Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Miren, diablos del infierno, a esta pecadora atada, a los pies de
Jesucristo, sometida y castigada.
Nos, los inquisidores apostólicos contra la herética pravedad y
apostasía, en la ciudad de Zacatecas, en esta nueva Galicia,
damos fe de que resulta probado que tú...
Leonor de Santiago, sois una mujer sediciosa,
sismática y hereje formal.
Además de que tenéis por lícita e inocente la polución
y la fornicación como efecto necesario al mecanismo de la
naturaleza por cuyo error habéis sido tan libertinas.
De honor de Santiago, que os ocultáis bajo el velo de la hipocresía y bajo la
oscuridad de la herejía.
Arderá ante la luz del fuego purificador del santo
oficio por los siglos de los siglos.
Amén.
Diana.
Desperta.
¿Me escuchas?
¿Diana?
No, no, no. Yo que te no me movería mucho.
Te pegaste muy fuerte en la cabeza.
¿Qué pasó?
Ten.
Te preparé un té.
Te lo tomas despacito, ¿eh? Te va a ayudar.
Te voy a ayudar a que te levantes.
¿Dónde estamos?
En mi casa.
Es que no podía dejar que te fueras de ese estado. Estaba muy mareada.
No.
No.
Yo me quería ir.
Y tú no me dejaste.
No.
No es cierto, Diana.
Yo sería incapaz de hacer algo así.
Yo solamente quería hablar. Tú, tú te caíste.
Fue un accidente.
Llamó al hospital.
No está bien.
Ya te revisé yo.
No te preocupes, es superficial.
Pero yo te recomendaría que te quedaras aquí repasando un rato más.
No, estoy muy mareada.
No estoy bien.
No, tranquila.
Deben de ser los efectos del relajante muscular que te acabo de denominar.
Esto es la inflamación.
Ya sabes lo peligrosa que son las torceduras de columna.
Mejor que lo evitemos.
¿Ves? ¿Ves?
Te digo que no.
Ni siquiera te puedes levantar, Diana.
Mejor recuérdate.
Así.
Así.
¿Te podemos platicar?
No puedo negar que hasta cierto punto me sorprende su visita, doctor Villarreal.
Pero sería una tonta si rechazara su oferta.
Yo soy el que más conocimientos tiene sobre mis propias investigaciones. Y
prefiero verlas terminadas, aunque sean sus manos, que verlas fallar.
Me da gusto escuchar que su compromiso con nuestras investigaciones es tal que
hasta las hace suyas.
Le va a gustar trabajar para el laboratorio Heinrich, doctor Villarreal,
verá. Yo no tengo ningún compromiso con ninguna marca.
Mi único compromiso es con las personas que necesitan de esas enzimas que yo
mismo desarrollé durante años de estudio y usted me arrebató.
Ignoro si los estudios de nuestros laboratorios tienen alguna coincidencia
los estudios que usted ha desarrollado, pero me da gusto que sumemos esfuerzos.
Bienvenido a Handshake, doctor.
Me gustaría presentarle a su nuevo supervisor, si le parece bien.
¿Supervisor?
Bueno, como usted sabe, es costumbre en cualquier laboratorio que el jefe de
investigaciones esté al mando de todo lo que se hace.
A pesar de sus amplias credenciales, esta no va a ser la excepción.
Permítame un momento.
Buenos días, Mario.
Le presento a su nuevo supervisor, el doctor Gael Pérez.
Ignoro si los estudios de nuestros laboratorios tienen alguna coincidencia
los estudios que usted ha desarrollado, pero me da gusto que sumemos esfuerzos.
Diana, soy yo.
Debes estar ocupada.
Yo estoy que me lleva al carajo.
Fui a ver a Olga, grabé la conversación como platicamos.
Quise hacerla hablar, pero no cayó.
Y encima ahora voy a tener que trabajar bajo el mando de Gael.
Llámame cuando expliques.
Te preparé algo para comer, para que recuperes tus fuerzas.
No tengo hambre.
¿Me puedes pedir un taxi?
Diana, no estés aquí a la fuerza.
Solamente hasta que te termines de recuperar.
Me puedo recuperar perfectamente bien en mi casa.
Ay,
pídeme un taxi, por favor.
Mira, Diana, yo te quiero pedir un taxi, pero imagínate que te quedes dormida
ahí. No, no lo voy a hacer.
Mejor come algo.
Háblale a Mario.
Pásame mi celular, por favor.
Yo no lo tengo.
Está en mi bolsa.
No está.
¿No?
No, no está.
Tú lo agarraste.
¿Por qué lo agarraría yo, Diana?
Lo agarraste. ¿Por qué lo agarraría yo?
Lo dejaste en tu casa antes de que vinieras aquí. Yo qué sé.
A lo mejor vamos a comer.
Una sopita.
Si te vas a comportar así cuando solamente estoy intentando ayudarte,
no comas.
Muérete de hambre.
Irene.
¿Qué pasó?
Diana, ¿estás bien? Llámale a Malena. Ven.
Llámale a Malena.
¿A tu hermana?
Sí. Yo no tengo su número.
¿Ya te lo sabes?
Dos, tres.
Háblale a Mario.
Por favor.
Sí, sí.
Sí, ya le marqué.
Dice que viene para acá.
Gracias.
Perdóname por portarme así contigo, pero... estoy sintiendo mucha ansiedad.
Está bien. Te entiendo.
Mira, Diana.
Yo no... no quería presionarte.
Pero es que yo no podía dormir las últimas noches pensando en lo que pasó.
Margarita.
Todo lo que pasó en el pasado, ¿qué me dice Joaquín?
Escúchame una cosa.
Por más que yo quiera hablar de las cosas que me pasan, ni siquiera yo las
entiendo.
¿Pero también cómo funciona?
No sé.
¡No sé!
Créeme que no ha sido nada fácil.
Vivir con esto toda la vida, con cosas que ni siquiera yo entiendo, que no
explicar.
Por eso fui a ver a Joaquín.
Joaquín.
Yo hablé con Joaquín.
Y me contó cómo tú y él compartieron una visión del pasado.
¿Es cierto eso?
Pasó una sola vez.
Y es algo que no deseo volver a vivir.
¿Y es cierto, Diana, que en esa visión viste a
una mujer de esa época que era idéntica a mí?
Inés, ven tan corta.
Pero es muy raro porque todas las cosas que veo, las
veo en desorden.
Me cuesta mucho trabajo entenderlas.
Bueno, pero debe haber una razón por la que tú y él me vieron.
La vieron.
Porque Joaquín está convencido de que estamos en un ciclo.
Estamos atrapados ahí y lo vamos a seguir viviendo una y otra vez. Así que
rompemos el ciclo, ¿verdad?
¿Por qué a ti te interesa demasiado romper ese ciclo?
Porque... todas las mujeres de mi linaje que tienen algo que ver con este
tema se terminan por decida.
Y yo me rehúso a que mi final ya esté escrito y que viva lo mismo
una y la otra vez sin que yo tenga opinión.
que han alegado esto muchas veces y... No
puedo explicar por qué, qué es lo que tiene que ver el pasado con nuestro
presente.
Les voy a conocer.
¿Y lo de Margarita?
¿Y lo que me hiciste cuando me quedé ciega? Porque yo no me voy a quedar con
idea de que me lo inventé, ¿verdad?
Yo no estoy loca.
Acepto todas las cosas que pasaron.
El embarazo de Margarita era ectópico.
Tú estabas bien.
Tu diagnóstico fue correcto.
Y luego, ¿qué pasó?
¿Cuánto labraste?
No te puedo explicar la energía que salió.
¿Qué fue lo que pasó? No lo sé.
Pero el Beto estaba bien.
No lo podía aceptar en ese momento, Irene.
Yo siempre he tenido mucho miedo de hablar de estas cosas.
Que la gente sepa que me pasan cosas que yo no puedo controlar.
Tengo miedo de estar atrapada en este ciclo una y otra vez.
Y no podré escaparlo.
Necesito tu ayuda.
Yo no quiero vivir lo que han vivido todas las mujeres en mi familia.
No.
Uno más, uno más.
Suficiente. ¿Cuánta fruta para una sola persona?
¿Qué quiere?
Eso no son los modales con los que me hablaba antes, don Eduardo.
Antes solía tenerle el respeto, ya no es el caso.
Claro.
Claro, lo entiendo. Usted se piensa que está haciendo lo correcto, protegiendo a
Leonor.
¿Pero de verdad merece la pena todo su sacrificio?
No le importa hacer el plato de segunda mesa.
¿De qué habla?
El único motivo por el que dejé en libertad a Leonor fue porque mi hermano
conde aceptó casarse con Inés Betancourt.
Por lo que la verdadera razón por la que Leonor y Lucas no están juntos
soy yo, no usted.
¿Por qué me está diciendo todo eso?
Ay, hijo mío, por lo mismo que hago todo lo que hago.
Lo que me interesa es salvar almas.
Y en este caso, para salvar la suya, es necesario que sepa la verdad.
Tengo un bonito día.
Bertoldo.
Buenos días.
Buenos días.
Señora, ¿me haría el honor de desayunar conmigo?
Gracias.
Leonor, yo sé que puedo hacerte feliz.
No solo lo sé.
Lo siento.
Pero también sé que no debo forzar nada.
No sería justo.
No solo para ti.
Para nadie.
El amor es respeto y yo debo ser respetuoso.
Mi loca cabeza tiene que entender que si Lucas realmente te ama y tú estás
enamorada de él, yo no tengo nada que hacer en medio.
Daría mi vida entera por verte feliz.
Con quien tú decidas, pero feliz.
Lucas está casado.
¿Con Inés?
No sería el primer hombre casado en estar enamorado de ti.
¿Por qué me dices todo esto, Eduardo?
Porque te amo tanto que no soy nadie para ponerme a tu felicidad.
Aunque se me rompe el corazón de verte con alguien más.
Hay algo que no sabes.
La única razón por la que Lucas se casó con Inés fue para obtener tu libertad.
Frank Rodrigo lo chantajeó.
¿Cómo lo sabe eso?
Me lo dijo él mismo esta mañana que fui a comprar fruta al mercado.
Cada vez que Lucas y yo...
Íbamos a encontrarnos para planear tu liberación del claustro.
Yo dejaba esta piedra en la ventana de la habitación de Lucas en la casa del
inquisidor.
Así Lucas sabía que teníamos que vernos y me la regresaba en el bosque.
Si tú dejas esta piedra en el mismo lugar, Lucas asumirá que soy yo y podrás
reunirte con él en privado.
Yo estoy entregado a ti en cuerpo y alma.
Pero tú no estás entregada igual.
Y me parece que nunca lo estarás hasta que logres hablar con él y resolver lo
que haciendas.
¿Podríamos platicar de lo que no pasó anoche?
Debería darle demasiada importancia a algo que no lo tiene.
Es la primera vez que me sucede algo así.
Han pasado muchas cosas últimamente y siento mucha presión.
Además, tenemos toda la vida por delante para tener todas las noches de boda que
hagan falta.
Justamente eso es lo que me preocupa.
Que tú ves nuestras noches de boda como algo que haga falta y no algo que
realmente desees.
Inés.
No me expresé correctamente.
Por supuesto que quiero estar con mi...
No te pido, no.
Yo te exijo una sola cosa en esta relación.
Que siempre seas completamente honesto conmigo.
A mí ya me rompieron el corazón una vez.
No quiero volver a pasar por eso.
Inés, yo... Yo...
Yo
prefiero morirme antes que romperte el corazón.
¡Adelante! Buen día, Su Excelencia.
Pasa, hija, pasa.
Dime que mi hermano se está aportando a la altura de las circunstancias.
No lo puedo negar.
El conde Lucas es un caballero y como tal se comporta.
Que Dios me perdone por odiarla tanto.
No era de esperarse, Inés.
Era de esperarse. Yo ignoro los extraños hechizos que habrá profesado sobre mi
hermano. Pero por favor, no llores.
No llores, querida.
Que esas lágrimas no sean el premio por sus malas acciones.
Conseguiremos sacar a esa bruja de tu vida de una forma u otra.
¿Cómo?
Mi marido la tiene clavada en el corazón.
Recuerda que Dios está por encima de todo y de todos.
Y yo como su representante en la tierra ya me estoy encargando de que esa hereje
reciba su escarmiento.
Traje un poquito de agua.
¿Pudiste hablar con Mario?
Sí. Mientras estaba dormida, él me marcó. Me dijo que tenía un tema en San
Telmo. Pero que en cuanto acababa, venía para acá.
¿Estás bien?
Necesito ir al baño.
Bueno, te ayudo. Sí.
Una, dos, tres.
Bueno.
¿Estás bien? Respira.
Cualquier cosa que necesitas, me avisas.
Hola. ¿Cómo estás?
¿Está la compu? Sí.
Gracias por ayudarme.
Me sorprendió mucho que me llamaras. La verdad es que no soy experto en cómputo.
Bueno, la vez que no pude entrar al programa y que tuviste que instalarlo de
nuevo, pensé que con la tuya ahorita podemos entrar.
O sea, yo de estas cosas no, tampoco le sé mucho.
No te preocupes, ahorita lo checamos.
A ver, voy a tratar de entrar en mi cuenta.
Bien,
a ver.
Ahí está.
Yo no sé que hayas apretado o que salió mal, pero yo veo bien las dos cuentas.
Bueno, no sé.
Te juro que no podía entrar.
No sé qué pasó.
Bueno, pues te hice venir a lo tonto.
Perdón. No, no te preocupes.
Bueno. Te dije que volvía a pintar.
¿En serio?
Sí. Oye, qué buena noticia.
Bueno, es más, si no tienes prisa, me gustaría enseñarte algo.
Me encantaría.
Vale.
Guau. Oye, está muy interesante.
Gracias.
Bueno, ¿y cómo has estado?
Bien.
Me vino bien irme con mi mamá a Zacatecas.
No solo por mí, también retomé la pintura y...
Yo quería...
Ofrecierte una disculpa.
Por como quedaron las cosas la última vez.
Dije cosas que no sentía y no debí haberlas dicho.
Sí, yo también.
La verdad es que... Quería disculparme contigo, te lo debo.
No me comporté a la altura de... Con todo lo que pasó.
Mejor dime cómo te está yendo a los nuevos laboratorios.
Bien.
La verdad es que no es lo que yo esperaba.
Vale, no te he extrañado muchísimo.
Ha sido muy difícil la vida desde que no estamos juntos.
Para mí ha sido igual.
¿Y Gonzalo?
Bien, tiene una nueva pareja, está contento.
Yo también te he extrañado.
¿Y si brindamos?
¿Por el reencuentro o por la pintura?
Sí, claro.
Voy por un vino. No, no, no.
Me toca a mí.
Ok.
Disfruta.
Gracias. Claro.
Diana, yo quisiera hablar contigo para tener las cosas claras.
¿Sobre qué?
¿Sabes lo que pasó aquí hoy?
Yo te pedí que vinieras a mi casa para que platicáramos.
Y luego tú te caíste.
Desde tu accidente yo te curé y te hospedé.
Y nada más quiero ser segura que tú pienses lo mismo.
¿Sí?
No te preocupes.
¿Qué otra cosa podría decir? Exacto, ¿qué otra cosa podría decir?
Nada.
Me da gusto que estemos de acuerdo.
Quería enseñarte eso.
Son las fotos de mi linaje, de las mujeres que te conté.
Según Joaquín, mis... reencarnaciones... son
idénticas.
A mí me cuesta mucho trabajo creer todo lo que dice Joaquín, pero... después de
ver lo que tú sabes hacer... Diana, yo no quiero vivir la misma vida una y otra
vez.
Me muera como me muera, termine esto como termine.
Imagínate que vuelva a empezar todo otra vez.
Sería vivir un infierno, ¿no crees?
Ahora debe de haber algo que podamos hacer.
Si lo hay, yo no sé qué es.
Ya, por Dios, ya.
Estoy un poco cansada de que sigas con el rollito de que no sabes cómo
tus dones.
Fue casualidad lo de Margarita, entonces.
Sí. Y fue casualidad que cuando nos enojamos yo me volví ciega.
Diana, por Dios.
Hablemos como dos adultos. No sé qué más quieres que te diga.
Ya te dije la verdad.
No los puedo controlar. Si pudiera, simplemente ya no estaría aquí.
Y ahora sí hablemos como dos adultos.
¿Hablaste con Mario?
Claro que hablé con Mario.
Ya debe estar por venir.
Ahora, después nos regresamos con Joaquín.
Estoy segura que puedas hacer lo mismo conmigo.
Amo.
No te creo.
¿Qué no me crees?
Que hablaste con Mario.
Más bien pienso que me tienes aquí escondida y también agarraste mi
¿Todo bien, Malé?
Sí.
Estoy sirviendo el vino. Ya subo.
Preferí bajar a ayudarte.
Ay, gracias.
No era necesario.
Bueno, pues brindemos por tu pintura.
Ay, no, qué tonta.
¿Qué pasó?
Olvidé que tenía una cita.
Tenía revisión con el ginecólogo.
Y yo todavía viendo vino y todo.
Perdóname, es que sí tengo que ir.
¿Eh?
¿Podemos vernos después?
Sí, claro, no. No pasa nada, no te preocupes.
Bueno, voy por mi bolsa y lo que guardes y nos vamos.
Sí.
Si quieres te puedo acompañar, ¿eh?
La verdad es que prefiero ir sola todavía.
Ok.
Bueno, vamos.
Diana, pensé que habíamos quedado de vernos aquí en tu casa para comer, pero
nadie me abre.
Las llamadas no entran en tu celular.
No sé si entendí mal y quedamos de vernos en mi departamento.
Voy para allá. Si escuchas este mensaje, te veo ahí.
¿Bueno? Ya, ya lo logré.
Bueno, tuve que fingir que venía el ginecólogo para poder sacar a Gael de la
casa, pero ya quedó y ya podemos acceder a la nube.
Increíble. Muchísimas gracias. De verdad, no tengo cómo agradecerte.
Bueno, pues agradeceme cuando logres rescatar tu investigación.
Por lo pronto te voy a mandar por mensaje la contraseña que hice para que
también puedas acceder.
Perfecto.
Por cierto, ¿has visto a Diana?
No, hace dos días que no la veo y yo pensé que estaba contigo.
No, no he podido hablar con ella en todo el día.
Quedamos de vernos para comer.
De hecho, estoy en tu casa.
Ay, no me preocupe.
Yo también estoy preocupado.
Márcale y avísame si sabes algo.
Sí, yo ahorita le marco, pero también si tú hablas con ella me avisas, por
favor.
Adelante.
Hola. ¿Estás ocupado?
¿Qué haces aquí?
Ah, es que tu secretaria no estaba, entonces pensé que podría entrar. Sí,
de salir a comer y yo pensaba hacer lo mismo.
Ah, pues si quieres vamos a comer.
No estoy entendiendo.
La vez pasada que estuviste aquí me hiciste un drama y ahora te presentas
como si nada. No sé a qué estás jugando, pero yo no quiero jugar esto contigo.
Tranquilo.
Para eso vine, para hablar contigo y decirte que la que malinterpretó las
fui yo.
Te pido una disculpa, no vuelvas a pasar.
¿Te perdonas?
Y mira, tampoco te quería robar mucho tiempo, nada más quería platicarte un
de qué pasa. Sigo atorada ahí con el tema del pasado y tú eres la única
con la que realmente puedo platicarlo.
Bueno, eso y también te quería preguntar otra cosa.
Cuando hiciste esas prácticas, terapias con Diana, ¿cómo la hacían para hacer
las visiones juntos?
¿Por qué tanto interesa en eso específicamente?
¿No?
No, eso y en todo.
También me quedé pensando en lo que me decías del papá de Diana que nos había
dicho algo sobre la mina, que era el origen de todo. ¿Por qué crees que dijo
eso?
¿Estás usando el perfume de Diana?
No.
Creo que no.
A ver, Irene, creo que tienes que calmar un poco. Estás muy acelerada.
¿Quieres que te dé mi opinión?
Siento que estás a punto de tener un brote psicótico.
Lo veo en tu mirada, en tu comportamiento.
Sientes que alguien te persigue o te vigila.
Perdón, Joaquín, pero el que me metió en todo esto fuiste tú y el que me sigue
presionando diciendo que lo de Diana es real eres tú.
Y lo sigo creyendo.
Pero eso no quiere decir que todos tenemos las mismas herramientas para
con algo así tan grande.
Esto claramente te está causando una obsesión.
Eso no es bueno.
Irene, si fuera tu terapeuta, te recomendaría que te alejes del tema un
que descanses por tu propia salud.
Lo bueno es que no eres mi terapeuta.
No eres nada para mí como para decirme qué hacer.
No.
Buenas tardes, doctora Valle. Hola, Maggie. ¿Cómo está?
Bien. ¿Usted? Bien.
Gracias.
Diana.
Diana.
Diana.
¡Ahhh!
Sí, hola Joaquín. Mario, siento molestarte.
¿Sabes cómo está Diana?
No, no la he visto en todo el día. Estoy preocupado. También le marqué a Malena,
pero tampoco sabe nada.
Mira, yo sé que no crees en estas cosas, pero acabo de tener un ataque de asma
muy raro y... O sea, por eso llamé a Diana y no me contestó, entonces te
llamando a ti. Qué extraño, yo también me acabo de marear y me empezaron a
mucho las muñecas.
Hacía rato que no me pasaba eso.
¿Tú crees que tenga algo que ver con Diana?
Sí.
Sí, definitivamente.
¿Has visto a Irene?
No, ¿por qué?
Hace un rato estuve en mi consultorio y estaba actuando muy extraña.
Creo que está teniendo un brote psicótico.
Incluso estaba usando el perfume de Diana.
Daría mi vida entera por verte feliz.
Con quien tú decidas, pero feliz.
No necesito hablar con nadie.
Yo ya encontré la felicidad.
Te quiero amar.
Estaba en Selvaje lentamente.
Siente el calor de un fuego ardiente.
Es la memoria de un pasado.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.