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El puente, hemos llegado, esperemos aquí.
- ¿Estás seguro? - Creo que sí.
¿Qué hacemos aquí?
Rezamos.
En las elecciones vota a Beniamino Spano, la fuerza del futuro...
- Hola, papá. - ¡Amor de tu papá, hola!
Debby, ¿no tienes frío? Ponte la chaqueta.
Ven a coger la chaqueta.
Ven con mamá.
¿Dónde vas?
¡Marta!
Bajadla, él nos dice cuando movernos.
¡Niñas, en fila!
¡Santa!
¿Todo en orden?
Me vuelve loca.
¡Debby, tú allí!
Te presento a mis sobrinas que han regresado de Suiza.
- ¿Lo sabías? - No.
Estamos un poco desechas, hemos caminado toda la noche.
¿Habéis hecho la peregrinación nocturna?
Sí... Aquí están Rosa y Alfredo, el novio, él es de aquí.
Mucho gusto, Santa.
Y ella es la niña, Marta.
¿Dónde está?
¡Marta!
¡Aquí está!
¿Hola preciosa, cuántos años tienes?
- Casi 13. - ¿Verdad? ¡Quién diría!
Sabes que yo, con los niños de tu edad...
¡Santa, ven!
Disculpad.
El micrófono no funciona.
- Funcionaba. - ¡Pero ahora no!
Quería deciros que es defectuoso.
¡Deprisa!
Señor párroco, si llueve, ¿ponemos un toldo?
¡Pues pongámoslo!
El toldo, cubramos a la Virgen.
Probando, probando...
Funciona.
Queridos hermanos y hermanas, un momento de atención.
Estamos reunidos aquí, como todos los años, para renovar nuestra fe
y el amor por nuestra comunidad.
Éste es un año especial,
porque el obispo Giorgio participará de nuestra procesión.
Me dicen que Su Excelencia está llegando,
esperémoslo en silencio
y acojámosle con la calidez y la dicha
de que es capaz nuestra comunidad.
¡Es una orden!
¡Ábrela!
¡Marta!
¡Déjame entrar!
- ¿Qué hora es? - Calma, tu madre duerme.
Eres más fea que antes.
- Bienvenida. - Buenos días.
Llegas tarde, te esperan.
¿Sabes dónde tienes que ir?
Te acompaño.
También se puede pasar por la puerta de atrás,
pero yo te aconsejo pasar por aquí, para saludar antes a Jesús.
Niños, ¿quiénes componen la Iglesia?
¿Papa y sacerdotes, extracomunitarios,
pueblo de Dios o seres vegetales?
Venga, el p...
Sara, el p...
El Papa y los sacerdotes.
¿Estás segura, encendemos?
Encendamos.
- Díselo tú, Anna. - El pueblo de Dios.
¡Bien!
¡Niños, más energía!
¿Cómo se llama la hermana de Lázaro que escucha a Jesús atentamente?
¿María, Marta, Sabrina o Jessica?
¿Tú quieres contestar, querida Marta?
No tengas miedo, escúchame...
¿María,
Marta, Sabrina o Jessica?
Venga, un nombre que te resulte familiar.
¿Marta?
¡María, la hermana buena es María, decídselo vosotros!
Siéntate.
¿Dónde vivías antes no ibas al catecismo?
Siéntate aquí, cerca de Anna, ella es aplicada.
¿Qué te enseñaban? ¿Hacíais las pruebas?
- ¿Puedo ir al aseo? - No.
Entonces, decíamos que la confirmación
es la ratificación,
la ratificación definitiva de la elección cristiana.
Es una garantía, una seguridad,
sin la confirmación están cerradas las puertas del Paraíso
y también las del matrimonio.
Con una pequeña lectura entenderéis mejor.
Tienes que aprenderla de memoria, es la fórmula del Espíritu.
¡Natale, deja de hacerte el payaso!
Ahora estad atentos y escuchad lo que nos lee Marco.
Lee.
"Estás creciendo y para ti es una experiencia extraordinaria.
Cuántas novedades cada día,
tu voz cambia, tu cuerpo se transforma."
Se transforma...
Se transforma...
"Te sientes inútil, aburrido, deprimido,
no sabes cuál es tu sitio en el mundo.
Nosotros lo sabemos, la Iglesia es la respuesta que buscas."
- La Iglesia... - La Iglesia...
"Sentir el Espíritu es como llevar maravillosas gafas de sol
que te permiten ver las cosas de otro modo.
Es a través de Él que tienes que mirar el mundo."
Mirar el mundo...
Mirar el mundo...
Al principio es difícil ambientarse.
¿Cuánto tiempo habéis estado en Suiza, diez u once años?
Diez años.
¿Me pasáis los platos?
¡Quítatelo, se ensucia con la salsa!
¡Déjame!
Santa Virgen, no hay manera de quitarle este vestido.
Sabes cómo son los niños, les gusta disfrazarse.
- ¿No come nada? - Díselo tú, a mí no me hace caso.
¡Calamares rellenos, gracias tía!
- No sé si me han salido bien. - Dice siempre así.
Son calamares del océano, ya no compro pescado del Mediterráneo.
- ¿No es fresco? - Nunca sabes lo que comes.
Hay tantos que se caen dentro, que se ahogan...
Nos lo ha dicho el primo de Nino, que está en la Marina.
¡No sabes cuántos cuerpos de clandestinos encuentran!
Son marroquíes.
¿Si no qué comen los peces?
Mejor comprar el pescado del Atlántico.
Basta de tristeza.
Un brindis.
Quizá sea mérito de Dios, quizá del mar,
un brindis por este calamar.
¡Por la nueva casa!
- ¡Yo también! - Sólo una gota.
- ¿Cómo los has preparado? - Miga, perejil, ajo...
¿Mamá es tu depósito de basura?
- A mamá le gustan. - Son exquisitos.
Entonces cógelos de la olla, no comas sus sobras.
No los he tocado.
¡Más fuerte, así te oímos!
¡Muy bien!
¡Si la hubierais visto en la iglesia, un espectáculo!
Debby, ¿cómo es el de la iglesia?
- ¡Muy bueno! - ¡Ven con papá!
¿Marta está preparada para la confirmación?
Sí.
Ya había frecuentado en Suiza.
Aquí ha empezado hace poco, Padre Mario ha insistido.
¡Ha hecho bien en insistir!
También es una manera de tener amigos.
Es mejor si se confirma enseguida, así no lo piensa más.
- ¡Qué bonita torta! - Enhorabuena, Rosa.
Felicidades, Rosetta mía.
- ¿La ha hecho Marta? - Sí, ella sola.
- ¿Quién quiere una porción? - ¡Yo!
¿Tú, tío?
Gracias, pero estoy lleno.
Yo también estoy explotando.
¡Probemos!
¡Buena!
¡No sabéis lo que os perdéis!
Como, como y no dejo espacio para el postre.
- ¿Es mi sujetador? - Rosa, ahora no...
- Si coge mis cosas, debe decírmelo. - No riñáis, es tu cumpleaños.
¿Para qué se pone el sujetador? ¡Es una niña!
¡Basta!
¡Se va! ¿Dónde va?
No acepta las críticas, es fácil irse así.
"Espíritu Santo, en la dificultad te busco y te llamo.
Eli, eli, lama sabactani.
Como el agua que fluye de la fuente al mar,
yo me encomiendo a ti.
Líbrame de la tentación del mundo,
dame sabiduría, intelecto,
consejo, fortaleza, ciencia,
piedad, temor de Dios."
Espíritu Santo,
en la dificultad te busco y te llamo.
Eli, eli, lama sabactani.
Dame...
piedad, intelecto,
consejo, fortaleza,
ciencia...
¡Temor de Dios!
¿Es un desnudo completo?
Sí.
¿Tamaño natural?
Sí.
¿Ahí abajo también?
Niños, no habéis entendido,
el cuerpo de Jesús es diferente del nuestro,
es un cuerpo espiritual, celestial, santo.
¿Puedo ir al aseo?
Jasmine, sobre todo tú, escucha.
Es un crucifijo figurativo,
o sea que se ve toda la figura de Jesús.
- ¿Cuándo lo traen? - El día de la confirmación.
¡Con el burro!
Es una idea del párroco, Padre Mario.
Quiere organizar
una ceremonia muy grande,
donde se hará la revelación de este presente.
Me sintonizo con Dios,
es la frecuencia justa...
- ¿Has visto Ignazio? - No, lo siento.
- Gracias. - Padre Mario, un segundo...
¿No quiere escuchar la canción de los niños para la confirmación?
Sí.
¡Niños, con el tiempo justo!
Me sintonizo con Dios,
es la frecuencia justa,
me sintonizo yo mismo
y lo hago aposta.
Quiero elegir a Jesús...
Escucho su voz,
escucho su mando,
me enseña tantas cosas,
me enseña cuánto valgo.
Quiero elegir a Jesús...
Las elecciones constituyen para Calabria
una prueba...
¡Qué buen tratamiento!
Vete a dormir.
No, estoy bien aquí.
Estaba soñando que se me caían los dientes.
Mala señal, ¿no?
Bastante.
Ven aquí.
¿Son simpáticos tus compañeros de catecismo?
Normales.
¡Menos mal!
- ¿Qué? - Que no son anormales.
- ¿Qué hacéis? - Cantamos.
Cántame una.
- No la recuerdo. - ¡Venga, un poquito!
- No, deja... - ¿Te avergüenzas?
¡Te avergüenzas!
Venga, un poco para tu mamá que tiene que ir a trabajar.
Bueno, pero cierra los ojos.
¡Ciérralos bien!
Quiero elegir a Jesús...
¡Jesús!
¿Por qué eres tan egoísta?
¡Deja dormir a mamá!
Tú de noche duermes, ¿no?
Rosetta, sé defenderme sola.
No es verdad,
no te das cuenta, pero ella devora todas tus energías.
Te quita lo que te ha quedado adentro.
¿Qué dices?
Éstos son los vestidos de la confirmación,
son de la hermana de Alfri,
hay que devolvérselos intactos.
¡Gracias!
- Rita, ¿dónde estabas? - Perdona, las niñas...
Ahora está todo listo. ¡La masa se está pasando de levadura!
Dale una mano.
Eran las manos de Jesús
las que revelaban a la gente su santidad.
Imponiendo las manos, el Salvador hizo los primeros milagros,
así...
¿Se quedó tiesa?
Nosotros también podemos sentir esta energía de la fe
que surge de nuestras manos.
Y lo hacemos con un juego que se llama
"La prueba del nacido ciego".
- ¿Quién me dice quién era? - ¡Yo!
¿Anna?
El nacido ciego era un señor que nunca había visto,
entonces Jesucristo le dio la vista.
¡Bien!
- ¿Cómo se la dio, Jasmine? - ¡Qué sé yo!
- ¿Cinzia? - ¿Con las manos?
- ¿Y cómo, Sara? - Se las puso en la cara.
Os explico cómo hizo exactamente.
Jesucristo esputó
la saliva en las manos
y la puso sobre el nacido ciego.
Espera,
una la recuerdo.
¿Cuál?
Jesús, tómame entre tus manos y tenme abrazada hasta mañana.
No vale, no es una oración.
- ¿Qué es? - Una frase.
Ellos se acuerdan de todas:
el credo de los agonizantes, el credo de los moribundos,
el credo de los sufrientes...
¿Mamá?
¡Escóndete!
Dime.
Descansa, no tienes que cansarte.
Yo voy a casa de Alfri.
Soy una sufriente...
¡Basta!
Basta, a dormir.
¡Cuidado, vuelve!
Descanso.
A dormir.
Rezo por los agonizantes...
Basta, descanso verdadero.
Patatas fritas, pastelitos, bizcochos, canapés...
Faltan las bebidas.
Con las bebidas, los gastos aumentan, ¿no Padre Mario?
¿Qué?
Perdonad si interrumpo este idilio de bebidas y cacahuetes.
¡Somos peores que los niños!
Piensan sólo en la ropa
y después de la confirmación, ¿quién vuelve a la iglesia?
La iglesia está siempre llena, claro, hay pocos jóvenes.
Nosotros estamos siempre.
Ya es mucho si estos niños llegan a la confirmación.
Tienen que estudiar, crecer...
- ¡Crecer, la palabra justa! - No quería decir nada que...
Ahora la iglesia es un sitio donde van
niños, mujeres, ancianas, gente que no tiene nada que hacer.
Eres pesimista.
No me he explicado bien.
Miremos alrededor y veamos lo que nos propone hoy el mundo:
incertidumbre, inestabilidad.
La Iglesia tiene que ser de nuevo protagonista,
tiene que proponer eventos extraordinarios,
como el nuestro, una confirmación nueva, renovada.
Y el crucifijo será un don para nuestra comunidad.
Es un crucifijo figurativo.
Exacto, tenemos que traerlo antes de que llegue el obispo.
Domingo por la mañana.
- ¿Tendremos tiempo? - Antes no puedo.
Antes no puede.
A las 15, confirmación, misa y presentación del crucifijo...
Cristiano, ven aquí.
A las 17, ballet de las pequeñas vírgenes...
¡Hay que aporrearles!
Los jóvenes tienen que obedecer.
¿Obedecer en nombre de qué?
¡Calma!
Vuelvo enseguida.
¿De dónde trae este crucifijo figurativo?
Está en una iglesia abandonada en el pueblo de Padre Mario.
- ¿Cómo se llama esta actividad? - En fila por Dios.
¿Para cuándo necesitáis?
Para las confirmaciones, perfecto.
Lo siento, pero antes no puedo.
Setenta, toda gente segura,
puede estar tranquilo.
Sobre la otra cuestión, diga a su eminencia que estoy listo
y que podría dar mucho más si me trasladan.
- ¿Has oído? - ¿Qué?
Le trasladan.
- ¿Qué quiere decir? - Lo ha dicho ahora mismo.
Quiere ir a una iglesia más grande.
¿Y por qué?
En una iglesia más grande podría llegar a obispo,
hacer carrera, aunque no sabe rezar bien.
"Señor, permite que tu siervo viva en paz, según tu palabra.
Porque mis ojos...
han visto la salvación preparada por ti para todos los pueblos,
luz para iluminar a la gente...
y gloria de tu pueblo de Israel.
En la vigilia sálvanos, en el sueño no nos abandones..."
He traído de comer para varios días.
- ¿Es verdad que le trasladan? - ¡Ojalá!
¿Y yo?
Aunque me trasladen no la olvidaré nunca.
Tendrías que estar contenta, me ofrecerían grandes responsabilidades.
Lo sé
pero no se sabe a quién mandan en su lugar,
hasta a un cura extranjero.
Es tarde, te están esperando en tu casa.
No, he traído las sábanas, voy a hacer la cama.
- ¿Coméis? - No, gracias.
¡Mira!
Ahora se te cae en la cabeza.
¡Vamos al mar!
- ¡Ojalá! - ¡Vamos, por favor!
- ¿A pie? - Sí.
- No. - ¡Vamos!
- No. - ¡Abro yo!
¡El alquiler!
Permiso.
¡La futura confirmada!
Perdone, está todo desordenado.
Estáis comiendo, ¿paso más tarde?
No, de ninguna manera, tenemos horarios desorganizados.
Esto es el arriendo.
- ¿Todo bien? - Sí.
¿Cómo va el trabajo?
Bien, al menos es un trabajo.
Si no fuera por los horarios, sería perfecto.
Todo trabajo tiene sus defectos.
El mío también es un trabajo, aunque mi tarea es mucho más grande.
Tengo que protegeros, actuar en el interés de la parroquia.
Por eso mismo tengo que saber si puedo contar contigo,
con tu familia.
Éste no es un buen momento,
hay tantas personas malas.
- ¡Las elecciones! - Claro.
¿Qué puedo hacer?
Hay que firmar aquí,
nombre y apellido.
Ventura...
Ventura Rita.
¿Aquí?
- ¿La otra hija? - ¿Rosa?
- ¿Es mayor de edad? - Sí, desde hace poco.
- ¡Rosetta! - ¿Qué pasa?
Ven aquí.
- ¡Tengo que estudiar! - Firma aquí.
Nombre y apellido.
Votaréis en la escuela primaria de calle Manzoni,
mesa electoral B.
Creo que sí.
Éste es el candidato que hay que votar.
También para ti.
- Señora Agata, ¿todo bien? - Sí, sí, pase.
¿Ha solucionado ese problema?
Sara, sales desde un poco más atrás.
Basta, camina hacia adelante.
Erguida, estás yendo hacia Dios.
Chicos...
La confirmación es vuestra batalla espiritual,
sois soldados de Cristo.
¡Parecéis embalsamados! Venga, adelante.
Párate: la fórmula.
Espíritu Santo, me encomiendo a ti.
Eli, eli...
Eli, eli lama sabactani.
- ¡Bien! - ¿Qué quiere decir?
- Son palabras de Dios, Marta. - ¿Qué significan?
No es el momento. ¡Sara, continúa!
Yo me encomiendo a ti como el agua que fluye de la fuente al mar.
Líbrame del pecado, perdóname y dame...
¡Energía, Sara!
Piensa...
en Rambo, ¿sabes quién es?
¡Venga!
Continúa.
¡El gato!
Flavia, ha entrado una gata.
Niños, cogedla.
¡Natale!
Bien, Marta, agárrala.
Así.
No, chicos...
Señorita Marta Ventura, ven conmigo.
La fórmula.
Espíritu Santo, en la dificultad te busco.
Dame temor de Dios...
¿Crees en Dios Padre Omnipotente creador del Cielo y de la Tierra
y de todas las cosas visibles e invisibles?
Creo.
Crees en el Espíritu Santo, que es Señor y da la vida,
en la Santa Iglesia católica, en la comunión de los santos,
en el perdón de los pecados,
en la resurrección de la carne y en la vida eterna?
¡Creo!
Ésta es nuestra fe,
la fe de nuestra Iglesia
y nosotros estamos orgullosos de profesarla en Jesucristo, amén.
En este punto el obispo te persigna
y te da una bofetada simbólica, ¡así!
Cuando sea grande quiero ser santa,
así todos me hacen regalos.
¿Quieres un regalo?
Te regalo mi pelo.
Córtalo.
- No sé hacerlo. - Prueba.
Córtalo.
Después te lo pegas.
¡No puedo!
Ten.
- ¿Cómo se pegan? - ¡Te has ensuciado el vestido!
¿Dónde lo has conseguido?
No quiero ver.
¿Qué has hecho?
¡Exhibicionista!
Vamos a la peluquería.
No, que queden así, lo hace para que la vean.
Venga, las dos.
¡Debby, vamos!
Sería mejor que no haga la confirmación.
No me des otras preocupaciones, por favor.
Siéntate.
Has hecho bien en cortarlo,
así crece más fuerte.
Después de la confirmación vamos al mar.
¡Precioso!
¡De esposa! También el pelo... ¿Así se hace en tu país?
Llegamos al gran día,
todo tendrá que ser perfecto.
Vosotros colgáis esto en el pasillo,
vosotros os ocupáis de las mesas,
vosotros extendéis bien la alfombra y os ocupáis del escenario.
Vosotras vais al depósito a buscar los festones.
¿Debajo del velo rojo?
No, allí abajo.
¡Mueve la cosas!
¿Qué has encontrado?
¡Qué asco!
- ¿Qué hacemos? - Los llevamos a casa.
¡No, tenemos que ahogarlos!
Mi abuelo los ponía en una bolsa y los hervía.
¡Te hervimos a ti, no a los gatos!
- Déjalos, les haces daño. - ¿Qué pasa?
No los toquéis, contagian enfermedades.
¿Qué enfermedades?
¡Todas... salid!
¡Tú también, no los toques, fuera!
¡Gennaro, llama a Ignazio!
¿Qué haces aquí?
Por aquí no se va a ningún lado.
¡Marta!
Eres Marta, ¿no?
¿Estás bien?
¿Qué haces aquí? ¡Tendrías que estar en los preparativos!
¿Cómo has llegado aquí?
A pie.
¿Santa? Nadie...
¿El móvil de la madre?
Entiendo, vale.
- Sube al coche. - No, gracias, voy sola.
- Sube al coche. - Estaba regresando a casa.
No hay nadie.
¿Me puedes decir qué querías hacer?
- Un paseo. - ¿Por la circunvalación?
De todos modos, necesito un ayudante.
- ¿Dónde vamos? - A un pueblo cerca de aquí.
Es el pueblo donde nací.
Vamos a buscar el crucifijo.
Es nuestra misión.
Espérame en el coche.
Vuestra presencia demuestra la fe de nuestra comunidad.
¡Viva Padre Mario!
¡Empezamos de nuevo, música!
Para las firmas, de este lado.
- Son cuatro gatos. - Hay mucha gente con gripe.
¿Me entiendes cuando hablo?
¡Si te digo que me esperes en el coche, hay un motivo!
Dime.
Sí, está conmigo.
¿Qué podía hacer?
¿Me ponía a buscar?
Sí, lo sé... no, no me canso.
Eli, eli, lama sabactani.
¿Coméis algo?
No, gracias, estoy aquí sólo por las firmas.
Claro. ¿Un postre para la niña?
- ¿Una lubina? - Quince minutos, no más.
¡Prepara!
¡Señora Angela...!
No quiero molestarle, pero tengo que pedirle un favor.
Rece por mi hermana, tiene una enfermedad que no le pasa.
Yo estoy rezando mucho,
diga una oración usted también.
Claro.
Ésta es la foto, se llama Caterina.
- ¿Mamá? - Disculpa...
Dele un beso.
Rezaré por su hermana.
Perdónela, es así, pero cocina bien.
Lo sé.
- ¿No comes? - No como pescado.
Qué pena, ¿sabes cuánto calcio tiene?
No, ahora te quedas aquí.
¿Cómo te has ensuciado?
¿Señorita?
Ocupado.
¿Está bien?
Coja éstos.
Es la primera vez, ¿no?
Es algo bonito, aunque parezca feo.
Tengo que ir al aseo.
Ve donde quieras, no hay nadie.
Te espero en la iglesia.
¿Qué haces?
No te había reconocido.
Ya no veo bien.
Me lo llevo,
a un lugar cálido, seguro, aquí ya...
¿Has visto cómo lo has dejado?
Dime.
¿Cómo estás?
Bien.
- Espera, ¿dónde vas? - Es tarde, tengo que avisar.
¿Tú eres cura?
Sí.
- ¿Y estudias como los curas? - Sí.
¿Qué quiere decir "Eli, eli, lama sabactani"?
Es un grito,
es Jesús que grita.
"Dios mío, ¿por qué me has abandonado?"
- ¿Por qué grita? - Porque está cabreado.
¿Tú cómo lo imaginas?
Bueno.
¿Sonriente?
Sí.
De ojos azules,
que te quiere abrazar.
Sí.
En realidad está cabreado, furioso.
Está solo, corre de un sitio a otro.
En todas partes le piden curaciones, milagros,
y él acude siempre.
Con discípulos ignorantes, que no entienden nada
y le piden siempre explicaciones,
no tienen ni un poco de imaginación.
Y se escandalizan.
Lee.
"Sus discípulos, habiéndolo sabido, fueron a apresarle
porque decían: Él está fuera de sí."
- Ha llegado. - ¿Quién?
- El obispo. - ¿Y ahora qué hacemos?
No tenía que ir a buscar el crucifijo al último minuto.
- Tenía otros compromisos. - ¿Qué hacemos?
Qué mal quedamos, parecemos una parroquia de desorganizados.
- Yo creo que... - ¡Empecemos con el ballet!
¡Niñas, preparaos!
Marta, tenemos que irnos, deprisa.
Ayúdame.
- Hola. - Es mi mamá.
Buenos días.
Mucho gusto, Santa.
¿Y Marta?
¿No se lo ha dicho?
Padre Mario la ha elegido para algo muy importante,
han ido juntos a traer el nuevo crucifijo.
¿Cuándo? No me ha dicho nada.
No sé, lo siento.
Sírvase.
¿No queréis venir?
Está el ballet de las pequeñas vírgenes,
hemos organizado tantas cosas bonitas.
Bueno, me voy, el deber me llama.
¿Puedo permitirme una pregunta?
¿Dónde es que van a mandar a Padre Mario?
¿De dónde sale esta extraña pregunta?
Dado que nosotros tenemos una cierta familiaridad,
me ha dicho que quizá lo manden a una parroquia más famosa.
¿Quién es usted?
Santa.
Sí, pero para nuestra Santa Madre Iglesia, ¿quién es?
¿Qué representa?
A Su Excelencia le agradaría una servilleta.
La traigo ahora mismo.
Después de la confirmación, ¿qué se hace?
Nada, ir a la iglesia, basta.
¿Tú lees el Evangelio?
Todos los días, en la misa.
¿Sabes qué decían de Jesús?
¿Qué decían?
Que estaba loco.
¡Cómo se te ocurre!
Sí, estaba cabreado, furioso.
- ¿Lo como? - Cómelo.
Un pedazo.
Está todo listo.
¿Ha decidido?
¿Se va o se queda con nosotros?
¿Dónde tengo que ir?
Hay una mancha.
Ha llegado el momento.
Qué desgracia, me habría gustado ver este crucifijo.
¿Sabes que ha pasado?
Marta ha cortado las cuerdas y el crucifijo se ha caído.
No se habla mal de mi hermana.
Hermanos y hermanas,
antes que nada, pido perdón a toda la comunidad.
Hoy nuestros hijos
serán mayores.
Gracias a nuestro obispo Giorgio,
que...
con su...
presencia...
¿Quieres ver un milagro?
¡Mira!
Todavía está viva.
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