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En tus visiones eres el conde.
Es una experiencia difícil de explicar porque dejé de ser yo, Joaquín, para
convertirme en Lucas.
¿Y recuerdas algo de lo que platicaban Lucas y yo, no?
Sí.
Si el conde le decía acerca de... de unas albias que crecían entre las
Yo tuve la misma visión.
Y después le dijo algo así como nuestros corazones deben estar unidos a menos
que el...
¿Tuyo pertenece a alguien más? No puede.
Es usted.
Hola.
Estoy feliz.
¿Tú fuiste el conde Lucas de Treviño en otra vida?
¿Y tú, Leonor de Santiago?
No puede ser posible.
No sé cómo, pero...
¿Pero esto es real?
¿Pero?
¿Por qué hasta ahora tú tienes visiones?
Tal vez esta experiencia cercana a la muerte abrió una especie de canal.
¿Te acuerdas que habíamos hablado de esto?
¿Y crees que ese canal sigue abierto?
No sé.
Lo que sí me queda claro es que conocerte no fue una casualidad.
Gael, perdón la hora.
No voy a poder ir al laboratorio. Hoy tengo cosas que hacer.
Por favor, encárgate de los pendientes. Yo hablo luego con Santelmo. Gracias.
¿A dónde vas con tanta prisa, doctor?
Tengo que llegar temprano al laboratorio.
¿Y no tienes quince minutos?
Mejor me los guardo para después.
¿Tengo tiempo de bañarme?
No, no, no. Quédate descansando. Yo te dejo las chavas del departamento.
Descansa. Yo me voy a dar un baño extraño.
Doctora, en mis 20 años que tengo de carrera, he visto de todo, pero nunca
como lo sucedido al señor Muñiz.
Su recuperación fue, digamos, milagrosa.
Necesito tenerle una observación unos días más.
Precisamente quería hablar de eso contigo.
Los signos vitales del paciente son normales.
Los últimos resultados no arrojan ninguna muestra de alarma.
Estoy hablando con el paciente y él tiene deseos de abandonar el hospital.
No, no.
A mí se me hace eso algo arriesgado.
Pero yo puedo estar al pendiente de él.
Está bien.
Confío en ti.
Voy a firmar el alta y puedes pasar por ella.
Bien.
¿Me podrás regalar una copia del expediente para llevármelo?
Sí, sí, claro.
Yo te lo envío.
Muchas gracias.
Malena, no esperaba verte aquí. Estoy buscando a Diana.
Hola, Mario. Diana no está y yo ya voy de salida. Por favor, tienes que
ayudarme. Estoy preocupado por tu hermana.
Mario, ¿no te has puesto a pensar que tal vez Diana no quiere que le ayudes?
Diana está confundida.
Tengo miedo de que siga escuchando consejos que le puedan hacer daño.
Bueno, entonces que ella se dé cuenta sola y así ya no estás insistiendo.
Malena, quizá tengas razón y a mí no me escuche, pero tú eres su familia. A ti
sí te va a escuchar. Por favor, habla con ella.
Mario, no todo gira en torno a ustedes. De verdad, yo también tengo mis temas
y... Ya no me metan en sus desmadres, por favor.
Perdón, tengo mucha prisa. Nos vemos luego.
¿Me mandan los resultados de mi teléfono?
Gracias.
Casa de Diana.
Doctora. Me asustó.
Perdón. Solo quería decirte que admiro mucho tu profesionalismo.
Sobre todo en estos momentos tan difíciles para ti donde tendrías que
tu casa descansando.
Y no quisiera presionarte más.
¿Sabe qué, doctor? Yo creo que por hoy sí le voy a tomar la palabra y me voy a
ir a mi casa a descansar.
No faltaba más.
Le voy a llamar a la doctora Salazar para que te cubra.
Excelente idea.
Con permiso.
Gracias.
Diana.
Mario. Déjame explicarte.
¿Qué haces aquí?
Te estuve llamando, no respondes. Tu secretaria me dijo que estabas aquí.
Lamento lo de Joaquín.
Mario.
Esto no puede seguir así.
Un día te preocupas por mí, al otro golpeas a Joaquín, luego me pides
pero lo denuncias para cerrarle el consultorio y ahora vienes aquí a
estás preocupado por él.
¿A qué estás jugando?
Perdón, no es un juego.
Me preocupas.
Aunque tengo claro que ya no estamos juntos, me sigo preocupando por ti.
Gracias. No te preocupes.
Me enteré que Joaquín se estaba debatiendo entre la vida y la muerte.
Ayer tenía inflamación en el cerebro, estuvo en coma grado 3.
Y hoy despertó de pronto.
¿Cómo que de pronto? ¿Qué tratamiento le dieron? No, no, no fue el tratamiento.
Despertó y ya no tenía la inflamación.
¿Despertó así como si fuera un milagro?
Mira, no sé.
Ya me cansé de buscarle una explicación a todo.
Y tal vez en este caso, como en muchos otros, simplemente no la hay.
Listo.
Joaquín, me da gusto saber que estás mejor. Sí, mucho mejor.
¿Nos vamos?
¿Qué pasa? ¿Todo bien?
¿Es una pregunta capciosa o solamente la preguntas por chingar?
Creo que he venido en un mal momento, ¿no?
No, no, no.
No, ¿dónde vas?
Más bien, ¿a qué viniste?
Porque pensé que me habías dejado por tu partner, ¿no?
¿Qué te pasa, Gael? Yo jamás te he dicho eso. No, palabras más, palabras menos.
Igual, no sé, solamente querías verme suplicando por ti.
Tal vez.
No.
De hecho, venía a decirte algo mucho más importante, pero creo que estás muy
borracho.
Igual venías a arreglar las cosas como siempre.
Cogiendo.
¡Suéltame, Gael!
¡Me cago a verte así de pedo!
Voy a pasar por el cuadro y me voy.
¿Es en serio?
¿Es en serio que esa puta pintura es más importante que yo? ¡No me hables así!
A ver, ¿hasta cuándo me vas a dar el lugar que merezco?
¿Qué haces?
Vamos a ver si puedes seguir viviendo sin tu pincha pintura. ¡No mames, Gael!
¡No, Gael!
¡Gael, ábreme! ¡Es mi trabajo!
¡No es mío, es de un cliente! ¡Por favor, ábreme! ¡Siempre has puesto tu
por encima de nuestra relación!
Y seguramente es por el pendejo de Gonzalo. Te lo estoy diciendo tranquila,
Gael. Ábreme, por favor. No le hagas nada al pueblo. ¡Gael, por favor! ¡Por
favor! ¡Gael!
¡Gael!
Dame eso. Dame eso, dame eso, dame eso.
Ese cuadro está maldito.
Gael, estás muy borracho.
No quiero que te lleven este cuadro.
Y quiero que te lleves todas tus cosas. No quiero ver nada tuyo aquí, ¿ok?
El impacto de los doctores al verte recuperado realmente fue un caso
excepcional. Sí.
No, no, estoy bien. Ah, estoy bien.
Estoy convencido que tú tuviste algo que ver con él.
Ven, bello. Diana, quiero que sepas que si guardé ese video fue por motivos
puramente profesionales.
De todas maneras, te pido una disculpa por no haberte lo dicho antes.
Gracias por decirlo.
Joaquín, ¿cómo puede ser?
Pero si estabas al borde de la muerte y ahora... Mira nada más cómo estás.
Mamá, pues me dieron de alta.
Qué bueno.
Diana te presentó a Silvia, mi madre.
Joaquín, Diana y yo ya nos conocimos.
Tu mamá te acompañó en el hospital.
Y tú qué bueno que te quedaste con él.
Es que ya luego me mandaron aquí a la casa por lo de mi ansiedad.
Perdón.
Tengo que continuar.
Bueno.
A ver, permítame tantito. Ay, gracias.
Desde el hospital quieren que vaya a cubrir a Irene.
Pero la verdad preferiría quedarme para ver cómo sigue. No, no, tú ve.
Es tu trabajo, Diana.
¿Estás seguro?
Sí. Yo voy a estar bien. Me quedo aquí descansando con mi madre.
Bueno, pero cualquier cosa estoy al pendiente.
Y eso también va para usted.
Cuidado. Vete tranquila.
Voy para allá.
Esas molestias son normales durante la recuperación.
Pero para que te quedes tranquila, te voy a recetar un analgésico.
¿Te vas a tomar media pastilla si sientes dolor?
Si no, mejor no te la tomes.
Margarita. ¿Sí, doctora?
Por favor, imprímeme una receta porque no encuentro mi recetario.
Hola, Gona.
Vale. Oye, ¿sí recuerdas que teníamos una junta con la artista de la que te
platiqué? Sandra Posada. ¿Ya vienes?
Ay, mierda. Se me olvidó por completo. ¿Puedes atenderla tú?
Ok. Está bien. Nos vemos luego.
Sandra, una disculpa.
Se le complicó.
No te preocupes, Gonzalo.
Así pasa.
Sí.
Oye, por cierto.
Si yo iba a saber que tú estabas detrás de la escultura del golem, te hubiera
llamado para felicitarte. Me gustó muchísimo.
Estaba bien chido ese trabajo.
O sea que no has seguido mi carrera.
A ver, tú firmaste esa escultura como artista desconocida. Yo no sabía que
detrás estabas tú. No salgo. Estoy jugando contigo, relájate.
¿Hace cuánto que no nos veíamos?
¿Diez años?
Sí, diez años, bueno, desde que... Ya sabes.
Pero bueno, lo importante es que ahorita estamos aquí, que me gusta mucho lo que
haces, me interesa. Y quería preguntarte, ¿qué es lo que quieres
Ya se me han olvidado tus preguntas intensísimas de curador.
Pues acostúmbrate, porque aquí son todos días.
¿Ah, sí?
Sí.
Mira, sigo muy enamorada del arte.
Pero ya no lo veo de la misma forma como cuando nos conocimos.
Siento que hay una tendencia de todo el mundo por encajar, por hacer todo igual.
Y eso ya no es lo mío.
¿Qué es lo tuyo?
Lo mío es causar una reacción a la gente.
Imagínate, llenas la galería de piezas asquerosas, horribles, y escondida entre
ellas una hermosa que te cautive.
Y que sea solamente para la gente que aguante Vara y la encuentre.
Va.
Me late.
Hagámoslo. Ay, ya.
¿En serio?
¿En serio?
¿Va? ¿Va?
Va que va.
¿Sí?
El médico amigo de su hija Diana.
No sé si me recuerda. ¿Le pasó algo a mi hija? No, no, no.
No quiero alarmarla, además.
Hay algo en ella que me preocupa. Por eso me gustaría hablar con usted.
¿Lista? No me lo vas a creer. Me sigue poniendo nerviosa que me saquen los
hombres.
Por cierto...
¿Le pueden hacer una prueba también a esto?
¿Qué es?
Sangre seca.
Me gustaría que la secuenciaran para comparar con mi ADN.
Necesito preguntar al respecto.
No, mejor no.
Es un favor y te voy a deber uno grande.
Muy bien.
Te aviso cuando estén los resultados.
Gracias.
Cada día que pasa ella está más inestable.
Casi al límite de... De la locura.
Ella está creyendo cosas que como médico difícilmente creería. Ha tenido que
cargar con esa maldición toda su vida.
Y todo por culpa de su padre.
Pero... Esa es la historia para otra ocasión.
Basta con que te diga que... Entiendo... Entiendo muy bien lo que te pasa.
Las noches en vela.
Preocupada, sin saber qué hacer.
¿Cómo ayudar a una persona que no quiere ser ayudada?
Señora, mi preocupación por ella es genuina.
Hay algo en mí que... que no me permite soltarla.
Yo estoy seguro que para ella todavía no es tarde.
Quizás si hablara usted con ella... ¿Y decirle qué?
Ella ya sabe lo que pienso.
¿Seguro que lo sabe?
A veces asumimos cosas que no son.
La relación de Diana y mía no es la mejor.
Esa es la verdad.
Nunca es tarde para empezar de nuevo.
Veo por su reacción que no hace falta afirmar que su corazón ya pertenece a
alguien. Ya sabe lo que dice.
Nadie, ni mucho menos la razón, puede mandar sobre el corazón.
No puedo negarlo.
Mi corazón late con rapidez cuando pienso en Eduardo de Carvajal.
Un hombre juzgado.
Y por lo que sé, muerto.
Que en paz descanse.
Tal vez le parezca extraño. No hace falta que se justifique.
Mucho menos por amor.
Nada quisiera más que sentirlo en carne propia.
Un amor que perdure más allá de los años.
Como el suyo.
Leonor, si su corazón late por alguien más, ¿quién soy yo para interponerme?
Pero usted y yo debemos casarnos.
Los intereses de nuestras familias están de por medio.
Que ellos busquen otra manera de agrandar sus fortunas.
Mi única misión es que usted encuentre la felicidad.
Así no sea yo el conducto.
Así que me habla usted con verdad.
¿No me va a forzar a desposarme con usted?
Jamás.
Y seguiré soñando con el día de nuestra boda.
Así tenga que morir de sed junto a la fuente.
¿Puedo hacerle una pregunta?
Me disculpo de antemano por el atrevimiento de tutearte, Leonor. Con
perder tu amistad, te ruego que me llames Lucas.
Me gusta mucho tu nombre, Lucas.
Pregúntame lo que quieras.
¿Por qué no eres como tu hermano?
¿Te gustaría que fuera como él? No, por Dios, no. Él es grosero,
interesado, calandraca.
Por favor, no te contengas.
Una disculpa con mis palabras.
Al contrario, te faltó déspota y engreído.
¿Y yo cómo soy?
Tú eres muy diferente.
Sincero.
Directo.
Y un rebelde por naturaleza. Como yo.
Espero que tengamos más cosas en común.
Además, buen modo.
humano golpear hacia una mujer indefensa. Usted no se meta, si no
terminar como ella.
Discúlpese, vulgar.
Una disculpa con él, no lo reconocí.
Discúlpate con ella.
Mis más sinceras disculpas, señora.
No.
Con ella.
Eso es algo que no puedo hacer, su majestad.
Caería de la gracia del santo oficio. Ya, no quisiéramos semejante calamidad.
Si no fuera por el conde, la latillaba usted también.
¿Nor?
¡Se acabó el espectáculo!
¡Regresen a sus vidas donde nadie le tiende la mano a una mujer indefensa!
Esto no se queda así.
Vamos ya, Nor.
Por favor.
Aquí está la beta.
Y estas son las formaciones que nos indican que tenemos un brote importante.
Imagínate cómo la naturaleza nos obsequia sus riquezas.
Sin duda, don Gustavo, sin duda. Pero esta... ¿Esta piedra qué es?
¡Plata!
Estamos en una mina de plata pura. Bueno, entre otros metales preciosos,
¿Plata?
Ah... ¿Y de qué cantidad podemos estar hablando?
Es difícil hacer un cálculo exacto en este momento, pero en un par de semanas
podemos tener un muy buen aproximado.
Pero sí toneladas.
Claro. Sí, con la debida fuerza de trabajo, por supuesto, estamos hablando
toneladas.
¿Y en cuánto tiempo?
Eduardo de Carvajal.
Vale. Me avisaron que estabas aquí.
¿Todo bien?
Sí.
Perdón por venir sin avisar. La verdad es que me cagan las videollamadas y
quiero platicar contigo.
¿Segura que estás bien?
Te noto un poco pálida. Te pido algo sin indicar. No, no, no. Estoy bien. Tuve
una discusión fuerte con Gael.
Yo creo que nunca lo había visto así, güey.
Yo creo que ya te estás dando cuenta de que esa relación no tiene futuro.
Es que el problema es que...
Me da miedo pensar en un futuro sin él. La costumbre no es amor.
Llevas demasiado tiempo en esa relación.
Lo sé.
Y justo había tomado la decisión de dejarlo, pero ya no puedo dejarlo.
¿Por qué siempre te cierras a esa posibilidad?
¿Por qué?
Soy embarazada de él.
No sé, Diana, creo que estoy confundida. Ni siquiera me veo siendo mamá o si lo
haría bien. Si tengo la vocación para eso. Pienso en mi carrera y tal vez se
a acabar. No te adelantes. Creo que soy demasiado estúpida. Ey, no te trates
así.
Vale.
Date chance de asimilar esta noticia.
Sí. Sí.
Ay, perdón, doctora, interrumpo. No te preocupes, yo ya me iba. Ya me voy.
¿Segura? Sí, sí, sí. Pero vete a la casa.
Así te quedas allí tranquila, descansas.
Te quiero. Yo a ti. Gracias.
Cualquier cosa, escríbeme.
Sí.
Permiso.
¿Qué pasó, Margarita? Dime.
Disculpe que la moleste, doctora, pero ya me dieron noticias sobre el recetario
que tenía perdido.
En la farmacia San Benito de Ansure se usaron dos de sus recetas.
¿Arrojó algún nombre?
Sí. A nombre de Silvia Argudin.
¿Quiere que lo reporte?
No, no, Margarita, yo me encargo.
Gracias.
Sí, soy yo, ya llegué.
Asómate que no te veo.
¿Cómo se fue?
Bien, bien, no fue bien. Fue un día difícil, desgraciado.
Pero mi acondicionador no se fue cada vez que ella fue.
Yo creo que está acampado.
Entonces Santelmo y tú se graduaron en la misma universidad, estudiaron juntos.
Bueno, él se graduó seis meses antes, pero sí.
Fuimos compañeros de clases.
Yo era muy joven e ingenua.
Le enseñé unos avances de mi tesis pensando que sería bueno tener su
Pero en vez de eso se robó tu idea.
Y no solo se basó en mi disertación, sino que además... La usó para abrir la
operación de sus laboratorios.
Y ni siquiera me invitó a ser parte de ellos.
¿Sabes algo?
Ahora más que nunca estoy convencido de ser parte del proyecto Henrich.
Vamos a brindar.
Por darle a la gente su merecido.
Me parece.
Hola, Higa.
¿Mamá?
¿Qué haces aquí?
Vine a ver cómo estabas.
Bien, bien.
Estoy bien.
Mario pensa lo contrario.
Está preocupado por ti.
¿Qué carajos tiene que ver Mario?
Me llamó y los dos pensamos que sería bueno que te viera un especialista. Yo
que confías en tu amigo Joaquín, pero... A ver, a ver, me estás diciendo...
Que Mario te llamó y por eso viniste a verme.
No, no, no, no estás entendiendo. Como te dije, Mario está preocupado y él
que yo podía hablar contigo desde otro lugar.
¿Por qué no dejan de meterse en mi vida, eh?
Lo hace porque te quiere, Diana.
Y yo también.
Tú y tu hermana son lo más importante en mi vida.
Aunque tú no lo creas.
Está enamorado de ti.
Se le nota al hijo a ti.
Yo también estuve enamorada alguna vez.
Mamá, no vas a entender.
¿Y sabes qué?
Mejor sigue como siempre.
Sin meterte en lo que no te importa.
Me importa, Diana.
Cuando tu padre se fue, yo no fui para seguirlo.
No pienso cometer ahora el mismo error.
Te lo cuento porque me preocupa que tu mamá pueda hacer mal uso de mis recetas.
Y esto es una falta muy grave.
Sin mencionar que está a tu nombre de por medio.
Diana, si tú quieres ejercer cualquier tipo de acción legal, estás en todo tu
derecho. No lo he hecho porque es tu mamá.
Pero te repito, esto es muy grave.
Sobre todo por el daño que se está haciendo ella misma.
Lo sé.
Te lo agradezco, Diana, de verdad.
No voy a poner ningún reporte.
Pero sí necesito mi recetario de vuelta.
Si no lo recupero, voy a tener que poner una denuncia ante la COFEPRIS.
¿Quieres hablar?
Yo no tuve una infancia sencilla.
Mi papá sufría de fuertes depresiones y se hizo adicto a los fármacos.
Hasta que decidió terminar con su vida.
Lo siento mucho.
Pero ahora siento que mi mamá va por el mismo camino.
Y a veces siento que es mejor soportar sus vicios que perderla a ella también.
Qué duros somos.
Buscamos a nuestros padres y luego nos toca estar en los zapatos.
Es que yo haría lo que fuera por tener a mi padre otra vez aquí conmigo.
Me dio gusto que llamaras.
Me quedé muy inquieto después de la última conversación que tuvimos.
No vengo a hablar sobre nosotros.
Ok, entonces.
Gracias.
Más bien, es una visita profesional.
Tengo aquí los resultados de unas pruebas de ADN que me gustaría revisar
contigo. Yo no soy experta en genética, pero tú sí.
¿Las tienes contigo?
Te las estoy mandando a tu correo.
Perfecto.
¿Podiste haberme las enviado y yo las checaba antes? No teníamos que vernos
en el laboratorio.
No, no, no, no. Esto es algo que quiero que revisemos así, en persona.
¿Vienen con el archivo de muestra digital?
Sí.
¿Quiénes son los sujetos?
Yo y una mujer que murió hace 400 años.
¿Qué es esto, Diana?
Si leí bien los resultados de la secuenciación, es la prueba de que tengo
conexión que va más allá de la ciencia con una mujer de hace 400 años.
Prefiero decirte la verdad, Mario. No te quiero mentir.
Debe haber un error.
Aquí dice que ambos sujetos tienen una coincidencia de un 99 .99%.
Eso es precisamente lo que a mí me tiene confundida y por eso vengo a verlas
contigo.
Este nivel de coincidencia solo aparece cuando se comparan las pruebas de ADN de
una misma persona.
¿Estás de acuerdo que estas dos pruebas son la misma persona?
Absolutamente. Quien haya hecho esto cometió un error.
Analizó el ADN de uno de los dos sujetos, no de los dos. No, no, porque
precisamente yo le pedí al doctor Guevara que tomara una muestra de mi
Y le proporcioné sangre seca que obtuve de un cuadro de hace 400 años.
Le pedí que corriera la muestra por dos veces.
Las dos veces arrojó el mismo resultado.
No, no, no, tienda.
Yo tampoco.
Lo único que sí sé es que tengo el ADN de una persona de hace 400 años.
Y si es así, estamos hablando.
Esta reencarnación.
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