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(Música épica)
(GRITAN)
(GRITAN)
¡Invasores, vienen invasores! -Pongamos a salvo el ganado, ¡rápido!
¡Invasores, vienen los invasores!
-¡Escapémonos pronto, corred!
¡Corred!
(GRITAN)
¡No, soltadme!
¡Soltadme, no!
(GRITA)
(GRITA)
(GRITA)
(GRITA)
¡Adelante, camina!
¿Dónde se ha escondido vuestro rey? Responde.
Tu silencio no basta para protegerte.
Nuestra venganza le encontrará
donde quiera que esté.
Su reinado ha terminado.
He reconquistado las tierras que él robó a mi hermano Atila.
¡Lleváoslo!
¡Ja!
"En la segunda mitad del siglo V
desaparecidos tras la muerte de Atila
los ambiciosos sueños de conquista,
el rey Bolem, hermano del Gran Huno,
con la ayuda de su sobrino Tharus,
condujo a los supervivientes de su tribu al sur
a la reconquista de un dominio perdido.
Pero, sobre todo, a la búsqueda desesperada
de una tierra más generosa y hospitalaria.
¡Vamos, caminad! ¡Adelante!
Os había prometido
conduciros a las tierras que ya fueron nuestras
donde el suelo es generoso con quien lo trabaja.
Y he mantenido mi promesa.
Este basto reino
rico y fértil está completamente en nuestras manos.
No tenemos intenciones hostiles contra los pueblos vecinos.
Pero quien quiera atacarnos será destruido.
(JALEAN)
Aquí edificaremos nuestras casas.
Pero antes debemos recuperar nuestras fuerzas.
Nuestras mujeres, los viejos y los niños
han sufrido mucho durante esta larga marcha.
Nosotros mismos si tenemos que combatir
contra gente fuerte y aguerrida
debemos prepararnos para cualquier esfuerzo.
Mi sobrino Tharus junto con Oto
se pondrá en camino
e intentará llegar al más fuerte de nuestros vecinos, el rey Hatum.
Tharus tiene todo el coraje y astucia de su padre Atila.
Tendrás que acercarte al rey sin rebelar quien eres.
Le dirás que has tenido que huir frente al avance devastador
de las invencibles tropas de Bolem,
venido del norte para reconquistar el reino que un traidor
robó a su hermano Atila.
Y cómo fue castigado el usurpador.
Dile que son tantos que no has podido contar el número de mis hombres.
Convéncele que nadie puede oponerse a mis designios.
Y de que sería mejor para él ser mi amigo,
aliarse con nosotros
antes que afrontar una guerra que sería el fin de su reino.
Y tú, Oto, suscitarás el terror
describiendo nuestras empresas a su gente.
Así lo haré. Les haré temblar de miedo.
Es lo que quiero. Siempre a la dirección del sol, a Poniente.
Será la dirección que seguiremos en caso de que no volváis.
Y ahora, venid a prepararos para la marcha.
(JALEAN)
(Música épica)
(GRITAN)
(VITOREAN)
¡Adelante!
(VITOREAN)
Adelante, extranjero.
El rey Hatum se digna a recibirte.
Soy Gudrum, hijo del rey Amoc.
Mi padre te envía su saludo, deseándote un largo reinado.
Te lo agradezco y le deseo lo mismo.
Mi padre, sabiendo que el hermano de Atila se acerca a tus tierras,
te mando sus más valiosos guerreros para que guiados por mí
combatan a tus órdenes para rechazarles.
Sabía que tu padre no dejaría de cumplir nuestro pacto.
Y le estoy agradecido de mandarte a ti,
de quien conozco el valor de buen guerrero.
Esta es mi hija Gamal,
quien es feliz de darte la bienvenida.
Si tu padre, Gamal, conoce mi valor
yo conocía tu belleza.
Que seas bienvenido entre nosotros. Solo deseo poder servirte.
Ven, Gudrum, estarás cansado del viaje.
Necesitas reconfortarte.
Podéis idos, os haré llamar más tarde.
(RÍE) ¡Rápido, haz ver que haces algo!
Saca aquella copa, Tumdra. -Tómala.
Queréis hacerme creer que no estabais curioseando.
Solo por un momento. -¿Cómo habríamos podido resistir?
Tan solo una ojeada. Os conozco.
Que lleven al huésped comida y bebida.
Está bien. Es eso lo que no me ha gustado.
La forma en la que me miraba.
Pero es la forma que cualquier hombre mira a una mujer que le gusta.
¡No quiero gustarle! ¿Pero por qué?
Sus ojos parecían los de un buitre
dispuesto a batir su presa.
¿Y qué tiene de extraño? Yo delante de un hombre me siento corderito.
¿Por qué te ríes?
En el fondo todos los hombres son buitres.
Y nosotras qué podemos hacer.
Nos dejamos cazar, ¿no? No.
El hombre que siempre he soñado no tiene nada de rapaz.
No tiene aquellos ojos.
Sí ha de ser fuerte y valeroso.
Pero a su lado debo sentirme protegida.
Y sentir el deseo de refugiarme en sus brazos
como en verano se busca la sombra de una encina frondosa.
Aquí estoy. Y ahora, Gamal, cuéntame.
Querida, no hay nada que decir. ¿Qué quieres que cuente?
Lo sabía, habéis hablado mientras no estaba.
No hemos dicho nada especial, lo mismo de siempre.
Ah, ¿sí?
Yo en cambio no os contaré lo que le ha dicho un guerrero
de Gudrum a uno de los nuestros.
Hablaba de ti, ¿sabes?
¿De verdad? ¿Qué decía? No te hagas la tonta.
Debes hablar. Gamal tiene derecho a saberlo.
Te ordeno que me digas todo.
Bueno, pues uno de los guerreros de Gudrum
hablando con uno de los nuestros.
le ha preguntado si la muchacha al lado del rey, tú,
era la princesa.
El otro ha contestado que sí y el guerrero ha dicho...
Bien, ¿lo adivináis?
Yo te haría azotar.
Ahora adivinanzas.
La boda con mi hija se celebrará apenas ahuyentemos al invasor.
Demos ahora la gran noticia a Gamal.
¡Mi hija! Quiero verla inmediatamente.
Gamal, tu padre te llama.
¿Qué querrá decirle?
Este es un día feliz, hija mía.
Feliz para ti y aún mas para mí.
De ahora en adelante no temeré las angustias de la vejez.
Nuestro huésped, Gudrum,
también por deseo de su padre,
me ha hecho el honor de pedirte por esposa.
Todavía no conozco a Gudrum.
Es un hombre valeroso.
Y tú con el tiempo aprenderás a quererle.
Un día
vosotros dos reinaréis sobre nuestros pueblos unidos.
Serás reina.
Tú eres mi padre y rey.
Y yo debo obedecerte.
Estoy seguro de que serás feliz.
A mi querida hija, Gamal.
(JALEAN)
Habla soldado.
¿Quiénes son estos dos?
Estábamos de guardia en la colina.
Les hemos visto espiando escondidos tras los árboles.
¿Quiénes sois?
¿De dónde venís? Yo me llamo Tharus.
Y mi amigo Oto.
Somos dos honrados mercaderes al que el destino ha herido.
Nuestra tierra está más allá del gran río.
Era generosa en mieles y rica en ganado.
¿Por qué has dicho que tu tierra era rica?
¿Es que ya no lo es? No.
Sobre mi país ha caído un huracán de hierro y fuego
que lo ha exterminado todo.
Ganado, casas... Hasta la hierba ha quemado.
Eran las hordas salvajes del rey Bolem.
Es cierto, una mujer que vivía en los límites de mi reino
lo ha sabido de un pastor que ha escapado a la muerte.
También ella está a salvo y me lo ha contado.
¿Y vosotros dos no habéis defendido vuestras tierras?
Por las armas parecéis guerreros no mercaderes.
Hemos visto de lejos lo que ha pasado.
¿Por qué el invasor avanza
Porque encuentra a hombres como estos, traidores y viles.
Cuidado con lo que dices.
Sí, viles, temerosos como mujeres.
Quieto.
Maldito.
¿Quién eres tú rodeado de tus guerreros
y te permites ofender a tus huéspedes?
Sois prisioneros, no huéspedes.
Yo soy Gudrum, hijo de Amoc.
He venido para ayudar al rey Hatum a defender sus tierras
de lo que llamas huracán de hierro y fuego,
de Bolem.
Nosotros hemos venido en paz, rey Hatum.
Más de siete veces se ha levantado el sol en nuestro camino.
Estamos cansados y hambrientos.
Pero queríamos advertirte
para que esa plaga no caiga sobre tus tierras.
Y ahora te pregunto,
¿nos consideras tus huéspedes o tus prisioneros?
Quien manda aquí eres tú, no Gudrum.
Yo no tengo nada contra ti.
Eres bienvenido, tú y tu compañero.
Te lo agradecemos.
Nadie podrá decir que no he tratado con amistad
a quien ha venido con corazón leal.
Yo no daría ni un trozo de pan, ni una gota de agua
a quien se deja llamar bellaco y traidor.
Puesto que el rey me considera un huésped
somos iguales tú y yo.
Y si tienes valor dame una lanza o una espada
y te demostraré que no soy vil.
¡Coge, Rufus!
¡Dadme dos lanzas, rápido!
(GRITA)
¡Gudrum!
(GRITA) ¡No!
¡No lo mates!
Te lo ruego, padre, intercede por Gudrum.
No, su vida le pertenece.
Solo él puedo salvarle.
Levántate.
No estoy acostumbrado a perdonar
a quien se muestra enemigo y con gusto hubiera matado.
Pero como huésped debía haberte traído un presente.
Así que su salvación será el presente que te ofrezco.
Y te la debe a ti.
Tu valor ha desmentido las palabras de Gudrum
que habla sin la sabiduría de nosotros, los viejos.
Pero él también habrá aprendido a apreciarlo.
Construye tu cabaña donde quieras con tu compañero
y nuestras comida será también la vuestra.
Yo... yo te lo agradezco. No es necesario.
Tú ya me has pagado con tu sonrisa
que es dulce como un rayo de sol.
¿Pero qué haces?
¿Estás loco?
¿Y si hubieses fallado el golpe?
No, yo solo fallo cuando quiero fallar.
Canalla, eres un imprudente.
Aquí no hay nadie que intervenga para salvarte la vida.
(GRITA)
Perro asqueroso traidor, podría matarte.
Pero si lo hiciera tendría que dejar estas tierras y no quiero.
De todos modos no te escondas porque no te perderé de vista
un instante. Y ahora márchate.
¡Márchate!
Ya verás, con el tiempo acabarás amándole.
No, siento que no lo conseguiré.
De todos modos, Gamal, tendrás que casarte con él.
Me rebelaré contra la voluntad de mi padre.
Incurrirás en su cólera.
Es muy bueno, pero cuando se contraría se vuelve terrible.
Te castigará.
Estoy dispuesta a afrontar cualquier castigo.
Preferirías casarte con el extranjero, ¿verdad?
Debiste dejar que matara al orgulloso Gudrum.
¿Por qué le salvaste la vida?
Lo he hecho porque quería saber si además de...
además de intrépido era...
era también generoso.
¿Qué te importa si no le amas? -O tal vez, tú le amas.
¿Has terminado de dar vueltas alrededor de esos guerreros?
No, te lo juro, hoy no, no he estado.
Me he quedado escuchando lo que contaba un cazador.
Hablaba de una empresa de Tharus, el extranjero.
¿Qué ha hecho? -Anda, cuenta, ¿qué esperas?
Dejadme que respire un poco.
Ese cazador lo ha visto con sus propios ojos.
Dice que lo que ha hecho Tharus es extraordinario.
¿Pero qué ha hecho?
Esta mañana un grupo de hombres ha salido a cazar como siempre.
Pero Tharus en cambio no se ha unido a ellos.
Ha salido solo montado en un caballo.
Los cazadores estaban batiendo el bosque a lo largo y a lo ancho
cuando de pronto oyeron un galope desenfrenado.
Era un ciervo que huía con los ojos desorbitados de terror.
En efecto, tras él el extranjero con el arco tensado en la mano.
En su carrera competía con el ciervo.
Y los saltos que daba para ponerse a salvo
él se los hacía dar a su caballo ganando terreno.
Nuestros cazadores viendo al animal que corría a ellos
se habían preparado con lanzas y arcos.
Pero antes de disparar Tharus ya había disparado la flecha
alcanzando al ciervo con tanta precisión
que lo mató de un golpe. ¿De verdad?
Sí, y dijo a los cazadores que se lo llevaran al rey como homenaje.
Después se fue en otra dirección continuando la caza.
Y mi padre, ¿qué es lo que ha dicho?
Lo ha hecho buscar para darle las gracias.
Tharus ha dicho que era su deber contribuir a la comida común.
(RÍEN)
¿Debo llamarlas? No.
Quedaos, báñate también. Puedo irme sola.
Gamal, detente un instante. No me toques, extranjero, vete.
Escucha, te lo ruego, Gamal.
¡Gamal! Vete te he dicho, vete.
Espera, ¿qué temes? No, no. Déjame. ¿Cómo te atreves?
¡Te haré azotar!
Debo hablarte, Gamal.
Es la primera vez que consigo verte a solas.
Sin tus doncellas. Siempre me rehúyes. ¿Por qué?
No deseo hablarte. Lo dicen tus labios, no tu corazón.
¿Lees en el corazón de las mujeres? En el tuyo, princesa.
No desvíes la mirada, mírame a los ojos.
Así podrás leer en ellos, todo lo que siento por ti.
El respeto, la alegría infinita cuando te tengo cerca de mí.
Si alguien te descubriera junto a mí serías castigado.
Aceptaría el peor castigo por no renunciar por este sueño.
Tú infundes a mi corazón mayor dulzura
que toda la miel de todas abejas que cupieran en 100 vueltas al sol.
No puedo escucharte.
Has venido demasiado tarde.
Estoy prometida a otro.
Pero que no has elegido tú.
No huyas. Oh, déjame ir.
Si me viesen entre tus brazos.
Si mi padre llegase a saberlo
tal vez para mí sería la muerte.
Y dices amarme.
Ve, anda si quieres.
Pero prométeme que nos volveremos a ver.
No me lo pidas, Tharus.
Mírame.
Tus ojos son como los de una cierva enamorada.
¿Por qué te obstinas en negarlo?
Mañana cuando la estrella más brillante resplandezca
sobre tu cabeza espérame aquí.
Bolem hará avanzar sus tropas por las estepas
y nosotros intentaremos cogerlo por la espalda.
Ven, Gudrum.
Vamos a inspeccionar el campamento.
Estoy deseando enfrentarme con el enemigo.
Sé que será duro para nosotros.
Y estoy muy contento de tenerte a mi lado
en la defensa de mi gente y de nuestra tierra.
Te tengo a mi lado.
Valeroso rey Hatum.
¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
Me manda el rey Mere para advertirte que llegará pronto con sus guerreros.
Yo le precedo en más de tres veces el curso del sol.
Bien, que nos ataque ahora el invencible Bolem.
Lo veremos huir al norte como un jabalí herido.
(RÍE)
Espérame aquí.
Date prisa, debemos volver enseguida.
Piensa que si se enteran... No temas.
Le dices a mi padre que no podía dormir y te pedí que me acompañaras.
Por fin, este momento no llegaba nunca.
Estás temblando. ¿Por qué?
Tengo miedo, mucho miedo.
Yo estoy aquí para defenderte.
Temo que nos descubran.
Tranquilízate, amor.
Ven, sentémonos aquí.
¿Qué te hace sentir triste?
Tharus...
Y ahora apelando a mi afecto
quieres que rompa una solemne promesa.
Eso no es digno de un hombre.
¡Por eso te condeno!
Los ojos que osaron posarse en la doncella prometida a otro
no verán el nuevo sol.
¡No, padre, no!
Sé bien que eres tan generoso como fuerte.
No condenes al extranjero, te lo ruego.
Padre, si alguien es culpable, cúlpame a mí.
Tendrías que matarme a mí también.
Pero si no osas hacerlo da una prueba más de tu grandeza.
Escucha.
Te lo ruego.
Deja que se vaya.
Destiérralo de tu reino.
Si es verdad que me ama no podrías castigarlo más duramente.
Estás loca. Rey Hatum,
¿quién lavará la ofensa
que he recibido frente a tu pueblo y mi gente?
Debes ajusticiar ahora mismo al prisionero.
Soy yo quien decide, Gudrum.
No tú.
Hacer justicia no quiere decir vengarse.
Que el prisionero sea llevado al palo
y allí espere que se cumpla su destino.
Lleváoslo.
(GRITAN)
Gudrum,
tu plan puede fallar.
No hay nada más peligroso que una mujer enamorada.
No se ha dicho aún la última palabra.
He decidido apoderarme de las tierras casándome con su hija.
Y las tendré. Un gesto tuyo y atacamos.
No.
A veces en vez de la fuerza del oso es mejor la astucia de la zorra.
¿Qué quieres decir?
Tengo cierta idea en la que no solo conquistaré un reino sin combatir,
sino que la misma Gamal caerá en mis brazos.
Sí entiendo algo de mujeres.
Ven.
Escucha, te lo ruego.
Siempre has sido para mí el más tierno de los padres.
¡Y me devuelves el afecto haciéndome avergonzar
ante la idea de considerarte mi hija!
¡¿Pero cómo has podido?!
Padre, tu cólera es justa.
Pero que no caiga sobre él, castígame.
Sácame los ojos.
Hazme cortar los brazos, no temo ningún castigo.
Pero no mates a Tharus.
Sería peor que matarme a mí.
Te lo ruego. Tú eres la hija de un rey.
Debes casarte con el hijo de un rey.
Tú mismo lo has visto pelear con Gudrum.
Has apreciado su valor y su generosidad.
No hay nadie que pueda igualarse a él.
Y su rostro...
es tan altivo, noble y gentil al mismo tiempo.
Que se diría que desciende de reyes.
Sabes que siempre he deseado hacerte feliz, Gamal.
Pero tengo deberes con mi pueblo.
Quisiera decirte vete en paz con el hombre que amas,
pero eso no puedo hacerlo.
Déjame solo, quiero pensar.
Tal vez encuentre una solución.
Decid a Gudrum que venga aquí.
¿Me has hecho llamar? Sí, Gudrum.
Quiero hablarte.
Te advierto, rey Hatum,
que no tendré paz hasta que el perro extranjero
sea castigado como merece.
Recobra la serenidad, Gudrum.
Tu padre y yo siempre nos respetamos.
Y me excusaré ante él por la ofensa que has recibido.
Yo quiero solamente que mantengas tu palabra.
Tu palabra de rey.
¡Gudrum!
Ahora te habla un padre no un rey.
Te he dado mi palabra antes de conocer los sentimientos de Gamal.
Sabes cómo son las doncellas.
¿Las palabas de una mujer te han hecho renegar de tus decisiones?
Gudrum, Gamal no es una mujer cualquiera.
¡No debes olvidar que estás hablando de mi hija!
El rencor no te deja medir tus palabras.
No, yo no reniego de mis promesas.
Que sea como quieres tú.
Que el extranjero sea azotado cruelmente y se le deje en el palo
hasta que yo lo ordene.
Vete, rápido.
El terrible castigo será cambiado.
Solo será azotado.
Mira.
(GRITA)
(GRITA)
(GRITA)
El rey ha ordenado que siga atado al palo.
Conseguiré que los hombres de la guardia sean los míos
y no miren si alguien va a liberarlo.
Me explicas cuál es el motivo de esta generosidad.
Que os marchéis de aquí.
Que no os vea nunca más.
La próxima vez no tendré piedad.
De acuerdo, la conveniencia es recíproca.
Como recíproco es el odio que nos tenemos.
No habéis visto ni oído nada, ¿entendido?
Está bien, lo diremos así.
Os agradezco mucho vuestra ayuda.
Deberías llevarnos contigo.
Te echaremos de menos.
También yo os recordaré, no sabéis cuánto.
Adiós, Gamal.
Gamal.
Estaba seguro de que ella también escaparía.
¡Tharus!
Ánimo, he venido a liberarte.
Gamal te está esperando.
Gamal.
Estás aquí, no puedo creerlo.
Querido, cuánto daño te he hecho.
¿Pero qué dices? Ha sido todo por mi culpa.
Ahora te seguiré a donde tú quieras.
Yo estoy dispuesto a luchar contra todos por tu amor.
En cuanto estés a salvo volveré aquí
y me enfrentaré a Gudrum. Oh, querido.
Debéis daros prisa ahora.
Cuando descubran que te has escapado os buscarán.
Sí, Oto tiene razón.
Y recordad
en cuanto salgáis del bosque tomad el camino que conduce al río.
Allí no encontraréis a nadie.
Oto, habla con mi padre.
Y tráeme tu perdón cuando vuelvas. Lo haré, Gamal.
Nuestras separación será breve, tú sabes donde encontrarnos.
Adiós. Adiós.
Este es el momento. Venid.
Hatum, ahora pagarás tus promesas.
Si das la alarma mis hombres caerán sobre los tuyos
y los matarán del primero al último.
Maldito, eres un vil, Gudrum.
Mi hija debió dejarte matar.
Pero seré yo quien lo haga.
(GRITA)
Has tenido una gran idea, Gudrum.
Todo como estaba previsto.
Ahora capturaremos a Tharus
y nadie dudará de que ha matado al rey antes de escaparse.
¡Cuidado, que no escape! No debe hablar.
Sigue a aquel hombre.
(GRITAN)
¡Qué horror!
Tristes hecho han sucedido esta noche.
¡Mirad!
El prisionero ha conseguido escapar.
¿Sufres mucho? No, casi nada.
Ahí está el río.
Ánimo, pronto estaremos a salvo. Bien.
Nos seguirán al límite del reino. Démonos prisa.
Temo que nos den alcance.
Vamos.
(GRITAN)
¿Qué pasa, Tharus?
Caballos al galope.
Vienen hacia aquí.
Rápido, seguiremos por el río así les haremos perder las huellas.
¡Por allí!
En la otra orilla no hay huellas.
Pero el río lo han vadeado aquí.
No, Tharus es un hombre astuto.
Si ha oído el galope habrá proseguido por este camino.
Adelante, seguidme.
(GRITAN)
¡Aquí es! ¡Aquí ha salido del río!
Están en el bosque. ¡Al galope, adelante!
¡Cortad por aquí! ¡A rodearles! ¡Vamos!
(GRITAN)
¡Deteneos, ya no tenéis escapatoria!
Gudrum, debía esperármelo, es propio de ti.
Mientras huyes con este traidor tu pueblo, Gamal,
está llorando a tu padre.
¿Mi padre?
¿Qué le ha pasado a mi padre?
Estaba seguro que lo ignorabas.
Él puede responderte. Estás mintiendo.
¿Qué es lo que debería saber? ¡Quieto!
Ha matado a tu padre antes de escapar.
No es posible...
¿Qué pruebas tienes? Responde.
Él miente, no debes creer sus palabras.
Vuelve al campamento y tendrás la prueba.
A menos que la muerte de tu padre te deje indiferente.
¡Gamal!
¡Atad al prisionero y cuidad que no escape!
¡Gamal!
Oto está avanzando al galope por ese lado.
¡Por fin! Ahora tendremos noticias.
Salud, rey Bolem. Bienvenido.
¿Qué noticias me traes?
¿Dónde estás Tharus?
Han sucedido cosas que no podíamos prever.
Más si quieres ver a Tharus vivo
reúne a los hombres y corre inmediatamente en su ayuda.
¿Por qué? ¿Qué ha sucedido?
Lo acusan de asesinar al rey Hatum.
Han levantado el pueblo contra él, lo matarán.
Tendrán que enfrentarse conmigo, te lo aseguro.
¡Reunid los guerreros!
Decidles que cojan los caballos más fuertes y más veloces.
Partiremos antes del ocaso.
Pero dime, ¿llegaremos a tiempo?
No podéis llegar antes de mañana por la noche.
Salgo ahora, así ganaré tiempo.
No sé qué inventaré pero retrasaré la ejecución.
Adiós, rey Bolem.
¡Yo soy desde este momento vuestra reina!
(TODOS) ¡Viva la reina!
(TODOS) ¡Viva la reina!
(TODOS) ¡Viva la reina!
Traedme al prisionero.
Escúchame, extranjero,
yo no quiero juzgarte.
Mi pueblo lo hará.
No he sido yo quien ha matado a tu padre, debes creerme, Gamal.
Te juro que soy inocente.
Dame una sola prueba y lo creeré.
¿Alguien puede demostrar que dice la verdad?
¡No, es un asesino!
¡Lo es! -¡Yo lo he visto!
¿Pones en duda mi palabra?
¿Y la de Rufus? ¿Y la de todos esos?
Haz callar en ti a la mujer, eres una reina ahora.
Y bien,
yo os pregunto qué castigo merece.
(TODOS) ¡La muerte! ¡La muerte!
Que sea la muerte.
Morirás al amanecer de mi noche de boda.
Respetaré el deseo, la palabra dada por mi padre.
Me esposaré a Gudrum, el hijo del rey Amoc.
Que nuestros reinos unidos conozcan solo paz y prosperidad.
(TODOS) ¡Viva la reina!
(TODOS) ¡Viva la reina!
(TODOS) ¡Viva la reina!
Mañana el sol cuando salga verá un nuevo reino.
No te atormentes así, mi reina.
Si lo crees culpable no debes llorar.
Dime, ¿lo crees culpable? No.
¿Ni vosotras? Es valeroso, leal.
A tu padre lo mataron por la espalda. -Es verdad.
Él no lo habría matado a traición.
Pero todos le acusan.
Dicen que lo han visto.
Si tu corazón le ama todavía es que sin duda es inocente.
Una reina no debe oír al corazón.
¿Por qué debo sufrir así?
Preferiría odiarlo, y en cambio...
(GRITAN)
(Gong)
Con este rito, Gudrum, Gamal te ha dado su sangre
y así serás rey a su lado.
Que nadie pueda beber nunca en la copa de vuestra felicidad.
(Gong)
(Gong)
¡Gloria y larga vida a nuestra reina Gamal!
(VITOREAN) -¡Y al rey Gudrum!
(JALEAN)
Ahora eres ya mi esposa y me debes obediencia.
(Música tribal)
(Continúa la música)
(Continúa la música)
(Música dramática)
Toma, bebe un sorbo, Gamal, te hará bien.
No, gracias.
Me encuentro bien.
Dejadme.
Quiero estar sola.
No soporto más esta música.
(GRITA)
¡Quieta!
¿Qué quieres hacer?
¿Estás loca?
No tienes derecho a matarte.
Déjame, Oto, márchate.
¿No comprendes que salvarías a Tharus en vez de salvarlo?
Como yo te he salvado a ti ahora.
Debes hacer algo sin perder tiempo.
Te juro que Tharus es inocente.
¿Cómo puedes decir esto?
¿Qué pruebas tienes?
Cuando os dejé la otra noche, corrí en busca de tu padre.
Quería darle tu mensaje y pedirle tu perdón,
más lo encontré luchando con Gudrum.
Y vi que Rufus le lanzaba el puñal a la espalda.
También han intentado matarme a mí.
Júrame, Oto, que estás diciendo la verdad.
Te lo juro.
Culpando a Tharus de la muerte de tu padre Gudrum
ha logrado su intento venciendo tu resistencia.
Maldito.
Vamos, liberemos a Tharus. Espera.
En estos momentos todo está en contra.
El ejército del rey Bolem marcha aquí en nuestra ayuda.
Tharus es hijo de su hermano Atila.
Él te lo explicará todo, debes confiar.
Yo en tu lugar no bebería más.
¿Por qué? Puedo beber cuanto quiera, lo sabes.
Como quieras, pero tu esposa te espera.
No me espera.
O al menos no me desea.
Ahora soy el rey.
Deberá aceptar mi voluntad.
¡Gamal!
¡Gamal!
¡Gamal!
¿Por qué no entras?
(RÍE)
¿Es que te doy miedo?
¡Habla!
No, tú no me asustas.
Solo que en esta estancia reposaba mi padre.
Te pido que lo respetes.
Ahora soy yo el rey.
Esta casa es mía.
Y tú ahora eres mi mujer.
Ven aquí, acércate.
Gamal, me rechazas.
¿Qué pasa? ¿No te gusto lo bastante?
Dime, ¿cuál es tu juego?
¿Qué escondes tras ese rostro impasible?
¿Es una argucia de mujer para encender mi deseo
o intentas burlarte? ¡Responde!
¿Por qué haces esto?
¿Piensa aún en tu héroe? Dime.
¿Qué intentas?
¿Qué pretendes?
Ten cuidado porque
créeme que es muy peligroso lo que estás haciendo.
Desiste porque puedo tomarte por la fuerza
o partirte en dos con mis manos.
(Gong)
¡Gudrum!
¿Por qué han tocado alarma?
Pronto, los centinelas han visto una horda de guerreros que avanza.
Es Bolem. Que los hombres monten a caballo.
Hay que hacerle frente lo más lejos posible de aquí.
Que la gente abandone el campamento y se refugie en el bosque. Vamos.
¡Escucha, di a todos los hombres que monten a caballo! ¡Corre!
Rufus, ordena a los jefes que armen de arcos y flechas
hasta a los niños, que estén preparados.
¡Tú, monta guardia!
Que la reina no se mueva, me responderás con tu vida.
(Música épica)
Valor, llegan los nuestros, estamos salvados.
Cuidado.
(GRITA)
Hay que cazarlo como sea... Ahora, Gudrum, ajustaremos cuentas.
¡Vamos!
(GRITAN)
(GRITA)
(GRITA)
(GRITA)
(RELINCHA)
(RELINCHA)
¡A mí, Oto!
¡Perro maldito!
(GRITA)
Estamos perdidos, muchos hombres huye, es el fin.
Resiste cuanto puedas.
Yo vuelvo al campamento.
(GRITA)
¡Gudrum!
(Música dramática)
Gamal.
Tharus, amor mío, eres tú.
(Música romántica)
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