All language subtitles for Il.Giovane.Montalbano-1

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Original subtitles

Creo ser� un desaf�o, como en la primera temporada.

Francamente, el nivel interpretativo es �ptimo.

Y no hablemos de las im�genes...

He tenido la oportunidad de convertirme en espectador de mis cosas.

Estoy plenamente convencido que nuestra existencia est�,

no dir� determinada, pero s� fuertemente condicionada

por lo que han sido nuestros a�os de infancia.

Nuestros primeros contactos con el mundo exterior.

Nuestro primer contacto con el mundo de los afectos.

He tenido algunas cosas en com�n con Montalbano.

La soledad del hijo �nico.

Montalbano se dorm�a o con el sonido del mar o con el aire del mar.

Una vez que me fui con mi padre al interior de Sicilia,

a Caltanisetta,

mi padre me dijo que no consegu�a dormirme.

�Por qu� no te duermes?

Echo de menos algo.

Si echas de menos a tu madre, ma�ana volvemos y est�s con ella.

Pero despu�s descubr� que echaba de menos el sonido del mar,

porque yo lo o�a desde mi casa,

sobre todo en invierno.

Y con ese ruido me dorm�a.

Muchas de estas cosas, las he trasladado a Montalbano,

a su memoria.

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Il giovane Montalbano 2x01 "El hombre que andaba tras los funerales"

Buenos d�as, Pasquale.

Buenos d�as, joven.

El pr�ximo es el pobre Ciccio Storello,

creo que ya el cura le ha dado la extrema unci�n.

Hola Catarella.

Doctor, doctor.

Buenos d�as a todos.

No, Catarella, mejor luego, mejor luego.

A tu salud.

Hola.

Hola Livia, amor, �c�mo est�s?

�Est�s mejor?

Todav�a tengo un poco de fiebre.

Respiro mal y el m�dico me ha dicho que repose algunos d�as.

Es raro.

Ya son cuatro d�as que esta gripe te obliga a estar en cama.

Se ve que mi cuerpo necesita reposo.

�Por qu� no te vienes aqu� a reposar?

Est� haciendo unos d�as muy buenos.

Y adem�s no sabes lo que te echo de menos.

�Cu�nto me echas de menos?

D�melo.

No. Me da verg�enza.

Te echo mucho de menos.

Much�simo.

Oye, te tengo que dejar.

No, �venga!

No, tengo que ir a jefatura.

Te llamo luego. �Vale?

Adi�s. Adi�s. Adi�s.

�En jefatura saben que eres tan rom�ntico?

D�jalo, Mim�, por favor.

Es Livia, que est� un poco rara �ltimamente.

�Y eso?

Nada.

Est� demasiado cari�osa, un poco pegajosa.

Ay, ay.

�C�mo que ay?

Te lo digo por experiencia.

Cuando las mujeres hacen eso, es que esconden algo.

�Esconder? �El qu�?

Salvo, tienes que ver las cosas como son.

Ten�is una relaci�n a distancia,

Livia es muy guapa,

en G�nova hay pescadores...

Me dio, doctor.

Pero, �qu� co�o haces delante de la puerta?

�Cierra la puerta!

Perd�n, doctor.

Si me permite y me concede permiso, doctor.

�Eres idiota?

�Ya puedo, doctor?

Se le ha ca�do esto.

�Qu� quieres, Catar�? �Qu� quieres?

Quer�a decirle que han encontrado un cad�ver, muerto matado,

en Contrada Fiumicello.

Se trata de un homicidio.

�Y as� me lo dices?

�Quiere que se lo diga cantando, doctor?

Intent� dec�rselo antes, pero me dijo despu�s

y despu�s se lo estoy diciendo.

Catar�, cuando se trate de una informaci�n tan importante

me la tienes que decir enseguida, incluso si te mando callar.

Doctor, usted d�game lo que tengo que hacer y eso hago.

Luego me confundo.

Vete, anda. Dile a Fazio que venga y vete.

�Puedo?

�Qu� pasa esta ma�ana? �T� tambi�n delante de mi puerta?

No.

Ha habido un homicidio. Contrada Fiumicello.

S�, lo s�.

�Lo sabes?

S�.

�Y qu� haces aqu�? Llama a Pasquano, a la cient�fica y a todo el circo.

Ya lo he hecho.

No me toques...

Ilustr�simo, buenos d�as.

Ya me parec�a raro que no hubiera venido a tocarme los huevos.

�Qui�n lo ha encontrado?

El cartero.

�Qu� quiere saber?

Un disparo en la cabeza, realizado de cerca.

Muy bien, matr�cula de honor.

�A qu� hora lo mataron?

Ayer por la noche.

Los detalles cuando haga la autopsia.

Y ahora qu�tese de en medio, gracias.

Adi�s.

Doctor, el muerto se llamaba Pasqualino Cutuf�.

El cad�ver lo encontr� el cartero esta ma�ana temprano.

�Que m�s sabemos?

Realmente, comisario, lo conoc�a personalmente.

Sobre los 50. No se hab�a casado. Era buena persona.

Por lo que s�, cobraba una pensi�n de invalidez

por la pr�tesis de madera que ten�a en la pierna.

Tiene un hermano, Giacomo, que le pagaba el alquiler de la casa.

Y del resto nada. Al contrario, si hemos de ser sinceros, ten�a muchos amigos

por su costumbre de ir a los funerales.

De todos, incluso de los que no conoc�a.

Es ah� donde le vi.

Estaba en el coche, pas� un funeral y �l iba detr�s.

No se perd�a ninguno.

Chicos, �no deber�ais estar en el colegio?

Co�o, la cara de la legalidad.

Diga.

Hola, soy Munno.

Quer�a comunicarte los primeros resultados del homicidio de esta ma�ana.

S�, s�. Dime.

Hemos encontrado el casquillo.

Es un calibre 38.

Pero las estr�as no se corresponden

con ning�n arma involucrada recientemente en un acto criminal.

Eso es todo.

Muy bien. Gracias.

�Fazio!

�Fazio!

Pero, �no has o�do que te estaba llamando?

Perdone, comisario.

Al contrario de lo que piensa, no estoy siempre delante

de su puerta. Estoy aqu�, trabajando.

Ha llamado Munno.

Dice que el arma no est� registrada.

�Hay alguna novedad?

Ninguna. No hay testigos que hayan o�do algo.

Tengo la impresi�n de que Cutuf� conoc�a muy bien a su asesino.

Tambi�n yo.

Creo que ten�a que saber perfectamente c�mo y d�nde esperarlo.

Estaba muy cerca antes de disparar.

�Sabes d�nde vive el hermano?

Claro.

Cojo la chaqueta y nos vamos.

Le espero fuera, comisario.

Buenos d�as.

�Giacomo Cutuf�?

S�.

Buenos d�as, soy el comisario Montalbano.

Disculpen, no quer�amos molestar.

No. No molestan. Mi mujer Teresa.

Buenos d�as.

El inspector Fazio.

Buenos d�as.

Perdonen el olor pero �bamos a comer.

No es molestia.

Berenjenas al parmesano, �verdad se�ora?

Con mozzarella de b�fala.

Mi mujer las borda.

�Quieren probarlas? Por favor.

No, se�ora. No podemos. Estamos de servicio.

�Qu� pena! Est�n listas. Miren que buena pinta.

Una pena.

S�, una pena.

�Quieren un poco m�s?

No, gracias. Est� bien as�.

Como le contaba, despu�s del accidente en la obra,

el pobre Pasqualino no consigui� encontrar trabajo.

Ten�a un mont�n de tiempo libre.

La primera vez ni siquiera supo �l el porqu�.

Vio un funeral y lo sigui�.

No conoc�a al difunto.

Desde entonces se convirti� en una costumbre.

Hombres, mujeres, ni�os, ancianos...

Para �l no hab�a diferencia.

Era tan querido que una vez que no fue al funeral de Totuccio Sfera,

que Simone, el hermano del difunto, un mafioso,

se lo tom� como una ofensa personal.

A mitad del funeral fue a casa de mi hermano.

Quer�a saber el motivo.

No le respond�a nadie,

y cuando se iba le pareci� o�r a alguien dentro que se quejaba.

Forz� la puerta,

y encontr� a mi hermano en un charco de sangre.

Se hab�a ca�do y se hab�a hecho una brecha en la cabeza.

Desde entonces se corri� la voz de que Pasqualino se hab�a salvado

como agradecimiento por todos los muertos a los que acompa��.

Se�or Cutuf�,

le garantizo que haremos todo lo posible

para encontrar al que ha matado a Pasqualino.

�Sabe si su hermano ten�a alg�n enemigo?

No creo.

Solo Guarraci.

�Qu� tiene que ver?

Yo se lo cuento al comisario.

Cuando el hermano perdi� la pierna,

ya que en la obra no hab�a medidas de seguridad,

el abogado del sindicato le convenci� para que demandara al due�o

Ernesto Guarraci.

La cosa ha tardado mucho, pero finalmente iba a haber sentencia.

Comisario, no creo que Guarraci sea capaz de algo por el estilo.

S�, pero yo se lo cuento al comisario.

Ha hecho bien, se�ora.

�Qu� bonitas las gallinas! �Son vuestras?

S�. Son una especie de afici�n, comisario.

Para traer a casa algo m�s de dinero. Tengo mucho tiempo.

- �Quiere alguno? - S�, pero quiero pagarlos.

No, antes los prueba y si le gustan viene a buscarme al mercado de Vigata.

Tengo un puesto, hasta que me dejen.

�Por qu� hasta que le dejen?

All� tambi�n rige la ley del m�s fuerte.

Gracias.

�Sabe lo que me consuela de la muerte de mi hermano?

Que estar� mejor all� arriba,

en compa��a de todos los muertos que no conoci�...

pero a los que quiso acompa�ar en su �ltimo viaje.

Lo siento, se�or Cutuf�.

- Adi�s. - Adi�s.

�Retomando fuerzas? �Viene Livia?

Livia est� en Boccadasse. Tiene gripe.

�Gripe! �Est�s seguro de que solo se trata de la gripe?

- �Qu� quieres insinuar? - �Yo? Nada.

Kilos de huevos, �puedo?

Claro.

- Buenos d�as, doctor. - Buenos d�as.

Giuseppe, ven.

�Quieres t� tambi�n un huevo?

�Para qu� los quieres? Eres mayorcito, pero ver�s,

antes o despu�s tambi�n t� los necesitar�s.

Con permiso.

Siempre piensa en lo mismo.

�Est� loco el Dr. Augello?

Est� enfermo, �no sabes que est� enfermo?

Entonces la cosa cambia.

�Vienes a informar?

S�. As�, de primeras, resulta que la empresa de Guarraci est� en quiebra.

El suegro, el difunto Carmelo Bonocore,

era un constructor respetado

que ha dejado varios pisos en herencia,

que la hija Giovanna, la mujer de Guarraci, tiene alquilados.

Adem�s sabemos que a Guarraci le gusta el p�ker,

pero no tiene suerte, no gana casi nunca.

Es lo que tengo por ahora.

Ma�ana iremos a charlar con el tal Guarraci.

�Llegas siempre tan tarde por la noche?

�Livia! �Qu� haces aqu�?

- �Y la historia de la gripe? - Era verdad, hasta ayer.

Despu�s me encontr� mejor,

ped� unos d�as de vacaciones y aqu� estoy.

- A ver si te pillaba con tu amante. - �Qu� amante!

�Es muy tarde para llamar a Adelina?

�En qu� piensas?

Ya te entiendo.

�Diga?

- �Va todo bien, doctor? - Fazio, �qu� quieres?

Le estoy esperando para ir a ver a Guarraci, �se acuerda?

�Mierda! �Es verdad!

�Me olvid� completamente! Perdona, voy enseguida.

- �Qu� es? - Zabaglione.

No s� guisar pero el zabaglione me sale muy bien. Los huevos eran frescos.

�Buen�simo!

Es tarde. Hab�a quedado con Fazio y se me ha olvidado.

- �Qu� vas a hacer hoy? - Nada.

- �Comemos juntos? - S�. �Vienes a casa y cocino yo?

Vamos donde Calogero.

�No te f�as de m�?

�Qu� tiene que ver? Es que es m�s f�cil... No te ofendas.

Estamos en Sicilia, hay mar. Es una forma diferente de preparar la comida...

Tambi�n hay mar en G�nova.

- �Qu� tiene que ver? - Tiene que ver.

Es distinto.

Co�o, Gallo, te dije que si quer�as cogieras el nuevo.

Doctor, es demasiado potente, no lo controlo.

Te crees que est�s en una pel�cula americana.

En cuanto coja un poco de confianza...

Qu�tate de mi vista, joder.

Mierda, no doy ni una.

Buenos d�as, �es usted Ernesto Guarraci?

S�, soy yo, buenos d�as.

Comisario Montalbano.

Encantado �Qu� ha pasado?

Nada, tenemos que hablar con usted sobre Pasquale Cutuf�.

La de Pasqualino ha sido una muerte horrible, y sobre todo injusta.

No consigo entender quien puede haberle deseado tanto mal como para hacerle eso.

Era una persona tranquila, simp�tica, con la que era imposible pelearse.

Es raro que sea usted el que diga eso.

�Por qu�?

Por lo que s� ten�an un pleito pendiente.

Comisario, espero que est� bromeando.

No, no es para bromear.

Cutuf� habr�a perdido el pleito.

El perito me dio la raz�n al cien por cien. Le ense�o los papeles.

No hace falta, no se preocupe.

Aunque el juez le llevara la contraria,

usted no hubiera podido indemnizar a Cutuf�,

ya que sus empresas est�n en quiebra.

Exacto. No sabr�a de donde sacar 50 millones de liras.

As� es.

Mire comisario, no me conoce,

pero no estoy acostumbrado a resolver las cosas de una forma tan brutal.

Le creo, pero tengo que hacer mi trabajo.

Claro que s�.

�Por casualidad posee una pistola?

S�, un revolver, de ca��n corto, calibre 45. Si quiere se lo ense�o.

S�, gracias.

Disc�lpenme.

�Diga?

S�, tengo gente en casa, dime.

�C�mo que no ha llegado?

La he dejado esta ma�ana en la estaci�n.

�El tren ha llegado?

Quiz�s en el otro.

Madre m�a, Lia, no lo s�.

No lo s�, dame cinco minutos, qu�date ah�.

Te llamo yo, dame cinco minutos.

Vale. Adi�s.

Perdonen. Era mi cu�ada, de Caltanisetta.

Esperaba a mi mujer, deb�a llegar a la estaci�n

pero no ha llegado ni con el primero, ni con el segundo tren.

La acompa�� personalmente. Estoy preocupado.

Me lo puedo imaginar.

Nos hab�amos quedado en la pistola.

Se la traigo enseguida, perd�neme.

Haga una cosa, ll�vela a comisar�a junto con el permiso de armas.

Si necesita ayuda con su mujer, ll�menos.

Gracias, gracias.

- Adi�s. - Adi�s.

Yo ten�a una Lambretta y me la han robado �y ahora c�mo trabajo?

�Pero una Lambretta o una camioneta Ape?

Una Lambretta.

No, es diferente la Lambretta de la camioneta. No es lo mismo...

Adelante.

Veo que est� ocupado con lo que m�s le gusta, papelujos, burocracia...

Carmine, Carmine, �qu� bonita sorpresa!

�A qu� debemos el placer?

Mi mujer me ha mandado a hacer la compra,

y he aprovechado para venir hasta aqu� y hacerle una visita.

La vida del jubilado, querido doctor...

Ha hecho bien, si�ntese.

Realmente solo he venido a saludarle. Mi mujer me manda a la compra,

pero si no vuelvo a tiempo, se preocupa.

Cinco minutos, venga. El tiempo para charlar un poco.

S�. �C�mo van por aqu� las cosas?

Bastante bien. Ahora estamos trabajando en el homicidio de Pasqualino Cutuf�.

No s� si lo ha sabido.

Por el momento estamos a oscuras pero...

Pobre Pasqualino. No habr�a hecho da�o ni siquiera a una mosca.

As� es.

Estamos intentando averiguar quien

podr�a odiarlo tanto como para hacerle eso.

Si est� buscando un m�vil, comisario, d�jelo estar.

En toda mi carrera descubr�,

que a parte de los dos m�s comunes, el inter�s y la pasi�n,

cualquier raz�n es buena para matar a alguien.

Encuentre primero al asesino y luego encontrar� el m�vil.

Y posiblemente descubrir� que es m�s extra�o de lo que pudiera haber pensado.

�Qui�n ser�, seg�n usted?

Esta mierda de puerta est� defectuosa, doctor.

Est� ah� el Sr. Buaraccio que quiere hablarle urgent�simo.

�Al tel�fono?

- No ah� fuera. Est� muy alterado. - Vale, ahora voy.

Carmine, lo siento, tengo que irme.

- Faltar�a m�s. - Ha sido un placer verle.

- Para m� tambi�n. - Se lo ruego, vuelva.

Buen trabajo, doctor.

Adi�s Catarella.

�Buaraccio, se llamaba? Guarraci

�Y qu� es lo que he dicho, doctor?

Comisario, perdone si le molesto, pero me estoy volviendo loco.

�Qu� ha pasado?

Mi mujer ha desaparecido. No la encuentro.

�Todav�a no ha dado se�ales de vida?

No.

Vamos al bar de enfrente. Nos tomamos algo y me lo cuenta.

No s� qu� ha pasado.

No entiendo nada.

Mi mujer no ha cogido ni el primer ni el segundo tren.

Fui esta ma�ana a la estaci�n, habl� con la taquillera,

que nos conoce tanto a m� como a mi mujer.

Desaparecida. No la ha visto.

- �No acompa�� a su mujer hasta el tren? - No. Al tren no.

En realidad llegamos a la plaza de la estaci�n y

como hab�a obras y mucho tr�fico, mi mujer me dijo, bajo aqu�.

Le dije que la llevaba a Caltanisetta, pero no, quiso coger el tren.

Perdone, �nos trae dos caf�s y dos vasos de agua?

Mire, Sr. Guarraci, ma�ana por la ma�ana empezaremos a buscarla.

�Por qu� ma�ana por la ma�ana?

Es el procedimiento, tenemos que esperar 24 horas,

podr�a haberse ido voluntariamente.

No.

No estoy diciendo que lo haya hecho.

No tiene motivos. Giovanna y yo nos queremos desde siempre.

No digo lo contrario.

Creo que ha pasado algo malo, comisario, lo presiento.

Sr. Guarraci, hagamos una cosa. C�lmese, olvidemos el procedimiento,

y en cuanto vuelva al despacho me pongo a ello.

�Est� bien?

Ya ver� como no ha pasado nada grave.

Esperemos.

�Diga?

�Por qu� me llamas aqu�? Te hab�a dicho...

�Qu� ha cambiado?

S�. Necesitas una respuesta enseguida, pero tengo que verte.

- Apuesto a que se te resbal� la mano. - S�, doctor.

Quer�a decirle que llam� un tal Giacomo

que quer�a verle en persona personalmente.

Pero hace falta que vaya al lugar en personal personalmente, doctor.

- �Qu� lugar? - Al mercado.

Giacopo Cutuf�, Catar�.

Vete, voy enseguida.

Mierda, todav�a comunica. �Con qui�n habla?

�Qu� pasa? �Qu� pasa?

�Qu� co�o quieres? �Qui�n co�o eres?

Polic�a.

�Qui�nes son?

Los hermanos Scarlata.

Tambi�n venden huevos y no quieren que les haga la competencia.

�Es que lo deciden ellos?

�No hay una normativa?

La normativa existe pero a esa gente las normas...

Dej�moslo.

Ahora que me han visto con usted me dejar�n en paz durante un tiempo.

Pero no le he llamado por eso, comisario.

�Cu�l es el motivo?

Mi mujer y yo nos acordamos ayer que hace unos a�os,

antes del accidente, mi hermano tuvo una pelea

con uno de la familia Cuffaro, un tal Ignazio Lapenna.

Una cuesti�n de mujeres. Antes de perder la pierna

mi hermano era un poco mujeriego.

Me acuerdo de Lapenna, estaba dentro por tentativa de homicidio,

pero ha salido por buena conducta.

S�, lo he visto hace unos d�as

y he pensado que era interesante que se lo dijera.

Ha hecho bien,

haremos las oportunas comprobaciones.

Una �ltima cosa, comisario.

Si fuera posible me gustar�a saber

cuando me van a dar el cuerpo de mi hermano.

Para organizar el funeral con tiempo.

Si hubiera sabido que iba a morir

lo habr�a organizado �l mismo, era importante para �l.

Tiene raz�n, ver� lo que se puede hacer.

Le tendr� informado.

Gracias, comisario.

A usted.

Si sigue teniendo problemas con esos dos, d�gamelo.

�Diga?

�Livia! �Livia!

Llevo mucho rato llam�ndote y siempre comunica.

Habr� dejado el tel�fono descolgado.

�Qu� quer�as?

Nada. Que no me da tiempo a volver para comer.

Ya me hab�a dado cuenta. Me he hecho un bocadillo.

Yo, en cambio, no he comido todav�a.

Me jamar�a...

Un jabal�, lo s�.

Esta noche vamos a cenar donde t� quieras, �vale?

Comisario, �vuelvo luego?

Pasa, pasa.

Amor m�o, te llamo luego, �vale?

- Adi�s. - Adi�s.

�Puedo?

Si�ntate.

�Entonces?

Entonces, por lo que parece, he conseguido encontrar

una testigo de la desaparici�n de Giovanna Bonocore.

Dime.

He tomado algunos apuntes, comisario.

La Sra. Annunziata Locascio,

cuyo balc�n da sobre Via Crocilla,

ha declarado que minutos antes de las seis

ha o�do llegar un coche a toda velocidad

que se par� justo a la salida del paso subterr�neo.

Ella no se acuerda qu� modelo era o la matr�cula,

pero se acuerda que era un coche muy viejo,

de color claro, blanco,

y un detalle que me ha parecido especialmente interesante.

Al coche le faltaba el parachoques delantero.

Despu�s salieron dos hombres, pero no pudo verles la cara,

pas� todo muy deprisa.

Se meti� en casa y poco despu�s oy� el motor del coche

que se marchaba a toda velocidad.

Eso es lo que ha declarado.

Interesante.

Eso digo yo.

�Hay m�s?

S�, me he dado una vuelta por el pueblo.

Parece que la Bonocore tiene una relaci�n con un m�dico, el Dr. Curatolo.

�Qu� piensas?

Creo que eso dos quer�an... aclarar su situaci�n.

Y han huido, como dos adolescentes.

Esto tambi�n lo pens� yo, pero sin datos...

He citado al doctor en comisar�a, por si quiere hablar usted con �l.

Has hecho bien.

Voy a tomar un caf� al bar Italia.

�Al bar Italia? �Al bar de los...?

De los Cuffaro. Seguramente el caf� ser� muy bueno.

Buenas tardes.

�Me trae un caf�?

No hay servicio en las mesas.

- �No? - No.

Entonces tomar� un poco el aire.

De hecho estoy esperando a una persona, Ignazio Lapenna.

�Por casualidad lo conoce?

Nunca o� hablar de �l.

�Qu� quiere de m�?

Para empezar, que te sientes.

As� puede que me traigan el caf�.

Estoy aqu� por el homicidio de Pasqualino Cutuf�.

Hombre de mierda.

Por eso.

Estoy hablando del que lo ha matado. No de �l.

Por lo que yo s� vosotros no hac�ais buenas migas.

Hubo una mujer, hace unos diez a�os.

Se lo quise hacer pagar. Pero fui a la c�rcel y no pude.

Cuando estaba dentro, el bastardo de Sinagra,

mat� a mi hermano peque�o, Gaspare.

Bendita sea su alma.

Le esperaron tres debajo de su casa. Le dispararon m�s de 20 veces.

Por toda la cara.

Me acuerdo.

Los carabinieri prohibieron a mi familia participar en el funeral.

Ten�an miedo que estallara una guerra.

Gaspare se iba a ir al otro mundo sin ni siquiera una persona que lo llorara.

Pasqualino fue el �nico en el funeral.

Por eso ya no le tengo rencor.

Adi�s.

Giovannino, est� todo pagado.

Perdone, comisario.

Estaba hablando con el Dr. Curatolo de la desaparici�n de la Bonocore.

�Puedo decirle que entre un momento?

- S�. - Por favor.

Por favor.

El Dr. Curatolo me estaba diciendo que

no cree que se haya ido por voluntad propia.

Pero, sobre todo, que no tiene nada que ver con su relaci�n.

�Puede repetir lo que me estaba diciendo antes?

Nosotros no ten�amos ninguna intenci�n de regularizar nuestra situaci�n.

Si Giovanna no hubiera desaparecido habr�amos seguido como antes.

Se lo dije tambi�n a Guarraci. No tengo nada que ver con todo esto.

�Ha visto al Sr. Guarraci despu�s de la desaparici�n de Giovanna?

Esta ma�ana.

Ha venido a mi consulta y ha empezado a gritar delante de todos mis pacientes

que conoc�a la relaci�n entre Giovanna y yo.

Lo sab�a hace tiempo, un a�o, creo.

Por otra parte, tambi�n �l, Guarraci, tiene una amante, una tal Marisa.

�Cree que la se�ora

pudiera tener otra relaci�n adem�s de la que tiene con usted?

No.

Giovanna estaba enamorada de m�

y yo de ella.

�Tiene idea de por qu� puede haber desaparecido?

Sr. Comisario, disc�lpeme si le respondo con otra pregunta.

�Sabe por qu� iba a ver a la hermana a Caltanisetta?

Pens�bamos que iba a hacerle una visita.

�No les ha dicho nada Guarraci?

�Sobre qu�?

La hermana le hab�a pedido ayuda econ�mica,

para el marido, que tiene problemas.

Giovanna har�a cualquier cosa por su hermana.

Creo, pero no estoy seguro,

que Giovanna llevaba encima una gran cantidad de dinero.

"En Sarajevo, nuestro enviado especial, Franco Di Mare."

"Hoy en Sarajevo, los francotiradores han retomado su tarea mortal.

Siembran el terror en la ciudad,

disparan a todo lo que se mueve, tiran sobre cualquiera..."

Hola amor m�o.

Hola.

Perdona el retraso.

Ahora me cambio y salimos.

Ya no me apetece salir.

�Nos quedamos en casa?

S�, claro, s�.

Puedo cocinar yo.

Pero no hay comida.

Llamo a Calogero, puede que nos traiga algo, �qu� dices?

He dicho que nos qued�bamos en casa.

- �Y? - Tienes que prestar atenci�n.

Es la primera vez que hablo de esta casa como si fuera mi casa.

Entonces me tengo que preocupar.

�No te gusta la idea?

�Y a ti?

No lo s�.

�Qu� quieres comer?

Lo que tomes t�.

Cuando muri� mi padre, hace 15 a�os,

dej� a mi hermana los pisos y a m� las tierras.

Esta finca y dos m�s aqu� cerca.

Pero no van bien las cosas,

como en todo el sector.

En cambio el ladrillo ha sido una buena inversi�n.

Por eso, en cuanto puede, Giovanna me ayuda.

Estamos endeudados con los bancos.

Tenemos un descubierto de 20 millones de liras.

Entonces es verdad que su hermana sac� dinero para tra�rselo.

No todo, obviamente.

Llevaba dos millones.

Hemos pactado con el banco un plan de pagos, dos millones al mes.

- �El Sr. Guarraci lo ignoraba? - Creo que s�.

Pero el dinero era de mi hermana.

Pod�a disponer de �l como quisiera.

�Veinte millones! �Veinte millones!

Si lo hubiera sabido seguramente habr�a intentado impedirlo.

�Sabe de qui�n estamos hablando? De mi cu�ado.

Un idiota, un inepto,

una persona que no sabe hacer nada, un in�til,

una persona que ha encadenado una quiebra tras otra.

Guarraci, c�lmese, porque en la lista de las quiebras usted tampoco falta.

Claro que estoy yo tambi�n,

pero si no le importa,

yo he sido un empresario de la construcci�n muy respetado.

Est� bien, nadie lo pone en duda.

Me han obligado a cerrar mi actividad,

porque este es un pa�s fiscalmente punitivo,

que penaliza.

Ah�rrenos el discurso.

D�ganos d�nde ten�a su mujer el dinero, �en el banco?

El dinero en el banco, el resto aqu�.

Venga.

Tenemos una bonita caja fuerte.

Aqu� est�.

Mi mujer lleva siempre la llave al cuello.

- �Nos da autorizaci�n para abrirla? - Claro que s�. H�galo.

Llama a la cient�fica y que te d� la autorizaci�n el juez.

- �Puedo utilizar su tel�fono? - S�, s�, h�galo.

En resumen, este Pasqualino no se perd�a ni un funeral.

Presentaba sus respetos hasta al m�s desgraciado.

Por eso en Vigata todos le quer�an.

- �Me est�s escuchando? - S�, claro.

Estaba pensando que

ya no estamos acostumbrados

a que se puedan hacer cosas por los dem�s

sin esperar nada a cambio.

Ir al funeral de un extra�o es una gran demostraci�n de altruismo,

porque un muerto no puede darte nada a cambio.

Perdonen, �molesto?

- No, Fazio, si�ntate. - Gracias.

Solo le quer�a decir que

hemos abierto la caja fuerte de la Bonocore.

Dentro hab�a 100 millones en

bonos del Tesoro y acciones,

y muchas joyas de valor.

- �Nada de efectivo? - Ni su sombra.

Doctor, el comisario general quiere hablar urgentemente con usted.

Se�or comisario, d�game, soy Montalbano.

Buenas, Montalbano.

�Podr�a venir a verme junto con el subcomisario Augello?

Quer�a felicitarle personalmente.

Perdone, pero,

�por qu�?

Veo que no comparten la informaci�n en la comisar�a de Vigata.

Por el arresto de la banda que desvalijaba joyer�as.

Estamos hablando de hace unas pocas semanas.

Ah, s�, ya me acuerdo.

Est� bien, iremos a verle.

- Les espero. - Adi�s.

Buenos d�as.

Descansen, descansen.

Salvuzzo, que bueno verte.

Antes de nada quita los pies de la mesa.

�Te parece que son maneras, subcomisario?

Me ha llamado el comisario general, quiere vernos.

Parece que hay una felicitaci�n para ti,

por el arresto de la banda que robaba en la joyer�as.

�Qu� dices?

�Y t� ni siquiera te hab�as enterado?

�C�mo no me voy a enterar?

�Te crees que no sigo las investigaciones de la comisar�a?

Te observo, de lejos, pero te observo.

Y estoy orgulloso de tus resultados.

�Salvo!

- Pero, �qu� haces? - Perdona, perdona,

pero es que a veces tengo la sensaci�n de que no me valoras.

- �Qu� dices? - Como si no estuviera.

S�, s�,

como si fuera transparente.

Dejemos los sentimentalismos,

vamos, Mim�.

Livia lleg� hace un par de d�as.

�Y no me dices nada? �C�mo ha sido el reencuentro?

�Qu� quieres que te dijera?

Es mejor que no hable contigo de Livia, eres mal�volo.

Yo no soy mal�volo.

Eres mal�volo, mal pensado, dices algunas cosas que es mejor que...

- Es mejor que me est� callado. - Eso es, exactamente.

Soy sincero,

que es distinto.

�Co�o!

Mim�, Mim�, �c�mo est�s?

Co�o.

Herida en la frente, herida en la frente, herida en la frente,

y menos mal que �l freno, que si no encima...

Me acuerdo...

�Conociste a mi madre? Cuando era peque�o me llevaba a los tiovivos.

Qu� guapa eres Livia.

Mim�, Mim�, hace media hora que est�s hablando.

Es demasiado guapa.

Basta ya.

Est� hablando desde ayer por la noche.

- Hola Livia - Hola Mim�.

Doctor, doctor, mi amigo est� mal, est� empeorando. Haga algo.

La herida en la frente. Ha frenado. Salvo ha frenado, que si no encima...

Mi madre me llevaba a los tiovivos.

Livia es demasiado guapa.

Mira a Livia, que guapa Livia.

Tengo ganas de vomitar.

Vomita, Mim�, vomita, que te sentar� bien.

Te quiero, Salvo.

De verdad que te quiero mucho.

Montalbano, en jefatura y los periodistas est�n

s�per convencidos que haya sido un ataque de la mafia.

Pero como te estimo y s� que te funciona bien el cerebro

querr�a saber qu� piensas t�.

No fue la mafia, Cosimato.

Si hubieran sido ellos a esta hora no estar�a hablando con vosotros.

Estoy convencido que los dos de la moto no me estaban siguiendo.

Me han encontrado por casualidad.

Tanto es as� que han tenido que dar la vuelta para asegurarse que fuera yo.

�S�?

Me he dado cuenta por el rabillo del ojo pero no le d� importancia.

Imagino que no te acordar�s del modelo de la moto o del n�mero de matr�cula.

Vale, intentar� hablar con Augello.

No, es in�til, tampoco �l te podr� decir nada.

Est�bamos hablando en ese momento. Est�bamos distra�dos.

Est� bien, Montalbano. Muchas gracias.

Recup�rate, anda.

Se me olvidaba.

Quieren ponerte escolta.

Dile que si lo intenta voy a ir a pedir el ingreso en los carabinieri.

Adi�s Montalbano.

A todo esto, �le han dado a Cutuf� el cuerpo del hermano?

S�, se lo han dado hoy. El funeral es ahora mismo.

Entonces vamos.

�Por qu�, comisario, por qu�?

Mire, el doctor quiere que se quede en casa, y punto.

No me importa lo que haya dicho el doctor. T� haces lo que yo te diga.

Muy bien, entendido.

- �Es que t� trabajas para el IMPS? - �Qu� tiene que ver, comisario?

Lo dec�a por usted.

No ha faltado nadie.

Veo que est�s mejorando.

- Espera que te echo una mano. - No, no, ya lo hago yo.

Tienes que estarte quieto.

- Fazio se ha chivado, �no? - Solo porque te aprecia.

Ma�ana tengo que volver al despacho, �vale?

Tengo un mont�n de cosas que hacer.

No tienes que justificarte conmigo.

Basta con que no te esfuerces demasiado.

- �Diga? - �El doctor Montalbano?

S�.

El abogado Guttadauro al habla.

Qu� placer ver que coge el tel�fono,

no se puede ni imaginar nuestra alegr�a al ver que el vil atentado,

por suerte, no tenido graves consecuencias.

S�, perdone, pero todav�a no he entendido

con quien tengo el placer de hablar.

El abogado Alfonso Maria Guttadauro.

Ahora me imagino que necesitar� descansar,

por lo que no le molesto m�s.

Para cualquier cosa, ya sabe,

estamos a su completa disposici�n.

�Qui�n era?

A decir verdad, no lo tengo claro.

Un tal abogado Guttadauro.

Me deseaba que me recuperara pronto.

Creo que es el abogado de una de las dos familias de la mafia de la zona.

Quer�a hacerme saber que no ten�an nada que ver con el atentado.

�Qu� te pasa?

Nada.

�Qu� lees?

"A cada cual, lo suyo", lo he encontrado en la librer�a.

- No lo recuerdo. - Es muy famoso.

El farmac�utico que recibe una carta de amenaza an�nima

y despu�s le matan en una cacer�a.

Tendr� que releerlo.

El doctor ha dicho que nada de esfuerzos.

Mira que para m� no es un esfuerzo.

Y adem�s, solo est� celoso, he visto como te miraba.

Para, para.

Te leo un poco as� te calmas y te duermes.

A ver, �d�nde me hab�a quedado?

"Ten�a raz�n la ni�a, pens� Laura Ana,

una mujer guapa...

un bonito cuerpo, esbelto"

Te escucho, te escucho...

Doctor, le acompa�o yo, venga aqu�.

- Adi�s. - Adi�s.

�Qu� haces?

- No exageres, Gallo, �qu� haces? - D�jeme hacerlo, doctor.

�Es que soy un enfermo terminal?

Ya le cuido yo.

- Si corres te despido. - No se preocupes, doctor.

Sabe que conmigo est� sano y salvo.

Cu�date.

- �Venga, que ya hemos llegado, Gallo! - Es por su salud.

Hace seis hora que estamos en medio de la calle.

Hace una hora que les estamos esperando.

- No tiene sentido de la medida. - Lo hago por su salud.

�En qu� quedamos? Cuando voy despacio, porque voy despacio.

Cuando voy deprisa, porque voy deprisa.

- Ya vale, quiero una cosa justa. - Vete a la mierda.

- Doctor, doctor, �cu�nta preocupaci�n! - Catarella, puedo andar.

- No exageres tambi�n t�. - Ap�yese en m�, doctor.

Estoy bien, Catarella. Estoy bien.

Estoy aqu� doctor.

- �Se ha roto las costillas? - S�, me romp� las costillas.

�C�mo est� el Dr. Augello?

Esta ma�ana ha dicho que ten�a dolor de cabeza.

El doctor le ha dado seis d�as de reposo.

�Qu� te parece?

Ayer por la ma�ana, como no ten�a nada que hacer,

he pensado en la desaparici�n de la Sra. Guarraci.

La pregunta es,

�cu�ntas personas sab�an que iba a coger ese tren?

As� es.

Es la misma pregunta que me hice yo en su momento.

Evidentemente dos,

el marido y la asistenta, que se llama Teresina Brucato.

�Has hablado con la tal Teresina?

Claro, me dijo que sab�a perfectamente

que la se�ora llevaba dos millones al contado en el bolso.

Y como me lo dijo me dio la impresi�n de que era una mujer honesta.

Solo nos queda el marido.

�Has descubierto algo sobre su amante?

Se llama Marisa Lo Schiavo,

tiene veinte a�os y es una mujer explosiva.

Tanto es as� que est� volviendo loco al aparejador porque se ve con otro.

�Qui�n es el otro?

Se llama Stefano Di Giovanni,

tambi�n casado.

La mujer se divide

equitativamente entre los dos.

Pero el aparejador quiere la exclusiva.

Tr�ela que quiero charlar con ella.

Por supuesto, ser� un placer.

Buenas tardes.

Soy Marisa Lo Schiavo.

- �Qu� pasa? - Doctor, una mujer para usted.

Guapa, guap�sima. Me dej� sin palabras.

Quiere hablar en persona, personalmente.

Fulgurado, con el coraz�n a mil estoy, doctor.

Y, �qui�n es?

No lo s�, doctor. No he tenido tiempo de entenderlo.

- Buenas tardes, comisario. - Buenas tardes.

Soy Marisa Lo Schiavo.

Sra. Lo Schiavo, por favor, si�ntese.

Disc�lpeme, s� que quer�a hablar conmigo.

S�, la estaba esperando.

Gracias Catarella, puedes irte, gracias.

Por favor.

Mire, ahorremos tiempo.

Le presento al inspector Fazio.

- Buenas tardes. - Buenas tardes.

Imagino que quiere verme

porque quiere saber sobre mi relaci�n con Guarraci, �verdad?

Verdad.

Entonces, mire, comisario,

hace dos meses que no nos vemos.

Le dej� yo.

�Por qu�?

Por el motivo m�s banal del mundo.

Me hab�a prometido que se iba a separar de la mujer

y que nos �bamos a ir a vivir juntos.

Y no lo ha hecho.

Entiendo.

Entonces usted, consecuentemente, ha dejado tambi�n al Sr. Di Giovanna.

�Qu� tiene que ver Stefano?

- �Ha dejado �l a su mujer? - No.

Pero nunca me prometi� que lo har�a.

Claro.

D�game, desde que desapareci� su mujer,

�el Sr. Guarraci se ha puesto en contacto con usted?

No.

Pero estoy segura que lo har� antes o despu�s.

Se�orita, adi�s.

�Qu� le parece?

Qu� me parece,

tambi�n la has o�do t�.

Nos ha hecho ver que el aparejador

ten�a un excelente motivo para librarse de la mujer.

Con el estilo de vida que lleva no habr�a podido permitirse una amante as�.

Y tampoco podr�a permitirse divorciarse,

ya que no tiene una lira, no tiene trabajo y se juega todo a las cartas.

�Sabes si el juez ha ordenado el embargo de los bienes?

S�. Las cuentas, tanto de la mujer como de Guarraci ya est�n bloqueadas.

Bien. Desde hoy hay que seguir al aparejador d�a y noche.

Pon a alguien a seguirlo.

Has ido a la peluquer�a.

Est�s muy guapa.

�Te has dado cuenta como polic�a atento a los detalles

o como enamorado pendiente de m�?

Obvio, como polic�a atento a los detalles.

Oye, quer�a alquilar un coche. Quisiera ir a Selinunte.

Mira, si esperas algunos d�as, vamos juntos este fin de semana.

Tu coche est� todav�a en el taller, no se sabe durante cuanto tiempo,

y me aburro en casa sola.

Si hago una llamada estoy seguro que consigo que me lo den antes del viernes.

�No puedo ir sola?

Claro que puedes ir sola, Livia. No empieces, puedes ir sola perfectamente.

No es que...

mira hay un alquiler de coches aqu� al lado.

Cuando acabemos de comer vamos y vemos lo que nos dicen.

Si ya no estuviera aqu�, �qu� har�as?

- �En qu� sentido? �Si murieras? - No una cosa definitiva como la muerte.

�Si me dejases?

Livia, no te entiendo, perdona,

�Por qu�? �Deber�a empezar a pensarlo?

Estaba bromeando.

S�, voy. Un minuto.

Mim�.

Salvo, �qu� haces aqu� a esta hora?

Tengo que hablar de algo serio, es importante.

�C�mo est�s?

Hoy todav�a un poco mareado.

Es sobre todo por las pastillas que tomo.

Pero ma�ana empiezo a hacer fisioterapia y me han dicho...

�Puedes hablar de mujeres en serio?

Lo intento.

Mira,

se trata de Livia.

Desde que lleg�, a veces parece muy enamorada,

a veces muy dulce, pero otras veces parece lejana, muy distante.

�Qui�n la entiende?

Hoy ha ido a la peluquer�a.

- �Qu�? - Sigue, sigue.

Y despu�s, dice que quiere alquilar un coche y quiere ir a Selinunte.

Sola.

- Salvo, �te puedo hace una pregunta? - S�.

Pero presta mucha atenci�n, porque de la respuesta que me des,

puede depender tu tranquilidad en los pr�ximos d�as.

S�.

Livia, exactamente, �qu� se ha hecho en el pelo?

�El corte?

El peinado, �vistoso, modesto?

Yo que s�, Mim�. No entiendo de estas cosas.

�C�mo que no sabes? �Se ha hecho un peinado vaporoso o todo liso?

- �Se ha te�ido? - No, el color me parece el mismo.

Menos mal.

El peinado...

me parece vistoso, pero no lo s�.

Porque cuando se ti�en est� clar�simo.

�Otras se�ales inquietantes?

Cuando llamo a casa,

siempre comunica.

Dice que es porque cuelga mal el tel�fono.

Y tengo uno inal�mbrico, Mim�.

Mierda.

�Pinta mal?

De por s� no, pero es una mentira.

Y quiz�s junto con otras, hacen sospechar.

�Sospecha, de qu�?

De traici�n.

Mierda.

Lo sab�a, lo sab�a.

Salvo, tranquil�zate.

Estoy hablando de forma hipot�tica.

Pudiera ser que fuera a Selinunte, alquile el coche,

saque algunas fotos y estemos todos tranquilos y en paz.

Pero si hay algo que notes,

y te parece que Livia no tiene la m�s minima intenci�n de ir a Selinunte,

porque te puede haber dicho una mentira para ver a otra persona.

Un hombre.

Entonces la cosa pinta muy mal.

�Y qu� hace? �Se hace todos estos kil�metros para venir a traicionarme?

En Sicilia, adem�s.

�Por qu� no? Es c�modo.

Y adem�s, evidentemente, a Livia le gustan los sicilianos.

Antes yo y despu�s t�.

T�, �qu�?,

t� �qu�?

A mi me tuvo en cuenta, pero luego, inexplicablemente te eligi� a ti.

�El m�dico ha excluido la conmoci�n cerebral?

El m�dico est� seguro.

Entonces te la voy a provocar yo, si no paras.

�Diga?

Montalbano, soy Cosumato. �Molesto?

No, no. Dime, Cosumato.

Novedades de la patrulla m�vil.

La moto desde la que te dispararon casi atropell�,

cuatro kil�metros m�s adelante, al perro de un agricultor,

que luego les dijo a los carabinieri la matr�cula que cre�a recordar.

La matr�cula result� ser inexistente.

- �Puede haber invertido alg�n n�mero? - Eso pens� yo tambi�n.

De hecho he encargado a un experto que haga

una comprobaci�n en el ordenador para ver si otra combinaci�n corresponde

a una matr�cula existente, pero har� falta un poco de tiempo.

Est� bien. Buena suerte.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Era Cosumato, desde Montelusa.

Mira lo que he encontrado, una gu�a de Selinunte.

Ma�ana te puede servir.

Gracias, me la llevar�.

�Permiso?

Patern�, entra, entra.

- Buenos d�as, comisario. - Buenos d�as.

Le traigo noticias de Guarraci.

Si�ntate, dime.

Por lo que parece, Guarraci,

ayer por la noche fue a jugar al p�ker a un bar de Fiacca.

Perdi� 500 000 liras.

Y no solo eso, me han dicho que hizo lo mismo ayer y antes de ayer.

- Siempre perdiendo. - De forma regular.

Las cuentas est�n todas bloqueadas.

La mujer desaparecida desde hace una semana...

comisario, me pregunto,

�de d�nde saca el dinero?

Una buena observaci�n.

�En qu� banco tiene el dinero la se�ora?

En el Commerciale de Montelusa.

- �Comisario Montalbano? - S�.

- Encantada. Stella Parenti. - Mucho gusto.

�En qu� puedo serle �til?

Mire, en realidad, me gustar�a hablar con el director.

Es una cuesti�n un poco delicada.

- Por supuesto, s�game. - S�.

Por favor.

Aqu� est� el director.

Perdone, no me hab�a dado cuenta.

Los hombres sicilianos no est�n acostumbrados

a ver a una mujer en una posici�n de mando.

Efectivamente, no.

D�game en qu� puedo ayudarle.

Me imagino que habr� venido por la Sra. Bonocore.

S�.

�Tienen alguna noticia?

Lamentablemente, no. Pero estamos seguros que ha sido un secuestro.

- Pobre, �de verdad? - Ya.

�Qui�n podr�a...?

No puedo decirle nada, la investigaci�n avanza y

cuanto m�s tiempo pasa, m�s urgente es la cosa.

Por eso he venido.

Mire, ya que los tiempos burocr�ticos

para la petici�n de una autorizaci�n son eternos, yo...

He entendido a d�nde quiere llegar.

Lo siento pero no puedo darle acceso a la cuenta de la se�ora.

Directora, a lo mejor no nos hemos entendido.

Su banco, dentro de unos d�as, estar� obligado

a proporcionar a la fiscal�a todos los

elementos que nos sirvan para la investigaci�n.

Solo le pido que me ahorre un poco de tiempo. Es importante.

De acuerdo.

Pero no puedo mostrarle toda la situaci�n patrimonial.

Muy bien.

Si me hiciera una petici�n precisa y razonada...

S�.

�Cu�l fue el �ltimo movimiento realizado por la se�ora?

El �ltimo fue el d�a antes de su desaparici�n.

Sac� cinco millones.

�Cinco millones?

- Cre�a que hab�a sacado dos. - No. Cinco.

Si quiere hablamos con el colega de la ventanilla.

No. No hace falta.

- Normalmente, �cu�nto sacaba? - Est�bamos de acuerdo en una petici�n.

Forma parte de la misma pregunta...

Normalmente no sacaba m�s de un mill�n, o un mill�n y medio.

Y con esto ya le he dicho demasiado.

Est� bien. Entonces le doy las gracias.

Espero poder devolverle el favor, alg�n d�a.

Siempre puede abrir una cuenta aqu�, con nosotros.

Para el poco dinero que tengo, mejor si lo sigo teniendo debajo del colch�n.

Un �ptimo sistema, solo hay que tener cuidado a qui�n duerme contigo.

As� es.

- Adi�s. - Adi�s.

La se�ora sac� cinco millones. Bien, dos eran para la hermana.

�D�nde han ido a parar los otros tres?

Por mis huevos que estaban dentro de la caja fuerte.

Y que Guarraci se los ha dejado en alguna mesa de juego.

S�, puede ser. Pero nosotros, en la caja fuerte, no los hemos encontrado.

Claro.

Fazio, ese nos minti�. La llave la ten�a �l.

Cuando llegamos cogi� el dinero y lo hizo desaparecer.

�Por qu� raz�n la Sra. Bonocore sac� tres millones m�s de lo previsto?

No podemos saberlo.

Puede que se los pidiera �l.

Se inventar�a una excusa, qu� s� yo,

un coche estropeado, una deuda que pagar, no lo podemos saber.

�Y los dos millones que hab�a al contado en el bolso?

Ser� la cifra pactada con los secuestradores.

S�. Efectivamente, puede ser.

Pero no tenemos ni rastro de prueba, comisario.

Quiero decir, deber�amos conseguir demostrar

que �l tiene llaves de la caja fuerte.

�Qu� llave?

Ya no la tendr�,

seguramente la habr� tirado.

- Entonces, �qu� podemos hacer? - �Qu� podemos hacer?

No podemos hacer nada.

Tenemos que esperar a que haga un paso en falso.

Eso es lo que podemos hacer.

Necesita dinero, y ya no tiene m�s.

Tiene que retirarlos lo antes posible.

Si las cosas est�n como yo digo,

ahora empieza la segunda parte de la representaci�n.

�La segunda parte?

El hallazgo del cuerpo de la Sra. Bonocore.

Muerta por un secuestro.

Gallo has hecho que se me suba todo el desayuno.

Doctor, iba muy despacio.

�Qu� quiere que haga si toda la calle est� llena de agujeros?

- Sr. Cutuf�. - Comisario, buenos d�as.

�Est� llev�ndose las cosas de su hermano?

S�, el propietario quiere realquilar la casa a

alguna de estas familias de inmigrantes.

Que por lo menos tengan un techo sobre la cabeza.

Escuche, hemos venido aqu� para hacer el registro.

Con esta historia del atentado,

no hemos tenido tiempo de hacerlo antes.

- �Podemos entrar? - Acabo de empezar.

- Todav�a est� todo aqu�. - Perfecto.

�Va a tardar mucho en registrar, comisario?

Esto es todo lo que Pasqualino pose�a.

Esos ya los he vaciado yo.

�sa era la verdadera pasi�n de Pasqualino, las necrol�gicas.

Las conservaba con mucho cuidado desde hac�a a�os.

�D�nde est�n?

No es posible.

Me los ense�� hace solo algunas semanas.

Cuando lleg� esta ma�ana,

�ha tenido la sensaci�n de que alguien haya entrado a la casa?

- Estaba todo en su sitio. - �Y la puerta?

�Se ha fijado usted en si la hab�a forzado?

No, creo que Pasquale ni siquiera puso cerradura.

As� que aqu� entraba y sal�a el que quisiera.

De todas formas, Pasqualino no ten�a nada que pudiera interesar a nadie.

Evidentemente se equivocaba.

�Doctor!

Debe de haberse ca�do cuando vaciaron la basura.

Lo han hecho para deshacerse de ellos. Muy bien, Gallo.

�Ve como yo tambi�n soy un buen polic�a?

- Me infravalora, doctor. - Yo no te infravaloro, yo te valoro.

Porque yo estoy siempre muy atento.

Usted me valora muy poco como investigador.

- �C�mo se te da jugar al bal�n, Gallo? - �Qui�n yo?

Modestamente, he jugando el campeonato Eccellenza hasta hace diez a�os.

He sido un excelente lateral derecho.

Cuando volaba por la banda parec�a el r�pido de Messina.

Pero, �c�mo te llamaban? �Modesto te llamaban?

�Eras experto en todo!

Soy un ecl�ctico.

Juega al bal�n y c�llate.

Mil lira, mil liras para el que meta el primer gol, �vale?

Dejad un poco de espacio que sois diez y nosotros solo dos.

- �Y las mil liras? - �Mil liras? Es justo.

- Deber�as pagarlas tu, las mil liras. - No he tenido tiempo, doctor.

�Pero vosotros nunca vais al colegio?

Yo s� voy, de vez en cuando.

�T� vas?

Y Pasqualino lo conoc�ais, el se�or que...

Nos dejaba siempre beber en la fuente de su casa.

- Era muy simp�tico, era muy simp�tico. - Pobrecito,

�pero alguna vez lo visteis hablar con alguien?

No, nunca, nunca.

- Yo s�. - �T� s�?

Pero c�llate, Vito, que solo dices chorradas.

- C�llate t�, d�jalo hablar. - Las chorradas las dir�s t�.

Habla, dime, Vito, dime.

Hace dos semanas, por la tarde,

me dej� aqu� los libros, y volv� con la bici.

Entonces escuch� a alguien que gritaba all� en la casa.

�Era Pasqualino?

No, no, otro. Dec�a algo as� como: "T� a m� no me vas a acompa�ar".

Estaba muy enfadado, daba miedo.

�Y t� le has visto la cara a ese hombre?

No, estaba oscuro y adem�s yo estaba lejos.

Pero vi que era un se�or alto y que adem�s caminaba mal.

Est� bien.

Id al colegio, sed buenos y no os volv�is unos criminales.

- Esperemos. - Adi�s.

Gracias por el partido.

C�llate.

"T� a m� no me vas a acompa�ar".

�Qu� puede querer decir? �T� a mi funeral no vienes?

Entonces, piensa que quien ha disparado al pobre Pasqualino,

es alguien que no soportaba la idea de que viviese m�s que �l.

�Por qu� no? Puede ser.

Tu padre, anteayer, me dijo una cosa

que me ha afectado mucho.

Me dijo que encontrase primero al asesino, y luego el m�vil.

As� que... se trata de alguien...

De alguien que tiene la certeza de morir pronto.

Un enfermo terminal.

�Y qui�n puede ser este enfermo terminal?

�El hombre que le ha dicho el ni�o?

S�.

�Te acuerdas de ese hombre que vimos en el funeral de Pasqualino?

�se que cojeaba al final de la fila.

Dir�a que es �l.

No tiene que ser dif�cil encontrarlo.

Haz que venga aqu�.

Est� bien.

Gracias.

- Hola, Livia. - Hola.

- �Todo bien? - S�.

�Livia!

�Livia! �Est�s ah�?

Todav�a no ha vuelto.

Hola, perdona el retraso.

Ya. �Hace falta que te excuses?

- No, solo he llegado tarde. - As� es, solo has llegado tarde.

�Qu� tal Selenunte, Livia?

Me he olvidado la gu�a, �y qu�?

- �Es un crimen? - No. No, no, no.

Solo es que aqu� dice que el parque arqueol�gico

cierra una hora antes de la puesta de sol.

Bien, puesto que de aqu� a Selenunte

hay 40 minutos de coche, nada, me preguntaba, simplemente...

�Me est�s pidiendo una coartada?

No, te estoy pidiendo que no me digas mentiras.

�Te parece demasiado?

No he ido a Selenunte.

�Y d�nde has estado?

- En Palermo. - En Palermo.

�Sola?

Me he visto con una persona.

�Un hombre?

�Pero te has vuelto loco?

- �Se puede saber que te pasa? - �Qu� qu� me pasa?

�Qu� me pasa? Nada, que ten�a raz�n Mim�.

�Pero qu� tiene que ver Mim�?

La jodienda de Mim�. Eres incre�ble.

A ti los sicilianos te vuelven loca.

- �Pero qu� est�s diciendo? - �Qu� qu� estoy diciendo?

Hoy uno de Palermo,

- ma�ana uno de Catania... - �Es genov�s!

Es genov�s.

Es el decano de la facultad de arquitectura.

Fue mi profesor durante muchos a�os y lo han transferido a Palermo.

�Y de todas formas est�s exagerando!

- �Yo estoy exagerando! - S�, est�s exagerando.

�Mi novia me miente, viene a Sicilia no para verme a m�,

sino para ver a un profesor suyo de la universidad y yo estoy exagerando!

�Livia, ni siquiera eres original! �Un profesor, la estudiante!

Sabemos bien como terminan estas situaciones.

- �Y c�mo terminan? Escuch�moslo. - �Qu� c�mo terminan?

- �Ha intentado algo? - No. Ha sido muy correcto.

�Y entonces qu� quer�a?

Un colega suyo quer�a el nombre de un estudiante

que pudiera dirigir un estudio de arquitectura.

Y �l pens� en m�.

- �Una propuesta de trabajo? - S�.

Y una de �sas que no se pueden rechazar.

- Solo que... - �Solo qu�?

Es en Canad�, en Toronto.

- �En Canad�? - S�.

No s� qu� debo hacer.

- �Tienes que decidir ya? - No. No.

Para tampoco tengo mucho tiempo.

Entonces piensa en ti.

Yo aceptar� la decisi�n que tomes.

S�, pero yo no quiero hacerte da�o.

Lo s�.

Pero s� tambi�n que tu trabajo es importante.

Y si dices que �sta es una propuesta a la que no puedes decir que no.

S�, pero, si te hago da�o a ti, y por tanto, a nosotros,

yo renuncio.

�T� har�as eso?

�De verdad pensabas que ten�a a otro?

Dej�moslo. Es Mim� que me mete ideas en la cabeza.

�Y nosotros dos?

No lo s�.

Encontraremos una soluci�n.

Buenos d�as.

Tengo novedades sobre el caso de Pasqualino Cutuf�.

�Qu� novedades?

El tipo que usted dec�a, el lleg� el �ltimo al funeral.

Se llama Gig� Nicotra, no vive lejos de Pasqualino.

Que venga enseguida. Quiero hablar con �l.

No puede moverse, comisario.

Le han encontrado un tumor en el cerebro.

Le han dado pocas semanas de vida.

No se puede mover de casa, tambi�n porque vive solo.

- La direcci�n, �la tienes? - Claro.

Preg�ntale a Gallo si me puede acompa�ar.

En realidad, esta ma�ana le han devuelto su coche.

Si quiere lo acompa�o yo.

No, voy solo entonces.

Est� bien.

Entonces aqu� est� la direcci�n

y �stas son sus llaves.

�Se puede?

�No hay nadie?

�Se�or Nicotra! �D�nde est�?

Venga, venga, estoy aqu�.

Venga, comisario.

Por desgracia no estoy condiciones de ofrecerle ni siquiera un caf�.

Mi cuidadora ha salido a comprarme las medicinas.

Total, para lo que sirven.

He venido para hablar con usted de Pasqualino Cutuf�.

�Lo conoc�a?

�Y qui�n no conoc�a a Pasqualino?

Era imposible no conocerlo.

Era como el recuerdo perenne

del hecho de que tarde o temprano se muere.

Una presencia insoportable.

Tengo un testigo

que jura haberos visto discutir,

algunos d�as antes del homicidio.

Discutir ferozmente.

Es verdad.

Justo ese d�a mi m�dico me hab�a dicho que me quedaba poco de vida.

As� que fui a su casa a pedirle

que por favor no viniese a mi funeral.

�Y �l qu� le respondi�?

Ese imb�cil.

En lugar de seguirme el rollo, intent� consolarme.

Me dijo que no ten�a que preocuparme

por el d�a de mi funeral, sino por vivir bien

cada d�a que Dios me diese.

Como si uno pudiese resignarse a morir a los cincuenta a�os,

De una forma tan injusta.

�Y por eso lo mat� como a un perro?

Me arrepent� un instante despu�s.

�Me cree, comisario?

No, no lo creo.

No lo creo ya que despu�s fue a su casa,

cogi� sus necrol�gicas y las tir� a la basura.

No.

No, eso lo hab�a hecho antes.

Fui a buscarlo para hablarle otra vez.

Pero como no estaba, entr� en la casa

y rob� las carpetas.

Estaba tan enfadado que fui a tirarlo todo a la basura.

Despu�s lo esper�,

y pas� lo que pas�.

Despu�s de dispararle volv� aqu�, a casa.

Quer�a llamarle, comisario, y entregarme al momento.

Pero despu�s pens�,

que de todas formas me queda poco tiempo de vida

y que mi pena ya la estoy cumpliendo as�.

�Sabe qu� pienso?

Con todo el respeto y piedad por su condici�n.

Que usted me da much�sima rabia.

Aunque le quede tan poco de vida,

usted sigue pensando solo en usted mismo.

Ignorando completamente el da�o que le ha hecho a Pasqualino

y el dolor que le est� causando a todos sus familiares.

Haga lo que tenga que hacer.

�D�nde est� la pistola?

En el piso de arriba.

En el caj�n de mi mesilla de noche.

No, �no!

�Nostalgia de Adelina?

Perdona, he hecho lo que he podido.

No, est� buen�simo.

Es que no consigo dejar de pensar en esta historia de Canad�.

�Toronto tiene playa?

Lago, Ontario.

"Despu�s de algunos d�as de la desaparici�n de Giovanna Bonocore,

las investigaciones parecen haber llegado a un punto muerto.

Hoy hemos recogido el testimonio del marido de la mujer, Ernesto Guarraci."

"Mire, no s� qu� decir, estoy destrozado.

P�ngase en mi lugar, la fiscal�a ha bloqueado todas mis cuentas corrientes,

la situaci�n se ha vuelto insostenible, cada d�a m�s.

Y adem�s, no sabemos nada de c�mo van las investigaciones.

�Le parece normal?"

"Probablemente el comisario Montalbano se est� recuperando todav�a

del atentado que sufri�.

Nos preguntamos si no ser�a el momento

de confiarle la investigaci�n a otra persona, �usted qu� piensa?"

"Lo m�s importante es que se llegue a una soluci�n pronto, en breve.

Porque ya no podemos m�s. Disculpe."

"Comprendemos las dificultades de este hombre.

Esperemos que sus protestas, santas protestas,

lleguen a los o�dos adecuados, donde tengan que llegar."

�Por qu� est�s escuchando a ese imb�cil?

Ya ves.

Escucha,

la otra noche, cuando hablabas de esfuerzos f�sicos,

�en qu� estabas pensando?

�Diga?

Hola, doctor. Siento llamarle a esta hora

pero han encontrado el cad�ver de una mujer fuera del pueblo.

�Es Bonocore?

No lo s�, ya estoy yendo con Patern�.

He avisado a la cient�fica y a Pasquano hace diez minutos.

Gallo est� yendo a buscarle. Nos vemos all� directamente.

Muy bien, llego enseguida.

Ha acertado. Junto al cad�ver de la se�ora estaba tambi�n su bolso.

Obviamente estaba vac�o.

La encontr� el pescador que viene aqu� todos los d�as.

Ya he hablado con �l. No ha visto nada.

Si viene aqu� todos los d�as, quiere decir que la trajeron anoche.

Se me despierta a las 5 de la ma�ana,

vengo a este sitio asqueroso para ver a un cad�ver,

y como por si fuera poco, tengo que verle.

Es verdad, lo malo nunca acaba.

Le concedo dos preguntas.

�C�mo muri�?

Fue estrangulada con una cuerda.

�Cu�ndo?

�Quiere saber la hora exacta como en las pel�culas americanas?

No, me basta una idea aproximada.

Muri� hace varios d�as, casi una semana.

El tiempo se ha acabado.

Adi�s.

La mataron el mismo d�a del secuestro.

Y guardaron el cuerpo durante una semana.

Antes de venir a tirarlo aqu�.

Con su permiso, doctor.

�Quiere que revisemos el estado de la situaci�n del caso Bonocore?

El estado de la situaci�n, quieres revisar...

�Sobre qu� lo hacemos?

No tenemos nada.

Hasta ahora se trata solo de un homicidio casual.

Dos criminales, dos necios que han tenido la suerte de encontrarse

con una se�ora con dos millones en efectivo en el bolso.

Eso es lo que tenemos.

A Guarraci, no le podemos hacer nada.

Creo que tenemos que empezar por los c�mplices.

Guarraci no se ha dirigido al crimen organizado.

Sobre esto no me equivoco.

Tambi�n yo lo he pensado,

se habr� dirigido a unos simples secuestradores.

Cabos sueltos.

Y como cabos sueltos, ser� dif�cil encontrarlos.

Tenemos pocos elementos en la mano.

Un coche viejo, blanco, sin parachoques...

Pr�cticamente estamos buscando una aguja en un pajar.

Es lo �nico que tenemos y tenemos que buscarlo.

�Alguna novedad de Pasquano?

Todav�a no he hablado con �l.

�Diga?

Hola doctor. Soy Montalbano. Con usted quer�a hablar.

Marca mi n�mero y le respondo yo, �mire que coincidencia!

�Pensaba que hab�a llamado a Raffaella Carr�?

�Quiere adivinar cu�ntas jud�as hay en la caja?

Doctor, ese programa hace a�os que no lo ponen.

Le llamaba para pedirle informaci�n sobre el cuerpo de la Bonocore.

�Tiene novedades?

Caca de gallina.

Mire, no creo que deba ofender de este modo,

aqu� estamos todos trabajando.

�Qu� ha entendido?

Sobre el cuerpo y sobre los vestidos de la se�ora hab�a caca.

Si la palabra le molesta, esti�rcol, heces, excrementos de gallina.

Como si a la pobrecilla la hubieran tenido en un gallinero. Ahora...

Caca de gallina.

Dice que han encontrado sobre el cuerpo de la Bonocore excrementos de gallina.

Me he acordado de una cosa.

�Diga?

Hola Sr. Cutuf�. Soy Montalbano.

Perdone si me salto los proleg�menos,

pero tengo que preguntarle algo muy importante.

D�game, comisario.

Esos dos bestias que le estaban agrediendo el otro d�a, �c�mo se llaman?

�Los hermanos Scarlato?

Los hermanos Scarlato.

Me dijo que tambi�n ellos ten�an una granja de pollos y gallinas, �no?

S�.

�Me puede decir qu� coche tienen? Quiero decir, el modelo.

Un viejo Ford blanco desvencijado.

�Por casualidad le falta al Ford el parachoques delantero?

S�, creo que s�.

Hemos hecho pleno. Llama a Gallo y a Patern�. Prepara el coche, enseguida.

�Qui�n es?

Buenos d�as, mire...

Buenos d�as,

quer�a comprar huevos frescos.

Tiene que ir al mercado. Aqu� no vendemos nada.

�En qu� mercado?

Mire, tengo un restaurante.

Necesitar�a un centenar de huevos frescos.

Estoy dispuesto a pagar el mismo precio que en el puesto.

�Cu�l es el precio?

Hab�a pensado que para un centenar de huevos, 20.000 liras.

�C�mo que 20? Hacen falta 30.

�30? Entonces 30.

Es una buena elecci�n, �no?

Se ha desmayado, se ha desmayado,

se ha desmayado.

Ve a buscar a Patern�.

Patern�, ponle las esposas.

Y si se despierta ap�ntale con la pistola a la cara.

Vosotros, venid conmigo.

Doctor, est� armado.

�Quieto, no te muevas! �Quieto, levanta las manos!

�Quieto, est�s arrestado!

Est�s arrestado por el homicidio de Giovanna Bonocore.

�Qu� co�o dice?

- Yo ni siquiera s� qui�n es. - �C�llate!

Sabemos muy bien que la mataste con tu hermano,

con la ayuda de Guarraci.

Un testigo ha reconocido el coche con el que la raptasteis.

La se�ora ten�a una bolsa, con dinero dentro, �d�nde est�?

No s� nada, �qu� quiere que le diga?

�Te parece que estoy bromeando?

�Te parece que estoy bromeando?

Yo te mato.

Te mato como a un perro, porque t� no eres un hombre, eres un animal.

�D�nde est� el dinero? Te doy cinco segundos.

Uno,

dos,

tres.

Doctor, doctor.

Cuatro,

cinco.

Basta, basta. Est� en el huerto,

enterrado. En una lata.

Es la verdad, se lo juro.

Pero no fui yo el que mat� a la Sra. Bonocore.

Fue mi hermano con la ayuda de Guarraci.

Se lo juro.

Ponedle las esposas.

"Esta ma�ana ha sido arrestado el ingeniero Ernesto Guarraci,

bajo la acusaci�n de haber sido el instigador,

el ejecutor del homicidio de la mujer, la Sra. Bonocore.

El comisario Montalbano, que hay que admitirlo,

ha resuelto brillantemente el caso,

tendr� que reconocernos el m�rito de haber sido un acicate."

�Sabes d�nde te puedes meter el acicate, Ragonese?

"Y de esto pasamos a otra noticia.

Por lo que respecta... T�cnico Granata..."

Ap�gala.

Claro.

Por qu� ver la televisi�n cuando en cambio se puede...

�Se puede...?

Se puede... Cuando en cambio se puede...

Leer un buen libro.

Por supuesto, en qu� pensabas.

Leer un buen libro.

- �Chicos! - Doctor.

Aqu� estoy, he vuelto, como nuevo.

�Qu� son esas caras? Os veo apagados, abatidos...

Entiendo que v�rselas con Montalbano es duro, muy duro. Pero aqu� estoy.

El sol vuelve a brillar.

Adelante.

- Buenos d�as, querido Salvo. - Mim�, entra, entra.

Cierra la puerta, entra.

�C�mo est�s?

- �C�mo estoy? Como Dios. - Ya se ve.

He conocido a una fisioterapeuta de 25 a�os.

�Qu� no te hace con esas manos? Salvo �Qu� no te hace?

Ya se ve. Has vuelto de una forma espl�ndida. Muy bien, Mim�.

- �C�mo acab� todo con Livia? - Todo bien. No te preocupes.

�Se busc� un amante?

No se lo busc�. No te preocupes.

Era un profesor para un asunto de trabajo. D�jalo estar.

Entonces,

�conoces este libro, Mim�?

S�.

- �Lo has le�do? - No.

Tendr�as que leerlo.

Es un libro muy bonito.

Es la historia de un farmac�utico

que un d�a recibe una carta de amenaza en la que le dicen que le van a matar.

Pero el farmac�utico

est� convencido de no tener enemigos

y contin�a con su vida normal.

Como le gusta ir a cazar,

un d�a va a cazar con su mejor amigo Roscio.

- Ya entiendo, es el que... - No, espera, espera, deja que acabe.

�Qu� sucede? Van juntos de caza y les disparan.

En el pueblo la gente empieza a pensar que a Roscio

le han matado porque pod�a ser un testigo inc�modo...

- �Me vas a contar todo? - Ahora llega la parte m�s bonita.

En cambio se descubre que, tanto el homicidio del farmac�utico,

como la carta de amenaza,

en realidad no era m�s que una puesta en escena.

Que el verdadero objetivo del ataque

no era el farmac�utico, sino solo el amigo, Roscio.

�Es una bonita historia, Mim�?

Bonita.

Coge el libro, l�elo, l�elo.

Gracias.

A mi me hizo pensar en un mont�n de cosas.

Por ejemplo, me hizo recordar

a cuando nos dispararon a nosotros dos.

Todos est�bamos convencidos que el objetivo era yo,

que me quer�an disparar a m�.

Cuando, a lo mejor, el objetivo, puede que fuera otro, �verdad Mim�?

S�.

Quer�an dispararte a ti.

- As� es. - As� es.

�Por qu� no me lo cuentas?

Mientras investigaba los robos en las joyer�as,

conoc� a la mujer de uno de los propietarios.

Una mujer guapa, honesta.

Y tanto hice y tanto dije,

que le hice perder la cabeza.

Una tarde me cit� en su casa,

ya que el marido estaba de viaje, pero el marido...

Ha vuelto antes a casa y os ha encontrado juntos.

No, consegu� escapar por la ventana antes de que entrara,

pero �l se dio cuenta igual, se asom� al balc�n

y me vio en la calle corriendo.

Mim�, �qu� vamos a hacer contigo, Mim�?

Todo esto, �por qu� no me lo dijiste enseguida?

�Por qu�?

Porque habr�as actuado conforme a la ley

y habr�as arrestado a un pobre desgraciado,

que habr�a sido un cornudo procesado.

�Un pobre desgraciado? �Un pobre desgraciado?

�Uno que intenta disparar a otro es ahora un pobre desgraciado?

No, al d�a siguiente de salir del hospital, me llam�.

Estaba arrepentido de lo que hab�a hecho. Lloraba.

Lloraba...

S�, por la alegr�a de no haber matado

ni herido gravemente a nadie.

Vete a la mierda, Mim�.

�Te has vuelto loco?

Ese por poco no nos mata, no nos ha matado de milagro.

A ti te hizo volverte loco con un golpe en la cabeza.

A m�, me rompi� las costillas.

El sitio de ese se�or es la c�rcel.

Como quieras.

Si tienes intenci�n de proceder

por intento de homicidio y arruinar a una familia,

puedes hacerlo.

S� que en cinco minutos encontrar�s el nombre

- y, si no, te lo digo yo, se llama... - No lo quiero saber.

Vete a tu despacho, por favor, vete.

Gracias, Salvo.

Gracias otra vez.

�Est�s segura que no quieres que te acompa�e?

No, lo prefiero as�.

Tendr�as que volver desde Catania de noche y estar�a preocupada.

Te llamo cuando llegue a G�nova.

Muy bien.

Oye, decidas lo que decidas,

yo estar� a tu lado.

A 7.000 kil�metros de distancia.

Lo intentar�.

Lo he pensado. Y lo �nico cierto es lo que te dije cuando llegu�.

En Marinella me siento en casa.

Estoy bien aqu�, contigo.

- Entonces, �Toronto? - Nunca me han gustado los lagos.

Creo que nos deber�amos casar.

- �Qu�? �Qu� has dicho? - Nada.

- No te he o�do. �Qu� has dicho? - Nada, nada.

Le ha dicho que si se quiere casar, pero ahora tengo que irme, lo siento.

S�, s� quiero.

Quiero.

Creo que nos deber�amos casar...

�Qu� dices? �Eres idiota?

En cuanto te entusiasmas un poco dices un mont�n de tonter�as.

�C�mo vas a salir de esta?

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