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Zulu
Gracias.
¡Eh, maricón!
¿Dónde está tu mujer?
¿Dónde está ella?
Es una trampa.
Tú, llama a la policía, a una ambulancia, ¿entendido?
Sí, señor.
¿Qué es lo que ve? Nada, teniente.
Una mierda. ¿Qué es lo que ve?
Nada, teniente.
Tortoliqueño de mierda. ¿Ves la pistola en su mano?
Sí, teniente.
Tú.
¿Qué es lo que ves?
Una pistola, señor.
No sé.
En su mano ve una pistola.
Bien, esperaremos.
Muy bien.
Tranquilo.
Tranquilo.
Esperaba a Kimmy.
¿Sí? ¿Rayleigh?
¿Es el adjunto del fiscal del distrito Aloysius Francis Rayleigh?
Sí. ¿Quién? Te habla Kevin Quinn, jefe de la sección de homicidios de la
del fiscal del condado de Nueva York.
¿Sabes quién soy?
Sí, señor.
Vaya, sí, soy yo, Al. ¿Quién? Al Rayleigh, señor.
Aloysius Francis Rayleigh.
Muy bien, Francis, así me gusta. ¿Estás de guardia esta noche? Así es, señor.
Un coche patrulla pasará a recogerte. He llamado al taquígrafo de guardia. Toma
nota de la hora.
Las tres y cinco de la madrugada. Tienes tiempo para ducharte. Estate aquí a las
cuatro.
¿En qué comisaría, señor?
Francis, han matado a Tony Vázquez. El caso es nuestro, de homicidios. Sé que
tu primer caso con nosotros.
Pero espabilate o me arrepentiré de haberte llamado.
Sección de homicidios en mi despacho, en la sexta planta.
A metal shark cuts into the night
spilling the colors off the neon
lights It waits in darkness the smile
behind its eyes A city's heart can't see
the...
la puerta, por favor.
Siéntate.
Aloysio Francis Rayleigh.
Sí, señor.
Mis amigos me llaman al... Tu currículum, cuéntamelo.
Bueno, soy de Queens, me crié en Elmhurst, fui a un colegio de curas,
béisbol en segunda división, pero la bateaba como un picapedrero.
Facultad de Derecho. Brooklyn.
¿Por qué no la de St. John?
Según mi padre, los jesuitas eran muy rojos.
La muerte de tu padre fue una gran tragedia, no solo para su familia, para
cuerpo de policía también.
Sí, señor. Murió en acto de servicio en Harlem.
Tú también estuviste en el 34, distrito duro.
Sí, señor. Esa gente vive muy mal.
Francis, si juegas a ser el liberal de la familia, puedo mandarte otra vez al
equipo del señor Blumenfield. Me da igual que un hombre sea negro, blanco,
o con lunares. O que su familia le echara la basura al nacer.
O que empezara a vestirse de mujer a los 14 años.
Si quebranta la ley y si su caso pasa por esta mesa, lo paga.
¿Comprendes?
Sí, señor.
¿Y estás de acuerdo?
Sí, señor.
Sí.
Tu padre era el ejemplo de lo que este departamento había sido.
Formaba parte de una tradición establecida por nuestra gente.
Una tradición que justificaba el uso del apodo Los Mejores.
Por eso te he elegido para este caso.
Quiero recuperar esos valores con personas que los reflejen.
Espero que tú seas una de ellas. Pondré todo mi empeño.
Tu primer caso como adjunto del fiscal del distrito ha empezado con mi llamada
las 3 y 5 de la madrugada. Un típico caso de homicidio justificado.
Una escoria humana, un tal Tony Baxter, quiso tenderle una emboscada al teniente
Brennan. Mike Brennan es el modelo perfecto de policía.
Es el hombre más duro y entregado que he tenido el placer de conocer.
A veces es de un poquito.
Pero si lo ha hecho, no nos ha afectado en el juicio. Lo sé porque esta oficina
ha llevado todos sus casos y no hemos perdido ni uno, ni nos han derrotado en
una apelación.
Ahora le conocerás.
Tú debes recoger los datos, presentarlos a un jurado y cerrar el caso.
Le leerás a Brennan sus derechos y le tomarás declaración.
Ah, la unidad de televisión está ocupada, así que utilizarás al
tribunal. Se llama Lubin y en este mismo instante se está abriendo camino desde
su gueto.
¿Alguna pregunta sobre cómo llevar tu investigación para esta oficina?
Ninguna, señor.
Bien.
Bueno, es puro trámite.
Gracias, señor.
Ten cuidado de una cosa.
No hables muy deprisa. Asegúrate de que todo lo que se diga sobre lo ocurrido
conste en el informe del taquígrafo.
Desde ahora el informe del interrogatorio definirá lo que realmente
Si algo no consta en ese informe, no ha ocurrido.
Espera fuera con los demás testigos hasta que llegue Lubin.
¿De acuerdo? ¿Preguntas?
No debo comentar nada con los policías hasta que llegue Lubin, ¿verdad, señor?
Así es, Francis.
Bienvenido.
Sí. No sé qué coño se había chutado ese tío, pero se quedó allí mirando con una
sonrisa de gilipollas. Sí.
Y, joder, me entraron ganas de enderezarle un poco. ¿Por qué no?
Y le dije, tienes derecho a guardar silencio, siempre que aguantes el dolor.
Pero nada, no me hizo ni caso.
Ni puto... La leche.
Iba a tomarle las huellas y trató de apartarse de mí. El cabronazo debía
120 kilos y empezó a gritar, ¡Jodido, hijoputa irlandés! ¡Va pa' culo, testo
cacho! Y yo le digo, eh, señor Calabrese, no me cabree, soy policía. Le
meter los dedos en la tinta y aparta la mano y me dice, no puedes tomarme las
huellas, cabrón, soy un capo. Y ¡fu! Me echa la tinta por encima.
Yo me quedo allí mirando mi nueva americana azul claro.
¡Qué mierda! Tengo toda la maldita camisa blanca manchada de tinta.
Y me ha jodido la americana. Y no veas el cabreo que cojo, ¿eh?
Voy a joder a ese tío. Le agarro por el culo y el cuello y suavemente le digo,
muy bien, italiano de mierda, la has jodido.
Y le tiro por la ventana.
Tiro a ese cabrón por la ventana y rompe la tela metálica. Y cae fuera.
Hay que recordar que va ciego, así que piensa que va a morir. Cree que está en
un segundo piso, con lo que...
Se caga encima.
Sí, se caga encima.
No se hizo mucho daño. Estábamos en la planta baja de la comisaría 32 y solo se
cortó un poquito.
Así que ahora hay que ir a recogerle, ¿no? Y el tío apesta. Y le llevo por la
puerta de atrás porque tengo que hacer que le tomen las huellas, ¿no?
Y le hago meter la mano dentro de los calzoncillos para que se le queden bien
pringados de mierda los dedos.
Y le digo, vaya, señor Calabrese, ya no nos queda tinta. ¡Tendrá que usar su
propia mierda!
¡Se acabó el buscabroncas, Calabrese!
Hola, soy Mike Brennan. ¿Es usted la junto de mí? Sí, hola, Al Reilly. Al
Reilly, encantado.
Supongo que yo soy el invitado de honor, ¿no?
Así que le presentaré a los demás.
Bueno, este es el capitán Flyon. ¿Qué tal? El teniente Kili, de la oficina del
comisario. Hola. Los agentes Corbyn y Ramón, los primeros en llegar allí.
El detective Valentín, que llevará el caso con el detective Chapman de
homicidios.
Llámeme Chapi. Somos sus brazos y piernas, Ray. ¿Quieres una Pepsi, Chapi?
Ahora es usted abogado.
Ya no patea la calle como nosotros.
Es cierto, había sido policía, ¿no? En el 34.
Así es, teniente.
Pues es un placer, señor Rayleigh. Ya era hora de que el fiscal empleara
miembros del cuerpo, ¿no?
¿Sabe? Yo conocía a su padre.
Los polis como él nos hicieron los mejores.
Ahora estábamos contando viejas historias de guerra.
Mike nos hablaba del tamaño de sus cojones y este negrato se estaba meando
risa. Tú no eres más que otro negro, pero con el pelo liso.
Señores, señores, se están saltando las normas del departamento.
Los epítetos racistas no están permitidos.
Perdón, señor.
¿Quién es racista? ¿Yo, Chapi?
Somos de las minorías y tenéis suerte de tenerlos porque si nos vamos el juez
federal os quitará la subvención.
Y Brennan, él no es racista, odia a todo el mundo, da igual oportunidad a todos.
Lubin, rata de sinagoga, ¿por qué coño has tardado tanto?
Por poco me atracan en el metro.
¿Dónde cojones estáis cuando... Ruego a los presentes que den su nombre, número
y destino al taquígrafo antes de marcharse.
Gracias. Bien, hacia las doce y media de esta noche... ¿Ocurrió algo?
¿No, teniente?
Correcto, señor Rayleigh.
Bien.
¿Dónde ocurrió ese algo?
En el 311 de Park Avenue, ciudad y condado de Nueva York.
Bien.
Díganos, con sus propias palabras, qué pasó.
¿De quién van a ser las palabras si no?
Ubi, aquí las bromas las hago yo.
Sí, su santidad.
Más vale que no incluyas estas últimas frases.
No quiero jugarme las vacaciones de Anuag.
Hace un rato, esta noche, estaba en el distrito 34, en la calle 104, entre
Parque y la Tercera.
Estaba investigando el homicidio de un tal Julio Serrano.
Las investigaciones revelaban que al socio y amigo de toda la vida de
Antonio Vázquez. Le había sido estafado una enorme suma de dinero por parte del
susodicho Serrano.
Hacia medianoche recibí una llamada de una fuente fidedigna que me dijo el
paradero del tal Antonio Vázquez.
Creí oportuno interrogar a Vázquez acerca del asesinato de Serrano, ya que
motivos y un largo historial de violencia.
Me dirigí a un antro nocturno, un club, en el 3111 de Parque Avenido. La puerta
estaba abierta.
Y vi al difunto Tony Vázquez. Yo lo conocía por Tony de encuentros
le dije, Tony, ven, quiero hablar contigo, o algo parecido.
Yo no esperaba que pasara nada, estaba muy tranquilo.
Así que Tony se acerca y hablamos.
Y en cuanto yo le pronuncio a Tony el nombre de Julio Serrano, se vuelve loco
empieza a gritar, voy a matarte, hijo de puta, o algo por el estilo.
No me importa confesar que me asusté porque Tony tenía fama de gustarle
disparar. Pero cuando movió la mano y vi brillar el metal, por temor a mi vida,
saqué mi arma y disparé.
Dios estaba conmigo, le di en la cabeza.
En ese momento la gente salió del club y empezó a gritar y a insultarme. Me
empujaban sin parar, pero yo les hice ver que el difunto llevaba una pistola
la mano.
Y les mantuve apartados hasta que llegaran refuerzos.
En balística están comprobando si la pistola del difunto es la misma que mató
Julio Serrano.
Porque es del calibre 45.
Vaya, creo que eso es todo, señor Rayleigh.
Estoy desolado por la pérdida de una vida humana.
Pero, coño, ¿fue algo tan rápido? ¿Era él o yo?
Vaya, teniente, no queda un cabo suelto.
¿Quiere esa última frase en el informe, señor Rayleigh?
Ha sido una reacción espontánea y refrescante. Yo la dejaría a Riley. Sí,
dejarla.
Responderé a cualquier otra pregunta, señor Riley.
No tenemos más preguntas.
¿Verdad, señor Quinn?
Eres tú quien lo decide.
Muy bien, gracias. Eso es todo.
De acuerdo, gracias a todos. Pueden irse a casa a dormir un poco.
Vamos, sucedaño de negro.
No me jodas.
Lo has llevado muy bien, Francis.
Es un caso de puro trámite. No, es un buen caso para que te inicies.
Para la sesión del jurado te faltan las declaraciones de los testigos, el
informe de balística, el informe del forense y la declaración del soplón que
avisó a Brennan.
Francis, te ruego que escondas la identidad de ese soplón a todo el mundo.
¿Está claro?
A todos.
Sí, señor.
Buenas noches a todos.
Ey, buenas noches.
Es un tipo impresionante, ¿eh?
Bueno, como diría Jimmy Durante, aún no has visto nada.
Las estrías coinciden con las del 45 que se encontró en la mala de Vázquez.
Balística confirmará que es la misma pistola que acabó con Julio Serrano.
Sí, amigo.
Resolvemos dos homicidios.
Somos geniales. Empieza con buen pie en la sección de homicidios, señor Riley.
Por favor, llámame Al. He sido policía. Podemos dutearnos.
Patrullé con Sabartelli, Forenzi, Mullins... ¡El loco Mullins!
¡Vaya con Mullins!
Nadie le llamaba así a la cara.
El jodido Mollins le encantaba patrullar por las calles. Claro, hombre, porque
iba a despreciar un sueldo extra, ¿no?
Bien, ¿qué hay de los testigos?
Veamos, tenemos a Santos Rivera, Maxi Correa, Ángel Delgado... Va, espalda de
tres al cuarto. Que te den por culo. Luego está Luis Alvarado, José Castillo,
Mauricio Valdés, Roberto Texador, también llamado Bobitex.
Bobby Tex, en esta red hay peces muy raros. Tenemos a un par de espaguetis.
¿Italianos en un club hispano?
Chicos, chicos, hemos de estar a solas.
De acuerdo.
Disculpadme.
Mira, tenemos aquí a Lorenzo Franconi, alias Larry Pez, y a su guardaespaldas,
Bruno Bali.
Larry Pez, Bobby Tex, son peces gordos, no van a esos barrios. No sé tanto de
eso, tío.
Antes veía a Bobby Tex jugando a pelota en las calles del barrio.
Ahora vive como un rajal en Sutton Place y yo no gano para salir de las jodidas
casas con meta. Este camello, eso es lo malo de los puertorriqueños. Se
reproducen como conejos, no quieren trabajar y esperan hacerse ricos
barro. Vete al carajo, cara de cabrón. Yo hago el doble de trabajo que tú aquí.
¿Y sabes por qué? ¿Por qué?
Porque no se me enreda el peine en el pelo al arreglarme. Vaya mierda de pelo
lo hice.
¿Quién más hay?
Tenemos a la mujer de Bobby Tex. Nancy algo.
Nancy... Nancy Boy.
¿Quién? Eso es lo que pone.
Nancy Boy.
Lleva un par de años con Bobbitt. Tenemos un archivo abierto sobre él.
Léete los informes sobre las fiestas que celebra. Una vez invitó a toda la
compañía de... de una obra de teatro de Broadway.
Consumían tanta coca que la entraban a carretillas.
Supongo que tendré mi premio cuando vaya al cielo.
Tú solo irás al cielo si necesitan personal de limpieza.
Cortad el rollo.
Chapi, lee el informe de balística. Y el del forense.
Valentín, coge a los testigos. Pero yo quiero ver a Franconia, a Bobitex y a
Nancy Bosch.
Que bajen ya.
Nunca lograré acostumbrarme.
Los fiscales en una mesa, los jueces en otra y los acusados en otra.
¿Cuántos arreglos crees que se hacen en el lavabo?
No me contestes.
¿Qué vas a tomar?
Una soda, una soda.
¿Un irlandés que no bebe alcohol?
Solo falta ver a un rabino comprando en una tocinería.
Señor Blomenfield, es un honor.
Nos vemos una vez más.
No, Pilstein, largo. Si me ven hablando contigo, Asuntos Internos investigará
hasta a mis nietos.
Ah, este es Preston Pilstein. Cuando Galacia habla de la plaga judía, se
a él.
Qué gracioso es, encantado.
¿Cómo está usted? Oh, no, basta ya, Pilstein. No me quites el apetito. Aún
hemos comido.
Qué gracioso, ¿eh?
Fíjate en ese hijo de puta.
Hace 20 años llevaba la chaqueta de un traje con los pantalones de otro.
Ahora está viviendo en Long Island.
Su mujer ha comprado la mitad de Palm Beach y yo estoy aquí tocándome la
Comeremos aquí en la barra, Phil.
Lo de siempre.
Sí. ¿Qué día es hoy?
¿Martes? Sí, martes.
Sí, y ya estás desahogándote en el whisky. Es verdad.
¿Por qué los judíos de mi generación bebemos?
Mis padres vinieron de Polonia y cantaban una canción.
¿Comprendes, campesino irlandés?
Un borracho no es judío.
Luego no recuerdo. Y debe beber porque un no judío es un borracho.
Leo, la oficina del fiscal no podría funcionar sin ti.
Eres el mejor táctico... Sí, sí, sí. Con eso y un billete podrás viajar en el
metro. Treinta años.
Treinta años en esa jodida oficina. Debí haberla dejado hace tiempo.
Como privado me habría forrado. Molly se lo merecía.
¿Por qué no lo hiciste?
Porque tengo la misma enfermedad que tú. ¿Cuál? Pensaba cambiar las cosas.
Eh, te has ruborizado.
Ah,
niñato.
Ojalá no te rompan el corazón.
¿Y qué tal tu nuevo jefe?
Es un hueso.
Duro, pero justo.
Me gusta. Es tajante.
En la facultad hablaba mucho de sus logros y de su memoria.
El otro día leyó mi resumen y me dijo, te equivocas respecto a Tony Vázquez.
detenido once veces, pero solo tuvo dos condenas, no tres.
Yo lo comprobé. En la copia del historial el dos estaba borroso y
tres. Tenía razón. Es un cabrón.
Es un racista, un antisemita y un cabrón. Quiere seguir los pasos del
gobernador. De hoy lo logrará.
Se casó por política y lo único que le importa es su camino.
Dios sabe hasta qué altura.
Hace años, cuando aún había ejecuciones en este estado, él se presentaba
voluntario como testigo.
Sí, recuerdo su primer caso.
Él era adjunto del fiscal hace ya muchos años.
Las pocas pruebas que reunió eran indirectas, pero él quería que el jurado
recomendara la pena de muerte. Cuando terminó, los del jurado creían que ese
pobre negrito había violado a sus madres y se fue hasta Sing Sing para ver la
ejecución.
Al día siguiente, estábamos aquí tomando café y entró él con esa asquerosa
sonrisa en su cara.
Y alguien dijo, ¿eh? ¿Cómo fue?
Y él dijo, impasible.
Se quedó frito.
Y luego dijo, espero que sea culpable.
Y se echó a reír.
Cabrón. Ahora y siempre.
Dos de corredir.
¿Quieren beber algo, señores?
Nada, gracias.
Ponme otro whisky.
Te ha tocado el caso Brennan Vázquez, ¿eh?
Es puro trámite. Vázquez tenía un 45 en la mano.
Vázquez no había tenido un 45 en su vida.
Aquella noche sí.
Imbécil, escúchame. Yo también tengo memoria.
Le detuvieron once veces y jamás le encontraron más que un 32.
Y una de las dos condenas le cayó por llevar un arma oculta. Tenía una pequeña
pistola del 32 escondida en la bota.
Mira en su historial, verás que es así. Quizás aquella noche llevaba dos.
¿Tony Vázquez?
Él solía decir que tenía tres huevos. La típica chulería latina. A mí no me
hacen falta pistolas, me los cargo con estas manos.
¿Dos armas?
Ni hablar.
Pobrecillo Aloisius.
Ay, tantarrón.
Me importa un huevo lo que dijera él. Yo no vi ningún arma.
Gracias, señor Alvarado. Puede irse.
¿Estás bien?
Vamos a ordenar esto.
Oiga, deberíamos interrogar a Bobitex ante su parienta y ese gondoliero.
Hasta ahora lo hemos hecho individualmente.
Alberto, conozco a mi gente.
Conozco a Bobby Tex de las calles. No podrás resistir que le provoquen ante su
parienta y el capo Macaroni. Tienen muy mala leche.
¿Por qué queremos meternos con Bobby Tex? Larry Pech y Bobby Texador en un
de Harlem con Tony Vázquez.
Vamos, Chapi, aquí hay mucha pesca. Puede que haya suerte.
¿Sí?
¿Señor Rayleigh?
Mis clientes llevan esperando media hora. Ya estamos, que pasen. ¿Han
juramento? Lo han hecho todos. Señor Rayleigh, estos son mis clientes. El
Franconi, el señor Vali y el señor Roberto Texador y su señora.
¿Su señora?
Creía que el señor Texador era soltero.
Bueno, ya sabe cómo es eso. Están viviendo juntos.
Los tiempos han cambiado, ¿verdad?
Ya sabe, matrimonio por acuerdo mutuo.
Abogado, esos matrimonios se abolieron en Nueva York en el 31.
¿No conoce la ley?
Aunque quiere jugar así, ¿eh?
Escucha, niño.
No, no me llame niño.
Le he visto a la entrada de los juzgados de guardia haciendo el numerito,
buscando clientes. No aguanto insolencias. Todos fuera. Fuera, fuera.
Firly, tranquilízate. Has traído a tus clientes aquí de buena fe. Lo has hecho
siempre. Este es una pijada de caso.
Con perdón, señora.
Les haremos un par de preguntas y podrán marcharse todos. Nadie saldrá
perjudicado. No importa.
Ya es agua pasada.
Perstein nunca se lo toma en plan personal.
No obstante, quisiera que constase en el informe que Larry, el señor Franzoni,
se niega a declarar nada acogiéndose al derecho que le otorgan la quinta y
decimocuarta enmiendas. ¿Es su consejo de abogado? Bueno, no necesariamente.
Vaya. No puedo creer que un abogado de renombre como usted aconseje a su
que se escude en la quinta enmienda.
Él no es el objeto de esta investigación.
¿Quiere que empecemos a sospechar del señor Vito Franconi, apodado Larry
duche de la avenida Plissen?
Pesce es pez en italiano, ¿no, señor Franconi?
¿Quiere que le concedamos inmunidad y que luego le subamos al tribunal para
le acusen de desacato?
Y que hable con el Departamento Federal de Narcóticos para que investiguen sus
últimas declaraciones de hacienda.
Yo no digo que necesariamente lo haga, pero... Espere, espere, espere un
segundo, un segundo, ¿eh?
¿Le importan mis clientes y yo hablemos fuera, señor fiscal?
En absoluto, Preston.
Gracias, Al.
Al, ya está todo arreglado. El señor Franconi hará una declaración.
Estaba con mi chofer paseando por Park Avenue.
Hacia medianoche.
De pronto me entraron ganas de mear.
Le dije, Bruno, encuéntrame un sitio. Tengo ganas de mear.
No quería hacerlo en la calle por la clase de barrio que era, ¿no? Y Bruno
frente a ese local.
Entré, eché la meada, salí.
Y vi a ese tipo moviendo una pipa y gritando, quietos.
Supuse que era un poli. Así que me quedé.
¿Lo recuerda usted así, señor Bali?
Yo como él.
No logro entenderlo. Ese club nocturno de Park Avenue tiene un letrero que dice
solo para socios.
¿Cómo pudo usted entrar?
¿Qué quiere?
¿Acorralarme?
Me he sacrificado para venir.
No tengo... He de cuidar de mi pollería.
No tengo tiempo para que me toquen los huevos.
Tranquilo. Mi cliente ha cooperado en todo lo posible.
Esta entrevista ha empezado media hora tarde.
Quisiera que se quedaran aún un ratito más por si, en fin, hubiera divergencias
en sus testimonios.
Pues claro, estamos cooperando totalmente.
Señor Texador.
¿Podría darnos su versión de lo ocurrido? Con mucho gusto, señor
Conozco a Mauricio Valdés.
De los viejos tiempos, de cuando yo vivía en el barrio.
Y el jueves pasado, mi mujer y yo decidimos visitar su club. Perdona,
¿Tu mujer, Bobitex?
Estoy hablando con el señor Rayleigh.
Los detectives Valentín y Chapman también trabajan en el caso. Pueden
preguntas. Siga, por favor. Pueden hacer preguntas, sí.
Pero no insinuaciones de mal gusto.
No. Sí.
Siga, por favor.
Fuimos a ver a un amigo y nada más. No pensábamos quedarnos en la tarde porque
es un ambiente peligroso.
¿Sabe? Ahora le recuerdo.
Estuvo en el distrito 34, ¿no?
Así es.
Tenía buena reputación entre los latinos, señor Rayleigh.
Era usted duro, pero justo.
No aguanto más esta mierda. Luis, por favor. El tío te está soplando el culo y
tú te dejas, hombre. ¿Qué es esto?
Tengo aquí a mi mujer, señor Rayleigh. No quiero palabras oeses.
Muy bien, lo siento, de acuerdo, lo siento.
Por favor, continúe, señor Texador.
Pues tomamos una copa y de repente se oyeron muchos ruidos. ¿Disparos?
No lo sé, mucho ruido.
Yo salí afuera y vi a un tipo grandullón que tenía algo en la mano y a uno
pequeño en el suelo.
Y el grandullón saca su placa y dice que nadie se mueva, lo de siempre.
Y llegaron más polis.
Y ya está.
Conocí al señor Franconi y al señor Vali de antes, ¿verdad? No, yo diría que no.
Pero les vio entrar en el club.
Es un club grande y ruidoso, no podría... ¿Quieres hacernos creer que
mafiosos... ¡Eh, un momento! ¡Esos comentarios son imperdonables!
¡Eh, eh, eh!
¡Protesto, protesto! ¡Basta!
Detective Valentín.
Les pido perdón a todos.
Esta...
Oficina, no aprueba el uso de epítetos racistas.
Tranquilicémonos y acabemos con esto.
Ese tipo que estaba en el suelo era Tony Vázquez, ¿no?
Eso me dijeron luego, sí. ¿Le conocía?
Un poco, sí.
Del viejo barrio. ¿Un poco?
Yo vi con mis propios ojos cómo ese Tony Vázquez se salvó la vida.
Fue cuando esa banda de macarr... de italianos.
Te cogió en el parque de la 114 con la avenida Pleasant.
¿Cuántos años tenías? ¿18, 19?
Y habrían acabado contigo cuando él se metió en medio con una porra y te salvó
el pellejo. Y ahora que está muerto, ¿te atreves a pasar de él?
¡Qué calrado!
¿Cagado? ¡Sí, jodido, cagado! Tony te quería como un hermano. Desde entonces
trabajó para ti. ¡Eh, eh!
Escucha, gilipollas.
Sabíamos que eras un capullo y te estás portando como tal.
Tú, detective, vamos, no encontrarías ni a un negro en Harlem.
Tienes una placa y un arma, pero sigues siendo un capullo. ¡Oh, por favor!
¡Cállate, picapleitos! ¡Estoy hablando! ¡Estás acabado, Bobitex! ¡Eres un don
nadie, sabes!
¡El que manda ahora soy yo porque soy la ley y este caso está claro!
¡Es un caso de defensa propia! ¡Al pendiente le darán su medalla! ¡Yo
acceso y que te jodan, tío!
¡Jódete! ¡Jódete tú!
Vamos, ¿qué dices? Y Tony Vásquez pesaba 50 kilos.
¿Quiere decirme dónde iba a meter un arma del 45 y otra del 32?
¿Se iba con vaqueros ajustados?
¿Ahora eres un detective?
Ya no creo que sí, come mierda. Todos dimos el 32 en su bota cuando cayó. Todo
el mundo sabe que solo usaba este, lo sabe todo él.
¿Estás diciendo que Brenna se cargó a Tony? Puede, pero eso lo tienes que
averiguar tú, detective Valentín.
Vaya, cuánto lo siento, señor Rayleigh. ¿Sabe qué pasa?
Se lo diré. Cuando un par de puertorriqueños del viejo barrio nos
siempre ocurre lo mismo, Luis, ¿no es cierto?
Lo siento, Luis.
Eres un tío cojonudo. Eh, hombre, no estoy cabreado.
Eres cojonudo, en serio.
Y ¿sabes una cosa? No soy detective y a veces hablo más de la cuenta.
¿Qué me dice, señor Reilly? Tengo que desplumar pollos. Yo como él.
Ruego a los testigos que esperen cinco minutos. Quiero asegurarme de que no hay
divergencias en los testimonios.
Y así no tendré que llamarles aquí otra vez.
De acuerdo. Gracias.
Lubin, puedes hacer un descanso.
La cosa está empezando a llenarse de mierda.
Has estado genial.
Tú tampoco lo hiciste mal, Alberto.
Capullos, mientras os vais felicitando el uno al otro, pensad que es muy
que hayáis jodido vivo a Brennan. Yo no quiero joder a un poli, Chapi. Acabas de
hacerlo, ahora consta en el informe, vendrá asuntos internos.
Esto huele que a pesa.
Mira, Chapi, yo conozco a mi gente como tú a la tuya. Es posible que Tony matara
a Julio.
Ellos dos y Tex.
Una vez se pelearon con una banda de 10 italianos con solo una navaja y una
botella rota en la mano, ¿sabes? Se hacían llamar los pecadores. Quiero
que estos tíos llevaban 24 años juntos, ¿entiendes?
Así empezó la banda de... Joder, había que pelearse con la mafia si querías
traficar con drogas en aquella época. Esos yonquis hijos de puta se matarían
cualquier cosa. Un kilo de caballo... Te digo que Tony Vázquez no se cargó a
Serrano. No es una banda de jodidos colombianos.
Conozco a mi gente.
Este caso es sucio, tío. Lo notan los cojones, ¿entiendes? Me haces caso a un
pedazo de mierda como Bobitex.
El día en que me hagan creer a un maldito traficante puertorriqueño antes
un poli como Mike, ese día entregaré mi placa.
Mike Brennan es el mejor policía que he visto. El primero en alcanzar una
ventana o un tragaluz detuvo una bala que iba dirigida a mí con su mano
izquierda y se la metió al rufián en el culo.
Mira, no digas nada sin pruebas. Esto es serio.
¡Te, te, te, te, te, te, te! ¡Te, te, te, te, te, te, te! ¡Jodido inmigrante!
Sirvieron juntos en los marines, ¿sabes? Chapi.
Supongo que Brennan es culpable.
¿Lo aceptarías?
Haría mi trabajo, pero no le detendría.
Eso puede hacerlo el orgullo de Puerto Rico.
Muchísimas gracias, gracias.
¿Sabes que ese gorila me metería en su culo como un supositorio de glicerina?
Muy bien, está claro. Busquemos al soplón Roger Montalvo y saldremos de
¿Al supermaricón? Ese es peor que Bobby Tex. Es soplón, camello, sádico y
asesino. Los federales le pagan 500 dólares al mes y le dejan vender su
te traiciona o te mata por la espalda. Como contemos con él, acabaremos todos
acusados. Bueno, ¿y qué hay de la chica? ¿Qué le pasa?
Interroguémosla, quizá nos diga algo.
Vamos, mírala con tus ojitos en azul y sal.
¿Quién sabe lo que obtendrás?
¿Qué coño? No es justo que los malos se lleven siempre los mejores chochos.
Me he estado callando algo que tengo que decirte cara a cara, abogado.
Dilo. Tal vez no quieras que ellos oigan lo que voy a decir. Vamos, dilo de una
vez. Dilo y vete.
Te crees muy listo, ¿eh?
¿Crees que no sé por qué me interrogáis para esta mierda de caso?
Porque ella está conmigo, bobo blanco.
Sí, sé lo que hubo entre vosotros. Ven a contar otro.
Y si te pillo tras ella va a ser mucho peor de lo que te imaginas.
Y me importa un huevo que seas fiscal del Estado.
¿Vale?
Estás avisado.
Si vuelves a apuntarme con el dedo te lo romperé y te lo meteré por el culo.
Muy bien.
Ahora los dos estamos avisados.
¡Eh, Flo!
Ven aquí.
Trae a tu amiga.
¡Que vengan tus amiguitas!
¡Vamos, nenas!
¡Vamos!
Sabes que no debes huir de mí, Flo.
Teniente, yo solo estaba... No me vengas con chorradas.
A ver, ¿quién hay aquí?
¿Estamin?
¿Sherry? ¿Lona?
¿Cardy? ¿Zuelen?
Oh, y la maravillosa estrella chupapollas, Sylvester, ¿no? Me llamo
Sofía, ¿eh?
¿Qué es esto, Sofía?
Ah, sí, yo diría que son unos huevos y una polla bajo una compresa. No, Sofía,
no te corras en mi mano, chupón, o te los arranco. Por Dios, teniente, me hace
usted daño.
No tanto como te voy a hacer.
¿Cómo te llamas?
¿Cómo te llamas?
Sofía. ¿Qué?
¿Cómo te llamas? Silberto.
Estoy buscando a Roger Montalvo.
Le estoy buscando en serio.
A la que me lo encuentre le debo un favor, ¿de acuerdo?
Entendido, teniente.
¿Alguna cosa más?
Ah, Flo, si me apeteciera alguna cosa más, llamaría a Silvestre.
Mira.
Fíjate qué boquita.
Esta es una boca con experiencia.
¿No, Silvestre? Por favor, teniente.
Escucha, chupapollas. El novio de Montalvo.
¿Cómo se llama?
José... José Malpica. Eso es, José Malpica.
Frecuentáis los mismos ambientes. Si coincidís en un congreso de maricones,
que quiero verle.
¿Comprendéis? Sí, sí.
A trabajar.
A trabajar.
Te he oído.
Lo tendré en cuenta.
Nancy, por favor.
Vas a ver a tu madre.
Claro.
Habéis pinchado el teléfono.
Y seguimos a boquillas y que sabía cuándo saldrías. Lógico.
Quiero hablar contigo. Ni lo intente.
Hay mucho de que... Y no me digas una palabra más.
Está lloviendo.
Y cuesta encontrar un taxi que te quiera llevar al barrio. Pero como vuelvas a
abrir la boca, saldré inmediatamente de este coche.
¿Qué es lo que... Bien, de acuerdo.
¿Recuerdas dónde era?
Mamá, ¿estás segura?
Absolutamente. Hija, aquí tengo todo lo que necesito. Ya estoy muy vieja para
mudarme. Y si algo hace falta en el apartamento de arreglo, el súper está
Mira, así, en un minutito.
¿Sabes una cosa?
Está enamorado de mí.
Se está poniendo senil.
Mira, ese debe ser él.
El agua en el toilet se pasa siempre corriendo.
No digas nada.
Señora Bash.
¡Alberto!
Vaya, ¿cuánto tiempo?
Esta es la casa de mi madre.
No puedes entrar aquí.
Déjame hablar contigo, por favor.
No quiero empezar a recordarlo todo.
Nunca lo hemos hablado.
Me dejaste plantado en la calle y seis años después entras en mi despacho con
este cerdo de Bobitex... ¡Basta, basta!
Sea lo que sea y haga lo que haga, él es una persona mucho más honrada que tú.
Él es lo que es, pero tiene una cara, no dos, y no es racista.
Por favor, compréndelo.
Me cogiste por sorpresa.
Nunca me dijiste que tu padre era... Dilo.
Dilo. ¿Que mi padre era qué? Dilo.
¿Un negrata?
Así los llama la policía. Anda, dilo, venga. Un negrata, un zulu, un cara
carbón.
Era el mejor hombre que he conocido y te quedaste pálido al verle. Y es
realmente difícil que tú te pongas pálido. Estuvimos juntos dos años y
dijiste que tu padre era negro.
¿No es lo que creías?
¿Pensabas que escondía a mi padre de ti?
Te diré lo que yo pensaba.
Pensaba, estoy enamorada.
Estoy enamorada de un poli del distrito 34.
Y estoy enamorada de este bebé que llevo en mi vientre.
Y también amo a un gran hombre, que es mi padre.
Y yendo a casa, le vi cruzar la calle con su saco de marinero.
Llevaba dos años fuera.
Y en aquel momento yo tenía todo lo que podría desear en la vida.
Y te dije, ¡ay, ese es mi padre!
Y entonces te vi la cara.
¿Qué viste en mi cara?
Un gesto. ¿Un gesto? Sí.
¿Un gesto fue bastante para cambiar nuestras vidas? Sí, un gesto.
Nosotros somos así.
Tenemos un sexto sentido.
¿Qué le pasó al bebé?
¡Oh, qué bebé!
Vaya, esos ojos irlandeses ya no sonríen.
Soy tan católica como tú, pero no soy tan rígida.
Todo es inútil.
Márchate de mi casa.
Nancy, no quiero dejarte. No tienes más remedio.
Lárgate.
Vete.
¡Vete! ¡Fuera! Si no te vas tú, me iré yo. ¡Vete!
Esto es una idiotez, Francis.
Has complicado un sencillo caso de defensa propia.
No permitiré que una gentuza puertorriqueña ensucie el nombre de un
categoría de Brennan.
No vas a presentar esto al jurado. No existen pruebas que lo corroboren. Está
el informe. El informe es para los archivos.
Forma parte del papeleo.
El jurado creerá lo que le digas.
No te pedirá el informe.
Aceptará lo que cites de él.
No compliques esto, Francis.
No hagas que pierda mi gente.
Sí, señor.
Encontraremos a Montalvo y seguro que corroborará la versión de Brennan.
Francis.
No trabajas para asuntos internos, ¿verdad?
No, señor.
Sigue en contacto.
¿Puedes prestarme un oído?
¿Qué? Quiero preguntarte una cosa.
Sí, ¿te va bien ahora?
Mira, Chapi te explicó que él y Brennan son amigos íntimos, ¿no?
Yo no tengo nada que explicarte, pero tiene que haber sinceridad entre
Si encendemos esta mecha hay que saber por dónde explotará.
¿Qué quieres decir?
La escena del otro día. Debes admitir que fue poco corriente, ¿no crees?
¿Tú y esa tía, te latiraste o qué?
La conocí, nos íbamos a casar y no nos casamos.
¿Por qué?
La cagué.
Vale, entendido.
Tienes mi respeto y mi silencio, Alberto, ¿vale?
Gracias.
El otro día me pareció que aún te dolía.
El amor de mi vida.
Pasad por la oficina a declarar. No es nada complicado.
Vuestro informe nos va a estar.
Recuerdos a Delgado.
Me alegra ver que no soy el único caso que llevas.
Hola, Mike.
Quería verte porque creo que tienes una opinión equivocada de mí.
No tengo ninguna opinión, Mike.
Vamos, Rayleigh. Si quiero que me toquen los huevos, lo hago yo solo.
¿Qué coño?
Nunca he intentado ocultarlo.
Yo creo en la mano dura. He sido así en el distrito 32, en el 25, en el 30, en
el 34, en el 6, en cualquiera.
Pero me respetas.
La primera noche que estuve de patrulla en la 147 y Lenox, a aquellos negros de
mierda les dije, cuando estoy de servicio, el hijo puta más grande de
barrio soy yo.
Y un listillo dice, con pistolas es fácil mandar, y me suelta, ¡eh, hijo
voy a meterte la porra por el culo! Yo digo, vale, gilipollas, me quito las
armas, vamos al callejón y ¡bum, bum!
Ese cabrón se queda sin dientes y tenemos que llevarle al hospital, ¿no?
Pero todo iba mejor cuando yo estaba allí. Sí, me hablaron de ti cuando
en la academia y Chapi me contó algo.
Sí, Chapi me conoce.
Son como animales.
Un par de polis están patrullando por aquí y algún jodido hijo de puta les
una piedra al parabrisas.
Esto se está hundiendo.
Quiero que vuelva a ser como antes.
Si pierdes el control de esta jodida jungla, estás acabado.
Tú lo sabes, has patrullado.
Que rompa un par de cabezas.
Tú sabes contra quién peleamos.
Y ellos lo saben.
Es por eso que me odian tanto.
Ese jodido Texador, ese Montalvo. Quiere entenderme una trampa. Siempre hay
quien te quiere tender una trampa, ¿no?
Si estás limpio, ¿no?
Y un huevo.
Tú estuviste con el loco Mullins, ¿no?
Sí. Ahora está jubilado, ¿no? Está en Miami. Un lunático en Miami, ¿eh?
Pero supongo que un adjunto del fiscal con ambiciones le dijera, sabemos que te
vendía, estemos pillados por los huevos, sabemos que tu compañero no te
denunció, así que él también debía estar en el ajo.
Un poli no traiciona a otro, Mike. Oh, sí, eso ya lo sé, Al.
Sí lo sabré yo.
Pero ponte en su lugar, por el amor de Dios. Podrían quitarle la pensión. Y
mientras los fiscales no paran de susurrarle, si nos das nombres tendrás
inmunidad. ¡Danos nombres!
¿Crees que Mullins lo resistiría? Sería capaz de acusar a todo el cuerpo.
Escúchame, Mike.
Si estás sucio, caerás.
Y todo lo que me digas desde ahora constará en el informe.
a este hijo de Kevin Reilly.
Ojalá te mueras.
Si tu padre viviera, brindaría conmigo por eso.
¡Eh, chicos!
¡Venid!
¡Eh!
¿Cómo va?
¡Eh, amigo!
Te invito a una copa.
Los bares de maricas están tranquilos ahora, ¿eh, Chapi?
¿Recuerdas hace un par de años? ¿Qué va a tomar, Teniente?
¿Chapi?
Sí, un whisky.
¿Quieren hacerme daño, Chapi?
De aquí a un par de días se habrá olvidado, Mike.
No, no, no, no, no. Quieren joderme.
Ese farsante, Rayleigh.
Un cabrón con cara de no haber roto jamás un plato.
Y estuvo años con ese vendido del loco Mullins. No me harás creer que él no
cobraba. Nadie sabe qué ocurre dentro de un coche patrulla, ¿eh, Mike? Tú lo has
dicho.
Y ese hispano Valentín, joder, está como una cabra. Ha pasado años de secreta
durmiendo en la puta calle, tratando con los yonkis. ¿Quién va a fiarse de una
estupa, eh, Chami?
Siempre me han dicho que está limpio.
¿Limpio? Yo sé que tengo el culo limpio porque me lo lavo.
¿De quién te fías, Mike?
De ti. Me fío de ti, Chapi, porque hemos pasado por muchas cosas juntos.
Eres el negro más blanco que he conocido. Y es la pura verdad.
Échame una mano.
Van a por mí.
¿Cómo? Prométeme algo.
Me alegro de que busques a Montalvo, pero prométeme algo.
Si le encuentras, quiero hablar con él primero. Sabes que es un hijo de puta de
mucho cuidado.
Quiero hablar con él antes que el fiscal.
Mira, no le conozco. Yo no sé dónde está. Valentín tiene algún rastro de él.
¿Tienes la dirección de Luis? La tengo, pero no sé, no... Vamos, yo soy el que
te lo pide, ¿eh? Mike Brennan, vamos, chapi, vamos.
Téngase, diez pavos.
Le voy a comprar un anorak nuevo.
Pero necesito un poquito más de dinero.
Santos cielo, mira qué precios. ¿No podrías ir a otro sitio?
25, 30 pesos, nada más. Está bien, toma, te doy 20 pavos.
Yo me voy al videoclub. ¿Qué película quieres ver?
La que tú quieras, decide tú.
Adiós, hijo.
Emma, ¿qué haces tú por aquí?
Quería verte, Luis. Por eso he venido.
¿Cómo me encontraste?
¿Cómo se llama?
Luisito. Luisito, ¿eh?
Quiero verte a zonas, Luis.
Ahora. Está bien. Vamos.
¿Aquí va bien, teniente?
Perfecto.
Dispara.
Soy el último a quien debes decir eso, ¿eh?
¿Tienes alguna pista de Montalvo y del maricón de su amigo, José?
Todavía no, pero lo encontraremos. Los soplones se están buscando.
Solo un soplón y venga otro soplón.
¿Se lo entregarás a Ray?
Claro, ¿a quién si no?
Tengo que hablar antes con él, Luis. Tu amigo Bobby Tex intenta joderme. Debo
hablar con él antes de que lo haga Ray.
No sé, va a ser muy difícil.
Me cago en la leche, jodido puertorriqueño.
Luis, trabajaste en narcóticos, ¿no? Sí.
Trabajaste con Álvarez, López y todos aquellos.
Sí.
Diez mil pavos.
¿Qué? No quieras hacerte el inocente conmigo, negrata de pelo liso.
Trabajaste con Álvarez, López y todos aquellos. Yo estoy limpio, teniente.
No me tomes el pelo, Valentín.
Entero de todo lo que ocurre.
De todo.
¿Quieres más detalles?
El caso Rubelo. 80 .000 repartidos entre 5.
4. Yo nunca acepté nada.
Llámame teniente. No bajes la vista.
Mírame a la cara.
Dime.
¿Aceptas los 10 .000?
Sí.
El trato queda cerrado.
10 .000 en efectivo cuando me entregues a Roger Montalvo.
Y no me jodas en esto, Luis.
Como me jodan, preferirás que te den por el culo con un hierro al rojo.
¿Comprendes?
Comprendo, teniente.
Muy guapo el niño.
Chapi, soy yo, ¿vale? Sí.
Vino aquí.
También ha hablado conmigo.
No hablemos por teléfono. Te veré mañana.
Chapi, me dio un susto de muerte.
Ese cabrón me da mucho miedo.
Disfruta de tu día libre.
¿Chapi?
Así es, diez mil dólares.
Joder. Bueno, tienes una ventaja. Puedes fiarte de Chapi y Valentín.
Hubieran podido callarse.
¿Qué debo hacer, Blum? ¿Se lo has dicho a Quig? Le veré a las dos y medio.
No te lo toques.
Él y Brennan llevan muchos años juntos.
De ahora en adelante, infórmane a mí de todo.
Y no me vengas con la coña de la lealtad. Un jefe está por encima de tu
Ahora eres abogado, no lo olvides.
Solo eres responsable ante el fiscal del distrito.
Podemos vernos aquí siempre que me necesites.
No te preocupes.
Aunque me hubieran puesto un micrófono, este ruido estropearía la cinta.
Y yo creía que iba a ser un caso sencillo.
El último consejo que te doy es este, Francis.
Estás dejando que un traficante mentiroso y criminal influya en tu
Ya no queda mucha gente válida en esta ciudad.
Solo unas cuantas personas selectas.
Únete a nosotros.
He invitado a unos amigos el miércoles para cenar.
Ven, por favor.
En el Club Montauk a las nueve. Ven solo, Francis.
Quiero decir lo que he de decir y luego te llevaré a donde tú quieras.
Sí, me quedé atónito.
Soy un poli irlandés de Queens. Mi padre era poli. Lo único que sabía de los
negros era que me odiaban y que hacían difícil mi trabajo.
Cuando te conocí en la facultad, todo cambió. Es cierto, el amor no perdona.
Me encantaba querer a una chica del 34. Me hacía creer que todo era posible en
esta ciudad. Me encantaba nuestra vida, la facultad, el metro, los paseos, las
dos semanas en Saint Thomas.
Aquello que viste en la expresión de mi cara no era lo que yo sentía.
Después de aquel día me quise morir cuando no cogías el teléfono cada vez
oías de mí en la calle.
Veía tu sitio vacío en clase.
Tú desapareciste y yo me he ido muriendo un trocito de mí cada día durante seis
años.
No hago más que trabajar. Tengo un piso nuevo sin amuebla.
Nancy, haré lo que tú quieras.
A veces puede ocurrir algo.
Una tontería que lo cambia todo.
Una vez salí con un chico y entró en mi dormitorio.
Totalmente desnudo, pero con los calcetines.
Y a mí me dio la risa.
Y así, por las buenas, dejé de estar enamorada de él.
Algo así ocurrió el día que conocí a mi padre.
Todo se desvaneció.
Se fue como el humo.
Adiós al cóctel de razas, a los buenos tiempos.
Adiós a mi carrera.
Todo se esfumó.
Puede que tengas razón en cuanto a una cosa.
Tal vez te puse a prueba. Tal vez no quise decirte que mi padre era negro.
vez quería verte la cara.
Desnuda, sin defensas para ver lo que sentía.
Esperando equivocarme sobre algo que he sabido que era así durante toda mi vida.
Y si te puse a prueba, descubrí algo.
que me fallaste, niño blanco.
¿Puedes hacer una cosa por mí?
Si vas tras los pasos de Bobby, no lo hagas por lo que hubo entre tú y yo, por
lo nuestro.
Las cosas no me fueron muy bien durante todos esos años.
Él me encontró y me sacó de las drogas y se ocupa de mi madre y de mis
hermanitos. Me quiere tanto como tú.
Voy al Broadway Club, a ver dónde es.
Sí.
Hablar a un canario, se reconoce la voz de un paisano.
Tienen la chispa y la picardía que tenemos los
americanos.
¡Mira qué rompe!
Querida, te presento a Han Lantana.
Levántate, Han.
¡Vamos!
¡Vamos!
Y a su amigo cuyo nombre ignoro. Ya conoces a Larry, a Boo.
A Armandito y a Alfonso.
Vení, vení.
Es un placer trabajar para un hombre y una mujer tan preciosa como usted. Tú
eres muy bueno, gracias.
Es un placer.
¿Quieres hambre? No, gracias.
Estoy hasta los huevos mis padres.
Me voy a la barra. Dile a Bobby que venga a tomar una copa.
Dile que venga solo. No quiero que traiga a esos dos cocainómanos.
Bobby Tex es un buen chico. Se ha funcionado bien.
Te has borrado con Bobby, ¿eh?
Todos hemos ganado. Es un buen chico.
¿Sabes qué está ocurriendo?
Pues no.
Entonces, ocúpate de tus asuntos.
Bobby,
llevas años con nosotros, ¿no? Y hemos cuidado de ti.
La ofia no te ha molestado, ¿cierto? No, no. No has tenido interferencia, ¿no?
Siempre te hemos ofrecido la mejor mercancía y el precio ha sido justo,
Siempre me he portado bien con vosotros.
No me quejo, eres de fiar. ¿Qué problema hay?
Esos dos que te has traído de Miami, ¿por qué?
Son dos buenos chicos judíos. No jodas.
¿Leos cubanos?
Cepardíes.
Nunca matan el sábado, ¿eh?
Bobby, no me jodas, Bobby. Bueno, entiéndelo. Ahora necesito protegerme de
Brennan.
Quiere matarme. ¿Por qué dices eso? Mató a Julio y a Tony y va por mí. No me
quedaré sin hacer nada. No me dejaré matar.
Bobby, existe un equilibrio muy delicado.
No podemos jorobar el negocio del barrio. ¿Y qué hago? ¿Cruzo los brazos y
espero a que venga por mí?
Vete de vacaciones y espera a que se calme.
Arreglaremos eso.
Pero no vayas a por ese tipo.
¿Entendido? Ni hablar.
No olvides que tú le metiste en esto.
¿Quieres protegerte a ti y a tu chuchito? Muy bien.
Pero aléjate de él.
Quedas avisado.
¿Malas noticias?
Ese hijo de puta de Brenna me ha cortado las alas y quiere cerrarme el pico.
Pues que se joda. Vamos.
Carlos, ¿qué te debo?
Ya está pagado.
Señor trabajador.
No tiene importancia.
No está mal, ¿eh?
Tú,
para afuera.
Dios, señor trabajador, por favor. Oye, maricón, no te me acerques así.
¿Entiendes, mamón?
Sí, claro, perdona.
Soy José Malpica, el amigo de Roger Montalvo. Le diseño la red. ¿Por qué
verme?
Son de fiar.
He estado esperando a que se fueran los italianos.
Llevo toda la noche bailando. Tengo los pies destrozados. Estos zapatos son
pequeños.
Es por Roger.
Quiere hablar con usted.
Ah, bien.
¿Te importa acompañarnos?
Es tarde, mi caballero.
Adelante. Ni hablar, José, tú primero.
Montalvo, amigo mío. Hola, guapo.
Sácala. No, no, estoy... Es que quiero que después de joder vivos. Échala.
Te llamaré y te diré dónde estoy.
¿Quieres irte de una puta vez?
¿Una rayita? No, gracias. Yo la vendo, no la tomo, ¿sabes?
Brennan va a matarme, Bobby. Lo sé.
¿Y también te matará a ti? Lo intentará.
Por eso tengo a estos amigos.
Por favor, aplástala como si fuera uva, guapo.
Te diré una cosa.
Soy gay y para hacer la calle hay que ser muy duro, pero Brennan me tiene
acojonada. Tiene ojos a disfrutar matando maricas.
Y como todos los tíos, es gay. Él no lo sabe, pero ese tío es... Los maricas,
decís eso de todo el mundo.
Dios, le odio tanto.
Eres un soplón, capullo. Hace cuatro años me sacó de Chirona.
Era mi tercera condena, Bobby.
Y ya no soy tan joven.
Y empezaste a trabajar para él. Yo no quería hacerlo, pero el tío me había
sacado de allí dentro.
Siempre me escondo de él, Bobby, pero él me encuentra. Es como una pesadilla.
El año pasado me dijo que quería que le comprobase un par de nombres. Quién
estaba dónde, quién hacía qué.
Y bueno, lo averigüé.
Y enseguida vi que era la banda de los pecadores.
¿Mi banda?
Vaya. Se disolvió hace 20 años.
Eso le dije yo.
Cuatro de la banda murieron de una forma u otra. Y solo quedaba vosotros tres.
Sí, quedaba Serrano, quedaba Tony y también yo.
Exacto, y Tony y Serrano trabajaban para ti. Y le vendiste a Tony. No tenía
elección, Bobby.
Me encontró esa noche. No podía hacerlo en el club. Me hizo sacar a Tony afuera
y allí le mató. Y ahora, querido, tú eres el único que queda vivo.
Jodido maricón de mierda.
Seguro que ahora me está esperando fuera mientras habla. Yo no quería eso, te
necesito. ¿Crees que voy a hacer equipo con un jodido soplón con pluma?
Tienes un culo como una boca de metro.
Te liquidaré por lo que le hiciste a Tony y a Serrano.
No te atreverás. No estoy seguro. ¡No seas estúpido!
¿Vas a matar a un teniente de policía?
Tendrías que estar loco, guapo, y no lo estás.
Soy tu testigo, conmigo te lo sacarás de encima legalmente. Ya casi te he
atrapado y yo soy el único que puede eliminar. Te matarás cuando te
Roger. ¿Para qué crees que te he hecho venir? ¿Para que me digas eso?
Tienes dinero, tienes barcos, aviones. Y me necesitas con vida.
No puedo presentarme ante el jurado sin él.
Ya no hay duda. Brennan mató a Tony.
Por eso quiere ver al soplón.
¿Se sabe algo de su paradero?
Nada de nada.
Chapi, tú dijiste que si era culpable no le detendrías. De acuerdo, lo acepto.
Pero solo eso, ¿vale?
¿Quieres que le vigile?
Sí, porque... Muy bien, de acuerdo.
Eres un poli, chapi. No me digas. Sí, eres cojaludo para esto, chapi. De noche
no se te ve, ¿sabes? Vete al carajo, huevón.
¿Debo sustituirle por otro?
Tranquilo, lo hará. Le joderá, pero lo hará.
¿Qué hay, Al?
Chapi, te lo preguntaré sin rodeos. ¿Has hablado con Brennan desde que empezó la
investigación?
No. ¿Por qué?
Verás, creo que alguien le está informando de nuestras actividades.
Venga, no me jodas.
Tenía que preguntártelo.
Eso es todo, Chapi.
Mira, chavalín, yo no espío, ni miento, ni engaño. Ya sabes lo que pienso. Si lo
prefieres, lo dejo. No lo dejes. Tu trabajo es bueno, pero tenía que
preguntártelo. ¿Algo más?
Has de admitir que tú y Brennan hacéis una pareja extraña. ¿Ah, sí? ¿Por qué lo
dices?
Su boca es una ducha racista.
Lo sabes mejor que nadie.
No tiene importancia. Él es así. Al menos lo dice de frente.
¿Cómo lo aguantas?
Te lo he dicho. No importa. Él es él y yo soy yo.
¿Y los otros?
¿Qué otros?
Los que no lo dicen de frente. ¡Al carajo!
Ellos son ellos y yo sigo siendo yo.
¿Puedes... distinguirlos?
Joder, pues claro.
¿Cómo?
Pues verás, te hacen muchas preguntas idiotas sobre qué se siente al ser un
policía negro y chorradas así.
¿Algo más?
No, Jimmy.
Escucha, tú no eres mal chico, pero debes tener algo muy claro sobre mí.
¿Quieres saber de qué color soy por dentro y por fuera?
Soy azul.
Y cuando estuve en el ejército era de color verde o de camuflaje o azul de
Según el uniforme que tocaba llevar ese día.
¿Entiendes? Entiendo.
Cuídate mucho, ¿de acuerdo?
El área está limpia, vámonos. El área está limpia, vámonos.
Todo limpio, vamos.
Dios mío, hasta aquí hemos llegado.
Pronto estarás muy cómodo, Roger.
¿A dónde vamos, Bobby? A Puerto Rico, vivirás en un barco.
Oh, no, no, no, no, guapo, yo me mareo, no soporto los barcos. No seas
gilipollas, ¿eh?
Va en el puerto.
Tendrás la coca que quieras y hasta un niñero si quieres. ¿Quieres niñero?
Voy a intentar serle fiel a José para variar.
Ay, Dios mío, ¿qué he hecho yo para merecer esto?
De todo.
¿Te hago algo mientras estoy aquí abajo?
Lo siento mucho, Nancy. No me gusta el bacalao.
Escúchame, maricón.
A veces no tienes gracia.
¿Me entiendes?
Tengo respeto.
¡Qué fruto!
Bueno, aquí acaba mi papel de anfitriona. Les dejaré solos.
Pueden contar chistes verdes o ver películas porno, pero no pueden traer
Mándanos a Gerald con el coche. De acuerdo. Buenas noches a todos.
Buenas noches.
Adiós. Adiós.
Bueno.
Al fin solos.
Déjelo, gracias.
¿A qué conclusiones has llegado, Bob?
Muy buenas.
Tu índice de popularidad es casi tan alto como el del alcalde. Tu imagen no
podría estar mejor. Luchas contra el crimen, eres incorruptible. El chico
que ha triunfado, ex policía. Te apoyan en Queens y Staten Island y los sectores
judíos e italianos de Brooklyn, Nassau y Suffolk son tuyos. Y algo aún mejor.
Cuanto más al norte, más apoyo, excepto en algunos sectores aislados de negros
en Troy, Utica y Buffalo, tal como esperábamos.
Pero con la candidatura de Levi para gobernador y la de Amalfitano para
gobernador, el equipo perfecto.
Y el dinero no va a ser problema, hay que ver lo que hay aquí.
Y eso sin contar con la dote de Agnes.
Hay que invertir mucho para fiscal del Estado.
Eso no es nada.
Levi cree que será el primer presidente judío. Yo le he dicho que aún es pronto,
pero cuando ya es una obsesión, ¿qué le vas a hacer?
Él cree que al menos será vicepresidente.
Así que... Dentro de dos años se hará candidato.
Dejará el puesto de gobernador para Amalfitano. Y si ese año podemos...
Podremos. Metemos a Amalfitano en el Tribunal Supremo o incluso en el
Federal. Y entonces tú serías el candidato perfecto para sustituirle.
¿Y bien, Kevin?
Vamos a por ello.
Kevin, has luchado duro, avanzando año tras año.
Por el próximo fiscal del estado.
Sí, bien.
¿Y os hace falta un camello puertorriqueño?
Llevo ya seis años con vosotros.
Os he salvado de redadas, señalado soplones, encontrado mercancía perdida.
Incluso he hecho trabajitos especiales para ti, Nick.
¿Y tú me dices que necesitáis a Bobby Tex?
Dirige una buena organización.
¿Por qué no esperamos y tratamos de arreglar este asunto? Si tuvieras el
cuadrado, cagarías ladrillos. No me toques más los huevos. Cuida tu
¿Qué? ¿Ahora vas a por el cara de Al Capone?
¿Quieres pelearte aquí mismo?
¿Sacamos las pistolas? ¿O en la cocina con cuchillos, eh?
Estás hablando conmigo. A los mafiosos como tú me los meto en la boca y escupo
maricones.
Mike, cálmate, amigo.
Aquí somos todos amigos.
¿Por qué estás enfadado? Te lo diré, Nick. Porque os conozco muy bien.
Aplastaríais a vuestra madre por follaros a vuestra hermana. Pero cuando
necesito yo, un irlandés... Ya sé cómo habláis de mí.
Decís, dirige una buena organización.
Mierda.
Óyeme bien, Nick.
Si me trincan por esto, os llevo a todos conmigo.
¿Eh? Y escucha, si habéis pensado en matarme, hay un nuevo adjunto del fiscal
llamado Rayleigh. Es todo un santo varón y le gusto. Cree que soy la hostia.
Recibirá un sobre enorme el primer día que yo falte al trabajo.
Mike tiene razón.
¿De qué estamos hablando?
Bobby Tech es un soplón puertorriqueño.
¿Vamos a perder a un hombre como Mike por su culpa?
Entiérrale, Han.
Larry, ocúpate tú. Tienes más trato con él. Lo haremos esta noche, Nick.
Bien, ¿lo ves, Mike? No tienes por qué enfadarte.
Mike, yo lo comprendo.
Ya no es como en los viejos tiempos, ¿eh?
Ahora tenemos puertorriqueños y negros metidos en todas partes con nosotros.
En la policía, detectives, inspectores...
Sí, llegas al escenario de un crimen y no sabes a quién darle.
Vete a casa.
Se acabó.
Está bien.
Perdona, Hank.
Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho,
Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho, Pancho.
Luis, hay un problema.
Lástima, ¿sabéis? Él nos iba muy bien. ¿Me ocupo? No, primero a Tex. Eso le
calmará un poco.
Mientras averiguaremos qué pasa con ese rey, no será nada.
Así es, yo lo he visto.
Tranquilo.
¿Veis qué ocurre con la gente que no es de la familia?
Tal vez sea mejor así. Hacer una buena limpieza. Empezar una nueva operación.
¿Alguien conoce algún chino?
Por favor, no descuiden sus autos al esperar pasajeros.
¿Cómo estás?
¿Qué hay?
Por favor, no descuiden sus autos mientras esperan a los pasajeros.
Sí. Soy yo, Larry.
Acabo de llegar.
¿Quieres ir a cenar? Sí, encantado, amigo.
¿Qué tal el gobernador? Me llevaste una vez. Fue estupendo.
Sí, me parece bien, Larry.
Ocho y media.
Recógeme la entrada del Marriott.
Ah, y Bobby, yo estoy solo. Deja a los cubanos en casa, ¿eh? Me pone nervioso.
Ocho y media.
Vosotros llegad a las ocho y media y yo vendré a las nueve.
Danny, tú espera en el coche al otro lado de la calle. Philip, cuando te
acerques, yo saldré de su coche y él estará al volante. Le disparas a la
y... ¡Brum!
Desaparecéis. Tomad vuelos distintos.
Spankovic. Entonces.
¡Eh, Dani!
¡Dame otra margarita!
Si no quieres joderme no pases.
Muy bueno el letrero que tienes colgado en la puerta.
Y puesto que he entrado, tendré que cumplir, ¿eh?
Teniente. Oye, habéis montado un espectáculo muy bueno.
No, no. En serio.
En serio.
Estaba esta noche... Oh, ya lo creo.
Joder, habría jurado que eran chicas las que bailaban.
Sí.
Los bailarines han ensayado mucho.
Y el tío del final.
Qué piernas.
Me ha puesto cachondo, ¿sabes?
Se llama Michael.
¿Cómo usted?
¡No jodas!
¡Guau!
Tú también estabas de maravilla ahí arriba.
¿Lo hacemos, Mike?
Sí, cien pavos.
Yo doy, tú tomas.
Espera que acabe de limpiarme. Bien, deja que te ayude.
Nos iremos a tu casa, ¿de acuerdo?
A ver, nos llevaremos esta vaselina, ¿eh?
Tengo el lubricante.
Sí,
límpiate un poquito todo esto.
Sosten. Bragas.
Ligero.
Lo que tú quieras.
Dame unos minutos.
Soy Marty.
Como vuelvas a llegar tarde, te despido.
Soy Vines.
Llámame.
Hola, soy Roger.
Más vale que estés esta noche en casa, mariquita. Estoy en un yate atracado en
Puerto Rico, ¿puedes creerlo?
Menuda orterada.
Y se llama Nancy.
Me dan náuseas.
Me siento muy solo.
Escucha, zorra, llámame esta noche o me volveré loco.
809 -3555 -7171. Es una cabina del muelle.
Puedo oírlo desde el yate, así que deja que suene un buen rato.
Bob y Tex tienen un yate sin teléfono.
¿Puedes creerlo?
No tengas miedo, guapa.
No es la primera vez, ¿verdad?
¿Eh?
Vamos.
Ven aquí.
Vamos.
Vuelvete.
¿O acaso porque es invierno y un...
Hey
Larry, es por aquí.
Sí, por aquí.
¿Te preocupa algo, Larry?
No.
Es por el cambio de horario. Vaya, es curioso. Es la misma hora.
Bobby, no esperaba que me hicieras esto.
He venido a avisarte, quieren hacerte daño. Corta el rollo.
Tus dos matones están fuera de combate, Larry.
La llevas clara.
Joder, juntos hemos ganado dinero.
No le he hecho ganar dinero. Italiano huevo, si te dejo volver, aún no lo he
decidido.
Si te dejo volver, llevarás este mensaje a los cabrones de tus jefes. No fui yo
quien decidió que tú... ¡Cállate!
Dejo el negocio.
Voy a acabar con Brennan, pero legalmente. Tengo pruebas.
Despacho al Serrano y a Tony.
Voy a joderle.
Si le siguen protegiendo, tendrán que enfrentarse a una guerra. Haré que Miami
parezca como un acero de clausura al lado de esto.
Si dejan que le ajuste las cuentas a Brennan, nunca volverán a oír hablar de
Podrán nombrar a otro para dirigir el barrio y yo desaparecer.
No pido el finiquito, tú sabes.
Y soy hombre de palabra.
Ellos también.
¿Puedo irme? Sí, lárgate, basura.
No tengo nada contra ti, Bobby.
Obedezco órdenes, como todos.
Largo de aquí, o te haré rezar por tu vida.
Roberto, Jimmy me dice a mí que no quiere quedarse ya en el Botema con el
maricón ese.
Montalvo trajo un niño de 16 años.
Le está ofendiendo la hombría de él. ¿Qué vamos a hacer?
Doblarle el dinero, ¿eh? De acuerdo.
Vamos.
¿Sí? ¿Es el adjunto del fiscal, Rayleigh?
Sí, sí. ¿Quién es?
Bobby Tex.
¿Qué ocurre? Puede que toda la jodida ciudad estalle si no hace lo que te
Estoy en el Hilton, aquí en San Juan, y quiero que vengas en el primer avión que
hay, que sale de Kennedy a las siete de la mañana.
¿Por qué?
Porque tengo a Roger el soplón.
¿Acusará a Brennan? A Brennan?
Especata minuta.
¿Qué me dices de Quinn?
¿Qué? Seguimos hablando por teléfono.
No, voy para allá.
Muy bien, tres cosas.
Si hablas con alguien, no hay trato, tendremos que desaparecer, ya sabes.
Dos, nada de micros.
Y tres, sin chapi.
Porque ese negraco le cuenta todo lo que tú haces a Brennan.
Iré con Valentín y otro.
Muy bien.
Si no vienes en el primer avión, sabré que has hablado con tus jefes y el
trabajo será tuyo para encontrarnos. Más vale que obedezcas, ¿de acuerdo?
Mira, todo eso te viene muy grande.
Y hay un motivo claro por el que me dieron el caso.
¿Bloomy, dormías?
Por supuesto.
¿Qué pasa, chico?
Bloomy, cojo el primer avión a Puerto Rico. Mi testigo está allí.
¿Qué testigo?
El del caso Tony Barker.
No fue en defensa propia. Le asesinó.
Cielo santo.
¿Se lo has dicho a Quinn?
No puedo, Bloomy. Está en el ajo.
Dios mío.
Quinn.
Todavía no... No sé cómo, pero...
Me fío de mi contacto, por eso debo irme.
Está bien.
Deja el mensaje de que no estarás mañana.
Ni una palabra a nadie.
Coge el avión. Quiero llevar a dos hombres.
Lo que necesites. Llamaré a administración para que autoricen los
Al... Sí.
Debo decírselo a mi jefe.
El fiscal.
Esto es muy gordo.
Habla solo conmigo.
Ten cuidado.
La mejor llamada que recibí, Alberto.
Vuelvo a la tierra de mis antepasados.
No podrás disfrutarla. Volvemos esta noche.
No jodas, hombre.
¿Qué coño pasa?
Voy a ver a Bobitex. No puedo decir más. Tal vez volvamos con alguien.
Si le ocurre algo, te despellejo.
¿Habrá tiros?
Daker, aún sigues virgen. Te hablaron de este. Le llaman el virgen, tío.
Dieciocho años en el cuerpo, seis en narcóticos y cuatro más en robos. Y
disparó su revólver.
Dos años más y podré enterrarlo.
Llamada a los pasajeros del vuelo 413 destino San Juan.
Por favor, pasen por las puertas del parque número 1.
Buenas tardes, señores.
Buenas tardes.
Roberto quiere hablar con el señor Rayleigh Lolo.
Los otros se pueden sentar. Esta es su casa.
¿Oyeron?
Nada.
Por aquí, señor. Venga.
Al segundo piso.
Le está esperando allá arriba, ¿eh?
A mano izquierda.
Denme las pistolas, señores, por favor.
Todo el mundo. Seguro.
Una, y dos, y tres.
¿No quieren sentarse, comer algo y tomar vino, si quieren?
Gracias, de nada.
Menudo paisaje, ¿verdad?
Odias a los tipos como yo, ¿no?
Llevo encima seda por valor de 1 .600 pavos.
Y tú con ese traje de modisto de saldo. Yo juego a poli, tú a ladrón. Sin
mencionar la otra competencia, claro.
Parte de eso te va a resultar difícil, porque quiero dejarlo.
Quiero librarme de la bofia, de la mafia, de los yonkis. ¿Te harás soplón?
¿Eh? ¿Quién te has creído que eres?
Hablas con Roberto Dexador, no con Roger el Soplón, Montalvo, ¿vale?
Oye, mire a tu alrededor, hombre.
Hay todo un mundo ahí fuera.
Hermoso, tal vez.
Y yo quiero conocerlo.
En cambio, estoy aquí sentado esperando un tiro.
Nancy. Ella se merece más, ¿no crees?
Bien sabe, tal vez hijos.
La quiero mucho.
Y le gusto.
Nos va bien juntos.
Ya te dije que te resultaría difícil.
Y ahora que tú eres bueno, ¿qué pasa con los malos? Está bien.
¿Sabes que van a proprenan?
Pero primero voy yo y eso me preocupa.
Roger me ha puesto en antecedentes.
¿Y quién quiere asesinarle? Todo empezó hace unos 24, quizá 25 años.
Había una banda de chiquillos, hispanos.
Nos llamábamos los pecadores, éramos muy duros. Nos peleábamos, nos peleábamos
con todos. Eráis malos, lo sé. ¿Hicisteis algo gordo? ¿Alguna muerte?
No, no. Cosa de poca monta.
Protegíamos alguna futería o algún limpiaota, ¿sabes?
Hacíamos apuestas para los negros cuando iban cortos de gente.
Pero nos gustaban las broncas. Nos encantaban peleando. Siempre metiendo
Nos criamos metiendo mano.
Había un chaval llamado El Flaco.
Era repartidor de un supermercado.
El tipo nos adoraba. Tenía una pistola.
Y si íbamos de pelea, nos lo llevábamos con nosotros.
En aquellos tiempos podías meter a un gringo o dos en la banda y a veces
chavales hasta de Long Island, ¿sabes? Eran algo tontos.
Pero en fin, ese chico, el flaco, nunca he visto a nadie tan malo.
Ese chico podía plantarse en mitad de la calle con las balas silbando a su
alrededor.
Y le importaba un huevo.
Y vaciaba la pistola, tío, sin siquiera esconderse para cargarla de nuevo, como
un loco.
Quería demostrar a los puertorriqueños que tenía más huevos. No era
puertorriqueño. No, era irlandés y un poco mayor, pero no podía pelear con los
suyos porque nadie quería estar con él.
Un momento.
No me lo digas, el flaco creció y... Así es, me refiero a Kevin Tyron Quinn.
Y tenéis algo en contra suya. Sí.
Un día estábamos hablando con el dueño de una bodega, un tal Sal García.
Un taponcito.
Queríamos subirle unos cinco pavos a la semana.
Veníamos de una pelea donde habíamos destrozado a otra banda.
¿Quiénes? Los ángeles callejeros.
El flaco llevaba la pipa.
Pero ese enano de García se puso hecho una furia. Dijo, basta, no pienso pagar
osiros al carajo. Y agarró un bate.
El flaco disparó. Bum, bum. Dios bendito.
Como si nada, no me lo creía.
Hace doce años...
Yo estaba en los tribunales y se estaba celebrando un juicio muy importante en
la planta baja.
¿Recuerdas el caso Fuentes?
Sí, una gran victoria de Queen.
Le vi en el pasillo, ¿sabes? Y estaba... Estaba distinto.
Pero era el mismo.
¿Te entiendes? Era el mismo flaco de siempre.
¿Qué sabrá de Brennan para que sea su pistolero?
No lo sé.
Pero será fácil saberlo. Brennan tiene el culo al aire.
¿Me harás una declaración? El asesinato es un delito que no prescribe.
No soy un soplón.
Díselo a Quinn. No tiene nada que temer de mí.
Lo único que pido es que me quite a Brennan.
Si me quita a Brennan.
No sé nada del flaco.
Es un trato justo. Quinn continúa como si nada. Brennan sigue siendo poli y tú
vas a ser un héroe.
¿Yo?
Voy a desaparecer, tío.
Llevaré una declaración firmada de Roger Montalvo en el bolsillo. Se la haré
hacer aquí.
¿Por qué crees que aceptaré ese trato?
Porque te sientes culpable por lo de Nancy y es su oportunidad para una nueva
vida.
¿Y bien?
Habla con Quinn, ¿de acuerdo? Puede que ya te esté esperando.
¿Sabes?
Pero si transcurre una semana, Roger y yo vamos a desaparecer. Y solo vas a
quedar tú. Y habrás acumulado un montón de información.
Y amigo, con Brennan suelto, este no es un buen sitio para quedarse.
Bloomy.
Esperaba tu llamada. ¿Qué pasa?
Salimos dentro de una hora. Llegaremos a las tres.
Tengo que hablar contigo y con tu jefe. Es peor de lo que creíamos.
Quinn.
Hasta las cejas, Blumy.
El fiscal del distrito, su adjunto ejecutivo y su ayudante administrativo
verán a las cuatro.
Esperan mi llamada.
¿Has traído a Roger?
En este viaje no.
Despide a tus hombres.
Que no vengan aquí, ¿entendido? Entendido.
A las cuatro. Te esperaremos aunque te retrases.
Hazlo un náutico, cagreo.
Teixador no está preocupado por su propia complicidad en el narcotráfico.
Le preocupa quitarse a Brennan de encima.
Pero hemos hablado a solas, puede negarlo.
¿Tú le crees a él? ¿Quiere dejarlo? Sí.
¿Por qué? Está enamorado desde hace tiempo.
Hace falta mucho amor para dejar tanto dinero.
Yo le creo.
Y ahora él piensa que le llevará su mensaje a Quinn. Así es.
¿Tiene algún motivo para creer eso?
¿Qué quiere decir?
¿Tiene alguna manera de pillarle?
En absoluto, señor.
Hay que trabajar deprisa y con total discreción. Usted seguirá con su caso,
Rayleigh.
Nosotros investigaremos a fondo la posible relación entre Brennan y Quinn.
Blumerfield, ¿alguna sugerencia?
Entre tantos casos resueltos, tiene que haber uno que le permitiera a Quinn
tramar esto. Brennan ha estado a menudo en el borde.
Si logramos pruebas, quizá eso nos baste para aplastar a Quinn.
¿Qué hago con lo de Texador? Tengo que llamarle.
Tranquilo, le ha dado una semana.
Le felicito, Rayleigh. Ha hecho un trabajo estupendo.
Este caso no es nada fácil.
Gracias, señor.
Ya está bueno de tanta mariconería, coño. Levántate de ahí, hijo de puta,
estoy cansado de esta mierda, coño. Vamos para afuera, el carajo lleno de
jodida...
Esto ya se ha terminado. No, no, no puedo verlo más.
No más, no más. No, no, no más. Se acabó. Ahora sí se acabó.
No vas a gritar, ¿verdad, Roger?
No serviría de nada.
El capitán ha abandonado el barco.
Creo que ya estaba asqueado de tanta mariconería como ha visto aquí dentro.
Ahora te quitaré la mano de la boca.
Y estarás calladito, ¿verdad, Roger?
¿Sabes cuánto tiempo llevo buscándote soplón de mierda? ¿Es que estaba
Me dirás sí o no con la cabeza hasta que te diga que hables.
¿De acuerdo?
Bien, quiero a ese jodido detectador.
¿Vas a conseguirme que venga hasta aquí, Roger?
¿Él solo?
¿Cómo?
Está bien, habla.
No lo sé, Mike, pero lo haré.
¿Cómo sé que no me matarás después de llamarle Mike?
No lo sabes.
Pero te mataré ahora mismo si no lo haces.
Vamos.
¿Dónde están todos?
La gente trabaja, Roger.
Espera un momento. Lo que dices no tiene sentido.
¿Cuántas veces quieres que te lo diga? Dijeron que eran agentes de inmigración.
Querías ver mi documentación, ¿sabes? Y me hicieron preguntas sobre ti.
Yo qué sé, si no eran...
¿Cuáles eran vecinos tuyos de la calle 116?
¿Dónde está Gilberto? ¿Ese borde?
Ha abandonado el barco, guapo. ¿De dónde lo sacaste? ¿Del Titanic?
Este cabrón ha abandonado el barco.
Escúchame bien, hijo puta.
Escúchame, escúchame.
No estar aquí dentro de una hora no me volverás a ver mal.
¡Me vuelvo loco!
Cálmate, Roger. Ahora mismo voy. Y otra cosa, padre.
No quiero que traigas a esos dos judíos cubanos contigo.
Me odian.
Como los traigas, como los traigas, soy capaz de tirarme al mar y ahogarme.
Bobby, ¿qué ocurre? No lo sé.
Quizá nada o quizá algo. Armando, tú te quedas con... Sí, vamos, Alfoncito.
Vamos, Roger.
Roger, vamos, deja de lloriquear.
Vamos, basta, Roger.
Roger.
Roger, lo has hecho todo muy bien.
De verdad.
Oye, yo siempre devuelvo un favor, ¿no es así, Roger?
Vamos, Roger, deja de llorar.
Metértela.
Leía el informe de esta mañana y ¡bam! Le encontraron. A las ocho y media.
José Malpica, la novia de Roger.
Lleva muerto más de treinta y seis horas.
Fue breve. ¿Cómo lo lees? Sí, hasta aquí. Estuvo unos cinco minutos. Adiós y
fue. Yo seguí tras él.
¿Qué coño querías que hiciera? ¿Llamar a la puerta?
El zorro entró en el gallinero.
¿Podemos tocar, Fran?
Sí. ¿Qué coño? Adelante. Siete mil personas lo han hecho ya.
Sal ahora mismo.
Estáis en peligro. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Dónde está Bobby?
¿Hay alguien ahí contigo? Y Armando está aquí. ¿Pero dónde está Bobby?
Una bota, que teclee corresponde a la expulsada Roberto Texador, individuo
vigilado por la policía de San Juan.
Huellas dactilares para la identificación del presunto segundo
al FBI en Washington.
Rodríguez, habría que vigilar los aeropuertos. Los vuelos de San Juan.
¿Por qué? Si lo hizo, Brennan volverá. Irá a por ti o a por nosotros.
Yo no le voy a detener.
No creo que nos dé esa oportunidad.
Creo que tendremos que matarle.
Tú obligado. Mi obligación como poli es hablarle primero. Mi obligación es
volver a casa con mi mujer y mis hijos.
Pon dos.
Dos hombres para todo lo que llegue de San Juan. Usa a la policía del puerto.
Valentina hay que cogerle vivo.
Yo no voy a detenerle.
La última vez que hablé con San Juan creían que ella estaba bien.
¿Creían? Bueno, cuando fueron al hotel, ella ya se había ido.
Se había marchado con uno de esos judíos cubanos.
Cuando estábamos allí, tú y Bobby Tex, hablabais en la terraza.
Alfonso Gastón.
Bueno, uno de esos tíos mencionó una isla a la que llevan a su madre. Sin
aeropuerto ni hotel.
Guyola.
Tal vez esté allí.
Gracias, Val.
Pasajeros del vuelo 210 a la bahía Montego y a Kingston.
Embarquen por la puerta 68.
Policía de Nueva York. Vaya.
Lo siento, señor, pero...
Tenemos
algo.
¿Qué? En sus comienzos en el cuerpo.
Brennan fue acusado del homicidio de un muchacho negro de 16 años. Los testigos
dijeron que lo hizo a sangre fría.
Pero la única declaración que encontramos es la de Brennan. Y todas
declaraciones no están en los archivos.
Fue el primer caso que tuvo Quinn como jefe de homicidio.
Las destruyó y así se apoderó de Brennan. No lo creo. Para seguir
sobre él, seguramente las escondió.
¿Cómo va?
¿Hay noticias de Valentín? No estaba en Kennedy, ahora vuelven. Espere, esto
acaba de llegar de San Juan.
¿Qué? Sí, de acuerdo.
Tú no tienes la madera de tu padre, Rayleigh.
Defiendes a los soplones y a las ratas.
¿No amas a la Pony, Rayleigh?
Amaba a mi padre, Mike.
Rayleigh, solo amabas la idea de tu padre.
Tu padre estaba sucio, como cualquier otro. Nada grande, pecata minuta.
Ya sabes, comidas, un colchón. Repartía el dinero a los polis corruptos del sur
del Bronx.
Cobraba 100 o 150 a la semana como máximo.
Pero, coño... Menudo poli. Era como yo, el primero en alcanzar una ventana o un
tragaluz. Sabía que esa gente eran animales.
Sabía que había una línea, que los negros, los hispanos, los yonquis y los
maricas debían cruzar para llegar a la gente decente. Él era esa línea. Yo soy
esa línea.
Y los jodidos jueces y abogados judíos y los fiscales italianos, todos están
forrando. Y si nosotros aceptamos una hamburguesa, adiós a la placa, pistola y
pensión. Siempre es nuestra vida la que se arriesga y ahí quedan nuestras viudas
y nuestros huérfanos.
Eres un poli traidor, hijo de puta.
Nos has dejado y estás de su lado. ¡Eh, Mike!
No quiero detenerte, Mike.
No lo harás, Chavé.
Solo no podría, Mike.
No sabría cómo, ya lo vi en los marines. Pero no me obligues a intentarlo.
Ahora ya no podrás salir.
Quizá me venzas, pero tú también caerás.
Vamos, dame el arma.
Vamos, Mike, entrégate. Yo soy tu amigo.
Siempre he dicho que eras el negro más blanco que he conocido, Chappie.
Un día es tres, sí.
Al menos tres heridos.
Y puede que algún civil me diga de todo.
¿Es el adjunto del fiscal del distrito Aloysius Francis Rayleigh?
Sí. Soy Kevin Quinn, jefe de la sección de homicidios de la oficina del fiscal
del condado de Nueva York.
¿Qué quiere, Quinn?
Un coche patrulla pasará a recogerte. Te quiero en mi despacho dentro de una
hora. Aún trabajas para mí. No tardes.
¿Por qué no me escuchaste, Francis?
No era puro trámite.
Porque tú quisiste que no lo fuera.
Mira lo que has hecho.
El detective Chapman lucha contra la muerte. A Sackler le están interrogando
matar a Brennan.
Y una leyenda de este cuerpo ha muerto.
Ya ha salido en las noticias de las seis.
Policía se convierte en criminal. Crisis nerviosa.
Otra degradación de los que eran los mejores.
Seguro que muchos lo están celebrando en Harlem, el sur de Le Broms, y en
Bedford Street.
Escuche, me duele todo. Me han cargado de sedantes y todo eso. Lo comprendo.
Quería decirte que dimito.
Anunciaré mi candidatura la semana que viene.
Y no sé si debo incluirte en mi plantilla. Es una cuestión de lealtad,
¿comprendes?
No me convence tu compromiso de lealtad, Francis.
Y en una campaña política eso es inaceptable.
A menos que demuestres que me equivoco y que compartes mis valores e
inquietudes.
Señor Quinn.
Yo creo que va a unirme a su campaña.
Y creo que debería reconsiderar esa candidatura.
La muerte de Brennan va a requerir una investigación bastante intensiva.
Gracias, Francis.
El tiempo nos lo dirá.
Se ha vuelto loco.
Tiene que saber que algo pasa y que por lo menos le estamos investigando.
No se ha vuelto loco.
Brennan era el único enlace entre él y los demás.
Y está muerto. Pero todo esto no va a desaparecer.
Ya lo creo, Al.
¿Qué crees?
Que desaparecerá.
Lo enterraremos.
¿Qué? Es muy gordo.
Lo enterraremos.
¿No podéis?
Oh, sí que podemos.
¿Cómo? Por las buenas.
Es imposible.
Chapi, un poli negro que lucha contra la muerte.
Está bien, supón que vive.
Solo sabe que Brennan mató a dos traficantes hispanos.
¿Sabes qué dicen de los polis negros en el gueto?
Primero azules, luego negros.
Y él adoraba a Brennan.
Preferirá recordarle como un loco que como un asesino.
¿Y Valentín? Él no sabe más que Chappie.
Un poli con una crisis nerviosa podría matar a dos camellos. Es muy posible.
Además...
Ya se han dado las órdenes de ascenderle a detective de primera clase.
Con ese sueldo, una casa en un buen barrio... Es más que posible.
Podrá irse a un barrio blanco. Tiene la piel clara, quiere a sus hijos.
Y todos esos muertos. Tony Serrano, José, Bobitex... Un puñado de hispanos
metidos hasta el culo en la droga. ¿A quién le importan?
Como cualquier sábado por la noche en la ciudad.
La gente no les echará de menos.
El interrogatorio, todo el papeleo, la investigación... Un día te llevaré a
visitar los archivos.
Deberías ir.
Tienen carpetas que datan de 1791, pero te costará mucho encontrar el discurso
de Washington a sus tropas.
Además, el papel arde a Fahrenheit 451.
Es una pesadilla.
Sí, lo es.
Pero, ¿y yo?
¿Y tú qué?
¿Podría armar follón?
Sí, puedes ir al Village Boys, al New York Times, al Daily News. Llama a Jimmy
Breslin.
Llama a Pileggi de la revista New York. Son amigos míos, te daré sus números.
Pero...
Así es.
Es nuestro.
Y tú no le denunciaste.
Pero eso no es nada.
¿Cómo? ¿Hay algo más?
Quizá lograrías un pacto en lo de Mullins.
Pero queda tu padre.
Condecorado póstumamente por actos heroicos.
Ascendido al grado de detective de segunda.
Esos dos méritos están en la pensión de tu madre.
Déjalo estar, Al.
No te lo puedes permitir.
Yo tampoco, y Dios sabe que el departamento tampoco.
Este año tenemos elecciones.
¿Quince saldrá con la suya?
¿Por eso cantaba? ¡Que se presente!
De todos modos, nadie le votará.
No, es un capullo. La gente huele estas cosas.
Eh, Blumy.
¿Podréis enterrar algo tan gordo?
Más aún.
Me partes el alma, Blumi.
Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo.
Llama a mantenimiento.
Bobby dijo que había un motivo por el que me dieron este caso.
Tenía razón.
¿Con qué contaban ellos?
¿Con mi estupidez?
No se equivocaron.
Quizá contaban con mi lealtad.
¿Lealtad hacia qué?
¿Qué les hizo pensar que yo era como ellos?
Aquel día en la esquina, cuando apareció su marido, ¿le dijo algo sobre mí?
Oh, sí.
¿Lo vio? Él también vio ese gesto.
Quizá pensaron que me faltan agallas.
¿Tienen razón?
No lo sé.
Creo que no.
Sé que tengo que luchar y voy a hacerlo.
Pero no sé cómo empezar.
Tal vez deba empezar conmigo mismo.
Preguntándome qué causó ese gesto en mi cara cuando vi a tu padre.
Quiero que nos ganemos.
Estaré aquí hasta que estés dispuesta.
Y si me dices que nunca lo estarás, me iré ahora mismo y desapareceré.
Si no, me quedaré el tiempo que haga falta.
A metal shot cuts into the night
spilling the colors
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