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I missed the Saturday dance I heard they crowded the floor
I couldn't make it without you I don't get
around much anymore I thought I'd visit the club
I got as far as the door If they'd had
asked me about you
I don't feel I'm rich anymore Well, darling,
I guess My mind's more at ease But
nevertheless Waster of memory I've been
invited only I could have gone, but what for?
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Tengan en cuenta que todas estas momias se descubrieron en un campo que hay
junto al monasterio.
Al no estar enterradas en un campo santo, probablemente fueron los
de la ciudad.
Observen que la monja del rincón fue indudablemente enterrada viva.
Este puede saber por las manos y las marcas en el interior del ataúd. Es del
siglo XVIII.
Por favor, síganme.
Observen también que la tierra que rodea al Carmen Es única en el sentido de que
su composición preserva perfectamente los restos de los muertos. De hecho, la
mayoría de las momias no tienen ni siquiera 100 años.
Hoy mismo se han descubierto tres ataúdes más.
Cuando los abran, veremos cómo les ha tratado el ciclo. Si sus restos están
momificados, como esperamos, incluiremos a nuestros nuevos amigos en este museo.
Dios.
La madre de Dios.
Dios santo.
Está más frescachona que mi mujer.
Despierta, Vlad. Estamos llegando a la ciudad.
Odio. Odio México, ¿sabes? Odio el aire, odio la tierra. ¿Y sabes lo que más
odio? La sangre.
¿Qué pasa con la sangre? Que es demasiado dulce.
¿Dulce? Es como un caramelo malo.
Si hubiera un motivo, lo entendería. Un buen motivo.
Pero una mujer.
Este viaje por una mujer. Por una dichosa mujer.
Vlad está loco, te remate.
Sí, ya lo sé.
Pero loco de verdad.
Sí, loco.
Bueno, ¿vas a despertarle o qué?
Ay, Dios, tenmos compañía.
¿Y ahora qué les contáis a esos, eh? Vamos, párate, ¿quiere?
¿De dónde es usted?
Soy americano.
¿Qué trae en la cajuela?
¿Qué dice?
Quiere saber qué hay en el maletero.
Estupendo. Muy bien.
¿Abra la cajuela?
Habrá que abrirlo.
A ver si podemos evitarlo. Rápido.
Tenemos que abrirlo. ¿Pronto?
Convéncele de que aquí no hay nada.
Oiga, pero si solo hay tierra en la cajuela. Habrá.
Habrá que abrirlo.
Muy bien.
¿Pronto? Sí, pronto.
Eso le pasa por pesado. Y que lo digas.
Rellene el impreso y tráigalo. Ve el bolígrafo, devuélvalo también.
No lo regalan.
Fecha de nacimiento... 25 de febrero de... 1839.
Parientes.
No.
Disculpe.
¿Qué es hepatitis?
No se preocupe. No lo comprueban.
Odio las cucarachas.
Esta no le hará daño a nadie.
Y menos ahora.
Vamos, cálmese.
Hoy vamos a tener un día soleado.
Por favor, deme la sangre ahora. ¿Ha rellenado el formulario?
No tardará en amanecer. Por favor, deme mi sangre.
Juan, aquí tenemos a otra de esas locas.
Escuche, joven. Este es un banco de donantes de sangre.
No la damos. La recogemos.
Acto a la Tierra.
¿Está mejor?
Sí.
Tengo más fuerzas.
Nos dio un buen susto. ¿Sí?
Ha dormido más de trece horas.
¿Dónde estoy?
Perdone, no me he presentado.
Soy el doctor David Zuckerman y él es el doctor José Guerra.
La trajimos al hospital tras sufrir un shock anémico. Yo estaba de guardia
cuando usted llegó.
Su hematocrito es muy bajo. Nueve.
Increíble. Le hicimos una transfusión. Ha recibido dos litros de sangre.
¿Cómo está?
Mucho mejor.
Tiene buen aspecto. La sangre le sienta bien.
Gracias. Tosa.
¿Hay algo en su historial médico que explique su estado actual?
Me han hecho otras transfusiones.
¿Sabe por qué necesita sangre?
No, no lo sé. Siempre ha sido un misterio.
Ya.
Enseguida vuelvo.
Tranquilo, yo me quedo con ella. Te veré en el laboratorio. Sí.
¿Es americano?
Vengo del Centro de Control de Enfermedades.
Ayudo al Ministerio de Sanidad a aprobar el Banco de Sangre Mexicano.
¿Entonces hay un Banco Nacional de Sangre? En cierto modo.
Muchas personas necesitan transfusiones como yo. ¿Como usted? No, su caso es
único.
¿Qué sabe?
No sé mucho. El doctor Guerra quiere que examine su sangre.
Tiene usted una especie de virus. Un virus que desconocemos.
Estamos... algo inquietos.
Voy a hacerle una lista muy larga de preguntas aburridas como ¿tuvo paperas
pequeña? o ¿qué país tropical ha visitado últimamente?
¿Y después?
Podrá irse.
Pero me hará una promesa.
Deberá volver para las pruebas.
Sí, lo prometo, doctor.
Bien.
¿Qué tal?
¿Has resuelto ya el misterio?
Es la sangre más rara que he visto en mi vida. Este virus es extraordinario. Es
como el Kuru.
¿El qué?
Kuru, un virus de las tribus de Nueva Guinea. Se contagia comiendo cerebro
humano crudo en un extraño ritual religioso.
¿Cerebro humano?
Sí, crudo.
Pero esto no es Kuru, es algo parecido.
¿Dónde has estado?
En el depósito.
Había un policial que le había enchupado la sangre.
Querían una opinión médica.
¿Y qué les dijiste?
Que le habían chupado la sangre.
Tenían razón.
Esta sangre es preciosa.
Muy bonita.
Es como si bailara.
Su movimiento y su color, su forma, su manera de moverse.
Como si fuera un intrincado y delicado ballet.
David, estás loco.
Sí, lo sé.
¿Estás segura de que quiere vender esta joya?
Sí.
Rosa Mercedes
¿Por
qué no tiene todo encendido?
Tengo algunos problemas.
¿Viene a limpiar el apartamento?
El casero y yo somos así.
Me dijo que se había mudado y soy la primera.
Solo pagará un poco más al mes.
Demasiado paga ya.
El dinero no es problema.
Bien.
¿Vive sola?
Bien.
¿Qué hay ahí?
Necesito mi propio cuarto y servicio con bañera.
Uniforme verde dos veces por semana.
Sí, pero le advierto que tengo costumbres algo extrañas.
¿Así? ¿Qué?
Me despierto tarde, muy tarde.
Estupendo, no tendré que madrugar.
Y cuando duermo, no se me puede molestar o no respondo de las consecuencias.
Me recuerda a mi difunto marido.
Estoy a dieta de líquidos.
Sin problema.
Hola.
¿Está bien? Mucho mejor, gracias.
Aún no tengo todas las pruebas, pero los resultados previos son algo confusos.
Los glóbulos blancos 5 .000 y los rojos 5 .0, lo cual está bien, pero el
hematocrito sigue bajo.
¿Viviré? Creo que sí.
Seguiremos bombeando sangre hasta saber qué es lo que pasa.
¿Y si es un problema insoluble?
¿Un problema insoluble para David Zuckerman, el famoso hematólogo?
Señorita, debe estar bromeando.
Confío ciegamente en usted, doctor.
Además... No me preocupa solo su estado físico, sino esas misteriosas
coincidencias que parecen rodearla.
¿Por ejemplo?
Pues que recibirá la última gota de sangre justo cuando yo termine de
La vida tiene esos misterios.
Totalmente de acuerdo.
Porque es muy celosa y se cree que con otra me veo en la calle.
No me dé, no me dé.
Ella no me deja que yo vaya a Colombia al parque.
¿Sí?
Angelica, amada mía, ábreme.
Estúpido, ¿qué quieres?
Angelica, estás ahí.
Tengo que verte.
No está en casa.
¿Cuándo volverá? No lo ha dicho.
Subiré a esperarla.
No, dijo que nada de visitas.
Déjeme entrar.
Está loco. Debe estar loco si cree que voy a dejarle entrar.
¡Basta ya!
Déjeme entrar.
Se lo ordeno.
Muérase. Llamaré a la policía.
Si no me deja entrar, le corto la garganta y le machaco el esófago.
Que yo vaya al cine y baile.
Ella no quiere que baile.
Que yo vaya al cine y baile.
Que en su bolsillo...
Perdonen la pregunta, pero...
¿está casada?
¿Novio? Detesto a los hombres desde que estuve con Vlad.
¿Vlad? ¿Qué nombre es ese? ¿Era miembro de las juventudes kirilerianas? Por eso
me fui de Inglaterra y vine a México.
Para no verle. Es malo y peligroso.
La entiendo. Mi exmujer era la peor bruja del este.
¿De verdad era bruja?
No, literalmente.
Lo siento.
No, no, no.
Me gusta.
Me gusta usted.
No me engaña.
Le gusto por mi sangre.
Eso sí que es gracioso. Mi sangre le parece interesante.
Reconozco que me encanta su sangre, pero me gusta mucho más usted.
Sea sincero.
¿Cree que mi necesidad de sangre ajena es monstruosa?
No, no.
Un virus no es una criatura moral.
Me encanta este siglo.
Son tan comprensivos.
Casi podría estar viva.
Sí, casi.
¿Hay algo que no pueda explicar, David Zuckerman?
Sí.
Usted, en cuerpo y alma.
¿Qué? ¿He dicho algo raro?
El bicho...
Pero si es un bichito inofensivo.
Calma, lo cogeré. Lo cogeré, cálmese.
Me siento avergonzada.
Era un simple bicho.
Pero me da mucho miedo. Es evidente.
Fue por algo que me pasó hace mucho.
Debió ser algo terrible.
Me enterraron y me dejaron allí mucho tiempo.
No me diga.
No podía moverme ni escapar.
Al principio no me importó.
La tierra estaba fresca y la oscuridad me relajaba. Pero noté algo.
Cosas que reptaban, cosas peludas, insectos por todo el cuerpo, bajo la
podía mover las manos y quitarlos de mi cara.
Pedí ayuda y nadie me oyó.
Al cabo de un rato, quedé inconsciente.
¡Qué horrible!
Procuré que nunca la entierren vivo.
No olvidaré el consejo.
Deje, yo abriré.
¡Vaya!
Gracias.
Pienso que esto es tuyo.
¿Qué haces aquí?
Recuperar a mi novia.
No quiero formar parte de tu sordido mundo.
¿Mi mundo?
Nuestro mundo.
Perteneces a la oscuridad y me perteneces a mí. ¿Por qué te resistes?
Me enterré durante cien años para alejarme de ti. ¿No te das cuenta?
Pasé ese largo y frío siglo esperando a que despertaras.
Soñaba contigo cada día.
Y te buscaba cada noche.
¿Por qué te importo yo?
Puedes tener a cientos como yo.
Las he tenido.
A cientos.
Y las escogía porque... Algo...
Algo... Su
voz... Su risa...
Su pelo...
Me recordaba a ti.
Y al final le rajaba de un tajo a la garganta porque no era tú.
Ojalá me hubieras matado. Ahora no sería como soy.
Antes no pensabas así.
Hubo un tiempo en que disfrutabas siendo un verdadero monstruo. Nunca maté por
deporte. Dudo que le importara a tus víctimas.
¿Qué iba a hacer? Un virus no tiene moral.
¿Un virus no tiene qué?
Vlad, eres un anacronismo.
No necesitamos ser asesinos.
Para tener sangre ya no hay que matar.
Es un siglo nuevo y maravilloso.
Ya no somos monstruos, simplemente enfermos.
El señor medicina te ha dado sangre, ¿verdad?
Y te ha convencido de que estás enferma.
Está bien.
Nuestra naturaleza, el matar, es la naturaleza de nuestra bestia.
No tenemos explicación.
Estamos más allá de los límites de la razón.
¿Crees que puedes vivir y negar lo que eres?
Pero te equivocas.
¿Por qué no me dejas en paz?
Porque me necesitas.
Pronto tu ilusión desaparecerá y deberás enfrentarte a ti misma.
Te equivocas. ¿De veras?
Las transfusiones no te sostendrán.
Alimentarán tus ansias un par de días, pero pronto el cuerpo pedirá más.
Empezarás a debilitarte.
Te desmayarás.
Lo que sientes ahora.
Y pronto el cuerpo empezará a temblar.
Como si fueras a reventar.
Y finalmente... El hombre agarrotará tu mente.
Y rágarás una garganta y beberás la sangre de tu madre.
De tu amante. De tu amigo.
Sí.
Incluso de tu doctor.
Porque no tienes sed de sangre.
Sino del miedo que fluye en ella.
Del miedo que inspiramos al matar.
Ven conmigo.
necesito tanto como el aire que respiro.
Vete a respirar a la calle, imbécil.
En estos cien años ni siquiera has soñado conmigo.
No eran sueños, eran pesadillas.
Lo sabía.
Cuando diga le vuelo los sesos.
¿Está bien?
Necesito un trago.
Se ha ido Rosa.
Señorita Angélica, ¿se encuentra bien?
Sí, creo que sí.
¿Quiere que llame al doctor?
¿Doctor?
No, David.
Tengo que avisarle.
Gracias.
¿Sí?
¡Enfermera, enfermera!
¡Rápido, una camilla, una camilla!
Parece que está bien.
Después de tres unidades de sangre.
Es sorprendente cómo se recupera. Pero cada vez necesita más. La sangre que le
damos no es suficiente.
Nos faltan datos. El virus sigue incontrolado. Debes aceptarlo. Puede ser
incontrolable.
Ya.
Estoy muy implicado.
¿A cuántas mujeres tan sexy les gusta la hematología?
No es mala cosa.
No sé.
Cuando me empujó al lago iba a olvidarla, pero empezó a chuparme el
como un choque eléctrico entre los dos. ¿Empezó a chuparte qué?
El dedo, hombre.
Ah, el dedo, sí, claro.
Este. Sí, ya lo veo.
¿Y ahora qué?
¿Cómo que ahora qué? Este caso.
Lo que hagas con tus dedos es cosa tuya.
Hay que esperar los resultados del laboratorio. Unas seis horas más.
¿Vas a hacer algo mientras?
Sí. Llevarla a casa.
¿Estás bien?
¿Qué buscas?
Hay muchas cosas que no te he dicho de mí.
Sí, me lo creo.
¿Mi exnovio? Sí, Vlad o algo así. Sí, Vlad está aquí.
¿Dónde?
En la ciudad.
Tengo miedo, es muy peligroso. No te preocupes, me ocuparé de él.
No lo entiendes, está loco. Estaba loco antes de conocerte o fue el conocerte lo
que le volvió loco. Tengo derecho a saberlo. Por favor, te hablo en serio.
Creo que nos sigue.
¿Quién? ¿Dónde? Por favor, por favor.
Dímelo al oído y miraré discretamente.
Un hombre gordo y otro delgado a tu derecha.
Son turistas. ¿Por qué iban a seguirnos?
Lo noto.
¿Que nos siguen? No, su presencia.
¿A dónde vas?
A la iglesia.
Así sabremos si nos siguen.
No puedo.
Vamos, claro que puedes. No soy católica, practicante.
Y yo soy judío. No nos quemarán. Al menos eso creo.
que me trajeras aquí.
Es una lección moral.
¿Qué?
¿Sanarar es ser santo?
No. Sufrir por tus creencias es ser santo.
Hacía siglos que no entraba en una iglesia.
Creo que han entrado.
No, lo dudo. Son como yo.
¿En qué sentido?
Tiene mi enfermedad.
¿Y eso qué tiene que ver con entrar en una iglesia?
Es algo duro de explicar.
Inténtalo.
Imagina un pequeño grupo de personas que necesitan beber sangre para sobrevivir.
Imagina que esa mutua necesidad les une.
Y juntos forman un culto con reglas y rituales. Como no entrar en iglesias.
Sí.
Imagina que un miembro quiere dejar ese culto.
Pero que alguien como su novio, el líder, no quiere que se vaya.
¿Y por qué quiere irse esa mujer?
Porque las formas que tienen de conseguir sangre.
Son más brutales, inmorales que las suyas.
¿De
verdad?
Sí, vivimos aquí, en México.
Lo he dicho, ¿eh? No. Lo dijiste tú. Lo han dicho.
Es como tu amiga me da la razón.
No lo ha pensado.
Estamos muy ocupadas.
Bueno, a lo mejor podemos... Bueno,
que...
Es el doctor David Superman.
David, mi sirvienta. Rosa Mercén.
Hola, ¿cómo está?
Rosa, ya basta.
David es mi amigo.
Discúlpate de inmediato.
Disculpe. Está bien.
Eso es todo, Rosa.
¿Qué diablos es eso?
Rosario habla de esta noche.
No se llevan bien. Siéntate.
¿Estuvo aquí?
Sí, apareció.
¿Quieres beber algo?
Sí, lo que sea.
Siento muchísimo haberos puesto en peligro a Rosa y a ti. ¿Por qué no
las cosas por su nombre?
Hablamos de vampiros, ¿verdad?
Todo eso del culto son vampiros.
Vampiros sedientos de sangre que salen de noche y chupan la sangre de sus
víctimas. Sí, si quiere llamarlo así. ¿Y tú, Angelique, crees que eres una
vampiresa? ¿Qué importa el nombre? Más de lo que tú crees.
No quiero que pienses mal de mí.
Angelique.
No creo en vampiros.
¿Ah, no?
No.
¿No me crees? Por supuesto que sí.
Creo que tu estado es comunicable.
Creo que hay un grupo de personas que piensan que son vampiros y tienen toda
serie de supersticiones.
Creo en la psicología y en la fisiología de la enfermedad. Y comprendo que
lleguen a matar.
¿Y la sangre humana? ¿Y qué? Más de 100 enfermedades producen una grave anemia.
¿Y la luz del día? ¿Qué me dices? Nada. Hay muchas enfermedades que producen
hipersensibilidad de la piel a la luz solar.
¿Y la inmortalidad?
Me lo pensaré.
David, no puedes explicarlo todo.
Claro que no, pero no hay por qué ocultarse tras un velo de misticismo.
Pero a pesar de tu maravillosa ciencia, no voy a morir.
David, piensas que moriré.
Angelique, acepto la muerte, pero creo en la curación.
¿A esto lo llamas cama?
¿De verdad?
Sí.
Ten cuidado.
Soy un amigo. Le juro que soy un amigo. Tenía que estar segura.
Aquí pasan cosas muy raras. Dígamelo a mí. ¿Se va? Sí.
Entonces debe ir protegido. Estoy bien, de verdad. Necesita protección. Lo que
usted diga.
Ajos.
No, no me vale. Soy judío. No importa.
¿Cree que es necesario el ajo y el crucifijo? Vale, pero... Ojalá. No me
nada que no haga... Y si tienen los locos, pégales un tiro.
Bien. Gracias. Se lo agradezco mucho. Adiós.
Ay, Dios.
Estoy harto de este juego.
Sé quién es.
Sabe quién soy.
¿Pero sabe lo que soy?
Sé lo que cree que es.
Dios.
Lo olvidaba.
Ya no soy un monstruo. Soy... ¿Cómo era?
Ah, sí, un enfermo.
Puede que lo sea, poco importa.
Ser enfermo en esta cultura es ser un monstruo.
¡Soy un cáncer glorioso!
Un enfermo mental, un tío completamente pirado.
Lo que su siglo ha producido en cantidades verdaderamente industriales
es la arrogancia.
Han tomado la ciencia y la han convertido en una religión y para no
conflictos han inventado la herejía científica.
Pero a mí me viene pequeña la caja de su realidad.
Existo más allá de los límites de su
imaginación. Existo donde le dé la gana, pero aléjese de Angelique.
¿Ha oído lo que he dicho?
¿Ha oído lo que he dicho?
¡Alto ahí!
¡Alto, he dicho!
No le mataré ahora.
Esperaré a que la necesidad de Angelique la enloquezca.
Entonces le buscaré.
Y será usted la primera víctima de una nueva era.
Y será el gusto del miedo en su sangre lo que la devuelva a mí.
Y cuando le haya dejado seco, le enterraré en los terrenos del
cariño.
Dentro de un año su cuerpo estará momificado.
Y si mi preciosa Angelique vuelve a dudar de su naturaleza,
la llevaré a mirar su horrible carita.
¿Ha venido el doctor Zuckerman? Sí, está en el cuarto oscuro.
David, ¿estás ahí? ¿Dónde te habías metido? En el depósito.
Otros dos cadáveres, sin sangre.
¿Juristas? Sí.
Una mujer mayor y otra pelirroja.
¿Cómo lo sabes?
Sé quién las mató.
¿Quién?
¡Vampiros!
¿Qué te ha pasado?
Vaya cara. Tuve un emocionante encuentro con un osferato absolutamente
fascinante. Tiene el mismo virus que Angelic, pero aún más integrado en el
sistema vascular.
Llevo todo el día estudiando su sangre.
¿Ese vampiro te atacó y te dio una muestra de sangre para analizarla? No
tonto. Le pegué un tiro, se sacó la bala del brazo y me la dio. Debió
considerarlo como un recuerdo perverso. El caso es que había un poco de sangre
en la bala.
¿Te importa que me siente? Y el líquido es increíblemente simbiótico.
Totalmente lisogénico. Debe liberar bastante endorfina como efecto
Porque no puedes imaginar lo fuerte que era ese tipo. ¿Qué hora es?
Dios mío, las tres. ¿Sabes lo que no entendía? Cada vez que ponía una muestra
sangre bajo la lámpara o la exponía a la luz, estallaba, explotaba ante mis
ojos. Y de repente comprendí.
Vampiros y luz diurna.
¿No te das cuenta?
La luz ultravioleta que usamos para esterilizar las células hacía estallar
muestras. Cada vez que encendía la lámpara ultravioleta, las muestras de
estallaban por los aires.
Necesitamos un plan.
¿Un plan? ¿Qué clase de plan?
Sí, un plan.
Tú habla con la policía y cuéntale lo de los vampiros. Yo iré a recoger a
Angelic. Ay, meruda chica.
¿Sabes que lo hicimos en un ataúd? En fin, ahora tengo que llevármela fuera de
aquí a Baltimore.
Esos tipos son muy peligrosos.
Necesito otro laboratorio. Y las llaves de tu coche.
¿Las llaves de mi coche? Sí, las llaves de tu coche. ¿Te importa contármelo otra
vez?
Póntelas.
Ahora verás.
La sangre de un vampiro.
¿Qué tengo que mirar?
¡La sangre! ¡La sangre!
¿Listo?
Señorita Angelic, está despierta.
Señorita Angelic, está despierta.
Señorita Angelic, ¿está despierta?
Sí, Rosa.
Bien, llamó el señor Zuckerman. Viene a recogerla, le serviré el desayuno.
Gracias. De nada.
Rosa. Voy a marcharme.
Sí, ya lo sé. ¿Con el doctor?
No iré con el doctor. Me iré sola.
No me ha dicho eso.
No importa lo que diga. Tiene extrañas ideas sobre mí.
Debo irme sola.
Ajá. Se han peleado.
No.
Pero somos incompatibles.
Ha sido muy buena conmigo.
Estaré mucho tiempo fuera, pero puedes quedarte aquí todo lo que quieras.
¿Cuándo piensa volver?
No lo sé, dentro de cien años.
Cien años.
Está loca.
Despídeme del doctor Zuckerman.
No puedo esperarle.
Señorita Angelique, por favor.
Cien años. Es mucho tiempo.
Espere al doctor. él sabrá qué hacer dentro de 100 años no quedará nada de
ni comida para los gusanos no vuelvas a hablarle de gusanos jamás
Tiene fuego.
Mi jefe no quiere que le haga daño.
Pero mañana por la noche vamos a invitarle a una cena de la que será
plato principal.
Podemos contar con usted para mañana, ¿verdad?
Ya siento el miedo en su sangre. ¿Puedo tomar un aperitivo? Solo un chupito,
un chupito.
Dijo... Pero qué importa.
Un chupito, solo uno.
No le diremos nada. No, no, por favor.
No le diremos nada. Mañana ha hablado. Será un secreto entre nosotros. Un
secreto.
¡Vamos!
Pero no quiero dormir sola.
Seremos hermanas.
Estaremos juntas hasta la eternidad.
Para ti no habrá reposo.
Esta vez sentirás la angustia de los pibes.
Eh, deme fuego.
Un trago.
Deme sangre.
¡Ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja,
ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja!
ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja, ja
Because you're mine Stop
the things you do
¡Viva!
¿Por qué nos metemos en líos?
¿Dónde estará?
¿Llamo a la policía?
No, ni hablar.
No haría más que liarlo todo.
Mierda.
Tranquilo, tranquilo. Estoy bien, muy bien. El cuello.
No es nada, es un mordisquillo.
¿Te han mordido? Valió la pena. He descubierto algo muy importante.
Cuando iba a clavarme los colmillos, ¿qué crees que hice?
¡Morirme de miedo!
Ah, lo comprendo. ¡Terror completo!
¡Pánico! Tuve una enorme descarga de adrenalina. ¿No te das cuenta?
¡Adrenalina!
¡Epinefrina!
Cuando los vampiros matan, asustan tanto a sus víctimas que la sangre que
bombean va llena de epinefrina. No solo beben la sangre, sino el miedo de la
sangre.
¡Miedo! ¡Epinefrina! Una simple respuesta al miedo. Por eso en Angelique
transfusiones de plasma no valían. Es como un Bloody Mary sin vodka. Sin
sin epinefrina, todo resuelto.
Si le hacemos a Angelique una transfusión regada con epinefrina,
vampiresa más feliz del país.
Es muy interesante, pero ¿puedo hacer una pregunta? Por favor, no te enfades.
Adelante.
¿Eres un vampiro?
Era una broma. Ni soy ni he sido jamás un vampiro.
Además, creo que es difícil coger esa enfermedad.
Estoy seguro de que con un mordisco no basta.
¿Seguro? Sí, seguro. Y ahora manos a la obra. Tenemos un par de horas antes de
que vengan.
¿Quién viene?
Pues uno de los vampiros, hombre.
Tenemos que sacarle donde tienen a Angelique.
¿Por qué vienen aquí?
No empezarán a comer sin tener buen material, ¿no crees?
Angelique, estás bellísima.
Tienes necesidad de matar, ¿no es así?
Sí, y pronto lo harás. He ordenado que traigan al doctor.
Pero hasta que llegue... ¿Te apetece un aperitivo?
¿Una pequeña muestra?
Como gesto de buena voluntad.
¿Rosa? Señorita Angelí, me alegro de verla.
¿Cómo se encuentra esta noche?
Vaya, lo siento.
No, por favor.
te quedarás con las ganas.
Aunque muera de hambre, aunque enloquezca de necesidad, jamás
ame.
Ni siquiera me gustas. Bien dicho.
Ni siquiera le gusta.
Es solo cuestión de tiempo.
¡Gracias!
Rayos ultravioleta.
Componente clave de la luz diurna.
¡Mire!
Tubos ultravioleta.
¿Ha traído el bronceador? ¿No?
Pues tenga cuidado.
Puede sufrir quemaduras si no tiene cuidado.
Oiga, ¿por qué no lo hablamos, eh? Justo lo que habíamos pensado.
Una charla.
Ya queda poco ¿Estás bien?
Sí, me corté el dedo al romper la ventana Creo que hay tiritas en la
No, gracias
Perdón.
¿Me he asustado?
Lo siento.
Oiga, ¿le importaría hacerme un favor? Apague el interruptor. Ese, el de la
Por favor, apáguelo.
No, no, no.
No, no, no.
No, no, no. No, no, no. No.
No pienso en nada.
¿Qué ha sido eso?
No lo sé.
David, seguro que quieres entrar. Vamos.
Espera.
Hay que revisar el equipo.
Ajo sí, crucifijo sí, pata de conejo sí, estaca sí y
ultravioletas.
¡Eh, apaga eso!
¿Por qué?
Pueden verlo desde el castillo.
Ya. ¿Y tú qué?
Sangre y epinefrina. ¿Y armas no? Te tengo a ti, eres un rambo andante.
No, no, no, coge un estaca. Yo no creo en esas bobadas.
Utilízalo como palo.
Dios, qué semana de locos.
Bien, vamos allá.
¿Le gusta el tango?
No, la sal.
El tango es de Sara.
Es una mujer valiente.
Sería un espléndido monstruo.
Y Angelique necesitará una sirvienta valiente en su nueva vida.
¿Y lo llama vida?
No lo llamo muerte.
¡Chuparangue!
Sí.
Está abajo.
Encerrada. ¿Cómo lo sabes? Es un presentimiento.
Déjate de tonterías. Confía en mí. Yo voy por ahí. Tú quédate aquí. Les
distraigo. No.
¿Cómo? No sé. Pega un grito o algo así.
No, David.
¡David!
¡Ben!
¡Ven a por mi monstruo de la noche!
¡Ven a por mi monstruo de la noche!
¿Angelique?
Me alegro de verte.
Soy yo, David.
Sé que ahora no te encuentras muy bien, pero tengo algo que te va a sentar muy
bien.
Mira, esto es sangre y esto es epinefrina. Es como adrenalina, como
miedo líquido.
Te pondrá algo nerviosa. Incluso tendrás miedo. Pero no te preocupes. Es solo
una droga.
Relájate.
Dios mío.
Ven a por mí, monstruo de la noche.
¡Ven a por mí, monstruo de la noche!
¡Eh!
¡Ven a por mí, monstruo de la noche!
Bueno, listo.
Tú relájate. De acuerdo, nos relajaremos los dos. Contaremos de 10 a 0. ¿Lista?
10. Tienes que relajarte.
10.
Tranquila. 8, 7, 6.
No estás obedeciendo.
¡Ven a por mí, monstruo de la noche!
¡Ven a por mí!
¡Ven! ¡Ven a por mí, monstruo de la noche!
¡Criatura maldita, reptante nocturno! ¡Ven a enfrentarte a tu perdición!
Está bien, aquí estoy. No hace falta gritar.
¿Es usted... ¿Es uno de ellos?
¿Criatura maldita?
¿Reptante nocturno?
Espero no haberle ofendido.
No me sentiré ofendido si no se ofende usted con esto.
¿Qué? Que le arranque la cabeza y le lama la sangre.
¡Vete, monstruo de la noche!
Por favor, no de esos gritos.
¿No querrá que me enfade?
No, no.
Gracias.
Si ahora no tienes suficiente adrenalina en las venas, no la dudas nunca.
Ya acabo.
Rosa Mercedes.
Es un placer conocerle. José Guerra, el placer es mío. Es un hombre muy
valiente.
De verdad.
Un tipo muy bueno.
Me gusta.
¿Qué le ha dado, doctor?
¿Un sedante?
Las drogas no aplacarán su locura.
Solo puede darle una cosa que la calme.
Su vida.
¿O la suya?
¿La mía?
No, no puede vivir sin mí.
Somos una persona.
Si la ama, me ama a mí.
Somos distintas costillas de la misma bestia.
Duerme plácidamente.
Disfrutaré matándote lentamente.
¡Bienvenido a las bestias!
diablo.
¡Angelique! ¡Ven, bebamos juntos!
¡Acércate!
¡Oh, Jimmy!
Encendemos la tovengo, dicen que no tiene roble, me dicen que soy herrero,
porque leche y flor se paran, me estoy viendo el sombrero y ya verán como
reparan. Ay, ay, ay, mamá por Dios.
¿Sabe lo que cree?
Que es un hombre muy guapo.
Y muy importante.
Y muy modesto.
Bueno, esto supondrá algunos cambios.
Algunos pequeños cambios.
Como la dieta.
La sangre te sienta bien.
El estilo de vida.
Divertirse de noche.
Y estás tú.
Seremos una gloriosa pareja de monstruos.
I put a spell on you Because
you're mine Stop
the things you do
What the
No me dejes ir.
Te voy a poner un dedo en ti.
Porque...
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