All language subtitles for Whispering Smith vs. Scotland Yard (1952) (UK UHD) ESP

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Original subtitles

[música instrumental dramática]

[borboteo de sangre]

[sigue la música instrumental dramática]

[voz de cantante]

[ruido sordo fuerte]

[la música para]

[música instrumental dramática]

[música instrumental animada]

[motor de avión]

¿Qué se sabe del vuelo 100?

- Ha aterrizado, señor. - Nos toca.

[parloteo]

[motor]

Una sonrisa, Srta. La Fosse.

[fotógrafo] No se mueva.

Disculpe.

[fotógrafo] Gracias, Srta. La Fosse.

[parloteo]

- Srta. La Fosse, soy del The Record. - Ah, The Record, sí.

¿Tuvo buen vuelo?

¿Quiere hacerse una foto, Srta. La Posse'?

[acento americano] Lo que quiero hacer...

- ...es apartarme de todo. - [Megafonía] Atención...

- Quiero verme... - ...si el pasajero

- que voló con Pan American World Airways... - ...en un claro perdido...

- del vuelo 100, Steven Smith... - ...apartado del caótico mundo.

- ...está en la sala... - Conectar con la naturaleza.

- ... ¿puede pasarse por recepción? - Más que nunca,

a ser posible.

- Steve Smith. - ¿Qué?

Es Whispering Smith.

- [Srta. La Fosse] Me lo imagino. - Sí.

- Eso es gordo. - Los edificios encalados...

...brillando al sol, libres de lujos y farsas.

Quiero estar sola, en mi propia compañía.

- Sr. Smith. - Gracias. ¿Diga?

¿No es usted el detective Whispering Smith?

Steve Smith, estadounidense, estoy de vacaciones.

Sí, al habla Steve Smith.

- ¿Investiga un caso, Sr. Smith? - No.

¿Quién? La Srta. Anne Carter, sí.

No, Srta. Carter, me temo que no.

Estoy aquí de vacaciones.

- ¿Adónde se va? - A Cornwall, espero.

No, nada de charla.

Obviamente.

Pero le diré lo que haré.

Si su cara es tan bonita como su voz, la llevaré...

Vaya.

Una lástima.

- Espere, Sr. Smith. - ¿Nos concede una foto?

Claro.

- Bien. - Muchas gracias.

A ustedes.

[murmullos]

[botones] Llamada para el Sr. Smith.

- Buenos días. - ¡Sr. Smith!

- Creo que tengo una reserva. - Sí, señor.

¡Llamada para el Sr. Smith!

- Es para mí. - Chico.

Aquí tiene, señor.

- Gracias. - Habitación 204.

- Sí, señor. - Espero que sea de su agrado.

Gracias.

Por aquí, señor. Por favor.

¿Le traigo algo, señor?

Me gustaría el menú del almuerzo, por favor.

Por descontado, señor.

¿Va a comer solo, señor?

Sí, solísimo.

Muy bien, señor.

¿Le ayudo a deshacer el equipaje?

No, no se moleste.

Puede ayudarme con una cosa.

Esa bolsita contiene un par de pantalones y una bata.

¿Podría sacarlos?

- Con gusto, señor. - Gracias.

Por cierto, seguimos su último caso

con mucho interés, el del robo del vehículo blindado.

- ¿Sí? - Sí, señor.

Salió en todos los periódicos.

Bueno, ese es un caso que preferiría

no repetir.

Se puso un poco turbio al final, ¿no?

Voy a organizarle lo del menú, señor.

[grifo abierto]

Hola.

Señor Smith.

¡Señor Smith!

[Steve] Déjelo ahí.

¿Dejar el qué?

¿Quién es usted?

Lo... lo llamé en el aeropuerto.

¿Por qué no vendré más a Inglaterra?

Sr. Smith, soy Anne Carter.

- ¿Leyó mi nota? - Sí.

- ¿Y qué opina? - Era un poco larga.

¿Le importa si me seco?

¿Quién es el tal Sr. Garde?

Un editor de Nueva York.

Me encargo de su oficina de Londres.

[Steve] Vaya.

¿Y qué quiere de mí la oficina de Londres del Sr. Garde?

Que acepte un trabajo.

Dígale al Sr. Garde que nanay.

- ¿Nanay? - Que nada, no acepto.

He venido por placer.

¿Qué hace esta noche?

Por favor, Sr. Smith. El Sr. Garde está enfermo,

si no, habría venido él mismo.

Está conmocionado por la muerte de Sylvia.

¿Me recomienda bares en Londres?

Era su única hija.

¿Qué pub le gusta más?

Solo recibió un simple anuncio y un telegrama

diciendo que la policía la sacó del Támesis hace tres semanas.

Quizás deberíamos empezar con el almuerzo.

No me está escuchando.

La he escuchado.

Señor Smith,

el Sr. Garde cree que asesinaron a su hija.

Deberíamos tomarnos un cóctel antes del almuerzo.

Si me tomara uno con usted,

¿me prestará atención con el tema de Sylvia?

Srta. Carter, acaba de cerrar un trato.

Me visto en cinco minutos y nos vemos en el bar de abajo.

Ahí está.

Qué rapidez.

Sylvia se fue de Nueva York de pequeña.

Tiene buena pinta, póngame uno, por favor.

¿Nos lo lleva a la mesa?

Perfecto, señor.

- ¿Qué quieres, querida? - Un jerez.

Bueno, señorita Carter.

Desembuche.

Sylvia se fue de Nueva York de niña

y se escolarizó en Inglaterra.

Casi nunca volvía a casa,

pero viajó por el continente con una amiga de la escuela,

una chica llamada Louise Balfour.

Louise está desaparecida desde la muerte de Sylvia.

De hecho, no hay ni rastro de ella.

¿Me está escuchando?

Sí.

Louise Balfour, una amiga de Sylvia, está desaparecida.

Sí.

Sylvia estaba también...

- Salud. - Salud.

Sylvia estaba prometida.

Según su nota, la policía concluyó que fue suicidio.

Fue lo que dictó el forense.

¿Quién soy yo para contradecir a un forense?

Sr. Smith, Sylvia no es de las que se suicidan.

- ¿Quién lo dice? - Pues su padre.

Los padres suelen tener prejuicios.

¿Por qué le interesa tanto este asunto?

Bueno, no llevo mucho trabajando con el Sr. Garde,

y siempre quiero ayudar en lo que pueda.

¡Ajá!

- Tiene un propósito. - ¿A qué se refiere?

Seamos sinceros.

Le interesa la muerte de Sylvia tanto como a mí.

Leyó sobre mi llegada aquí,

y vio la oportunidad de venderme el caso

y demostrarle a su jefe lo indispensable que es.

Tal vez consiga hasta un aumento.

Guárdese sus murmullos para otros.

Lamento haberle hecho perder tanto tiempo de sus vacaciones, Sr. Smith.

Y, por si le interesa saberlo,

también de las mías.

Se supone que estoy de vacaciones.

¡Hasta más ver!

Oiga, espere.

¡Oiga!

[motor]

Creo que necesita una niñera.

- ¿Se encuentra bien? - Sí.

Sí, eso creo.

¡Taxi!

¿Hacia dónde, señor?

- Conduzca un rato. - Bien.

¿Le ha parecido un accidente?

Parecía como si alguien se la tuviera jurada.

Exacto.

Ahora quizá crea que Sylvia fue asesinada

y que el asesino sabe que quiero investigarlo.

Está claro, ¿no?

Bueno, podría estar relacionado.

Hábleme de Sylvia. ¿Cómo era?

No lo sé de primera mano, no la conocí.

Solo hablé con ella por teléfono

cuando venció su cheque.

Mándele un telegrama a su padre para que le dé unas fotos.

¿Para qué las quiere?

Cuando se investiga un crimen,

conviene saber la apariencia de la víctima.

¿Entonces acepta el caso?

Pues no sé yo.

Tal vez.

¿Cómo sabe el padre que fue un asesinato?

¿Tiene alguna pista?

No, salvo que hace seis semanas, un hombre apareció en Nueva York

con pagarés por valor de 6000 dólares firmados por Sylvia.

Dijo que si no le pagaban, la ponía en peligro.

Ya veo.

¿Entonces pagó y no supo más del hombre?

Sí, ¿cómo lo sabe?

La extorsión es así.

- ¿Tuvo noticias de Sylvia? - No.

¿No intentó contactar con ella?

Claro que lo intentó, pero desapareció.

Ya.

¿Con quién dice que estaba a punto de casarse Sylvia?

Con un tal Roger Ford.

¿Es el que le envió el telegrama al padre de Sylvia?

No, fue su abogado.

- ¿Cómo se llamaba? - Hector Reith.

- ¿Vive aquí? - Sí.

Puedo organizar una reunión si quiere.

No.

No, le haré una visita.

Adiós a las vacaciones.

[canto de pájaros]

¿Señor Reith?

Sís ¿qué desea?

Me llamo Steve Smith.

Vaya.

¿Es usted el tipo por el que llamó mi secretaria?

El mismo.

Quiero hablar con usted sobre Sylvia Garde.

No me comentó nada de Sylvia.

No se lo dije.

Menuda tragedia.

¿Conocía a Sylvia?

No la conocía.

Usted se lo pierde, se lo aseguro.

Coincidíamos de vez en cuando desde que ella tenía 15 años.

No sé por qué se quitaría la vida.

Tampoco su padre.

Cierto.

Pobre hombre.

No me concentro.

¿Sabe Jugar al golf?

Esto... No, en absoluto.

Qué pena.

No sabe lo que se pierde.

No me pierdo mucho, Sr. Reith.

Sylvia era encantadora.

Tenía sus defectos,

pero eran adorables.

Era feliz, generosa, desinteresada.

Era un privilegio conocerla.

Pero pocos conocían a Sylvia tan bien como yo.

Volvamos a sus defectos.

¿Por qué?

¿Por qué hablar de los defectillos de alguien muerto?

Para encontrar al asesino.

¿Asesino?

Pero... ¿lo dice en serio?

¿Qué defectos tenía?

Como he dicho, era generosa.

Tal vez eso le creaba problemas.

Financieros, digo.

Sylvia tenía una parte salvaje.

Cuando le dio la vena, se fue.

A París, Roma, Madrid, a apostar a los casinos.

Le encantaban las apuestas.

¿Estaba enamorado de ella, Sr. Reith?

¿Eso no es un poco personal?

- Camarero. - Sí, señor.

Un paquete de cigarrillos.

- Sí, señor. - Ya.

Como guste, señor.

Se olvidó de las pelotas, Sr. Reith.

Y también se olvidó de contestar a mi pregunta.

¿Qué Pregunta?

¿Estaba enamorado de Sylvia?

Todo el que la conocía lo estaba.

¿Y no cree que quizá su generosidad

la llevó a tener problemas financieros?

Es más que probable.

¿Lo mencionó en la investigación?

Sí, el forense estaba investigando una muerte por suicidio.

¿Y usted aportó la causa?

¿Qué derecho tiene a inmiscuirse en la privacidad de Sylvia?

Mire, soy detective. Trabajo para el padre de Sylvia.

Para mí, ella es un caso más.

Ahora bien, o nos ayuda a descubrir la verdad o no.

Ya veo.

Dicen que Sylvia se iba a casar con un tal Roger Ford.

¿Lo conoce?

El Sr. Ford es cliente mío.

¿Puede darme su dirección?

Sí, se la puedo dar si quiere.

Esto... ¿Sylvia le dejó dinero al señor Ford?

Tenía poco que dejar. Su herencia era poco más que deudas.

Le dejó un pequeño bungaló cerca de Bray on Thames,

y algunas joyas de poco valor.

La mayoría creo que se las regaló él mismo.

Ya veo.

Bien, gracias.

Y... una última cosa, Sr. Reith.

¿Conoce a una chica llamada Louise Balfour?

¿Balfour?

Sí, me suena el nombre.

¿No era amiga de Sylvia?

¿No la conocía personalmente?

No.

Gracias, Sr. Reith.

Ha sido de gran ayuda.

Eso intento.

Si nos volvemos a ver, quizá hasta me caiga bien.

Nos volveremos a ver.

[traqueteo de marionetas]

[suena el timbre]

[suena el timbre]

¿Señor Ford?

¿Señor Steven Smith?

El mismo.

Le estaba esperando, pase.

Gracias.

Es un pasatiempo que gasto.

Hago espectáculos con ellas. Por caridad, claro está.

¿Le comentó Hector Reigh que iba a pasarme por aquí?

Algo me comentó.

Venga a sentarse, Sr. Smith.

¿Quiere una copa?

Tengo un brandy que le recomiendo.

Se lo agradezco.

Le dije al Sr. Reith que si hay algo sobre la muerte de Sylvia

que no saliera durante la investigación,

estaría encantado de ayudarle en todo lo que pueda.

¿Las fabrica usted?

La duda ofende.

No se puede dar un espectáculo digno

si no las fabrica uno mismo.

¿Por qué?

¿Cómo que por qué? [ríe]

- Su brandy. - Bien.

Verá, la esencia de crear una marioneta, Sr. Smith,

no se rige únicamente por su estructura física.

Para un titiritero, sus pequeños actores están... vivos.

Cada uno tiene su personalidad, sus propios rasgos.

Su propia filosofía.

¿Usted no?

Me deja anonadado, Sr. Ford.

A Sylvia le encantaban mis marionetas.

Qué chica tan rara.

Rara y maravillosa.

Nunca la olvidaré.

[música instrumental triste]

Ni siquiera he asumido que se haya ido.

[Steve] ¿No puede?

Sylvia y yo nos sentábamos en esta habitación,

hablábamos, planeábamos el futuro.

Lo que sea que la poseyó...

[sigue la música instrumental triste]

Perdóneme.

¿Sylvia le dejó dinero?

¿Dinero?

Muy poco.

Aparte de lo que le di,

la pobre tenía muy poco que dejar.

Ya veo.

¿Qué sabe de una chica llamada... Louise Balfour?

Solo que era amiga de Sylvia.

No traté mucho con ella.

¿Le dejó dinero a ella?

No, no lo creo.

Yo era el único beneficiario.

¿Dónde vive ahora Louise Balfour?

Perdí el contacto con ella.

Antes era íntima de Sylvia, pero creo que hubo una disputa.

Ya sabe cómo son las mujeres.

Sylvia era un poco posesiva conmigo, y creo

que estaba resentida por la intrusión de Louise en nuestra intimidad.

Ya me entiende.

Claro que sí.

¿Quiere decir que estaba celosa?

Como lo dice sin rodeos, sí, creo que los celos se apoderaron de ella.

¿Se le ocurre alguna razón por la que su prometida se suicidara?

Ninguna.

¿Y alguien que quisiera acabar con ella?

No estará insinuando que Sylvia fue...

Gracias por la copa.

¿Está insinuando que Sylvia fue asesinada?

Aún no.

Una pena lo de Louise Balfour.

No quiero meter a Scotland Yard,

pero supongo que darán con la dirección.

Bueno, si recuerdo algo que contarle,

- me pondré en contacto con usted. - Bien.

Disculpe, Sr. Smith.

Tiene un rostro de lo más inusual.

Me encantaría fabricar una marioneta suya.

No me van esas cosas.

¿Fabricó alguna de Sylvia?

No.

Es de lo que más me arrepiento.

Por cierto, me alojo en el hotel Plaza,

por si acaso surgiera algo.

¿Ford actuó como un prometido afligido?

Actuó, a secas.

[música agradable]

¿Qué hacemos ahora?

Esperar aquí a una llamada.

¿De quién?

De Roger Ford.

Pero no entiendo, si acaba de hablar con él.

Cierto, así es, Annie.

Mientras tanto, necesito dormir.

¿Dormir?

Una costumbre americana antigua y pintoresca. ¿Le importa?

Pero creía que cuando un detective investigaba un caso...

que un buen detective trabajaba 24 horas al día.

¿Eso creía?

Obviamente.

Por eso reservé la habitación de al lado.

¿Que qué?

Bueno... pensaba que si tenía que mecanografiar para usted

o hacer llamadas, debería estar accesible siempre.

Además, me siento más segura.

Annie, ¿puedo decirte lo que eres?

Por descontado.

En parte idiota.

Y en parte un ángel.

[teléfono]

¿Diga?

Me he encontrado por casualidad con amigos de Louise Balfour

y me han dado su dirección.

Pues sí que es casualidad, ¿eh?

El 34 de Albion Close.

Gracias, Sr. Ford.

Es impresionante lo que logra la mención de Scotland Yard.

Me ha dado la dirección de Louise.

- ¿Va a visitarla? - Ahora mismo.

¿Cuándo regresará?

Pues eso depende de la Srta. Balfour.

¿Por eso se cambia de corbata?

Es una ocasión especial, Annie.

Tal vez deba visitarla yo.

No, para eso me está pagando.

Bueno, no se fatigue.

[ríe]

- Buenas noches. - Buenas noches, señor.

¿Está la Srta. Balfour?

Sí, señor. Acaba de llegar.

Me llamo Smith. Me gustaría hablar con ella.

Se ha hecho tarde, señor.

Esto... sí, ¿verdad?

[música instrumental agradable]

JAMIE VAN KEVRAN BOSTON, MASSACHUSETTS

¿Está tasando mis muebles, Sr. Smith?

Esto... Siempre he admirado la belleza.

¿En qué puedo ayudarle?

Era amigo de Sylvia Garde.

¿Sí? ¿Amigo íntimo?

Sí.

Me hablaba de usted, Srta. Balfour.

Cuando leí su esquela, quería hablar con alguien...

...que supiera algo más de lo que dicen los periódicos.

A Sylvia le pasaba algo, ¿verdad?

A todo el mundo le pasa algo.

Sí, pero es...

pero es duro aceptar que Sylvia está muerta, ¿verdad?

Para mí no.

¿Le apetece una copa?

No, gracias.

¿Un cigarrillo?

Me sorprende que Sylvia no le hablara de mí.

- ¿Tan bien la conocía? - Sí.

¿Me está diciendo que estuvo enamorado de ella?

¿Y por qué rompisteis?

Bueno, se ponía celosa.

Había una chica que se llamaba Peggy Tomlinson.

¿Le ha hablado de Peggy alguna vez?

Miente fatal, ¿lo sabe?

Leí en el periódico lo de su llegada.

Salía su cara publicada.

Si Sylvia hubiera conocido a alguien

tan famoso como Whispering Smith, me lo habría contado.

Se ha quedado boquiabierto.

- He mentido, sí. - ¿Por qué?

Tal vez quiera averiguar algo.

¿Sobre mí?

Tal vez.

¿Lo ha conseguido?

Tal vez.

¿Y esa copa?

De acuerdo.

¿Salimos?

¿Qué nos detiene?

[sigue la música agradable]

Dígame, ¿siempre toma decisiones tan espontáneas?

Sí, siempre.

No debería tomar decisiones espontáneas sobre mí.

¿Y eso?

Solo soy un pobre detective.

Me gustan los trabajadores.

[suena música en la lejanía]

[música instrumental animada]

- ¿Louise? - ¿Sí?

¿Conoce a Hector Reith?

A duras penas.

¿Cree que está relacionado con la muerte de Sylvia?

No lo creo.

Oiga, espere un momento. ¿Por qué se pone nerviosa?

Por todo.

- Tranquila. Disfrute. - [ríe]

Creía que ese era el plan.

Y solo hace preguntas.

Usted lo ha dicho.

Soy un hombre trabajador.

Por lo que he descubierto hoy, creo que Sylvia fue asesinada.

¿Quiere ayudarme a averiguar quién fue?

Claro que quiero, ¿pero cómo?

Solo sé que Sylvia era diferente.

Algo le perturbaba la mente.

Había épocas en las que odiaba a todo el mundo.

Sobre todo a ella misma.

¿Y a usted?

Se le metió en la cabeza que Roger y yo estábamos enamorados.

- ¿Y lo estaban? - [ríe]

Claro que no.

Me gustaba, pero más que nada porque se iban a casar.

Salíamos mucho los tres.

Los tres.

A Sylvia le gustaba tenerme cerca.

Un día, todo cambió. Yo...

No sé qué fue, ella cambió por completo.

¿Me trae mi abrigo, por favor?

Claro.

Dejó de hablarme.

Solo se me ocurre que alguien le echara pestes de mí.

En cuanto a Hector Reith, lo detesto.

Creía que no lo conocía bien.

Soy de las que aman u odian a primera vista.

¿Nos volveremos a ver?

Sin duda.

Ahora que le conozco,

ya no creo que le tema a nada.

No sé por qué se lo digo, pero lo siento.

Perdón por mi mal humor.

Perdón por tantas preguntas.

Buenas noches.

Buenas noches.

[música instrumental romántica]

[música instrumental de tensión]

[traqueteo de tren a lo lejos]

[Pasos]

[traqueteo de tren en la lejanía]

[traqueteo de tren en la lejanía]

[golpea con el pie]

[traqueteo de tren en aumento]

[ruido sordo]

[9 ruñe]

Sabe que podría matarle, patán.

No. No, yo... no he hecho nada.

¿Quiere hablar?

¿Qué quiere saber?

¿Quién le contrató para seguirme?

- ¿Cómo? - Intentó atropellar a la chica.

- No, le aseguro... - Venga.

- La agencia. - ¿Qué agencia?

Estrella Opaca, la residencia de ancianos.

¿Le dijeron quién era yo?

Whispering Smith.

¿Dónde vive?

- Reservé una habitación. - Pues vamos.

Pero un movimiento en falso,

y se despertará en un callejón rodeado de gatos.

[traqueteo de tren]

Conque la residencia de ancianos Estrella Opaca, ¿eh?

La tapadera perfecta para esconder a un asesino,

a un ladrón, o cualquier negocio

que sea ilegal, ¿me equivoco?

- Eso es, señor.

Le contrataron.

¿Quién los contrató a ellos?

No nos cuentan nada.

¿Sabe, amigo? No sé por qué, pero le creo.

Parece que solo sabré quién me quiere muerto

haciéndoles una visita a los de Estrella Opaca.

No se acerque a ese lugar.

Le meterán en un cuartucho

con una camisa de fuerza.

Le harán tragar whisky.

Y no pararán hasta que muera por intoxicación etílica.

Es lo que ponen en la autopsia.

Qué agradables.

Tranquilo, amigo, no será una visita de cortesía.

Y, por cierto, mañana no le tendrán en muy alta estima.

Si yo fuera usted, me iría de la ciudad.

[canto de grillos]

[música instrumental de suspense]

ESTRELLA OPACA RESIDENCIA DE ANCIANOS

[grito de mujer]

[sigue la música instrumental de suspense]

[sigue la música instrumental de suspense]

[música instrumental dramática]

Son más de las cuatro de la mañana.

Por lo que supongo que será una visita urgente.

¿Su nombre, por favor?

Smith, ¿y el suyo?

¿Smith?

Conque quiere permanecer en el anonimato.

Como muchos de nuestros pacientes.

Soy el doctor Taren.

Estamos perdiendo el tiempo.

Como está aquí por algo importante,

quisiera saber qué es.

Alguien le contrató para seguirme.

¿Quién fue?

Acérquese, por favor.

Sí.

Sufre demencia precoz.

Alucinaciones.

Ha llegado a un estado agudo en el que se imagina persecuciones.

Delirios alcohólicos avanzados.

Necesita ayuda urgentemente.

Mire, Dr. Jekyll, no estoy borracho y no me imagino cosas.

Uno de los síntomas del trastorno etílico

es que mientras se está en un estado de ebriedad extrema,

uno se imagina perfectamente sobrio.

Deje de hablar con doble sentido.

Me acaba de llamar Dr. Jekyll.

¿Eso no le muestra que incluso las identidades

se están desdibujando por la neblina etílica?

Williams, tenemos un paciente nuevo.

Mételo en la habitación 113.

Parece tranquilo, pero no bajes la guardia.

Es un maniaco-depresivo, sufre de melancolía aguda,

lo que le causa alucinaciones persecutorias.

Intentará zafarse de ti. No se lo permitas.

Por su propio bien, debemos confinarlo.

Vamos.

- [gruñe] - Ahórrese eso, Sr. Smith.

Menudo nido de serpientes tiene montado.

Williams, te he dicho que lo lleves a la habitación 113.

[disparo, cristales rotos]

[Suspira]

[ruido de llaves]

[llaman a la puerta]

¿Steve?

Annie. Estoy aquí, pasa.

Ay, Steve. Estaba desesperada. Creía que le había pasado algo.

- ¿Estás de broma? - ¿Dónde has estado?

Ya se te ha cumplido tu deseo. He trabajado 24 horas.

¿Con Louise Balfour?

[ríe] No todo el tiempo, Annie.

Me voy a dormir. ¿Me haces un favor?

Claro.

Llama al inspector Dave Meaker, de Scotland Yard.

Dile que me gustaría verle mañana a las 11:00.

- Bien. - Ah, y dile que...

valdría la pena investigar

la residencia Estrella Opaca.

¿Por qué?

Porque...

Me da mala espina. Intentaron matarme.

Sí, pero porque intentaran...

¿Que qué?

[música instrumental de tensión]

[ruido de tráfico]

Te interesará saber que visité la residencia

esta mañana. ¿Y qué encontré?

Nada, nada en absoluto.

En cuanto te fuiste,

se pusieron a destruir todas las pruebas.

Dave, perdona el inciso,

pero no te presenté a mi ayudante, la señorita Carter.

Sí lo hiciste. Encantado otra vez.

Lo mismo digo.

¿Desde cuándo tienes una ayudante?

- Desde que la conocí. - Ayer.

[ríe] Bien.

¿Qué te trae hoy por Scotland Yard?

Estoy investigando la muerte de Sylvia Garde.

- ¿Te suena el nombre? - Sí, claro.

- Suicidio. - Tengo mis dudas.

He hablado con varios amigos suyos.

Sargento, traiga el expediente de suicidio.

Sí, quiero el informe de Sylvia Grande, soltera, fallecida.

¿Conoces a Hector Reith, abogado?

Sí, era íntimo de Sylvia Garde, ¿no?

- ¿Qué te parece? - Es un buen abogado.

- ¿Conoces clientes suyos? - No personalmente.

Uno salió en el periódico el año pasado,

lo estaban chantajeando y...

Steve, si la gente así viniera a comisaría,

podríamos ayudarla.

¿Por qué lo publicaron?

Porque se tiró del Tower Bridge.

¿No te parece una extraña coincidencia?

Sí que lo es, ahora que lo mencionas.

Sylvia Garde y...

Los dos clientes de Hector Reith.

Probablemente sea una coincidencia.

Sí.

El informe de Sylvia Garde.

Gracias, sargento.

El forense quedó satisfecho, de todos modos.

Y Reith aportó pruebas.

Dijo que estaba malhumorada e histérica.

Tiene lógica que sea suicidio.

¿Cuánto tiempo estuvo el cuerpo en el agua?

Tres o cuatro semanas. Estaba irreconocible, claro.

- ¿Cómo se identificó? - Por la ropa y las joyas.

¿Te importa que eche un vistazo?

Adelante.

No es agradable, me temo.

No mucho.

Bien.

¿Algo más?

No, esto... No, gracias. Gracias por la ayuda, Dave.

Siento lo de Estrella Opaca.

Tus métodos son un poco modernos para nosotros, Steve.

Dime la verdad, Dave.

¿Qué darías por pasar media hora solo en la oficina de Hector Reith?

Mira, Steve, no sé qué te ronda la cabeza,

pero te recuerdo que, con respecto a Sylvia Garde,

la policía está convencida de que se suicidó.

Sí. Tal vez.

Nos vemos, Dave.

Adiós.

Adiós.

[teléfono]

¿Diga?

Sí.

Soy la señorita Balfour.

Soy Steve Smith. ¿Tiene coche?

Sí, lo tengo.

Quiero que me lleve a un sitio.

[ríe]

¿A qué sitio?

Se lo contaré cuando la vea. Voy hacia allá.

Viene hacia aquí.

Sal por la puerta de atrás.

¿Por qué quiere ir al bungaló de Sylvia?

Tengo una corazonada.

Creo que pierde el tiempo con lo del asesinato.

Está claro que Sylvia se suicidó.

A ningún amigo suyo le pilló por sorpresa su muerte.

Dígame...

¿Sylvia bebía mucho?

¿Por qué lo pregunta?

Me preguntaba si habría estado en un centro para alcohólicos,

como la residencia Estrella Opaca.

No sé. ¿Por qué?

Intento entender a Sylvia, pero es un poco difícil.

Cada persona con la que hablo de ella, me da

una versión distinta.

¿Como quién?

Usted, Reith, Ford.

¿Nadie más?

Sí.

Una chica que se llama Anne Carter.

¿La conocía bien?

No.

No, nunca la vio, de hecho.

Solo hablaron por teléfono un par de veces.

Ya veo.

[canto de pájaros]

Me gusta el sitio. Parece que está bien cuidado.

¿Ahora qué?

Pero bueno, si es el titiritero.

No esperaba verle aquí, Sr. Smith.

Louise, ¿qué tal?

De maravilla, gracias.

Solo vine a echarle un vistazo al lugar. ¿Le importa?

En absoluto.

Estaré encantado de mostrárselo.

Supongo que le sorprenderá verme aquí, Sr. Smith.

Verá, Ivanhoe es una especie de santuario para mí.

Sylvia y yo vivimos muy buenos momentos aquí.

Y en cuanto tengo tiempo libre, vengo aquí...

a recordar algunos de esos momentos juntos.

Bonita lancha.

¿Quiere ver el interior del bungaló?

Sí.

Me gustaría mucho.

[música instrumental agradable]

Todo está como Sylvia lo dejó.

Louise es la única mujer que ha entrado aquí desde entonces.

¿Se han hecho labores de limpieza?

Nada en profundidad. Me encargo yo mismo.

Se olvidó de vaciar los ceniceros.

Ese era el cigarrillo de Sylvia.

Lo siento.

Sí que ha hecho de este lugar un santuario, ¿eh?

¿Acaso es... un delito?

Perdone por hacer un comentario materialista, Sr. Ford,

pero sacaría bastante dinero por este lugar.

La idea de venderlo se me antoja inconcebible.

He venido para recoger algunos objetos personales.

Si me disculpa un momento.

Por favor, sáqueme me de aquí.

¿No le gusta?

Detesto este lugar.

¿Le importaría decirme lo que le molesta?

Había dos Sylvias.

La buena y... la mala.

La mala es la que se quedó.

¿Y qué pasa con Ford?

Ese hombre me trae recuerdos de Sylvia que prefiero olvidar.

Por favor.

Está bien.

[sigue la música instrumental agradable]

- ¿Se siente mejor? - Sí, gracias.

El paseo me ha sentado bien.

¿Volveré a verle?

Bueno... qué forma más sutil de decirme que me vaya.

Quiero verle tanto como pueda.

Conque sí, ¿eh?

No me cree.

¿Por qué no?

Tiene algo que me parece demasiado bueno para ser verdad.

No sé qué es.

No soy perfecta.

¿Y quién lo es?

La gente finge.

Yo intento no fingir.

Me conozco, sé lo que digo.

Ojalá le hubiera conocido hace años.

[música instrumental romántica]

Llámeme luego.

Sí.

Sí, la llamaré.

[música instrumental agradable]

Ha sido una escena bastante conmovedora.

Has sido muy convincente.

De haber sabido que ibas a enamorarte de ese patán...

- Sé lo que hago. - ¿Y qué haces?

Nublarle la mente con amor.

Ah, Srta. Carter,

hay cuatro... hombres que quieren verla.

Dicen que vinieron por su anuncio.

¿Juntos o por separado, señorita?

Muy bien, señorita.

[llaman a la puerta]

Srta. Carter, esta... persona dice que tiene una cita con usted.

Llámeme Cecil.

Ah, Cecil.

¿Cómo está?

Oiga, los cuatro tipos de abajo no valen para esto.

- ¿No? - No.

Ninguno tiene lo que hay que tener.

Soy el indicado para el trabajo.

Sobre todo para abrir cajas fuertes.

Bien, contratado.

Mire, Cecil, el puesto es el siguiente.

Quiero que me ayude a abrir la caja fuerte de un amigo.

Vale, señorita. ¿Dónde está?

Reúnase conmigo a las 22:00 en el 14 de Golden Square.

Bien.

Ah, Steve.

Este es Cecil.

' ¿Qué tal? ' ¿Qué hay?

- ¿Quién es Cecil? - Nos va a ayudar.

- ¿A ayudar? - Sí.

Dijiste que querías ver la oficina de Reith,

así que contraté a un experto en abrir cajas fuertes.

- ¿Qué has hecho qué? - Sí.

De acuerdo, Cecil, eso es todo.

Aquí tienes.

¿Cómo lo repartimos? ¿A medias?

Pregúntele a la señorita, ella lleva las negociaciones.

Le daré 20 por el trabajo.

Vale, señorita. Hasta otra, amigo.

Gracias, Cecil.

[cierra la puerta]

¿En serio has puesto un anuncio en el periódico para...?

¿Cómo lo hiciste para que lo publicaran?

Probé con todos. Este lo publicó.

Me dejas de piedra.

¿Y dónde has estado?

Esto... ¿yo?

Fui a ver a un tipo.

Bien, la próxima vez que vea a ese tipo,

dile que se quite el pintalabios.

Ah, eso. Yo...

Fue en cumplimiento de mi deber.

Pues tendrás que dejarte de tantos cumplimientos.

No te disgustes, ¿vale?

Louise Balfour es la clave para resolver el misterio.

[teléfono]

Diga.

Soy Roger Ford.

Hola, señor Ford.

¿Podríamos reunirnos esta noche?

Es sobre Sylvia.

¿Qué pasa con ella?

No puedo hablar lo por teléfono. Me están observando.

¿Puede venir al bungaló?

Creo que es el lugar más seguro.

Pues“.

Corro un grave peligro, Sr. Smith.

De acuerdo.

Voy para allá.

Era Ford.

Quiere que nos reunamos esta noche en el bungaló.

¿Me prestas tu coche?

No pensarás ir, ¿verdad?

Sí, creo que sí.

Será una trampa.

¿Y qué hacemos con Cecil? Quedamos con él esta noche.

Habrá que aparcarlo un tiempo.

Podría ir yo.

Eso está descartado.

Pero del todo.

Sí, Sr. Smith.

[canto de grillos]

[música instrumental de suspense]

[Roger] ¿Es usted, Smith?

- Sí. - Acérquese a la lancha.

Está en la caseta.

[sigue la música instrumental de suspense]

[arranca]

[motor]

[explosión]

[graznido]

[explosión]

[fuego crepitante]

[soplete]

¿Qué tal lo hago?

No tan mal para una novata.

Vale, con eso basta.

[Suspira]

Bueno, vamos allá.

[ruido metálico]

[ruido de caja metálica]

[ruido de papeles]

¿Tiene lo que busca?

Sí, gracias.

¿Solo quiere eso?

- Sí, solo eso. - Caray, se conforma con poco.

Sí, claro que sí.

[traqueteo de herramientas]

Tiene talento, chica.

Con un poco de osadía, podría llegar lejos.

- Un momento. - ¿Qué ocurre?

- Es Rozzer. - ¿Qué?

- ¡Rozzer! El poli gordito y desgarbado. - Ah.

¡Qué vida tan horrible lleva ese pobre hombre!

No trabajaría ahí ni por todo el oro del mundo.

[ríe] Mi padre quería que lo fuera.

Estaba muy entusiasmado.

Pero conseguí algo fijo.

Ya lo veo.

Le daremos 30 segundos.

Bueno, ¿qué le estaba contando?

Ah, SÍ.

Qué pena que desperdicie su talento.

Tengo en mente una joyería pequeña.

Solo tiene que meterla mano.

¿Qué hace el viernes?

Ah, eres tú, Steve.

Creí haberte dicho que no vinieras.

Alguien tenía que hacerlo.

Tengo lo que buscaba.

- Gracias a Cecil. - Bien, bien.

Vámonos antes de que venga el policía.

- Buena idea. - Aquí tiene, Cecil.

- Está todo. - Gracias, señor.

Esa novieta suya tiene mucho talento.

Sería un delito desperdiciarlo.

- ¿Lo sería? - Sí.

Un delito atroz, señor.

Bueno, buenas noches.

- Buenas noches. - Igualmente.

¡Ah! No se olvide de nuestra cita del viernes.

Vamos.

Al parecer, Reith guardaba una libretita negra

de todos sus clientes, salvo de Sylvia Garde.

Mira, con sus pasatiempos, sus ingresos, sus vidas privadas.

No perdía detalle.

Reith es un chantajista.

Y tanto que lo es.

Annie, creo que estamos sobre la pista.

Fíjate en esto.

¿Qué te parece?

Esto...

Parece un trozo de vestido.

- Ya. - ¿Dónde estaba?

En el bungaló de Sylvia.

Pegado a la borda de una lancha.

¿Tiene alguna importancia?

Podría.

Puede ser del vestido que llevaba Sylvia cuando la mataron.

Ya, ¿pero cómo se queda pegado a una lancha?

Exacto, ¿cómo?

El cuerpo de Sylvia estaba irreconocible cuando la encontraron.

Eso significa que estuvo bajo el agua mucho tiempo.

Pero, si fue un suicidio, ¿por qué no salió a flote antes?

Cierto.

Ahora supongamos que Sylvia fue asesinada en Bray,

tal vez por ahogamiento.

El asesino cogió el cuerpo, lo ató bajo la quilla de la lancha,

y lo dejó ahí hasta que no pudiera identificarse.

Luego lo soltó

y esperó a que la corriente lo arrastrara.

¿Entiendes por dónde voy?

Sería una forma inteligente de deshacerse de un cuerpo.

Hector Reith es listo.

Sí.

Y también Roger Ford.

Sí, Roger también. Es un tipo listo.

Y Louise.

Es una chica lista.

Pues, Sr. Smith, estamos de nuevo en la casilla de salida.

No, ni mucho menos, Annie.

Al menos tenemos un móvil para Hector Reith, chantaje.

Sylvia sabía más de lo que le convenía.

Como todas las mujeres.

Sí, entiendo lo que dices.

De todos modos, mañana a primera hora,

si me dejas tu coche, haré algunas llamadas.

Será mejor que te des prisa.

Cuando Reith sepa lo de su caja fuerte,

removerá cielo y tierra para detenerte.

Ya. Llévale esas libretas mañana al inspector Meaker.

Si te pregunta de dónde las sacaste, le dices...

que se lo contaré yo.

De acuerdo.

Mientras tanto, tendré una charla con la señora Arthur Pearson.

Sr. Smith, no suelo hablar de mis asuntos privados.

Sra. Pearson, intento ayudarla.

¿Por qué me miente?

Por favor.

Por favor, déjeme tranquila.

Hector Reith fue su abogado, ¿verdad?

Me niego a contestar más preguntas.

Se acabó.

Dígame lo que le atormenta.

Adiós, señor Smith.

Adiós, señora Pearson.

[solloza]

Pero me han dicho lo contrario.

Debe de haber un error. No conozco a Hector Reith.

Sr. Parker, su nombre está escrito en esta libreta.

Lo siento. No puedo ayudarle.

[teléfono]

- Diga. ' ¿Hector?

Soy Roger Ford.

Va tras esos nombres. Acaba de hablar con Parker.

De acuerdo.

Escúchame.

El único que me preocupa es Manson.

Ve a ver a Manson antes que él e impide que hable.

Sr. Manson, le prometo

que lo que me diga será estrictamente confidencial.

De acuerdo.

Hace un año, conocí a una chica que se llamaba Julie Watson.

Dicen que no hay más ciego que el que no quiere ver.

Y yo estuve muy ciego.

Se enamoró de ella.

Hasta las trancas.

Era la criatura más maligna y fascinante que había conocido.

El tipo de mujer que nos hace ser presas fáciles.

Me sacó cada centavo que tenía.

Y un día desapareció.

Poco después, recibí una carta con un chantaje.

Ya.

¿Está casado?

Mi mujer era inválida.

El autor de la carta amenazó con contarle

lo que pasó entre la chica y yo.

- ¿Acudió a un abogado? - Sí.

Acudí a mi abogado, Hector Reith.

Hector Reith.

Solo me dijo cómo conseguir avales

para cumplir las exigencias del chantajista.

Huelga decir que, debido a su consejo,

mi negocio se redujo a uno pequeño.

Poseía una cadena de once tiendas.

- ¿Y su mujer? - Murió.

Entonces se quedó solo.

Lo único que me consuela es saber que mi mujer murió

sin saber que el negocio se arruinaba.

¿Me describe a la chica, Sr. Manson?

Era exótica.

Pelo oscuro, ojos azul claro.

Y tenía cara de ángel.

¿Puedo hacerle otra pregunta?

Por supuesto.

¿Conoce a un tal Roger Ford?

Bastante.

Hacía espectáculos con marionetas,

cuando no estaba cobrándole chantajes a la gente como yo.

No tendrá una fotografía de la chica, ¿verdad?

La tengo, pero no aquí.

¿Podría conseguir alguna?

Esta noche podría conseguirla.

¿Se la envío?

No, la recogeré luego.

De acuerdo, pásese sobre las nueve en punto.

- Veré si la encuentro. - Gracias.

Y, señor Manson,

hoy he interrogado a más gente como usted.

Usted es el único que ha hablado.

Así que vaya con cuidado, ¿de acuerdo?

Soy consciente de los riesgos, Sr. Smith.

[Presentadora de televisión] Disculpen por las interferencias.

El servicio normal se reanudará lo antes posible.

Mientras tanto, les pondremos música.

[música jazz]

Ford.

¿Qué quiere?

Enciéndala, Manson.

- [música en la radio] - Más alta.

[sube el volumen de la música]

Ahora esa.

[sube el volumen de la música]

Pondremos una más.

[sube el volumen de la música]

Más alta.

¡Más alta!

¡No!

No, Ford, ¡no lo haga!

[disparo]

[música instrumental dramática]

[música instrumental dramática]

[timbre]

- [Steve] Quiero hablar con usted. - [Louise] Pase.

Le he llamado varias veces.

¿Por qué me ha ocultado cosas?

¿A qué se refiere?

El otro día dijo que Roger Ford

le traía recuerdos de Sylvia que preferiría olvidar.

¿Qué recuerdos eran esos?

¿Tenía doble personalidad?

¿Era una mujer que amabas un día

y la odiabas al siguiente?

Manson la amaba.

- ¿Conoce a Manson? - No.

Yo acabo de verlo.

Los hombres cincuentones

eran presa fácil para una mujer como Sylvia, ¿no?

Manson me contó la historia, ¿quiere saberla?

No sé de qué habla.

Vale, se lo explicaré.

Reith usaba a Sylvia como herramienta para chantaje,

pero le salió el tiro por la culata.

Sylvia se volvió demasiado ambiciosa.

No es cierto.

Tal vez se enteró de que no se llevaba lo suficiente,

así que chantajeó a Reith y la mató él mismo.

- ¿Es eso cierto? - ¡No!

Es verdad, y lo sabe.

Siempre ha sabido cómo era Sylvia

y lo que estaba haciendo.

Estaba podrida por dentro y recibió su merecido.

Y usted la ha estado protegiendo. ¿Por qué?

¡Cállese, por favor!

[se aproxima un coche]

- ¿Ha llamado a Reith? - No.

- ¿Segura? - Sí.

- [timbre] - Viene a por mí, me matará.

[timbre]

¿Hay puerta trasera?

Sí, en la cocina.

Vale. Pues salga.

Espéreme en mi hotel. Iré enseguida.

- De acuerdo. - Rápido.

[Reith] ¡Abre!

¡Abre la puerta! ¡Déjame pasar!

[aporrea la puerta]

Quiero hablar con usted, Sr. Reith.

Buenas noches.

No se mueva, señor Smith.

[cae la mesa]

[disparo]

He dicho que no se mueva.

[traqueteo de muebles]

¡Ay!

[quejido]

[teléfono]

Vamos, camina.

[teléfono]

¡No! ¡No dispare!

¡Ford, no dispare!

[disparo]

[motor]

[Anne] ¿Hola?

¿Hola? ¿Hola?

¿Hola?

Hola, Anne. ¿Eres tú?

- Steve. - Sí, soy Steve.

- Escucha, Anne... - Pero, Steve...

Ahora no puedo explicártelo, escúchame.

Baja al recibidor. Louise Balfour va hacia allá.

Hagas lo que hagas, no la pierdas de vista.

- Steve... - Annie, Annie,

haz lo que te digo. Luego te lo explico.

No pierdas de vista a Louise Balfour.

Un momento, señor.

- ¿Inspector? - Sí.

Un tal Sr. Smith quiere verle.

Hola.

- ¿Y bien? ¿Qué quieres? - ¿Qué pasa, Dave?

- ¿Con quién quieres hablar? - Con el Sr. Manson.

Pasa.

No pierden el tiempo, ¿eh?

Estaba vivo a las cinco de la tarde.

¿Cómo lo sabes?

Estaba con él.

Era cliente de Reith.

Por cierto, ¿qué opinas de la libreta negra

de Reith que te envié?

Me dio motivos suficientes para solicitar una orden de arresto.

Pues te puedes ahorrar la orden. Reith está muerto.

Ford iba a dispararme a mí y le dio a Reith por error.

Aquí tiene, señor.

¿Solo encontraste esto?

Son los únicos objetos personales, señor.

La habitación solo tenía muebles. No había casi nada.

- Bien, gracias. - De nada, señor.

Poca cosa, ¿verdad?

No sé yo. Unas gafas, un reloj, una pipa.

Y una fotografía de él con una chica.

¿Una fotografía? Déjame ver.

¡Santo cielo!

¿Qué? ¿La conoce?

Yo diría que sí.

[portazo]

[música instrumental dramática]

Disculpe, perdón.

Póngame con Anne Carter, por favor.

Sí, señor. Señorita Carter.

Dígale que subo.

Sr. Smith, tiene una carta.

- Es certificada. - Ah.

Bien.

Lo siento, señor, la señorita Carter no responde.

No res... Tiene que estar ahí. ¿Lo dice en serio?

- Llamaré al portero. - Hágalo.

¿Ha llamado a la habitación correcta?

Jeremy.

¿Ha visto a la señorita Carter?

- ¿Sí? - ¿Qué mee'?

Sí.

El Sr. Smith pregunta por ella.

Por Dios, ¿qué dice?

¿En serio?

- Sí, claro. Gracias. - Vamos, amigo.

De acuerdo, Jeremy. Se lo diré.

Sí, ya veo.

El portero dice que la Srta. Carter y una amiga

se fueron hace media hora, señor.

Se montaron en un coche y se fueron.

¡Dios santo!

Llame a Scotland Yard.

Dígales que envíen hombres a Ivanhoe, Bray-on-Thames, de inmediato.

¡Vamos, rápido, amigo, rápido!

Estos americanos.

¡Qué se creen!

Póngame con Scotland Yard.

[música instrumental dramática]

Roger prefiere hacer estas cosas él.

No le gusta disparar, lo pone todo perdido.

Prefiere ahogar.

¿Entonces lo sabes?

Sí, como hizo con Sylvia.

Sí, me dio un poco de pena.

Tuvimos que ahogarla como a un gatito.

Sylvia descubrió nuestro secreto.

Lo de vuestro chantaje.

Claro.

Como lo has descubierto tú.

Estás loca.

Loca de remate.

Supongo que sí, pero ya nadie lo sabrá.

Steve Smith lo sabrá.

¡Steve Smith! Le querías, ¿no?

Pero lo mío era aún peor.

Le tenía respeto.

Pero fue demasiado listo.

Por eso Roger lo mató.

¿Matarlo? Eh...

En mi apartamento, hace una hora.

A Steve le quedó grande esto,

porque Roger es un genio.

Steve no está muerto. ¡Mientes!

Ya veremos.

[motor]

¡Quédate aquí!

[disparo]

No te muevas.

¿Lo ves? Mientes.

Temes que pueda ser Steve.

Sabía que mentías.

¿Ahora qué, Louise?

¿Te atreves a dispararle a Steve Smith?

No creo que sea necesario.

No quiero batirme en duelo con tu famoso Whispering Smith.

Seguramente entre por la puerta trasera.

Cuando lo haga, estaré... detrás de estas cortinas.

Y me dará la espalda.

¿Y luego dispararás?

No, a menos que le avises.

Como te atrevas a decirle una palabra

cuando entre, le dispararé delante de tus narices.

Recuerda, ni una palabra.

Le estaré apuntando con esta arma.

[cristales rotos]

[música de tensión]

[Steve] Anne.

¿Dónde está?

Todo es cierto.

Teníamos razón en que la ataron al bote, todo encaja.

¿Dónde está?

[sigue la música de tensión]

¿Qué ocurre, Anne? ¿Dónde está?

- Detrás de ti, Whispering Smith. - ¡Tiene un arma!

Suelta el arma, Steve.

[cae el arma]

Roger está de camino.

No le gustaría que te disparara.

Louise está loca de remate, Steve.

Esta no es Louise.

Louise Balfour está muerta.

¿Me equivoco?

- No. - ¿Entonces quién...?

Soy Sylvia Garde.

[música instrumental dramática]

Mataste a Louise Balfour. ¿Verdad, Sylvia?

Y pensaste que la mejor forma de ocultarte sería tomar la identidad de tu víctima.

[música instrumental de suspense]

¿Cómo lo averiguaste, Steve?

Debí haberlo sospechado esa noche en tu apartamento.

Por la pitillera de plata

con el nombre del anticuario estadounidense.

Tu acento británico también me desconcertó.

Pero estudiaste aquí, ¿no?

Entonces me di cuenta de que todo lo que me contaste

sobre Sylvia Garde encajaba perfectamente con Louise Balfour.

Solo necesitaba pruebas.

Lo tenías todo pensado.

Eso es.

Te quitaste a Louise del medio

porque sabía que chantajeaste a Manson

y te amenazó con contárselo a tu padre, ¿verdad?

Sí, también fue una pena.

Louise me caía bien.

Sé una chica buena y dame esas armas.

Pero no soy una chica buena, Steve.

Ahí te doy la razón.

¡Quieto o disparo!

Pero no quiero hacerlo... hasta que llegue Roger.

No va a llegar, Sylvia.

Lo detuvieron hace un ahora por matar a Hector Reith.

- ¡Mentira! - Yo estaba presente.

Iba a dispararme a mí, pero mató a Reith.

No. No. No. No, ¡está de camino!

Deja de engañarte a ti misma, Sylvia.

La policía está de camino, pero Roger no irá a ninguna parte,

salvo al patíbulo.

¡No! No, Roger no.

Es más listo que ellos.

Nunca lo colgarán.

¡No le pondrán ninguna soga!

[motor]

Es la policía.

La maldita policía lo ha detenido.

[Pasos]

[disparos]

[música instrumental dramática]

¡Roger!

¡Roger!

[solloza]

Póngame con la policía.

[música instrumental agradable]

¿Seguro que el Sr. Smith no me dejó ningún mensaje?

No, señorita, nada.

Vaya.

Bueno, si llega alguna carta, esta es mi dirección.

Por supuesto, señorita.

Que pase unas buenas vacaciones.

Gracias.

[teléfono]

Hola, habla con el hotel Plaza. Sí, señor.

Sí, señor. Se acaba de ir ahora mismo.

[Megafonía] Ha llegado un anuncio especial.

Tengo un mensaje para la señorita Anne Carter.

- ¿Podría...? - [Steve por megafonía] Annie.

Annie, soy yo, Steve. Ya no estabas en el hotel.

Annie, no sé dónde estás,

ven a la oficina del jefe de estación.

[música inspiradora]

¿Dónde está la oficina del jefe de estación?

[sigue la música inspiradora]

- Steve. - ¡Annie!

Creía que no llegaba a tiempo.

Mira, esto...

Tengo otro caso para ti, si quieres aceptarlo.

Ah.

Yo.

Para toda la vida.

¡Ay, Steve!

Señorita, su tren sale en un minuto.

Vámonos. Tenemos que ponernos al día con las vacaciones.

Vamos.

[música instrumental alegre]

[sigue la música instrumental alegre]

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