All language subtitles for Powrót Diany Salazar, odc. 16

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Original subtitles

¡Diana! ¿Qué me hiciste? ¡Diana!

¡Diana!

¡Diana! ¿Qué me hiciste?

¿Qué fue?

¡Malena! ¡Malena!

Vale, vale, no puede ser, no puede ser, no puede ser, no puede ser.

Vale.

Ayúdame, Irene, está embarazada. Ayúdame, por favor.

Ayúdame, vale.

Vale, vale, por favor.

No, no puede ser, no puede ser.

Diana, quítate.

Ayúdame. Ayúdame, que estoy bien.

A Malena la están examinando y Diana... Diana no tengo idea.

Perdió el control y me atacó.

¿Qué? No sé cómo, pero me atacó.

¿Cómo?

A ver, no entiendo, ¿qué?

No sé ni cómo explicártelo.

Me volví ciega por un segundo.

Literalmente me volví ciega, yo no podía ver.

¿Y estás insinuando que ella lo provocó? No, yo estoy insinuando.

No sé decir más.

Yo no sé cómo lo hizo.

Nunca nadie me había visto de la manera en la que me vio ella. Sus ojos se le

volvieron como amarillentos.

Yo sé que suena como una locura lo que te estoy diciendo porque me estoy

escuchando hablar y suena como una locura.

Pero es que la verdad, yo no sé si es chamanismo o energía o llámale como

quieras, pero esa mujer no es normal.

Esa mujer es un peligro y yo no quiero tener nada que ver con ella.

Sí, doctor, diga.

Voy para allá.

Vas a sentir un poco frío, ¿sí? Sí.

Ahora sí, Malena, cuéntame cómo fue la caída.

Estaba restaurando una pintura sobre una escalera un poco alta.

De pronto todo se oscureció, me asusté un poco.

Creo que di un paso en falso y me caí.

¿A qué te refieres con que todo se oscureció?

Es que literal me quedé ciega por unos segundos, tal vez, no sé.

Está todo bien, mi bebé está bien.

Lo siento mucho, pero no... no escucho latir.

María tiene razón, te estás volviendo loca.

Recibí una llamada de Stanford.

Quieren retirarse de la negociación.

¿Por qué?

Pues ayer me enviaron una carta de los abogados de Laboratorios Heinrich.

¿Laboratorios Heinrich? ¿Quiénes son? ¿De dónde salieron?

Es la compañía de una ex colega, Olga Heinrich.

Jura que yo le robé un estudio hace años, ¿no?

Me imagino que registró las patentes para vengarse.

Quieren que detengamos todo lo que tenga que ver con el ensayo.

¿Y qué tiene que ver mi investigación con eso?

Alegan que usamos patentes que no son nuestras.

No puede ser. Yo contaba con la inversión de Stanford.

Detuvieron los procesos aquí en el hospital.

Hay gente que necesita estos ensayos. No me está entendiendo, doctor.

No podemos continuar.

Tendría que pagarle multas millonarias a ellos.

¿Qué quiere decir? ¿Que no voy a poder terminar el ensayo?

No de la misma manera.

Tendríamos que empezar de cero.

Lo siento mucho.

De verdad.

Gracias.

Fue un terrible accidente, ¿no?

Emiliano, Malena perdió la vista repentinamente.

Sin razón.

A ver. No, y no me vayas a salir con que es un síntoma normal del embarazo,

porque no lo es.

Como tampoco fue un accidente cuando se rompió el espejo en la casa hace 30

años.

Diana estaba en la casa en el momento del accidente.

Estaba discutiendo con la doctora Vallejos.

¿De veras piensas que Diana tuvo algo que ver con lo que le pasó a Malena?

Tú no.

Si así fuera, debemos de tener mucho cuidado en cómo vamos a reaccionar con

Diana.

No podemos seguirla tratando con pinzas.

¿Y qué sugieres?

¿Que la aleje de la gente que la quiere?

¿Que tu hija se vaya a vivir lejos, sola, alejada de todo y de todos, como

hice yo?

¿De veras eso quieres, Gina?

Son soldados.

Deben haber visto a Coqueta afuera.

Vamos a escondernos.

¡Alto ahí en nombre del rey!

Por amor de Dios, solo estoy pidiendo un poco de agua.

Mi querido hermano.

¿Cómo estás?

Tú.

Nada como un buen Rioja para estos días tan calurosos y húmedos.

Si quisieras, en menos de una hora podrías estar comiéndote un buen lechón

vircaína. Con una buena botella de vino.

Ah, y agua.

Agua. Mucha agua.

Dándote una vida de conde.

¿Qué es lo que eres?

Si no delatas a la pecadora, hay otras formas de hacerte hablar.

Serías capaz de torturar a tu hermano.

Por Dios, Lucas, por Dios. ¿Cómo, cómo?

¿Por quién me tomas?

Cartelero, traiga agua.

Pero es tan fácil de evitar todo eso.

Simplemente tendrías que declarar que fue Leonor de Santiago quien te pidió

le escondieras esos... esos ídolos diabólicos.

No sé de qué me hablas.

Ay, Lucas, por San Miguel Arcángel. Claro que lo sabes.

Claro que lo sabes.

No te hundas más en la mierda.

Podrías empezar de cero, una nueva vida, con una nueva mujer que no arrastre

todas esas faltas y pecados, como esa bruja mestiza.

Delátala ahora, mi querido hermano, y saldrás en libertad de inmediato.

Solo oye, señor de Carvajal.

A Leonor no se la robó el conde. Ella estaba... ¿Dónde los encontraron?

Leonor estaba por voluntad propia con el conde. Si es que aún se le puede llamar

así a ese depravado. Que ahora está acusada por ayudar a un fugitivo del

oficio. Y todos sabemos muy bien que no es la primera vez que sucede.

Por eso le pido que, por favor, respete nuestra pena.

Vea todo el daño que nos ha hecho.

No solamente a nosotros, también a la pobre doña Inés.

Váyase, Eduardo.

Váyase y no regrese nunca más.

Me retiro, doña Ana, como usted dice, por respeto.

Pero no sin antes decirle a don Gustavo que me debe una disculpa por conspirar

en mi contra al lado del corrupto gobernador Otalora.

Sí, acepto, no soy un ángel.

Pero mi peor pecado fue enamorarme de su hija.

Efectivamente, su peor pecado.

Clarísimo. Usted sabía muy bien que mi hija ya le pertenecía a otro hombre.

Y además desde que llegó a esta casa la convirtió en el infierno del mismísimo

Dante.

Váyase, Eduardo.

Váyase.

Ay, mi niña.

Ya por fin te soltaron a ti.

Estoy muy preocupada por la niña, Leonor.

No sé qué va a hacer de ella.

Ay, tita.

Gracias a ella estoy viva y tengo mi libertad.

Si Leonor no me hubiera ayudado a esconder los ídolos, ya estaría muerta.

La vamos a ayudar.

Adivina qué te estoy preparando.

¿Quieres que te prepare un té, un cafecito?

Buenos días.

Buenos días.

¿Cómo te sientes?

Mejor.

¿Sabes algo de tu hermana?

No.

No llegó a dormir y no me contesta.

No me quiero adelantar, pero ya hablé con Joaquín y también está muy

No sabe dónde está tu hermana.

¿No se habrá quedado a dormir en el hospital?

No, eso no puede ser. Está suspendida.

¿Cómo que la suspendieron?

¿No les dijo que la suspendieron?

No.

Entonces hay que buscarla. Déjame hablarle a Joaquín.

¿Qué piensas?

¿En cómo voy a enfrentar a mis pacientes? ¿Con qué cara les voy a decir

lo que hemos logrado se fue a la mierda por una estupidez?

A ver.

No por esto vas a parar tus investigaciones.

Vamos a encontrar una manera.

Pues por el momento no la veo.

No, y lo que más me duele es que la promesa que le hice a Reina cada vez

más lejos de cumplirse.

Perdón, perdón por todo. Tú también debes estar desilusionada. No tienes por

pedirme una disculpa, Mario.

Yo creo que estaba ilusionada. Me quería ir contigo a Stanford.

Pero tú y yo podemos empezar desde cero, donde queramos.

Lo más importante es que estemos juntos.

Perdón, tengo que contestar. Sí, sí.

Sí, Malena, supe de tu caída.

Es que el problema ahorita es Diana, no la encontramos.

¿Has sabido algo de ella?

No,

no. Lo último que supe es lo que me comentó Irene.

Oye, ¿tú sabes por qué discutió con Irene?

No, sinceramente no.

Irene me contó que, según ella, Diana se puso muy enojada y que,

no sé cómo, pero por unos segundos la dejó ciega.

Un ciego no puede llorar a otro ciego.

Y la única ciega que eres tú.

Yo conozco más de lo que está a simple vista.

Pobrecita Diana.

María, tienes razón. Te estás volviendo loca.

¿Malena? ¿Se vive ahí? Sí.

Gracias, Mario.

Tranquila, amor, mire, yo creo que Diana igual estaba muy triste y tenía ganas

de estar sola, nada más.

¿Ahí? ¿Dónde? Ahí está, sí, ahí está.

¿Dónde está?

Está vacío.

Las puertas están cerradas. Entonces es por acá.

¿Por qué por allá?

Cuando Emiliano nos dejó, nos fuimos de Zacatecas y nos vinimos a vivir por

aquí, a una cabañita que nos prestaron nuestros amigos.

Por este lado, por acá.

Disculpe, señor. Tiene que registrarse.

Perdón.

Disculpe, no puede entrar así.

¿Usted es sola, Heinrich?

No te preocupes, yo me encargo.

Déjanos solo. Cierra la puerta.

Doctora Olga Heinrich para usted, doctor Villarreal.

Doctora.

Debería darle vergüenza autonombrarse así.

Por personas como usted, la medicina tiene mala fama. Por sus trampas, sus

artimañas. Cuando nos hacemos médicos tomamos un código de ética.

Juramos nunca hacer daño.

Sí, lo sé.

Ah, lo sabe.

Pues lo que hizo es un caso claro de espionaje industrial. Y me voy a dar a

tarea de meterla a la cárcel.

Es una lástima, doctor Villarreal, que nos tengamos que conocer en estas

circunstancias. Si le soy honesta, soy una gran admiradora de su trabajo.

Usted tiene una excelente reputación.

Qué bueno que le guste mi trabajo.

Porque lo voy a recuperar, cueste lo que me cueste.

Entonces nos estaremos viendo muy pronto.

Por el momento, si me permite, tengo cosas que hacer.

Ah, por cierto, dele mis saludos al doctor Santelmo.

¿Cómo supiste que estaba aquí?

Tu madre te conoce más de lo que piensas.

Desde aquí se ve el camino que lleva a la cabaña donde vivíamos mi mamá y mi

hermana y yo.

Cuando era niña venía aquí en las tardes a ver si tú llegabas por ese camino

para volver con nosotras.

Eso nunca sucedió.

También venía aquí a preguntar por qué me sentía tan distinta a mi mamá, a mi

hermana.

He pensado en ti.

En sí tú y yo teníamos una similitud.

Te sentías como yo.

Me sentí así durante muchos años.

No sabía qué hacer conmigo mismo. Por eso me fui, me aislé.

Pensé que me tenía que comprender para comprender mi lugar en este mundo.

Cuando al fin acepté lo que me pasaba, pude ver mis errores y mis aciertos. Lo

vi todo, hija.

Sé que en este momento no puedes verlo con la misma claridad, pero algún día

comprenderás que lo que pasó con Malena no fue tu culpa, hija.

Te juzgué muchos años pensando que tú no sabías de mi mamá.

Y ahora entiendo que lo hiciste para protegernos.

Y siento que yo también tengo que hacer eso.

Alejarme.

No, hija.

Yo también pensé en alejarme de todo y de todos para castigarme y así lograr el

perdón de ustedes y del mundo.

Pero estaba equivocado.

Lo que realmente necesitaba era compartir esta maldita carga que me

poder romper el ciclo.

Entiéndemelo. No cometas los mismos errores que yo, Diana.

Comparte tu carga.

Yo te ayudo. Yo aquí estoy, hija.

Llegaré para ti siempre.

Siempre, hija.

Tienes razón, papá.

Necesito ayuda.

Mi amor, tienes que comer algo, si no, nunca te vas a recuperar.

Vale, algún día superaremos esto.

Las personas se forjan en los momentos difíciles de la vida.

Esto nos hará más fuertes, más unidos.

A menos que... ¿A menos que qué?

Que solo hayas decidido estar conmigo porque venía el bebé.

Perdón, sé que esto puede ser tedioso, pero no puedo permitir que roben frente

mis narices y no saber quién es.

A ver, a ver, pausa ahí.

¿Me puede ampliar esa imagen, por favor?

¿De verdad no hay algo?

Perdóname, por favor.

Me da gusto que estés bien.

Venga.

Ya, hey.

Venga.

Tienes que entender que es lo más difícil que ha vivido en su vida.

Dale tiempo.

¿Qué quieres comer?

Lo que quieras.

Yo lo que quiero es otra vez esto.

Pero de postre.

Voy a pedir algo.

¿O qué?

¿Qué? ¿Qué pasó?

¿Hacia dónde vamos?

¿Hacia dónde vamos?

¿Quieres salir?

No, no, no. Tú y yo.

O sea, esto es sexo casual o... Y si es, no pasa nada, pero... Me

gustaría saberlo, porque tengo algo que platicarte.

Después de todo lo que sucedió entre nosotros, estos diez años sin vernos...

Reencontraron ahorita lo que está surgiendo.

Yo no siento que esto sea solo sexo casual. ¿Tú?

Tampoco. ¿Qué?

Tengo algo que enseñarte.

Mauricio y yo tenemos un hijo.

Ok. Y se llama Luis.

Y quiero que lo conozcas.

Es él.

¿Estás fijo?

Déjame ver.

Está muy lindo.

Tienes un hijo hermoso.

Qué maravilla. Felicidades.

¿Es todo lo que te preocupaba?

Sí.

Estoy en una situación bastante complicada con la custodia de

Luis. Y no está siendo nada fácil.

Entiendo.

¿Quién tiene una vida sencilla?

Ay, todo sin problemas.

Gracias. Me está preocupando la paciente que está en el 15, entonces ve a verla

y cámbiale un suero nuevo al que está en el 13. Ma, gracias. Me avisa de mi

teléfono cualquier cosa.

Gracias.

Doctora, ¿se acuerda de mí? El novio de la doctora Salazar.

¿Cómo olvidarlo?

Sé que tuviste un incidente con Diana.

Preferiría no hablar eso contigo.

Soy la persona indicada para hablar, ¿no crees?

La conozco mejor que nadie.

¿Sí? Entonces estás enterado que Diana ya no es una persona estable, sino es

persona peligrosa.

No digas esas cosas a la ligera. Hombre, no lo estoy diciendo a la ligera.

Llevo mucho tiempo pensándolo.

Diana necesita estar supervisada y si no te vas a volver responsable tú.

Busca a alguien que sí lo haga. Créeme que hay muchos responsables en esta

situación. Perdón, es que suena que estás...

Tratando de decir que Mario y yo somos los que tenemos algo que ver con las

locuras de Diana.

Nosotros somos las víctimas.

Yo no sé de víctimas.

Lo que sí sé es que ustedes tienen que ver con lo que le pasa a Diana mucho más

de lo que piensan.

Esto nos confiará a los cuatro. ¿De dónde sacas todas estas cosas?

¿De tus libros? ¿De su docencia?

Por eso Diana está como está.

Ni Diana ni yo estamos locos, Irene.

La conexión entre los cuatro es real. Y sé que la sientes.

¿De qué hablas?

Me vas a decir que no sentiste nada en el episodio cuando perdiste la visión.

¿Cómo sabes que era Diana y no te tocó?

Estamos conectados, Irene, en esta vida y en una vida anterior.

No entiendo exactamente cómo funciona, pero estoy haciendo lo posible por

encontrar una explicación.

Lo que creo es que tenemos que atender las deudas que dejamos pendientes en

vidas pasadas para salir de todo esto.

Te he visto, Irene.

Y Diana también.

Nos conocimos hace 400 años.

Quieras o no, eres parte de esta historia.

Y tarde o temprano vas a tener que responder por tus acciones.

Por favor, revise estos documentos.

Porque yo personalmente la escuché.

Esa India Arege.

Como le decía a Ofelia.

Que ella admiraba a la niña Leonor. Por haberla ayudado a esconder los ídolos.

Así que esa pequeña bestia es la sobrina de Ofelia.

El ama de llaves de los Santiago.

Era evidente que esas figurillas no pertenecían a mi hermano.

Y que fue Leonor de Santiago que lo involucró en todo este asunto.

Hiciste bien en contarme, hija.

Gracias.

Ven con Dios.

Como ciudadano español exijo que me

dejen entrar y ver a la detenida.

De esto se va a enterar la corona.

Veo que mis esfuerzos son inútiles.

Igual que ustedes dos.

¡Eonor! ¡Ten paciencia!

¡Voy a sacarte de ahí!

¡Te lo prometo!

¡Aguanta!

¡Vamos, Ophelia!

Pídele a esos ídolos paganos que te ayuden.

Todos sabemos que esas figurines pertenecen a tu sobrina.

Pero estamos a tiempo, Ophelia.

Tiempo de salvarlas.

Las faltas de Leonor de Santiago podrían compensarlas en tu sobrina.

Te pido que pongas eso en una balanza.

Él quiere que... Quiero que digas la verdad.

Que fue Leonor de Santiago quien involucró a mi hermano para esconder

figurillas.

Jamás te pediría que mintieras.

¿Mi investidura religiosa me lo prohíbe?

Tú decides, Julia.

Salvar la vida de Leonor de Santiago.

Salvar la vida de tu sobrina.

Y nuestra autoridad apostólica, con la que funcionamos, en la que volvimos, es

la verdadera sentencia de la excomunicación, que fuera legítima y no

Santa Iglesia, difundadis contra ridicam pravitatem, sacramentis Ecclesiae.

En nombre de Cristo.

Amén.

Esto me duele más a mí que a ti.

Eres una dama de sociedad, de buena familia.

Blanca, ibas a ser mi cuñada, a tener una vida que cualquiera añoraría.

Y mírate, aquí estás, en las manos de Dios.

Avergonzaste a tu familia.

Estás envuelta en este...

Asunto de adulterio y brujería.

Pero la bondad de nuestro Señor es tan grande, Leonor, tan grande, que está

dispuesto a perdonarte.

Al otro lado de estos muros tengo a Ofelia, a tu ama de llaves, la tengo

Ella ya te delató.

Confesarás tu pecado de herejía.

Está bien.

Como tú quieras. Podemos estar así todo el rato o... Basta, basta.

Voy a confesar.

¿Qué es lo que vas a confesar?

Confieso que tuve una relación fuera del matrimonio con Eduardo.

¿Y qué hay de los ídolos paganos, Leonor?

Sé lo que usted quiere.

El que maldigue a Leonor por amor.

Es verdad.

Eso es.

Eso es lo que hice.

No puede matar a la tía.

No voy a confesar nada más.

No dormiste nada, ¿verdad?

Traté de cuidarte el sueño, pero estuviste dando vueltas toda la noche.

Intento no pensar en la vida del honor, pero no puedo.

Anoche, antes de dormir, estuve pensando.

Yo creo que estoy feliz para siempre.

No para mí.

No lo digo por ti.

Lo digo por mí.

Porque yo no puedo vivir sabiendo que voy a lastimar a la gente.

Por más doloroso que sea, solo hay una solución.

¡Hoy!

¿Crees que puedes seguir viéndome la cara de pendejo? Mario, no sé de qué

hablando. ¿Enfímatate al inocente?

¿Cómo pudiste robar mi investigación?

Después de tanto tiempo, esfuerzo de parte de ambos.

¿O me vas a negar que fuiste tú?

Mario, discúlpame. No puedo hablar en este momento.

Valera perdió al bebé.

Mario, gracias por venir.

Pasa.

¿Qué está pasando?

Yo no te he preocupado del teléfono.

Diana tomó una decisión y nos la acaba de compartir.

Me voy a internar en un hospital psiquiátrico.

¿Estás hablando en serio? Es exactamente lo que yo pensé.

Diana, en un psiquiátrico no te van a atender ni te van a cuidar mejor que

estando aquí con tu familia, con la gente que te queremos.

Estoy totalmente de acuerdo con Joaquín.

Es una decisión que ya tomé y me voy a internar voluntariamente.

¿Por qué?

Porque todos los que estamos en esta sala sabemos perfectamente que hay algo

mí que no está bien.

Yo no lo diría de esa forma, hija. Me pasan cosas que no puedo explicar.

He puesto en riesgo a otras personas, me he puesto en riesgo a mí misma.

Lastimé a Irene.

Tú y yo casi morimos de hipotermia en el laboratorio.

Internarse no es la solución, Diana.

Lastimé a mi propia hermana.

Y a su bebé.

Diana, tiene que haber otra solución. Es la única que se me ocurre para dejar de

ser un riesgo para los demás.

Además, ¿ustedes creen que como médico no...?

Necesito saber, necesito entender qué es lo que me pasa.

Y durante ese proceso yo ya no los quiero poner en riesgo ustedes.

No tiene que ser para siempre.

Pero es un proceso que yo necesito vivir.

También podrías refugiarte en la fe, hija.

Yo podría ayudarte. No, gracias, mamá. Gracias.

¿Quién va a firmar la responsiva?

Yo.

Bueno, de ser así, Diana le estaría delegando todas sus decisiones médicas,

incluso el tiempo de su reclusión y su salida.

¿Están de acuerdo?

¿Está usted de acuerdo en dejar esto en manos de su hermana?

Solo una cosa más.

Como parte de nuestro protocolo de entrada, ya que la paciente se ingresó

voluntariamente, tengo que preguntar a quien firma la responsiva si cree que la

paciente es un riesgo para ella misma o para los demás.

¿Lo cree así?

Sí.

Doctor Martínez, ¿ya tiene los resultados de la prueba?

Buenas noches, doctor.

La muestra, sin duda alguna, se trata de tejido conjuntivo especializado.

Es sangre humana.

¿Y cuál es la edad de la muestra?

Según el análisis, se trata de una muestra de unos 300 a 400 años

aproximadamente.

¿Cuánto es la coincidencia con la sangre de la paciente Diana Salazar?

Es una coincidencia del 90%.

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