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Original subtitles

¡A la vista, Sir Richard!

¿Qué ha dicho?

"A la vista." Desde aquí se ve Fordyke.

¡Eso tengo que verlo!

Por allí. A la izquierda. Tras los árboles.

¡Es precioso!

- ¿Qué tal luzco? - Encantadora.

No hay ni qué preguntarlo.

¡Adulador!

Tras dos días de caminos polvorientos

y malas posadas...

Estás preciosa, querida.

A tus ojos. Pero ¿y a otros?

Tu padre estará deseando ver a su nueva nuera.

- Él será más crítico. - Te querrá como yo te quiero.

No estoy segura de ello.

Nada segura.

¡Es Sir Richard!

Ha vuelto.

No es razón para gritarlo a los cuatro vientos.

¿Hablará con él?

Lo menos posible.

Ese hijo del diablo...

Necesitará mis caballos para subir la colina.

Ve a prepararlos, Brian.

¡Vamos!

- Hola, Black John. - Hola, Tom.

¿Y tu sonrisa? Llevo fuera 3 meses

y me reciben como en la puerta de la cárcel.

Le echaré una mano a Brian.

Bueno, Black John.

¿Feliz de verme de vuelta?

Como quieras.

¿Como quieras? ¿Qué quieres decir?

Hay quien dice que nunca te fuiste.

Trae los caballos. ¡No te quedes ahí pasmando!

¡Herrero! ¡Vuelve aquí y explícate!

Vete al diablo.

Richard.

Espero que los otros arrendatarios no sean todos como ese.

En absoluto, querida.

Algo le preocupa.

Ya me enteraré de qué es.

¿Te has vuelto loco?

¡Vuelve con su esposa y tú le miras como al diablo en persona!

¿Y qué?

¿Qué sucede?

Pronto lo averiguarás.

- ¿Pasa algo? - Sí...

El diablo.

Violación. Asesinato.

¿De qué estás hablando?

Baja la voz.

¿Qué tiene eso que ver con Sir Richard?

No eres el primero que lo pregunta.

Todo lo que sé es que, antes de morir,

Lucy Judd gritó su nombre.

Pronto sabrás más del asunto.

¡Los caballos están listos, Black John!

- ¿Tom? - ¡Voy, señor!

¿Listo?

Listo, señor.

Bien.

Algo malo ocurre, ¿verdad?

No lo sé.

Le preguntaré a Seymour, el administrador de mi padre.

Espero que tu padre esté bien.

Estoy impaciente por conocer a Sir Giles.

Me hubiese gustado que le conocieses hace años, antes de su ataque.

Era hombre sin igual, vigoroso, vivo.

Ahora está impedido. Va en silla de ruedas y no habla.

Una sombra de lo que fue.

- He de hablarte de los signos. - ¿Signos?

Se comunica con las manos.

Por señas.

Un invento francés que enseñan en Edimburgo.

- ¿Las entiendes? - No.

Hay que haberlas estudiado. Sólo Diane las conoce.

- Ella le acompañó en Edimburgo. - ¿Diane?

- La hermana de tu primera mujer. - Sí.

Sé que es devota de tu padre.

Espero que seamos amigas,

que ella me acepte como tal.

¿Por qué no iba a hacerlo?

Su hermana murió hace casi cuatro años,

- y creo que es feliz en Fordyke. - Entonces, no parece difícil.

¡Ah, Harris! Por fin un rostro amable.

Bienvenido, señor Richard.

Este es Harris, mi mayordomo.

Bienvenida, señora.

¡Seymour!

¡Ahora sé que estoy en casa!

Bienvenido, señor.

¡Cuánta formalidad!

Antes de mi partida me llamabas Richard. Y he vuelto.

Te presento a mi esposa, lady Elizabeth.

- Bienvenida a Fordyke, señora. - Un placer, Seymour.

No te fíes de su aspecto serio, Elizabeth.

Sabe ser jovial cuando se presenta la ocasión.

Lo prefiero ante un buen vaso de vino.

Cuando me trae su libro de cuentas,

es distinto. Pero Dios sabe el desastre que me ahorra.

Sir Richard es un adulador en ambos aspectos.

No había notado su inclinación a la adulación.

¿Has oído, Seymour? ¡Y acaba de llegar!

Ven, te presentaré al ama de llaves.

Este es Thomas, señora.

Henry.

Tom.

Kate.

- Y Mary. - Encantada, señora.

¡A sus puestos!

¡Padre!

Me alegro de estar en casa.

Padre, le presento a Elizabeth.

¿Qué tal, Diane?

Bienvenido, Richard.

Elizabeth, permíteme

presentarte a Diane.

Bienvenida a Fordyke.

Gracias.

Sir Giles la alaba.

Dice que es muy hermosa.

Le desea...

mucha felicidad...

y larga vida en Fordyke.

Y que tengan muchos hijos.

Gracias, Sir Giles.

Diane, ¿acompañas a su cuarto a Elizabeth?

- Yo llevo a padre a la biblioteca. - Desde luego.

Elizabeth...

Seymour, tengo que hablar contigo. Harris, sirva vino.

Enseguida, señor.

Déjenos, Thomas.

¿Algo va mal?

Nada. Tus negocios van bien.

No soy bobo.

No te entiendo.

Al llegar a la propiedad, Black John me recibió fríamente.

Y me habló de mala manera.

Oh, eso, claro. Lo lamento.

No tienes nada de que recelar.

Gracias, Harris, es todo.

Hay ciertos rumores, habladurías que corren y...

¿Y qué?

Y ese asunto de la chica...

- ¿Qué chica? - Lucy Judd.

La hija de uno de tus jinetes.

Fue asesinada.

¿Asesinada?

Violada y horriblemente atacada.

- ¿Dísteis con el culpable? - No.

¿Registrásteis bien el campo e interrogásteis a los forasteros?

Buscamos durante toda la noche y el día siguiente.

No había ningún forastero en la zona.

Vaya una historia sangrienta para un retorno a casa.

Tenga, padre.

¿Hablaste con Tom Judd?

Sí, y le prometí que pagarías el funeral.

Bien.

No quiero que mi mujer se entere de esto.

No esta noche.

- En sus primeras horas en la casa. - Claro que no.

- Y otra cosa, Richard. - ¿Qué?

La chica no había muerto cuando la encontraron y...

habló de ti.

¿Lucy Judd?

Apenas la conocía.

¿Qué dijo?

Sólo tu nombre, "Sir Richard".

¿Por eso Black John estaba tan desgradable?

- ¿Cuando ocurrió? - Hace un par de días.

¡Yo estaba a más de 150 quilómetros de distancia!

Lo sé muy bien,

pero los campesinos no son gente culta.

Cuentan historias llenas de brujas y demonios...

¿Brujas? ¿Se han vuelto locos?

Ya sabes lo supersticiosa que es esa gente.

Y la situación actual no es la mejor para que abracen la razón.

¿Elizabeth se siente cómoda?

Eso creo. Quiere que vayas a verla.

Iré.

¿Qué dice mi padre?

Desearía proseguir su paseo por el jardín.

Nos vemos en la cena.

Me ocuparé de todo eso más tarde, Seymour.

Como quieras, Richard.

¿Tú eres Mary o Kate?

Kate, señora.

- Entonces tú eres Mary. - Sí, señora.

Esto es para ti, Mary. Y esto para ti, Kate.

Gracias, señora.

Demasiado bonito para usarlo a diario.

Pues entonces para tu boda.

¿Te vas a casar?

Todavía no hay nada decidido.

Kate no tendría que haberlo mencionado.

Como el señor se encontraba ausente,

Brian no tuvo ocasión de preguntárselo.

Me preguntaba si podría usted hablar con el señor.

- ¿Y quien es Brian? - El aprendiz del herrero.

Y bien, ¿qué te parece tu habitación?

Estupenda y acogedora.

Ya me siento en casa.

¿Diane y tú seréis amigas?

Claro. Ya me cae bien.

Prometió enseñarme el lenguaje de signos.

¡Mary, Kate!

¡Vamos, fuera!

Ya terminaréis de hablar durante la cena.

Richard, por favor...

- Dime, querida. - ¡Qué embarazoso!

Las despediste como un marido impaciente...

Olvidas un detalle.

¿Cuál?

Que soy uno.

¿Qué dice padre, Diane?

Hay que inscribir a Elizabeth en la biblia familiar.

¡Qué impaciente, padre!

Pero se hará.

Ella figurará allí.

Elizabeth y, espero, otro Giles.

¿Qué sucede, querida?

No entiendo el latín. Tal vez tú puedas leerlo.

No entiendo.

Dice: "Semper honos nomenque

"tuum laudesque manebunt."

Creo que las primeras palabras figuran en el blasón familiar.

La frase completa es el lema de la familia.

Significa: "Tu honor,

"tu nombre y tu buena fama durarán por siempre."

¿Por qué reaccionaría así Richard?

¿Por qué no se lo preguntas?

Disculpadme, por favor.

¿Por qué reaccionaste así?

Esa nota...

¿Sabes lo que significa?

Diane me la tradujo. Es el lema de tu familia. No veo...

Su hermana se suicidó a causa de esa frase.

¿Se mató? ¿Por causa de una cita en latín?

"Tu honor, tu nombre...

y tu fama durarán por siempre".

Sí, se mató por eso.

Soy el único hijo de mi padre.

Cuando me casé con Anne,

él esperaba un heredero. Temía que su apellido muriese conmigo.

Pero Anne no podía darle nietos.

Y ese maldito lema resonaba por todas partes.

Un permanente recordatorio.

Un permanente reproche.

Ella perdió el juicio.

Se creyó odiada por él.

Creyó incluso... que yo la odiaba.

Se mató.

Se arrojó por una de las ventanas de esta casa.

Pobre...

Entonces no era un saludo para mí.

Sino una advertencia.

¿Pero de quien? ¿De tu padre?

Sus manos no tienen fuerza para sujetar un lápiz.

Cuando encontramos a Anne...

apretaba con fuerza una nota en su mano.

En ella, se leía la frase íntegra:

"Semper honos nomenque tuum laudesque manebunt."

Comes por primera vez en esta casa,

y bendicen la mesa con la nota de una suicida.

¿Pero quien hizo algo así?

No lo sé.

Vamos. El viaje ha sido muy fatigoso.

Mañana veremos que hemos tomado esto demasiado en serio.

- Buenas noches, padre. - Buenas noches, Sir Giles.

- ¿Quien acuesta a tu padre? - Nadie. Le acomodan en la silla.

- Nunca la deja. - Oh, no.

Detesta estar tan desvalido.

Sir Charles Fordyke.

Sir Giles Fordyke.

Sir Charles... Sir Giles...

Siempre Charles y Giles en alternancia.

Sí, una tradición familiar. Desde hace generaciones,

los recién nacidos reciben el nombre del abuelo.

¿Por qué tu padre rompió la tradición?

Eso me pregunto yo. Es muy purista con esas cosas.

Siempre hubo un Sir Charles o un Sir Giles en la familia.

¿No es extraño que a ti te llamasen Richard?

- Cariño... - Está bien, querida.

Vuelve a dormirte.

- ¿A donde vas? - Una ventana golpetea.

Todas deberían estar cerradas.

¡No!

¿Ocurre algo ahí?

No está.

Richard, ¿qué sucede?

Creí ver a alguien en el jardín.

¿Uno de tus hombres?

Era una mujer.

Vestida de blanco.

Sería una estatua.

No era una estatua.

Se movió.

Me miró.

Por un momento, me pareció... Anne.

Estás medio dormido. Sería un efecto de la luz.

Sí, tal vez.

Ve a cerrar la ventana y vuelve a la cama.

¿Sabes qué ventana es?

Aquella por la que Anne se cayó.

Eso lo explica todo.

Pensaste en ella y tu subconsciente...

¡Estaba completamente despierto!

Pobre Richard.

Lo siento.

Voy a cerrar la ventana.

- ¿Qué hace aquí? - Vine a cerrar la ventana.

- ¿Por qué no estaba cerrada? - Lo estaba.

¿Me tomas por tonto? Si sabías que estaba cerrada, ¿a qué viniste?

Vengo aquí todas las noches a esta hora.

¿Todas las noches? ¿Qué quieres decir?

Desde que se marchó a Londres, la ventana golpetea todas las noches.

Haya viento o no.

Por eso vengo a cerrarla.

Es la ventana de la señora.

La señora de la casa duerme en mi cuarto. Procure recordarlo.

Por supuesto. Discúlpeme.

Por la mañana busque obreros. Quiero esta ventaja enrejada.

- Para siempre. - Desde luego, señor Richard.

Ya iba siendo hora.

¡Diabla!

- Te lo advertí. - Y yo a a ti.

Sólo hay un remedio para esto.

Oh, no eres una diabla.

No, soy de carne y de sangre.

- Debo volver. - No. ¿Tan pronto?

- Es mejor que vuelvas tú tambien. - Mañana vendré a la casa.

Y pediré tu mano.

La nueva señora me regaló esto. Es un buen presagio.

Fordyke necesita de veras un buen presagio.

Tal vez ella tiene suerte.

- Podría envidiar a Sir Richard. - ¿Qué?

Admito que podría encontrar al señor Richard atractivo.

¿Te ha mirado?

- Pero si a mí me evitabas. - ¡No es lo mismo!

Teniendo en cuenta su posición, podría...

Corren extraños rumores sobre él en Fordyke.

¿Y a quien le importan, mientras vengas a pedir mi mano?

Eso es lo que importa.

Brian, será estupendo cuando estemos casados.

Tengo frío esta noche.

Yo te daré calor.

No lamentaré dejar Fordyke.

- ¡Vamos, abrázame! - ¡No, debo regresar!

Quédate un poco más. Tengo que ir a la aldea.

Y yo tengo que ir a trabajar antes que tú. ¡Vamos!

O llegarás tarde para pedir mi mano.

- Te acompañaré a la casa. - No.

- Anda... - ¡Que no!

¡Déjate ya de tonterías!

Hasta mañana.

Sí, mañana.

¿Estuvo ahí todo el tiempo, señor?

Reggie, ve a buscar otra escalera al establo.

¿Están reparando la ventana?

La cruz estaba estropeada. Ahora dormiremos tranquilos.

Este no es mi caballo.

No, señor. Recibí su mensaje, pero prefiero no sacar a Prince.

¿En qué pensabas, Regis?

- Pensé... - No te quedes aquí. ¡Ve por Prince!

No está en condiciones. Está fatigado.

- ¿No está en condiciones? - Salió ayer por la noche.

¿Quien monta mi caballo sin mi autorización?

- La señora. - ¿Qué señora?

No lo sé, señor. Nunca la había visto.

¡Intolerable! ¿Le has oído, Elizabeth?

Por favor, Richard.

¡Quisiera una explicación!

De acuerdo, pero no estropeemos este estupendo día.

Tienes razón. Perdona.

- Arreglaremos esto más tarde. - De acuerdo.

Disculpe otra vez, pero Jenkins le espera en el establo.

- Trae la silla de montar que encargó. - Yo no encargué ninguna silla.

Es lo que le dije, señor.

- ¿Cuándo iba yo a encargarla? - Hace un mes, en Tiverton.

Está loco. No estuve allí en 3 meses, todo el mundo lo sabe.

Ya se lo dije. Insiste en que la encargó usted en persona.

Pues dile que topó con un impostor,

- y que ha trabajado para nada. - ¡Pero es Jenkins!

¿Y qué más me da?

Trabaja en este establo desde pequeño.

Pues ya sabrá que no estuve en Tiverton el mes pasado.

- Jura que era usted. - ¡Que me lo diga a la cara!

Buenos días, Sir Richard.

¿Me reconoces?

Claro. Se parece a su padre, y a todos los Fordyke anteriores.

- Me hablaron de una silla de montar. - Sí señor, terminada en plazo.

Es mi mejor trabajo.

Escogió un buen retal de cuero. Ha quedado muy bien.

¡Estás loco! ¿Afirmas que te encargué esa silla?

No lo afirmo, lo sé.

Habíamos hablado de los ornamentos.

Tiene que acordarse.

- La quería muy ornamentada. - Pero no me acuerdo.

¡Pasé en Londres los últimos tres meses!

Me hablaron de esta silla por primera vez hace cinco minutos.

Disculpe, señor, pero fue usted.

Mire, no soy un hombre rico. Nunca habría hecho este trabajo...

- sin instrucciones precisas. - ¿Entonces me llamas mentiroso?

No, Sir Richard.

Pero yo tampoco lo soy.

He esperado mucho tiempo el día que me encargase algo.

Regis estaba encargado de recordarle cambiar el arnés.

Cierto, señor.

Este hombre viene de lejos, Richard.

Ten en cuenta al menos su trabajo, aunque haya habido un error.

Es un buen trabajo, Jenkins, lo admito.

Una silla de mujer.

¿Aceptarás este regalo, querida?

¡Por amor de Dios, espera! ¡Elizabeth!

- ¡Trae aquí! - Grabé el nombre exacto.

Vete al infierno, Jenkins. ¡Al infierno!

"ANNE"

No quiero hablar de eso.

¡Me azotaste en el brazo! ¡Hablaremos de eso, al menos!

Te pido disculpas, fue una estupidez por mi parte.

¡He sido ridiculizada!

Antes de casarnos, me hablaste de tu primera esposa...

y de su trágica muerte.

- Dime... ¿Está muerta? - ¿A qué demonios te refieres?

Siento una presencia maligna aquí.

Hasta ahora, he simulado no notar nada, pero...

Hasta tú has cambiado.

No eres el hombre con el que me casé.

No digas esas cosas.

Descubriré la verdad de todo esto.

- ¿Quien te odia tanto? - No lo sé.

Pero lo descubriré, no te quepa duda.

No hay nada, ni nadie,

más preciado para mí que tú.

- ¡Ese Jenkins está loco! - No lo creo.

- Él creía lo que decía. - ¿Pero cómo puede afirmar...?

¿que habló conmigo en Tiverton si yo estaba contigo en Londres?

No está loco.

- Entonces, tú le crees. - Claro que no.

Pero hay algo diabólico por aquí...

Te lo ruego, créeme.

Si hay algo maligno en esta casa, lo encontraré.

No permitiré que nada se interponga entre nosotros.

Eso no sucederá, si existe una confianza mutua.

Lo siento, Richard. Perdóname.

- Ha llegado el coronel Wentworth. - Si es así, que pase.

John Wentworth dirige la milicia.

- ¡Querido Wentworth! - Richard.

Elizabeth, nuestro primer visitante, el coronel Wentworth.

- Coronel Wentworth. - Lady Elizabeth, es un honor.

¿Es visita personal o profesional?

- Excúseme, coronel. - Desde luego, señora.

¿De qué se trata, John?

- Un asunto grave. - ¿Militar?

No, vengo como magistrado.

Yo soy el juez de paz local. ¿Qué le trae por aquí?

Tuve noticia de tu retorno y he venido a verte.

- No me lo reprocharás. - Claro que no.

¿Qué hay tan urgente?

¿Sabes lo que le ocurrió a esa chica?

Sí, iba a ocuparme de ese asunto.

No es tan simple, Richard.

Ella pronunció mi nombre antes de morir, como sabrás.

Y eso no es todo.

Este lugar es un hervidero.

Todavía nadie te acusa, pero temo que no tardarán.

¿Acusarme de qué?

Entre amigos, dime: ¿Habías vuelto antes a Fordyke?

Aunque fuese una corta visita.

¿Por qué me lo preguntas? Infórmate en Londres.

Más de un testigo de confianza...

puede jurar haberte visto por aquí,

durante los últimos dos meses.

¡Hablaste con el loco de Jenkins!

Es la primera vez que lo oigo.

- Pero hay otros. - ¿Otras historias?

Muchos lugareños te vieron cruzar la aldea a caballo de noche.

- Perseguido. - ¿Perseguido?

- ¿Por quien? - Por lady Anne.

¿Pero cómo? ¿Cuándo?

Siempre por las noches, desde que te marchaste a Londres.

¡Absurdo!

Estaba a 150 quilómetros y mi mujer...

Mi primera mujer falleció hace cuatro años.

Esto no me agrada, pero muchos hombres que te conocen...

y muchos otros reconocieron la voz de lady Anne.

¿Su voz?

¿Qué decía?

- Una sola palabra. - ¿Cuál?

"Asesino".

¿Crees en todo eso, John?

No he visto nada con mis ojos, pero he visto su miedo.

Hablaron de brujería.

Si no me ahorcaron por asesino, lo harán por brujo, ¿no?

¡Es abominable!

Dios mío, ¿hay una solución?

Ha de haberla.

¿Dudas de mí, Wentworth?

Te conozco desde hace mucho.

Gracias a Dios tengo un amigo.

Richard, mis hombres están cerca. Si les necesitases...

¿Soldados contra brujas y fantasmas?

- Pensaba en tu seguridad. - ¿Mi seguridad?

Son arrendatarios de mi padre.

Era una sugerencia. Pensaba más bien en lady Elizabeth.

¿Hacer de mi casa una fortaleza,

una prisión para mi mujer que acaba de llegar?

Nunca lo sabrá. Le diremos que es por causa de los ladrones.

¡Ni hablar! No me esconderé de mi gente.

No me ocultaré.

Como quieras. Recuerda que estoy aquí.

¿Qué diablos pasa ahora?

- Disculpe, pero es urgente. - ¿Y bien?

- Una criada ha desaparecido. - Mary, señor.

Estuvo con la señora ayer noche. Ahora ha desaparecido.

¿Y eso es tan urgente para interrumpirme así?

- Lo siento, pero no puede esperar. - ¿Por qué no?

Está aquí y exige verle.

¿Exigiendo? ¿Quien exige?

Ese chico ha perdido el juicio.

No para de hablar de Lucy Judd.

¿Quien es ese hombre?

El joven Brian, el aprendiz de John, el herrero.

Deberías verle, Richard.

- ¡Silencio! ¡Cálmate! - ¿Donde está? ¿Donde?

¡Vengo hoy...!

a pedir la mano de Mary...

¡y me dicen que no está! ¿A dónde se ha ido?

Al infierno, con Lucy Judd.

Si algo malo le sucede...

¡Déjenle!

Y además, si se ha ido, ¿eso qué tiene que ver conmigo?

Lo mismo que Lucy Judd.

¿A quien perseguía su esposa al grito de "Asesino"?

¡Asesino! ¡Asesino!

¡Basta!

¡Los Fordyke son perversos!

¡Es el diablo!

¡Si algo malo le ocurre,

le juro que responderá usted por ello!

- ¡Responderá por ello! - ¡Échenle de aquí!

¿Vas pasear toda la noche?

Me pregunto si vas a acostarte.

No. Al menos, no enseguida.

No tardaré mucho.

¡Anne, espera!

¡Anne, espera!

Prince...

Mi buen Prince...

Tranquilo, chico.

Quien colocó la silla te conocía bien.

Es el arnés que encargué para ti.

Tranquilo, tranquilo.

Te devolveré al establo.

¡Para, para!

¡Asesino! ¡Asesino!

¡Frenadlo! ¡Paradlo! ¡Agarradle!

¡Wenworth, di a tus hombres que me suelten!

Suéltenle.

¿Por qué te metes en esto?

¡Idiota!

¡No soy yo el que galopa de noche!

Te vi con mis propios ojos. ¡Y aquí estás!

- Espero una explicación. - También yo.

Vi mi caballo ensillado. ¡Monté y salió disparado!

- ¿Y la mujer? - No lo sé.

Surgió de la oscuridad y se puso a perseguirme.

¡Pregúntale a él!

¡Que se deje ver!

Ha desaparecido.

Mis hombres la buscarán.

Pero bueno, ¿me detienes así y ella se libra?

No nos quedemos aquí.

Te llevaré de vuelta a Fordyke.

Puedo volver muy bien solo.

¿Y mi caballo?

Disculpe, coronel, escapó. No pude retenerlo.

- Tomaré uno de los tuyos. - Con mucho gusto.

Mañana en tu casa hablaremos de esto.

No tengo nada que decir,

ni ahora ni nunca, sobre lo sucedido esta noche.

Te agradeceré que lo olvides.

- Vuelvan a sus casas. - ¡Mire como le manipula!

- Le tiene usted miedo. - ¡Ya basta!

No nos gusta cómo ha resuelto esto.

Si uno de ustedes tiene una idea mejor, que hable.

Si yo hubiese estado en su lugar, él no habría escapado.

- Cierre con llave, Harris. - Muy bien, Sir Richard.

"¡Asesino!"

¿Por qué te has vestido de nuevo?

¿De nuevo? ¿De qué hablas?

Tu humor no mejora, ¿eh?

¿Y qué esperas? Me persigue una loca,

me atacan mis sirvientes y me llaman mentiroso!

¿Y tendría que estar de mejor humor?

Has tenido cinco minutos muy ajetreados.

¡Estuve fuera una hora, por lo menos!

Estarías dormida para no darte cuenta.

No hace ni 5 minutos entraste enfurruñado en este cuarto.

Te desvestiste, te vestiste y saliste otra vez.

¡Lo habrás soñado!

Ojalá. Estabas de un humor de perros.

¡Sé donde estuve! Wentworth y los campesinos estaban allí.

¡Sé lo que vi!

Richard, ¿es una broma?

¿Broma?

Muy bien.

Si me desvestí, ¿donde está mi ropa?

¡Ahí!

¿Aquí?

- Estaban aquí... - ¡Eso dices tú!

- Richard, no entiendo nada. - ¿No entiendes?

¡Pues yo sí!

¡Te has unido a ellos en una conspiración contra mí!

¿Conspiración?

¡Estás delirando, Richard!

La ventana...

Richard, mi amor...

¿Buscas algún libro en particular?

Sí.

La biblia familiar.

Mi padre desea que mi matrimonio figure en ella.

Nunca se le vio tan contento como al recibir la noticia.

La biblia familiar está siempre...

Siempre está aquí.

Ya no está.

Qué raro. Tu padre no quiere que nadie la toque.

Siempre ha estado ahí, hasta donde me alcanza la memoria.

Puede ser.

Le preguntaré.

Harris, ¿has visto a Sir Giles?

No hace mucho. ¿Le busco?

No, me encargaré yo.

- Que preparen mi coche. - Enseguida.

Voy a ver al coronel Wentworth.

- ¿Quien pidió el coche? - Sir Richard.

- ¿A donde va? - A casa del coronel Wentworth.

- ¡Regis! - ¡En marcha!

Elizabeth, debes permanecer en la mansión Fordyke.

- No puedes abandonarla ahora. - ¿Abandonarla?

- No es mi intención. - Prométemelo.

No es necesario...

Sí, lo prometo.

Quiero demasiado a Richard.

Sir Giles me espera.

¿Donde está Sir Giles?

¿Está bien?

Iba a verle. La silla bajó por las escaleras.

¿Qué pasa, Seymour?

La silla de Sir Giles cayó escaleras abajo.

¿Seymour?

¿Con quien hablas, por Dios?

Con Sir Richard.

Me cuesta recordarle tan furioso...

Disculpe, señora.

¡Es imposible!

¿Imposible?

¿Qué ocurre?

¡Acaba de salir en el coche!

Debe estar equivocada. Acabo de hablar con él.

¿No lo entiendes? ¡Sir Richard acaba de irse en su coche!

¡Acabamos de cruzarnos con él!

Sir Richard está dentro, acabo de dejarle ahí.

Dicen que le han visto.

¡Entonces un demonio ha salido en su lugar!

¡Ambas vimos partir a Richard!

- ¿Pidió Sir Richard su coche? - Sí, y se fue.

- ¿Seguro que era él? - Lo juro.

Sir Richard está ahí dentro,

y yo juro que no ha dejado esta casa en una hora.

¿Sir Richard se fue solo?

No, Regis guiaba.

Que Dios nos proteja.

Harris, mande jinetes tras ellos. ¡Deprisa!

¡Dejadme!

¡Fuera!

¡Dejadme en paz!

¡Por favor!

- Habrá que forzar la puerta. - ¡Lo que sea, por Dios!

Envié palafreneros tras ellos.

- Bien. Hay que forzarla. - Es muy sólida.

¡Ve a buscar hombres y un ariete, enseguida!

- Por favor... - ¡Marcháos!

¡Escucha!

¡Abre la puerta!

¿Pero qué diablos hacéis?

¿Eres tú?

Claro. ¿Por qué?

Diane te vio salir en el coche. Y al mismo tiempo,

estuve en la biblioteca contigo.

Me encontré con el coronel y volvimos.

¿Pues quien está dentro?

Ahora lo sabremos. ¡Harris!

¡Tú, ayúdales!

Disculpa, querida.

- ¿Donde lo encontraste? - En Tiverton.

Lo reconocí y se lo traje de vuelta.

Es el caballo que se se me desbocó la otra noche.

No es de extrañar.

Al levantar la silla, hallamos un enorme aguijón en ella.

Eso lo explica todo.

Al montar, el aguijón se clavó en la carne.

Fue intencionado.

John, quisiste ofrecerme tu ayuda.

¿Sigue en pie?

Claro que sí, Richard.

No tengo hambre.

¿Estás enfermo?

No es mi mejor día.

Seymour, quiero que hagas lo posible...

- por recobrar la biblia familiar. - Sí, Richard.

¿Recuerdas haberla visto últimamente?

No, hace tiempo que no.

No hablo del volumen en sí, sino del registro...

de nacimientos y muertes.

No, nunca vi sus entradas.

¿Y tú, Diane?

No, Richard.

Has estado muy cerca de mi padre estos años.

¿Oíste algo...?

¿sobre la familia que podría...?

¿En qué piensas, Richard?

Cuando le encontramos, estaba manchado de tinta.

Por lo que sé, no volvió a escribir tras su ataque.

Cuando fue asesinado, debió intentar escribir...

y se vertió la tinta. Es la única explicación.

Debía ser algo importante, para intentarlo a la desesperada.

¿El qué?

¿Crees que la biblia...?

Seguro que... hay algo...

en esa biblia.

Creí que mi padre...

Estás cansado.

Debes descansar.

La cabeza... me da vueltas.

El vino...

¡Diane, que venga el médico! ¡Deprisa!

Llevadle a su cuarto.

¡John! ¡Kate!

¡Se fueron todos!

No encuentro a nadie. Los criados han huído.

Es tan repentido. Parece una fiebre cerebral.

- ¡Harris! - ¿Señora?

Ve a buscar al médico.

¡Deprisa, por favor!

Voy con Richard.

- ¿Puedo hablar con usted? - ¿Ha de ser ahora?

Me temo que sí.

Hay algo que debe saber.

¿Sobre qué?

Sobre Sir Richard.

Hablaremos en la biblioteca.

¿Y bien?

No sé por donde empezar.

Sir Richard siempre me ha tratado muy bien.

Deje eso aparte y hable.

Si es algo doloroso, mejor cuanto más antes.

Se lo ruego.

Lo que me preocupa...

es que lo que tengo que decir sea bien interpretado.

Verá...

El abuelo de Sir Richard era...

un hombre extraño y salvaje.

Mandaba en Fordyke como si estuviésemos en la Edad Media.

Era también un hombre...

de temperamento muy vivo.

¿Qué tiene que ver eso con mi marido?

Sir Charles falleció...

demente, señora.

Se vio colapsado por una fiebre cerebral.

Por un acceso de cólera, dicen.

Poco después, murió.

¿Intenta decirme que mi marido se ha vuelto loco?

Lo ocurrido aquí...

podría trastornar al hombre más cuerdo.

Y...

Sir Richard...

No es un hombre cuerdo.

¿es lo que insinúa?

La muerte de Lady Anne sembró muchas dudas.

No le creo.

Señora,

preferiría morir a hablar mal de Sir Richard.

Ahora le hablo...

por su seguridad.

Richard no haría...

¿Por qué iba a hacerlo?

La fortuna de los Fordyke

no siempre ha sido abundante.

Sir Giles fue muy derrochador.

De hecho...

Lady Anne trajo una gran fortuna como dote.

A su muerte,

Sir Richard la heredó.

¿Cómo lo sabe?

Era mi prima.

Así llegué a esta casa.

¡Seymour!

¿Me has abandonado?

No, Richard...

nadie te ha abandonado.

Es un sueño...

¿Soñaste conmigo, mi amor?

¡No puede ser!

¡Estás muerta!

Sí, Richard.

¡Déjame en paz!

No puedo. Eres mi asesino.

¡Fue todo un accidente!

Me estás hablando, Richard.

Ven.

Vamos a la ventana.

Una vez más.

Ven, Richard.

¡Voy a acabar con esto!

¡Rápido!

¿De donde procedía?

Creo que de arriba.

¡Rápido!

Seymour, ¿donde está?

¿Qué ha pasado, mi amor?

Gritaste.

Estás sano y salvo.

Ven.

No tendrías que haber

salido de la cama.

Deja que te lleve de vuelta.

Pobre...

La temperatura ha bajado. Ya no tienes fiebre.

¿Qué pasa?

¡Detente!

¡Para, me haces daño!

No me obligues...

¡No me obligues a disparar!

¡Sí, Diane!

Harris, deprisa.

Mataste a mi hermana.

Tú y tu maldito padre.

¡Asesino!

¡No es verdad!

La mataste.

¡Se suicidó!

¡Mentiroso!

Ya sabes quien cometió un asesinato en esta casa.

¡Tú mataste a mi padre!

Tenía que morir.

Intentó hablarte...

¡De mi hermano!

¡Sí, de tu hermano retrasado!

¡Seymour, detenla!

Richard, yo...

- Vive. Ve a buscar un médico. - Enseguida.

Tranquila.

Tu hermano era retrasado.

Tu padre...

le hizo encerrar. Se avergonzaba de él.

Cuando a tu padre le dio el ataque,

descubrimos...

Su existencia.

Y notaste el parecido diabólico.

Por eso desapareció la biblia. Su nacimiento estaba anotado.

La utilizaste para tratar de acabar conmigo.

Como tú acabaste con mi hermana.

Ahora está muerto.

Es mejor así.

Se había convertido en un monstruo.

Nadie podía controlarle.

¿Cómo pudiste odiarme tanto?

¿Odiarte?

No te odiaba.

Te amaba.

Pero si es un amor como el mío,

culpable y sin esperanza... Perdóname.

No malgastes fuerzas.

Ya lo sabes todo, Richard.

Fordyke,

el dinero de la dote de Anne,

mi amor...

No había dinero.

Vuestro padre lo había gastado todo.

Apenas quedaba una pequeña renta.

Anne me suplicó que no te lo dijese.

Seymour me dijo...

¡Fordyke me pertenece!

¡Ten, Richard!

Llévensela.

¿Podrás perdonarme algún día?

¿Perdonarte?

Cuando disparé...

Creía que eras tú.

¿Puede dejarnos solos?

Desde luego, Sir Richard.

No hay nada que perdonar.

No tenías elección.

Maté a tu hermano.

Era retrasado de nacimiento.

Mi padre le había internado en un manicomio.

¿Nunca lo supiste?

¿Cómo supo Seymour de su existencia?

Cuando mi padre enfermó,

Seymour quedó encargado de pagar por el internamiento.

Sembraron la muerte por doquier.

Tenemos que olvidarlo.

Fordyke se ha convertido en un lugar sombrío.

Si te sientes con fuerzas, mañana volvemos a Londres.

No, Richard. No me marcharé.

¿Después de todo lo sucedido?

Fordyke es un lugar espléndido.

Debemos devolverle la alegría.

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