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¡Ven aquí! ¡Ven!
¡Campeón! ¿Me has echado de menos?
Hola, Ramón.
¡Hola! ¿Ya vuelves?
¿Qué?
¿Cómo que qué?
Nombre...
Vicente Aldalur.
Setenta y seis.
Setenta y dos.
Uno ochenta.
Todo mentira.
¿Setenta y cuatro?
A los jóvenes les gustan los rellenitos.
¿Qué foto quieres que ponga?
¿Qué te parece esta?
Muy guapo.
- No sé yo... - Que sí.
¡Listo!
Ahora te voy a bloquear mi perfil.
Sabes que no eres mi tipo.
- Toma. - Anda, trae.
Y este diamante, ¿qué quiere decir?
Chaperos.
Gracias, Ramón.
¿Qué?
Sí, tú ríete.
He invadido tu cuarto.
Si sigo así, te voy a dejar sin casa.
Tener que andar así a mi edad...
Puedes quedarte en mi casa cuanto necesites.
No querría tener que volver a San Sebastián.
Somos familia, ¿me oyes?
Mientras yo esté aquí, tienes una casa.
Gracias, Ramón.
Arturo, el más alto, creo que está libre.
¿Quieres que le pregunte a Rubén por él?
¿Para mí?
No, no...
Es demasiado joven.
¿Demasiado joven?
Tenía que haber dejado antes a Esteban.
Ahora ya es tarde.
¿Tarde para qué?
Para follar sin parar.
¿No lo crees?
Cincuenta años en el armario,
veinticinco con la misma pareja...
Ya me dirás.
Eres de ritmo lento.
Sí, dame un tío bueno de 40 años,
a ver si soy lento.
Sí, sí.
¡Ánimo!
¿Cuándo tuvo el ictus?
Hace tres meses, el 10 de noviembre.
Por lo que veo, estuvo ingresado en Las Palmas.
Sí, pero como no despertaba, lo trajimos aquí hace un mes.
¿Cuál es el motivo de traerlo aquí?
Bueno,
allí no tenía a nadie que se hiciera cargo de él...
No, me refiero al motivo de traerlo a esta residencia.
No tengo sitio en casa.
Tengo un hijo y la casa es pequeña.
Por otra parte, él no tiene ingresos para permitirse otra cosa.
Así que hasta ver cómo evoluciona...
Vicente, ¿está de acuerdo con el ingreso?
Ella lo ha explicado bien,
no hay alternativa.
Bueno, háblame de usted, Vicente.
¿De mí?
¿Qué quieres saber?
¿Qué fármacos está tomando?
Atorvastatina, acerocumarol,
enealapril para la tensión, y paracetamol.
¿Y alguna patología o alergia anterior al ictus?
No, que yo sepa.
Tengo el colesterol alto, pero no creo que eso...
¿Y a usted qué le gusta hacer en su día a día?
Nada en especial.
¿No tiene aficiones?
No sé.
¿Tomar el sol?
Llevaba años viviendo en Canarias.
Qué bien...
¿Hay algo más que debamos saber?
Tres, cuatro, cinco...
Ocho calcetines...
Muy bien.
He puesto su nombre en todo, como me...
- Perdón. - Vale, muy bien.
Ocho camisetas.
Papá, he dejado tus cosas en la balda de abajo.
En la que estaba libre.
¿No vas a bajar a cenar?
Estoy cansado, me voy directo a la cama.
Avisaré a alguien para que venga a ayudarte.
¿Quieres decir adiós al perro?
¿A Argi?
Sí, a Argi.
Ya lo he hecho.
Bueno...
Vendré el sábado para que puedas estar con él.
Papá, colabora un poco.
Ya pensaremos en una alternativa.
Nerea, por favor, deja de pensar.
Pues, hasta el sábado.
Bueno, mañana más y mejor.
- Hasta mañana. - Adiós Xanti, que disfrutes.
Xanti.
Perdona, Vicente.
Hablas euskera...
Te he visto en el pasillo.
Y he pensado:
"Seguro que este viene a mi cuarto".
Y mira, aquí estás.
Oye,
¿la chica era tu hija?
Sí.
¿Eres viudo?
Bueno, divorciado.
Coño, divorciado.
¡Qué moderno!
Yo soy viudo.
Se te hará raro verme aquí, encontrándome tan bien. ¿Verdad?
¿A que sí?
Sí, sí.
Aquí estoy de maravilla.
Me las arreglo bien.
En casa me aburría.
Yo ya he vivido lo que tenía que vivir ahí fuera.
¡Buenos días!
¡Buenos días, Amaia!
Oye,
es guapa, ¿eh?
- ¿Eh? - Sí, sí.
- Hola, queridos. - Buenos días.
¿Qué tal se ha despertado nuestro recién llegado?
Hola, Vicente. Soy Iñaki.
Voy a ser tu auxiliar.
- Hola. - Lo que faltaba...
Con tanta chica guapa, ¿te ponen con Iñaki?
Xanti, cariño, cuidado con lo que dices,
que si yo también empiezo a largar...
Sí...
Cuidado con este, Vicente.
Ahora vengo, un momento.
Sí, tú guíñame el ojo.
Claro.
Oye, Vicente,
si quieres,
puedes pedir que te cambien de auxiliar.
- Buenos días. - Buenos días.
Ahora vengo, Vicente.
Venga, te llevo a tu sitio.
¿Te va bien al lado de Xanti?
Donde tú quieras, él me estaba llamando pero...
Claro, porque ese es tu sitio.
Ponte ahí, Vicente.
Este es Félix, y este otro, Antonio.
Muy bien, otro hombre más.
En esta residencia somos pocos hombres
y sanos, casi solo nosotros.
Bueno, sanos...
¿Quién hay más sano que nosotros?
Angelita, Felisa, Puri...
Eso pues, esas son mujeres.
Hablamos de hombres.
Las mujeres viven mucho más que nosotros.
Yo a ti te conozco.
¡Vaya!
¿No te acuerdas de mí?
¿Mi cara no te suena?
No caigo...
Félix Gorostiza.
Hicimos la mili juntos.
En Loiola.
Sí, sí...
Ha pasado tanto tiempo que no te he reconocido.
Recuerdo que salías con una chica muy guapa.
Se llamaba Marisa, ¿no?
Joder, Félix, vaya memoria.
Marisa... ¿era tu mujer?
- ¿Eres viudo? - No.
No, está divorciado.
Sí, pero ella murió el año pasado.
Esa es otra historia.
Tú, en verdad, estás divorciado.
¿Divorciado?
Un adelantado para la época.
¿Y los casados qué somos? ¿Retrasados?
No, no es eso,
pero seguro que tú has probado menos mujeres que él.
¡Seguro!
- ¿Qué tal te arreglas con estos tres? - ¡Muy bien!
Por cierto, ¿veis qué guapo le he dejado con el bigote?
- Sí, ya me he fijado. - Claro.
¡Pareces Clark Gable!
Me han dicho que vivías en Canarias.
¡Qué fenómeno!
¿A vosotros no? Yo voy mucho de vacaciones allí.
A Maspalomas.
¿En qué zona vivías tú?
Cerca de Las Palmas.
Creo que ya he estado alguna vez.
Pon la mano delante.
Eso es.
Es muy importante sentarse bien.
Eso es.
Mira hacia adelante.
Coloca la mano derecha dentro del espejo.
Aquí... Eso es.
Mira al espejo.
Extiende la mano izquierda.
Sube, baja...
Eso es.
Parece que también mueves la mano derecha. ¿Lo ves?
Sigue.
Es muy importante que tu mente crea que eso es así.
Recuerda que tu problema no está en el brazo ni en la pierna,
sino en la cabeza.
¿Crees que volveré a ser autónomo?
- ¿O me quedaré aquí para siempre? - Bueno, a ver...
Cada caso es diferente.
A veces puede parecer que no mejoras
y cuando menos te lo esperas, notas una gran diferencia.
Pero, ¿cuánto tiempo me llevará saberlo?
Tranquilo...
No tengas prisa.
Paso a paso.
Poco a poco, ¿sí?
- Alaitz, Mariasun ya está fuera. - Sí, ya voy.
Mariasun, espera aquí, ahora viene Alaitz.
Hasta ahora.
Si deseas recuperarte, tómate en serio la rehabilitación.
Necesitas disciplina, eso es lo más importante.
Disciplina.
Toca.
No hace falta, ya lo veo.
¡Toca!
¿Ves?
Todavía tengo bola.
Sí, sí.
Esto no es más que disciplina.
Al lado de la residencia hay un gimnasio.
Me dejan ir.
Voy todos los días.
He hecho deporte toda mi vida.
Si me hubieras visto hace unos años...
¡Estaba como un toro!
Agárrame el brazo con fuerza.
No, con esa mano no.
Con la mala.
Agarra fuerte.
Como una niña no,
- ¡agárrame fuerte, como un hombre! - ¡Que no puedo más!
- No puedes. - No.
Vicente, tenemos que hacer esto todas las noches.
¡Todas!
Hasta que note que agarras con fuerza.
Vale.
Tenemos que ponernos en forma, ¿me oyes?
Vicente, soy Ramón.
Estoy preocupado.
Te he llamado mil veces...
¡Hola!
¡Hola!
¿Hablas euskera?
- Buenos días, guapa. - Buenos días.
Ya estamos. Aparcado.
Buenos días.
- Buenos días. - Buenos días.
Vicente, con esa mano no.
Intenta usar la derecha.
Tranquilo...
Ya lo haré poco a poco, pero sin presión.
¡Qué apetito tiene esta mujer!
Esto para ti, Vicente.
¿Ya te apañas con la izquierda?
De todos modos, deberías de intentarlo con la derecha.
Eso mismo le he dicho yo.
Deberías intentar usar la derecha.
¿Qué pasa con estos?
Hola.
¿Has traído a Argi?
¿De qué hablabas con Xanti?
Sobre las separaciones.
Dice que la gente de ahora se separa con facilidad.
¿Tú piensas igual?
Papá, yo estoy divorciada.
¿Y por qué habéis sacado ese tema?
Pues no sé... ¿Por qué?
No sé...
Me parece un poco metomentodo.
¿Diga?
Sí, ahora se pone.
Papá, es para ti.
- ¿Para mí? - Sí.
Anda, vete.
¿Sí?
Vicente, soy Ramón.
¡Papá! ¿Le has colgado?
¿Por qué te llama a ti?
¿Y qué va a hacer si tú no le contestas?
¿Tú le has pedido que me llame?
¿Yo?
Está preocupado. Él no tiene la culpa.
¿Cómo que no? Fue él quien te buscó.
Yo le dejé claro, que no quería volver a San Sebastián.
Solo ha complicado las cosas, tanto a ti como a mí.
El único que complica las cosas eres tú.
- Nerea. - Ramón...
Puedes hablar, pongo el manos libres.
Vicente...
¡Papá!
Solo te quería decir...
- No quiero. - Papá, la gente nos mira.
- ...que lo siento mucho. - ¡Aparta!
- ¡Papá! - Nadie tiene la culpa.
Papá, está llorando.
En mi situación, no podía hacerme cargo.
- ¡Pareces un crío! - ¡Que no quiero!
Vicente, ¿estás ahí? ¡Vicente!
¡Escúchale!
¿Vicente?
No entiendo por qué te hiciste cargo de mí.
Porque eres mi padre.
¿Tu padre, después de 25 años sin relación?
¿Por qué me trajiste aquí?
Algo harán con la gente que no tiene a nadie.
Seguramente, los meterán en una residencia.
Abre las piernas, "cari".
- Con cuidado. - Sí, sí...
A ver, un poco de agua...
Joder, ten cuidado, ¡hostia!
Lo siento, "cari".
Tanto "cari, cari..." ¿Qué?
¡Te lo he dicho mil veces!
¡Pareces tonto!
Vicente.
A mí no me hables así, ¿vale?
Yo no soy "cari", ¿me oyes?
¡Yo soy Vicente!
Hostia.
Joder...
Te veo serio, Iñaki.
¿Has pasado mala noche?
¿Estás bien?
Estoy bien, Xanti.
¡Ánimo, hombre!
Aquí necesitamos tu alegría.
¿Estás enfadado?
Tienes todo el derecho a estar enfadado.
Estás pasando un duelo.
Después del ictus, una parte de ti ha desaparecido,
y esa pérdida requiere un duelo.
Ya te he dicho que no quiero hablar sobre eso.
Está bien.
¿Y de qué quieres hablar?
¿Por qué no puedo estar de día en mi habitación?
Intentamos fomentar la socialización entre residentes.
Ya... ¿Y si no quiero?
Debería poder elegir lo que quiero, ¿no?
No soy un crío.
Ya.
Intentamos ajustarnos a los deseos de cada residente.
Por desgracia, algunas normas son generales.
De lo contrario, la residencia sería un caos.
¿Por qué me habéis puesto a Iñaki de auxiliar?
Pensamos que os llevaríais bien.
¿Por qué?
Preferiría tener otro auxiliar.
¿Y eso?
¿Ha pasado algo?
¿Te ha hecho algo?
No...
Somos muy diferentes, eso es todo.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Iñaki?
Ha habido un cambio.
A partir de ahora yo seré la auxiliar de Vicente.
¿Estás bien? Ahí tienes el mando.
¿Todo bien?
Bueno, buenas noches.
Buenas noches.
Oye...
No te quejarás, ¿eh?
Te han puesto a la "chinita".
Vamos.
Agarra fuerte.
Coño...
Oye,
vas mejorando.
Xanti, no me ha gustado lo que has dicho.
¿Y qué he dicho?
"Chinita".
¿Chinita?
Sí, "chinita".
¿Y?
No me ha gustado nada.
¿Qué es lo que no te ha gustado?
Me parece ofensivo.
Pues no lo he dicho con esa intención.
Perdone usted.
¡Qué sensibles estamos!
No es eso.
Pero que me quede callado no significa que piense igual que tú.
Claro.
No tenemos por qué pensar igual.
Tú di lo tuyo,
que yo diré lo mío.
Sí, claro...
¿Te has enfadado?
¿Enfadarme yo?
No.
Tú te has enfadado. No te jode...
Yo no me he enfadado,
solo quería decírtelo.
Vicente,
yo solo quería animarte.
Siempre estás tenso.
Escucha...
Yo no soy tu enemigo.
¿Apago la luz?
Sí.
Genial.
- Buenos días. - Buenos días.
Ánimo, Vicente.
¡Vaya!
¡Mira quién ha venido!
¡Mi pequeño Xabier!
- ¿Habéis venido a ver al abuelo? - Sí.
¿Qué tal estás?
El cuerpo de Cristo...
El cuerpo de Cristo...
Se van a cargar la economía.
Es muy fácil decir que hay que apoyar lo público,
pero la gente siempre quiere más.
Mira a los profesores.
¿Qué pasa con los profesores?
¿Qué?
Que viven a cuerpo de rey.
Y siempre de huelga y quejándose.
Yo los pondría trabajando en la mina
No es tan simple.
Este, por ejemplo, es un gimnasio público
y tú estás aquí.
Pero ese es otro tema.
Cuidado, que no soy capitalista, ¿eh?
¿Qué?
Vicente...
Te veo más fuerte.
Has echado espalda.
¿Yo?
Bueno, Xanti...
¡Qué sí!
Date la vuelta.
Que no...
¡Date la vuelta, hombre!
Que no, Jesús...
¿Acaso te da vergüenza enseñar el pito?
Hoy estás muy pesado.
Papá,
en Navidad nos vamos a Lekeitio.
¿A Lekeitio?
No me tienes que dar explicaciones.
No estás en deuda conmigo.
Ya lo sé, no lo he dicho por eso.
¿Aún mantienes contacto con los de Lekeitio?
Por supuesto.
Son mis tías.
Que mamá no esté, no significa que vaya a cortar la relación con ellas.
¿Y qué piensan de que te hayas hecho cargo de mí?
No lo entienden.
- ¡Feliz Año Nuevo! - ¡Feliz Año Nuevo!
- Vicente... - Feliz Año Nuevo.
¡Ánimo, joven!
- ¡Feliz Año Nuevo! - Xanti...
¡Feliz Año Nuevo!
Pásamelo.
Toma.
Oye,
¿te has sentado en mi cama?
¿Yo? No.
Pues ahí se ha sentado alguien.
¿Y?
¿No te has sentado en mi cama?
Que no me he sentado en tu cama.
¿Seguro?
Seguro.
¿Seguro?
Seguro, sí.
¿Qué demonios estás haciendo?
Menuda cara has puesto.
Anda, largo de aquí.
- Hombre, buenos días. - Buenos días.
¿Cuál de las dos?
- Esta. - No, no...
La otra.
- ¿Esta? - Sí, esa.
Pero, a ver...
¿Me vais a dejar hacer lo que quiera?
Bueno, dicho así suena un poco superficial,
pero sois personas adultas, así que...
¿Y si quiero pasar todo el día en la cama?
Por favor...
No está mal, ¿verdad, Vicente?
Mucho mejor.
Os queríamos proponer que traigáis de casa fotos, muebles...
Al fin y al cabo,
queremos que la residencia se convierta en un verdadero hogar.
Eso en cuanto a la decoración.
Además, también queremos hacer cambios en vuestro día a día.
Vicente,
en este momento,
¿qué es lo que quieres?
¿Qué deseas en la vida?
No sé...
Estoy bien.
¿Hay algo que eches de menos?
¿Algo que te gustaría tener?
O quizá algo que te moleste.
No sé qué queréis ahora.
Ya estamos acostumbrados a esto,
¿A qué vienen estos cambios?
Papá...
Contesta...
No te metas en esto.
Por ejemplo, has comentado varias veces
que te gustaría estar más tiempo en tu habitación.
Sí, sí...
Eso sí.
Y andar a mi aire...
y poder ir al cine si quiero,
igual que voy al gimnasio.
Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?
¿Una pregunta?
¿Por qué quieres hacerme una pregunta?
Nunca te digo nada, porque es tu vida,
- pero ¿no deberías decir que...? - Alto, alto...
No voy a entrar en eso.
Tú lo has dicho.
Es mi vida.
Yo no pido explicaciones a nadie.
¿Por qué las tengo que dar yo?
¿Nadie en la residencia lo sabe?
¿Para qué?
No sé, eres tú.
Es una parte importante de ti.
Por favor, ¿no ves dónde estamos?
¿Crees que aquí esas cosas importan?
Eso es lo que están intentando cambiar.
Además, yo soy muchas cosas.
No solo eso.
Sí, pero esa no es cualquier cosa.
Pusiste nuestra vida patas arriba.
Lo dejaste todo por esa "cosa".
Todo.
¡Qué buena!
¡Menuda volea!
Ya están...
¡Ya están otra vez!
¡Argi!
¡Argi!
¿Qué pasa?
- ¿Pero qué haces tú aquí? - ¡Argi!
¡Argi!
¡Ven aquí!
Es muy bonito.
¿Es tuyo?
Bueno,
es de un amigo de mi madre, pero ahora lo cuido yo.
Ya...
¡Mikel!
¡Mikel!
- Adiós. - Adiós.
Buenas noches, Oscar.
¿Pero qué haces tú por aquí?
¿Qué ha pasado aquí?
Esto antes solía estar a tope.
El tiempo.
Eso es lo que ha pasado.
Y que la gente ha salido del armario.
¿Y dónde están?
¿Dónde se han escondido?
Tienes razón,
cada vez veo menos maricas en la calle,
y no solo aquí, sino en la calle, en general.
Ahora no sé dónde se mete la gente.
Dicen que estamos fuera del armario, pero ¿dónde?
Antes nos escondíamos en los bares
y ahora en las aplicaciones.
Tú no te quejes, eh...
Que estás en Maspalomas.
¿Y qué crees que es Maspalomas para algunos?
Un armario gigante.
Pero un armario bien equipado
y lleno de gente.
¿Te vas a casa?
No, voy a pasar por la sauna.
¿Sigue todavía la sauna?
Claro.
Cuando cierran los bares, la gente va allí.
¿Quieres venir?
Esperad aquí, por favor.
¿En qué estabas pensando?
¡La policía buscándote toda la noche!
- Habla más bajo. - ¡La policía!
Sí, ahora más bajo...
No sabíamos si habías sufrido un accidente.
¡Y encima apareces apestando a alcohol!
Ayer conocí a Mikel.
¿Qué?
Ayer conocí a Mikel.
¿Qué Mikel?
¿Tu hijo no se llama Mikel o qué?
Lo vi frente al cine con Argi.
Me dijo que el perro...
era de un amigo de su madre.
Tranquila, no le dije quién era yo.
Estoy buscando el momento para explicarle todo.
Nerea, nunca te he preguntado por qué no traes a tu hijo.
No me tienes que dar ninguna explicación.
¿Otra vez con lo mismo?
No tengo que dar explicaciones,
y entonces, ¿por qué me echas en cara lo de Mikel?
No te estoy echando en cara nada.
Solo quería que lo supieras.
Papá, por favor.
¿Qué?
¿No es verdad que en estos diez meses,
no te he preguntado nada sobre él?
¿Que no te he pedido explicaciones?
Pues enhorabuena.
¿Y eso es bueno?
¿Te parece normal no preguntar nada sobre tu nieto en diez meses?
¿Te parece normal?
Entonces, ¿qué es lo que quieres?
¿Que te pida explicaciones o que no te las pida?
Que hables con naturalidad de una vez.
Eso es lo que quiero.
Pues parece que tú tampoco hablas con naturalidad.
Porque nadie me ha enseñado cómo hacerlo.
¿Tienes ganas de hablar?
Pues hablemos.
No le he hablado de ti.
Ni a Mikel ni a nadie.
¿Sabes por qué?
Porque he heredado todos tus miedos y vergüenzas.
Siempre con miedo de sacar este tema.
Papá. Papá.
¿No te das cuenta de la dinámica que generas a tu alrededor?
No tengo por qué darte explicaciones,
no tengo por qué hacerme cargo de ti...
Entonces, ¿me explicas por qué me siento tan mal si no lo hago?
Vicente,
si quieres, ponte en mi butaca.
Estarás mejor.
¿Me ves tan mal?
Toma.
¡Cógelo!
Hace días que no me lees nada.
¡Vaya!
Ha muerto Kirk Douglas.
Sí, ya lo he oído.
Pobre...
¿Y Espartaco?
¿No la mencionan?
Sí, aquí abajo.
Con foto y todo.
¡Menuda película!
¡Y menudo hombre!
Se dice pronto, 103 años...
¿Ya llegaremos?
¡Eh!
Otros 25 años.
Estaría bien, ¿eh?
Muy bien.
Eso es...
Muy bien.
La cebolla más cerca,
haz un agujero y ponla ahí.
Aquí la otra, y la otra.
Y al terminar le echas agua.
Sin agua, la tierra no es nada.
También hay algunas de cuando eras pequeño.
¿Has guardado tú estas fotos?
Sí.
¡Vaya!
A saber de cuándo es esta.
El pueblo que se ve detrás...
- ¿No te suena? - Santa Marina.
Santa Marina. Eso es.
Siempre decías que eras igual a la abuela,
pero aquí te veo más parecido al abuelo.
No sé...
- Ya es suficiente, ¿no? - Tendrás que elegir alguna.
No tengo ganas de colgar nada en la pared.
¿No te gusta ver fotos antiguas?
No me gusta verme en fotos antiguas.
Me da grima.
No recordaba esta. Es bonita.
Ahí no sabías que el Rey era el abuelo.
¿Cómo iba a saberlo?
Estaba convencido de que era el Rey Gaspar.
Le pedí una muñeca.
¿Sí?
Pensaba que se la estaba pidiendo a Gaspar, claro.
¿Y te trajeron la muñeca?
Me trajeron un camión de juguete,
que fue lo que les pedí a mis padres.
Ahí fue cuando me di cuenta...
de que los Reyes eran los padres.
¡Vaya chasco!
¿Y el abuelo no te dijo nada?
Nada.
¿Qué me iba a decir?
Yo no podía saber que él era el Rey.
Allí nadie dijo nada. Yo...
fingí que el camión me hizo mucha ilusión...
y tiempo después, al ver la foto, descubrí...
que tu abuelo ya sabía que yo quería una muñeca.
Pero nunca hablamos sobre esto.
Estoy reventado.
Te envidio, Xanti.
Eres todo lo que me hubiera gustado ser.
¿Pero qué dices?
La verdad.
Siempre tan seguro de ti mismo.
Tan amable...
Sabes conquistar a la gente.
¡Menuda tontería!
Tú también me has conquistado a mí.
No digas eso, Xanti.
¿Por qué no?
Si es verdad.
No es verdad.
Sabré yo si es verdad.
Es muy agradable hablar contigo.
¡Xanti!
¿Estás bien?
Tengo mucho frío.
Llama a la auxiliar.
Tranquilo.
- ¿Puedes frotarme un poco? - Sí.
Espera...
Dame las manos.
Las manos.
Date la vuelta.
Te voy a calentar la espalda.
Venga, tranquilo.
- ¿Qué haces? - Tranquilo.
De pequeño, cuando tenía frío, mi padre me hacía esto.
¿Habéis llamado?
Tiene mucho frío, creo que es fiebre.
A ver, Xanti...
Xanti.
¿Qué sientes?
Oye, Vicente...
¿Xanti no viene?
Ha pasado mala noche.
Yo creo que es gripe.
Cuidado, deje pasar.
- ¿Qué tal? - No sé qué me pasa.
No me encuentro del todo bien.
¡Ánimo!
Lo siento mucho.
Le echaré mucho de menos.
Le quería mucho.
Tranquilo, tranquilo...
Bueno, Vicente, ¿qué tal estás?
Raro.
Echas de menos a Xanti.
Supongo que sí.
¿Por qué has pedido esta reunión?
¿De qué quieres hablar conmigo?
Sabes que lo que digas se queda aquí si tú...
Soy homosexual.
Ya está.
Lo he dicho.
Casi me ha costado más que la primera vez.
Gracias, Vicente.
Sé lo difícil que puede ser compartir esto.
Me alegra que lo hayas compartido conmigo.
¿En qué piensas ahora?
Es la primera vez en mi vida que digo esa frase.
"Soy homosexual".
No utilicé esa palabra con mi esposa y mi hija.
Les dije que me había enamorado de otra persona.
Solo eso.
Y que se llamaba Esteban.
Creo que tenía pendiente...
decir esa frase.
Es importante llamar a las cosas por su nombre.
¿Y cómo te sientes ahora?
Vacío.
Haces un mundo de esto en tu cabeza,
siempre a vueltas con ese tema y cuando consigues contarlo...
"Gracias".
"Estoy feliz de que lo hayas compartido conmigo".
Una palmadita en la espalda y...
ya está.
¿Y qué esperabas oír de mí?
Lo peor es...
que es la mejor respuesta posible.
No quiero seguir así.
Quiero que la gente sepa quién soy.
¿Te refieres a la residencia?
Sí.
¿Estás seguro?
Que sepas que no es obligatorio salir del armario.
¿Por quién lo haces?
¿Por ti o por la presión exterior?
Por mí.
Vicente,
por parte de la organización, tienes todo nuestro apoyo.
Estaremos contigo para lo que necesites.
Pero la gente que vive en la residencia es muy mayor
y no conseguirás que cambien su forma de pensar.
Solo quiero saber si podrías soportar
que alguien te insulte...
o te trate mal.
¿Te ves con fuerzas para lidiar con eso?
Con la edad que tienen...
¿Te compensa hacerlo?
Nosotros ya lo sabemos,
y tú te has desahogado.
Y puedes venir a hablar conmigo siempre que quieras...
Ocho camisetas... Muy bien.
Aquí.
Estas mejor no...
Hola.
Hola.
¿Qué tal?
En Maspalomas siempre bien, ya sabes.
Hoy me he acordado de ti.
¿Ah, sí?
Lo están preparando todo para el carnaval.
Ramón,
necesito tu ayuda.
¿Cómo es Mikel?
Es bueno.
A veces tiene sus rabietas, pero...
es bueno.
Y se preocupa por sus amigos.
¿Tiene muchos amigos?
Bueno, no muchos.
Pero algunos tiene.
El otro día estaba triste
porque un amigo del cole
no lo invitó a su fiesta de cumpleaños.
¿Y por qué no lo invitó?
Bueno, papá, la vida es así.
No podemos gustar a todos.
Nerea...
No me he portado bien contigo.
Siempre...
temiendo lo que pensarán los demás.
Temiendo lo que tú pudieras decir.
¡Vicente!
Mira esto.
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