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Original subtitles

¿Qué está leyendo?

Nada, nada.

Disculpame, ¿eh? No, todavía.

¿Es esto nada más? Sí.

Bueno, esta máquina me vuelve loca, no importa. Después lo registro.

Uno veinticinco más tres con setenta y cinco son... Cinco.

Cinco, claro.

¿Más chico no tendrás?

No, te mataste, la verdad. No importa, no importa, voy a ver si llueve.

¿Sí?

No,

qué boludo, tengo, tengo, tengo. He vuelto el tacto.

Es un cambio de tachero, pobrecito.

Casi salí de la casa.

10, 20, 30, 40, 50.

¿Vos necesitas cambio seguro?

Sí. Bueno, si tenés un billete de 100, yo te doy así, 50.

50, 100 en cambio.

Sí.

Chao. Chao.

Hola. Hola.

Tened cuidado, Betina. Te está haciendo un truco. Te va a sacar la plata eso.

¿Pero qué mierda está pasando?

¿Qué le sacaste a ella? Me hizo un truco, me hizo un truco. Me sacó la

Hijo de puta. Llama a la policía, Betina. Llama a la policía.

No hace falta. No llames a nadie.

¿Quién mierda sos?

Pensaste que me iba a olvidar, ¿no?

¿Es eso?

¿Crees que soy un gil?

Como todos los pelotudos, ¿cómo se estafás?

¿Eso es?

Chorro, hijo de puta.

Quieto, carajo. No te resistas. Está bien, no me resisto.

¡Para la puta madre mía! ¿Con quién carajo te crees que estás hablando?

Perdóname.

¿Esta es la plata que le sacaste?

¿Es esta?

Lo van a llamar de la seccional.

Por la denuncia. Y para devolverles esto.

No se muevan de acá.

¿Jumas? ¿Rubio, Jumas?

No.

Qué lástima, yo ya no...

Tranchi.

Elaborado en Grecia.

Este país se va a la mierda.

¿Querés? Qué pelotudo soy, Dios.

Qué boludo soy.

Bueno, no es para tanto.

No, que se supone que me tengo que dar cuenta si alguien está haciendo un

cuento.

Bueno, depende de quién lo haga, ¿no?

La pistola me convenció.

¿La pistola?

Era lo único que encontré malo.

¿Estás enojado, bebé?

Me hizo un truco, me hizo un truco.

¿Por qué me ayudaste?

Porque me dio pena que termines en cana por 45 mangos de mierda que le sacaste.

¿Cómo sabes que son 45 mangos? Porque le hice un millón de veces.

Y porque sé que el uruguayo no la puede hacer dos veces en el mismo negocio.

Entrás, la haces, salís, eso es ley.

A menos que quieras que te caguen a trompas y te metan en cana. Y no

necesariamente en ese orden.

Sos Filo.

Mecánico dental.

Ni al profesional le dio pena el pelotudito.

Principiante.

Bueno, espero algún día estar tan moda como usted, maestro.

Igual te agradezco.

Hasta luego.

Oye, che, pará, pará, pará.

¿Qué querés?

Extraña manera de agradecer que te venga.

Te dije gracias, ¿qué más querés?

Yo no.

¿Qué querés vos?

¿Qué quiero yo?

Sobrevivir, supongo.

Quiero decir, te puedo enseñar un par de yates.

¿Por qué?

Porque si te viste así, vas a terminar mal.

Bueno, te agradezco mucho, pero me va bastante bien, ¿sabés?

Sí, ya veo.

Escuchame una cosa. Yo no soy ni el más vivo ni el más rápido, pero conozco la

calle lo suficiente para saber que nadie regala nada.

Y menos un tipo como vos. ¿Qué querés?

Ya te dije.

Probá a decirme la verdad.

Yo trabajo con otro tipo.

Un socio.

El turco.

Y hace como una semana que desapareció. No sé, se borró por dónde.

La verdad es que yo necesito una pierna.

No sé trabajar solo, no puedo.

Te vi ahí en la estación de servicio y pensé... Por ahí.

¿Por qué eso?

¿Por qué no?

No, mira, no.

No, yo sí laburo solo, además no te conozco.

Marco soy. ¿Vos sos?

Juan. Juan.

Pero siempre soñaste con llamarte... Sebastián.

Los Juanes siempre quieren llamarte de una manera más... ¿Hacemos negocio,

Sebastián? Juan.

Juan.

Es por hoy, un día solo.

Después te decís.

No, gracias.

Bueno, tampoco te voy a estar rogando. Si quieres seguir jugando novena...

Toma, nene.

Vamos perdiendo plata.

¡Hey!

¡Marcos!

Solo por hoy.

¿Quién es?

¿Tía? No, ¿quién habla?

Perdón.

¿Quién es? ¿Tía?

No, ¿qué tía? Disculpe.

Hola. ¿Tía?

No, no, equivocado.

Perdón, perdón.

¿Quién es?

Tía.

Esperá, esperá, esperá.

Esperá, aguántame.

¿Este es peor?

No. ¿Y eso?

No, es para mí.

No, es para mí. Tenía uno parecido yo cuando era chico. Un poco más grande que

este, en realidad.

Era de mi viejo.

Cuando había partido y me pasaba por teléfono... Papá era unos pocos días

se quedaba en casa, entonces yo aprovechaba y armaba una pista de madera

tenía y me ponía a jugar con el autito.

Mamá ponía su disco preferido que era Rita Pavone.

¿Rita Pavone?

Sí, sí, fanática, ¿eh? No se quería convencer de que había pasado de moda.

En casa cuando estábamos todos juntos la música era Rita Pavone.

Bilbalo del Mazone, ¿lo conocés? ¿Quién es?

Fia. No, está equivocado.

Disculpe.

Nada, muy conocido. Un tema que después se hizo en una película. No, mamá.

Que era... No.

No.

¿Quién es?

Ya veo.

¿Tía?

Sí, ¿pero quién es?

¿Cómo? ¿Ya no reconoces a tu sobrino favorito?

¿Fabianzo, vos?

Sí, tía, Fabian.

Querido, tanto tiempo. ¡Qué milagro!

Está resfriado.

No, no, tía, me vas a matar, pero no, no. Estoy con un amigo, veníamos a

a una persona acá cerca y se nos quedó el auto acá a media cuadra de la plaza.

¿El auto?

Sí. ¿Te compraste un auto?

Sí, ¿no sabías?

Tenés que verlo, te va a encantar. ¿A que no sabes de qué color es? ¿De qué

color? Ay, no me digas.

¿Turquesa?

No, no, no, yo quería turquesa, pero había azul nada más. Bueno, Lo cierto es

que tengo acá la grúa lista para llevarlo al taller. Y sabes que me pongo

revisar la billetera y me doy cuenta que salí sin plata a la calle.

Ahí me di cuenta que estaba tan cerca de acá. Pero Fabián, ¿cómo haces una cosa

así? Tenés que revisar antes de salir.

Sí, tía, no me arrete, por favor.

Oíme, ¿vos no tendrías algo de plata para prestarme? Lo que sea, 50, 60

Yo voy hasta el taller, busco la plata y vengo a devolvértela.

Te lo prometo, te lo prometo, tía. Vengo y tomamos un café.

Oíme, yo no quiero dejar el auto solo, ¿sabes? Te lo dejo a mi amigo acá. Dale

la plata a él.

Divina la vieja.

Le mando saludos a tu mamá.

Mucho lío. Tengo que ir a Chacarita a saludar a mi viejo que está al lado.

quilombo. Mamá, me dio esto porque se lo tenía que devolver.

¿Hoy no te lo quedaste?

Bueno, soy chorro.

¿Qué te pasa? Nada.

¿Que querés el niño?

No, no es eso.

¿Qué? No, la vieja.

A ver si entiendo, a empleadas de estaciones de servicio sí, a viejitas

confiadas nunca, jamás.

No es eso, no sé, me dijo que me parecía alguien.

Ah, bueno, bueno, no está bien, entonces volvamos, le devolvemos la plata y nos

ponemos una rotizaría por acá. ¿Qué te pasa, viejo?

¿Cómo hace para devorar en la calle con tanta historia que tenés?

Bueno, ese es mi problema.

No, no, no, ese es nuestro problema, hoy, ¿eh?

Para, para, para.

Entra, pedí un café.

¿Paga con esto?

Vitali, no me conoces.

Necesito guita.

Mira vos, qué original.

No, necesito guita ahora.

Mucha.

Por eso estoy en la calle.

¿Qué pasó? ¿Te levantaste ambicioso?

No, mi viejo. Estoy juntando guita para él.

¿Cuánta?

Mucha. Dale, cuanta.

Setenta lucas.

A la mierda, ¿qué le pasa a tu papá?

Cosa, tiene problemas.

¿Igual te asocian los problemas a tu viejo?

Sí. Sí, nos llevamos bien.

Él fue el que me enseñó los trucos para laburar.

Ya pibe, como un juego.

Mosqueta, toco mocho.

Lo hace.

Después algo pasó, no sé qué fue, pero... Entonces se arrepintió al

Me dijo que estaba mal.

Que no hiciera lo mismo que él, que no me cagara la vida como se la cagó él.

Decir alguna otra cosa, no sé.

Cualquier cosa.

Bueno, yo le hice caso, hice cualquier cosa.

Y no funcionó.

Nada, todo lo que hice fue un fracaso.

¿Qué decías vos cuando te preguntaban qué querías ser?

Buen izquierdo.

Yo quería ser cómplice.

Se escuchaba mucho en casa.

¿A qué se dedica uno con una vocación como esa?

Ministro. Y ahora que mi viejo necesita la guitarra, resulta que la única manera

que tengo de conseguirla es usar los trucos que él me enseñó.

Y me rompo el culo tratando de recordar cada frase, cada movimiento de mano.

Vendo mi departamento para entrar en un negocio de importación que al final ni

siquiera empezó.

Y nada, las 70 lucas siguen ahí como una zanahoria y yo parado como un pelotudo

porque las 50 lucas que junté no sirven para un carajo.

¿Querés ir?

Entré, se ha vuelto que me tengo que ir. ¿Qué vuelta, señor?

El de los 100 pesos que te di hace ya 10 minutos.

No, usted no me dio nada, señor.

Dale, en serio, dale, que estoy apurado. Señor, usted no me pagó.

¿Qué te pasa, tenés muchas mesas que atender?

¿Querés que yo te ayude?

¡Encargado! Señor, usted no pagó ni con 100 pesos ni con nada. No grite, por

favor. No me diga lo que tengo que hacer. ¿Encargado? ¿Pero qué pasa?

Acá el señor dice que me pagó y no es cierto.

¿Que me estás llamando mentiroso?

No, no, no, señor.

Debe ser una confusión. ¿Qué confusión? Ninguna confusión. Tomé un café y pagué

con un billete de 100. No tengo tanto para confundirme. Tenía dos, ahora tengo

uno. Pero, bueno, fíjese bien.

A lo mejor se confundió. Otra vez con la confusión. No hay ninguna confusión.

Mire, mire.

Tenía dos billetes, ahora tengo uno.

¡Ah! Mire.

Ahí está.

Se le cortó la punta.

Al billete con el que pagué se le cortó la punta.

Hágame el favor, fíjese en la caja. Si tiene un billete al que le falta la

punta, dejémonos de joder que estoy apuradón.

Bueno, acompáñeme. No, yo no lo acompaño en ningún lado. Usted va a la caja y me

trae el vuelto hasta acá. A ver si yo voy a ir hasta la caja ahora.

¿Estamos todos locos?

¿Qué pasa?

Su parte.

¿Te gustó?

Ya lo conocía, ¿eh? ¿Lo hacía?

No. ¿Por qué?

Porque hay mucha gente alrededor, hay que hacer un escándalo, no es lo mío.

¿De dónde se trata, boludo?

Ellos no están preparados para un escándalo, no sé.

¿Cuál es la clave? Ofenderse.

Más ofendido está, menos sospechoso parece.

Si la cosa me pone fea, difícil, acusar a los demás. Bueno, pero no es lo mío.

¿Qué parte?

Poner la jeta, no me gusta.

El riesgo de que algo salga mal.

La cosa se pone difícil y yo me taro. Te elegiste mal en la obra.

Yo no elegí nada.

¿Querés un par de monedas?

Sí, claro, estoy en llamada.

Estoy en llamada.

A ver.

¿Con quién hablaba?

Con mi abogado. Cada tanto tengo que hacer una llamada, tengo un par de cosas

pendientes todavía.

¿Quién era? Un amigo.

Bueno, dale, ¿qué sigue?

No sé.

En realidad estuve pensando... No sé si vale la pena.

Todo este asunto, quiero decir...

Por ahí lo mejor es que vos sigas con lo tuyo, como venías, tranquilo.

El turco seguramente está por volver y si se entera que yo lo reemplacé por

se va a calentar.

Poco celoso el turco.

No, pará, pará, ¿qué pasa?

Nada.

Esto no es para vos.

No te interesa, no te gusta.

Podés hacer alguna cagada y si eso pasa yo no quiero estar ahí. No, pará, pará,

¿qué cagada podría hacer? ¿Qué clase de pelotudo crees que soy? De los que

piensan demasiado.

Ni de cuándo es una desventaja. Es una desventaja. ¿Por qué? Es una desventaja.

Hay cosas que si las pensás no las hacés.

Mira, escuchá, me necesito la guita, tú.

No, es que la verdad que con vos el 50 % puedo hacer más que yo solo al 100%.

Sí, pero esto no se trata de aprender un par de truquitos. Eso lo sabe cualquier

pelotudo, un chimpancé. Para el laburo de otario hace falta otra cosa.

Talento.

Igual lo tenés.

Si no, no estaría vivo.

Tan bueno sos.

¿Puedes conseguir cualquier cosa que te proponga?

Lo que sea.

¿Puedes conseguir esa cartera en menos de dos minutos?

¿Que me entregue la cartera a mí voluntariamente?

En dos minutos.

No, eso no.

Yo sí.

No, no puede.

Te apuesto el anillo.

¿Qué pasa?

Los ascensores estos no son viejos. Se descomponen, se caen.

Por favor, no diga eso. No, es que pasa, pasa esto, ¿no? Pasa mucho.

¿Para qué lo perdió?

Para que nos venga a ayudar alguien.

Lógico. No, no, no.

Vamos a hacer otra cosa.

Está alegre. Vengo por las escaleras. ¿Por ahí?

Sí.

A ver, permítame que le ayude.

Pásame la cartera que la puso acá.

¿Y la tengo yo?

¿Sabías una que yo no conocía?

No sabía nada.

¿Que la improvisaste?

Sí.

¿De verdad?

Sí.

Está rápido.

Tienes otra ventaja, además. Que te va a hacer la vida mucho más fácil. Algo que

no se compra. ¿Qué?

Cara de buen tipo.

¿Será posible otra vez me mandar a la estadía a vida de mierda?

¿Cuántas veces le tengo que decir que ese no es el que yo recibo?

Podría venir a buscarlo.

¿De dónde me dijo que era? Diamante 1142, segundo E.

Están ratas, ¿todos no podés comprarlo? ¿Qué le dijiste?

¿Estás confundido?

Claro que puedo comprarlo, boludo, pero también puedo no comprarlo. O morían

todos si pudieran.

¿Vos creés que todos estos piensan igual que vos? ¿Como yo?

Casi todos.

Lo que pasa es que no tienen los huevos para bancarse.

Bueno, por lo menos son casi todos.

También están los decentes. Y también estás vos.

¿Te vendrías a decir qué cosa?

Bueno, tío.

No lo hubieras sacado del asesor, ¿no?

¿De qué hablas? De la cartera.

Te lo hubieras llevado.

Ay, Teresini.

Teresini, ¿no?

Yo no mato a nadie, no ando de caño. Eso lo puede hacer cualquier pelotudo.

Yo creo el charro, ¿no?

Aquellos dos.

Esperando a alguno con el maletín del lado de la calle.

Aquel.

Está marcando puntos para una salidera.

Están ahí, pero no los ves.

Bueno, de eso se trata.

Están, pero no están. Así que cuida el maletín, la valija, la puerta, la

ventana, el auto.

Cuida los ahorros.

Cuida el culo.

Porque están ahí y van a estar siempre.

Chorros. No.

No, eso es para la gilada. Son descuidistas.

Culateros, abanicadores, gallos ciegos.

Miromistas, mecheras, garfios, pungas, boqueteros, escruchantes, arrebatadores,

mostaceros, lanzas, vagalleros, pequeros, filas.

Bueno, tengo hambre. Vamos a comer algo en la oficina.

¿Qué te pasa?

¿Me despejaste del escritorio?

Llamó tu hermana, ¿eh?

¿Cómo sabes que era mi hermana?

Pues me dijo que era tu hermana, Valeria.

Sabía que tenías una hermana.

Sí, tengo una hermana.

¿A qué la llamó?

Más o menos una hora.

¿Dijo que quería?

Che, ¿por qué no te alquilás una oficina con una secretaria y me dejas hinchar

las pelotas? ¿Me haces algo de comer? Algo rico.

Vale.

Si no te jode la próxima vez la comida, prefiero elegirla yo.

¿Cuándo? Esta mañana.

¿Y qué le dijiste?

Que estabas internado.

¿Por qué te internaron?

No.

Me parece que se me está terminando el crédito.

Soy un poco desprolijo con la vida, ¿sabes?

Me cuesta.

Desprolijo. Tu hermana.

Hola.

Mira vos.

O no hablamos nunca o me llamás dos veces en un mismo día.

No.

No, ahora no puedo.

¿Y por qué me interesa a mí?

Escuchame una cosa. Si me estás haciendo ir para joderme con lo de los

abuelos... Para.

Para un poco.

Está bien, voy para allá.

Sí.

¿Problemas?

No sé, puede ser.

Voy a ver lo de mi hermana, a ver qué pasa.

¿Eso qué hago?

Vení conmigo. Mi hermana nunca se sabe.

A lo mejor necesito un testigo. Vaya de acá.

¿Y ella?

¿Qué? No.

No, mi hermana es una persona seria.

Milagro, llamé y viniste.

Bien, gracias.

¿Y vos cómo estás?

Bien, estamos bien.

Gracias por preocuparte.

¿Vos me llamaste para pelearme? Yo estoy tratando de mantener la fiesta en paz,

de ser amable.

Ojalá fuera una fiesta.

Y conmigo no tenés que ser amable.

Con tal que te hagas cargo de tus responsabilidades, a mí me alcanza. Esta

canción ya la escuché. Me parece que la cantaba tu mamá.

Un hijo de puta.

Qué boquita tenés.

Tené cuidado si te escucha alguno de tus jefes. ¿Cuántos son?

¿Diez? ¿Veinte?

Nunca en mi vida vi una mujer que tenga tantos jefes como ella.

¿Y este quién es?

Juan, un amigo.

Yo te llamé a vos. Yo vine con él. ¿Qué querés?

Vení.

Marcos, ¿cuántas veces te pedí que no te metas ni con el hotel ni con los

pasajeros? Que hagas tus asuntos en otra parte.

Demasiado. Pero ahí estaba en el lobby el viejo este, el que era tu socio,

se llamaba? Sandler. Ese Sandler.

No me jodas, Marcos. No te jodas. Hace como 6 o 7 años que no lo veo. Además,

Sandler no era mi socio. Hace otra cosa.

Bueno, claro.

Pero ahí estaba en el lobby, muy nervioso, insistiendo en ver a un

Me imaginé que era uno de tus asuntos. Te equivocaste.

Ahí fue cuando pedí que te llamen. Como no te encontraron, le pedí a seguridad

que lo saquen.

¿Eso botón ahora?

Escuchame. Este es mi trabajo y me rompo el culo doce horas por día para

conservarlo.

No literalmente, pero... Cuando

lo estaban sacando, el viejo tuvo un ataque, no sé, una lipótipo ni algo así.

Ya lo vio el médico del hotel.

Van a llamar a una ambulancia ahora.

No tengo que ver yo con todo esto. El viejo me reconoció.

Y me pidió, me robó, que te llame, que era urgente que tenía que hablar con

Marcos, mi vida ya es un quilombo tal como está.

Asegurate de que no venga más.

Ni vos tampoco.

¿Cómo me llamaste?

Te llamó él.

Lo que tengas que arreglar, arreglalo y andate.

Me pone nerviosa verte acá.

Seguís tan cariñosa como siempre.

A propósito, ¿estás de novia? ¿Te casaste?

Estoy de novia.

Mañana va a ser un año.

Te felicito.

¿Lo conozco?

No creo, es un tipo honesto.

Juan Pula, ¿no?

Jarejito.

Vinito.

¿Vos me llamaste, Sandra?

Sí, pero...

¿Y él?

Está conmigo, si querés le digo que se vaya.

¿Juan?

¿Vos no sos Juan el PDR, amigo?

Yo la voy a hacer muchos años con tu viejo.

Le hacía unos papeles sellados.

Y él los caminaba.

Sandra, eres una artista.

Sí.

Una artista.

Usted dice que era muy buena grita.

Otra época.

¿No te acuerdas de mí?

Claro.

En esa época eras muy pibe vos.

Te tendría asos.

Diez, doce años.

Buena memoria.

Pero un pendejo despierto, este.

Estoy muy emotivo, Sandra, de todo esto, pero... ¿Qué querías? ¿Para qué me

llamaste?

Para usar el portafolio.

Y está parando... O sea, está parando... Esteban Vidal.

Fidel Gandolfo.

¿No lo sé?

Viene de un holding.

Salida presurada del país.

Investigación parlamentaria.

Importación a Venezuela.

500 millones de dólares.

Lo que sea es muy grande para vos.

Tiene un hobby.

Vale 500 millones.

Y tiene un hobby.

¿Y qué es?

Estampilla.

Pero vos no tenías algún cuñado.

Filatelista, sí.

Muy importante.

El marido de mi hermana Berta.

La que vive en el Cábana.

Sí, mi hermana la rica.

Él murió hace ocho o nueve años y le dejó toda la colección a ella, incluida

Nueva Reina.

¿Qué Nueva Reina?

La Nueva Reina es una plancha de estampida de la República de Laima.

Defectuosas, extrañas, pero muy valiosas.

¿Cuánto? No sé.

No tuve tiempo de establecer un precio.

¿Y vos querés que le vende la vida a Gandolfo?

¿A mi hermana?

A mi hermana no.

Dice que no las ve, no nada.

Dice que le recuerdan a su marido. Es una piedra, ¿no?

¿Y entonces?

Pero la tuve a ver.

La tuve a ver, ¿eh?

La fotografía.

La copiaste.

Mi mejor trabajo.

Papel original.

Año 1920.

Corte a mano, perforación por perforación.

Para, esta foto es la que vos hiciste.

El truco está en el tiempo.

Yo sé que no pasaría una prueba de laboratorio.

Pero al tipo se lo llevan al aeropuerto mañana a la mañana, ¿te acuerdas?

No tiene tiempo de revisar la fondo.

Por eso hay que venderla suave.

Jugar con su calentura. Jugar con su calentura. Que crea que soy.

O nunca.

Acompañame un poquito.

Alba.

Tranquilo, tranquilo.

¿Vos lo conocís, el español este?

Sí, sí, sí, lo leí.

Existe, entonces.

Sí,

claro que existe.

¿A ver, Gintaldi?

Volviste a la tele a preguntar por el gallego.

Como no te dieron ni cinco de pelota, te pusiste nervioso porque pensaste que

todo se iba a la mierda.

¿Ah? ¿Es así?

Ahí fue donde saltó la térmica.

Así que necesitas a alguien que te venda la mercadería.

Hoy.

¿Y por qué yo, justamente?

Cuando me descompuse de la vida de tu hermana, pensé.

Y sí, ¿por qué no?

Ya pasó mucho tiempo.

No te la esperabas, ¿eh?

¿De qué estás?

Confiando otra vez en vos.

Desesperado estás.

Si me llamas a mí, puedo no tener más remedio.

O darte el 20%. No.

No, mira.

Yo te voy a contar cómo es la situación.

Vos no ponés los porcentajes, los pongo yo.

Porque da la casualidad de que si yo me voy ahora, vos lo único que vas a

conseguir es una enema en el Fernández.

Escúchame.

Tengo 73 años.

Me quedan pocas posibilidades.

Y esta es mía, por derecho.

Ya te di joder, Marco.

¿Puedo llamar a otro?

No. Si pudieras llamar a otro, ya hubieras llamado a otro.

¿Cuánto es?

El 90%. No se te lo juro. No.

No, lo que pasa es que te tengo agarrado de la bola.

Vamos 50 y el 50.

No, yo no estoy negociando.

Te estoy haciendo la única oferta que vas a tener.

El 10 para vos.

O nada.

Cero.

Yo no te busqué, Sandra.

Fue precisamente al revés.

No aprendo más, ¿eh?

Soy un boludo.

No, no seas un boludo. Estás hecho mierda.

La planta la tiene la mujer en la casa.

Si le digo que voy de parte del viejo, me la va a dar.

Me pidió que no le diga nada del hospital, no sé qué. No quiere que la

¿Pero sabes algo de estampillas, vos?

Son los papelitos cuadrados chiquitos que se pegan los sobres, ¿no?

¿Lo vas a hacer?

¿Qué te pasa? ¿Te lo he puesto?

¿Qué? No, nada. No, dale, ¿qué pasa? No, que me parece un poco raro. ¿Qué parte?

Todo. ¿Me hace raro?

¿Te parece raro?

Viene.

Yo vendí semillas de alambre de púa, 200 kilos al contado. Me lo agradecieron.

¿Te pasa que yo me puedo asustar por una estampilla?

¿Qué puedo perder?

Si no arriesgo nada.

Si vendo... ¿Me quedo con todo?

¿Y si es asunto de la cana todo esto? ¿Qué pasa?

No, nene. Esto es otra cosa.

Esta es una de esas cosas que puedes esperar toda la vida y a lo mejor nunca

pasan. Es una en un millón.

El viejo es muy bueno dibujando.

Muy bueno.

Es el mejor.

Y yo puedo vender esas estampillas.

Quizá acá no sea.

Treinta lucas.

¿Treinta lucas?

¿Qué voy a decir más?

Ani.

¿Qué pasa?

¿Qué querés?

Quiero entrar.

¿Entrar a dónde? Al negocio.

Necesito la guita. Quiero una parte. ¿Una parte?

¿Te volviste loco? No, no te estoy diciendo mucho. Hablo un porcentaje.

juntos por el día, ¿o no? ¿Y por qué yo te voy a dar un porcentaje a vos?

Oime, esto me llegó a mí.

A través de mi hermana.

¿Quién mierda te crees que sos?

Tuviste suerte de escucharlos, es todo. Bueno, pero estaba ahí.

Me cago en eso, ni siquiera conocí la dirección de Sandler.

Voy a necesitar ayuda, quedate conmigo por un fijo, una luca.

Tres.

Una y media. Dos y media. Ok, dos.

Dos y media.

Ok, dos. Dos y media. Ok, está bien.

Solo si te hace, si no nada.

¿Cómo se llama el tipo? ¿Qué te importa?

Vidal Garofalo.

Gandolfo. Gandolfo, le cae bien.

Me gustaría hablar con vos sobre... ¿Por qué me preguntas? No, por nada.

Dime, no te metas con el tipo. Ya vengo.

Casualidad no te acordás, ¿no? Un tema de Rita Pabón y Valdo de Matone.

Ya está, vamos. No te vamos a joder más. Dale.

Escúchame, querido.

¿Qué pasa con lo de los abuelos? Otra vez con ese tema. ¿Por qué no hablas con

tu abogado, nena? Que te hagas el boludo. Tu abogado lo está dilatando.

son los abogados.

Si no lo haces por mí, hazlo por Federico. ¿Qué tiene que ver el pie en

esto? ¿Qué tiene que verlo? Estás cagando a él también. La tercera parte

él. Oime, yo no estoy cagando a nadie. ¿Vos me querías hacer un juicio o me lo

hiciste? ¿Qué más? ¿Que no te alcanza? ¿Que querés mi sangre también?

Mira a la víctima. Qué hijo de puta que sos. No me insultes.

Y no lo metas a ti en esto.

Me estás metiendo solo.

Explícastelo vos.

Marcos.

¿Cómo estás?

¿Qué tal? Bien.

¿Bien? ¿Cómo andas? ¿Bien?

¿No era que no venías nunca? ¿Que no te importaba?

¿Cómo estás? Bien, bien, bien.

¿Vos? Bien.

Por fin tu hermana logró que vengas a trabajar con ella, disfrazado.

Sí, bueno, hacía falta la guita.

Quedan deudas en la casa. No le des explicaciones. No tenés nada de qué

avergonzarte. Vos explícale a tu hermano por qué no puede cobrar la plata de sus

abuelos. Valeria, ¿por qué no la cortás con eso? Sí, dale, cortála. No seas

ingenuo, Federico.

No me metas en este quilombo también, ¿está bien?

Él ya me explicó qué pasó con la herencia. A mí me basta.

¿Vos le creés? Por supuesto.

A mi hermano.

Vale, hacé lo que tengas que hacer. Así lo escucho. A mí no me importa. Pero no

me rompa las pelotas.

Uy, tengo que volver a laburar. Sí.

Nos vemos.

Dale.

¿Qué quiere?

Venimos de parte de su marido a buscar un sobre que él nos dejó.

Dijo que es un sobre amarillo grande que está en el mueble del living debajo del

jarrón chino. Mi marido no está. Sí, sí, ya lo sé.

Precisamente él nos dijo que aunque no estuviera podíamos pasar a buscar el

sobre. No está, no está.

Vuelva en otro momento.

Nos encantaría, señora, pero no podemos.

Y Sandler, el señor Sandler nos dijo que... No está, no está.

Mi marido no está.

¿Quiénes son ustedes?

¿Qué quieren de mí?

Nada, nada.

Simplemente, señora... Váyase.

Váyase o llamo al vigilante, ¿eh? Señora, por favor.

Fuera, fuera. Fuera, le digo. Yo los conozco muy bien a ustedes.

Se aprovechan de una porque está sola. Pero yo no lo voy a permitir.

No lo voy a dejar. Por eso no le abro la puerta a nadie. Mamá, mamá. La señora

tiene razón.

No tiene sentido. Tu mamá va a entender. No es tan terrible todo esto.

Si volvemos a visitarlo alguna vez, le llevaremos la foto. Si no, no.

Hasta luego.

Realmente, perdónenos. Lo que pasa es que mi hermano se pone un poco ansioso

cuando va a visitar a mamá y ella estaba tan entusiasmada con esto de la foto

que... Pero bueno, de alguna manera lo arreglaremos.

Hasta luego.

Oime.

No, vos no.

Vos quedate ahí.

Vení vos.

Sí. ¿Y en el sobre hay fotos para tu mamá?

Sí, unas fotos viejas de mi tío Libor y su familia en Polonia.

Su marido había prometido que nos iba a hacer unas copias de los originales y

nosotros se las queríamos regalar a mi mamá ahora que viajábamos para allá.

¿Y tu mamá dónde vive?

Mamá en Entre Ríos.

Entre Ríos.

Entre Ríos.

Espera un segundito, ¿puede ser?

Ok, el veinte por ciento.

Cincuenta y cincuenta. Ni en pedo, antes te mato el veinticinco. Sin mí no

entras, te voy a decir nada. Escúchame, yo no soy Sanger.

Igual la guita la necesitas en serio. El treinta y punto.

Menos los gastos.

¿Conoce Entre Ríos usted?

Mamá no quiso irse nunca.

Ella siempre dice...

Un Meckler se queda en la tierra que lo vio nacer.

¿Meckler? ¿Esa es algo del rabino Meckler de Basavilbaso? La prima

Yo soy el sobrino.

Bien, hermano Joaquín.

Nos vemos toda la tarde.

Le pidieron al barman unos tragos para el crecimiento.

¿Cómo pensaste encararlo?

Vamos, pensar rápido, ¿eh? Si lo hacemos mañana a mañana, mucho tiempo no

tenemos. Tenemos.

Digo, podrías aportar el 30 % de una idea.

¿Cómo le va el llamado Marcos?

Discúlpeme, Washington.

No... Estamos ocupados. Marcos va a demorarse más en echarme que en ver las

ofertas que tengo para usted.

Tienes razón.

¿Qué tiene?

Lo que quiera.

Nacionales, bonaerenses, cordobeses, cooperativos. De terceros. Bien blanco.

Tengo algunas chiqueras completas, si quiere.

¿De qué quiero que se vaya, güey, entonces?

No, no, no. ¿No quiere hacer un regalo?

¿No quiere quedar bien con la persona amada? Sí, claro. Nada mejor que un

paraguayo para quedar bien con la persona amada.

¿Usted, joven?

¿Otra cosa?

Perfumes, ropa de marca, zapatillas importadas.

Programas de computación, cuadros de firma, aparatos electrónicos.

Tengo una motocicleta japonesa excelente con algunos daños menores. ¿Qué daños?

Tengo un agujero en el tanque.

¿La perforación?

Lo de calibre chico.

Eso. Necesito un revólver. No calibre chico, grosso. Tres cincuenta y siete

tiene. Marco, que yo no soy un delincuente.

Tenga buen día.

Perdón.

Teléfono celular funcionando. ¿Tiene alguna marca en especial?

Buena idea.

Tranquilo, ya va ahí.

Hola.

Sí, sí, soy yo.

Ah, sí, qué es. No, aquí, mal momento.

No, estoy a punto de mear.

No, no, no, en el hotel.

No, viene porque me dieron un dato y... pero no creo que funcione.

¿Eh?

No, no, no, no. No, pues yo voy a mover el sábado a Montevideo y voy a... Sí.

No, es que el tema no es cuándo.

¿Cuánto? ¿Cuánto?

¿Eh? ¿Por qué estás en pedo?

¿Por las nueve reinas?

No, no, hazte una cosa, con esa guita, anda al correo que te van a dar todas

estampillas que vos quieras.

No, no, no, no estás ni cerca.

No, olvídate.

¿Eh? Ah,

ahí te estabas acercando un poquito más, ¿eh?

¡No!

¿Qué mierda haces acá?

Estoy hablando por teléfono.

Te hagas el pelotudo conmigo.

Es la segunda vez en el día que andas por acá.

Vos y ese otro boludito. ¿Qué querés?

Acá las preguntas las hago yo, vos contesta. ¿Qué haces acá?

¿Cuál es el truco hoy? No hay ningún truco, nada. Tengo algo para vender,

más. Todo legal, sin historia.

¿En el baño del hotel?

¿Me estás jodiendo?

¿Querés que me enoje en serio?

Ah, bueno, bueno.

Estamos todos.

Mirá la cara este.

¿De dónde lo sacaste?

Oime, la gente del hotel está inquieta. Así que vayamos a otro lado y me

explican todo. No va a hacer falta.

Seguramente a usted no le molestará identificarse.

Baje el arma.

¿Usted quién es?

Un huésped del hotel.

Y estos caballeros vinieron aquí porque yo los llamé.

¿Usted los llamó?

Guarde el arma, por favor.

Escúcheme. Usted será un huésped del hotel, el rey de España, lo que quiera,

pero a mí no... Vos venís conmigo. Y usted espéreme un momento.

Eso es un hijo de puta.

¿Te gustó? ¿Te gustó?

La puta que te parió. ¿Quién te dijo que me tenía que pegar? A Hollywood tendría

que ir yo, sí.

¿Se la comió de un lado?

Yo me tendría que dedicar a él. Cállame, tenemos que volver. Agarra lo que él te

dé y date por pagado. No, no, no.

Vos tenés que pagar lo tuyo.

200 me debes. Te doy 100 ahora, después te doy los... 200.

Un placer.

Quiero cambiar unas palabras con vosotros. Seguidme. Mis socios me están

esperando.

¿Estás bien?

Sí. ¿De dónde sacó tu amigo la credencial?

Era en el laburo junto con la pitala.

Bien, vamos a tratar de no perder el tiempo.

Tú le dijiste al policía que tenías algo para vender.

Un negocio.

Legal, según tus palabras.

Y por lo que escuché de la conversación telefónica, quizá pudiera interesarme.

¿Usted quién es?

Si lo que tienes para ofrecer es lo que yo creo. Perdón.

¿Usted quién es? La persona que te indicaron.

La que viniste a buscar.

Mire, yo no tengo nada para vender. Ni le pedí ningún favor. Estamos acá por

gentileza. Usted nos hizo un favor en el baño. Hubo un malentendido.

Pero la verdad es que no sé quién es usted.

¿Y tú qué dices?

Mi socio habla por mí.

Vaya, profesionales.

¿Entendéis, cretinos, cómo se hacen estas cosas?

Si tú tuvieras algo para ofrecerme, seguramente llamarías a mi puerta como

vendedor de enciclopedias.

Pero si fueras un porteño listo, intentarías que yo me interesara.

Buscarías la forma de que yo te buscara a ti y no al revés.

Podrías, por ejemplo, tener una conversación telefónica con un supuesto

comprador y asegurarte de que yo la escuchara.

Aunque debe ser sutil.

No decir nada como... ¿Cómo?

¿Por las nueve reinas? ¡Pero puse tan loco!

Y luego el policía.

No, por favor, no me pegues, no me pegues. Tengo algo para vender, sí, pero

legal, te lo juro.

¿Entendéis?

Fue tan ridículo.

No sé de qué está hablando.

Bueno, hombre, no tienes que continuar con eso.

Además, es cierto que si hubieseis venido directamente, quizá nunca hubiera

hablado con vosotros.

No me importa que lo hayáis hecho así, de veras.

Mientras lo que tengáis sea bueno y me interese.

De verdad no sé de qué me está hablando.

Bueno, hombre, no seas pesado. Ya está, terminó la función.

Estás frente a mí, te estoy escuchando.

¿Quieres ofrecerme algo? Pues hazlo ya o vete a la mierda. Que me queda poco

tiempo y muchas cosas por disponer.

¿Tú tienes esto?

¿Y de dónde lo sacaste?

Me la dejó mi abuelo a mí poco antes de morir. Murió hace unos meses.

A él se las dio un alemán que conoció en un barco. Las pagó siete pesos.

¿Siete pesos?

Siete. Sí, bueno, yo se lo comenté a mi primo y él me sugirió que se las

podíamos vender a algún coleccionista. ¿Te interesa?

No me apresures. No, digo, como tiene tan poco tiempo y tantas cosas por

disponer.

Quizá quiera comprarlas.

Eso sería una suerte para todos.

Volved aquí en una hora.

Quiero ver los sellos y hablaremos de dinero.

Hoy mismo.

Hoy mismo, sí.

No tengo mucho tiempo.

Lamentablemente tengo que abandonar vuestra ciudad mañana por la mañana.

¿Tú no lo sabías?

No, no lo sabía.

Pues así es.

Y créedme, voy a extrañar este país.

Nunca he visto tan buena disposición para los negocios.

En mi habitación, a las cuatro.

Deja el teléfono de una vez, coño.

Te dejen que no haga quilombo en el hotel.

No, no te preocupes.

Pues no te metas.

No, en serio te estoy diciendo. No, no tiene nada que ver con... ¿Pero dónde te

la vas, boludo?

¿No sabés cómo terminan los socios de mi hermano? ¿Por qué no te creés que

Marcos te va a hacer ganar plata?

No vengas más. Vamos a volver.

Voy a llamar a la policía. Llámala, a ver qué le decís.

Perdón.

Usted, por casualidad, ¿no se acuerda de un tema de Rita Pavone y Varo del

Matone?

¿A qué se refería tu hermana con lo que dijo?

¿Sobre qué?

¿Cómo terminan tus socios? ¿Qué sé yo?

¿Por qué dejaste de laburar con Sandler? No importa.

A la puta casualidad yo por este día soy tu socio.

No importa.

Técnicamente se podría decir que hice un reajuste unilateral de dividendos.

Lo cagaste.

Cagaste a tu socio. Cagaste a tu socio. Sandler toda la vida fue un boludo.

Además tan mal no debe haber quedado. Lo voy a llamar.

No te preocupes. Ahora te voy a cagar.

¿Por qué no?

Estoy poniendo viejo seguramente por lo más que... Pero me convence.

No hay falta que me hace.

Que no, joder.

Que no.

Porque no voy a mantener una posición descom...

¿A cuánto?

Ah, eso está bien.

Ofrécele una opción a 19 .000 y déjalo ir.

Sí, así solo perderemos...

Sí, dos y medio, tres millones.

Claro, mucho mejor.

Oye, te llamo con dinero.

De acuerdo.

Dame, dame, dame.

Haz lo tuyo.

Señor Vidal, permítame que insista.

Estas no son las condiciones.

Lo correcto sería hacer una prueba de laboratorio sobre la tinta y una

espectrografía... Que no tengo tiempo, joder.

Se supone que eres el mejor. O por lo menos te estoy pagando como si lo

Así que déjate de laboratorio si me dices.

¿Son verdaderas o no?

¿Debo pagar algo por ellas o alguien con muchas agallas está tratando de

timarme?

Adelante, haga lo que crea necesario.

Las estampillas son buenas.

Perdón, ¿alguno de ustedes recuerda un tema de...

¿Cómo

sigue el partido parejo?

Una plancha de estampillas de la República de Weimar con un error en la

distribución del corte dentado.

Tenía razón, señor Vidal.

No hacen falta más pruebas.

Estas son las nueve reinas.

Tú, págale.

Bien, hablemos de dinero.

Lo que yo había pensado... No.

Tú no pienses.

Tú solo me escuchas.

Mira, yo no sé lo que hacéis para vivir, ni me importa.

Lo que es seguro es que no vivís vendiendo sellos.

Esta plancha os ha caído del cielo. Y lo que podáis sacar de ella, pues es de

regalo. ¿Me equivoco?

No.

Es cierto, no... No sabemos demasiado de estampillas.

De todos modos, preferiríamos venderlas aquí, ahora, sin más trámites.

Pero también puedo conseguir financiación, puedo ir a Estados Unidos,

ponerles el remate.

Quiero decir, no las vamos a regalar si nos fijamos en los catálogos. Mira, yo

me cago en los catálogos. ¿Pero qué pasa?

¿Es que de pronto te has convertido en un experto?

Mira, yo soy el que te va a comprar esos sellos y el resto es aire.

Yo te digo el precio y tú lo aceptas.

No te voy a dar ni un centavo más de...

Trescientos mil.

Bueno.

Esto no es lo que hablamos, ¿eh? Yo no me voy a dejar robar, ¿sabes?

Mi abuelo, gordo, cuida otra setampilla durante toda su vida. Yo no la voy a

malvender al primero que me venga a apretar por muy europeo y millonario que

sea. Escuchame. No, escuchame vos a mí. Vos y yo tenemos un arreglo producido

yo.

No la voy a reventar y es definitivo.

Vale, vale, vale.

¿Qué cifra le haría feliz a tu abuelo?

450 lucas. ¿Eh?

El tipo este nos va a comprar las estampillas.

Sí.

Si las entregamos a las 10, el tipo nos va a pagar 450 .000 dólares.

Ajá.

De ahí, el 10 % es para Sander, del resto el 30 % es mío. Menos los gastos.

¿Dónde está la trampa?

¿Qué?

Me estás cagando.

Esto es un cuento, me lo estás haciendo. ¿Que yo te estoy cagando a vos?

¿En qué? No sé en qué, me estás cagando en algo, no sé.

Si no lo puedo entender, me da mucha bronca.

Esto no es real.

¿Esto no es real? No es real. ¿Esto no es real? Dame eso.

Esto es lo más real que te pasó en tu vida, pelotudo. Son 450 locas.

Esto es más real que vos y yo.

¿Qué te pasa, Pérez?

¿Qué tenés, un complejo?

¿Que no te deja disfrutar de la vida?

¿Que necesitas algunas seguridades?

Bueno, mira.

Yo te aseguro que te mato si me pierdo esto por tu culpa.

¿Te parece muy sopechoso?

Muy bien.

Perfecto. Estás afuera. Ya está.

Ándate. Déjame solo.

Chao. Chao, chao. Ándate.

Chao, que te vaya bien.

¿Para qué te necesito yo a vos?

No sé por qué no te mando a la mierda ya mismo.

¿Será porque me empezaste a querer? Sí.

¿Qué quiere?

¿Cómo fue?

¿Cómo fue? ¿Qué crees?

¿Las compró?

¿De qué está hablando?

No tengo ni idea.

¿Qué crees? Lo mío, lo que me toca.

¿De qué estás hablando?

¿De qué carajo estás hablando?

Escúcheme, usted sabe muy bien que las lampillas no valen nada.

Quiero decir, las verdaderas sí, pero lo que le está vendiendo a Vidal.

No es que sean muy malas, al contrario, están bastante bien hechas. ¿Lo tuyo?

Pero modestamente. ¿Querés lo tuyo? Sí. ¿Cuánto es?

Sí, 15 por ciento.

Ni le hiciste un servicio. Yo no te pedí nada.

Se lo digo, te juro que subo y le digo que son falsificadas. ¿Se lo decís?

¿Se lo decís?

Y yo te juro que te saco el hígado por el culo y te lo hago tragar de vuelta.

¿Con qué mierda te crees que estás hablando?

Diez por ciento.

El dos.

Siete, coma cinco.

El cinco, ¿de acuerdo?

¿De acuerdo?

Sí.

Dame una dirección y un teléfono.

Si es cualquier cosa, te contacto.

¿Cómo sé que me vas a llamar? ¿Qué mierda querés, que te firme un pagaré?

Entre nosotros los delincuentes la cosa funciona así, de confianza.

Yo no soy ningún delincuente. No, claro.

Perdóname. Dale.

Acá estoy por las mañanas.

¿A qué hora de la mañana?

De 8 a 11. Menos los miércoles.

Bueno, anda.

Yo te llamo.

¿Será posible, carajo?

¿En todos lados será así?

Estamos jodidos, ¿no?

Estás entregando muchas acciones vos, ¿no? ¿Eh?

Digo, 10 % por acá, 5 % por allá.

No estuvo mal, ¿no?

Duró... Cuatro horas.

Los sueños no duran tanto.

No era ningún sueño. No, ahora sí.

¿Qué te pasa, boludo? ¿Todos los días perdés una fortuna?

No, bueno, no.

No se puede hacer nada, ya está.

Estas estampillas están hechas mierda, las otras...

¿Qué pasa? Las otras, las originales.

¿Las tiene la hermana de Sandra, de Cábana?

Sí, bueno, pero Sandra lo dijo, la hermana... ¡Sandra es un pelotudo!

Le ofrecemos una parte.

Le decimos que las tenemos vendidas, que lo único que hay que hacer es entregar

y cobrar.

¿Y si no quiere? Va a querer.

Va a querer.

Va a querer la vieja. Si no, para eso está vos, seductor de anciana. Vení.

Así que... Las nueve reinas.

Efectivamente. ¿Y qué les dijo mi hermano?

Bueno, él sugirió que quizá usted estuviera muy apegada a la colección.

Y que eso, bueno, quizá represente para usted el recuerdo... De mi marido, sí,

claro. En realidad las estampillas me recuerdan bastante a mi marido.

Cuadrado, pegajoso.

De todos modos, nosotros nos tomamos el atrevimiento de venir porque pensamos

que...

Existiendo la posibilidad de una operación inmediata. Así que mi hermano

que yo no vendería jamás esas estampillas de mierda. Pero qué boludo.

las daría.

Pero eso no quiere decir que no las venda si necesito la plata.

Hace tiempo que venía pensando en convertirlas en algo más útil.

Estoy teniendo gastos.

¿La comisión de ustedes?

El 15%. La operación se haría hoy mismo.

Qué conveniente.

¿Por cuánto es la venta?

50 .000.

Ha contado.

¿Por qué me estás tomándome, que trefe?

Discúlpeme, francamente no sé por qué... Deja de actuar conmigo, por favor.

¿Vos te crees que yo no sé que esa plancha es valiosa?

¿A qué te dedicas?

¿Estás por jubiladas?

Yo no sé el valor exacto ni me interesa.

Yo te voy a explicar, querido.

Yo decido una cifra que me haga feliz.

El que quiere las estampillas pone esa cifra aquí sobre la mesa y se la lleva.

Eso es todo.

No hay porcentaje ni consignaciones ni pagos a cuenta.

Las quiere, las paga, se las lleva.

¿Y cuál es la cifra de la felicidad?

Habla.

Qué hermosa cualidad.

¿Cuánto?

Digamos, 500 .000 dólares.

Sentate.

Escúcheme.

Esta cifra es una locura.

Las estampillas no valen eso.

¿Ah, no? No.

Escuche.

Creo que podemos llegar a 75 .000.

Ni hablar.

450. 100 .000.

400.

150. Creo que deberíamos irnos.

350 .000.

200 .000 quizá. Vámonos ahora.

250 .000 dólares.

Última cifra.

Si nosotros trajeramos el dinero hoy mismo, ¿ustedes tendrían las estampillas

disponibles? Seguro.

¿Las tiene acá?

A vos no te importa dónde las tengo. Las pagás hoy, te las llevas hoy.

¿Qué te pasa?

Bueno, estamos jodidos, ¿no? Se terminó todo acá. Hay que seguir.

Es una locura dejarlo. Hay que seguir. ¿De qué estás hablando?

De comprarle las estampillas a la vieja. ¿Te volviste loco vos? No.

No.

Nos pide 250 lucas. Las tenemos vendidas en 450 lucas. Un día de laburo.

200 lucas de ganancia. ¿Y dónde vas a sacar 250 lucas?

Yo tengo una guita.

La podría usar.

¿250 lucas?

No, menos.

Ah, lo de tu hermana.

Claro, el asunto es.

Vi la oportunidad y la usé.

Fui más rápido que ella, nada más. Sí, no te lo hacía ella a vos. No te quepa

menor duda.

No la pensaba usar por un año, qué sé yo, hasta que pasara el quilombo,

terminarlo de juicio, todo eso, pero... No, pero estamos salvados.

Digo, compramos, vendemos.

Son 200 lucas de diferencia, como vos decís.

El 30 % para mí sin poner un mango. Yo no pongo mango. No, pero yo no tengo

la vida.

Ah, ¿no?

Yo tengo lo de la herencia, una parte que le pueda manotear al abogado y

algo mío de antes junto a 200 lucas.

¿Y dónde va a salir lo que falta?

Bueno, vos juntaste 50 lucas para tu vida.

Hasta que lo dijiste, ¿eh?

Pará, hijo de puta. Pará. Sos un hijo de puta. Pará, loco. ¿No te crees que soy

pelotudo yo, que te voy a dar 50 lucas? Toda la guita que tengo, todo lo que

tengo, que es para mi hijo, te lo voy a dar a vos. Para que vos hagas un

negocio. ¿Pero qué te pasa? Estás loco.

Estás loco. Mirá si te voy a querer cagar la guita a vos. Te voy a mostrar

que hago, cómo soy, cómo trabajo.

Estás loco. ¿Qué clase de porro tendría que ser?

Uno muy inteligente.

¿Qué arreglaste? Arreglaste con la vieja esta, ¿no? ¿Qué le das? ¿El 30 %?

A Sandra, ¿cuánto le da? ¿Meno?

¿15, 20? ¿Cuánto le da? ¿Sabes que sos un idiota? Tenés una oportunidad delante

de la jeta y no la podés ver. Tenés 200 lucas, Marco. Yo tengo 50. Tamina nos

está pidiendo 250 lucas. ¡Andá a cagar!

Justamente, boludo.

Escuchame. ¿Qué?

Escuchame. Nadie puede inventar una cosa así a menos que sea cierto.

Juan, estas cosas pasan, hermano.

Es una oportunidad, una sola, una en un millón, en toda tu vida.

Nos está tocando a vos y a mí ahora, acá.

Una en un millón.

Date la puta madre que te remilparió. Te doy el 50%. El 50%, pongan lo que

pongan. La concha de tu hermana... ¡Juan!

¡Juan!

Gracias por los habanos.

No te olvidaste de mi marca.

¿Cómo estás?

Bien.

Aunque supongo que estaría mejor en casa.

Esto está lleno de chorros.

¿Y lo de la guita?

Mal.

Ya no me quedan dos o tres meses.

¿Qué pasó?

Viscardi se tiene que inhibir por un problema de jurisdicción.

Van a sortear la causa de nuevo y me puede tocar cualquiera y cualquiera no

arregla.

Así que, si no consigo la guita en diez días, perdí el tren.

¿Diez días, nada más?

Diez días, tres meses.

¿Qué diferencia hay?

¿De dónde voy a sacar los setenta mil pesos?

No, vos no te podés quedar acá, papá.

No podría... No se te ocurra intentarlo.

Estaré perdiendo la mano.

¿Por qué?

¿Por qué qué?

¿Por qué no puedo ni intentarlo? ¿Por qué no puedo ayudarte? No de la manera

estás pensando.

Escuchame... No, escuchame vos.

Ya te lo dije mil veces.

Yo ya cometí los errores. No hace falta que vos los cometas de nuevo.

¿Te crees que es un juego?

¿Te crees que los tipos que hacen esto son nenes de pecho?

A mí me cagaron mil veces.

Y vos no viste lo que yo vi.

Te lo digo en serio.

No seas boludo.

No hagas nada que pueda hacer que te encierren acá.

¿Qué tengo que hacer para que entiendas?

Más me rompes las pelotas, más tiempo tardo en terminar el asunto.

Se acabó. Voy a llamar a la policía. No sé lo que les voy a decir, pero vos no

te metes más en mi hotel.

¿Tu hotel?

Así que es tu hotel.

¿Y vas a llamar a la policía?

¿No te alcanzo con romperme las pelotas toda la vida? ¿Con ocupar el lugar de

mamá apenas se murió? ¿Encima me querés cagar esto?

Escuchame lo que te voy a decir. Porque te lo voy a decir una sola vez. Una

sola. Yo no estoy jodiendo en tu hotel.

Tengo la puta suerte de que el tipo está parando acá.

Eso es todo.

Si vos interferís de alguna manera, si por culpa tuya esto se arruina, yo te

juro que te mato.

Vos no matás a nadie. Vos no me conoces a mí.

¿Qué haces?

Ah, mis amigos.

Ya estáis aquí.

Ay, qué bien acompañados.

Lo mejor del hotel.

¿Ya os conocíais?

Sí, nos conocemos desde hace mucho tiempo.

La señorita es mi hermana.

¿De veras? Sí.

Esto sí que es interesante.

Estoy a punto de cerrar un negocio fantástico con tu hermano. Os voy a

ricos. A él, seguramente a mí no.

Coño, noto cierta tensión en el ambiente.

Yo creo que lo mejor sería que subiéramos a su habitación y

asunto. Vale, vale, sí.

Terminemos el asunto, sí.

¿Está bien? ¿Te lastimó?

No, no me lastimó. Estoy bien.

Oye, acabo de hacer un cambio en nuestro arreglo.

Un agregado.

¿En el precio?

No, en el paquete.

Quiero incluirla a ella.

¿A Valeria?

A Valeria, sí.

Sabiendo que es tu hermana, aún me calienta más.

Hombre, solo una noche.

Esta noche.

Mira, desde el día que llegué aquí que quiero echarle un polvo. Pero no pude.

Y ahora puedo.

¿Quieres el dinero?

Pues convéncela.

¿Y si no quiere?

Pues se acabó el negocio. Pero usted está dispuesto a perderse las

con un polvo.

Mucho más de lo que tú lo estás a perderte el dinero.

Que ella me suba las estampillas.

Pero que sea ella.

No recibiré a nadie más.

Vamos arriba.

Si fuera cualquier otra mina, tengo 50 argumentos distintos para convencerla.

Y todos buenos.

Pero con la nena no, la nena... Es otra cosa.

No voy a agarrar, Valeria.

¿Y vos qué sabes?

Por lo que vi hasta ahora, no... Te gusta, pero te... Te vi como la mirabas.

Y seguro que crees que es Santa Juana, ¿no?

A mí te como mueve el culo.

Ahí están todos.

Lo que hay son tarifas.

¿Te gustan los tipos a vos?

¿Pero si cogerías con un tipo?

No.

Bueno, ¿no cogerías con un tipo si te ofreciera 10 .000 dólares?

10 .000, buena guita.

¿Y si te diera 20 .000?

¿Y está de verdad todo para vos? No.

¿50 .000 dólares?

No.

500 .000.

¿Te das cuenta?

Putos no faltan, lo que faltan son financiistas.

Valeria. No tengo nada que hablar con vos. Dame un minuto.

No quiero escucharte.

Es sobre la guita de los abuelos.

Chito, andá a buscar a Federico y decirle que venga un segundo.

No hacía falta que trajeras al pibe. ¿Por qué no?

Comparto los gastos con él, vivo con él.

Tiene derecho a enterarse. ¿A enterarse de qué?

De lo que sea que me vas a proponer.

Marcos, te conozco. Conozco ese tono.

¿Qué tengo que te interesa?

Estoy haciendo un negocio grande con Vidal Gandolfo.

¿Qué pasa?

¿Otra vez vos? ¿Qué pasó?

¿Te contás vos o le contás tú?

Tu hermano quiere que me acueste con un tipo para que le salga un negocio.

Y quiere darme plata a cambio.

Algo de lo que nos robó. No, no, no, no es así.

¿No es así?

¡Qué hijo de puta que sos! ¿Qué hace falta para que digas la verdad aunque

una vez? Loca, otra vez con eso. ¿Para qué me llamaste?

Quiero que escuches la propuesta de tu hermano. Esto es entre vos y yo. Dejalo

ahí afuera.

Tienes razón. Chau.

¡Fede! ¡Fede!

Te voy a ganar el juicio.

No quiero la plata.

Lo que quiero es que le digas la verdad.

El resto lo decide él.

¿Le digo la verdad y vos vas con Vidal?

Sí.

¿Y cómo sé que me vas a cumplir?

Dame tu palabra de nada.

Siempre fue tu punto de vista.

Te doy mi palabra de honor.

Fede, venid.

¿Y ahora qué?

¿Estás segura, no?

Mira que la verdad puede doler.

Es una maniobra un poco complicada.

Tu hermana tiene razón sobre la herencia de los abuelos.

Mi abogado bloqueó la sucesión en Italia y me presentó como único heredero.

Abarnamos un par de funcionarios, cobramos, repartimos la dita.

Déjate de joder.

Decime que no es cierto.

Me encantaría, pero no puedo decirlo.

Y lo del intermediario en Italia, que se robó todo, los impuestos italianos,

que... No quería que supieras que... Que mi hermano mayor me robó y me metió,

¿no?

Menos mucha guita, mire.

¿Y eso de acostarse con un tipo? ¿Qué es eso de acostarse con un tipo?

Tu hermana es grande, ¿sabes lo que hace, Fede? No me digas, Fede.

No me digas nada.

Bueno, ya está.

Listo.

Ándalo de vida.

Acordate que...

Fíjate que la plata sea buena.

Y contala.

No sea cosa que nos invalore.

La puedes poner acá.

Vamos para abajo, que vamos a ir acá.

¡Hey! ¡Hey!

¿Se salió?

No.

¿Dormiste algo? No.

No todo el mundo tiene la suerte de una conciencia tranquila, ¿sabes? ¿De qué?

Cuidado, hombre. Vidal.

Vidal, perdón. Oh, mi querido amigo, has venido a despedirte. Qué bonito es

esto. El dinero... Lo tiene la muchacha, como te dije.

Por cierto, no sé cuánto le toca a ella, pero sea lo que sea, es poco.

¡Qué mujer!

¡Qué mujer!

Señor Vidal, por favor.

No, no se puede ir. Ella no bajó todavía. ¿Lo habéis oído? Vidal, esto sí

divertido. No me puedo ir. La muchacha no bajó todavía.

¡Que no me puedo ir!

Un cheque.

Un cheque.

Esa pelotuda, la reputa que te parió. ¿Qué pasa? Gallego la tiene muy grande.

¿Cómo le aceptás un cheque?

Es un cheque de caja.

¿Eh? Es un cheque de caja certificado por el banco. Es lo mismo que efectivo.

perfectamente lo que es un cheque certificado. No tuvo tiempo de hacerlo.

La cifra la arreglamos ayer a la tarde. Tenía varios cheques por diferentes

cifras. Seguramente arregló la tuya teniendo en cuenta los cheques que

También tenía uno por 600 y uno por 650.

Parece que le saliste barato.

¿Cómo sabes todo eso?

Porque el hotel tiene un servicio de asistencia ejecutiva.

Nosotros le hicimos el trámite.

Lo mismo que efectivo.

Tenemos 45 minutos hasta que abra el banco.

Tómate algo.

Yo voy a hacer un par de llamadas.

¿Eh?

Listo, terminó.

No, esto no termina nunca.

No, yo me referí a todo este asunto.

Yo también.

¿Cómo está Federico?

Bien.

Va a estar mejor.

El banco es el sudamericano de crédito.

Sí, sí, yo vi. Tengo un amigo ahí.

Ah, un amigo no, un tipo que una vez le hice un favor.

Me metí en un negocio.

Che, te quería decir algo.

¿Qué? Que te quería pedir disculpas.

¿Por qué?

Porque desconfié de vos.

La verdad que en un momento pensé que me estabas cagando.

Quería... darte las gracias.

Al fin y al cabo.

De nada.

Espera, espera, que me olvido los pasos. ¿Me van a casa?

Ya.

Disculpenme.

Vamos.

Menos mal que quedaba cerca el banco, ¿eh?

Bueno, no para tanto.

Turco, hijo de puta, que se joda por no aparecer.

Se va a querer matar cuando se entere.

Buena dupla vos y yo, ¿no?

Sí, pero no.

Hacemos la cuenta, cobramos y listo. No me digas. Sí, señor.

Terminó.

Repartimos la vida y listo. Sí, claro, te entiendo. Estás ofendido porque te

hice ganar una fortuna, ¿no? Somos diferentes vos y yo, Marco.

¿Somos diferentes?

No.

Sí, claro que somos diferentes. ¿Sabés cuál es la diferencia?

Que yo me banco lo que hago.

Tenés miedo que te señalen, ¿no?

¿Qué te crees, que sos mejor que yo?

Vos sos la peor clase de bicho que hay. Vos sos un cobarde.

Que dé la guita, pero no te querés ensuciar las manos.

¿Sabés cuál es la diferencia?

Para ser un hijo de puta, hacen falta huevos.

Para ser un verdadero hijo de... No, pará, Castrito, pará. Déjame explicarte,

déjame explicarte, por favor.

Anda ya, pará.

Vení vos, vení. Anda.

No, metete ahí, metete.

Para, para, dejame explicarte, te juro que te iba a pagar, se enfermó mi vieja.

Tu vieja está muerta. Por eso, pobre, se enfermó y se murió.

¡Cállate, cállate!

Hijo de puta, hace un año que me venís cagando con la misma historia.

Dame miguita ya, si no te hago miedo. Por favor, te lo suplico, por favor. No

supliques más. Quiero miguita ya, ahora, si no te mato como un perro.

¿Quién es?

hacerte matar por un cheque de mierda, pelotudo. No, ¿por qué?

¿Qué hiciste con Aguita?

La escondí.

A ver si lo chafanaban de nuevo todavía.

Dámela.

No, si me mataste a mí no a Aguita.

Entonces lo cago matando a él.

Dale.

Hola, Juan.

Mira que lo mato, ¿eh?

Así es la vida. Juan.

No.

¿No? No.

¿Por qué?

Porque dijo cheque de mierda.

¿Qué? Le dijiste cheque en lugar de guita.

Yo no dije cheque.

Sí, dijiste cheque.

Yo no dije cheque. Sí, dijiste cheque, la re puta que te parió. Dijiste cheque,

dijiste cheque.

Y bueno, me llamaste a última hora. ¿Qué querés? No tuve tiempo de preparar

nada. Un pedazo de pelotudo. Tomáte la nueve, que sos un inútil de mierda.

¿Y los cincuenta?

Los cincuenta para pagar.

¿Para pagar qué? El chubo. Vente a tenerlo en el orto.

¿Qué onda?

Pelotudo de mierda.

¿Te das cuenta por qué te necesito ya vos?

¿Qué me mirás con esa cara de virgen violada? ¿Qué te pasa?

¿No sabes a qué me dedico? ¿Qué esperabas?

Un milagro.

No, el chiqui va a subir. No, el asunto es mío.

Dame el chiqui.

¿Qué pasó, Carmen?

¿Qué haces acá?

Mirá que tenés suerte, ¿eh? Si fuera otro momento salgo y te cago a patadas.

No, te voy a devolver todo. Fue un problema con mi contador. Oime, ¿qué

¿Pasó? Pasó que nos dejaron a todos culo para arriba.

Nos enteramos esta mañana cuando llegamos.

Aguantaron todo lo que pudieron y cuando la cosa se les puso peluda,

convirtieron todo en líquido y se rajaron.

¿Quiénes? El directorio.

Los once.

Se llevaron 135 palos.

Los del central ya lo sabían.

Pero intervinieron recién hoy.

Tengo que ir. Pará, pará.

Oíme. Esto, ¿es de verdad?

Epa.

¿En qué andas? Cárdenas. ¿Es de verdad o no es de verdad?

Puede ser, pero eso qué carajo importa. Ahora es exactamente lo mismo.

Pará.

¿Esto es para vos?

¿Esto era para cobrar?

Te lo vas a tener que meter en el culo, Marquitos.

Hey.

¿Cuántas?

Dame dos.

Para mí ninguna.

¿Quién le dijo que podían usar mis fichas?

Susas no, las de tu viejo. No interrumpas.

¿Estás cansado, Sebastián, o de mal humor?

¿Vos orís en el teatro o vos también chupás así?

¿Sabés qué pasa?

El gallego me sale más fino si estoy medio en pedo.

Llamó el muchacho del banco, el que te pasó el dato del cierre.

Cárdenas.

Sí. Dice que hay bronca y que va a venir a cobrar más tarde.

Che, ¿y el turco?

El turco también llamó. Dice a ver si se puede quedar una semanita más con tu

prima. Va.

¿Qué me mirás?

Tenías miedo, pendejo, ¿eh?

Nunca.

Ah, perdón.

Por casualidad, ¿no se acuerdan de un tema de Rita Pavone, ustedes?

Un tema muy viejo que usaron en una película después, hace mucho tiempo.

Dale, Berta.

Qué lindo beso me diste en el hotel.

No lo pude evitar.

Feliz primer aniversario.

¿No será mucho?

Es tuyo. ¿Y tuyo?

Menos los gastos.

¿Qué?

Nada, nada.

¿Y esto?

Esto era de mi vieja.

A ella se lo regaló mi abuela.

Está en la familia hace como... cien años.

Me acordé.

Me acordé cómo era.

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