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UNA PRODUCCION DAIEI CO. LTD.
Malditas moscas.
Muy bien. Vosotras os lo habéis buscado.
Ahí os quedáis.
EL ESPADACHÍN CIEGO: LA ESPADA RELAMPAGUEANTE DE ZATOICHI
Historia original de KANSHI MOZAWA
Guión de MINORU INUZUKA y SHOZABURO ASAI
Protagonistas:
SHINTARO KATSU
NAOKO KUBO MAYUMI NAGISA
Dirigida por KAZUO IKEHIRO
¿Qué habrá sido eso?
Estarán cazando nutrias o algo así.
Seiroku.
Yo lo hice.
Derribe a Zatoichi con esto.
Cacé al hombre al que todos los jefes de Joshu fueron incapaces de matar...
...yo solo
¿Sí? ¿Qué pruebas tienes?
No veo que lleves la cabeza de Ichi.
¿Me estás llamando mentiroso?
Has montado este tinglado para ganar dinero.
Yo no lo he hecho por dinero.
Supongo que habrá sido para ganar puntos con tus amigos yakuza.
En cualquier caso, aún no he visto ninguna prueba.
¿Dónde está la prueba?
¡Os enseñaré la prueba, maldita sea!
- Está herido en la espalda. - Aguanta un poco, amigo.
- ¿Se encuentra bien? - No se preocupe, señorita Kuni.
Se pondrá bien.
No es nada. Saldrás de esta.
¡Cuidado!
¿Está todo el mundo bien?
Has tenido suerte de que tu herida no sea más grave.
Y también de tener tan generoso benefactor.
No pasa todos los días que un completo extraño...
...pague por tu médico y además te deje dinero para el viaje.
No es algo que cualquiera haga.
- Está caliente. - Gracias.
El dijo que era de Edo...
...pero que iba de camino a Kajikazawa para hacer fuegos artificiales.
¿Fuegos artificiales?
No quiso decir su nombre.
¿Está bien?
Supongo que el mundo no está lleno sólo de demonios.
¿Podrías darme uno de esos, por favor?
Aquí tienes.
¿Nos das también a nosotros?
Vaya, tenemos niños por aquí.
Claro, pequeños. Dales uno a cada uno.
- ¿Estás seguro? - Claro.
Eh, chicos. Este señor tan amable dice que os invita a todos a caramelos.
¿Cuántos son?
- Deben de ser unos 15. - ¿Tantos?
¡Gracias, señor!
¡Gracias!
Eh, señor, hay un hoyo grande ahí delante, a su izquierda.
¿Preparados? ¡Todos...!
Hay que ver lo granijas que pueden llegar a ser los niños.
Les compro caramelos y ya están intentando jugármela.
Mirad, niños.
No deberías decir mentiras.
Creéis que soy ciego, pero en realidad puedo ver.
Estáis tratando de hacerme ir a la derecha...
...donde está el hoyo de verdad.
No me engañáis.
Ahora veréis.
Vaya, después de todo parece que no mentían.
- ¡Piérdete, hijo de puta! - ¿Qué pretendéis hacer?
No sabes lo que estás diciendo.
Zatoichi ya se ha ido para Kajikazawa.
Eso es imposible. No me lo creo.
Pues créetelo. Lo ha dicho la mujer que ha estado cuidando de él.
Escuchadme todos.
Vamos a coger a Zatoichi nosotros mismos.
Mataremos al hombre que acabó con el jefe, y toda la provincia hablará de nosotros.
No bajéis la guardia.
Hay que moverse.
Así que está en Kajikazawa, ¿no?
Perfecto.
Bueno, ¿qué va a pasar? ¿Eres mudo?
Te estamos retando a un combate.
Con un dojo como éste, debes de ser un hombre de cierta habilidad.
¡Contéstale!
Esto es sólo un dojo de pueblo.
La gente viene aquí a entrenarse para pasar el rato.
¡Calla! ¿Crees que las artes marciales son sólo un pasatiempo?
Te enseñaré el verdadero camino de la espada. ¡En pie!
Por favor, no me pidas eso.
¿Te niegas hasta a una demostración?
Entonces danos un ryo a cada uno. Cinco ryo en total.
¿Cinco ryo?
¿O tendremos que hacer pedazos el local?
No, señor.
¡Maldita sea! ¿Qué le pasa a esta chusma?
¡Basura! ¡Largo de aquí!
Esto no es un espectáculo.
¿Qué es lo que encuentra tan divertido, señor?
He dicho que esto no es un espectáculo.
Soy ciego. No podría verlo...
...aunque fuese un espectáculo.
¡No te pases de listo conmigo!
¿Qué?
¿Qué queréis de mí?
Vamos a enseñarte a no reírte de nosotros.
¿Queréis decir que...
...pretendéis cruzar la espada conmigo, un ciego?
Eso es.
Pero, ¿qué vais a probar?
Está bien, lo haré.
Acepto vuestro desafío.
Dadme un momento.
El Maestro Shusaku Chiba solía decir...
"Cierra tus ojos...
...y espera a que la espada de tu enemigo se mueva."
"Entonces...
...si bajas tu espada en ese mismo instante...
...lo peor que puede pasar es que caigáis los dos"
En mi caso, mis ojos ya están cerrados, para empezar.
¿Qué estás murmurando?
¿Estás listo?
Un segundo.
No quiero que me aticéis una y otra vez...
...así que si pudieseis atacar todos de una sola vez.
Hablas más de la cuenta.
Muy bien. Os lo habéis buscado.
Transporte a hombros por 90 mon.
Es usted más pesado de lo que parece, señor.
Me está usted tapando los ojos.
¿Estás seguro de que cuando llegue a Kajikazawa...
...voy a encontrar a ese hombre de Edo?
Debe de ser el fabricante de fuegos artificiales que el jefe Bunkichi ha hecho venir.
Ya veo. Me alegro de oír eso.
Lleva aquí cuatro o cinco días.
Gracias a Bunkichi, tendremos unos grandes fuegos este año otra vez.
Fuegos como los que normalmente no ves más que en Edo.
Desde el año pasado, podemos disfrutarlos aquí, en nuestra propia casa.
¿Está bien así?
¿Está el fabricante de fuegos en casa del jefe, entonces?
Creo que está viviendo en su taller, junto al río.
Allá vamos.
Muchas gracias.
De verdad que pesas mucho. ¿eh?
Supongo que sí. Aquí tienes.
Gracias.
Y el cambio...
- ¿Me lo quedo? Gracias - No, por favor, devuélveme el cambio.
Hola.
Soy el ciego al que ayudaste en Katase.
¿Señor?
¿Qué demonios...? Aquí hay algo mal.
¿Será sordo?
Si el es sordo y yo ciego, vamos a tener problemas.
Perdone, pero soy el ciego al que ayudaste en Katase.
¿El ciego? ¿Eras tú?
Quería que supieses cuánto te lo agradezco.
No fui yo.
Quien te ayudó fue la señorita Kuni.
¿Señorita Kuni?
¿Y dónde puedo encontrarla?
Por ahí.
¿Por ahí?
De verdad que me vendría bien algo de comer.
- Ya estamos en camino. - Gracias.
El jefe dice que va a salir y necesita una escolta.
Muy bien.
Va a cruzar el río para hablar con Yasugoro...
...sobre los fuegos artificiales que estamos preparando.
- Aquí tienes. - Gracias, señor.
No sé por qué piensa el jefe que necesita hablar con Yasugoro.
Si él quiere gastarse su dinero para dar a la gente del pueblo un espectáculo...
...¿por qué preocuparse de lo que piense Yasugoro?
Es que él es así.
¡No me asustes así! ¿Qué es lo que quieres?
Vaya, hombre. Me has hecho perder el sitio.
El jefe se marcha.
Ten cuidado, padre.
Tu espada, padre.
No necesito eso.
Pero, jefe...
No voy a buscar pelea.
Tenga cuidado, señor.
Perdone.
¡Eres el hombre aquel de Katase!
Debes de ser la señorita Kuni.
Quería que supieses lo agradecido que estoy.
Si no hubieses venido a rescatarme, yo habría...
Por favor, no tienes porque.
Señorita Kuni, vamos a ir a ver cómo andan las cosas en el vado.
Gracias.
Mekichi, prométeme que contendrás tu temperamento.
Ya sé lo desagradables que esa gente del otro lado del río puede llegar a ser...
...pero no hagas caso de sus provocaciones.
Con sus insultos sin fin, a cualquiera le herviría la sangre.
Lo sé, pero no queremos ningún problema antes de los fuegos.
Comprendo. Bueno, la veré luego.
Por favor, levántate y ven conmigo.
Muy agradecido.
Me alegra que hayas venido.
Debes de estar hambriento.
Gracias, pero acabo de comer.
¿De verdad? No te sientas obligado a ser cortés.
Mine, ¿puedes echarle una mano? Es ciego.
Por aquí, señor.
Dale algo de comer... Lo que tengamos a mano.
Por favor, no se tome ninguna molestia.
No tenemos mucho que ofrecer...
...pero ahora que estás aquí, espero que te quedes por un tiempo.
Para el festival de verano vamos a tener unos hermosos fuegos artificiales.
Al menos debes quedarte hasta entonces, y ver...
Lo siento, no he pensado lo que he dicho.
No pasa nada.
Yo a veces veo fuegos artificiales en sueños.
Oigo el sonido de los cohetes...
...y luego una enorme flor de colores abriéndose en el cielo.
Son muy hermosos, ¿verdad?
Aunque no puedo ver los fuegos...
...me encanta oírlos estallar.
¿Qué estás murmurando? La señorita Kuni se ha ido para dentro.
¿Es verdad eso? Precisamente me lo estaba preguntando.
- ¿Señorita Mine? - ¡Dios bendito!
¿Ya te has aprendido mi nombre?
Sí, soy bueno para los nombres.
Aquí está tu arroz.
- Los palillos. - Gracias.
¿Puedo preguntarte algo?
Apuesto a que la señorita Kuni es una mujer muy hermosa, ¿a qué sí?
De verdad que lo es. Incluso al corazón de una mujer puede hacerlo dar un brinco.
Pero una mujer puede ser más hermosa de la cuenta, ¿sabes?
¿Por qué dices eso?
A una mujer tan bonita...
...los hombres tienen miedo de acercársele.
La señorita Kuni no ha tenido aún la suerte de encontrar un marido.
Voy a traerte té.
Gracias.
Sí que debías tener hambre.
Jaque.
¿Estás seguro de que quieres hacer eso?
Es hora de que me rinda, jefe.
¿Qué estás diciendo?
Si mueves aquí aún puedes escaparte.
Jaque.
Jaque.
Ahora sí que estás acabado.
Hay un momento apropiado para cada cosa.
Te sientas ahí tonteando con los dedos demasiado tiempo...
...y tu rey acaba expulsado del tablero.
Esa es la verdad.
Siento haberte hecho esperar, Bunkichi.
No pasa nada.
Quizá algún día podamos enfrentarnos.
Cuando tú y yo nos enfrentemos, puede que no sea en un tablero de ajedrez.
¿Quieres que quedemos junto a río, para dar espectáculo de verdad?
Sí, sería un espectáculo.
Tengo entendido que planeas fuegos artificiales otra vez este año.
Es por eso que he venido a verte.
No me digas más.
Mira, Bunkichi.
Para los jugadores como tú y yo...
...los festivales de Verano y de Año Nuevo son temporada alta.
Sin tener que mover un dedo, el dinero nos viene rodado.
Así que, ¿por qué tienes que ir y distraer a la gente...
...con fuegos artificiales?
Eso interfiere con nuestro negocio.
No quiero oír hablar de ello.
A propósito, Bunkichi...
¿Has tomado una decisión sobre aquello que discutimos...
...lo de la concesión del vado sobre el río?
Prefiero no hablar de eso.
¿Significa eso que rechazas mi oferta?
Te pagaría 300 ryo por los derechos del vado.
- No es por el dinero. - ¿Por qué, entonces?
Hablemos sólo de los fuegos artificiales por hoy.
¡De eso ni hablar!
Mira, Bunkichi.
Te sugiero que tengas en cuenta una cosa.
El propio Intendente es quien está insistiendo...
...en que la concesión del vado pase de ti a mí.
El jefe Bunkichi ha vuelto.
Bienvenido a casa, señor.
- ¿Cómo te ha ido? - ¿Eh? Bien, bien.
Bienvenido a casa, señor.
¿Entonces está todo resuelto?
Eso os muestra de que está hecho nuestro jefe.
Yasugoro habla mucho, pero no es nada frente al jefe Bunkichi.
Vaya si tienes razón.
No han resuelto nada.
El jefe sólo lo ha dicho para no preocupar a la señorita Kuni y a los otros.
Pero somos nosotros quienes organizamos los fuegos artificiales.
- ¿A quién le importa si les gusta o no? - No es sólo lo de los fuegos.
Yasugoro le ha echado el ojo a la concesión del vado desde hace tiempo.
Nuestro jefe cobra tan poco...
...que tanto los viajeros como los usuarios habituales le llaman Buda Bunkichi.
Eso pone enfermo a Yasugoro.
El quiere hacerse cargo y cobrar tres veces más.
- Se figura que es dinero fácil. - Pero no hay ni una maldita posibilidad...
El muy cabrón está intentando inmiscuir al Intendente.
Su hermana es la empleada del Intendente...
...así que debe de tenerla engatusándolo a su favor.
¡Maldito hijo de perra!
- Maestro Ichi. - ¿Sí?
No tienes por qué hacer eso.
Has sido tan generosa con tu hospitalidad...
...que necesito al menos ser de alguna utilidad.
De verdad que no es necesario. Dedícate a pasarlo bien.
- Agradezco muchísimo tu amabilidad. - Maestro Ichi...
...este es uno de lo kimonos que estamos repartiendo para el festival.
Es para que te lo pongas la noche de los fuegos artificiales.
Eres demasiado amable. No puedo...
Por favor, tómalo. Quiero que sea para ti.
Bueno, si insistes...
No he llevado un kimono de verano desde hace años.
- Espero que te guste. - Por supuesto que sí.
No todos los días recibe uno un regalo de una dama tan hermosa.
Oh, por favor, ¿cómo puedes saber qué aspecto tengo?
Lo sé, eso es todo.
Si pudiese verte, probablemente no me hubiera atrevido a acercarme a ti...
...por estar demasiado avergonzado.
vamos dentro a tomar té.
- Perdona, pero... - ¿Qué?
He escuchado algo de un jefe al otro lado del río...
...que está tratando de causaros problemas.
No es nada serio, créeme.
Ya veo.
Un yakuza que se alía con el Intendente es lo más bajo que hay.
Es por esa clase de gente...
...que la gente desprecia a los yakuza.
Perdóname. Me he pasado un poco.
En absoluto. Tienes toda la razón.
Maestro Ichi.
Eres una persona especial, Maestro Ichi.
Te llevo al otro lado por sólo 30 mon, ¿le interesa, señora?
Me gustaría un paseo por el río.
A su servicio, señor.
Tú, no.
Yo lo llevo entonces.
No, tampoco tú.
Eres terriblemente exigente para ni siquiera poder ver.
No es eso.
Perdona, ¿puedes llevarme al otro lado?
Sí, claro. Te llevo.
Gracias. Sé que soy una carga pesada.
Un segundo.
Y con respecto al cambio...
Ya lo sé. Quieres tu cambio.
Quédatelo.
Ten cuidado con dónde pisas, señor.
¿Quién eres tú?
Un masajista.
Serás masajista, ¿pero puedes ver?
No.
Entonces, ¿qué haces espiando?
Es que eso me hace sentir como si pudiera ver.
¿Qué estáis todos mirando? ¿Una mujer bañándose?
Vamos allá.
¿Quién anda ahí?
Un masajista.
¿Un masajista?
Estupendo. Espera un poco y me darás un masaje.
Por supuesto, señora.
Seguro que se lleva usted muy bien con el Intendente.
Toda esta área está muy tensa.
No seas tonto.
¿Vas a pasar la noche aquí?
Muchas gracias, señor. Sería estupendo si pudiera.
¡Idiota! No estaba hablando contigo.
Le pido perdón.
Quiere saber si va a pasar aquí la noche.
Sólo por una noche.
Dice que sólo por una noche.
¿Has hablado del asunto ese con el Intendente?
¿De la concesión del vado?
Dice que si le buscas algo que pueda usar como pretexto...
...le quitará la concesión a Bunkichi para dártela a ti.
Eso es exactamente lo que quería oír.
Es por eso que he estado buscando pelea con Bunkichi.
Pero jefe...
...no puedes montar una pelea sin un motivo.
¿Cómo que no? No son los motivos los que ganan las peleas.
Voy a seguir insultándolo...
...hasta que al final me dé un pretexto para retarlo a un combate.
Ese jodido Bunkichi y sus fuegos artificiales.
No es más que un truco publicitario barato.
Quizá debieras echar agua...
...sobre la pólvora en la cabaña donde están los fuegos.
¡Ten cuidado, tú!
- ¿He apretado mucho? - ¿Y todavía lo preguntas?
Todavía me duele. Ya es suficiente.
Siento mucho haberle hecho daño.
- Puedo... - Lo que puedes es irte.
Gracias, señora, pero me preguntaba si mi paga...
Olvídate de eso. ¿Por qué iba a pagarle a un masajista...
...que no sabe dar masajes?
Piérdete, masajista.
Aquí está tu paga. Come.
¿Quién eres tú?
¿Maestro Seiroku?
Tienes la cara muy dura, Seiroku, al volver aquí después de lo que hiciste.
Padre...
No quiero oírlo.
Ojalá no dijeras eso.
Tu primogénito ha venido a casa. ¿No podrías sentirte un poco feliz?
Seiroku.
¿Ya has olvidado lo que te hizo irte de Kajikazawa?
Usaste el nombre de nuestro padre para pedir dinero prestado que luego no devolvías.
Te emborrachabas y te negabas a pagar.
Dejabas que te adularan como heredero de esta casa...
...y mientras echabas lodo sobre nuestro nombre...
...heriste a uno de los jóvenes y casi te arrestan.
¿Tienes idea de lo que papá y Kuni han tenido que pasar por culpa tuya?
Por supuesto que no tienes. No eres más que un bruto.
Fuera de nuestra casa.
Sé que no fui un hijo modelo.
No estoy orgulloso de las cosas que hice.
Por eso me marché, para aprender las cosas que necesitaba saber como heredero...
Mekichi, por favor, ve a calentar el baño.
Sí, señorita Kuni.
Shizu, vamos a celebrarlo con un arroz con judías rojas.
O quizá pasteles de arroz dulce.
Kuni.
Padre.
Corre a preparar el baño.
Sí, señor.
Padre.
Maestro Kyubei. Te veo trabajando duro.
Hoy estamos de celebración...
...así que te he traído sake a ti también.
¿Qué se celebra?
Mi hermano pequeño ha vuelto a casa después de un año de estar fuera.
¿Tú hermano? Eso son buenas noticias.
Los fuegos de este año serán entonces más especiales.
Sólo quedan dos días, Kyubei.
- ¿Estará todo listo? - No te preocupes.
Tú eres el...
Quizá no.
Mekichi, ven aquí un momento.
¿Qué hace ese tal Ichi alojado aquí?
¿El masajista?
Apareció hace tres días.
¿Y a qué vino?
A agradecer a la señorita Kuni que lo salvara cuando casi lo matan por los caminos.
¿Kuni lo salvó?
Ya veo.
Así que es por eso que sigue vivo.
¿Ha dicho el masajista algo sobre mí?
- No. - ¿Seguro?
¿Lo conoces de algo?
¿Cómo iba yo a conocer a un tipo así? Vuelve al trabajo.
Conque eso es lo que pasó. No creo que me haya reconocido aún.
Espera y verás.
Dentro de poco tendré el control de este vado...
...y de toda Kajikazawa.
Jefe.
He oído que el hijo de Bunkichi ha vuelto a su casa.
¿Ese inútil de Seiroku ha regresado?
¿Y a mí qué me importa?
¿Quiénes son esos tipos?
Nunca los había visto antes por aquí.
¿Crees que podrían estar dirigiéndose a casa de Bunkichi?
Veamos lo que se puede averiguar.
Si pudiésemos ponerlos de nuestra parte, nos vendrían bien.
Takematsu, ve a hablar con ellos.
Se os saluda.
¿A dónde se dirigen tan poderosos espadachines?
Si buscáis alojamiento, yo podría con gusto facilitároslo.
Y si sois buenos con la espada, podríais incluso conseguir algo extra.
Mi buen señor.
Quizá podrías dar ya por terminada la lección.
¿Y tú quién eres?
Es el jefe Yasugoro, de Takeya.
- ¿Qué es esto? - Es para reparar la ofensa de mi hombre.
Me pregunto si podría interesar a un espadachín como tú...
...una pequeña proposición para hacer dinero.
Sólo se trata de un juego de niños.
Te pagaré bien por la molestia.
Dame un poco de sake, ¿quieres?
Aquí tiene, señor.
Gracias.
¿Qué pasa, compañeros?
Se nos acercaron unos hombres de Yasugoro.
¿De Yasugoro?
Nos dijeron que el vado pronto estará controlado por Yasugoro...
...y que no debíamos ir a trabajar mañana
¿Qué?
Dijeron que debemos ir a casa de Yasugoro.
Le contestamos que el jefe Bunkichi ha sido bueno con nosotros...
...y que no podemos darle la espalda y entonces de repente empezaron...
¡Malditos hijos de puta! ¿Andan todavía por allí?
- Probablemente, en el vado. - ¡Se la están buscando!
Supongo que estáis enterados...
...de que este vado es parte del territorio del jefe Bunkichi.
¿Y...?
Si cruzáis el río en busca de problemas, ateneos a las consecuencias.
¿Y tú quien coño eres, listillo?
¿Yo?
Soy el hijo del jefe Bunkichi.
Así que eres tú.
Atraparte ha sido más fácil de lo que esperaba.
¿Qué quieres decir con eso?
¡Maldita sea! ¿Qué creéis que estáis haciendo?
¡Dejadme, maldita sea!
¡Dejadme ir!
¿Dices que Seiroku no volvió a casa anoche?
No.
Probablemente se haya enredado otra vez en alguna partida de las que duran toda la noche.
Lo mejor es que nos olvidemos de él.
No creerías de verdad que iba a empezar una nueva vida.
Jefe, ha venido Matsuji, de la casa de Yasugoro.
¿Qué? ¿Seiroku ha sacado su espada contra Yasugoro?
Así es. Cuando el jefe estaba saliendo del baño...
...Seiroku se echó sobre él viniendo desde el jardín.
Afortunadamente, el jefe escapó sin un rasguño...
...pero la cuestión es, ¿por qué quiso tu hijo matar a nuestro jefe?
Debe de haber tenido una razón.
Perdona mi rudeza, jefe Bunkichi...
...pero estamos convencidos de que tú lo enviaste.
No seas ridículo.
¿Por que iba yo a querer dañar a Yasugoro? Es una absoluta tontería.
¿Y qué otra razón iba a tener Seiroku...
...para tratar de matar a nuestro jefe? - No tengo ni idea
Lo siento, pero no vas a librarte tan fácilmente
Eres su padre. No puedes desentenderte de sus acciones.
¿Dónde está Seiroku ahora?
Atado en nuestro jardín.
Según nuestro código de honor, tenemos perfecto derecho...
...para arrojarlo al río, o para torturarlo lentamente hasta matarlo.
Pero puesto que se trata del heredero de la casa Tsumugi...
...hemos venido a ver que tienes que decir sobre todo esto
¿Qué es lo que quiere Yasugoro exactamente? Hablad claro.
De acuerdo. El te ofrece tres opciones:
Ir y luchar contra él hombre a hombre, de acuerdo con nuestro código de honor...
...o si prefieres resolver la cuestión discretamente...
...pásale la concesión del vado.
Si no aceptas ninguna de estas dos opciones...
...entonces torturaremos a tu hijo hasta la muerte.
He ahí tu elección, y él quiere una respuesta clara.
Muy bien.
No pienso luchar, y me niego a renunciar a mis derechos sobre el vado.
Eso no deja más que la tercera opción... la vida de tu hijo.
¿Estás diciendo que podemos hacer con él lo que queramos?
- Padre. - No te metas en esto.
Jefe Bunkichi...
...te concedemos hasta la noche para que lo reconsideres.
Si para entonces no tenemos noticias tuyas, ya sabes lo que pasará.
¡Ese hijo de perra!
¡Preparaos para la batalla!
¡Alto!
No vamos a caer en su trampa.
Está claro lo que trama Yasugoro.
Quiere arrastrarnos a una lucha para hacerse con el control del vado.
Tiene al Intendente respaldándolo.
¿Qué vas a hacer, padre?
Si no hacemos nada, van a matar a Seiroku.
No aprecio especialmente a Seiroku...
...pero es mi único hermano y también tu único hijo.
¿Cómo puedes cruzarte de brazos y dejarlo morir?
No te preocupes, Shizu.
Tu hermano no va a morir así como así.
Lo necesitan como cebo.
Pero...
Un paso en falso ahora y caeremos en sus manos.
¡Qué nadie se haga el héroe!
Ya veo.
¿Dice que hagamos lo que queramos con Seiroku?
Eso es. Le dije que le dábamos hasta la noche para cambiar de parecer.
Hijo de perra.
Rehúsa caer en nuestra trampa. Debe guardar algo en la manga.
¿Qué es lo que pasa? ¿No muerden el cebo?
No lo muerden, no.
¿Qué hacemos entonces?
Matamos al cabrón ese y se lo entregamos con una carta de desafío.
Si llegamos a eso, será como último recurso.
Matsuji, manda a alguien a por mi hermana.
¡Mira! Es Zatoichi.
Ya es nuestro...
...el hijo de perra.
Vamos. ¿Quién quiere ser el primero?
Lamento pedirte así que corras a casa.
Tenemos un problema.
- Eso he oído. - ¿Qué dice el Intendente?
El recomienda que mates al prisionero...
...y des comienzo a una guerra. Tú empiezas y...
¿Él se encarga del resto?
Puedes contar con ello.
Como dice el refrán, no se puede decir no a un niño que llora ni al señor de la tierra.
Sean cuales sean los méritos, es el Intendente quien tiene la última palabra.
Es lo que quería oír.
Por supuesto, él espera una compensación apropiada.
Lo sé.
¿Quién anda ahí?
- Buenas tardes. - ¿Qué estás haciendo aquí?
Eres el masajista del otro día.
Fue un placer ser de utilidad.
¿Cómo has entrado aquí?
Soy ciego, jefe, así que no sabría decir exactamente...
¡Cómo te te te atreves!
No hace falta que te alteres así...
Tengamos una charla distendida, ¿vale?
Ciego hijo de perra, calla tú...
¿Quieres que cierre la boca?
Eso es.
Parece que tendré que seguir por este camino.
Puedo cerrar tu boca para siempre, si lo prefieres.
Ten cuidado, jefe.
Si albergas esperanzas de una muerte natural...
...te sugiero que te dejes de ideas estúpidas.
Yasugoro...
...no creo que sepas lo que significa ser un yakuza.
No es propio de un yakuza...
...ir por ahí a plena luz del día como si él fuese el dueño del mundo.
Un verdadero yakuza agacha la cabeza...
...y cede amablemente el paso a la gente corriente.
Pero comprendo que te hayas hecho al hábito de pavonearte...
...frecuentando la puerta del Intendente.
Es la escoria como tú...
...la que da a los yakuza mala imagen.
Oh, no te pongas tenso.
Limítate a escuchar con atención lo que te digo.
¿Lo has captado, jefe?
¿Ichi?
¡Jefe!
Creo que ya estamos seguros.
Maestro Seiroku.
No esperes mi agradecimiento por esto.
Iba a escapar por mis propios medios esta noche.
Así que no creas que me has hecho un favor.
¡Idiota! ¡Fuera de mi casa!
No tienes porque ponerte así.
Ellos fueron los que tendieron la sucia trampa.
Escucha, papá, ¿qué te parece si me dejas la mitad de tus hombres?
- ¿Para qué? - Quiero volver a por ellos.
¡No van a irse de rositas!
¿Acaso tu estupidez no tiene fin?
¿Cómo escapaste, Seiroku?
Fue fácil. Cortando la cuerda.
- Venga, papá, deja que lo haga. - ¡Nunca!
Olvídalo entonces. No te pediré ayuda.
Iré yo solo a rajar al cabrón de Yasugoro.
¡Estúpido!
¡No eres más que un estúpido!
No tienes idea de lo preocupados que estábamos.
No hay cura para los tontos como tú, así que ve y hazte matar.
¿Lo habéis cogido?
- ¡No aparece por ninguna parte! - ¡Idiotas!
- ¡Tiene que estar ahí fuera en algún sitio! - Sí, señor.
¡Eso no es respuesta, imbéciles!
Un ciego con esos trucos...
...tiene que ser Zatoichi.
¿Zatoichi?
¿No sabes quién es?
El hombre se ha hecho famoso por toda la provincia de Joshu.
Él mató a Sukegoro Lioka...
...a Miki Hirate...
...e incluso atacó la residencia del Intendente.
He oído a gente hablar de Zatoichi.
Así que es ese tipo.
Si está de parte de Bunkichi...
...eso pondrá las cosas más difíciles.
Líbranos de él, Maestro Tengen.
Podría hacerlo...
...pero podría haber una forma...
...de apartarlo de Bunkichi sin mancharnos las manos de sangre.
¿Qué dice Yasugoro, padre?
Dice que el Intendente va a mediar entre nosotros.
¿Y crees que es verdad?
Senzo, ayúdame a prepararme.
- ¿No crees que es extraño, padre? - ¿El qué?
Dice aquí que vayas a casa de Yasugoro.
¿Qué tiene eso de extraño?
¿Por qué no os ha convocado el Intendente a los dos en su propia residencia?
Probablemente quiere arreglar las cosas discretamente.
Eres demasiado suspicaz.
- ¿De verdad pretendes ir, padre? - Absolutamente.
Jefe, Bunkichi ha llegado.
Gracias por tu carta.
¿Dónde está el Intendente?
No he invitado al Intendente. Considéralo una deferencia profesional.
¿Qué quieres decir con eso?
Tengo entendido que cobijas a un tipo ciego.
¿Qué tiene que ver eso?
¿Qué te propones teniéndolo contigo?
No me propongo nada en absoluto.
Él y mi hija se encontraron casualmente durante un viaje, y...
¡No te hagas el tonto conmigo!
¿Por qué te enfrentas al Intendente?
No consigo ver el sentido de nada de lo que dices, Yasugoro.
¿Por qué no dejas de hablar en acertijos...
...y vas directo al grano?
Supongo que sabrás que Zatoichi es un hombre perseguido.
Dar cobijo a un fugitivo es un grave crimen, y tú lo sabes.
Estás diciendo que ese hombre es...
No me digas que no lo sabías.
¿Realmente estás diciendo que ese hombre...
...es el famoso Zatoichi?
¿Qué harás al respecto, Bunkichi?
Si voy a contárselo al Intendente...
...ese perro ciego sería arrestado al instante.
Como favor hacia ti, he preferido no hacerlo.
Cortesía profesional, como te he dicho.
No tienes que sentirte en deuda ni nada de eso.
¿Qué vas a hacer entonces?
¿Pasa algo, Bunkichi?
Bueno, ya está terminado.
¡No, no! ¡No hagas eso!
¿Y si lo dejas caer?
Lo siento.
Maestro Kyubei...
...¿ya has terminado todos los fuegos artificiales para esta noche?
Tú no tienes porque preocuparte de eso.
Sí, claro, es verdad.
Habrá cien en total...
...y uno de cada diez será...
...de un tipo especial que he creado para la ocasión.
Nadie ha visto nada como esto, ni siquiera en Edo.
¿Dices que uno de cada diez será especial...
...y nunca visto, ni siquiera en Edo?
Seguro que serán una maravilla.
Mira quién va a hablar...
...no puedes ver y tratas de contarme lo hermosos que van a ser.
En realidad...
...aunque los hago yo mismo...
...no tengo ni idea de su apariencia...
...hasta que estallan.
¿El Maestro Ichi es Zatoichi?
Eso me deja en evidencia, verdaderamente.
Es difícil de creer que un hombre tan agradable...
...pueda ser un fugitivo.
Yo tampoco creo que el Maestro Ichi sea un mal hombre...
...no importa lo bueno que sea con la espada, sigue siendo un ciego.
Estoy seguro de que habrá una explicación.
Pero si le dejamos quedarse ni te cuento lo que hará Yasugoro.
Ojalá pudiese quedarse para siempre, Kuni...
...pero creo que debemos pedirle que se vaya.
Es una verdadera lástima.
Estaba tan ilusionado con los fuegos de esta noche.
- ¿Todo el mundo trabajando duro? - Bienvenido.
Señorita Mine, por fin ha llegado la hora de los fuegos.
Tienes que darte prisa con el baño y el afeitado.
Sí, gracias.
Finalmente voy a llevar el kimono de verano que me dio la señorita Kuni.
- Eso está bien. - Gracias.
Maestro Ichi, el jefe quiere verte.
Muy bien, gracias.
¿Quería verme?
Pasa.
Todo el mundo en el pueblo está excitado...
...por lo de los fuegos artificiales de esta noche.
Yo mismo estoy entusiasmado como un niño.
Señorita Kuni, apenas puedo esperar para ponerme el kimono de verano que me regalaste.
Maestro Ichi.
Me temo que tengo que pedirte que nos dejes inmediatamente.
Quiero que te vayas de Kajikazawa.
Aquí tienes un poco de dinero para el viaje.
¿Y eso por qué?
¿He hecho algo que os ofenda?
Te he pedido que te vayas. Por favor, hazlo sin rechistar.
¿Pero por qué?
- Maestro Ichi... - Tú no te metas.
Como desee, señor.
Me temo que he estado abusando de su generosidad demasiado tiempo.
Me marcharé tan pronto como terminen los fuegos esta noche.
Te he dicho que debes irte inmediatamente.
¿Qué he podido hacer que tanto le ha ofendido?
No te debo explicaciones.
No digo que sea así.
Vine aquí para pagar por una amabilidad...
...y en lugar de eso mi deuda se ha acrecentado.
Como ciego que soy, poco puedo hacer, pero mi único deseo...
...es pagar algo, por poco que sea, de la deuda que tengo con la señorita Kuni.
Soy consciente de eso.
No soy ciego.
Padre.
Siento haber sido una molestia para tu vista tanto tiempo.
¡Maestro Ichi!
Aún voy a ponerme ese kimono de verano antes de irme.
Supongo que un ciego no debe quedarse demasiado tiempo en ningún sitio.
Que esto sea una lección para mí.
Me gustaría agradeceros todas vuestras amabilidades.
Me marcho ya.
¿No te quedas para los fuegos artificiales?
Que te vaya bien.
- Adiós. - Gracias.
Maestro Seiroku.
No deberías ir por ahí disparando a la gente.
El jefe está listo para partir.
Date prisa, padre. Los fuegos están a punto de comenzar.
- No tengas tanta prisa. - Yo iré delante.
Que disfrute los fuegos artificiales, señor.
He oído que has dejado ir a Zatoichi.
Eso es exactamente lo que esperaba.
En adelante, la concesión en el río es mía.
- ¿Alguna objeción? - ¡Eres un hijo de puta!
Si no estás de acuerdo, tendré que pedirte que mueras.
Los fuegos artificiales han empezado.
El Maestro Kyubei presumía...
...de que habría uno especial por cada diez.
Ojalá pudiese verlos.
Ahí va el quinto.
Eh, ya ha vuelto.
Yasugoro se lo está pasando bien en casa de Bunkichi.
Esto es por ocuparte de Ichi.
- ¿Qué quieres hacer? - ¿Sobre qué?
Ichi.
Vosotros no sois rivales para él.
Ya tenéis vuestro dinero. No tiene sentido arriesgar la vida.
Es cierto.
Ese Yasugoro es un calculador hijo de perra.
¡Y Bunkichi fue tonto de verdad!
Primero aloja a un fugitivo, luego lo ayuda a escapar.
Más tarde o más temprano el Intendente iba a colgarlo.
Ya era hombre muerto, hiciera lo que hiciera.
Eso es lo que sacas de ser una buena persona.
¿Te refieres a nosotros?
Vámonos ya.
¿Es verdad lo que acabáis de decir?
¿Por qué no iba a serlo?
Imagino que ya habrá terminado todo.
Así que por eso me dijo que me fuera.
¿Qué pretendes hacer? ¿Volver?
¿Vas a volver?
Ahora todo es mío.
Jefe, ¿estás seguro de que se han ocupado de Ichi?
No te preocupes de él. Lleva cinco samurai detrás.
Has apostado guardias, ¿no?
Sí, señor. Por todo el camino de aquí hasta el río.
Señorita Kuni.
¡Abra, por favor!
Tengo un mensaje del Maestro Ichi.
Dice que los fuegos deben seguir, en memoria del jefe y de Seiroku.
¿Dónde está él ahora?
Dijo que era lo menos que podía hacer...
...y cruzó el río para hacer una visita a Yasugoro.
Maestro Ichi.
Malditos mosquitos.
Vaya plan. Los demás emborrachándose y nosotros aquí de guardia.
Sí que es una faena, sí.
Hasta Bunkichi está muerto. ¿A quién podemos temer ya?
Tienes toda la razón.
Deberíamos irnos a casa.
Venga, vámonos.
Cállate ya, ¿quieres?
- Es sólo un caballo. - No nos asustes.
- ¡Son los fuegos artificiales! - ¡Hijos de puta!
¿Quienes se han creído que son?
¡Jefe!
¿A dónde vas con tanta prisa?
Si me estabas buscando, acabo de ahorrarte el trabajo.
He estado sentado aquí mismo, esperándote.
Ciego hijo de puta.
Yasugoro.
Yo nunca desenvaino primero...
...pero ya te he aguantado demasiado.
¿Eh?
¿Qué puede hacer un espadachín ciego?
Acorraladlo en un rincón y acabad con él.
En la oscuridad, la ventaja es mía.
Todos os quedáis ciegos.
El que se haya cansado de vivir, que vaya pasando.
¿Qué os pasa? ¿A qué estáis esperando?
¡A por él!
¡Maldita sea! ¿Es que no podéis matar a un ciego piojoso?
¡Id a por él!
Dicen que cuando uno tartamudea así, es que está listo para morir.
¿Qué pasa, vas a desenvainar?
Vuestro jefe está acorralado...
...¿y ninguno de vosotros tiene agallas para salvarlo?
Yasugoro...
...sabes bien dónde reclutarlos, ¿eh?
FIN ©1964 DAIEI CO. LTD.
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