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Si alguien recibe esto, me llamo Xavier Collins.
Voy a Atlanta a buscar a mi mujer, la doctora Teri Rogers-Collins,
que retransmitió por radio desde el centro.
ANTERIORMENTE EN PARADISE
Decían que el tiempo ayudaría, pero no ayuda.
El tiempo lo está empeorando porque me está llevando más lejos
de cuando vivía.
Annie, quiero que vengas conmigo.
No puedo.
- Annie, vamos. - Venga. ¡Déjala!
Tú eres el que no para de hablar
del búnker y del destino del mundo.
No es momento de ponerse sentimental.
Estoy bien.
¿Adónde me llevas?
- Tengo que encontrarla. - ¿A quién?
Teri.
Tengo que ir a Atlanta, así que escúchame, por favor.
No, escúchame tú a mí. No vas a ir Atlanta.
Nos llevarás a Colorado.
Espera.
Vale, gracias.
- Sí, tío. - Joder.
Su puta madre.
Cenicienta, despierta.
Era Blancanieves.
La que dormía.
Era la Bella Durmiente, so lerdos.
Tenemos malas noticias.
El tren sigue retrasado.
Joder.
¿Cuánto?
- A saber. - ¿Esperamos?
No. Estoy harto de esperar.
- Vamos a buscar el puto búnker. - Sí, hostia.
¡Eh! ¡Nos largamos!
- Vale, gente, ya le habéis oído. - ¡Va! ¡Moveos!
¡Recoged todo!
Rápido. No os dejéis nada. Nos largamos.
"UN PACTO MORAL"
Tienes que empezar a moverte.
Venga. Ven aquí.
¿Dónde estoy?
Es bastante obvio, ¿no?
HOGAR DE ELVIS PRESLEY
¿En serio?
¿De cuánto estás?
Es maleducado dar por sentado un embarazo.
¿Nunca has visto una sitcom?
Oye, vale ya de mirar, ¿no?
¿Cuánto hace que no ves a una embarazada?
TRES AÑOS ANTES
- ¿Qué? - Nos han llamado.
Está pasando. Luisa Moreno.
La embarazada.
Será la primera en parir aquí.
Ya sé quién es.
¿Lo ves motivo para irrumpir en mi despacho sin avisar?
No he irrumpido, he entrado tranquilamente.
Esto es gordo. Llevamos aquí cinco meses.
Voy a darle a la gente una razón para sonreír,
verán que tenemos un futuro aquí.
Hay esperanza.
¿Le digo que llame al bebé Esperanza?
- Muy forzado. - Algo obvio, señor.
Hoy tengo una reunión sobre los reactores.
Señor presidente,
le vendría bien saber cómo funciona este sitio.
Ya, el acuífero, las impresoras 3D y los reactores nucleares modulares.
Lo siento. Mira, Sam,
sé que esto es difícil para ti.
Le repito que estoy liada, señor.
Vale.
Creí que podríamos unir a la comunidad
y celebrar algo positivo.
Limpiarán al bebé antes de besarle, ¿no?
- Seguro, señor. - Estará limpio, señor.
- El caso es que tengo que ir a... - Atlanta. Ya.
Lo has dicho 10 000 veces en distintos estados de consciencia.
Tu mujer está allí.
Envió una transmisión por radio,
latitud 33,7 blablablá, longitud blablablá.
Ya lo sé.
La cosa es que no vas a ir a ningún lado por ahora.
Tienes seis puntos en el bazo.
¿Eres médico o qué?
Para ti sí.
¿Por qué vienes de Colorado si está en Atlanta?
Ella estaba allí cuando pasó todo, en Atlanta.
- Yo ya iba de camino a Colorado. - ¿Al búnker?
Había mil rumores, y sacaste el avión de algún lado.
O sea, que es real.
- Él tenía razón. - ¿Quién?
Nadie.
Sí, es real.
¿Y cómo es?
Es como antes, pero más espeluznante.
Necesitarás mínimo 15 días para curarte.
Incluso un absceso de sutura puede infectarse y provocarte una sepsis.
Sé que has estado dentro tan a gustito,
pero, aquí fuera,
las pequeñas cosas te matan.
La regla de oro: si te duele al tocarlo, no está curado.
Cuando te cures, me llevarás a Colorado.
Yo voy a ir a Atlanta.
El baño está ahí.
Te traeré agua y espero que te guste desayunar rata.
Tienes dos semanas para recuperarte.
Soy Annie, por cierto.
Yo soy Xavier.
BASE DE LA RESERVA AÉREA DE DOBBINS
- Ten cuidado. - Eso siempre.
- Tiene buena pinta. - Sí, no está mal, ¿no?
Ya está.
Gracias.
El último hombre Autora de Frankenstein
No deberías estar de pie todo el rato.
Mi mujer tuvo un embarazo horrible...
Que sí, conociste a una embarazada.
Oye, ahora que estás más fuerte, me vendría bien ayuda.
Sí, claro. ¿Qué necesitas?
Un té.
Marchando.
Está caliente.
- Gracias. - Nada.
Hacía años que no veía un atardecer real.
¿Qué usabais como luces abajo?
Un cielo falso, un sol mecánico falso.
Al principio parecía muy real.
Pero, cuanto más tiempo estábamos ahí abajo,
no sé, más empezaban a verse las costuras.
Ya podría viajar.
Lo sé.
Gracias por salvarme la vida.
Estoy en deuda contigo por haberme cuidado,
pero no puedo llevarte a Colorado sin encontrar a mi mujer.
No va a pasar.
Del que te hablé que está en Colorado es el padre del bebé.
Iba para allá y...
Me pidió que fuera con él y le dije que no.
Decidí encerrarme en un parque temático porque tenía miedo.
Pero eso no es nuevo para mí.
Es normal tener miedo.
Joder, yo estaba cagado cuando fui padre,
y entonces el mundo seguía intacto.
Me acojonaba absolutamente todo:
la fiebre, los desconocidos, los coches de alquiler, las sillitas para el coche.
Los bebés crecen, y los miedos no desaparecen.
Simplemente cambian.
Pero merece la pena.
Estarás más cansada que en tu vida
y seguirás cagada de miedo,
pero la alegría será increíble.
Estarás jugando con tu hijo, viéndole chapotear en la bañera
o jugando al fútbol por primera vez.
Y, a veces, te juro que parece que te va a explotar el corazón de felicidad.
Ya no existe el fútbol.
- Existirá. - Sí, claro.
Usarán cabezas de animales como balones de fútbol.
Sentirás la alegría cuando marque.
He estado sola durante mucho mucho tiempo.
Lo entiendo.
Era desconfiada antes del apocalipsis.
¿Buscamos a tu mujer en Atlanta
y luego me llevas con él a Colorado?
Sí.
Día - hora sistólica - diastólica - pulso
Politécnica de California
¿Estás bien?
Me encantaría.
- Hola. - Señor presidente.
Doctores. Hola, ¿cómo va eso?
- Hola. - Señor presidente, qué honor.
¡ENHORABUENA! ES UN NIÑO
Qué sonrisas. Hola.
Hemograma normal. Todo listo.
- Sí, doctor. - Toc, toc.
Anda, la mujer del momento.
¿Qué tal? Doctor.
- Señor presidente. - Llámame Cal.
¿Cómo estás? ¿Bien?
¿Emocionada? ¿Nerviosa?
¿Pensando ya en lo que te va a costar la universidad en 2043?
Perdón, a veces no puedo desconectar.
No, creo que el bebé está listo.
Sé que ha sido un momento muy duro para ti.
No pasa nada. No tenemos que hacer todo eso ahora.
Estoy aquí para lo que necesites. Lo que sea, ¿vale?
Luisa, tu hijo va a ser el primer niño que nazca aquí.
¿Te lo puedes creer?
Piénsalo. El resto de nosotros, nuestros recuerdos
e historias son de fuera.
Él será la primera persona cuya historia tendrá lugar aquí.
Es el primero, el primero de este mundo.
Es fuerte que flipas, ¿no?
No se llamará Esperanza.
Te lo han dicho.
Estaré fuera si necesitas algo, ¿vale?
O si te lo piensas.
Gracias, señor.
IGLESIA DE LA CALLE GROVER
¿Sabes qué me comería ahora? Unos gofres.
Daría lo que fuera.
- ¿Es el...? - Sí, es él.
¿Qué pasa?
Nada.
¿Quién era?
Alguien de paso.
He estado teniendo sueños.
Puede que no sean sueños.
Casi son como recuerdos de cosas.
Pero son cosas que no han pasado.
Sufriste una conmoción casi seguro.
Tendrás problemas para dormir durante un tiempo.
Toma, coge esto.
- Sigues recuperándote. - Para ti.
No es opcional.
Si descartamos Xavier, ¿qué tal Daniel si es niño?
¿Daniel? ¿A qué viene eso?
- Un chaval que conocí tras estrellarme. - Xavier.
¿Volvemos, cogemos otro camino?
¿Y perder tiempo?
De eso nada. Vamos, seguimos.
Siempre hay que confiar,
sobre todo en momentos así.
No los mires a los ojos. No digas nada.
Tú tira.
Xavier, no son tus amigos. No digas nada.
Hola. ¿Qué hay?
PROPIEDAD PRIVADA
PROHIBIDO EL PASO
NO PASAR
Xavier, ¿cómo celebraste ser padre tú?
No te veo de puros.
Di biberón, saqué gases, fajé. Me puse a currar.
Ni un estriptis rapidito, ¿eh?
Es lo malo de los hospitales, señor. No hay solteros...
Esto mola. Los bebés molan.
Preparad el quirófano dos.
¿Qué pasa?
Ha habido una desaceleración prolongada.
Le haremos una cesárea de urgencia a la señora Moreno.
- Perdón. - Cuidado detrás.
Izquierda. Dejen paso.
- ¿Te quedas conmigo? - Estoy aquí.
¿Y el padre?
Trabajaba en el avión que llevaba al Congreso.
- Perdón. - Detrás.
- Entro. - Los médicos se ocuparán.
- Déjeles trabajar. - No.
No puede entrar sin escolta.
Pues lávate, Xavier, hostia.
Joder. Quédate aquí.
¿Por qué no descansamos?
No, no pasa nada. Podemos seguir.
No. Ya basta por hoy. Vamos.
Oye, ¿no decías que te apetecían gofres?
Vamos.
GALLETAS Y JAMÓN DE VIRGINIA GRANJA DE GOFRES - Desayuno todo el día
¿Sigues enfadada por haberlos saludado?
No me he enfadado.
- Te dije que no se me da bien... - Confiar en la gente. Ya, lo sé.
Pero la gente sí se te da bien.
Un día casi cuentas un chiste.
Eres un bajón.
Ahora hablas como mi hija.
Y pones la misma cara.
¿Te enseñaron alguna vez a fajar a un bebé?
- ¿Fajar? - Pues claro, a fajar.
La primera vez, te crees que vas a partir al bebé.
Pero tienes que apretarlo bien, como un burrito.
El truco es apretarlo más de lo que crees que deberías.
Te toca, doctora.
Doblar y meter.
Le voy a romper el cuerpín este de harina.
No. Recuerda la norma: aprieta más de lo que crees.
¿Sí?
De abajo a arriba. Eso es.
Dijiste que tenías miedo cuando nació tu hija.
Si alguien te dice que no tiene miedo, miente.
Al salir del hospital, todo el mundo piensa lo mismo.
"No me creo que me hayan dejado salir de aquí con un recién nacido".
Sin hacerme un examen.
Es como si hubieras robado un banco lleno de bebés.
Vale. Ya casi lo tienes.
Mi padre siempre decía:
"Si tienes suerte, habrá veces
que vivas la vida a todo volumen".
Así lo decía él. "La vida a todo volumen".
Los momentos en los que estás totalmente presente
y todo se ralentiza
y todas las texturas, colores y sonidos
están en alta definición.
La primera vez que te ponen a tu bebé en el pecho,
y sabes que está a salvo, que ha llegado al mundo,
ese es uno de esos momentos.
Hace unos seis meses...
...me desperté de madrugada por un ruido.
Subí al tejado a ver qué era,
y cayó un rayo.
Era un tornado del tamaño de una ciudad.
He visto tiempo muy loco,
pero este era tan grande que los rayos estaban dentro.
Vi ese poder descontrolado, esa destrucción total...
Ese es el mundo al que viene mi bebé.
Sin vida a todo volumen, solo dolor, pérdida, muerte y mil tormentas por venir.
Pero la alegría también llegará.
- Llegará, te lo prometo. - Ya.
Aunque esté rodeada de tormentas.
A eso me refiero con lo de confiar en la gente.
No es ingenuo.
Puedes protegerte de lo peor de la gente y creer en lo mejor.
Todos somos capaces de grandes cambios,
de grandes amores, de grandes promesas.
Es un pacto moral.
¿Un pacto moral?
Me gusta.
Mola, ¿eh?
No está mal.
Deberíamos irnos.
Buenos días.
Joder.
No.
Annie.
Lo siento.
Vamos.
Toma. Vamos.
Estás bien. Vamos dentro.
No, no estoy bien.
Tengo la tensión muy alta.
Los tobillos hinchados y visión borrosa, y se llama preeclampsia.
Puede ser mortal para mí y para el bebé, y...
Todo irá bien. Vamos.
Perdón. Si te lo decía, no me ibas a llevar...
- Las pequeñas cosas. - Ya.
Las pequeñas cosas te matan.
Vale, mírame.
Volvamos dentro y pensemos en algo, ¿vale?
Vamos. Paso a paso. Eso es. Vamos.
Eso es.
¿Qué necesitamos, doctora, para traer a este bebé al mundo?
¿Qué necesitamos?
- Toallas limpias. - Vale.
Y hay que succionar la boca del bebé,
así que una pipeta o algo así.
Una pipeta.
Algo para ligar el cordón umbilical.
Joder. Vale, a ver.
- Hola. - Aquí tiene, señor.
Gracias.
¿Cómo vamos por aquí?
Estoy aquí, ¿vale?
Dios...
- ¿Annie? - ¿Sí?
Necesito ayuda.
O al menos provisiones
- para el parto. - No.
Aún falta para que des a luz, ¿no?
Tienes las contracciones muy espaciadas.
Solo paren rápido en las pelis.
- ¡No puedo! - Sí. Mírame.
No vas a tener al bebé sola.
No tardo nada, doctora.
No, Xavier...
La gente que hemos visto antes.
Tendrán cosas o podrán conseguirlas.
¡No, no conocemos a esa gente!
- No sabemos qué podrían hacernos. - Son personas, Annie.
Y no vamos a tenerles miedo, ¿vale?
Tú sigue andando. Respira con las contracciones.
- Vuelvo en 15 minutos. - Xavier.
- Toma, coge esto. - No.
- Coge... Annie. - Por favor, no.
- ¡Xavier! - Aquí. No tardo.
- ¡Xavier, no te vayas! - Ya vengo.
¡Xavier!
No, solo...
PROHIBIDO EL PASO NO HAY COMIDA
Podemos hacerlo.
GRANJA DE GOFRES
¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
No voy armado. Tengo un problema.
Mi amiga necesita ayuda.
¡Tengo a una joven embarazada de parto y necesito ayuda!
¡Por favor! ¿Hay alguien ahí?
¡Eh!
¿Hola?
¿Hola?
Vale.
Quieto, coño.
Lo siento, ¿vale?
Lo siento, es mi amiga, está de parto.
Solo necesito suministros.
- ¡Oye! - Por favor...
- Suelta a mi hijo, cabrón. - Espera.
- ¿Quién es toda esta gente? - Son especialistas, ¿vale?
Eso es bueno.
- Estás en las mejores manos. - Sí.
Justo después de que naciera mi hijo Jeremy,
mi mujer y yo volvíamos a casa del hospital,
y nos dieron un golpe con el coche.
Jeremy estaba en el asiento del coche gritando.
Dimos la vuelta y fuimos directos al hospital, claro.
El médico ni pestañeó.
Miró a Jeremy y dijo: "No olvides lo que te voy a decir.
Los bebés están hechos para sobrevivir". Son fuertes.
MUCHÍSIMO MI
Aparecen entre escombros de terremotos a los tres días,
sanos y salvos.
Te lo prometo,
la primera vez que ese niño sonría,
no solo te cambiará a ti, sino que cambiará el mundo.
Para siempre.
¿Vale?
¡Por favor! ¡Estoy sola! No tengo nada.
No tengo...
¿Estás bien? Estás bien.
Eso es. Empuja. Bien.
Sí, tu cuerpo se está preparando.
Muy bien. Vale.
Voy a apretar.
¿Estás bien?
- Aguanta. - Ya queda poco.
Va a ir bien, ¿vale?
¿Sí? Sí.
Mueve el catéter a su lado derecho.
- Epidural inyectada. - Gracias.
Vamos a medir.
Estás bien.
Todo va a ir bien.
Bisturí.
¿Te ayudo?
Vamos a poner esto ahí debajo.
- Ojo con los dedos. - Sí.
Vale, bien.
He visto un cobertor por ahí.
- ¿Por encima? - Sí.
Hago la primera incisión, justo encima de la sínfisis del pubis.
Bobby, me abro paso por el tejido subcutáneo hasta la fascia.
Pinzamiento.
Separador.
Tome, doctor.
Eso es. Muy bien. Fenomenal.
Lo estás haciendo genial. Todo irá bien.
He localizado la vejiga. Muevo con cuidado.
- Ya casi está. - Vale.
Vale.
Ahí está el útero. Estoy palpando el vértice fetal.
Bisturí.
Respira hondo, Annie.
Veo la cabeza. Vale.
Vamos, Annie. Tú puedes.
Vamos.
No puedo.
El saco amniótico ya se ha roto.
Retracción. Succión. Mucha presión.
- Un último empujón, Annie. - ¡No!
- Venga, tú puedes. - Allá vamos.
Un último empujón.
- Vale, veo la cabeza. - Sí.
Allá vamos.
Succión.
El bebé está fuera. Ha salido.
¿Quieres ver?
Allá vamos.
Hora de nacimiento...
- Lo has logrado. - Pinza.
Sí.
¿Está bien el bebé?
La bebé. Es una niña, doctora.
¿Una niña?
Es preciosa.
Es perfecta.
Hola.
Hola.
Hola.
Hola.
Hola.
Hola.
Mira, ¿ves?
Se van porque no hay nada más que hacer aquí.
El bebé está bien. Todo está bien.
Hola.
- Hola. - Hecho para sobrevivir.
Hola.
- Oye. - Vale.
Estás bien.
¿Y la placenta? La placen...
¿Qué? ¿Qué pasa?
La placenta no sale, y la hemorragia no para.
¿Y qué hacemos?
¿Qué hacemos? ¿Qué podemos hacer?
Nada. No podemos hacer nada.
No podemos hacer nada.
¡No!
- Vale. - Para, por favor.
Dios...
¡Para! ¡Por favor!
- ¿Qué hacemos? - ¡Para!
Que pares.
No pasa nada.
No pasa nada.
Oye, doctora.
No, lo sabía.
Lo sabía. Sabía que...
- No pasa nada. - ¿Estás bien?
Es para ella.
- ¿Estás bien? - Xavier.
Dime.
Dale esto.
- ¿Qué? - Cuando sea mayor.
- Annie, ¿qué haces? - Xavier.
- ¿Podéis volver? - Xavier, mírame.
- Seguid. Sí. - Xavier.
Encuentra...
Tú...
Tienes que ser tú.
Encuentra a su padre. Lideraba un grupo hacia el búnker para empezar el mundo.
No dejes que tenga miedo de la gente.
Prométemelo, Xavier.
Este es tu pacto moral.
- ¿Vale? - Vale.
- Vale. - Sí.
Ya no tengo miedo.
Tranquila, doctora.
No pasa nada.
Mi...
- No pasa nada. - Tranquila.
Tranquila, doctora.
Vale, doctora.
¿Sabías algo más de ella? ¿Su apellido, año de nacimiento?
Nos conocíamos de hacía poco.
Intenté darle a todos algo de dignidad.
HIJA - MADRE
Algo de paz.
AMIGA
Hola.
Vale. Vamos.
Venga.
Vale.
Venga, vamos.
Que vamos, joder.
¿Qué hacías antes de esto?
Era profe de Química en un instituto.
Pero el mundo se fue a la mierda,
y me di cuenta
de que faltaba gente dispuesta a ensuciarse las manos.
Podríamos encargarnos del bebé.
Tenemos poco, pero nos apañaremos.
Cumpliré mi promesa.
Los bebés son fuertes.
Aparecen entre escombros de terremotos
a los tres días, sanos y salvos.
La noche antes de morir,
Annie me habló de una tormenta que había visto.
Y, estas últimas noches, no puedo dejar de pensarlo.
Dijo que tenía miedo de las tormentas por venir.
Así lo dijo: "Las tormentas por venir".
He leído mucho estos años.
Leí un libro en el que contaban que hace 72 000 años
un volcán erupcionó en Sumatra.
Redujo la población humana del planeta
a solo 1000 personas.
Así que tú, yo, todos los que hemos conocido,
todos descendemos de esas 1000 personas que casualmente sobrevivieron.
Mi mujer y yo tuvimos un cuarto de ese número solo en nuestra boda.
Es fuerte, ¿eh?
Al menos esa vez no fue culpa nuestra.
Sí, a veces miro a Tony y pienso:
"No me puedo creer que sea su abuela".
Parece que fue ayer cuando me escabullía debajo de las gradas
en los partidos de fútbol para liarme con mi primer novio.
Y ahora...
...aquí estoy, siendo una vieja
que cuida de un mocoso
que ha sacado mis ojos...
...sin saber qué tendrá que soportar.
Y todo ha pasado así...
Olvidamos el poco tiempo que nos separa,
cómo en nada nuestros pecados pasan a ser sus cargas.
Deberías probarlo.
Tranquila. Venga.
Vale.
¿Cómo coño voy a hacer esto? Vamos.
Hola.
Hola.
Hola.
Me llamo...
- Soy Samantha Redmond. - Ya.
O sea, sé quién eres.
- ¿En qué puedo ayudarte? - Te he traído...
Gracias.
Sé que ahora podría atragantarse, pero, ya verás,
cuando crezca, le encantará.
Gracias.
- Todo el mundo está siendo majísimo. - Claro.
Solo quería pasarme a darte la enhorabuena.
Y, si alguna vez necesitas algo, por favor, no dudes en llamarme.
¿Al final cómo se llama?
Se llama Calvin.
Hola, Calvin. ¿Duerme bien?
- Mi hijo Dylan dormía fatal. - Duerme de maravilla.
Pero yo, desde que nació, no pego ojo.
Ya.
- ¿No te importaría...? - ¿Necesita comer?
Sí. Y tiene que echar los gases y hay que cambiarle.
Sí, ¿por qué no te echas un rato?
Puedo quedarme unas horas.
- ¿En serio? - Sí.
- Hola. - Allá vamos.
- Hola, Calvin. - Hola, cariño.
Ya, lo sé.
¿Quién es esta?
Madre mía, eres una monada.
¿Te cuento un secreto, monada?
¿Algo que nadie más sabe aquí abajo?
Algún día verás el cielo de verdad.
Sentirás el calor del sol en tu piel.
Sabrás cómo es la luna en todas sus fases.
Y verás cómo las constelaciones viajan por el cielo por la noche.
Te lo prometo, Calvin. Tengo un plan.
Para ti. Para todos nosotros.
Un día verás las estrellas.
Hola, cariño. Si estás leyendo esto...
Hola, cariño.
Si estás leyendo esto, siento que nunca nos conociéramos.
AVISO: CARRETERA CORTADA ZONA PROHIBIDA
No sé cuántos años tendrás ni con quién estarás.
Solo sé que naciste en un mundo duro.
Y espero que puedas sentir mi amor por ti,
sobre todo en los momentos más oscuros y en las noches más largas.
Hay gente buena en este mundo.
LÍMITE DE LA CIUDAD
Siempre la ha habido y siempre la habrá.
Confío en que tú lo seas.
Confío en que el amor viaje a través de la muerte, del tiempo.
Que une distancias imposibles
y a gente que no se conoce.
¡TOC! ¡TOC!
SIENTO EL ROLLO LOVE ACTUALLY.
NO SABEMOS SI NOS OÍS.
POR FAVOR, LLEVADME ANTE VUESTRO LÍDER
LO PEDIRÉ POR LAS BUENAS
PERO NO DURANTE MUCHO TIEMPO
Siempre te imaginaré adulta, valiente y preciosa.
Te quiero muchísimo, mi niña bonita. Con cariño, tu mamá.
Eres Xavier, ¿verdad?
- Oye. - ¿Quién eres tú?
Correos - EE. UU.
Soy amigo de tu mujer. Soy amigo de Teri.
- ¿Dónde está? - Tranquilo.
¿Está aquí?
Retransmitió por radio desde aquí. ¿Dónde coño está?
¿De qué coño conoces a mi mujer?
¿De qué la conozco?
Estos tres años, Teri ha sido mi mejor amiga, mi compañera,
ha sido como mi hermana.
Es mi persona favorita en este infierno,
y me la han arrebatado.
De eso conozco a tu mujer.
Subtítulos: Clara Lois Lozano
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