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Original subtitles

Una producción DAIEI CO. LTD.

EL ESPADACHIN CIEGO: LUCHA, ZATOICHI, LUCHA

Historia original de KANSHI MOZAWA

Puesta en escena de SEIJI HOSHI KAWA TETSURO YOSHIDA, MASAATSU MATSUMURA

Protagonizada por...

SHINTARO KATSU HIZURU TAKACHIHO

Dirigida por KENJI MISUMI

La peregrinación de los ciegos.

La peregrinación de los ciegos.

¿Hay por aquí un hombre llamado Ichi?

¿Estás buscando a un ciego de nombre Ichi?

¡Eh, Ichi!

No eres él.

Mi nombre es Matsu no ichi, señor.

Discúlpeme, señor.

Mi nombre es Sugi no Ichi.

Soy Yo no Ichi.

Yo soy He no Ichi.

Todos nos llamamos Ichi, señor.

¡Silencio!

¡Ya basta!

Buscamos a un masajista. Ponéos en fila allí.

¡Movéos!

No hace falta ser tan rudo.

Enséñame tu cara.

Tú, el de allí. ¡Mírame!

Él no está aquí.

¡Maldición! ¿Cómo demonios se ha esfumado?

Es ciego. No habrá ido muy lejos.

Gracias a todos por vuestra amable ayuda.

Os lo agradezco de veras. Salvásteis mi pellejo.

Nosotros los ciegos debemos ayudarnos mutuamente.

Ha sido divertido gastarle una broma a esos hombres videntes.

Sí, sin duda nos ha animado el día.

Ha sido lo más divertido que hemos hecho en mucho tiempo.

Bueno, creo que seguiré mi camino.

La gente que ve puede ser muy cruel hacia los ciegos,

así que, por favor, ten cuidado.

Gracias.

Quizás nos volvamos a encontrar de nuevo.

Adiós.

Ve con cuidado.

No dejes que esos granujas videntes te hagan daño.

Hola, señor.

¿Puedo darle un descanso a sus piernas?

No, gracias.

Estamos de regreso sin pasajero. ¿Por qué no sube?

No, de verdad. Gracias.

Le haremos un descuento: 30 mon. Es la mitad de la tarifa.

¿La mitad?

Normalmente no haríamos tales tratos, pero como es ciego...

Sí, es una verdadera ganga.

Bueno, quizás lo haga.

Pensándolo mejor, no.

¿Por qué no?

No puedo ver, pero tengo unas buenas piernas.

Lo dejamos en 20 mon, entonces.

20 mon es prácticamente gratis. Vamos. Sube.

15 mon.

¡Eh! ¡Es Zatoichi!

¡Bien! Tomaremos un atajo y le adelantaremos.

¿Está bien, señora? ¿Qué ocurre?

Me ha dado un calambre de repente.

- ¿Un calambre? - Cuidado.

No suena bien.

- Gracias. - Discúlpeme, señora.

Por favor, tome mi palanquín.

No podría hacer eso.

Usted haría lo mismo por cualquiera que lo necesitara. Por favor, tome mi palanquín.

¡Le tenemos!

El bastardo por fín ha muerto.

¡Eh, es el tipo que llevábamos!

¡Fuimos atacados!

Justo aquí, señor.

¿Se encuentra bien, señora?

Se encuentra...

Tú debes ser el jefe del pueblo. Deprisa. Deprisa.

Me temo que todo ha sido culpa mía.

No tengo ni idea de quién era la dama... la madre de ese crío.

¿Alguien de por aquí por casualidad la conocería?

Según estos documentos de viaje,

la mujer asesinada estaba de camino a casa de su esposo,

quien vive en la aldea de Miyagi, en tierras de Ina.

¿La aldea Miyagi?

Su marido era al parecer un comerciante de capullos de seda llamado Unosuke.

Así que era un hombre trabajador.

También hay aquí un pagaré,

lo que sugiere que Unosuke debe haberse quedado sin dinero mientras viajaba.

Dejó a su mujer como garantía frente a un préstamo de cinco ryo en Nirazakizai.

¿Cinco ryo?

Entonces su mujer debe haber trabajado para pagar su deuda y ganar su libertad.

¿Puedo preguntarle cuán lejos está la aldea Miyagi?

- Quizás a 60 o 65 millas. - No, está aún mas lejos.

¿Estás pensando en llevar al crío a su padre?

Me gustaría conocer a este Unosuke en persona...

y decirle cuánto lo siento.

Tsuchihei y Umasuke, siento hacerles cargar con esto,

pero me gustaría que acompañaran a este hombre hasta Miyagi.

- Pero señor... - ¿No me habéis oído?

Buen bebé. Vamos a cambiar tu pañal.

Buen bebé.

Es un buen bebé.

Ahora voy a llevarte hasta tu papá, así que no te preocupes por nada.

Lamento tanto...

¡Supongo que es un niño!

Parece gozar de buena salud.

Por favor, lleva este mechón de cabello de la difunta contigo.

- ¿Nos encargamos de él? - No, aquí no.

Aún sigue en guardia, esperándonos.

Pero le tenemos ahí mismo.

No le perderemos.

Ahora lleva un crío con él. Tarde o temprano bajará la guardia.

En el momento oportuno, daré la orden.

Tío, tengo los hombros doloridos.

¡Umasuke! ¡Mira!

Oh oh...

Cuento a cinco.

Vosotros debéis ser los que matasteis a la madre del pobre chiquillo.

Olvídala.

Todo lo que nos preocupa es separar tu cabeza de tus hombros.

Tenemos que matarte, o será una mancha en nuestra reputación.

Por dinero, supongo. Alguien os ha pagado para matarme.

Y ya habéis aceptado el dinero.

Así es como nos ganamos la vida.

Así que no va a servir de nada el intentar evitaros, supongo.

Pero hay un problema.

Tengo que llevar al pequeño a los brazos de su padre en Miyagi.

¿Podemos aplazar nuestro enfrentamiento hasta entonces?

¿Qué os parece?

Una vez que entregue al crío,

me enfrentaré a vosotros cuando queráis.

Si mi propuesta os agrada,

entonces quizás seáis tan amables de dejarme pasar.

¿Y os llamáis seres humanos?

Siempre que podáis llenar vuestros bolsillos,

os trae sin cuidado lo que signifique para los demás.

Incluso para un niño inocente.

Eso es, Ichi.

No nos importa nada la gente.

Ése es el código por el que vivimos.

Y por eso el clan Monju...

nunca ha fallado en matar a un hombre que fuera su objetivo.

Ten por seguro... con el tiempo te pondremos también a tí a descansar.

Recuérdalo.

¿Tsuchihei?

¿Umasuke?

Tus compañeros salieron corriendo asustados hace un rato.

Debe ser duro viajar con un pequeño como éste.

¿Por casualidad estáis de camino hacia el templo Zenkoji?

Oh oh.

Es una cosita tan graciosa.

¿Cuál es el problema, niño?

¿Por qué lloras así?

¿Se han secado los pechos de tu madre?

¿O ha fallecido?

Sobre la colina de yon

Un tullido camina

Su sombrero aparece

Y vuelve a desaparecer de nuevo

Eh, Waheiji.

¿Hangoro?

Nunca imaginé que toparía contigo por aquí. ¿Qué es lo que haces?

Espera un momento.

Tienes que decirme cuándo quieres hacer pis.

En un momento.

Te consigo un nuevo pañal.

Te sentirás mejor en un santiamén.

Ya está. Listo.

Ha dejado de llorar.

Los bebés saben lo que quieren.

¿Mejor?

No es un asunto para bromear.

No creo que lo sea.

Pero ¿sabes?,

también he considerado poner un precio a la cabeza de Zatoichi,

pero si incluso a tí te supone un problema,

mejor será no despertar a un lobo que duerme.

En absoluto.

Zatoichi es un hombre como el resto de nosotros.

De eso no hay duda.

Si un respetado yakuza se deja intimidar por un lastimoso ciego,

podría dañar seriamente a su reputación.

¿No es así, Hangoro?

Eres un tipo listo, Waheiji.

¿Por qué no lo pides sin más?

¿El qué?

Nos estás pidiendo ayuda, ¿verdad?

Lo adivinaste.

Podemos repartirnos la recompensa a partes iguales.

Eso no importa.

Lo que me ha convencido ha sido esa parte sobre el serio daño...

...que podría hacer a la reputación de un yakuza...

...que Zatoichi vaya por ahí pavoneándose.

- ¿Así que nos ayudarás? - Tenlo por seguro.

¿Acaso podría guardar un recuerdo mejor de este viaje a Minobu?

Está decidido entonces.

Vamos a ello.

No tiene sentido posponer algo tan bueno.

Eh, abuelo. Deme la cuenta.

No, Hangoro. No puedo permitir que lo hagas.

Perdóneme.

¿Hay un espantapájaros por aquí cerca?

¿Un espantapájaros?

Sí que lo hay.

¿Lo hay? Bien. Estoy de suerte.

Disculpe, pero...

... ¿podría llevarme hacia el espantapájaros?

Soy ciego, como puede ver.

¿Tendría la amabilidad?

Sigue recto y te lo encontrarás de frente.

Ella tenía razón.

Muchas gracias, señorita.

Aquí estamos. Sé que has estado esperando.

Te cambiaré el pañal en un momento.

Sí, definitivamente measte, ¿verdad?

Dame un segundo.

Ahora tenemos todos los pañales que necesitamos.

Sólo tengo que prepararlos.

¿Ves qué pañales más bonitos?

Ahora te sentirás mucho mejor.

Al menos podríais dejarme cambiar en paz los pañales del niño.

¿No creéis?

¿No había cuatro más?

Ahora todo irá bien.

He espantado a todos los hombres malos.

Sigamos nuestro camino.

¿Todo el mundo listo?

Allá va.

Hagan sus apuestas.

Eh, señor. ¿Va a apostar?

Aún lo estamos discutiendo el pequeño y yo.

¿Qué serán? ¿Pares o impares?

Pares.

¡No más apuestas!

Dos y dos, pares.

Ahora podré comprarte algunos pañales más suaves, niño.

Allá vamos otra vez.

Hagan sus apuestas.

Seguiré con pares.

No más apuestas.

¿Qué tenemos?

Cinco y cinco, pares.

¿Qué ocurre?

Ese extraño masajista tiene una buena racha.

Está bien. Déjale continuar así. Después lo recuperaremos.

Oh oh, ¿qué está pasando aquí?

Vaya, manchaste tus pantalones.

¿Qué va a ser, señor?

Supongo que apostaré a pares de nuevo.

- No más apuestas. - ¿Qué tenemos?

Dos y seis, pares.

Eh, señor.

¿Le podría ofrecer un pequeño uno contra uno conmigo?

Debes ser el anfitrión del juego.

Claro, estará bien.

Apostar está mejor cuando es uno contra otro.

Me gusta tu espíritu.

Veamos.

Supongo que tomaré estas fichas con suerte...

...y las apostaré de nuevo a pares.

Entonces, yo apostaré a impares.

Si el resto de vosotros quiere,

les invito a colocar sus fichas con las mías,

y apostar a pares.

Como veréis, puedo ser ciego,

pero tengo ojo para las apuestas.

Adelante.

Apostamos a pares.

¿Ya? ¿Todo el mundo ha apostado?

Se ha convertido en un buen montante.

Entonces, jefe, ¿aceptará todas estas apuestas?

Por supuesto.

Tienes agallas, señor.

Ahora, caballeros,

para ser claros,

apuesto a impares.

Impares. ¿Está claro?

Apuesta tú tambien, pequeño.

¿Listos? Allá va.

Los dados han sonado diferente esta vez.

No sea ridículo.

No, en serio. Puedo ser ciego,

pero soy muy sensible al sonido.

No sea ridículo. Vamos. Veámoslos.

¿Qué tenemos?

Jugaremos con los dados de antes, si no le importa.

Impares.

Tienen que ser impares.

¡Pares!

¡Pares!

¿De verdad son pares?

La verdad que es mi día de suerte.

Aunque ha sido más bien una noche.

Gracias por cuidar del pequeño, señorita.

Qué buen bebé. Vayamos a por un pañal limpio.

Perdone, ¿dónde puedo cambiar mis fichas?

¡Aquí está!

¡Nadie se va justo después de ganar tanto dinero!

¡Y nadie se mete con nuestros dados!

Por aquí, por favor. Justo aquí.

Gracias. ¿Aquí dentro?

Perdóneme.

Aquí estamos, chico.

Muy agradecido.

Debes ser un verdadero novato.

¿Para qué llevas contigo a un bebé?

De hecho, tu cliente es el bebé.

¿El bebé?

Sólo quiero una buena noche de descanso.

Aquí están los pañales.

Y aquí,

hay agua de arroz,

en lugar de la leche materna.

Aquí. Por favor coge al bebé.

¿Qué es esto? ¿Alguna broma?

¿En realidad esperas que me haga cargo del bebé?

Mantenlo contento.

Que no llore hasta mañana,

y te daré una propina extra.

Niño con suerte, yendo a dormir con esta joven y guapa señorita...

Buenas noches, pequeño.

No puedo creerlo. Eres marica, ¿verdad?

Pero está bien. Adelante y ve a dormir.

Esto también me lo pone fácil.

Mucho más fácil.

¡Por Dios! ¿Qué estás haciendo?

- Lo siento. Es porque no puedo ver. - Me has asustado.

Oh, claro.

También tengo esto.

Haz esto.

Cuando el niño llora,

si haces sonar la cuerda así,

pronto deja de llorar.

Aquí tienes.

Ahora podré dormir una noche tranquilo para variar.

Soy un hombre con suerte.

Buen bebé. Ahora vamos a dormir.

¿Se ha dormido ya?

Lo despertarás. Aún da cabezadas.

¿Lo está? Bien. Gracias.

Yo también me dormiré, entonces.

¿Qué ocurre ahora?

Quería cambiar su pañal antes de irme a dormir.

¿Podrías alcanzarme esa bolsa?

¿Por qué no me dejas a mí?

Si moja su pañal, yo me encargaré. Tú vete a dormir.

De acuerdo. Gracias.

¿Seguro que puedes ocuparte?

Claro que puedo.

Me dormiré entonces.

Muchas gracias.

Si moja su pañal,

usa uno de los suaves de aquí.

Ahora de verdad que me dormiré.

Ahora puedo dormir toda la noche y no preocuparme de nada.

¡Qué bendición!

No te creo. Será mejor que te duermas esta vez.

Lo haré. Dormiré hasta la mañana.

¡Aquí estás, cariño!

¡Ladronzuela!

Cuéntale, cariño.

Mira, tengo un buen marido.

Y tengo a este precioso chiquitín.

¿Por qué necesitaría robar?

Masajista, ¿eres su marido?

¿Qué ocurre, cariño?

¿Estás demasiado asustado de los samurai para contarles la verdad?

¡A veces eres tan irritante!

Mira, si no me creéis,

entonces desnudadme y buscad.

Pero os lo advierto. Cuando busquéis en vano...

Esperad un momento.

Perdonadme, pero...

... ¿no es ésta la cartera que buscáis?

¡Zorra!

¡Fuera de mi camino! ¡Le enseñaré una lección!

Un momento, señor. Como ha recuperado su cartera,

- quizás pueda pasarlo por alto. - ¡Nunca!

Seguro que no hace falta ser tan severo.

¡Ya basta!

El tema es...

...que ésta es mi mujer.

Si de repente pierdo a mi esposa,

no seré capaz de cuidar del niño.

Por favor, perdónela.

Estar casado con una mujer con estos malos hábitos,

no dejará de traerte problemas.

Mantente a un lado y la mataré en tu lugar.

Si es así como debe ser,

por favor mátenos a los dos.

Con gusto.

Antes de que lo haga, sin embargo,

¿le importaría traer un trozo de papel?

¿Un trozo de papel?

¿Para qué?

Por favor escriba nuestros nombres póstumos en esos tres trozos de papel,

y llevadlos a algún templo cercano.

Señora, eres la ruina de tu marido.

Una mujer con tan destacable espadachín como marido...

...haría bien en comportarse de forma acorde. ¿Entiendes?

Ve y salta a un lago.

Gracias. Siento haberte puesto en este compromiso.

Espera.

Quizás...

Quizás quieras comprar algo de comer con esto.

No lo necesito.

Pero no tienes dinero, ¿verdad?

Debe ser duro para tí, tener que cuidar de ese pequeño,

por tu cuenta.

Para devolverte el favor por rescatarme,

¿puedo cuidar del bebé por tí?

¿Tú?

Vamos. Llévame contigo.

Eres tan guapo.

Llévame contigo, ¿vale?

Sin ofender, pero eres ciego. Puedo ser una gran ayuda.

Gracias. Es una oferta muy amable.

Por cierto,

¿cuánto nos cobrarás por día?

No tienes por qué pagarme.

Después de todo, salvaste mi vida.

Pero eso no está bien. No puedes trabajar gratis.

Necesito pagarte algo.

Lo sé.

¿Qué tal un ryo diario?

¿Por qué clase de mujer me tomas?

No soy ninguna puta avariciosa.

Lo sé a la perfección.

Pero si en lugar de cobrar,

decidieras coger mi bolsa,

estaría en verdaderos problemas.

No haría eso.

¿Así que un ryo entonces?

De acuerdo.

Un ryo.

¿Has escuchado, niño? Tenemos una canguro por un ryo.

Muy agradecido, señora.

Por aquí, señor.

La peregrinación de los ciegos.

Hola.

Me gustaría agradeceros de nuevo vuestra ayuda el otro día.

¡Cuando engañamos a aquellos samurai!

¿Qué haces aquí fuera?

¿Tienes a un pequeño contigo?

¿Y esposa también?

Parece que tengáis un feliz viaje familiar.

¿Entonces ya os váis?

Sí.

Bien, tenemos que marcharnos.

Quizás nos encontremos de nuevo algún día.

Eso estaría bien. Adiós.

Que todo te vaya bien.

Suerte.

Por aquí, por favor.

El silbato del ruiseñor

Escucha esto, jovencito.

Es un ruiseñor.

¿Pero qué te pasa? Me gano la vida con esta mano.

Por eso es por lo que la golpeé.

Pensé que así entrarías en razón.

Cómo me gano la vida no es asunto tuyo.

Además, sólo pensaba en el bebé.

Tomé prestado el silbato tan sólo para hacerle feliz.

En eso es en lo que te has equivocado.

El chico no va a ser feliz porque tomes prestado algo sin preguntar.

Es sólo un pequeño silbato, por el amor de Dios.

Sabes, me he callado hasta ahora,

pero estás determinado a criticar todo lo que hago, ¿verdad?

Lavo sus pañales, y tú los lavas por segunda vez.

Primero que no lo alimento bien, luego que no lo sostengo bien.

Te estás equivocando.

Como no sabes lavar los pañales o sostenerlo correctamente,

intento ayudarte a aprender.

Ya veo. Ahora comprendo.

Si sólo vas a reirte de mí, he tenido suficiente.

Abandono ahora mismo.

Ve a encontrar a una mejor canguro.

¿Es cierto?¿Abandonas?

De acuerdo. Adelante y déjalo.

Me ahorro lo que iba a pagarte.

Eres despreciable.

Aquí tienes. Toma tu juguete.

Eh, quiere mear.

Ocupate de él tú mismo.

Dice que quiere hacer pis.

Quiere que tú le lleves.

¿Está lloviendo?

¡Maldición!

¡Baja aquí, puta!

Lo siento tanto.

Estás viendo a los luchadores de sumo del templo Ekoin.

No hay excusa por dejar a tu bebé mear sobre nuestras cabezas.

¿Qué haremos?

Yo me encargaré de esto. Tú quédate aquí.

Por favor espera un segundo.

¿Dónde está tu esposa?

No podemos arreglar esto sin tu esposa.

La ofensa de una mujer es también la de su marido, así que...

¡Te digo que bajes aquí a tu mujer!

Por favor, apenaos de este ciego...

y permitidme que lo arregle con un masaje.

¿Un masaje? Para cuando terminemos de dartelo...

...tus ojos serán lo que menos te preocupe.

Vosotros, chicos, sois realmente fuertes.

¿Queréis darme unos cuantos golpes más?

Perdonen la intrusión,

pero tenemos una rencilla previa sobre este hombre.

Os pedimos que nos lo entreguéis.

Quería retorcerle el cuello yo mismo, pero está bien.

Es todo vuestro.

Ichi.

Reza tus oraciones.

Maestro Ichi.

¡Maestro Ichi!

¿Qué la retiene?

¿Cuán lejos ha tenido que ir?

¿Qué podría estar haciendo? Se está tomando su tiempo.

Tan sólo un poco más, pequeño. Tendrás tu leche en breve.

¿Sabes qué? Te voy a amamantar hasta que venga la leche de verdad.

Allá vamos.

Ya está. Tengo tu leche.

Está dormido.

Es tan bonito.

He cambiado de idea.

Nunca más voy a robar carteras de nuevo.

Lo digo de verdad, Maestro Ichi.

Verle dormir con tanta paz me hace sentir avergonzada.

Eso es bueno.

Me alegro de escucharlo.

Por favor, perdóname por lo que dije esta mañana.

Bueno, ya lo he dicho.

Ahora me siento mucho mejor.

Maestro Ichi,

quiero que golpees esta mano con fuerza.

De acuerdo.

Ya está.

Con mucha fuerza.

Aldea Miyagi

Bien, ya estamos en Miyagi.

Tendremos que decirle adiós al pequeño.

Sí, por fín lo conseguimos.

Sin duda me quito un peso de encima.

Una vez que entregue al chico a su padre,

he terminado con él.

Desde que la madre del chico fue asesinada en mi lugar,

me sentía obligado a traerle a casa,

pero me he hartado de estar cuidando al bebé.

Nada requiere más atención que un bebé.

Cuando quieres darte cuenta, ya está de nuevo berreando.

Metes la mano para comprobar el pañal,

y descubres que está empapado.

Oh,

eso me recuerda.

Quería comprar un nuevo kimono para el chico.

No viste demasiado bien, ¿verdad?

Aquí tienes algo de dinero. Ve y encuéntrale algo mejor.

Un ryo. Gástalo todo.

Cómprale algo bonito.

¿No podemos esperar hasta mañana para entregar al chico?

- ¿Tan sólo un día más? - ¿De qué estás hablando?

Ya te he dicho que no me gustan los bebés.

Sólo me encargué de él porque me sentía responsable.

Quiero soltarlo, cuánto antes mejor.

Le devolveremos a su padre hoy mismo.

Así que toma esto y ve a comprarle ropas nuevas.

- No quiero. - Sin objeciones. Date prisa y ve.

Iré contigo.

- No quiero ir. - Date prisa y sal de aquí.

Por favor, tan sólo un día más.

He dicho que vayas, rápido.

¡Ve!

Lo siento, hijo.

Todo lo que acabo de decir,

eran todo mentiras.

La verdad es que...

no quiero abandonarte.

Nunca.

Pero tengo que llevarte a tu padre.

Estoy seguro que él te cuidará mucho mejor que yo.

Crecerás hasta ser un buen chico, ¿me oyes?

Crece y sé un buen hombre.

Debido a mis ojos,

no seré capaz de recordar tu cara.

Así que tú tendrás que recordar la mía, en mi lugar.

Ésta...

Ésta es mi nariz.

Ésta...

Ésta es mi boca.

Y éstos...

Éstos...

No tengo.

¿Recordarás todo? Bien.

De acuerdo, entonces.

Hora de un sueñecito.

Después de que descanses,

será hora de decir adiós.

Sobre la colina

Un tullido camina

Su sombrero aparece

y vuelve a desaparecer de nuevo

¿Cuál es el problema, niño?

¿Por qué lloras así?

Tengo el kimono.

¿Ya? Has sido terriblemente rápida.

Fuiste tú quien me dijo que me apresurara.

Aquí, echa un vistazo.

Es uno muy bonito.

Como para el heredero de un feudo.

Tienes razón. Puedo estar orgulloso de llevarle así a su padre.

Pónselo.

Pónselo al pequeño.

¡Mírate!

Todo engalanado con tus nuevas ropas.

¿Qué estás haciendo?

¿Por qué te pones tus ropas de viaje?

¿No nos quedamos en Miyagi esta noche?

Quiero agraderte toda tu ayuda.

Aquí.

Ésta es tu paga.

Y ésta es una pequeña propina.

No quiero dinero.

Es un recuerdo de mi aprecio.

Quiero que te lo quedes.

Maestro Ichi.

Deberías saber mejor que nadie...

por lo que estoy pasando en estos momentos.

Por favor, cuídate.

Quizás nos volvamos a encontrar de nuevo.

- Ven aquí, hijo. - ¡No!

No seas así.

Te contraté para que vinieras conmigo hasta aquí.

¡Maestro Ichi!

Eres tan cruel.

¿Cómo puedes ser tan frío cuando sabes lo que siento por tí?

No lo entiendes.

No es bueno para ninguno que permanezcamos juntos más tiempo.

¿Por qué no?

Soy un ciego, y soy un vagabundo.

Prometo que no seré una carga para tí.

Puedo ganar mi propio sustento.

Espera un segundo.

Pensé que ibas a seguir el camino recto.

Si no vives una vida limpia,

serás una vergüenza para este niño.

Tú y yo,

ambos atesoraremos el recuerdo de este niño durante nuestras vidas,

pero lo mejor es que vayamos por caminos separados.

Cuídate.

Hola.

Perdón.

¿Es ésta la casa del Maestro Unosuke?

¿Qué pasa? ¿Qué es lo que quieres?

Eh, ¿dónde crees que vas?

Me gustaría ver al Maestro Unosuke.

¿De qué se trata?

Es un poco complicado,

y necesito hablar directamente con él.

Yo me ocupo de todos los negocios del jefe, así que puedes decirme de qué se trata.

Acabas de llamarle "el jefe".

¿Sí? ¿Y qué?

- Eh, Hyaku. - Sí, señor.

Salgo un momento.

Por favor cuídese, señor.

Perdóneme, ¿es usted el Maestro Unosuke?

¿Quién eres tú?

¿Es el Maestro Unosuke que solía ser comerciante de capullos de seda?

Sí, fuí comerciante de seda una vez.

Así que lo fue. Excelente.

De hecho, estoy aquí por su mujer, Toyo.

¿Por Toyo?

Su mujer trabajaba en una posada en Nirazakizai...

para devolver el dinero que usted pidió una vez.

¿Dónde has escuchado eso?

Quizás pueda sentarse un minuto.

Tengo algo que quisiera mostrarle.

No llevará mucho tiempo.

Aquí están.

Éstos son los documentos de viaje de su mujer.

Y éste es el pagaré que usted firmó.

Su esposa trabajó para devolver esa deuda.

Acababa de pagarla...

y comenzó su viaje de regreso a casa,

cuando, debido a un desafortunado error, fue asesinada.

Cuando murió,

este niño estaba en sus brazos,

e intentaba desesperadamente protegerle.

Maestro Unosuke,

éste es tu hijo.

No seas ridículo.

Me he sentado a escuchar pacientemente y todo lo que has hecho es soltar tonterías.

No conozco a ninguna mujer llamada Toyo.

Nunca he estado casado.

No hay forma de que este niño sea mío.

Oh, ya veo.

Alguna puta de la aldea te pidió que vinieras con esta historia...

para pedirme ayuda. ¿No es eso?

En absoluto, señor. Qué cosa más terrible dice.

Hyaku, saca a este hombre de aquí.

¡De pie!

Por favor no seáis rudos con este pobre ciego.

Tan sólo me llevará otro minuto.

Tengo algo más que darle.

Traje esto para usted.

Es un mechón del pelo de su esposa.

Echad un vistazo a este bebé.

¿Qué pensáis todos?

¿No se parece mucho este niño al Maestro Unosuke?

¡Estúpido ciego!

Pareces tener un problema con tus oídos además de con tus ojos.

Te he dicho que nunca tuve una esposa o un hijo.

Mi boda será dentro de poco,

y mi prometida es la hija de un jefe importante de los alrededores.

¿Lo has comprendido?

Creo que sí.

Nunca podría entregar este niño a un hombre como tú.

No lo entregaré.

Le criaré yo mismo.

Le criaré para que sea un joven de provecho, por la memoria de Toyo.

Supongo que no pondrás ninguna objeción...

Eres un ciego muy extraño.

El chico es tuyo. Haz lo que quieras con él.

¡Sal de aquí!

Vamos, hijo.

Echa algo de sal alrededor.

Maestro Ichi.

- ¿Señorita Ko? - ¿Por qué tienes todavía al bebé?

¿No encontraste a ese tal Unosuke?

No es un hombre. Es una bestia.

No, es peor que una bestia.

Cuando el bastardo dejó a su mujer atrás como garantía por el préstamo,

en realidad era una forma de deshacerse de ella.

Pobre mujer.

Pero está bién, ¿no crees?

Ahora tú y yo podremos criar al niño.

Podemos considerarlo un regalo del cielo.

Has estado bebiendo, ¿verdad?

Sí, he estado bebiendo.

Me encontraba tan sola que no lo podía soportar, así que eché un trago.

Pero hablo en serio sobre lo de criar al niño.

¿En serio?

Entonces deja de seguirme.

De acuerdo.

Pero, Maestro Ichi,

¿qué es lo que vas a hacer ahora?

Lo primero que voy a hacer,

es llevar este mechón de cabello de su madre al templo local.

No tenía ni idea de que era al que llaman Zatoichi.

¿Es tan bueno con la espada como dicen?

Sí. Sé lo aterrador que puede llegar a ser,

pero también conozco su punto débil.

Esta vez llegará su derrota.

Por la memoria de mis compañeros caídos, no puedo dejarle pavonearse por ahí.

Además, tengo mi orgullo.

Si me ayudas a atraparle,

tu reputación se extenderá de inmediato,

y pronto serás el jefe más poderoso de por aquí.

¿Qué me dices?

Eso suena bien, sin duda,

pero ¿cuál será nuestra estrategia?

El punto débil de un ciego son sus oídos.

Confunde su sentido del oído, y será nuestro.

Para el descanso del espíritu de Toyo

No te preocupes por derramarlo. Déjame alimentarle.

Te las arreglaste para traer a semejante criatura todo este camino.

Cumpliste con creces tu cometido.

Aquí, hijo. El monje va a alimentarte.

Muchas gracias.

Adoras a este bebé, ¿verdad?

Bueno, desde que tengo a este niño,

me he sentido más feliz que en toda mi vida.

Haría absolutamente cualquier cosa por este niño, monje.

Sí, estoy seguro.

Déjame sugerirte, entonces, que acoja al niño.

Deja al niño aquí conmigo.

Debe estar bromeando, monje.

Ya he decidido que criaré a este niño por mi cuenta, cueste lo que cueste.

Espero que no me tome el pelo con algo así.

¿De verdad crees que puedes hacerlo?

- ¿No cree que pueda? - Exacto.

Eres ciego y soltero.

Y para colmo, eres un yakuza y un vagabundo.

Andas de un viaje a otro,

viviendo con el peligroso brillo de una espada desenvainada.

Viviendo con un hombre así,

¿cuánto crees que este niño puede sobrevivir?

Y suponiendo que sobreviva,

¿quieres que crezca y sea...

un yakuza y vagabundo como tú?

Puedes pensar que estoy siendo muy duro,

pero es lo mejor para el niño.

Si de verdad le quieres, déjale conmigo.

¡Monje! ¡Debe venir!

Uno de los hombres del jefe Unosuke vino preguntando por Zatoichi.

Le están esperando detrás del cementerio,

y si no aparece, van a quemar el templo.

De acuerdo. Estaré allí en un minuto.

Te esconderé. Ven conmigo.

Monje.

¿Me das al niño?

Por favor, enséñale a leer y escribir,

y críale para que se convierta en un buen hombre.

Espera. ¿A dónde vas?

Unosuke es el padre de ese niño.

Resolveremos esto de una u otra forma.

Oh, una cosa más.

Adiós.

Maestro Unosuke.

Tenía el presentimiento de que no estarías solo.

Ichi.

Como acordamos, estoy aquí para tomar tu cabeza.

Veamos, Unosuke.

Te lo preguntaré sólo una vez más.

¿Estás seguro de que ese niño no es tuyo?

¡Replegaos! ¡Replegaos!

Admito que estaba mintiendo.

Tienes razón. El niño es mío.

Toyo era mi esposa.

Supe del crío por una carta que Toyo me envió.

Ya no te molestaré más con él.

Me lo llevaré y le criaré para que sea un hombre.

Juro que lo haré.

Así que por favor no me mates. Te lo ruego.

De verdad, lo juro, Maestro Ichi.

Te lo ruego.

¿Cuál es el problema, niño?

¿Por qué lloras así?

¿Se han secado los pechos de tu madre?

¿O ha fallecido?

La peregrinación de los ciegos.

La peregrinación de los ciegos.

FIN

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