All language subtitles for Diary.for.My.Father.and.Mother.1990.1080p.AMZN.WEB-DL.DDP2.0.H.264-TEPES

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Original subtitles

Papá...

MOSCÚ, 1956

TELÉFONO

BUDAPEST, 23 DE OCTUBRE DE 1956

¡Queremos libertad!

¡Queremos libertad!

¡Hola!

Hola.

¿Te esperabas esto? ¿Has visto cuánta gente?

¡Rusos fuera!

¡Rusos fuera!

¡Abajo Ernő Gerő!

- ¡Vamos, arriba! - Ponla ahí.

Eso es, así.

¡Abajo Stalin!

¡Fuera Stalin!

¡Venga, vamos!

¡Fuera con Stalin!

¡Fuera con Stalin!

¡Vamos! ¡Vamos!

¡Vamos!

¡Tirad! ¡Tirad!

¡Arriba! ¡Arriba!

¡Cuidado, llega el camión!

¡Ha llegado el camión!

¡Cuidado!

¡Vamos!

¡Venga, vamos!

UNIVERSIDAD CIENTÍFICA L. ÉÖTVÖS

¡Imre Nagy al Gobierno!

¡Imre Nagy al Gobierno!

Exigimos elecciones abiertas

en igualdad, con voto secreto,

los partidos del Frente Popular

y la elección de nuevos diputados en el Parlamento.

¡Abajo con Stalin!

¡Abajo con él!

¡Hurra!

¡Tira la cuerda!

Toma.

¡Tírala!

¡Trae la cuerda!

Mucho mejor.

Vamos, despacio.

¡Tirad, tirad!

¡Vamos, tirad de la cuerda!

¡Stalin va a caer!

¡Un poco más!

¡Atrás!

¡Cuidado, retrocedan!

¡Atrás!

"Bendice al húngaro, Señor, hazlo próspero y feliz.

Tiéndele

tu brazo protector

para enfrentarse

con su adversario.

Dale al que tanto tiempo ha sido masacrado...".

¡Viva la libertad! ¡Vamos!

¡Viva la libertad!

¡Viva la libertad!

¡Viva la libertad!

¡Hurra!

"Aquí Moscú.

Comunicado de la agencia TASS.

Budapest, 24 de octubre.

Anoche,

organizaciones reaccionarias ilegales

intentaron provocar una contrarrevolución en Budapest

contra el poder popular.

Hacía tiempo que nos lo esperábamos.

Fuerzas reaccionarias extranjeras

habían incitado deliberadamente a los hijos del pueblo

a rebelarse contra el poder legítimo.

Esta noche,

ha quedado neutralizada toda acción enemiga.

Las tentativas de los contrarrevolucionarios

de reclutar seguidores en Debrecen

o en otras ciudades

han sido desmanteladas".

Bebe un poco.

Anda, bebe.

No quiero.

¿Por qué viene a diario? Todos han entendido la situación.

Tranquilícese.

- Pero... - Ya está bien.

No me empuje.

Dígame algo. Tengo derecho a irme a casa.

¿Qué está pasando aquí? ¡Respóndame!

No grite, o esto acabará mal.

Alégrese de estar a salvo aquí.

¿Sabe cuántos de sus camaradas rezarían por estar aquí, en Moscú?

Espere a que se restablezca el orden y ya volverá.

¡Quiero volver ahora!

¡Déjeme irme!

¡Tengo derecho! ¡Quiero irme a casa!

¡Tengo que ir, mi sitio es allí!

¿Entiende? ¡Quiero irme a casa!

¡Rápido! ¡Rápido!

Fiodor, ¿dónde vamos?

BUDAPEST, 28 DE OCTUBRE DE 1956

¡Las maletas, en el coche!

Camarada Szenes,

- espero que vayamos a Moscú. - Por ahora a Checoslovaquia.

¡Las maletas!

¡Suban al otro!

¡Al otro!

Camarada Egri, por desgracia ya no hay sitio.

- No entiendo. - ¿Qué no entiende? No hay sitio.

¡Abra!

¡Abra! ¡Abra!

¡Los rusos vuelven a casa!

Se vuelven a casa, ¿has oído?

¡Los rusos vuelven a casa!

¡Los rusos vuelven a casa!

¡Hemos ganado!

¡Se vuelven a casa!

Gracias.

- Brindemos por todo esto. - He pensado mucho en ti.

Bueno, en todos los húngaros.

Estoy muy contenta.

Todo se arreglará.

BUDAPEST, 4 DE NOVIEMBRE DE 1956

"Aquí Imre Nagy, presidente del Consejo de Ministros

de la República Popular de Hungría.

Esta mañana, las tropas soviéticas

han lanzado un ataque contra la capital

con la clara intención

de derrocar al Gobierno húngaro democrático y legítimo.

Nuestras tropas están luchando.

El Gobierno resiste.

Me dirijo al pueblo de este país

y a la opinión pública mundial".

Ya están aquí.

Todo volverá al orden.

"Comunicado de la agencia TASS del 5 de noviembre.

Esta mañana, en Hungría, las fuerzas reaccionarias

han sido derrotadas.

El Gobierno de Imre Nagy,

que había abierto la puerta a la reacción

y a la contrarrevolución,

ha caído y ha cesado en sus funciones.

Las bandas fascistas que se escondían en los edificios

han sido derrotadas".

No pongas esa cara.

Admitirás que era una contrarrevolución

y que había bandas fascistas escondidas.

Calla, Katia, anda.

¿Qué? ¿Te molesta la verdad?

No es fácil enfrentarse a la verdad.

Natacha, ¿de verdad crees eso?

¿De verdad?

Mírate.

Eres la amante de un funcionario del Partido viejo y rico.

Tus padres viven en la pobreza en Siberia...

...y tú vendes tus encantos en orgías.

¡Cállate!

¿Y tú?

¿Por qué tienes que mentir y decir

que tu padre desapareció en la guerra

cuando lo detuvieron en 1938?

¿Estás dispuesta a creer que era un traidor

y a avergonzarte de él?

¡Cállate!

Nunca me he fiado de ti.

Húngara tenías que ser.

¿Por qué estáis siempre con mentiras y secretos?

¿Por qué no pensáis un poco? ¿De qué tenéis miedo?

Y dice que mentimos.

¿Entonces la prensa y la radio de Moscú mienten?

Yo me andaría con ojo.

Eres una ingrata.

Como todo tu pueblo.

Buenos días, camaradas.

- Hola. - Hola.

Camarada embajador,

quiero transmitirle la decisión de los becarios húngaros en Moscú.

Condenamos firmemente la contrarrevolución húngara

y exigimos represalias severas.

Gracias, camaradas.

Se lo haré saber al Comité Central.

Camaradas,

es un gran honor que el Partido os haya pedido volver.

Allí los necesitan.

- Buen viaje, camarada. - Gracias, embajador.

- Buen viaje, camarada. - Gracias.

Gracias a su madre, he podido conseguir

que vuelva a casa después de los exámenes.

Muchas gracias.

Tome.

Buen viaje, camarada.

BUDAPEST, NOVIEMBRE DE 1956

Padre nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino...

IMRE BERTÓK, MUERTO A LOS 12 AÑOS

...así en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

- ¿Quién es? - Juli.

¿Eres tú?

Anda, ven.

¿No te acuerdas de mí, Juli?

Viví en vuestra casa durante la guerra.

En el estudio, ¿no te acuerdas?

¿Aún te acuerdas de tu padre y de tu madre?

Tía Véra, ¿dónde está la abuela?

Ha muerto.

Estábamos en la cola del pan en el bulevar Lenin.

Alguien atravesó la calle corriendo, dispararon

y le dieron a tu abuela.

Murió al día siguiente, la pobre.

Esperaba tu regreso.

Quería volver a casa, pero no me dejaban.

¿A la abuela la mataron los rusos?

Los rusos, sí.

También destrozaron mi piso.

Le prometí a tu abuela que te esperaría aquí.

Magda tiene miedo. Sigue escondida.

¿Por qué no nos vimos antes?

Porque Magda me odia.

Visitaba a tu abuela a escondidas

porque yo no era comunista.

Lo era mi marido.

- ¿No te causó problemas? - No.

No me llevaron

porque tengo un papel que me declara loca.

Mi marido es un gran mártir comunista.

Lo ejecutó Horthy.

Véra, a la abuela le gustaban los rusos.

Y mi padre les daba clases.

Ahora van a acabar matándonos.

Tu padre era un gran jinete.

Hasta los kirguizos lo admiraban.

Recogía piedras para sus esculturas y yo pintaba.

- ¿No te acuerdas? - Me acuerdo de las montañas.

Anda, llora.

Ahora aquí hay mucha gente llorando.

¿Qué pasa en esta ciudad,

en este país?

Bueno...

Ahora mismo están pasando cosas muy raras.

Ibolia, consíguenos café y coñac.

Brindemos por el regreso de Juli.

El año pasado discutimos, ¿te acuerdas?

He reflexionado mucho.

Me llamaste oportunista.

Pues quiero que veas una cosa.

Mira.

Míralo bien.

- ¿Lo grabaste tú? - Sí.

Tanques...

HÚNGARO

He encontrado a János.

"Hay proyecciones en los cines.

Desde el coche que avanza, observo

que la chica busca marido

y los vendedores son mendigos fantasmas.

En el camino de regreso, junto a Kispest,

una patrulla militar húngara para el coche.

Mostramos diligentemente la documentación.

¿A quién no le gustan el orden y la seguridad?

¿Quién no quiere ver...?".

Escóndete, ya voy yo.

- ¿Eres tú? - Sí.

Pasa, pasa.

Te había dicho que no vinieras al piso de Magda.

Me siguen. Hay que hacer desaparecer la fotocopiadora

y los documentos. Van a detener a gente.

Siéntate.

No quiero buscarte problemas.

Tranquilo, ya sabes que estoy "loca".

Estoy agotado, no puedo más.

Tengo miedo, Véra. ¿Qué va a pasar en este país?

Nagy ha sido deportado, nadie sabe dónde.

Rusos, militares...

Por Dios.

No temas por mí, sino por la gente que esperaba...

Aún había esperanza, pero ahora... Nada. Nada...

- Calma. - Nada.

Tranquilízate.

Ha venido Juli.

Quiere hablar contigo.

¿Qué?

¿Tus amigos se están divirtiendo allá?

Gracias por la "ayuda fraternal".

No la tomes con Juli, no tiene nada que ver.

¿Nada que ver?

Podría entender, si pensara un poquito,

que nadie puede escapar a sus responsabilidades.

Sí, camarada, pensar no hace daño.

János.

Tengo que hablar contigo.

Vale, ven a verme más tarde y hablamos.

Adiós, señoras.

Señora...

"El mundo solo dura un día

y nuestra vida el tiempo de un beso...

¿Quién sabe lo que nos espera

mañana, al despertar?

Hoy el cielo nos sonríe,

hoy tus labios y tus brazos invitan al abrazo.

Mi corazón te pertenece,

no importa que el mañana sea doloroso".

Si te vas, te pillarán. Duerme aquí.

No puedo, me esperan.

János, quédate.

János, no te vayas.

Calma, Juli, pronto nos veremos.

Cuidaos la una a la otra.

Espera...

Lee esto. Adiós.

- Voy a seguirlo. - Ten cuidado.

Ten mucho cuidado.

- Lo tiraremos hoy. - ¿Quién?

- Sanyi o yo. - Lo que faltaba.

Trae, no mandas tú.

Toma. Bueno, escuchadme.

Va a empezar el toque de queda, hay que darse prisa.

Lo tiras y te pones a buen recaudo.

Entendido. Son las 21:45.

Venga, vamos.

¡Quietos! ¿Adónde vais?

- ¡Dejadnos pasar! - ¡Estáis locos!

Esto no tiene sentido.

¡Quietos! ¿No lo entendéis? Disparan a todo el mundo.

Esto no es un juego... Escucha.

- Un poco de sentido común, idiota. - ¿Qué pasa?

Mandas a esos críos a morir. Tenéis que vivir.

Sí, viviremos... Viviremos, pero no como tú.

¡Rata!

¡Deprisa!

¡Vamos! ¡Los rusos están ahí!

¡Vamos!

Vamos.

Dámelo. Deja, lo tiro yo.

¡Así reventéis todos!

¡Hijo mío!

Ay, Dios.

No debiste hacerlo.

¿Por qué lo has hecho?

Hijo mío...

Juli, ¿eres tú?

Quiero hablar con Magda.

Siéntate ahí.

Anda, ven, Magda.

Siéntate.

Magda, ¿estás enferma?

Tiene motivos.

Por poco acaba colgada de una farola.

Pero vamos a deshacernos de esa chusma.

¿Qué quieres de ella?

Estáis aquí escondidas en el monte Szabadság

esperando solamente el momento de la venganza.

János no se esconde.

Tarde o temprano, también lo detendrán.

Cuánto odio tenéis.

Fuera de aquí.

Toma, lee esto.

¿Aún sabes ruso?

"Certificado.

Orden del Tribunal Supremo de la Unión Soviética.

László Kovács,

condenado a muerte

en septiembre de 1938

con arreglo al artículo 10,

ha sido rehabilitado.

Moscú, 1956".

Mi padre era inocente.

¿Y dónde están los demás que hicisteis desaparecer?

Largo de aquí.

¡Vamos, fuera!

¡Magda!

¿Qué haces? ¿Estás loca? Deja esa pistola.

¡No hagas eso!

¡Deja esa pistola!

¡Déjala!

¿Me oyes?

No pasa nada...

Qué tarde, ¿estás loca?

Lo siento. ¿János está en casa?

Esto es Budapest, no Moscú.

- Hola. - Hola.

Lleva días sin dormir. Entra y despiértalo, anda.

Se irá por la mañana.

Es mejor que se vaya. Van a hacerle daño.

¿Cómo sabes eso?

No me creas, si no quieres.

¿Y esa qué quiere?

Parece enamorada de János.

No debías dejarla salir, en pleno toque de queda.

Documentación.

Tome.

- ¿Qué quieren? - Venga.

- ¡Déjenme! - Suba.

¡Suéltenme! ¡Déjenme en paz!

¡Déjenme! ¡No iré a ninguna parte!

- ¡Socorro! ¡Déjenme! - ¡Cállese!

¡Suéltenme!

- ¡Déjenme! ¡No quiero! - ¡Basta!

Suba.

¡János!

Venga.

Esos miserables...

Siéntese. Estese quieto.

- ¿Qué te han hecho? - Calla.

Exijo que me interroguen de inmediato.

Ya te llegará el turno.

Ve a buscar agua, deprisa.

Apoya la cabeza.

No llore.

No puedo más.

Señora...

No, dejen...

Dejen en paz a mi hijo.

No puedo más.

No puedo más.

Cálmese, no llore.

Mi hijo es inocente.

- No le hagan daño. - No se humille ante ellos.

Mi hijo es inocente.

No llore.

- Pero es que es inocente. - Señora.

- Créanme. - Cálmese.

- No es culpable. - No llore.

No puedo más. Es inocente.

No llore.

¡Vamos!

¡Date prisa!

¡Entra!

Canalla...

- ¡Desgraciado! ¡Traidor! - ¡Calla!

¡Desgraciado!

¡Que entres!

¿Por qué no nos fuimos en octubre?

Tranquila. No hemos hecho nada.

Nos dejarán irnos.

¿"Salí de mi hermosa patria"?

"Salí de mi hermosa patria,

la pequeña Hungría.

A medio camino,

me di la vuelta.

Las lágrimas me caían por la cara.

Triste es el almuerzo y triste la cena.

Todas las horas son aciagas".

¡Ya está bien!

"Miré el cielo estrellado".

¡Callaos de una vez!

¡Basta! ¡A callar!

¡Dejadlo ya!

¿Me oyes?

Que te calles.

Vosotros también.

¿Por qué le pegan?

- ¿No te gusta? - No.

Cállate.

¡De pie! ¡A tu sitio! ¡Vamos!

Hijo de puta...

No perdamos tiempo, pequeña.

¿Por qué saca fotos?

¿Para quién trabaja?

Sabe que está prohibido.

Las fotos son para mí.

Es mi trabajo.

Camarada, ya están aquí.

¿Y estas? ¿Son para su álbum?

¿Con quién se reunió anoche?

Con unos amigos.

Hay toque de queda.

La ley marcial.

Hola.

- ¿Es la joven que sacaba fotos? - Sí.

¿Con quién luchaba?

Yo no lucho, solo saco fotos.

- ¿De quién son esas fotos? - Son retratos.

¿De quién?

- ¿Habla ruso? - Sí.

¿Habla ruso?

Sí.

- ¿Estudia en Moscú? - Sí.

Es libre.

Imbécil.

Está conmigo.

Coge tus cosas y largaos.

Buena suerte.

A ti también, rata.

- ¡Traidores! - ¡Calla!

¡Traidores! ¡Hijos de puta! ¡Vendidos!

- ¿Cómo te llamas? - Juli.

- ¿Juli qué más? - Kovács, ¿y tú?

Péter Szeredás.

Gracias.

Ponte esto en la cara.

Adiós.

Mirad.

Madre mía, ¿qué pasa?

Otro entierro.

Para.

- ¿Qué pasa aquí? - Una exhumación.

¿Desentierran a los muertos?

Murieron muchos niños en los combates.

Los enterraban en calles y parques.

Öcsi, coge la cámara.

Hijo mío...

Sanyi...

Hijo mío...

Hijo mío...

Sanyi...

Hijo mío, hijo mío...

Sanyi...

Mi niño...

¡Aparte eso de ahí! ¡Apártelo!

Apártelo de ahí, ¿me oye?

Erzsi, vamos.

No hagas eso.

No debes hacer eso.

¿Te acuerdas de ella? Era la secretaria del Partido.

Erzsi y ella se odiaban.

Su hijo luchó junto al nuestro.

Y... murieron juntos.

- ¡No, dejadlo! - Calma, estamos trabajando.

Parad.

- En serio, parad. - Para, Öcsi.

Conozco a ese chico desde que era pequeño.

Toma.

Gracias.

"Según un comunicado de Londres,

los paracaidistas que salieron el domingo

han tomado posición cerca de El Kap, en la zona de protección egipcia.

Los paracaidistas indios...".

¿Quién será?

Espera.

Voy a ver.

¡Juli, es para ti!

Es para ti.

- ¿Camarada Kovács? - Sí.

- Acompáñenos. - ¿Por qué?

Vístase, deprisa.

¿Pero adónde?

Rápido, rápido.

- ¿Adónde? ¿Por qué? - Rápido.

No tengas miedo, no pueden hacerme nada.

¡Vamos!

- ¡Natacha! - Juli, palomita...

¿Qué haces aquí?

Cuando supe que lo mandaban a Budapest, me entró el gusanillo.

Tenía ganas de verte,

- así que me las ingenié. - ¿Y él por qué está aquí?

Ha venido con un grupo de asesores.

Juli.

Aquí la gente se ha vuelto loca.

Una ciudad tan maravillosa

y esos fascistas disparando...

Natacha,

los que dispararon fueron vuestros tanques.

Es mejor que vuelvas a Moscú lo antes posible.

No volveré.

¡Oh, Juli!

Palomita...

Recapacita.

Natacha.

Cariño, no entiendes nada.

Katia tenía razón.

Eres nuestra enemiga.

¿Has conocido gente aquí?

Pues al diablo, tú y tu asesor.

Cantas muy bien, por cierto.

¡Desgraciada!

¡Imbécil!

El pueblo que caminaba en las tinieblas

ve una gran luz.

A los que vivían en las sombras del reino de la muerte

los ciega una fuerte luz.

Tenemos que irnos, Véra, o llegaremos tarde.

El yugo que pesa sobre las gentes se quiebra.

Arden todas las prendas bañadas en sangre.

"Ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo.

El poder reposará sobre sus hombros.

Lo llamaremos así:

Dios Misericordioso, Padre Todopoderoso,

Príncipe de la Paz.

Sus dominios se extenderán muy lejos".

El pueblo de Dios sabe

que el que vencerá será él, el hijo de Dios,

y no el tirano armado.

Hermanos,

recordemos ahora

a las víctimas de los derramamientos de sangre

de las últimas semanas.

Son mártires.

Recemos por ellos.

Y, pensando en ellos, cantemos el himno nacional, el "Szózat".

"A tu patria, sin flaqueza,

has de ser fiel.

Oh, húngaro.

Es tu cuna

y tu tumba.

Te alimenta

y te dará sepultura.

En el ancho mundo,

ahí fuera...".

¿Qué ha decidido János? ¿Ha hecho las maletas?

Le suplico a mi madre que venga, pero no quiere.

Aún sois jóvenes.

Os resulta fácil dejarlo todo atrás.

¿Os vais por la mañana?

Al amanecer. El camión viene a las 5:00.

¿Véra, tú no vienes?

Puedo pintar aquí.

Irse...

Siempre irse...

Una se cansa.

Lo sé muy bien.

Ya sé cómo es.

Estuve 18 años en Siberia.

Y por nada. Imagínate lo que te harán a ti.

János, escúchame.

Quédate en el extranjero.

Siberia...

¡Cómo me gustaba la taiga!

Papá, papá, ¿por qué brindamos?

¿Por qué brindamos?

No sé.

Por nuestros antiguos camaradas.

Por los que sobrevivieron

y por los que ya no están con nosotros.

Por el padre de Juli

y por los demás desaparecidos en campos y prisiones.

Y, por último,

por los que han muerto aquí

en las últimas semanas.

Y no lo olvidemos:

brindamos también por nosotros.

- A nuestra salud. - A nuestra salud.

Podrías necesitarlas. No las dejes aquí.

Oh, mamá...

- ¿Quién es? - Kati Fazekas.

¡János!

Voy con vosotros a Viena.

¿E Imre?

¿Imre? Está con János Kádár.

¿Lo has pensado bien?

Hace semanas que no hago otra cosa.

Juli.

¡Juli!

Ven un ratito fuera.

Ve con él a Viena e intenta que no vuelva.

¿Me confías a János?

Yo tengo que dar a luz.

¡Abrid!

¡Soy yo, Imre!

Ábrele.

- ¿Kati está aquí? - Sí.

Que salga.

"Que salga".

¿Quieres que vaya a Viena?

Sí.

Kati, querida, no puedes hacerme eso.

Déjame, no puedo más, ¿me oyes?

Renuncié a mis padres por ti,

te apoyé cuando estabas en la cárcel...

Pero esto nunca se acaba.

Estás loco.

Kati, cariño, yo soy comunista.

Vete al diablo.

Vamos.

Venga.

Aquello es Austria.

Donde el cementerio ya es Austria.

Increíble.

Todo esto a 200 km de Budapest.

- A 270. - A 250.

No ha cambiado mucho en 20 años.

La ciudad ya era elegante,

y lo sigue siendo.

Me quedaba admirado ante los escaparates.

Como ahora nosotros.

- Hola, papá. - Hola.

- ¿Has comido? - Sí, muy bien.

Unas chuletas.

Papá, te espera una señora. Está allí sentada.

La palabra clave es "marzo".

János...

París.

No pienso poner los pies en ese horrible país.

El 10 de noviembre detuvieron a mi hermano.

Llevaban al hospital a un herido.

Era médico.

Una vez allí, lo mataron.

¡E Imre los defiende!

Entiéndelo:

los rusos y los estadounidenses se han puesto de acuerdo.

El statu quo europeo no debe cambiar.

No importa lo que se diga en la ONU.

Todo sacrificio es innecesario.

Lo que voy a decir es terrible,

pero... dejad de luchar.

Nadie va a ayudarnos, no tenemos ninguna esperanza.

Yo, en 1954, cuando me liberaron, tenía cierta esperanza.

En octubre de 1956, creía que ganaríamos.

Ahora se ha acabado.

Los rusos y los estadounidenses nos han engañado.

- Señor. - Gracias.

País pequeño, sacrificio grande.

Volverá a haber muchos muertos.

Sí.

Sed muy prudentes.

¿Tu hijo?

Sí.

Adiós y gracias.

Papá.

¡Papá!

Vamos a seguir juntos.

Vente a París.

Ildi vendrá con nosotros.

No me agobies, András.

Ojalá ya estuviera allí.

Mira, en París podéis quedaros en casa de unos amigos.

Viven en la misma calle en que vivíamos tu madre y yo.

Mamá...

Quieres la felicidad para millones de personas,

pero abandonas a tu hijo impedido, papá.

Tienes que irte con András. Yo iré después.

Escucha, tú estás aquí ante todo por mi padre.

¿También pensabas en él cuando te acostabas conmigo?

Así que lo sabías. Lo sabéis todo de mí.

No lo niego.

János, no vuelvas.

Perdón.

Da la vuelta, no sabemos ni dónde está Hungría.

- Yo sí. - Tú lo sabes todo.

- ¡Qué locura! ¿Por qué vuelves? - Ildi me espera.

No, me pidió que no te dejara volver.

Así que por eso has venido conmigo, chivata.

Magda dice que te matarán sin piedad.

Eso es asunto mío.

- También mataron a mi padre. - Deja de lloriquear.

¡Déjame en paz de una vez!

¡János, espera! ¡No me dejes!

¡János, vuelve!

¡János!

János...

¡Papá!

¿Por qué no evitaste que János volviera del extranjero?

Di algo. Marosi ofrece un compromiso.

Sabes que el Consejo Obrero no va a durar.

Todo eso es inútil.

Seguir provocando solo será útil para los estalinistas.

Somos responsables de nuestros trabajadores.

También de los exaltados.

Tenemos que retenerlos.

El ejército soviético está aquí.

Solo el nuevo Partido puede conservar

una relativa independencia.

Hay que apoyarlo, y el Gobierno.

El Gobierno legítimo ha sido depuesto.

El 4 de noviembre vendisteis la independencia.

Si eres honesto, te darás cuenta.

Déjalo, Imre.

Ya se lo harán entender.

¿Amenazas?

Ya las conozco, ya he tenido ese placer.

János, hemos hecho muchas cosas juntos. Ahora las harás sin mí.

¡Largo! ¡Fuera todo el mundo!

Este país por fin está dirigido por trabajadores,

obreros, como vosotros.

Este Partido puede ser el vuestro.

Podréis tomar vuestras propias decisiones.

Confiad en el nuevo Partido.

El viejo estaba bien.

Detuvisteis a Bali y a Rácz.

Y en el Parlamento. ¿Cómo vamos a fiarnos de vosotros?

Camaradas, o seguimos trabajando o el país se derrumba.

Se derrumba por vuestros discursos sin fin.

En las fábricas, en el consejo...

Basta, volveos al Ministerio.

Aceptad el programa del Partido.

El camarada Kádár quiere cooperar con los consejos obreros.

¿Y por qué aparta a los líderes?

Eso, ¿por qué?

¿Por qué los detuvo?

- Calma, Feri. - Esto es lo que hay.

Ahora ya lo sabéis.

¿Dónde está el Gobierno de Nagy?

¿Por qué hay policías ante la fábrica?

Para acabar con los sabotajes.

¡Basta de discusiones!

¡Dejadme!

Eso es.

¡Dejadme!

¡Largaos!

¡Cabrón!

Desgraciados. ¡Lo pagaréis caro!

Basta de cháchara: a votar.

¿Para qué, si van a encerrarnos a todos?

Hay que hacerse cargo del país.

¿Quién tiene que hacerse cargo?

Escuchadme.

Echamos a Rákosi y los suyos. Tenemos Consejos Obreros.

- ¿Y cuánto durarán? - Hay que protegerlos.

- Terminemos con la huelga. - Ni hablar.

Tú estarás de acuerdo.

Si aceptamos esta traición,

si empezamos a negociar,

antes o después nos escupirán a la cara.

Sigamos con la huelga, chicos.

- Bien dicho. - Sí.

Así, cuando la verdad salga a la luz,

el mundo sabrá

que, entre nosotros,

algunos nos hemos atrevido a decir

esa puta palabra, "no".

Tiene razón.

Vamos a seguir con la huelga.

¡Joder! ¡La película ha desaparecido!

Luego podrán mentir como les venga en gana.

¿Por qué me miras así? ¿Crees que te he denunciado?

¿Cómo he sido tan tonto de enseñártelo?

No me crees.

¿Cómo puedo demostrarte que no soy una chivata?

Mis padres murieron allá. Yo no decidí ir a Moscú.

Me llevaron.

Tú eres el que filmó a todos los muertos,

a todos los combatientes, ¿y ahora tienes miedo?

¡Cabrones!

- Perdona. - Perdona tú también.

Tengo miedo.

No me atrevo a ir a casa.

Estoy seguro de que me han denunciado.

No tengo a nadie.

Yo tampoco.

Lo siento.

- ¿Quién es? - János.

Mi padre, mi amor... Un día te lo contaré.

¿Vives sola en un piso tan grande?

No, es de mi madre adoptiva.

Está escondida. Era del servicio de seguridad.

János también se esconde, pero él del servicio de seguridad.

András se ha ido del país.

Es curioso, todo el mundo tiene miedo.

Nos denunciamos unos a otros... ¿Qué va a pasar?

Eres muy rara.

Tú también.

Pronto será Año Nuevo.

Termina 1956.

Llega 1957.

Llega 1957...

Ojalá estuviéramos todos juntos.

"El mundo solo dura un día

y nuestra vida, el tiempo de un beso.

¿Quién sabe lo que nos espera?

¿Quién sabe cuánto tiempo durará nuestro amor?

Hoy el cielo nos sonríe...".

- Tome, sírvase. - Gracias.

No vendrá.

Vendrá.

János.

Quiero que conozcas a Péter.

Yo ya lo conozco, por películas y fotos.

Entiendo. No es que sea muy tranquilizador últimamente.

Ildi, es el novio de Juli.

- Gracias por invitarme. - Estará todo el mundo,

- toda la gente que quiero. - Traeré a Teri.

Claro.

Al final contactamos con Szántó.

Su mujer se fue del país en octubre y dejó a los niños.

¿Y tú? ¿Estás con alguien?

Bueno, sí y no.

- Perdón. - Nada.

- Hola, Magda. - Hola.

Hola, camarada.

- Hola, Magda. - Hola.

No sabía que habías invitado a tanta gente.

Era una sorpresa.

Yo tengo otra: vuelvo a casa.

Dejad las maletas en el cuarto pequeño.

Hola.

Mira quién ha venido. Vámonos de aquí, János.

No hay problema, la noche va a ser divertida.

Celebramos el Año Nuevo.

Estáis todos reunidos.

Buenas noches.

¿Cómo te atreves a venir a mi casa?

- ¿Es para provocar? - No, Magda...

Me has tendido una trampa.

Magda, pasan de las 22:00.

Podemos aguantar...

No pensaba que seríamos tantos, Magda.

Buenas noches, ¿me permites tu abrigo?

- Creo que os conocéis. - Sí, de Moscú.

Y en la puerta me he encontrado...

a un prisionero siberiano.

Ah, buenas noches.

¡Ah, estás aquí!

¡Véra, querida!

¡Has traído champán francés!

¿Es un baile de máscaras? Y yo sin disfrazar.

¡Mira! ¡Es Józsi, mira!

Se me ocurrió sacarlo de la naftalina.

Lo usé durante 18 años, fue mi esmoquin todo ese tiempo.

Además es cómodo.

Y sobre todo calentito, muy calentito.

Te acuerdas, ¿eh?

Yo también tenía trajes de fiesta.

Mirad qué maravilla.

- Voy a maquillarte, ¿vale? - Qué bien.

¿Y vosotras por qué estáis tan tristes?

Pues sí, yo creo que Kádár debería negociar con Imre Nagy.

Imre siempre ha sido

- muy de "realpolitik". - El problema

es que a Imre se lo han llevado los rusos, no sabemos adónde.

- ¿No te preocupa? - A este no le preocupa

ni que esté en Siberia ni que su mujer esté en Viena.

El odio no lleva a ninguna parte.

Tenemos que aprender de nuestros errores y no repetirlos.

Vaya, la alegría de la fiesta.

Ibas a la guardería cuando nosotros hicimos la revolución.

Yo estaba ocupada con otras cosas.

Seguid bebiendo, venga.

Vuestros graves errores han permitido la contrarrevolución.

El Partido necesita caras nuevas.

Qué buena idea esta fiesta de disfraces, chicas.

Extiéndelo.

Era de unos burgueses, la abuela no nos dejaba tirarlo.

¡Mirad cuántas cosas!

¡Ay, chicas!

Vamos a enseñárselo al resto para que escojan.

Eso, que se disfracen todos.

- Hay que animar esta fiesta. - Genial.

Mira.

El uniforme de Magda.

Está bien, ¿eh?

¡Barato, barato! ¡Venid todos!

¡Mirad qué hemos encontrado!

Que cada uno elija un disfraz.

¡Hoy todo es posible! ¡Los niños también!

Creo que yo iré de gigoló.

Ya basta de moralismo e ideología.

Estoy hasta aquí. No, hasta aquí.

Ya sé.

¡Escuchadme todos!

¡Este humilde gigoló ofrece sus servicios!

- Por fin, un caballero de verdad. - ¿Tú qué quieres ser?

- Una disidente. - ¿Y tú?

¿Yo?

Yo...

lo que quiero es ser feliz.

Camarada Szántó...

- "Dobri vetcher". - Hala, esto está lleno de rusos.

Yo ya he sido tantas cosas...

¡Que te pillo!

Ahora tú eres el gato.

Mira estos zapatos.

Voy a sacarte las botas.

¡Zsófi!

Hace cosquillas, pero está muy bien.

Cuidado, Marie.

Un poco de carmín...

Teri, no llores, anda.

Píntale los labios, rápido.

Pero no llores.

¿Y tú? ¿No confiesas qué te gustaría ser?

¿No lo ves?

Greta Garbo.

"El amor es una ilusión,

una maravillosa ilusión de los corazones...".

Józsi, ¿vienes a bailar?

¡Qué bien bailas, Józsi!

Señora...

Un segundo.

Siempre tan bromista.

"He aquí nuestra derrota, la derrota de los dos".

¡János!

¡János!

János...

János.

¿Has visto?

¡Van a dar las doce, copas para todo el mundo!

- ¿Dónde está ese bendito champán? - Aquí está.

- Feliz año. - Feliz año.

Feliz año.

Feliz año.

¿Cómo será el nuevo año?

Feliz año.

Por tu hijo.

- Feliz año. - ¡Tú a mí no me deseas nada!

- Ildi. - ¡Cállate!

Son los que quieren encerrarte.

Escucha.

Ya te saqué una vez de la cárcel.

Si vuelves, te lo habrás buscado.

Venga, no seáis muermos.

- Calma, Ildi. - ¡Cállate!

Tú tienes la culpa de todo. ¿Por qué nos has reunido?

- Basta de discusiones. - ¡Dejadme en paz!

Estáis sordos, ciegos... ¡No quiero seguir aquí!

- Ildi, calma. - ¡Calla tú también!

¡Asesinos!

¡Desgraciados!

¡Cabrones! ¡Asesinos!

¿Qué clase de personas sois? ¡No me dais miedo!

- Ildi. - ¡Panda de miserables!

¡Desgraciados!

Ildi, calma o te detendrán.

¡Ildi!

¡Asesinos!

Ven, Ildi.

Creo que Ildi tiene razón.

Tiene toda la razón.

Somos todos unos asesinos, no solo Stalin y Rákosi.

Somos todos unos asesinos. Todos.

¿Eso va por mí?

Sí.

Retíralo inmediatamente.

No.

¿No?

Pues repítelo.

Somos todos unos asesinos, Magda.

Yo también tengo una de estas.

Dejadlo ya.

¿Estáis locos?

¡Abran! ¡Abran!

Voy.

- ¿Qué es todo este ruido? - Feliz año.

Feliz año.

¿Los gritos venían de aquí?

¿Nos los llevamos a todos?

¿No pueden estar tranquilos al menos en Nochevieja?

Documentación.

¿Todo en orden, camarada?

Todo en orden.

No se metan en problemas.

¡Vamos, chicos!

- Bence... - Intenta dormir, acuéstate.

Dormid bien.

Te dormirás enseguida.

Feliz año.

- Feliz año. - Buenas noches.

- Buenas noches. - Que durmáis bien.

¿Te acuerdas?

¡Qué vergüenza! En un piso de personas respetables...

Me encuentro mal...

- ¡Me encuentro mal! - ¡Hija!

- Quédese ahí, abuela. - Al diablo.

Vuestra abuela sí que llora por vosotros.

¡No entres! Están aquí.

Están registrando la casa.

Ve a ver a János a la fábrica y dile que se largue.

¡Vamos!

Deprisa.

Contra la pared.

Tú también, vamos.

- Ponte ahí. - ¿Qué queréis?

Venga, venga.

Gábor Holló.

¿Quién es? Date la vuelta.

János Gergely. ¿Eres tú?

¡Canalla!

¡Chivato!

¡Suéltalo!

¡Miserables!

No quiero.

No quiero vivir.

Quiero morirme.

No quiero...

Empuje.

¡No! ¡No!

¡Camaradas!

El Primero de Mayo de este año

es muy especial para el pueblo húngaro,

pero también

para otros países.

BUDAPEST, 1.ọ DE MAYO DE 1957

Hoy proclamamos,

tanto para nuestros amigos

como para nuestros enemigos,

que nos curaremos de las heridas

infligidas por la contrarrevolución.

Estamos decididos

a construir en Hungría

un país

socialista, libre e independiente:

la Hungría socialista.

¡Hurra!

¡Hurra!

"Arriba, parias de la tierra,

en pie, famélica legión.

Atruena la razón en marcha:

es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos.

Legión esclava en pie a vencer.

El mundo va a cambiar de base.

Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos

en la lucha final".

...una conspiración, en cabeza de las fuerzas reaccionarias

aliadas con imperialistas extranjeros,

que han amenazado el orden público de la República Popular.

Se han infiltrado en los Consejos Obreros.

Los conspiradores han seguido intrigando

incluso después de que el pueblo húngaro

empezara a restablecer la ley bajo la dirección del Gobierno

obrero, campesino y revolucionario.

Gracias.

Era mejor a puerta cerrada.

Balázs Horváth, de pie.

El 5 de enero fue a casa de Gábo Bóna

para hablar de la huelga.

¿Admite los hechos?

Lo sabe muy bien.

Me detuvieron después, en la fábrica.

- ¿Se declara culpable? - No soy culpable.

Siéntese.

János Gergely, de pie.

- ¿Entiende la acusación? - Sí.

¿Se declara culpable?

Sí.

El 27 de octubre, junto a Gábor Bóna, aquí presente,

creó el consejo obrero contrarrevolucionario. ¿Lo admite?

Sí.

Lo admito.

Y admito también

que, en 1939,

me reclutó la policía de Horthy.

Hice trabajos de reconocimiento para ella.

Más tarde, en 1944,

en una estancia en Francia,

estuve en contacto con la CIA estadounidense

y con el servicio de inteligencia británico.

En 1946, gracias a un contacto en EE. UU.,

me...

me alié con el servicio de inteligencia yugoslavo

que me confió una misión de espionaje industrial.

Mis contactos eran Brankov, Rankovics

y, escúcheme bien, László Rajk.

Como sé que en la vista de mañana

lo negará todo, voy a confesar yo

para ayudarlos, ya que son la ley y la justicia

y harán lo posible por conocer la verdad.

¡Escúchenme! ¡Escuchen, no he terminado!

Mi actividad conspiradora...

János Gergely, lo conmino

a responder solo a lo que se le pregunta.

Y he seguido conspirando incluso

después de que me detuvieran y me encerrasen en 1950.

Burlé varias veces la vigilancia de los guardias,

me escapé de la celda y, en una cabaña,

me reuní en varias ocasiones con Josip Broz, "Tito".

¡Silencio! Llévenselo.

- No ha cambiado nada. - ¡Sáquenlo de aquí!

Ustedes sí que no han cambiado.

¡Asesinos de mierda!

¡Fuera con él!

¡Son los mismos que 1938,

en 1948,

en 1958, en 1968,

en 1978, en 1988

y en 1998!

No sé cómo escribir un diario.

No me doy ni cuenta de lo que pasa a mi alrededor.

Miedo... Sufrimiento...

Me gustaría entender a la gente.

Magda, János, Ildi...

¿Por qué mi padre murió a los 29 años, inocente?

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro.

Cinco.

Seis.

Siete.

Ocho.

Nueve.

Diez.

Once.

Doce.

¡Vengaos!

¡Asesinos!

Uno.

Dos.

Tres.

Cuatro.

¡Viva Hungría!

Cinco.

Seis.

András.

Juli.

Magda.

Mamá.

Papá.

Ildi.

Doce.

¡Adiós, muchachos!

Camarada juez,

le informo de que hemos traído al condenado János Gergely.

Entendido.

¿János Gergely?

Sí.

Le transmito el veredicto

del Consejo del Tribunal Popular de la Corte Suprema.

De acuerdo con él, el mencionado Consejo

condena a János Gergely a muerte.

El indulto ha sido denegado.

La ejecución debe llevarse a cabo.

Budapest, 4 de septiembre de 1958.

La sentencia ha sido ejecutada.

Se confirma el deceso.

Se confirma el deceso.

- A su servicio. - Creo que podemos irnos.

El café está listo, camarada presidente.

Se confirma la muerte.

En media hora aquí.

Puede traerlo.

¿Cuál es la tumba de papá?

No lo sé.

Pongamos que esta.

Subtítulos: Samuel Solleiro

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