya.

Aunque creo que ella no piensa lo mismo.

¿Y tus padres también viven cerca?

Mis padres murieron.

Lo siento.

Hace ya mucho tiempo, yo era una cría.

Seguro que les echas mucho de menos.

Hugo y Mauro notan su pérdida,

y ya hace 15 años que su madre falleció.

Pero Hugo no conoció a su madre.

No.

Quizá por eso la echa tanto de menos.

¿Sabes, Inés?

Creo que le vas a hacer mucho bien a esta familia.

¿Nos acabamos el vino en el porche?

Dorina, ahora te ayuda Ana con todo esto

y tú, enano, baja las botellas que han sobrado a la bodega.

Mis cojones.

Hugo, ¿qué te tengo dicho?

No te consiento ese lenguaje, y menos en casa.

Hazle caso a tu hermano.

Ahora os echo una mano, voy un momento al baño.

Hugo.

¿Este era tu puto plan? ¿Enrollarte con mi puto padre?

-Que te pueden oír. -Me importa una mierda.

-Me importa una mierda todo. -¿Cómo iba a volver a verte?

-Lo he hecho por nosotros. -Estás loca.

-Hugo. -¡Estás como una puta cabra!

Hugo, por favor.

Escúchame.

-¿Te lo estás follando, eh? -No, no, no.

Claro que no, tu padre es incapaz de tocarme.

Me respeta.

Oye,

te dije que confiaras en mí.

Hugo.

Inés, todo esto no servirá de nada.

En cuanto acabe el puente, vuelvo al internado.

No. No, no, no tiene por qué ser así.

Si te portas bien,

tu padre no va a tener ningún motivo para sacarte de casa.

Confía en mí.

Tengo que subir.

Ven aquí.

Tengo que subir.

¿Qué tal con Inés? Te veo muy enganchado.

Si con eso de "enganchado"

te refieres a si me encuentro bien a su lado,

la respuesta es que sí.

Bueno,

es normal.

Acabáis de empezar a salir.

Tendréis que ir conociéndoos

para saber si es un simple calentón o... algo más serio.

No hables así.

Un calentón.

A veces no es necesario más tiempo.

Me enamoré de tu madre la primera vez que bailamos juntos.

Hijo,

llevo muchos años solo.

Inés... me ha devuelto la ilusión.

Me alegra escucharlo, papá.

-Parece una mujer encantadora. -Lo es.

Pero, como tú mismo has dicho,

estás poco entrenado en estas cosas del amor

y...

No quiero que te hagan daño.

¿Me tomas por un adolescente que se queda enganchado

con la primera novia de verano?

No.

Inés es una madre abnegada y una buena mujer

que también ha pasado lo suyo.

Papá, precisamente.

Es una recién divorciada.

Creo que lo mejor es que vayáis poco a poco.

¿Mejor para quién?

Cualquiera diría que no soy yo quien te preocupa.

Por supuesto que eres tú.

Tú, la familia...

Ya sabes cómo es la gente en este pueblo.

Hablas de tu partido.

No, hablo de nosotros.

Papá, hablo de nuestra reputación,

de nuestra imagen, que hasta ahora ha sido un ejemplo.

Que yo tenga una relación respetable

con una mujer que comparte mis valores

debería hacerte sentir feliz, no receloso.

Papá, estoy feliz, no te pongas así.

Voy a ver qué hace Inés.

Papá.

¿Inés?

Ah, ¿no está con vosotros?

Pensaba que estaba ayudando en la cocina.

No, salió al lavabo y supuse que se había quedado en el jardín.

No sé.

Dorina, eh...

¿Hay bolsas de hielo?

En el congelador de fuera.

Genial, gracias.

Inés, ¿estás bien?

Sí, sí, muy bien.

Disculpa si me he tomado muchas confianzas,

pero le he pedido a Hugo si podía subir un par de botellas de cava.

He pensado que teníamos mucho que celebrar.

Qué buena idea, ¿no?

Cojo las champaneras.

Reconozco que estaba un poco nervioso

con la cena de esta noche.

Pero ha salido todo a las mil maravillas.

Sí.

Tu familia me ha parecido maravillosa.

Tienes unos hijos estupendos.

Supongo que estás muy orgulloso.

Sí.

Cada uno tiene sus cosas, no te creas.

Pero, bueno,

Mauro es ya un adulto

y mi trabajo ahora se centra en Hugo.

Es un buen chico.

Bueno...

Tiene buen fondo,

pero es muy díscolo.

Crecer sin una madre le ha pasado factura.

Necesita amor.

Necesita disciplina

y yo he sido demasiado blando.

De ahí lo del internado.

Pero a veces se consigue mucho más

con un beso que con una bofetada.

Ya deberías haberte dado cuenta.

Perdón.

-Lo siento. -No te disculpes.

Me he dejado llevar, pero no volverá a ocurrir.

Tranquilo.

Buenas noches.

Buenas noches.

¡No, mierda!

¡Mierda!

Tienes un mensaje nuevo.

¿Tanto "Ainara, Ainara"

y cuando te toca venir, la dejas tirada?

Enhorabuena, eres una madre cojonuda.

Deja tu mensaje después de la señal.

Mi amor, soy mamá.

Lo siento muchísimo, cariño,

he tenido un imprevisto y me ha sido imposible verte.

Perdóname, por favor. Te prometo que te compensaré.

Te quiero.

¡Ya va!

¿A qué debemos este honor?

Perdona por venir tan temprano.

Temprano.

Llegas 12 horas tarde.

Ainara estuvo esperando hasta las tantas.

¿Está en casa?

Estar está, otra cosa es que quiera verte.

¡Ainara!

Mi amor, perdóname, siento mucho lo de ayer.

Hala, empieza el espectáculo.

Así lo solucionas todo, pidiendo perdón,

y aquí no ha pasado nada.

Se me fue el santo al cielo,

me surgió un compromiso que no podía rechazar.

Pero a tu hija sí podías rechazarla, ¿no?

-No, no. -Luego vas de buena madre.

-Tú eres lo primero. -Lo segundo.

Lo primero es el curilla ese con el que sales.

Esto es un pueblo.

Ya sabemos que estás tonteando con el padre de Mauro Ribó.

Eso a ti no te importa.

Mira, tienes razón, me importa una mierda.

Lo que me importa más es que dejes tirada a mi hija por tus rollos.

He reservado en el restaurante de La Marina que te gusta.

Si quieres, podemos pasear las dos juntas hasta ahí

y luego comemos.

Paso.

He quedado, como tú ayer.

Ainara, por favor. Ainara. Ainara, escúchame.

¡Ainara!

Muy bien.

Muy bien.

Hola.

¿Tenéis planes para comer hoy?

Qué buena idea has tenido reservando para comer, Inés.

Bueno, así Hugo y yo tenemos oportunidad de conocernos mejor.

¡Inés!

¿Qué pasa, que no saludas?

Perdona, no te había visto.

Ya me imagino.

Pues casi no te reconozco

porque menudo cambio de look, ¿no?

¿No vas a presentarnos?

Sí, claro.

Lola, él es Tomás.

Su novio, Tomás Ribó.

-¡Ah! -Encantado.

Ah, encantada.

Y él es mi hijo pequeño, Hugo.

¿Qué tal?

Perdona, tenemos que irnos porque nos va a volar la reserva.

No, no, claro, menudos son.

Bueno, disfrutad de la comida, ¿eh?

Cuídamela mucho, Tomás.

Adiós, cariño.

-Adiós, Hugo. -Adiós.

Habrá que hacerle caso a tu amiga.

Mañana hay un acto del Ayuntamiento en el puerto

y Mauro nos ha invitado.

Me encantaría que nos acompañaras.

¿Sí?

No sé. ¿No le importará a Mauro?

¿Por qué le va a importar que vaya con mi novia?

Serás mi tabla de salvación.

No soy muy sociable digamos y...

La verdad es que odio esas cosas.

Ya, a mí me pasa lo mismo.

-¿En serio? -Sí.

Bueno, pues entonces ya somos dos.

¿No... No te gusta el arroz, Hugo?

Ni siquiera lo has probado.

¿Quieres que te pidamos otra cosa?

Pero ¿tú quién cojones te crees?

¿Mi madre?

Hugo, ¿qué haces?

Siéntate ahora mismo y le pides perdón a Inés inmediatamente.

¡Una mierda!

Hugo.

Joven.

Joven, salga, por favor.

Oye, que está prohibido y además es peligroso.

Sal, por favor.

¡Chaval!

¿Qué pasa, que estás sordo? Que salgas ya.

A ver, chaval, tengamos la fiesta en paz.

-Venga, para arriba. -Que te pires.

Mira, me estás tocando los cojones.

O vienes tú o voy yo.

¡Vete a la mierda!

Vas a tener que ir tú.

¿Qué pasa? ¿Ya no estamos tan chulitos, niñato?

-Espera un momento, Rada. -¿Qué pasa?

Chico, ¿eres el hermano de Mauro Ribó, el concejal?

Me cago en la puta.

Venga, que te llevo para casa.

¿Qué pasa?

Tu madre, que está haciendo el ridículo.

Qué novedad.

Me ha contado Lola que va paseándose por La Marina

con su novio y su hijo

como si fuera una familia feliz, es patético.

Mira, papá, tú no te rayes, ¿vale?

A mí también me da mucho "cringe"

verla en plan novia con el tipo ese por ahí,

pero, bueno, así está entretenida y a nosotros nos deja en paz.

¿O no era eso lo que querías?

Deberíamos ir a buscarlo, está tardando mucho.

Es un maleducado y un consentido.

Debería haberlo dejado en el internado.

Te has librado de un buen paquete por tu hermano.

Ya le puedes dar las gracias.

Hasta que aprenda a comportarse, su sitio es ese.

Lo que ese chico necesita es disciplina,

y te aseguro que la va a tener.

Ya se encargará el padre Gálvez de enderezarlo.

Hugo, ¿se puede saber dónde te habías metido?

Nos debes a Inés y a mí una explicación.

¿A los dos?

No os debo una mierda.

¿Qué has dicho?

¡Hugo!

¿Necesitas más pruebas?

-¡No tolero que te trate así! -Tomás, no subas así, por favor.

-Déjame a mí hablar con él. -Es que no lo conoces.

-Es intratable. -Déjame intentarlo.

Sé lo que es tratar con un adolescente.

¿Sí?

Por favor.

¿Tú estás loco?

¿Qué hubiera dicho tu padre si ve que te trae la Policía?

Me la suda.

¿Sí?

¿Te has olvidado lo que nos estamos jugando?

No, Inés, no.

Aquí la que parece haberlo olvidado eres tú.

¿Sí? ¿Qué he olvidado yo?

¿Qué?

Mira, ¿sabes qué?

Prefiero largarme a ese puto agujero

que ver cómo me pones los tochos con mi padre.

Me parece genial, hazlo.

Si eso es lo que quieres, vete.

Sigue comportándote como un niñato

y nos olvidamos de esto.

Eso es lo que quieres, ¿no? No volver a verme.

Para ti no han sido más que un par de polvos.

Qué intensita eres, ¿eh?

Y tú qué gilipollas.

Venga, anda, dame un beso.

Pero tú...

Hugo.

Préstame atención.

Préstame atención.

Te comportas como un monje o vuelves derecho al internado.

No es nada fácil.

Prométemelo.

Te lo prometo.

Tengo que bajar.

Espera.

Dame algo a cambio.

Quiero follarte en esta cama.

Estupendo.

¿No se te ocurre algo más complicado?

Sé que puedes arreglarlo.

Bueno.

¿Sigue aquí, Dorina?

Ya me marcho.

¿Le pasa algo al niño?

Eh... No.

Nada que deba preocuparla.

Baje, no vaya a perder el autobús.

Cuando estoy a punto de estallar, me dedico a mis plantas.

Porque no me replican será.

No puedo con Hugo.

Que Dios me perdone, pero no sé cómo ayudarle.

No sé cómo calmar su ira.

Y está muy arrepentido, nos pide disculpas.

¿Eso te ha dicho?

Hugo nunca se arrepiente de nada.

Nació echando un pulso a su propia madre

y...

ya conoces el resultado.

Tomás, un niño es inocente.

Mi madre también pasó más de 72 horas de parto,

siempre me lo decía.

Pero eso no es culpa de los hijos.

Mmm. No, no lo es.

Pero... Hugo no piensa nunca en cómo me cambió la vida,

y ahora que lo único que intento es que estemos bien

mira cómo se comporta.

A lo mejor no quiere renunciar a ti.

Tú siempre has sido su padre y también su madre y...

Probablemente, tenga miedo de perderte.

Pero eso no...

No.

Jamás me va a perder.

Claro, pero si justo ahora lo mandas al internado,

va a pensar que es así.

No sé.

A veces olvido que es solo un niño.

Y te necesita.

Necesita tu amor y tu comprensión.

Y yo también te necesito.

Venga, es tarde.

Puedo quedarme.

No sé si debemos.

Hay habitaciones de sobra, dormir no es pecado.

No, dormir no.

No me fío de mí.

Inés,

me importas de verdad.

Quiero hacer las cosas bien.

No te merezco.

Hola.

¿Qué haces aquí?

¿Le ha pasado algo a Ainara?

Siempre poniéndote en lo peor.

Pasaba por aquí y pensé en acercarme a verte.

A mí.

Sí.

Tampoco es tan raro, ¿no?

¿Puedo subir o no?

No, me tengo que duchar.

Tenemos que hablar de la niña.

Has estado bebiendo y ahora quieres hablar de Ainara.

Ya veo lo que te interesa tu hija.

Muy bien, allá tú.

Menudo cuchitril.

Agradéceselo a nuestro acuerdo de divorcio.

¿No eres un cerebrito?

Pide curro en la NASA.

Tú no has venido a hablar de la niña.

Tú has venido a cotillear.

Algo de beber tendrás, ¿no?

Antonio, ¿qué quieres? Estoy muy cansada.

No entiendo qué haces con ese meapilas.

¿Por qué no te largas? Estás borracho.

-No puede darte lo que necesitas. -¿Qué coño sabes lo que necesito?

Sí, lo sé, lo sé.

¡Déjame en paz!

Lo sé perfectamente.

¡Que te largues de mi casa, joder!

¿Piensas que de verdad te quería follar?

Como si no tuviera pibones a los que follarme.

Mírate.

Si das pena.

Fóllate a quien te dé la gana, pero sal ahora mismo de mi casa.

Cuando ese monje bobo

sepa quién hay detrás de esa cara inofensiva,

saldrá corriendo y te quedarás sola.

En Madrid estamos más que satisfechos con tu labor.

Muchas gracias, presidenta.

Ana, tu marido va a llegar muy lejos, ya lo verás.

Bueno, nunca lo he dudado.

¿Qué veo?

Los salvadores de España reunidos.

¿Debo echarme a temblar?

Mauro, es una broma.

Ana, tú tan guapa como siempre.

-No la mereces, Mauro. -Ya.

No le aguanto.

Hay que tener cerca a los enemigos, ¿recuerdas?

¿No me ibas a presentar a unos empresarios?

Claro, presidenta, ahí están.

¡Jesús! Qué de gente.

No pasa nada.

Estamos un ratito, cumplimos y nos vamos.

-Quedaos, voy a por unas copas. -No, voy yo.

No, no, no, quédate con Hugo.

Oye, papá, eh...

Respecto...

-Respecto a lo de ayer... -Déjalo.

Tengamos la fiesta en paz.

Mira, lo siento muchísimo, de verdad.

No... No tengo excusa.

No va a volver a pasar, ¿vale?

Mira, es que no sé lo que me pasa, papá.

No sé lo que me pasa

y de verdad que yo no... No quiero comportarme así.

Quiero...

Quiero ser el hombre que...,

que mamá hubiese querido

y...

Y ojalá, ojalá Dios me ayude.

Ojalá...

Ojalá llegues a estar orgulloso de mí.

Dios está contigo, hijo.

Yo también quiero creer en ti,

pero más que palabras, lo que necesito son hechos, Hugo.

Vale.

¿Interrumpo algo?

Ya pensaba que no ibais a venir.

¿Te importa que te robe a mi padre un momento?

Carmen Arnaiz quiere saludarte.

No sabía que te ibas a traer a Inés.

¿Y por qué no iba a traerla?

¡Ah! No, por estar solo la familia.

Pero has hecho bien, Inés es encantadora y guapa.

Va a quedar estupenda en las fotos.

Me alegra saber que no te vamos a estropear la foto.

Presidenta.

¿Cómo está?

¿Por qué no te quedaste anoche?

No hubo manera de convencer a tu padre.

No quería caer en la tentación.

Ya.

Pues si yo fuera mi padre,

estaría follándote todo el día.

Creo que Inés podría ser una buena influencia para Hugo.

Necesita una figura materna.

Papá, Hugo no sabe lo que es tener una madre.

Tampoco te mortifiques, ¿eh?

¡Hugo!

¡Hugo, a desayunar!

¡Hugo!

Venga, dormilón.

Buenos días.

Hola, papá.

He venido a ver a mamá.

Oye, papá, no tenías por qué haberme traído.

Podría haber cogido el bus.

No me cuesta nada.

¿Crees que estará tu entrenador?

Pues espero que sí.

La verdad que me gustaría saludarlo.

Y si no, pues aprovecho y nado un poco.

Hijo,

¿habías ido a ver a tu madre

otras veces sin que yo lo supiera?

Yo también la echo de menos.

Aunque no llegara a conocerla.

Hugo...

Mi relación con Inés,

que yo esté intentando rehacer mi vida,

no quiere decir que yo haya olvidado a tu madre.

Nunca podría olvidarla.

Lo sé.

Papá, espera.

No me apartes de tu vida.

Déjame estar contigo en casa.

No quiero volver a ese internado.

Mira, voy a cambiar, ¿vale?

Voy a ser el hijo que quieres que sea.

No quiero que seas alguien que no eres.

Quiero que tú mismo te convenzas de seguir el buen camino.

-Y lo estoy, estoy convencido. -Todavía tienes que demostrarlo.

-Pero, papá, por favor. -Hugo, no se hable más.

Este curso tienes que terminarlo allí, luego ya veremos.

¿Paso luego a buscarte?

Cojo el bus.

¿Qué haces aquí?

Mañana vuelvo al internado.

¿No has ido al cementerio?

Pues claro que he ido, Inés.

¡Y no ha servido de una puta mierda!

No te preocupes, tranquilízate.

Tranquilízate, todavía tenemos tiempo.

Que no quiere, Inés, quiere meterme dentro

y que me vuelva un puto amargado como él.

Bueno, no...

Déjame a mí hablar con él.

¿Sí? Lo vamos a arreglar.

¿Sí?

Mira, si me mete dentro,

me empastillo y a tomar por culo.

¿Qué? No vuelvas a decir eso.

¿Por qué no?

Tú lo ibas a hacer, te metiste en el mar a matarte.

Pero tú tienes toda tu vida por delante

y me tienes a mí, yo no te voy a abandonar.

¿Sí?

Vale.

Vale.

Vale. Gracias.

Qué bajón, tía, ¿eh?

Damos pena.

He oído que Iván y los de cuarto iban a la disco esta tarde.

No tengo un pavo.

Ni yo.

Bueno, yo qué sé,

igual se enrollan y nos invitan, ¿no?

Cojonudo.

Pidiendo limosna a la puerta de la disco.

¿Se puede dar más "cringe"?

Sí, tía, comiendo pipas aquí.

Tía, estamos gilipollas, ¿eh?

Mi madre vive aquí al lado.

A ver, que pasar el día con tu madre tampoco es un planazo.

Chica, pero ¿tú eres tonta?

Que digo de ir a pedirle la pasta.

¿Nos la daría?

Pues sí y más después del plantón del otro día.

Vamos.

Que va a flipar cuando me vea.

Será algún vendedor.

Quédate aquí y no te muevas.

Para, no seas brasas que habrá salido, coño.

¿Y dónde coño va a estar esta?

Si es una seta, está todo el día en casa

con la frikada esa de las estadísticas.

Y se ve el balcón abierto.

Estás muy sorda, ¿eh, madre? Casi me dejo la mano en la puerta.

Hola, Inés.

¡Guau! Ya veo las ganas que tenías de verme.

No, no, no es eso, es que me pillas con mucho lío.

¿Qué te decía? Mi madre y los números.

¿Qué... Qué necesitas, cariño? Porque tengo mucho trabajo.

Bueno, es que...

Esta tarde, los de clase van a ir todos a la disco.

Sí, estupendo.

Pasadlo bien.

No, bueno, es que nosotras no tenemos dinero

y había pensado...

No te preocupes, yo... te dejo.

Toma.

-¿50 euros? -Lo siento, no tengo nada más aquí.

No, no, o sea...

¿Estás bien?

-Porque te noto superrara. -¿Sí?

Bueno, más de lo normal, claro.

¿Qué ha sido eso?

No estarás con tu novio ese el rarito, ¿no?

Ay, Dios, que os hemos pillado, qué puto asco.

Ainara.

Inés, ya he acabado de colgar la lámpara.

¿Necesitas algo más?

No, no, muchas gracias.

Mira, te presento a mi hija y su amiga Julia.

¿Qué tal?

Es el hijo de Tomás.

Ha venido a echarme una mano con un par de chapuzas.

Ya... Ya sabes lo torpe que soy para estas cosas.

Como siempre las hacía tu padre.

Mil gracias por el apaño.

Un placer.

¿Necesitas algo más?

Porque ya te he dicho que tengo que trabajar.

No.

Nos piramos.

Adiós.

Tía, tía, tu nuevo hermanito está mazadísimo.

Lo que me faltaba, un broncas en la familia.

Le he dejado gazpacho y embutidos en la nevera.

Como el señor es de cenar poco.

Gracias, Dorina.

¡Qué haríamos sin ti!

¡Uy!

Hugo, adiós.

No sé si te veré mañana antes de irte.

Buen viaje, cariño.

Su madre, rota por el dolor y la rabia, pedía justicia.

A nivel de geopolítica, ¿esto dónde puede llegar?

¿Qué estás viendo?

Ahora nada.

¿No vas a cenar?

No.

No tengo hambre.

Hugo, espera.

Todo lo hago por ti, hijo.

¿Por mí?

¿Me estás diciendo que me encierras en ese agujero por mí?

Sí.

Para que te conviertas en un hombre de bien,

para que te des cuenta del valor de las cosas,

que todo conlleva un sacrificio.

Me duele que nos separemos tanto como a ti, Hugo.

¡Venga, papá, no seas falso, joder!

Que entonces no me echarías de tu lado.

¡Va!

Inés.

No te esperaba.

Disculpa, sé que es muy tarde. Si quieres, me marcho.

No, no, por favor, pasa.

Sabes que siempre eres bienvenida.

De hecho, te iba a llamar.

Había pensado que mañana me podías acompañar

a llevar a Hugo al internado.

Así comemos juntos en ese restaurante que te gusta.

A la vuelta.

Claro.

Encantada.

¿Quieres... Quieres tomar algo?

Picar algo.

No, no, muchas gracias.

-¿Un té? ¿Un café? -Nada.

¿Estás bien?

¿Te pasa algo?

Estoy preocupada, Tomás.

Sé que solo nos conocemos desde hace unos meses,

pero yo no lo siento así.

Para mí es como si nos conociéramos de toda la vida.

Es de locos, ¿eh?

No, no.

No, claro que no.

A mí me pasa algo parecido.

Me importas mucho.

Tú y tu familia.

Familia a la que me has permitido acercarme.

Y por eso me gustaría atreverme a hablarte

como si fuera una más en esta familia.

Creo que estás cometiendo un error

internando a tu hijo en un lugar que le hace profundamente infeliz.

Ya.

Hugo se ha esforzado mucho en que nos demos cuenta.

Pero como madre,

sabes de sobra que tenemos que hacer

lo que nuestros hijos necesiten,

aunque les duela.

Lo que tu hijo necesita es a su familia.

Si supieras cómo te envidio...

Mis padres murieron muy pronto y...

Yo no he sabido retener el amor de mi marido y de mi hija.

Inés,

no digas eso.

Si hubiera tenido tu suerte, jamás alejaría a mis hijos de mí.

Por muchos problemas que tuviéramos.

Los solucionaríamos siempre juntos.

Unidos.

A Hugo siempre...

le ha faltado su madre.

Lo he criado yo solo y...

Ya no me veo con fuerzas.

Pero ya no estás solo, Tomás.

Te quiero.

Tomás.

Ojalá pudiéramos,

pero hagamos lo correcto.

Voy a repostar.

Voy a pagar. ¿Queréis algo?

Si no tuvieras 15 años,

arrancaría el coche y nos iríamos para siempre de aquí.

Y si yo no tuviera 15 años,

no tendríamos que huir a ningún lado.

¿Pasa algo, Tomás?

Papá, ¿estás bien?

Inés,

me he pasado la noche dándole vueltas.

Creo que...,

que deberíamos aprovechar

las oportunidades que la vida nos brinda,

las oportunidades que Dios pone en nuestro camino.

Sí, ya sé que...,

que apenas nos conocemos, pero...

hay veces que las cosas...

se saben,

se sienten.

Ambos tenemos una edad.

¿Para qué perder un tiempo precioso cuando...

podemos estar juntos?

Yo quiero que seamos una familia,

una verdadera familia, los tres.

Inés,

te estoy pidiendo que te cases conmigo.

Es una mierda saber que te estás follando a mi padre.

He pedido unas variaciones en el acuerdo de separación.

Si tú me jodes, yo te jodo a ti.

Dales tiempo al curilla y al macarra de su hijo

para que vean a la verdadera Inés.

Antes por lo menos, podíamos vernos de vez en cuando.

Puede que no nos veamos nunca más.

¡Joder, tía, mira ese pavo!

Mira, la morena, está buena, que te tiene mazo ganas.

Tiene una pinta de loba que te cagas.

¡Eh! ¿Qué cojones dices tú, gilipollas?

Que aparte de pasártelo cojonudamente con mi padre,

ahora también vayas de madre.

Tú no eres precisamente un hijo para mí.

¿Entonces qué coño soy?

Queridos hijos, llegó el feliz momento.

Inés Molina, ¿quieres recibir por esposo a Tomás Ribó

y prometes serle fiel todos los días de tu vida?

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.