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Usted debería de verlo con sus propios ojos.
Debe estar en la cámara de seguridad.
El video de seguridad se interrumpió justo cuando sucedió el accidente.
La
cámara
tuvimos que cambiarla. Ya no funciona.
¿Qué fue lo que te dijo tu visita para provocarte, Diana?
Hablo de mi hermana.
Ha venido a verme.
¿Y eso cómo te hace sentir?
Lástime a mi propia hermana sin querer y no me lo puedo
perdonar.
Creo que vamos a cambiarte los medicamentos y te vamos a tener en
los próximos días.
Irene, estuve en el hospital psiquiátrico donde está internada Diana.
Y me di cuenta que sigo enamorado de ella.
¿Qué poder tiene esa mujer sobre ti? No la entiendo.
Ni yo.
Yo tampoco la entiendo.
Pero...
No puedo seguir intentando construir algo contigo cuando evidentemente sigo
sintiendo cosas por ella.
Está en un loquero.
Mario, ¿qué es lo que estás esperando que pase?
Estás tan ciego por Diana que no te das cuenta que yo te estoy dando
absolutamente todo y no te estoy pidiendo nada a cambio. No, tienes toda
razón. No lo voy a discutir.
Te juro que yo intenté quererte como te mereces, pero... Pero eres tan poco
hombre que me vas a dejar ir.
Debe firmar por triplicado en la última hoja.
¿Qué pasa si no firmo?
Su licencia será revocada indefinidamente.
Con esto al menos tiene la oportunidad de que la investigación lo encuentre
inocente y así poder volver a abrir su consultorio.
No va a ser necesario que firmes ningún documento, Joaquín.
Yo soy quien emitió la denuncia en su contra frente a la sociedad de
Pero acabo de ir a retratarme.
Bueno.
Tendré que consultarlo con mis superiores.
Disculpe un momento.
No, Pío. Con permiso.
Tómalo como una bandera blanca, una tregua.
Si crees que con esto es borrón y cuenta nueva, estás muy equivocado.
No, no creo nada, pero tampoco gano nada peleándome contigo.
Estás haciendo esto para recuperar a Diana, ¿verdad?
Diana me hizo entender que no hubo abuso de tu parte.
Yo solo quiero hacer lo justo.
Suerte, Joaquín.
No vale la pena confrontar a Diana ya.
A ver, ¿puedes dejar de actuar como si estuviera loco?
Te estoy diciendo que explotó un vidrio.
A tu hermana se le pusieron los ojos de otro color.
Yo creo que eres capaz de inventar lo que sea con tal de no asumir tus
A ver, Malena, yo no inventé nada.
Está metida en un hospital psiquiátrico. ¿Qué más quieres de ella, Gael?
Buena pregunta para alguien que ni siquiera ha ido a visitar a su hermana.
Aunque sea para mentarle a la madre.
¿Ahora resulta que vas a venir a darme una lección de humildad?
¿Viniendo de la persona que se robó la investigación de Mario Villarreal?
¿Hablaste con Mario?
¿Qué hiciste, Gael?
Tú mejor que nadie sabes que ese tipo llegó cuando San Telmo estaba a punto de
aprobar mi investigación.
Y por eso te robaste la investigación de Mario. ¡Yo no me robé nada!
Trabajé día y noche en ese ensayo.
Incluso más que él.
Así que es tan mío como suyo.
A mí me parece perfecto que te sigas mintiendo.
Así puedes justificar tu pinche mediocridad.
¿Eso piensas de mí?
Porque si eso piensas de mí, no tengo nada que hacer aquí.
Sabes perfectamente dónde está la puerta, ¿no?
Gonzalo.
Sandra.
¿Qué haces aquí? Pensé que habíamos quedado más tarde.
Sí, pero tenía una visita esta mañana.
Y me pareció importante presentártela.
Él es Luis.
Hola, Luis. ¿Cómo estás?
Hola, bien.
¿Bien?
Luis, él es Gonzalo.
Mi amigo, el que te platiqué que le encantaban los juegos de video.
¿En serio?
¿Cuál es tu favorito?
¿Conoces este?
No, pero me encantaría que me enseñaras. Claro, mira, yo te enseño.
Aquí debes pelear con el enemigo. Una vez que lo trapas, debes empezar a
con él y derrotarlo. Cuando lo derrotas, pues ganas puntos y subes de nivel.
Y así puedes ganar todas las partidas con más experiencia.
¿Y dices que la encontraste por casualidad?
Era como si me estuviera jalando a entrar al mercado donde la tenían casi
abandonada.
No hay duda, esta es Inés Betancourt.
¿Cómo puedes estar tan seguro?
Porque la he visto, te dije.
Sé que esto es difícil de entender, pero te he visto en el pasado, hace 400
años. Diana también.
Es que ya no sé ni qué estoy haciendo aquí.
Si viniste es porque tienes la misma inquietud que yo.
¿Quieres entender cómo funciona esto y es normal?
Pero tú estás hablando de reencarnaciones, ¿qué más?
¿Brojería?
¿Alguna vez has tenido una visión del pasado?
¿Algún sueño recurrente?
Tengo un sueño que desde hace años se repite.
Estoy en un lugar oscuro.
Y... Sucia, agitada.
Y agarro una reja.
y la cierro.
No sé por qué, pero como que tengo miedo y quiero que el peligro se quede detrás
de la reja.
¿Hay algo que te indique dónde estás o qué época es?
Lo único que sé es que tengo un anillo de rubí ostentoso en la mano.
¿Estarías dispuesta a hacer una sesión de hipnoterapia?
Ah, ¿perdón?
Es algo muy sencillo. Es una terapia guiada, una regresión... Te voy a parar
ahí.
Yo te mostré esto porque tú fuiste el que me dio la información de Inés
Betancourt. Pero no por eso soy tu paciente.
Yo voy a hacer mis investigaciones a mi manera.
¿Y Diana?
Tú fuiste la que le metió a la idea de la cabeza de que se internara.
Por favor, habla con ella.
A mí no me interesa nada que tenga que ver con Diana.
Debe haber algo que podamos hacer.
Lo siento mucho, Eduardo.
Pero tú firmaste un documento donde renunciaste a tu título nobiliario. Si
dejo entrar al edificio, falta suficiente para que me regrese a España.
¿Qué puedo hacer para ayudar a Leonor? ¿Qué hago? ¿Qué hago?
Bueno, si lograras que la petición de edicto fuera firmada por un noble a
la corona le tenga estima, eso podría ser, Eduardo.
Entonces, ¿tú quieres que yo firme una petición de edicto para que el rey
a Leonor?
No conozco a otro noble en toda Nueva Galicia.
Al menos no con lazos tan estrechos a la corona.
Y tu hermano es el inquisidor general.
Precisamente porque mi hermano es el inquisidor general.
Ninguna petición que yo haga con este tema va a ser tomada con seriedad. No
comprendo.
Leonor de Santiago está enclaustrada por orden directa de mi hermano.
Aun si logramos enviar esa petición, sin que él se dé cuenta, lo cual ya sería
una hazaña en sí.
El rey...
A dar orden a Fray Rodrigo antes de firmar cualquier edicto.
Pues algo se debe poder hacer.
¿No te parece lo suficientemente humillante tener que venir a pedirte
Entiendo la nobleza de tus acciones, Eduardo. No me malinterprete.
Yo quiero ayudar a Leonor tanto o más que tú. Entonces ayúdame.
Trabajando juntos es la única manera de sacarla de ahí.
Un plato, Coli.
El dolor no te define.
El silencio lo es todo.
Leonor, entre ellos se conectan.
Ellos tienen su propio lenguaje.
Escúchalo. Y cuando ya no puedas más, suéltalo.
Déjalo ir.
¡Déjalo ir!
¿Cómo sabes sobre estos dones?
¿Acaso eres bruja?
Bruja no.
¿Quién?
Conozco todos estos caminos.
Aunque no puedo practicarlo.
Tranquila, sanará.
Tú tienes el don de un cacho.
Escúchame bien, no puedes permitir que nadie sepa esto.
Que tú curas tus propias heridas.
Te pueden acosar de bruja.
¿Qué es?
¿Prono? ¿Qué como?
Ay, qué pedo.
Sabe horrible, ¿qué me diste?
Bueno, es un poquito de azafrán, hierba de San Juan, albahaca y un poquito de
levadura de cerveza.
Con razón sabe horrible.
Bueno, lo importante no es el sabor, sino el efecto que hace en tu cuerpo.
¿Y el tuyo?
Bueno, lo hice para ti.
La hierba de San Juan te ayuda a curar la tristeza.
Bueno, la verdad es que sabe a rayos, pero te va a ayudar.
Tómatelo.
¿Estás pensando en Diana?
Creo que se está torturando por lo que me hizo.
¿Y eso te parece justo?
Mi parte cabrona dice que sí.
Pero otra parte de mí quiere salir corriendo para sacarla de ahí.
¿Sabes?
Cuando murió aquel muchacho al que quise ayudar, lo primero que hice fue
culparme a mí mismo.
Finalmente había sido yo.
Y lo que es importante es aprender que hay cosas que no podemos controlar con
nuestras manos. Se nos escapan.
Porque hay un destino. Hay cosas en la vida que nunca vamos a superar.
Pero tenemos que aprender a vivir con ellas.
¿Tus medicinas?
¿Qué te hicieron?
No debí escucharte y enterrarte aquí.
Estaba muy enojada.
Todavía estoy un poco.
Pero eso no debe de definir tu vida tampoco.
Perdóname.
Sácame de aquí.
Lo que dices va más allá de lo que cualquiera consideraría como brujería.
¿Estás segura, mujer?
Te lo juro.
No había un rasguño en la espalda de la pecadora. No tenía nada.
Sus ropas llenas de sangre.
Pero en su espalda no había nada.
Bertoldo.
Prepara el carruaje.
Sí, señor. Nos vamos al claustro.
Vienen a buscarla.
¿Quién? Fray Rodrigo.
Me llena de placer que haya venido, fray.
Nadie quiere acercarse a ese engendro desde que Sor Martina juró que había
escuchado al diablo en esa habitación.
Ya les dije que no se dejen intimidar, pero es más fuerte que ella.
Fállate ya, mujer.
Si alguien va a juzgar el nivel demoníaco de esa hereje, soy yo.
¡Haz lo que dice el fray!
muestra su espalda
¡No! ¡Por favor!
¡Se lo juro!
¡Se lo digo!
¡Se lo juro!
¡Se lo digo, por favor!
¡Yo sé lo que vi! ¡Es una bruja!
Y estás aquí en casa.
Perdóname, Mal.
Por favor.
No tengo ni con qué cara pedírtelo.
Pero yo no puedo vivir sabiendo que tú me odias.
Ay, no te odio.
Lo que viví me generó una cicatriz grande con la que
voy a tener que aprender a vivir.
Pero, alguien me hizo ver que cuando las cosas pasan, tienen que pasar.
Y que el destino no se puede controlar.
A veces, pienso que todos esos años que rechacé la idea de ser
mamá, hicieron que perdase.
No digas eso porque no es tu culpa.
Tampoco.
¿Qué ironía es de la vida?
Estamos alejadas porque cada uno se siente culpable de la misma situación.
El dolor de la pérdida todavía lo siento.
Pero te prometo que ya no te culpo.
Mira, yo del destino no entiendo mucho.
Pero sí entiendo sobre la fuerza más grande que existe.
Y es el amor.
Y el vínculo que yo tengo contigo.
El amor que siento por ti no se compara con nada.
Con nada.
¿Cómo vamos a superar esto?
¿Cómo se hace?
¿Qué? ¿Qué?
Así le quería llamar. No importaba si era hombre o mujer.
¿Sabes que esta es la primera vez que se pelean?
Bueno, pelearse así, pues.
Siempre han sido las mejores amigas.
Me hubiera encantado verlas crecer.
¿Te acuerdas del viaje que hicimos a Puerto Escondido?
Sí.
¿Malena tendría un año?
Sí.
Desde que regresaste, ese viaje ha estado constantemente en mi mente.
He estado tratando y tratando de acordarme de otros buenos momentos que
juntos antes de que te fueras.
Pero eso es de lo único que me acuerdo.
Yo me acuerdo de un parque.
Aunque a veces mi mente me traiciona y me da otro.
Veníamos caminando los cuatro juntos.
Diana venía en su carriola.
Fue unas semanas antes de que me fuera.
Fue un recuerdo muy grato para mí.
Pero tal vez tú lo recuerdes por otra cosa.
Esa fue la primera vez que tuviste un episodio en público.
¿Te acuerdas lo que le dijiste a esa mujer?
¡Suéltame! ¡Suéltame! ¿Qué le pasa?
Sentí un dolor muy fuerte en esa mujer.
Un dolor que se le concentraba en su pecho.
Y que se le iba a convertir en un tumor si no intentaba yo hacer algo por
sanarla.
Yo solo quería advertirle.
Pero claro, pensaban que estaba loco.
Así que el peor recuerdo que tienes de mí, para mí fue uno de los recuerdos más
bonitos que pasé con ustedes.
Lo siento, Fina.
Desde que volviste me has pedido más veces perdón de lo que he escuchado en
mi vida. Y lo seguiré haciendo.
Aunque nunca me perdones.
Ahora me toca a mí.
No estoy tomando responsabilidad de que te fueras.
Pero sí es cierto que nunca me abrí a entender lo que te
pasaba a ti o a Diana.
Tal vez si lo hubiera hecho, las cosas serían distintas.
Gracias por decirlo, Fina.
Gracias.
No sé, estoy confundida. Tengo tantas cosas en la cabeza.
Estar aquí me hace pensar todo el tiempo en Gonzalo o en Gael.
Y si te vas a Zacatecas con mamá un rato, te va a hacer bien.
Oye, ¿Gael sabe o sospecha de lo de tus dones?
¿Qué le dijiste?
Pues que era capaz de inventar lo que sea con tal de no aceptar sus errores.
Bueno, espero que con esa excusa se calme.
¿Y tú qué vas a hacer con eso?
Tratar de entenderlos.
¿Tienes una cita?
No, no. Malena quedó en avisarme cuando pudiera ver a Diana.
Le estoy dando un espacio con su familia.
Bueno, así es la vida con las hermanas al azar.
No sé por qué me cuesta tanto trabajo confiar en esas cosas que...
¿Que no puedes comprobar por ti mismo?
Sí.
Tampoco para ti es fácil...
creer que el retrato de esa mujer comprueba que hiciste la reclamación.
¿Y por qué no?
Me cuesta dejarme llevar por lo que siento.
Mi cabeza no me deja en pases más fuerte que yo.
¿Y a poco tú ya diste vuelta la página con Malena? Eso también me costaría
creer. A ver, la neta estoy bien con Hanna.
Estoy muy bien, ¿sí?
Y de alguna manera yo necesitaba demostrarme a mí mismo que había otras
para mí, ¿no? Que el mundo no se acababa en Malena.
Y por ahí está todo bien.
Luego, pues, estaba el tema del embarazo.
El embarazo de Malena, digo.
¿Sabes, no? Que ella regresó con Gael a raíz de quedarse embarazada. Claro, el
embarazo. Pero lo perdió.
¿Cómo?
Malena perdió al bebé.
Me da gusto verte bien.
Gracias. A mí también.
He estado pensando en todo este asunto de las pruebas de ADN.
Si no quieres hablar del tema, no pasa nada. Sí, sí quiero.
Nunca te he podido decir de dónde viene mi punto de vista tan cerrado en ciertas
cosas.
Cuando era niño, mi abuelo falleció de una larga enfermedad.
Yo me prometí que cuando creciera iba a dedicarme a investigar cómo curar a la
gente para que otros niños no se quedaran sin sus abuelos.
Ya sabes cómo son los niños.
Ese momento me marcó y se quedó conmigo hasta que fui adulto y me convertí en
médico.
Esa idea me estuvo dando vueltas en mi cabeza todos los días a partir de que
Reina se enfermó.
Perder a Reina, estando tan cerca de encontrar una posible solución, fue
revivir ese trauma.
Tu hermana una vez me dijo que me daba temor a aceptar otras creencias, porque
significaría cambiar mi manera de pensar.
Y por un lado, creo que tienes razón.
Pero por otro, lo que más temo es volver a vivir la pérdida
que pasé con Reina ahora contigo.
Quiero creer en todo lo que tú crees.
Pero al mismo tiempo no puedo.
Y eso me aleja de ti sin quererlo.
Lo mejor que puedo va a dar las circunstancias.
¿Y Bael?
No me quiero ni imaginar por lo que están pasando. Es... Es horrible.
Lo siento muchísimo.
Cualquier cosa que necesites,
Para platicar para lo que haga falta.
Muchas gracias.
Qué irónico todo. Digo, nuestras vidas, nuestros tiempos, tú y yo.
Pero, bueno, al menos...
¿Estás feliz con ella?
Eso es lo que importa.
Me voy a ir a Zacatecas un tiempo.
Ahí voy a estar tranquila.
Necesito... pensar tranquilamente y... despejar
mi mente.
Si te aburres de la ciudad... Puedes ir a visitarme.
Si quieres.
Pues yo lo único que quería era ayudarte. Pero ahora como si no me
No quiero estar mal contigo.
No me jodas.
He pensado las cosas y... me voy a dar una oportunidad con Mario.
No quería mentir.
Porque te quiero y por nuestra amistad.
No te vayas.
Platíquenos. ¿Qué?
Hay que hablar. Si ya tomaste una decisión, no hay nada más que hablar. De
te quiero, de que tenemos una amistad.
Es que ese es el problema, Diana. Tú sigues hablando de amistad. Pero yo
enamorado de ti.
Y eso no va a cambiar.
Tiene que terminar.
Tú sigue tu camino.
Y yo, por una vez, me voy a poner primero.
Para ya no seguir sufriendo.
Cuídate, Diana Salazar.
Deja que tu mente dialogue con tu corazón y que esa comunicación sea
Lo mismo le dijo Citlal y a Leonor en el pasado.
Concéntrate en el presente.
Siente el aire en tu cara.
Escucha el sonido de los insectos a tu alrededor.
Aspira el aroma del copal.
Sábete parte de la naturaleza que te rodea.
¿Sientes la energía?
Concéntrate en el peligro con cada uno de tus cinco sentidos.
Siéntelo, acéptalo y domínalo ya.
Hoy diste un gran paso.
Lograste sentir tus dones sin la necesidad de una emoción improvisada.
Aunque todavía te falta camino por recorrer.
¿Y crees que algún día lograré controlarlos por completo?
En base a mi experiencia te diría que puedes llegar a manejar la intensidad,
pero nunca vas a tener el control total de las cosas.
Es como una ansiedad.
Cuando llega, llega.
No hay manera de provocarla ni de tenerla.
Pero sí de entenderla.
Cuando la metes en un proceso de dominación.
Es bonito conocer el pasado.
Más el pasado de Leonor.
Tiene sus ventajas.
Pero también sus peligros, hija.
¿Cómo sabes que estaba pensando en eso?
No lo sé.
Pero lo presentí.
Como tú también presientes muchas cosas.
Que sigues enamorado de mamá.
Con toda mi alma.
Es bueno que aprendas de los errores de Leonor.
Pero nunca dejes que su vida se convierta en tu vida.
Linda sorpresa.
¿Quieres algo de tomar?
Estoy bien, gracias.
¿Cómo vas con Joaquín?
Nos vamos a dar un tiempo.
Yo se lo pedí.
¿Y eso?
Hay sentimientos que no he resuelto con alguien más.
No lo quiero lastimar.
¿Qué coincidencia? Yo tuve la misma plática con Irene.
Me preocupé mucho cuando decidiste internarte.
Lo sé.
Te agradezco que no hayas intervenido.
Es algo que yo necesitaba vivir.
No resisto verte sufrir, Diana.
Siento que esperé una eternidad para que me volvieras a mirar.
Soy un idiota.
Debí hablar contigo desde un principio.
A mí todavía no me importa.
Lo único que importa es lo que se siente.
Gracias.
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