Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
PELIGRO MINAS
LOS PERSONAJES Y ORGANIZACIONES RETRATADOS EN ESTA SERIE
"ESPERAMOS" QUE SEAN FICTICIOS
LA ISLA DEL ASILO
TIERRAS ÁRIDAS
¡Alto!
Pasa.
Ammar Barad.
¿Aprendiste el oficio de tu padre?
La guerra lo obligó a dejar sus estudios.
Lo puse a trabajar, comandante.
Azad Barad.
Si pudieras estudiar, ¿qué serías, Azad?
Ingeniero.
Ya no se necesitan ingenieros.
Lo que nos hace falta son soldados,
soldados jóvenes.
No se sobrevive arreglando autos en plena guerra.
¿Por qué no huyeron?
¿Por qué huir, comandante?
Aquí fue donde nací y crecí.
Mi infancia transcurrió en estas calles.
Este lugar es mi hogar desde que existo.
¿Adónde se va uno si abandona su hogar?
Está listo, comandante.
Ven acá.
El mecánico anterior dijo que no se podía arreglar.
Lo jubilamos con un modesto entierro.
Eres diestro en tu oficio.
- Bien hecho. - No hace falta, comandante.
Te lo ganaste.
Te lo ganaste.
Eres hábil en tu oficio y leal a tu patria.
Pero tu hijo ya tiene edad militar.
Busca otro aprendiz.
¿Eres bueno en matemáticas, joven?
Nos ayudarás a contar los cadáveres.
Te doy dos días de permiso.
Pasa tiempo con tu familia.
Luego irás a pelear a mi lado.
Volverán por ti.
Tenemos que empacar y marcharnos ya.
Ya no hay razón para quedarnos aquí.
Digamos que nos vamos,
¿y los que se quedan aquí?
¿Qué pasará con ellos?
Irán a sembrar muerte con el auto que arreglaste.
- Es lo mismo que apretar el gatillo. - Hijo, si no lo hago yo, otro lo hará.
Estamos en una trampa, Azad.
Esta ya no es nuestra guerra, hijo.
Entonces, ¿de quién es?
Papá, ¿de quién es esta guerra?
¿Acaso no son los nuestros los que mueren?
¿Callaremos ante esta crueldad para salvarnos?
Yo no me voy a ningún lado, papá.
Me quedaré y pelearé contra estos cobardes.
Azad.
Si tengo que morir, moriré.
Azad.
Azad.
No te rindas, Zehra.
Superarás esta enfermedad.
Hablé con tres intermediarios.
Dicen que aumentaron la seguridad.
Por eso los sobornos también aumentaron.
Y eso se refleja en el costo.
¿A cuánto sale?
Entre siete y ocho por persona.
Sólo podemos pasar mercancías por la frontera.
Actualmente,
pasar personas por la frontera es costoso.
Más te vale esperar un poco.
Cuando se calme todo, los precios bajarán.
No puedo esperar, Mahmud. Debo irme ya.
Estoy apurado.
Ammar.
Ahmed.
¿A dónde vas?
Por fin me libraré de este infierno.
No tenías dinero ni contactos.
¿Cómo lo arreglaste?
Encontré otro intermediario.
Además, es más barato que todos los de aquí.
Se ocupan de todo, hasta de llevarte a Francia.
Cuando llames, di "el Asilo".
Ellos se encargarán del resto.
Hasib.
Dejo a tu padre a tu cuidado. ¿está bien, niño?
Cuida de él, ¿sí?
Anda, vamos.
Que tengas mucha suerte.
Lo quemarán y lo destruirán todo, Azad.
Mañana van a arrasar el pueblo solo por hospedar a unos pocos opositores.
Y con el auto que arreglamos...
El auto que...
Mi padre y yo seremos responsables de cada persona que maten allí, Kusay.
Azad.
Cálmate, Azad.
¿Lo trajiste?
Te pregunté si lo trajiste, Kusay.
Fue lo único que pude encontrar.
Mañana por la noche se posicionarán cerca del taller.
Y asaltarán al amanecer.
No podrán hacerlo.
No podrán, Kusay.
En lugar de mendigar medicinas aquí, podrías curarte en un buen hospital
si nos vamos.
Azad no estaría obligado a ir a la guerra y seguiría estudiando.
Edibe viviría su infancia.
Ya no tenemos otra opción que irnos.
Un día la guerra terminará, Ammar.
Estos lugares volverán a ser habitables.
Se acabará, claro que sí.
La guerra terminará y nuestras vidas también.
La cuestión es cuál terminará primero.
Zehra, vayamos a Francia.
Hüseyin ya llevaba tiempo invitándonos.
Podríamos ir como huéspedes
y quedarnos con él hasta ganarnos la vida. Después tendríamos nuestra propia casa.
¿Qué opina Azad?
¿Y si le contamos sobre tu enfermedad?
Quizá así se convenza de ir.
¿Encima de todo, vamos a cargarlo también con mi enfermedad?
No, Ammar.
No la sabrá.
Hermano Azad.
Mi avellanita.
¿Cómo estás?
Estoy bien.
¿Estás lista?
- ¿Para qué? - Para volar.
Ven aquí.
¡Vamos arriba!
¡Estamos volando!
Más rápido, hermano Azad.
¡Abran paso!
¡Edibe viene volando!
Mamá,
¿estás bien?
Estoy bien, hijo.
La alergia no se quita todavía.
¿Otra vez, mamá?
Mientras yo viva, sí.
Ven aquí.
Seis,
siete,
ocho,
nueve,
diez.
¡Listos o no, allá voy!
El que no se esconda, paga.
Me pregunto dónde estará Edibe.
¿Cómo la voy a encontrar ahora?
¿No te dije que no tocaras esas cosas?
¿Por qué no me haces caso?
No llores, mi bella.
No llores.
Si tú lloras, yo me moriré.
Estás enfadado conmigo.
Es por tu bien, mi avellanita.
No había que esconderse entre las ruinas.
Lo olvidé.
Te lo juro.
No volveré a hacerlo.
El Asilo.
A la hora del llamado a la oración de la noche…
Si me haces esperar, me voy.
¿A dónde iré?
Hola.
Hola.
Hola.
¿Cuántos son ustedes?
Cuatro.
¿Qué país?
Francia.
Tres mil por persona.
Bueno...
¿Por qué es tan barato?
¿Lo quieres o no?
Al amanecer, los esperaré aquí.
No se demoren.
Hüseyin,
hermano, ¿sigue en pie tu invitación?
Por fin, hermano.
Por fin, gracias a Dios. ¡Qué gran noticia!
Solo intenten llegar a Francia.
No se preocupen por lo demás. Yo me encargaré de todo.
Mi querido hermano. ¿Cómo podré pagarte?
Ustedes me salvaron la vida.
Ahora es mi turno.
Mi casa es tu casa, tu familia es mi familia.
Bendito seas, Hüseyin.
Que Dios se los pague mil veces.
Al partir, te mantendré informado, ¿sí?
Lo importante fue dar el primer paso.
Todo lo demás se arreglará. Dios les ayudará.
Ojalá, hermano.
Hace dos años que saliste,
pero una parte de ti sigue allí.
Si no fuera por ti,
yo aún estaría en ese infierno.
El infierno a veces es tenerlo todo, Hüseyin.
Si no hubiera ido a tu país como corresponsal,
me habría podrido en mi propio infierno.
No fui yo,
fue el amor quien nos salvó a los dos.
No te preocupes.
Haré todo lo posible para que se sientan en casa.
Partiremos al amanecer.
Nos iremos de aquí.
Lleven sólo lo esencial, ¿sí?
Me quedaré.
Pelearé hasta el final.
Todo va empeorando, hijo.
Nada va a mejorar.
¿Por qué vas a pelear, Azad?
Para detener el auto que arreglaste.
Para compensar nuestro error, papá.
Por mi conciencia. ¿Entendiste?
Me haré cargo de ese remordimiento para que ustedes puedan vivir. ¿Entendido?
No me importa si me llaman cobarde o traidor.
Proteger a la familia requiere sacrificios.
Es verdad.
A veces uno pierde el honor
y otras, arriesga la vida.
Lo único que importa es que ustedes vivan, hijo.
Ya veo que encontraste el pretexto perfecto para huir.
Buena suerte, papá.
Yo soy el que manda en esta familia.
Llámame cobarde, traidor o vil si quieres,
pero vienes con nosotros.
- Papá, quítate. - No.
Si aprietas el gatillo, no serás mejor que esos asesinos.
Si ensucias tus manos con sangre, esa mancha jamás se te quitará.
¿En serio crees que podrás disparar y salir corriendo, Azad?
Así es. No me atraparán en la oscuridad.
¿Y tu hermana? ¿Tu madre?
Nos van a encontrar enseguida, hijo.
En la punta de ese cañón
también está tu familia.
No lo hagas, Azad.
Si aprietas el gatillo, no lo matarás solo a él,
también estarás matando a tu familia.
Mírame.
¿Es lo que quieres?
Dilo.
Vámonos, hijo.
Volvamos a casa, Azad.
No me rendiré, papá.
Una vez que se vayan, no habrá nada más que temer.
Edibe.
Edibe, hija.
¿Dónde estás?
Hermano Azad.
Hermano.
Hermano Azad.
Edibe.
Edibe.
¿Dónde estás, hija?
Mamá.
Terminé de empacar las cosas,
luego vi que Edibe no estaba.
- ¿Cómo que no? - Parece que los siguió.
¿Qué dices, mamá?
- ¡Edibe! - ¡Edibe!
¡Edibe!
¡Edibe!
¡Edibe!
¡Edibe!
Tranquila, no fue nada.
¡Edibe!
Azad.
- ¡No! - ¡Azad!
¡Hermano Azad!
Edibe.
Edibe.
Edibe.
Gracias a Dios.
Te juro que no la toqué, hermano.
Fue un perro el que la empujó.
Nunca más me enojaré contigo, cariño.
Te lo prometo.
Salí a buscarte
para que vinieras con nosotros.
¿Quién cuidará de mí en este viaje si no estás tú?
¿Quién me susurrará canciones cuando tenga miedo?
Por favor, tú también ven, hermano.
Si no vienes, yo tampoco me voy.
Me iré contigo, hermanita.
Me iré contigo.
Mi avellanita,
¿qué pasó? ¿Te asustaste?
Ven acá.
Ven.
En los jardines del paraíso
corren ríos de leche
En los jardines del paraíso
corren ríos de leche
No hay otra deidad sino el Señor,
quien nos colma con Su infinita bondad
No hay otra deidad sino el Señor,
quien nos colma con Su infinita bondad
No hay otra deidad
sino el Señor
No hay otra deidad
sino el Señor
No hay otra deidad sino el Señor,
quien nos colma con Su infinita bondad.
- ¡Oye! Está bien. - La lancha ya está llena.
¡Alto!
¡Llévenme también!
¡Por favor no me dejen atrás!
- ¡Llévennos! - La lancha ya está llena.
- ¡Se lo suplico! - ¡Por favor!
Hermano,
mira.
- ¿Qué está pasando aquí? - ¿Y por qué se detuvo el motor ahora?
¿Qué pasó?
El motor funcionará, tiene que hacerlo.
Con el favor de Dios, funcionará.
Azad, hijo, diles que mantengan la calma.
Que cada uno revise
a ver si ve alguna fuga.
¡No funciona!
Azad, mira, hay un charco allí.
Debemos encontrar y tapar el agujero ya.
Ustedes también miren alrededor.
Tal vez el agujero esté del lado donde están.
Que cada uno revise su sitio.
Por aquí hay agua.
Está bien, cariño, por favor manten la calma.
Amigos, mantengamos la calma o nos hundiremos aún más rápido.
No hagan movimientos bruscos. Mantengan la calma.
¡Nos hundimos!
- ¡Tranquilos! - Tranquilo, tranquilo.
¡No hagan movimientos bruscos! La lancha se está hundiendo. ¡Por favor!
¡Que alguien nos ayude, por favor!
¡Edibe!
¡Edibe!
¡Azad! ¡Azad, hijo!
- ¡Edibe! - ¡Edibe no está!
¿Dónde están mis hijos?
¡No te muevas!
¡Hermano Azad!
¡Mamá!
¡Papá!
¡Me estoy ahogando!
¡Sáquenme!
¡Hermano Azad!
¡Edibe!
¿Estás bien? ¿Estás bien, hermanita?
Estoy bien.
¡Te atrapé!
- ¡Mis hijos! - Tranquila.
Azad, sujétala bien, no la sueltes.
Cálmate, respira.
¡Mis hijos!
¡Mis hijos!
¡Dios mío!
¡Dios, sálvanos!
Sácanos de este infierno, te lo suplico.
¡Sujétense fuerte!
¡Auxilio!
¡Papá!
¡Hermano Azad!
¡Ayúdennos!
¡Hijo!
Azad, hijo.
Hermano Azad.
Está bien, ya pasó, hijo. Todos sobrevivimos, gracias a Dios.
Papá, ¿dónde estamos?
No lo sé, hijo.
Pero pronto lo sabremos.
Gracias a Dios que sobrevivimos.
Casi nos ahogábamos.
¿Nos llevaron a Europa?
¡Hijo!
Que alguien dé una explicación.
Pasaron horas, y no viene nadie.
Mantengan la calma.
Seguramente, lo sabremos pronto.
Mi hijo pequeño tenía tres años,
¿lo han visto?
Llevaba una camiseta roja.
Mi hijo mayor tenía cuatro años.
Perdió a toda su familia.
Desde que llegamos, les pregunta a todos.
Que Dios le dé fortaleza.
Dios mío, gracias a ti estamos juntos. Acérquense.
No había tanta gente en la lancha.
Hay mucha gente aquí que no conocemos.
Hay algo más detrás, papá.
Hijo, lo único que sé es que todos estamos vivos.
Cálmate ya, seguramente alguien dará una explicación.
¿Qué pasó?
Saludos a todos.
Bienvenidos a la isla del Asilo.
Están en un lugar seguro.
A veces los factores climáticos adversos alteran los viajes.
Los problemas que se presentaron no fueron por causa nuestra,
pero estamos aquí para ustedes.
En breve, les entregaremos ropa limpia
y pasarán por un control de salud.
Todas sus comidas y el alojamiento serán cubiertos por nosotros.
Para que todo avance de forma ordenada,
por favor sigan las indicaciones del personal.
Gracias por su colaboración.
Bien hecho.
Nos están dando lo que corresponde por el pago realizado.
Gracias por su colaboración.
Talla 42.
Gracias por su colaboración.
Gracias por su colaboración.
Perdí a mis dos hijos.
El pequeño se cayó de la lancha.
¿Lo han visto?
Llevaba una camiseta roja.
¿Lo han visto?
¿Lo han visto?
¡Papá!
Si te metes una vez más con mi comida,
te reventaré.
Hijo, no lo hagas.
Ven.
Todos los jugadores, al punto de reunión.
¿Qué jugador?
¿Qué están diciendo?
¿Qué juego?
¡Vamos!
Azad.
Quedémonos juntos, Azad. No nos separemos, ¿sí?
¡Papá!
- Papá. - Dime, hija.
¿Por qué esos hombres tienen armas?
- Sepárense. Dije que caminen. - ¡Mamá!
Papá, estos hombres tienen armas.
Está bien, hijo.
Lo sabremos en breve.
- Bien. - Azad, no te alejes, hijo.
¡Papá!
¡Papá!
¡Está bien! ¡Está bien!
¡Está bien, hijo!
Pónganse en fila.
¡Papá!
¡Papá!
La isla del Asilo...
La última fortaleza entre la civilización y la barbarie.
La última luz de esperanza
para el resto del mundo.
La civilización no se fundó fácilmente.
Luchamos a lo largo de la historia
por lo que hoy tenemos.
Nos lo ganamos.
Y ustedes quieren aprovecharse
y pretenden ser como nosotros.
No es tan fácil.
Si quieren tener los mismos derechos que nosotros,
deberán ganárselos.
A partir de ahora,
todos ustedes son jugadores.
Formarán parte de los juegos diseñados para ustedes.
Los que pierdan serán eliminados.
Los que ganen continuarán a los siguientes juegos.
Solo quienes superen todos los juegos
tendrán derecho a vivir en Europa.
Ahora,
quien no quiera competir,
que dé un paso al frente.
Azad. Detente. ¿Qué haces?
Papá, déjame.
Tú ya fuiste la razón por la que terminamos aquí.
Papá, esta es la última oportunidad.
No lo hagas, hijo.
No podemos irnos así.
Como consecuencia de su elección,
serán deportados.
¡Quítenselo!
¡Rápido! ¡Quítenselo!
¡Basta de llantos!
- ¡En fila! - ¡Vamos!
¡Cállense!
¡En fila, en fila!
Hicieron su elección
y fueron deportados.
Al elegir quedarse,
ganaron el primer juego.
¡Felicitaciones!
El premio que ganaron
es la supervivencia.
Perder en la isla del Asilo tiene una sola consecuencia:
la muerte.
La regla es muy simple.
Lo que esperamos de ustedes
es que participen en los juegos
y luchen con todo lo que tienen.
Fuera de los juegos, hay una sola forma de salir de la isla.
Pasar por el terreno minado.
Ese terreno no tiene puerta.
Si intentan salir por allá, nadie se lo impedirá.
Quienes logren cruzar sin pisar las minas
recobrarán la libertad.
Fuera de ese terreno, su única salida es ganar.
¡Porque
la civilización
es un privilegio reservado para los ganadores!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.