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Original subtitles

Benjamín: Tamara.

Retroceda, por favor.

No se preocupe, a ver, todo está bien.

Benjamín: Escúcheme, escúcheme.

Yo soy Benjamín Vidal, soy médico, mire.

Esta es mi identificación.

Benjamín: Solamente tuvimos un problema y...

y ya, por eso la señora está nerviosa.

[música de tensión]

policía: ¿Central?

Lo siento mucho, mi amor.

Perdóname.

Benjamín: ¿Qué estás haciendo?

Mi amor, piensa en nuestros hijos.

En lo que somos.

Benjamín: Tú y yo juntos siempre.

Piénsalo, mi amor.

Aquí estoy.

Siempre.

[música dramática]

[termina música dramática]

Si tienes algo que decir dímelo ya.

A ver.

Solo déjame...

déjame explicarte.

Déjame contarte a ti, mi amor, la verdad.

Mira.

Cuando nos fuimos de aquí de la casa,

no sé, estábamos muy felices todos, como...

como si fuéramos niños chiquitos.

Llegamos ahí y seguimos tomando.

[flash]

Y no sé...

en qué momento...

Benjamín: Marco...

Resulta que había llamado a una bailarina.

Benjamín: Y yo tenía que haberle dicho que se fuera,

pero no, no pude porque...

Benjamín: Todos me dijeron: "Ay, qué aburrido".

Y sí.

Porque, ¿en qué momento de la vida

iba a pensar yo que iba a pasar eso?

Me dejé llevar y fui un tonto.

Porque yo lo que tendría que haber hecho

es lo que siempre hace Benjamín.

Ser correcto y haberle dicho a esa chica que se fuera.

Pero no lo hice.

Benjamín: Y ahí seguimos.

Bailando.

Borrachos.

Después Marco y Rubén sacaron drogas y...

[música de tensión]

¿Y qué te digo?

Era muy divertido, empezamos a...

a jugar un juego tonto que...

que se transformó en una cosa horrible.

[agua salpica]

Benjamín: Nos dimos cuenta de la sangre,

que cuando la revisé...

[Tamara esnifa]

Y me di cuenta que...

Marco: ¡Vanessa!

[todos gritan]

Marco: Está dormida nada más, ¿no?

Está muerta.

Ya no había nada que hacer.

[Tamara esnifa]

¿Y por qué no le hablaron a una ambulancia?

[esnifa]

Después de que pasó el tiempo...

pensamos en todas las opciones.

[golpes]

Y llegamos a la conclusión de que...

que no se iba a entender.

Que no se iba a creer que fue un accidente.

- Entonces decidieron... - Cuatro hombres de 40 años,

drogados...

borrachos.

Con una chava.

¿Cómo lo íbamos a explicar?

- Decidieron no hacer nada. - No, no, no.

No tiene nada que ver con eso.

- ¿No? - No, por supuesto que no.

Porque estaba muerta, porque fue un accidente.

Porque no fue realmente culpa de nadie,

porque no fue algo que decidimos.

Entiendo, mi amor, que es difícil de entender.

Pero no sabemos qué hacer.

Lo analizamos todo, te lo juro.

[Tamara exhala]

Y decidimos protegernos, sí.

Decidimos proteger esto.

No me digas que lo hiciste por nosotros,

porque no fue así.

No lo hicimos porque nadie hizo nada,

fue un accidente, mi amor.

[jadea]

Y yo te conozco, Tamara.

Mírame los ojos, por favor.

Por favor.

Lo necesito.

Yo sé que tú hubieras hecho lo mismo.

[música dramática]

¿Es duro? Sí, es duro,

pero yo sé que hubieras hecho lo mismo.

¿Dónde está el cuerpo?

Tamara: ¿Dónde está el cuerpo?

[jadeos de esfuerzo]

- Tamara: ¿Dónde está? - Lo enterramos. Lo enterramos.

¿En dónde?

En el terreno de tu papá.

[llora]

Era lo más fácil, lo más cercano.

No podíamos estar ahí,

como asesinos,

digámoslo, no con un cuerpo.

Benjamín: Escúchame.

Escúchame.

Sé que suena terrible y lo es.

Y que te estoy haciendo mierda el alma en este momento.

Pero yo también estoy sufriendo.

Me siento culpable.

Me siento triste, vulnerable.

Mis amigos, mi vida se está yendo a la mierda.

[esnifa]

Y sí,

estoy siendo frío.

Y estoy tomando la decisión de salvarnos.

Porque yo te amo, Tamara.

Y creo que de eso no cabe la menor duda.

Tú y yo hicimos un pacto de vida.

Tú y yo somos lo más importante.

Tú eres lo más importante de mi vida.

Con mis hijos, con mi familia,

con mi idea y con tu idea, tú y yo juntos siempre.

Y esa no la voy a sacrificar por nada.

Y por eso sí estoy aquí.

Lo siento.

[música dramática]

Aquí voy a estar siempre, no voy a cambiar ni un segundo eso.

Toma la decisión que quieras.

Pero yo por ti siempre.

[esnifa]

[música sensual]

Cosa más hermosa.

[Miranda] Suertudote.

Oye.

Cambiando un poquito de tema.

Fernando: ¿Qué onda con los intensazos de tus amigos?

Ay, ya sé.

- Ya sé. - Fernando: ¿Siempre se ponen

- así de malitos o qué? - No, no, no.

Te lo juro que no, nunca se habían puesto así.

Últimamente andan como...

poseídos por la estupidez.

No, bueno, me queda clarísimo, pero...

¿qué les pasó o qué?

¿Sabes qué? Hace poco tuvieron un accidente.

Pero no fue grave.

Miranda: O sea, no les pasó nada.

Yo no sé si estos se quedaron en el viaje

como que se iban a morir ¿o qué?

O sea que hay un rollo

- ahí existencialista. - Sí, raro.

Personajazos todos, ¿eh?

[ríe]

Y Rubén...

- ¿Qué onda? - Ya sé, ya sé.

Una joyita tu ex.

- Salud. - ¿Sabes qué es lo que creo

que les urge a todos?

- ¿Qué? - Una buena revolcada.

Como la que nos acabamos

- de dar tú y yo. - Qué buena idea.

[timbre]

¿Nos podemos quedar?

¿Qué...?

Pasen.

Ignacio: Gracias.

Oye.

¿Quieres ir a mi cuarto a ver un rato la tele?

¿Sí? Tengo un chocolate riquísimo en mi buró.

Si lo encuentras es tuyo. ¿Va?

¿Sí?

¿Y tu mamá?

[vacila] Todavía no regresa.

OK.

- [Ignacio suspira] - Pero cuéntame, ¿qué pasa?

En resumen.

Mis papás se pelearon a muerte y nos mandaron para acá.

[música]

Qué mal.

[bufa] Por mí que se rompan la cara.

Nada más no enfrente de Renata.

Lo siento mucho.

Miranda: ¿Te llegan muchos de estos casos?

Fernando: Muchísimos.

Miranda: Feminicidios.

Por lo menos uno por semana.

Miranda: Qué horror.

Fernando: Sí.

Oye, justo...

te quería pedir ayuda

con el caso de la desaparición de una chica.

Voy a ser muy sincero contigo, Miranda.

Es muy complicado, porque a nosotros

no nos autorizan llevar ese tipo de investigaciones.

Bueno, pero

sí me puedes dar cifras, eso sí, ¿no?

Sí, pero de igual manera son muy imprecisas.

¿Tú estás segura que quieres meterte en eso?

Te lo digo porque es algo muy delicado, Miranda.

Es peligroso.

Mi hija tiene la edad de la chica esta,

de la que te estoy hablando.

Y puedo imaginar el infierno que está viviendo su mamá.

Oye, por cierto, nunca me contaste

por qué te decidiste para homicidios.

No lo sé.

La verdad.

Pero te puedo decir que desde que tengo uso de razón

siempre fui muy protector con mi mamá y con mi hermana.

Como que...

asumí el rol de súper héroe desde que era un niño.

Y, pues también súmale

que soy bastante intensito

y obsesivo.

Cachondo.

Cuando me aferro con un caso...

[Miranda ríe]

No lo suelto.

Oye.

No te saques de onda.

Mis papás se pelean todo el tiempo

y los tuyos se supone que son el matrimonio perfecto.

[ríe]

Créeme, te entiendo.

El único consejo que te puedo dar

es que no te guardes las cosas.

Lo que necesitas aquí estoy.

Ignacio: Gracias.

No te sientes.

- ¿Por qué no? - Porque esta es tu cama.

- La tenemos que hacer. [ríe] - Ignacio: OK.

- Si quieres deja eso allá. - Sí.

Y esto lo paso para acá.

Esta cobija es la mejor.

La uso desde que tenía como seis años.

[ríe]

Y de esas almohadas...

[vacila] No, mejor esta.

Yo creo.

¿Puedo?

[música]

¿Tienes algo que decirme?

- No. - [Miranda murmura]

¿Ignacio no te dijo nada?

Sí, bueno, que se pelearon sus papás.

¿Desde cuándo te estás acostando con Ignacio, Sofía?

- ¿Qué? - Ay, por favor.

No, encima nunca nos hemos acostado, te lo juro.

Bueno, pero a ver, ¿te gusta?

¿Como para que sea tu novio?

Bueno, eso tú lo vas a decidir.

Pero mientras, Sofía, por favor, cuídate.

- Pastillas, condón, el DIU. - Por favor.

Yo te llevo. Yo te llevo a que te lo pongan.

Renata: Ignacio, ya párate, despiértate.

Hola, muñeca, buenos días.

Ven a saludarme.

¡Ven!

Salúdame, buenos días.

Te cargo con mucho cuidado.

Miranda: Cuidado con tu bracito, ven.

- Renata: Extraño a mi mamá. - Miranda: Ya sé, mi amor.

Miranda: ¿Te hago algo rico de desayunar?

¿Sí?

[beso] Cuidado con el bracito, cuidado.

Miranda: Eso.

[sorbe]

[jadea]

Mis amores, los extrañé mucho.

A ver, ven acá, chiquita.

¿Cómo está ese brazo?

Ay, ven acá, mi amor.

¿Y qué pasó ayer, mami?

Sí, ¿qué pasó?

Bueno, ayer pasó

que mami y papi tuvieron una pelea

como cualquier matrimonio.

Tamara: Cuando pasan tantos años,

a veces los matrimonios tienen diferencias y...

es normal, pero no vuelve a pasar.

¿Está bien?

¿Y eso es todo?

Eso es todo.

- Tamara: Sí. - Benjamín: No volverá a pasar.

Sí. ¿Quieres jugar?

Sí. Ve con tu hermano, ándale.

Princesa.

Te amo.

Te amo, Nacho.

[música de tensión]

Entonces...

¿estamos de acuerdo?

No, no estamos de acuerdo.

Y que te quede claro que esto

lo hago por la familia que somos.

[termina música de tensión]

Porque gracias a tu incapacidad

hoy soy cómplice de un asesinato.

[música dramática]

Miranda: Oye, pues Tamara sigue sin contestarme, ¿eh?

Pues mira, ella solita nos va a buscar,

hay que darle su espacio.

Miranda: ¿Tú crees que haya problemas en el paraíso?

[suspira]

¿Tú crees que Benjamín se acostó con otra mujer?

Ay, no sé, mira andan tan raros todos,

que ya no me sorprendería nada.

[afirma]

Miranda: ¿Es Daniela?

Bueno, solo es un boceto.

Miranda: Hace años que no pintabas, amiga.

Ya sé, pero su desaparición me ha removido muchas cosas.

Sí, lo sé, a mí también.

Ayer estuve con Fernando

y estuvimos hablando de muchas cosas...

No, no me veas así.

No, estuvimos hablando de esto.

Es en serio, Julieta, la cantidad de mujeres

que desaparecen en este país, es...

Terrible, va más allá de lo que imaginamos.

Julieta: Horrible.

Te prometo que voy a hacer todo lo que pueda

para ayudarles a encontrar a Daniela.

Gracias, güey.

[música]

[cesa música]

¿Qué pasó, mi querido Rubén?

¿No te pudiste haber quedado callado, güey?

Si me quisieras, güey,

no me verás balconeado con tu hermana, güey.

Güey...

No es para tanto.

¿Cuál es el pedo?

Quedamos que no ibas a decir nada, güey.

Y abriste el hocico, güey.

¿Dónde está tu palabra?

Bueno, ¿dónde está tu palabra de no ser infiel?

- Ven. - A ver.

- Rubén: Ven. Ven. - Güey, Rubén.

¡Ey! ¡Ey!

¡Ven, pendejo, te voy a dar un pinche trancazo, cabrón!

- ¡Te parto tu puta madre, güey! - ¿Qué pasó, cabrón?

- Pinche chismoso, güey. - Ya, güey.

¿Qué les pasa? ¡Pinches locos!

Mira, pinche fresita culero.

Te vuelves a pasar de lanza con mi carnal,

andas de chismoso, pendejo,

y te vamos a reventar el hocico.

Te lo vamos a dejar como pinche piñata, ¿cómo ves?

Marco: Y me vale madre que vayas a hablar con tu papito.

¿Entendiste?

Había leído de la andropausia,

un par de años. pero pensé que les faltaban

A chingar a su madre.

- Ya, güey, ya. - Espérate, güey.

[forcejeo]

Ya cabrón, ya, ya.

- Ya, güey, ya. - Mándalo a chingar a su madre.

- Ya, llégale, güey. - Órale!

Verga, están de la verga.

- ¿Estás bien, güey? - Sí.

Si Tamara sabe, tarde o temprano

todas las doñas se van a enterar.

Con todo respeto, tu mujer es bien chismosa, güey.

Benjamín: Ya, un momento.

- Escúchenme, escúchenme. - Sí, por favor.

- Benjamín: ¿Sí qué? - Escucha.

Pero solamente llegó, bailó y se fue, güey.

Rubén: Nadie se acostó con ella.

- Nadie. - Ah, o sea, ¿sí decimos todo?

- Nadie, güey. - Marco: La verdad, güey.

Nadie se la cogió, cabrón.

- Nadie se cogió a nadie, punto. - Ah, está bien. Está bien.

[puerta abre]

¿Cómo que contrataron a una prostituta?

Marco: A ver, amor.

No te confundas porque no era prostituta.

No, la chavita era bailarina.

Rubén: No sé, era una señora, tenía como...

- cincuentón... - Ay.

- Cincuenta y tantos. - Ay, Rubén.

- Rubén: Te juro que era señora. - ¿Una señora?

- ¿Neta? ¿Quién va a creer eso? - Bueno, 47.

- Sí, te lo juro que estaba fea. - Ay, no, ya.

- Es en serio, te lo juro. - Ya, te pasas de mentiroso.

Rubén: Mi amor, de verdad, te lo juro, te lo juro.

Si nosotros la contratamos nada más

pues para que le hiciera un bailecito a Rubén.

O sea, era como su regalo de despedida.

Ah, mira, pues la verdad es que eso me parece patético.

- Marco: ¿Por qué? - Están viejos para esas cosas.

Oigan a esta.

Viejos los cerros.

Y todavía echan palos.

- [Julieta ríe] - ¿Qué no?

A ver, amor, ni empieces de mal pensada, porque neta

nos portamos súper bien.

¿Tú en serio no crees que Benjamín le puso el cuerno?

Que no, hombre, no.

- Para nada, te lo juro que no. - ¿No?

Rubén: No, no, no, no, no.

[gemido]

¿Y por qué no me lo dijiste antes?

¿No viste cómo se puso ayer Tamara?

Yo jamás lo había visto así.

¿Jamás la había visto así?

- Julieta: Sí, jamás. - Yo la he visto así

un chingo de veces.

Amor, sabes cómo es Tamara de exagerada.

Hay cohetes

y la vieja piensa que ya es la Tercera Guerra Mundial.

No mames que nunca la habías visto así.

No exageres.

¿Seguro que no pasó nada?

- Seguro. - [Julieta murmura]

Neto si hay algo que me está preocupando

y es Miranda y Fernando.

- A mí me preocupa muchísimo. - Ana: Sí, ¿verdad?

No sé, yo no quiero a Mirando de cuñada.

Y, además, siento que lo está haciendo

para darte celos.

No, pero esto ya no, a mí no me gusta nada esa situación.

Nada. Porque aparte,

o sea, no sé, tu hermano,

sinceramente...

- [Ana afirma] - Es un poquito intruso.

Ana: No pues sí.

[Ana murmura]

¿Sabes qué?

Además, mi hermano, cuando le gusta algo,

cuando quiere algo,

va por eso, ¿eh?

Ana: No para.

Hay que hacer algo.

- Sí. - Julieta: Ya, dime la verdad.

[cubierto golpea la mesa]

Bueno, la verdad es que,

que sí, solamente uno de nosotros

se puso hasta las nalgas y...

la chava le empezó a bailar cachondo...

Pues se prendieron pues, ¿no? Y...

Y pues el güey acabó echando patrulla.

Yo ya sabía que algo - Marcohabía pasado.rdad.

¿Y quién fue, a ver?

¿Pues quién crees?

Adivina.

¿Me vas a hacer este jueguito?

Ya dime.

Pues Gabriel.

Y no te había dicho nada porque hicimos nosotros un pacto

para no echar a este pendejo de cabeza.

Marco: Además, ¿pues qué tiene?

El güey es soltero, ¿no?

El güey puede meter la metralla donde quiera, es su pedo.

- Julieta: Sí. - ¿O no?

[afirma]

Marco: Pero solo él.

Miranda: Tamara, ¿quieres un poco de azúcar?

Te sirvo.

- Tamara. - ¿Um?

Miranda: ¿Azúcar?

No.

Miranda: ¿No?

No.

[música de ambiente]

Tam, deberías de contarnos las cosas antes.

Es que no es bueno que te quedes las cosas guardadas,

eso genera estrés, mucha angustia.

Y, además, no vale la pena, güey.

O sea, fue una despedida de soltero.

Obviamente se iban a destrampar.

Sí, pero Benjamín

está así por sus amigos.

Digo, son un grupo de cuarentones,

buenos para nada que arrastran a Benjamín.

Marco no es un bueno para nada, ¿eh?

Y, además, estamos tratando de ayudarte.

Sí, pero yo no quiero ayuda, estoy bien.

¿Tú quieres ayuda?

Además, ¿Marco?

Marco es un irresponsable.

Tamara: No se toma el agua del florero

porque Dios es grande.

Gabriel es incapaz de tomar una decisión

por él mismo, por favor.

Tamara: Y Rubén.

Rubén es patético.

Se va a casar con una niña.

Así que sí,

ellos arrastran a Benjamín

a lo peor.

Oye, ¿Por qué te estás metiendo con nosotras?

Tamara: No entiendo.

Siempre me dicen que soy muy seria y que me desahogue.

Me estoy desahogando, ¿y me juzgan?

Julieta: No, es que una cosa es desahogarse

y otra cosa es atacarnos y pelear con nosotras.

Entiendo que estés enojada

por la despedida de soltero.

Pero de eso que quieras separar a Benjamín de sus amigos.

Pues ni que hubieran matado a alguien.

Miranda: ¿Sabes qué, Tamara?

Ya me estoy cansando de tu superioridad moral.

Y con tus altos principios.

- Y que el diablo no sé qué más. - Ay, ya, ya, ya.

- ¿Podemos tranquilizarnos? - No, es que lo que dijiste

tienes toda la razón, a ver, ¿qué es lo que quieres?

¿Qué pretendes?

¿Auto convencerte de que Benjamín es un santo?

No lo es.

Todos los hombres mienten.

Y entre más pronto lo aceptes, menos vas a sufrir.

Benjamín no es así, lo conozco perfecto

y también conozco a sus amigos.

Miranda: A ver, pero entonces, ¿por qué estabas

tan enojada con él ayer?

No puedo entender tu nivel de pendejometro, Tamara, de verdad.

Julieta: Sí, yo tampoco entiendo.

Ayer no querías ni hablar con él

¿y hoy lo defiendes como si fuera una víctima?

¿Pues qué te pasa?

[música de tensión]

A ver, pues confiar en nosotras.

¿Qué tienes, güey?

No es normal que nos hables así.

- Nunca nos has tratado así. - Nada.

- Miranda: Ya, dilo, ¿qué es? - No tengo nada.

Estoy bien.

Tengo que ir a ver unas cosas en mi casa, ya me voy.

Tamara.

Julieta: ¿Qué onda?

[Miranda suspira]

[suspira]

Según yo, estábamos en una reunión de amigas.

[portazo]

- ¿Y qué te dijo? - Pues, imagínate.

- ¿Qué onda? - ¿Qué tal?

¿Qué onda carnal? Mira, te presento

al nuevo socio del que te dije.

¿Cómo le va, socio?

- El nuevo. - Por fin nos conocemos,

mucho gusto.

[ríe]

¿Qué onda? Este, ¿cómo?

- Estoy, confundido. - Él, sí, de lo que hablamos.

- [música de tensión] - [Rubén vacila]

- Marco: Quedamos. - No me digas que tomaste

la decisión sin consultarlo.

No, ¿cómo crees mi Robert?

Sería incapaz, si en este negocio lo que hay

es un chingo de comunicación.

Güey, ¿se te olvido cabrón,

que tenemos ya la pinche junta, la videollamada?

¿Con los chinos?

Ahorita ya es, güey. Por eso estoy aquí, cabrón.

- Es tardísimo. ¿Nos das chance? - No mames.

- Tenemos una junta. - ¿Ahorita? Qué pendejo,

se me olvidó.

¿nos das chance de hacer esa llamada?,

- Abajo tenemos zumba... - Cualquier cosa me llaman, ¿no?

- Claro, claro. - Mira, yo estoy aquí

para solucionar cualquier duda.

Rubén, quisiera que sepas que

realmente estoy interesado en invertir en esta franquicia.

Me parece muy buen negocio.

Quisiera que estés tranquilo.

Porque ustedes seguirán teniendo control de absolutamente todo.

Marco: Claro, obvio.

Sí, claro.

Marquito, va a empezar la clase de zumba.

- Unas morritas bien sabrosas. - Muy bien, socios.

Marco: Si te gusta alguna me avisas,

- teng- Marco: ¿Vale?as. - Roberto: Vale, ahorita te veo.

Marco: Te veo abajo.

¿Quieres una chelita?

¿Qué pretendes con esto, güey?

¿Qué pretendo de qué?

Rubén: No entiendo nada, cabrón.

Ah, no hay pedo, yo te explico. Siéntate, siéntate.

¿Te acuerdas que te prometí

queBueno, esa es la solución.?¿Qué íbamos a salir de esto?

Tus promesas, cabrón, no tienen credibilidad, güey.

Marco: Ey, no, no mames.

Porque eso sí me duele.

¿Cómo qué no tienen credibilidad?

Rubén: ¿Te hago una pinche lista, cabrón?

Permíteme, güey.

¿No te endeudaste güey?

¿No, te robaste el pinche dinero en efectivo, cabrón?

Ahora traes a este pinche cara de chile, güey,

que no sé ni quién es, güey. ¿Qué te pasa?

Este cara de chile, como tú le estás diciendo, cabrón,

es un pinche tiburón para los negocios,

es nuestra puerta grande al éxito.

Marco: Este cabrón nos va a sacar de nuestro pedo.

- No, tu pedo güey. - Marco: Sí.

No es nuestro pedo, güey, tu pedo, cabrón.

Y no voy a hablar ni madres con él, cabrón.

OK, tienes que estar un poco más abierto.

Receptivo.

Dale una oportunidad.

- Hijo de la chingada. - Marco: Por favor.

Por... Rubén.

escucha, cabrón.ubén: A ver, escucha, escucha,

Hablo con él, güey.

Pero me prometes, güey,

por nuestra amistad, Marco.

[Marco afirma]

Que, si sucede algo, güey,

tú lo vas a solucionar y si no, ya sabes, güey.

Te lo Yuri.

Sí, cualquier pedo, yo le voy a brincar al toro.

De verdad, pero

tienes que estar abierto.

Tienes que hablar con él.

Hazlo sentir como en casa.

¡Ey!

Papi.

[silbido] Es nuestra oportunidad.

- Vas. - Sí, ya güey, ya.

- Voy a hablar con él, cabrón. - Va.

- Madre... - Gracias, doctor.

Cuídate mucho, que estés bien, ¿eh?

- mujer: Gracias, igualmente. - Benjamín: Gracias.

Benjamín, cuñadito.

Oye, estaba viendo los horarios de nuestra agenda

para organizarnos.

¿Sabes qué pasa, Alonzo?

Que ya no tenemos que organizarnos más.

Tú y yo, trabajando juntos se acabó.

[música de tensión]

[ríe]

Buena broma, doc.

No, no es una broma.

Si Tamara y los niños te quieren ver, está bien.

Pero no en mi casa.

¿Es en serio todo este melodrama barato

por una estupidez de Valle de Bravo?

No, es una estupidez para ti.

No, no, es una estupidez para cualquiera

que vive en el siglo XXI, ¿eh?

Ya acabó la Inquisición, señor cardenal.

¿Sabes por qué es una estupidez para ti?

- ¿Por qué? - Porque no has tenido

que trabajar por nada en tu vida.

Papi, mami, tiendes la mano

y listo.

Se acabó, Alonzo.

Yo creo que ya te están pasando un poquito, ¿no, Benjamín?

No, yo creo que no te ha quedado claro.

Recoge tus cosas.

Se acabó.

[música dramática]

Bueno, dame chance nada más el siguiente mes.

Tengo muchos gastos con lo de la boda.

Miranda: Claro, el magno evento.

Pues sí, para mí sí lo es.

Oye, ¿tu princesita no se enojó

porque metiste una prostituta en la despedida?

No.

Fíjate que los millenials son

pues mucho menos azotados y amargados

que nuestras hipócritas generaciones.

Ah, mira.

Qué hueva, Rubén, de verdad.

Tengo un espléndido como para dejar que vengas a joderlo, ¿eh?

Rubén: Bueno, ya, pues me voy.

Güey.

¿Cómo vas con el 007?

- ¿De verdad quieres saber? - Sí.

Pues muy bien, cogiendo mañana, tarde y noche,

lo que no hacía contigo.

- Qué chingón. - [Miranda afirma]

[música de tensión]

¿También están trabajando juntos?

¿Qué te importa?

Rubén: ¿Qué?

No, no estamos trabajando juntos,

a lo mejor me ayuda con algo de mi investigación.

¿Por qué? ¿Tienes un problema con eso también?

No, solo no sé por qué te involucras en ese caso.

¿Cómo que por qué?

Porque ese es mi trabajo, informar.

Eso es lo que hago y quiero ayudar

a encontrar a esa niña, por eso.

Pues sí.

Tienes razón.

Sí.

Chao.

[portón cruje]

[puerta cierra]

[Fernando ríe]

No me parece nada divertido.

Esa mujer está loca.

¿Te recuerdo cómo la conociste?

- Adelante. - Te estaba haciendo

pedazos el coche.

Hermana, relájate.

Sí, está un poquito tumbada del burro,

no te lo voy a negar, pero

también ponte en su lugar.

Estaba muy alterada.

Está desquiciada.

Pues te digo que hay de locos a locos

y créeme que ella es una...

loquita bastante inofensiva.

Sí es intensa, es...

muy apasionada y es impulsiva, pero...

Fernando: Como cualquier periodista.

No. No, creo que ahí te equivocas.

No hay que ser una salvaje para ser una buena periodista.

Pero sí se requieren ovarios.

Y más en este país, tú lo sabes.

Pulga.

- ¿Estás celosa? - Ay, retírate.

¿Eh?

Sigues siendo mi favorita, ¿eh?

[respira con dificultad]

¿Podemos hablar?

Tú me dijiste que entre nosotros no habían secretos.

Benjamín: Por supuesto.

Ninguno.

¿Me contaste todo lo que pasó esa noche?

Benjamín: Todo, claro.

Sí.

¿Estás seguro que no te faltó ningún detalle?

Ninguno, mi amor.

Para nada, si...

si al contrario te conté hasta el más mínimo detalle.

Te lo juro, por Dios.

Mi amor.

¿Ya pensaste qué quieres hacer?

Si quieres que sea tu cómplice,

antes vas a hacer algo por mí.

Claro que sí, mi amor.

Por supuesto.

Lo que tú me pidas.

[música de suspenso]

[respira profundo]

Voy a ser directo.

Benjamín: La verdad es que...

ya no puedo seguir pasando el tiempo con ustedes.

Me lo pidió Tamara y se lo tengo que cumplir.

Marco: ¿Cómo?

O sea, ¿tu vieja te prohibió que te juntaras con nosotros?

Pues no mames, ni que fuera tu mamá.

Se está pasando de reata tu mujer, ¿no?

No mames.

Se mega pasó de reata...

A ver, güeyes, déjenlo hablar, a ver, ¿qué pasó, cabrón?

Pues Tamara está en su proceso y...

está asimilando todo lo que pasó y...

Y es lo que necesita y yo lo siento.

Sé que

es raro, pero...

pero así lo voy a hacer.

¿Te cae?

¿En serio, güey?

¿No vas a ir a mi boda, güey?

¿A mi boda?

¿Treinta años de amistad, cabrón?

Eso sí está bien ojete, Benja.

La neta.

Es mi esposa.

Es lo que necesita y...

no es personal.

Marco: ¿No es personal?

Al chile, Benja, tu mujer siempre ha pensado

que somos muy buenos para nada.

Unas pinches lacras.

¿Sí o no?

[música de tensión]

Bueno, ya está.

No me lo hagan más difícil.

A mí me cuesta un chingo.

Pero así tiene que ser, lo siento.

La chava está muerta, está enterrada.

Benjamín: No vamos a tener problemas.

Luego con el tiempo...

Quién sabe.

Marco: Benja, güey.

Aquí no somos

amigos nada más, güey, somos familia.

Y los carnales estamos en las buenas y en las malas.

Y vale madre que Bertha baile el pinche son más culero,

nosotros siempre hemos estado para ti, cabrón.

Y siempre vamos a estar

y vale madres lo que tu vieja diga.

Quédate eso en la cabeza, güey.

[música]

- Rubén: ¿Qué pedo, güey? - [bufa]

- Puto favor. - Pendejo.

Gabriel: Nos fuimos quedando solos

poco a poco.

Y cada uno con sus fantasmas.

¡Amor!

[música dramática]

Gabriel: Con sus miedos.

Con sus secretos.

[música de suspenso]

[timbre de campana]

Bueno, chavos, es todo por hoy.

Ya se pueden ir, órale.

Sin atropellarse.

Calma.

- estudiante: Hasta mañana. - Gabriel: Hasta mañana, bye.

Nos vemos. Estudien.

- estudiante 2: Adiós, profe. - Gabriel: Bye.

¿Tienes un minuto?

Karina.

Quiero que sepas que entiendo tu preocupación

por lo que está pasando

con tu amiga Daniela.

Yo sé que prácticamente tú y yo no nos conocemos,

pero quiero que confíes en mí.

Y aunque tengas que hablar, si necesitas ayuda,

puedes irme a buscar.

Siempre voy a estar, voy a estar ahí para ti.

Mira.

Te voy a contar una historia.

Una vez una alumna

me pidió ayuda y yo no estuve ahí para ella.

Y no sabes cuánto me arrepiento.

No sé nada.

Ya dije todo lo que sabía.

Ni siquiera sé quién es el padre del bebé.

[música]

Pero tengo una sospecha de quién pudiera ser.

[música de suspenso]

[música]

[continúa música]

[continúa música]

[termina música]

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