Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Lo vi.
A Inés con Lucas.
¿Es real?
¿Inés aún vive en esta casa?
El conde Lucas se casará con doña Inés para resarcir su reputación.
Es lo mejor para todos, hija. Incluso para ti. Así la sociedad te quitará los
ojos de encima. Ustedes están involucrados.
Ay, ya no sabes el infierno que ha sido nuestra vida desde que te metieron al
claustro. Nos han perseguido.
No tuvimos otra opción más que colaborar.
Y seguir los mandatos del santo oficio.
Tu padre y yo estamos haciendo lo mejor para ti.
Hija.
Leonor.
Y también tenemos esperanzas de que endereces tu vida.
Y que encuentres a un hombre que te guíe por el camino recto. Que es el que una
mujer de buena cuna como tú merece.
Leonor.
¿Estás bien?
¿Estás libre?
Pensé en lo peor.
Fray Rodrigo.
¿Qué te hizo ese imbécil?
Me liberó.
Supongo que la presión que ejercimos Lucas y yo surgió a efecto.
¿Lucas te ayudó?
Sí. Trabajamos juntos para que te libere.
El fray tiene una relación non santa con una ayudante de cocina.
Amenazamos con divulgarlo.
No lo hubiera imaginado del fray.
Supongo que uno nunca termina de conocer a las personas.
Citlaly. Hay que ayudar a Citlaly. Citlaly está bien.
Ahora debe estar en un barco camino a España.
¿Qué pasa?
Pensé que te alegraría.
Sí.
Sí, sí me alegro por ella.
Eso es lo que acabo de discutir con mis padres. Me hicieron sentir como una
cualquiera. Yo no quiero volver a esta casa.
Vente conmigo.
Alquilé una pequeña cabaña a las afueras de la ciudad. No es gran cosa, pero...
Al menos un techo donde dormir.
Esto
es
todo lo que puedo ofrecerte.
Perdón que no esté a tu altura.
Más de lo que necesito, Eduardo.
La cama es tuya.
Yo dormiré en una silla o en el piso.
Estaba pensando en esa vez que fuimos al teatro y nos metimos al ensayo sin
permiso.
¿Te acuerdas?
Sí.
Parece que hubieran pasado años.
Me hace bien pensar en esos buenos momentos.
Como aquella vez que te llevé a conocer el mercado.
¿Te acuerdas de ese día?
Sí.
Todo era tan... Puro.
Como este cielo.
Que ha visto las mejores noches de mi vida.
Así como también las más difíciles.
¿Quién iba a pensar que detrás de mi felicidad iba a haber sufrimiento en
personas a las que ni siquiera conozco?
Lo que había entre tú y yo era como nadar contra corriente en medio de la
tormenta.
Después todo se fue complicando.
Por eso elegiste casarte con Lucas.
Para que todo sea más fácil.
Eso ya no importa.
Ahora él está con Inés.
A veces pienso que solo te complique la vida.
No.
No.
Soy yo la que no se ve enamorarse de ti.
Porque ahora no entiendo mis sentimientos.
Está confuso.
Lo de Inés me lastimó.
Lamento tanto no haberte dicho que estaba casado.
Aunque tú sabes que no la amaba.
Será muy tarde para nosotros.
Puede ser, ya son las 10.
Buenos días, día durmiente.
Buenos días.
Voy a ir a mi casa a cambiarme que voy tarde.
¿Tarde? ¿Pero para qué? Desde que te conozco es la primera vez que tienes la
agenda libre.
Sí, de hecho es la primera vez desde los 17.
Pero no me puedo quedar de brazos cruzados.
Espero que mi experiencia sirva de algo en algún lugar.
Estoy segura de que así va a ser.
Sí.
He hecho algunas llamadas, tengo entrevistas.
Bien, bien. Eso es muy bueno.
Estoy listo para el próximo paso.
Aunque eso significa que mi investigación... Confía.
Eres un gran médico.
Y estoy segura que cualquier hospital se sentiría muy orgulloso de telarte.
Gracias.
Te llamo más tarde a ver cómo te fue.
¿Como novios?
Es broma.
No te esperes.
Suerte. Raquel.
¿De dónde salió este documento?
Todos los apeles que están en el escritorio llegaron el lunes.
Algunos tarde. Yo ya no estaba.
Pero este es el oficio donde Mario Villarreal se retracta de la denuncia
hizo.
¿Qué pasó por aquí?
Sí, pasó. Yo no lo vi.
Tal vez lo recibió su mamá la última noche que estuvo aquí.
Pero qué hermosa sorpresa.
¿Qué haces aquí?
Bueno, digamos que me aburrí un poquito de estar pintando en caballetes ajenos.
Y creo que estaba poniendo un poquito nerviosa también a su arbiatriz con mis
pinturas. Me imagino.
¿Qué opinas?
Guau, Male.
Me encanta.
Yo no sé qué misterio oculta esta mina, pero lo tengo que descubrir.
Yo nada más quiero saber qué fue lo que te dijo Diana sobre el embarazo de
Margarita.
No me hagas así, Mario. Yo tampoco quiero estar aquí.
Créeme, pero no paro de pensar en que te dijo que fue un mal diagnóstico, porque
créeme, no fue un mal diagnóstico. No importa qué fue lo que me dijo. Mira,
es algo entre ustedes. Yo ni siquiera estaba ahí.
Y entre Diana y yo no hablamos de cosas laborales. Eso no se trata de un tema
laboral, Mario. Y lo sabes.
Estoy hablando de las cosas que Diana es capaz de hacer. De las que nadie tiene
una explicación.
Te recuerdo que no estás hablando con Joaquín. Yo no creo en esas cosas.
Y... Si te soy sincero... ¿Qué?
¿Qué, Mario? ¿Qué vas a decir?
Que te creo capaz de cualquier cosa con tal de perjudicar a Diana.
Yo no sé si te tienes cegado por el amor o si realmente estás un poco embrujado.
Pero bueno, suerte con eso.
Joaquín.
He aprendido muchísimo desde que fui tu socio en la galería. De verdad, estoy
muy agradecida.
Pero, la neta, creo que es momento de que me enfoque en mis pinturas.
Es una gran noticia.
Volver a pintar siempre es una buena decisión.
La neta.
No te voy a engañar.
Me duele que me dejes, que ya no seas parte de esta galería.
Pero a la vez, me da mucho gusto que vuelvas full con tus pinturas fíjate en
eres una gran artista me da mucho gusto que te dé gusto
la verdad tenía miedo de decirte pues después de todo lo que ha pasado entre
nosotros es una muy buena oportunidad para darnos un fresh start a nosotros
poder recuperar lo que éramos tan buenos amigos como siempre
No es fácil para mí.
Estuve muy enamorado de ti.
¿Vale? Por muchos años.
En silencio.
Mientras tú hacías tu vida con Gael.
Y lo acepté.
Y me acostumbré a eso.
Y... Luego pasó lo que pasó entre nosotros.
Y ahorita pues...
No sé si puedo ser solo tu amigo.
¡Luis! Espérame.
Luis, espérate.
¡Oh, ahí va!
¡Vas a comprar!
Hola. ¿Qué pasó?
Necesitan un nuevo juego.
¡No! ¿En serio?
Me tienes que enseñar.
Me gusta verte, Marlene.
Igual. También a ti, guapo.
No veo cuál es el problema.
Necesitaba ayuda.
Por eso le pagué una semana de hospedaje ahí. ¿Y cómo sabes que no usó el dinero
para algo más?
Lo pagué yo directamente.
Tranquilo. Tu mamá debe estar bien.
¿Te pidió más dinero?
No. ¿Qué es lo que te preocupa?
Mario, mi mamá es adicta a los fármacos desde hace años.
La razón por la que no le di hospedaje... en mi casa. Es porque me
iba a ir a Dictos Anónimos y a la mera hora no fue.
Y ahora por tu chistecito no me queda más que esperar a que esté bien.
Perdón, Joaquín, yo no lo sabía. Es que ¿por qué te metes? ¿Por qué te metes
donde no te llaman?
¿Es por tu ego gigante? ¿Por qué tienes un complejo de Salvador?
Sé que te sientes culpable porque fuiste una mierda conmigo, pero eso no te da
derecho. Aquí nadie pidió tu ayuda.
Tal vez es mi complejo de Salvador, como dices, pero no me puedo hacer de la
vista gorda cuando alguien necesita mi ayuda.
No puedo ser como tú, abandonando a mi propia madre para que aprenda una
lección. Ah, qué bueno eres para juzgar, ¿no, cabrón? Como si fueras un experto
en el tema.
Pero hasta que no hayas vivido lo que yo he vivido con mi madre, abstente de
comentar pendejadas.
No tengo por qué haber vivido lo que tú viviste para darme cuenta de que te
diste por vencido.
Te veo en el hotel donde hospedaste a mi madre.
No, ni te sientes.
Es rápido.
Te llamé para avisarte que convoqué a una conferencia de prensa la semana que
viene. Quiero dar un anuncio sobre las nuevas patentes y los avances que
representan. A ver, pero... Bueno, y como eres el jefe de laboratorio, quiero
que tú prepares la presentación.
A ver, pero todavía hay muchas cosas que no hemos concluido.
Ya habíamos hablado de esto. Sin el know -how de Mario, las posibilidades de
crear una encima exitosa a partir de las patentes todavía son muy lejanas. ¿Muy
lejanas?
Pues más vale que te pongas a correr para alcanzarlas.
Tienes una semana.
¿Qué? De lo contrario, me veré obligada a sustituirte o a buscar alternativas
que me den resultados.
Ay, mamá.
Sus signos están bien.
Señora.
Señora, ¿está bien?
Señora.
Dígame.
¿Me estás robando? No, soy yo.
Mario, ¿me dejas estar a solas con mi mamá? Sí. Cualquier cosa que necesites,
estoy en el pasillo. Gracias.
Hijito.
Ya llegaste.
¿Quieres... comer algo.
Ay, tengo mucho frío. Escúchame, ¿te das cuenta de que te pudiste haber muerto
sola en este agujero?
¿Te das cuenta del daño que te estás haciendo?
¿Quién te dice que no me quiero morir? No, no voy a permitir que me chantajes,
así que ni siquiera lo intentes.
Toda la ayuda que te he tratado de dar la tiras a la basura. Es que ya no sé
hacer.
Siempre me he cuidado mucho de que nunca me vieras así.
Ay, por favor, te he visto así mil veces.
No, así nunca.
¿Cuándo vas a entender que nadie puede solo?
Yo sí podía solo.
Sí. Mira nada más cómo terminaste.
Ya, por Dios, abre los ojos, carajo.
Con cuidado.
Ahí está.
Ya llegamos. Pásale si quieres.
Mario, ¿me esperas un segundito? Claro.
Pásate aquí a la cocina, mamá, si quieres.
Sírvete un vasito de agua.
Pues... Gracias.
No. No, nada que agradecer.
Tenías razón.
Soy yo el que te debe una disculpa por haberme metido donde no me llamaron.
Bueno, voy a... Sí, sí, ve. Seguro que tienen mucho de qué hablar.
Joaquín.
Cuando falleció mi esposa Reina, como a los 20 segundos
de haber muerto, empecé a lamentarme de todo el tiempo que no pasé con ella.
Siempre creí que pude haber hecho más.
Tal vez pienses que no es momento de recibir consejos, y mucho menos míos.
Pero... Haz todo lo que puedas por tu madre.
¿Quieres un cafecito?
¿Sabes que te quiero, de verdad?
Sí.
¿Por qué me lo preguntas?
Porque necesito que escuches lo mucho que me has lastimado todos estos años.
Si no va a ser fácil.
Desde niño me sentía responsable por ustedes.
Y cuando se murió mi papá, pensé que era mi culpa.
No solo porque creía que era mi responsabilidad cuidarlo, sino porque tu
indiferencia me hizo sentir así.
No, no, escúchame, escúchame. Eres terca.
Eres manipuladora.
Y orgullosa y eres egoísta porque en ningún momento te has puesto a pensar en
mucho que me afecta a mí todo esto que haces.
Mi reacción es ponerme a la defensiva y darte la espalda a ver si así
entiendes. Pero es que ni así.
Hoy por primera vez me sentí liberado de culpa.
Hoy por primera vez pensé.
Si se muere, pues no es por mí.
¿Sabes lo que se siente pensar eso de tu propia madre?
Eso es lo que pensé.
Pero ahorita que hablé con Mario me hizo cambiar de opinión.
Y aquí estoy, en el mismo lugar donde empezamos, tratando de ayudarte,
de salvarte.
Pero si tú no quieres...
Si no me dejas, si vienes aquí y te sirves un café, como si no pasara nada.
No puedo.
Perdóname.
Tienes toda la razón.
Siempre me escudo detrás de cosas tontas como un café.
Pero aunque no me creas, lo que iba a hacer después de servirlo es pedir
tu ayuda.
no puedo sola porque me doy cuenta que si sigo así me voy a
morir y no voy a haber arreglado las cosas contigo y
tú no te mereces eso todas las veces que lo he intentado
no es porque no quiero es porque no puedo así
que
Voy a ser egoísta una última vez.
Porque necesito tu ayuda.
¿Me ayudas?
Por favor.
Gracias. Gracias.
¿Cómo están mis papás?
Pues, no están bien.
Están muy preocupados.
Ay,
a mí me parece una corona.
Uy, pero no.
Huele terrible.
Vámonos, Ofelia. No quiero tener que ver a nadie.
No huele como una.
No. No.
Está bastante terrible.
Quizá uno de los del fondo.
Este, tal vez.
Considérenme un emisario de mi señor Fray Rodrigo, quien me manda decirle a
señorita Leonor que desea verla.
Yo no tengo nada que hablar con él.
Permítame insistir.
Yo le recomendaría que aceptara la invitación.
Fray Rodrigo la espera.
Con su permiso.
¿Ahora qué idea tuvo para seguir destrozando mi vida cuando ya se han
todos sus deseos?
Mi querida Leonor, te tomas nuestra relación demasiado personal.
Yo solo me dedico a cumplir con mi labor, que es salvar tu alma.
¿Me quieres hacer reír?
La mentira es pecado, Fray Rodrigo. Usted lo sabe muy bien.
Veo de esta manera.
Si no llega a ser por mí, jamás hubieras descubierto la doble cara de mi
hermano.
Que ni tal vez quieras esperar un mes para desposar a Inés Betancourt.
No me imagino cómo te debiste sentir cuando te enteraste de que Eduardo era
hombre casado.
Y mentiroso.
Seré muy bien por todas las injusticias que te ha tocado pasar.
Lo sé.
La gente es muy cruel.
Pero yo estoy interesado de verdad en salvar tu alma.
¿Qué hace?
Mira, hija.
¿Qué hace?
Mira.
Mira bien.
Mira bien.
Ahora eres la única persona que conoce de esta enfermedad.
Este padecimiento que tengo que me hace sufrir dolores insoportables, Leonor.
Ahora solo tú y Dios conocen de este padecimiento.
Leonor, te lo pido. Te lo pido, por favor.
Igual que yo me apiadé de ti, por favor, apiádate de mí.
Utiliza esa magia pagana para curarme.
Por favor, te juro que si lo haces, dejarán de perseguirte.
Incluso hablaré con el Santísimo.
¿Para qué te considero una solución? Por favor, Leonor, por favor, te lo pido,
por favor.
Esa magia pagana como usted la llama no sirve para curar enfermedades carnales
provocadas por pecadores como usted.
Qué ironía, ¿no?
Las marcas que dejaron los látigos alguna vez en mi piel se borrarán.
Estas marcas que dejan sus pecados carnales no lo
abandonarán.
Buenos días.
Buenos días.
Te quedaste dormido con tu ropa. No te escuché llegar anoche.
Sí, es que llegué tarde.
Me quedé con Joaquín ayudándole en un tema familiar.
¿Perdón, dijiste Joaquín?
Sí, sé que es extraño. Él y yo no somos amigos.
Pero me encontré con su mamá y se me hizo buena idea ayudarlo. Aunque creo
hice más mal que bien.
No me puedo imaginar por lo que está pasando.
No lo tiene fácil.
A mí me gustaría ayudarlo, pero... él prefiere que ya no nos veamos.
Te quería agradecer por tu tiempo.
Eres la única persona con la que puedo hablar de esto.
No te preocupes.
Estamos juntos en esto.
Y al parecer vamos a seguir juntos en esto los cuatro, ¿no? Hasta que rompamos
el ciclo.
¿Y cómo se rompe el ciclo, Joaquín? Porque es que yo ya no...
Ya no estoy pudiendo, estoy viendo una y otra vez la misma visión y me estoy
empezando a sentir un poquito loca.
Quizá una de las terapias que hiciste con Diana me podrían funcionar a mí.
Hasta hace unos días no quería saber nada de hipnoterapia y ahora... Y ahora
estoy muerta de miedo.
A ver, es que yo no puedo negar lo que han visto mis ojos.
Pero por el otro lado es...
Es que ni siquiera yo lo puedo explicar.
Aquí lo más importante es no tenerle miedo a lo diferente.
Si no, vamos a seguir igual, con las mismas preguntas sin responder.
¿Tú crees que Diana le hizo algo a Margarita?
Bueno, yo de eso no sé.
Lo que sí me consta es que cuando Diana expresa emociones fuertes... Diana tiene
un don que no entendemos.
¿Un don que puede volver ciego a alguien?
Bueno, no sé.
No sabemos los alcances que pueda llegar a tener.
Ya.
Oye, ayer me quedé con una sensación... ¿Aquí está bien? Sí.
Con una sensación en la galería cuando viniste.
No sé si te incomodé. Quería pedirte disculpas.
No, no tenías por qué hacerlo.
¿Estás enamorado de Sandra?
Sí.
Hace años estuve muy enamorado de ella.
Estábamos chavos y... medio locos.
Sin obligaciones.
Ahorita las cosas cambiaron mucho. Ella es mamá.
Y siento que puedo ser importante para ayudarla a que no pierda la custodia de
su hijo.
Qué buena manera de evadirme. Eso no fue lo que pregunté.
Sí la quiero.
Yo creo que puedo entender por la angustia y el dolor que está pasando.
La posibilidad de ser mamá y la realidad de haber perdido a mi hijo me hacen
entender.
Si puedes ayudarla, ayúdala.
A mí me hubiera gustado que alguien viviera conmigo.
Bueno, yo estoy un poco harta de escuchar sobre vidas pasadas y sobre
mágicos. Yo lo que quiero es recuperar mi vida, ¿sale?
Mi vida era feliz antes de esto.
Normal y aburrida, pero era feliz.
Y ahora resulta que estoy condenada a vivir un ciclo de infelicidad.
¿Cómo se supone que tengo que lidiar con eso?
Tienes que aprender a ver el lado positivo de las cosas. Ay, por Dios.
Tú fuiste feliz con Mario, yo fui feliz con Diana, aunque fue breve y doloroso.
Debemos atesorar eso, ¿no? Porque de eso se trata la vida.
Todo conlleva sus necesidades.
Pero tenemos que aprender a sobrellevarlas y a buscar la manera de
con lo bueno y con lo malo.
Así como vamos a encontrar la manera de romper este ciclo.
Créeme.
Me gustaría pensar como tú.
No puedes confiar en que yo voy a estar aquí.
No te voy a dejar sola.
¿Qué pasa?
Eh, perdón, eh... ¿Tú pensaste que te podías aprovechar de mí porque estoy
vulnerable?
¿Qué? Yo pensé que tú eras un profesional.
No, lo único que quieres es engatusarme con todos tus jueguitos, eso es lo que
tú quieres. ¿Qué pensaste, que me iba a costar contigo? ¿Qué? ¡No me toques!
Grito si me tocas.
Vamos a jugar.
¿Qué?
Yo te voy a dar una respuesta y tú tienes tres oportunidades para hacerme
pregunta correcta.
¿Juegas? Ok, va.
La respuesta es sí, si quiero.
Si quiero.
¿Si quieres hacer el amor hasta que amanezca?
Ay, eso siempre.
Pero no.
Acabas de perder una oportunidad.
Bueno, segunda oportunidad.
Si quieres... que nos hagamos un tatuaje. ¡Ay, error!
¿Te quiero una última?
No, no, ya. Soy malísimo para eso. Me doy por vencido.
Sí quiero... que tengamos hijos.
¿En serio?
Pues no hay tiempo que perder.
Esto no nos va a detener.
El doctor me dijo que está muy avanzado.
¿Qué importa lo que diga el doctor? Ninguna persona es igual a otra.
Tú te vas a recuperar. Y cuando eso suceda, vamos a ver las alternativas que
quedan para tener hijos.
Tengo mucho miedo.
Prométeme que todo va a estar bien.
Yo prometo, todo va a estar bien.
Voy a dedicar mi vida a salvar la tuya.
Gracias.
Bueno. Diana, ¿estás ocupada?
No, no, no. ¿Qué pasó?
Lo que pasa es que estoy ahorita tratando a un paciente y tiene un
grave que... Quería preguntarte tu opinión en el caso.
Está bien.
¿Quieres mándame su perfil? Le echo un ojo.
No, es que me gustaría que nos viéramos en personas, que es más fácil que te lo
explique así.
¿Estás en el hospital?
No, estoy en mi casa.
Mira, lo que pasa es que no solamente te quería platicar sobre este paciente,
sino que me quedé pensando el tema de Margarita y sí me gustaría que lo
platicáramos ya con la cabeza fría, ya sin tantas emociones, sin tantas
distracciones.
Está bien, está bien.
Mándame tu dirección.
Te la mando ahorita.
Perdóname. Había muchísimo tráfico. Te extrañamos mucho hoy. La pasamos súper
bien. Lo hice sin loquillo. Lo llevé a comprarle calcetines y shorts para la
escuela. Y después me convenció de comprarle una malteada y después embarró
la malteada en la camisa. Y pero cuando salimos ya hacía mucho frío y lo llevé
por una chamarra.
¿Qué? Lo estoy consintiendo mucho, ¿verdad?
Es que es súper buen niño.
Hace todas sus tareas.
¿Qué, Gonzalo?
Estuve pensando mucho y quiero ayudarte a que no pierdas la custodia de tu hijo.
Y creo que hay algo que puedo hacer que te pueda ayudar delante del juez.
¿Qué pasa si nos casamos?
Y te presentas delante del juez con un matrimonio que es la relación más formal
que existe.
¿Perdón? Porque no es una propuesta romántica.
Toma algo como la propuesta de un viejo amigo.
Que te quiere un chingo.
Que te quiere ayudar.
Que no quiere que pierdas la custodia de tu hijo.
Y que no lo puedas criar.
¿Cómo ves?
Gracias.
Diana, bienvenida.
Pues ya estoy aquí, Irene.
¿De qué quieres que hablemos?
¿Tú sabías que a Mario no le gusta el chocolate?
¿Perdón?
Es que me cruzó ahorita por la cabeza la idea de que es raro, ¿no?
Es que a quién no le gusta el chocolate, ¿sabes?
¿En serio me hiciste venir hasta acá para hablar de esto?
No. Es que... he estado un poquito... desorientada
últimamente.
He estado viendo a Joaquín.
Viéndolo... ¡Ay, no!
No en plan romántico.
En plan profesional.
De hecho, hemos estado hablando mucho de ti.
De las cosas raras.
¿Qué te pasa?
Mira, Diana, lo único que quiero es no sentirme loca.
¿Sabes?
Ok.
¿Y cómo te puedo ayudar yo con eso?
Muy fácil, de hecho.
Mostrándome las cosas que sabes.
Saben que esta no era una buena idea.
No debía haber venido. Diana, solamente quiero unos minutos.
¿Unos minutos?
Irene, deja de grabar. Eso es lo que quiero, que te enojes. Que te exaltes o
te pongas feliz o triste. Lo que sea que haga, que salgan tus dones. Mejor
cállate y deja de decir tonterías. Deja de grabar.
¿Qué te pasa? ¿Estás completamente loca?
No quiero que quieras. ¡Déjame salir!
¿Te enojes?
¡Deja de grabar y déjame salir! ¡Irene!
¿Diana?
Gracias.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.