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Xhosa
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Yoruba
Zulu
.
- Hablar con agente.
No. ¡Hablar con agente!
No una computadora.
¡Una persona! ¡Un ser humano!
¿Eres una persona?
¿Eres una persona?
No me engañas. ¡No eres una persona!
¡Vete, demonio!
Hola.
- Hola.
- Estaba...
Estoy aquí.
- Yo también.
- Aquí estamos.
- Sí.
- Sí.
- Buenos días.
- Lo era hasta que un demonio se metió en mi teléfono.
Oye, ¿tu clase de gestión de restaurantes aún incluye
esa unidad sobre ideas geniales?
- ¡Ah! Te refieres a "estrategias innovadoras".
Sí.
- Creo que la gente preferiría ir a una clase
llamada "ideas geniales".
De todos modos, querrás ir ahí
y presumir de tu hermana.
- Puedo empezar diciéndoles lo modesta que es.
- [ríe]
- Yo ya me jacto de ti.
Digo que somos un equipo invencible.
- Pues nuestro equipo acaba de lograr otra victoria.
- [resuella] ¡Eso, equipo! - Ajá.
- ¿Qué hicimos?
- Hablé con la tienda de bicis al lado
y van a alquilar nuestro almacén de arriba
que nunca usamos.
- Guau.
- Fue un "guau" muy flojo.
Hablo de $500 más al mes.
Y no necesitamos gastar un centavo.
¡Redactemos el contrato de alquiler!
[ríe]
- No.
- Perdón, ¿dijiste que no?
- Sí.
ambas: Guau.
["Happy's Place" de Reba McEntire sonando]
♪ ♪
- Bueno, me gustaría ampliar este "no".
Específicamente, ¿de qué rayos hablas?
- Desde que empecé mi clase,
he estado pensando en ideas para la taberna
y mi favorita es para el almacén del piso de arriba.
Quiero contribuir a nuestro éxito.
- ¿Éxito?
¿Como un éxito de $500 más al mes?
- Bobbie, respeto tus ideas. Siempre lo hago.
Pero quiero presentar ideas propias,
porque sé que tú me respetas.
- Absolutamente.
¿Cuál es tu idea?
- En clase nos enseñaron a presentar
en ataque, no en defensa.
- ¿Es una clase de fútbol?
- Ja, ja.
Me refiero a que quiero hacerlo correctamente.
- Está bien. Me parece justo.
¿Cuándo quieres hacer la presentación correctamente?
- ¿Qué tal mañana por la mañana?
- Lo pondré en mi calendario. - Genial.
- De hecho, no tengo un calendario.
Lo recordaré.
[música animada]
♪ ♪
- Hola, Steve.
¿Qué es eso?
¿Equipo de entrenamiento para G.I. Joe?
[ríe]
- Graciosísimo.
Se llama gancho y anillo.
- Genial. ¿Cómo se juega?
- Enganchas el anillo.
De todos modos, Takoda lo trajo
de su casa para los clientes.
Dice que requiere mucha paciencia para ganar,
así que tú y yo estamos descalificados.
- ¿Bromeas?
Soy la reina de los juegos.
A veces, cuando jugaba al escondite con mi mamá,
no me podía encontrar en todo el día.
- Eres una gran jugadora.
Estoy orgulloso de ti.
- Entonces, ¿quieres jugar?
- No, gracias. - Mm...
[cloquea]
¿Hay una gallina suelta?
- ¿Crees que eso me molesta?
Fui a una escuela solo para varones y sí me encontraban.
No lo haré.
Takoda me advirtió que podría obsesionarme
porque soy, ya sabes, yo.
- Sí, pero yo no.
Yo soy, ya sabes, yo.
- No haría eso si fuera tú, Gabby.
Es imposible enganchar ese anillo.
Mis hijos estaban enloqueciendo porque no podían hacerlo.
- Cuando vayas a casa esta noche,
puedes decirles que la tía Gabby se vengó por ellos.
- Si tú lo dices.
- ¿Quieres verme ganar?
- Prefiero jugar al escondite.
- Solo me aseguro de tenerlo todo para la presentación.
- Sé una cosa que olvidaste: vacunas contra el tétano.
La mayoría de gente tiene cajones con porquería.
Papi tenía una sala de basura.
- Te entiendo.
Lo que ves es un deslucido almacén.
Pero necesito que ignores todo eso.
Quizás te ayude si cierras los ojos.
- ¿Y dejar que las arañas se metan en mi cabello?
No lo creo.
- ¿Lo puedes escuchar?
- ¿Escuchar qué?
- Se transmite de boca en boca.
Aparece en las redes sociales.
Aparecen volantes misteriosos en el campus universitario.
Todos hablan de ello.
- ¿Hablan de qué?
- El lugar de entretenimiento nocturno
más nuevo y popular de la ciudad.
¡El Bar Clandestino Secreto de las Hermanas Knoxville!
[música jazz sonando]
- ¿Un bar clandestino?
¿Tu idea más novedosa y genial es un bar de los años 20?
Tal vez Babe Ruth pase por aquí.
- Esta idea, el bar clandestino moderno,
es una de las tendencias más populares a nivel nacional
en el sector de la hospitalidad.
- No estoy segura de eso.
- Yo sí.
Puedo apoyarlo con muchísima investigación.
La gente está interesada en experiencias inmersivas,
en la nostalgia, en ser parte de algo exclusivo.
Tú y yo aprovecharemos ese mercado.
- Isabella, costaría un dineral embellecer este lugar
lo suficiente como para convertirlo en un bar.
- No hace falta embellecerlo.
Esa es la belleza de este espacio.
Hay bares clandestinos por todo el país
que gastan una fortuna para verse igual que esto.
- ¡Ah! ¡Vete, demonio!
- Bobbie, relájate.
Yo lo hice
y solo con unas bombillas inteligentes que compré.
Si instalamos todo un diseño de iluminación aquí,
un sistema de sonido decente, estamos prácticamente listas.
- Así que habría que invertir dinero.
- Sí. Mejoras eléctricas, algunos muebles,
el sistema de iluminación y sonido que mencioné.
- ¿Gastar dinero sin garantía de retorno?
Suena un poquito arriesgado.
- Toda idea conlleva riesgo, Bobbie.
- Alquilar a la tienda de bicicletas no.
Lo único arriesgado ahí
es ver a esos tipos raros en pantalones cortos de ciclista.
- Creo en esta idea.
- Lo sé, cariño,
y has hecho un gran trabajo explicándolo.
Pero no creo que sea algo que podamos hacer ahora.
- ¿Qué estás diciendo?
- Estoy diciendo que no.
- Pero no puedes decir eso.
- ¿No puedo?
Creo que acabo de hacerlo.
- Soy dueña del 50% de la taberna y digo que sí.
- Mi 50% dice que no.
- Entonces, ¿qué hacemos ahora?
- No sé.
Supongo que una de nosotras debe morir.
- ¡Vete, demonio!
.
- Ningún revés, ningún revés, ningún revés.
[gruñe]
¡Maldita sea!
[gruñe]
- Disculpa.
Hace rato que pedí una cerveza y sigo esperando.
- Sí. Y yo quería casarme con Sting.
Pero adivina qué. También sigo esperando.
[gruñe]
- Gabby, esto es una locura.
- Lo sé, ¿verdad? Es un gancho pequeño.
No debería ser tan difícil.
- No, me refiero a que esto es una locura.
- Mira, solo necesito hacerlo una vez.
No puedo retirarme siendo perdedora.
Además, solo lo he estado haciendo desde--
No importa cuánto tiempo lo he estado haciendo.
- ¿Recuerdas cuando tuvimos aquí a ese ladrón de un brazo?
- Serviré a cualquiera.
- Hablo de la máquina tragamonedas.
- Ah, sí.
Pasamos horas con esa cosa,
tratando de alinear las tres cerezas.
- No, nosotros no pasamos horas. Tú lo hiciste.
Fue la razón por la que tuvimos que deshacernos de ella.
- Pero esto es diferente.
No estoy perdiendo dinero.
- Pero la taberna sí.
Hay gente esperando por sus bebidas.
- Puedo hacer varias cosas a la vez.
- La pareja de la mesa cinco
dice que te equivocaste en su pedido.
- ¿Los gin-tonics?
¿Qué les di?
- Una botella de kétchup y un salero.
- No me daré por vencida
hasta lograr enganchar este anillo.
¡Quiero ser una enganchadora!
Digo, ¡quiero ser ganadora!
¡Chaka Khan!
[gruñe]
- Lo mejor del bar clandestino es--
- Espera, escuché que Bobbie ya dijo que no a esta idea.
¿Por qué me lo estás diciendo?
- Tú estás a la vanguardia de lo chévere.
Quiero tu opinión.
- Ajá.
- Y quizás al final le des esa opinión a Bobbie
y eso cambie su opinión y nos saque
de este estúpido punto muerto de 50/50.
- Tú estás jugando. Gabby está jugando.
¡Todos dejen de jugar!
- Por favor, mira este gráfico.
Estas son las tasas de crecimiento promedio
en mercados similares al nuestro,
incluso sin publicidad tradicional.
Solo redes sociales y el boca a boca.
- Guau, esto es impresionante.
- ¿Qué es impresionante?
- Le mostraba a Steve todas las ganancias
que mi idea traería.
- ¿Le dijiste que tus ganancias son actualmente imaginarias
y las mías son reales?
- No son imaginarias. Solo existen en el futuro.
- ¿El futuro? ¿El de los bares clandestinos?
Mira, Steve, no tengo un gráfico.
Pero desde el punto de vista comercial,
¿no crees que sería una buena idea
tener un ingreso garantizado de $500 al mes?
- Debes acostumbrarte a esto, Bobbie,
porque esta no será mi última idea.
- ¡Oh, genial!
Podremos volver a discutir este tema.
- [gruñe] ¿Por qué Happy no nos dejó un voto decisivo?
- Espera.
Podemos dejar que Steve decida.
- ¿Cómo dices?
- Podría ser el voto decisivo.
- Sí. Él sabría cuál sería la mejor inversión.
Es contador. - Exacto.
Trabajo con números, no con extrañas dinámicas familiares.
- Steve será el voto decisivo.
Se hará lo que él decida.
- Me parece bien.
- Me parece terrible.
- Relájate.
No es como si tuvieras que elegir bando.
Solo debes elegir una idea.
- Sí. Sin resentimientos.
- No. - Te lo prometemos.
- Mm...
- Está bien.
Como contador de la taberna, sopesando todas las opciones,
pensando en el riesgo frente a la recompensa,
mirando tanto la macro como--
- ¡Oh! - ¡Vamos!
- Elijo la idea de Bobbie.
- ¿Qué? - Lo siento, Isabella,
pero los números están de su lado.
- ¿Escuchaste eso? Los números están de mi lado.
- Números estúpidos.
Está bien.
- Dijo sin resentimientos, pero parece muy resentida.
- Bobbie, tengo algo para ti.
- ¿Qué es eso?
- Encontré a alguien que quiere alquilar la unidad
por $600 al mes.
Supongo que ahora los números están de mi lado.
- ¡Oh!
¿Quién es?
- Yo.
.
- No sé si te mareas haciendo eso,
pero yo me estoy mareando viéndolo.
- Necesito hablar.
¿Aún hacemos eso?
- Lo estamos haciendo ahora.
No es exactamente fascinante, pero lo estamos haciendo.
Entonces... ¿esto trata de nosotros?
- No.
- Está bien.
¿Sobre qué quieres hablar?
- Sobre Isabella.
- Si me preguntas si ella y yo hemos hablado de eso con Happy,
aún no lo hemos hecho.
- Seguro que lo harán.
No, se trata del bar clandestino.
- Creí que anulaste esa idea.
- ¿Por qué todos dicen eso?
Suena terrible cuando lo dices así.
- Bueno, lo que quise decir
es que debatieron los méritos del concepto
y como siempre, obtuviste lo que querías.
- Me alegra tanto que aún podamos hablar.
No sé si te enteraste, pero lo hará de todos modos.
Usará su propio dinero.
- ¿De veras?
Esa chica tiene agallas, ¿eh?
- ¿Y si es un error?
- Entonces es un error.
Lo grandioso de ser joven
es que tienes mucho tiempo para compensar tus errores.
- Pero yo no soy tan joven.
¿Qué tal si soy yo quien comete el error?
- [suspira] ¿Diciéndole que no?
- Ella solía tener pequeñas ideas
que eran muy fáciles de aceptar,
como una noche de película o agregar un aperitivo.
Pero esta es grande.
No sé si quiero tomar un riesgo tan grande.
- No entiendo.
Ya le dijiste que no quieres ser parte de ello.
Entonces, ¿qué te preocupa?
- Me preocupa que eso no le molestará.
¿Has oído hablar de Sears y Roebuck?
¿Qué le pasó a Roebuck?
No quiero ser Roebuck.
- Entonces, ¿te preocupa que se vaya y lo haga sola?
- Exacto.
Es lo que no quiero arriesgar.
- No me gusta separarme.
- Sí, entiendo eso.
- [gruñe] Muy bien.
[gruñe] ¿Qué me pasa?
- Perdóname, Gabby.
Nunca debí traer esa cosa al bar.
- No. Me alegra que lo hicieras.
- ¿En serio?
- Sí.
He pasado toda mi vida
pensando que era buena jugando juegos.
Ahora sé que he estado viviendo una mentira.
De cierto modo, me siento libre.
[gruñe]
- Steve dijo que solías jugar con tu mamá de niña.
- Sí, todo el tiempo.
En bares.
- ¿En bares?
- Sí.
Me usaba para ganar bebidas gratis.
Esos eran los días.
Solo pon un poco de aserrín en el tejo,
desliza el disco hacia la zona de tres puntos
y mamá recibirá un Mai Tai gratis.
Ah, dulce juventud.
- ¿Y siempre ganabas?
- Solo debes seguir intentándolo.
Es todo.
Y luego, ganarías.
- ¿Siempre?
- Bueno, no todas las veces.
Eso no sería realista.
- Esto es un juego.
Tú eres una persona.
- Y esto es una mesa.
Es divertido decir el nombre de las cosas.
Solo necesitaba ganar.
Así, sabía que ella me quería.
- Ya no necesitas ganar más, Gabby.
Nosotros ya te queremos.
- Finalmente.
¡Soy una enganchadora!
¿Cuándo cerramos?
.
- Bueno, supongo que puedes empezar allá,
yo empezaré aquí, ¿y nos acercaremos el uno al otro?
- Suena bien.
Te veré en una semana.
- Esperen. Quiero ayudar.
- ¡Dios mío!
Steve, no puedo creer que subieras aquí.
- El bar clandestino es una gran idea, Isabella.
Quiero darte apoyo, pero sin contraer la peste.
- [resuella]
Isabella...
- Bobbie, ¿estás bien?
- Son esas escaleras.
Te dejan sin aliento, ¿verdad?
todos: No.
- Está bien, Isabella, quiero darte esto.
- ¿Qué estás haciendo?
- Bueno, quiero devolverte tus $600
e iba a hacerlo de un modo muy dramático,
como tú lo hiciste.
Pero dejé el dinero en mi oficina.
- No puedes hacer eso.
- Sí, tienes razón.
No puedo volver a subir esas escaleras.
- No. Acordamos que se reducía a una cuestión de números.
¿Verdad, Steve?
- Tiene razón.
La suya es la oferta más alta.
No puedes rechazar su dinero sin una buena razón.
- Tengo una buena razón.
Quiero ser tu socia.
- ¡Oh! ¡Esto es fantástico!
Me alegra mucho haber sido parte de este hermoso momento.
- Encontré un nido de avispas. - Me largo.
- [ríe]
- ¿Quieres ser parte del bar clandestino?
¿Qué te hizo cambiar de opinión?
- Bueno, me di cuenta de que rechacé una oportunidad
de hacer algo muy especial con mi hermana
solo porque me daba un poco de miedo.
- Me encantaría hacer esto contigo.
- Okay. - Pero...
está claro que te incomoda el riesgo.
Y si lo hago sola, el riesgo es todo mío.
- ¿Qué? ¡Me encanta el riesgo!
También me encanta que tu generación
quiera telarañas y madera crujiente y--
- Un nido de avispas. - ¡Ah!
- Esta propuesta de bar clandestino no es algo
que mi hermana y copropietaria haya improvisado.
- Tienes razón en eso. - Sí.
Tu idea fue un concepto bien pensado
que tiene mucha vida y podría ser algo fantástico.
- O podría fracasar.
- No si nuestro equipo imbatible se mantiene unido.
No quiero que nos dividamos.
- Yo tampoco quiero eso.
- ¡Así que haremos esto! - ¡Sí!
- Siempre y cuando estés de acuerdo que si no supera
el precio del alquiler en seis meses,
lo alquilaremos a la tienda de bicicletas.
¿Trato?
- Trato. - [ríe]
- Gracias por confiar en mí.
Y también confío en ti.
Pero deberíamos dejar esto por escrito.
- [ríe] A primera hora de la mañana.
- Bobbie, sé que podemos hacer de este
el bar más popular de Knoxville.
- Bueno, un obstáculo más.
Necesitamos asegurarnos de que nuestra licencia de venta
de bebidas alcohólicas sea válida aquí.
- No tenemos que preocuparnos por eso.
[chilla] Esta es la mejor parte.
Este bar clandestino solo servirá cócteles sin alcohol.
- [ríe]
- [canta scat] - ¡Ah!
¿Acabo de aceptar abrir un bar que no sirve alcohol?
- Sí.
- Necesito un trago.
- Esperen, ¿nadie más me ayudará a limpiar?
- ¡Vamos, viejo!
- Lo pilló durmiendo...
- Oye, gracias por la charla de antes.
Isabella y yo probaremos su idea del bar clandestino.
- Eso es genial, Bobbie.
Cuando quieras.
- ¿Cuando quiera?
- Cuando rompimos,
dijiste que deberíamos volver a ser solo amigos.
Por tanto, sí, puedes hablarme cuando quieras, Bobbie.
- Mm. - Cuando quieras.
- [suspira] Gracias, amigo.
- ¿Alguna vez has jugado con esta cosa?
- Nunca.
- Probémoslo.
- Muy bien.
- Agarra uno y...
Uno...
- Dos...
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