Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Paso. ¿Está bien?
Necesito hablar con Diana.
Irene, ¿por qué estás así? Necesito hablar con Diana.
Ya.
Déjame hablar hasta ahora con Irene, por favor. Todo está bien. Quédate
tranquila.
¿Qué hiciste?
Perdón.
Sé que hiciste algo.
Cuando me dejaste a mí ciega.
¿Algo igualito le hiciste ahorita a Margarita? ¿Qué hiciste?
Si me calma, te no hice nada.
Que me toques. No me toques.
Y no me hagas pasar de ver como si yo estuviera loca.
Porque no lo fui.
Yo sé lo que vi. Tú también lo viste.
El embarazo no estaba adentro.
¿Cómo moviste el feto?
Irene, no moví nada.
Las dos hicimos un mal diagnóstico.
Eso es todo.
Estás tratando de decir que el embarazo de Margarita Peña bien desde un
principio y que dos ginecólogas profesionales dimos un mal diagnóstico.
¿Sí?
Y por tuerte no pasó a mayores.
Margarita y su bebé van a estar bien.
Y tú y yo la próxima vez nos vamos a fijar mejor.
No puedes seguir mintiendo, pero yo sé lo que di.
Hola.
Buenas noches.
¿Estás bien? ¿Hiciste algo malo?
No.
No, nada malo, de hecho.
Margarita está muy bien.
Su bebé también.
¿Y por qué discutiste con Irene? ¿Por qué estás así?
No sé cómo explicarlo.
Acabo de vivir una de las experiencias más hermosas de toda mi vida.
¿Quieres contarme?
Yo provoqué el accidente de Malena.
Pero la vida me dio una segunda oportunidad para enmendar ese error.
Mi papá tiene razón.
Mis dones también sirven para cosas buenas.
También pueden ser una bendición.
a lo que me refiero cuando hablo de minones, Mario.
Y no te pido que me entiendas.
Que me escuches.
Así como lo estás haciendo sin juzgarme.
Lo único que te pido...
Energía que está saliendo de aquí y por eso se siente así.
Esta soy yo, ma.
Y por primera vez lo digo.
Porque por primera vez me acepto a mí mismo.
Estás pintando de nuevo.
¡Qué milagro! ¿Qué mosco te picó?
No sé tú, mamá, pero ¿no se me quita de la cabeza la mina?
Ni tampoco la leyenda que nos contó la guía.
Y tomé la decisión de que si no quiero que esté ahí en mi cabeza todo el
pues la opción era pintar.
Voy a hacer una colección de pinturas con el tema de las minas del paraíso.
Me da gusto verte contenta.
Y me da gusto ver, ver la artista que eres.
Creo que todavía falta mucho para estar realmente contenta.
Pero hablando de artista, una vez que quede toda esta colección, voy a
un ojo crítico.
Y yo creo que puede ser.
Eres muy talentoso.
Bueno, y a propósito de otros talentos.
Se te antojan unos molletitos y un chocolatito caliente. Un chocolatito
para mi niña.
Bueno, tú sigue.
Sigue. Yo te aviso cuando esté. Va muy bien.
Muy bien.
Solo quería agradecerle.
No, pues, al contrario, doctor. Yo me siento muy orgulloso de haber trabajado
con usted.
Pocas veces en la vida se topa uno con una genialidad como la suya.
Fue usted el que me dio la oportunidad de desarrollar mis estudios.
Me hubiese gustado ver el fruto de su trabajo.
Quizá nos toque verlo desde afuera.
Quiero que sepa que las puertas de mi laboratorio están abiertas para usted.
Gracias.
Gracias.
Buenas noches. Buenas noches. Perdón que me haya metido así. Venía a dejarle
unos papeles a Joaquín Núñez.
Sí, está bien. Si quiere, déjelos encima del escritorio. Joaquín mañana los
verá.
Gracias.
¿Usted es amiga de Joaquín?
Soy la mamá de Joaquín.
¿Margarita?
Ay, doctora Vallejos, no la vi. Me asustó.
Creo que te ves muy bien. Te sientes mucho mejor. Como si no hubiera pasado
nada. Sí.
La verdad, dormí muy tranquila.
¿La puedo ayudar en algo?
Sí.
No puedes acompañar a la oficina del doctor Mayol.
¿Yo?
¿Para qué?
Para decirle que Diana movió el bebé dentro de tu vientre.
Es el único testigo que tengo.
¿Perdón?
¿Usted cree que le empieces con mentiras, por favor?
Lo que pasó fue que usted dio un mal diagnóstico. ¡No hubo un mal
Perdón, no he dormido.
Mira, escúchame.
Yo vi cómo pasó lo que pasó.
¿Por qué no puede aceptar que esto pudo haber sido un milagro?
Fue un milagro que me embarazara después de ocho años de intentarlo.
Y tal vez también fue un milagro que mi bebé se acomodara como debía. Ese bebé
que tienes dentro de ti no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir.
Te repito, que gracias a Dios, te equivocaron.
Doña Inés.
Quiero darle mi palabra de conde, que me sentí altamente honrado al conocer sus
intenciones de formalizar nuestra unión.
Intenciones que espero se cristalicen pronto.
Precisamente de eso quería hablarle.
Me parece que mi hermano, Fray Rodrigo, digamos que precipitó los tiempos para
llevar a cabo esta relación.
Me temo que quien se precipitó fui yo.
Me cruzó por la cabeza la idea loca de que usted estaba en la misma situación
que yo, queriéndose casar con lo que pensaba una buena mujer.
No hace falta que se justifique.
Cualquiera en su situación hubiera pensado lo mismo.
Pero precisamente por eso me gustaría tomarme un tiempo antes de retomar los
caminos del corazón.
Espero que mis palabras no la lastimen.
Que me lastimen después de todo lo que me ha pasado.
No se preocupe con el local.
No me puede hacer más daño del que ya me han hecho.
No diga eso, Inés.
Haga lo que tenga que hacer.
Sepa que mi corazón está reservado por un buen hombre.
Como usted.
Estoy cansada de estar con charlatanes.
La orden de Fray Rodrigo fue clara.
Nadie debe acercarse a Leonor o a la India.
Pero yo no vengo a ver a Leonor ni a Citlaly.
Vengo a ver a la Mayora y a las señoras de la cocina.
¿Se puede saber para qué?
Un acto de caridad.
Tanto tiempo enclaustradas deben estar necesitadas de conversación.
Su título me obliga a dejarlo pasar, pero sin embargo no entiendo para nada
encomienda. Es mejor así.
Por el bien de Fray Rodrigo.
Ahora, si me permite.
Gracias, hermana.
¡Reténgase en el nombre de Dios! ¡No puede pasar!
Mi señor, trate de retenerme. ¡Lárgate de aquí!
Estoy cansado de tratar con ineptos.
Inés Betancourt ha mostrado gran interés en desposarse conmigo.
Has hecho muy bien tu trabajo en convencerla.
¿Será por eso que yo estoy aquí rodeado de todo esto y tú no pasas de perico,
perro? Ya deja a esa pobre mujer y a su dinero en paz.
Y libera a Leonor. ¿Qué ganas teniéndola encerrada?
Tú no sabes nada, Lucas.
Nada de nada.
¿Te sorprenderías?
Por ejemplo, sé que tu pecadillo no se ha presentado a trabajar en la cocina
desde ayer.
Y me preocupa.
Porque dicen que las fiebres son muy altas.
Y las llagas en la boca y en la piel son cada vez más notorias.
Mientes.
Ojalá lo hiciera, hermano.
Ojalá.
Pero por mera cortesía fui a visitarla al claustro.
Y ahí me enteré que la pobre mujer está sufriendo tormentos físicos y unos
dolores.
mismos que sufrían quienes hayan estado con ella en intimidad.
Dicen las malas lenguas que está contagiada de la enfermedad francesa.
Te vas a comer tus palabras, Lucas. Vamos a hacer una cosa.
Tú liberas a Leonor y yo me encargo de que el secreto de tu pecadillo y su
enfermedad no corra como reguero de pólvora por toda Nueva Galicia.
¿Te imaginas?
El inquisidor general de la Nueva Galicia.
Martirizado por la peste de la enfermedad francesa Me odia mi amenaza,
Acabaste con mi paciencia Hasta que no te cases con Inés Betancourt
El honor de Santiago me pertenece Y pienso seguir torturándola hasta que
Te doy mi palabra ¡Guardia!
¡Guardia!
Llévenselo a los calabozos.
¡Rápido!
¡Ya, ya, ya!
Mi señor, le ofrezco una disculpa.
Y espero que todo esté bien.
Quiero que vayas al claustro a ver a la madre Justina.
Necesito que se encargue de algo.
Acaban de cambiar las reglas del juego para Leonor.
¡Tú no te metas en esto, engendro!
¡Rápido!
¡Rápido, que Frank Rodrigo no tiene tu tiempo!
Tranquila, soy Eduardo.
Señor Eduardo, ¿qué hace aquí?
¿Se llevaron a Leonor?
¿A dónde?
No lo sé. Fue por órdenes de Fray Rodrigo. Se me llevaron a la puerta y yo
pude hacer nada.
Tranquila, tranquila, tranquila. Todo va a estar bien.
Sígueme.
Creo que dejamos pasar mucho tiempo para esto, ¿verdad?
¿Qué te gustaría desayunar?
La verdad te me antoja.
Te me antoja.
Sandra.
¿Estás bien?
Hey.
¿Que no ibas a llegar media hora más tarde?
Sí, bueno, sorpresa.
Es por Mauricio.
Mi abogado cree que tengo la de perder con la custodia.
¿Así de plano te he dicho?
Resulta que este pinche sistema machista dice que si no estoy en una relación
formal o estable, no tengo chance.
Y como Mauricio está a punto de casarse, él se va a quedar con la custodia.
Pero tendrían que tener en cuenta muchas más cosas, no solo eso.
Viva México.
no podemos dejar que esto quede así.
Lo voy a perder, Gonzalo, y no sé qué voy a hacer.
Buenas tardes, estoy llamando para averiguar sobre una paciente.
Lo siento, pero esa información no podemos revelarla.
Entiendo, solo quiero saber si está para saludarla. Es mi mamá, se llama Silvia
Argudín. A ver un momento.
No, pues no tenemos ninguna Silvia Argudín en nuestros grupos.
¿Estás seguro? Lleva... Poco tiempo, tal vez una semana.
Hace más de un mes que no tenemos un ingreso, lo siento.
Está bien, gracias.
Hola.
Hola. Hola, Mario.
Gracias por venir.
Quería agradecer todo lo que has hecho.
No era necesario, de verdad.
El hotel está muy cómodo y muy céntrico.
Eres un hombre.
Cualquier cosa era mejor que dormir en un sofá de un consultorio.
Sigo sin entender cómo Joaquín fue capaz de semejante cosa.
¿Ya habló con él?
No, no, no.
Como te platiqué, nuestra relación es bastante complicada.
Vale. Dígame, ¿en qué puedo ayudarla?
Bueno, la verdad es que... Me siento un poco incómoda
pidiéndotelo. Pero mientras no hable con Joaquín, pues no tengo dónde dormir.
Y quería ver si no es mucho pedir que me pagaran dos noches más aquí en el
hotel.
El trato fue por dos noches mientras hablaba con Joaquín.
Sí, sí, lo sé. Y lo voy a hacer.
Lo que pasa es que también tuve que ir a cuidar a una tía que está enferma y la
verdad no ha tenido cabeza.
Está bien, pero prométame que va a hablar con Joaquín cuando... Si no, me
haber obligado a llamarle.
Te lo prometo, de verdad.
Ay... Pues también quería ver si me ayudabas con esta cuenta. Es que me
dar cuenta que olvidé la cartera en la casa de esta tía que te digo.
Pero te lo voy a reponer todo, de verdad.
Está bien, no se preocupe.
Señorita, por favor, yo voy a pagar la cuenta de la semana.
Muchas gracias.
Perdón, no tenemos terminal inalámbrica. ¿Me puede acompañar a la caja? Sí,
claro. Gracias.
No me siento bien.
Es como si yo no fuera yo.
Y no es como que le puedo contar a cualquier persona sobre lo de Margarita
porque van a pensar que estoy loca.
Te entiendo.
Es algo delicado.
Diana lo niega.
Margarita lo niega.
Pero yo sé lo que vi.
¿No has hablado con Diana?
No.
No la he visto.
Nos distanciamos desde que volvió con Mario.
Mario, claro.
Tú y yo cada vez tenemos más cosas en común, ¿eh?
No necesariamente cosas buenas.
¿Sabes? Desde que... Desde que murió mi mamá,
yo no...
No he estado bien.
Me siento muy sola. No tengo nadie con quien hablar.
Te entiendo.
No es que yo no tenga a mi mamá.
Todavía vive, pero tiene un serio problema de adicción.
Y mi papá murió cuando yo era muy niño.
Lo siento mucho.
Otra cosa que tenemos en común.
Por lo menos funciona para que nos conocieran.
Digo, gracias por ser alguien que me escucha.
Me parezco muy fuerte por fuera, pero por dentro me estoy muriendo de miedo.
¿Miedo de qué?
De que esta soledad sea el principio de un círculo que yo no puedo romper.
Gracias por venir.
Es lo menos que podía hacer.
El señor Torres era uno de los pacientes que mejor resultados tuvo con los
ensayos. ¿Qué pasó?
El tumor que tiene en el cerebro regresó peor que nunca.
Lo tuvimos que inducir.
Me frustra saber que la quimioterapia no está dando resultados.
Pero las investigaciones están detenidas. No puedo hacer nada.
Bueno, las investigaciones están detenidas, pero usted está aquí, doctor.
Pensé que tal vez... Podría revisar sus estudios recientes, ver si hay algo que
a nosotros se nos esté escapando.
¿Está todo bien, doctor?
Sí. Es que no me había percatado que la fecha de nacimiento del señor Torres es
la misma que la de Reina, mi difunta esposa.
Pero mira qué bonita sorpresa.
Sorpresa la que te tengo yo, Gon.
¿Cómo estás?
Qué gusto que llamaste.
¿Se te ve bien?
Estoy bien. Me siento bien.
Creo que parte ha sido porque retomé algunas cosas.
De hecho, hay algo que te quiero mostrar. Mira.
¡Órale!
¿De dónde sacaste eso?
Está increíble.
Y si conocieras al autor, creo que te caería de perlas.
¿Neta? ¿Quién es?
¡Tarán! ¡No!
¿Es en serio?
¿Tú pintaste eso?
¡Qué pedo!
¡Verdad!
Traigo la idea de hacer una colección acerca de la mina. No sabes lo
que fue.
Creo que me vino muy bien venirme a Zacatecas.
Y compartir todo esto contigo me va a venir mucho mejor.
Me gustaría enseñártelo en persona.
Obvio.
Ya te extrañaba, partner.
¿Sabes qué? Me tengo que ir ahorita. Si quieres, luego le seguimos, ¿va?
No, no, no.
Me gustaría saludar a Sandra.
A ver, si vamos a volver a ser partner, voy a convivir con tu novia, ¿no?
Entonces... Claro.
Sandra, ¿puedes venir tantito, por favor?
Quiero enseñarte una pintura que hizo Malena.
Malena, qué gusto.
Igual. Mira, te enseño.
¿Y eso?
Está increíble.
Muchas gracias.
Digo, no es un Sandra Posada, pero le estoy echando muchas ganas.
Hola, Male.
¿Cómo estás?
Pues bien.
¿Y mal?
¿Y eso?
Acabo de colgar con Gonzalo y con Sandra.
Eso no debe haber estado nada fácil.
Pues sí.
Pero si quiero seguir con mi vida, tengo que aceptar la realidad tal cual es.
¡Guau! Estoy hablando con la Malina Salazar más madura que he conocido.
Bueno, y con las dos copitas de vino que me acabo de tomar para relajarme.
Oye, ¿recibiste el mensaje que te dejé?
Sí, sí, sí. Sigo en shock.
Esa leyenda de los amantes que deambulan por la mina suena a que es algo que
pudo haberle pasado a Leonor.
Pero la mina es de la familia de Santiago y tú lo has visto en tus
Bueno, ¿no crees que Leonor tomó la decisión en esa mina de quién era el
su vida y tal vez las almas quedaron ahí atrapadas?
Ay, hermana.
Yo creo que me muero antes de saber quién era el verdadero amor de Leonor.
¿Y tú con quién te vas a quedar, Diana?
Siento que con Mario.
Pero pienso en Joaquín y... no puedo evitar pensar en el dolor que le estoy
provocando. A ver, pero Joaquín y tú son amigos desde tantos años.
¿Tienes la confianza de decirle todo? ¿Cree en ti?
Tiene una muy buena química en el colchón. ¿Qué más quiere?
¿O tú crees que se puede estar enamorada de dos hombres al mismo tiempo?
¡Ayuda!
¿Cómo van esas llagas, hermanito?
Comparadas con las que te van a dejar a ti los latigazos.
Poca cosa.
Solo vengo a informarte de que la India escapó.
Pero para tu pesar, Leonor no se fue con ella.
La tengo escondida en un buen lugar.
Seguro. Donde pueda hacer lo que me dé la gana con ella.
¿Dónde la tienes?
Un respeto para tu hermano mayor.
Que te quede claro que siempre estaré un paso por delante de ustedes.
Rodrigo, hermano, yo nunca te he pedido nada.
Por favor, si queda algo de humanidad en ti, deja libre a Leonor.
¿A cambio de qué?
Estoy dispuesto a desposar a Inés Betancourt.
Vamos avanzando.
Vamos avanzando. ¿Pero qué crees?
Que tu aceptación llega demasiado tarde.
Ahora ya no basta con que desposes a Inés.
Ahora necesito que ese matrimonio se sienta verdadero delante de todos.
Y cuando digo de todos, quiero decir de todos.
¿Pero qué quieres que haga?
Me puedo casar con Inés, pero no puedes obligar a que me enamore de ella.
No, claro que no, claro que no.
Pero puedes hacer creer a todo el mundo que lo estás.
Necesito que todo el mundo piense que te enamoraste de verdad.
Que este matrimonio no es una imposición, sino que es un regalo de
Eso le va a romper el corazón a Leonor.
No eres tan tonto como parece.
¿Cumplirás tu palabra?
Le darás en libertad al honor.
Tendrás que fiarte de mí, hermanito.
Pero te digo una cosa.
Como te ponga en libertad y no cumplas con tu parte, o me salgas con alguna de
tus estupideces, entonces seré yo el que con mis propias manos mate el
honor de Santiago.
¿Estamos claros?
¿Pero no te va a confiar por su palabra?
Sí, pero no por darle el gusto a Lucas, sino porque ahora los poderes de esa
bruja van a sanar mi enfermedad.
Mira, esa carroza te va a llevar hasta el puerto.
Toma.
Dale esto al capitán del barco.
Le dices que vas de parte de Pablo Moreno, del Real Consejo de Indias. El
será incómodo, pero llegando a España va a haber alguien esperándote. Yo me
encargo de eso.
Gracias, señor Eduardo.
A usted y a la niña Leonor.
Por favor, cuídala mucho. Es más frágil de lo que tú crees.
Ella te necesita.
Apúrate que este no es lugar ni momento seguro para nosotros.
Sí. Buen viaje, Estrali.
Mami, que tal he huerto total.
¿No te parece una maravilla?
Disfrutar de todo esto es un regalo de Dios.
¿En dónde estamos?
Estamos cerca de Zacatecas, no te preocupes.
Pero necesitaba mantenerte aislada en un lugar seguro hasta que pudiera hablar
con el Señor.
¿Qué le ha dicho el Señor?
mi misión en la vida no es lastimarte el honor, sino salvarte.
Y ahí empieza tu salvación.
¿Estás bien?
¿Y cómo piensas quitarle el azúcar si ya lo revolviste todo?
¿Y cómo piensas quitarle el azúcar si ya lo revolviste todo?
Le ponemos más agua.
¿Agua? Es un pastel, no un licuado.
Bueno, podemos comer el pastel y tomar el agua al mismo tiempo.
Ay, no.
¿Qué? Ah, bueno.
¿Qué te
pasa?
Nada, perdón. Tengo muchas masas en la cabeza.
No te preocupes.
Me cuesta trabajo creer que de la noche a la mañana usted prefiere ayudar a
salvarme que seguir haciéndome la vida imposible.
Pues así son los caminos del Señor, hija. Y yo no sé quién para
¿Qué hacemos aquí?
¿Por qué no entramos por la puerta principal?
Quiero que veas con tus propios ojos quién es verdaderamente mi hermano, el
Conde Lucas de Treviño.
Inés, le ruego que perdone a este pobre ciego que no supo ver el próspero futuro
que nos esperaba unir nuestros corazones.
¿Qué es esto?
Esto es la vida, mi querida Leonor.
La vida continuando sin ti.
¿Aceptaría casarse conmigo?
Gracias.
Gracias.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.