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¿Qué quieren? ¡Cáigase con la lana!
¡Cáigase con la lana!
¡Que caigase con la lana ni que nada!
¡Largo! ¡Dícalo! ¡Dícalo!
¡Largo de aquí!
¡Ah!
Tengo sueño papi.
Ya tranquilo.
Ya llegamos.
Mira aquí está el hotel.
Buenas noches.
La niñez es el tiempo más bello de la vida. No
la dejes ir, no dejes que te escape,
que por siempre viva en ti.
La niñez te acompaña.
Aquí tiene mis papeles.
¿Cuánto tiempo tiene de enseñar educación física, señor Macías? Seis
secundaria Lazaro Cárdenas.
Permítame ver.
Afortunadamente tenemos una plaza vacía.
No es mucho, pero... Lo que se quiera, por mí no hay ningún problema.
Delegación Coyoacán, de 5 a 9 de la mañana.
de un porvenir.
Oh, mi niño, nunca olvides
tu niñez.
La
niñez
te acompaña
Y vuelves a sentir las cosas que aprendiste
todo el tiempo de niñez.
La niñez te enseña tantas cosas
que jamás, jamás olvidarás
muchas veces.
Yo tras cantar, va a llorar
la niñez. Es el tronco del
árbol de una vida, lo importante ya que es
dulce.
No, ya no.
que acompañarme a la delegación.
¿Es que no sabes leer, pinche cuica?
Más tardas tú en meterme que yo en salir.
¡Oiga! ¡No me agarres, hija de...!
¿Es usted su papá?
Sí.
¿Se va a salvar mi hijo?
Pues haremos todo lo posible.
Lo primero es salvar la pierna.
Y primero Dios se la vamos a salvar.
Aunque probablemente quede con alguna deficiencia motora para toda la vida.
¿Pero va a poder caminar?
Bueno, eso esperamos.
Lo primero es salvarle la vida. Doctor Treviño.
Tranquilícese. Todo va a salir bien.
¿Es usted el padre del menor?
Sí.
Hay que levantar el acta.
Tenga la amabilidad de acompañarme.
No se va a tardar nada.
No se preocupe.
Mira, te ofrezco una onda bien buena.
¿A ver qué? ¿Te acuerdas lo que me dijiste de tú? ¿Del coche? Sí. ¿Qué?
Te lo enderezo. El cuate del registro, el efectivo, el que... ¿Nombre? ¿Es
Puñal?
El que pone las plaquitas del registro. Ah, está haciendo así.
Está viendo la secretaria y es mi vieja, ¿no, Fie?
Ándale, ahí está.
Calma, que firme el acta.
Licenciado, es el padre del menor que atropellaron. Ah, sí.
Oficial, puede retirarse.
Tenga firme aquí.
Fírmele, fírmele. No tenemos tiempo. Se acaba el turno.
Oiga, aquí dice puras mentiras. Esto no es cierto. No, no, ¿cómo mentiras? Aquí
dice puras mentiras. Esta es la previa. Luego lo arreglamos y ya queda todo
bien. Pero son puras mentiras. El señor fue el que se pasó el alto. Mire, yo
estaba en la banqueta con mi chamaco. Y además yo no tengo por qué firmar. Ya,
ya, ya, ¿qué no sabes leer o qué?
Ahí está muy claro lo que dice el peritaje. Su hijo se atravesó, por eso
atropellé. Sí, hombre.
¿Dónde está mi muñequito?
¿Dónde está mi papá?
Te voy a arreglar y te voy a poner guapísimo para llevarte a otro hospital.
No, yo tengo que esperar a mi papá.
Mira, Pedrito, tu papá te va a ir a buscar al otro hospital, ¿sí, mi amor?
No, yo no quiero ir a otro hospital. Yo quiero a mi papá. Yo quiero a mi papá.
¿Tienes algún otro familiar aparte de tu papá? Mi mamá. Tu mamá. ¿Y dónde está
ella? Mi papá dice que se murió, pero yo sé que se fue con otro señor.
No te preocupes, mi amor. Tu papá no debe tardar en venir por ti.
¿Y si no viene?
Bueno, si no viene, te tenemos que llevar a una casa hogar mientras él
por ti. ¿Y qué es eso?
Es una... bueno, es un lugar donde hay muchos niños como tú.
¿A poco no sabes que es una casa hogar?
Ahí es como la cárcel, pero para niños.
¿Cómo que lo trasladaron?
¿Qué tal, general?
Por favor, señorita, ¿no me puede dar el teléfono?
Sí, permítame.
Dos, uno, cuatro, siete.
Gracias.
Dijimos una sola llamada.
Por favor, no sea así. Es que tengo que localizar a mi hijo, está hospitalizado.
Yo también tengo que rendir cuentas.
Si no se me enoja el jefe...
Gracias.
Es la señora... Gracias.
El doctor Lowe en Berglia. Hola.
Sí, señor Macías.
Sí, aquí está su hijo.
A nosotros también nos da mucho gusto.
Claro que sí.
Hasta pronto.
Lo encontré, lo encontré. ¿A quién?
A Pedro Macías, el papá de Pedrito.
Voy a ir a darle la buena noticia a Pedrito. Nos vemos ahorita.
¿Qué tal, señor Macías? ¿Cómo está?
¿Qué noticias me tiene?
Bueno, pues he tratado de localizar a su hijo, pero... No, no, de mi hijo no se
preocupe. Ya lo localicé yo.
No, lo que me preocupa es mi asunto.
¿Cuándo va a salir?
Bien, ha habido necesidad de pedir una revisión del caso.
Pero el proceso es bastante lento.
¿Qué tan lento?
Pues, entre seis y ocho meses, por lo menos.
Yo no puedo estar aquí tanto tiempo.
Claro que hay otra forma.
¿Cuánto? Bueno, habría que hacer algunos gastos y... ¿Cuánto?
Cien mil pesos.
¿Cien mil pesos?
Es mucho dinero.
Yo no lo puedo conseguir trabajando aquí.
Haga usted un esfuerzo.
Vale la pena.
Está bien.
A ver cómo, pero yo se los voy a conseguir.
¡Párate!
¡Párate! ¡Vente! ¡Uno!
¡Dos! ¡Tres!
¡Cuatro! ¡Tres!
¡Vente! ¡Vente!
¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente!
¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente! ¡Vente!
¡Vente!
¡Vente!
¡Vente! Usted nomás acuérdese de lo que le he dicho.
¡Piernas, piernas! ¡No se lo deje llegar!
¿Eh? ¡Órale!
Esta es la pelea más dura de 10 rounds.
¿Y cuántos faltan?
¡Me van a matar!
¡Cabecealo, cabecealo! ¡No, ningún cabecealo! ¡No, no, tú hazme caso!
piernas! ¡Con la cabeza dura! ¡Si te da el pegadazo, con la cabeza dura!
Aquí todos somos hijos de la penitenciaria.
Patrón, la lana de mi pupilo.
Ahora, maestrito, aquí están.
¿Qué hubo?
¿Quedamos que diez?
No, quedamos que una cabeza por round. Y nomás duraste dos. ¿O no?
Está bueno.
Lo hiciste para sacar a tu chavo del hospital, ¿verdad?
Ándale, no se haga güey.
A ver, mijito, permíteme.
Buena gente ese Zúñiga, ¿verdad? Sí. Buena gente.
Vendió la coca que confiscó.
Cállese el hocico porque se lo van a tronar.
Pues sí, ¿verdad? Bueno, mi niño, esta es su lana y esta es mi lana, ¿ok?
¿Y eso qué? ¿Cómo qué? Pues mi 33.
El cuyo Hernández y yo cobramos el 33.
Acuérdese que yo organizé la pelea y no me lo va a negar. Estuvo lleno el local.
¿O no?
Ahora, mi caballo, aquí está la lana que ganaste.
¿Cómo?
¿Es que no me apostaste a mí? De pendejo. ¿Piernas? ¿Piernas?
Ven. Gracias.
Oiga, loco, espera.
No friegues.
Gracias.
Tus mopes, güey.
¿Por qué lloras, hijín?
¿Eh? ¿Por qué no contestas?
Contésteme, güey.
Pero el muñeco... ¿Tanto pedo por eso? Ni que fueras vieja para traer muñeco.
A mí se me hace que tienes hambre.
Mira, con esto nos alcanza para echarnos una torta para los dos.
¿Me vas a invitar a comer?
A comer, güey.
Sí dije una torta.
Y desde mañana lo voy a poner a chambear, ¿eh? Y crea que es de oquis.
¿Chambear? ¿Qué es eso?
No se preocupe, yo le enseño.
Aquí tiene los otros 25 mil pesos.
Muy pronto le voy a dar lo demás.
No se preocupe que yo haré buen uso de este dinero.
En las manos apropiadas hará que usted salga de aquí lo más pronto posible.
¿Y cómo? ¿Para cuándo? En cuanto usted termine de darme el resto.
No. Eso sí, ¿verdad?
Oiga, ¿y qué noticias me tiene de mi hijo? Ah, precisamente.
Aquí le envía esta carta.
Gracias.
Qué raro.
Mi cabo no sabe escribir a máquina.
Ah, es que se la dictó a una enfermera porque, verá usted, la mano con la que
escribe también está lesionada.
¿Cómo? ¿La mano también?
¿Aparte de la piernita? Bueno, señor Macías, tengo un asunto muy importante,
precisamente de usted. Hasta luego.
Te lo dije, güey.
Me da mucho gusto conocerlo, señor Macías.
Mi nombre es Rita.
Rita González.
Soy trabajadora social.
Trabajo en el hospital donde... donde
estaba interno su hijo.
¿Estaba?
Mira, esa es tan buena.
No quiero.
Gracias.
Fíjese cómo le hago.
Guáchile bien.
Y que la muchacha se gaza con el patrón. Suave.
Qué ganas.
Le tengo muy buenas noticias, señor Macías.
Vamos por muy buen camino.
¿Qué cree?
¿Qué cree?
El fiscal está dispuesto a ceder siempre y cuando usted cambie su declaración
original. Claro que, desde luego, hay que firmar estos papeles.
Así que, si me hace favor de firmar en la línea que está arriba de su nombre...
¡Suéltalo! ¡Suéltalo!
Tengo hambre.
¡Pérese, güey!
¿Está chido?
Ahora, maestrito, échale.
Listo. Gracias.
Aquí en adelante tienes un amigo para siempre.
Lo asesinaron los pinches policías.
Véngase.
Aquí
está
suave. Ahora vamos a ver qué nos trajo Santa Claus.
Y el trabajo de correr.
Señor Macías, ¿cómo está?
¿Qué tal, señorita? ¿Cómo le ha ido?
No tan bien como yo quisiera.
Hacemos lo posible, pero no hemos tenido noticias de su hijo.
Señorita, mire, un amigo mío va a comunicarse con usted muy pronto. Es un
policía, se apellida Zúñiga, ya le he hablado de él.
Ah, sí, claro que sí.
Mire, él sale de aquí pasado mañana y va a ayudarle a encontrar a mi hijo.
Ya, ya entiendo.
Señorita. Sí.
Gracias. Muchas gracias por todo.
Hasta pronto.
Hasta pronto, señor Macías.
Gracias.
Un equipo de este noticiario visita una conocida plaza en el centro de la
ciudad, antes famosa por sus establecimientos típicos y mariachis, y
tristemente célebre por sus bandas de delincuentes juveniles.
Un grupo de menores acaban de ser detenidos en una de las varias redadas
policía del distrito organiza diariamente en su intento de acabar con
problema que ya ha alarmado a toda la ciudadanía.
Nos encontramos en el lugar de los hechos para informar que la banda
como Las Ratas ha cobrado una víctima más.
¿Por qué los detuvieron?
Por una chava.
¿La violaron? No.
¿Entonces qué pasó?
Como no quiso aflojar, pues ni p*** la tuvimos que picar.
Entrevistaremos a la policía.
Buenas noches. Buenas noches. ¿Qué delito cometieron?
Hirieron a una mujer con arma blanca.
¿Se encuentra grave?
Sí, está grave.
¿Qué harán con los menores?
Tenemos instrucciones de mi general de remitirlos al Ministerio Público tal
lo marca la ley.
¿Continuarán las redadas contra estos delincuentes juveniles? Tenemos
instrucciones de la superioridad que si persiste el problema de la delincuencia
continuarán las redadas.
Muchas gracias.
De nada.
Informó Emanuel Arovilla para su noticiero matutino.
Ya hemos visto que la delincuencia infantil tiende a crecer y aparentemente
hay quien la controle.
Ahora bien, estos niños están detenidos, pero ¿qué pasará después de que la
policía o las autoridades los pongan en libertad nuevamente? ¿Qué harán estos
niños? Habrá que castigarlos como a un adulto, puesto que los delitos en que
incurren son los de adultos. ¿Qué hacer con ellos?
La solución, creemos, la tienen las autoridades.
En otras noticias del plano internacional, la situación en El
agravarse. La guerrilla...
logra más posiciones gubernamentales, en tanto que hay una creciente división en
el ejército regular.
Fueron duros estos cinco años, ¿verdad? Sí, pero pues ya se acabaron.
Acuérdese de su cuate el Poli, y no lo quiero volver a ver por aquí.
Ni Dios lo quiera.
¡Arríbese para acá!
¡Qué pesada suñiguita! ¿Qué haciendo por aquí?
Venir por usted.
¿Quién cree que lo mandó a sacar?
¡Súbase! ¡Le voy a dar un aventón para festejar!
Oiga, ¿y por qué esas elegancias?
Óigamela, Todd. Ya estoy chambeando de tira. Ah, ¿de tira? ¿Con charola y toda
la cosa?
Bueno, todavía no.
Pero ya hablé con mi coronel. ¿Y en un ratón?
Ups. No que fueras de los efectivos.
Era. Orando de madrina.
Ejecutivo B.
No capto.
Ejecutivo B.
Ve y pártale la madre a ese. Ve y tráete las tortas. Ve y chifla tu mauser.
Oh, qué pso, qué pso, hombre.
Entonces, ¿qué, maestrito? ¿A dónde lo llevo?
Por aquí traigo la dirección.
Aquí está.
Esto es en el eje vial. Ya rugiste.
¿Y qué, maestrito? ¿A quién vienes a visitar?
Ya sé, la trabajadora social, la que te visitaba tan seguido.
No sea pene, maestrito, al contrario, póngase guapo, que lo vean bien.
Señor Macías, qué gusto me da que haya salido.
Y esto por todo el dinero que me sacaste.
Y esto por mi hijo.
Nunca dejé un trabajito de estos a medias, maestrito.
Si por este méndigo te aventaste cinco años adentro, después de esto, para toda
la vida.
desquitado de ti y tú otra vez de él y es el cuento de nunca acabar.
Es mejor así, maestrito.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
Además, yo te dije que aquí tenías un amigo.
¿No te gustaría chambear conmigo?
¡Contésteme, güey!
Párate aquí.
Mire, maestrito, siendo expresidiario, no va a ser fácil conseguir chamba.
La que yo te ofrezco es buena y no necesitas antecedentes.
Además, siendo tira, sería más fácil localizar a tu chavo.
Piénsalo.
Y si te animas, llama.
Suerte, maestrito.
¿Tú traes más?
No, no tengo.
¿Y los demás a dónde fueron?
Se fueron a la salida del burlesque para ver a quién fregaban.
Hoy me encontré a mi jefe y me dio otra madriza. Ups, ¿cuándo no?
Pero me cae que después lo pico. Si quieres yo te ayudo.
Oye, ¿y tú te acuerdas de tu jefe?
Pinche güey.
Ojalá y se haya muerto.
Señor Macías, qué sorpresa.
Pase, pase, por favor. Gracias.
Siéntese.
Ande, siéntese ahí. Gracias.
Y dígame... ¿Cuándo salió?
Ayer. Y luego, luego quise venir a saludarla.
Por Dios.
Yo creo que ya debemos hablarnos de tú.
Hace mucho tiempo que nos conocemos.
Se puede decir que ya somos viejos amigos.
Me alegra mucho que estés en libertad.
A mí me alegra más.
Claro.
Perdón, no te he ofrecido un refresco, un café. ¿Quieres tomar algo?
No, no, nada, nada. Gracias.
Solamente quería venir a preguntarle... Perdón.
A preguntarte, ¿qué noticias tienes de mi hijo?
Ninguna, Pedro.
Desgraciadamente, ninguna.
Es como... como si se lo hubiera tragado la tierra.
No.
No, la tierra no.
Se lo trago esta maldita ciudad.
¿Qué pasó, güey? Ya era hora, ¿no?
¿Cómo, güey?
Oh, pues, ¿cómo quieres que te diga?
Pues, ¿cómo me llaman?
Bueno, pinche pachuquín, ya sácala, ¿no?
¿Y de cómo es el fregadazo?
¿Cuántos traes?
Cinco. Uy, pues, nos vas a quedar a deber, mira.
Ay, ¿sí? Mira.
Pues, dando y dando, pajarito volando. Órale.
Presta. Para la orquesta. No te alentes, pachuco.
¿Y tú?
Préste, préste.
¿Cómo?
¿Y tú?
Préste.
¿Y tú?
Céntrale. Ahí está.
Está bien.
¿Tú qué?
Patachín. Es un regalito.
Cuídese, mal hecho.
Es cosa de darle el entrenamiento.
¿Tiene antecedentes?
Seguro.
A ver, tú.
Rómpele la madre a ese.
¿A ese?
Sí, a ese. Rómpele la madre.
Si no me he hecho nada, ni lo conozco.
Agradecerte a Dios. Sí.
A Dios.
Buenas noches.
Que dispuesto estoy a perderte.
Mira nada más cómo vienes. Pero, ¿quién te hizo esto?
Son mis calificaciones.
Voy a pasar mi examen de tira. Examen de tira.
Creo que aquí tengo algodón y alcohol.
Oye, ¿con cuántos te peleaste?
Primero eran nada más como seis.
Pero luego como... es un friego.
Pareces niño chiquito.
A ver.
¿Te duele?
A ver.
Mira nada más. Estás todo lastimado.
¿Sabió, maestrito?
Así hay que hacerle.
Recuérdate una cosa.
No apuntes nada más la pistola.
Llévala a tus ojos.
Los ojos en medio de la mira. Venga.
Muy bien, maestrito.
Nomás no me vuelvas a cerrar los ojos, ¿eh?
¿Qué hubo, pareja? ¿Qué hubo, mi flaco? ¿Cómo estás?
¿Qué haciendo?
Aquí, entrenando nueva madrina.
¿Qué, se conocen?
¿A poco este hijo de la tiz nada es tu pareja?
Abusado, pendejo, con lo que dices.
No le hagas de pedo, mi flaco.
Pedro es mi cuatito.
No me obligues a hacer una pendejada.
No, no hay pedo.
Está bien, nada más que no me miente la madre.
Gracias, mi flaco.
Yo sabía que podía contar contigo.
Buena la hiciste.
Todavía no entras y ya te echaste un enemigo encima.
Si no es de ahorita, ese güey ya lo traigo entre seca y seca desde hace
Sí, pero el flaco la mueve con los jefazos. Tiene palanca, te puede fregar.
¿Sabes qué?
Hace tiempo todavía tenía mis dudas. Pero ahora ya no tengo ninguna.
Voy a ser tira.
Voy a ser el mejor de los tiras.
¿Qué hay del asunto que te encargué que investigaras?
¿Cuál asunto?
Ah, pues el de mi esposa.
Ah. Pues fui a donde me dijiste que la podía encontrar.
¿Y? Pues la encontré.
Vive con un fulano, tiene dos chavillos con él.
Bueno, ¿y de mi chavo qué?
No sabe nada.
¿Y qué más te dijo?
Como cuarenta mentadas de madre. ¿Quieres que te las diga todas?
¿Qué eres, un pendejo bueno pa' nada que no sirve para... ¡Ya párale!
No se preocupe, maestrito.
Ya toda la corporación trae la fotografía de tu hijo.
Lo vamos a encontrar.
¿Está correcto? Muy bien, correcto. Gracias.
Por favor.
A ver.
Adiós. Adiós.
¡Chicles!
Llamado, acude de inmediato al lugar. El general quiere verlo.
Pásame de ahí dos cargadores más. Siete cincuenta y uno se reporta. Vamos hacia
el veinte.
Hoy es el día de tu bautizo, maestro.
¿Y eso qué es? Que hoy comienzas a desquitar el sueldo.
Helicóptero ocho a unidad Zúñiga.
Helicóptero ocho a unidad Zúñiga.
Entrada por puesta de auto. Entrada por puesta de auto.
Cuidado. Bandidos en la azotea a cada sur. Entrada libre por cada norte.
Están disparando con ametralladoras, pero cuidado.
Agáchate, maestrito, o te agujeran la moñera.
A sus órdenes, general.
Doña Ida quiere su ascenso.
¿Quiénes son?
Son guerrilleros.
¿Son muchos? Sí. ¿Y qué importa?
No hay la chance de apadrinar al maestrero. Es su abogado.
Muchas gracias, mi general.
Atrás de mí, maestrito.
Vamos, rápido.
Hasta aquí ya le hicimos.
De aquí en adelante viene lo duro.
¿Listo?
No puedo.
¿Por qué no?
No traigo balas.
¡Revisen bien si hay drogas!
Pregunte si ya llegaron los periodistas. Sí.
Todos ustedes revisen bien por aquel sector.
Más, más tierra. Sí, mi general.
Ya pueden dejar pasar a los periodistas.
Más.
¿No hay drogas?
Pase, pase, por favor, por aquí.
Lleva siete horas aquí, sin decir una palabra.
¿Qué te vas a quedar así toda la noche?
Hoy tuve miedo, mucho miedo.
Ni los conocía y tuve que matarlos.
Maté a una mujer.
Pero, ¿de qué hablas? No me asustes.
Ninguno de ellos tenía miedo.
Ninguno de ellos tenía miedo a morirse.
¿Pero quién es?
Que te valga madre, eso es lo que me dijeron. Tú seguiste órdenes. Es como
cualquier trabajo.
Olvídate de remordimientos. Tú ya te irás acostumbrando.
Mírame, Pedro.
Mírame, por favor.
Olvídalo, mi amor.
Olvídate de lo que haya pasado.
Haz de cuenta que fue una pesadilla.
Yo que más quisiera, yo que más quisiera.
Ya, mi amor, cálmate.
Ahí está.
El favor que me pediste.
Gracias, mi coronel.
¡Pancho! ¿Por qué carajos no viniste?
Mira nomás, con esta acabábamos de criarnos tú y yo.
Ya, hombre, no te preocupes por tu chavo.
Tal parece que nunca lo voy a encontrar.
Ya verás que sí.
Bueno, entonces, ¿qué? ¿A dónde vamos a ir a festejar? Ya tienes tu chapa, ya
tienes hasta tu fusca. ¿Qué más quieres, maestrito?
No, soy... Pues por eso, para que te animes, hombre.
Mensajeras, tú que vuelvas por los cielos.
¡Disfruten de este lugar!
¡A bailar!
¡A bailar! ¡Por así disfruten de esta música y bailen todas las noches
en su cabaret consentido! ¡A bailar!
Quisiera del gallo el canto y del burro el instrumento para tenértelo a santo en
este día de tu adentro. ¡Salud, mamacita!
¿Qué dijo?
¡Qué sordo!
¡Ay!
Buenas. ¿Qué hago, mi flaco?
Felicidades, Pedrito.
Ya me enteré.
Te hicieron efectivo con chapa y todo el pedo.
Ya sabes en qué grupo quedaste.
No, pero seguro ya has de haber metido la mano para jorobarme.
Te tocó conmigo.
Así es que ya sabes.
Derechito, Pedrito.
Puedes pedir tu cambio de grupo, maestrito.
No se apure, güerita.
Se lo voy a cuidar para que no le pase... ¡Ay!
¡Quietos!
¡Ahora sí te mueres! ¡Quieto, flaco!
Sin pistolas.
Ustedes se quieren partir la madre hace mucho. Háganlo, pero derecho.
para que salga más barato que la trompeta.
A
ver
si al flaco mañana le dan ganas de tenerte en su grupo.
Alto en nombre de la ley.
Yo soy la ley.
Quiero tener un hijo tuyo.
¿Ahorita?
Ahorita.
¿Cómo no va a pasar?
Yo soy la de paso donde quiera.
No pasas. Sí paso. No, no pasas.
No, si aquí está rico.
Vamos a la casa. No.
Hasta que no nos mande otro coche de general, no podemos ir a la casa.
¿Para qué te voy a llevar a la casa?
Sabe igual. Espérate, es que me lastimas.
Cuidado con la pistola.
La de matar, la de matar.
No, mi vida, pero es que... Espérame, espérame, pero es que me cala.
Pero lo vas a hacer con cuidado.
Pero es que me cala. ¿Qué te cala? La lentejuela.
Ay, pues quítate la... Quítate la pendejuela.
Ay, espérate. Espérate, ahora me calo a mí.
¿Una pierna de palo? ¿Estás segura?
Sí.
No podía doblarla.
Iba detrás de los demás.
Su mirada.
Su mirada. Sus ojos.
Esteves.
Que boletinen inmediatamente su filiación.
fue tomada hace cinco años.
¿Podría ser él?
Te caes si no...
¡Hey! Lo de siempre.
¿Cómo serás pendejo?
Tus escuincles mataron a un tira.
Toda la corporación anda atrás de él.
Ya tienen su filiación.
Es al que le falla una pata.
Y es de los tuyos, ¿verdad?
Acachi.
¿Qué hay que hacer?
Mátalo.
Desapárecelo.
Si la corporación lo encuentra, eres hombre muerto, Pachuco.
Me cae que te mueres, Pachuco.
¿Y por qué me lo traes a la mitad?
Parecía como si tuviera una pierna de palo.
¿Quién es?
¡Vamos a matar!
traga fuego
¡Policía!
Por poquito y nos agarra.
Ese señor sabía mi nombre.
Era un tiraque.
Sabía mi nombre.
Vamos a pasar los faxeros, pase el susto. Saca las pastas. Ya lo traigo.
No la haces, ya tengo mota. Órale.
Vas a morir.
Te
voy a
matar.
Es el trozo del árbol de una vida, lo
importante y a veces dulce amargo, donde
surge la luz de un porvenir.
Oh, mi niño, nunca olvides.
Te acompaña por tantos bellos años y
vuelves a sentir las cosas que aprendiste todo el tiempo
de niñez.
La niñez te enseña tantas cosas
que jamás, jamás
Y darás muchas veces a
reír de otras.
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