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El punto decisivo de las maniobras llega cuando el batallón acorazado
alcanzaría colina 25.
La patrulla de reconocimiento número tres atraviesa la calle Arbor
de la ciudad de Victorville, y reconoce el terreno hacia el Oeste
hasta el hotel Craig, el único edificio en un radio de 4 kilómetros,
y luego hacia el noroeste a través del campamento Fielding.
Nos informaran cada 10 minutos.
Esperan unirse a los azules a lo largo de esta línea.
para asegurar las colinas 20,
63, y 37.
Señor, la avanzadilla acorazada de la compañía B se aproxima
a la colina 34.
Se adelantan 4 minutos al horario fijado.
- Dígales que vuelvan a su sitio. - Sí, señor.
Joker Seis, aquí Joker Uno, cambio.
Teniente Ferguson, se adelanta cuatro minutos a la hora fijada.
Recuérdele que son unas maniobras prácticas.
¿Adonde demonios cree que va?
- Coronel Corkery. - ¿Sí?
- Un asunto importante, señor. - ¿Qué ocurre?
Señor, necesito un pase para que el teniente Ferguson abandone
inmediatamente el terreno. - ¿Para que se vaya ahora?
- Si señor, es muy importante. - ¿No ve que estamos de maniobras?
Cuento con Ferguson para ocupar la colina 25.
No lo entiende; señor.
- ¡Váyase! - Es importante, señor.
- Hablaré con usted luego. - Por favor, señor...
- ¿Acaso es usted sordo, teniente? - No, señor.
No soy sordo, señor.
Acabo de oír que dejan un cuarto libre en el hotel Craig.
y el teniente Ferguson lleva varios meses esperando.
- ¿Dejan un cuarto libre? - Sí.
- ¿En el hotel Craig? - Si, señor.
Y si no se da prisa, no será para el.
- ¿A qué espera Pianatowsky? - El pase.
Olvídese del pase y vaya a avisarlo.
A la colina 25, y písale.
Joker Tres, aquí Joker Seis, cambio.
Joker Tres, aquí Joker Seis, cambio.
Joker Seis, aquí Joker Tres, cambio.
Aquí Joker Seis. iFergy, Fergy, hay noticias!
- ¡Buenas noticias! - ¿Qué pasa?
Vengo del cuartel general. Han avisado a Nelson. Se va.
Abandona el hotel Craig.
Es el momento de ocupar su habitación.
Vamos, le he pedido permiso al viejo.
Bien, enseguida estoy contigo.
Sargento Tuchock, todo suyo.
¡En marcha, muchacho!
¡Alto! ¡Cuidado con mi madriguera de zorro!
Si no funciona este visor de bombardeo estamos perdidos.
Mira.
- Señora Corkery, explíqueme esto. - Mi idea era...
¿Qué pasa, Red?
Aquí se necesita un refugio antiaéreo.
- Hola. - Hola, Jerry.
- ¿Has visto a Shirley? - Creo que está en su habitación.
Hoy vuelves temprano, ¿no?
No, ayudo al teniente Ferguson a conseguir una habitación.
- ¿De veras? ¿Dónde? - Aquí.
Sigue siendo el primero de la lista. En cuanto quede alguna libre...
Pero hay una libre. Han avisado al capitán Nelson. Es oficial.
La Sra. Nelson tendrá...
Si, es cierto. Acaba de llamar el capitán Nelson para decírmelo.
Si alguien necesita nuestro cuarto...
- Lo siento, señora Nelson... - No se preocupe, teniente. Lo sabía.
- ¿Le gustaría ver la habitación? - Si no le importa.
Claro que no. No haga caso del pañuelo en el espejo.
A su esposa quizás le gusten las cortinas de cretona que tenemos.
Gracias.
Vaya, he dicho "su esposa". Todavía no se han casado.
Lo harán muy pronto en cuanto ocupe su habitación.
Gracias de nuevo, señora Nelson.
- 109 A. - Aquí es.
Vuelvo enseguida. Quiero saludar a Shirley.
- ¡Phillip! - ¡Firmes! ¡Presenten armas!
- iPhil, cariño! - Cariño, no puedo quedarme.
Tuviste dos semanas de maniobras. Esta semana tienes guardia.
Hoy apareces de repente y dices que no puedes quedarte.
¿Qué clase de vida es ésta para una chica normal?
Estaría mejor en Jersey, fichando en la zapatería
Precios Moderados. S.A.
Fergy, me lo ha dicho Phil. Por fin lo has conseguido
Sí, después de cuatro largas semanas...
¡Cortinas de cretona! ¡Qué elegancia!
No lo se. A mí, personalmente, me gusta.
Pero tiene poco espacio para una chica como Maggie.
- No veo que Shirley se queje. - Claro que no.
Pero resulta que el padre de Maggie es H.B. Preston.
el magnate del cobre y del metal... - Sé quién es.
Debe estar cansado de cargar esas bolsas de oro a la espalda,
y el padre de Shirley... sólo es cargado de espaldas.
¿Qué importa la habitación mientras que dos personas estén juntas?
Siempre que estén juntas.
¿Qué demonios ha sido eso?
Perdón. No podía imaginar de dónde venía ese ruido.
Me he quejado a la Sra. Craig, pero siempre me dice que es igual,
que para cuando lo haya arreglado, la gente se habrá ido.
Me quejaré antes de cogerla.
No, será mejor no correr riesgos.
Vamos, le mandaré un telegrama a Maggie.
Srta. Margaret Preston. Ven corriendo.
Si no nos casamos el miércoles, perdemos la habitación en Craig.
No pierdas el tiempo leyendo esto. Date prisa. Besos. Danny.
Era ligera como un hada, y calzaba el número 37.
Unas cajas rojas sin tapas eran la sandalias de Clementine.
¡Oh, cariño mío! ¡Oh, cariño mío!
"No pierdas el tiempo leyendo esto y date prisa. Besos, Danny".
¡Qué encanto! "No pierdas el tiempo leyendo esto".
Un encanto, pero poco considerado.
Mamá, Danny no esperaba que tú vinieses
Fue idea tuya darle esta sorpresa.
Vaya, no tengo derecho a asistir a la boda de mi hija.
- No he dicho eso. - ¡Palabras, palabras, palabras!
Tú opinas lo mismo que yo, Henry.
Sí, querida, pero lo hemos discutido una docena de veces.
No sé por qué no se pospone hasta el final de la guerra.
O al menos podríamos tener una preciosa boda militar
con un arco de espadas
y la presencia del Senador de Washington.
Es muy tarde para eso.
No se mueva, amigo. No es que sea un colchón de plumas.
¡La guerra lo iguala todo!
Sí, le dije eso hace un par de horas, pero el tren aún no ha llegado.
No es culpa mía. No puedo depender del horario del tren.
Estaría perdido si lo hiciese. Voy a acostarme.
Por favor, Sr. Morehouse, no se acueste sin habernos casado.
No puedo esperar a mañana.
Tengo una habitación preparada en el Craig.
y no podemos ocuparla si no estamos casados. Si pudiese...
¡Señor Morehouse!
- Amigos, tenéis que ayudarme. - Sí, en lo que quieras.
Id al almacén y evitad que se acueste el Sr. Morehouse.
Haced algo, comprad algo.
Por una boda no se queda despierto,
pero sí para vender una bolsa de cacahuetes.
- Vale. - Vale.
¡Maggie, Maggie!
¡Danny!
¡Maggie!
- ¡Danny, cariño! - Resguárdate de la lluvia.
- Deja que vea a mi novia. - Danny, espera.
Qué alegría que estés aquí.
Intenté decírtelo.
Han venido para darte una sorpresa. Tómatelo bien.
¿Dónde pasarán la noche?
- ¿Y el hotel Craig? - Lleno.
Tranquilo, papá siempre consigue lo que quiere.
¡Daniel, muchacho! Me alegro de verte.
Menuda sorpresa.
No, Daniel, estoy empapada. Debo cambiarme de ropa ya.
Luego, querida. Nos espera un juez de paz.
Daniel, cogeré un resfriado.
Aquí nadie coge un resfriado. O neumonía o nada.
Me ocuparé del equipaje.
Cariño, éste es Red.
- Hola, Maggie. - Hola.
- Los señores Preston. - Hola, debemos entrar.
Shirley se ha probado todos los vestidos de la tienda.
El viejo sospecha. Entraré primero.
haz como si no nos conociésemos.
Espere, chófer.
- Es el último. Cójalo o déjelo. - ¡Shirley!
- Me lo pensaré y volveré mañana. - Menudo berenjenal y yo sin dormir.
Soy el teniente Ferguson.
Vale. Pasen antes de que inunden la tienda.
Gracias, Shirley.
Perdonen, amigos, ¿les importaría hacer de testigos?
En absoluto.
Ellie, hay goteras otra vez. Trae la palangana.
¿Tiene la licencia?
Habrá que hacerlo rápido.
Póngase a la izquierda del novio.
Han llegado varias horas tarde.
- Se retrasó el tren. - No tengo la culpa.
Tengo mi horario como todos.
No se apoye en el mostrador, es de cristal. ¿Quiere romperlo?
Cójanse de la mano derecha.
Hemos cerrado ya.
- Sólo quería cigarrillos. - Hemos cerrado.
Deje que se queden, será una boda más militar.
Ignórenlos Cójanse de la mano derecha.
¡Largo! Cójanse de la mano derecha.
El matrimonio es una institución honorable de la vida del hombre.
y han venido para ingresar en ella.
Si alguien conoce alguna razón por la que no deba celebrarse,
que hable ahora, o calle para siempre.
Los anillos.
Por casualidad llevaba uno encima.
Daniel, ¿aceptas a esta mujer, Margaret, como tu legítima esposa?
- Sí... - Déjeme acabar.
¿Para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad,
renunciando a las otras, y estando a su lado hasta el final de sus días?
Sí.
Margaret, ¿aceptas a este hombre, Daniel, como tu legitimo esposo?
¿Para amarlo y respetarlo, en la salud y en la enfermedad,
renunciando a todos, y estando a su lado hasta el final de sus días?
Sí.
Coloque el anillo en el tercer dedo de la mano izquierda de la novia.
y repita después de mi.
Con este anillo te desposo, con mis bienes terrenales te doto.
Con este anillo te desposo, con mis bienes terrenales te doto.
Puesto que habéis venido a uniros en matrimonio
y tú lo has confirmado al entregar este anillo, y tú al recibirlo.
con la autoridad que me confiere la Ley,
os declaro marido y mujer.
Mañana tengo mucho que hacer. Debo acostarme ya.
- Teniente, déjeme ayudarle. - Gracias.
Maggie, éste es Henry.
- Encantado de conocerla. - Gracias, Henry.
Henry. tienes que buscarnos un par de camas ahora mismo
para los señores Preston. - ¡Ustedes siempre tan bromistas!
- No es una broma. - Sí, señor.
- Hable con la Srta. Jerry. - Por favor, ve a avisarla.
¡Un baño caliente y una cama blanda con sábanas limpias!
¡Aquellos buenos tiempos!
¿Quiere ver la mansión que he dispuesto para su hija?
Por supuesto. Debo quitarme este corsé empapado que llevo.
¿Vienes, Henry?
Avísame cuando consigas una habitación.
Bien...
La mansión no tiene ascensor, claro.
- No grite. - Aún no son las once.
Están todos durmiendo.
Somos aves diurnas. Nos levantamos a las seis.
Me alegro de haberla conocido.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Buenas noches. Buenas noches.
- ¿Y ese hombre es oficial? - De los mejores.
Red dejo su taller para alistarse como soldado y ascendió.
Consiguió su puesto con su esfuerzo, sin utilizar influencias.
Igual que tu.
Si nos hubieses hecho caso, hoy serías comandante, o coronel.
Bien, aquí es.
Una habitación preciosa.
¿Cariño? Nuestra criada tiene un cuarto mejor.
Sí, señor, Maggie es un bombón. Me gusta su estilo.
No presume. No arruga el entrecejo.
¿Qué te parece? Llevo tres semanas sin verlo,
y la primera noche que estamos juntos se dedica
a piropear a otra mujer. ¡Por favor, Phillip!
Es la mujer de mi mejor amigo. No hay nada malo en eso.
- ¿Mi pequeña Shirl ha estado sola? - ¡Vete!
No. señora, está noche no me iré.
¡Phillip, por favor, los vecinos!
- ¿Duele? - ¡Estos hombres!
Te gusta y lo sabes
Siento haberte despertado, Jerry. - No se preocupe, teniente.
Cariño, Jerry Armstrong, oficial al mando de este hotel.
- Felicidades. - Gracias.
La señora Preston, mi suegra.
- ¿Cómo está usted? - Encantada.
Mi marido y yo nos vamos mañana, pero necesitamos una habitación
con algo más blando que este instrumento de tortura.
Lo siento. no hay habitaciones libres.
¿Dónde vamos a dormir? Mi marido está agotado y yo...
Lo suyo se ha arreglado, señora. Duerme como un tronco.
Qué bonito, el Sr. Preston dormido en un vestíbulo publico.
A esta hora de la noche no es tan público.
Bien, lo de papá esta solucionado. Ahora el problema eres tu.
Si al teniente no le importa dormir en el cuartel esta noche.
usted y su madre pueden...
Qué tontería, se ve que usted no ha estado casada.
Se equivoca, he estado casada.
Podría dormir Red en el cuartel, como un favor especial.
- ¿Le importaría dormir con Shirley? - No lo sé, yo...
Por favor, madre, sólo esta noche.
- ¿A quién amas? Rápido. 1. 2. 3... - A ti.
- Ese no es mi nombre. 4, 5, 6... - A Shirley.
Hay muchas Shirley en el mundo. 8, 9, 10...
A la única e irrepetible Shirley Pianatowsky. ¿Qué tal?
- He tenido que contar hasta diez. - ¿A quién amas? 1, 2, 3...
Al teniente P. Pianatowsky, compañía B del batallón de tanques
Bearcat del regimiento acorazado de la infantería del Ejército... ¿Qué tal?
- Siento molestaros, Red. - No pasa nada. ¿Algún problema?
Creí que aun estarías vestido. Dame las llaves del coche.
¿Para qué?
Vuelvo al cuartel para que la señora Preston duerma con Maggie.
¿Qué dices? No puedes abandonar a la novia en la noche de bodas.
- ¿Qué más puedo hacer? - Yo podría...
Red. dame las llaves. No me lo pongas más difícil.
Dormiré yo en el cuartel. Que la vieja duerma con Shirley.
Red, eres fantástico. ¿Te parece bien, Shirley?
- Claro que sí. - Muchas gracias.
Cariño.
nosotros somos expertos en esto del matrimonio.
Ellos son unos novatos
Sabes que no quiero irme, pero ¿cómo íbamos a dejar que...?
iVete, vuelve al cuartel!
¡No me importa no volver a verte en mi vida!
¡Shirley! No la escuches. No lo dice en serio.
Las seis, teniente Ferguson. Las seis, señor.
Las seis, teniente Sullivan. Las seis, señor.
Las seis, capitán Reed... disculpe, comandante Reed.
Las seis, señor.
Las seis, teniente Pianatowsky. Las seis, señor.
Despierta.
Las seis, comandante Dalrymple. Las seis, señor.
Despierta, Phillip, despierta. ¿Por qué tengo siempre que...?
- ¿Quién es usted? - Creía que era otra persona.
¿Qué?
- ¿Qué? - Perdone, Sra. Preston.
la he despertado.
¿Despertarme? No he pegado ojo en toda la noche.
Las seis, capitán Sayre. Las seis, señor.
- ¿Qué hora ha dicho? - Las seis.
¿De la mañana?
Es un crimen despertar a la gente a esta hora.
¿Creen que somos pollos de granja?
Descanse un poco más.
¿Qué descanse? Tendré que ir a casa para hacerlo.
- Tenga, coronel. - Gracias, Jerry.
- Buenos días, coronel. - Buenos días.
- El periódico. - Guárdalo. He acabado.
Sí, señor... si, querido.
- Buenos días, Sra. Corkery. - Hola, Fergy.
- Buenos días. - Buenos días, H.B.
- ¿Ha pasado buena noche? - Buenos días, coronel.
No pueden ser todas perfectas.
- ¿Es usted el nuevo chófer? - ¿Señor?
- Sordo además de tonto. - Coronel, el Sr. Preston, mi suegro.
- Un placer. - Rápido, Fergy.
Debo irme, H.B., o me quedaré sin ducha. Despídame de Vera,
y no se preocupe por Maggie.
Haré que se acostumbre a este estilo de vida.
Buenos días.
- Mándelo de vuelta lo antes posible. - Haré lo que pueda, Sra.
- Buenos días. - Hace un día precioso.
Después de la lluvia de ayer, creía que no volvería a brillar el Sol.
Sra. Ferguson, díganos a qué hora quiere usar el baño.
Solo tenemos una bañera.
Es muy amable, pero no he tenido ningún problema.
Claro que no, utilizo la media hora de la Sra. Farnum.
que se ha ido sin bañarse. - Cuanto lo siento, no lo sabía.
Mamá quiere la azada para arrancar las hierbas del jardín.
En cuanto encuentre a Henry.
Esta en mi habitación cambiando los muebles de sitio.
- No le importa, ¿verdad? - Estamos faltos de personal.
Si tiene alguna tarea para Henry, hable conmigo.
Y si no está muy ocupado, con mucho gusto la atenderé.
Junior, sube a la 109 A y dile a Henry que baje.
¿Me da permiso para pedirle el desayuno a la cocinera?
- No es necesario. - ¿De veras? Qué bien.
No puede desayunar. Se sirve de 07:00 a 09:00.
En su cuarto tiene el horario de comidas.
- ¿Tienes sellos de correo aéreo? - Claro.
Necesitamos una caja de lechugas, Sra. Corkery.
y dos sacos de patatas, si es posible.
- Buenos días. - Buenos días
¿Le gustaría ganarse un dolar extra?
Solo tiene que conseguirme unas tostadas y algo de café.
Vaya al comedor. Le llevaré el 'desayuno enseguida.
Bien.
- ¿Cuál es su nombre de pila? - Helen.
Gracias, Helen.
- Hola, Shirley. - Hola, Maggie.
- ¿Qué te parece tu nueva casa? - Bien.
Acabo ahora mismo, te enseñaré esto y te presentaré a las chicas.
Casi todas son muy agradables, salvo una o dos,
que son auténticos soldados. - Sé a qué te refieres.
- Tenga. - Muy amable.
- Tenga - Muy amable.
Crujientes, como a mi me gustan.
- ¿Helen? - ¿Si.?
- Aquí tiene el dolar que le prometí. - No, no es necesario.
Helen, por favor, no discutamos por esto.
Un dólar no viene mal hoy en día.
Cómprese otro delantal, o una colonia.
- Muchas gracias. - De nada.
- Hola. - Hola, cielo
Ruby Mae, te presento a Maggie Ferguson. La señora Sayre.
Encantada de conocerla.
Voy a preparar una ensalada para comer. Disculpadme.
Hasta luego.
Debe de ser divertido cultivar tu propia verdura.
Me gustaría tener una huerta.
Y a mi, pero para cuando creciese algo, habrían movilizado a Phillip.
Yo estaría en casa, y un desconocido se comería mis rábanos.
- No, gracias. - ¿Y ella qué?
Ruby Mae es la esposa del capitán Sayre, adjunto del comandante.
- Y el adjunto no cambia de destino. - Ya.
- ¡Señora Dalrymple! - ¿Sí?
- Es Maggie Ferguson. - ¿Cómo estas?
Soy quien distribuye las tareas señora Ferguson.
Intentamos mantener ocupadas a las esposas, que no haya gandules.
Bien, ¿qué destacamento le asigno?
Hay costura, labor de punto, primeros auxilios,
cocina, lavandería...
- Vaya. - Tiene estudios universitarios.
¿Qué hacía en la universidad?
Dirigía el departamento artístico del periódico universitario.
¿No me diga? No se dónde puede encajar mejor.
¿Qué tal en puericultura?
- Te gustan los niños, ¿no? - Los adoro.
- ¿Ha hecho algún cursillo? - No, pero puedo aprender.
Bien, le buscaremos algo sencillo para empezar.
PUERICULTURA
Me temo que no lo hace bien. Le enseñaré cómo se hace.
Gracias, me las arreglaré.
Muy bien.
¡Cuánto lo siento! He tirado los biberones sin querer.
Vaya, se retrasará la toma, y los niños se pondrán furiosos.
¿Por qué no me dejó ayudarle cuando se lo dije?
- Porque era mi tarea, no la suya. - Pues la hizo muy mal.
No debería hacer cosas que obviamente, no sabe hacer.
¿Que ha pasado? ¡Dios mío!
Ha sido culpa mía, Helen. Por favor, recoja todo esto.
¿Le pide a la señora Corkery que lo recoja?
¿Es usted la esposa del coronel?
Lo siento, Maggie, no pretendía...
¡Qué caradura! ¡Pedirle a usted que lo recoja!
No nos han presentado. Es una equivocación lógica.
Esa chica debe bajarse del trono y mezclarse con la gente normal.
Gladys, es una buena chica.
Tenían que haber visto anoche a su madre.
Estuvo a punto de haber un derramamiento de sangre azul.
¡Operadora!
¡Operadora!
Operadora, con el campamento Fielding.
- ¿Diga? - Hola.
Quisiera hablar con el teniente Ferguson.
¿Con el teniente Ferguson? ¿Es importante?
Bien, un momento y la paso.
¿Podría pasar una llamada al despacho del coronel Corkery?
- Hola., quisiera hablar con... - Un momento
Deben mantener la formación hasta alcanzar este objetivo.
Y luego, teniente...
¡Teniente!
Sí, señor, disculpe.
- ¿Bien? - Yo...
PUEDEN ESTAR ESCUCHANDO
¿Quién es?
Para usted, Ferguson.
- ¿Para mí? - Sí, para usted.
¿Diga?
¿Sí? Sí, cariño. ¿Algún problema?
Menos mal que te encuentro.
Están ocurriendo cosas horribles. Tenía que llamarte.
Primero derramé la leche. Sí. toda la leche de los bebés.
Pero no puedes imaginarte la situación. Fue terrible.
Y luego confundí a la esposa del coronel con la cocinera.
No, no he dicho nada.
- ¿Qué puedo decir? - Adiós.
Danny, ¿no podemos buscar otro lugar en dónde vivir?
¿Un lugar donde tengamos más intimidad?
Éste no es mi sitio, Danny. Parecen todas tan... eficientes.
Hacen que me sienta una idiota.
- Cariño, estoy en una reunión. - Sí, lo sé.
Si necesitas ayuda o consejo, habla con Jerry.
Adiós, querida. Hasta luego.
- ¿Son todas suyas? - Piensa quedarse mucho tiempo.
Su equipaje, señora. ¿Quiere que se lo suba ahora?
Sí, por favor.
- ¡Ocho maletas! - Son muy pocas.
iClaro, la guerra!
Las chicas te han desanimado, ¿eh? No les hagas caso.
Maggie, de veras, son buenas personas, tienes que conocerlas.
- No quiero hacerlo. - No hablas en serio.
Es posible que acabe por gustarte este sitio.
No. nunca. Odio todo lo que hay aquí.
Anoche fingí que me gustaba porque no quería herir a Danny.
Maggie, a nosotras nos gusta tan poco como a ti.
Ninguna eligió este lugar para pasar unas vacaciones.
Hemos venido porque amamos a nuestros maridos
y queremos estar junto a ellos.
Maggie, lo único que importa son las seis y media.
¿Las seis y media?
Sí, cuando regresan del campamento.
y sabemos que estarán con nosotras un día más.
- ¿Estás enfadada conmigo? - Cállate.
- Hola, Maggie. - Hola.
No veo a Danny. ¿No ha vuelto?
Dice que cenes sin él, hoy es O.G.
- ¿O.G.? - Oficial de guardia.
O castigado en su puesto.
Eso no es nada, espera a que esté de maniobras.
Serás esposa sólo de nombre.
Red, ¿una partidita de póquer?
No, señor, esta noche ceno y voy al cine con mi mujer.
Vamos, el póquer de cuatro no es divertido.
Escucha, hace semanas que no tengo para mí el relleno de éste uniforme,
y esta noche no lo dejaré escapar.
Maggie, ¿adonde vas? Comerás con nosotros.
Gracias, prefiero esperar a que vuelva Danny.
Tienes que comer, ¿no?
No te preocupes por mí. Estaré bien.
Otra vez crema de insectos.
- ¿De qué me río? - Deberían analizar esta pasta.
¡Cariño!
Tiene razón. Este tugurio necesita un cambio en la cocina.
- Jerry, ¿qué hay de postre? - Lo de siempre, indigestión grave.
¡Red!
Disculpe, señora Ferguson,
la señorita Jerry dice que el horario de las comidas está en la pared,
y que si quiere comer, debe bajar a paso ligero.
Ése es el mensaje de la Srta. Jerry.
¡Descarada!
Sólo pretende tenernos organizados.
Estamos saturados y tenemos muchos...
¿Saturados? ¡Se hacen de oro, ocupan hasta los agujeros de la pared!
Esto es un hotel, no un campo de concentración.
Y mientras pague los servicios de un hotel, comeré cuando quiera
y no antes. Ése es mi mensaje.
- Baje y dígaselo a la señorita Jerry. - Yo no, por favor, Sra...
Bien, se lo diré yo misma.
No debe hablar con ella si esta enfadada, señora Ferguson.
La señorita Jerry es una buena mujer, se ocupa de todo.
Trabaja muchísimo para dirigir este hotel.
Estoy harta de que todos se preocupen por la Srta. Jerry
Mi padre tiene razón al decir que
utilizan la guerra como excusa de una mala gestión.
Gracias, Emma.
Larkin dice que vayamos calentando las cartas, llegará en una hora.
Pero sólo somos cuatro. Si pudiésemos buscar a otro.
- Red. ¿qué dices? - No, le he dado mi palabra a Shirley.
Shirley, sólo es hasta que llegue Larkin.
¿No quieres mantener alta la moral de los soldadas?
- Sí, pero no... - ¡Gracias, cariño! eres un cielo!
¿Tienes las cartas?
- Jerry ha ido a buscarlas. - Bien.
Aquí están, pero si pierdes, no vengas a pedirme un préstamo.
Tranquila, tesoro, porque derrotaré a estos yanquis
igual que Richmond derrotó a Grant.
Quieres decir que Grant derrotó a Richmond.
Calla, estás en el sur.
- ¿Señora Armstrong? - ¿Sí?
Henry me ha dado su recado.
Quiero que sepa algunas cosas.
y éste es un momento tan bueno como cualquiera para decírselas...
Bien, pase.
Jerry, no podemos jugar al póquer sin fichas.
Iré a buscarlas. Entre, volveré enseguida.
Cruz de Servicios Distinguidos.
Se le concede esta condecoración póstuma a su marido,
el capitán Richard Armstrong, por su heroísmo en el combate.
Condecoración póstuma.
Bien, ¿qué quería...?
RECEPCIÓN Y BAILE EN HONOR DEL GENERAL B.R. GARNET
EN EL CLUB DE OFICIALES
- Hola, comandante. - Buenas noches, teniente.
Coronel.
Bien, muchachos, cartas.
- Tres reinas. - Paso.
Vamos, Phillip, en marcha.
No te olvides de dejar algunos billetes.
Acabo de perder una buena apuesta.
No me importa lo que hayas perdido. No quiero perderme nada.
- No puedo dejar a medias la partida. - ¡Phillip!
Vete, Red. Con Larkin somos bastantes.
Cállate y da cartas. Shirl, un par de manos y nos vamos.
- Bien... - Necesito una dama.
- Apostamos. -una ficha.
- ¿Alguien más? - No voy.
- Apuesto cinco. - Paso.
- Voy. - De acuerdo.
- Veo la apuesta. - Vamos.
- Dos. - Siete.
¡Tres ases!
Sólo te haré una pregunta.
¿Vienes a acostarte o no?
- Apuesto diez. - Sí, ya voy.
- ¿Cuándo? - En cuanto me recupere.
- Fue lo que me dijiste hace horas. - Aún no me he recuperado.
- Red, ha apostado diez, ¿pasas? - No, señor, lo veo y voy diez más.
Bien, lo veo.
Escúchame,
aunque llegue a vivir 300 años, y sea un saco de huesos,
con la mente debilitada, y la gente venga de muy lejos
para verme como si fuese una extraña curiosidad,
les contaré lo de esta noche, cómo rompiste tu promesa,
y nunca te lo perdonaré, teniente Pianatowsky, nunca.
Eres mano, Red. ¿Qué tienes?
- "Full", la casa llena. - ¡Qué hombre!
- Bien, otra mano. - Vale, trae las cartas, reparte.
¿Listos?
- Vamos allá, cada con lo suyo. - Apostad.
Será un cartel muy bonito.
Sólo es un esbozo.
Lo pintaré después, cuando me manden las pinturas de casa.
O puedo hacerlo en blanco y negro si corre prisa.
No. el general llegara dentro de cuatro semanas.
¿No quería verme para decirme algo?
No era nada.
- Dijo que era importante. - Creí que lo era.
Siento mucho hacer tirado hoy los biberones, señora Armstrong.
Debí haber dejado que me enseñase, pero quería hacedlo sola,
para sentirme útil
Empiezo a descubrir lo mucho que no aprendí en la universidad.
Cuatro años muy caros, y sólo sé dibujar un póster.
Es más de lo que sabemos hacer nosotras.
Es muy amable.
pero quiero contribuir con algo más importante y lo haré.
si tienen paciencia conmigo una temporada.
Por supuesto, Maggie.
Gracias, Jerry.
¿Cree que son muy largas las figuras?
Si no le importa, sólo le daré consejos sobre los biberones.
Ese debe de ser Danny.
¡Danny!
- Más, me gusta. - Cariño, si te sucediese algo...
Estoy bien, de cuerpo y mente.
- ¿Sabes una cosa? - ¿Qué?
- Vamos a dar un paseo. - Vale.
- ¿Adonde vamos? - A nuestra habitación.
Danny.
Danny.
¿Duermes, cariño?
¿Te molestaban mis ronquidos?
¿Cuánto crees que falta para que os movilicen?
Puede que un par de meses, o de semanas, o de días.
No se sabe.
- Es mejor que duermas. - No puedo.
Tengo la mente despejada.
Cuenta ovejas.
¿De qué te ríes?
¿Qué hacen las ovejas cuando no se duermen? ¿Contar personas?
¡Chistes a esta hora!
- Danny... - ¿Sigues aquí?
Haré que mamá me envíe muchas cosas, cambiaré esta habitación,
la convertiré en un verdadero hogar, aunque sea por poco tiempo.
Eres una buena chica.
y el hombre que se case contigo tendrá mucha suerte.
suerte y mucho sueño.
Te quiero mucho, teniente Ferguson.
Díselo a los Marines.
No, no hagas eso.
- ¿Sabes que tenemos que hacer? - Me rindo.
- Te has enfadado. - No, pero me rindo.
¿Qué tenemos que hacer?
Debemos aprovechar cada minuto que estemos juntos.
Debemos almacenar recuerdos,
porque será lo único que tenga cuando te hayas ido.
- ¿Por qué sonríes? - Eres un cielo.
Hablo en serio. Serán unos recuerdos magníficos.
Nunca olvidaré este hotel, ni lo que aquí ha pasado.
Esta curiosa habitación con sus paredes de papel.
el espejo roto,
tu gorra sobre la cómoda deformada,
tu uniforme colgado de ese modo en la silla,
y tú a mi lado, desesperado por dormir un poco.
- ¿Y lo conseguiré? - Sí, lo conseguirás.
- Buenas noches. - Buenas noches, cariño.
Escalera.
Apuestas con una escalera. Estás chiflado.
Deberías haberlo pensado.
¿Sabes qué hora es, teniente Phillip Pianatowsky de la división Bearcat?
- Iba a... - No me importa lo que pierdas.
Aunque estés arruinado y no tengas un centavo en el bolsillo, lo dejas.
No puedo dejarlo. Soy el único ganador.
ESTA NOCHE RECEPCIÓN Y BAILE
EN HONOR DEL GENERAL GARNETT
Voy a comprobar las bebidas para esta noche.
Tanto movimiento da sed.
- ¿Qué te pasa? - ¿Qué?
Le das vueltas a algo en la cabeza. Suéltalo.
- Hola amigos, hola Red. - Hola Sully.
Así que nuestro Fergy
quiere trasladarse a la brigada de chupatintas.
- ¿De qué me hablas? - Ten cuidado.
Podrías mancharte de tinta.
- Voy a contaros algo. - Siéntate.
Aquí sucede algo curioso.
¿Curioso en qué sentido?
¿Curioso porque es divertido o curioso sin ser divertido?
Comenzó esta mañana, cuando me llamo el viejo.
Me dijo: "Ferguson,
si se alistan mujeres en el ejército
es para que los hombres vayan al frente de guerra.
Eso es todo, teniente".
Sólo eso.
- Qué curioso. - Si, pero no es divertido.
- ¿Por qué te pones un camisón? - ¡Es mi vestido de croché. tonto!
¿Vas a llevar eso al baile de esta noche?
¿Qué tiene de malo?
Estás expuesta.
y no a una neumonía.
Danny, no grites.
Es una fiesta militar, no un baile benéfico
para unas damas de alta sociedad que enseñan sus vestidos caros.
No discutiré contigo, Danny.
Si esto hace que te sientas incomodo, lo cambiaré.
No me hagas caso, cariño,
llevo todo el día nervioso.
- Estás muy guapa. - Deja que te ayude.
Adelante, si quieres, llévalo.
No, Danny, no quiero molestarte.
¿Bien?
Mucho mejor.
Ferguson, Moore, Ferguson.
Ferguson, Ferguson, Ferguson.
Parece que reciben mucho correo.
Una carta para ti, Henry. Creo que es la que esperabas.
Sí. señor.
Ha tardado en llegar.
La leeré esta noche.
Me endulzara los sueños.
- Buenas noches, Henry. - Buenas, noches.
Pase.
- Buenas noches. - Buenas noches.
- ¿Me prestáis dos vasos? - Sí.
Ya los veo. Date prisa si quieres beber algo.
No hacen más que beber en mi habitación.
- Estoy listo. - Un momento, teniente. La espalda.
Ya voy, en cuanto le dé a Shirl un lavado en seco.
Vale.
¿Algo para mí, Henry?
- Todo esto es... - Para los Ferguson.
Pase.
- Buenas noches. - Buenas noches, Henry.
- ¿Todo para nosotros? - Sí, señor.
Parece que tienen muchos amigos.
Señora Ferguson, está más bonita que un domingo de Pascua!
Gracias, Henry.
Compañía de plantas y semillas Wayside.
Las semillas que encargué para la huerta.
Henry, dile a la Srta. Jerry que han llegado las semillas,
que puede elegir las que quiera. - Se lo diré ahora mismo.
¿Pretendes alimentar a todo el país?
- ¿Qué es eso? - Una caravana.
Para dos personas, y tiene frigorífico.
- Muy bonita. ¿De quién es? - Voy a comprarla.
No queremos vivir siempre en esta pecera.
Cariño, soy Daniel Ferguson, ¿recuerdas?
Teniente del Ejercito estadounidense. Estamos en alerta, hay una guerra.
¿Recuperas la memoria?
Tú no te irás.
Déjalo, Maggie, no funciona.
- ¿El qué? - Tu bola de cristal.
O el tablero de "ouija", el método de adivinación que usas.
El ejército decide adonde y cuándo me voy.
Pero tú te quedarás, Danny. ¿No lo entiendes?
¿Qué has hecho?
¿Qué he hecho? En realidad, nada.
Sólo le he escrito una carta a papá.
Sigue.
Le dije que el adjunto al comandante conserva el puesto.
Y le sugeriste que hablase con el senador..
No
Bien, suponía que lo haría.
Pase.
¿Por que no venís a llenar el deposito?
- No nos han invitado. - Tonterías.
No
- Sullivan tenía un motivo. - Se habrá olvidado.
- ¿Paquetes de casa? - No, semillas para la huerta.
¿Nada de galletas? ¿O dulces? ¿Cosas que nos enferman?
¡Son semillas! Miles y miles de semillitas.
Vale, tranquilízate.
Hoy le ha dado demasiado el aire. Siembre se pone así.
Recogednos cuando estéis listos.
Debería darte vergüenza gritarle así a Red.
No cambies de tema.
¿Qué decias?
- No importa. - Sí importa.
Seguro que el senador le escribió a mi comandante.
y por eso me llamó a su despacho. - Danny, por favor.
¿Pensabas, con tu gran ignorancia,
que mi comandante le haría caso a una carta del senador?
Danny, no estropees nuestra noche.
El jefe debe pensar que soy un aprovechado,
o una buena copia de uno.
¿Por qué lo hiciste?
Porque la señora Sayre está con su marido.
Porque tú eres mi marido y te quiero, y te quiero a mi lado.
- ¿Tan malo es? - Es horrible.
No iré a la fiesta.
Mientras nos disparan a los demás, el amigo Fergy estará en el cuartel.
calentando la silla. ¿No veis nada malo en eso?
El comandante necesita otro adjunto. Nadie protesta por lo de Gus.
- Soy miope. - De lo contrario, iría.
- Ojalá se quedase Billy. - ¡Lucille!
Es cierto. ¿Por qué no debo decirlo?
Vale, soy tan egoísta que te quiero entero.
Buenas noches. ¿Cómo están, señores Ferguson?
iNo grites!
Hola, Jerry. Pasa.
No culpo a Fergy. Si se queda, estará mejor y ella también.
Henry me ha dicho que podía recoger unas semillas.
Están en esos paquetes. Puedes llevártelas todas.
¿Todas? ¿Qué pasa con tu huerto?
- No tendré ningún huerto. - Es una broma.
No. Jerry. La verdad es que me voy a casa.
La madre de Maggie no está bien.
Mi madre está bien.
Me llevaré éste, gracias Maggie. Muchas gracias.
¿Por qué le has dicho eso? Ahora nos quedaremos sin habitación.
Hablo en serio. Me voy a casa.
Puede que ése sea tu sitio.
en casa con tus padres, donde la vida es fácil y agradable.
Yo estaré en el ejercito, hasta que la guerra acabe.
Y no quiero que tú, o tu padre, o sus amigos
me recomienden para un puesto cómodo.
- ¿Enviarás mi baúl a casa? - Claro.
- Adiós. - Adiós.
Vámonos.
Seguro que han...
Tenemos que decirles que nos vamos.
- No, los veremos en el baile. - ¿De qué tienes miedo?
- No oigo ningún ruido. - ¿Quién tiene miedo ahora?
- Andando, no detengáis el desfile. - Ya vamos.
Pase
Perdona que entre así, pero nos vamos y....
¿Dónde está Maggie?
Se ha ido. ha vuelto a casa de sus padres.
¿Bromeas? Seguro que está ahí, bañándose.
No. se ha marchado para siempre.
- Ha debido irse a toda prisa. - Sí.
Red, no iré al baile. Inventa alguna excusa.
PUERICULTURA
¿Por qué habéis discutido?
- Aunque no sea asunto mio. - ¿Por qué?
Mira, un libro que ha dejado Maggie.
Puericultura. Consejos para las madres.
Mira las marcas que tienen estas páginas.
Ha debido aprendérselo de memoria.
Rápido, Red, dame las llaves del coche.
Date prisa
Sabe, señora Ferguson,
a veces las personas que amamos nos dan muchas preocupaciones.
¿Qué quiere decir?
Mi hijo John.
Está en el ejército. Es soldado de primera.
Yo Le escribo de vez en cuando, pero no me contesta.
Estoy muy preocupado.
- No es muy considerado, ¿verdad? - Mi John es un buen chico.
Esta noche por fin he recibido una carta suya.
Creo que está en ultramar, por eso ha tardado tanto en escribir.
Sí, mi John es un buen chico.
Y yo sólo soy un viejo ansioso.
Lo siento, siempre me olvido de ese montículo.
Es una lástima que se pierda el baile en el cuartel.
Esta noche se lo pasarán en grande.
Y las señoras tienen derecho a divertirse,
porque cuando suene la señal,
el baile habrá terminado para mucho tiempo.
Puede irse ya. Henry. Sé cuidarme sola.
El tren tardará una hora en llegar.
Sí, seguro que sabe cuidarse. Buenas noches.
Adiós, Henry. Y gracias.
- Buena suerte, teniente. - Gracias.
Maggie.
Dicen que nadie es perfecto, pero yo soy un perfecto idiota.
No puedes odiarme más de lo que me odio yo.
Sé por qué escribiste esa carta,
y no te culpo por haberte enfadado por lo que te dije.
Tienes que creerme. Lo siento.
Maggie, tienes que perdonarme. Por favor.
- Bien... - Eres un cielo.
Vámonos, cariño.
Recuerda que sigo siendo tu marido.
Debes compartir conmigo tu pequeño secreto.
- ¿Qué secreto? - Lo sé todo.
Entonces, tranquilízate. Llegará dentro de dos semanas.
- ¿De qué estás hablando? - De la caravana, la he comprado.
No estás enfadado, ¿verdad?
A partir de ahora, puedes tener lo que desees.
- ¡Phillip! - ¿Sí?
Algunos merecían que los fusilasen contra un paredón.
- ¿Dónde te has metido? - Haciendo instrucción.
- ¿Qué? - Caminando.
¿Y el coche?
Se lo presté a Fergy para que fuese a recoger a su mujer.
Vamos, llegaremos tarde.
¿Quieres oír buenas noticias de Maggie? Vas a quedarte de piedra.
- Va a tener un hijo. - ¿Cómo lo sabes?
No lo sé, pero es lo único que me dejaría de piedra.
Es eso.
¿Qué? ¿En serio?
Shirley, hay cosas con las que no se bromea.
¡Verás cuando se lo diga a las chicas!
- ¿Adonde vamos? - Al hotel.
¿Y el baile?
No debes dar vueltas en esa pista tan llena de gente.
Necesitas mucho reposo.
Pero no estoy cansada.
- ¿Te apetece ir? - Mucho, si no te importa.
Cariño, lo que tú quieras.
Me gustaría que llevases aquel vestido de noche, el descarado.
Danny, estás muy raro.
- ¿No es lo normal? - ¿Lo es?
Cuidado, cariño.
Menudo montículo.
Debemos tener cuidado.
Llevamos cargamento peligroso.
¿Cuántas veces he de decirte,
que eres la persona que adoro?
¿Cuántas veces he de decírtelo?
No quiero repetirme.
¿De cuántos modos puedo decir que te echo de menos,
sin utilizar las rimas de siempre?
¿Cuántas veces tengo que besarte?
Que no sean menos de un millón.
Te he dicho una, y otra, y otra vez.
que eres mi única obsesión,
pero estaría dispuesto a repetirlo mil veces,
sí supiese que te causaría emoción.
¿Cuántas veces...?
Esta noche seremos objeto de muchas burlas.
- Seguro que saben lo nuestro. - No lo creo.
Lo sabe Red y él lo cuenta todo. Le encanta hablar.
- Sería maravilloso. - Me pareció realmente curioso.
Habéis llegado. ¿Cómo estas, Maggie?
Ya era hora. ¿Por qué os habéis retrasado?
Hubo cambio de vestido. La novia tuvo que probarse varios.
Pareces sacada de una revista de medio dólar.
- Estás guapísima. - Maravillosa Maggie.
- Me temo que es un poco ajustado. - ¿Qué esperabas?
Hola a todos.
- Hola. - Hola. Red.
Tu combustible se agota.
- ¿Has cogido mi botella? - Claro, tú invitas.
- Tenemos que celebrarlo. - ¿El qué?
Buscad unos vasos, brindaremos por ello, traeré leche.
- Hola, Maggie. - Hola.
- Para ti. - No quiero leche.
Debes beberla, te conviene.
Prefiero tomarme un cóctel.
Claro, lo que quieras.
- ¡Danny, una rumba! - ¿La dejamos pasar, cariño?
La señora desea bailar. Hay que cumplirle los caprichos.
Se presenta un voluntario.
Phillip me ha contado lo del hijo. Estarás orgulloso.
Sí, me siento como en las nubes.
Será maravilloso.
Nosotras íbamos a adoptar un bebé, ya lo habíamos elegido...
El nombre, digo. Marcia Pianatowsky. ¿No es bonito?
- ¿Y qué sucedió? - La guerra.
Creo que un hijo necesita tener cerca a su padre, ¿tú no?
Antes sí, pero ahora no.
Si un hombre tiene familia, la guerra se convierte en algo personal.
Solo quiero hacer mi trabajo bien y rápido,
y volver con Maggie y el bebé
Tienes que mover las caderas.
Han debido congelárseme. No se mueven.
- ¿Prefieres que nos sentemos? - No. señora.
Dijiste que querías bailar, y a fe que te daré el capricho.
Es la segunda vez que lo dices.
Te comportas igual que Danny, como si acabase de salir del hospital.
- O de entrar en él. - ¡Red!
No digo, ahora, sino cuando nazca.
- ¿Cuando nazca qué? - El bebé ¿Qué va a ser?
- ¿Qué bebé? - El tuyo.
¿El mío?
Maggie, no tienes que fingir. ¿Recuerdas el libro de puericultura?
Lo encontramos Fergy y yo.
Y Danny cree que yo...
- Es cierto, ¿no? - Claro que no.
¿Qué?
Iré a decirle a Fergy que se ha equivocado.
Espera, Red, no le digas nada. Se lo diré yo.
Maggie, demuéstrale a Billy qué bien bailas el ritmo que te enseñé.
- Maggie, mueve el esqueleto. - Ahora no...
¡Mira a Maggie!
Disculpe.
La idiota de Eley te hace dar vueltas así, en tu estado.
Danny, quiero explicarte algo...
Considéralo un favor especial, bebe un poco de leche.
Danny, por favor...
¿Qué quiere decir Fergy?
El general Garnett solicita que se reúnan los comandantes
y los oficiales inmediatamente en la sala de cartas.
¿Qué significa eso?
Vete, cariño. Iré a ver. Nos vemos luego.
Empezad a hacer las maletas. La última vez sucedió así.
¿Cómo?
Avisaron a los hombres en pleno baile.
¿Cuánto tardan en irse desde que se lo dicen?
A veces un par de semanas, otras la misma noche.
- Llévala a casa, Shirley. - Bien, Fergy. Vamos.
Acabo de recibir órdenes de que el batallón acorazado de esta unidad
entre en acción de combate inmediatamente.
Los demás elementos irán a continuación.
Acompañarán al batallón el coronel Corkery y dos de sus hombres.
¿Alguna pregunta? Gracias, señores.
Mi marido, ese tonto encantador, me dijo lo del niño que no tendrás.
Dice que le contarás la verdad a Fergy.
- No se lo digas. - He de hacerlo.
No puedo dejar que se vaya creyendo que será padre.
¿Por qué no? Así tendrá algo de lo que presumir, esté donde esté.
- ¿Y qué ocurrirá cuando vuelva? - Entonces se lo dices.
Y después tenéis ese hijo.
Pero imagina que él...
Es el riesgo que corremos todas.
Tú, al menos, lo verás partir feliz, ilusionado y orgulloso.
Es una manera extraordinaria de recordar a quien amas.
- Shirley... - ¿Sí?
- ¿Qué harás a partir de ahora? - No sé, pensaba...
Ven a Filadelfia y quédate conmigo.
No nos sentiremos tan solas si estamos juntas.
- ¿Qué pasa? ¿No quieres venir? - No, no es eso, en serio.
Me gustaría quedarme contigo, pero...
Maggie, acabaría por sentirme fuera de sitio.
Y me volvería loca de tanto pensar. Necesito hacer algo.
Pensé que podría volver a la zapatería en la que trabajaba
antes de casarme. Ofrecen contratos de guerra.
Podría ir al departamento del 43, el número del pie de Phillip.
No sé, es curioso, pero sentiría como si le ayudase.
Danny calza el 44. Estaría en la puerta de al lado, ¿no?
¡Estupendo, Maggie!
Sólo te pido que no nos quedemos aquí tras su marcha.
No lo soportaría.
Hago las maletas en dos minutos. ¿Qué importa que no estén bien?
- Hasta luego, amigos. - Sí.
Podemos conseguir una habitación en el hotel Craig. Hasta luego.
Amigo, se ha acabado el colegio.
Cuando me trasladen, si no tienes noticias mías,
no te preocupes, ¿entendido? - Sí, Danny.
El correo hay que leerlo, censurarlo y enviarlo.
- Tarda en llegar a su destino. - Lo sé.
Pero que eso no te impida escribirme.
- Tanto como quieras. - Prometo escribirte, Danny.
Quiero saberlo todo sobre ti, cómo te sientes,
lo que dice el médico sobre tu salud.
En cuanto nazca, envíame un telegrama para decir que ella...
Espero que sea una niña.
Niño o niña, será muy querido.
La veremos crecer, nos preocuparemos por su salud.
estaremos orgullosos cuando hable. No importa que sea niño o niña.
Danny, tengo que...
Amor mio. Dulce amor mio.
Te echaré de menos.
Echaré de menos está pequeña y ridícula habitación.
¡Danny!
¡Cariño!
- Adiós, Alice. - Adiós, querido.
- Adiós, papá. - Adiós, hijo.
Cuida a mamá. Tendrás que ser el hombre de la casa
mientras yo esté lejos. - Sí, papá.
Si no apuramos, nos quedaremos sin la habitación.
He sido un tonto, Shirley, un tonto inútil y despreciable
por haber malgastando tantas horas jugando a la cartas.
Phil, no digas eso.
¿A quién quieres? Rápido. 1, 2, 3...
Al teniente Phillip Pianatowsky, compañía B del batallón...
No, ésa es la antigua dirección.
Estés donde estés, dales duro, a tantos como puedas.
Eso está hecho.
Sé buena, Shirley, y si ves a otros de uniforme, diles:
"Gracias, amigo, pero ya tengo uno".
Despidámonos aquí.
No puedo dejar que te vayas así.
El problema es que no eres mi comandante.
Quiero decir que... No vamos a tener un hijo.
Ojalá fuese así, pero no es cierto. Fue sólo un malentendido.
Al principio no sabía por qué actuabas de esa forma tan extraña,
y cuando me entere, intente decírtelo pero...
No sé cómo pude pensar que podría dejar que te fueses sin decírtelo.
- No podría engañarte. - Lo sé.
Estas pocas semanas han sido las más felices de mi vida.
Ahora que te vas, guardaré mi amor para ti.
y cada día habrá más.
Cuando regreses, empezaremos donde lo hemos dejado.
Tendré tanto amor que darte, y...
No lo estropeará una mentirijilla descontrolada.
- ¿No lo ves? - Claro, claro.
Fergy. date prisa.
He de irme.
Adiós.
- Adiós, teniente. - Adiós.
¿Les importa esperar un momento?
¡Maggie!
¡Jerry!
Vamos, llora. Te ayudará un poco.
- Yo... - Lo sé.
No estoy preocupada por ti. Saldrás adelante.
Y no lo hubiese creído hace unos meses.
Quería ser... muy valiente.
Eres valiente.
Si le sucediese algo a Danny...
Jerry, ojalá tuviese un poco de tu fortaleza.
¿Mi fortaleza?
No fui muy fuerte el día que se marchó Richard.
Y cuando supe que no volvería a verlo,
me derrumbé completamente.
Y un día llegó una carta suya.
La carta que había escrito la noche anterior a su última misión.
Era peligrosa, pero se presentó voluntario.
"No tengo miedo", escribió, "porque no puedes tenerlo
si sabes por lo que luchas".
Esa carta me hizo comprender que su sacrificio sería inútil,
a no ser que yo también lo entendiese.
y que siguiese con su labor hasta haber finalizado la misión.
Eso es lo que trato de hacer. Es mi única fortaleza.
Oírte hace que me sienta una niña.
Si dices eso, es que has crecido.
Igual me equivoqué. Si no le hubiese...
- iDanny! - ¡Cariño!
¡Cariño!
Debería haber hecho eso antes.
Volveré en menos de lo que canta un gallo.
Debo volver.
y tendremos tantos hijos que haremos un equipo de baloncesto.
Mejor que sea de fútbol.
Perdón, pero estamos esperando.
Sí, Sra. Bennett, teniente Bennett, la Sra. Ferguson.
- Hola. - ¿Cómo está usted?
- Ocuparán esta habitación. - Lo siento, Sra. Ferguson..
No pasa nada, teniente.
Disculpen el desorden, estoy haciendo las maletas.
No se disculpe. Estas semanas he estado aparcada en un garaje
como si fuese mercancía almacenada.
Pueden quedarse con esos cuadros, si les gustan. Y las lámparas.
- Y las cortinas de cretona. - Muchas gracias.
- ¿Lista, Maggie? -Ya voy.
- Te ayudo. - Gracias, Jerry.
- Adiós. - Adiós.
Por fin.
¿Crees que estaremos cómodos?
Ya verás cuando la haya arreglado. Ya verás.
- ¡Dios mío! - Deben de ser las tuberías.
Tranquila, mañana temprano les diré que lo arreglen.
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