All language subtitles for A.New.Kind.Of.Love.[Samantha].(1963).DVDRip.Xvid.English.(theyendanega).(cine-clasico.com)

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Original subtitles

Tenemos montones de cañones en Texas...

...pero ninguno como este,

es decir, al norte de Neiman Marcus.

Hoy toca reunir el ganado.

Esta manada inquieta es capaz de pisotear a muerte,

en menos de 18 segundos, las cuentas bancarias de 1.200 maridos.

Sheriff, detenga a esa mujer.

Es la causante de la maldita estampida.

Es una maldita, infiel, ladrona y traidora alimaña.

Bueno, dado que esto es la Quinta Avenida, ella es como un maldito, infiel,

ladrón y traidor visón salvaje.

Se llama Samantha Blake. Eso es, Samantha.

Está sacado de la Biblia.

Como lo está, en algunas cosas, su conciencia.

Quizá por eso, a la madura edad de 25 años, Samantha is semivirgen.

Una chica que probó el amor una vez...

...y no le gustó.

Así que en vez de en una ducha fría, se zambulló en una carrera...

... como jefa de compras de ropa de señora en J. Bergner, Incorporated,

Quinta Avenida, el amigo de la chica trabajadora.

Parte de su trabajo es copiar a los ricos y vender a los pobres.

Los pobres ricos.

Después de medianoche, merodea por la jungla más cara del mundo.

Lleva una bloc de dibujo,

gafas oscuras,

una memoria fotográfica,

una pequeña cámara alemana...

...y el alma de Mata Hari.

Es una cuatrera de sangre fría y apariencia dulce e inocente.

Y no crean que no se ha corrido la voz.

Creo que podemos duplicarlo en rayón, hacer el bordado a máquina...

... y vender el conjunto por unos 39 dólares. Bonwit lo vende a 200.

Los chicas vendrán por esto nadando desde Long Island.

El detalle en el lazo es algo así, ¿ves?

Rembrandt no lo hubiera copiado mejor.

Rembrandt no tuvo que memorizarlo del escaparate de Macy's.

Sam, tengo algo que decirte. Ven a mi despacho.

Bien, chicas, tomaos un descanso, lo recogeremos luego.

Y traedme una muestra de ese bordado, ¿vale?

Marvin, no te pago por mirar a las modelos.

- Solo me faltaba contratar sobrinos. - Me pregunto de quién es sobrina ella.

Bergner, ven y echa un vistazo a esto.

Algo está mal. Lo de arriba no tiene buena pinta.

Entendido. Toma, ponte esto, cariño.

Hay más hombres que han prometido amar, honrar y obedecer a un buen par...

... de trozos de esponja de lo que pueden imaginarse.

A veces siento algo de pena por el sexo opuesto.

Vale, vale. Ven al despacho. Tu también, espabilada.

¿Qué pasa ahora de repente?

Estuve hoy en Ohrbach.

- Lávate la boca con jabón. - Oye.

Tienen un buen negocio, uno de primera. Ya lo sabéis.

Y esa es la última palabra amable sobre la competencia.

¿Sabéis lo que es tener un comercio? Es como un niño.

Ves como crece, le das lo mejor.

¿Yo? Yo no tengo hijos.

- Allá vamos. - Muy bien.

¿Quién dijo que no tenía hijos?

Todos mis hijos están aquí en este edificio.

Mis favoritos, aquí en esta habitación.

- Sr. Bergner, sentimos lo mismo. - Muy bien.

¿Sabéis lo que tiene Ohrbach?

- ¿Qué? - Dior, Givenchy.

- "Givenchy". - Sí, también eso.

Lo mejor de París.

¿Y qué? ¿Por qué no?

¿Quieres decir lo que yo creo?

El miércoles nos vamos a París. ¿Cuanto tardáis en hacer las maletas?

¿Qué tiene de malo lo que llevo puesto?

¿Qué tiene de bueno?

Veremos todos los nuevos pases, la última moda...

- ... en las mejores casas. - Genial.

Y para mis niñas nada es demasiado bueno.

Compraremos. Compraremos, compraremos y compraremos.

Y lo que no podamos comprar, lo robaremos.

Allá en California, están jugando al baseball.

Echen un vistazo a Chavez Ravine, si es que pueden verlo a través de la niebla.

Hace tres años, esto era pasto de cabras.

Hoy están luchando aquí por el campeonato.

Eso muestra lo que el trabajo duro y la voluntad de triunfo pueden lograr.

Yo estaba en un palco de prensa, aunque no me dedico a deportes.

Vine de Nueva York para hacer una serie sobre cohetes,

pero pillé una rubia y un pase para el partido...

... porque me vuelven loco los deportes.

De cualquier tipo.

Había más de un partido en juego.

Empecé a discutir la última jugada y a sugerir la siguiente.

Eso muestra lo que el trabajo duro y la voluntad de triunfo pueden lograr.

Para la octava entrada ya había encontrado un sitio mucho más cómodo...

... para ver el partido.

El lanzador está fuera, haciéndole un tanteo de 3-2 al bateador.

La multitud se vuelve loca.

Ahí está el lanzador. Y está a un golpe de la segunda base.

La emoción está sólo empezando, así que no se vayan.

Y ahora, algo de interés...

... para todos los hombres que nos escuchan.

Amigos, si son como yo, cuando quieren espuma, la quieren rápido.

Bien, están viendo algo para la barba...

... más rápido que ninguna otra cosa conocida por la ciencia: Insta-Shave.

Búsquela. No se equivocará de envase.

Y ahora, volvemos al campo.

Llegamos al final.

Lanzamiento. Strike uno, justo en la esquina interior.

Ahí va el siguiente lanzamiento.

Y allá va. Sigue, sigue... Es un home run,

sobre la valla derecha del campo.

¡Caray!

Si dejaron este partido pronto, se han perdido algo bueno.

Está despedido.

Expulsado. O como solemos decir en el negocio de la prensa, botado.

Coja su indemnización por despido y lárguese.

¿Me he expresado con claridad?

Sabe, Mr. Chalmers,

mi contrato con International Press fue redactado por el más destacado,

importante, respetado y astuto abogado en ejercicio.

Yo, junto con el Sindicato de Trabajadores del Automóvil...

... y la Hermandad de Camioneros... Gracias.

Y la Alianza Internacional de Empleados de Escena de Teatro,

soy inamovible.

La vida moderna está estropeando todo.

Era divertido echar a la gente.

Ahora se necesita una sentencia del Tribunal Supremo.

Así que me pasé del plazo para entregar mi columna.

No soy el primero ni seré el último.

Y además es culpa suya, Sr. Chalmers.

¿Culpa mía?

Recuerda aquella fiesta de "Bienvenido a Los Angeles"...

- Sí, la recuerdo... - ¿En su casa?

- Sí. - Allí conocí a aquella rubia.

A decir verdad, ni siquiera sé su nombre.

Es la Sra. Chalmers.

Oh, vaya...

Yo... no sé qué decir. El mundo es un pañuelo.

¿No es así?

Pero ese es mi problema.

Steve, no le entiendo.

Primero fue la mujer del embajador en Washington.

Luego la amiga del cónsul ruso.

- Que gracia. - Y ahora...

Cómo un escritor con su capacidad intelectual puede desperdiciar todo su...

Hay muchas cosas que no quiero desperdiciar, Sr. Chalmers.

"Coge las rosas mientras puedas"

Eso es lo que dijo Robert Herrick. Un poeta bastante bueno.

Y ya sabe lo que hizo Baudelaire.

Escribió su mejor trabajo en un tocador de señoras con una pluma de ganso...

...estando desnudo...

...en el trasero de su amante.

¿Qué quiere que use para inspirarme? ¿Una máquina de escribir eléctrica?

Me da igual lo que use, mientras no esté casada conmigo.

Pero necesita algo.

Además de todo esto, sus columnas han estado empeorando.

- Gracias. - Muy bien.

Gracias a su abogado, no puedo despedirle.

Pero hay algo que sí puedo hacer: puedo mandarle...

... tan lejos de mi mujer como sea posible.

Ahora vuelva a Nueva York y arregle sus cosas...

Asuntos.

Porque el próximo miércoles,

se marcha a nuestra oficina en París.

¿París?

Donde probablemente, espero, se mate.

Oh, sí, pero qué maravillosa manera de irse.

Oh, oiga, sobre su mujer, de verdad lo siento.

Si hay algo que pueda hacer...

Ya lo ha hecho.

Sí, supongo que sí.

Bienvenidos a bordo del vuelo 45 de la Scandinavian Airlines,

de Nueva York a París. Serviremos ahora unos aperitivos,

y la cena se servirá poco después.

"A medida que su alfombra voladora les acerca a la belle France..."

Se pronuncia "France". "La tierra hecha para el amor".

Okay, he ligado una round house, eso son 240, lo que hace 500.

- Me debes otros 10 pavos. - La belle France,

la tierra hecha para el pinacle

Tú das, Sam. Esta vez te voy a noquear.

Sabes, si hubiera tenido un hijo, hubiera sido como ella.

Sí, pero se hubiera peinado.

Vale, tú sales. Esta vez vas a perder hasta la camisa.

¿Ah sí? Voy a acabar contigo.

Te voy a dejar de piedra.

Sabéis, he tenido una idea. Si Lindbergh hubiera podido ver el futuro,

en aquel amanecer solitario de 1927...

...hubiera dicho que al diablo con ello.

Aquí su copiloto. Lamentamos que no haya nada interesante...

... que puedan ver a esta altura.

Pero nuestras azafatas harán todo lo posible para que estén satisfechos.

¿Puedo ofrecerle algo?

- ¿Tiene una pluma de ganso? - ¿Una pluma de ganso?

Sí, estaba pensando en escribir una carta para mamá.

No, no creo. Quizás después de servir la cena.

Sjutusen sjuhundra sjuttiosju.

- ¿Qué? - Eso es 7.777 en sueco.

He esperado ocho años para meter eso en una conversación.

Bueno, su acento es terrible. Y yo soy danesa, no sueca. Perdone.

- ¿Qué hay para cenar? - Pâté foie gras truffé, como entrante.

¿Qué es eso?

Hígado picado, como tu madre no sabía hacer.

Es de oca cebada 12 veces al día y privada de ejercicio.

Ese es mi cuñado, el padre de Marvin.

Perdone, tengo un pequeño problema.

Verá, tengo un estómago delicado y me preguntaba...

... si podría entrar ahí y preparar mi propia...

- Lo siento, pero no se permite... - No veo por qué no.

En El Al, te dejan hacer tu propia sopa de pollo,

y en muchas compañías puedes sentarte en las rodillas de la azafata...

... si consigues quitar a los pilotos.

Tenemos a uno de esos chiflados a bordo.

Un tipo está ayudando a la azafata a servir la cena.

Seguramente está borracho. No entiendo cómo les dejan...

... servir alcohol a esta altura.

No está borracho. Es mono.

No es mono. Está borracho.

Juega.

No, no, no, no, no.

Su cena, señor.

- Borracho. - Es mono.

Yo... lo siento muchísimo.

¿Señorita?

¿Qué hay en este filete?

Es un Manhattan.

Se nos acabó el whisky. Al resto de los pasajeros parece gustarle.

¿Le importaría decirle a la azafata...

... que me traiga otra cosa, por favor?

Y la próxima vez que vaya a Nueva York,

le sugiero que llame a El Dorado 5-3598.

Son los Alcohólicos Anónimos. Necesita ayuda.

Sí, señor.

¿Qué dijo?

- Calla y reparte. - No puedo culparle.

Buenos días. Les habla el capitán Gustaffson.

Calculamos llegar al aeropuerto de Orly, París, en aproximadamente una hora.

La temperatura local es de 51 grados Fahrenheit.

Nuestra altitud actual es de 39.000 pies, y nuestra velocidad...

... es de unas 600 millas por hora al iniciar el descenso.

Esperamos que hayan tenido un vuelo agradable.

Por supuesto, deben brindar con champán...

... al llegar a Francia.

A las 6:00 de la mañana, creo que preferiría un zumo de naranja.

Oh, querida, en París solo tomamos zumo de naranja...

... cuando tiene un pato asado dentro.

- Paleta. - En este país,

debemos contar con la Srta. Courbeau y su oficina de compras...

para enseñarnos los trapos. Lo que ella diga, vale, especialmente el champán.

- Mi nombre es Felicienne, Sr. Bergner. - Oh, precioso.

Oh, camarero, champán, por favor.

- Por supuesto. - Oh, Sr. Bergner, mire. ¿No es encantador?

Una vista preciosa.

Bienvenido a la belle France, Sr. Bergner.

- Y guarda tus dientes de oro. - Lina, estás celosa.

¿Por qué habría de estarlo? He trabajado para ese idiota 15 años.

Y todavía cree que lo hago por dinero.

Puede que hubiera debido entrar en su despacho hace mucho tiempo...

y decir, "Sr. Bergner, sólo tenemos que desayunar.

Ciruela pasa danesa, un cuarto de champán.

Un huevo escalfado en visón".

El único problema de ser de mediana edad es lo mucho que dura.

- Quizá esto ayude, señora. - Oh, muchas gracias.

Esto no es exactamente un viaje de placer.

Si quieres saber la verdad, estoy exiliado.

La mujer del jefe.

¿Hannah "Labios Ardientes"?

- ¿Señor? - ¿Escocés?

Bueno, en nueva York están bebiendo.

Un escocés y un 7 UP.

Harry, ¿alguna vez te sientes absolutamente inútil?

Cada mañana cuando salgo de la ducha.

Por desgracia, tengo un espejo de cuerpo entero.

- Sí, bueno, al menos tú lo afrontas. - ¿Quién lo afronta?

No, pero, quiero decir, ¿a quién voy a engañar? No soy un pensador global.

Solo soy un chico brillante de Texas que va a escribir la mayor obra

que el mundo ha visto. Nunca paso de la tercera página.

Yo llego a la página cuatro. Y entonces el dedo de escribir se cansa.

Después de eso iba a escribir la mejor columna del mundo.

¿La has leído últimamente? Yo tampoco.

Entonces me di a las rubias como excusa.

Una nueva cada semana. A veces cuatro, a veces seis.

- ¿Sabes de qué es señal eso? - ¿De resistencia?

No, de soledad. Una profunda, confusa, maldita soledad.

Podrías enseñarme a estar solo.

Pillar una diferente cada semana.

Te lo estoy diciendo, chico, tengo que ponerme las pilas.

Tengo que dar con algo...

...que sea tan excepcional que, bueno, tengan que empezar a dar brillo...

... al premio Pulitzer y me envíen de vuelta a Nueva York...

... en un pétalo de rosa alquilado.

Buen viaje.

Tú has estado trabajando en París. ¿Cómo consigues... ?

¿Una entrevista con alguien del gobierno francés?

- ¿O del viejo en lo más alto? - ¿Con qué perspectiva?

No lo sé.

Quizá su vida amorosa. Nadie lo ha intentado todavía.

Eso está bien. Está muy bien.

Entonces podrás escribir tus experiencias como el primer americano guillotinado.

- Olé. - Frère Jacques.

Creo que les llevaré a Lanvin esta tarde.

Mañana a Dior. Es uno de los mejores. Luego a St. Laurent...

Oh, y no deben mencionar que han ido a las otras casas.

Es una guerra civil absoluta. Se necesitan pasaportes para entrar.

Es tan excitante.

Puede vestirse de leopardo de la cabeza a los pies.

¿Y qué mujer no quiere tener algo de leopardo? Y Pierre Cardin...

- ¿Quién es esa? - No lo sé.

La misma que encontré en el lavabo de caballeros.

¿Por qué no? Esto es París.

París no es la Torre Eiffel...

...ni el Arco de Tiunfo...

...ni el Sagrado Corazón.

París es esto.

¿Qué les parecería coger un autobús turístico para ver esto?

Número 24. Vestido de cocktail. Oscuro,

Número 24. Vestido de cocktail. Oscuro plumas de avestruz.

Por supuesto, uno no se puede sentar con él.

Parecería sentada en su nido.

- Pero es bastante encantador, ¿no? - Para mí no.

Me recuerda los dos años que me pasé desplumando pollos.

Número 25. Vestido de tarde y capa. Rojo Goya.

Número 25. Vestido de tarde y capa. Rojo Goya.

Bonito traje de andar por casa.

No muy práctico. Puedes pillarte esas mangas...

...en el triturador de basura.

Número 27. Traje de gala. Brocado y visón.

- ¿Cuanto va ya? - Oh, los franceses son muy listos.

Nunca dan los precios en público.

El precio de ese vestido ronda los 2.000 dólares.

Sam.

Yo creo que en rayón y piel de conejo podemos hacerlo por unos 89.95.

Recuérdalo bien.

Había otro espectáculo en París al que asistimos Harry y yo.

Estábamos trabajando, claro.

Estaba desesperado por conseguir la entrevista con alguien...

... del gobierno francés, o con el viejo en lo más alto.

Le buscamos por todas partes.

A cada cual lo suyo.

La perdiste.

El material de las boutiques me parece tan bueno...

... como esos caros originales. No sé por qué...

... no compramos más.

Querida, ninguna mujer compra un vestido de París para ahorrar dinero.

A no ser, claro, que esté enamorada de su marido.

¿Y entonces qué importa?

Sale por unos 42 dólares la docena.

- ¿Señora? - Gracias.

Sabe, los sombreros son divinos esta temporada.

- ¿Por qué hiciste eso? - No pude resistirme.

El último tipo que me hizo una reverencia

interpretaba al Rey Arturo en cuarto curso.

Yo era la Dama Ginebra.

Bueno, Dama Ginebra, ¿cómo va lo de los sujetadores?

Bien. Pero ven aquí y echa un vistazo.

Estas tallas francesas están marcadas diferente.

Aquí pone talla 86.

¿Puedes creerlo? ¿Cómo vas a convertir esto en pulgadas?

Puede que le ayude saber que yo llevo una talla 90.

Ayuda mucho.

Encontré un buen sitio aquí para conseguir piezas de esponja.

Todo el mundo va allí.

¿Sr. Bergner?

No sé si pensará que es ilegal pagar...

- ... por algo que puedes robar. - Claro, es ilegal.

No estoy segura. Podría ser mejor...

... comprar alguno de esos originales. ¿eh?

- ¿Comprar? - Sí.

Eso es. Así es más facil copiarlos.

Todo el mundo lo hace. Te venden los derechos.

Sr. Bergner, ¿no es su dinero tan bueno como el de Saks o Magnins?

Claro que sí. Por eso quiero que siga en el banco, donde debe estar.

¿Tú qué opinas, Lina?

¿Noventa?

Centímetros, querida.

Dije que qué opinas.

Creo que hace una noche maravillosa.

¿Qué te parecería invitarme a una sopa de cebolla y un queso danés?

¿Sopa de cebolla, a la 1:00 de la madrugada?

Si voy a coger una indigestión, me gustaría que fuera a una hora decente.

Ven aquí y echa un vistazo.

- ¿Alguien dejó la persiana levantada? - Mira esto.

Los Campos Elíseos.

El corazón de París.

La ciudad más bonita del mundo.

Es como un vestido que no puedes copiar ni con los mejores cortadores...

... de la calle 34...

... cubierta de arriba a abajo con 10.000 luces brillantes.

Como si un sastre loco hubiera cosido diamantes por todas partes.

Normal. Puede que sea sólo daño cerebral.

O puede que hayamos trabajado demasiado.

Conozco un bistró encantador en Montmartre,

en el que la sopa de cebolla no le va a producir indigestión.

La hacen con champán.

¿La sirven sin cebollas?

¡Esa es la mejor manera! Y hay música y cantan.

Y cuando el dueño está de humor, apartan las mesas,

y todos bailan el twist. Es tan francés.

Suena genial. Vamos.

Nos hará bien dejar el trabajo pronto y divertirnos un poco.

Me alegro de que se le ocurriera. Sam, coge tu abrigo.

No, gracias, Sr. Bergner. Alguien tiene que encargarse de las facturas.

¿Y tú? ¿Sopa de cebolla?

Estoy cansada. Creo que tengo un poco de daño cerebral.

Bueno, como queráis. Parece que se queda conmigo.

Oh, no me importa en absoluto.

Sabe, la mayoría de americanos no saben divertirse.

En Europa, aprendimos a dejarnos llevar.

Por eso todas las guerras empiezan aquí.

- Bien, a la batalla. - Querido, ¿sabes bailar el twist?

- ¿Que si sé bailar el twist? - Vaya, no está mal. Vamos.

Sabía que no se había arreglado tanto solo para hacer inventario.

Deberías haber ido también para protegerle.

No tengo nada que poner excepto ese viejo vestido de lentejuelas.

Como si un sastre loco...

... hubiera cosido trozos de cristal por todas partes.

Encontré un apartamento a la sombra del Sagrado Corazón,

y empezaba a disfrutar mi exilio...

... cuando Harry llegó a toda velocidad, para ser él, atravesando la plaza...

... que había lanzado a generaciones de artistas inmortales,

todos pintando el mismo cuadro inmortal.

Todo el mundo habla de ello. Vine tan rápido como pude.

- ¿Que quieres decir, que me han despedido? - Acabo de llegar del despacho.

Comunicado del jefe. Chalmers.

Te han dado el aviso de despido.

- ¿Qué? - Palabras textuales.

Pero no te preocupes, se lo hicieron a Luís XVI, y volvió, ¿no?

- ¿O no volvió? - No puede hacerlo.

Conseguí al mejor abogado del país para redactar el contrato.

- Todavía me quedan 3 años más. - Parece que encontró alguna laguna.

- ¿Cómo pudo hacerlo? - Contrató a tu abogado para buscarla.

Eso es anti-americano.

- ¿Vuelves a casa? - Puedes apostar a que no. Estoy trabajando.

Tengo dos semanas para enseñarle a ese oscuro traidor...

... que está deshaciéndose de la gran esperanza blanca del periodismo americano.

Vendrá a rogarme que firme otra vez.

Cuando sueño con ello, él tiene lágrimas en los ojos,

y está tirando billetes de 100 dólares.

- Ven por aquí. - Pero nunca los cojo.

He estado de pie toda la noche, pariendo una nueva idea para la columna.

- ¿Toda la noche? - Sí, lee esto.

Fechado en Montmartre.

Bébé.

Buenos días.

Adiós, bébé.

Podrías decirlo otra vez.

Adiós, bébé.

Adiós, bébé.

¿La conozco?

Claro que sí.

Oh, por supuesto. No la reconocí en seco.

Adiós.

Tú es que no paras un minuto.

Vamos, léelo. Quiero tu opinión.

Vale.

"Fechado en Montmartre. Aquí en una buhardilla..."

- Sigue. - "Sobre los temblorosos...

Los temblorosos tejados..."

Vas a reírte, pero la letra es tan irregular...

...que parece estar escrita con una pluma de ganso.

"Que todavía albergan los fantasmas de Montaigne y Baudelaire,

encontré un cierto encanto..."

Vamos.

- ¿A dónde? - A por una máquina de escribir y un escritorio.

Oh, buena idea.

Aunque...

...se puede decir mucho a la manera del abuelito.

Nene.

Llevo resoplando hora y media. No hay cremallera que cierre.

Déjame. Ven al espejo.

Me decidí a ponerme sexy esta noche...

... aunque tuviera que agotar los forros de esponja de la ciudad.

Muy bien, inspira.

- Caray, ¿qué perfume es ese? - "Mi Pecado", espero que sea un presagio.

- ¿Vas a salir con Joe? - ¿Ese estúpido?

Él y su caniche francés salen otra vez a por la sopa de cebolla.

Puedes inspirar.

¿Entonces con quién sales? Vamos, puedes decírmelo.

Con un atractivo francés.

- Conde, quizás. - ¡En serio!

O con Charles Boyer o con un millonario americano o con Adlai Stevenson...

- ... o un taxista o un barrendero... - De acuerdo.

Espero que coja una indigestión.

Ponte algo y ven conmigo.

Ahí fuera hay una luna que parece una tortilla española.

Vamos de juerga.

No, tengo que acabar con esas facturas.

Después puede que salga y haga unos esbozos de escaparates.

- ¿Quieres un cigarrillo? - No, gracias.

- ¿Qué te pasa, Sam? - ¿Qué quieres decir?

Bueno, yo tengo excusas. ¿Pero tú?

Esto es París.

Mira ahí fuera.

Esto no es una ciudad. Son 114 millas cuadradas de poción amorosa.

Y una chica debería aprovecharlo.

Gracias, lo probé una vez y no, gracias.

- ¿Una vez? ¿Para ti eso es una carrera? - Sí, es una carrera.

Escucha, estuve enamorada una vez. Muy enamorada.

Y recibí un golpe en el estómago.

Así que decidí en aquel momento que les mostraría a todos que no les necesito.

Puedo vivir sin ninguno de ellos.

Puede que algún día, cuando llegue a algo,

podría pensar en casarme.

¿Casarte? ¿Quién habla de casarse? Yo me casé una vez.

Eso me convenció de que debe haber algo más que sexo.

Oye, creo que es mejor que te vayas. Ese perfume puede desaparecer.

No tengo a dónde ir.

Iba a ir a dar un paseo por el parque en uno de esos coches de caballos, sola.

Imaginé que ninguna chica debiera venir a París sin dar ese paseo por el parque.

Escucha, seguramente encontrarás a alguien muy agradable en el vestíbulo.

Ese vestido te sienta maravillosamente.

No nos hagamos ilusiones. Yo quiero volver a casarme, Sam.

Fue lo mejor que he conocido. El resto no es nada.

Tú también deberías casarte. ¿Cuantos años tienes?

- No importa. - "No importa" es ya bastante.

¿Conoces el edificio del Daily News en Nueva York?

Sí.

Justo sobre la entrada, junto al reloj, grabado en la piedra,

dice "Es más tarde de lo que crees".

Desde que vi aquello allí, solo compro el Herald-Tribune.

Pero eso no me ha ayudado.

Si quieres que te deje este perfume, tuyo es.

Pero no va a rejuvenecerte.

Esa noche amenazaba lluvia. No quería coger un resfriado,

así que llamé a Suzanne para que viniera con su paraguas.

Ella trajo a una amiga para evitar una neumonía.

Pasamos toda la velada evitando infecciones.

El Doctor Kildare hubiera estado orgulloso de nosotros,

y de todos aquellos que se unieron a nosotros en el mismo empeño.

Perdón.¿Tiene una cerilla?

¡Sacre bleu! ¡Mon dieu!

Eh, coche. Quiero un coche.

- Bonsoir, madame. - Sí. No, estoy en la ciudad esta noche.

Quiero sentarme ahí arriba. ¿Cuanto me va a costar?

- 15 francos. - ¿Cuanto es eso? ¿Tres pavos?

- Sí, tres pavos. - Muy bien, vámonos.

- Alphonse. - Si no le importa, me pone nerviosa...

... que conduzca otro. Venga, vámonos.

Llévenos directamente a la cárcel. Así ahorraremos tiempo.

Creo que en alguna parte de la Biblia dice que la virtud es su propia recompensa.

Para el resto de nosotros está Bromo-Seltzer.

Hay otro proverbio que saqué de algún sitio.

"No hay sueño como el sueño del inocente,

mientras que el malvado no hallará nunca descanso".

Debo haber hecho algo muy bueno en mi vida.

Pero debió ser antes de que mi voz cambiase.

Este es el Festival de Santa Catalina, santa patrona...

de todas las chicas solteras que trabajan en tiendas de ropa.

Todos los salones de moda hacen fiestas. Las chicas bailan entre ellas.

Y durante unas horas frenéticas, Paris no es lugar para hombres.

Puede romperte el corazón.

Hoy, París pertenece a las dependientas y las modelos.

Todas las tiendas y los salones cierran en honor a Santa Catalina.

Oh, tenga, querida. Trabajan los mejores actores,

y el champán es gratis.

¿Y las chicas beben hasta que las otras empiezan a parecerles muchachos?

No, no, querida. Es una fiesta religiosa.

- Amen. - Lo ve, querida,

todas esas chicas están buscando marido, como yo.

Como usted.

Que gane la mejor. Buena suerte.

¿Por qué tenía que resultar simpática?

Usted también me cae bien.

- ¿Bailamos? - Me encantaría.

Ahora ya lo he visto todo.

Mesdames, messieurs.

Para nuestras amigas que no hablan francés, lo explicaré.

Esta fiesta comenzó hace más de 1.000 años.

Cuando yo era sólo un chiquillo.

Y estos extraños sombreros...

... deben ponérselos todas las jóvenes...

... mayores de 25 y solteras.

¿Tiene más de 25?

Me encanta París. Es tan falso.

Gracias.

Santa Catalina insiste, claro, en que esas chicas...

deben estar intactas, vírgenes.

Pero espera, espera.

En Francia todos somos caballeros.

Y cualquier joven de 25 años,

que sea soltera, bueno, naturalmente creeremos en su palabra.

¡Vive la France!

Ahora todas vosotras...

... iréis a poner flores en el santuario de Santa Catalina.

Y formulareis vuestro deseo para un marido.

Eh, eh, eh. Suponga que una chica no quiere marido.

Ni un idilio, ni nada.

Este es un día de amor, mademoiselle.

Y el amor, piense usted lo que piense, al menos en París,

se está haciendo muy popular.

Déjeme que le diga algo sobre eso,

hasta donde yo recuerdo.

Y sabe, mademoiselle, lo recuerdo bien.

Cuando tiene algo tan encantador para recordar,

cuando tiene mi edad, como Mimi.

Graciosa, pequeña, inútil Mimi ¿Soy yo el tipo?

¿Lo ve? Todas las demás se acuerdan.

Mimi, Gigi, Valentine.

Le aseguro, mi terca amiga.

que si pudiera volver a vivir mi vida, no tendría fuerzas.

Pero usted. Es joven. Es guapa.

Me obsesiona todo el día

Cada ligera brisa Parece susurrar "Louise"

Los pájaros en los árboles Parecen gorjear "Louise"

Cada pequeña rosa Me dice que sabe

Que te quiero, te quiero

Cada pequeño latido Que siento en el corazón

- Creo que voy a bajar. - Parece repetir

Lo que sentí al empezar Cada pequeño suspiro

Me dice que te adoro

- Louise - Me llamo Sam.

Sólo verte y oírte Me trae una alegría como nunca conocí

Creo que me sirve.

Pero estar tan cerca de ti Me emociona hasta la médula

Cualquiera puede ver por qué quiero tus besos

Tenía que ser así Pero la maravilla es que

pueda ser verdad, que alguien como tú Pueda quererme a mí...

- No. - Sam

Lo ve. Tengo un problema.

Sí, lo tiene. Pero estoy seguro...

Estoy seguro de que hay alguien, en algún sitio,

que espera para decirle:

Si los ruiseñores Pudieran cantar como tú

Cantarían mucho más dulcemente De lo que lo hacen

Porque me has traído Una nueva clase de amor

Cuando te miro con fervor

Siento tanta dulzura

Porque me has traído Una nueva clase de amor

Siento cerca de ti Tal conmoción

Que no soy dueño de mí Sé que todo nos separa

Y sin embargo pienso en ti Todo el tiempo

Trabajaría como un esclavo Todo el día

Si pudiera volver más rápidamente contigo

Oh, tú me has traído Una nueva clase de amor

Gracias. El sombrero, por favor.

Si quisiera ponerse este sombrero, Mademoiselle Sam,

y si quisiera poner su problema en las manos de Santa Catalina,

y si quisiera, en resumen, abrir su corazón,

estoy seguro que encontraría aquí, en París,

a alguien que cambiaría su opinión sobre el amor.

Porque en París:

Cada pájaro tiene una pareja Cada caniche una cita

En el parque, en París, en primavera

Cada pato, cada pez Parecen cumplir todos sus deseos

En el parque, en París, en primavera

Todos los amantes descubren que

La naturaleza es algo maravilloso

Y todos quieren estar en el parque, en París, en primavera

¡Vamos!

Ahí hay un policía.

Sabe, nunca he besado a un policía en mi vida.

Se entiende que tenga retraso emocional.

A su servicio, pero se lo ruego...

Oh, es una buena idea. Vamos a conseguirle un policía también para Lina.

Yo no quiero. Vamos a ponerle una correa.

Nunca he estado enlazada.

Apuesto a que hay un montón de semi-doncellas en este grupo.

- Puedes apostarlo. - Y un montón de semi-semi-doncellas.

Y semi-semi-semi-doncellas.

De hecho, apuesto a que hay un montón de chicas sin ningún control.

- Bienvenida al club. - Vamos.

¿Qué vas a hacer con eso? ¿Botar la Torre Eiffel?

Voy a ayudar a esas chicas a repostar, conseguir una historia

y un listín lleno de números de teléfono.

Eh, no puedes ir ahí. Es una norma.

Exceptuando a los policías, sólo se admiten chicas mayores de 25 en el desfile.

- Y tienen que ser doncellas. - Lo simularé.

Champán. Champán. ¿Qué pasa? ¿Qué?

Champán.

Devuélveme mi botella.

No, no lo entienden. Represento a la CIA.

No, soy también una doncella.

¿Te has hecho daño?

Estoy confuso. No sabía que los Green Bay Packers estuvieran en la ciudad.

Plantaste cara. Estoy orgulloso de ti.

Oiga, ¿no le había visto antes en algún sitio?

- No lo sé. - Oh, sí, en el avión.

Vamos, le invito a una copa.

Y ahora, señoras y señores,

Después de las misas en la Madeleine y en Notre-Dame de Bonne Nouvelle,

- las Catalinas desfilan... - No puedo seguir mirándolas.

Todas esas chicas maduras buscando marido.

Esto podría ser Miami Beach.

Jake. Queremos el menú de negocios.

Y asegúrate de que el corned beef sea magro.

Un momento, por favor. Los pies me están matando.

- Gracias. - Corned beef.

Debí suponerlo cuando dijiste que este era tu restaurante francés favorito.

"De gustibus non disputandum est", como decimos en latín.

Eso es lo que trataba de decirle que está mal en su columna.

Esa clase de lenguaje, sea lo que sea.

Todo el mundo tiene derecho a opinar. Usted invita.

Lo leí esta mañana en el Paris Daily American.

Aquí está. Por Steve Sherman.

"Nuestro presidente está haciendo otro fútil experimento...

al intentar convencer a nuestro transigente aliado francés

de que la intransigencia es militarmente auto-alucinatoria".

Para mí tiene sentido.

Oiga. ¿Quién necesita que nos diga cómo llevar nuestro gobierno?

Créame, nuestro gobierno está en buenas manos.

Huntley y Brinkley.

¿Sabe una cosa?

A Joe Bergner, de J. Bergner, Incorporated, Quinta Avenida,

no le dice nada que ya no hubiera imaginado.

- Tiene toda la razón. - Pues claro que tengo razón.

No soy H.L. Mencken.

Pasé la universidad porque podía mandar un balón de fútbol a una milla.

Me gradué "magna cum lager". ¿A quién engaño?

No a J. Bergner, Incorporated. Vestido que veo, vestido que vendo.

Usted es un jugador de fútbol. Escriba sobre fútbol.

O así. Sabe, hay algo para lo que estoy preparado. El sexo.

"Ellas desfilaron por las calles de París,

las doncellas solteras en busca de marido.

La ciudad se agitó con deseo frustrado.

Y al caer la noche en esta capital del amor,

casi todas las chicas habían..." Continuará mañana.

Esto venderá periódicos.

Mira, las chicas van ahora a ver a Santa Catalina.

Te diré algo: cualquier santo querría que me casara.

Tendré que levantarme muy temprano mañana.

Estoy con usted. Por los solteros del mundo. Que nuestra tribu crezca.

- ¿Cómo? - Automatización.

Mirad. Ahí van.

De acuerdo, es cierto. Soy como las demás.

Más que ninguna otra cosa en el mundo, quiero un marido.

Por favor ayúdame.

Mi querida niña. ¿Por qué venís todas a mí?

Debe haber habido algún error.

Llevé una vida muy recogida. No sé nada de hombres.

Samantha, eres una chica muy sensata,

pero tienes más imaginación de la que te conviene...

... y demasiado champán. Creo que es mejor que te largues.

Samantha Blake.

Nunca me volveré a emborrachar. Nunca me volveré a emborrachar.

Nunca me volveré a emborrachar.

¿Qué es lo que más quieres del mundo?

Más que ninguna otra cosa...

...en todo el mundo...

...me gustaría que me dejaran de llamar Sam.

¿Entonces por qué no te quitas esas horribles gafas oscuras...

... y te rizas el pelo?

Por favor. Dime: ¿qué me pasa?

- ¿Cuanto tiempo tenemos? - Quédate en lo más básico.

Debes aprender a afrontar la verdad, Samantha.

Debes prepararte para cambiar tu yo más profundo.

¿Dónde puedo hacer eso?

En Elizabeth Arden's. 7 Place Vendome.

Lo conoces muy bien. Ya has pasado por allí 6 veces,

Dudando si deberías entrar.

- ¿Quieres mi consejo, Samantha? - Sí.

Entra. Entra y quédate todo el día. Espero que sea suficiente.

Eso espero yo también.

Adiós, Samantha. Y dile a las chicas que dejen de venir aquí.

Estoy segura de que han escogido el santo equivocado.

Yo no lo creo.

Ya sé que eres sólo mi imaginación, pero gracias de todos modos.

Samantha se acercó a su primer salón de belleza...

... con la ansiosa determinación de un soldado ante el pelotón de fusilamiento.

¿Debería?

¿No debería?

¿Podrían?

¿No podrían?

Y si no pudieran, ¿serían responsables de acabar con lo que ya tiene,

si fueran capaces de encontrarlo?

Fue una decisión crucial.

Una vez al ataque, Samantha recorrió todos los salones de París,

probando todos los tratamientos imaginados por los franceses.

Bueno, casi todos.

Más fuerte.

Más fuerte. Más fuerte.

Nadie volvería a indicarle el lavabo de caballeros.

Buenos días, señorita.

Buenos días.

Oh, perdón.

Por favor.

Quiero un whisky, rápido. Tengo que ir a un partido de fútbol.

- Por supuesto. - El fútbol.

- Aquí tiene, señor. - Gracias.

Señor.

¿Le interesa comprar unas fotografías poco corrientes?

No de la Torre Eiffel.

- Señor, su whiskey. - Muchísimas gracias.

Gracias.

Lo siento, señor. Obviamente está interesado...

... en algo más de la escuela realista.

¿Quiere largarse? Vengo de una larga estirpe de ermitaños.

Señor Ermitaño, mire a su alrededor.

Por todos los Campos Elíseos...

encontrará a estas horas algunas de las mujeres más hermosas del mundo.

Quizá haya visto sus fotos en las revistas.

Del brazo de un rey egipcio.

De un naviero griego.

De un productor de cine americano.

Son mujeres frías, altivas,

sofisticadas, perfectas.

Sus joyas son auténticas. Su ropa es auténtica.

Son completamente auténticas.

¿Quiere usted decir...

... que todo este encantador buffet...

- ... está en el menú? - No, no, claro que no.

Sólo las más bellas, las que parezcan más imposibles.

Créame, las conozco a todas.

Me pregunto. Una columna sobre esta clase de deporte.

No es fútbol, pero todo el mundo quiere estar en el equipo.

¿Cree que podría arreglarlo para que yo pudiese hablar con una de esas nenas?

- ¿Hablar, señor? - Sí.

Como aquella encantadora rubia de aspecto inocente sentada allí.

- ¿Es ella quizás...? - Una vieja amiga.

Mía, y del príncipe de Dinamarca.

No bromee. No parece exactamente...

Por eso dudo que se pueda permitir una presentación.

¿Qué quiere decir? Sólo quiero hablar con ella.

Es una oyente cara, señor.

Una de las más caras.

¿Por qué no? Esto es trabajo y todavía tengo una cuenta de gastos.

Bien. Hablaré con ella sobre usted.

Quizás ya esté ocupada.

Quizás no le guste su aspecto.

O puede que no le guste que la miren como a un partido de fútbol.

- Pero haré lo que pueda. - Por Estados Unidos.

Buenos días, señorita.

Buenos días.

- Oh, es usted americana. - Oh, fui al Berlitz.

Entonces quizá tenga un detalle de amabilidad y comprensión...

... para mi querido amigo. Él también es americano.

¿Amabilidad?

Dos años, señorita, en una cárcel de Argel.

Herido.

- En aislamiento. - Oh, no.

Incapaz de moverse.

Meses después de cesar las hostilidades, fue imposible conseguir su liberación.

Qué terrible.

Fue mi capitán en la legión.

Me ha pedido si podría quizás venir a hablar con usted.

¿Por qué no ha venido él mismo a preguntarlo?

Oh, señorita.

No está familiarizada con la guerra y la prisión.

- No. - Su mente ya no es lo que era.

Es tímido, inseguro.

Todo esto le resulta extraño y terrible.

Esta multitud, este tráfico.

Y después de estar tan sólo, estas mujeres.

Sí, debe estar aterrorizado.

Ha sufrido tanto, incluso la tortura.

Si quisiera mirarle, darle confianza,

sonreírle, significaría tanto.

No sabe lo que haría por Francia y por América.

Todo arreglado. Fue un poco difícil lo de hablar solamente,

pero está acostumbrada a las rarezas.

Estoy seguro. Bueno, muchas gracias.

Mil francos nuevos, señor, por 2 horas.

¿Qué?

Eso son 100 dólares por hora. El presidente de los Estados Unidos no cobra tanto.

¿Puedo hacerle notar que no están en el mismo tipo de negocio?

Tiene que darme el dinero ahora.

- ¿Así que el príncipe de Dinamarca? - Entre otros.

- ¿Está seguro? - Por supuesto.

Incluso la oí mencionar...

- ... un alto cargo del gobierno. - ¿Quién?

¿Quién va a ser?

Puede que haya aquí un artículo más importante de lo que pensaba.

- Quizá algo para una revista. - Posiblemente una novela.

Por favor, mejor allí,

para no hacerle embarazosa la situación.

Es muy sensible.

Debe serlo.

Bueno, el precio fue un poco exagerado, pero muchas gracias.

Ni lo mencione.

A nadie.

Hola, hola. ¿Cómo va el negocio?

¿Usted habla inglés, ¿no? Olvidé preguntárselo a su agente.

Cielo, si solo hablas francés, no hay trato.

Por 100 dólares la hora, no puedo permitirme un intérprete.

Habla ingles, porque si no habla...

Oh, sí, señor.

Sí, hablo muy bien inglés.

Le sorprendería.

Oh, realmente lo estoy. Es asombroso.

Debe ser ese aspecto suyo tan inocente lo que la coloca en lo alto de la cotización.

- ¿Inocente? - Oh, vamos.

Yo jugaba al fútbol con un defensa izquierdo que era así.

Era uno de los tipos más buenos y afables del mundo...

... hasta que se lanzaba el balón, entonces, bam.

Dos de los contrarios más grandes estaban en el suelo.

Oh, lo siento, no quería hablar de trabajo.

Señor, déjeme que lo entienda.

¿Ha pagado a, cómo le llamó, mi agente...

100 dólares a la hora por mí?

Sí. Dos horas completas. Y pienso usar hasta el último minuto.

Señor, creo que ha habido un terrible error.

Oh, no. ¿Qué pasa?

¿Está enfadada por que sólo estamos sentados hablando?

- ¿Hablando? - Sí, creí que se lo había explicado.

Oh, ¿el señor se ha lesionado jugando al fútbol?

No creo. Vamos, siéntese.

Solo soy un periodista buscando una buena historia, y mi nombre es Steve.

¿El suyo?

- Mimi. - Bueno, claro.

- "Esa curiosa, fácil..." - No, no, no.

"Esa simpática, menuda, inútil Mimi".

Se metió en este negocio porque el hombre al que amaba la traicionó.

No, señor. Es que me gusta.

Mimi, vamos a llevarnos muy bien. Pero ese acento... ¿cual es?

- ¿A qué suena? - Oh, no lo sé.

Húngaro, rumano. Flatbush Avenue.

Quizás un día se lo diga. Espere.

Mier... llego tarde.

No sabía que íbamos a tener esta pequeña conversación,

así que había quedado en cubrir ese partido. Podemos continuar allí nuestra charla.

- Vamos. - Señor...

Mire, Madame Bovary, llego tarde.

No quiero discutir.

Vamos. Todavía me debe una hora y 50 minutos.

Dejemos correr el contador.

Taxi.

Vamos, nena, tenemos prisa.

De camino al estadio, Mimi me contó cómo había llegado

a su actual interesante ocupación. Ya desde niña, dijo,

siempre había querido. ser como una mamá.

Y otra cosa, ¿cómo conoció al príncipe?

- ¿A quién? - No se haga la loca.

- Ya sabe, el príncipe. - ¿Cual?

Oh, sí. Sí, en una fiesta, claro.

Se encuentra una a gente tan interesante en las fiestas en París, ¿no cree?

Oh, mire el fútbol.

Oh, bravo.

Maravilloso.

Deje el partido. Quiero oír algo más sobre esa fiesta.

¿Qué? Oh, sí, bueno,

he estado en muchas extrañas, señor, pero esta...

¿Ha visto la película, La Dolce Vita?

Dos veces.

Bueno, esta no era nada así.

Verá, el príncipe y yo fuimos de picnic solos...

... a un prado cerca de su castillo.

Pero cuando llegamos allí, para mi sorpresa,

había muchos amigos suyos, que querían unírsenos.

- ¿Qué había para comer? - Bueno, no lo que yo esperaba.

Verá, por entonces,

yo tenía tos.

Así que insistí en volver al castillo.

Pero no me dejaban. Empezaron a perseguirme.

Sobre todo el príncipe. Porque para él era solo un juego. Así que...

Según escuchaba, se me ocurrió una loca idea para una columna.

Las aventuras amorosas de Mimi, llevadas a un campo de fútbol.

Menuda multitud atraería.

En alguna parte, encontré la fuerza para detener su locura.

Una vez y otra y otra y otra.

Entonces, señor, allí en el prado, todo se puso negro.

Bueno, más suerte la próxima vez.

No me creo una palabra de lo que me ha dicho, pero va a valer para una columna fantástica.

"Tiempo de Juego en el Prado" o "Mimi Típicamente Americana".

Señor, le aseguro que todo lo que le he contado es absolutamente cierto.

¿Puedo dejarla en el hotel o donde quiera que se aloje?

No, no, no, no. no es necesario.

Verá, es muy tarde y tengo que ir a otro compromiso.

- ¿Por la tarde? - Es un caballero de cierta edad.

Oh, ¿es el que me dijo su agente, el del gobierno?

No debo decirlo.

Si dice la verdad, la dejaré allí.

- Si lo desea. - Ese acento, franco-canadiense.

- Viví con un jugador de hockey. - Oh, yo también.

No, un momento. Otra cosa,

ya nadie se llama Mimi. ¿Cómo la llaman sus amigos?

Sam.

En el viaje desde el estadio,

Mimi me habló de otro amigo íntimo.

¿Fidel quién?

Bueno, por supuesto él era entonces un estudiante.

Gracias.

Sabe, me gustaría hablar algo más con usted, pero tengo un problema:

no me puedo permitir sus precios.

¿No podría considerar un pequeño descuento?

Oh, quizás.

No espero que regale cupones.

¿Está segura que eso está muerto?

Oh, querido. Le encuentro tan divertido. Es encantador.

- ¿Eso me va a costar más o menos? - Oh, no, no, no.

Estoy en buena posición, como puede ver.

No quiero quedarme con más dinero suyo.

Sí, lo sé, pero si la columna sale,

puede que la necesite dos horas cada día durante dos semanas.

Eso no es nada. Usted será... ¿Cómo lo dicen en América?

Mi obra de caridad.

¿No le hace eso sentirse un poco como el Ejército de Salvación?

Sólo un poco.

Bueno, ya llegamos, de vuelta a las minas de sal.

Mejor no haga esperar a su amigo. He oído que es del tipo impaciente.

¿Entra o tiene que rodear por detrás, como los del reparto?

Oh, no, no, no. Entro.

Hola, Jacques.

A demain, querido. Hasta mañana.

Claro. Sea buena.

Perdón.

Adiós, querido.

No dispare, por favor. Me voy.

Taxi.

Taxi.

Fue algo que Mimi podría lamentar en el futuro.

Nunca tuvo la oportunidad de actuar en el palacio.

No sé por qué lo hice.

Primero estaba enfadada con él, y luego, cuando no me reconoció,

fue un juego tonto con un acento tonto. Estaba tomando la revancha.

Pero después, cuando se lo tragó,

cuando realmente creyó que yo era una de esas, eso fue un insulto.

Eso es algo que cualquier hombre creería de cualquier mujer,

en cualquier momento y lugar. Y vamos a dejarlo así.

Es lo mejor que sacamos de ellos aparte de los bienes gananciales.

Supongo que me pasé con el maquillaje,

- pero nunca pensé que los hombres... - Me llega el tufillo de ese perfume.

No te pongas algo más fuerte o vas a hacer salir los alces de los pantanos.

Creo de debí decirle la verdad enseguida,

pero ahora va a odiarme por burlarme de él.

Bueno, eso no es problema.

No vas a volver a verle, ¿no?

He ahí un hombre que te ha ofendido de todas las maneras posibles.

Primero, te toma por un chico. Luego, piensa que eres una...

¿"Chica alegre"? No sé si lo pronuncio bien,

pero es como lo escriben en el "Ladies' Home Journal".

¿Entonces para que vas a verle otra vez?

No tengo ni la más ligera idea.

Y si no le veo mañana, me voy a cortar el cuello.

Oh, Lina, ¿qué es lo que me pasa?

Nada, nena.

Te has descongelado demasiado rápido, y se te han fundido las rodillas.

"Mimi salió en la segunda parte con el tanteo de 0-0,

decidida a proteger su portería frente al príncipe y su equipo.

Aunque el campo se estaba poniendo más resbaladizo,

ella logró mantenerse en pie, lo que, como todos sabemos,

es media batalla en cualquier deporte.

Pero justo antes de sonar el silbato, ella tropezó.

Y ahí se acabó el partido".

Oh, tienes que escribir más como este.

- O te haces rico o te detienen. - Cómete el pastrami.

Sabes, a veces pienso que hay más de bueno en una mujer así...

Abierta, que no anda con rodeos... que en una docena de cándidas debutantes...

... cuyos padres procuran que terminen con el mejor postor.

Al día siguiente fui a ver una de esas carreras ciclistas...

... que les encantan a los europeos.

Había quedado otra vez con Mimi y la seguimos juntos desde el coche de prensa,

a través de corazón de París.

Era un día hermoso para una carrera,

pero no dediqué mucho tiempo a admirar el panorama o los corredores.

Mi encantadora acompañante me contaba la historia de su vida.

Hacía que Cleopatra pareciera la Madre Machree.

Mientras recorríamos el Bois de Boulogne,

Mimi me iba contando una aventura que había tenido...

... con un millonario sobre una bicicleta.

Parecía haber tenido aventuras sobre cualquier cosa menos una pértiga.

Aparentemente, su sentido del equilibrio era extraordinario.

Al oírla, yo veía como mi próxima columna se escribía sola.

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro

Unas pocas casas más y habremos acabado.

En cierto modo, me gustaría que esto continuara.

En cierto modo, me gustaría que tú pagaras la cuenta del hotel.

Sam, un lápiz.

¿Dónde están los lápices?

Dejaron de crecerle en la cabeza. Puede que retoñen en primavera.

Toma. ¿No has notado que Samantha ha cambiado últimamente?

Estoy segura de que estás enamorada. ¿No es verdad?

- No lo sé. - Esos son los peores.

Normalmente resulta fatal.

Pero me gusta tu pelo, y me gusta tu vestido.

Y a mí me gusta el tuyo. Llevas algo realmente elegante.

- Gracias. - Veo venir un plato de sopa de cebolla.

¿Hay alguna prohibición sobre la sopa de cebolla en este país?

Ayúdame a escoger una corbata, e iremos a aquel sitio de las salchichas...

Oh, no. Esta noche te llevaré a un pequeño restaurante encantador que se llama la Tour d'Argent.

Y después, a un bonito night club, el Elephant Blanc, y después de eso...

¿Puedes imaginarte a Bergner en el Tour d'Argent?

Ella le meterá algo en el pan.

¿A ti te va mejor, Srta. Pestañas Postizas?

No, se me están acabando las historias para contarle.

Ya he sufrido a Camille cinco veces, una al revés, y estoy agotada.

Necesito nuevo material.

Por qué no le preguntas a Felicienne.

Me parece que ella escribió el manual.

Lina.

Lo siento. Lo de Joe, quiero decir.

Tú ten cuidado con ese reportero.

Ya sabes, se necesita sólo un editor para sacar todo un periódico.

Querida.

- ¿Vienes con nosotros esta noche? - No, pero gracias.

Pero, Felicienne, quizás podrías ayudarme con una cosa.

Claro, me encantaría.

¿Tienes amigas que hayan tenido...

...aventuras de un tipo particularmente inusual con hombres?

Oh, querida, esto es París. No tengo amigas que no las hayan tenido.

¿Recuerdas alguna particularmente memorable?

Veo que vamos a tener una charla de mujeres.

Estás enamorada de un francés,

y quieres que yo te diga cómo proceder.

Bueno, no es exactamente un individuo.

Es más bien como si estuviera sindicada.

Bueno, felicidades.

Bien...

...pasé una velada bastante interesante con el conde de Bauvay.

- ¿Le conoces? - He oído el nombre.

Tuvimos una ardiente aventura, Sizi y yo.

- ¿Sizi? - Sí.

Estaba locamente enamorado de mí.

Déjame ver, ¿cómo empezó?

Oh, sí, estaba lloviendo, claro. Siempre está lloviendo.

Y su mujer, la condesa, estaba fuera, ella siempre está fuera en estos casos.

Y me preguntó si me gustaría bañarme en champán con él,

¿así que cómo podría decir que no? Es mucho más fácil decir que sí.

Así que llegué a medianoche, y el conde de Bauvay...

- Sizi, como le llaman los amigos. - De los cuales tú eras la más íntima.

Oh, sí, bueno, posiblemente. En cualquier caso, el conde de Bauvay,

me cogió en sus brazos y dijo,

"Querida, la condesa se ha ido a Biarritz.

¿Alguna vez te has bañado en champán?"

¿Y qué dijiste tú, "¿Y qué tomaremos después?"

Oh, no. No, querido. Yo dije... ¡Cuidado!

¿Es necesario ir tan deprisa?

Bueno, me dijeron que probara esta bestia.

¿Estás bien?

Eso creo, sí.

Déjame ver.

- ¿Estoy sangrando? - Toma.

Lo siento. De verdad.

Soy como un niño con un deportivo.

Me pregunto dónde estaba cuando repartieron los cerebros.

Probablemente tratando de poner un motor Chrysler en un Ford modelo T.

No cabría.

Ese motor que dices. No entraría en un Ford modelo T. Es demasiado grande.

¿Qué?

Mi hermano tenía un taller en Harrisburg.

¿En Harrisburg?

Harrisbourg. En Bretaña.

- ¿Conoces Bretaña? - No.

Harrisbourg.

Allí estaba yo cuando repartieron los cerebros.

- ¿Y sabías dónde estaba yo? - No, ¿dónde?

Bañándome en champán.

- ¿Seguro que estás bien? - Estoy bien.

- Estás loca. - ¿Yo?

- ¿Qué pasa? - Yo no soy una obra de caridad.

Cuando necesite al Ejército de Salvación, les llamaré.

- Pero, Steve... - ¿Crees que soy estúpido?

"Harrisbourg". Ese acento.

Eres una mentirosa y una farsante, como todas las de tu clase.

- Vamos, vete para atrás, quieres. - ¿Qué?

El coche.

Te seguí el juego porque necesitaba tus historias, y eso era todo lo que necesitaba.

Ahórrate las tiernas atenciones amorosas para tus clientes de pago.

Steve, Steve, quiero decirte la verdad. Siempre he querido hacerlo.

Ya sé, vas a llevar a tu anciana madre enferma a un reformatorio.

Por favor, no soy lo que tu crees, en absoluto.

Nunca he conocido ninguna que lo fuera, cariño.

Oh, ¿Has conocido unas cuantas?

Yo también tengo una bañera.

¡Dale a un árbol, dale a un árbol!

Me di una ducha fría y volví al trabajo.

Los mismos preciosos vestidos, día tras día.

No pude siquiera reunir el suficiente entusiasmo para robar nada.

Sombrero de paja azul y rojo.

Chaqueta de lana azul, blusa roja.

Sombrero de paja azul y rojo.

¿No es encantador?

Es tan grande que está. más allá del mal gusto.

Ya le he dado las gracias a Santa Catalina.

Las merece.

- Te consiguió un novio y un joyero. - Es precioso.

Mi querido Joe me lo dió anoche,

mientras tomábamos sopa de cebolla, entre otras cosas.

Por un momento, ella creyó que era un currusco.

Diamante negro.

Vestido de crespón negro. Sombrero de crin negro.

Vestido de crespón negro.

Sombrero de crin negro.

Felicidades. Espero que seáis muy felices.

Llega un momento en la vida en el que un hombre tiene derecho a hacer locuras.

Además, piensa en lo bien que lo pasaré enseñándola a jugar al pinacle.

Querido, querido, espero que no te importe,

pero le dije a nuestra oficina de publicidad...

... que pusieran en los periódicos algo de nuestro compromiso.

Dile que mire en ciencia ficción.

Concerto.

Vestido de gazar verde.

Vestido de gazar verde.

Mi aventura con el conde de Bauvay.

Con todo detalle.

- Y contada como un partido de hockey. - ¿Qué?

"Antes de enfrentarse, las dos partes calentaron en una bañera llena de champán.

- Eso rompió el hielo". - Solo es una broma...

Una broma para que todos mis amigos lo lean en el periódico.

Todo el mundo lo sabía. Todo el mundo tiene esas pequeñas aventuras,

esos... Esos proyectos de amor.

¿Quieres decir que esto es cierto?

¿Tú y ese conde?

Oh, cariño, cariño, esto es París.

Todas las mujeres se divierten. No significa nada.

Es como ir a la peluquería.

Aunque esto es demasiado escandaloso. Tienes que hacer algo al respecto.

En eso estaba pensando.

Creo que voy a ir a suscribirme.

Si es que se lo venden a un viejo idiota.

Sam, saca nuestros billetes de vuelta para mañana.

Ya hemos comprado todo lo que necesitamos.

Menos una pareja.

Vestido imperio en violeta...

- Gracias. - Cuando arranca el motor,

no puede pararlo.

Ya está bien.

De ella, de la columna, de todo el periodismo.

Le debo a International Press...

¿Lo coges tú? Le debo a International Press un artículo más.

- Allo. - Tengo que meterme en algo legítimo.

Algo con futuro, como hacer tarjetas para la televisión de pago.

- Oh, el señor Sherman está aquí. - ¿Quién es?

Es el jefe, Chalmers, llamando desde Los Angeles.

¿Está pagada la llamada?

Pregúntaselo tú.

¿Está pagada la llamada?

De acuerdo.

Hola, Bertram.

Bertram, su nombre de pila.

Ya lo creo que me lo tomé en serio cuando me despidió.

Actitud equivocada, actitud equivocada, Steve.

No me entendió. No eran buenas columnas. Eran columnas geniales.

Actitud correcta.

Y hay muchas más en donde estaban estas.

Sí, es una gran chica. Mejor vuelves a poner la foto.

Una cosa debe quedar clara.

No estoy interesado en un miserable aumento de 200 dólares.

Si quiere saber dónde puede meterse tu trabajo...

Por favor, Steve. aunque él quiera saberlo,

- yo no quiero. - ¿Qué?

¿Cuanto?

- Bueno, eso está mejor. - ¿Cuanto?

- ¿Derechos de reproducción? - ¿Cuanto?

¿Transporte de vuelta a Nueva York?

Primera clase.

Bertram, es usted la sal de la tierra.

Ya no hacen gente así.

Cuando le hicieron a usted, rompieron el molde.

Menos mal.

Fantástico.

Sí. Bueno, gracias, querido patrón, y buenas noches.

- ¿Cuanto? - Vamos. Coge tu abrigo.

Vámonos de juerga, compra la Torre Eiffel.

- Muy bien. - Tu sombrero, muchacho.

- Gracias. - Mi chaqueta, muchacho.

- Claro. - Mi abrigo, muchacho.

- Sí, pero. - Su capa, mi capitán.

Mi general.

Tengo cosquillas.

Y ahora se levanta la sesión hasta el bar más próximo.

¿Aspirina?

¡Bebida para todos! El trabajo ha triunfado sobre el capital.

La revolución, mi capitán, ha triunfado.

Y la guillotina está otra vez en marcha en la Place de la Concorde,

cortando los parachoques traseros de los Cadillacs.

- Una bebida para todos. - Yo tomaré un Dr. Pepper.

Bourbon. Bergner, vamos, únase a la fiesta.

Me han devuelto el trabajo. Me voy a Nueva York mañana.

Puede que los de la oficina del paro me organicen un desfile.

- Hurrah. - Bueno, ¿qué le pasa?

Nada, acabo de darme cuenta de que me llevó 50 años llegar a ser un idiota.

- A mi cuñado le llevó 20. - Ha estado trabajando demasiado.

Nadie tiene derecho a estar deprimido en París.

Yo soy americano. Tengo derecho a estar deprimido en cualquier parte.

Yo sé lo que necesita. Un poco de compañía femenina para animarle.

- Oh, no, no, no. - No, conozco a una chica.

Es una de las mejores animadoras de la ciudad.

La compañía femenina es lo que me ha puesto así.

Bueno, no la de esta clase, está garantizada.

Además, le debo un favor por ayudarme con la columna,

y a ella le debo un sustituto.

Toma, sigue invitando hasta que se acabe.

Yo doy buenas propinas.

- Ahora vuelvo. - Buenas propinas.

- Vamos. - Dr. Pepper para todos.

Muchas gracias, amigo. No me gusta el Dr. Pepper.

Vaya, hola, hola.

Hola. Se me cayó una aceituna.

¿Cómo está? Oh, encantada de conocerle.

Esto no me está pasando. Por favor, Sr. Bergner, no me delate.

Y yo que iba a disculparme por enfadarme...

... y a decirle toda la verdad esta noche, pasara lo que pasara.

Me está presentando a un amigo,

haciéndome circular como a un paquete de cigarros de 15 centavos.

Sam, Sam. ¿Qué está pasando?

¿Qué está pasando todas las noches?

Una buena chica de Nueva York como tú Divirtiéndote con extraños,

y con el pelo de otra.

Bergner, cierra esa bocaza tuya hasta que te enteres de lo que hay.

¿Por qué me siento tan mal? Ella debe haber hecho esto una docena de veces.

¿Una docena? Cien, quinientas.

Seguramente tiene uno de esos contadores...

... como los de un acomodador para contar el público.

Click-click, click-click, click-click.

Para llevar bien su contabilidad.

Y ahora irán a su hotel.

Muy bien, Joe Bergner. Puede que te vaya bien, incluso a tu edad.

Bien, ¿por qué no? Eres lo suficientemente rico para ser absolutamente adorable.

Oh, ¿cómo se me ocurrió hacer una locura como esta?

Se gustan.

Click-click, click-click, click-click, click-click.

Bueno, de todos modos, es la última vez que la veo.

Acento falso, pelo falso, nombre falso.

Yendo a un hotel con un tipo del que se ha enamorado hace un minuto y medio.

Bueno, déjala. ¿Por qué debería preocuparme?

No lo sé. No me preocupa.

El problema es que, a pesar de todo, yo soy...

A pesar de todo, soy un chico de pueblo.

¿Sabes lo que hice el domingo pasado? Fui a una iglesia.

No estuvo nada mal, Harry. Debe ser sólo cogerle el punto.

Podría llegar a ser una costumbre.

¿Pensarías que una chica así ha estado alguna vez en una iglesia?

¿Pensarías que tiene una familia?

¿Pensarías que conoce la palabra "vergüenza"?

Espero que no. Oh, te refieres a tu chica.

No es mi chica. Aparentemente es la chica de todos.

Debería ser mi tipo, supongo, pero...

... hay algo en ella que me saca de quicio. Me sigue preocupando.

Sigo preguntándome qué hace.

Sigo preguntándome qué está haciendo ahora mismo.

Le detesto. Le desprecio. Le odio.

Pero le quiero.

¿Qué crees que pasaría si fuera ahora con él...

... y le dijera la verdad, toda la verdad?

- Es un hombre. Lo entendería. - Te estrangularía.

No, nena, una cosa que un tipo no quiere de una chica son sorpresas.

El cuarenta por ciento de los divorcios comienzan en la noche de bodas. Quítate de ahí.

¿Qué voy a hacer? No puedo seguir así,

con él yendo por ahí buscándome clientes como si fuera...

... un producto anunciado por todo el país.

Oh, Lina, quiero a ese sucio piojo.

Imagina que le pidieras ayuda.

¿Qué quieres decir con pedir ayuda?

Para encontrar a un buen hombre como él, tan bueno, tan honrado, tan comprensivo.

Estás un poco avergonzada.

Oh, voy a cambiar mi forma de vida por él.

Si pudiera ayudarte para rehabilitarte un poco.

Lo dejaría todo.

- E iría a la iglesia. - Sí.

- Iría a las reuniones de padres de alumnos. - Sí.

- Haría costura. - Costura, eso ya no lo cree nadie.

¿Quién te pregunta a ti, Beatrice Fairfax? Vamos, arréglate la cara...

- ... y vete a buscarle. Vale la pena intentarlo. - Un momento. Te olvidas el pelo.

- No lo tires... - Strike uno.

Vamos. Ponte guapa y piensa en positivo.

Lo intento.

- Vamos. - Pobre niña.

Es como si después de todos estos años te enterases de que tienes una hija.

Sr. Bergner, acaba de recibir mi dimisión.

¿Dimi...?

¿Pero qué he hecho?

Durante 15 años, nada.

- Y ahora de repente, el Romeo. - ¿Romeo?

Desde Union Square. Primero ese caniche franco-húngaro.

- Eso ya se acabó hace tiempo. - Claro.

- Si pudiera recuperar el anillo. - Y mira lo que pasó ahora.

Le pides a un amigo que te presente a una chica.

- Él me lo pidió a mí para animarme. - Sí.

Bueno, resultó ser Sam.

¿Te imaginas que te hubiera presentado a una verdadera fulana?

No hubieras sido un padre para ella.

Y que quieres que haga, ¿dejarme caer y morirme de vergüenza? Pégame un tiro.

No soy tan viejo como para que una cara bonita no me haga sentir bien.

- Una cara bonita. - Es algo terrible ser un solitario.

Estar solo.

Ya era bastante malo en Nueva York. Pero en París...

No lo entenderías.

- No lo entendería, ¿eh? - No, no lo entenderías.

La semana pasada fui a dar una vuelta en un coche de caballos por el parque.

Sólo yo y el viejo cochero.

Ni siquiera entendía lo que decía.

Sólo hablaba francés.

Pero durante esa media hora...

...me miró más de lo que tú me has mirado...

... en los 15 años que llevo trabajando para ti.

Incluso su caballo me miraba más.

Así que no me vengas con soledad.

Así que ahora dejas tu trabajo.

¿Y qué piensas hacer para vivir?

Puede que le pida la peluca a Sam y salga a hacer negocio.

Puede salirme algún viejo idiota como tú que haya olvidado las gafas.

¿No te interesaría un poco de sopa de cebolla?

Bueno, Sr. Bergner...

Arréglate un poco.

Vamos a un sitio donde hay salchichas colgando del techo.

Aquí tiene, madame.

¿Está Mr. Joe Bergner?

Creo que sí, señor.

¿Subió ese viejo chivo con una joven?

¿Una joven bonita?

¿Lo suficientemente joven para ser su hija?

Solo puedo decir, señor, que ahora miro mi futuro...

... con confianza renovada.

Señor.

- ¿Dónde está? - ¿Quién?

- Lolita. - Oh, está en el dormitorio, pero...

Debería darle vergüenza.

- Por qué no se aficiona a algo. - Juego al golf.

¿Steve?

Mira, Steve...

Fuera.

Es que no lo entiendes. Voy a cambiar mi modo de vida.

Tienes una posibilidad. Te vienes conmigo.

- ¿Para qué? - ¿Desde cuando te preocupa eso?

Espera un momento.

- Si quisieras escucharme. - Ya te he escuchado bastante.

¿Pasaste una agradable velada?

Cállate.

Adiós, Lina.

- ¿Qué pasa? - Nada.

Se la lleva a algún sitio para estrangularla.

Vamos, démonos prisa.

La catedral del Sagrado Corazón...

... ha recibido a muchos pecadores durante siglos.

Pero ninguno como la dama escarlata en el deportivo rojo.

Alguien tiene que ayudarla, padre, y sé que no yo no estoy capacitado.

Tengo la sensación de que a pesar de la vida que lleva...

... de alguna manera, en alguna parte, le queda una chispa de decencia.

Me dijeron que ha hablado con docenas de chicas...

aquí en Montmartre y nunca ha fracasado.

Hija mía, por qué no...

Dios mío.

No creo que quiera que la salven.

No, le gusta.

La próxima vez que vayas a Nueva York, llama a El Dorado 5-3598.

Son los Alcohólicos Anónimos. Necesitas ayuda.

Sí, señor.

La encontramos cuando volvíamos de la sopa de cebolla.

Estaba llorando a mares. Toda su vida está arruinada.

Le di el mismo consejo que le hubiera dado su madre.

- ¿Qué consejo? - Le dije que saliera y se emborrachara.

- ¿Por qué no? - ¿Está enamorado de ella?

¿De qué me está hablando?

Hablo de que no quiero que esté...

15 años esperando por usted para que resulte ser un imbécil.

- Gracias. - De nada.

Mañana se va del país.

Si no está enamorado de ella, debe ser estúpido gilipollas,

al que le gustan esos cuentos chinos que le ha estado vendiendo.

- Ya lo creo. - Camille, además.

Debe ser una estúpida por hacerme creer eso. ¿Por qué no decir la verdad?

- ¿Y qué hubiera hecho? - La hubiera estrangulado.

- Ves, ya te lo dije. - ¿Está enamorado de ella?

Ella ha escogido un ser humano perfectamente normal...

Un soltero, un hombre feliz en la flor de la vida,

con todas las mujeres delante como en un buffet.

Reducido a la nada. Con una mascarada que...

no hubiera engañado a un babuino miope en celo

Conteste la pregunta.

- ¿Quiere oírlo? - Sí.

De acuerdo, sí.

Sí.

Debe ser un nuevo tipo de amor. Deberían embotellarlo y venderlo como Estupidez Instantánea.

Ni siquiera pude ver a través de su máscara.

Qué voy a escribir en casa, ¿eh? "Quiero una chica, como la chica que...

papi conoció en el lavabo de hombres".

Todo este loco asunto del sexo fue diseñado para volver idiotas a los hombres.

- Y madres a las mujeres. - No lo critiques.

A no ser que tengas algo mejor.

Sí, bueno, supongo que tienes razón, no hay nada mejor.

Pero antes de admitírselo a ella, voy a hacerla sufrir un poco.

Que venga arrastrándose con el rabo entre las piernas, lloriqueando para que la perdone.

Y si no hace eso, ¿qué le vas a hacer?

Voy a darle...

Voy a...

¿Sí? ¿Qué?

Ya se me ocurrirá algo.

Vaya, hola, Mimi, nena.

No sabía si estarías aquí en tu percha esta noche.

Todas las noches vengo a este café a esperar lo que la vida tenga en la tienda.

Y tú tienes la tienda más activa de la ciudad.

- Claro que sí. - Perdón.

Sabes, lo siento de verdad.

Vine a disculparme.

Debí haberme dado cuenta de que no hay nada que quieras confesar.

- ¿Lo hay? - Nada.

O sea, te gusta tu trabajo. Te gusta lo que haces.

¿No es así?

Siempre produce satisfacción el hacer algo bien.

Menudo aburrimiento debe haber sido esto para ti,

todas esas horas de conversación perdidas.

Sí.

Cuando podíamos haberlo pasado tan bien.

Bueno, me voy mañana.

Durante años mi postura ha sido no pagar nunca por nada...

... que podría ser regalado, gratis.

Así que espero que tomes esto como un cumplido.

Me gustaría decirte adiós esta noche de forma adecuada, en mi apartamento.

- Así que naturalmente... - Oh, no. No, no, no.

¿Por qué no?

Después, querido. Es mucho más elegante.

- ¿Nos vamos? - ¿Qué? ¿A dónde?

A tu apartamento, claro. ¿A dónde si no?

- ¿Cómo que a mi apartamento? - Vamos, vamos, vamos, vamos.

Vamos a correr como conejitos.

Di cuando.

Cuando.

Buen viaje.

No preferirías acostarte con algo más cómodo?

Pues claro.

El baño está allí arriba.

Gracias.

¿Algún problema?

No.

Joe Bergner, por favor.

¿Hola, Joe?

Está a punto de venir arrastrándose.

Sí. Se encerró en el baño.

Se encerró en el baño.

Tendrá que salir alguna vez. El avión sale dentro de 14 horas.

Se acabó el juego. No hay nada que pueda hacer excepto salir de ahí,

gimiendo como un pollo herido y confesarlo todo.

Entonces le diré que ya lo sabía y...

Steve, cariño.

No habrá más boletines.

Hola, querido.

Hola, Sam.

¿Crees que me engañaste un solo momento? Es de risa. Lo supe todo el tiempo.

Sólo quería saber hasta dónde podías llegar. Ahora ya lo sé. Ensayo.

¿Qué haces aquí en la habitación de un hombre en plena noche,

sacando dinero por algo así? ¿Qué clase de chica eres?

No lo entiendes. No entiendes nada.

- No iba a hacerlo de verdad. - ¿Qué es lo que no ibas a hacer de verdad?

No iba a coger ningún dinero.

Eso es peor todavía. Puede que de verdad seas Mimi.

No iba a hacer nada en absoluto.

Oh, odio a las mujeres que lloran.

Esas mujercitas tontas que tienen dolores de cabeza y todo eso.

Quería ser tan sofisticada en esto.

No quiero pasar el resto de mi vida siendo una semi-doncella.

¿Qué demonios es eso?

Es peor que nada de nada.

Es como comer un sólo cacahuete.

Siento haberte engañado. Lo siento todo.

Pero lo que más siento es no tener nada de lo que arrepentirme.

Soy una mujer adulta y esta es mi última noche en París,

y maldita sea, maldita sea, estoy enamorada de ti.

Oh, no llores por favor, Sam.

¡No me llames Sam!

Oh, vaya. No volveré a llamarte Sam.

¿No te había dicho que yo también, maldita sea, estoy enamorado de ti?

- No. - Bueno, pues te lo digo.

Soy más nuevo en esto que tú. Nunca antes había estado ni siquiera semi-enamorado.

Eres la primera chica a la que le pregunto si querría ser la madre de mis hijos.

Oh, gracias. Lo haré lo mejor que pueda.

Y yo también.

Pero antes de que hagamos...

¿Para que es eso?

Para la licencia. De ahora en adelante, yo soy tu agente.

No. No, esto no va a resultar.

No va a resultar porque siempre te lo vas a tomar a broma.

Va a ser un partido de fútbol o de rugby.

Seguramente escribirás incluso una columna sobre nuestra noche de bodas.

Samantha.

¡Al ataque!

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