Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Gracias.
Doctor Mateo, está aquí.
Sí,
aquí está.
Hombre, por fin.
¿Pero qué haces aquí?
Estaba leyendo.
Ah.
Bueno, luego sigues con eso. Acompáñame, por favor.
Es un chivato.
Esta mañana he firmado con el doctor Galván tu alta médica.
¿Te parece bien?
Me parecerá mejor cuando esté fuera.
Sí, claro.
Realmente hemos puesto un tratamiento y seguirás pasando consulta en la ciudad,
como has hecho siempre.
Recuerda, Adrián, que ahora lo más importante es evitar recaídas. ¿De
Si quieres puedes ir recogiendo tus cosas.
¿Puedo antes llamar por teléfono?
Si vas a llamar a tu casa ya están avisados.
Te esperan en la entrada. Pero antes de irte, no olvides pasar por mi despacho.
¿Está bien mi padre?
Bueno, tu padre... Tu padre precisamente no.
¡Hombre! ¿Por qué te han encontrado?
¿Qué haces tú aquí?
Vives un coletado y sale un capuchino. ¿Es que aquí todo funciona así?
Tu padre, como siempre, anda liado y me ha pedido que venga yo.
Verás, es que él y esa chica, su compañera, vamos, decidieron mudarse de
hace unos meses. Será como medio año, no sé.
¿Tú cuánto llevas aquí?
Un año.
Bueno, pues a lo mejor es algo más, da igual.
Pensó que era mejor no decirte nada por el tema de tu recuperación, ¿sabes?
Bueno, pongas esa cara, coño.
Nuestra casa la ha puesto a tu nombre.
Oye, que por cierto, hablando de este asunto que no se me olvide, me tienes
firmar unos papeles que tengo aquí.
¿Y dónde está?
Eso no puedo decírtelo.
Prefiere que no lo sepas.
Vuestra relación no es mi amistosa, que digamos.
Mira, Adrián, te hablo más como su amigo que como su abogado. Y créeme, no está
tratando de complicarte las cosas, sino todo lo contrario.
La casa es un regalo cojonudo, no dirás que no.
Joder, algo tendrás que poner de tu parte, digo yo.
Además, mensualmente vas a recibir un cheque para tu pastor.
Nada, pasas por mi despacho, me firmas un recibo y te doy el cheque.
A tu padre esto le disgusta tanto como a ti o más, créeme.
Bueno, pero ¿qué cojones? Otro capuchino.
¿El tratamiento?
¿Eh?
¿La máquina?
¿Trastornos de personalidad?
Ah.
Hay que joderse.
Oye, hablando de tratamientos por los gastos, tampoco tienes que preocuparte.
Ya ves que tu padre lo ha perdido todo.
Bueno, venga, recoge tus cosas que te llevo a casa.
Antes que ir contigo, vuelvo a Nando.
Oiga, a mí no me mire con esa cara que yo no tengo nada que ver con esto.
¿Estamos?
Y esa cara, ¿eh?
No te alegras de que haya venido.
Anda, vamos al coche que os llevo a casa.
Porque vosotros vais a casa, ¿verdad? Sí, sí.
Hola. Ya he terminado.
Anda, que vaya ahora.
Coge eso y cierra la verja cuando salgas.
Aquí hay treinta.
No me digas. Tú eres muy listo, ¿no? ¿Quién lo diría?
Creo que no se acuerda, pero habíamos quedado en sesenta.
Habíamos quedado hostias.
¿Has visto qué hora es?
Son las dos de la mañana.
Así no hay Dios que mantenga un negocio.
Hay que joderse.
Pero me dijiste que íbamos a hacer más y lo he cargado yo solo.
Tú sabrás, esto es como las lentejas.
Si quieres lo tomas y si no, ya sabes.
Debo en que esté a 40.
No, si para pedir no tenéis vergüenza.
Coge eso y lárgate.
Y pierdo dinero.
Así que mañana no vuelvas.
Ya me buscaré yo otro.
¿Tú viviesesla?
¿También haces la calle?
Este es mi hijo y no hace nada.
Eso es lo malo.
Me habías dicho que tenías ningún hijo.
¿Acaso te he preguntado yo por tu mujer?
No vas a comparar, joder.
Pues mira qué menudo ejemplo para el chaval.
Oye, guapo.
Los sermones déjalos para tu familia, ¿eh?
Y acércame hasta el puente que se me ha hecho tardísimo.
¿Tú te estás riendo de mí o qué?
Te tengo dicho que no quiero verte por aquí cuando estoy trabajando.
Así que haz el favor de meterte en tu cuarto.
¿A quién coño eres?
¿Eh?
Gonzalo.
¿Este es tu nombre o es falso? Me llamo Sir.
Qué putada, ¿eh? Te vas a robar y te encuentras al dueño.
¡No se te ocurra moverte!
Vaya susto, me ha dado con la lucecita a los cojones.
Déjame que me vaya, por favor.
Sí, hombre.
En eso mismo estaba yo pensando. No te jode.
¿Es que quería robar?
No lo sé.
¿Entonces para qué has entrado?
Hace meses que la veía cerrada. Pensaba que los dueños se habían ido.
Pues mira, allá se ha acertado a medias.
Ellos se han ido, pero yo me he quedado.
Mala suerte.
¿Vas a llamar a la policía?
¿Te has citado?
¿Cómo se te ocurre entrar a robar una casa sin ponerte guantes?
¿No te das cuenta que has dejado huellas por toda la casa?
Puedo denunciar que me falta cualquier cosa y me basta con enseñar esto.
Pero... podemos llegar a un acuerdo.
Mira.
Yo te devuelvo esto y me olvido que has estado aquí.
Pero tú a cambio me consigues una pistola en un par de días.
¿Qué te parece?
¿Una pistola?
¿Dónde quieres que consiga una pistola, eh?
No soy de nadie que tenga una. Seguro que sabes dónde buscarla.
Sí, hombre.
Salgo de una y me meto en otra más grande, ¿no?
Primero tendrás que salir de esta, ¿no?
Bueno, mira, tengo una amiga que a lo mejor conoce a alguien, pero no estoy
seguro. ¿Tienes confianza? Yo creo que sí.
Yo creo que sí, o sea que no.
¿A qué se dedica?
Es mi vecina de abajo.
¿A eso se dedica? ¿A ser tu vecina de abajo? No, joder.
Quiero decir que la conozco bastante.
Trabaja por las noches en el camino del puente.
Bueno.
Ya me contarás qué coño está pasando, porque no me he enterado de nada de lo
me has dicho.
Pues pasa que tu amigo, tu vecino o lo que seáis, ha entrado a robar mi casa
la mala suerte que yo estaba dentro.
Eso es lo que pasa.
¿Y qué ha robado?
Nada. ¿Cómo que nada?
¿Y entonces?
Tiene mi carnet y tiene una pistola a cambio.
¿Que no quieres una pistola, tío? ¿Y para qué?
Mira, son las tres de la mañana y no venía aquí a responderte a ti, ¿vale?
Necesito una pistola.
Si podéis conseguir una sin hacer mucho ruido, yo os devuelvo el carnet y me
olvido de lo que ha pasado esta noche.
Puedo pagar bien y seguro que algo salpica por el encargo.
Ya, ya, salpicar.
Pues como no sea un par de hostias ya me contarás.
Pero tú no habías empezado a currar con el chatarrero ese, coño. Sí, valiente
cabrón. Ya, valiente cabrón, pero te ha dado curro, Gonzalo, joder. Que me ha
dicho que no vuelva.
Me tiré hasta las dos cargando un camino y me da treinta putos euros.
Bueno, mira, tiene tu carnet. ¿Y qué?
Es tu palabra contra la suya.
Puede ser, pero podemos preguntar a la policía a ver qué dicen ellos.
¿Y qué pasa?
¿Qué tiene que ser ya?
Un par de días, tres como mucho.
Pero si es que yo no he visto una pipa en mi vida, tío.
Bueno, sí, una vez.
Que un cliente se bajó los pantalones y salió volando por la habitación un
pistolón que me lleve un susto de la hostia, no te digo más.
Yo voy a pensar en Richard.
Sí, hombre, tú jode más las cosas, ¿no te digo?
El Richard, cuanto más lejos mejor.
Por ahí no, ¿eh, Gonzalo? Por ahí no.
Mira, a dos calles de aquí hay un bar.
El Montañer.
Paso mañana sobre las once, nos vemos. Si dices que sí, pues eso. Y si dices
no, pues tú mismo.
Y ahora venga, vamos terminando que vaya ruina de noche que me estáis dando
entre los dos.
Y tú vete por el puente, ¿eh? No vayas a ser encima que te vea una que yo me
fui.
Mira, yo no sé para qué quieres una pipa. Si con lo pesado que eres te vales
solo. ¿Qué pasa ahora?
Venga, sube.
Oye, ya está todo hablado, ¿vale?
No me dé mal la barrila, tío, porque yo no estoy aquí para ver cómo amanece,
coño. ¿Qué pides por dos horas?
¿Dos horas para qué?
Me estás empezando a dar muy mal rollo, ¿sabes?
Dos horas para acostarte conmigo.
¿Dos horas?
Pues sí que te lo tomas tú con calma.
¿De verdad quieres que me vaya contigo?
¿Subes o no?
Espero que no estés de vacile, porque vamos, joven, guapo y seguro que tienes
dinero. Pues muy normalito no puede ser, ya me contarás.
Ahora, te advierto que a mí no me van ni los rollos raros ni los numeritos, pero
ni por todo lo del mundo, ¿estamos?
Pues venga, tira hasta el semáforo y luego a la izquierda.
¿No te ahogas en un sitio tan cerrado?
Tuve una temporada bastante jodida y la pasé en la calle.
Comparado con eso, esto es la gloria.
Bueno, venga.
Si no es la primera vez que pagas por echar un polvo, ¿por qué lo haces?
Tú no necesitas estar con tías como yo.
Porque no me gustan los sitios donde la gente bebe.
Odio los bares.
¿Y las discotecas, eh?
¿Qué me dices?
Todo el mundo dando botes como gilipollas.
Además, no voy buscando amigos. Los amigos siempre fallan.
Déjate. Todo el mundo necesitamos a alguien.
Yo no.
Cuando quiero algo lo busco, lo pago y se acabó.
Es mejor así.
Ah, pues yo sí tengo buenos amigos, mira tú.
No eres tiempo.
Pues si lo que yo decía.
Tú estás loco.
Te pago para que folles, no para que opines.
¿Vale?
Bueno, si ahora me toca a mí.
¿Quieres saltar el Richard?
Un suelo de mierda que me ha robado todo lo que ha podido.
¿Ves cómo es mejor estar solo?
Para nada.
Mira, en este barrio hay mucha gente jodida y eso une mucho.
Y hablando de gente jodida, tú deberías devolverle el carnet al chaval y
olvidarte de esa movida tan rara que te están montando.
Ni hablar.
No sé de nadie que pueda conseguirme una.
Y además creo que es un buen trato. Ya, pero si sale mal, la gente como vosotros
siempre os vais de rositas. Y a nosotros nos jodéis la vida, que lo sepas.
Tú consígueme esa pistola y por una vez tendrás dinero sin tener que usar esto,
¿eh?
Seguro que tienes una novia de esas que montan a caballo y te pone los cuernos
con su masajista.
¿Tomas pastillas?
Sí, son para la tos.
La calle castiga mucho, siempre tengo la garganta así... Jodida, vamos.
Ah, por cierto, la taza del váter está atascada, ¿eh?
Ya. Y la nevera no enfría. Y las ventanas no cierran. No te joden, listo.
¿De verdad no quieres uno?
Hijo, para una vez que desayunas gratis.
Que no hay más, Gonzalo. Que no te comas más la cabeza.
Que a mí lo que me han contado es que estuvo en una movida con el Richard y
tú le conoces.
Que ya te he dicho que sí le conozco, joder.
Por ese mismo paso.
¿Me doy un favor?
Bueno, no, no, no. Me doy varios.
Y a no ser que no quiero ni verlo. Eso para que veáis lo mucho convencido de
Es que lo estoy viendo.
Me vais a meter en un marrón de puta madre.
Hombre, si ha tenido tratos con el Richard, es un cabrón fijo.
Además, ni sé el tiempo que hace que no vea a ese tío.
A lo mejor ni está aquí.
¿Y tú sí sabes quién es, Carmen?
Es el primo de Mimo.
¿El chatarrero? Sí.
Ah, coño, pues entonces sí, claro.
Lo que yo decía, un cabrón.
Tú te dedicas a esto, así que sabrás dónde buscarla.
Yo no me dedico a esto.
Me dedico a lo que pueda, a lo que me dejan, no te jode.
Y eso no incluye vender pistola, ¿vale?
Gonzalo, joder, no me seas neural porque no te está pidiendo que la uses. Solo
que le busques una y ya está, ¿no?
Además, que tú mandes bien de pelas y yo tampoco.
Mira, si el hijo puto al Richard no estuviera en el tubo, hasta yo misma lo
haría. Total, ya ves.
¿Por qué no le preguntas a la hija del chatarero?
Si es su primo, a lo mejor ella sabe dónde está.
Hola.
¿Casi yo de rom?
Tu madre debería controlarse un poco, son las doce.
Joder, las doce y yo aquí.
Bueno, si quedáis en algo ya me contaréis.
¿Y tú?
A ver si me visitas alguna noche, ¿no?
Toma.
Esto para las molestias.
Y con esto me debes una.
Ya sabes dónde estoy.
Pero esta vez toca al timbre.
¿No te vas a dormir?
¿Tú qué crees?
Toma, esto es del otro día.
¿30? No eran 60.
Me dijo que tardó mucho en cargar.
¿Esto te va a pagar por noche?
¿Qué se piensa, que vives del aire?
No, mamá.
Me ha dicho que no vuelva, que ya no va a necesitar a nadie.
Como si lo viera, te han vuelto a dañar, ¿no es eso?
Siempre te hacen lo mismo.
Toma y tráete algo si quieres comer.
Pero no vuelvas antes de las cinco.
A ver si este me arregla el día.
Manera de perder el tiempo.
¿Cómo quieres que lo haga, eh?
Yo no puedo cobrar por adelantado.
No estaba hablando de ti.
Me da igual.
No te pienso aguantar ese tono.
Siempre pidiendo perdón.
Yo me paso las noches en el paseo y tú mientras agachando la cabeza.
¡Mira!
¡Vuelo a mierda y a calle desde que tú andabas a gatas!
¿Y tu padre para qué?
¿Y tu hijo qué hace?
Mi hijo ahí anda, llorando por las esquinas.
Me voy.
Sí, anda, sí.
Sigo huyendo.
Pero bueno, dichosos los ojos.
¡Qué sorpresa!
Hola, Mimo.
Hola.
¿Qué te pasa?
¿Has estado llorando?
No, no, no.
Estoy bien, de verdad.
¿Podemos hablar un momento?
Sí, claro.
Solo un momento.
A mi hija no me la entretengas. ¡Que está trabajando!
Me han ofrecido algo de pelas a cambio de una información.
Y voy a decir que si no, no viene dinero.
No, mi amor, no. Que sí, Gonzalo, cógelo, son tuyos.
Ya sé que mi padre te ofreció 60.
Lo siento, de verdad.
Aunque la culpa es tuya por fiarte de él.
Que no, joder, que he venido a otra cosa.
Tengo que hablar con tu primo, necesito que me des su número.
Gonzalo, mi primo siempre te acaba jodiendo.
¿Y quién no me ha jodido ya a estas alturas, eh? ¿Y tú qué coño te has
Que a nosotros nos regalan el dinero, ya está bien.
Va a estar de cháchara y tú guárdate eso, que se hubiese espabilado.
Pensaba que no estabas.
Pero vamos, que si estás muy ocupada vas otro día, ¿eh?
Pasa, pasa, estoy solo.
Cierra la puerta.
Oye, que... Mejor vas otro día, ¿vale?
Que no, joder.
Que no pasa nada.
De vez en cuando que tengo un sueño peor que otro. Eso es todo.
Estoy bien.
¿No habrás vuelto a saltar la verga?
No, estaba abierta.
Bueno, que yo venía por lo de la pistola.
Por si todavía te interesa y eso.
He conseguido una.
Vaya.
¿No es como si podías?
¿Me vas a abrir mi cara?
Él me ha pedido 1800.
Unas 300 .000 pelas. Dice que está limpia.
Y que mañana si quieres puedes tenerla.
Eso sí, lo que vayas a darnos a Carmen y a mí es aparte, claro.
Y no quiere que le veas.
Dice que es por su seguridad y eso.
¿Y cómo sé que no me vais a engañar?
No lo sé.
Supongo que tendrás que fiar de mí, no se me ocurre otra cosa.
Es la primera vez que hago esto.
Yo también.
Pues que has cambiado de opinión.
Ya te dije que me debía pelar desde hace tiempo.
De esta forma espero cobrar algo.
Dos negocios en uno, ¿no?
Mira. Mira.
Gonzalito, te voy a buscarte un objeto perdido. Voy a tener que regalarte un
reloj.
Pero que no son estas, tío.
¿Y tú?
¿De quién te escondes para que quedemos en el cementerio?
Controla. Esta es mi abuela.
¿Esa es tu abuela?
Sí.
¿Qué pasa?
No sé, que no os parecéis.
¿Pero cómo coño quieres que me parezca mi abuela?
Las abuelas solo se parecen a las demás abuelas, Gonzalito.
¿Qué pasa, que no has desayunado con estas gilipollas?
Bueno, bueno.
Cuéntame, ¿qué tal te va?
¿Y a ti desde cuándo te importa eso?
Vale, tío.
Estás raro de la hostia últimamente, ¿eh?
Desde que tenemos amigos pistoneros, así que vivir al límite, ¿eh, Gonzalito?
Es amigo mío, ¿eh?
Si no da pistola, no preguntes para qué, porque no lo sé.
Y si resulta que ese tío es un madero, ¿eh?
A ver, Gonzalito.
Un tío os pide una pistola y entre la puta esa y tú se la conseguís así, sin
más.
Como quien consigue una madera de segunda mano.
Venga, no me jodas.
En fin, tú sabrás.
Es muy ligerito, ¿eh?
No me tienes lo mío.
¿Y qué te llevas tú de todo esto?
No, espero que me pagues lo que me debes desde no sé cuándo.
Ahora me dirás que no tienes dinero, ¿no?
No, no me jodas.
Joder, Gonzalito, eso sí que es un golpe bajo.
Mira, tío, yo te estoy hablando en serio. Ahora tengo un par de asuntillos
resolver. Dame un par de días y hacemos cuentas, ¿vale?
Además, ¿tú sabes lo que me ha costado conseguir la pipa esa?
¿Eh? No tienes ni puta idea.
Un favor, Gonzalito.
Te estoy haciendo un favor, ¿eh?
Sigues siendo el mismo cabrón de siempre, ¿eh?
Anda, dame eso que me voy.
¿Qué pasa, que no te fías de mí?
¿Eh?
Ese es el problema, que no te fías de mí.
No, no, no me mires con esta cara.
¿Te quieres confianza?
Vale.
¿Tú sabes qué hago aquí?
¿Aquí? A saber, joder a los muertos, por ejemplo.
Muy despierto te veo, para la hora que es.
Ven.
A ver.
¿Conoces algún lugar mejor que la tumba de tu abuelo para guardar las farlopas?
¿Eh?
¿De coña va a estar bueno con una pipa esa?
Sabes lo que te puede caer si te pillan con una pipa, ¿no?
Bueno, toma.
Y no la cojas sin guantes.
Es algo de las huellas y toda esa mierda que se inventa la palabra para joderte.
Ey, ¿te he dicho que eres un cabrón?
Siempre me lo dicen.
Y tú ten cuidado.
A ver a quién le pasas eso, que yo no pago fianzas.
Gonzalito es buen chaval.
Lo que pasa es que vivir entre tanta mierda no le deja respirar.
Hay cosas a las que nunca te acostumbras, ¿sabes?
¿Y su padre?
Mira tú.
Coge a diez mil y tira al lado. A ver si aciertas.
Eso sí, Raquel le tiene machacado.
Ella ya ves, se pierde por ella.
Oye, voy a coger otro de estos.
¿Te encuestas con él?
¿Qué dices?
Pero qué cerdos son los tíos, siempre pensando lo mismo.
Ni pagando, vamos.
Si es como un hermano.
Pues yo creo que le gustas.
Pues va.
Lo que pasa es que Gonzalito es como yo.
Nos gusta cualquiera que nos dé cariño.
Y Raquel bastante tiene con echarse encima los guarros que se echa.
Porque a su edad, pues mira, tampoco es cosa de ponerse a elegir.
Vamos, no el hijo ni yo.
Yo ya se lo he dicho.
Tienes tanto asco a los hombres que ni a tu hijo soportas.
Y eso, pues mira, tampoco es.
Hola, Carmen.
Bueno, ya está.
Cuando quiera subimos a por ella.
¿Subir?
¿Subir a dónde?
Está escondida en un desguace.
Yo paso de andar con ella por la calle.
Lo siento, no haberte acompañado.
Pero es que cada vez que nos verás, ¿qué dijo?
No cogerás tengo.
Vamos.
No pasa nada.
Mira, ahí la tienes.
¡Tú, puta, los cojones!
¿No me dijiste que ya habéis llamado a un fontanero?
Sí le llamé, ¿eh? Pero no vino.
Hace una semana que voy a pintar la tienda y ya la tengo comida por tu puto
desagüe. Oye, oye, no me comas la oreja, ¿eh? Que ya te oigo.
¿Tú es que me haces en el suelo? ¡Qué hostias!
Sigue tocándome las narices. Ya verás lo que tarda en llamar a los municipales.
Vale, ¿eh?
Pues dile de paso que se traigan el bus y las herramientas.
Y que no vengan por la noche.
Que estoy trabajando.
Ya estoy aquí.
Este es Adrián, mi buena amiga.
¿Qué coño vais a hacer con eso?
No me habías dicho que era una pistola.
Joder, Gonzalo, ¿cómo te has ocurrido traerme esto aquí?
¿Para eso buscabas a mi primo?
Mira, amigo, cálmate, ¿vale? No pasa nada.
¿De verdad te merece la pena meterte en estos líos?
Es un arma, joder.
¿Cómo puedes ser tan ingenuo? Bueno, solo la he pasado de una mano a otra.
Quería una pistola y yo se la he conseguido. Ya está.
¿Ya está?
Sí.
Oye, no sé quién eres ni me importa.
Pero quiero que salgas de aquí ahora mismo.
Si viene mi padre a empezar a hacer preguntas y no tengo ganas de historias.
Mira, ya está. Tiene pistola.
¿Vale? Lo siento, lo tuve a desconex.
Me ha hecho un favor y se lo pienso devolver en metálico.
Es como mejor se agradecen los favores.
¿O no?
Así que tranquila que ya me voy.
¿Para qué quieres la pistola?
Es que hay veces que no sé cómo terminar las conversaciones. Y he pensado que
esto quizás, no sé... En un sitio como este no te vendría mal una.
Mira, hay gente que vive sola y tiene un perro. Y es que a mí no me gustan los
animales, así que tendré esto.
Espero que te valga como respuesta, porque es que no tengo otra.
¿Por qué será que no te creo?
No me crees porque te he caído mal desde el principio y así no hay manera. Eso
es todo.
No me has caído mal, no te conozco.
Siempre das tan pocas oportunidades.
Es que no me fío de los desconocidos.
Y yo me tengo que fiar de alguien que se llama Mimo.
No me llamo Mimo.
Son chorras de mi padre cuando era pequeña.
Me llamaba Mimos y ahí me he quedado en Mimo.
Vosotros no lo sé, pero yo tengo cosas que hacer.
Así que si no os importa... Lo siento, no me había dado cuenta.
Oye, la próxima vez que traigas a tu amigo, avísame.
Y así me arreglo un poco.
No, no somos amigos.
Y no pienso volver a verle.
No me extraña que te esté comiendo la mierda.
Qué verdad es que al final uno tiene lo que se merece.
¿Pero qué dices?
Así es como defines tu terreno.
Tengo cosas que hacer, me tengo que ir.
A ver, dime, ¿cuánto tiempo llevas intentando tirártela?
No aguanto a los mierdas como tú, que solo tenéis huevos para dar la espalda.
¿No te das cuenta que esa calienta polla ya sabe que vas detrás de ella?
Mira, tío, tú estás loco.
Lárgate, ¿vale? Prefiero volver andando.
Diez minutos.
¿Qué diez?
Cinco minutos más y me la chupo allí mismo.
Es más, a lo mejor un día de estos sube y la entretengo un rato.
No te importa, ¿verdad?
Que no folles tú.
Muy muy caliente. Pégame ahora, ¿eh?
¡Cobrón!
No vuelvas a llamarme loco.
¿Vale?
Te has hecho huevos, ¿eh?
Carmen tenía razón.
Cuanto más lejos, mejor.
Anda, sube y cuéntale que casi te pego un tiro para sacarle la cara.
Ya tienes lo que quería, ¿no?
Pues lárgate.
Tranquilo, coño, que no te la voy a quitar.
Pero ya puedes mover el culo.
No la veo mucho tiempo de tanta chatarra.
¿Tú qué sabrás?
Los románticos como tú siempre os quedáis a dos velas.
Ya lo verás.
¿Y de Carmen qué me dices?
¿Eh?
Seguro que a ti ni te cobra.
Yo no pago por echar un polvo. Y menos con Carmen.
Además que tiene el bicho desde hace años.
¿Tiene el qué?
El SIDA.
Así lo llaman ellas.
No te he visto subir.
Para estar ahí abajo viendo pasar de dos prefiero estar aquí, la verdad.
Estoy pensando miseriamente en meterme a puta, mira tú.
A ti quería llevarte.
Uy, qué garbos.
¿Y tú cómo sabías que estaba aquí? ¿Por qué no me dijiste que estás enferma?
Pues porque no es mi tema de conversación favorito. ¿Qué quieres que
Así que es verdad.
¿Quién te lo ha dicho?
Gonzalo, ¿verdad?
Ha sido él.
A tu hijo le voy a meter un par de hostias cualquier día a estos.
Te puse una goma, ¿no?
Pues, ¿qué más quiere?
¿Vienes a que te devuelva el dinero o vas a darme una paliza?
Si puedo elegir, prefiero que me pegues, la verdad.
¿Qué quieres que haga?
¿Qué hubieras hecho tú, eh?
Los tíos pasáis de poneros los putos condones. Yo intento comer todos los
¿sabes?
Se jodan.
Solo lo siento por sus mujeres.
Algunos de esos cabrones se pasarán toda la eternidad cagándose en mí.
Pero por lo menos no me tendré que volver a acostar con ellos.
Joder, abuelo. Oye, garito de mierda, si no hay ni música.
Poquito de marcha, ¿no?
Pues aquí solo hay maricones.
Oye, guapo, un poco de respeto.
Un poco de respeto, ¿eh?
Vamos a llevarnos bien. A ver, abuelo, ábrete una botella de ginebra, pero de
las que tienen precinto.
¿Eh?
Buenas noches, princesa.
¡Eh! A engajar estos lilas, coño. Venid para acá.
¿Pero qué dices, tío? Que yo paso de la vieja.
¡Y no escuches a las madres, hostia!
Bueno, ve.
Que apreciamos hacer por los tres.
Anda, rico, volver a clase que ya se acaba el recreo.
Pero tú ves cómo lo haces tan bonito.
¿Eh? No te vas a la estrecha.
¿Cuánto quieres?
Dinero por adelantado.
Vamos, vamos, venga.
Desfilando.
Desfilando.
Raquel, en media hora estoy de vuelta. Lo que tardo en cambiar un par de
pañales. Pero qué pañales.
¿Conoces a mi hijo?
Sí.
Por cierto, esto es para él.
Si te lo quieres quedar a mí me da igual.
Pero por lo menos dile que te lo he dado.
De parte de Adrián.
¿No quieres saber por qué se lo doy?
Me conformo con que no le engañes.
Por lo demás, la verdad es que me da igual.
Vaya, me recuerdas mucho a mi madre.
Siempre dando frío.
Jodidas en el pasado y dispuestas a joder el futuro, ¿eh?
¿Quién te crees tú que eres para hablar de mi pasado, eh?
Y perdona, guapo, pero el futuro es para los que no tienen nada que hacer.
Y a mí siempre me ha pillado entrando en un coche y saliendo de otro.
¿Cuántos años tienes?
¿Y eso a qué viene?
¿Por qué quieres saberlo?
Da igual.
Solo era curiosidad.
25.
¡Que están llamando!
¡Va!
Encima de bestia, sordo.
¡Va!
Esta es.
Dígale, dígale si tengo el derecho o no a que arreglen su puñetero desagüe.
Vamos a ver cómo te lo explico.
Te he hablado de lo que estoy seguro es de que sabes abrir puertas y montar
mucho jaleo.
Y yo solo necesito que me ayudes con una. Solo eso.
Luego coges y te vas.
Los vientos.
Ven, cógelo.
Vamos, hombre. ¿Cuánto has visto tú 200 euros juntos?
¿Qué haces tú aquí?
Raquel, tienes que quedarte con él.
Necesito que me hagas ese favor.
¿Qué es eso?
Coñales de anciano.
Está lleno.
Me parece que he tocado a un bicho.
Creo que es una rata.
Dios mío.
Esto es un feto.
Vendrás a visitarme, ¿verdad?
Es que no supe qué hacer.
No podía hacer esto y enferma, ¿tú me entiendes, verdad?
Aquel, por favor, venid a verme.
No os olvidéis de mí, por favor.
Eh, baja un momentito a la nube, anda. Cuando terminemos, si quieres, vuelves a
subir.
Toma, anda, ponte esto.
¿Dónde vas con eso?
No sabe lo que refresca la memoria esto solo con enseñarlo.
No hemos dicho nada de pistolas.
Ni siquiera sé qué cojones hacemos aquí.
Mira, tú estás aquí solo para abrir puertas. ¿Está claro? Te lo explico de
nuevo.
Te prometo que no la voy a usar, ¿vale?
Menos mal.
Ya estaba pensando a que este no viene.
Ah, no pasa.
Ya te agradezco que hayas venido hasta aquí.
Tanto viajar paseo va a acabar conmigo.
¿Y esas pinturas?
Mira que os ponéis ridículas.
Si sois putas, sois putas. No hace falta que os las deje, señoritas.
Si te pintas, porque te pintas. Y si no te pintas, porque no te pintas.
Mucho es decir vosotros para lo que pagáis.
Esta mierda te la vas a quitar ahora mismo por mis cojones.
¿Estás loco? Venga, vamos, vamos.
¿Qué haces?
Venga, al poder.
¡Levántate! Venga, métete aquí dentro y échate ahí, coño.
Noches, cabrón.
A que esto no te lo esperabas.
Abre la boca.
¡Que la abras!
Yo que tú no me movería mucho.
Tengo un mal pulso.
Ahora voy a sacar muy despacio esto de la boca.
Pero como se te ocurra pegar un grito, te aseguro que tu dentista se va a
alegrar de verte.
Y ahora escucha.
Porque te voy a hacer una pregunta muy fácil para que no te compliques con la
respuesta.
Allá voy.
¿Dónde cojones está mi padre?
Adrián, ¿qué estás haciendo?
Yo no sé dónde está tu padre. Ya te dije que tú lo sabías.
Dios, Dios.
A los abogados en cuanto os sacan de un despacho es que no os acordáis de nada,
¿eh? Venga, vamos, arriba.
Vamos, tía.
¡Vamos!
La mano, que yo la veo.
¡Que tires, coño!
Mira por dónde esta noche me apetece algo diferente.
Incluso si te portas como lo que eres, creo mejor te pago algo.
Vamos a ver.
Tú tienes tu dirección.
O por lo menos sabes dónde está.
Dámela, me voy y te dejo seguir soñando con la pasta que ganas a costa de gente
como nosotros.
Padre, lo que estás haciendo te puede complicar las cosas muy seriamente.
Si se enteran de esto, estate seguro de que te volverán a internar.
Vaya hombre, yo que pensaba que no se iba a enterar nadie.
De modo que tú sabes guardar secretos según la dirección.
Ya sabía yo que al final este tema te iba a interesar tanto como a mí.
Contra antes me des esa dirección, antes podrás llamar a un médico.
Y de paso vete pensando en una buena mentira que contarle.
Levanta esa manita, mister, que no te la veo.
¿Lisboa?
¿Mi padre vive en Lisboa?
Es la única dirección que tengo.
Aunque no lo creas, esto me ha dolido tanto como a ti.
O más.
Hasta luego, abogado.
Pero bueno, ¿he usado la pistola o no?
No has clavado un cuchillo, joder.
Era un cuchillo, era un cortapluma, no es lo mismo.
Todos tus vecinos son tan raros.
No es mi vecino, es el padre mismo.
¿Mamá? ¿Mamá?
¿Mamá? Mamá, por favor, dime algo.
Mamá.
Háblame.
Voy a llamar a una ambulancia.
¿Quieres algo?
¿Quieres algo? ¿Quieres algo?
Tengo que llamar a una ambulancia.
Quédate con ella y ponete una de todas las que muevas de aquí.
¿Me has oído?
No te muevas de aquí.
¿Quién anda ahí?
¿Qué?
¿Qué coño quiere usted?
No me trates de usted, hombre.
Que ya nos conocemos.
¿O no?
Aquí no hay nada.
Aquí no hay dinero.
Ah, por cierto.
He tenido que romper una ventana. Espero que no te moleste.
Supongo que por lo menos...
Le habrás dado el dinero, ¿no?
No me jodas.
O sea que también te has ido sin pagar.
Pues sí que te salen a ti baratas las palizas, ¿eh?
Hasta esta noche.
Porque esta sí que te va a salir cara.
Te prometo que voy a estar a la altura de tu miseria, cabrón.
Perdone, ¿esto es el número 23?
¿Sabe usted si vive alguien aquí?
Que si vive alguien.
Obrigado.
Gracias.
Dios santo, Adrián.
Sí, yo también estoy muy sorprendido.
Hace dos horas que he llegado aquí y todavía no sé qué es todo esto.
¿Cómo has llegado hasta aquí?
Por el abogado.
Tengo que ver a mi padre.
¿Te han dicho que tu padre estaba aquí?
Adrián, tu padre nunca ha vivido en esta casa.
Ya, ya me lo imaginaba.
Lo que no sé es que hace una foto de mi madre ahí.
Aquí solo vivo yo.
No sabía que mis padres te pagaban tanto por hacernos la comida.
Porque esta casa debe haberte costado una fortuna.
Mira, no venía a molestar, ¿vale? Solo quiero hablar con él.
Esta casa es de tu abuela.
Con ella he estado viviendo aquí hasta hace algo más de un año.
¿Cómo que hace más de un año?
¿De qué cojones me estás hablando?
Mi abuela lleva años muerta, ¿o no?
Adrián, cuando ocurrió aquello con tu madre, tu abuela no pudo soportarlo y
vinimos a vivir aquí.
Ahora ella está muy delicada de salud y está en un asilo.
Aquella noche perdiste más gente de la que tú crees.
Tiene gracia.
Joder, qué familia.
O sea que mi abuela también salió corriendo.
Siempre ha tenido un carácter muy difícil, ya lo sabes.
Pero ya que has venido hasta aquí, creo que deberías ir a verla.
No, no, no, gracias.
Bastantes faltas más tengo yo en la cabeza como para encontrarme con otro.
Pues entonces hazlo por ti.
Si hay alguien que sabe dónde puede estar tu padre, ese es tu abuela.
Por cierto, te he cogido unas fotos.
Seguro que de esto me puedes hablar tú.
¿Verdad?
¿Ahora es cuando debería echarme a llorar?
¿O eso es al final, cuando te vayas?
No me lo puedo creer.
La verdad, para llevar diez años muerta te conservas muy bien.
Deja de mirarme así, ¿quieres?
Ya sabía que antes o después acabarías viniendo.
¿Era necesario que destrozaras la mano a ese pobre hombre?
Parece mentira.
Tanto colegio de pago.
Tanto tratamiento para acabar así.
Clavando navajas como si fueras un vulgar delincuente.
¿Queda alguna otra mentira de la que me tenga que enterar por Amelia o esta es
la última?
No estamos en el mejor lugar para hablar de mentiras.
Así que déjalo.
Y por favor, no me seas melodramático.
Te ha de parecer estúpido.
Y no aguanto las estupideces, y menos en mi familia.
Me miras como si estuvieras viendo una aparición.
Es que para mí eres una aparición.
¿Qué quieres?
Vengo buscando a mi padre y me encuentro hablando con... con una muerta.
Joder.
Y luego resulta que el loco de la familia soy yo. Puedes hablar de los
emocionales, Adrián.
Cuantos más años tiene uno, más tiempo tienes de hartar a todos.
Así que, por lo que a mí respecta, llevarías años odiándome.
En cuanto a tu padre, hace meses que vive en Sudamérica.
Prendo energías y dinero con una jovencita para variar.
Por cierto, que yo sepa, tu psiquiatra sigue en el mismo sitio.
Se acabaron las consultas. No pienso volver a pisar un sanatorio. Estoy hasta
los huevos de tratamientos.
Al final acabarás haciendo alguna barbaridad.
Irás a la cárcel y ahí terminará todo.
Yo no voy a vivir eternamente.
Así que es verdad.
Andrea dice que no ha sido mi padre.
Que has sido tú la que ha pagado todo.
Tú que tanto me odias.
Esa chismosa no se callará ni en su propio entierro.
Aunque parece increíble, eres mi neto.
Y yo solo hago lo que mi hija hubiera querido.
Administro lo que es tuyo, nada más.
Y no confundas sentimientos.
Es de muy mal gusto.
No te odio, Adrián.
Sencillamente no te quiero.
Ya no.
Las iglesias están llenas de gente como tú.
Confundís la fe con el miedo.
Tenéis tantos remordimientos que os pasáis el día rezando.
Jovencito, yo nunca he rezado.
Yo vengo a quejarme.
Llevo media vida quejándome, pero estoy sorda o aquí nadie se da nunca por
enterado.
Y no me vuelvas a comparar con esas beatas de las que vengo escapando todas
mañanas.
Siempre pensé que el dinero me alejaría de estos viejos que tienen más años que
estas paredes.
Pero aquí sigo, rodeada de lo que más asco me da.
¿Por qué lo hiciste?
Porque la odiaba.
Yo también odiaba a tu abuelo.
Y nunca se me pasó por la cabeza hacerle algo así.
Ya.
Pero mamá era patética.
Siempre estaba poniéndome en evidencia. Pues que ya no te acuerdas.
Siempre oliendo a vino daba asco acercarse a ella.
Papá la evitaba, claro.
Y tú también, no me digas que no.
Pero a mí nadie me enseña a mirar hacia otro lado como hacíais vosotros.
Y eso me ponía enfermo.
Han pasado demasiados años y estoy cansado.
Lleva toda la vida persiguiéndome.
Ya no sé cómo decirle que lo siento, joder.
Tu madre era lo único que he querido en este mundo.
Lo único, ¿me oyes?
Mataste a una enferma y a los demás nos dejaste aquí.
No esperes encima que te darás gracias.
Joder, qué susto.
Lo siento, perdona.
¿Qué haces tú aquí?
Venía a ayudarte con todo esto.
Tu prima me ha dicho que te diga que no podía venir.
Y bueno, que se me podía pasar yo.
No me puedo creer, pero si la mitad de esto es suyo.
Joder, qué morro.
¿En serio que no te importa?
No, no, no.
Si no, no estaría aquí.
Además, que no tengo nada que hacer.
Pues muchas gracias.
Porque la verdad no sé cómo iba a cargar yo con todo esto.
¿Te importa cerrarme esa? Es que la he llenado demasiado.
Es que no sé dónde voy yo con tanta ropa.
Ya.
¿Qué bolsas llevo yo?
Gonzalo.
Siento mucho lo que le pasó a tu madre.
¿Qué tal está?
Bueno, ahí anda.
Aunque ya se levanta y sale a la calle.
Lleva toda la semana yendo al clínico para hacerse las curas.
Y por lo menos ya no se queja tanto.
¿Seguís sin saber quién fue?
Sí.
A mí también me contaron lo de tu padre allí arriba.
Es lo que tiene esta ciudad, que todos nos andamos vigilando.
Bueno, unos más que otros.
No te pataquéis si mueres, ya sé que no te caía bien.
¿Y sabéis quién fue?
Eso mismo me preguntó la policía.
Yo qué sé.
Había tanta gente que le tenía ganas.
Es lo malo de matar a un cabrón que todos parecemos culpables.
No sé, ahí andaban ayer cogiendo huellas y esas cosas que hacen ellos.
Es aquí.
Joder.
Qué sitio más raro, ¿no?
Sí.
Cuando era pequeña y mi padre me castigaba, siempre acababa aquí.
Hasta hoy.
Déjamelas ahí, por favor.
Bueno, pues nada.
Yo ya me voy.
¿Cómo que te vas?
Sí, me voy, sí.
Déjame que te invite a algo.
Después del favor que me has hecho, que menos.
Y así me haces compañía.
Además, si lo dices por mi padre, no creo que suba.
Mierda.
No haría decir estas cosas, no tienen gracia.
¿Quieres comer algo o beber algo?
Coja lo que quieras.
Para mí ha sido un alivio.
Lo de mi padre, digo.
Ya sé que suena fatal.
Y que incluso puede que sea una mala hija.
Pero entre tú y yo me tenía harta.
A ti te lo puedo decir, tú sabes que tengo razón.
Tú le conocías.
Yo no me alegro, pero que no me pidan lágrimas porque no las van a ver.
¿Qué piensas hacer ahora?
Hemos puesto el desguace en venta.
Tengo algo de dinero ahorrado.
Me han dicho que se venderá pronto, que está en buena zona y esas cosas que
cuentan los de la inmobiliaria.
Con mi dinero me gustaría poner un negocio.
¿Tú me ves llevando una tienda?
Sí, sí, claro que sí.
Eso y lo que tú quieras.
¿Lo que yo quiera?
Sí.
¿Cómo qué?
No sé, pues cualquier cosa.
Eso sí, si no te importa, de algo que yo pueda ir a comprar.
Gracias.
Eres muy bueno conmigo.
¿Y esa cara?
Hola, buenas noches.
Nuevo amigo o amiga.
Buenas noches. Tampoco duermes. ¿Quién eres?
Hola. Hola. Irene.
Hola, Irene. ¿Qué tal estás?
Bueno.
Buenos lloros.
Buenas noches, Raquel.
¿Te importa que me sienta?
¿Qué tal estás?
Bueno.
Todavía no puedo trabajar.
Pero como estos dolores no me dejan dormir, aquí estoy.
Haciéndolo de siempre.
Esperar a que se pase.
La semana pasada una amiga tuya me dio recuerdos.
Amelia.
Seguro que te suena.
Sabías quién era, ¿verdad?
Aquella noche, cuando me preguntaste qué años tenía, tú ya sabías quién era yo.
Pues yo no me acuerdo de ti.
Era muy pequeño.
Y muy cariñoso.
Y muy pesado también.
Siempre colgando de mis faldas.
Aquello a tu madre le ponía.
Ella era muy celosa.
¿Qué te han contado?
Creo que todo.
Que a Amelia te busco trabajo en casa.
Que mi padre te hizo un hijo.
Y mi madre te echó a la calle.
¿Queda algo más?
Así que ahora ya sabéis dónde estoy.
¿Qué más queréis, eh?
Ya no me queda nada.
Tú también te irás, Gonzalo.
Estoy bien aquí.
¿Dónde es, aquí en mi cama?
Que va.
Ahí fuera tiene que haber cosas mucho mejores que todo esto y yo quiero
Yo en esta ciudad me ahogo.
Y tú deberías de hacer lo mismo.
Mi primo todavía te debe dinero, ¿no?
Ya no.
Hemos hecho un trato esta tarde.
Yo le he perdonado la deuda y él me dejaba traerte las bolsas.
Que le has perdonado, pero tú estás tonto. No importa, al revés.
Sabes que no me lo iba a dar.
Así que bueno, por lo menos ahora estoy aquí.
Contigo. Idiota.
He salido volando por una vez.
¿Tienen juntos?
Padres, me refiero.
En las últimas cartas que me mandó Amelia me decía algo sobre tu madre y...
bebía mucho, ¿no?
Pues sí, es lo único que hacía.
Mi padre creo que está bien. Bueno, siempre lo estuvo, ¿no?
Vive en Sudamérica.
No sé muy bien dónde. Con una tía que podría ser mi hermana.
Por la edad, digo.
Y mi madre... murió hace bastantes años.
Yo era casi un crío.
Sí, mi padre nos jodió bien a todos.
Ya lo creo que sí.
Yo, verás, casi prefiero que Gonzalo no sepa nada de esto.
Como quieras, eso no es asunto mío.
A mí no sé, creo que me gustaría saberlo, pero bueno, tú sabrás.
Además, que sea su hermano no significa nada.
Una mala influencia, como mucho.
Por eso le prendiste fuego a ese malnacido.
No tiene nada que ver.
Solo sé que está bien hecho.
¿Qué?
¿Estaba o no estaba ahí dentro?
Bien, coge esto y sal del coche.
Vale, pero que conste que yo no estaba aquí, ¿eh? ¡Que salgas, coño!
Te has metido mal.
Mi casa es por el otro lado.
He dicho que te llevaba a la ciudad. No he dicho nada de llevarte a casa.
Gonzalo. Tú eres Gonzalo, ¿no?
Sí. Sube al coche.
¿Por qué?
No dice nada.
Mira, chaval, tú sabes quién soy yo, ¿verdad?
Sí. Pues entonces sube al coche y no compliques más las cosas que bastante
jodidas están ya.
¿O prefieres que hable con aquellos dos que vienen por allí?
Mira, en ese coche está tu hijo.
El que está con él es el abogado de la familia.
Y el que os llevará todos los papeleos.
Es bastante perro.
Quizás por eso también es bastante fiel.
Así que no tendréis mucho de qué preocuparos.
Toma. El abogado tiene otro juego de llaves.
Pídeselas.
Gracias, pero no puede ser.
Ponlo al tanto del asunto de Carmen.
Que para eso cobra.
Seguro que puede hacer algo.
Esto no va a salir bien, Adi.
Raquel, esto es lo único que puede salir bien.
¿Qué
está
pasando, mamá?
Adrián.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.