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En mis visiones, el conde Lucas de Treviño tiene tu rostro.
¿Me estás diciendo que encontraste un clon de tu hermana en un cuadro del
XVII?
¿Qué es?
Sangre seca. Me gustaría que la secuenciaran para comparar con mi ADN.
dice que eso es la prueba de que ella es la reencarnación de una mujer que vivió
en el siglo XVII.
Se tomó la decisión de suspenderte.
¿Puedes saber por qué carajos me contaste, Irene, sobre los resultados de
prueba de ADN? Porque tú no puedes creer.
Voy a intentar controlar la temperatura porque si no nos va a dar hipotermia.
Diana. Diana.
Voy a Stanford a terminar la investigación.
Y me gustaría que me acompañaras.
Los papeles los trajo, Irene.
Debes saber que estás vivo. No me mates, don Gustavo.
Sabía que estabas vivo.
¿Quién es la mujer que me ha robado a mi marido?
Me voy a encargar de quitarte esa máscara de mustia, Leonor de Santiago.
Doy por anulado el matrimonio entre don Eduardo de Carvajal y doña Inés de
Carvajal. Te juro que te vas a arrepentir.
Quiero que sepa que por ningún motivo pienso casarme con usted.
Si no existe amor mutuo.
¿Cómo pudiste robar mi investigación?
Después de tanto tiempo, esfuerzo de parte de ambos.
Laura, disfruto muchísimo estar contigo.
Solo me importa que sea usted.
Si tienes duda de quién es el papá, eres tú. Me gustaría que nos diéramos otra
oportunidad. Pero necesito estar lejos de ti, al menos un tiempo. Lo único que
siempre quise es que fueras feliz.
Yo soy Sandra Posada. Mucho gusto, tenía muchas ganas de conocerte. ¿Para eso me
pediste que fuera tu socia? ¿Para probar exposiciones de tu sex y ni siquiera
consultarme?
Pero si el santo tribunal se lo descubre a mi sobrina.
Le van a quemar en leña verde.
El conde es nuestro aliado, ¿cierto?
Voy a subir a la habitación de mi hermano y voy a sacar todas sus
la calle.
¡Alto!
Acuso al conde Lucas de Treviño, un sospechoso de herejía.
Vámonos de aquí.
¡Alto ahí, en nombre del rey!
¿Confesarás tu pecado de herejía?
María tiene razón, te estás volviendo loca.
¡No puedo ver!
Me voy a internar en un hospital psiquiátrico.
Lastimé a mi propia hermana y a su bebé.
Necesito saber, necesito entender qué es lo que me pasa.
Se trata de una muestra de unos 300 a 400 años aproximadamente.
Es una coincidencia del 99 .99%.
Diana, si no compartes con nosotros no vamos a poder ayudarte.
Ya llevas dos semanas aquí y necesito que platiques con tus compañeros.
De lo que sea.
Me siento diferente.
¿Diferente cómo?
Más tranquila.
No tengo...
Una angustia, una ansiedad, como antes.
Eso es bueno.
Veo que has pensado sobre lo que platicamos.
Sobre tu posible diagnóstico.
Los medicamentos han hecho que...
Ya
no tenga visiones.
¿Pesadillas?
Y duermo mejor y eso hace
que me sienta mejor.
La aceptación es el primer paso para la verdadera libertad.
Muchas gracias, Diana.
Veo que lo tuyo no es el descanso.
No.
Más bien estoy un poco nerviosa.
¿Nerviosa por qué?
Me estoy integrando al área de ginecología.
Y como soy la nueva... Bueno, pero tranquila. No tienes nada que estar
Estás en buenas manos.
Los médicos residentes son muy buenos con todos los que van llegando.
¿En serio?
Bueno, por lo menos yo sí.
Soy Irene Vallejos. Soy tu nueva asesora.
¿Tú?
Perdón, no pensé que mi asesora fuera tan joven.
Soy Diana Salazar, mucho gusto.
Bienvenida.
Luego te presento con el resto del equipo.
Gracias.
me voy a bajar aquí disculpe muchas gracias
Oiga, perdón, ¿cuánto cuesta este cuadro?
Cualquiera de estos, 15 mil pesos.
Sí, está bien.
Ok, se lo preparo.
Gracias.
Joaquín Núñez. ¿Qué tal?
Mario Villarreal. Gusto.
La
conexión
entre los cuatro es real.
Nos conocimos hace 400 años.
Quieras o no, eres parte de esta historia.
Debo confesarle que estoy realmente sorprendido.
Jamás.
Imagina que tuviese el atrevimiento de hacer lo que hizo.
Perdón, no sé de qué está hablando.
De romper su contrato de confidencialidad, de entregarle
Laboratorios Henrich sobre la investigación del doctor Villarreal.
Información muy delicada.
A ver, aquí hay un error.
Dejémonos de formalidades, Jael.
¿Quieres ver las cámaras de seguridad?
Tomaste fotos de cada una de las páginas de mis cuadernos de nota.
A ver, yo no hice nada ilegal.
Y te recuerdo que tú mismo me entregaste las llaves de acceso a tus cuadernos.
Mi error fue haberles tomado foto para continuar con la investigación en mi
casa. Pero obviamente no la compartí con nadie.
¿Y desde cuándo usted hace eso?
Usted sabe que eso se salta del protocolo.
Doctor Santelmo, con todo respeto, yo no soy un trabajador de ocho horas
diarias.
Yo me quemo los ojos, incluso en mis días de descanso para avanzar en las
investigaciones, porque para eso me contrató, para ser el mejor en mi área.
Pues qué coincidencia, que justo después de que tomaste las fotos, las patentes
caen en manos de laboratorios Henrich, ¿no?
A ver, aguas, aguas, Mario.
Esas son acusaciones muy graves.
Doctor Pérez, si lo llamé aquí es porque mi decisión ya está tomada.
Hasta que no se aclare ese escándalo, usted no puede seguir laburando aquí.
Le pido que se vaya.
Perfecto. No hay ningún problema.
Créame que después del trato tan desagradable que acabo de recibir, no me
interesa volver a poner un pie aquí.
Aquí le dejo su gafete, ¿eh?
Yo solo espero no estarme equivocando.
¿Usted vio los videos?
Sí, los videos son graves.
Pero no hay evidencia de que él le haya entregado algo a un agente.
Si no hay una prueba con tu lente, no hay nada.
Hija, yo sé que yo te apoyé en esta decisión.
Pero la verdad es cierto que las medicinas no te están haciendo nada
Estoy bien.
Tranquila, mamá.
El doctor Miller nos dijo que tienes esquizofrenia, hija.
Tuve que decir que sí a ese diagnóstico para no decir la verdad.
¿Y eso es estar bien?
¿Por qué no te vienes conmigo al convento?
Ahí vas a vivir tranquila y puedes descansar y...
Y reflexionar en lugar de estar encerrada aquí como... Ah, loca.
Estoy bien.
Debe haber venido antes.
Mago, quiero hablar a solas con papá. Ven, por favor.
No puedo evitarlo, hija.
Tú no tienes por qué estar encerrada.
Estoy aquí por decisión propia.
Además, hace mucho tiempo no me sentía libre de pensamiento.
A ver, hija.
Adormecer tus pensamientos con medicamentos no es vivir en libertad.
Estás apagando, hija.
Lo veo en tus ojos y no me gusta.
Ya no quiero lastimar gente.
Querías entenderme mejor que nadie.
Y sé que mi propia hermana perdiera a su bebé.
Mi sobrino.
Y eso, Malena, no me lo va a perdonar nunca.
¿Y tu solución es castigarte a ti misma fingiendo una enfermedad que no tienes?
¿Es eso, Diana?
En mi caso, creo que sí.
Tal vez tú nunca fuiste feliz con la decisión de irte, papá.
Pero yo sí.
¿Qué pasó?
¿También eres guarura?
¿Me vas a escoltar hasta la salida o qué?
Vine a decirte que aunque te vayas de aquí, voy a tenerte vigilado. Ah, me
amenazando. Muy bien.
A ver si las cámaras de seguridad no están grabando esto también.
Yo confío en ti.
Te di acceso a todo. ¿Cómo pudiste? No te confundas, güey.
Lo que te duele es tu ego.
Tu sed de aplausos. Todo se trata de ti, ¿no? Tu nombre, tu prestigio. Tuve la
prudencia de no tocar el tema por tu situación con Malena. Pero eso no
que el problema se haya terminado.
No tuviste los huevos de enfrentarme.
No pasó nada.
Entiéndelo.
Y si no tienes una prueba de lo contrario...
Mejor no digas nada.
Pero no la vas a encontrar.
¿Tú crees que por lo menos esté más tranquila?
¿Tranquila? Si está drogada hasta las orejas.
Emiliano, ¿a dónde vas?
Tengo que aclarar unas cosas con el doctor.
Permiso.
Adelante.
Doctor Miller, necesitamos hablar.
Por favor, siéntense.
Ustedes deben ser los padres de Diana.
Así es.
Lo que están haciendo con mi hija es una injusticia.
Emiliano.
Esto puede resultar un poco abrumador.
Permítame.
Primeramente, Diana entró a este lugar por voluntad propia.
En segundo lugar, este diagnóstico no es definitivo. Es el resultado de una
serie de pruebas y de estudios que se le han estado haciendo, pero que todavía
están en proceso.
¿Y mientras tanto la va a mantener sedada hasta que pierda su voluntad?
Nosotros llevamos un estricto control sobre los medicamentos que administramos
nuestros pacientes.
Así consta en el expediente.
Lo que quiero es que mi hija abandone este lugar lo antes posible.
Emiliano, eso lo va a decidir el doctor.
Eso es lo que más me preocupa.
Nuestra hija está en manos del doctor.
Y mi hija no está enferma.
Está fingiendo tener la condición que usted le dijo para quedarse en este
Malé.
Malé, ya llegamos.
Sí, ya escuché.
¿No quieres saber cómo está Diana?
Sí, sí quiero saber cómo está Diana.
Digo, porque yo me sigo sintiendo de la mierda por si tenían curiosidad.
Malé, no lo tomes así.
Tienes todo el derecho de sentirte así, hija.
Pero Diana jamás hubiera hecho algo a propósito para lastimarte.
¿Y mi bebé, papá?
¿Va a regresar, no, verdad?
No, hija.
Pero podrías darle una oportunidad.
Si el perdón fuera sencillo, no sería tan valioso.
Podrías hablar con ella si quisieras.
No sé si puedo.
Ustedes se necesitan la una a la otra.
Yo no soporto verlas así.
Bueno, entonces si no soportas, ¿por qué no te largas?
Es tu especialidad, ¿no?
Bueno. ¿Quién era?
No sé.
Colgaron.
¿Te digo algo?
Claro.
Estos días me han traído muchos recuerdos.
Es como si hubiéramos regresado a donde nos quedamos.
¿Sabes qué? Yo...
Yo siento algo parecido.
Ya sé que ya pasaron muchos años, pero por favor discúlpame.
No, ya, déjalo.
Con el tiempo me di cuenta que haber cancelado la boda fue el peor error de
vida.
Si me das una oportunidad, te prometo que te voy a hacer muy feliz.
No sabía cuánto necesitaba escuchar eso.
¿Y qué fue exactamente lo que sentiste con la visita de tus padres, Diana?
Me dio gusto verlos juntos.
Que mi mamá viniera a verme.
¿Y qué reacción tuvo tu papá?
Papá está enojado conmigo.
¿Por qué?
Diana, me has dicho que a veces escuchas voces, pero no me has dicho de qué lado
las escuchas y eso es importante para tu diagnóstico.
Las voces se escuchan por ambos oídos.
Tu padre piensa que estás fingiendo esquizofrenia para poder estar aquí.
Diana, tú eres médico y sabes perfectamente que las personas que
esquizofrenia escuchan voces por ambos oídos.
Por eso no te sorprendió mi pregunta.
Y por eso respondiste, las voces se escuchan y no oigo las voces.
¿Me equivoco?
Mira, no puedo adelantar nada por lo pronto, pero si estás fingiendo una
enfermedad para estar voluntariamente aquí, mi pregunta es, ¿por qué?
No me dejaron entrar a verte.
Me dijeron que tú específicamente diste instrucciones de que no querías recibir
visitas mías.
¿Qué está pasando?
Perdóname, Joaquín.
Pero lo mejor es que no nos veamos, por lo menos por un tiempo.
No he tenido ataques.
No he lastimado a nadie.
Perdóname, Diana, pero tú no necesitas estar medicada.
Lo que tú necesitas es aprender a controlar tus habilidades. Nada más.
Torta.
Torta.
No quiero que vuelvas a hablarme de eso.
No son habilidades.
Te lo digo porque... Sé perfectamente bien por qué me lo estás diciendo. ¿Y
sabes qué?
No necesito que me cuides.
Aquí estoy bien.
¿Y tus pacientes?
¿Tu carrera?
¿Qué me dices de tu libertad?
Esta es la mejor vida a la que puedo aspirar.
Y estoy conforme con eso.
¿Qué te están haciendo, Diana?
Esta no eres tú.
Tal vez esta es la Diana que debe haber sido siempre.
No quiero que me llames.
No me busques.
Por lo menos por un tiempo.
¿Es en serio?
¿Qué haces aquí?
Créeme que no estaría aquí si no fuera por Diana.
¿Diana? ¿Qué le pasó? ¿Está bien? Pasa.
No, no, no está bien.
No es fácil decirte esto, Mario, pero... necesito tu ayuda.
Claro, ven.
Más que preocupado, estoy asustado.
La tienen completamente medicada esta Ida.
No es ella, no es la Diana que conocemos.
¿Y te pidió ayuda para salir de ahí?
No, a lo contrario.
Traté de sacarla y me dijo que no. Está convencida de que esa es la vida que se
merece.
Se acaba autoflagelando.
Mario, pensé que nunca diría esto.
Pero tal vez si tú hablas con ella, a ti sí te escuche.
Yo sé que somos como agua y aceite, pero paradójicamente hay algo que nos une.
Diana. Y por su bien, tenemos que poner nuestras diferencias de lado, si no la
queremos perder para siempre.
Te tengo una noticia.
Me ofrecieron un mejor puesto en los laboratorios de Hendricks.
¿Quieren que sea socio?
Sí, qué bueno. Me da mucho gusto por ti.
Felicidades.
¿Cómo que por mí?
Por los dos.
¿No te das cuenta?
Este puede ser un nuevo comienzo para ambos.
Malena, quiero verte con la cabeza en alto, mirando hacia adelante.
Hay mucha gente que te queremos y que te apoyamos.
¿Ya hablaste con Diana?
A ver, ¿qué pasa? Cada vez que te digo su nombre pones una cara.
Ella es tu hermana, es tu mejor amiga.
Por favor, dime qué pasó entre ustedes.
Vale. Ay, Diana fue la culpable de que perdiera a mi bebé. ¿Eso querías
escuchar? Ella causó el accidente. ¿Ya? ¿Eso quieres saber? Pues eso fue lo que
pasó.
Por favor, dejen paz a Citlal y por el amor de Dios.
Lávate esa boca antes de mentar a nuestro señor.
Así que ustedes son el encargo de Fray Rodrigo.
Este claustro es hermoso, ¿no les parece?
Véanlo.
Admírenlo. Porque yo que ustedes preferiría haber muerto quemada en la
antes de conocer este lugar.
Bruja.
Por favor, por piedad, se lo pido.
Haga conmigo lo que quiera.
Hace plan y déjela en paz. Ella no tiene la culpa de nada.
Quien se asocia con un ladrón aborrece su propia vida.
Ambas son pecadoras a los ojos de Dios y recibirán el castigo que se merecen.
Llévenselas.
Si ya lo decía mi santa madre. Lucas es un mal agradecido. No te atrevas a meter
a nuestra madre en esto. Por supuesto que la meto, Lucas.
Porque es por ella por quien estoy haciendo todo este sacrificio contigo.
Es tu vez de venir aquí a agradecerme.
Porque si estás libre es por mis influencias que te tuvieron de nuevo a
apagana. No, tú vienes a mi casa a gritarme.
Escúchame.
Si hay un culpable aquí soy yo.
Fui yo quien escondió a esos ídolos en tu habitación, ¿no, Leonor?
No vuelvas a decir eso jamás, Lucas.
Si quieres seguir con vida.
Es obvio que esa mujer te hechizó.
Das pena. No vuelvas a faltarle el respeto al honor, porque te juro que...
¿Vas a pegar a tu propio hermano?
Rodrigo, por favor, entiéndeme.
Mi vida no vale nada si no está al lado del honor de Santiago.
Por favor.
Amo estas pláticas de hermanos.
Si tanto amas a esa casquibana, a lo mejor hay una forma de que la liberes
de todo esto.
¿Cuál?
¿Cásate con Inés Betancourt?
¿Cuál es el interés? Que yo después sea esa mujer.
Después del divorcio se ha quedado como única heredera de toda la fortuna de
Eduardo.
Claro.
¿Y tú quieres emparentarte con ella?
Es que tu ambición y tu cinismo no tienen límite. No importa lo que
Lucas. Me da igual.
La oferta está encima de la mesa.
¿La tomas o la dejas?
Antes muerto que caer en tus juegos.
Muy bien.
Muy bien.
Pues...
Otro maravilloso día en el infierno para tu querida Leonor.
Se lo dije mil veces, Eduardo. Le rogué que no pusiera un pie en esta casa.
Por favor, doña Ana.
Podemos dejar atrás el pasado por un segundo.
Tenemos que trabajar juntos para que libren a Leonor de su encierro.
Don Eduardo tiene razón, hermano mío. Es mejor que actuemos en conjunto.
Ayer estuve con mis contactos del Real Consejo de Indias. Mi intención es
adquirir un edicto real para que liberen a Leonor.
Bendito sea Dios.
¿Y qué tan probable es que se consiga el edicto?
Tan probable como que mis amigos no me den la espalda.
En cuanto anuncien ese edicto y Leonor quede fuera de ese claustro, ustedes
deberán esconderla en un lugar seguro.
Esto seguirá causando la furia de muchos.
Muchas gracias.
Con su permiso.
Niña Leonor, le traje un poquito de agua.
Tómese, la le va a caer bien.
Gracias.
Ay, apenas puedo traer.
Hay que apurarnos, no hay que llegar tarde al trajín.
Ya ve que la madre Justina nomás anda buscando pretextos para chingarnos.
Beto, estoy muy cansada y me duele mucho la espalda.
Por los azotes, le abrieron la carne.
Déjeme limpiarla antes de que se pudran.
Gracias.
No tardo.
Voy por algo para limpiarla, ¿sí?
Sé
que
me sigues. Espero que tengas una buena razón para hacerlo.
Perdón si te asusté, no fue mi intención.
Te vi pasar y me pareció extraño.
Pensaría que ya estabas de vuelta en España.
No tengo nada que hacer en España.
Aquí por lo menos le puedo ayudar a Leonor.
Te voy a admitir que siempre tuviste un buen corazón.
Eduardo, tú y yo ya no tenemos nada.
Pero te puedo preguntar algo.
¿Qué es lo que viste en Leonor?
Si quieres que sea completamente sincero...
Sencillamente me enamoré.
Fray Rodrigo está convencido que esa mujer es una bruja.
Una hechicera.
Y si lo piensas tiene razón.
Porque vuelve a todos locos.
Y luego cuando acaba con ellos como si fueran basura.
Los desecha.
Hazte un favor.
No escuches una sola palabra de lo que sale de la boca de Fray Rodrigo.
Aléjate del cuento antes.
¿Por qué insistes en ayudar a una mujer que se quiere casar con otro?
Tú, Eduardo de Carvajal, has convertido al Leonor de Santiago en mi peor
enemiga.
En mi demonio.
Voy a hacer todo lo que pueda para verla sufrir.
Hablando de demonios.
Si no quieres conocer el diablo que llevo dentro, No le pongas un solo dedo
encima, Leonor.
Adelante.
Fray Rodrigo, ¿puedo pasar?
Pasa, hija, pasa.
Cada vez estoy más convencida de lo que usted dice, es verdad.
Dios bendito que le dio la facultad de ver el mal en las personas porque tenía
razón.
Leonor de Santiago es una bruja.
Y hechizó a Eduardo.
Tal es así que se atrevió a pedir un edicto real con tal de liberarla del
claustro. ¿Se podría imaginar eso? A esa bruja caminando estas calles
practicando sus herejías.
No, calma, Inés, calma.
Te recuerdo que después de la anulidad de matrimonio, Eduardo quedó despojado
cualquier tipo de título nobiliario.
No puede pedir un edicto real. Ahora es un cualquiera.
Dios bendito, el señor y usted.
Tranquila, Inés. Ve con Dios.
Fray, me tengo que confesar.
Hay algo que me está quemando en el pecho.
Acúsame el inmenso odio que siento por Leonor de Santiago.
No, no es odio, querida.
No, no es odio, es amor.
Amor por defender lo que era tuyo.
Los demonios hay que castigarlos, pero no podemos dejarle toda esa carga a
nuestro Señor.
Tú buscas justicia.
Y yo puedo ayudarte a encontrarla.
Hay a lo que fuera por encontrar esa justicia.
Si de verdad quieres ver sufrir a Leonor de Santiago,
Tendrás que pagarle con la misma moneda.
Cástate con su prometido. Con el conde Lucas.
Pero, Lucas... ¿Te preocupas por mi hermano?
Yo puedo llevar a cabo esa boda perfectamente.
Está en sus manos, Frank.
Y para reconfortarte un poco...
¿Quieres ver con tus propios ojos la suerte de esa adultera?
Pero es mejor que no.
¿Tan difícil es de creer?
No, no es que no te crea.
Es que... quería venir a verte y... me acabo de enterar que...
por el momento hay visitas a las que no quieres recibir.
¿Alguna?
Joaquín.
¿Se puede saber por qué?
Porque Joaquín abre muchas ideas en mi cabeza.
Ideas con las que tú no estás de acuerdo.
Yo... quería verte porque... creo
que estaba equivocado.
Sobre todo, supongo.
Volví a correr las pruebas con el ADN de la sangre seca del cuadro.
Y efectivamente tenías razón.
Solo una coincidencia exacta con tu sangre.
Pero esa sangre tiene más de 300 años.
Yo no sé cuál sea el alcance de todo esto, pero...
Estoy dispuesto a explorarlo juntos, si me lo permites.
Te extraño mucho, Silvia.
No hay momento en el día que no creas en ti.
Queríamos saber qué estás haciendo.
¿Cómo te sientes aquí adentro?
No te lo había dicho antes porque no estaba seguro.
Pero ahora te quiero decir la verdad.
Aunque no la entiendan.
No quiero recibir más visitas.
Tampoco llamadas.
La verdad me gustaría decirte que estoy bien, o mejor, pero... Te estaría
mintiendo.
Quizás lo que te diga no te reconforte, pero... Eso de que el tiempo cura las
heridas es verdad.
Cada que alguien me dice eso me da la sensación que es gente que no tiene
problemas.
Y tú no te ves de maravilla.
Fui a ver a Diana.
No puedo parar de pensar que está ahí cuando yo mismo comprobé lo del análisis
de sangre del cuadro.
Diana nos necesita, Valena.
No sé si tú, Lito.
A ella me daría mucho bien verte.
¿Y qué si corremos riesgo estando junto a ella?
El riesgo está en todas partes.
A veces, la gente más cercana a uno es con la que más peligro corremos.
¿Lo dices por experiencia?
No sé si sepas, pero Gael ya no trabaja conmigo.
Me dijo que le ofrecieron trabajo en un nuevo laboratorio. No pensé que fuera
tan rápido.
Gael no trabaja conmigo.
Porque se robó mi investigación y se la vendió al laboratorio.
¿Cómo?
¿Gael?
Señorita, tiene visitas. No, no quiero más visitas. Me dicen que viene de parte
de su hermana, Malena.
Dime que Malena está bien.
¿Malena está bien?
Está en un lugar seguro.
Lejos de ti.
Entonces... ¿De qué vienes?
Vine a decirte lo que nadie se atreve.
¿No te das cuenta?
O eres tan egoísta que no puedes ver el mal que le haces a las personas.
Le jodiste la vida a Malena.
Y me jodiste la vida a mí.
¿Qué hiciste para que Malena abortara a mi bebé?
Dale, perdona. ¿Perdón qué?
Enferma tienes que estar para hacer algo así.
Qué bien que te encerraste.
Esa mejor decisión que has tomado en tu pinche vida.
La necesitas.
Ya regresé, niño Leonor.
Quitas el camisón para limpiarla.
Es en esa ventana.
¿Qué pasa?
Casi guato.
Gracias.
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