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¡Gracias!
¿Diga? Cuando venga don Roberto, que pase a ver al jefe. Quiere verle.
De acuerdo. Adiós.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Un día me echan por llegar.
Desde que se ha casado usted, y usted lo sabe, no llega un solo día a su hora.
Tiene olvidado todo lo que le prometió al jefe. Y recuerde, Roberto, que tanto
usted como a mí nos pagan para trabajar, no para no venir.
Voy a ver al director general y tendré que informarle de ello.
Lo siento, Roberto.
Siéntese y empiece a trabajar.
No te comas el coco, tío. Ese imbécil es un gilipollas. Y además, están a punto
de mandarle a hacer puñetas.
¿Tú crees?
Tú, lo que tienes que hacer es confiar más en mí. Y te voy a mejorar en todos
los sentidos.
Roberto, óyame.
Mi vida.
Roberto, me vuelves loco. Mira mi coñito. Lo veo, lo veo.
Roberto, mi vida.
Mi vida.
Quieta, quieta.
Roberto, mi amor.
Te estoy esperando.
Hola, preciosa.
¿Dónde está mi conejito preferido?
Dame un beso, dame un beso.
Me has tenido cachondo todo el día.
¿Quién te ha enseñado a besar así? Dímelo, dímelo.
Roberto, eres tan fuerte y tan cariñoso.
¿Quién me besa mejor que tú? Nadie. Mira al colegio.
Roberto, cariño, tengo una grata sorpresa para ti. ¿Ah, sí?
Estoy segura de que te encantará. Estás segura de que me encantarás.
Cada vez que se te ocurren ideas para llamar a los bomberos.
Vamos a ver qué se te ha ocurrido ahora.
Verás, estos días, mientras estabas en la oficina y como me aburría tanto, he
hecho unos cursillos de masajista. ¿Masajista? Sí.
Y justo hoy me han dado el diploma.
Quería consultarlo contigo, cariño. Eso es una barbaridad.
Tú no necesitas trabajar y además ya me tienes a mí para darme todos los masajes
que quieras. No digas tonterías, cariño.
Un poco de dinero no nos vendrá mal.
Haz lo que quieras, pero sabes que no cuentas con mi aprobación.
Tonto.
No, señor.
Nunca damos masajes en sentido contrario a lo habitual.
Bueno, eso sí, por supuesto.
Ese es nuestro trabajo.
Sepa usted, señor, que es la casa más prestigiosa de la ciudad.
Aquí vienen ministros autonómicos, directores de empresa, dirigentes
políticos y hasta directores generales.
Absoluta reserva.
Y cómo no, jeque, es árabe de reconocimiento mundial.
Nuestra discreción es absoluta. Si usted lo desea, nuestra compañía la hará
disfrutar.
Le esperamos.
Hola. Hola, linda.
¿Preparada para tu primer día de trabajo? Creo que sí. ¿Cómo estoy?
Fenomenal. Lo harás de miedo. Ya lo verás.
¿Estás nerviosa? Un poco.
Ana, aquí tienes tu primer cliente. Está en la sala número cuatro.
Es el señor Cantero. Un buen cliente. Trátalo bien. De acuerdo.
Placer me das.
Se me va a destapar la puntita.
Te gusta, ¿eh?
Ay, qué coñín más rico, madre mía.
Mira,
mira, mira.
Ay, qué gusto.
Estoy jodiendo la punta. Con mucho placer.
Ay, qué rico.
Ay, mi amor.
Ay, mi amor.
Ay,
mi amor.
Sí,
sí, sí.
Mi chiquita. Mi chiquita, mira, mira.
Hola, Roberto.
Cariño, ¿estás aquí?
No me digas que no has salido en toda la tarde.
¿Ya has estado otra vez comiéndote el coco estúpidamente?
No sé cómo voy a decirte, Oroana. No me gusta ese trabajo.
Y menos para ti.
Tonto.
Vamos, vamos.
Te estás poniendo demasiado pesado.
No sé a qué vienen esas sospechas idiotas.
Sospechas.
Roberto. Yo solo te quiero a ti y no podría hacer nada con nadie que no
tú. Eres el más sensual del mundo y me gusta todo lo que me haces.
¡Pilín!
Sí, cariño.
Sí, sí.
Me gusta más lo otro, pero...
¿Qué
decías que te daba asco
antes?
Ahí abajo, en el nidito, el nidito.
Necesito, necesito.
Cuídala, Ana.
Cuídala, que no tenemos moral.
La leche. Vuelvete, vuelvete.
Así, así.
Así. Vuelvete, vuelvete.
Fuerte así. Ah, cariño.
Atina, atina.
Atina.
Vamos, vuelve. Con cuidado.
Sí.
Ayuda un poco, Ana.
Ayuda. Ay.
Apriétame. Apriétame. Espera. Atina, atina. Así, así. Espera. Así, Ana, así.
ahora. Ya.
Exactamente.
Infantil, vente a dormir.
Yo creo que ya está bien de hacer el idiota, ¿no?
No pienso dejar el trabajo, te pongas como te pongas.
No pienso ir, no me acostaré contigo hasta que no dejes el trabajo.
Todo esto es una estupidez por tu parte.
No volveré a ser igual hasta que no lo dejes.
Y no te volveré a comer el coño nunca más.
¿Te echo una mano?
Déjame.
Patu ahora.
Hola, buenos días, Carmen.
En esta casa cada día ocurren cosas más raras, ¿no? Ya te conté lo que me
ocurrió el día de mi primer masaje.
Ahora me acaba de ocurrir una extraña alucinación.
Cuando lleves aquí algún tiempo, te acostumbrarás a todo.
Todavía no te ha ocurrido nada de lo que tienes que ver aquí.
¿Dice usted que es don Roberto qué?
Don Roberto Leche, soy tu marido.
¿Por qué me llamas aquí? Ya te he dicho mil veces que no tienes que llamarme
aquí.
Tenía que hablar contigo, Ana.
Quería pedirte perdón por lo sucedido anoche.
Está bien, luego me lo cuentas en casa.
Llama, llama.
¿Qué ocurre ahí?
¿Qué es ese jadeo?
Aquí no hay ningún jadeo.
Nos estamos comiendo el bocadillo. De salmón ahumado.
Adiós.
Pero si a ella no le gusta el salmón ahumado.
Sigue. Sigue.
Así. Así.
Así.
Así.
Así. Así. Así.
Así.
Así.
Así. Así. Así. Así.
Así.
Por mí.
Por mí.
Oh, sí.
¿Te das cuenta?
¡Dama!
Otra vez, Pilar.
Está bien, tío. Está bien.
Ya veo que no quieres confiar en mí, pero no pierdo la esperanza de
que te bajes de esa nube y me cuentes lo que te ocurre.
¿Por qué no me lo cuentas? No me ocurre nada y no tengo nada que contarte. Y
déjame en paz y métete en tus asuntos, joder. Está bien, como quieras. He
subido.
avisarte de que tu amigo Chus, el chulo ese que a mí me cae tan gordo, lleva
esperándote una hora abajo y está desesperado.
Chao, sufridor.
Hasta mañana.
Valiente, gilipollas.
Dime, ¿tú has estado alguna vez en un salón de masaje?
Sí. He estado en un par de ocasiones y siempre con chicas estupendas.
¿Van a tomar algo?
Whisky.
¿Y tú?
Lo mismo, sí.
Como tienes el conejo de un tío.
¡Ah, este cazador!
¿Pero a qué viene toda esta movida?
No, por nada. Siempre hay curiosidad.
Venga, tío, déjate de rollos y vamos a buscar dos tías. No, yo no puedo ir con
tías. Cuando me casé se lo prometí a Ana y ella me lo prometió a mí.
Macho, estás alucinando. Lo tuyo es más grave de lo que yo creía.
Es igual, tómatelo como quieras. Yo me voy.
Y ahora te toco la ensaimada de Mayosuka.
Chicas, ¿no creéis que es hora de irnos?
A ti, namarido, quedas en la manta.
Hace unos meses esto no hubiera sucedido. Estás terriblemente cambiado.
Nada de eso, Roberto.
Solo estoy cansada. He tenido un día agotador.
Tengo usted mujer para esto.
Al final, me lo tendré que manejar yo.
No sé lo que te ocurre. Estás preocupado por el trabajo de tu mujer. No digas
tonterías. Vamos, tío. Lo sabe todo el ministerio y sin embargo tú no quieres
darte cuenta.
¿Qué sabe el ministerio? ¿Qué es lo que sabe el ministerio? Que tu mujer trabaja
en un instituto de masaje y te la pega con diez tíos todos los días. Es mentira
y tendrás que demostrarlo.
Estás ciego, Roberto.
Hace mucho tiempo que tengo ganas de que me folles. Cuidado, cuidado. Y tú no te
das... Cuenta.
Cuidado, Pilar, cuidado.
Mi vida, que te quita la camisa. Que me vuelvas loca.
Que te voy a morder toda.
Cuidado, Pilar, que soy tu jefe.
Que soy tu jefe. Mi vida, estoy loca por ti. Y te voy a follar como una loca.
Pilar, que estoy casado.
No me importa. No me importa nada mi vida contigo. Me pierdo.
Como tú quieras. Pero prométeme que te acostarás conmigo si te demuestro que tu
mujer te la pega.
Te follaré.
Esto... Esto...
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
Ay,
Dios mío.
¡Ah! ¡Ah!
¡Ah!
¡Ah!
Chupa, chupa.
Chupa, chupa.
No. No.
No.
¿Salón de masajes?
¿Está Ana? ¿Qué deseaba?
La llamaba para que venga esta tarde a mi casa.
Necesito un masaje muy sensual.
¿Conoce usted nuestras tarifas?
No, no las conozco, pero me da igual.
Dígame cuánto es el enviar el dinero inmediatamente.
¿De acuerdo?
Antes de las cinco tendrás dinero ahí.
Con el talón le envío mi tarjeta.
Dígale a Ana que esté en mi casa a las seis en punto.
Adiós.
¿Qué va a venir mi mujer? De risas esto.
¿Qué? ¿Viajando?
Bueno.
Todo lo hago.
¿A dónde? ¡Corre!
Hola, ¿eres Pilar?
Soy Ana, de la casa de masajes.
Este es el dormitorio.
Ponte cómodo.
¿Puedo pasar al cuarto de baño?
No, no puedes.
Desnúdate aquí mismo.
¡Túmbate!
Sí.
Mi polla. Qué pena.
No folla bien tu marido.
Regula.
¿Verdad que sí?
Sí. No, mi amor.
Mi vida.
Recibí tu mensaje.
¿De qué se trata?
Tengo algo que te va a encantar.
¿Puedo desnudarte?
¡Ay!
Sí.
¡Ay! ¡Ay!
¡Ay! ¡Ay!
¡Ay!
Ay,
qué polla.
Ay, qué polla.
Ay, ay.
No me la quites.
Más deprisa.
Más deprisa.
Más deprisa.
Sí, muévete.
No, no, muévete.
¿Cómo está?
¿Cómo está?
No me toques.
¡Ay, qué mal!
¡Mamá!
Pero bueno, no han venido ninguno de los dos.
Es el colmo.
Les voy a meter un puro que se van a acordar. Y después dirán que soy malo,
soy el hueso de esta oficina.
Ya eres mía.
Voy a follarte.
No.
Oye a mí.
Algo como este y me matas. Vamos a ver. Qué rico.
Sí, sí. Por fin.
Qué gusto.
¿Te gusta?
Sí, me encanta.
Voy a follar otra vez.
Sí, vas a ser mío.
Por fin, por fin.
Te voy a comer todo.
No hay que ser todo mío. Te voy a follar entero. Mi vida, te voy a comer de
arriba abajo.
No me importa, querida, mi jefe. No me importa.
Ay,
qué bien te lo comes, mi
jefe.
Qué gusto.
Ay,
qué bien lo haces, jefe.
Ya sabía que era riquísimo follar con el jefe.
¿Te gusta mi coñito?
Ay, qué bien te lo comes, mi vida.
Así, así.
Mete todo mi coñito, mi amor.
Así, qué bien.
Mi vida.
Ay, qué gusto, mi vida.
Ay,
que me vas a matar, mi vida.
Y yo sin saberlo. ¡Qué latino!
¡Gilipollas!
¡Gilipollas!
Como toda... Como toda la vida.
¡Qué polla!
¡Qué bonita!
Sigue, Pilar, sigue.
Sigue, que me queda poco.
Que me muera.
Sigue, secretario, sigue.
Está tu jefe más cachondo.
Sigue. Sigue.
Ay,
mi vida.
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