All language subtitles for Los Domingos.(2025)

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Original subtitles

¿Tú?

¿De cuándo te ha gustado?

Pues como 8 euros.

Luego te pagamos.

Ostras, no sabéis que voy a ir al cole.

Las... Las notas de voy a matar a tu abuela. A los niños pequeños. ¿Qué

nosotros nos hacían mogollones.

A nosotras se pasaban un montón.

De hecho yo llegué llorando un día a casa.

Porque me pusieron algo de...

Si no vienes al patio a las tres, tu madre se va a morir.

¿Qué dijo tu madre? Nada, que no me lo crea.

¿Qué le va a decir?

Sí, pues yo sí que me lo creía.

O sea, porque, en plan, a mí una niña me contó que a ella le pusieron...

¡Qué

caritos se están quedando!

¿Dónde está? En el cuarto de carota. Y ya se iban a dormir.

Se va para el corazón. Quería que las armas fueran.

Ya te imaginas.

Entra ahora y nos quedamos sin 35 patios.

Y nos exportan.

Cuidado.

Bueno, si no os habéis enterado. ¿De qué?

A ver, se supone que está con la deporte.

Que sí, que sí.

Que el otro día yo vine a buscar armas.

Y dijo que tenía que dar un recado. Un recado al baño.

A ver, esa mujer está amargada, o sea, necesita un poco de amor, un poco de

rojo, un poco de...

Dios mío, ven en mi auxilio.

Gloria al Padre, al Hijo y al

Espíritu Santo.

Ay, Nara.

Hola. Hola.

¿Cómo habéis dormido?

Muy bien.

Casi no hemos podido hablar. ¿Cómo estás?

Ahora un poco nerviosa.

Tranquila. Seguro que el señor ayuda.

Siempre ayuda.

Es verdad.

Escríbeme cuando puedas o llámame.

Vale.

Ella es calladita, pero para sexo atrevida. Yo te veo al igual de

bienvenida, votándote la vida. Como ves, ella es calladita, pero

para sexo atrevida.

Bien, tú ahorita, que estaba muy liada la razonita. Vamos que estoy en doble

fila. Por favor.

¿Tú ahorita?

No, yo me voy a andar, no.

Vamos, que te adopto de tu orina, a ti también. Gracias.

En los ejercicios espirituales, ¿no? No, no, en el retiro, en el retiro

espiritual. Ah, vale, muchas gracias.

Con nosotras nos escaqueábamos muchísimo.

Sobre todo al principio del curso.

Y luego se ponían pesadísimas las monjas y no había manera de librar.

Ya, ahora igual.

Primero nos lo vamos a quedar súper bien. Sí.

Vamos a hacer cosas súper bonitas. Y luego, luego todo el día vamos haciendo

nada, absolutamente nada.

Ya.

Pues como entonces.

Bueno, pero el sitio es bonito.

Sí, es verdad que es bonito, sí.

El sitio es bueno. Se hace bueno, ¿no?

Sí,

es verdad.

Bueno, y a mí me gustan mucho las noches también, ¿no? Ahí de cháchara,

escondiéndote de las monjas.

Te descanses, ¿vale?

Igual. Agur.

Ainara. ¿Qué? Dile a la abuela que mañana a las diez y media vas a buscarla

¿vale? Vale.

Cabón, cariño.

Hola. Hola.

Joder, pero es que no vas tanto. Aún te voy a pinchar.

Hola. Sí, ahora cuando acabe aquí.

Hola.

Hola. ¿Qué tal tu excursión? Bien, muy bien. Un besito.

Te he traído unas pastas.

Las hacen las hermanas en el momento.

Ay, qué buena pinta. Gracias.

Ay, y dice la tía que te recoge mañana a las diez y media.

A merecer a tu hermana mayor, ¿eh?

Y a cenar con ella os lo diga.

Y llame a tu padre, que no llega para la cena.

Vale, gracias.

Os he traído el bóndigas para las tres.

¿Y cómo?

Ya, ¿cómo? ¿Con quién?

No sé, ¿con quién todavía?

Pero me voy a casar, va a ser una boda en una taberna súper bonita y romántica.

Van a venir todos.

Ay, tal.

Ay, nada.

¿Andrecita? Hola.

Hola.

Hola, Aita.

Aita, ¿me ayudas con el lazo, por favor?

A ver.

Para que no veas, ¿eh? Tenemos que ir rapidito.

Madre mía.

¿Has desayunado tú?

No.

Bueno, pues ve a desayunar. Ahora le digo a tu hermana.

Aita, son casi las diez. Ya, ya, ya, ya lo sé.

Mira, echame la mano con las niñas, me ducho y nos vamos, ¿vale?

Nada, que te quería pedir una cosa.

Que... Necesito que me des permiso para ir unas días al convento de las Betinas.

¿No me acabas de venir de allí o qué?

¡Nerea! ¡Eh, eh, oye, chicas!

Ya. ¿Se acabó? ¿Es que es quieta?

A ver, hija, no sé.

Parece bien que vayas de vez en cuando, pero tampoco te vas a pasar ahí el día

metida. Que justo hay dos semanas que la mitad del curso se va a intercambio.

Y la hermana Pilar...

¿Sabes la que fue mi tutor en quinto? Sí, ya sé quién es Pilar.

Bueno, pues me ha dicho que no vamos a dar nada de temor importante.

Y que si quiero puedo aprovechar y volver al convento.

Y así puedo ir con las monjas, no sé, pasar tiempo con ellas.

Vale, pues déjame que me lo piense, ¿vale? Además, no me van a contar como

ausencia ni nada.

Bueno, que me parece muy bien. Pero lo tengo que decidir ya, ahora, justo hoy.

No, pero cuanto antes les diga algo mejor.

Es que no... No entiendo ese empeño tuyo en cerrarte allí con cuatro viejas,

¿verdad?

También hay chicas como yo.

Como tú no serán, cariño, son monjas.

Bueno, pero ¿me dejas hacer la experiencia?

Que la madre Isabel me ha dicho que le vale con que le mande... Ángara.

Ya lo hablaremos.

Vale, ya lo hablaremos.

Nerea. Eider, venga, nos vamos.

Hay un tráfico fatal.

¿Te organizas un poquito mejor que tal?

Bueno, hijo.

¿Dónde está? Hola.

¿Por qué no tienes tu guaquero?

Muy bien, chicas.

Pablo.

¿Cómo?

¿Dónde estás?

Nos queréis mucho.

Que en nuestra casa no haya enfados ni peleas. Que nuestra familia esté muy

unida. Donde no haya odios ni rencores.

Que el pueblo y el mundo entero haya paz.

Queridas familias, os deseamos la paz y alegría en este día tan especial.

La paz de Jesús quiere nuestros corazones.

reina en cada hogar y nos acompañe siempre.

Ahora, ir y desear la paz.

Vamos.

El cuerpo de Cristo.

Amén.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El

cuerpo

de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

Bueno, es un concepto más abierto, más moderno, más limpio, diría yo.

Quitamos la barra que había en la entrada, no sé si te cuesta.

Sí, y pusimos todo de madera nórdica.

Bueno,

al final somos todos un poco nórdicos aquí.

¿No te has fijado? Es un biselado que deja pasar toda la claridad del mundo,

pero el sol no pega, no da calor.

Es la bomba.

Lo único que fue un tema fue lo de la madera.

Chicos, despacio.

La madera la montaron aquí mismo, pero tienen que hacer el lijado, el

Es que a ver si puso todo esto de serrín. Y el barniz ese que olía a

Horroroso. Tardó tres días en irse.

Y luego, si te fijas, la madera es muy clarita.

Entonces, en cuanto le cambiabas un poco el tono, te rompía la dama.

Maite, ¿por qué no le dices a tu hermano que te haga la reforma?

De verdad, hombre, es que te has convertido en un ingeniero. No, a ver,

fueron seis meses de obra, Pablo. Seis meses.

Y todo esto te lo cubre el crédito, ¿no?

Sí, claro.

Qué remedio.

¿Y cuánto era?

Está la tarta riquísima.

Es de un restaurante, mamá. A que trabajan bien.

¿Y el crédito?

Pues 300 .000.

310 .000.

Madre mía, a mí que me falta un cuarto de hipoteca y no pego algo. Pero eso

entre los dos lo tenéis hecho.

Yo estoy solo con las tres niñas, ¿eh? No, no, yo no participo en el

departamento de tu hermana.

¿Ah? Ah, no, no, eso es eso.

Duermo mal también, pero por otros motivos.

Bueno, bueno, Pablo, pero esas cosas no salen a la primera.

A ver, ¿eso cuesta?

¿No?

¿Qué cosas?

Los exámenes, la posición.

Ah.

¿Otro café queréis?

Gracias. Maite, estate tranquila. No, que no importa.

¿Costa? No, se está tomando. Acaba de tomar.

Si es que se presenta un montón de gente.

¿No ves que en este país todo el mundo quiere ser funcionario?

Mentalidad de corredor de fondo.

No lo había pensado.

Tú corra mucho, Iñaki.

¿Qué haces?

Nada, contestar un mensaje.

Te mandé un WhatsApp con varias universidades. ¿No lo has visto?

Sí, sí, gracias. Luego lo miro.

¿Has empezado la reunión con el orientador?

No, todavía no.

Encantado, Pablo.

Es mi cuñado. Y el pequeño Seneco, que es su hijo.

Y mi hermana, Maite.

Hola.

Esquivaliz.

Encantado. Igualmente.

Y a las pequeñas, que ya las conoces.

Nerea, qué guapa estás.

Gracias. Qué guay. Qué rico.

¿Vosotras no os conocíais?

De oídas.

Encantada.

Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno.

Pero las chicas de su casa ya tienen un móvil, ¿o qué? Sí, claro, muchas.

Polín.

Sienta, Daniel.

Hija, muévete un poco, deja de ser hostil. No te preocupes, a ver, yo solo

a... No, siéntate.

A ver, mira, le cojo yo a Neco. Y no caes para mí.

Moveros, moveros.

¿Quieres tomar algo?

Pues... No sé lo que estés tomando.

Bienito.

¿Y qué tal la ceremonia? ¿Cómo ha ido?

Bien. Bien. Y estuvo muy bonita, la verdad que sí.

Muy bonita, pero tú te fuiste a la mitad.

Bueno, es que con mi cuerpo de comunión ya tuve bastante.

¿Hiciste la comunión, sí? Sí, claro.

Es que a mi abuela le hacía mucha ilusión. Bueno, yo solo la hice por los

regalos. Yo también, pero no tuve, ¿verdad, mamá?

¿Cómo no?

Tuve. No, porque en vez de regalos hicimos una donación a una familia

de la parroquia.

Es que teníamos un coral gorrojillo.

Pues a mí mi madre me regaló esta medalla.

Pues es muy bonita.

Me gusta mucho.

Me dijo que... que si me la ponía, la Virgen iba a estar siempre conmigo.

Hilda, ¿te acuerdas, no?

Claro que me acuerdo.

Decía que la Virgen os cuidaría cuando ella no estuviera.

Cariño, y es lo más normal del mundo que quiero recordarla.

Tu madre era especial y se fue muy joven.

Yo cada vez que me acuerdo de la difunta es que se me pone la piel de gallina.

Me van a pitar los oídos.

Hoy solamente hemos dicho cosas buenas.

Las únicas que podíamos decir.

Menos mal que las niñas no se acuerdan ni de la mitad.

Menuda loca de madre que tenían. De buenas se han librado. Ay, ama.

No me hagas caso, hija. Debe ser la cortisona que me tiene acelerada.

¿Tú crees que si hubiesen divorciado se hubiese muerto ella?

¿Quién sabe?

Hay parejas que aguantan odiándose toda la vida.

¿Y vosotros?

Bueno,

ya lo tenemos.

Pártate, Adri.

A ver, ¿dónde vas a encontrar a otro tan bueno?

Ay, Ana.

Mira, hija.

El padre de tus hijos te da toda la vida.

Con otros te puedes equivocar. Con el padre de tu hijo.

¿Echas de menos a Laita?

No.

Hablo con él todos los días.

A vosotras siempre se os veía bien.

Bueno, siempre, siempre.

Hasta mañana,

hija.

Muy bien.

A ver, enano, ¿nos vamos a bañar?

No. ¿Cómo que no?

No seas roñoso. A ver cómo huele.

Inmundo. A ver qué dice la prima.

No, la ducha ya.

Sí,

por supuesto.

¿Te quieres a cenar?

No, no, gracias.

Me voy a calar.

¿Estás bien, amor?

¿Qué te pasa?

A ver, cuéntame.

Lo que sé es que estoy distraída por los exámenes. Estoy bien.

Ven aquí.

Ven aquí.

Siéntate, amor.

A ver, ¿qué te pasa? Cuéntame.

Nada, que le he pedido permiso y tapé una cosa, pero no me deja.

¿Para qué cosa?

Que quiero volver al convento a las betinas.

Y me ha dicho que tiene que pensarlo.

Porque es caro o algo así.

Hablo con él yo y ya está.

¿Quieres?

Vale. Y si se pone cabezón, pues te lo pago yo.

A ver, lo que pasa es que no es una excursión normal.

Que estoy haciendo un discernimiento vocacional y por eso quiero volver.

Para convivir con las hermanas y bueno, pasar tiempo en el convento.

Eso es serio, ¿eh?

Lo de la vocación.

¿Y cómo estás haciendo el discernimiento?

Pues llevo unos meses hablando con mi director espiritual. ¿Cómo vas a hacer

antipiojo? Ahora no, Pablo.

¿El antipiojo dónde ha quedado? Que no lo encuentro. No, no lo sé. Lo busco

luego, ¿vale? No, luego no. Ahora tengo el niño ahí. Luego lo busco, Pablo, por

favor.

Un director espiritual.

Sí, un sacerdote del colegio.

Vale.

Y... Y aparte de sacerdote, ¿estás hablando con alguien más sobre todo

sí. Con la hermana Pilar.

Y con la madre Isabel.

¿La madre Isabel?

Es la madre priera.

Del convento de Barbetín. Pero lo necesito ahora, maestra. Ay, Pablo, no

dónde está. Lo busco luego.

No, pero luego no, luego.

En la cocina, en la antigua. Vale, lo siento.

Tía, a ver, yo sé que tú no eres creyente.

Y por eso no te he dicho nada, porque no te quería preocupar. A mí me encanta

que me lo cuentes todo.

O sea, yo quiero que me lo cuentes todo siempre.

Y yo no soy creyente, pero yo respeto.

Y respeto tu fe.

La otra cosa es que me digas que quieres ser monja.

Y... ¿Y la idea del discernimiento es tuya?

¿O te han sugerido...? Tía, Jesús pone deseos en los corazones de la gente.

Y con esos deseos, pues, te va guiando y te va llevando a sitios poco a poco.

Y yo lo único que hago ahora es dejarme llevar.

¿Y no te asusta sentir eso?

Al principio, yo lo que me asustaba un montón, le decía, por favor, no me

llames. No me llames, por favor, no me llames. Llévate a otra, o sea, llama a

otra, pero a mí no me llames. ¿Y por qué?

Pues por eso, por miedo.

¿Cómo iba a ser yo monja?

¿Y no te sigue dando miedo?

No.

No, ya no.

Siento... amada por él.

Es un amor tan bonito que... que es muy fácil

rendirse.

Yo sé que a ti te cuesta entenderlo porque... porque no sientes lo mismo que

pero...

Yo creo que ese sentimiento que describes, de esa intensidad,

puede ser espiritual.

Pero también pueden ser otras cosas.

Que las confundes.

No, no, que no.

Es fácil que se confunda. Que no estoy confundida, tía.

Es algo complicado, ya lo sé, pero es que no sé con qué compararlo, ¿no?

¿Cómo explicas tú el amor que sientes por el tío Pablo?

¿O por Eneco?

Es que no puede, es que si no... Es muy difícil explicar eso.

Es algo que tú tienes aquí dentro, que lo sientes.

Un amor bonito y de verdad.

Y que te hace sentir tan bien.

¿Cómo vas a confundir eso?

Es verdad que el amor...

Es un sentimiento poderoso.

Pero precisamente por eso también, ¿no?

Si es verdadero, no tendría por qué desaparecer de la noche a la mañana,

Podría esperar.

Tienes 17 años, Ainara.

Me parece genial que te hayas enamorado.

Pero tú tienes que ir a la universidad, tienes que conocer muchísima gente,

tienes que viajar, explorar cosas, experimentar muchísimas cosas.

Todo, tienes todo.

Y luego, si tú sigues queriendo casarte, pues lo haces.

¿Y si esa vida no me llena?

Nadie está feliz todo el rato.

Ni se siente pleno a todas horas.

Ni aquí, ni en el convento, ni en ningún sitio.

¿Por qué no es así?

Porque yo en el convento no me siento así, no me siento mal.

Yo en el convento estoy muy feliz.

Por eso quiero volver y quiero pasar tiempo con ellas.

Es bueno también probar cosas.

Da igual comprobar que no te llena... ¿Te quedas a cenar?

Sí, te quedas. ¿Sí?

Sí, mucho broco.

¿Qué tal se han portado?

Muy bien, me gustan mis hermanos. ¡Sí!

¡Qué guay!

Una cosa, el baño... Sí.

Gracias.

¿Habéis tirado toda la familia o qué? ¿Qué me parece?

¿Y qué habéis visto?

Hemos visto un monstruo. ¿Un monstruo? Con cuernos, o sea, humo y con jarabe y

todo. Eso suena muy bien, ¿eh?

que hacer es eso, hablar con gente, hacerse preguntar. Vale, y hablo con

entonces, le pregunto algo. No, no te agobies, no te agobies.

Yo me agobio porque soy su tía, porque soy así y ya está.

Tú tranquila.

No, lo que tenemos que intentar es generar espacios donde tenga otros

vista, otras experiencias.

Vale, ¿y cómo hacemos eso?

Pues a ver, por ejemplo, vosotras salís de fiesta, ¿no? Sí. Los fines de semana.

Sí. Está muy bien.

Claro, que salgáis de fiesta, incluso escapadas de fin de semana entero, que

conozcáis otros sitios, otra gente.

Yo qué sé, lo mismo, de repente conoce a alguien y se enamora locamente o quiere

empezar a hacer surf o cualquier cosa. Bueno, le ha gustado a Miquel Elisalde.

¿Ah, sí?

¿Quién es Miquel Elisalde?

Un chico del coro.

Vaya.

Pero pasó algo entre ellos.

Sí, a ver.

Sin más, que el año pasado, en una fiesta del coro, como que se dieron un

besos tontos.

Pero, bueno, pero luego Miquel la misma noche se pilló a Hichazo Fernández.

Bueno, pues a otra niña del coro.

Entonces, claro, Ainara empezó a pasar de Miquel porque la misma noche quería

pillar con ella y se pilló a la otra.

Es verdad que ella no es una niña.

Pero no es muy joven para plantearse un compromiso así.

No hay edad para la vocación. Hay vocaciones muy tempranas.

Yo entro con 21 años.

Dios ha plantado una riñilla y ahora hay que ver cómo crece. Perdón.

Adelante. Perdonadme. Los del grupo de teatro me liaron. Podría decir que no.

Iñaki. Un placer.

Igualmente. Él es el padre Chema.

Nos ayuda con la catequesis en el colegio y ahora por lo que veo con el

teatro. Nada, nada, ya le contaré.

Bueno, y es mi director espiritual.

Bueno, a mí me gusta más acompañante.

Bueno, sí.

Porque voy a tu lado y te acompaño en tu vivencia espiritual.

Muy bien.

Nos reunimos de vez en cuando y charlamos.

Del discernimiento, ¿eh? Claro. Bueno, de muchas cosas.

La conoces, Ainara es una chica inteligente con una capacidad de

sí misma con muchísima claridad.

Y es esta capacidad lo que le está ayudando a hacer un discernimiento muy

honesto, muy hermoso también.

Yo me limito a escucharla y a aprender.

De vez en cuando doy algún consejo.

Somos como los guías de las ciudades.

Sí, ¿no? Nosotros ya conocemos la ciudad, pero esa Inara quien tiene que

descubrirla con sus propios ojos.

Así es.

Y la experiencia forma parte de esa ciudad, entiendo.

Bueno, es una oportunidad de estar más cerca de Dios y de la orden. Porque es

importante que Ainara conozca la orden, pero también las hermanas te tienen que

conocer a ti. Si Ainara decidiera entrar como postulante en la orden de las

Betinas, la madre perioda tendría la última decisión.

La orden de las Betinas son estupendas. Las conozco bien, sobre todo la madre

Isabel. Es que es una mujer excepcional.

Ya.

Y, me sé perdonar mi ignorancia, pero ¿cuándo termina el proceso de

discernimiento?

Pues...

Cuando uno entiende qué es lo que Dios quiere de él.

Pero eso puede ser ahora o dentro de un año. Claro, los tiempos de Dios son

distintos a los nuestros.

¿Y tiene algún coste?

No.

¿Ningún coste crónico? No.

Las hermanas tienen que entrar libres de cargas.

Sin deudas.

Bueno, pues... Sí, por mi parte ya estaría.

No dices nada, no sientes nada.

Te vas a despertar.

No sientes nada, Pablo.

Siento, siento cosas, sí.

Dilo cuento porque no quiero que te diga.

Hola, mamá. Hola, ¿qué tal?

Bien.

Hola. Hola.

Hola, tía. Hola, cariño. Hola, mamá.

¿Qué tal?

Bien.

¿Holaita? Hola. En la cocina, creo.

Hola, Inara.

Hola.

¿Qué tal?

¿Con quién hablaste?

Pues con la hermana Pilar y el padre Chema.

La hermana Pilar es la rectora... Cuando era chiquísima. Sí.

Ama, acabo de hablar con este Ibaris, que al final sí que llega a comer.

Ah, qué bien, hijo.

¿De qué hablabais?

De lo de Inara.

Ah, sí.

Bueno, a ver, ¿y qué? ¿Qué te han dicho?

Pues que no depende de ellos.

Inara se lo está pensando.

Está distambiando, como se diga.

No se lo está pensando.

Se está esperando a que Dios le diga algo. Eso es lo que está haciendo.

Y mientras no quiere saber nada de la universidad, se quiere ir 15 días a

convivir con él. Y tú le dijiste que lo hiciera.

Bueno, porque no quiero espantarla. Bueno, pues a mí me parece bien también.

No sé, Iñaki, me sorprende tu tranquilidad.

Son monjas de clausura, ¿eh? ¿Y qué quisiera? ¿Que le monte un pollo? ¿Que

prohíba salir de casa o qué? Bueno, que hables con ella.

Porque tú ahora estás hablando con esa gente, ¿eh?

Que no se lo ha contado ni a Izaskun.

Y a mí porque le he insistido muchísimo. Ya he hablado con ella, Maite.

Tiene casi 18 años. ¿Tú crees que le importa que le guiamos los demás?

Bueno, no sé.

Pues no.

¿Pero tú le has animado a que vaya a la universidad? ¿Le has explicado por qué

te parece una locura que se encierre en un convento?

¿Y si ella es lo que le hace feliz?

¿En cuanto a ti no te guste?

¿Cómo vas a ver?

Ella lo que le hace feliz se lleva desde los 11, 12 años hablando con esa gente

ñatli.

Y acabas de descubrir que tiene un director espiritual. Me parece que son

procesos muy íntimos, Maite. Por eso se llevan con discreción. No van a estar

contándolo a todas horas y a todo el mundo. Pero ese Ura es...

Malo. ¿Qué va a ser malo, mamá? Va a ser malo. Es un pura... Muy joven y muy

actual. Bueno, es un señor adulto que se está reuniendo con una menor de edad

sin el permiso de su padre a escondidas. Es un colegio religioso, Maite. Y hacen

eso todo el rato.

Comuniones, catequesis, confesiones... Vosotros también habéis ido a

Pero esto es más personal.

Porque la han elegido frente a otras chicas y la están tratando sola. No es

secta, Maite. Por mucho que te empeñes, no es una secta. No lo es. Mira, ya

vamos. Vamos ahora prontito, sí.

Voy a sentarte. Corre, corre.

¡Vamos a correr!

¿Por qué no la llevas al psicólogo?

No está loca.

¿Qué le pasa?

Hijo, estamos preocupadas.

Bueno, no nos preocupéis tanto.

¿Por qué no la envías a estudiar fuera?

Las nietas de Manuela estuvieron todo el curso en Irlanda. Es muy buena idea,

ma. A Irlanda no porque son súper católicos, pero a Londres.

Que se lo pase bien, que conozca gente.

¿Tú qué quieres, que la lleve de fiesta?

No, yo quiero motivarla en otra dirección, eso es lo que quiero.

A mitad de curso.

Bueno, pues esperamos el trimestre que viene.

Aunque tú sabes lo que valen estos cursos.

Además, si no sabemos dónde va a terminar todo esto.

Pues pedimos un crédito.

Aquí nadie va a pedir más créditos, ¿vale?

Vale. Es una vocación religiosa, Maite. No se le va a pasar porque le ofrezcas

un plan mejor. ¿Cómo se le va a pasar? Bueno, pues no lo sé, Maite. ¿Cómo se le

va a pasar? No tengo ni idea.

¿Vale? Pero yo soy el padre y decido lo que se hace.

Y ahora vamos a esperar y a respetar.

¿Vale? Y te pido, por favor, que dejes de enredar ya.

¿No puede pagar un curso?

¿Fuera? ¿Para la nena?

Se le dieron 300 .000 euros.

310 .000.

Que se dice pronto.

Hija, si las cuentas no salen, no salen. Amá, no le defiendas.

Que tú le avales con este piso y yo me callo.

Y ahora no puede mandar a la nena afuera.

Mira, Maite.

Yo avalé a tu hermano porque me prometió que pasara lo que pasara. Tú que le

darías la mitad de este piso.

Me lo prometió por sus hijas.

Y tú no dijiste que no. Bueno, Amá, porque yo vi que querías hacerlo.

No, lo que yo no quiero es verlo en la calle con tres niñas. Sí, ya está.

Oye, ¿no era tu prima Nayara la que se había sacado una plaza en el

ayuntamiento? ¿Me puedo preguntar? Sí, pregúntale. Pero no tiene nada que ver

ayuntamiento con un instituto, ¿no? Bueno, vamos, una oposición a una

institución pública, más o menos era lo mismo. Bueno, no, más o menos no, ¿no?

Imagínate que si, no sé... adquiere su puesto de médico, no es lo mismo que un

puesto de profesor en un instituto.

Bueno, de todas maneras, pregúntale.

¿Sabes? Porque si le puede dar algún consejo, orientar un poco, ¿no? Eso

viene bien.

Esto está fenomenal.

Tres horas y media en la cocina. Eso ya no lo hace nadie, ¿eh? Está buenísimo.

De todas maneras, lo de los que era... ¿Qué es más? Eso.

¿Sí? Bueno, los que era... No son, ¿no?

Mira.

¿Pero cómo?

¿Te pones a rezar en cualquier momento cuando sientes la necesidad de

comunicarte, te pones a rezar?

¿O hay momentos particulares en los que siempre lo haces?

Por las noches y cuando voy a misa.

Y ahí le...

¿Pides cosas o le preguntas o...? Sí.

¿Pero cómo es? ¿Pero concretamente cómo es?

No, es que de verdad me interesa, ¿eh?

¿Cómo es que hablas con él?

Pues, no sé, hablando.

¿Pero hablando en tu cabeza?

Sí.

¿Y él te contesta?

A ver, sí.

Qué bien.

Qué bonito eso.

A mí me gustaría hablar con él también.

Bueno, inténtalo.

¿Sí?

Bueno.

Señor.

Señor.

Soy un fracaso.

Conmigo no funciona, me parece.

Es porque tienes que hacerlo de corazón.

¿Cómo de corazón?

Pues eso de corazón. Tienes que sentir lo que dices.

Señor Todopoderoso.

Yo quisiera pedirte una cosa.

Es una sola cosa.

Que no la llames a Inara.

Que la dejes aquí, con nosotros.

Que la queremos mucho aquí.

La necesitamos.

De verdad la necesitamos, ¿eh?

Mira.

Ella tiene dos hermanas.

¿Sí? Tú las conoces, obvio. Tú conoces a todos.

Son dos futuras delincuentes.

Dime tú, ¿quién va a cuidar de esas dos locas si esta chica se mete monja?

¿Y toda su abuela?

¿Lila? ¿Qué hacemos con ella?

Porque tú y yo sabemos perfectamente que Ainar es su nieta favorita.

Bueno, y Maite, ¿no?

La tía Maite.

Tal vez tú no la recuerdas porque hace mucho no estás en contacto con ella,

pero... Maite se va a trastornar si pierde esta, ¿eh?

Y lo mismo se te pone que amar iglesias, ¿eh?

Y te digo, señor, entre nosotros te digo, eso no te va a convenir.

Para nada, porque es una persona muy, muy tenaz.

Muy.

Bueno, puede ser, perdón, no lo planeé. Salió de esa manera.

Salió de esa manera.

Un minuto al piano, ¿sí? Pero es que no te parece suficientemente grave, no te

parece serio.

Maite, yo intenté hacer lo que me pediste. Hablar con ella, arroparla.

Puede ser que no haya sido el tono, puede ser. Lo siento.

No era el tono.

Igual no sé qué te imaginabas que iba a pasar.

Pues me imaginaba que te lo tomarías en serio, mínimo.

Por favor, Ainara, cree en Dios.

¡Cree! De la misma manera que vos crees en el cambio climático.

Ella cree en Dios. Pero que ella crea en lo que le dé la gana, pero vaya a la

universidad, ¿no? Bueno, ya va a ir, ya va a ir.

Es una chica estúpida.

Pero ahora mismo es una fanática religiosa. Yo no sé qué se puede hacer

Viene con hijo, vamos.

Madre mía, otro como mi hermano. Muy bien, genial.

No, no, no, como tu hermano no. No me eches la misma mierda que tu hermano. No

le insistimos.

Le hacemos la maleta y se la ponemos ahí dentro.

Que se encierre con esa pandilla de locas y que se llevan la banda en el

cerebro. Hacemos esto.

Pero vos no ves que atacándola así solamente vas a conseguir alejarla más

que ya está. ¿De verdad no lo ves?

¿Pero qué atacándola? Le tenés que dar un poco de aire.

Dejarla respirar.

Pablo, ¿estás hablando de Ainara o estás hablando de ti?

Yo estoy acá.

Vos sos la que va y viene.

Yo estoy.

Yo siempre estoy.

Muy bien.

Nadie te obliga.

Genial.

Pues entonces que la próxima vaya otro a casa de tu madre o a enterarse del

pelotudo de tu hermano.

Pablo, hoy era importante para Inara. No sé si es que todavía no lo entiendes.

¿Por qué les contaste lo de la oposición?

¿No?

No, de verdad. ¿Por qué les contaste lo de la oposición? La única cosa que te

pedí que no contaras, que por favor no dijeras nada. Te preguntaron. ¿Qué

quieres que diga? No sé, no sé. Siempre no sé que parezco tonta.

No, tonta no.

Si algo que vos no pareces es tonta.

Ni un pelo de tonta tenés.

¿Estás lista que consigues que me sienta una porquería sin siquiera abrir la

boca?

Yo no hago eso.

Sí que lo haces.

Yo no hago eso, Pablo. Sí lo haces.

Todo el tiempo lo haces, Maite.

Lo haces porque es lo que piensas de mí.

Eso es lo que yo pienso de ti.

Lo que yo pienso de ti mejor me lo caigo.

¿Qué es lo que te casas, Maite?

¿Qué es lo que te callas?

¿Qué es?

¿Qué es? ¿Te querés separar?

¿Eso es lo que querés?

Pues igual sí.

Me parece bien.

Me parece muy bien.

Decidite entonces.

Pero no me amenaces más con hacerlo.

Botellas y tal por aquí, por si.

Esto lo dejamos por aquí.

¿Qué? Sí, déjalo por ahí, en la mesa.

Vaya casita, moja. ¿Has visto?

Eh, Itadkun.

Yo en el suelo no duermo, ¿eh? Yo solo veo una cama.

A ver, una cama ahí y luego ponemos colchones y tal en el salón.

Pero eso luego organizamos.

Vale. Tengo otra.

Muy buena, además.

Yo nunca me echo cuatro pajas o más en un día.

¡Qué puto asco! ¡Qué puto asco! Una vez.

Yo nunca le he chupado... Yo nunca le he

chupado los pies a alguien.

¿Cómo que ya? Me esperaba otra cosa.

Pede por beber, ya.

Pero yo... Venga, voy yo.

Venga, va el siguiente.

A ver.

Yo nunca me he liado con alguien aquí.

Ahí va.

A ver, vosotros los bebéis, ¿no?

Obviamente. Pa' Aynara, tía.

Pero no va a haber solo tampoco. Aynara. Venga, Aynara.

Ah, vale, vale. Tenía consigo mismo, sabes, solo él.

Va, me toca, me toca, me toca.

Ah, yo nunca, nunca he tenido un sueño, he tenido un sueño caliente con alguna

profesora. Hombre.

Bueno, y con el profesor también, ¿vale? Ahí el padre Chema.

¿Qué te pasa con el padre Chema? ¿Qué te pasa a ti con él? Joder, Javi, que le

pones esos ojitos. ¿Quién es este? El sacerdote catequésico. Tienes que ver,

no pasa nada. De verdad.

El padre Chema, tú. Va, va, va.

Pues yo nunca he querido hacerme monja.

¿Monja qué?

En plan monja, monja de convento. De convento, de clausura, yo qué sé.

El Papa Gregorio.

Y que bautiza al niño.

Yo a los cinco años.

¿Qué dices?

Por la cara. Con cinco años.

Tú, porque en el colegio nos hablaban de Dios y pues dije, pues me caso con él.

A mí me hablaban de la madre tierra y no me... Era mi sueño.

Bueno, ya está, dejadme, ¿no? No pasa nada.

La hermanita Itascun, ¿eh?

Que Dios te bendiga.

Gracias. Va, a ver.

Yo nunca he visto a mis taitas follando.

No sé.

Bueno, pues vamos dentro, que hace un frío que te cagas aquí.

Bueno, pues vete.

Nada, me quedo.

Pero no me hables, ¿eh?

De verdad que no me hables. Y si tienes algo que decirme, pues me lo dices

luego.

Vale. Ya me estás hablando.

No te he dicho que vale. No, y sigues hablándome.

Y eres tú la que me está hablando a mí, ¿eh?

Perdona, pero no. Sí, sí, sí. Has venido tú.

Te vamos a congelar aquí, ¿eh?

No, te vas a congelar tú. Yo estoy súper bien.

Bueno, yo sí me voy a congelar, pero... Pero bueno, ya que nos vamos a congelar,

pues... Mejor congelarse acompañados, ¿no?

Se ha expirado.

Espera, que no me sigas.

No te estoy siguiendo.

¿Entonces dormíais todos juntos?

¿En la misma cama?

Bueno, en el suelo.

Pero compartíamos el colchón.

¿Y él se acercó a ti?

Sí, pero porque estaba dormido.

¿Cómo sabes que estaba dormido?

¿Porque roncaba?

No, hombre. Porque tenía los ojos cerrados.

¿Y os habéis visto a solas?

Para ensayar.

Cuando estás a solas con Miquel, ¿crees que te puedes ver obligada

a hacer algo que no te apetece?

Yo soy adolescente, yo sé que los chicos a veces tienen una voluntad

arrolladora.

No, pero él no hace eso.

¿Y cuando se te plantea la posibilidad de dormir con Miquel, qué es lo primero

que piensas?

Pues no sé, no quería.

Pero quizás fue un inciso y al final dije que sí.

Pero aún así tú decidiste dormir con él.

Porque podrías haber dicho que no.

¿Y si el

señor te está hablando a través de Miquel?

¿Cómo?

Tú eres inteligente.

Adentro sabe.

A veces uno quiere saber lo que pasa cuando está ahí,

cerca de otro.

Tienes que escuchar cómo te sientes. Y esto te va a ayudar a diferenciar lo que

es el amor de un apetito.

Mi amor por Jesús es puro.

Es incondicional.

Y es para siempre.

Es que no hay palabras para expresar este amor.

¿Cómo es el amor por Jesús?

Puedes girar un poquito más rápido.

¿Te atreves?

Gira.

Gira. Venga, una más.

Y una más, una última.

Y... ¡Stop!

Venga, le damos indicaciones.

Gira hacia tu izquierda.

A la derecha. A la derecha. A la derecha. A la derecha.

La confianza implica valentía, ¿verdad?

Pero podemos tener la valentía de confiar en Dios.

Imaginaros a un bebé en los brazos de sus padres. Tiene que tener Dios.

Desaprendamos el miedo.

es verdad.

¿Qué pasa?

Eide. ¿Dónde está tu hermana?

Eide. Joder, Eide.

Gracias. De nada.

Qué rica está esta merluza.

Está buena, sí.

Se te da muy bien la cocina, ¿eh?

Está buenísima. Es que tengo mucha práctica.

Ah, y gracias por los pasteles, ¿eh? No teníais que haberos molestado. Bueno, ha

sido este.

Tiene siempre buenas ideas.

¿Me vas a hacer pan?

Ainara.

Era real.

¿Estás gorda o qué?

Déjalo, de verdad, da igual.

¿Pasa algo?

No.

¿Seguro? Seguro.

Sí, sí, ¿qué pasa?

Pues que Ainara se ha besado con un chico y tiene novio.

Ainara tiene novio, Ainara tiene novio. Nerea. ¿Ah, sí?

Eh, Nerea, suficiente, se acabó.

Nerea. A ver, Iñaki, que no es nada malo.

Es que no fue así.

¿Ah, no?

¿Se lo ha inventado Esquíbaliz o qué?

A ver, yo realmente no vi nada.

Eider fue quien las vio.

¿Estaban en casa o qué?

Sí.

¿Y cómo fue, pues?

A ver, todo fue muy rápido.

Les encontramos y él se cortaba muy cortado y se fue.

¿Y le has vuelto a ver, cariño?

No. ¿Por qué no? Bueno, ya está.

Bueno, a ver, Iñaki, como que tú no has tenido 17 años... No sabes de lo que

estás hablando, my dear. Igual sí.

¿Estamos hablando de sexo?

Un poco de naturalidad, ¿no? Por favor.

Uno es mi hijo.

Yo mi primer novio lo tuve a los 17, ¿te acuerdas, ama?

Perfectamente. Es que no es mi novio.

No, es tu amigo.

Ahora son así, amigos, amigas, no tiene importancia. Bueno, pues muy bien. Pues

ya nos dirás qué es lo que es.

Pues no es lo que tú te piensas, Zaita.

¿Y qué es lo que yo me pienso, Inara?

¿Qué se supone que tengo que pensar?

Un día te levantas diciendo que quieres ser monja y el día siguiente te metes en

la cama con el primero que pasas. ¿Qué se supone que tengo que pensar, Inara?

Espero que al menos usáis protección.

¿La usasteis? Iñaki, por favor.

¿Tú no querías naturalidad?

¡Contesta!

Pues mira, no lo sé.

¿Qué te estás quedando conmigo?

¿Te estás riendo de mí?

¿Y de tus carillas mojas también te estás riendo?

No. ¿Y lo de la experiencia, que es otra broma también?

Muy bien.

Muy bien.

Vas a hacer la experiencia y lo que haga falta.

Lo que haga falta. Pero quiero el mismo respeto para mi casa, para Estíbales y

para mí.

¿Te queda claro?

El mundo no gira en torno a ti.

A la derecha.

Arriba.

Te habrás sentado mal, pero es bueno lo que le ha pasado con la chica.

Sí, tú lo dices.

Pero claro, si tú le hablas así de fuerte, lógicamente no se va a volver a

atrever a verla. Y te follando en mi casa.

Diciendo que quieres ser monja y llamando mentirosa a Estibaliz. ¿Tú cómo

quieres que le hable? Se siente fatal, Iñaki. No hace falta que le aprietes.

Bueno, tú sigue prestando la atención.

Igual es este el problema, ¿eh? Demasiada atención.

¿Y si hablamos con la madre priora?

Sí, con el papa también.

Esa mujer decide si Ainara entra o no.

Si le explicamos lo que estamos viendo, qué pasa, pues... Igual lo ve ella

también, ¿no?

¿Y qué está pasando, Maite?

¿Qué es lo que está pasando?

¿Qué? Pues que Ainara no está preparada para esa vida.

¿Iñaki?

Porque si existe un proceso de discernimiento es porque no todas acaban

monjas. Tú lo que quieres es ir allí y contarle a la priora que Ainara tiene

líos con chicos.

Pues lo que haga falta.

Lo que está claro, Iñaki, es que si esa señora le dice que se tome todo esto con

calma, ella lo hará.

¿Y por qué iba a hacer eso?

Yo solo quiero que Inara esté bien.

Que sea feliz.

Bueno, lo dejo ahí.

Vale.

Nena. ¿Cómo estás?

Tu padre es un bruto.

No te preocupes, que estoy bien.

Seguro. Eres una chica bien fuerte.

Eso no es lo que me preocupa.

Si te vas, te voy a echar tanto de menos.

Lina.

¿Cómo se llamaba la madre prior?

Isabel. La madre Isabel.

¿Papá?

¿Papá?

Bienvenidos a la casa.

Hola.

Ay, Mara, ¿qué tal estás?

Qué alegría.

Buenos días.

Buenos días.

Bienvenidos.

Yo soy la madre Isabel. Venga, su día está. Yo soy el padre, Iñaki.

A Inara, ¿qué tal el viaje?

Bien, muy bien.

Qué bien.

Madre.

Sí, alas, pasa, pasa.

Acompaña a Inara a su habitación y le explicas. Bueno.

Que vaya bien, ¿vale?

Nos vemos la semana que viene.

Yo. Isabel, no sé si recuerda que le escribimos para hablar con usted, si era

posible. Sí, sí, claro que me acuerdo.

Perdonad, tengo que contestar. Sí, claro.

Atiéndales tú, ¿vale? ¿Sí?

¿Sí?

Déjeme que ella lo cojo yo.

¿Hablaremos aquí?

Sí, antes nos poníamos detrás de las casas para las visitas, pero la madre de

Isabel decidió que es mejor así.

Cogedla, por favor.

Soy de Bilbao.

Sí, de Bilbao, de toda la vida. Bueno, nuestra madre es gallega.

Pero llevan mil años aquí.

Ya, ¿y a qué os dedicáis?

Pues tengo un restaurante.

¿Tú también trabajas en el restaurante? No, no, no, yo soy gestora cultural.

¿Y qué es eso?

Organizo eventos culturales. Ah, mira.

No lo conocía.

Yo, cuando no sé algo, pregunto.

Claro, yo hago lo mismo.

¿Y usted lleva mucho tiempo en la orden?

Entré con 19 años y tengo 85.

Toda una vida dedicada al Señor.

Ahora vengo.

Te dejo esto para el frío, ¿vale?

Vale.

Y ahora cuando suenen las campanas bajamos a la capilla.

Vale.

Gracias.

Algunas hermanas se encargan de la repostería, otras de la cocina. Ricas.

La hermana Encarnación hace artesanía que luego vendemos en la tienda.

Sí, tenemos un horno de cerámica.

Sí.

Hora et labora.

Hora et labora, eso es.

Nosotros también estudiamos en el corazón de María.

Sí. Sí.

A Inara nos lo contó.

Le gusta mucho hablar con vosotras. ¿Y a vosotras con ella? Sí.

Con el móvil más fácil también, ¿no?

Sí, el móvil no me hace mucha gracia, la verdad.

Pero es más barato para hablar con Guinea y con Perú.

Algunas hermanas tienen la familia muy lejos.

¿Y el voto de silencio?

Nuestros votos son de obediencia, pobreza, castidad y clausura.

Lo que pasa es que el silencio es una necesidad de la vida contemplativa.

Cuando te hablan por dentro necesitas silencio.

Necesitas escuchar.

Por eso el móvil lo tengo yo.

Si no, las hermanas estarían todo el día hablando.

Les encanta hablar con la familia.

Sí. No vendrán mucho de visita, ¿no?

A la distancia tampoco ayudará.

Pero si tienen la familia en Guinea. Y ellas, entiendo que tampoco podrán salir

a verles.

Bueno, si por ejemplo una hermana tiene un familiar enfermo, puede salir a

cuidarle.

Que a veces haya hermanas que decían marcharse.

¿Alguna vez?

Sí.

Es que no es una cárcel.

Se elige estar aquí. Y de igual manera se puede elegir salir.

Claro. Qué

buena

chica soy, Nara.

Lo es.

Sí.

Es muy buena chica, pero también es cierto que ahora está en plena

y se nota, ¿no?

Que cuando eres tan joven también está todo muy vivo por dentro, ¿no? Un día

sientes una cosa, pero un día sientes otra, ¿no?

Isabel, nosotros... Nosotros respetamos mucho el sentimiento religioso de

Ainara.

Pero bueno, también es verdad que nos gustaría que estudiara una carrera y...

Sabemos que lo que usted le diga... De tú.

Trátame de tú.

Perdona, bueno, pues sabemos que lo que tú le digas es muy importante para ella.

Sí.

Sí, aquí hay hermanas que estudian una carrera. ¿Ah, sí?

La hermana Alasne, por ejemplo, está estudiando teología.

Bueno, bien.

No, pero claro... O sea, nosotros no nos referimos al aspecto

académico.

A nosotros lo que nos gustaría es que Ainara estudiase en la universidad para

que tuviese una experiencia del mundo exterior, una experiencia más completa,

más allá del colegio.

Nosotros, Isabel, estamos seguros de que si tú le aconsejas que ella viva un

poco más, que espere a tomar las decisiones importantes, nosotros sabemos

a ti te va a escuchar.

Y aquí podría venir de visita cuando quisiera, pero estudiando en la

universidad.

¿Eres creyente, Maite?

No.

Pero respeto profundamente la fe de cada uno.

Claro. El respeto ante todo.

Claro.

Bueno, creo que todos necesitamos creer en algo y... Y sí.

Sí, creo que hay algo espiritual que desconocemos.

Espiritualidades hay muchas.

Pero Dios solo hay uno.

Eso es así.

Maite, como tú bien sabes, la fe es un regalo de Dios.

Se tiene o no se tiene.

Y esto es una cuestión de fe.

¿Es lo que me pides?

Eso que me pedís no está en mi mano.

Yo creo que sí lo está.

Dios llama a quien Él quiere.

Él es el pastor.

Nosotras somos su rebaño.

Isabel, tú sabes que Ainara perdió a su madre, ¿no? Cuando era niña.

Sí, lo sé.

Mi sobrina tiene una herida.

Y eso la hace especial.

Pero también la hace vulnerable.

Ella está buscando consuelo, Isabel.

Su búsqueda espiritual no tiene nada que ver con una llamada. Maite.

Eso solo lo puede saber el señor.

Solo él.

Entonces el señor sabrá que mi sobrina tiene una relación con un chico del

Y que la semana pasada los encontramos en la cama manteniendo relaciones

sexuales.

Que yo no sé en qué estará pensando Inara, pero desde luego no es en la vida

contemplativa.

A ver, lo que mi hermana intenta decir es que nos da miedo que Inara esté

confundiendo... Tu hermana se expresa perfectamente.

en nuestros alimentos lo vamos a recibir por Jesucristo nuestro Señor

Gracias.

¿Te dieron el jabón?

Sí, gracias.

A veces hay que esperar días para quedarme a la encarnación usando pasta

dientes. No quieren que malgastemos.

¿Y los hice menos?

¿El qué?

El malgastar.

No.

Dios es como cualquier otro marido. Tiene sus cosas.

Es claro que hay momentos de duda, de lucha.

Es momento de agarrar la maleta y decirme voy.

Pero luego se pasa.

Hermana, el demonio es muy listo.

No sabe cómo tentarte.

Yo lo que echo de menos es el perfume.

Un perfume de su estar.

Ilumina, Señor, nuestra noche.

Y concédenos un descanso tranquilo.

para que mañana despertemos en tu nombre y podamos contemplar con salud y gozo

el clarear del nuevo día.

El Señor Todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa.

¿Y tú cuánto tiempo llevas aquí?

Un año voy a hacer.

Un año ya.

Es que yo en verdad lo último que pensaba era que el señor me iba a

Yo estudiaba medicina, me iba a ir de misiones.

¿Y no te has puesto las misiones?

¿Qué va?

Yo estaba en un grupo de la uni y un día tuvimos que traer unas cajas de comida

aquí al convento.

Y yo no lo conocía y me puse a hablar con las hermanas y no sé.

Me encantó.

Me encantó todo eso.

Es que tenía sed de Jesús.

Necesitaba estar aquí cerca suya.

Pero un día el Señor me cambió todos los planes.

Todos.

Estábamos en la parroquia cantando un salmo precioso que decía...

Mis ojos se consumen ansiando tus promesas.

¿Cuándo me consolarás?

¿Cuándo me consolarás, Señor?

Y entonces me lo dijo.

Me dijo, te quiero para mí.

Y yo me puse a llorar y no podía hablar.

Lloraba muchísimo.

Es que solamente lloraba.

Así que nada, salí de aquí diciendo, pues mira señor, si tú lo que quieres es

que sea monja, ¿qué me tienes?

Estoy aquí.

Esa experiencia purifica también nuestro amor por el prójimo.

La conciencia de nuestra fragilidad nos lleva a no juzgar más a nadie, a tratar

al prójimo con dulzura, humildad y comprensión.

Hay una gran potencia en el amor, la única fuerza verdadera.

Ya no se trata de estar contento con uno mismo, sino de tener contento a Dios.

¿Cómo estás?

¿Has descansado hoy?

Un poco.

Bueno, y cuéntame.

¿Echas de menos tu casa?

¿Eres de extrañar rápido?

No, no estoy bien.

Seguro que ellos sí te echan de menos a ti.

Bueno, no lo sé.

Es que ellos no son muy de decir esas cosas.

Es verdad, tu padre no habla mucho.

No, la verdad que no. Tu tía habla más, tiene carácter.

Sí. Es mi genio.

Pero es muy buena.

Sí, sí, se la ve.

Estaba preocupada porque... porque habías estado con un chico.

¿Te dijo eso?

Sí, eso dijo, sí.

Te lo quería contar yo.

Me alegra que me digas eso.

Me alegra mucho.

Porque había pensado, ¿por qué no me lo habrá contado?

Si Ainara sabe que puede contarme lo que sea.

Lo sabes, ¿verdad?

Que puedes contarme lo que sea.

¿Quieres contarme tú lo que pasó?

Pues...

Estíbaliz, la novia de mi Aita, entró a casa otro día y me pilló besándome con

un chico.

¿Y de qué conoces a este chico?

Es del coro.

¿Y has hablado con el padre Chema de este chico?

Sí.

¿Y cómo se llama?

Mike.

Miquel no te gustaba hace tiempo.

Y le invitaste tú a tu casa.

Teníamos que ensayar una cosa del coro.

Y mi casa está más cerca del conservatorio.

Y al final, pues... Subimos a casa, ensayamos y nos besamos.

¿Y dónde os besasteis?

En mi cuarto.

¿Te insistió él?

No.

No, no, no.

Él empezó, pero yo no le dije nada y ni le paré.

¿Y solo fueron besos?

Te pregunto porque tu tía dijo que habíais tenido una relación sexual.

Ella dijo que la relación fue en la cama y que el señor lo sabría, Inara.

Tú sabes que la relación sexual está reservada para el matrimonio.

Y es que no es verdad.

No sé lo que te ha dicho, pero de verdad que no es cierto.

Tu tía está mintiendo.

Sí.

Sí, sí, porque solo fueron besos.

Lo que pasa es que estábamos en la cama, pero solo fueron besos.

Has vuelto a ver a ese chico.

Me ha mandado un par de mensajes, pero no le he contestado.

Cuando yo entré, dejé a un novio fuera.

Y era un chico bien majo.

Pero el Señor me ha hablado de claro.

Y mi corazón se llenó del amor de Dios. Y lo supe.

Yo ya no tenía que buscar nada más.

El Señor nos ama, pero también nos pone a prueba.

Si el Señor te elige, lo sabrás.

Por mi vida, oráculo del Señor, no quiero la muerte del pecador, sino que

convierta de su conducta y que viva.

Señor, te pedimos por los niños del colegio de al lado, para que crezcan

alegres, sanos y fuertes. Te lo pedimos, Señor.

Te rogamos, óyenos.

Señor.

Te pedimos por los inspectores de Hacienda para que hagan bien su trabajo.

Te lo pedimos, Señor.

Te lo pedimos, Señor.

Señor, te pido por nuestros hermanos de Guinea Ecuatorial.

Te lo pedimos, Señor.

Empezamos las unas por las otras.

Hola. Hola.

Te acompaño en el sentimiento.

Gracias.

Cariño.

Señor, nuestro amparo y fortaleza, escucha las oraciones que ofrecemos por

nuestra hermana difunta.

Te pedimos por el alma de nuestro familiar.

Señor, nos duele la muerte de María Dolores Freire.

Sabemos que tú eres un Dios de misericordia y perdonas y acoges a todos

regazo.

Sabemos que tú no te fijas en el pecador para condenarlo, sino para perdonarlo y

darle vida eterna.

Toda la criatura.

No he sido otra cosa, Dios mío.

Pongo mi vida ante tus manos.

Te la doy.

Dios mío, con todo el amor de mi corazón.

Te quiero.

Porque te amo.

Porque para mí, amarte es darme.

Entregarme sin medida.

Con un punto de confianza.

Porque tú eres mi padre.

Padre, me abandono a ti.

Hace mí lo que quiere.

Lo que hagas de mí te lo agradezco.

Estoy dispuesta a todo.

Lo acepto todo.

Ojalá tu voluntad sea en mí y en todas las criaturas.

No deseo nada más, Dios mío.

Pongo mi vida ante tus manos.

Te la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón.

Te la doy porque te amo y porque para mí amarte es darme

y entregarme sin medida.

Una confianza infinita porque tú eres mi padre.

Porque tú eres mi padre.

Porque tú eres mi padre.

Por favor, por favor.

Tú eres mi padre.

¡No!

Gracias.

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